viernes, 21 de enero de 2022

Mi tío Eliseo

Por José Adrián Vitier

De mi tumulto de memorias y olvidos, he decidido entresacar tres momentos, tres vivencias de mi relación con Eliseo Diego. Como se sabe, el tres, la tríada, se usaba antiguamente como recurso para estructurar la narración y favorecer el recuerdo. Empezaré contándoles mi recuerdo más querido de Eliseo.

Un día fui a su casa, y él me narró, inolvidablemente, unos cuentos de Lord Dunsany. Dunsany es uno de esos difuntos, clásicos menores de la letras inglesas, con quienes Eliseo tenía honda amistad. Las historias que escuché esa tarde fueron dos: la primera, sobre unas pequeños dioses llamados Chu Bu y Shemeesh; la segunda, sobre un hombre que hacía instalar en su humilde apartamento de Londres una ventana que abría hacia una ciudad desconocida, una burgo con murallas, torres, y estandartes con dragones dorados. No creo que Lord Dunsany en persona hubiera podido relatar aquellas, sus propias historias, tan maravillosamente como las narraba Eliseo. Cuando me fui de su casa, me llevé prestado un volumen de Dunsany en inglés, donde no aparecían estos relatos; se titulaba Cuentos de un soñador. Aquel mismo día fui al cine Trianon a ver Ran, una película de Akira Kurosawa. Tan embelesado salí de aquella experiencia que no me di cuenta de que había dejado en el cine el libro de Eliseo, en el asiento de al lado. Tan pronto me di cuenta corrí a buscarlo, pero nunca apareció.

Pasaron los días y no encontraba cómo decirle a mi tío lo que había pasado. Era una edición vieja pero perfectamente conservada, un ejemplar irremplazable. Haberlo perdido de una forma tan tonta y, además, sin siquiera haberlo leído, me resultaba doblemente imperdonable. Antes de pasar por casa de Eliseo le comenté el asunto fugazmente a mi abuela Fina. Nunca imaginé que ella, sin avisarme, se lo contaría todo a Eliseo antes de que yo hablase con él. El caso es que cuando llamé a la puerta de su apartamento de 21 y G, Eliseo me recibió en inglés, y me hizo hacerle todo el cuento en inglés, como para duplicar la incomodidad que me producía contarle lo que no sabía yo que él ya sabía. Cuando llegué a la parte en que salí del cine Trianon, Eliseo me interrumpió diciendo: “And then you realized that you had lost my book, didn’t you?” Yo asentí, y entonces se hizo un silencio que a mi me pareció inacabable y deseé que la tierra, o el suelo de granito blanco, allí mismo me tragara. Pero al cabo Eliseo me dijo, pausadamente, estas palabras que llevo grabadas para siempre:“It’s my royal will… to keep lending you my books… Till you lose them all”. 

Masculló tres o cuatro improperios, en español, y acto seguido procedió a prestarme un segundo libro de Lord Dunsany, titulado The Book of Wonder, donde figuraban los dos cuentos que él me había relatado. Aquello fue un alivio inmenso. Una sensación tan bienhechora que perdura en mí hasta hoy, y me ha inspirado en general a ser generoso con mis libros. Años más tarde, cuando trabajaba en la revista La Isla Infinita, escribí con un amigo un guion a partir de textos de Dunsany, y montamos una pieza teatral titulada Los dioses de Pegana.

Mi segundo tesoro es una carta. Una vez le dejé a Eliseo un manuscrito de la novela que yo había intentado hacer estando en el preuniversitario. Y él me escribió esta carta, que contiene algo sobre la lúcida noción que tenía Eliseo del Otro, el oyente, espectador o lector, que ha de recibir y re-crear la obra de arte, y esto no solo resultó muy útil para mí, sino que me parece importante para cualquiera que incursione en algún campo de la creación artística:

***

La Habana, 24 de diciembre de 1991.

José Adrián Muy Querido:

Muchas cosas quisiera decirte mi cariño, que te faciliten el camino ya escogido por ti; pero el cariño es vehemente y por tanto un poco torpe, y quizás me enrede en él, y a ti conmigo. Vamos a probar, de todos modos.

Se te ha concedido el privilegio de una imaginación tan rica como veloz: es natural que te deslumbre el vertiginoso nacimiento de tus imágenes, brotando unas de otras en embriagadora sucesión. Disfruta cuanto puedas de tu fuerza.

Pero no olvides que esa misteriosa identidad que llamamos Poesía –como dice tu sapientísima abuela Doña Fina– es al fin de todo “un acto de amor”: Todo acto creador —poema, cuento, novela, sinfonía, cuadro— es un acto de creación “a dos”: el que crea y el que re-crea, ese Otro fabuloso a quien, por amor, necesitamos comunicar lo que hemos entrevisto. Si no fuese así, ¿para qué escribir, pintar, componer?

Es necesario, entonces, cuidar del Otro como de nosotros mismos. Citando otra vez a tu abuela, crear “implica un sacrificio”: Si le damos demasiado, abrumamos al Otro y quedará inerme; si le damos de menos, nada podrá hacer. Cada poema, cada obra, debe tener varios significados legítimos para que cada otro pueda hacer lo suyo. Es un equilibrio bien difícil, y sin duda doloroso.

Hace muchos años, escribí unos versos que titulé “Tesoros”, y es una simple enumeración de cosas. Pero al final, luego de un espacio en blanco, había puesto una línea que a mí parecer lo resumía todo y cerraba admirablemente la cosa. ¡Cómo me gustaba aquella línea! Pero tu abuelo Cintio, tan cortés como penetrante y severo, me dijo: “Por qué no la quitas. Lo echa a perder todo”. Gracias a Dios, tuve la humildad y buen sentido de seguir su consejo. Así, son dos los autores de “Tesoros”: Cintio y el pobre yo de mí.

Ya ves, José Adrián, fue un sacrificio doloroso, pero necesario. El camino que te ha escogido es de luz, pero no está sembrado de margaritas, ciertamente. Adéntrate en él, con júbilo y coraje. Ya hablaremos.

Con todo cariño de tu Tío Abuelo

Eliseo

***

Lamentaría dar la impresión de que con este testimonio sólo pretendo jactarme de la complicidad y cariño que pude despertar en Eliseo. El hecho es que este regalo inefable tiene un alto precio, y es la sensación de que al morir Eliseo desapareció una buena parte del encanto del mundo. Estoy seguro de que quienes lo tuvimos muy cerca hemos sentido eso. Y el tiempo transcurrido hasta ahora no ha hecho más que reafirmar aquel soplo de pánico inicial. Sus libros nos consuelan no poco, pero a pesar de la suprema calidad de todo lo que escribió, el Eliseo que extrañamos desgarradoramente para siempre, no está en sus libros. Como tampoco están, en sus respectivas obras, sus hijos Rapi Diego y Lichi (Eliseo Alberto Diego), que fueron también grandes artistas. Pues de todos ellos puede decirse que su encanto encarnaba principalmente en su persona. Y ese encanto no parecía de este mundo, pues lograba transportarnos a esa región donde la alegría y la pena fluyen a la par, y las propias lágrimas son el vino de la bienaventuranza.

Centenario de Eliseo Diego: “Y sin embargo, es necesario hacerlo todo bien”

Y finalmente, quiero compartir un juego, ya que lo primero que viene a mi memoria cuando pienso en mi tío Eliseo son las bromas y los juegos. El diminuto guerrero celta y el legionario, pintados a mano. Los ejércitos de plomo de Prusia, Rusia y Francia. La tarde en que sus hijos y él se jugaron a las cartas los muebles de la casa, y finalmente a Bella, la madre. Todo ese puro regocijo que, como decía, no está en los libros. 

En 1991 comencé a cursar en la Universidad de La Habana la carrera de Lengua y Literatura Inglesa. Al elegir esta carrera, mi objetivo era sumergirme en lo que se llama literatura fantástica, que estaba escrita mayormente en inglés, o al menos tenía yo por entonces esa impresión. No se publicaba mucho de eso en Cuba, pero ahí estaba la biblioteca de Eliseo y de los primos Diego, de la cual ya había probado una muestra, cuando, tirado en un sofá de su casa, comencé a leer La historia interminable y El señor de los anillos, dos de mis lecturas más profundas hasta hoy.

En la carrera, sin embargo, descubrí que no me hacía ninguna gracia que me mandaran a leer, y mucho menos a escribir acerca de algún libro leído a la fuerza. Empleé, por tanto, toda clase de estratagemas para conseguir graduarme leyendo el menor número posible de las obras que figuraban en el currículum. Siempre sentí en Eliseo una gran comprensión hacia mi falta de disposición académica. Mucho tiempo después, pude leer una frase suya que vino a reafirmar esta rebeldía irreductible en lo tocante al placer de la lectura. La cito de memoria: “La idolatría literaria, ver el poema como el destello de pequeño dios al que debemos adorar, es una desdichada impureza. Deberíamos leer con la misma dura inconsciencia con que juegan los niños, haciendo nuestro lo que es sencillamente nuestro”.

Cuando cursaba el tercer año, no tuve más remedio que entregar un ensayo literario a manera de evaluación final; así que lo hice sobre una poeta galesa llamada Rhiannon Farr. Esta autora no era nada conocida en Cuba; de hecho, nuestra profesora ni siquiera había oído hablar de ella. Eran tiempos sin celulares ni Internet; es decir, cuando no sabías algo, no tenías modo inmediato de averiguarlo. Por eso, junto con mi análisis estilístico de Rhiannon Farr, hube de aportar una monografía suya, traducciones mías de algunos poemas de su libro La enrejada casa roja, así como un cuento breve titulado Nadie admira, y finalmente una carta que la propia autora había enviado a Eliseo. En la carta, ella evocaba con nostalgia la vez que coincidió con Eliseo en un eisteddfod, o festival tradicional de poesía galesa, celebrado en las ruinas de un anfiteatro en las afueras de Cardiff en 1989.

No conservo, por desgracia, ninguno de los textos del dossier que presenté junto a mi trabajo de clase. Sólo me queda el vívido recuerdo de cuánto nos divertimos Eliseo y yo inventando a aquella muchacha. El nombre Rhiannon lo sugerí yo, por el personaje homónimo de las leyendas galesas. Y el apellido Farr, lo tomó prestado Eliseo a Tommy Farr, un campeón galés de boxeo de los pesos completos. Ya no puedo estar seguro de si Eliseo estuvo en Cardiff, en aquel festival antiguo. Tiendo a pensar que no. Pero siento que ese dato tiene poca importancia, pues aún puedo ver, evocadas por su voz, las tiendas de aspecto romano, a los integrantes del jurado vestidos con ropajes druídicos, y a la bella Rhiannon Farr, con una hoja emborronada en la mano, adelantándose hasta el cerco de las antorchas.

Tiemblo ahora al recordar la voz de Eliseo hablando de la fugacidad de estas enormes minucias:

entonces nuestras bromas van y se me atragantan,
mirando que algún día tendrá otro que inventárnoslas.

Comprendo, acepto a duras penas, que ese otro soy yo, finalmente, y alguno más. Somos nosotros. Y ahora, ¿qué vamos a hacer?

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Fuente: https://oncubanews.com/cultura/mi-tio-eliseo/

lunes, 17 de enero de 2022

Innovar en las finanzas. Tarea urgente

Por Joaquín Benavides Rodríguez

  

El Presidente Díaz Canel, en la última reunión del año del Consejo de Ministros, el 30 de diciembre del 2021, expresó: ¨ Hace falta proponer soluciones, implementarlas y evaluar qué resultados nos dan, para rectificar lo que haya que rectificar y avanzar… Hay que dinamizar procesos, arriesgarse, proponer, implementar…¨

 

Enumerare las que considero las más urgentes acciones que deben ser instrumentadas principalmente por el Banco Central de Cuba y el Ministerio de Economía. Tienen facultades legales para eso y el Presidente ha indicado ¨dinamizar procesos, arriesgarse, proponer, implementar¨. Hoy tenemos una especie de caos financiero en el País, con consecuencias muy negativas en la actividad productiva, comercial y también con la inflación.

 

1.     Situar el peso cubano, CUP, en el centro del sistema financiero del País. Para ello es imprescindible contar con una tasa de cambio oficial que refleje su valor real frente a las monedas internacionales. La burocracia ha realizado intentos, sin que la Ley la autorice, de introducir nuevamente el CL, como asignación centralizada de divisa a determinadas empresas, pero no es una solución real, pues al carecer de liquidez la balanza de pagos, cae en el ¨corralito financiero¨. Solo la tasa oficial de cambio para la moneda nacional el CUP, que emita diariamente el Banco Central debe ser quien establezca el valor real de nuestra moneda frente a las transacciones internacionales de todas las empresas y actores que operan en la economía. No debe seguir siendo el mercado informal quien fije el valor del Peso cubano. No temerle más a la devaluación oficial. La moneda, el CUP, esta devaluada objetivamente aunque la autoridad monetaria insiste en no reconocerlo así. Se debería tratar de aprovechar la entrada de divisas que se producirá con el incremento del turismo y eventualmente de las remesas, bancarizandolas lo más posible, sin imposiciones burocráticas que son contraproducentes. Con ello la banca nacional, con las CADECAS, podría competir objetivamente con el mercado informal de divisas y comenzar, en la medida que la economía se recupere, a tomar el control efectivo del mercado de divisas. Solo esto permitiría que al Banco Central de Cuba, junto a otras acciones, también imprescindibles, le sea posible recuperar su papel  rector efectivo de la Política monetaria del país. El mercado informal se acabara, con la grave distorsión que está creando, el día que los bancos comerciales y CADECA, cambien los CUP por USD a una tasa dada, cercana pero más ventajosa que la del mercado informal. Imprescindible será que una vez que CADECA oferte una tasa de cambio mejor que la del mercado informal no se acaben los USD para vender, pues volverá el mercado informal y recuperara lo que perdió en el primer golpe propinado.


2.     Gestionar activamente que Bancos extranjeros Europeos, Rusos, Chinos, Turcos, de países amigos del Medio oriente, así como Instituciones Financieras no bancarias internacionales, establezcan sucursales en Cuba, en especial en la Zona de Desarrollo del Mariel, con Licencias del Banco Central para que operen como Instituciones financieras No bancarias, que le permitan financiar negocios e importaciones de las empresas cubanas, en especial de las pequeñas y medianas empresas y cooperativas. El Banco Central debería tratar de aprovechar el impacto positivo que sobre la actividad inversionista financiera y bancaria internacional pueda haber causado la reciente Ley sobre las Mipymes y las Cooperativas no agropecuarias para incrementar la gestión a fin de que inversionistas financieros pequeños y medios se sientan atraídos por hacer negocios invirtiendo en las empresas privadas y cooperativas cubanas como  forma práctica, en la actividad agrícola, industrial y comercial del país, con riesgos aceptables para cualquier mediano y pequeño inversionista interesado en situar su capital en un mercado seguro y con posibilidades de crecimiento tanto para el mercado interno como de exportación. Con respecto a esto último seria CLAVE aprobar la variante que las Mipymes puedan tener socios extranjeros no residentes en el país que aporten dinero fresco al negocio sin que sea un préstamo.

 

3.     Lograr  que una o varias Instituciones financieras y/o  bancarias supervisadas por el Banco Central, financien el Mercado mayorista para las empresas privadas, las  cooperativas y los  Trabajadores por cuenta propia, a fin de que adquieran sus insumos en CUP. Ese Mercado mayorista estatal compraría las divisas al Banco Central en CUP a la tasa oficial del día, publicada en CADECA, para importar los insumos con el fin de vender a los clientes no estatales, en CUP.  O sea, si por ejemplo la tasa oficial del día fuera de 70 CUP por dólar, el mercado mayorista estatal le compraría los dólares al banco a esa tasa y con ellos pagaría sus importaciones  de insumos financiados. Y le vendería los insumos a los actores no estatales en CUP, a precios oficiales no inflacionarios que contemplen solo los costos financieros de las operaciones, más una utilidad normada por el Ministerio de Finanzas. 

 

4.     Las tiendas en dólares son imprescindibles en esta etapa, pero se les debería limitar en su número y solo con carácter minorista, aunque sin tratar de administrar a los clientes. Si una familia quiere comprar para el mes y paga por ello se le debería  vender sin restricción. Ningún timbiriche ni quiosco debería tener licencia para vender en dólares. Deberían ser las grandes tiendas, con las mejores condiciones posibles, incluso de almacenes propios, bien abastecidas y convenientemente distribuidas territorialmente; que no haya por ejemplo que trasladarse del Cotorro hacia el Vedado o Miramar para adquirir un refrigerador, una lavadora o un costoso equipo de televisión, o recorrer media Habana para comprar unas libras de queso gouda.

   Al mismo tiempo, y SIN DEMORA, se debería facilitar el desarrollo del comercio minorista estatal, privado y cooperativo en moneda nacional, CUP, siempre que sea posible en establecimientos con un mínimo de condiciones, tratando de ubicarlos por barrios; y  con el mismo principio financiero que en el comercio mayorista para las Mipymes y Cooperativas; o sea, venta a la población en pesos, CUP, compra a las mayoristas en CUP y las mayoristas, para importar, si fuera necesario, compra de dólares al banco a la tasa de cambio del día, para el pago a los proveedores o financistas. Digo si fuera necesario, porque las mayoristas pudieran y debieran organizar la compra de productos de calidad a las mipymes y cooperativas en CUP. Con el producto de esa venta, las mipymes pudieran adquirir nuevos insumos en sus mayoristas y si requirieran importar, pueden comprar los dólares en el banco, a la tasa de cambio del día.

 

5.     Hay que tratar de impedir a toda costa que la economía se dolarice. En mi opinión en los años 90 ocurrió, entre otras circunstancias, porque no había una tasa de cambio que reflejara el valor internacional del peso cubano. El CUC nunca fue el Peso cubano, y no podía serlo; los obreros y demás trabajadores no cobraban sus salarios, ni podían cobrarlos en CUC. Después vino la errónea decisión, según mi opinión también, de establecer la tasa de 1 peso igual a un dólar y eso lo complico todo, y demoramos casi  quince años  en resolverlo. El mérito histórico que habrá que reconocerle en su momento a la tarea Ordenamiento será precisamente intentar crear las condiciones para poder establecer una tasa de cambio que refleje el valor de nuestra moneda. Pero la que se fijó de 24 CUP por dólar evidentemente surgió sobreevaluada. Sería un error gravísimo dejar pasar el tiempo y que una economía tan abierta como la cubana continúe careciendo de una tasa de cambio oficial sin que el Banco Central, de acuerdo a sus atribuciones, sea capaz de fijarla diariamente para que todos los actores que ya operan en la economía puedan relacionarse y medirse con la economía del mundo con el mismo rasero. Hoy ese precio, el de nuestra moneda, lo está imponiendo el mercado informal en dólares y la responsabilidad de la dirección de la economía y del Banco Central es acabar de resolver el problema.

 

6.      También sería un error. en mi opinión, continuar estableciendo relaciones comerciales directas en dólares entre las entidades establecidas en la Zona Especial de Mariel y las empresas ubicadas en el resto del territorio del País. Si bien efectivamente vender un producto a una empresa establecida en la Zona del Mariel, esta debe pagarla en divisas, dicha empresa debe pagar en dólares a través de un banco, que multiplica el valor pagado en dólares por la tasa oficial del día del pago y transfiere el dinero total en pesos cubanos, CUP, a la cuenta de la empresa cubana productora. Si posteriormente la empresa productora cubana quiere importar, compraría las divisas a la tasa oficial del día e importaría según las reglas establecidas para hacerlo. No hay que hacer deducciones de por cientos para la empresa, el banco debería ingresar todos los dólares y la empresa productora recibiría en CUP todo el dinero correspondiente por haber exportado. Así, en mi opinión debería ser en todos los casos. El Banco Central, por sus mecanismos internos que incluye a los bancos de su sistema, siempre debe tener reservas suficientes para darle respuesta a las empresas estatales, cooperativas o privadas que siendo sus clientes, son además exportadoras efectivas. Internamente los bancos comerciales en cualquier parte del mundo, y aquí debería ser igual, conocen cuales son las empresas que son realmente exportadoras y a las que no debe faltarle divisas para poder adquirir sus insumos para exportar. Pero esos insumos los debe adquirir comprando las divisas a la tasa de cambio del día. Y la responsabilidad del Banco Central de cualquier país, más en el caso de uno con una economía tan abierta como el nuestro, es crear un sistema financiero capaz de tener reservas en divisas suficientes para ¨blindar¨ sus programas de desarrollo a largo plazo. Cuando un país como el nuestro no tiene quien le financie externamente su desarrollo, tiene que ser capaz de crear sus propias reservas y administrarlas bien. No tiene otra alternativa para conservar la independencia en sus decisiones, incluidas las políticas.

    Nos hemos acostumbrado a evaluar las funciones de nuestro Banco principalmente por el servicio que brindan a la población, que es importante, pero en mi modesta opinión no es la principal función ni el papel que le corresponde en una economía tan agredida financieramente desde el exterior como la nuestra,  a nuestro Banco Central y a sus bancos comerciales. Gestionar y facilitar que el País y su economía puedan disponer de las divisas necesarias, a pesar de las agresiones de la Reserva Federal del imperio, utilizando todas las posibilidades que le brinde crear alianzas con las organizaciones bancarias y financieras del mundo quizás debía ser su tarea principal. En este importantísimo aspecto debería radicar el esfuerzo de innovación de nuestra banca.

 

7.     Empresas de Seguros. Sería necesario que el Gobierno apruebe crear Empresas de Seguros capaces de dar garantías a las entidades financieras extranjeras que se establezcan en el País, en especial en la Zona del Mariel, para financiar mediante créditos a las Mipymes y Cooperativas para adquirir maquinaria, materias primas e insumos para producciones principalmente exportables o que sustituyen importaciones, y  cuyos activos fijos seguramente sean inembargables internacionalmente, pero que aseguradas por una Empresa de Seguros debidamente establecida que le sea posible reasegurarse con una empresa de seguros reconocida internacionalmente facilitaría enormemente financiamientos para proyectos productivos de empresas privadas y cooperativas.

 

8.     Letras de cambio. El tema es muy técnico y no considero adecuado extenderme en una explicación de lo que son los papeles comerciales y en especial las Letras de cambio, ni de las reglas de su funcionamiento, pero quisiera enfatizar  que son utilizadas universalmente como un mecanismo eficiente como garantía de pago de financiamientos de operaciones comerciales. Estuvieron vigentes desde mediados de los años 90 hasta la primera década del 2000 aproximadamente. Se utilizaron para operaciones comerciales financiadas en CUC. El Banco Central debería promover su restablecimiento a través de un instrumento legal que por lo menos sea un Decreto.  Las Letras de cambio facilitan el crédito comercial para expandir la producción.

 

9.     Priorizar las transferencias bancarias de pago a los proveedores extranjeros. Desde los años 90 hay una importante cantidad de proveedores extranjeros de poco capital, que generalmente requieren financiamiento de un banco o financiera para vender a Cuba. En medio de todas las dificultades creadas por el Bloqueo financiero, que les ha supuesto, sobre todo desde el 2017, además de cierres de cuentas y cambio de bancos, crecientes dificultades para cobrar sus deudas a las importadoras cubanas, que en no pocos casos acumulan dos o tres años ; ahora se encuentran con la dificultad adicional y muy grave, de que el banco no les pueda transferir el dinero pagado en dólares por las importadoras y que son apresadas en un nuevo ¨corralito¨, a causa de que la prohibición para Cuba de poder transferir en dólares, dado que ningún banco del sistema de SWIFT controlado por la Secretaria del tesoro y la Reserva federal de Estados Unidos, admite transferencias bancarias relacionadas con Cuba; ha obligado a los proveedores a comprar Euros u otra moneda extranjera para realizar las transferencias. Como el banco no se las tramita de inmediato,  comienzan a acumularse demoras con la consecuente afectación para proveedores y financistas que según parece, varios comienzan a manifestar que no están dispuestos a continuar suministrando, con las consecuencias, que de continuar sin alguna solución, pueden ser graves. El problema es objetivo y no tiene solución para el país en su conjunto en el corto plazo. Pero los que deciden casi diariamente en el ministerio de economía y el banco central las transferencias hacia el exterior debieran tener en cuenta entre las prioridades, que los pagos que han efectuado las importadoras les llegue lo más pronto posible a los proveedores para que desoigan lo que les están diciendo por muchas vías nuestros enemigos y se decidan a continuar embarcando mercancías hacia Cuba, por encima de las dificultades. Aquí la innovación se traduce en actuar con inteligencia y cumplir prioritariamente con quien  apoya al país en tan compleja situación. 

 

 16/01/2022

viernes, 14 de enero de 2022

Detrás de la escena

Por Zenaida Romeu

¿Qué hay detrás de un concierto? ¿Qué hay detrás de escena? ¿Cómo es la historia? ¿Cómo se llega a ese momento mágico del concierto donde la música se crea en ese preciso momento y lugar, y que provoca hermosas emociones en la audiencia? Me referiré a los instrumentistas de cuerda, que empiezan muy tempranamente (igual que los pianistas).

La historia comienza en la niñez, cuando los padres escuchan o inducen a sus hijos a presentarse en las escuelas de música.  Son escuelas especiales a disposición de los niños, a veces lejos de sus propias casas, con el concepto  de doble sesión de clases: enseñanza general y la música. A esos niños hay que llevarlos y recogerlos, y al llegar tienen las tareas escolares, más las de la música. Una vida dura, desde la infancia, de compromiso por lo que anhelan, con  el sacrificio y apoyo de la familia. Así transitan los primeros años hasta que pueden ir solos y completan 7 años de enseñanza del nivel elemental de música y terminan su secundaria básica.

Ahí no terminan los sueños. Aplican para el nivel medio. Si son seleccionados continúan otros 4 años con el mismo régimen. Matemáticas y todas las demás disciplinas por un lado, y por el otro las asignaturas complementarias de música y su instrumento, que es la razón de ser de cada estudiante de música. Largas horas diarias de estudio durante esos primeros 7 años, a las que se le suman 4 de nivel medio, en los que terminan su pre universitario y se diploman de la enseñanza media especializada. Ya son 11 años de sacrificio para lograr un sueño.

Pero los sueños  continúan y aspiran ir a la Universidad de las Artes. De nuevo pasan por otra selección y, al término de 4 años más, se gradúan de Licenciados en Música. Esa es la materia prima de nuestras agrupaciones musicales. Jóvenes que cada día de sus vidas, desde la infancia, decidieron seguir un sueño y no ha importado para ellos y sus familias ni los inconvenientes ni los sacrificios para lograrlo.

Estos músicos, guerreros de corazón, son asignados a hacer su servicio social en diferentes agrupaciones. Comienzan su vida profesional. Están ávidos de experiencias y es el momento en que ponen a prueba lo sabido, y encuentran que hay mucho que aprender. Si se convocan músicos para una orquesta también pasan por una selección. Todo el recorrido de sus vidas ha sido competitivo. Han tenido dos procesos de selección, entre los niveles elemental y medio, y entre el medio y superior.

Si hay plazas para músicos de orquesta, de nuevo pasan por una audición. Todos son  graduados titulados,  pero eso no unifica los resultados. Cada individuo es único y trae algo que lo diferencia de los demás, y eso es lo que marca el criterio de selección.

Es una gran realización, de un músico, poder tocar en varias orquestas. Son experiencias diferentes. Cada ensayo es una clase y cada director pide resultados según sus conceptos. No se diferencia de la vida del estudiante que debía aprenderse lo explicado para la clase siguiente. La diferencia estriba en que en las orquestas profesionales ese proceso se acorta. Es ahora o para mañana. Igualmente debe estudiar al llegar a casa. Nunca se termina. Y, en mi caso, muchas horas extras, porque deben aprenderlo de memoria. 

Para llegar a ese punto de la historia de los graduados, hay que conocer y reconocer la inversión millonaria de décadas del sistema estatal de las Escuelas de Arte, con un cuerpo de profesores de tres niveles de enseñanza artística, de enseñanza general y de la especialidad de música. Ese graduado de la Universidad de las Artes tiene la inversión de 15 años de enseñanza especializada. La única retribución a este gran proyecto de inversión financiera millonaria, sostenida por décadas, es el concepto de la Función Social del Arte, que conduce al enriquecimiento espiritual y conceptual del que lo recibe. La cultura nos define como pueblo y en el caso de la música, el lugar sagrado donde se cristaliza ese intercambio, entre productor del arte y consumidor, es El Concierto.

Es absolutamente universal que en el desempeño de su trabajo profesional un músico trabaje en diferentes orquestas o ensembles, y es que, el  hecho de la existencia de lo que se conoce como pluriempleo, se debe a músicos con  capacidades  especiales que aceptan los retos artísticos a su alcance, pues  son  músicos de verdadero alto nivel artistico. 

 

Pero, lamentablemente, se está cuestionando la existencia del pluriempleo. De ponerse en vigor su eliminación, puede conducir a la desaparición de algunas agrupaciones o la pérdida de músicos esenciales para los conjuntos u orquestas, con un claro detrimento de la EXCELENCIA, que es lo que  aspiramos tener en nuestros conciertos, donde ocurre, como expresé al inicio, "ese momento que provoca hermosas emociones en nuestra  audiencia".

Si bajara el nivel de los conciertos, por no tener los músicos adecuados, toda la larga historia contada aquí habrá sido absolutamente en vano. Es por eso que creo un error la eliminación del pluriempleo. Sólo si mantenemos nuestras orquestas con los músicos que cada director de proyecto decida, mantendremos el respeto por todo lo que hemos conquistado.


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Fuente: https://www.facebook.com/zenaida.romeu

jueves, 13 de enero de 2022

Por qué el extraordinario éxito de la vacuna contra el covid en Cuba podría ser la mejor esperanza para los países de bajos ingresos

Why Cuba’s extraordinary Covid vaccine success could provide the best hope for low-income countries

Por Sam Meredith / enero 13 2022https://www.cnbc.com/2022/01/13/why-cubas-extraordinary-covid-vaccine-success-could-provide-the-best-hope-for-the-global-south.html

 

Cuba ha vacunado a un mayor porcentaje de su población contra la Covid-19 que casi todas las naciones más grandes y ricas del mundo. De hecho, solo los Emiratos Árabes Unidos, ricos en petróleo, cuentan con un registro de vacunación más sólido.

 

La pequeña isla caribeña dirigida por comunistas ha logrado este hito al producir su propia vacuna contra el covid, incluso mientras lucha por mantener abastecidos los estantes de los supermercados en medio de un embargo comercial estadounidense de décadas.

 

“Es una hazaña increíble”, dijo a CNBC por teléfono Helen Yaffe, experta en Cuba y profesora de historia económica y social en la Universidad de Glasgow, Escocia.

 

“A los que hemos estudiado biotecnología no nos sorprende en ese sentido, porque no ha salido de la nada. Es producto de una política gubernamental consciente de inversión estatal en el sector, tanto en salud pública como en ciencia médica”.

 

Hasta la fecha, alrededor del 86 % de la población cubana ha sido vacunada completamente contra la Covid con tres dosis, y otro 7 % parcialmente inoculado contra la enfermedad, según estadísticas oficiales recopiladas por Our World in Data.

 

Estas cifras incluyen niños desde los dos años, que comenzaron a recibir la vacuna hace varios meses. Las autoridades sanitarias del país están lanzando vacunas de refuerzo a toda la población este mes en un intento por limitar la propagación de la variante omicron Covid altamente transmisible.

 

El país de aproximadamente 11 millones sigue siendo el único país de América Latina y el Caribe que ha producido una inyección local para Covid.

 

“La pura audacia de este pequeño país para producir sus propias vacunas y vacunar al 90% de su población es algo extraordinario”, dijo a CNBC John Kirk, profesor emérito del programa de América Latina de la Universidad de Dalhousie en Nueva Escocia, Canadá, a través de CNBC. teléfono.

 

El prestigioso sector biotecnológico de Cuba ha desarrollado cinco vacunas contra el covid diferentes, incluidas Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, todas las cuales, según Cuba, brindan más del 90 % de protección contra el covid sintomático cuando se administran tres dosis.

 

Los datos de los ensayos clínicos de vacunas de Cuba aún no se han sometido a una revisión científica internacional por pares, aunque el país se ha involucrado en dos intercambios virtuales de información con la Organización Mundial de la Salud para iniciar el proceso de Listado de uso de emergencia para sus vacunas.

 

A diferencia de los gigantes farmacéuticos estadounidenses Pfizer y Moderna, que utilizan tecnología de ARNm, todas las vacunas de Cuba son vacunas de proteína de subunidad, como la vacuna Novavax. Crucialmente para los países de bajos ingresos, son baratos de producir, se pueden fabricar a escala y no requieren congelación profunda.

 

Ha llevado a los funcionarios de salud internacionales a promocionar las inyecciones como una fuente potencial de esperanza para el "sur global", particularmente cuando persisten las bajas tasas de vacunación. Por ejemplo, mientras que alrededor del 70 % de las personas en la Unión Europea han sido vacunadas completamente, menos del 10 % de la población africana ha sido vacunada completamente.

 

Sin embargo, para que esto se cumpla, la OMS probablemente tendría que aprobar las vacunas de Cuba. El proceso de investigación de antecedentes de la OMS implica evaluar las instalaciones de producción donde se desarrollan las vacunas, un punto que, según los funcionarios de salud de Cuba, ha frenado el progreso.

 

Vicente Verez, jefe del Instituto de Vacunas Finlay de Cuba, dijo a Reuters el mes pasado que la agencia de salud de la ONU estaba evaluando las instalaciones de fabricación de Cuba a un “estándar del primer mundo”, citando el costoso proceso de actualizar las suyas a ese nivel.

 

Verez dijo anteriormente que los documentos y datos necesarios se enviarían a la OMS en el primer trimestre de 2022. La aprobación de la OMS sería un paso importante para que las vacunas estén disponibles en todo el mundo.

 

'Enorme significado'

 

Cuando se le preguntó qué significaría para los países de bajos ingresos si la OMS aprobara las vacunas contra el covid de Cuba, Yaffe dijo: “Creo que está claro que muchos países y poblaciones en el sur global ven la vacuna cubana como su mejor esperanza para vacunarse para 2025. .”

 

“Y, de hecho, nos afecta a todos porque lo que estamos viendo con la variante omicron es que lo que sucede cuando grandes poblaciones casi no tienen cobertura es que tienes mutaciones y nuevas variantes en desarrollo y luego regresan para atormentar a los países capitalistas avanzados que han estado acumulando vacunas”, agregó.

 

Alumnos, quienes van acompañados de su madre, están siendo vacunados con una dosis de la vacuna Soberana 2 contra el nuevo coronavirus, COVID-19, desarrollado en Cuba, en el centro educativo Bolívar de Caracas, Venezuela, el 13 de diciembre de 2021.

 

Kirk estuvo de acuerdo en que la posible aprobación por parte de la OMS de las vacunas contra el covid producidas a nivel nacional en Cuba tendría una “enorme importancia” para los países en desarrollo.

 

“Una cosa que es importante tener en cuenta es que las vacunas no requieren las temperaturas ultrabajas que necesitan Pfizer y Moderna, por lo que hay lugares, en África en particular, donde no tiene la capacidad de almacenar estas vacunas globales. vacunas del norte”, dijo Kirk.

 

También señaló que Cuba, a diferencia de otros países o empresas farmacéuticas, se ha ofrecido a participar en la transferencia de tecnología para compartir su experiencia en la producción de vacunas con países de bajos ingresos.

 

“El objetivo de Cuba no es ganar dinero fácil, a diferencia de las corporaciones multinacionales de la droga, sino mantener el planeta saludable. Entonces, sí, obtener una ganancia honesta pero no una ganancia exorbitante como lo harían algunas de las multinacionales”, dijo Kirk.

 

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió el mes pasado que un “tsunami” de casos de covid impulsados ​​por la variante omicron fue “tan grande y tan rápido” que había abrumado los sistemas de salud en todo el mundo.

 

Tedros reiteró su llamado a una mayor distribución de vacunas para ayudar a los países de bajos ingresos a vacunar a sus poblaciones, con más de 100 países en camino de no alcanzar el objetivo de la agencia de salud de la ONU de que el 70% del mundo esté completamente vacunado para julio.

 

La OMS dijo el año pasado que es probable que el mundo tenga suficientes dosis de vacunas contra el covid en 2022 para inocular por completo a toda la población adulta mundial, siempre que los países de altos ingresos no acumulen vacunas para usar en programas de refuerzo.

 

Junto con las asociaciones comerciales de la industria farmacéutica, varios países occidentales, como Canadá y el Reino Unido, se encuentran entre los que bloquean activamente una propuesta de exención de patentes diseñada para impulsar la producción mundial de vacunas contra el covid.

 

La OMS, expertos en salud, grupos de la sociedad civil, sindicatos, ex líderes mundiales, organizaciones benéficas médicas internacionales, premios Nobel y organizaciones de derechos humanos han subrayado repetidamente la urgencia de renunciar a ciertos derechos de propiedad intelectual en medio de la pandemia.

 

Una ausencia de vacilación vacuna

 

El promedio de siete días de casos diarios de covid en Cuba subió a 2063 al 11 de enero, lo que refleja un aumento de casi 10 veces desde fines de diciembre a medida que se propaga la variante omicron.

 

Esto se produce a medida que aumenta el número de casos de omicron Covid en los países y territorios de la región de las Américas. La Organización Panamericana de la Salud, la oficina regional de las Américas de la OMS, advirtió que un aumento en los casos puede conducir a un aumento en las hospitalizaciones y muertes en las próximas semanas.

 

La OPS ha pedido a los países que aceleren la cobertura de vacunación para reducir la transmisión de Covid y ha reiterado su recomendación de medidas de salud pública, como máscaras ajustadas, un requisito obligatorio en Cuba.

 

Yaffe ha confiado durante mucho tiempo en la capacidad de Cuba para presumir de uno de los registros de vacunación más sólidos del mundo. En declaraciones a CNBC en febrero del año pasado, incluso antes de que el país hubiera desarrollado una vacuna local, dijo que podía “garantizar” que Cuba podría administrar su vacuna contra el covid de producción nacional con extrema rapidez.

 

“No fue una conjetura”, dijo Yaffe. “Se basó en comprender su sistema de salud pública y su estructura. Entonces, el hecho de que tienen lo que llaman clínicas de médicos y enfermeras de familia en cada vecindario”.

 

Muchas de estas clínicas están ubicadas en áreas rurales y de difícil acceso, lo que significa que las autoridades de salud pueden entregar vacunas rápidamente a la población de la isla.

 

“El otro aspecto es que no tienen un movimiento de reticencia a las vacunas, que es algo que estamos viendo en muchos países”, dijo Yaffe.


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Enviado por la Dra. Mirta.

lunes, 10 de enero de 2022

Mariano Sigman: "La pandemia generó un nivel de estrés sin precedentes que deja cicatrices en forma de daño y toxicidad celular"

Por Jorge Fontevecchia

—Dijiste: “Trabajo desde los 90 en tratar de entender el cerebro, y los resultados que hemos tenido son bastante modestos. Todavía seguimos con una gran incomprensión sobre cómo funciona la mente”. ¿Cuáles son las principales dudas en el mundo científico sobre el cerebro?

—Donde somos más ignorantes es sobre la conciencia. El cerebro articula una enorme cantidad de cosas de las que hacemos. No nos enteramos de la mayoría de ellas. Regula el funcionamiento del cuerpo, maneja la respiración, la presión arterial, el funcionamiento de los órganos. Pero del cerebro también resulta algo más asombroso, filosóficamente complejo: la experiencia subjetiva, la sensación de vivir en un relato subjetivo de nuestra propia existencia. La conciencia sigue siendo el terreno más misterioso de la neurociencia. También, creo, de toda la ciencia. Hay otros ejemplos de obstáculos que parecían incomprensibles para la ciencia y se resolvieron. En algún momento la ubicación de la Tierra en el universo era una discusión de café. Hoy tenemos telescopios y otras tecnologías que nos permiten convertir esta pregunta que fue filosófica en ciencia. Otro ejemplo, aún más emblemático, es la vida misma. Cómo la materia eventualmente deviene en vida y hace que una molécula suficientemente compleja pueda tener esta capacidad de replicarse, de separarse del universo, de tener una suerte de objetivo. 

Hoy entendemos bien ese problema, al punto de que se puede sintetizar vida. Se puede, a partir de moléculas que per se no conforman la vida, reunirlas, en una suerte de sopa que constituye un ente vivo. Pero no somos capaces y estamos muy lejos de entender cómo a partir de la materia armar un sustrato, quizás fuera de nuestro cerebro, capaz de emular la conciencia. Sigue siendo el gran misterio. Tenemos información, pero aún estamos en un estadio de gran incomprensión filosófica sobre cuál es el sustrato de la conciencia.

—También escribiste: “La fisiología cerebral nos muestra que para que un cerebro aprenda tiene que estar en un estado motivado y emocional. Un bebé aprende a caminar con una tozudez extraordinaria. Se cae y se levanta durante horas y horas todos los días, porque caminar es un proceso muy complejo. No hay muchos adultos que dediquen tanto tiempo con tanta insistencia a aprender algo”. ¿Por qué los adultos somos menos insistentes que los bebés?

—Para empezar, porque nos volvimos escépticos con el aprendizaje. Tenemos la intuición de que los adultos pierden la capacidad de aprender. Es falso. Es una especie de profecía autocumplida. Funciona mucho dentro del ámbito de la psicología. La mente tiene un fuerte componente reflexivo que hace que en el momento en el que uno cree que es incapaz de hacer algo, no pueda hacerlo. La intuición de la incapacidad de aprender de adultos nace en la amnesia de la enorme motivación que teníamos de chicos para aprender cosas. Un niño es una especie de profesional del aprendizaje. En general, la trayectoria es que alguien aprende hasta los 30 años. Luego hace uso de aquello que se adquirió para ejercer su profesión y las relaciones de la vida. Uno aprende no solo a ser carpintero, electricista, físico o economista. También cómo son las personas, qué hace que la gente se enoje, le interese lo que uno está contando. Se aprende a manejar las propias emociones, a no llorar, o a llorar cuando se quiere hacerlo, a saber qué hace reír y qué no, qué libros nos gustan. Estas cosas transcurren muy rápido en la vida. Muchos materiales pasan de ser plásticos a ser rígidos de acuerdo con un parámetro. El barro es duro; pero si uno lo humedece, lo puede moldear. O el caso del vidrio, el cristal, que es duro, rígido, uno no puede cambiar su forma, pero si uno lo calienta y le da temperatura, se vuelve maleable. En el celebro, el equivalente al calor del vidrio o el agua del barro es una molécula; la dopamina. Se produce cuando estamos motivados. Cuando hay dopamina en el cerebro, el cerebro es plástico. Puede cambiar y aprender. Lo que nos falta de adultos no es un cerebro plástico; falta motivación. Y eso se debe a una falta real y genuina de tiempo. Nos convencimos de que no podemos aprender. No hay nada peor en ese sentido que el autoconvencimiento. Los experimentos muestran que si una persona se olvida de esta creencia y le dedica el mismo tiempo que le dedicaba desde chico, aprende igual de fácil. No perdimos la capacidad, sino la creencia en la posibilidad. 

—¿Qué relación hay entre el envejecimiento y la pérdida de dopamina?

—No se pierde. La dopamina es una molécula que se produce en el núcleo profundo del cerebro, la sustancia nigra. Se produce en el cerebro cuando tenemos incertidumbre, cuando desconocemos qué sucederá. Ese vértigo genera muchísima dopamina. Habitualmente, un niño tiene una incertidumbre frente a cada situación que enfrenta. De adulto, uno sabe más o menos cómo son las cosas. Con el aprendizaje se reduce la incertidumbre. Así se produce menos dopamina. Cada tanto, eso varía. Fue lo que pasó con la crisis de los últimos dos años. Entramos en una situación de enorme incertidumbre. Adultos que estamos acostumbrados a certezas, al no saber qué va a pasar en asuntos muy fundamentales de la vida nos abrimos a la incertidumbre. 

Con esto nos volvimos todos un poco niños. Algunos empezaban a cocinar, a aprender un idioma, a vincularse con los suyos, o cambiaban la forma de educarse y educar a los hijos. Fue un momento de cambio. Cambiaban los modelos del mundo y eso hacía que uno tuviese que otra vez salir a aprender compulsivamente. 

—¿La noción del bien y del mal están incluidas en ese “sistema operativo”? ¿Lo moral es inherente al cerebro?

—Hay otro célebre experimento hecho por dos investigadoras. También es con bebés de pocos meses que aún no tienen lenguaje. No han hablado nunca sobre lo correcto y lo incorrecto. Los bebés observan la siguiente situación. Se ve una pelota que se mueve para arriba. Oscila, y en esa oscilación se mueve cada vez para arriba en una especie de plano inclinado. Lo que uno interpreta automáticamente al ver esa imagen es que la pelota “intenta” subir. En algún momento de la historia viene un triángulo que golpea la pelota empujándola hacia abajo. Lo que uno interpreta es que está molestando a la pelota.  Luego hay un cuadrado que, al revés, choca con la pelota empujándola hacia arriba. De esta historia de colisiones, cualquier adulto interpreta inevitablemente que la pelota “quiere” subir, que el triángulo “intenta” evitar este objetivo y que el cuadrado “quiere” ayudarlo. Es decir, el cuadrado parece el bueno de la película y el triángulo el malo. Sentimos esto muy vívidamente pese a que es evidente que ninguna de estas figuras tiene intenciones reales. ¿Qué percibe un bebé, tiempo antes de empezar a usar la palabra? Cuando ambos objetos son presentados en la mesa, eligen “al bueno”, al cuadrado. La moral es muy compleja. Pero los bebés, mucho antes de haber conocido las palabras “malo”, “intentar”, “desear” ya muestran preferencias implícitas. No es que tengan desarrollado ya un sistema moral, como tampoco la diferencia entre el tres y el cuatro es el sistema matemático. Son precursores, un repertorio de funciones básicas sobre las que después se construyen sistemas más complejos que requieren del lenguaje: vinculan las emociones y reflexiones muy profundas, sobre las que construimos la moral.

—¿Qué nos enseña la neurociencia de la agresividad? ¿Hay una naturalidad catártica expresada hace unos años en la violencia y hoy en la grieta?

—Polarización y agresividad son cosas distintas. Aunque tienen algún sustrato común. La polarización puede ser tal sin devenir agresión. La polarización no es nueva. Hay un libro del siglo XIX que se llama Delirios populares extraordinarios y la locura de las masas, de Charles Mackay, que ya da ejemplos de grietas, polarizaciones y cómo las multitudes tienden a converger a delirios como cazas de brujas, guerras o burbujas financieras. Son fenómenos de enorme confusión en los que se planta una idea, se “prende fuego”, y es apropiada por un montón de seguidores, que se vuelven cada vez más convencidos de una idea que puede no tener ningún asidero con la realidad. Las burbujas financieras las hemos visto repetidas a lo largo de los últimos 150 años. Son momentos en los que un grupo de gente se convence de algo que parece no tener ningún asidero, y ese convencimiento hace que esa gente actúe de acuerdo con lo que piensa y que siga invirtiendo e invirtiendo en algo que en realidad no tiene más valor que esa creencia, y eso es inflacionario, hasta que en algún momento choca abruptamente con la realidad y explota. Hoy sabemos bastante sobre cómo funcionan esos mecanismos de un pensamiento irracional. Invariablemente, cada lado de la grieta piensa que el otro no razona correctamente. Cuando se estudia cómo funcionan estas creencias, se encuentra que de los dos lados de la grieta la gente razona, pero sobre evidencia muy distinta. Cada uno busca argumentos que den asidero a la realidad que uno se construye. La polarización funciona porque cada uno construye realidad sobre premisas distintas. A veces algunos argumentos tienen correspondencia con la realidad y otras están desconectados. En la balanza no hay siempre una situación de igualdad, correspondencia o asidero con la realidad. Esto explica la psicología de la polarización. Daniel Kahneman, un psicólogo experimental premio Nobel de Economía, formuló reglas básicas sobre el funcionamiento del comportamiento humano. Una de las grandes heurísticas es que cuando conformamos una idea buscamos evidencia consistente con ella. Esa manera de buscar evidencias hace que cada vez creamos más y más en una idea. Nos rodeamos de gente que dice lo que queremos escuchar. Da igual en qué lugar de la grieta estemos. Uno vive escuchando argumentos que lo convencen de premisas lógicas, no formuladas como un pensamiento disparatado. Es la raíz básica de la psicología de la polarización. 

—Kahneman podría tener un antecedente en el “Elogio de la locura” de Erasmo: la influencia de un pensamiento positivo. Yo me refería a un aspecto más tanático. Permitime, en un “acordatio termini”, denominar grieta a la patología del disenso. Me refiero a ese “al otro lo odio”. ¿Hay algo en esta época que produce más odio en la política que podría encontrar una explicación neurocientífica?

—Me gustaría pensarlo más en términos de la psicología experimental. Hay un tema también de jergas y de modas. Entender esto no corresponde al funcionamiento de las neuronas en la corteza prefrontal. Importa más encontrar algunas premisas sobre cómo funciona el pensamiento humano. Corresponde hablar de psicología más que de neurociencias, aunque este sea un concepto que tiene buen marketing. Un rasgo idiosincrásico y automático de nuestro pensamiento es crear modelos, o teorías, sobre las cosas. A veces ni siquiera las percibimos como tales. Por ejemplo, cuando uno dice “éste es un buen gobierno” o “aquel es un buen maestro” se está resumiendo un conjunto de datos, observaciones, de premisas sobre lo que es hacer algo bien y resumiendo todo eso en una sentencia. Se precisa cierto esfuerzo para llegar a esa conclusión. Puede parecer inocuo, pero el cerebro trabajó para llegar a una conclusión. Una vez expresada, se vuelve reflexiva. Buscamos evidencias que la favorezcan. Y también rechazamos la evidencia contraria a lo que pensamos. Es un reflejo, pero es un automatismo que podemos y debemos superar. Lo percibimos como algo que pone en cuestión alguna cosa que nos costó. Es como que están demoliendo nuestra casa mental. Nos dicen que estábamos equivocados en lo que pensamos. Uno puede reaccionar frente a eso con placer y decir: “¡Qué interesante!”, una perspectiva abierta, pero es atípica. No es el default psicológico. De la misma manera que defendemos nuestras cosas, defendemos también nuestras ideas. Es una especie de reflejo emocional. Es algo que no fue muy pensado. Un cambio de perspectiva implica ponerse en un modo en el que no trato de confrontar, sino de entender. Es lo que los grandes conversadores, desde los socráticos hasta Michelle de Montaigne, siempre han postulado como la condición necesaria para incubar ideas. En experimentos que hicimos con Joaquín Navajas y Dan Ariely mostramos que cuando la gente discute en esa situación las conversaciones son tremendamente efectivas. Mejora la comprensión de las cosas. Es el camino de solución de las cosas. Hicimos experimentos con Joaquín Navajas, con Dan Ariely, un psicólogo de la universidad de Duke, y con otro grupo de gente al respecto. Cuando se enuncian ideas desde una perspectiva abierta, uno suele encontrar falacias y agujeros en su propio pensamiento. No solo por lo que dicen los demás, sino por escucharse a sí mismos. Esto pasa en todos los consorcios humanos, gobiernos, reuniones de vecinos, familias, parejas. En estudios que se han hecho cuando las parejas conversan sobre situaciones estresantes se ve que aquellas que tienden más fácilmente a ponerse en una perspectiva abierta, que muchas veces tiene que ver además con poder reírse, son más duraderas y tienden a tener mucha mejor convivencia. Mostramos esto también en un experimento en el cual hicimos que la gente se pusiera a conversar sobre asuntos muy espinosos de la ideología y de la moral, cosas que resultan chocantes y donde la gente está muy polarizada. Cuando las personas conversan abiertamente es mucho más probable que se pongan de acuerdo, que encuentren un punto medio en vez de exaltar aún más sus diferencias. 

El prejuicio diría que es imposible avanzar en un acuerdo. Pero los resultados dicen que 20% o 25% de las veces logran consensuar un acuerdo. Eran Halperin hizo estos mismos estudios en una frontera muy crispada, como la de Israel y Palestina. El trabajo inicial consistió en expresarle a cada grupo que el otro estaba más predispuesto al cambio de lo que ellos podrían pensar. Luego se generaban grupos de discusión, en medio de los días más crispados en la frontera palestino-israelí. Y el resultado nuevamente era que de estos encuentros, si se lograba generarlos en un marco abierto y razonable, salían pautas de cooperación, trabajos comunes y en general un cúmulo de acercamientos que van contra toda la intuición previa a las conversaciones. Es que así como nos hemos vuelto infundadamente escépticos sobre el aprendizaje adulto, también nos hemos hecho escépticos sobre la capacidad que tienen las conversaciones de resolver conflictos. Y esto es porque la conversación hoy sucede primordialmente fuera de su hábitat natural. Las buenas conversaciones no suceden en Twitter, ni en Facebook, ni en las redes sociales. Allí hay doscientos millones de personas hablando al mismo tiempo y lleva al delirio de las multitudes. Las buenas conversaciones suceden entre pocas personas en las que todos tienen la oportunidad de expresarse. En un simposio, una sobremesa, donde está presente la vieja idea griega de hablar sobre un tema sin apuro, respetuosos con la premisa más de aprender que de convencer. Así la palabra retoma su fuerza extraordinaria para unir y limar asperezas, no para profundizar disensos.

—En tu libro “La vida secreta de la mente” contás que “las lecturas de los libros de Freud, subrayados y anotados a mano por mi padre mientras estudiaba, fueron para mí una gran impronta en ese proyecto”. Rudolf Carnap planteaba que cada disciplina creaba su propio lenguaje, intraducible para las otras. ¿Cómo se establece el puente entre la psicología de tu padre, la neurociencia, la física o la psicología experimental?

—Como en la pregunta anterior, la clave es partir de una predisposición. Y de hacer un ejercicio de traducción. Me interesa entender aspectos de la condición humana y en última instancia me interesa, como a todos, entender cosas mías que me afligen. Por qué a veces me enojo o siento celos cuando no querría sentirlos. Por qué me cuesta aprender algunas cosas o recordar otras. Yo he convertido esta pulsión, que creo es propia de cualquier persona, en un oficio. Por eso hice cosas muy distintas que me vinculan con las artes, la medicina, la educación. No me siento un científico típico. No me interesa tanto el oficio de la ciencia en sí, sino dar respuestas a estos interrogantes. Mucha gente intentó entender estas preguntas. Por ejemplo, la ficción, que es un fabuloso laboratorio de la condición humana: cómo reaccionaríamos frente una invasión extraterrestre, cómo pensar los celos. Shakespeare es, de alguna manera, un teórico de la psicología. En vez de llevar sujetos al laboratorio, él usa su introspección para emular escenarios instructivos para todos. Un cuadro sobre los pecados capitales también es una manera de pensar la psicología. Quien hace una película, imagina las emociones del espectador. Siempre tuve esta visión agnóstica y abierta del conocimiento, genuinamente humilde. Soy científico, adoro la ciencia. Es un método de conocimiento extraordinario. Nos permitió vivir más, viajar a la Luna, tener teléfonos, comunicarnos de un continente a otro. Nada de eso hubiese sido posible sin la ciencia, pero por supuesto no es la única manera de construir conocimiento. Por eso intento buscar también respuestas a estos interrogantes en otras disciplinas.

—Hay un neurocientífico en la Argentina, Facundo Manes, que tuvo enorme éxito electoral. Él apela a sus dispositivos de saber para aplicarlos a la política. Mencionamos antes el caso de Kahneman, un especialista que gana un Premio Nobel en Economía. ¿El conocimiento de cómo funciona la mente puede ser útil para un político?

—Creo que puede ser útil. También pienso que hay que temperarlo. La neurociencia es una manera de entender el comportamiento humano. Y eso tiene valor para la política. Pero cada problema puede verse en distintas escalas y hay que entender en cada caso cuál es la correcta. En la escala más pequeña está la física. Uno podría decir “para hacer política trato de entender cómo funciona cada átomo”, y eso sería disparatado. De la misma manera, la neurociencia no es la escala óptima para entender la política. La política es macroscópica. Está más próxima a la sociología. Está bien que se nutra en parte de la psicología experimental y de la neurociencia, pero entendiendo los aspectos complementarios. No creo que uno tenga que construir en política haciendo neurociencia. Uno tiene que construir política haciendo política.

—Los oficialismos perdieron las elecciones en todas las partes del mundo en las que les tocó llevar adelante su renovación de credenciales durante la pandemia. ¿Qué consecuencias deja en el humor el encierro y el temor de la pandemia? ¿Es una huella que perdurará?       

—Tiene efectos. Está muy medido. Se generó la propensión a enfermedades de salud mental. Ha habido un sufrimiento enorme, una crisis gigante y un cambio en las pautas. Encierro, cambio en la manera de trabajar y relacionarse. Hubo hasta un cambio en nuestro ritmo circadiano. Se desorganizó la rutina de mucha gente. A eso se suma un nivel de estrés galopante y sin precedentes. Todas esas cosas dejan cicatrices. El estrés no desaparece del cuerpo en cuanto se alivia la sensación. Deja cicatrices en forma de daño y toxicidad celular, de enfermedad mental. La pandemia, más allá de su crisis, tendrá un costo gigante. Será diferente para cada generación. Será muy distinto para la gente mayor, los adolescentes, la gente joven o con hijos pequeños. Cada uno tendrá su idiosincrasia. Solo con el tiempo entenderemos la magnitud y la inercia del costo de esta pandemia. Los gobiernos y la política en general, como todo el resto de los sectores, también pagaron esto. Uno confunde el mensaje con el mensajero, como dice el refrán. Salvo situaciones muy particulares, cuando algo no funciona uno busca explicaciones y relaciones causales en fallos humanos. Se tiende a culpar a los que están alrededor, a los que gestionan. De algunas cosas sin duda son responsables. Pero de otras no. Es muy difícil para nosotros pensar que hay cosas que no tienen responsables. Los oficialismos, independientemente del color que sean en distintos países del mundo, suelen ser vistos como los que llevaron el barco al medio de la tormenta.

—Hiciste un disco que se llama “Experimento”, y en su lógica del sentido Gilles Deleuze dice: “Este juego que solo está en el pensamiento y que no tiene otro resultado sino la obra de arte, es también lo que hace que el pensamiento y el arte sean reales y trastornen la realidad, la moralidad y la economía del mundo”. ¿Por qué la elección por el arte?

—Incursioné en las artes plásticas y en la música. La música fue un poco particular. Como músico era, para decirlo simple, un desastre. Soy de aquellos que nadie quería que cantara y la música se había convertido para mí en una suerte de estigma. A mi favor tenía el conocimiento científico que, como el resto de las cosas, se puede aprender y mejorar, y a eso me dispuse. 

El disco se llama Experimento no porque sea música experimental, que no lo es, sino porque fue un experimento en primera persona. Un ejercicio de transformación. La música tiene un vínculo mucho más directo con las emociones que las palabras. Para mí la música tenía ese lugar, ese lugar de vincularme con gente muy querida. Era como hablar su idioma. Pensé que no quería irme de esta aventura que es la vida sin hablar el idioma de la música. Y me lo propuse con un esfuerzo bestial. Hacía cuatro horas de canto por día y pasé de cantar pésimo a solo cantar mal. Resultó ser una experiencia en la que aprendí como en casi ninguna otra en mi vida. Fue un experimento conmigo mismo. Pensé que iban a ser seis meses y al final fueron dos años y medio. 

Me conectó con cosas que con el ejercicio solo de la ciencia o de la palabra no hubiese podido. 

—Maurice Merleau-Ponty escribió: “Mientras que la ciencia y la filosofía de las ciencias abrían así la puerta y una exploración del mundo percibido, la pintura, la poesía y la filosofía entraban resueltamente en el dominio que les da y que les era reconocido, y les dan a las cosas del espacio, de los animales y hasta del hombre visto desde afuera, tal y como aparece en el campo de nuestra percepción, una visión nueva y muy característica de nuestro tiempo”. ¿La música y el arte te dieron la posibilidad de ver que es otra forma de saber?


—Para mí, música, ciencia y arte son parte del mismo proyecto y del mismo experimento. Las fronteras del conocimiento y de la exploración son, de hecho, muy borrosas. Cuando empecé a hacer música, muchos de mis amigos se sorprendían, como si me hubiese mudado al lugar más impensado del mundo. Me resultaba curioso. Si un físico se muda al mercado financiero, un lugar donde suelen aterrizar muchísimos físicos, a nadie le parece llamativo. Pero la música, en cambio, parece un mundo más distante. Para mí no lo es. El lugar donde están indefectiblemente ligados el arte y la ciencia, en general todo el conocimiento, es en la infancia, en la niñez. Una niña que está tratando de descubrir el mundo para lograr eso hace experimentos. Subir y bajar interruptores es un experimento para intentar descubrir relaciones causales. También pinta un muro, y cuando lo hace está creando arte, pero también está haciendo experimentos sobre psicología social. ¿Qué dirán sus padres cuando vean esto pintado, cuánto los provoco, cuánto no? Y otro tanto sobre la luz y las sombras y los colores. En la infancia, el arte y la ciencia se mezclan en esa veta compulsiva por descubrir, por trascender los límites y encontrar formas y regularidades. 


Siento que vincularme con el arte es una manera de persistir o de insistir en el oficio de la niñez, en el oficio por descubrir agnósticamente sin estas barreras categóricas. No es eso de si te gusta las matemáticas o el lenguaje, las ciencias o el deporte. Parto de una visión que en algún lugar es más antigua. En realidad, lo que une a todo es una búsqueda y un amor por el conocimiento.


—En tu libro “La vida secreta de la mente” escribiste: “El cerebro ya está preparado para el lenguaje mucho antes de empezar a hablar y formamos nociones de lo bueno, de lo justo, de la cooperación y de la competencia que luego hacen mella en nuestra manera de relacionarnos. Estas intuiciones del pensamiento dejan trazas duraderas en nuestra manera de razonar y de decidir”. El imperativo categórico kantiano es, por definición prelingüístico. ¿Guarda una relación?


—Sí. Este fue quizás uno de los cambios más grandes en el pensamiento humano. Durante muchísimo tiempo, la idea sobre cómo funciona el desarrollo en habilidades mentales venía de una escuela muy intuitiva: el empirismo inglés. John Locke y sus colegas creían que el cerebro es una tabula rasa. Uno llega al mundo sin ningún aprendizaje, y con la experiencia incorpora conocimientos. Empezaba por reflejos sencillos: si toco algo caliente alejo la mano. Con el conocimiento aumenta la capacidad de crear, a partir de estos reflejos, conceptos e ideas abstractas: la matemática, la filosofía, la noción del tiempo y de uno mismo, la teoría de la mente… En las últimas décadas se demostró que esta intuición está completamente errada. El cerebro no es una tabula rasa. Para utilizar una metáfora, nacemos ya con un “sistema operativo”. Al nacer, el cerebro tiene ya algunas funciones cognitivas bastante sofisticadas. Noam Chomsky se preguntó cómo puede ser que un niño de solo dos años aprenda algo tan sofisticado como el lenguaje. No solo las palabras, sino reglas gramaticales, conjugaciones, sintaxis. ¿Cómo puede aprender algo tan complejo, tan sofisticado, y al mismo tiempo ser incapaz de aprender cosas mucho más elementales? La idea de Chomsky es que en realidad aprendemos esto porque el cerebro está casi listo para aprender el lenguaje. Por supuesto, no sabemos qué idioma aprenderemos. El cerebro de un recién nacido en Finlandia, Japón o Italia no expresa nada específico de estos lenguajes. No es que vienen adscriptos para su lenguaje. Pero tenemos un cerebro capaz de identificar reglas gramaticales y sintácticas que conforman un lenguaje. 


Después de esta idea, muchas investigaciones científicas demostraron un gran número de funciones abstractas que ya están codificadas en el cerebro de un neonato. Forman ese “sistema operativo” del cerebro. Estos estudios se construyen siguiendo la mirada de los bebés, que suele dirigirse a aquellas cosas distintas. Así se puede interrogar a un bebé de esa manera, entre comillas, “¿esto es nuevo para vos?”, basándose en lo que miran y lo que no. Le mostraban a un chico recién nacido, de horas de nacimiento, imágenes que repetían tres objetos. Todo era distinto. Tres patos, tres naranjas, tres manzanas, tres sombreros. Cada vez eran más grandes y de colores distintos. Lo único común a todas esas imágenes era un concepto abstracto: la noción de tres, una entidad matemática: los números. Y de repente, de esta lista que eran tres, tres, tres, tres, aparecía una imagen que tenía cuatro bananas o cuatro zanahorias. Cuando eso pasaba, el bebé lo miraba y nos decía algo muy distinto. Entendía que había cambiado algo sustancial. Esto muestra que el cerebro de un bebé tiene la capacidad de distinguir conceptos abstractos, como el de los números.


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Fuentehttps://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/mariano-sigman-la-pandemia-genero-un-nivel-de-estres-sin-precedentes-que-deja-cicatrices-en-forma-de-dano-y-toxicidad-celular.phtml

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