viernes, 13 de febrero de 2026

Una nueva flotilla internacional se organiza para llevar ayuda humanitaria a Cuba

Por Verónica M. Garrido 

Un grupo de activistas, partidos, sindicatos y colectivos humanitarios prepara una misión para llevar por mar ayuda humanitaria a Cuba. La llamada Flotilla Nuestra América, organizada por la Internacional Progresista, zarpará desde distintos países con alimentos, medicinas y suministros para el pueblo cubano, en un momento crítico en la isla, luego de que Estados Unidos recrudeciera sus políticas de bloqueo al cerrar el grifo del petróleo que recibía desde Venezuela y al amenazar al resto de países con sanciones si le suministraban combustible. La iniciativa de la flotilla aspira a convertirse en “un llamado político a los gobiernos de la región”, según explica a EL PAÍS David Adler, coordinador general de la Internacional Progresista.

La convocatoria llama a organizaciones de todo el mundo a sumarse a la misión. Adler detalla que la flotilla busca establecer una amplia red de apoyos internacionales que, hasta ahora, ya cuentan con activistas que van “desde Canadá, Estados Unidos y México hasta Chile, Brasil y Colombia”. “La idea es activar distintos países, fuerzas políticas y sociedad civil para navegar por el mar Caribe y aterrizar en La Habana con ayuda humanitaria crítica”, comparte. Este domingo se celebrará la primera asamblea de organización para definir los puertos de salida.


La crisis en la isla ha empeorado la última semana. El Gobierno cubano anunció que más del 64% del territorio se quedaría sin suministro eléctrico ante la falta de combustible, y varias aerolíneas han cancelado sus rutas hacia La Habana, golpeando el turismo, que es la principal actividad económica y sustento para sus habitantes. “El gobierno de Estados Unidos está ahogando al pueblo cubano. Se queda sin luz, sin comida, sin medicina, sin energía. Eso genera una crisis humanitaria”, afirma Adler. El activista además equipara la situación de Cuba con lo ocurrido en Palestina. “No exagero cuando digo que estamos viendo en Cuba el mismo playbook que Israel aplicó al pueblo de Gaza: un cerco, un acto de castigo colectivo que viola cada aspecto del derecho internacional”, asegura.


Al referirse a México, Adler destaca la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha condenado abiertamente los bloqueos y ha enviado a la isla 800 toneladas de alimentos e insumos que llegaron esta mañana. “La presidenta ha mostrado al mundo una valentía increíble al enfrentar las amenazas de Estados Unidos y demostrar que sí es posible, incluso en condiciones muy difíciles, estar con el pueblo cubano”. “Esperamos que México inspire a otros países con Gobiernos progresistas como Chile, Colombia, Uruguay, Brasil, a sumarse a este esfuerzo de enviar ayuda humanitaria y la energía que necesita y merece el pueblo cubano”.


Esa es precisamente la misión de la flotilla. “Esperamos que sea un mecanismo de presión popular a los gobiernos del mundo que tienen la responsabilidad, ante el derecho internacional, de proteger los derechos fundamentales del pueblo cubano y exportar la energía que requiere la isla”, sostiene Adler. “No hay nada ilegal en lo que estamos haciendo. Estamos llegando a un país soberano y entregando ayuda humanitaria. Estamos dispuestos a asumir riesgos en nombre de la humanidad y del derecho fundamental del pueblo cubano”, zanja. 

También confirma que la organización de la flotilla mantiene comunicación con activistas en la isla para coordinar la recepción y distribución de los suministros. “Si un solo barco puede navegar y aterrizar ahí, ya es un logro para romper este cerco y restablecer la solidaridad internacional. Pero queremos que sea algo más masivo”, señala Adler.

https://elpais.com/mexico/2026-02-12/una-nueva-flotilla-internacional-se-organiza-para-llevar-ayuda-humanitaria-a-cuba.html

miércoles, 11 de febrero de 2026

Bloqueo trumpista contra Cuba reduce esperanza de vida de los niños con cáncer

Luis Hernández Navarro 

Oncopediatría

La Habana. Tristeza sobre tristeza: si el cáncer es una enfermedad que devora o maltrata vidas de un día para otro, la aparición de ese mal en niños es todavía más doloroso. Robarle el futuro a un menor es una doble tragedia: la es para quien la sufre y para sus familiares. 

Pero, a pesar de ello, el área destinada al tratamiento infantil del padecimiento en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de La Habana exorciza visualmente esa dolencia. En su salón de juegos hay un mural en el que un niño cabalga un alazán y, esbozando una enorme sonrisa, blande su espada y enfila el animal rumbo al final de un arcoíris, como si el combate de su dolencia estuviera inevitablemente destinado a ganar su batalla.

En el centro del cuarto, cerca de las ventanas llenas de luz, una guagua de madera roja lleva en su techo un tesoro en forma de cargamento de globos y pelotas. Escritorios y pupitres están llenos de dibujos iluminados por los niños enfermos con los más intensos y variados colores. No hay en las hojas de papel pintadas con acuarela ilustraciones en blanco y negro. La explosión de color en esas obras de arte es una especie de conjuro contra la desesperanza.

Una fiesta para la vista

Todas las paredes de esa área del hospital son una fiesta para la vista. No hay en ellas nada que recuerde el sufrimiento y el dolor de los pequeños y sus familiares. Se asemejan al más alegre salón escolar. Se diferencian del amarillo pálido de otras paredes del sanatorio.

Esta “decoración” pareciera un contrasentido para las dificultades que médicos y pacientes enfrentan en el tratamiento, pero no lo es. La doctora Mariuska Forteza Saéz, responsable de oncopediatría, explica por qué: “El niño que tiene cáncer no es ya”, dice, “un niño que va a jugar o a ir a la escuela. Su vida social va a cambiar completamente. Y se necesita un extra para enfrentar eso. Se requiere acompañar a ese niño y a su familia con todo el apoyo sicosocial necesario, para que se reubique en su nueva realidad y acepte los tratamientos, que siempre son dolorosos y muy complejos. Se necesita que acepten que en su nueva vida va a haber aislamiento social”.

El instituto es el centro rector para el tratamiento, investigación y cura del cáncer en Cuba, uno de los nueve centros oncológicos y más de 46 unidades donde se trata el mal. Su sala pediátrica cuenta con 20 camas disponibles. En la actualidad atiende a 12 niños. Muchos de ellos no son de La Habana, sino de provincia. El servicio médico y las medicinas son totalmente gratuitas.

Una situación lacerante

El estrangulamiento energético de Donald Trump contra la más grande de las Antillas ha provocado grandes carencias. El doctor Luis Curbelo Alonso, director del instituto, lo explica así: “El oncólogo es un profesional que se va formando en el optimismo. No se da por perdido. Cuando ve una sobrevida de tres o seis meses lo ve como algo grande, porque le prolongó la vida a ese paciente con calidad adecuada”.

Pero la asfixia trumpista atenta contra ese optimismo. “En unas condiciones como la de hoy”, explica, “uno tiene el conocimiento, la experticia, el equipo de trabajo para enfrentar algo que puede ser curable o puede ser controlable y, sin embargo, no tener el medicamento. Es algo muy lacerante como profesional, muy cruel. No nos podemos sentar con un paciente y de frente decirle: tiene esta enfermedad y no puedo hacerte nada. Eso no está en nuestra conciencia”.

La frialdad de las cifras habla por sí sola. Según el doctor Carlos Alberto Martínez, jefe de la sección de Control del Cáncer en el Ministerio de Salud, Cuba logró tener sobrevida de 80 por ciento en niños con cáncer. Una hazaña. Los países desarrollados logran una sobrevida de entre 80 y 90. Pero con el bloqueo se han ido recrudeciendo las restricciones y eso ha hecho más difícil hacer sostenible esos resultados. De manera que, a partir de la limitación de recursos, han tenido que modificar los protocolos del tratamiento y, en vez de medicamentos de primera línea, utilizar medicinas de segunda línea. Y eso ha hecho que esa sobrevida haya disminuido a 65 por ciento. Una cifra por encima de los propósitos que hoy piden organismos internacionales.

Según la doctora Forteza Saéz, “la situación es muy grave en estos momentos. Ya lo era en cuanto a la adquisición de insumos y medicamentos. Pero ahora se recrudece y se complica con otros aspectos. Para los pacientes (como para nuestros trabajadores), el transporte y la alimentación son un problema. La falta de combustible los ha agravado. Los pacientes oncopediátricos –y los oncológicos en general– llevan una dieta diferente al resto de la población. Tienes necesidades diferentes. Ahora es más difícil acceder a esa comida. Algunos tienen familiares en el extranjero y a lo mejor recibían una ayuda, que hacía que su vida fuera un poco más llevadera dentro del ámbito hospitalario. Pero ahora esto tampoco está presente. Donde quiera que se ponga la mirada, hay una complicación extra a la que ya teníamos”.

Solidaridad es humanidad

En momentos críticos para Estados Unidos, durante el paso del huracán Katrina, Cuba formó la Brigada Henry Reeve, recuerda Fernando González, que está al frente del Instituto Cubano de Amistad de los Pueblos. “Nuestros médicos estuvieron dispuestos a participar en las labores de recuperación en Luisiana, pero Estados Unidos no aceptó su presencia.”

El espíritu solidario de Cuba ha estado presente, incluso hacia países con muchos más recursos. Durante la pandemida de covid, la isla envió brigadas médicas a países como Italia o Andorra. Y cuando los científicos cubanos han desarrollado vacunas, las han compartido. Es parte de su espíritu de solidaridad, de sentirse parte de la humanidad y compartir lo que tienen, no lo que les sobra. José Martí lo recogió en la frase “Patria es humanidad”.

Es legítimo preguntarse cuánto más pudiera haber hecho Cuba por el mundo de no estar sometida a la asfixia. Cuántas personas en el mundo no pudieron haberse beneficiado de los servicios médicos cubanos.

En Cuba, explica, se han desarrollado productos que podrían salvar vidas en Estados Unidos. Por ejemplo, el Heberprot-P, medicamento desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología que permite tener elevados índices de sobrevivencia para las extremidades en pacientes con diabetes, que tienden a desarrollar úlceras. Con este producto se evita un número elevado de amputaciones de miembros. ¿Cuántos enfermos se podrían haber salvado si ese producto pudiera ser utilizado en Estados Unidos?

Amor y salud

La medicina cubana es un faro de solidaridad en medio de la oscura noche del mercantilismo y la privatización de los sistemas de salud. “Vamos a seguir resistiendo. Vamos a seguir buscando alternativas que permitan la sustentabilidad de lo logrado”, asegura el doctor Martínez.

Cada día, médicos como Mariuska Forteza, Carlos Alberto Martínez y Luis Curbelo luchan en Cuba para sanar o incrementar las esperanzas de vida de pacientes con cáncer, niños y adultos. Lo hacen al lado de un excepcional equipo de profesionales sanitarios y trabajadores. En su embate contra el mal, enfrentan todo tipo de carencias y limitaciones materiales provocadas por el capricho del trumpismo de pretender derrotar a un pueblo insumiso.

Padecen un asfixiante cerco que estrecha cada vez más las posibilidades de cumplir con el juramento socrático e inflige dolores adicionales a enfermos y familiares. Pero no se rinden, no languidecen. Su enorme amor a la humanidad, a la vida y a su profesión los hace inclaudicables.

Gracias a ellos, a muchos otros más como ellos y a un sistema sanitario que pone por delante la salud de las personas y no la ganancia, al final de ese arcoíris pintado en la pared de la sala de oncopediatría del instituto se encuentra la puerta para entrar a otro mundo.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/11/politica/bloqueo-trumpista-reduce-esperanza-de-vida-de-los-ninos-con-cancer

martes, 10 de febrero de 2026

Carta abierta de ciudadanos norteamericanos

¡Que Cuba viva!
Un llamado a la consciencia

¡ALTO AL CRUEL ATAQUE DE DONALD TRUMP CONTRA EL PUEBLO CUBANO!

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intenta provocar una hambruna en Cuba. La hambruna masiva y el sufrimiento humano en Cuba son el objetivo de la última Orden Ejecutiva de "emergencia" de Trump, que impide a Cuba, una nación insular, importar petróleo o cualquier fuente de energía necesaria para su supervivencia. Se trata de una estratagema cínica y burda para distraer a la opinión pública de los problemas internos que suscitan una disidencia pública masiva y, como hemos visto con Venezuela, un precursor de un ataque militar ilegal.

Nosotros, junto con millones de personas en Estados Unidos y en todo el mundo, rechazamos este acto inhumano contra el pueblo cubano. No se trata de una política de seguridad nacional; es un acto deliberado de guerra económica destinado a estran
gular a toda una población.

El presidente Barack Obama inició un importante esfuerzo para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Ambos países reabrieron sus embajadas tras 50 años de cierre. La gente de Estados Unidos, Cuba y todo el hemisferio occidental recibió esto como un final bienvenido a las anacrónicas políticas de la Guerra Fría que habían dominado la relación.

Pero Trump ha revertido el camino iniciado por la administración Obama. Su Orden Ejecutiva del 29 de enero califica a Cuba de "amenaza inusual y extraordinaria" para Estados Unidos. Esto es obviamente falso, pero proporciona un pretexto para imponer severas sanciones económicas a cualquier país que intente suministrar petróleo o comerciar con Cuba.

Las consecuencias de la nueva Orden Ejecutiva se medirán en sufrimiento humano:

- Familias se quedarán sin luz, refrigeración ni cocina.
- Los hospitales se enfrentarán a decisiones imposibles, con el riesgo de cerrar salas y suspender tratamientos críticos.
- La distribución de alimentos y medicamentos se paralizará.
- Los más vulnerables —niños, ancianos y enfermos— sufrirán las consecuencias de esta crueldad.

Esta política es inadmisible. Agrava una crisis humanitaria que nosotros mismos hemos creado. Cuba no representa ninguna amenaza para Estados Unidos. Someter a una población por hambre no es diplomacia; es una forma de terrorismo.

Hacemos un llamamiento a todas las personas de conciencia para que rechacen esta crueldad y exijan el fin inmediato del bloqueo. Durante más de 30 años, la Asamblea General de la ONU ha votado anualmente, por abrumadora mayoría, para condenar el embargo estadounidense a Cuba. Trump debe aplicar su política exterior respetando la voluntad del pueblo estadounidense y de conformidad con el derecho internacional.

Nosotros, el pueblo estadounidense, queremos tener relaciones normales con Cuba, tratarla con igualdad y respeto, y, lo más importante, ver a Cuba y al pueblo cubano como nuestros vecinos y no como nuestros enemigos.

¡Que Cuba viva! ¡Cuba no es una amenaza!

Primeros firmantes:

Mark Ruffalo (Actor)
Boots Riley (Director)
Kal Penn (Actor y ex miembro del personal de la Casa Blanca)
Alexa Avilés (Miembro del Consejo de la ciudad de Nueva York)
Susan Sarandon (Actriz)
Alice Walker (Novelista)
Julia Salazar (Senadora por el Estado de Nueva York)
Claire Valdez (Miembro de la Asamblea del Estado de Nueva York)
Roger Waters (Músico)

lunes, 9 de febrero de 2026

Donald Trump no es el (único) problema

 Juan Torres López

A la hora de analizar lo que está ocurriendo en el mundo no se debería caer en lo que a mí me parece una peligrosa simplificación: considerar que estamos en una simple anomalía producida por la personalidad singular del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Este es, sin duda, lo suficientemente excéntrico, autoritario y disruptivo como para poner en peligro por sí solo el ya frágil entramado de derechos, libertades e instituciones democráticas, no sólo en su país sino en todo el mundo. Su narcisismo enfermizo y el desprecio por las normas están abriendo las puertas a un auténtico vendaval neofascista de consecuencias funestas.

Sin embargo, me temo que el autoritarismo y la crisis de la democracia se extienden por razones que van mucho más allá de las características personales de Trump. Y analizar como algo personal lo que en realidad es estructural puede hacer ingenuamente que el problema se resuelve reemplazando a un líder por otro.

A mi juicio, nada brota si no existen condiciones que le permitan crecer y desarrollarse, sin un medio ambiente favorable, y por eso creo que Trump no es exactamente la causa principal de la crisis democrática de Estados Unidos y del mundo entero. Es, en realidad, el efecto emergente de una serie de grandes fracturas económicas, institucionales, mediáticas, culturales, tecnológicas y geopolíticas que afectan al planeta.

Dicho de otra manera: la aparición de líderes autoritarios y neofascistas como Trump no es la causa de la crisis de la democracia y las libertades; es esa crisis la que da lugar y explica la aparición y la funcionalidad de Trump. Por eso su llegada al poder no puede considerarse como un accidente pasajero, sino como auténtico punto de inflexión en la historia del capitalismo contemporáneo y me atrevería a decir que de la humanidad.

Un sistema incompatible con la democracia y la libertad

Lo que está ocurriendo en Estados Unidos y va a ocurrir también en los demás países avanzados es la consecuencia de una mutación del capitalismo que lo ha hecho cada vez más incompatible con la democracia. 

Esa incompatibilidad se produce por tres razones principales. 

– La gran desigualdad de nuestro tiempo ha deteriorado las economías y ha obligado a limitar cada día más los derechos y libertades de desposeídos a cuya costa se genera la concentración de la riqueza y el poder que la producen.

– Cuando esa desposesión se hace indisimulable hay que recurrir a la mentira y al falseamiento del debate social para poder justificarla, para hacer creer que es la inmigración, el feminismo o la política democrática lo que amenaza el empleo, los salarios, la provisión de los servicios públicos, la seguridad o la soberanía.

– El nuevo capitalismo tecnológico que se ha hecho dominante necesita plena libertad para utilizar en su favor todos los recursos del Estado.

Estos procesos están produciendo las grandes fracturas económicas, institucionales, mediáticas, culturales, tecnológicas y geopolíticas que están convirtiendo al capitalismo de nuestros días en un sistema incompatible con la democracia, y este es el medio ambiente en el que líderes políticos como Trump, Milei, Le Pen, Orbán... no aparecen como sorpresas o incidencias casuales, sino como las respuestas necesarias para intentar consolidarlo.

Fracturas económicas y sociales profundas 

En las últimas cuatro décadas, la economía estadounidense viene experimentando transformaciones que han erosionado los cimientos sociales que pueden sostener a la democracia, por débil que esta sea:

– Concentración extrema de la riqueza y el poder económico que ha producido una desconexión creciente entre el crecimiento de la economía y el bienestar de la mayoría de la población. Hoy, el 1 % más rico posee el 31,7 % de la riqueza total del país, mientras que la mitad inferior de la población apenas supera el 2 %.

– Profunda desindustrialización debida a la externalización productiva, es decir a la marcha de las grandes empresas al exterior, al amparo de la globalización, para buscar costes más bajos, que ha producido desempleo generalizado en muchas áreas, precarización salarial y estancamiento salarial. Desde 1980 se han perdido más de 7,5 millones de empleos industriales, y en amplias zonas la renta per cápita real es hoy inferior a la de hace tres décadas.

– Endeudamiento masivo de los hogares en educación, salud y vivienda, que convierte derechos básicos en riesgos financieros permanentes. Sólo en deuda estudiantil 42,8 millones de personas mantienen deuda estudiantil por valor superior a los 1,7 billones de dólares, una cifra superior al PIB de países como España.

– Desigualdad territorial extrema, con grandes espacios y regiones enteras sumidos en un gran declive económico y social.

– Debilitamiento del poder sindical y del trabajo organizado, que reduce la capacidad de acción colectiva.

Además de desigualdad y deterioro económico, estas dinámicas han generado una inseguridad vital que se ha hecho crónica en amplios sectores sociales que viven con la sensación de pérdida de estatus, de futuro bloqueado y de ruptura del contrato social. Eso ha hecho que la política se haya convertido para ellos en un campo de continua amenaza y la demanda social ha dejado de ser la de redistribución o reforma para buscar, simplemente, la protección que supuestamente proporcionan los líderes autoritarios.

Democracia vaciada

La segunda base en que se ha sustentado el avance del trumpismo es el diseño y funcionamiento degradado de las instituciones políticas estadounidenses.

– El sistema electoral se ha ido distorsionando cada vez más, se han generalizado los casos de manipulación de distritos para favorecer a uno u otro partido o mecanismos encaminados a suprimir el voto de algunos grupos sociales, quebrándose así el principio de igualdad política. En 2016, Donald Trump perdió el voto popular por casi tres millones de votos y aun así ganó la presidencia.

– La financiación privada masiva de la política ha otorgado a grandes fortunas y corporaciones una influencia decisiva sobre el proceso legislativo y el gobierno ha sido materialmente capturado por grupos de presión, especialmente financieros, energéticos, tecnológicos y militares. En las elecciones de 2020 se gastaron más de 14.000 millones de dólares, aportados de forma desproporcionada por un porcentaje ínfimo de grandes donantes.

– Las puertas giratorias que disuelven la frontera entre interés público e interés privado se han hecho una constante.

– Los contrapesos institucionales (tribunales, agencias reguladoras y administración profesional) se han ido debilitando, cuando no desapareciendo, en los últimos años, permitiendo que, aunque los ciudadanos voten, no sean realmente los que decidan cómo se gobierna.

Todo ello ha producido una brecha entre participación formal y poder real que genera frustración, cinismo y deslegitimación del sistema (sólo un 17 % de los estadounidenses confía en el Congreso). Y eso es lo que permite que personajes estrambóticos como Trump aparezcan aquí como ajenos a un sistema que se percibe como corrupto, aunque en la práctica se hayan enriquecido con él, lo utilicen y lo profundicen. El atractivo social de personas como Trump no nace a pesar de esas disfunciones institucionales, sino gracias a ellas.

Degradación mediática del espacio público

El sistema mediático estadounidense (como en la inmensa mayoría de otros países) también ha mutado:

– El periodismo ha pasado de ser un medio de control del poder a una industria de la atención.

– La información ha dejado de ser contextualizada para convertirse en espectáculo permanente.

– En lugar de promover y ayudar a generar un espacio público común y compartido se dedica a crear burbujas ideológicas rentables.

Y todo ello ha sido intensificado por las plataformas digitales y los algoritmos que, buscando aumentar la interacción que los hace más rentables, amplifican el extremismo y la polarización, fragmentan la realidad en relatos incompatibles, y anteponen la emoción sobre el análisis. Numerosos estudios muestran que los contenidos falsos y extremos se difunden más rápido y alcanzan mayor audiencia que la información verificada. Basta recordar la difusión masiva de la narrativa del fraude electoral en 2020, sostenida durante semanas, pese a la inexistencia de pruebas y al rechazo sistemático de los tribunales.

El funcionamiento actual de los medios de comunicación busca y hace que desaparezcan los hechos compartidos que son condición básica para que la democracia no se degrade.

En este entorno, las personas y líderes que encarnan la lógica del sistema son los que, como Trump o Milei, basan su comportamiento en la mentira, el conflicto, el simplismo y la provocación.

Vulnerabilidad cognitiva, generacional y simbólica

El deterioro de la educación y de la cultura cívica que se viene produciendo en las últimas décadas debido a causas diversas agrava todas las dinámicas anteriores.

El retroceso en competencias básicas y pensamiento crítico, la mercantilización de la educación superior, la segregación educativa creciente por renta y territorio, la reducción de la educación cívica y de la comprensión institucional, la politización e incluso la censura expresa de contenidos históricos y científicos han creado una ciudadanía con menos herramientas cognitivas, más vulnerable a la manipulación, a la simplificación del populismo y a la guerra cultural.

Eso ha hecho posible que la política haya dejado de ser un debate transparente sobre intereses y proyectos colectivos para convertirse en una lucha de identidades que enfrenta y paraliza.

La consecuencia ha sido también una crisis subjetiva profunda que provoca miedo existencial y al declive nacional, frustración generacional y colapso de expectativas, crisis de estatus y masculinidad en sectores tradicionales; soledad, ansiedad y fatiga cognitiva y ausencia de un proyecto colectivo de futuro en una gran parte de la población.

Personalidades como la de Trump o Milei ofrecen relatos simples, culpables claros y promesas de restauración simbólica. No resuelven los problemas, pero alivian emocionalmente a quienes se sienten perdidos y desplazados.

Un poder real que mueve los hilos

Ninguno de esos procesos podría haberse producido sin el impulso y la financiación del mundo de los negocios, de las grandes corporaciones y el capital financiero. Han logrado que la democracia se vacíe de contenido redistributivo, desplazar el conflicto del eje económico al cultural, generar una constante sensación de amenaza, condicionar así la política exterior y presupuestaria y limitar el espacio de la diplomacia y la deliberación democrática.

Trump no gobierna contra el poder económico. Gobierna para una parte significativa de él. No es casual que grandes fortunas, corporaciones y sectores tecnológicos hayan financiado, tolerado o normalizado su figura.

No es Trump, es el sistema

En definitiva, Donald Trump no puede entenderse como una aparición inesperada ni como un cuerpo extraño al sistema de poder económico, político y mediático que domina Estados Unidos. Al contrario, ese tipo de figura se convierte en el instrumento político que requiere una fase del nuevo capitalismo en la que amplios sectores del poder real –financiero, tecnológico, energético, industrial y mediático– necesitan aplicar políticas profundamente regresivas sin aparecer como sus responsables directos.

Y para que esa estrategia de captura sea factible y tenga éxito social y electoral, resulta clave que sean encarnadas por figuras que se presenten como ajenas al sistema, como outsiders que “dicen lo que otros no se atreven a decir” y que aparentan enfrentarse a las élites, aunque en la práctica gobiernen para una parte significativa de ellas. Trump cumple perfectamente ese papel: su estilo estridente, su retórica antisistema y su provocación constante funcionan como una cortina de humo que oculta la continuidad de fondo de las políticas que se aplican.

Es una lógica que no es nueva ni exclusiva de Estados Unidos. En contextos de creciente desigualdad, debilitamiento democrático y frustración social, el sistema tiende a necesitar líderes que parezcan venir de fuera para poder profundizar transformaciones que, de otro modo, encontrarían mayor resistencia. Por eso, las condiciones que han hecho posible el trumpismo en Estados Unidos se reproducen (y se van a reproducir cada vez en mayor medida si no se pone freno a los procesos que hemos visto), con más o menos variaciones en buena parte de las otras democracias occidentales y periféricas. Allí donde ya han empezado a emerger partidos y figuras similares que combinan discurso antisistema, liderazgo personalista y políticas funcionales a los intereses dominantes.

Ausencia de elementos de freno y corrección 

La ausencia de un freno o corrección internos y externos efectivos ha permitido que estas dinámicas se profundicen. El tipo de relación que el resto del mundo mantiene con Estados Unidos también forma parte del problema por el vasallaje imperial.

La dependencia militar y monetaria, la legitimación acrítica de su liderazgo incluso cuando viola normas internacionales y el aceptar que Estados Unidos asuma la función de gran policía global reduce los costes externos de su deriva autoritaria y que las disfunciones que eso provoca internamente se acumulen sin ajuste.

El silencio –o, al menos, la falta de una respuesta suficientemente efectiva– tanto a nivel externo como interno ante la quiebra democrática e institucional que se viene produciendo no es casual. Es el resultado, por un lado, de un auténtico cálculo racional de los actores sociales más poderosos que necesitan y a quienes beneficia la desregulación extrema de los mercados, el dejar de gravar la riqueza, la liquidación de los derechos laborales o que se dé libertad a los monopolios. Y, por otro, de la inoperancia, debilidad y fracaso de las izquierdas de nuestro tiempo.

No es anomalía: hay manual de instrucciones

Trump no es un verso suelto que aparece en la vida política con partitura propia y en contra del ecosistema de poder en el que nace. Viene, por decirlo metafóricamente, con manual de instrucciones y –por muy relevante que sean su personalidad y singularidad– es, en realidad, el ejecutor de un proyecto estructurado. Basta leer el llamado Proyecto 2025 para comprobarlo.

Con ese documento, elaborado por cientos de especialistas y financiado por grandes empresas y bancos, se demuestra que vaciar la democracia desde dentro, convertir el Estado en instrumento de facción y hacer irreversible la concentración de poder no es una tarea improvisada que Trump haya emprendido por su cuenta, sino una estrategia consciente, premeditada y muy bien diseñada. Alrededor del 61 % de las más de 320 medidas propuestas ya se han puesto en marcha o están en proceso de ejecución. Eso significa que, si no estuviese Trump en el poder, otra persona podría ser quien hiciera su mismo trabajo de desmantelamiento de la democracia, liberalización extrema de los mercados y de apoyo y privilegio a los grandes grupos de poder.

Donald Trump no es el origen de la quiebra democrática que vivimos, sino su manifestación más visible y, hasta ahora, más extrema. Su figura concentra la atención porque encarna de forma grotesca y provocadora procesos mucho más profundos que llevan décadas gestándose. Por eso, centrar el debate exclusivamente en él resulta engañoso y puede ser que inútil.

Lo verdaderamente inquietante no es que Trump haya llegado al poder, sino que el entramado económico, institucional, mediático y geopolítico de nuestro tiempo no sólo lo tolere, sino que lo necesite. El llamado Proyecto 2025demuestra que no estamos ante una deriva improvisada ni ante el capricho de un líder excéntrico, sino ante una estrategia consciente para vaciar la democracia desde dentro y hacer irreversible la concentración de poder.

La pregunta decisiva, por tanto, no es cómo impedir la presencia personal de Trump o de otras figuras similares, sino qué transformaciones profundas son necesarias para desactivar las condiciones que las hacen posibles. Porque mientras esas condiciones permanezcan intactas –desigualdad extrema, democracia formal vaciada, captura del poder económico, degradación del espacio público y silencio cómplice a escala interna e internacional– Trump no será una anomalía histórica. Será un precedente. 

Y los precedentes, cuando no se corrigen, se convierten en norma.

https://ctxt.es/es/20260201/Firmas/52027/Juan-Torres-Lopez-agenda-trumpista-eeuu-democracia-bancos-instituciones-desigualdad.htm

domingo, 8 de febrero de 2026

Leer a los clásicos

 Maciek Wisniewski

Esto siempre es un bueno, pero el mandamiento de “leer a los clásicos” en tiempos de la filtración de los archivos de Epstein y el colapso del “orden basado en reglas” ocasionado por la voracidad imperial estadunidense y los afanes de Donald Trump de llevar su presidencia como un proyecto personal de negocios y desarrollo inmobiliario: riviera en Gaza, petróleo de Venezuela, inversiones en Groenlandia, etcétera; acontecimientos para nada desconectados, ya que ambos apuntan a lo ficticio de todas las “reglas” que no aplican a los ricos, los fuertes y los poderosos –y con el “imperio Epstein” funcionando, en práctica, como una franquicia del control global estadunidense−, puede ser una de las pocas cosas capaces de salvarnos de una locura total.  

No es un llamado al escapismo. Cada vez que leo más los mails de Epstein y sus acólitos simpatizo más y más con los llamados a “que habría que ejecutar públicamente a todos los que aparecen allí” (bueno, salvo a Norman Finkelstein, lean su mail, es una joya), o los lamentos de que “se echan de menos los tiempos cuando los bolcheviques simplemente fusilaban a todos” (curiosamente hoy buena parte de los “nuevos bolcheviques”, como la anticomunista tardía Anne Applebaum tilda sesgadamente a los nuevos autoritarios, están, con el supuesto “leninista” Steve Bannon y el mismo Trump a la cabeza, en los Epstein files). Sólo digo que la lectura de los “clásicos” puede ayudar. 

Italo Calvino, en su celebre ensayo Por qué leer a los clásicos −que apareció originalmente en 1981 en L’Espresso, luego en otros lugares y, finalmente, en un tomo aparte acompañado de otros ensayos dedicados a los hombres de letras cuyas obras alcanzaron este estatus (¡Gracias a Dios no está Nabokov!), un tomo publicado ya póstumamente en 1991−, definía a los “clásicos” como libros “inagotables que nunca terminan de decir lo que tienen que decir” y unos “que uno siempre está releyendo y siempre ofrecen más”. 

Entre las razones finales (en total 14) que daba Calvino era que un “clásico” es también una obra “que tiende a relegar las preocupaciones del momento a la categoría de ruido de fondo” y una que, a la vez, “persiste como ruido de fondo cuando las preocupaciones momentáneas más incompatibles dominan la situación”. 

Así, el efecto calmante de los “clásicos” −esencialmente mi punto de partida− es que su lectura es capaz de moderar nuestra sensibilidad a cada noticia de la última hora, evitar el desasosiego (ya de plano a veces da miedo abrir el periódico o el navegador) y ofrecer un necesario contrapeso y la perspectiva histórica. 

Entonces, adelante. Pero para que quede otra vez claro que no se trata del escapismo, cambiemos de canal y/o de estante, pero sin necesariamente bajar el volumen. 

Allí está Marx, al que Calvino no menciona (ni siquiera aparece en el índice), pero que es un autor, espero que estemos de acuerdo, de al menos un par de “clásicos” de todos los tiempos: El Manifiesto Comunista y El Capital, cuya prosa, y en el caso del segundo, también la riqueza de las referencias literarias (Shakespeare, Dante, et al.), hacen que se defienda bien en esta calidad y que parecía estar escribiendo como si hubiera leído los mails de y hacia la infamosa isla de Epstein. 

Cuando en La lucha de clases en Francia fustigaba la aristocracia financiera de sus tiempos, su riqueza malhabida, corrupción moral, política y violencia en las cumbres de la sociedad burguesa donde “se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía; desenfreno en el que, por ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego; desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre”. 

O −regresando ya al estante de literatura− Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski para ser más precisos, por qué no), que sí aparece en la selección de Calvino en un homenaje a Lord Jim, el “clásico” en cuestión, que en Nostromo, su otra obra maestra y un “clásico” no reconocido, incluye la crítica táctica al joven imperialismo estadunidense y su capital financiero, mencionando de paso el papel de la Doctrina Monroe en la explotación de la ficticia república de Costaguana, modelada en parte en Colombia y en parte en Paraguay de finales del siglo XIX (léanla o reléanla, por favor). 

O que en otro lugar, en una obra menor y olvidada (coescrita por Conrad con Ford Madox Ford): Los herederos, hablando de una trama del imperialismo británico y un grupo de “conspiradores del futuro” para… anexar a Groenlandia, predijo la obsesión actual de los billonarios estadunidenses en convertir la isla en un “tecno-Estado soberano” (de allí los afanes de Trump de comprársela a Dinamarca, o, de plano, invadirla). 

Y he aquí también la parte del “chiste que se cuenta solo” y una necesaria perspectiva histórica: Little St. James, la isla privada de Epstein, está, ni más ni menos, sino ubicada en las Islas Vírgenes estadunidenses, antes… Indias Occidentales Danesas, compradas por Estados Unidos del país escandinavo en 1917. 

Entre otras razones de Calvino era también, paradójicamente, que una obra es un “clásico” porque “no nos enseña necesariamente algo que no sabíamos”. Hoy, ni Marx ni Conrad, leídos incluso de modo más amplio como “autores de los clásicos”, tampoco nos dicen nada nuevo. Confirman más bien, a la luz de los acontecimientos del presente, lo que, sobre todo los que no hemos vivido las últimas tres décadas en el reino del “fin de la historia”, ya sabíamos antes (que Estados Unidos es una potencia imperial y que las élites dominan el mundo pasándose las normas, de todo tipo, por el forro). Y por eso, su lectura ayuda.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/07/opinion/leer-a-los-clasicos

sábado, 7 de febrero de 2026

“Mientras más feo luce el panorama, más ganas tengo de crear belleza”

Berenice Ojeda Jara 

Silvio Rodríguez se define como un “trovador del tiempo”, y posiblemente –para algunos admiradores– es un hacedor de canciones que a lo largo de más de seis décadas ha logrado entrelazar emoción y conciencia, con una propuesta musical y poética ligada a ritmos populares, a estructuras versales y estróficas de la tradición hispanoamericana, y al tránsito entre las diversas facetas de las contradicciones humanas, la intimidad del ser, y “las circunstancias que me tocaron vivir”, como señala en una de sus respuestas. 

Esa sensibilidad y ese compromiso encontró en Chile un lugar especial en su trayectoria musical y vital. Su primera visita data de septiembre de 1972, cuando junto a Noel Nicola y Pablo Milanés, llegó al país invitado por Isabel Parra, y desde ese primer encuentro —con Víctor Jara esperándolo al llegar a Pudahuel— estableció un vínculo profundo con la memoria cultural y política de nuestro país.

Chile no sólo ha sido escenario de aplausos y cantos, sino también de recuerdos y afectos que a lo largo de los años se han renovado. En 2025, tras siete años de ausencia, Rodríguez regresó a Santiago en el contrexto de una gira latinoamericana que consideró a nuestro país como primer destino, y que posibilitó el reencuentro con antiguos y nuevos públicos. En una serie de emotivos conciertos en el Movistar Arena, interpretó los clásicos de siempre y también sus composiciones más recientes, acompañado de una banda de connotados músicos/as.

Este regreso no fue sólo musical, fue también un encuentro con personas para él significativas. En Santiago, conversó con figuras como el Presidente Gabriel Boric, a quien calificó como “amigo”, y evocó experiencias compartidas con Víctor Jara, en una visita a la Fundación que resguarda el patrimonio cultural del artista asesinado luego del Golpe de Estado y que dirige su hija, Amanda Jara.

La trayectoria de Silvio Rodríguez es un mapa de estaciones difíciles de separar; desde los albores de la Nueva Trova Cubana en 1968 —una corriente que combinó raíz popular, compromiso social y exploración lírica— hasta su presencia actual en escenarios de todo el continente, y discos que se han convertido en referentes absolutos del cancionero latinoamericano.

Trova

La trova, desde sus orígenes, ha integrado la fusión de música y poesía, y esta poesía ha estado ligada a estructuras versales y estróficas propias de una historia, un idioma y una tradición cultural que se desarrolla en el tiempo (verso endecasílabo, copla octosilábica, décima espinela, romance español). Desde tu oficio de trovador y ‘hacedor de canciones’, cubano, ¿Qué relevancia otorgas a estas formas poéticas, muchas de ellas presentes en tu obra?

La trova cubana es fusión de música y poesía, no sólo porque haya musicalizado formas literarias habituales en la poesía y versos de poetas; lo es, sobre todo, porque desde el siglo 19, cuando empezó a cuajar esta expresión, los trovadores cubanos partieron de una identificación con lo poético. Tan es así, que los primeros trovadores fueron llamados poetas por sus admiradores.

¿Qué autores, dentro de esta línea literaria de la tradición, resuenan particularmente en tu obra? ¿Caben aquí, los cultores repentistas del punto guajiro, por ejemplo?

A los 20 años titulé un tema “La canción de la trova”, inspirado en la impresión que me causaba la obra de Sindo Garay, uno de los padres de la trova cubana. Ya la trova había evolucionado cuando yo aparecí, sobre todo armónicamente. La mayoría de los grandes autores de boleros y canciones románticas fueron trovadores como César Portillo de la Luz, Marta Valdés, José Antonio Méndez, Ñico Rojas y otros. Recuerdo que por entonces se puso de moda el término cantautor. Creo que fue por influencia del Festival de San Remo y de autores italianos que por entonces componían e interpretaban sus propias canciones (Doménico Modugno, Sergio Endrigo, Gino Paoli). Sin embargo, prácticamente desde que empecé pedí que me presentaran como trovador. Mi identificación, además de por oficio, tenía también cierta razón de clase. Por entonces los trovadores eran los más mal pagados en la radio y la televisión.

Aunque a veces en lo que hago asoman referencias del campo, creo que mis derroteros musicales han sido armónica, rítmica y literariamente más urbanos. El punto guajiro, también llamado cubano, es una expresión eminentemente campesina. A menos de 100 metros de mi casa natal, en San Antonio de los Baños, está lo que fue el hogar de Ángel Valiente, uno de los más importantes repentistas cubanos de todos los tiempos. En Cuba es imposible desconocer el repentismo y el punto, porque son expresiones con muchos seguidores; siempre han existido programas de radio y televisión dedicados a esa música.

¿Esas estructuras versales te sugieren ‘una música’ con características propias o especiales?

Las formas clásicas de versificar se destacan por su musicalidad. Las he usado, aunque no mucho, porque yo no compongo desde lo escrito. Más bien hago al revés: estructuro una idea musical y después trato de encontrarle las palabras.

¿Cómo comprendes hoy el concepto “trovador”? ¿Te consideras portador de una tradición que resguarda y a la vez innova en este oficio?

Como toda mi generación, me considero un trovador del tiempo y las circunstancias que me tocaron vivir.

Relación con Chile

Anunciado tu concierto en nuestro país, –septiembre y octubre del 2025–, la respuesta de tus seguidores fue casi inmediata. Se agotaron rápidamente las entradas para la primera fecha anunciada, obligando la apertura de dos nuevas presentaciones. Este hecho denota la profunda admiración y cariño de nuestro pueblo por tu obra. Si pregunto a la inversa, ¿Qué significa, en el plano afectivo y creativo, Chile para ti?

Chile fue el primer país Latinoamericano que visitamos Pablo Milanés, Noel Nicola y yo, gracias a una invitación de Gladys Marín. Fue en septiembre de 1972, durante el gobierno de Salvador Allende, a quien tuvimos la suerte de ver de cerca. Fueron tres o cuatro semanas que calaron muy hondo en mi conciencia. Estuve mucho en la Peña de los Parra. Allí vimos a Inti Illimani, Illapu, Tito Fernández, Pato Manns, Payo Grondona. A Víctor Jara lo recogimos una mañana y fuimos con él hasta Valparaíso, a cantar en una universidad. Por aquellos días el sello Alerce empezaba a gestarse en la cabeza de Ricardo García y estallaba la muralística popular en las paredes de la ciudad. Había combates callejeros a diario. Fue un viaje inolvidable, muy subrayado por lo que sucedió justo un año después.

El año 2004, en Barcelona, participaste en el concierto “Neruda en el corazón”, junto a destacados artistas cubanos y españoles. ¿Qué valor le asignas a la obra de Pablo Neruda? Y ¿Qué otros autores chilenos son significativos para ti?

Neruda es muy Neruda: una obra poética de proporciones universales, premio Nobel incluso. Siempre me atrajo mucho Nicanor Parra, por esa suerte de aspereza declarada en sus antipoemas. En La Habana, en Casa de las Américas, alguna vez coincidí con Enrique Lihn, y allí también hicimos un programa de televisión con Gonzalo Rojas. Una de las trovadoras cubanas que más quiero, Teresita Fernández, fue una gran divulgadora de Gabriela Mistral.

Durante tu camino artístico has colaborado en varias ocasiones con artistas chilenos, últimamente con Manuel García y Patricio Anabalón, entre otros. Según esto, ¿cómo observas el proceso creativo del Chile actual?

No estoy lo suficientemente enterado de lo actual como para atreverme a un criterio. Solo decir que tanto Manuel como el Pato son cantores extraordinarios, ambos con canciones bellísimas, además de muy bien interpretadas.

Trayectoria

Si pudieras describir, en pocas palabras, tu recorrido artístico desde los inicios hasta la actualidad, ¿qué aspectos, situaciones y emociones relevarías?

Creo que he sido una persona con una suerte enorme. Por haber nacido donde y cuando nací; por haber escogido un oficio que es como seguir jugando, asumiéndome niño para siempre. Que, para colmo, te aplaudan y te paguen por hacer lo que te vino en gana, puede parecer demasiado.

¿Qué intereses creativos tiene el Silvio del 2026?

Tengo mucho pendiente, varios trabajos discográficos que van cobrando forma lentamente. Me gusta trabajar así, tomando distancia y regresando después a lo mismo. Se van descubriendo variantes, cosas nuevas.

¿Qué reflexiones y emociones quedaron en ti luego de la reciente y exitosa gira por Sudamérica, y particularmente sobre el reencuentro con Chile y con algunos amigas/os significativas/os, como Amanda Jara, por ejemplo.

Además del público chileno, que a mis años es como una especie de familia, vi a familiares que tengo en Chile, vi a gente muy querida. Cierto que fue especialmente lindo el encuentro con Amanda y su gente de la Fundación Víctor Jara. Le hice saber que la había visto pequeñita, cuando fuimos a recoger a su padre para irnos a Valparaíso. Aquel día ella salió a la puerta, le abrazó y le dio un beso.

Política

Hace años hablaste de “revolucionar la revolución”, ¿sigues sosteniendo este enunciado? Y ¿cómo comprendes actualmente la palabra “Revolución”?

También he dicho que le debiéramos quitar la R. Fíjate en cómo quedaría.

Cuba sigue siendo un referente de resistencia ante los innumerables actos de sabotaje en su contra, incluidas las amenazas de Trump contra la isla y otros países de la región, luego de asumir por la fuerza el control político y económico sobre Venezuela. ¿Cuáles crees son los factores que inciden en la preservación de su porfía, considerando el actual escenario de crisis interna y asedio externo?

En cierto sentido siempre hemos estado en crisis. Es crítico –muy crítico—plantearse un mundo en el que imperen la piedad y altruismo. Esa es la causa de todo lo que nos sucede.

Desde lo humano-político: ¿Qué travesuras sueña “El Necio” de Silvio en el presente?

Hace unos días, en un evento trovadoresco que se hace anualmente en la ciudad de Santa Clara, llamado “Longina”, como la canción de Manuel Corona –uno de los padres de la primera trova–, me preguntaron qué le diría a los jóvenes. Pasando por alto que me aterra ese tipo de preguntas –dicen que “solo da consejos quien ya no puede dar malos ejemplos”–, te voy a responder lo mismo: mientras más feo luce el panorama, más ganas tengo de crear belleza.

https://radio.uchile.cl/2026/02/07/silvio-rodriguez-mientras-mas-feo-luce-el-panorama-mas-ganas-tengo-de-crear-belleza/

Lo que hoy dicen tres diarios

GRANMA (Cuba):

CUBA NO SE DETIENE / René Tamayo León

Estoy más convencido que nunca de que nos vamos a ir por encima de esta situación, la vida nos ha demostrado como lección de la Revolución que siempre habrá soluciones para los problemas por muy complejos que sean, ratificó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para evaluar las acciones inmediatas a implementar, con el fin de enfrentar el desabastecimiento de combustible tras el bloqueo energético impuesto contra nuestro país por el imperialismo estadounidense.

Dedicada a la actualización de las Directivas de Gobierno para enfrentar el desabastecimiento de combustibles, el encuentro, realizado este viernes, fue encabezado, además, por los miembros del Buró Político, Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Manuel Marrero Cruz, primer ministro; Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central, y Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República.

En el intercambio, Marrero Cruz insistió en la necesidad de informar de forma amplia y oportuna a la población sobre estas medidas; a partir de este viernes se iniciará un proceso de comunicación en el que participarán autoridades del Gobierno, los ministerios y otras entidades.

El Jefe del Gobierno explicó que las decisiones que se están adoptando están contempladas en las normativas legales vigentes. Forman parte, a la vez, de las acciones que ha debido tomar la Revolución a lo largo de su historia para defenderse de la permanente agresividad del imperialismo.

 «Cuba no se parará, Cuba no se detendrá, nadie nos parará», afirmó Marrero Cruz, porque, ratificó, «lo que estamos haciendo es para no detenernos».

Morales Ojeda coincidió en la importancia de comunicar de forma objetiva y oportuna las medidas que está adoptando el Gobierno Revolucionario, con el optimismo de que sí vamos a salir de esta situación, que nos conducirá, finalmente, a alcanzar la soberanía energética.

Un país en movimiento

El titular de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, informó sobre medidas para enfrentar el desabastecimiento de combustibles tanto para la generación de electricidad como en el transporte automotor.

Las decisiones están dirigidas a optimizar estos recursos, con medidas restrictivas y también potenciando el ahorro.

Al mismo tiempo, se dinamizará la instalación de dispositivos que generan con fuentes renovables de energía, en especial la fotovoltaica. Entre otras acciones está la colocación de los módulos fotovoltaicos otorgados a trabajadores de la Educación y la Salud, los 5 000 destinados a viviendas aisladas y otros.

De la O Levy explicó que se acelerará el programa inversionista de parques solares fotovoltaicos, para lo que se movilizarán fuerzas de los territorios. Este es un proyecto, enfatizó, que no puede detenerse, y que ahora incluye la construcción de diez parques de este tipo con baterías de acumulación asociadas.

El Ministro de Energía y Minas enfatizó en la necesidad de que en cada territorio se potencien iniciativas impulsadas por Fidel durante el periodo especial y que son muy adecuadas para la situación actual, como el uso del biogás, la biomasa, el empleo de leña y carbón en panaderías, centros de elaboración y otras áreas de cocción, o los molinos de viento, además de tecnologías modernas como bombas solares, calentadores de agua y otras soluciones que están identificadas y son conocidas por los consejos energéticos.

Defensor desde siempre de estas tecnologías, Díaz-Canel subrayó que hoy todo el mundo tiene que estar trabajando en estas soluciones y no esperar por decisiones centralizadas, porque, subrayó, hay muchas iniciativas de este tipo.

Sobre las medidas en el sector de la educación general y superior, informaron los titulares Naima Ariatne Trujillo Barreto, del Ministerio de Educación (Mined), y Walter Baluja García, del Ministerio de Educación Superior.

Trujillo Barreto explicó que entre las decisiones está la desconcentración de matrículas en centros que dependen del transporte hacia áreas aledañas a los lugares de residencia de los estudiantes, como, por ejemplo, que los alumnos de los IPVCE sigan las clases en los preuniversitarios más cercanos a sus hogares; mientras que en las primarias se mantendrán las clases.

El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, insistió en que las clases no pueden suspenderse, sino que hay que buscar alternativas para mantener la educación y su calidad. La Ministra del Mined subrayó al respecto que uno de los principios, a pesar de las limitaciones, es defender la máxima presencialidad de los alumnos y el vínculo de muchachas y muchachos con sus instituciones escolares.

El titular del mes informó que en la Educación Superior se pasará a la semipresencialidad, pero cada estudiante dispondrá de indicaciones metodológicas y tareas; se potenciarán las prácticas laborales en instituciones de sus municipios y los profesores estarán también en los territorios, siguiendo la experiencia que se tuvo durante la pandemia de la COVID-19.

Baluja García recalcó la oportunidad que esto significa para los territorios, que dispondrán en sus localidades de alumnos universitarios y profesores que pueden apoyar mucho en los proyectos locales.

El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez Rodríguez, describió las acciones para garantizar el abasto en las condiciones presentes, incluyendo el aseguramiento de combustible para mantener la estabilidad en las principales conductoras, entre otras iniciativas.

En el encuentro, otros jefes y jefas de los Organismos de la Administración Central del Estado informaron sobre las medidas que en estos se adoptan para enfrentar el desabastecimiento de combustibles, detalles que se darán a conocer a la población a través de los medios tradicionales de comunicación, las redes sociales y los sitios web institucionales.

Cuba tiene respuestas, alternativas, salidas

En las conclusiones del encuentro, el Primer Secretario subrayó la moral, la decisión, la valentía, el realismo, el optimismo, la confianza, con la que el país está enfrentando la situación actual.

Ante esta nueva agresión, enfatizó, tenemos respuestas, alternativas, salidas, porque el país, dijo, se ha preparado para enfrentar la situación, a la vez que recordó que este bloqueo energético comenzó desde el pasado diciembre, cuando el Gobierno de EE. UU. bloqueó ilegalmente, en violación del derecho internacional, las exportaciones de petróleo de Venezuela.

Frente a esta agresión del imperio contra nuestro país, señaló más adelante el Jefe de Estado, lo que ha habido es una reacción de admiración, de confianza y apoyo a Cuba de mucha gente del mundo, de empresarios, de personalidades, de países, que han planteado modos de trabajar con Cuba.

«No nos han podido parar», aseveró Díaz-Canel en referencia a la creciente agresividad del Gobierno de EE. UU., a la vez que agregó que nuestro país no ha renunciado a recibir combustibles, por lo que se siguen realizando acciones para adquirirlos.

En Cuba, agregó, lo que estamos es pensando en irnos por encima de las dificultades, como nos han enseñado los líderes históricos de la Revolución. Y los resultados que alcanzaremos, agregó, tienen que tener una salida de participación popular. «Aquí, resaltó, estamos buscando soluciones entre todos. Todos actuando, todos transformando».

https://www.granma.cu/cuba/2026-02-06/cuba-no-se-detiene-06-02-2026-21-02-27


LA JORNADA (México):

ANTE LA PREPOTENCIA, SERENIDAD / Editorial

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo ayer que su gobierno está dispuesto a un diálogo con Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar, con la única condición de que las pláticas se lleven a cabo “sin presiones, en una posición de iguales, de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación”. Palabras casi idénticas fueron usadas por su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se declaró listo para hablar con Donald Trump bajo el entendido de que “no hay ningún tema prohibido que no se pueda debatir; lo único que no discuto es la soberanía de mi país, ésa es sagrada”.

Dichos posicionamientos se produjeron sólo dos días después de que el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, sostuviera un encuentro con Trump en la Casa Blanca, al término del cual el republicano declaró que se entendieron muy bien y tuvieron una reunión cordial. El simple hecho de que se llevara a cabo la conversación, aunado al marcado cambio de tono del magnate –quien sin prueba alguna había acusado a Petro de ser narcotraficante–, dieron al colombiano una sonada victoria política interna al desarmar a todo el espectro de la derecha local: como algunos de sus pares mexicanos, los reaccionarios de Colombia apelan a una intervención estadunidense y miden el éxito basados en la cercanía con Washington.

Incluso la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha optado por pasar por alto las graves agresiones de Trump –empezando por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa– a fin de distender las relaciones con la superpotencia y aliviar, en la medida de lo posible, la asfixia económica criminal que padece su país a manos de Washington. Así, esta semana recibió en el Palacio de Miraflores a la encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas y designó a un representante diplomático para resolver las diferencias bilaterales mediante el diálogo, sin que ello signifique ignorar la amenaza que pende sobre la nación caribeña.

Hay en los reposicionamientos referidos ecos claros de la táctica iniciada por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador durante el primer mandato de Trump, y perfeccionada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha debido encarar el regreso al poder de un trumpismo mucho más violento y sujeto a muchos menos controles políticos e institucionales. En efecto, la comprensión de los dirigentes mexicanos acerca de la inevitabilidad de coexistir con el magnate, y la mezcla de templanza y firmeza mediante la cual han mantenido abiertos los canales de comunicación con el problemático vecino, sin duda han inspirado a otros mandatarios latinoamericanos para reconducir sus relaciones con la Casa Blanca, a sabiendas de que ahí no tienen a un amigo ni a un aliado. Como expresó el presidente Petro en la capital estadunidense, “un pacto no es entre hermanos gemelos; un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”.

Si algo está claro tras cinco años discontinuos de trumpismo, es que la altanería y la prepotencia son terrenos donde el magnate siempre saldrá vencedor, por el simple hecho de que encabeza a la que es todavía la mayor potencia económica y militar del planeta. En tal escenario, lo único sensato es insistir en los llamados al diálogo, sin claudicar de lo irrenunciable: la soberanía y la autodeterminación.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/06/editorial/ante-la-prepotencia-serenidad


EL PAÍS (España):

CUBA ANTE EL ABISMO ENERGÉTICO / Editorial

La escasez de combustible ha dejado Cuba paralizada: largas filas para obtener unos pocos litros de gasolina, transporte público reducido a casi nada, apagones que superan las 12 horas diarias y la falta de productos básicos que atraviesa cada aspecto de la vida cotidiana. El desastre, tal como lo describen muchos cubanos, se siente apocalíptico.

Este escenario no surgió de la nada. Donald Trump ha apostado por una presión máxima sobre el régimen cubano, que ha resultado en un bloqueo económico y energético de facto. Trump ha asegurado que aplicará aranceles a países que suministran petróleo a la isla, bloqueado envíos desde Venezuela e impulsado una retórica beligerante que sitúa a Cuba como una “amenaza” que debe ser aislada. La primera consecuencia ha sido asfixiar aún más a una población que ya venía cargando décadas de estrecheces.

La rigidez de las autoridades de La Habana ha profundizado la crisis. La economía no ha sido reformada; el sector productivo sigue anclado en esquemas ineficientes, y la dependencia de suministros externos nunca fue sostenible. En un momento en que se requería apertura, las políticas han repetido fórmulas del pasado, dejando al país en una situación de vulnerabilidad extrema.

En ese contexto, las recientes declaraciones del presidente Miguel Díaz-Canel en las que admite la disposición de Cuba a dialogar con Estados Unidos son un paso necesario hacia una desescalada. La oferta de diálogo es una oportunidad que no puede desperdiciarse. No es simplemente un gesto diplomático: es una invitación a negociar soluciones concretas que permitan aliviar el sufrimiento. Para tener impacto, esas palabras deben traducirse en acciones rápidas y verificables, no en retórica vacía.

La apertura al diálogo debe tener como prioridad el restablecimiento del suministro de combustibles y energía, la facilitación de importaciones esenciales y la creación de mecanismos de cooperación humanitaria que no estén sujetos a tensiones geopolíticas. Cuba necesita combustible para hospitales, escuelas, transporte y servicios básicos.

El sufrimiento del pueblo cubano no debe ser moneda de cambio en las luchas de poder entre Washington y La Habana. El bloqueo económico, prolongado y agresivo, ha demostrado ser una herramienta ineficaz y cruel que castiga a la ciudadanía más que a la élite gobernante. Por su parte, el régimen cubano no puede seguir refugiándose en un discurso de victimización para escapar de sus propias responsabilidades de gobierno. La apertura de mercados, la protección de derechos civiles y la modernización económica que lleven a un futuro de democracia son urgentes, no opcionales. La situación exige una salida práctica, negociada y humana. No hay victoria posible en una escalada. El diálogo propuesto debe comenzar ya, con objetivos claros y calendarios estrictos. Cuba no puede seguir al borde del abismo. Es hora de una salida.

https://elpais.com/opinion/2026-02-07/cuba-ante-el-abismo-energetico.html


LA JORNADA (México)

LA GUERRA IMPERIAL Y LA DIGNIDAD DE CUBA / Magdiél Sánchez Quiróz

Se cumplió un mes de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. El hecho más relevante fue el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, su esposa y diputada. El saldo exacto de las personas asesinadas en la incursión aún no ha sido esclarecido. Oscila por las 140. Estados Unidos ha ocultado cualquier información sobre sus heridos y se niega a informar si sufrió bajas. Se sigue sin saber si hubo una traición o conspiración desde el interior de Venezuela. Pero el pueblo venezolano, hegemonizado por el chavismo, se sostiene firme en el proyecto de Chávez y Maduro. 

Un hecho que resaltó desde los primeros días es que en los ataques murieron 32 cubanos que realizaban labores internacionalistas. Algunos fueron asesinados mientras dormían. Otros combatieron hasta el último segundo, defendiendo al mandatario Maduro. Homenajeados por millones de cubanos que se movilizaron en los días posteriores, su heroicidad recuerda a sus compatriotas caídos en Angola, a los que defendieron la revolución en Granada, que combatieron con el Che en Bolivia y El Congo, a los internacionalistas de la guerra de España y a quienes se sumaron a las gestas independentistas de otras naciones en la región. 

En ese contexto, destaca también la nueva orden ejecutiva lanzada contra Cuba por Donald Trump (29/01/26). Ésta pretende llevar a un colapso energético a la isla, para detonar una crisis social y empujar un cambio de régimen. En su primer mandato, Trump incrementó las hostilidades contra Cuba al poner al país en la lista de países patrocinadores del terrorismo y agudizar las medidas coercitivas en su contra. Desde entonces, los problemas estructurales ocasionados por una guerra permanente (desde 1959) y un bloqueo (desde 1962) han hecho más difícil la vida para millones de cubanos que, a pesar de ello, sostienen una revolución que ha fundido la liberación nacional y la transición socialista en un solo cauce. 

En medio de una crisis política interna, Trump aspira a que el nuevo ataque contra Cuba le devuelva la legitimidad perdida por los problemas económicos internos, los crímenes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y el escándalo de pedofilia y lenocinio en que está inmerso. 

Como parte de una ofensiva sicológica, y con la “medalla” de haber secuestrado a Maduro y Flores, insiste ad nauseam que Cuba se rendirá. La guerra contra La Habana no es sólo mediática. Es total y permanente. A pesar de la asimetría entre los países, la opción de intervención militar de Estados Unidos. ha estado cancelada desde hace décadas por la fortaleza político militar de Cuba. 

Una estrategia de guerra de todo el pueblo, una fortaleza ideológica en la que se galvaniza el socialismo y el amor por la patria, la cohesión inquebrantable de la dirección del país, así como de la disposición de la inmensa mayoría del pueblo para defender la nación ha frustrado los proyectos imperialistas a lo largo de 67 años. 

Cuba ha sido el único país del mundo que ha logrado que Estados Unidos pague una indemnización de guerra, tras la invasión de Playa Girón. En la guerra de Angola contra el régimen del apartheid, mostró una superioridad políticomilitar y moral en el asesoramiento militar, se ganó el reconocimiento en las mesas de negociación de la paz y fue un baluarte de dignidad al no pedir nada en su favor, a pesar de los enormes sacrificios de decenas de miles de cubanos. 

La ofensiva belicista es parte de la batalla de un imperio en decadencia. Con el corolario trumpista a la Doctrina Monroe (Donroe) pretende reclamar la parte del mundo que, según el diseño geopolítico de Karl Hausofer, le corresponde como hegemón imperial. El continente americano, el Caribe y Groenlandia son así el espacio vital que le permitirá sobrevivir a la emergente multipolaridad. 

Cuba es, para la doctrina Donroe, “una amenza”. Así lo dice en la orden ejecutiva del 29/01/26. Cuba es el recordatorio constante de que el imperio no es omnipotente. Es un símbolo de la dignidad y la rebeldía de toda una nación y de un proyecto alternativo, el socialismo. 

En la nueva ofensiva contra Cuba está en juego la posibilidad de soberanía para toda la región. Nadie puede ser indiferente a este conflicto. Cada país y cada persona deben posicionarse para echar abajo la orden ejecutiva del 29 de enero y las medidas coercitivas impuestas en el primer gobierno de Trump. Por su parte, desde la Estrategia de Seguridad Nacional (NSE, por sus siglas en inglés) publicada por el gobierno de Trump en diciembre de 2025, se postula como necesario para ese país “reclutar (enlist) a países para fortalecer su estabilidad y seguridad en tierra y mares” (NSE, p. 16). Los dirigentes políticos de toda la región están obligados a demostrar si están dispuestos a rebelarse y ser dignos o aceptarán ser reclutas de un imperio en decadencia. 

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/07/opinion/la-guerra-imperial-y-la-dignidad-de-cuba