jueves, 1 de enero de 2026

Nota del FB de X Alfonso

 Nací en 1972, en Luyanó, en Mangos 208, un barrio humilde. Mi bisabuela era hija de esclavos. Con más de medio siglo a cuestas no me vengan con cuentos ni con campañitas oficiales de discursos vacíos como el final de su nota, que reproduzco tal cual: “La Revolución y sus instituciones están y estarán siempre al servicio del pueblo y no permitirán que hechos como este queden impunes. Su profundo compromiso con la igualdad y la justicia social es inconmovible.” Dejemos la frase ahí, que volveré a ella más adelante.

El 26 de diciembre, Kevin y dos amigas fueron a Fábrica. En la puerta nuestro personal de seguridad no los dejó pasar, mencionando el derecho de admisión sin dar explicación alguna. Para estos muchachos fue frustrante, y lo entiendo perfectamente porque lo he vivido en carne propia. Días después, el 30 de diciembre, Kevin publica el incidente, y Yuliet lo comparte en apoyo. Me llega la información y automáticamente llamo al responsable para pedir una explicación. Me detalla lo ocurrido, obtengo el contacto de Kevin y lo localizo. Lo primero que hice fue disculparme. Luego le expliqué: lo confundieron con una persona que ha estado cartereando al público asistente a FAC, y por precaución no lo dejaron entrar. Fatal la equivocación, fatal todo, todo mal, porque el muchacho pagó por una serie de eventos que hace años hemos vivido en fac y lo lamentamos profundamente. Él entendió el malentendido y me habló le encanta la FAC cosa que le agradecí, y nuevamente me disculpé.

Aclaro algo importante: el derecho de admisión en FAC se utiliza única y exclusivamente para evitar el acceso a personas con incidencias delictivas en el propio espacio, ya sea por robos, asedios, faltas de respeto al público o al personal, o cuando llegan en evidente estado de embriaguez o drogados, poniendo en riesgo la seguridad del resto. Muchas veces estas personas se quedan fuera causando molestias al público, ofreciendo drogas o sexo. Lo hemos reportado repetidamente a las instituciones, que nunca han tomado cartas en el asunto, y nos toca lidiar con ello como si fuera “normal”. De la puerta hacia afuera no tenemos potestad para enfrentar un fenómeno que no hemos creado.

Ahora, la nota oficial difundida en todos sus medios dice: “Hemos conocido hace unas horas de la absurda utilización del derecho de admisión para impedir a un joven cubano y sus acompañantes el acceso a la institución Fábrica de Arte Cubano.” Para la memoria corta: la “absurda utilización del derecho de admisión” es lo que muchos vivimos durante años a la edad de Kevin. Nos negaban la entrada a hoteles por ser cubanos, a círculos sociales de playa, a tiendas para extranjeros, a espacios donde solo se entraba siendo familiar de un militar. La lista es larga. Y no hay que ir tan lejos: hoy, 1 de enero de 2026, la realidad nos niega el acceso a lo necesario para sobrevivir porque se vende en una moneda que no ganamos, una decisión tomada por las mismas instituciones que ahora repiten: “Su profundo compromiso con la igualdad y la justicia social es inconmovible.”

La campaña oficial intenta desacreditar a FAC acusándonos de “racistas”. Es surrealista. No voy a entrar en ese juego porque solo mencionarlo le da importancia. Y a Kevin se lo dije desde el inicio: esto no va de racismo, mi hermano.

Somos una espina en el zapato del Ministerio de Cultura desde julio de 2018. Cada semana es lidiar con absurdos, censuras y falta de diálogo, muchos artistas saben de lo que estoy hablando. No ha sido fácil ni lo será. Tienen el poder para cerrar físicamente este local, pero no podrán apagar lo que es este proyecto ni las voces de quienes estamos involucrados. En resumen: entre el malentendido, la campaña oficial falsa de discriminación, los comentarios fascistas de perfiles sin foto, los que no saben qué es FAC ni han puesto un pie aquí pero gritan “¡Cierren FAC!”, los buscadores de likes, los que publican titulares sin investigar, el mal periodismo, los censores del arte, los verdaderos racistas, los que niegan la libertad de expresión… todos ellos han mostrado una vez más lo rota que está nuestra sociedad y el daño que le han hecho. Y a los que se atrevieron a hablar mal de mis padres, les deseo lo peor.

No obstante y positivamente, a todos los fabricantes de arte, artistas, seguidores inseparables y trabajadores de FAC, les deseo un año nuevo lleno de esperanza y luz. La necesitamos.

X Alfonso

1 de enero de 2026

6 comentarios:

silvio dijo...

Nota del FB de Rubén Darío Salazar:

No soy amigo de X ni de la familia Alfonso. No tengo fotos con ellos para poner aquí, más bien soy seguidor de la obra creativa y consolidada, de altos quilates, como la de ellos, con eco en toda la isla y el mundo. Si existe un mensaje de identidad contundente podemos hallarlo en proyectos como Ancestros, con la presentación del gran Lázaro Ross a jóvenes artistas como yo y tantos que no sabíamos ni de su existencia ni de su legado inmenso a la cultura afrocubana.

Tengo guardado mi casete con ese disco, como mismo el CD X-Moré, fabuloso, me hizo llegar hasta el original Benny Moré y afianzar mi amor y compromiso por el arte de esta tierra en la que vivo y viviré.

He trabajado en Fabrica de Arte Cubano con mi grupo Teatro de Las Estaciones para audiencias infantiles, jóvenes y adultas. Si no reconozco lo hermoso de esas experiencias allí estaría siendo deshonesto conmigo mismo. Esas funciones no nos hicieron ricos, ni a mi ni a mis actores, nos propiciaron una visibilidad en el público nacional e internacional que repletó todas las presentaciones.

A mis amigos y amigas de Cuba y el mundo les he recomendado no perderse el paseo por la propuesta de exposiciones, conciertos, audiovisuales, coreografias, espectáculos teatrales, obras de arte y la gastronomía ofertada allí. Todos, los de aquí y los de allá han repetido la visita, como mismo lo hago yo cada vez que tengo la posibilidad. Allí me he sentido seguro y cuidado, además de disfrutar de las opciones de cada temporada de reapertura.

¿Que es un espacio perfecto? No lo es ¿Cuál lo es? El camino de lo perfectible lo hacemos diariamente, incluso a partir de sucesos como este reciente denunciado por el comportamiento racista de alguien del personal, negro, como el joven implicado y como yo, que nunca he tenido esa experiencia de segregación allí, lo tengo que decir.

No creo que X ni su familia apoyen o admitan sucesos tristes como el ocurrido en la puerta de FAC. Si algo enarbolan X y su familia es el orgullo del mestizaje de nuestro país, de su historia de rebeldía y justicia. No hay que mezclar legados culturales importantes con actitudes personales reprobables.

La última vez que tuve contacto directo con FAC fue al recoger allí un lote de donaciones de juguetes, ropas y medicinas para niños y niñas de Pinar del Río afectados por uno de los tantos huracanes que nos atraviesan dejándolo todo desvastado, geografía y seres humanos. También tengo que decir que no fue esa la primera vez. En plena pandemia llegaron desde allí juguetes recolectados para los niños hospitalizados en Matanzas.

Defender y cuidar los buenos proyectos que han nacido en nuestro país, es seguirlos de cerca, nos gusten sus propuestas más o menos o nada. FAC ha sido un terreno perenne de exposición del abanico cultural que nos identifica, viniendo de diferentes grupos etarios, aficionados y profesionales, siempre marcados por la calidad, la inquietud y la inclusividad. He leído de todo sobre FAC en estos días finales de 2025 y en el primer día de 2026. No he querido callar y pasar de largo, porque he sido parte alguna vez de ese hermoso y necesario proyecto. Allí he cantado y representado a Bola de Nieve, Teresita Fernández y a los Matamoros, desde mis puestas en escena. He aplaudido a colegas y he descubierto a artistas excelentes, desconocidos para mi.

Espero que haya FAC para rato, que no se sucedan equívocos que luego sean entendidos como manifestaciones racistas. Si algo necesitamos es unidad entre nosotros mismos, apostar por creaciones hermosas, que realcen el valor de lo que somos como nación. Tal vez algún día pueda tener mi foto con X o con su familia, agradecerles personalmente el estremecimiento que provocó en mí y otros tantos, disfrutar de un concierto como Ancestros Sinfónico. Un momento alto, altísimo del arte cubano todo.

silvio dijo...

Comunicado de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) ante acusaciones de discriminación

Fábrica de Arte Cubano (FAC) rechaza categóricamente las acusaciones de supuesta discriminación difundidas por el Instituto Cubano de la Música, otras instituciones y medios oficiales. Estas afirmaciones son falsas, bochornosas y resultan especialmente dolorosas para un proyecto que, desde su fundación, se ha caracterizado por promover la inclusión, la diversidad y la unión a través del arte. Lamentamos profundamente que quienes suscriben ese comunicado difamatorio –los mismos funcionarios que en reiteradas ocasiones han intentado censurar nuestras propuestas– recurran ahora a este ataque mediático. FAC es un proyecto cultural independiente y autónomo, gestionado por artistas, que desde sus inicios ha sido un espacio alternativo de libertad creativa en Cuba. Al parecer, esto nos ha convertido en una “piedra en el zapato” para ciertos sectores institucionales que pretenden controlar la expresión cultural.

Resulta revelador que esta campaña de descrédito se intensifique justo después de que FAC decidiera rendir homenaje a Celia Cruz –una artista cubana, mujer y negra de trascendencia mundial– en el centenario de su nacimiento. En lugar de apoyar este merecido tributo a una de nuestras figuras culturales más icónicas, autoridades culturales optaron por censurarlo a última hora. Es lamentable que, acto seguido, intenten desacreditarnos con falsos pretextos, cuando el verdadero trasfondo de su molestia es que FAC siga siendo un espacio independiente que celebra sin miedo la cultura cubana en toda su riqueza. Rechazamos enérgicamente estas maniobras, cuyo objetivo pareciera ser forzar el cierre de nuestro proyecto.

Queremos aclarar que FAC, como proyecto independiente, no cuenta con un local propio. Debemos operar en un inmueble estatal por requerimientos legales, bajo la tutela administrativa de una institución cultural; dicha institución es la que percibe los ingresos de la taquilla de FAC. Esa es la única relación institucional que tenemos.

La autosostenibilidad financiera de FAC depende exclusivamente del esfuerzo de sus miembros y de la colaboración de actores privados; ninguna institución sufraga nuestros gastos operativos. Absolutamente todo, desde el más insignificante bombillo hasta los equipos de luz y sonido más sofisticados, ha sido adquirido por el director de FAC, el artista X Alfonso, con fondos propios (muchas veces recurriendo a deudas personales) y por los negocios privados existentes en FAC, sin apoyo gubernamental alguno.

Lejos de ser un espacio de exclusión, FAC se enorgullece de ser un espacio inclusivo de creación y servicio comunitario. A continuación, algunos hechos que demuestran nuestro compromiso social y cultural:

● Empleo y sustento: FAC da empleo directo a más de 300 trabajadores cubanos, beneficiando a igual número de familias.
● Formación y comunidad: Cada año FAC ofrece talleres artísticos gratuitos para miles de niños, niñas y jóvenes de la comunidad, especialmente durante los veranos, promoviendo la educación artística; además promueve a lo largo de todo el año talleres/seminarios en las diferentes manifestaciones artísticas y de apoyo al emprendimiento igualmente gratuitos.
● Música en vivo: Programamos y producimos más de 288 conciertos al año, que brindan escenario a más de 2,000 artistas (en su mayoría jóvenes talentos y estilos musicales que antes no tenían espacio en la isla).
● Artes visuales: Organizamos más de 20 exposiciones colectivas anuales, incorporando alrededor de 400 artistas plásticos cada año –muchos de los cuales por primera vez encuentran en FAC un lugar donde exponer sus obras.
● Artes escénicas: Presentamos anualmente más de 20 compañías de danza y teatro, apoyando la creación escénica cubana.
● Reconocimiento internacional: La labor de FAC ha sido reconocida a nivel mundial; por ejemplo, la revista Time incluyó a Fábrica de Arte Cubano en su lista de los 100 mejores lugares del mundo, y nuestro proyecto ha recibido premios internacionales por su impacto cultural.

silvio dijo...

Comunicado de la Fábrica ... (2 y fin)

Además de su quehacer cultural, la Fábrica de Arte Cubano ha sostenido un fuerte compromiso social y comunitario. En momentos de crisis, FAC ha estado del lado del pueblo: participó activamente en la respuesta solidaria tras los tornados que azotaron La Habana en 2019, movilizando recursos y voluntades para apoyar a los damnificados. Durante la pandemia de COVID-19, FAC se convirtió en un centro de vacunación comunitario, ofreciendo su espacio para apoyar el sistema de salud en uno de los momentos más críticos del país. Más allá de emergencias puntuales, FAC también ha invertido en la reparación del consultorio médico y la farmacia del barrio, así como en la restauración de la parada de ómnibus comunitaria, mejorando infraestructuras esenciales para la vida diaria de sus vecinos.

Estas acciones no responden a campañas publicitarias, sino a una ética profundamente arraigada de responsabilidad con la comunidad que nos rodea.

En 12 años de existencia, FAC apenas ha recibido tres quejas formales por malas prácticas de empleados –situaciones excepcionales que siempre se gestionaron de forma transparente, humana y respetuosa por ambas partes. Este historial evidencia que nuestro compromiso con el respeto y la no discriminación no es retórico, sino real y constante. De hecho, FAC nació justamente para derribar barreras y acercar el arte a tod@s, sin distinciones.

FAC es y seguirá siendo un espacio de creación libre, un espacio inclusivo de encuentro y de paz. Nuestro compromiso es con la cultura cubana y universal, con defender el arte como puente de unión entre las personas, nunca como arma de división. Nos entristece y preocupa que, en vez de valorar y apoyar esta labor reconocida incluso internacionalmente, ciertas instituciones se hayan volcado en atacarla.

Hacemos un llamado a la reflexión y a la unidad. Reiteramos que estamos abiertos al diálogo respetuoso y constructivo con todas las entidades e individuos de buena voluntad. Creemos que las instituciones culturales deben ser aliadas –no adversarias– en la misión de promover el arte y la diversidad. FAC y sus creadores estamos hoy bajo un ataque injusto, y consideramos nuestro deber informar de esta situación al público nacional e internacional. Confiamos en que la verdad y el arte prevalecerán sobre la difamación y la censura. Seguiremos trabajando con la pasión y entrega de siempre, contando con el apoyo de nuestra comunidad y de todos aquellos que creen en la libertad de creación.

Fábrica de Arte Cubano (FAC)
La Habana, Cuba
1 de Enero de 2026

PD: todos los entren en esta pagina para comentarios que no sean basados en la unión y dialogo constructivo serán eliminados y bloqueados.

silvio dijo...

La denuncia del muchacho: Kevin Alejandro Bridon

El 26 de diciembre, alrededor de las 10 de la noche, llegué con dos amigas a la Fábrica de Arte Cubana. Para quienes me conocen, saben que el 27 era el cumpleaños de Arianna, y nuestra intención era celebrar juntos en un espacio cultural que se supone abierto, diverso y plural.

Sin embargo, lo que vivimos esa noche fue una muestra dolorosa de lo mal que estamos como sociedad .Muchos dicen que mi defecto es no callarme la boca, pero yo siempre he creído que es mi mayor virtud: hablar cuando otros callan, denunciar lo que otros prefieren ignorar.

Hicimos la fila como cualquier persona. Delante de nosotros, todos eran extranjeros o personas blancas, y a todos se les permitió entrar sin dificultad. Pero cuando llegó nuestro turno, un señor negro sí, negro como nosotros, y el mismo que aparece en las fotosnos separó y nos dijo que no podíamos entrar por “derecho de admisión”.

Preguntamos la razón, y no hubo explicación. Ni una palabra que justificara la decisión. Lo curioso es que otra mujer negra tampoco pudo entrar en ese momento, hasta que aclaró que no era cubana. Entonces sí la dejaron pasar.

Yo insistí, le expliqué que era el cumpleaños de Arianna, que al menos nos dijera por qué no podíamos entrar. Pero la respuesta fue el silencio.

El llamado “derecho de admisión” es una figura que, en teoría, debería proteger la seguridad y el orden en un espacio público o privado. Sin embargo, en la práctica, se convierte en un mecanismo arbitrario que legitima la discriminación. Cuando no se ofrece explicación alguna, lo que queda es la sospecha de que se nos negó la entrada por ser negros o por ser cubanos.

Ambas condiciones son parte de mi identidad y de mi orgullo. Pero lo que ocurrió esa noche demuestra cómo, incluso en espacios que se presentan como culturales y abiertos, se reproducen lógicas coloniales y racistas. Se privilegia al extranjero, se privilegia al blanco, y se margina al cubano negro.

Esto no es un hecho aislado: es un síntoma de una sociedad que todavía no ha aprendido a mirarse en el espejo de la igualdad. El “derecho de admisión” sin transparencia se convierte en un derecho a excluir, un derecho a humillar, un derecho a perpetuar desigualdades que deberían estar superadas.

Lo más fula no fue solo la negación de entrada, sino la forma en que se nos trató: como si no mereciéramos ni una explicación. Como si nuestra presencia fuera incómoda, indeseada, invisible.

Ese silencio del señor negro que aparece en las fotos es más que un gesto individual: es la reproducción de un sistema que nos enseña a negar al otro, incluso cuando ese otro es igual a nosotros. Es la violencia de la exclusión disfrazada de norma administrativa.

Por eso escribo esto. Porque no pienso callar. Porque lo que nos pasó no es solo una anécdota personal, es una denuncia política y humana.

La cultura no puede ser un espacio de privilegio para unos y de exclusión para otros. El “derecho de admisión” debe ser regulado con transparencia y justicia, no usado como excusa para discriminar.

Lo que vivimos esa noche en la Fábrica de Arte Cubana es un recordatorio de que aún tenemos mucho que transformar como sociedad. No basta con abrir puertas físicas si se cierran las puertas del respeto y la dignidad.

Yo me quedo con la certeza de que ser negro y ser cubano es motivo de orgullo, nunca de vergüenza. Y me quedo también con la convicción de que denunciar estas injusticias es sembrar conciencia.

Que este testimonio sirva para educar, para incomodar, y para recordarnos que la verdadera cultura no excluye: abraza, dignifica y nos hace mejores como pueblo.
Fábrica de Arte Cubano #Derechos

silvio dijo...

Del FB del Instituto de la Música

Nota del Instituto Cubano de la Música a propósito de la injusta prohibición de acceso a jóvenes a la Fábrica de Arte Cubano

Hemos conocido hace unas horas de la absurda utilización del "derecho de admisión" para impedir a un joven cubano y sus acompañantes el acceso a la institución Fábrica de Arte Cubano. También, de múltiples reacciones de rechazo a este hecho y otros similares. Activistas antirracistas, funcionarios públicos de diversos niveles, la Comisión Nacional del Programa contra el racismo y muchos ciudadanos han compartido en las redes con indignación la justa protesta por estos hechos.

Una vez conocida la publicación en Facebook de la usuaria Yuliet Teresa, tanto la dirección de FAC como la del Centro Nacional de Música Popular, intercambiaron con ella y con Alejandro Bridón Mesa. En ambos casos la institución reconoció su responsabilidad con el mal manejo del derecho de admisión.
En la mañana de este 31 de diciembre, el joven agraviado, Alejandro Bridón, fue visitado en su casa por Víctor Rodríguez, Director del Centro Nacional de Música Popular, y Osmani López, Vicepresidente del Instituto Cubano de la Música, quienes ratificaron la posición de la institución de tolerancia cero ante cualquier acto de discriminación y maltrato y argumentaron que no se trataba de una postura racista, sino de un acto arbitrario basado en el criterio personal de un empleado. A su vez, notificaron la aplicación de la medida disciplinaria a la persona implicada. El joven se sintió satisfecho con la explicación.
La dirección del Ministerio de Cultura también contactó a Alejandro, quien agradeció el intercambio y subrayó su interés en hacer conciencia sobre la gravedad de estos hechos, que no pueden ocurrir en ninguna institución de servicio público. A su vez, manifestó no tener interés en promover la denuncia formal correspondiente, prevista en protocolos aprobados para estos casos, los cuales reafirman la voluntad de la Revolución y sus leyes de combatir toda forma de discriminación. Nuestra institución ha investigado los hechos, de acuerdo con esos protocolos, y trasladará la información a los órganos competentes para que sean plenamente esclarecidos.

El Instituto Cubano de la Música rechaza de plano la actitud del trabajador de FAC implicado en el hecho y la de cualquier otro empleado, administrador o directivo que incurra en conductas similares.

Al mismo tiempo, rechazamos la inaceptable, tibia y justificativa argumentación expresada por un miembro del equipo de FAC. Nuestro pueblo revolucionario ha dado sobradas pruebas de entereza, optimismo y solidaridad, que no deben ser manipulados en aras de minimizar un imperdonable error.
Junto a la legítima indignación que provocó el hecho, denunciamos la manipulación de la contrarrevolución y sus aliados, que han intentado utilizar el incidente para desacreditar a las instituciones, sembrar la división e inducir la comisión de actos contra el orden público.

La Revolución y sus instituciones están y estarán siempre al servicio del pueblo y no permitirán que hechos como este queden impunes. Su profundo compromiso con la igualdad y la justicia social es inconmovible.

silvio dijo...

SÍNTESIS DE SÍNTESIS
Por Jorge Fuentes
Para Fábrica de Arte Cubano que fundó y dirige con acierto X Alfonso. Para la familia Alfonso y su patriarca Carlos, a quien, junto a L su mujer, le debemos la música de sus hijos (X y M) y la banda de rock (para mi) más importante de Iberoamérica, no solo por sus aciertos formales extraordinarios, también por su cubanía obtenida de profundos elementos de la cultura negra y afro hispánica. Para ellos el afecto, el respeto y la felicitación, en estos días de obligada celebración.
Síntesis (la banda), es por sí misma un proyecto de significativa altura en cualquier país, en cualquier cultura. Significa la modernidad de lo auténtico (que es lo que la define), la capacidad de integrar arte, inclusión, igualdad intensa, respuesta al racismo y la discriminación por el color de la piel, profesionalismo, amor a la música, la experimentación y sobre todo amor a Cuba.
Es el desentrañamiento de misterios ocultos, muy ocultos, en la explicación de una cultura que no acabamos de discernir. Síntesis es el particular hecho de unión de lo negro y lo blanco, de lo nacional y lo extranjero. Es prueba de mestizaje y de talento máximo para lograrlo.
En una ocasión, un amigo me dijo que en Cuba teníamos familias que había que proteger y que eran parte de la historia de la nación. Pues bien, esta es una de ellas. Debemos estar muy orgullosos de que exista la familia Alfonso que nos legó su música, la de sus hijos y espero que también la de sus nietos.