sábado, 31 de julio de 2021

Preguntas y respuestas del 30 de julio de 2021

Silvio dijo...


Me gustaría saber quienes son los compañeros y compañeras responsables de que no se haya cambiado todo lo que se ha debido cambiar, después de dos congresos del PCC, los Lineamientos y una Constitución. Quienes, con nombres, apellidos y cargos representan esa corriente de freno en las altas esferas. Me gustaría conocer sus argumentos. Sería justo que se identificaran. Sería digno de su parte, puesto que seguro están defendiendo lo que honestamente creen. Quién sabe si hasta obtendrían algunos aplausos. Me gustaría saber cómo se lo explican a sí mismos y cómo a sus compañeros. Cómo analizan dificultades como estas últimas. ¿Para ellos todo sería culpa del bloqueo, del imperialismo y de las redes? ¿Ni una sola culpita de nuestra parte? Invito a los segundaciteros que sepan de esto, o que tengan hipótesis al respecto, que las expongan. Es algo que me gustaría saber.

30 de julio de 2021, 8:19

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Anónimo Andrés Perdomo Guache dijo...

 

Silvio.

Más de una vez leí tu comentario de las 8.19, oportuno por cierto, y también a mí me asaltaron esas preguntas. Acudí entonces a la Constitución de la República y allí pude leer que:

ARTÍCULO 5. El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado. 
ARTÍCULO 102. La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa a todo el pueblo y expresa su voluntad soberana. 
ARTÍCULO 107. La Asamblea Nacional del Poder Popular elige, de entre sus diputados, al Consejo de Estado, órgano que la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta sus acuerdos y cumple las demás funciones que la Constitución y la ley le atribuyen. 
ARTÍCULO 125. El Presidente de la República es el Jefe del Estado, y entre sus funciones tiene la de representar al Estado y dirigir su política general. 
ARTÍCULO 133. El Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituye el Gobierno de la República. 
ARTÍCULO 42. El Primer Ministro es responsable ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y ante el Presidente de la República, a los cuales rinde cuenta e informa de su gestión, de la del Consejo de Ministros o de su Comité Ejecutivo. . . . y tiene entre sus funciones la de cumplir y velar por el respeto a la Constitución y las leyes.
 

Luego entonces considero, al margen de que los responsables de que no se hayan realizado los cambios pueden ser varios, y además corriendo el riesgo de equivocarme, de que los máximos responsables de que no se haya cambiado todo lo que se ha debido cambiar son en primer lugar el Primer Secretario del Partido, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Presidente del Consejo de Estado y el Primer Ministro, toda vez que representan, respectivamente: 1) a la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado, 2) al órgano supremo del poder del Estado, 3) a la República de Cuba que es el nombre del Estado Cubano, y 4) al gobierno de la República que es el administrador de todos los bienes del Estado.

Partiendo de que todos deben estar de acuerdo en la necesidad de realizar los cambios, les atribuyo la máxima responsabilidad por no haber sido capaces de tomar con la celeridad y oportunidad que las circunstancias lo han exigido, las medidas necesarias para que los cambios se hicieran efectivos, y probablemente, el haber permitido la existencia en las altas esferas de la corriente de frenos que mencionas. 

30 de julio de 2021, 16:14

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Anónimo marcia leiseca dijo...

 

Es hora de hablar, opinar, y emitir criterios, ¿dónde?, es una pregunta que me hago hace años. Entonces, SEGUNDA CITA, un espacio público en dónde coinciden personas, compañeros y amigos que expresan una crítica comprometida con lo mejor para Cuba, y que a su vez, es la iniciativa de un artista que merece no solo admiración, sino la convicción de su condición revolucionaria con un espíritu crítico y valiente, aceptamos con “fe y esperanza” su invitación a emitir una opinión sobre la situación actual.

Sobre quienes son los responsables de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado, me sumo a lo que expresa Andrés Perdomo Guanche el 30 de julio de 2021, 16:14, es decir, es la dirección de nuestro Partido/Estado/Gobierno, independientemente de tendencias y fuerzas internas, quién tiene el mandato de cumplimentar los acuerdos de los últimos Congresos del Partido que anuncian repetidamente los cambios que requiere nuestra sociedad.

Quiero también referirme una vez más, a establecer un imprescindible diálogo con los jóvenes, más bien a mover su participación en la construcción de nuestro presente y porvenir. Y sobre esta esencial presencia de los jóvenes, es válido repetir las sabias y dolidas palabras de Víctor Heredia, que son motivo de estos comentarios. 

“Solemos esforzarnos esgrimiendo razones sobre nuestro histórico pasado con la microscópica idea de preservar “la obra”, cuando debiéramos aceptar que dicha obra está inconclusa y su construcción continuará, indefectiblemente, en manos de las nuevas generaciones. Ellas son justamente quienes deberán honrar nuestros aciertos y modificar errores por sobre nuestra pretendida autoridad… Cuba no puede ser ajena a estos detalles universales. Por ello cuando pretende amurallar su historia con lógico temor a perder su raíz revolucionaria, también debiera cuestionarse cuánto más puede exigirle a un ciudadano que lleva en su mochila la dura realidad de una SOBERANÍA que se aplaude livianamente desde afuera, pero duele en digno sacrificio adentro”.

Los sucesos del 11 de julio, han sido manipulados por la extrema izquierda y la extrema derecha, los primeros culpando al injusto bloqueo y a la injerencia extranjera de lo ocurrido, también exagerando el vandalismo que sobrevino, y obviando absolutamente nuestra responsabilidad. La derecha magnificando, atribuyendo infamias como desapariciones, tortura, y manejando oportunistamente la violación de los derechos humanos. Sin entrar a brindar alguna aclaración sobre estos hechos, para lo cual no los domino cabalmente, entiendo como una necesidad comunicar públicamente con claridad y objetividad lo ocurrido: cuántas manifestaciones y dónde ocurrieron, número de participantes, hechos violentos realizados por ambas partes, tanto los manifestantes como la fuerza que los enfrentó. Esta relación detendría todas las informaciones intencionadas, con diferentes fines. El “secretismo”, tan cuestionado, aun prima en los medios y en los que los orientan.

Días atrás, el 14 de julio leí en la revista universitaria Alma Mater, un texto titulado "Voces acerca del acontecimiento", (https://medium.com/revista-alma-mater/11j-), entrevista equilibrada, diversa y lúcida realizada a jóvenes universitarios y recién egresados, sobre los hechos ocurridos el 11 de julio. Su lectura brinda la seguridad del talento e inteligencia de los jóvenes formados en nuestros centros estudiantiles, y a su vez el temor a la fuga de tantos talentos, para los cuales la sociedad que los formó no siempre les brinda la posibilidad de una participación y al desarrollo que aspiran. 

31 de julio de 2021, 0:21

Dibujo enviado por Doris


jueves, 29 de julio de 2021

El esquivo peso de la historia

Por Víctor Heredia

Muchos de nosotros afirmamos que será la historia la encargada de diseñar el presente y el futuro de las determinaciones sociales y políticas de la humanidad. Y si entendemos que “lo nuevo nace de los escombros de lo viejo”, estamos pues frente a un proceso de esa naturaleza y, quienes se asuman como socialistas, deberán aceptar que tanto logros como fracasos, serán parte de esos escombros.

Es difícil envejecer. Los afeites no alcanzarán a tapar las imperfecciones que produce el paso del tiempo y, sencillamente, seremos viejos a los ojos de los retoños.

 

Solemos esforzarnos esgrimiendo razones sobre nuestro histórico pasado con la microscópica idea de preservar “la obra”, cuando debiéramos aceptar que dicha obra está inconclusa y su construcción continuará, indefectiblemente, en manos de las nuevas generaciones. Ellas son justamente quienes deberán honrar nuestros aciertos y modificar errores por sobre nuestra pretendida autoridad. Puedo decir sin temor a equivocarme que hacemos lo mismo con nuestros hijos. No terminamos por entender que alguna vez nosotros mismos tuvimos que “matar al padre” para ser y desde allí rehacer y continuar.

 

Cuba no puede ser ajena a estos detalles universales. Por ello cuando pretende amurallar su historia con lógico temor a perder su raíz revolucionaria, también debiera cuestionarse cuánto más puede exigirle a un ciudadano que lleva en su mochila la dura realidad de una SOBERANÍA que se aplaude livianamente desde afuera, pero duele en digno sacrificio adentro.

 

Todos nos llenamos la boca con ese idilio sucedido en un mundo anterior, en un pasado tan sepia como esa fotografía del Che y Fidel entrando a La Habana. Hermoso! Heroico! Pero aquella afirmación libertaria y su extraordinaria consecuencia  subsisten apenas en el polvoriento archivo de quienes hoy tenemos más de setenta años. Fuimos capaces de retransmitirlo? Acaso acompañamos?

 

En Argentina, para las nuevas generaciones, la dictadura es un hecho tan lejano que de no ser por la existencia de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los medios hegemónicos lo habrían transformado poco menos que en una fábula. Sin embargo todos sabemos que la militancia de aquella época es la columna vertebral de nuestra endeble democracia. Por ello la derecha y el neoliberalismo se ocupan de poner en  duda cifras y abusos. Pretenden que el dolor de aquél genocidio termine por circunscribirse exclusivamente a familiares y amigos directos de torturados y desaparecidos. Es así de insolente el tiempo y sus tergiversadores informáticos.

 

Lo más vergonzoso en relación a Cuba, es que muchos de nuestros gobiernos no se animan a revisar  sus acciones ante el evidente esfuerzo de semejante pueblo, ese que soportó el acoso y la intemperie en pos de sus dignidades más que ningún otro en América. Cuba es el ejemplo de nuestros sueños libertarios más altos. Mi pregunta es: ¿Cuánto hicimos para ayudar a preservarlos? Para expresarles que lo que hicieron hasta aquí es sustantivo, imprescindible para un continente que aplaude y reverencia desde sus democracias hipotecadas el milagro de la capacidad cubana para sobrevivir, para dignificar la vida pese a las dificultades impuestas por el bloqueo.

 

Sin embargo y apuntando que no soy quien, ni tengo entidad para hacer este imprudente análisis, estimo que cada pueblo debe resolver sin intromisión externa sus políticas económicas y sociales. Por eso frente a la conmoción que ha suscitado entre cubanos y foráneos la actualidad de la isla, me atrevo a señalar que no debe atemorizar ni escandalizar a nadie lo que pasa cuando un pueblo reclama mejoras para sus vidas, o los jóvenes expresan disidencias, sobre todo cuando son parte (quieran o no) de aquella historia que revolucionó conciencias, y puso sobre el tapete cuán importante es la pertenencia, qué valiosa la libertad.

 

Algo están diciendo esas voces, algo que deviene del esfuerzo que realizan por sostener la escasa felicidad a pesar de los vaivenes económicos internos y del inadmisible bloqueo que lleva 62 años tratando de borrarles la sonrisa. Es hipócrita y absolutamente reprochable que quienes han provocado gran parte de las crisis sociales de Cuba con sus políticas aberrantes, se  solacen frente a un supuesto caos institucional, hablen de autoritarismo y convoquen a rebelarse a un pueblo que, con aciertos y errores, fue asistido en toda la línea por un Estado que hizo mucho más que lo posible frente a las mordazas imperiales.

 

¿Pero cómo hace una revolución que educó, ofreció salud, ciencia, cultura, humanismo, para defenderse sin lastimar a sus beneficiados y responder, sin perder la esencia, a sus reclamos e inmediatas necesidades? Complejo, ciertamente complicado! Pero son pueblo y dirigencia política quienes deben resolverlo. Nadie más. 

 

Abruma la violencia en esas calles que se engalanaron al paso festivo de un pueblo triunfante, sesenta y dos años atrás. Duele. Porque Cuba siempre ha debatido y debe volver a debatir para salir de la trampa en la que pretenden meterla, para seguir creciendo, para mostrarnos el inequívoco camino de la verdadera soberanía y la libertad que conlleva.

 

Presiento que algunos deben comenzar a entender que las ideologías sirven sólo cuando respetan sus fundamentos, sus premisas más valiosas. Quiero decir que no hay renovación posible sin siega. Ni siembra sin surco.

 

Ni construcción sin escombros.

martes, 27 de julio de 2021

Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en el 238 Aniversario del Natalicio de Simón Bolívar, desde el Castillo de Chapultepec

 Respetables cancilleres y representantes de países hermanos de nuestra América:

Agradezco la presencia de Isabel Allende, gran escritora chilena que nos acompaña en este acto para homenajear al Libertador Simón Bolívar, recrear su proyecto de unidad entre los pueblos de América Latina y el Caribe, y apoyarnos en la historia para enfrentar mejor el presente y el porvenir.

Amigas y amigos todos,

Nacido en 1783, exactamente 30 años después que Miguel Hidalgo, Simón Bolívar decidió desde muy joven luchar por causas grandes, nobles y justas. Como el propio Hidalgo y como José María Morelos y Pavón, los padres de nuestra patria, el libertador Bolívar reunía virtudes excepcionales.

Simón Bolívar es un vivo ejemplo de cómo una buena formación humanista puede sobreponerse a la indiferencia o a la comodidad de quienes provienen de cuna fina. Bolívar pertenecía a una familia acomodada, de hacendados, pero desde niño fue educado por Simón Rodríguez, un pedagogo y reformador social que lo acompañó en su formación hasta que alcanzó un elevado grado de madurez intelectual y de conciencia.

En 1805, con apenas 22 años, en el Monte Sacro de Roma “jura en presencia de su maestro y tocayo no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta que haya logrado libertar al mundo hispanoamericano de la tutela española”.

Al igual que su padre, tenía vocación militar, pero al mismo tiempo era un hombre ilustrado y como solía decirse, de mundo, pues viajó mucho por Europa; vivió o visitó España, Francia, Italia, Inglaterra; hablaba francés, sabía de matemáticas, de historia, de literatura, pero no sólo era un hombre de pensamiento era también un hombre de acción.

Conocía el arte de la guerra y era al mismo tiempo un político con vocación y voluntad transformadora: sabía de la importancia del discurso, de la fuerza de las ideas, de la eficacia de las proclamas y era consciente de la gran utilidad del periodismo y la imprenta como instrumentos de lucha. Conocía el efecto que causaba la promulgación de leyes en beneficio del pueblo y, sobre todo, valoraba la importancia de no rendirse, de la perseverancia y de no perder nunca la fe en el triunfo de la causa por la que se lucha en bien de los demás.

En 1811, Bolívar se incorpora al ejército anticolonialista, bajo las órdenes de Francisco de Miranda, precursor del Movimiento Independentista. Poco después, ante titubeos de este militar, Bolívar toma el mando de las tropas y en 1813 inicia la liberación de Venezuela; poco antes, como escribe Manuel Pérez Vila, uno de sus biógrafos, los pueblos lo empezaron a llamar Libertador, “título que le confieren solemnemente, en octubre de 1813, la municipalidad y el pueblo de Caracas, y con el cual habría de pasar a la historia”.

En su lucha incansable por los caminos y los mares de América se entrelazan triunfos y derrotas; su campaña militar lo lleva a refugiarse en Jamaica y en Haití; de este pueblo, de Haití, y de su gobierno recibe en dos ocasiones apoyo para sus campañas, algo verdaderamente excepcional y un ejemplo de solidaridad y hermandad latinoamericana.

En 1819 entra triunfante a Bogotá y poco después se expide la Ley Fundamental de la República de Colombia. Este gran estado, la gran Colombia, creación del Libertador, comprendía las actuales repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.

No todo fue fácil en su lucha: perdió batallas, enfrentó traiciones y, como en todo movimiento transformador o revolucionario, aparecieron las divisiones internas que pueden llegar a hacer hasta más que las contiendas contra los verdaderos adversarios.

En la lucha para liberar a los pueblos de nuestra América, Bolívar contó con el gran apoyo del general Antonio José de Sucre y en 1822 se encontró, en Guayaquil, Ecuador con el general José de San Martín, otro ilustre titán de la independencia sudamericana.

En ese entonces se constituyó la “República Bolívar” hoy Bolivia, y se consuma la independencia de Perú. Por cierto, en la costa de este país, a principios de 1824, Bolívar se enferma y a pesar de las malas noticias, por traiciones y derrotas, se cuenta que desde el butaque, la silla donde estaba sentado surgió la famosa exclamación: “¡Triunfar!”. Esta anécdota la hizo poesía el maestro Carlos Pellicer, quien lo admiraba con intensidad y vocación; dice el verso:

Señor don Joaquín Mosquera

de cierta villa, llegaba.

Apeóse de su mula

y al Libertador buscara.

Vieja silla de baqueta

en la pared reclinada

de una miserable casa;

sobre de ella el cuerpo triste

de Bolívar descansaba.

Abrazóle don Joaquín

con muy corteses palabras.

El héroe del Mundo Nuevo

apenas si contestaba.

Luego que el señor Mosquera

las penas enumerara,

le preguntó a don Simón:

“Y ahora, ¿qué va usté a hacer?”

“¡Triunfar!” El Libertador

respondió con loca fe.

Y fue sólido silencio

de admiración y de espanto…

Luego de este aciago momento, el Libertador vivió muchos otros de igual desdicha; el último tramo de su existencia está marcado por las constantes divisiones en las filas liberales, que llevaran incluso a que, en vísperas de su muerte, Venezuela se proclamara estado independiente de la Gran Colombia. El 17 de diciembre de 1830, el gran libertador Simón Bolívar cerró los ojos y ya no despertó.

Pero como los grandes hombres, cierran los ojos y se quedan velando, no se mueren del todo.

La lucha por la integridad de los pueblos de nuestra América sigue siendo un bello ideal. No ha sido fácil volver realidad ese hermoso propósito. Sus obstáculos principales han sido el movimiento conservador de las naciones de América, las rupturas en las filas del movimiento liberal y el predominio de Estados Unidos en el continente. No olvidemos que casi al mismo tiempo que nuestros países se fueron independizando de España y de otras naciones europeas, fue emergiendo en este continente la nueva metrópoli de dominación hegemónica.

Durante el difícil periodo de las guerras de independencia, inaugurado por lo general alrededor de 1810, los gobernantes estadounidenses, con óptica enteramente pragmática, siguieron los acontecimientos con sigiloso interés. Estados Unidos maniobró en diferentes tiempos conforme a un juego unilateral: cautela extrema al principio, para no irritar a España, Gran Bretaña, la Santa Alianza, sin obstaculizar la descolonización, que por momentos se veía dudosa; sin embargo, hacia 1822, Washington inició el reconocimiento rápido de las independencias logradas a fin de cerrar el paso al intervencionismo extracontinental, y en 1823, al fin, una política definida.

En octubre, Jefferson, progenitor de la Declaración de Independencia y convertido para entonces en una especie de oráculo, dio respuesta por carta a una consulta que sobre la materia le hiciera el presidente  Monroe. En un párrafo significativo, Jefferson dice: “Nuestra primera y fundamental máxima debería ser la de jamás mezclarnos en los embrollos de Europa. La segunda, nunca permitir que Europa se inmiscuya en los asuntos de este lado del Atlántico”. En diciembre, Monroe pronunció el famoso discurso en el que quedó delineada la doctrina que lleva su nombre.

La consigna de “América para los americanos” terminó de desintegrar a los pueblos de nuestro continente y destruir lo edificado, lo material, por Bolívar. A lo largo de casi todo el siglo XIX se padeció de constantes ocupaciones, desembarcos, anexiones y a nosotros nos costó la pérdida de la mitad de nuestro territorio, con el gran zarpazo de 1848.

Esta expansión territorial y bélica de Estados Unidos se consagra cuando cae Cuba, el último bastión de España en América, en 1898, con el sospechoso hundimiento del acorazado Maine en La Habana, que da lugar a la enmienda Platt y a la ocupación de Guantánamo; es decir, para entonces Estados Unidos había terminado de definir su espacio físico-vital en toda América.

Desde aquel tiempo, Washington nunca ha dejado de realizar operaciones abiertas o encubiertas contra los países independientes situados al sur del Río Bravo. La influencia de la política exterior de Estados Unidos es predominante en América. Solo existe un caso especial, el de Cuba, el país que durante más de medio siglo ha hecho valer su independencia enfrentando políticamente a los Estados Unidos. Podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su gobierno, pero el haber resistido 62 años sin sometimiento, es toda una hazaña. Puede que mis palabras provoquen enojo en algunos o en muchos, pero como dice la canción de René Pérez Joglar de Calle 13: “yo siempre digo lo que pienso”.

En consecuencia, creo que, por su lucha en defensa de la soberanía de su país, el pueblo de Cuba, merece el premio de la dignidad y esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia por su ejemplo de resistencia, y pienso que por esa misma razón debiera ser declarada patrimonio de la humanidad.

Pero también sostengo que ya es momento de una nueva convivencia entre todos los países de América, porque el modelo impuesto hace más de dos siglos está agotado, no tiene futuro ni salida,  ya no beneficia a nadie. Hay que hacer a un lado la disyuntiva de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva.

Es tiempo de expresar y de explorar otra opción: la de dialogar con los gobernantes estadounidenses y convencerlos y persuadirlos de que una nueva relación entre los países de América es posible.

Considero que en la actualidad hay condiciones inmejorables para alcanzar este propósito de respetarnos y caminar juntos sin que nadie se quede atrás.

En este afán puede que ayude nuestra experiencia de integración económica con respeto a nuestra soberanía, que hemos puesto en práctica en la concepción y aplicación del Tratado económico y comercial con Estados Unidos y Canadá.

Obviamente, no es poca cosa tener de vecino a una nación como Estados Unidos. Nuestra cercanía nos obliga a buscar acuerdos y sería un grave error ponernos con Sansón a las patadas, pero al mismo tiempo tenemos poderosas razones para hacer valer nuestra soberanía y demostrar con argumentos, sin balandronadas, que no somos un protectorado, una colonia o su patio trasero. Además, con el paso del tiempo, poco a poco se ha ido aceptando una circunstancia favorable a nuestro país: el crecimiento desmesurado de China ha fortalecido en Estados Unidos la opinión de que debemos ser vistos como aliados y no como vecinos distantes.

El proceso de integración se ha venido dando desde 1994, cuando se firmó el primer Tratado, que aun incompleto, porque no abordó la cuestión laboral, como el de ahora, permitió que se fueran instalando plantas de autopartes del sector automotriz y de otras ramas y se han creado cadenas productivas que nos hacen indispensables mutuamente. Puede decirse que hasta la industria militar de Estados Unidos depende de autopartes que se fabrican en México. Esto no lo digo con orgullo sino para subrayar la interdependencia existente. Pero hablando de este asunto, como se lo comenté al presidente Biden, nosotros preferimos una integración económica con dimensión soberana con Estados Unidos y Canadá, a fin de recuperar lo perdido con respecto a la producción y el comercio con China, que seguirnos debilitando como región y tener en el Pacífico un escenario plagado de tensiones bélicas; para decirlo en otras palabras, nos conviene que Estados Unidos sea fuerte en lo económico y no sólo en lo militar. Lograr este equilibrio y no la hegemonía de ningún país, es lo más responsable y lo más conveniente para mantener la paz en bien de las generaciones futuras y de la humanidad.

Antes que nada debemos ser realistas y aceptar, como lo planteé en el discurso que pronuncié en la Casa Blanca en julio del año pasado, que mientras China domina 12.2 por ciento del mercado de exportación y servicios a nivel mundial, Estados Unidos solo lo hace en 9.5 por ciento; y este desnivel viene de hace apenas 30 años, pues en 1990, la participación de China era de 1.3 por ciento y la de Estados Unidos de 12.4 por ciento. Imaginemos si esta tendencia de las últimas tres décadas se mantuviera, y no hay nada que legal o legítimamente pueda impedirlo, en otros 30 años, para el 2051, China tendría el dominio del 64.8 por ciento del mercado mundial y Estados Unidos entre el 4 y 10 por ciento; lo cual, insisto, además de una desproporción inaceptable en el terreno económico, mantendría viva la tentación de apostar a resolver esta disparidad con el uso de la fuerza, lo que nos pondría en peligro a todos.

Podría suponerse de manera simplista que corresponde a cada nación asumir su responsabilidad, pero tratándose de un asunto tan delicado y entrañable, con respeto al derecho ajeno y a la independencia de cada país, pensamos que lo mejor sería fortalecernos económica y comercialmente en América del Norte y en todo el continente. Además, no veo otra salida; no podemos cerrar nuestras economías ni apostar a la aplicación de aranceles a países exportadores del mundo y mucho menos debemos declarar la guerra comercial a nadie. Pienso que lo mejor es ser eficientes, creativos, fortalecer nuestro mercado regional y competir con cualquier país o con cualquier región del mundo.

Desde luego esto pasa por planear conjuntamente nuestro desarrollo; nada del dejar hacer o dejar pasar. Deben definirse de manera conjunta objetivos muy precisos; por ejemplo, dejar de rechazar a los migrantes, jóvenes en su mayoría, cuando para crecer se necesita de fuerza de trabajo que, en realidad, no se tiene con suficiencia ni en Estados Unidos ni en Canadá. ¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio? Y en el marco de este nuevo plan de desarrollo conjunto deben considerarse la política de inversión, lo laboral, la protección al medio ambiente y otros temas de mutuo interés para nuestras naciones.

Es obvio que esto debe implicar cooperación para el desarrollo y bienestar en todos los pueblos de América Latina y el Caribe. Es ya inaceptable la política de los últimos dos siglos, caracterizada por invasiones para poner o quitar gobernantes al antojo de la superpotencia; digamos adiós a las imposiciones, las injerencias, las sanciones, las exclusiones y los bloqueos.

Apliquemos, en cambio, los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias. Iniciemos en nuestro continente una relación bajo la premisa de George Washington, según la cual, “las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos”.

Estoy consciente que se trata de un asunto complejo que requiere de una nueva visión política y económica: la propuesta es, ni más ni menos, que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto, en asuntos de derechos humanos y de democracia. Es una gran tarea para buenos diplomáticos y políticos como los que, afortunadamente, existen en todos los países de nuestro continente.

Lo aquí planteado puede parecer una utopía; sin embargo, debe considerarse que sin el horizonte de los ideales no se llega a ningún lado y que, en consecuencia, vale la pena intentarlo.

Mantengamos vivo el sueño de Bolívar.

Muchas gracias.

Castillo Chapultepec, Ciudad de México, 24 de julio de 2021

lunes, 26 de julio de 2021

Canción del elegido

A la memoria de Abel Santamaría 

Siempre que se hace una historia
se  habla de un viejo, de un niño o de sí,
pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada.

Nació de una tormenta
en el sol de una noche,
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
—eso nunca se sabe—.
Quizás buscando siluetas
o algo semejante
que fuera adorable,
o por lo menos querible,
besable, amable.

Él descubrió que las minas
del rey Salomón
se hallaban en el cielo
y no en el África ardiente,
como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
y le interesaba
calor y alegrías.
Las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos,
colores brillantes.
Y al fin bajo hacia la guerra...
¡perdón! quise decir a la tierra.

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza
cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre el humo y metralla,
contento y desnudo:
iba matando canallas
con su cañón de futuro.

sábado, 24 de julio de 2021

Cuba: La función de la adversidad y los fracasos exitosos

 Por Ricardo J. Machado

Para salir de la escasez y la miseria, lo que necesitamos es 

cultura, honestidad y capacidad de razonar.

V.I.Lenin 

La singularidad del escenario actual y un fatum de la historia la nación que regresa como cumpliendo un ciclo

La acción simultánea sobre la sociedad cubana de factores sin precedente –Covid y máxima presión del bloqueo– ha desencadenado hechos sin precedentes en la historia de la revolución: fuertes disturbios en decenas de lugares del país. Ambos factores hicieron sinergia con la lentitud y vacilaciones de nuestra dirección en la implantación de reformas anunciadas. Reitero lo que todo el mundo sabe:

A- El punto mas alto y de máxima presión del bloqueo norteamericano.

B- La Covid, que actúa como freno universal al funcionamiento regular de la economía y la sociedad, tanto a nivel internacional como en Cuba. Ha globalizado la ingobernabilidad con efectos particularmente intensos en el país. Se trata de un cambio disruptivo global comparable a una guerra de casi dimensión mundial.

C- La inevitable tarea ordenamiento que ha roto el equilibrio del estado del sistema colocando al país en una zona intermedia entre el caos y el orden.

D- Las vacilaciones y aplazamiento continuo en la implementación de las reformas ya acordadas por la dirección cubana, hace ya casi una década. 

Nos hemos demorado mucho en encontrar las verdaderas causas internas de nuestras derrotas económicas y llevar a la práctica las decisiones aprobadas con antelación. El avance de un país depende en gran medida de su capacidad para desentrañar los factores claves de su desarrollo y no tenerle miedo a las verdades desagradables. 

Nunca tuvieron tanta validez las palabras de Cintio Vitier –uno de los pensadores mas lúcidos de nuestras realidades– citadas por Raúl Castro en abril de 2011 en la clausura del 6to. Congreso del PCC:

“Estamos en el momento más difícil de nuestra historia… Cuba está obligada a batirse con la insensatez del mundo, al que fatalmente pertenece, amenazada siempre por las secuelas de oscuras lacras seculares, implacablemente hostilizada por la nación mas poderosa del planeta, víctima también de torpezas importadas o autóctonas que nunca en la historia se cometen impunemente…”

La meditación sobre esta perspicaz observación de Cintio me induce a una esquemática interpretación de algunos momentos significativos de la historia del país, a cuyo estudio le dedicado no poco tiempo.

Redefiniendo el concepto de fracaso

Antes de desarrollar el contenido de este epígrafe debo exponer las ideas que adopto con relación al concepto de fracaso. Son válidas tanto para las personas como para los países. Aclarar ante todo que, aunque alguien experimente una sucesión de fracasos, no significa en modo alguno que sea un fracasado. Son cosas distintas. 

Con mucha frecuencia en las historias personales como en la de los grandes colectivos humanos el fracaso puede liberar un potencial escondido que sea capaz de proveer la energía necesaria para superar un desafío. Pero para ello los protagonistas deben cambiar sus estructuras de pensamiento y reprogramar su mente. Me adhiero también a la idea que para ganar una batalla primero hay que hacerlo ganando un combate dentro de la cabeza.

El fracaso no es malo en sí mismo. Lo que es en verdad perjudicial es el concepto equivocado del mismo. Algunos, cuando enfrentan momentos en que comprueban que los objetivos anhelados no se cumplen, lo asumen como un fracaso, ignorando el hecho de que sin el riesgo y los reveses transitorios es imposible realizar un destino buscado. Se trata de considerar la adversidad como escuela y el sufrimiento como maestro. Y asimilar la experiencia, lo que no siempre sucede a una persona o un país. Ello es, principalmente, la interpretación adecuada de qué nos sucede y la consecuente aplicación de sus lecciones a la práctica.

 Esa fue la actitud de la mayoría de los “derrotados” asaltantes del Moncada, evento que tomaré como punto de partida para asumirlo, considerándolo como una metáfora. Lo peor que les pasó –torturas y cárcel– fue quizás lo mejor que les pudo haber sucedido. La vanguardia templó el carácter y ganó cohesión durante el duro período de la cárcel, el exilio y la guerra en las montañas. Vieron la desgracia como oportunidad y una alternativa para el crecimiento.

Entendiendo el Moncada como expresión de situaciones límites en que la nación, o una gran parte de su población, han asumido riesgos para su vida, períodos a veces prolongados de dolor y sufrimiento. Eventos que no han concluido de una manera feliz, sin lograr los objetivos propuestos, como el asalto al cuartel de Santiago de Cuba. Frustración y esperanza como dos caras de una misma moneda. Semilleros de héroes y mártires.

La historia de Cuba muestra una singular interacción entre lo económico y lo político. Lo que se comprueba con la lectura de dos textos icónicos de la ciencia social cubana. Me refiero a un libro bonito y casi novelesco como el de Moreno Fraginal El complejo cubano del azúcar. El otro es el contundente y sólido texto Historia económica de Cuba de Julio L’Riverend sin cuya lectura es casi imposible descifrar los enigmas de la singular historia de nuestro país.

En este último el autor describe, por ejemplo, con precisión la situación una vez concluida la guerra de los 10 años en 1878. La debacle alcanzó todos los estratos de la población. Ruina económica y moral. Pero esa experiencia fue la fuente utilizada para Martí para elaborar estrategias mas refinadas para desencadenar la próxima guerra. Podemos considerarla  

 como el primer “periodo especial” en nuestra historia. La situación se repite al final de la mal llamada guerra de la independencia en 1895 en que de nuevo Cuba queda aún en peores condiciones a causa de la reconcentración masiva de los habitantes de las zonas rurales en los centros urbanos. Una devastación casi total.

En la obra clásica del historiador Martínez Ortiz (Cuba, primeros años de independencia) el autor incluye numerosas fotos tomadas en La Habana entre 1894 y 95 donde aparecen numerosas familias deambulando famélicas por las calles de La Habana. Muriendo de hambre en  plena vía pública. Las imágenes son muy parecidas a las fotos tomadas de los prisioneros recién liberados de los campos de concentración nazis. Algunos investigadores han señalado que esta política de Weyler fue un antecedente directo de los campos de exterminio hitlerianos.

El segundo “período especial”. Algunos historiadores aseguran en que desde el inicio de la gran guerra 1868-78 hasta el 95 se sucedieron mas de 30,000 combates. (Bolívar liberó a un puñado de pueblos en menos de 15 años .Cuba necesito casi 60 para librarse de España y de inmediato caer en la manos del naciente imperialismo norteamericano. Frustración como esta no experimentó ningún pueblo del continente; la enmienda Platt. La nación mas humillada de la región: dos intervenciones y el estrecho sometimiento del país a un poder extranjero.

 Una ilusión que murió en las orillas de una fatal confluencia de factores económicos e históricos; el surgimiento del imperialismo como etapa superior del capitalismo estadounidense se produjo aquí. Sin embargo, se derrotó al ejército español, que fue un logro importante, aunque no se obtuvo la independencia. Pero la existencia de una masa de combatientes con experiencia de guerra y su capacidad para someter al poder español sobre la isla hizo meditar a los invasores que no se atrevieron a aplicar la formula de colonialismo duro que aplicaron a Puerto Rico y Filipinas.

Volviendo a L´Riverend. Lo curioso de su texto es que muestra como Cuba se recupera desde el punto de vista económico relativamente en poco tiempo en ambos casos. Un fracaso relativo –a manera del Moncada- seguido de cierto florecimiento. El tercer “periodo especial” lo encontramos en la crisis económica de los años 30 cuya diferencia con los dos anteriores no está ocasionada por un conflicto bélico, sino que obedece a causas externas por la gran crisis del 29. Este “periodo especial” estuvo acompañado de crisis en el aspecto político por la llamada Revolución del 30 que según Raúl Roa “se fue a bolina”. De nuevo frustración y desencanto. Sangre, sudor y lágrimas impuesta por una feroz dictadura. Otro fracaso para las aspiraciones de los que buscaban un cambio. Otro Moncada. Nunca se logra el objetivo. Ligera recuperación económica. Pero deja un legado de pensadores de izquierda –Roa, Pablo de la Torriente, Mella- que se convirtió en una masa critica o reservorio de ideas que nutrirían el acervo de cultura política de generaciones posteriores.

La crisis de los 50 que desemboca en el Moncada legítimo tiene una naturaleza mas compleja .El modelo de país concebido por una mediocre clase dominante inicia su desintegración .Se profundiza la descomposición moral y política. De nuevo otra dictadura que deja 20.000 víctimas .Tortura y desaparecidos. El país experimenta un “período especial” sin saberlo. Es decir, solo unos pocos se dieron cuenta. Se agrupaban principalmente en la Juventud Ortodoxa donde un joven poco conocido organiza una respuesta Se asalta el cuartel santiaguero y también se falla. Triunfo de la Revolución que deviene en poco tiempo en proyecto que intenta–empujado por la tiránica influencia de la circunstancias- asumir un modelo socialista, pero de importación, diseñado en otra parte. Existen dos fracasos intermedios que deben mencionarse. La muerte del Che en Bolivia que dejó claro que esa ya no era la vía. La derrota del proyecto económico; la imposibilidad de realizar una zafra de los 10 millones.

1990; solo tres décadas mas tarde el prototipo de modelo “socialista” que sirvió de patrón se desvanece en solo unos meses. Cuarto ¨periodo especial¨ Otra vez muros de un cuartel que hay que tomar. De nuevo frente al sufrimiento y el dolor. Ajustes y relativa recuperación, pero en lo fundamental sin obtención de las metas ansiadas. No se encuentra aún el camino exitoso hacia un despliegue sostenido de la visión de nación que no llega todavía a manifestarse de manera definitiva y concluyente. Importantes logros sectoriales en la salud educación, seguridad pública entre otros. Pero se producen en la superestructura. La indispensable base económica no se consolida y esos aportes flaquean. Es un campo de derrotas relativamente continuas. Es un marxismo vuelto al revés: primero la superestructura sin base económica que la sostenga. 

Se construye no obstante un modelo teórico que ofrece por primera vez una base conceptual y una acertada visión de nación, pero aún debemos considerarlo como un borrador. 

2020, el fatídico ciclo se repite. Una inesperada pandemia genera en solo semanas un proceso global de desintegración. Naciones fuertes y organizadas se tambalean. Un escenario muy difícil de abarcar, por tanto, de comprender y gestionar. Se desplazan por debajo de la realidad variables ocultas, intangibles, imposibles de visibilizar. Se rompe a escala planetaria la relativa armonía del sistema mundo existente. Se inician medidas correctivas, pero sus efectos son muy débiles y lentos.

Cuba no podía escapar a esta debacle universal. Nos ha colocado en una situación de maniobras sucesivas de sobrevivencia. El imperio aprovecha y le da otras vueltas a la tuerca. Podría aspirar a un premio Guinness de vileza y crueldad. El país se encuentra de nuevo en una situación limite. Pero extrema y sin precedentes. Quinto “período especial”.

Creo que nunca antes la voluntad y el talento del pueblo cubano habían enfrentado un desafío de tal magnitud. Es un reto diverso y multifactorial. Actúan simultáneamente sobre el mismo plano variables económicas sociales, éticas e ideológicas con mucha intensidad. La relativa e histórica homogeneidad de la sociedad cubana se diluye de manera gradual. La estructura social avanza aceleradamente hacia lo heterogéneo. Se hacen mas nítidos los límites entre escenarios político-ideológicos con mayor pluralidad. Se hace imperiosamente necesario que una cantidad importante de los miembros de la dirección política aprendan a comunicarse con los que piensan diferente. Crear escenarios apropiados para el dialogo, el intercambio y la polémica. En fin; la gestión de la diversidad.

Ni las personas ni las naciones pueden crecer si no asumen los retos. Repetimos que ello implica fracasos relativos, frustraciones y sufrimientos sin los cuales no es posible entender y asimilar las cuestiones esenciales de la existencia humana. Implica también superar el miedo. Afortunadamente el núcleo central del llamado sentimiento negro en el pueblo cubano es débil. Pienso que esta es la causa principal de nuestra resistencia ante las embestidas salvajes del enemigo . Ahí reside la singular grandeza de nuestra nación. Grandeza que yace dormida en todos los pueblos. pero que sin la aparición de poderosas individualidades que creen los espacios necesarios ella no puede emerger. A Cuba le ha tocado solo uno en cada siglo.

Ahora mediante las posibilidades de las redes sociales aparecen muchos empecinados en negar la grandeza del pueblo cubano. Unos simples empleados del imperio, otros fanáticos que niegan los efectos del bloqueo sin reconocer el significado de que una pequeña nación resista las embestidas de la mayor potencia del planeta durante 60 años También aparecieron en las calles nuestros indignados hijos legítimos de nuestros errores

No perdonan y les duele que un pequeño país sea capaz de hacer que esa potencia haga el ridículo en el foro mundial de Naciones Unidas cuando una aplastante mayoría la deja en total aislamiento, un hecho sin precedente en la diplomacia mundial.

Casi 10 generaciones de cubanos, apenas sin pausa han tenido que enfrentar enormes desafíos que aparecían como obstáculos insalvables. En el seno de esas generaciones surgieron minorías activas que supieron desencadenar enormes fuerzas potenciales y ocultas en el seno de un ya mencionado proceso sostenido de humillación, frustración, y sufrimiento como el que ha acumulado Cuba en su historia.  Ahí reside la capacidad de resistencia. Esa es la función de la adversidad.

Cada sociedad debe aceptar que debe convivir con sus luces y sus sombras. No pocas de las sombras no podrían superarse sino en ciclos muy largos de tiempo. Cuba y la mayoría de las naciones deben reconocer que no queda otra alternativa que adaptarse a vivir en la incertidumbre.

En vísperas de la preparación del asalto. Identificando al enemigo interno

El núcleo central de la dirección cubana concentrado en un partido único se ve compelido como nunca antes para responder con una estrategia que sea capaz de gestionar una complejidad diversa ante un horizonte temporal de márgenes estrechos. Y demostrar de una vez y por todas que es el partido de la nación. Lo demostrará solo si esta vez supera el desafío y logra la victoria.  Enormes muros de una fortaleza se interponen de nuevo ante el destino del pueblo cubano. Un combate en que la victoria o la derrota determinará o no el estallido irreversible de un sueño de millones de compatriotas. Muchos mas millones en el mundo renunciaran también a ese sueño si Cuba es derrotada.

En su paradigmática definición de Revolución Fidel nos dejó una alerta que no hemos aclarado del todo. Eusebio Leal afirmó que tenía un carácter enigmático; el comandante dijo que la Revolución debía enfrentar también “poderosas fuerzas internas”.

En la mañana del ataque muy temprano en reunión del grupo de combatientes Fidel les reveló lo que hasta entonces era un secreto. Un grupo de ellos flaqueó y desertaron. Se estaba depurando la fuerza interna. Separando el acero de la escoria.

Esta vez esas fuerzas internas que amenazan la sobrevivencia del sueño cubano se dividen en dos 

1- la disidencia interna envalentonada por el impulso del gobierno estadounidense 

2- la insensible y despolitizada burocracia de la cual tengo la impresión que no se tiene clara percepción de que se trata de un enemigo letal que se ubica dentro de nuestras filas. 

Lo digo en el sentido de que no se manifiesta un enfrentamiento a fondo y vigoroso contra ella. A pesar de que el mismo enemigo así lo reconoce. En uno de sus libros, el fundador de la CIA Allen Dulles, sin duda un destacado estratega en la lucha contra el socialismo afirma: 

“Sembraremos el caos y la confusión en la dirección del estado. Facilitaremos imperceptiblemente, pero de manera activa y constante el despotismo de los funcionarios y la ausencia de principios. El burocratismo y el papeleo serán erigidos como una virtud. La honradez y el orden serán puestos en ridículo y nadie los añorará al convertirse en reminiscencia del pasado. La grosería y el descaro, la mentira y el engaño el miedo salvaje de unos contra otros… Solo unos pocos, sencillamente muy pocos, adivinarán o comprenderán lo que sucede. A tales gentes las pondremos en una posición de impotencia y los convertiremos en el hazmerreir de todos. Encontraremos los medios de calumniarlos…” (citado por el Tte coronel Leonel Gorrín Merida en su indispensable texto ¿ERRORES O TRAICIÓN? El desplome de un modelo de socialismo. Edit. Ciencias Sociales 2018 pag. 29)

Este Moncada parece ser el decisivo. Solo la integración entre el capital moral y el intelectual podría darnos la victoria. Esta vez no se puede fallar. Nuestra esperanza radica en que se trata de un pueblo que ha aprendido que la dignidad plena del ser humano se encuentra mas allá del territorio del miedo.

jueves, 22 de julio de 2021

Mensaje a Segunda cita

Por Rubén Sánchez Caamaño


Buenas, soy Rubén Sánchez Caamaño, el autor del escrito "Sobre las protestas en Cuba". Lo primero agradecer a Silvio y a su blog por compartirlo; creo que hay muy buenas intenciones por todas las partes en compartir las distintas visiones, que al final acaben definiendo al objeto en cuestión. Lo siguiente agradecer sus comentarios, los he leído todos y me gustaría tener tiempo para responderles como corresponde. No estaba en mis planes que el escrito tuviese tanta repercusión; de hecho esta elaborado como algo para Facebook, pero los cubanos que tengo agregados, todos grandes personas, parece que han tomado mucho interés en los aspectos del objeto que he visto con respecto a las protestas de hace ahora una semana.  Yo no tengo muchas publicaciones, me dedico al desarrollo de plantas de energías renovables, pero prometo escribir más. Soy licenciado en Sociologia por la Universidad de Granada, estudié también dos años en la UCLV en Santa Clara y en la Universidad del Pais Vasco, donde acabé mis estudios. También soy un diplomado en Automatización y Control Industrial, Técnico de Sistemas Eléctricos Navales y otras muchas áreas relacionadas con las energías renovables. No quiero dar muchos más datos que no vienen al cuento, solo decirles que he dirigido los dos proyectos de energías renovables de mayor inversión y tamaño en su país, y ello me llena de orgullo y satisfacción. Solo asegurarles, que sí dispongo de un conocimiento apto sobre Cuba, a la que considero mi segundo país, como para expresarme con argumentos sólidos y con propiedad. Es un país donde he vivido durante 4 años de manera siempre muy intensa. Y, ante todo, entiendan que mi interés empieza y acaba en compartir con ustedes los conocimientos y las herramientas que, como sociólogo, porto y opero, para su provecho e interés. Muchos de esos conocimientos, por cierto, aprendidos en su Univesidad de Las Villas. No es mi interés ofender a nadie, ni discutir de manera impropia. Yo sí soy un amigo de Cuba, y por eso escribo.

Como veo que a Silvio le ha interesado mucho la primera tesis, voy a explicarla un poco más. Con respecto a la afirmación de que cuando Cuba empieza a avanzar en sus reformas EEUU recrudece el bloqueo, está claro. Yo no soy ningun enamorado de las medidas liberales, pero especialmente en Cuba, cualquier paso que saque al país del estatalismo heredado de la URSS, va a significar mejoras sustanciales a la economía, a la población y al resto del país. Y eso es combatir a EEUU en su núcleo de poder, porque es atreverse a desafiar el status y el rol que han decidido y planificado para Cuba. Que en Cuba pueda haber prosperidad de algun tipo, sea siguiendo líneas de desarrollo Chino-Vietnamitas, de Madrid o Miami, o de Finlandia y Noruega (paises, estos dos últimos, con mejores índices de igualdad y calidad de vida en todos los sectores de la sociedad para sus ciudadanos, a los que por desgracia ningun estrato social de Cuba mira), es cuestionar los intereses de EEUU con respecto a la isla. 


Cuba le reporta a EEUU dos beneficios de primer orden: 

 

1. Ser el espejo de comparación, a fin de reforzar los sistemas económicos y políticos hegemónicos, 

y 2. Ser un ente que refuerza la derecha, la ultra derecha y a los Republicanos. 

 

Cuba, o los cubanos, tienen un impacto directo en las elecciones de EEUU, asegurando un Estado para los Republicanos en las eleciones generales. Después Cuba le sigue dando un tercer beneficio muy valioso a EEUU, que es el capital humano formado. En todos los estudios económicos que se hacen sobre la economía y desarrollo de un pais o, si se quiere, de un sector de la economía o de una simple empresa, uno de los pilares es el estudio de costos de producción. Y dentro de ello los costos de formación que el capital humano necesita para el desarrollo de esas labores. Contra más valor agregado tiene el producto o servicio final, más costosa es la formacion de ese capital humano. En Cuba, pese a las últimas reformas, antes de la inflación, que conllevaron hasta tres subidas salariales, el salario, y menos a dia de hoy, no puede cubrir el total de gastos que una familia cubana necesita para vivir, no digamos ya con cierto decoro. Ello, como es sabido, es fruto y caldo de cultivo de toda una estructura y dinámicas de formas de economía sumergida, exentas de control y fiscalidad, que "resuelven la papeleta" diaria del cubano de a pie, y de no tan a pie. Para quien no lo sepa, el "mercado negro", es otro subproducto propio del estatalismo de la URSS, heredado tambien en Cuba. La URSS y todos los países socialistas coexistían con este mercado, y no se atrevían a eliminarlo porque el estatalismo nunca fue capaz, entre otras cosas, de coordinar la oferta y la demanda de los productos y servicios.


También existía el drama de los salarios bajos. Haber acabado con el mercado negro hubiese supuesto dejar a parte de la población sin acceso a los recursos básicos, y hubiese sido una fuente de conflictos insostenibles que hubiesen acabado con la URSS mucho antes que en 1991, por la causas por las cuales realmente se extinguió. Por cierto, después,  cuando los cambios acaecieron, los "magnates" que se enriquecieron durante años del mercado negro bajo el "socialismo real", pasaron a ser la élite económica de esos países  y los financiadores y sustentores de sus actuales mandatarios. Muchos de ellos provenientes de aparatos de la antigua URSS, reconvertidos en "demócratas". Pero este es otro temita a tratar.


El punto es entender que Cuba indirectamente reporta unos intereses latentes a EEUU, y para ello es necesario no dejar nunca que Cuba sucumba, pero a la vez no permitirle ninguna estabilidad ni linea de desarrollo posible. Teniéndola ocupada interminablemente en resolver minicrisis o cuestiones muy básicas como es la alimentación de su nación. Esta situación es desgarradora a nivel de condiciones materiales y de existencia, y ello además provoca, entre otros muchos problemas, un determinado número de inmigración a EEUU. De lo cual se sacan otros beneficios: el fortalecimiento de la ultraderecha y concretamente del Partido Republicano, y además la entrada de capital humano formado para tareas de alto valor agregado, sin costes significativos para EEUU. 


Bien es sabido que la mayoria de cubanos en Florida, históricamente, se dedican a labores que no suponen cualificación. No obstante, el paso de los tiempos puede estar cambiando estos perfiles y rutas laborales pese a que, incluso, el Gobierno de EEUU ha endurecido la migración desde Cuba a EEUU. Las demandas de personal para labores de alto valor agregado son menos cuantiosas que los que van a freir hamburguesas o lavar platos. Cuba, por su parte, lleva desde 2008 implementando cambios en su política y sistema económico interno, de manera que está librando al país y sus activos de las formas estatalistas. De esta manera Cuba espera descubrir un camino loable para asegurar las condiciones materiales y de bienestar. En esta transición, Cuba ha desarrollado a los trabajadores por cuenta propia, y tambien está en proceso de aprobación de una ley de MIPYMES que, entre otras cuestiones relacionadas con el combate al desabastecimiento, la escasez y el desempleo, va también a ser un polo de retención del talento de su fuerza laboral y de su capital humano formado. Si los cubanos pueden montar sus empresas, disponer de sus ingresos sin trabas, y tener una fiscalidad determinada para redistribuir la riqueza creada en y para la nación, Cuba va a dar un exponencial salto adelante. Y ello supone atentar contra los intereses de EEUU, en los términos mencionados antes.


No obstante, en 62 años, ni aún desde que cayó la URSS, EEUU ha forjado una oposición firme y estructurada, seria, con nombres y apellidos, capaz de crear ni tan siquiera una propuesta firme y sólida para Cuba, lo que supuestamente ellos anhelan. Incluyendo las acciones terroristas, la oposición creada por EEUU, con parte de los cubanos-americanos, ha tenido como objetivo la creación de grupúsculos y acciones que generen minicrisis constantes, y de diferente intensidad, que tengan a Cuba en un bucle permanente de reforzamiento del control social y de su seguridad, y además anclada en la reafirmación de sus posiciones estatalistas. A dia de hoy, la oposicion cubano-americana no ha puesto nunca sobre la palestra cuál es el sistema político deseado, el modelo económico para Cuba, ni tampoco unas cabezas visibles que lideren estos programas. La discursividad de la oposición cubano-americana no va más allá de eslóganes  frases hechas, y la denuncia de las condiciones en las que existen los cubanos en sus redes y comunicadores. Pero no tienen ni una popuesta, ni un plan de gobierno alternativo ni absolutamente nada sólido. Esto no parace ser objeto de preocupación por parte de sus integrantes ni de sus seguidores. Ello refuerza la idea que estoy exponiendo con respecto a los intereses de EEUU con respecto a Cuba, en tanto que, hasta ahora, no le ha convenido hundirla, ni anexionarla, ni invadirla militarmente. Los costes de estos procesos no les merece la pena con respecto a los resultados. Y los resultados, como ya explicaba, en caso de intervencion militar o anexion, es simplemente otro estado fallido más. Con las consecuencias de tener un estado fallido a 90 millas de su pais. Solo por la crisis migratoria que provocaría una acción así, sería ya inasumible para ellos. Por no hablar de las inversiones multimillonarias para reformar, ahora, todos los destrozos de 62 años de bloqueo.


Si Cuba persistiera, por alguna sinrazón, en mantener las formas estatalistas de la URSS en pleno siglo XXI, en medio de un contexto económico digital y bajo una nueva economía del conocimiento que es ya total y hegemónica, EEUU, tendría sus medidas de bloqueo en total relajamiento, esperando la caída de Cuba por sus propios meritos.

La cuestion de las protestas hay que tratarla conociendo que, por norma general, las estructuras y las formas sociales cambian más deprisa que las instituciones de un pais, y que esta descoordinacion entre las velocidades de cambio son siempre fuentes de tensión y de conflicto. La sociedad cubana ha tenido una serie de cambios importantes en la política y la economía que han afectado y generado cambios en su estructura social y en la identidad de sus estratos y los sujetos. Por la parte económica, el cambio más significativo ha sido la aparición de una tímida clase media. La aparición de los cuenta propistas y de las formas no estatales de producción ha generado esta tímida clase media en expansión, que tiene intereses, visiones y objetivos concretos. En esta clase media pueden ubicarse también los detentores de distintos negocios que funcionan con un pie en la legalidad y otro en la economia informal. En la medida que los cubanos vayan creando sus empresas y gerando ingresos, habrá un incremento de estas clases medias. Por contra, Cuba cuenta con 3.5 millones de personas que no tienen acceso alguno a la divisa; son el estrato que peor esta pasando a crisis porque no tienen canales oficiales de cómo acceder a las tiendas en MLC, donde han mutado la mayor parte de los bienes básicos, incluidos los alimentos. Conforman el estrato mas pobre de la sociedad, en su mayoria de etnia negra. Entre las clases medias, con acceso, más menos loable a la divisa, y los más pobres en la estructura social, hay otros 3 millones de trabajadores que trabajan para el Estado, y que su principal fuente de ingresos es tambien en CUP. Esta es una poblacion por lo general formada, pero que vive con un bajo poder adquisitivo, complementando el salario con las remesas familiares y la economía informal. También empiezan a ser significativos aquellos trabajadores y directivos que trbajan para las distintas modalidades de la inversion extranjera, y que sus salarios, tambien en CUP, pueden llegar a ser hasta 10 veces mas altos que los trabajadores y gerentes de las empresas estatales.

De las clases altas no voy hablar, vale?

En el aspecto cultural, el contacto permanente con otras sociedades, con el turismo y la entrada de la nación cubana en la Sociedad de la Información a traves de internet, ha creado distintas formas culturales e identitarias que no se corresponden con los preceptos clásicos y binarios "revolucionario"-"contrarevolucionario". Insistir en querer comprender y someter a los estratos de la poblacion a que se definan en esta dicotomía completamente reduccionista y anacrónica es ya parte de una ficción que no opera en la cabeza de la mayoría de la sociedad, especialmente en la de los mas jóvenes. Insistir en que los manifestantes que han protagonizado las protestas de estos días son  “contrarrevolucionarios" o "delincuentes", es un error de concepto que no explica nada y además genera confusión y deslegitimidad en la población. Este es un ejemplo de como las estructuras y las formas sociales cambian, ante las instituciones que no han percibido el cambio.

El hecho de que los sujetos no se identifiquen en los baremos "revolucionario"-"contrarrevolucionario", no quiere decir que los valores base y nobles de la Revolución, como la igualdad, la justicia social, la libertad o la independencia, no se hayan transmitido e inoculado en la sociedad de diversas maneras y formas. El hecho de tener un carnet del PPC no convierte a nadie en comunista, y el hecho de manifestarse contra una medida, o una politica concreta del Gobierno, no convierte a nadie en contrarrevoucionario.

Los retos con respecto a la descoordinacion entre el ritmo de cambio entre instituciones y cambios sociales, serían reducir lo más rapido posible las distancias entre las instituciones y las nuevas formas sociales que se han creado. Teniendo en cuenta que los cambios sociales se han producido también por las mismas reformas, necesarias, que el Estado esta implementando. Si hay nuevas clases formas sociales con elementos distintivos, problemáticas y objetivos comunes, lo propio es que desde el estado se fomente la creación de asociaciones por afinidad e interés  que conformen espacios de dialogo, reportes mutuos y propuestas, de cara a que el estado las tenga en cuenta en la promulgación de leyes, programas y paquetes de medidas, teniendo el estado una mayor visión de la situación  asegurándose la ciudadania de que sus mandatarios conocen sus preocupaciones y propuestas de su propia boca, y haciendo así partícipe al protagonista sobre el que va a legislar. Superar las limitaciones de las  "organizaciones de masa", y promover el asociacionismo civil y los canales de comunicación con los poderes públicos es esencial para hacer partícipe, en términos reales, a la sociedad en los procesos de decisiones, y prevenir de manera efectiva el tipo de protestas que se han vivido y las causas que las han provocado.


Y el otro punto importante es crear las estructuras y los mecanismos que generen movilidad social ascedente, en los estratos de de la población con menos recursos. La formación en oficios, gestión de empresas, cooperativas y en recursos digitales, así como la creación de un paquete de politicas activas de empleo, que opere en los estratos y espacios de la población mas vulnerable, es esencial para que se reduzca el nivel de pobreza, y haya una movilidad ascendente de estos estratos a las clases medias. Las sociedades que mejor desarrollo y calidad de vida han tenido a lo largo de la historia son aquellas cuya forma es romboide; es decir, sociedades con muchos tipos de clases medias, con estratos pobres mínimos en su pico inferior atendible por el estado; y, en igual medida, clases altas en su estrato superior, las menos posibles en ambos casos.

Un placer compartir con ustedes. Siempre a su disposicion y la de su país.

Rubén.

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De Ernesto Padrón para Segunda cita: