domingo, 29 de octubre de 2023

Halt! (una vez más)

 La artillería israelí sigue cañoneando

campamentos de refugiados palestinos

en el Sur del Líbano

(de la prensa)


Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.

Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño

cruje dolorosamente la grava.

Es Auschwitz, la fábrica de horror

que la locura humana erigió

a la gloria de la muerte.

Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.

Y ante los edificios desiertos,

ante las cercas electrificadas,

ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,

ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados

padres de otros hijos,

amigos de amigos desconocidos,

esposas, hermanos,

niños que, en el último instante,

envejecieron millones de años,

pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,

pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,

que estupefactos desnudos, ateridos

cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;

pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino

desde las colinas de Judea

hasta los campos de concentración del III Reich.

Pienso en ustedes

y no acierto a comprender

cómo

olvidaron tan pronto

el vaho del infierno.


Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979

Luís Rogelio Nogueras (La Habana, 1945-1985)

jueves, 26 de octubre de 2023

Hoy cumple 100 años Richard Egües

 Nació el 26 de octubre de 1924 en Cruces, en la entonces provincia de Las Villas. La familia se trasladó para Ranchuelo en poco tiempo y después para Manicaragua, actual provincia de Villa Clara. 

El clarinete fue el primer instrumento que Richard estudió, aunque debutó musicalmente tocando los platillos, el bombo y los timbales en la Banda de Ranchuelo

Estudió el saxofón y a continuación el piano. Entre los años treinta y cuarenta Egües tocaba lo que podía, donde podía: saxofón con la Banda Monterrey de su padre en Manicaragua, piano con la orquesta charanga “Ritmo” y “Alegría” en Santa Clara, en la “Orquesta Hermanos García” y hasta clarinete en actos de circo en el poblado de Jicotea, municipio de Santo Domingo, provincia de Villa Clara

En 1947 inició los estudios de otro instrumento que lo haría famoso: la flauta. Desde entonces pasó a integrar la legión de músicos cubanos que se destacaron tocando la flauta en la evolución del danzón, durante la primera mitad del siglo XX. 

Tocaba todos los instrumentos, fue uno de los músicos más respetados de Cuba, por sus clásicas composiciones, sus orquestaciones excelentes y sus interpretaciones decisivas en el timbre de la Orquesta Aragón

Aunque nació en Cienfuegos, anduvo por la La Habana afinando pianos y haciendo bailar a todos, dando alegría, cultura y vida. Su amor y dedicación al oficio de afinar pianos, a través del cual se manifestaba la misma esplendorosa musicalidad que inspiró su manera de enfocar la flauta y sus solos repletos de virtuosismo y sabiduría. 

Desde muy temprana edad comenzó a estudiar con su padre guitarra, flauta, piano y clarinete, y a los 14 años de edad integró como pianista la orquesta "Monterrey".

A los 16 años tocó en la Orquesta "Hermanos García" y en la "Ritmo y Alegría". En 1952 empezó a trabajar como flautista en la Orquesta Aragón donde permaneció hasta 1985, cuando fundó su propia orquesta. 

Con Richard Egües y Rafael Lay, la Orquesta Aragón llegó a adquirir una sonoridad y sello propios, convirtiéndose en una de las principales orquestas típicas del siglo XX en Cuba. Sus improvisaciones en la flauta se hicieron tan famosas que casi todos los flautistas de orquestas típicas, tanto en Cuba como en el extranjero, comenzaron a imitarle. 

Se esmeraba en comunicarse con el público y los bailadores. Utilizaba o citaba melodías conocidas, unas veces de canciones infantiles como: “Mambrú se fue a la guerra”, fragmentos de música clásica y otras por el estilo, pedazos de sus inspiraciones fácilmente grabables en la memoria de los escuchas; en ocasiones imitaba a alguno de los cantantes, o hacía la parte del llamativo en el patrón llamativo-respuesta de los montunos; u ornamentaba con su flauta las entradas y salidas de los cantantes, haciendo de su flauta parte inseparable del aspecto vocal de los números. 

Sus improvisaciones en la flauta se hicieron tan famosas que casi todos los flautistas de orquestas típicas, tanto en Cuba como en el extranjero, comenzaron a imitarle.

Alcanzó los mayores éxitos con varios cha-cha-chá creados por él. También compuso sones montunos que obtuvieron un alto nivel de popularidad y difusión en Cuba.

Compuso danzones cantados, entre los cuales, “Gladis” y “Cero” apenas son los más famosos. También compuso bolerosguarachas, canciones, baladasguajiras y otros géneros de la música popular cubana que han sido versionados por disímiles cantantes de todos los tiempos.

Estuvo incursionando exitosamente en el campo de la música clásica y era solicitado continuamente para grabar piezas igualmente clásicas de la Música Popular Bailable Cubana, en varias ocasiones en compañía de Chucho Valdés y otros destacados músicos. 

Su sonido salió a brillar una vez más durante el boom del Buena Vista Social Club, cuando ofreció una genial improvisación de flauta en la grabación de “Tres lindas cubanas”. 

Richard murió a los 82 años el 1 de septiembre del 2006, en la capital cubana, después de una prolongada enfermedad, con su muerte se ha perdido a uno de los maestros indiscutibles de la música cubana del siglo XX.

Obras

  • El bodeguero
  • Bombón chá
  • Picando de vicio
  • Por qué me tienes así.
  • El Cuini tiene bandera
  • Sabrosona
  • El trago
  • La cantina
  • El Paso de Encarnación
  • Maloja

Fuente: Ecured

miércoles, 25 de octubre de 2023

Del fb de Jorgebraulio

 “Si nosotros logramos que el pueblo…”

¿Quienes somos nosotros? 

¿Quién es el pueblo?

sábado, 21 de octubre de 2023

Los ojos de los niños palestinos



Los niños de la playa de Gaza avizoraban el mar
con sus ojos palestinos, que son luz y asombro
como los ojos de todos los niños del mundo.
Jugaban con las olas, tan lejos y tan cerca de la muerte.
No lo sabían. No lo imaginaban. No cubrían sus rostros.
Eran tan sólo niños, armados como se arman todos los niños:
con sonrisas y manos, con fiestas y colores.
Pero del mar no llegaron gaviotas ni serpentinas, sino bombas,
desquiciadas ojivas arrojadas desde la sagrada menorá,
como bolas de fuego del Armagedón.
Surcaron el cielo ángeles macabros con fuego en sus manos
y usurpación y genocidio en sus alforjas, abatiendo miles de ojos
palestinos.

La oscuridad cubrió los bellos ojos palestinos de los niños palestinos.
Estallaron las sonrisas y las bellas manos que alzaban los colores.
Pensé en Sofía y Efraín, en Manuela y Vicente,
y en todos los niños del mundo que también tienen
los ojos palestinos de los niños palestinos.

Los niños de la playa de Gaza ya no juegan en la playa de Gaza.
Las olas y la arena sangran con la sangre de los ojos de los niños palestinos.
Allí jugaban con las olas y el balón. Tan lejos y tan cerca de la muerte.
No lo sabían. No lo imaginaban. No ocultaban sus rostros.

Eternidad de plegarias y combate por los ojos de los niños palestinos,
hasta que vuelvan a sonreír todos los niños palestinos del mundo,
los de ayer, los de hoy y los de mañana.

Te levantarás Gaza desde el humo y los escombros, te levantarás desde
todos los ojos del mundo que saben que tu patria ha sido saqueada
y ensangrentada, te levantarás y aquel día el sol llevará en su luz
las sonrisas de los ojos de los niños palestinos.


Alejandro Lavquén

jueves, 19 de octubre de 2023

Salvar a Israel

 Por Santiago Alba Rico

Voy a medir bien mis palabras. Empezaré pidiendo a la izquierda propalestina que no tenga la menor vacilación ni muestre la menor reserva a la hora de condenar los crímenes de guerra de Hamas, porque son condenables en sí mismos, porque mediante ellos los palestinos se equiparan moralmente al ocupante y porque es nuestro deber denunciar toda violación del derecho internacional allí donde se produzca. Los dobles raseros de la izquierda no son más legítimos que los de la derecha; los dobles raseros son siempre de derechas. No nos engañemos: Hamas es hoy un problema para los palestinos como Netanyahu lo es para los israelíes. Y la violencia equivalente, con su actualidad cegadora y su hidra multiplicadora, borra la diferencia fundamental que debemos mantener siempre a la vista: la que separa a los ocupantes de los ocupados. Que la de los ocupados nos parezca humanamente más comprensible no la hace ni más legítima ni más bonita ni más eficaz.

Quiero recordar asimismo que la justicia y el derecho internacional raramente coinciden, pero que aspirar a una justicia materialmente imposible lleva a menudo a situarse fuera del marco del derecho, donde siempre ganan los más fuertes. En 2008, Shlomo Sand, historiador israelí y profesor en la universidad de Tel Aviv, escribió un libro polémico, La invención del pueblo judío, donde demostraba que no había ninguna continuidad histórica, y mucho menos genética, entre los judíos que vivían en Palestina cuando Tito destruyó el templo y los que fueron llegando a la región a finales del siglo XIX; aún más, según Sand, los descendientes de aquellos judíos que se levantaron contra las legiones romanas en el año 70 son precisamente los palestinos de Gaza y Cisjordania, convertidos al islam en el siglo VIII. El trabajo del historiador israelí no pretendía cuestionar la existencia de su país sino el mito a su juicio muy peligroso de la raza-nación judía, mito explotado por el nazismo y, en general, por el antisemitismo europeo; y límite esencialista para cualquier desarrollo democrático de Israel. Sand escribió el libro -dice en una entrevista- pensando en su hijo, israelí como él, expuesto a los excesos de una ideología, el sionismo, incompatible con las hechuras de un Estado de Derecho y con la supervivencia última de Israel. "Yo no niego la existencia de Israel", dice respondiendo a la violencia de algunas críticas. "Es cierto que su creación ha sido un tipo de colonización que había que legitimar por medio de una visión del retorno. Pero hay que tener en cuenta dos cosas: la presencia de este Estado, que no se puede eliminar por la fuerza, y la presencia de los palestinos. No se puede dar marcha atrás, sólo se puede ir hacia adelante. Y debe entrar en la conciencia de cada israelí el hecho de que el nacimiento de Israel ha acarreado una tragedia". Hago mía esta posición: con independencia de la justicia, humana o divina, debe entrar en la conciencia de cada israelí que el nacimiento de Israel ha acarreado una tragedia; y debe entrar en la conciencia de cada palestino, y de cada uno de los que apoyamos su causa, que ese nacimiento no es ya reversible, y mucho menos por la fuerza. Para que entre en la conciencia de los israelíes la existencia misma de los palestinos es fundamental, desde fuera, obligarles a considerar la legalidad internacional por encima de sus mitos nacionales esencialistas y, desde dentro, a cuestionar estos mitos fundacionales, como hace Sand (u otros historiadores judíos, como Pappé o Finkelstein), en aras de la reconstitución de un Israel poblado de israelíes, no de judíos con certificado de sangre. Por otro lado, para que entre en la conciencia de los palestinos la imposibilidad material de la justicia original bastaría, me parece, con que Israel acabase con la Ocupación y reconociese un Estado palestino, incluso con fronteras muy disminuidas respecto del plan de partición de 1947. No es esta, desde luego, una conclusión optimista: no es más fácil imponer la legalidad internacional que hacer justicia. Menos aún si ello depende de un Estado cada vez más dominado por el supremacismo religioso y de unos aliados incondicionales (Europa y EEUU) que consideran la legalidad internacional un destornillador cuyo nombre hay que pronunciar todo el rato pero que solo debe sacarse de la caja de herramientas cuando no hay otra forma más expeditiva de ajustarle las tuercas al geoenemigo global.

Me detengo un momento aquí. Estaba escribiendo el martes estas líneas cuando me interrumpió la noticia del bombardeo del hospital Al-Ahly en Gaza y la muerte de (otros) quinientos palestinos. Un minuto antes había leído (y traducido del hebreo con la aplicación de google) un twitt de Netanyahu que él mismo borró después: "Esta es una lucha entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, entre la humanidad y la animalidad", decía. El Tsahal, lo sabemos, ha querido sembrar dudas sobre el origen del misil asesino, lo que, ateniéndonos a manipulaciones precedentes, solo indica que (incluso si se hubiese tratado finalmente de un cohete de la Yihad) es virtualmente seguro que ha sido Israel; quiero decir que de Israel se espera que mate niños y que además, al menos provisionalmente, lo niegue. Es un protocolo rutinario, como el de sus bombardeos sobre población civil. En este caso, su versión contiene, por lo demás, una cínica credibilidad que aumenta su utilidad. ¿Por qué un gobierno que anuncia el asedio medieval de la Franja, que deja sin agua ni luz ni combustible a dos millones de personas, que se jacta de estar llevando a cabo una guerra "no contra Hamas sino contra la población civil", un gobierno que ha pedido públicamente la evacuación de los hospitales y ha matado ya a tres mil personas, entre ellas más de mil niños, por qué ese gobierno -digo- habría de ocultar este nuevo crimen? Digamos que la versión del cohete yihadista tiene dos ventajas adicionales sobre la reivindicación bravucona. A Israel le da lo mismo quién mate a los palestinos con tal de que desaparezcan, pero si se logra hacer creer que ha sido Hamas o la Yihad (pues no se sabe realmente a quién señalan) con ello se consigue además degradar burlonamente al enemigo, incapaz de dirigir certeramente sus propios proyectiles, y neutralizar la tímida protesta de los occidentales (recordemos que Biden, en esos momentos de visita en Tel Aviv, ha apoyado la versión israelí). A esto hay que añadir que la polémica ha hecho olvidar no solo a las víctimas; ha hecho olvidar los otros crímenes ya cometidos por Israel, ha alejado la atención de los que sigue cometiendo y ha generado una ilusión de inocencia general: si descontamos esos quinientos muertos del haber del Tsahal, quizás Israel no es tan malo como lo pintan los palestinos. ¡Quizás hay que descontar más muertos! ¡Quizás no ha matado a nadie!

Ahora bien, yo quería comentar la frase de Netanyahu porque encaja, como anillo en dedo, como bala en recámara, en la ideología supremacista radical denunciada por Shlomo Sand. En una entrevista con Carlos Fernández Liria, trataba de fijar yo hace unos días los dos rasgos comunes de todos los "nazismos", y ello con independencia del nombre que les demos. El primero es, en efecto, el supremacismo racial, religioso o nacional que lleva a un grupo cerradamente etnocéntrico a autorizarse cualquier medida inmoral, en nombre de la superioridad moral, contra cualquier otro que, a sus ojos, menoscabe su existencia. El segundo rasgo, inseparable del primero, es el de concebir a ese otro como un estorbo ontológico colectivo; quiero decir que lo que encontraban intolerable y amenazador los nazis no era el comportamiento individual de algunos judíos: era su existencia misma como comunidad y, en este caso, como "raza" o "nación", que por eso mismo había que hacer desaparecer. Ahora bien, esta concepción implica, a su vez, dos mecanismos espantosos. En guerra permanente contra ese otro cuya existencia amenaza la mía, el "nazismo" (uno) no puede aceptar esas diferencias "civilizadas" que, incluso en la más incivilizada de las guerras, permite establecer o al menos invocar algún límite en la destrucción: me refiero a la diferencia entre civiles y militares y -más importante- la diferencia entre niños y adultos: el supremacismo no ve en el niño un niño sino un "judío" o un "negro" o un "indígena" o un "cristiano" o un "palestino": una amenaza, en definitiva, que conviene destruir en embrión (incluso, como decía Brenton Tarrant, el autor de los atentados de 2019 en Nueva Zelanda, "para ahorrarle ese trabajo a nuestros hijos"). Al mismo tiempo esta "indistinción" se basa en una diferencia metafísica absoluta (nosotros/ ellos; la luz/ las tinieblas; la humanidad/ la animalidad), lo que presupone (segundo mecanismo) un trabajo meticuloso de deshumanización del otro, al que hay que describir y tratar como a un "perro", un "piojo" o una "célula cancerosa"; al que hay que despojar hasta del nombre, sustituido por un número o un genérico. Nadie ha explicado mejor este trabajo de deshumanización que Primo Levi en Si esto es un hombre, esa obra indispensable y atroz que muchos israelíes parecen no haber leído.

Es importante, pues, recordar esta lección sencilla a Netanyahu y a los supremacistas que lo apoyan: la diferencia "nazi"/"judío" no es una diferencia racial; no es una diferencia ontológica sino -si se quiere- "lógica": tiene que ver con la diferencia victimario/víctima: el victimario que concibe la existencia misma del otro como una amenaza siempre es un "nazi", la víctima tratada como un perro o un piojo o una célula cancerosa siempre un "judío". "Judío" no puede ser una "raza" o una "nación" sin que el judaísmo se vuelva de nuevo vulnerable. "Judío" es, sí, la medida universal del sufrimiento de cualquier colectivo expuesto al exterminio o a la expulsión. Yo no sufro pensando en los judíos de Auschwitz porque fueran judíos (porque fueran, digamos, de mi tribu); es su sufrimiento secular, y ese sufrimiento concentrado insoportable de los lager, el que de algún modo los volvió "judíos" para siempre, entendiendo por "judío" el sufrimiento cósmico, absoluto, que ningún ser humano debe jamás volver a soportar. Según este criterio, hoy los israelíes son mucho menos "judíos" que los palestinos. Por eso mismo, cada vez que los israelíes desplazan poblaciones, arrasan aldeas, bombardean niños indefensos desde el aire o dejan sin agua y sin comida a millones de palestinos, no solo están violando la legalidad: están (mucho peor en términos morales) faltando el respeto a los judíos: violando, si se quiere, la memoria del Holocausto. Esto lo han entendido muy bien esos pocos israelíes que protestan contra su gobierno y esos muchos judíos, fuera de Israel, que no aceptan que se cometa un genocidio (tipo penal forjado en 1948 por Raphael Lemkin, judío de Lviv) en nombre del pasado sufrimiento de los judíos.

Vuelvo al principio. No voy a pensar en los palestinos, por mucho que me duela su situación. Voy a pensar de manera egoísta. Voy a pensar en Europa, que no puede permitirse externalizar en Israel su antisemitismo ancestral, ahora proyectado sobre otros pueblos. Y voy a pensar en Israel, fruto y prolongación del antisemitismo europeo cuya existencia, en cualquier caso, no se puede negar ni revertir y que, aún más, debemos todos proteger. Hay que proteger a Israel, sí, de sí misma. Israel debe ser desionizada como el mundo musulmán debe ser desyihadizado. Esto es precisamente lo que sugiere Shlomo Sand cuando teme por el futuro de su hijo. Dice Sand: "Yo no soy sionista, creo que Israel debe pertenecer a todos sus ciudadanos, de diferentes orígenes, aunque puede mantener relaciones con los judíos de todas partes". Y añade ominoso: "Si no, Israel no va a existir en Oriente Próximo. Va a desaparecer como el reino franco de Jerusalén en tiempos de las Cruzadas".

Si eso ocurriera (cuidado con las fantasías justicieras) el mundo no sería mejor. Todo lo contrario.

Pensando también en su propia supervivencia, Europa no puede abandonar a Israel, la criatura que desprendió su antisemitismo: debe impedir que reproduzca, ahora contra otros "judíos", lo peor de sí misma.

https://blogs.publico.es/dominiopublico/55992/salvar-a-israel/#md=modulo-portada-fila-de-modulos:4x15-t2;mm=mobile-medium

martes, 17 de octubre de 2023

Palestina retrata la política occidental

 Por Rafael Poch de Feliú

Los tres principales países europeos, Reino Unido, Francia y Alemania se han declarado, junto a Estados Unidos e Italia, “unidos y coordinados para garantizar que Israel pueda defenderse”. Palestina lleva muchos años retratando la política occidental. Gracias a ese apoyo, el invocado derecho de Israel a la existencia, un derecho verdadero que ningún estado capaz de conculcarlo pone en duda, se traduce en el derecho a la aniquilación de los palestinos. La suma de la herencia colonial europea y la responsabilidad europea por el genocidio de seis millones de judíos europeos tiene por absurda y trágica consecuencia permitir que Israel se proponga y cometa la destrucción de los palestinos no solo como entidad política y nacional, sino como sociedad.

Esos tres países fueron primero responsables del colonialismo judío en Palestina. El Reino Unido por la declaración de Balfour de 1917 prometiendo un hogar al sionismo en tierras que había que quitar a otros. Alemania por el holocausto que lógicamente, precipitó posteriormente el éxodo masivo hacia aquellas tierras. Francia, por su complicidad en la detención, deportación y eliminación de judíos vía el colaboracionismo de su gobierno con Hitler.

Esos mismos países fueron a continuación responsables por pasividad del incumplimiento de un acuerdo de paz alcanzado en 1993 en Oslo por el que los palestinos renunciaron a la lucha armada a cambio de la formación, en el plazo de cinco años, de su estado en Gaza y Cisjordania, de acuerdo con las resoluciones de la ONU. Tres años después de la firma de aquellos acuerdos, el general israelí que los firmó, Isaac Rabin, fue asesinado, no por los palestinos, ni por Irán o algún estado árabe, sino por un extremista religioso judío. Su sucesor como primer ministro y también general, Ariel Sharon, torpedeó los acuerdos de Oslo. El firmante palestino de los acuerdos, Yaser Arafat, acabó recluido en su sede palestina y murió en 2004, probablemente envenenado por Sharon, recuerda el veterano ex periodista de Beirut Rene Naba Chronique audio : Israël / Palestine – Madaniya

Los palestinos no tuvieron su estado, Israel continuó ampliando sus asentamientos ilegales, se retiró militarmente de Gaza para convertirla en prisión, sin que los países europeos, dijeran ni hicieran nada a efectos prácticos. Hace cuarenta años que no hacen nada, más allá de subvencionar el mantenimiento de la prisión israelí con infraestructuras, que el ejército ocupante destruye periódicamente en sus incursiones. Al contrario, premiaron a Israel con relaciones privilegiadas con la Unión Europea.

Respecto al papel de Estados Unidos no es necesario extenderse: han sido el principal apoyo de la continua violación israelí del derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Sin ese doble apoyo americano y europeo, la actitud de Israel sería diferente y el fin de 75 años de colonialismo, una figura del siglo XIX insostenible en el siglo XXI, mucho más probable.

Todo ha sido dicho ya sobre esto hace años. (Véase aquí Rafael Poch – La loca carrera de Israel (grijalvo.com) y aquí Europa y Gaza, de Rafael Poch en los Blogs de La Vanguardia el 21/01/2009 | Reggio’s Weblog dos muestras de 2009). A nadie se le escapa que ahora será peor. Mucho peor. Se anuncia una masacre sin precedentes. La ley israelí, según la cual una muerte judía vale cien muertes palestinas, actuará una vez más para lavar la humillación de que el cuarto ejército del mundo haya sido sorprendido desde la cárcel a cielo abierto más vigilada del planeta por un grupo de milicianos suicidas. Con la importante salvedad de las odiosas y atroces muertes indiscriminadas y toma de rehenes de civiles inocentes, la fugaz incursión de los milicianos recuerda al desesperado levantamiento judío del gueto de Varsovia de abril-mayo de 1943: humillación de la potencia racista ocupante y, pasada la sorpresa, devastación del gueto. En eso estamos.

La loca carrera de Israel sigue su curso, pero en condiciones cada vez más inquietantes por su contexto de múltiple y creciente tensión bélica internacional. Israel es un país pequeño sin recursos naturales y rodeado de estados hostiles y poblaciones árabes radicalizadas por décadas de injusticia y doble rasero. En las propias metrópolis europeas, Londres, París, Berlín…, donde se prohíben las manifestaciones en apoyo a Palestina, se palpa esa tensión. Estados Unidos, el gran valedor de Israel, está en posición delicada. Su guerra por poderes en Ucrania se ha convertido en un agujero negro. (90.000 bajas ucranianas desde el inicio de la desastrosa contraofensiva el 4 de junio, según declaró Putin el 5 de octubre, y el dato es creíble). Las reservas de armamento de su ejército están agotadas. El Pentágono se está preparando abiertamente para la guerra con China mientras libra indirectamente una guerra contra Rusia. Por si fuera poco, Biden está en el centro de la pelea en el interior del establishment americano, sin precedentes por la criminalización entre candidatos adversarios a las presidenciales del año que viene.

Con la excepción de Europa, la posición internacional de Estados Unidos está yendo a menos en todo el mundo. El gobierno estadounidense es menos potente ahora de lo que lo ha sido en cualquier momento del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, recuerda el activista y abogado canadiense Dimitri Lascaris.Palestinians launch devastating offensive when the U.S. can least afford it – Dimitri Lascaris: Activist Journalist Lawyer Y eso es así no solo en África, América Latina y Asia, sino particularmente en Oriente Medio como ha dejado bien claro el acuerdo entre Irán y Arabia Saudí con mediación china y antes rusa. Pese a la voluntad saudí de acercarse a Israel, las burdas provocaciones en la mezquita de Al Aqsa revientan cualquier voluntad del infame “guardián de los santos lugares” por alinearse con Israel.

Si los dirigentes de Israel hubieran tenido la previsión y la humildad de comprender que el dominio de Estados Unidos no podía durar para siempre, habrían firmado la paz con los palestinos hace mucho tiempo en condiciones favorables cuando su protector dominaba los asuntos mundiales, pero la impunidad de Israel durante décadas convirtió a sus dirigentes en estúpidos. Desperdiciaron repetidamente oportunidades de paz en condiciones favorables, porque lo querían todo. Toda la Palestina histórica, cada centímetro de ella. Ahora están atrapados por su propia arrogancia y codicia”, dice Lascaris. Y concluye: “en este delicado momento, lo último que necesita el gobierno de Estados Unidos es otra conflagración en Oriente Medio. Sus fuerzas militares están sobrecargadas, su reputación está maltrecha, su política interior es un caos. Si Biden y su círculo íntimo tuvieran algo de sentido común, le dirían en privado a Netanyahu que Israel debe responder con considerable circunspección. Por desgracia no hay motivos para creer que eso es lo que vaya a hacer la administración Biden”.

https://rafaelpoch.com/2023/10/14/palestina-retrata-la-politica-occidental/#more-1325

domingo, 15 de octubre de 2023

Aviso de la Fábrica de Arte

 ‼️ AVISO IMPORTANTE: FAC MANTIENE PUERTAS ABIERTAS; TRAE TU LUZ‼️

Queridxs Fabricantes:

En la mañana de hoy hemos conocido de la determinación de cerrar Fábrica de Arte Cubano (FAC), por cuestiones de consumo energético. El Ministerio de Energía y Minas y el Ministerio de Cultura de Cuba (MINCULT), informan que el plan energético asignado a nuestra institución es insuficiente para mantener el funcionamiento habitual de FAC.

.Nuestro compromiso social y cultural nos motiva a reinventar la estructura de funcionamiento de la institución para evitar el cierre de FAC hasta nuevo aviso. Por tal razón anunciamos que Fábrica de Arte Cubano mantendrá abiertas sus puertas, buscando soluciones creativas que no afecten el Sistema Energético Nacional.

.Tras un mes de cierre habitual -período en que nuestra institución apenas reportó consumo energético-, Fábrica reanudó su programación habitual el pasado 5 de octubre, con una asignación reducida al 20%, con respecto a su consumo regular. 

.Esta información recibida hoy, significa que con el nuevo plan solo podríamos abrir 2 días al mes, de los 16 de funcionamiento regular.

.Estamos conscientes de la situación energética que atraviesa Cuba, y en consecuencia, nos hemos acogido a los planes de ahorro establecidos para el sector estatal, limitando al máximo el consumo en oficinas y otros espacios de FAC, para contribuir al USO RACIONAL de los recursos energéticos del país.

.Anualmente FAC programa 300 conciertos, cerca de 70 exposiciones, 60 presentaciones de danza, 40 de teatro, 40 desfiles de modas, conferencias, talleres, clases magistrales, etc. Todas estas actividades con un precio asequible de 250cup, en un entorno donde el acceso al arte cubano cada vez es más costoso y las propuestas de alto valor escasean. 

Tras una década de trabajo sostenido, FAC se ha convertido en un espacio de incuestionable valor sociocultural, indispensable en la ruta cultural de la Isla.

.Por tal razón, nuestro equipo ha decidido mantener las puertas de FAC abiertas, sin hacer uso de los recursos del sistema energético nacional. Nuestro espíritu nos lleva a apostar por la búsqueda de soluciones creativas sin generar cargas adicionales, considerando el impacto del arte y la cultura en una sociedad que necesita belleza y esperanza para seguir avanzando y resistiendo.

.Invitamos a nuestro público, a los artistas, colaboradores, amigos y seguidores de todos lados, que traigan sus luces, que nos regalen su apoyo para mantenernos en movimiento y creando.

.En la noche de hoy FAC abrirá solo con la capacidad que aportan nuestros generadores eléctricos, y con las linternas, lámparas y celulares de los más de 300 trabajadores, quienes -de ser cerrada FAC- quedarían desempleados. Asimismo, los niños y adolescentes asistentes a nuestros talleres gratuitos, y los miles de visitantes que nos acompañan cada fin de semana, se verían afectados por la decisión de cerrar Fábrica de Arte Cubano.

.¡Trae tu luz y acompáñanos en esta aventura para mantener a FAC latiendo!

.Atentamente,

X Alfonso y la FacInBand

Políticos de EU se benefician del bloqueo a Cuba: AMLO

 Ciudad de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el bloqueo que Estados Unidos impone a Cuba desde hace más de seis décadas ha beneficiado a diversos sectores de ese país, que han obtenido réditos económicos y políticos. La otra cara de la moneda ha sido la población de la isla, que ha sido perjudicada con esta medida unilateral.

Tras mencionar las medidas unilaterales contra Venezuela, abordó el tema cubano: Es como el caso del bloqueo a Cuba, ¿quiénes lo han promovido? Pues quienes han sacado provecho económico-político en Estados Unidos, hasta legisladores, que promueven el bloqueo.

En su conferencia matutina sostuvo que es inhumano que persistan este tipo de acciones injerencistas que afectan a los pueblos. Nadie tiene derecho a perjudicar a otro pueblo, dijo, y confió en que las cosas vayan cambiando, se vayan resolviendo mediante el diálogo.

Sobre lo mencionado por López Obrador, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, agradeció a su par mexicano el permanente apoyo de su país en la batalla contra el bloqueo que le impone a Estados Unidos a la isla.

A través de su perfil en la red social X, el mandatario cubano resaltó la coherente postura de México contra las medidas coercitivas unilaterales que –apuntó– pretenden rendir a los pueblos por hambre.

López Obrador se pronunció también por la conciliación entre el gobierno de Venezuela y la oposición, para alcanzar un acuerdo entre ambos con rumbo al proceso electoral que habrá en ese país.

Consideró que es por la vía democrática, la libre expresión y la libertad de sufragio como los venezolanos podrán salir adelante de su situación actual.

A pregunta expresa sobre su postura en torno al diálogo, el mandatario dijo que alcanzar un acuerdo permitirá eliminar “pretextos a sanciones injustas de países extranjeros.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2023/10/14/politica/politicos-de-eu-se-benefician-del-bloqueo-a-cuba-amlo-3557

jueves, 12 de octubre de 2023

Gaza, la verdad por su nombre

Por Rosa Miriam Elizalde

 Ni medicinas, ni agua, ni electricidad, ni combustible. El hambre y la desesperación como arma política. “Estamos combatiendo contra animales y actuamos en consecuencia”, dijo hace nada el ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, al anunciar el cerco total contra la franja de Gaza.

Hay un hilo de acero que une la retórica genocida del comandante israelí con los arquitectos del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Lester Mallory, subsecretario del Departamento de Estado, esgrimió argumentos similares en 1962, como antes lo hizo Joseph Goebbels tras visitar el gueto de Lodz, en 1939: “Éstos ya no son hombres, son animales. Por eso no se trata de una tarea humanitaria, sino quirúrgica.

Hay que hacer incisiones aquí y enteramente radicales”, escribió en su diario el ministro de Propaganda nazi.

La amenaza de Gallant va en serio.

Euro-Med Monitor, organización con sede en Ginebra, registró en los primeros cuatro días de guerra declarada la muerte de 880 palestinos, de los cuales 59 por ciento eran civiles, incluidos 185 niños y 120 mujeres. Alrededor de 5 mil personas más han resultado heridas y cientos permanecen atrapadas bajo los escombros a lo largo de las zonas fronterizas. Israel afirma centrarse en objetivos militares, pero alcanza edificios residenciales, hospitales y mezquitas, donde no hay refugios ni forma de protegerse de los bombardeos sin previo aviso que ya han provocado la muerte de familias enteras.

La nueva escalada empezó esta vez con el ataque de Hamas, pero el revanchismo y el ánimo de venganza que reina ahora en medios y redes, y que naturaliza la concepción de los palestinos como animales dignos de llevar al matadero, olvida por completo que Israel ha aumentado por años el fuego a la olla de presión y ésta finalmente reventó el sábado pasado. El Foreign Policy in Focus ha comparado la situación actual en Gaza con el motín en la cárcel de Attica, Nueva York, en 1971, que terminó en un baño de sangre: “Si metes a los prisioneros en una jaula y los torturas, se rebelarán”.

El ruido ensordecedor en favor de Israel en esta guerra ha enterrado, junto con las víctimas palestinas, la historia de ese pueblo, la tragedia que ha vivido durante décadas y la ironía grotesca de que los originales y legales propietarios de la tierra israelí viven hoy en Gaza. La única explicación de que exista la franja es porque los palestinos fueron desposeídos de sus tierras en 1948, cuando se creó Israel. Ellos –o sus hijos y nietos– están entre los 2 millones de refugiados palestinos atiborrados en el territorio más densamente poblado del planeta, donde 80 por ciento de sus habitantes proviene de familias que vivieron en lo que ahora es Israel. La mayoría de la gente de Gaza no es de ahí. Son refugiados que han sido víctimas de la deshumanización desde hace ya demasiado tiempo.

“Es el lugar más aterrador que he visto”, escribió el intelectual Edward Said, después de uno de los innumerables bombardeos contra Gaza, en 2001. “Es un lugar horriblemente triste a causa de la desesperación y de la miseria en que vive la gente. No estaba preparado para ver los campos de refugiados, que son mucho peores que cualquier cosa que vi en Sudáfrica.” No fue un intelectual de izquierda, por cierto, sino Amnistía Internacional, quien declaró hace unos meses que “el esquema de dominación de los palestinos por Israel constituye un sistema de apartheid”, y que se trata de “un crimen contra la humanidad”.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha emitido un comunicado este martes donde reitera que “la imposición de asedios que ponen en peligro la vida de civiles al privarlos de bienes esenciales para su supervivencia está prohibida por el derecho internacional humanitario”.

Habría que añadir solamente que el bloqueo no aparece ahora a consecuencia de esta guerra. Lleva décadas. Es el largo prólogo del castigo y la deshumanización forzada de un pueblo para crear la coartada perfecta que lleve a su aniquilación. Lo conocemos muy bien los cubanos. En este caso en concreto, hay capas sobre capas de dolor por el secuestro de miles de palestinos a los que los soldados israelíes se llevaron sin dejar huella, por la desolación y el desamparo de cientos de miles de personas comunes y corrientes que han intentado sobrevivir entre ruinas, por los cortes de electricidad y agua, por los interminables toques de queda, por la escasez de alimentos y medicinas, por los heridos desangrados hasta morir, por los ataques sistemáticos contra ambulancias y personal humanitario, por los adolescentes agredidos con perros del ejército de Tel Aviv, por los niños y las niñas asesinados...

La verdad por su nombre. Es genocidio y viene de lejos.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2023/10/12/opinion/gaza-la-verdad-por-su-nombre-8035

martes, 10 de octubre de 2023

A plena luz y en la sombra: lo profundo de la campaña de lobby para aplastar la inversión en Cuba

Por Reed Lindsay y Daniel Montero

Hace seis años, el negocio de taxis de Oscar Álvarez estaba en su apogeo. 

“Apenas tenía tiempo para descansar”, dice. “Recogíamos pasajeros en la terminal de cruceros y no parábamos en todo el día”. 

Hoy Álvarez a menudo tiene dificultades para encontrar un pasajero. 

“Realmente se sintió la diferencia cuando pararon los cruceros americanos”, añade mientras espera clientes en La Habana Vieja junto a un Cadillac descapotable rojo del año 58. “Dejaron un gran vacío, y no solo para nosotros. Le daban vida a toda la ciudad”. 

Desde 2017 Cuba ha estado sujeta a una avalancha de sanciones estadounidenses impuestas por Donald Trump y mantenidas en gran medida por Joe Biden. Algunas, como la prohibición de cruceros (2019), han golpeado la economía cubana, incluido su incipiente sector privado. 

Entre las sanciones más dañinas se encuentra la activación de una disposición oscura, pero potente, conocida como Título III. 

Como parte de la Ley Helms-Burton (1996), el Título III permite a los estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas durante la Revolución Cubana demandar a las empresas que hagan negocios en esas propiedades. Suspendida durante dos décadas, la activación de esa disposición bajo Trump disuadió a empresas e inversionistas de hacer negocios en Cuba por temor a verse arrastrados a litigios en Estados Unidos. 

Aun cuando la disposición ha sido apoyada por cubanoamericanos de línea dura y por antiguos propietarios como una forma justa de compensación, su activación resultó en un éxodo de capital de la isla, exacerbando una crisis económica en Cuba que ha alimentado una ola histórica de migración a Estados Unidos.

“Personalmente fui testigo de la pérdida de cientos de millones de dólares de posibles inversiones”, dice Gregory Biniowsky, un abogado canadiense que representaba a empresas interesadas en invertir en Cuba. “Todo se ha descarrilado”. 

Registros judiciales y entrevistas con cabilderos y altos funcionarios de la Casa Blanca de Trump, incluidos John Bolton y Mauricio Claver-Carone, revelan lo que estaba sucediendo tras bambalinas para hacer del Título III el eje de una política de “máxima presión” hacia Cuba. Documentos y conversaciones narran cómo una campaña de cabildeo, financiada por los herederos de familias adineradas que alguna vez tuvieron propiedades y negocios en la isla, empujó a los niveles más altos del Gobierno estadounidense a activar la ley. 

Una de esas familias es la del difunto magnate de las telecomunicaciones Sosthenes Behn, cuyos descendientes podrán gozar pronto de un pago de cientos de millones de dólares gracias al Título III. 

El Gobierno cubano no tendrá que pagarle a la familia Behn. En cambio, cuatro corporaciones privadas, tres de ellas con sede en Florida, corren el riesgo de pagar 450 millones de dólares (incluidos 10,7 millones en honorarios legales) después de una decisión disruptiva de un tribunal federal.

El año pasado, la jueza del Tribunal del Distrito Sur de la Florida, Beth Bloom, dictaminó que Carnival Cruise Line, Norwegian Cruise Line y Royal Caribbean Cruises, las tres con sede en Miami, además de MSC Cruises, con sede en Ginebra, eran responsables de “traficar” la propiedad expropiada de la familia Behn, un conjunto de tres muelles en La Habana donde las compañías de cruceros desembarcaron a cientos de miles de ciudadanos estadounidenses entre 2016 y 2019. 

Primeras demandas en Miami a través de la Ley Helms-Burton

Barack Obama respaldó los cruceros como parte de su crucial reconciliación con Cuba. Pero Bloom consideró que las visitas de los cruceros eran viajes ilegales. El fallo podría tener repercusiones económicas significativas para Cuba, que no forma parte de la demanda, pero ya está sintiendo los efectos de la controvertida ley en que se sustenta. 

“Las cantidades de dinero son enormes”, explica William LeoGrande, profesor de Gobierno de la American University en Washington D.C. “El hecho de que esto haya tenido éxito será un verdadero disuasivo para que otras empresas, tanto en Estados Unidos como en Europa, hagan negocios en Cuba”.

El 2 de mayo de 2019, una de las primeras demandas del Título III fue presentada por Javier García-Bengochea, un neurocirujano jubilado radicado en Jacksonville, exigiendo daños y perjuicios contra las compañías de cruceros por el uso de los muelles de Santiago de Cuba, donde su familia alguna vez tuvo negocios. 

“Por primera vez en cincuenta y nueve años, una víctima estadounidense de robo por parte del régimen de Castro puede presentarse legítimamente ante ustedes públicamente y hacer valer sus derechos de propiedad”, dijo García-Bengochea a los periodistas fuera del tribunal federal en Miami después de presentar su demanda. 

El desdén de García-Bengochea por el Gobierno cubano es común en la comunidad cubanoamericana, concretamente en el sur de Florida, el área con mayor concentración de esa comunidad en el país. Algunos de ellos han esperado décadas para presentar sus reclamaciones del Título III ante tribunales.

Pero no todos los reclamantes han sido cubanoamericanos. 

El bisnieto de Sosthenes Behn, Mickael Behn, era un ciudadano estadounidense que vivía en Londres cuando se unió a Bengochea para llevar a cabo el primer litigio del Título III. Mantuvo el reclamo de la familia Behn a través de la empresa Havana Docks, con sede en Delaware (que tenía un pequeño grupo de accionistas, incluido el multimillonario Warren Buffett), mientras las demandas seguían su curso en el tribunal de distrito. La mayoría de las acciones de Havana Docks se dividieron entre Behn y sus dos primos que, según documentos judiciales, vivían en Francia. 

Mickael Behn se pasó la vida yendo a las reuniones de accionistas de la empresa con la elusiva esperanza de recuperar los muelles de La Habana. 

“Los hermanos Castro y sus amigos del Partido Comunista vinieron y le robaron nuestra propiedad a mi abuelo”, dijo conteniendo las lágrimas después de presentar la demanda. 

El reclamo de la familia Behn sobre los puertos se remonta a los días en que Sosthenes estaba al frente de la International Telephone & Telegraph (ITT), conglomerado que expandió su imperio de comunicaciones y producción industrial por todo el  mundo.

De Hitler a Batista 

Sosthenes Behn nació en 1884 de madre francesa y padre danés —cónsul de Francia en las Islas Vírgenes. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en el Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos y luego trabajó como corredor de azúcar en Puerto Rico antes de adquirir una compañía telefónica local con su hermano Hernán. En 1920 fundaron la ITT y diez años después habían construido un imperio mundial de telecomunicaciones. 

Sosthenes residía en el Hotel Plaza de Nueva York y dirigía las operaciones de su empresa desde un salón de lujo en lo alto de un rascacielos de 34 pisos construido en 1928 para la ITT. 

Apodado el “Príncipe de los Teléfonos”, según el libro de Anthony Sampson The Sovereign State of ITT, se le conocía por aprovechar las conexiones políticas en el extranjero para conseguir contratos gubernamentales. 

En España, Sosthenes adquirió el control del sistema telefónico nacional tras no escatimar gastos y atenciones con funcionarios del régimen de Francisco Franco.

En 1933 se convirtió en el primer “representante de las finanzas estadounidenses” en reunirse con Adolf Hitler, según documentos de archivo de The New York Times. Sosthenes aseguró ganancias para su empresa mediante la producción de aviones de guerra nazis por parte del fabricante Focke-Wulf antes de que el control operativo de la ITT sobre sus filiales alemanas se extinguiera durante la guerra. 

Según Sampson, Sosthenes ayudó a “construir la maquinaria de guerra nazi, desde sus comunicaciones hasta su armamento”, antes de apoyar el esfuerzo bélico de Estados Unidos. 

“Mientras los aviones Focke-Wulf de la ITT bombardeaban barcos aliados y las líneas de la ITT pasaban información a los submarinos alemanes, los radiogoniómetros de la ITT salvaban a otros barcos [aliados] de los torpedos [alemanes]”, escribe Sampson. 

Dos décadas después de la guerra, la Comisión de Resolución de Reclamaciones Extranjeras (FCSC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos concedió a la ITT 27 millones de dólares en compensación por las pérdidas sufridas en Alemania, incluidos 5 millones de dólares por los daños causados por los bombarderos aliados a sus fábricas de aviones Focke-Wulf.

La inclinación de Sosthenes Behn por acercarse a figuras políticas se extendió a América Latina, y en específico a Cuba, donde cortejó a funcionarios para que favorecieran a la Compañía Cubana de Teléfonos, controlada por la ITT, según el fallecido embajador estadounidense Spruille Braden. En sus memorias, Braden escribió que Sosthenes rechazó su solicitud de dejar de pagarles a funcionarios cubanos durante el primer Gobierno de Fulgencio Batista. Según Braden, Sosthenes le dijo que necesitaba mantener al menos “un pequeño soborno” que estimó en 30 mil dólares anuales. 

Durante la campaña presidencial de 1960, John F. Kennedy criticó el regalo de un teléfono bañado en oro a Batista por parte de la ITT. Para Kennedy, los negocios de la ITT en Cuba constituían un símbolo de cómo el Gobierno de Estados Unidos daba la impresión de estar “más interesado en recibir dinero del pueblo cubano” que en ayudar a su economía. El teléfono dorado, actualmente en un museo de La Habana, fue recordado en El Padrino II, filme en el que una versión apenas velada de Batista presume el regalo en una reunión con ejecutivos y jefes de la mafia. 

Los teléfonos no eran el único interés comercial de Sosthenes en Cuba. 

En 1917 formó la corporación Havana Docks, con sede en Delaware, que adquirió una concesión para operar un negocio de carga y descarga de mercancías en tres muelles de la capital cubana.

Esperando el cambio de régimen

Fallecido en 1957, Sosthenes no vivió para ver evaporarse sus negocios cubanos. 

En marzo de 1959, dos meses después de que las fuerzas guerrilleras de Fidel Castro llegaran a La Habana, el Gobierno Revolucionario tomó el control de la Compañía Cubana de Teléfonos y ordenó reducir sus tarifas. Un año y medio después, el Gobierno cubano tomó el contrato de arrendamiento de Havana Docks para operar los muelles, así como todas las demás participaciones de empresas estadounidenses que hacían negocios en Cuba. 

Los magnates del azúcar, los mafiosos, las corporaciones multinacionales, los dueños de negocios, ninguno se salvó. 

Según historiadores y otros expertos en Cuba, las amplias nacionalizaciones no se llevaron a cabo de manera repentina ni violenta, sino por decretos y durante un período de varios meses. 

“Llamarlo robo, dado que el Gobierno cubano siempre estuvo de acuerdo con el principio de compensación, sería una simplificación”, dice Richard Feinberg, quien sirvió como director principal para Asuntos Interamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 1993 a 1996. 

La Ley 851 de Cuba, que autorizó las nacionalizaciones, establecía la compensación a los dueños estadounidenses expropiados en forma de bonos a 30 años, financiados con ventas de azúcar a Estados Unidos. 

Sin embargo, había un problema importante.

El Gobierno de Estados Unidos había bloqueado las importaciones de azúcar desde Cuba, en ese momento el eje de la economía de la isla.

La posibilidad de una compensación se volvió aún más remota a medida que empeoraron las relaciones entre los dos países después de la proclamación del embargo estadounidense y la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, diseñada por Estados Unidos.

De 1964 a 1972, la FCSC (la misma entidad que compensó a la ITT por sus propiedades alemanas dañadas) revisó y certificó cerca de 6 mil reclamaciones por propiedades nacionalizadas en Cuba, incluida una de Havana Docks por 9,17 millones de dólares. 

El propósito del Programa de Reclamaciones sobre Cuba de la FCSC era ayudar a adjudicar compensaciones para los propietarios en futuras negociaciones de acuerdos entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba. 

Pero durante casi medio siglo, el Gobierno de Estados Unidos no dio ningún paso hacia la negociación, según Johannes Werner, editor de Cuba Standard, un servicio de noticias digitales sobre la economía cubana. De acuerdo con Werner, las sanciones y la política de Estados Unidos “hicieron casi imposible que Estados Unidos realmente participara”. 

En cambio, los ciudadanos estadounidenses a quienes se les habían nacionalizado propiedades en Cuba esperaban un cambio de régimen. 

Mientras tanto, Cuba negoció acuerdos sobre propiedades nacionalizadas con los Gobiernos de Canadá, Gran Bretaña, Francia, España y Suiza. En un informe del Instituto Brookings, Feinberg caracterizó los acuerdos como “no grandes”, señalando que Canadá iba a recibir 850 mil dólares del Gobierno cubano.

Dos décadas inactivas 

En 1996 el presidente Bill Clinton firmó la Ley LIBERTAD, también conocida como Ley Helms-Burton en honor a sus patrocinadores republicanos, el senador Jesse Helms (R-NC) y el congresista Dan Burton (R-IN), dando nuevas esperanzas a quienes habían perdido propiedades debido a las nacionalizaciones de Cuba. 

La Ley Helms-Burton codificó el embargo estadounidense (conocido como el “bloqueo” en la isla) y amplió su alcance extraterritorial a través del Título III al permitir demandas en tribunales estadounidenses contra empresas que hagan negocios en Cuba. 

“Las empresas extranjeras son notoriamente temerosas ante litigios estadounidenses”, dice Robert Muse, abogado radicado en Washington D.C. que asesora empresas que hacen negocios en Cuba. “El plan era poner un anillo alrededor de la isla, donde la inversión fuera tan potencialmente peligrosa que nadie la emprendiera”. 

Las implicaciones extraterritoriales del Título III provocaron una reacción internacional. La Unión Europea (UE) consideró la Helms-Burton una violación al Derecho internacional y aprobó una resolución que obligaba a las empresas de la UE a ignorar los fallos judiciales estadounidenses basados en esta. Dos parlamentarios canadienses presentaron un proyecto de ley parodia que pedía a los descendientes de los británicos que huyeron a Canadá durante la Revolución de las Trece Colonias reclamar propiedades “confiscadas” por el Gobierno de Estados Unidos. 

Ante amenazas de represalias por parte de la UE, Canadá y México, Clinton suspendió el derecho a presentar demandas bajo el Título III durante seis meses. Repetiría la suspensión cada seis meses hasta el final de su presidencia, al igual que George W. Bush y Barack Obama. 

En 2016 la activación del Título III parecía más improbable que nunca después de que los negociadores estadounidenses y cubanos abordaran el espinoso tema de las reclamaciones de la FCSC como parte de la histórica distensión mediada por Obama y Raúl Castro. 

“Nuestras políticas se centran en apoyar a los cubanos en lugar de perjudicarlos”, dijo Obama durante su visita a La Habana en marzo de 2016. “Por eso estamos fomentando los viajes, lo que tenderá puentes entre nuestros pueblos”.

Durante la apertura, un torbellino de actividad empresarial estadounidense se extendió por Cuba. 

Google se asoció con la empresa de comunicaciones de Cuba para instalar servidores en toda la isla. Decenas de miles de cubanos registraron sus casas como alojamientos en Airbnb. Marriott abrió el primer hotel con marca estadounidense en Cuba desde 1959. Y la franquicia Rápido y Furioso filmó una carrera de alta velocidad por las calles de La Habana. 

Las aerolíneas comerciales estadounidenses establecieron vuelos regulares y las compañías de cruceros empezaron a llevar barcos llenos de visitantes estadounidenses a ciudades cubanas. 

“Aquellos años en que los americanos venían aquí fueron los mejores para el sector privado”, dice el chofer habanero David Sarzo con los ojos iluminados. “A todo el mundo le iba bien, desde los taxistas hasta los vendedores de maní”. 

El acercamiento con Cuba, incluidas las conversaciones sobre las reclamaciones de la FCSC, llegó a su fin poco después de que Trump asumiera la presidencia. 

En junio de 2017, Trump anunció el desmantelamiento de la política de Obama hacia Cuba en un mitin en Miami. “Una Cuba libre es lo que lograremos pronto”, declaró Trump ante el aplauso de los partidarios de la línea dura en la política hacia Cuba, incluido el senador Marco Rubio (R-FL), a quien Trump se refirió como su “amigo” apenas un año después de satirizarlo como “Little Marco” durante las primarias de 2016. 

Trump desataría una serie de sanciones contra Cuba destinadas a destrozar su economía, una política que Rubio afirma haber “diseñado directamente”. 

Pero durante casi dos años, Trump no tocó el Título III. “Solía decirles a mis clientes que no se preocuparan por el Título III”, dice Muse. “Ha estado inactivo durante veintitrés años. Si Bush no activó el Título III, nadie lo hará”.

El Título III de Helms-Burton: ¿abriendo las puertas de la inundación?

Vallas publicitarias y canales ocultos

Después de la elección de Trump, Mickael Behn unió fuerzas con Javier García-Bengochea para presionar en busca de la implementación del Título III. 

“Mickael y yo básicamente nos convertimos en socios igualitarios”, dice García-Bengochea, quien había heredado de su primo una reclamación certificada por la FCSC sobre una empresa que tenía una concesión para operar en los muelles de Santiago de Cuba. “Tomamos decisiones de manera conjunta, reunimos recursos, dividimos gastos y planificamos estrategias juntos”. 

García-Bengochea había estado liderando lo que él mismo llama una “cruzada” por la activación del Título III desde 2009, año en el que afirma haber comenzado a defender la reclamación de su primo con la ayuda de cabilderos del Cormac Group, con sede en Washington D.C. 

“Me llevaron a Washington para conocer a los jugadores sabiendo que no habría ningún resultado excepto cuando el tema de Cuba estuviera en su punto, entonces sabrían quién soy”, dice García-Bengochea. 

García-Bengochea creció en Gainesville, Florida, después de que sus padres se mudaran a Estados Unidos en 1960 cuando tenía un año. 

“Lo perdimos todo”, dice, incluida una casa en Cuba en el exclusivo barrio de Miramar, un rancho en el norte de Santiago, una granja lechera de 124 acres al oeste de La Habana, una cervecería cofundada por su abuelo (quien también era ejecutivo de Bacardí) y una variedad de inversiones. 

Hasta la elección de Trump, García-Bengochea dice que fue una de las pocas personas que cabildeaban sobre el tema de las reclamaciones de propiedades en Cuba, el cual necesitaba “un campeón” para luchar en nombre de los cubanoamericanos y otros ciudadanos estadounidenses a quienes Cuba había expropiado.

García-Bengochea insiste en que sus esfuerzos por buscar compensación por las expropiaciones a su familia y a otras no fueron motivados por la promesa de ganancias materiales, sino que representaron una “búsqueda” de justicia que, en última instancia, beneficiaría a los cubanos al resolverse las disputas sobre títulos de propiedad. 

“Cuba no tiene futuro hasta que resuelva el problema de la propiedad”, dice. “Soy muy comprensivo con el pueblo cubano. Lo que intento hacer es despejarles el camino para que cuando inicien un negocio, tengan un marco legal”. 

García-Bengochea dice que sus esfuerzos comenzaron a cobrar fuerza cuando Behn se le unió, junto a un banquero de Kentucky contratado en 2011 por Aphra Behn, la madre de Behn, para administrar su fideicomiso familiar, así como los asuntos de Havana Docks. 

Los correos electrónicos salidos a la luz en la demanda de Havana Docks revelan que a lo largo de 2018 García-Bengochea y Behn presionaron para que se implementara el Título III con la ayuda del exdiplomático Otto Reich y los cabilderos del Grupo Cormac Jonathan Slade y José Cárdenas. Los tres fueron contratados “como un paquete”, según Behn.

“La persona más importante de ese grupo era Reich”, dice García-Bengochea.

Reich trabajó en las Administraciones de los presidentes Ronald Reagan y George W. Bush. Se vio envuelto en una controversia durante el escándalo Irán-Contras, que expuso cómo funcionarios de la Administración Reagan vendieron armas secretamente a Irán para financiar al grupo rebelde de derecha conocido como los Contras, acusados por organizaciones de derechos humanos de cometer atrocidades contra civiles en Nicaragua. En una carta dirigida a dos comités del Congreso, el contralor general de Estados Unidos concluyó que Reich había supervisado “actividades de propaganda encubiertas y prohibidas, diseñadas para influir en los medios y el público” en apoyo a los Contras mientras dirigía la hoy extinta Oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado. 

Reich no fue acusado de ningún delito y niega haber actuado mal. Desde entonces ha trabajado como cabildero y consultor, además de haber tenido un breve período como Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. 

Reich, que nació en Cuba y se fue con su familia poco después del triunfo de la Revolución, dice que desde la década de los 90 ha abogado por el Título III. 

“Me desagrada intensamente la gente que quiere hacer negocios con el régimen cubano”, dice Reich. “Mis abuelos fueron asesinados por los nazis. Y, francamente, lo considero el equivalente moral”. 

¿La historia de Sosthenes Behn de hacer negocios con la Alemania nazi hizo que Reich y sus asociados del Grupo Cormac se cuestionaran trabajar para el bisnieto de Behn? 

“No nos hizo quererlo”, afirma Reich. “Y recuerdo que Jonathan Slade, quien es judío, no estaba seguro de querer aceptar a este cliente debido a eso. Pero otras personas dijeron: ¿Vas a culpar [a Mickael Behn] por los pecados de su abuelo? Así que supongo que decidió seguir adelante y aceptar al cliente —y yo también”. 

Reich recomendó una campaña publicitaria vinculando el turismo en Cuba con el apoyo al ejército cubano, y sugirió yuxtaponer “cruceros con fotografías de manifestantes… siendo golpeados”. 

Más tarde Behn propondría atacar públicamente a las compañías de cruceros y difundir rumores de acciones legales contra el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. 

“Incluso si ese no es el caso, atraerá la atención de los medios”, escribió Behn a Reich y García-Bengochea. 

Además de sus esfuerzos de cabildeo en Washington D.C., García-Bengochea y Behn colaboraron con grupos conservadores cubanoamericanos de Miami como el Directorio Democrático Cubano, el cual publicó anuncios de radio y colocó vallas publicitarias para disuadir a la gente de tomar cruceros a Cuba. 

Desde 2016, el Directorio ha recibido más de 3 millones de dólares en subvenciones financiadas con fondos federales de Estados Unidos para “promover la libertad de información” en Cuba. La organización no es muy conocida en la isla, pero es prominente en Miami, donde su secretario nacional, Orlando Gutiérrez-Boronat, hace apariciones rutinarias en los medios y es un habitual en los eventos a favor del embargo. 

Gutiérrez-Boronat, quien ha pedido una intervención militar en Cuba, se atribuyó el crédito de la campaña de vallas publicitarias, pero fue financiada por Behn y García-Bengochea. 

En un correo electrónico de mayo de 2018, García-Bengochea le escribió a Behn que Gutiérrez-Boronat “reconoce de buena gana que nosotros estamos financiando esta campaña y está dispuesto a hacer lo que queramos”. 

“Hicimos que las cosas se vieran feas para [las compañías de cruceros] desde el punto de vista de las relaciones públicas”, dice García-Bengochea. “Estos fueron esfuerzos sinérgicos para nosotros, impulsar los canales ocultos por un lado, y que las mismas personas que estamos influyendo vean las vallas y lean el periódico”. 

En junio de 2018 García-Bengochea y Behn participaron en una conferencia de prensa con Gutiérrez-Boronat en el Museo y Biblioteca de la Brigada 2506, un edificio de Miami dedicado a recordar a los participantes en la invasión de Bahía de Cochinos. El lugar estaba decorado con una bandera con el mismo diseño de las vallas. 

Un año más tarde, los tres estaban afuera del tribunal federal después de haberse presentado las primeras demandas del Título III mientras Behn agradecía a “la comunidad de exiliados cubanos”. 

Ni Behn ni Gutiérrez-Boronat respondieron a las solicitudes de entrevista para este reportaje. El abogado de Behn, Roberto Martínez, se negó a hacer comentarios on the record.

El silencio de los cruceros: ¿hay vida después del 5J?

Provocando escalofríos en Cuba

En 2018 la Administración Trump comenzó a apretar las tuercas a Cuba después del nombramiento del neoconservador John Bolton como asesor de Seguridad Nacional y del cubanoamericano de línea dura Mauricio Claver-Carone como director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Bolton y Claver-Carone impusieron una serie de sanciones a Cuba, Venezuela y Nicaragua, países que Bolton denominó “la troika de la tiranía”. 

“El juego cambió cuando Bolton fue nombrado asesor de Seguridad Nacional”, dice García-Bengochea. 

Además de sus afinidades ideológicas, Bolton y Reich se conocían desde la década de los 80, cuando trabajaron juntos en la USAID. 

Por su parte, García-Bengochea dice que tenía una “relación personal” con Bolton, quien una vez le había pedido dinero para un “PAC anti-Irán” (PAC, Comité de Acción Política, por sus siglas en inglés). Pero García-Bengochea dice que confiaba en Reich para comunicarse con la Casa Blanca. 

Reich descartó la idea de haber jugado un papel central en la implementación del Título III. 

“John Bolton y Mauricio sentían lo mismo que yo”, dice Reich. “No necesitaban de lobby alguno, ni mío ni de nadie”. 


No obstante, Reich hizo sentir su impacto en la Administración Trump en al menos una manera crucial. 

“No habría conocido el nombre [de Claver-Carone] si Otto no me lo hubiera recomendado”, dice Bolton, quien en septiembre de 2018 nombró a Claver-Carone como máximo funcionario para la política hacia Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional. “Confié en el juicio de Otto”. 

A principios de la década de 2000, Claver-Carone había ayudado a revitalizar el lobby cubanoamericano. Con la ayuda de contribuciones de campaña a través de su PAC U.S.-Cuba Democracy, trataba de persuadir a legisladores de cambiar sus votos sobre medidas para aliviar las sanciones a Cuba. 

Trabajando directamente bajo las órdenes de Bolton, Claver-Carone ya no tenía que presionar a los responsables de la formulación de políticas: se convirtió en el responsable de formularlas, no solo para Cuba sino para todo el hemisferio. 

“Había dos cosas que era necesario hacer para demostrar que el presidente hablaba en serio”, dice Claver-Carone. “Una con Venezuela y otra con Cuba, y había que hacerlas enseguida”. 

Con el respaldo de Bolton, Claver-Carone dice que lo primero que hizo fue imponer sanciones a PDVSA, la compañía petrolera estatal de Venezuela, e implementar el Título III. 

“Necesitábamos hacer algo que nadie esperaba”, recuerda Claver-Carone. 

“El Título III iba a enviar un mensaje al Gobierno cubano de que este presidente es un disruptor y no se sabe lo que va a hacer”. La implementación del Título III también tenía como objetivo sofocar la inversión en Cuba. “Iba a provocar escalofríos”, dice Claver-Carone. “Envió un mensaje importante a las empresas extranjeras y a las empresas estadounidenses de que ya no iban a salirse con la suya”.


Con Trump a bordo 

Incluso con Claver-Carone y Bolton presionando desde dentro de la Casa Blanca, no había garantías de que Trump aprobara el Título III. 

Originalmente la disposición estaba dirigida a entidades extranjeras, pero desde la distensión de Obama con Cuba las empresas con sede en Estados Unidos con negocios en la isla, algunas con vínculos con Trump, serían vulnerables a las demandas del Título III.

Antes de ser presidente, el propio Trump había considerado invertir en Cuba. Entre 1998 y 2015 ejecutivos de su empresa viajaron varias veces a la isla, según informes de Newsweek y Bloomberg. En un informe de 2009 publicado por la Oficina de Propiedad Industrial del Gobierno cubano la marca Trump fue registrada para hoteles, casinos, concursos de belleza, programas de televisión y campos de golf.

En marzo de 2016 Trump dijo que estaría interesado en abrir un hotel en Cuba “en el momento adecuado” y parecía dispuesto a aceptar la política de acercamiento de Obama. 

“Estoy ok con la situación de Cuba, pero deberían llegar a un buen acuerdo”, dijo Trump a donantes de campaña en su resort de Mar-a-Lago.

Trump dio un giro radical en su política hacia Cuba poco antes de las elecciones, pero mantuvo fuertes conexiones con las compañías de cruceros que llevaban visitantes estadounidenses a la isla.

En 2018 y 2019, Carnival Corporation pagó más de un millón de dólares a cabilderos con estrechos vínculos con Trump, incluidos el principal recaudador de fondos del presidente, Brian Ballard; la exfiscal general de Florida, Pam Bondi, quien defendió a Trump durante su juicio político; y la cuñada de Bondi, Tandy Bondi.

“Hubo un esfuerzo sostenido de lobby por parte de estos ejecutivos [de las compañías de cruceros] que querían hacer negocios en Cuba”, dice Claver-Carone.

A fines de marzo de 2019 el presidente de Carnival, Micky Arison, envió un mensaje a Trump pidiéndole hablar sobre la posible implementación del Título III, que sometería a su empresa a “600 millones de dólares en exposición legal”.

Posiblemente el llamado de Arison haya llegado demasiado tarde, toda vez que Behn y García-Bengochea habían pasado meses presionando a través de políticos influyentes que tenían acceso directo al presidente. 

Durante quince años García-Bengochea había donado cientos de miles de dólares a políticos demócratas y republicanos, incluidos Rubio y el representante Mario Díaz-Balart (R-FL), quienes desempeñaron papeles clave en presionar a Trump para que intensificara la guerra económica del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba. 

“Trump se remitió a Mario y Marco en todo lo relacionado con Cuba”, dice García-Bengochea. Además de sus contribuciones a los legisladores, García-Bengochea donó 35 mil dólares al PAC U.S.-Cuba Democracy de Claver-Carone entre 2010 y 2016. 

“Si quieres tener acceso a los políticos, tienes que hacer contribuciones”, dice García-Bengochea. “Y para obtener ese acceso es necesario recurrir a los cabilderos. Intenta llamar a un congresista para concertar una reunión. La probabilidad de que lo consigas es muy baja. Hay que pagar por ese acceso”.

De acuerdo con un documento judicial presentado como evidencia, en una reunión de agosto de 2018 en el Grupo Cormac, García-Bengochea, Reich, Slade y Cárdenas planearon una serie de visitas a algunos de los políticos republicanos más destacados de Florida. 

La lista incluía a Díaz-Balart, el representante Carlos Curbelo (R-FL), el representante John Rutherford (R-FL) y Ron DeSantis (quien se desempeñaba como representante estatal antes de ser gobernador), junto con el entonces líder republicano del Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell, de Kentucky. Además se programaron “cafés de 10 mil dólares” con Rubio “para asegurar [su] compromiso” y con el entonces gobernador de Florida y actual senador Rick Scott “para permitirle reunirse y conocernos a nosotros y a nuestra causa personalmente”. 

Después de que DeSantis fuera elegido gobernador, Rubio, Díaz-Balart, DeSantis y Scott instaron en privado a la Administración a implementar el Título III, según Bolton.

“Tuvieron una reunión con el presidente”, dice Bolton. “Escucharlos a los cuatro [el nuevo gobernador, los dos senadores del estado y Díaz-Balart] fue una indicación bastante fuerte de que obtendríamos apoyo para el Título III”. 

Según Claver-Carone, el respaldo de estos políticos de Florida resultó “fundamental” para convencer a Trump de activar el Título III. 

“Se lo explicaron a Trump en términos que él podía entender”, dice García-Bengochea. “Le dijeron: ‘Imagínese que usted construye un hotel [en Cuba] y el Gobierno cubano lo echa y viene una empresa española y empieza a administrar su hotel y su propiedad’. Eso resonó con Trump”. 

El 17 de abril de 2019, aniversario de la Invasión de Bahía de Cochinos, John Bolton anunció la implementación del Título III. “Los estadounidenses a quienes les han robado en Cuba sus propiedades ganadas con tanto esfuerzo finalmente podrán presentar una demanda”, dijo Bolton en un evento en honor a la Brigada 2506 en Miami. El mes siguiente, Scott recibió donaciones de Behn por 2 mil dólares, de Slade por 2 mil dólares y de Reich por mil dólares.

Desde 2018 García-Bengochea le ha dado 13 100 dólares a Rubio y 10 600 a Díaz-Balart; Slade le ha dado 4 mil dólares a Rubio y 1 500 dólares a Díaz-Balart; y Reich le ha dado 3 850 dólares a Rubio. 

García-Bengochea atribuye la implementación del Título III a sus esfuerzos de cabildeo y a la campaña publicitaria de Behn y suya.

“Pudimos reunir nuestros recursos y, en última instancia, conectarnos con la Administración Trump para activar el Título III”, dice García-Bengochea. “Todos los que han demandado [bajo el Título III] nos lo deben. Hicimos esto por ellos y ellos lo saben”. 

Claver-Carone insiste en que el impulso para implementar el Título III vino desde dentro de la Casa Blanca en el Consejo de Seguridad Nacional. 

“El embajador Bolton no necesitaba que lo convencieran”, dice Claver-Carone. 

Aun así, Claver-Carone atribuye la política de línea dura de Trump hacia Cuba a un esfuerzo coordinado que involucra a influyentes cubanoamericanos y políticos de Florida. 

“Rubio, Díaz-Balart, Otto y yo, todos estamos en la misma página”, dice Claver-Carone. “Todos somos amigos y todos hablamos entre nosotros y con otros que no son cubanoamericanos como el gobernador DeSantis, el senador Scott y el embajador Bolton. Somos una comunidad muy unida. Nos ayudamos unos a otros. Si Marco se topara con un obstáculo que no puede superar, yo lo ayudaría y Marco me ayudaría a mí. Hemos tenido éxito en los objetivos políticos porque lo hicimos como equipo”.

Más incertidumbres para el sector privado en Cuba

Turismo ilegal

La activación del Título III dio lugar a decenas de demandas contra empresas de países de todo el mundo. Más de dos docenas de empresas estadounidenses han sido demandadas, incluidas Amazon, Expedia, Mastercard y American Airlines, entre otras. 

Inicialmente, los expertos legales daban un pronóstico desalentador para las demandas. 

“No era la intención de la ley Helms-Burton perseguir a las empresas estadounidenses con negocios legales en Cuba”, dijo a El Nuevo Herald George Fowler, abogado que asesora a Carnival y director legal de la Fundación Nacional Cubano-Americana. “Pueden intentarlo, pero yo llevo cuarenta años aquí y les digo: ‘buena suerte’”. 

La predicción de Fowler resultó correcta… al principio. En los últimos tres años, la gran mayoría de las demandas se han prolongado o han sido desestimadas, incluida la de García-Bengochea contra las líneas de cruceros, aunque se ha reportado que al menos un caso del Título III ha llegado a un acuerdo.

“El objetivo no es necesariamente ganar en los tribunales, sino a veces simplemente crear mucho ruido y ahuyentar a los inversionistas [de Cuba]”, dice Biniowsky. “No importa cuán meticuloso seas, aun así no estás seguro de que algún exiliado cubano salga de la nada y te demande en un tribunal de Miami diciendo que alguna propiedad que estás usando en Cuba pertenecen a su tío”. 

El caso de Mickael Behn era más sólido que otros, pero enfrentaba desafíos importantes. 

Dado que el Título III prohibía las demandas contra empresas que hacían viajes legales a Cuba, las líneas de cruceros argumentaron que no podían ser responsables de actividades que el propio presidente Obama había bendecido. 

Además, sostuvieron que Havana Docks nunca fue propietaria de los muelles, ni de los edificios que la empresa construyó en ellos. Un decreto de 1920 que extiende la concesión de Havana Docks para operar un negocio de carga en los muelles estipula que la compañía estaba obligada a devolver la propiedad al Gobierno cubano en 2004, más de una década antes de que los cruceros comenzaran a llevar visitantes estadounidenses a La Habana. 

Además, el arrendamiento que tenía Havana Docks sobre el puerto no era exclusivo, según Ambar Díaz, una especialista en Derecho marítimo radicada en Miami que fue contratada por las compañías de cruceros.

El derecho de Havana Docks a operar su negocio de carga “no tenía nada que ver con el derecho del Gobierno cubano a permitir que barcos de pasajeros atracaran en los muelles para el transporte de pasajeros”, escribió Díaz en un informe de 36 páginas. 

Sin embargo, la jueza Bloom rechazó los argumentos sobre el arrendamiento limitado de Havana Docks apelando al lenguaje de la Ley de Resolución de Reclamaciones Internacionales, que establece que las decisiones de la FCSC “serán definitivas y concluyentes en todas las cuestiones de hecho y de derecho, y no estarán sujetas a revisión… por ningún tribunal”. 

Bloom también sostuvo que las compañías de cruceros habían violado las regulaciones estadounidenses al permitir que sus pasajeros hicieran turismo. 

Incluso cuando los pasajeros se pasaban todo el día en actividades permitidas, como interactuar con artistas locales en La Habana Vieja o visitar un proyecto comunitario en un barrio de clase trabajadora, terminar su día viendo un espectáculo en el Cabaret Tropicana sería violar la ley. 

Bloom escribió que las excursiones nocturnas violaban las regulaciones estadounidenses porque eran “‘actividades turísticas’, independientemente de si las actividades diurnas no lo eran”.

La silenciosa partida del Norwegian Sky

¿Quién paga el precio? 

Mientras Behn y los demás accionistas de Havana Docks esperan una enorme ganancia inesperada, el pueblo cubano enfrenta una terrible crisis económica que ha llevado a más de 300 mil personas a emigrar a Estados Unidos durante los últimos dos años. 

Hace seis años La Habana Vieja estaba repleta de visitantes estadounidenses. Ahora es difícil encontrar uno. Los alojamientos han cerrado. Muchos restaurantes están vacíos y la terminal de cruceros suele estar desolada. 

En un artículo de opinión conjunto de 2019, Behn y García-Bengochea atacaron la política de Obama de acercamiento con Cuba, calificando su Administración de “irresponsable y pervertida” y acusando a los cruceros de violar la ley estadounidense para beneficiarse del “trabajo esclavo” cubano. 

Pero muchos trabajadores del sector privado en Cuba tienen un recuerdo diferente de los acontecimientos. 

“Los años de Obama fueron realmente buenos para nosotros”, dice Víctor Estévez, un camarero que intenta atraer clientes a la entrada de un restaurante en La Habana Vieja. 

No solo el sector minorista se ha visto afectado por el Título III y el aumento de las sanciones estadounidenses. Biniowsky tenía una próspera práctica jurídica en La Habana asesorando a decenas de empresas interesadas en invertir en Cuba. Hace dos años se mudó a Vancouver, Canadá.

“Perdí a casi todos mis clientes”, dice Biniowsky. “Perdí a mis clientes estadounidenses cuando quedó claro que Trump había llegado a un acuerdo con Marco Rubio. Y después perdí a los clientes no estadounidenses, los canadienses y los europeos, con la implementación del Título III. Veían el potencial económico de la isla, pero no podían correr el riesgo”.

Nueve días antes de dejar el cargo, Trump asestó un golpe de gracia a Cuba colocándola en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, a pesar del consenso entre las agencias de inteligencia estadounidenses de que Cuba no patrocina el terrorismo. La designación ha disuadido aún más a empresas y bancos extranjeros a no relacionarse con Cuba. 

Aislada de la inversión y el crédito internacionales, Cuba no estaba preparada para enfrentar los impactos económicos de la COVID-19 y la guerra en Ucrania. La isla ha sido devastada por la escasez de alimentos, medicinas, combustible y repuestos para su envejecida infraestructura energética. 

“Cuba necesita desesperadamente inversiones de capital y yo tenía una larga lista de empresas que querían invertir en producción de alimentos, turismo, infraestructura, aeropuertos y transporte”, dice Biniowsky. “Toda esta inversión habría tenido un impacto enormemente positivo en la economía cubana y el bienestar económico del pueblo cubano”. 

En 2020 Biden hizo campaña sobre una “nueva política hacia Cuba”. Pero dos años después de llegar a la presidencia, su enfoque hacia la isla sigue siendo en gran medida indistinguible del de su predecesor. “La gente tenía fe en que Biden cambiaría las cosas porque contaba con el apoyo de Obama, pero nunca sucedió”, lamenta Sarzo, el taxista habanero. “Biden ha mantenido la política de Trump con los cruceros y con todo lo demás”.

Biden ha reabierto el Consulado y levantado algunas restricciones a los viajes y las remesas, pero ha dejado vigentes algunas de las sanciones más duras, incluidas el Título III y la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo. 

“La Administración Biden no solo está mostrando poco interés en Cuba, sino que está mostrando que no sabe mucho sobre Cuba”, dice Muse. “Básicamente, no les importa. No creo que haya ninguna consideración activa sobre suspender el Título III”. 

Incluso si Biden suspende el Título III, las demandas presentadas en virtud de la disposición no pueden verse afectadas retroactivamente. 

En noviembre pasado, García-Bengochea, cuyo caso había sido desestimado en 2020 por un juez federal de Miami, perdió en el Tribunal de Apelaciones del 11º Circuito, que dictaminó que había adquirido la propiedad mediante herencia después del plazo de 1996.

Mientras tanto, las cuatro compañías de cruceros han apelado el fallo de la jueza Bloom ante el Circuito 11. 

Cualquiera sea la suma que finalmente paguen las compañías de cruceros, el pueblo cubano ya está pagando un alto precio. 

“Tenemos tantos problemas aquí debido al bloqueo”, dice Estévez refiriéndose a la red de sanciones estadounidenses que separa a la isla del resto del mundo. “En este momento la política de Estados Unidos hacia Cuba solo está ayudando a dos o tres personas que son los que están viviendo de eso”.


*Reed Lindsay y Daniel Montero son periodistas de Belly of the Beastun galardonado medio de comunicación con sede en Estados Unidos que cubre las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Sus documentales, reportajes en vídeo y otros trabajos se pueden seguir en YouTubeInstagramTwitter y Facebook.

**Este texto fue publicado originalmente en inglés en el diario Miami New Times. Esta traducción fue revisada por sus autores y se publica con su autorización.

Fuente: https://oncubanews.com/cuba-ee-uu/a-plena-luz-y-en-la-sombra-lo-profundo-de-la-campana-de-lobby-para-aplastar-la-inversion-en-cuba/