miércoles, 29 de abril de 2026

Fracasan demócratas en frenar ataques de EU a Cuba

 AP. Washington. Los republicanos del Senado rechazaron ayer una iniciativa de ley de los demócratas que habría exigido al presidente Donald Trump poner fin al bloqueo energético de Estados Unidos sobre Cuba y le hubiera exigido la aprobación del Congreso para atacar la isla.

La votación sobre la resolución de poderes de guerra mostró cómo los republicanos siguen respaldando al magnate mientras ejerce de manera unilateral la fuerza en una serie de conflictos globales, incluidos Venezuela, Irán y Cuba, uno de los vecinos más cercanos de Estados Unidos, pero también un viejo adversario.

Los demócratas han forzado repetidamente votaciones sobre proyectos de ley para poner límites a la capacidad del presidente de desplegar fuerza militar en esos conflictos, pero ninguna ha prosperado. La votación de ayer fue la primera relacionada con Cuba y habría obligado al presidente a obtener la aprobación del Congreso antes de lanzar cualquier ataque contra la nación caribeña.

Para desestimar la resolución, los republicanos sostuvieron que no procedía porque Estados Unidos no está involucrado en hostilidades abiertas con Cuba. Su maniobra para desestimar la legislación tuvo éxito por 51-47. El senador John Fetterman fue el único demócrata que votó por desestimar la resolución, mientras las senadoras Susan Collins y Rand Paul fueron los únicos republicanos que la apoyaron.

Cuba sufre cortes de agua y electricidad debido a que Estados Unidos impone sanciones e interrumpe los embarques de petróleo desde Venezuela. El gobierno de Trump está presionando a la dirigencia cubana para que ponga fin a la represión, libere a los presos políticos y liberalice su economía.

El senador demócrata Tim Kaine, que presentó la resolución de poderes de guerra, afirmó que el bloqueo ha provocado “crisis humanitarias en toda Cuba”, entre ellas la interrupción de la atención médica, dejar a millones de personas sin agua potable y disparar los precios de los alimentos.

“Estamos involucrados en hostilidades con Cuba porque estamos usando fuerza estadunidense, principalmente la Guardia Costera, pero también otros recursos, para llevar a cabo un bloqueo económico muy devastador contra la nación”, señaló Kaine.

Trump ha dicho que, después de la guerra con Irán, centrará su atención en Cuba. Prometió “un nuevo amanecer para Cuba” durante un discurso en un evento de Turning Points USA la semana pasada.

Los demócratas argumentaron que la resolución de poderes de guerra también era necesaria para evitar la posibilidad de que Trump lance una campaña militar contra ese país.

El senador republicano Rick Scott acusó a los demócratas de ignorar los abusos de derechos humanos del gobierno cubano.

“El presidente Trump está haciendo todo lo que puede para recuperar la libertad y la democracia en toda América Latina, y nosotros deberíamos hacer todo lo que podamos para apoyarlo”, alegó Scott.

En este contexto, Eduardo Obiols Sobredo, agricultor de 58 años, que forma parte de una red que apoya a los más vulnerables, incluidos orfanatos y asilos de ancianos, aseguró que “dan ganas hasta de llorar (…) tener unas producciones que se han logrado con un esfuerzo muy grande y que se pierdan, teniendo en cuenta que hay muchas personas con necesidad”.

Obiols cultiva tomate, sorgo, yuca y otros productos con apoyo de sus animales para suplir la maquinaria y los alquila cuando están disponibles. Pero por falta de petróleo el camión de reparto no siempre llega y los agricultores deben usar la poca gasolina que tienen para transportar la leche a un lugar donde la congelan hasta que pueda ser recogida.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/29/mundo/fracasan-democratas-en-frenar-ataques-de-eu-a-cuba

martes, 28 de abril de 2026

Paco Ibáñez enciende un faro de resistencia contra la barbarie en el Teatro Real

 Rosa Díaz

A sus 91 años de edad, el artista -leyenda viva de la resistencia española al fascismo- ha demostrado que el tiempo puede llegar a dañar sus articulaciones y obligarle a entrar en el escenario del brazo de su inseparable guitarrista Mario Mas, pero no es capaz de robarle un ápice de compromiso político y ni de doblegar su confianza en el ser humano. 

«Por eso digo una vez más: que nadie piense o grite ‘no puedo más y aquí me quedo’. Mejor mirarles a la cara y decir alto: ‘Tirad hijos de perra, somos millones y el planeta no es vuestro'», ha recitado el poeta José Agustín Goytisolo, en la grabación con la que ha empezado el concierto.

A renglón seguido, el cantautor ha puesto nombre y apellidos a los que piensan que el planeta es suyo y ha llamado «sátrapa americano» al presidente Donald Trump y «unos bestias llamados israelíes» a los que atacan al pueblo palestino.

Ibáñez, quien en sus conciertos suele dar voz a poetas de diferentes latitudes en diferentes idiomas y hasta hace poco también musicaba textos en hebreo, hoy ha dejado fuera a los poetas judíos y ha cantado en español, euskera y gallego.

Los poetas en lengua castellana de ambos lados del Atlántico han sido los más presentes, desde Antonio Machado a Federico García Lorca, pasando por Fanny Rubio y Nicolás Guillén.

De este último ha cantado ‘Soldadito boliviano’, un tema del que ha sido muy aplaudido el verso «un hermano no mata a un hermano» y cuando ha mencionado al Che Guevara.

Después ha entrado en escena Soleá Morente, hija del cantaor flamenco Enrique Morente, que ha demostrado arte y estirpe en su interpretación de ‘Nana de la mora’, de José Ángel Valente, y ‘Dolor’, de Alfonsina Storni.

«Que suerte me ha dado la vida de heredar de mi padre a sus mágicos amigos», ha dicho la cantante, antes de retirarse para dar paso al acordeonista Joxan Goikoetxea y al inventor de instrumento Pep Pascual.

Uno de los momento más emotivos del concierto ha sido cuando el público que llenaba el Teatro Real ha cantado al unísono, junto a Paco Ibáñez, ‘Andaluces de Jaén’, de Miguel Hernández.

Pero el aplauso más largo y la ovación más sentida ha sido para ‘A galopar’, de Rafael Alberti, a cuya interpretación se han sumado Soleá Morente, Joxan Goikoetxea, Pep Pascual y todos los espectadores, en una catarsis colectiva que ha tenido mucho de recuerdo de un pasado común, pero también de esperanza en un futuro mejor.

Paco Ibáñez ofrece cada vez menos conciertos, y ya no permanece de pie durante dos horas con la guitarra apoyada en la pierna como ha hecho durante 70 años, ahora canta sentado y necesita gafas para leer las partituras, pero su voz sigue siendo imprescindible para muchos.

«¡Hasta siempre», se ha despedido, dejando un escenario vacío con un frase al fondo, «Nos queda la palabra», junto a las fotografías de los poetas universales que él ha musicado.

https://vivirediciones.es/madrid/paco-ibanez-enciende-un-faro-de-resistencia-contra-la-barbarie-en-el-teatro-real/

lunes, 27 de abril de 2026

Cuba y Chernobil

 Juan Diego Nusa Peñalver

Han transcurrido 40 años del accidente nuclear en Chernóbil, en la ciudad ucraniana de Pripyat, el 26 de abril de 1986. Cuba fue el único país que organizó un programa integral de salud, masivo y gratuito para la atención a niños afectados por el siniestro. Entre 1990 y 2016 se atendieron en la Isla a 26 114 pacientes, de ellos unos 23 000 niños para curarse de las terribles secuelas del desastre

Una increíble historia de solidaridad, dignidad y humanismo ofreció Cuba al mundo, cuando el 29 de marzo de 1990, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz recibía en el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, al primer grupo de 139 niños portadores de diferentes enfermedades Onco-hematológicas, afectados por la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad hasta el presente, ocurrida cuatro años antes  en el reactor cuatro de la central electronuclear de Chernóbil, en la entonces República Socialista Soviética de Ucrania. 

Ese primer grupo fue atendido en el  Instituto de Hematología de la capital y en el Servicio de oncología del Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez.

Se iniciaba así el inédito Programa cubano de atención médica integral a los niños afectados por ese desastre atómico, a pesar de que la Mayor de las Antillas entraba en plena crisis económica a inicios de la década de los años 90 del pasado siglo como resultado de la caída del otrora campo socialista del este europeo, influjo del que no se pudo sustraer ni la propia Unión Soviética, que se desintegró meses después, y del recrudecimiento oportunistamente del criminal bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Sin embargo, junto a la escalerilla del avión IL-62, se anunció la disposición del Gobierno Revolucionario de recibir a no menos de 10 000 infantes para brindarles un tratamiento altamente especializado. (1)

Y es que la respuesta de Cuba no se hizo esperar ante la solicitud de ayuda internacional del gobierno de la entonces Unión Soviética. A principios de 1990 especialistas cubanos visitaron Ucrania, con el objetivo de evaluar la envergadura del problema y el tipo de ayuda que se podría brindar.

Por las autoridades médicas y políticas que acompañaban a los expertos visitantes, se conoció la necesidad de brindar atención a más pacientes y entonces se decide ampliar esta colaboración.

La sede del programa se estableció en el Hospital Pediátrico de Tarará, ubicado en el reparto de Tarará, al este de La Habana, a 27 kilómetros del centro de la capital.

Ese reparto tiene una extensión de 11 kilómetros cuadrados, en los cuales se encuentran enclavadas 520 viviendas, instalaciones hospitalarias y de aseguramiento administrativo. Dispone, además, de 850 metros de playa de arenas blanquísimas, donde está, según el destacado escritor norteamericano Ernest Hemingway, «el mejor embarcadero de La Habana» para desarrollar la afición por la pesca.

En esa ciudad radicaba desde el año 1976 el Campamento Internacional de Pioneros José Martí, por donde pasaron más de tres millones de niños cubanos.

De forma voluntaria y con mucho entusiasmo el pueblo de la capital participó en la reparación de todas esas casas. En junio de 1990 ya se comenzó a recibir niños provenientes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania.

El 28 de noviembre de 1997, en un discurso pronunciado por Fidel durante la clausura del VI Seminario Internacional de Atención Primaria, dijo:

«Cuba sola ha atendido más niños de Chernóbil que todo el resto de los países del mundo.  Los medios de divulgación masiva del Norte no hablan de eso.  ¡Casi quince mil niños!  También hemos adquirido alguna experiencia en eso».

Se puso en auxilio de los enfermos lo más avanzado de la ciencia médica cubana: doctores, sicólogos, enfermeras, asistentes, maestros, instructores deportivos y otro personal, quienes se entregaron por entero al cuidado de estos niños.

Cientos de vidas se salvaron, miles de personas encontraron en suelo cubano alivio a su dolor, a su pesar. «El renacimiento de un hijo es algo extraordinario, eso ha sucedido gracias a Cuba», conversaba con Granma Internacional una madre ucraniana, Svieta Saulasky, 20 años después del accidente. «Ningún país nos ha ayudado como Cuba», afirmaba en igual fecha, la doctora ucraniana Elena Topka en el campamento de Tarará.

LOS SERVICIOS MÉDICOS DEL PROGRAMA INTEGRAL SE ESTRUCTURARON EN TRES NIVELES DE ATENCIÓN MÉDICA:

— El nivel primario, atención médica integral ofrecida en las propias viviendas de los pacientes por médicos y enfermeras de la familia, tratamientos organizados en diferentes áreas clínicas, donde participaron además sicólogos, traductores y otros especialistas médicos.

— El nivel secundario de atención en las instalaciones del Hospital Pediátrico de Tarará, con sus áreas de hospitalización y de tratamientos.

— El nivel terciario con los servicios que recibieron en diferentes hospitales pediátricos de la capital, institutos y centros especializados y de tecnología de punta, como son: el Instituto de Hematología e Inmunología, el Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler, el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) y el Centro de Histoterapia Placentaria, entre otros.

El carácter intersectorial con la participación de diferentes organismos e instituciones del Estado cubano permitió desarrollar con éxito esta actividad.

UNA OBRA DE AMOR

Cuba fue el único país que organizó un programa integral de salud, masivo y gratuito para la atención a niños afectados por el accidente de Chernóbil, que  desarrolló por más de dos décadas, el cual entre 1990 y 2016 atendió a 26 mil 114 afectados, de ellos unos 23 mil niños para curarse de las terribles secuelas dejadas por ese desastre nuclear. (2)

El programa permitió diagnosticar  a pacientes con presencia de afecciones del sistema endocrino, entre los que predominaba la hiperplasia tiroidea. En orden de frecuencia siguen las afecciones del aparato digestivo, las adenopatías banales, las afecciones del sistema otorrinolaringológico, y en menor medida, las afecciones de la piel: entre las que se destaca el vitiligo, la alopecia y la soriasis.

Entre las enfermedades oftalmológicas prevalecieron los trastornos de la refracción, y pacientes con alteraciones cardiovasculares, fundamentalmente con soplos funcionales, y en menor cuantía, con las cardiopatías funcionales.

Este titánico esfuerzo de la medicina cubana, que algunos poderosos de este planeta intentan siempre desconocer o silenciar, permitió la curación y rehabilitación de miles de niños, muchos de los cuales habían visto cegadas sus esperanzas o se les habían negado posibilidades de tratamientos en otras partes del mundo. La mayor parte de los menores con enfermedades Onco-hematológicas tratados en Cuba aún se encuentran en perfecto estado de salud.

El Programa cubano de atención médica integral a los niños relacionados con el accidente de Chernóbil es un ejemplo de lo que puede hacer un país, aún pequeño y subdesarrollado, cuando independientemente de sus recursos económicos, dispone de un capital humano capaz de enfrentar las situaciones más diversas y complejas en el campo de la salud en la Isla y en otras naciones.

Por eso, durante una intervención especial del 16 de abril del 2001, a propósito del aniversario 40 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, decía Fidel: «Sin el socialismo no habrían sido atendidos en Cuba 19 mil niños y adultos de las tres Repúblicas afectadas en el accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido en 1986, la mayoría de ellos atendidos en pleno periodo especial (…)».

Recordar que Cuba, acosada política y económicamente por una superpotencia como EE.UU., ha sido capaz de enviar en estos años de Revolución a 407 mil 419 de sus colaboradores de la salud para sanar el cuerpo y el alma de millones de personas humildes en 164 países a los que ha prestado ayuda médica. (3)

Además, la experiencia cubana en la atención médica a los niños de Chernóbil, ha permitido asesorar y brindar ayuda médica a otros pueblos necesitados. Entre ellos, 53 pacientes brasileños afectados por la manipulación de una fuente radioactiva de Cesio 137 en la ciudad de Goiania.

Hace unos días se anunció el regreso de dicho programa solidario: 50 niñas y niños de Ucrania viajarán a Cuba este año.

El primer grupo recibirá atención especializada para enfermedades de la piel y cáncer, mientras a final de año podría hacerlo un segundo grupo, que presenta dolencias como parálisis cerebral, entre otros padecimientos.

La Revolución Cubana con su desinteresada ayuda médica a los niños de Chernóbil es la expresión de una colosal voluntad política para salvar una vida, esté en donde esté, y de principios basados en la solidaridad y en el desarrollo de una conciencia humanista en el hombre, que se corresponde muy bien con ese proverbio latino de Publio Terencio Africano, quien allá por el lejano año 165 a.C expresó: «Homo sum, humani nihil a me alienum puto» («Soy un hombre, nada humano me es ajeno»).

EN CONTEXTO:

Chernóbil: Ciudad del norte de Ucrania, a 130 kilómetros del norte de Kiev, la capital, y a 20 kilómetros de la Central de energía nuclear, cuyo reactor causó el 26 de abril de 1986 la peor catástrofe nuclear conocida.

Un experimento, cuya supervisión fue incorrecta, provocó una reacción incontrolable, que causó una expulsión de vapor. La capa protectora del reactor se destruyó y aproximadamente 100 millones de curios de nucleidos radiactivos se liberaron a la atmósfera. Parte de la radiación se extendió por Europa septentrional y llegó hasta Gran Bretaña. Los datos ofrecidos por las autoridades en aquel momento indicaron que 31 personas murieron como resultado del accidente.

Más de 100 000 ciudadanos ucranianos fueron evacuados de las áreas aledañas al emplazamiento del reactor; y Chernóbil y otras regiones cercanas, permanecieron deshabitadas durante un año después del accidente. (4)

La catástrofe contaminó un área de cerca de 140.000 kilómetros cuadrados donde vivían alrededor de siete millones de ciudadanos soviéticos, provocando una oleada de enfermedades relacionadas con la radiación en el territorio, que incluía partes de tres repúblicas de la URSS: Ucrania, Rusia y Bielorrusia. (5)

https://www.granma.cu/cuba/2026-04-26/cuando-el-amor-de-cuba-abrazo-a-chernobil-26-04-2026-14-04-24

domingo, 26 de abril de 2026

Los "regalos" de Washington

 El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, reprochó a los países europeos y asiáticos no estar suficientemente agradecidos por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, a la cual calificó de “un regalo para el mundo” del presidente Donald Trump, gracias al cual hoy la comunidad internacional tiene la tranquilidad de que Teherán no obtendrá armas nucleares. Para Hegseth, actos como la masacre de 168 niñas en una escuela primaria son “una misión audaz y peligrosa... cortesía de un presidente audaz e histórico”.

Poco antes de que Hegseth ofreciera su particular visión de los crímenes de guerra perpetrados bajo sus órdenes, el responsable de desarrollo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Alexander De Croo, alertó que más de 30 millones de personas volverán a caer en la pobreza debido a las repercusiones de la guerra en Irán, entre ellas las interrupciones en el suministro de combustible y fertilizantes justo cuando los agricultores siembran. Cabe señalar que las estimaciones del administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se basan en un escenario en el que la guerra termina de inmediato y no tiene más consecuencias indeseables que las alcanzadas hasta ahora.

Pero las bombas no son la única, ni siquiera la principal “cortesía” de Washington a la humanidad. Entre 1970 y 2021, Estados Unidos y sus socios europeos han asesinado a 38 millones de personas con la imposición de sanciones ilegales, aplicadas mediante la weaponization (uso como arma de algo que normalmente no se considera tal) de su control sobre las monedas de reserva globales, los sistemas de pago internacionales y tecnologías esenciales, desde patentes médicas hasta las comunicaciones por satélite y la infraestructura de Internet.

De acuerdo con un estudio publicado el año pasado en la revista científica The Lancet, Occidente es cada vez más adepto a este recurso que le permite diezmar poblaciones sin desgastar sus arsenales ni poner botas sobre el terreno: mientras en la década de 1970 cada año había en promedio 15 países sometidos a sanciones unilaterales, en la actualidad la cifra se ha cuadruplicado hasta alcanzar 60 estados víctimas de sanciones. En algunos tramos de la década de 1990, estos castigos colectivos masacraron a más de un millón de personas cada año, más de la mitad de las cuales eran niños menores de cinco años. Sólo entre 2017 y 2018, 40 mil personas fueron asesinadas en Venezuela por las sanciones occidentales.

El estudio también encontró que las acciones punitivas de Estados Unidos y Europa no matan por accidente, sino que están diseñadas para tener un efecto homicida: en contraste con ellas, los castigos establecidos por conducto del sistema de Naciones Unidas no causan muertes civiles. No es necesario especular ni sentir animadversión hacia Washington para denunciar el carácter criminal de sus sanciones, pues los propios responsables de implementarlas han hecho explícitos sus propósitos. En 1960, cuando iniciaba el acoso contra Cuba –país que ha sufrido por más tiempo la rabia imperial de la superpotencia–, el Departamento de Estado emitió un memorando en el que reconocía el respaldo popular a la revolución y determinó que “debían emplearse con prontitud todos los medios posibles para debilitar la economía cubana”, “negando dinero y suministros a la isla, reduciendo los salarios monetarios y reales, provocando hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. Sesenta y seis años después, Trump mantiene la misma transparencia en su propósito de dominar Cuba o aniquilar a su población en el intento.

Con estos antecedentes, está claro que el mejor regalo que cualquier presidente estadunidense puede hacer al mundo es dejarlo en paz: abstenerse de usar sus capacidades bélicas y su control sobre el sistema financiero global para tratar de imponer su voluntad salvaría cientos de miles de vidas cada año, permitiría a los países invertir en el bienestar de sus ciudadanos en vez de desviar recursos a la defensa frente al acoso de Washington, y eliminaría la fuente más perniciosa de desestabilización que ha padecido la humanidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

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/ Editorial de La Jornada, 25 de abril, 2026 https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/25/editorial/los-regalos-de-washington

sábado, 25 de abril de 2026

¿Cómo vive Cuba el bloqueo energético?

Pascual Serrano

La Habana. Todo el mundo parece indignado por Trump, sus interpretaciones geopolíticas, sus medidas políticas y sus guerras. Sin embargo, tanto políticos como grandes medios luego coinciden con él en que la situación en Cuba es de desesperación y colapso inminente. El escenario que promueven es el de un Estado fallido para que una intervención militar pueda interpretarse, más que como una agresión, como una salvación o, en el menor de los casos, algo que no puede agravar más la situación. El objetivo, como dice Belén Gopegui, es implantar la idea de que “ya no hay nada que hacer”, solo esperar la llegada del imperialismo. 

Hemos estado en Cuba, hemos visto, observado, preguntado y tomado nota. Hemos descubierto un pueblo golpeado y sufriendo por el bloqueo energético, pero con un gobierno que está gestionando la situación y unos ciudadanos que están saliendo adelante. 

El primer dato a tener en cuenta es que a Cuba se le ha impuesto un bloqueo energético por el cual ha estado cuatro meses sin entrar ni una gota de petróleo en la isla. Petroleo que antes recibía de México o Venezuela. Como consencuencia se han quedado las plantas termoeléctricas de la isla sin materia prima para operar. Sorprende cómo el mundo se indignó por el bloqueo en la ayuda alimentaria que Israel impuso a Gaza, pero bloquear el acceso a la energía es igual de asfixiante para una economía y de criminal para un país. ¿Se imaginan qué pasaría a España se le impidiese que llegase una gota de petróleo o gas? ¿O a una isla como Dominicana, al lado de Cuba? Imaginen, bloquear el acceso de República Dominicana a los 50 o 60 millones de barriles anuales que le llegan, o los 2,8 millones de barriles diarios que importa Japón. Y cuando esos países no puedan desarrollarse por la falta de esa energía, decir que el capitalismo no funciona. 

La primera paradoja es que el gobierno de Trump dice que Cuba es un Estado fallido pero, precisamente porque hay un Estado presente en la organización de la sociedad, se está logrando gestionar el déficit energético. El Estado cubano ha clasificado las zonas según prioridades energéticas, que llaman circuitos con niveles de importancia, dando el principal rango a las áreas donde hay un hospital o instalaciones sanitarias, escuelas, bomberos, industrias de alimentos… En esas zonas protegidas casi nunca se va la electricidad. 

Del mismo modo, el Estado cubano está dando prioridad a centros sanitarios, educativos o de servicios sociales para la instalación de paneles solares. En una carrera contra reloj, y con la ayuda de China, cada día se están inaugurando sistemas solares que suministran energía a centros sanitarios y hospitales. 

En cuanto a la distribución de la gasolina, el criterio también es social, los servicios públicos tienen un suministro garantizado, igual que la producción agrícola o las empresas estratégicas, mientras que el uso privado es el que dispone de menos combustible y a un precio muy caro. 

Igualmente, el Estado planifica conexiones y desconexiones territoriales en sus centrales termoeléctricas para asegurar el reparto del suministro y evitar que el sistema colapse por una demanda por encima de la electricidad disponible. 

Ha sido la planificación del Estado la que ha permitido que los 730.000 barriles de crudo (“tercera parte de lo que necesitamos en un mes”, en palabras del presidente Díaz-Canel) que llegaron en el barco ruso Anatoly Kolodkin el pasado 31 de marzo puedan ser estirados y optimizados al máximo hasta generar 800 o 1.000 mw, la tercera parte de todo lo que se necesita en el horario pico. 

A diferencia de nuestros países, donde una subida de la energía se convierte instantáneamente en inflación y subida de precios, en Cuba no se observa un aumento de los precios de los productos de primera necesidad. El motivo es que para su producción el Estado mantiene la energía al mismo precio y no existen distribuidores que puedan especular o acumular. Por otro lado, los productos importados no tienen por qué aumentar su precio porque no les afecta ningún bloqueo energético. 

El gobierno de Estados Unidos precisamente plantea permitir la importación de combustible pero solo para el sector privado, es decir, para ricos y empresas privadas independientemente de su importancia. O sea, quiere eliminar los criterios sociales y estratégicos del Estado cubano. Si no hubiese un Estado que priorizase las necesidades y coordinase la conexiones y desconexiones, las demandas particulares provocarían el colapso constante del sistema.

Dice que es un Estado fallido pero precisamente lo que quiere es desactivarlo porque sabe que no tiene nada de fallido. 

La iniciativa de los cubanos de a pie también es de destacar. Las calles de La Habana están llenas de motos eléctricas chinas, e incluso triciclos que transportan hasta seis personas y que ya han sustituido a la mayoría de los coches de gasolina y, sobre todo, a los taxis. Esas motos, que están resolviendo el transporte en La Habana, están costando en torno a 600 o 700 dólares, una cantidad importante para un cubano, pero recordemos que ellos llevan toda la vida pagando una cantidad mínima por la energía eléctrica, menos de un dólar al mes. Recargar ahora la batería de sus motos en sus casas es prácticamente gratuito. 

Por otro lado, muchas viviendas ya cuentan con paneles solares para garantizar su autosuficiencia energética. Es curioso que esa transición energética los españoles la estamos haciendo a la fuerza para poder encajar las sanciones que nosotros mismos hemos puesto a Rusia y el encarecimiento del gas que han provocado esas sanciones. En Cuba se está haciendo pero por el bloqueo estadounidense.

La afectación en el transporte provoca que muchos trabajadores se queden en casas de amigos y familiares para no tener que desplazarse cada día a su puesto de trabajo, o que lleven la comida o la ropa a la nevera o la lavadora del familiar que dispone de electricidad. Es decir, el país ni se para ni se colapsa. De hecho, aunque hemos visto menos vehículos de gasolina por las calles de La Habana y una brusca caída del turismo, moverse por la ciudad no es complicado, la gente va a trabajar y el fin de semana los locales de ocio no se pueden quejar de público cubano. Nada parecido al periodo especial de los años noventa. 

La transparencia del gobierno cubano hacia la situación energética es absoluta. Los cubanos siguen un canal de wasap de la Unión Eléctrica de Cuba donde todos los días difunden un gráfico de “Actualización del Sistema Energético Nacional”. Allí pueden comprobar que lo habitual en el horario pico es disponer de unos 2.000 mw (hace veinte días no se llegaba a los 1.500) y una demanda de 3.000 mw. Los mil de déficit deben repartirse según prioridades y escalonarse para que el sistema no colapse.

La situación actual es que China en doce meses lleva ya construidos 75 de los 92 parques solares que se comprometió a poner en marcha para 2028, lo que hizo que su generación total haya pasado del 5,8% al 20%. Cada parque solar cuesta aproximadamente 16 millones de dólares, y los 75 ya construidos representan una inversión superior a 1.200 millones de dólares en infraestructura energética instalada a velocidad récord. Cada megavatio de capacidad solar instalada representa ceca de 18.000 toneladas de combustible que ya la isla no necesita importar.

Hoy ya la energía solar en Cuba produce 1.000 mw, el 20 o 25% de la energía que necesita el país. Hay que tener en cuenta que la energía solar actual ayuda a cubrir el pico diurno, pero no resuelve los apagones nocturnos sin sistemas de almacenamiento masivo, no olvidemos que los cubanos por la noche usan mucha electricidad para sus aires acondicionados. 

La velocidad del despliegue sorprende incluso a los estándares chinos: algunos parques entraron en operación en apenas 35 días tras la llegada de los equipos. Además del aporte masivo a la red eléctrica, el acuerdo con China incluye la donación de 70 toneladas de piezas para generadores y planes para instalar 10.000 sistemas fotovoltaicos en hogares, maternidades y clínicas. 

Es evidente que el objetivo del bloqueo energético es provocar un levantamiento popular contra el gobierno, algo que parece cada vez más lejos y absurdo. Es difícil saber con precisión cuál es porcentaje de apoyo u oposición al gobierno cubano, pero es indiscutible que el apoyo es mayor del 36% que tiene Trump. Yo diría que incluso es mayor que el que tenía hace unos años. La soberbia y torpeza de Trump afirmando que quería “tomar Cuba”, ha despertado el rechazo incluso entre los cubanos que, ingenuamente, podían pensar que la Administración estadounidense alguna vez estuviera interesada en democracia o derechos humanos para Cuba. 

En conclusión, un Estado socialista que planifica y prioriza, una solidaridad de China y una inventiva cubana están consiguiendo que, una vez más, Cuba avance y los planes de derrocamiento de Estados Unidos sigan fracasando como en los últimos sesenta años.

https://globalter.com/como-vive-cuba-el-bloqueo-energetico/