domingo, 12 de abril de 2026

viernes, 10 de abril de 2026

La vida merece ser festejada

Carmen Maturell Senon

Es jueves y los preparativos están casi listos. Es jueves y los adolescentes ya han comenzado a bailar su vals.

No todos siguen el mismo compás. Hay quien se apoya en un bastón, quien guía la silla de ruedas con destreza, quien sostiene la mano de su compañero para no perder el equilibrio. Sin embargo, el vals es perfecto, es verdadero.

Pareciera que los globos amarillos no conocen de vientos fuertes ni adversidades amenazantes. Pareciera que –como se hace desde 1999–, contra esos vientos y mareas ninguna de las 19 sonrisas se borrará.

Son quince velas encendidas en el alma que nadie ha podido apagar. Sueños tejidos entre cuadernos y sonrisas que, alrededor de un círculo, danzan a la par.

Cuando se cumplen 15 años de edad, ¿qué no pudiera sentirse? ¿qué no se pudiera desear?

En la explanada, los colores se enlazan. Los de atrás pasan al frente. Las sillas de ruedas se unen en el centro: «Nadie pudo impedir esta celebración». Ellos, con sus cuerpos diversos y sus historias de lucha, recuerdan que la vida merece ser festejada.

Expectantes se encuentran en el público el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz. Todos los presentes desconocen lo que pasará: «estos 15 han sido a puro esfuerzo y siempre dijimos que van».

Dice Esther María La O Ochoa (Teté), quien fuera directora de la institución por muchos años, que gracias al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, fundador de la escuela, y al General de Ejército Raúl Castro Ruz, ningún año se dejó de celebrar esta fiesta. Porque «estamos en una Cuba bloqueada, pero nunca negada a dar amor».

Ahora las copas se alzan: brindan por la felicidad. Durante 20 minutos la ternura y la esperanza se dieron la mano. Cada abrazo compartido fue un pequeño homenaje a la vida. En esos abrazos no hubo distancias, ni prejuicios, ni prisas.

Los padres lloraban sin disimulo. Las maestras, que son un poco madres también, transmitían esa alegría dilatada. Y los quinceañeros, en el centro de todo, sonreían como si por unos instantes el mundo solo tuviera espacio para la dicha.

Bien saben que sostienen en sus manos más que un simple ramo: es la viva promesa de lo que está por venir. Porque aún en medio de las dificultades, en Cuba, cada persona cuenta y cada vida insiste en florecer.

https://www.granma.cu/cuba/2026-04-10/la-vida-merece-ser-festejada-10-04-2026-00-04-05

-------------------

Poniendo voces / Foto, Kaloian

jueves, 9 de abril de 2026

miércoles, 8 de abril de 2026

Chico Buarque en La Habana

Foto: Kaloian Santos Cabrera


Vino a grabar una canción con nosotros

Irán, una tregua pírrica para Trump

 Macarena Vidal Liy

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado el acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán como un triunfo. Un logro que describe en su estilo característico, con muchas mayúsculas y muchas exclamaciones. Pero, a la espera de ver los resultados que arrojarán las negociaciones en Islamabad, lo conseguido de momento es una tregua de términos pírricos. El gran logro de Washington es abrir un paso marítimo que no estaba cerrado antes de comenzar su ofensiva; por el camino ha ofendido a sus aliados y dinamitado su imagen internacional, ha vaciado sus arsenales de munición y ha puesto en contra a su opinión pública.

En su anuncio, Trump ha planteado la pausa en las hostilidades como una concesión, casi un favor a los mediadores paquistaníes cuando solo faltaba una hora y media para dar la orden de lanzar un ataque masivo contra la infraestructura civil iraní. Un acto de magnanimidad porque —escribía en su red social— “ya hemos cumplido de sobra todos nuestros objetivos militares y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo sobre una paz a largo plazo”.

Los detalles apuntan, no obstante, a que quien sale mejor parado es Teherán. Las conversaciones, según ha admitido el propio Trump, tendrán como punto de partida el plan de la República Islámica; no el de Estados Unidos, de 15 apartados. Tampoco está claro en qué términos Irán abrirá el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo.

Teherán entra en la tregua con su uranio enriquecido bajo tierra, pero intacto. El régimen se mantiene en pie y con el control del país, por mucho que el inquilino de la Casa Blanca insista en que se ha producido un cambio total. Su capacidad de infligir daños al enemigo quedó demostrada con el derribo la semana pasada de un caza F-16 que obligó a Estados Unidos a lanzar una arriesgada misión de rescate de los tripulantes en la que empleó 155 aeronaves y “centenares” de hombres, según precisó en una rueda de prensa el lunes Trump. En aquella operación, Estados Unidos perdió varios aviones y al menos dos helicópteros, por valor de cientos de millones. 

Mientras, Estados Unidos ha pagado un precio muy caro por una guerra que eligió arrastrado por un Israel deseoso de acabar con su mortal enemigo, como admitió en su momento el secretario de Estado, Marco Rubio, y dejaba claro este lunes el periódico The New York Times en una detalladísima crónica sobre la última reunión en la Casa Blanca entre Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el 11 de febrero, dos semanas antes de comenzar la guerra. 

La decisión de atacar ha enfrentado a Washington con sus aliados. En el caso europeo, las críticas del presidente a los socios que no quisieron ceder sus bases ni su espacio aéreo para su uso en la guerra, o participar en una coalición para abrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, han reabierto, y agrandado, la brecha creada por el deseo de Trump de hacerse con Groenlandia. Esa herida vuelve ahora a sangrar: “Si quieren saber la verdad, todo empezó con Groenlandia. No nos la han querido dar, y yo dije: ‘adiós muy buenas”, mencionaba el republicano, casi de pasada, en una rueda de prensa este mismo lunes. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que visita este miércoles la Casa Blanca, tendrá que hacer gala de sus artes más melifluas para aplacar al republicano.

La relación con los aliados asiáticos tampoco ha quedado bien parada. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se llevaba de su visita a la Casa Blanca una broma pesada del republicano sobre el ataque de Japón a Pearl Harbor. Corea del Sur ha visto con alarma no solo las quejas de Trump sobre la falta de colaboración en Ormuz, sino también cómo las fuerzas estadounidenses se llevaban de su territorio un sistema de defensa antiaérea THAAD que había costado a Seúl una crisis diplomática y un boicot comercial millonario de China. El despliegue militar en el golfo Pérsico ha desviado también otros activos militares —barcos, soldados, munición— que protegían a sus socios en el Pacífico.

La guerra también ha dejado a las fuerzas de Estados Unidos en una situación precaria. Como advertía el general Caine en las reuniones del equipo de seguridad nacional en la Casa Blanca previas a la guerra, se ha gastado mucha más munición e interceptores de defensa antiaérea de los que el país podrá reponer durante años. 

La economía mundial ha sufrido un duro golpe, del que la primera potencia del mundo, por mucho que Trump haya presumido de estar a salvo, no se va a poder librar. El precio de la gasolina en Estados Unidos había superado los cuatro dólares por galón, una barrera psicológica de difícil aceptación para un público que considera ese encarecimiento la consecuencia más grave de la guerra por abrumadora mayoría —un 69%, según un sondeo de Pew—. El propio Trump reconocía estos días la impopularidad de la guerra entre sus propios votantes: “Los estadounidenses querrían que volviéramos a casa”.

Pero el precio más caro que tendrá que pagar Estados Unidos por esta guerra aún está por venir: el desplome de su imagen internacional en un conflicto elegido e ilegal. La constatación de que un gobierno en Washington está dispuesto a perpetrar crímenes de guerra y su presidente se declara “nada preocupado”. 

El aterrador mensaje de Trump de este martes en redes sociales —“esta noche morirá toda una civilización”— es de los que no se olvidan. De los que dejan un poco de trauma, y anonadan, y crean sensación de culpabilidad solo por haberlo leído. “Repugnante”, en palabras de Volker Türk, el comisario de Derechos Humanos de la ONU. Ahí queda, para la historia, el 7 de abril de 2026. El día en que un presidente de Estados Unidos amenazó sin ambages con exterminar a una población de 91 millones de habitantes. El día en que Washington se cubrió de oprobio.

https://elpais.com/internacional/2026-04-08/iran-una-tregua-pirrica-para-trump.html

martes, 7 de abril de 2026

Cuba: los otros datos

 Gerardo Arreola

Gerald Ford y George Bush padre son los únicos presidentes de Estados Unidos que no llegaron a un acuerdo relevante con Cuba, desde la revolución de 1959. Barack Obama, que restableció las relaciones diplomáticas en 2014, fue el primero en reconocer abiertamente que la agresión económica y política de décadas no favorecía los intereses de Washington en la isla.

Pero el breve deshielo no bastó para una plena normalización. Hoy la hostilidad estadounidense es superlativa, por la batería de medidas adicionales que Donald Trump impuso desde su primer mandato y que, sobre todo, causan un daño incalculable a la población cubana. 

En la imagen cotidiana parece que el conflicto sólo se debe a que la mayor potencia del mundo ataca por todas las bandas a una pequeña nación, pero esa no es la única fuente de la crisis múltiple que estremece a Cuba. Hay una historia interna de omisiones, rezagos, resistencias al cambio y errores acumulados en décadas…

El correr del tiempo…

En enero de 1989 Fidel Castro recibió a Vitali I. Vorotnikov, miembro del Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética. En sus memorias, el entonces emisario de Moscú relató que la perestroika dominó las conversaciones y que el líder cubano lo bombardeaba a preguntas.

Cuando Mijail Gorbachov visitó Cuba en abril de ese mismo año, las discrepancias quedaron patentes. Con información de primera mano, Fidel proclamó en julio siguiente en Camagüey:

“Si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!”

Cuatro meses después cayó el Muro de Berlín. El 29 de agosto de 1990 Cuba declaró el “Periodo Especial en Tiempos de Paz”, un plan de recortes y sacrificios. En octubre de 1991, el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la práctica expidió un cheque en blanco para Castro, al “otorgar al Comité Central facultades excepcionales”, para que “adopte las decisiones políticas y económicas que correspondan (…) a fin de hacer cumplir el objetivo supremo de salvar la Patria, la Revolución y el socialismo”.

Dos meses más tarde, el 25 de diciembre de 1991, desapareció la Unión Soviética. Desde su advertencia visionaria, Castro esperó cuatro años para reaccionar. En el verano de 1993 empezó a introducir reformas que abrieron la economía cubana a mecanismos de mercado, amplió el sector privado y creó canales para la inversión extranjera y el comercio con occidente.

La economía se recuperó en los siguientes años, pero hacia finales de los noventa las reformas se estancaban o retrocedían. Castro las miraba como un mal necesario y temporal, no como soluciones estructurales.

Hugo Chávez apareció en el horizonte y Castro unió la nueva alianza con la Batalla de Ideas, una campaña que buscaba remontar el golpe del “Periodo Especial” a la política social. Fusionado el discurso ideológico, los frutos de la relación con Venezuela y obras en escuelas y hospitales, la apertura económica languideció.

En la madrugada del 13 de febrero de 2005, ante un auditorio de economistas, Castro proclamó la nueva línea: “El Estado vuelve convertido en Ave Fénix, con alas de largos vuelos”.

Pero ese mismo año también volvieron con fuerza los apagones de la década anterior. Castro reconoció que la planta de termoeléctricas era obsoleta y emprendió lo que llamó Revolución Energética: una reducción del combustible fósil, empleo de aparatos domésticos eficientes y el impulso de energías limpias, gas y plantas portátiles.

Fidel tuvo que hacer entonces un alto en el camino para revelar que había llegado a plantearse un conflicto más profundo. Tras la crisis post-soviética, el líder cubano sostenía que el sistema político de la isla iba a sobrevivir para conservar al menos “las conquistas de la revolución”.

En un discurso en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, corrigió esa tesis. Reconoció los “muchos errores” de la dirigencia que él había encabezado por décadas, por primera vez expuso en público la idea de que el sistema podía colapsar por sus propios defectos y llamó a discutir ampliamente cómo “esta revolución puede destruirse”.

Pero ya no hubo debate: una enfermedad intestinal lo obligó a ceder sus cargos públicos y el foco de atención cambió radicalmente. Raúl Castro, quien remplazó a su hermano, adoptó decisiones que mejoraron la vida cotidiana de la gente y la acercaron al común del resto del mundo (libertad para viajar, para vender la vivienda o el auto o para comprar aparatos electrónicos); abrió una discusión sobre las demandas de la población y lanzó un plan de apertura de la economía que llegó a convertirse en resoluciones del PCC y de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento) y que se reflejó en la una nueva Constitución de 2019.

Siempre con base en el régimen de partido único, Raúl enfiló una dura crítica al aparato dirigente. Censuró el triunfalismo de la propaganda oficial, el recurso compulsivo de culpar de todo y en cualquier caso a Estados Unidos y reclamó atender problemas propios como la corrupción, el burocratismo y la improductividad.

A diferencia de Fidel, Raúl valoró que la reforma de la economía cubana era de vida o muerte, ni mal menor ni temporal. “O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio: nos hundimos y hundiremos (…) el esfuerzo de generaciones enteras”, dijo a la ANPP el 18 de diciembre de 2010.

“Lo único que puede hacer fracasar a la revolución y al socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en los que pudiéramos incurrir”, leyó en su informe al VI Congreso del PCC, el 16 de abril de 2011. En la clausura, tres días después, criticó la mentalidad “atada durante largos años a los mismos dogmas y criterios obsoletos”.

Pero ya en el VIII Congreso de PCC, en abril de 2021, tuvo que frenar el impulso. Dijo que la resistencia al cambio impedía que la reforma caminara. Reconoció que decisiones del más alto nivel quedaban atascadas en las estructuras medias del gobierno. Una barrera invisible saboteaba desde dentro la apertura.

Paso adelante, dos atrás

Desde el colapso del socialismo real, en casi cuatro décadas, Cuba ha tenido dos ensayos de apertura económica y dos contrarreformas. Dejó pasar la oportunidad que le abrió Obama, arrastra un conglomerado de empresas estatales ineficientes y le cierra caminos a sus propios emprendedores nacionales, que han mostrado capacidad, innovación y competitividad.

Sólo en los últimos diez años la dirigencia ha reconocido errores propios, sin señales claras de rectificación. Raúl Castro criticó (27 de diciembre de 2016) la “mentalidad obsoleta llena de prejuicios” contra la inversión extranjera. Miguel Díaz-Canel lamentó “la pasividad, la demora y hasta la indiferencia de instituciones y organismos para responder” a ofertas del capital foráneo (24 de mayo de 2023).

La reforma fue tan improvisada que tuvo resultados negativos, reconoció el entonces zar de la apertura, Marino Murillo (21 de diciembre de 2017). En el peor momento de la economía hasta entonces, el gobierno emprendió en 2021 la reforma monetaria, que fracasó. En lugar de reducir el circulante a una sola moneda, se multiplicaron las divisas en el mercado y volvió el uso minorista del dólar. Se disparó una hiperinflación y una macrodevaluación del peso cubano. Murillo terminó destituido.

En 2023 el Banco Central de Cuba inició una campaña de migración masiva a la bancarización electrónica. El 24 de enero de 2024 reconoció que la demanda era muy superior a la capacidad financiera, material y humana, con un alto deterioro de la red de cajeros automáticos.

Pero quizás la política más inexplicable en este lapso haya sido la decisión de poner la mayor proporción de la inversión pública en la infraestructura turística, cuando el campo y la generación eléctrica reclamaban recursos. Las torres de hospedaje crecieron en la isla incluso en plena pandemia y aún después, ya en franca caída económica, sin que los indicadores del turismo pudieran recuperarse.

El economista Ricardo Torres, investigador de American University, en un reciente reporte para Cuba Study Group, un centro de análisis independiente, calculó, con base en datos oficiales, que el turismo pasó de absorber 15–17 por ciento de las inversiones en los años noventa y principios de los 2000, a más de un 30 por ciento en 2015–2018 y casi un 40 por ciento entre 2019 y 2024.

En 2020 casi la mitad de la inversión total (47,6 %) se destinó al turismo, mientras que la electricidad, el gas y el agua apenas recibieron el 9.4 por ciento, añadió el investigador.

“Incluso en los años de profundización de la crisis económica (2019–2024), el gobierno eligió mantener un esfuerzo inversor elevado, pero concentró una fracción desproporcionada de esos recursos en la cadena turística (hoteles y su inmobiliaria asociada), en lugar de reforzar la infraestructura energética”.

Veinte años después de la Revolución Energética de Fidel Castro, las mismas termoeléctricas devastadas, corroídas por el petróleo local ultrapesado, en su mayoría con más de treinta años de explotación, entraron en colapsos en cadena.

Por si algo faltara, el ministro de Economía y Planificación y viceprimer ministro Alejandro Gil Fernández, un muy cercano colaborador de Díaz-Canel, fue destituido, procesado y sentenciado en diciembre de 2025 a cadena perpetua por espionaje, cohecho, tráfico de influencias y sustracción de documentos, sin que a la fecha se conozcan los hechos que le imputaron.

¿Hay salida?

En la academia cubana abundan las elaboraciones más diversas sobre alternativas para la reconversión del modelo económico, incluso actualizadas al paso de cada nueva adversidad. Pero el gobierno se ha mantenido inflexible, sin siquiera valorarlas.

Para peor, Trump decidió volver a poner a Cuba en su agenda y la crisis en la isla se superpone en el tiempo a cualquier otra consideración. La gran paradoja es que una reforma de la economía cubana, aprobada por las instituciones de la isla, reformulada al paso del tiempo, pero frenada en la práctica, termina ahora como una supuesta demanda del gobierno de Estados Unidos.

¿El actual presidente se sumará a sus antecesores que llegaron a un entendimiento con La Habana? ¿O pasará a la lista corta de quienes no lo hicieron?

El historiador e investigador de la Universidad de Miami Michael J. Bustamente, quien sigue de cerca el conflicto, se muestra escéptico. “Siento que los dos lados un poco en estas últimas semanas han regresado a sus trincheras”, dice para este artículo. A Estados Unidos cierta liberalización para la inversión privada en la isla le parece insuficiente. El gobierno cubano rechaza cualquier negociación sobre su modelo o liderazgo político. “Espero que estén negociando de verdad para beneficio del pueblo cubano, que está sufriendo las consecuencias, pero lo veo difícil”.

Bustamante tampoco distingue claramente cuál es el objetivo de la Casa Blanca en Cuba. “Su meta puede que esté cambiando todos los días, en dependencia de lo que está pasando en otros frentes de la política exterior norteamericana”.

El investigador advierte que una presión superior de Estados Unidos, que llegue a desestabilizar Cuba, terminaría con resultados contraproducentes. El más obvio, un nuevo repunte migratorio. Pero el verdadero objetivo de Trump, insiste Bustamante, “es muy difícil descifrar”. Y si Cuba trata de ganar tiempo, “es una estrategia muy riesgosa. En cualquier momento se pueden producir protestas masivas, que casi invitan a Estados Unidos a hacer algo más”.

https://oncubanews.com/opinion/columnas/del-gran-caribe/cuba-los-otros-datos/

lunes, 6 de abril de 2026

“Cuba enfrenta una brutal guerra de información en medios digitales”

 Entrevista a la escritora y periodista Rosa Miriam Elizalde

Por Luis Hernández Navarro

La Habana., El bloqueo en Cuba –explica la periodista e investigadora Rosa Miriam Elizalde– no es sólo económico y comercial, sino tecnológico y comunicativo. La isla enfrenta una brutal y desigual guerra informativa que forma parte de las intentonas de cambio de régimen impulsadas desde Washington, Miami y Madrid.

Rosa Miriam es coordinadora del Coloquio Internacional Patria de Comunicación Digital, que se realizará este mes en La Habana. Nacida en Sancti Spíritus, Cuba, es una figura central del periodismo latinoamericano. Fundadora y responsable de diversas publicaciones, ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez. Es autora o coautora de libros como Antes de que se me olvideJineteros en La HabanaClic Internet y Chávez nuestro.

En entrevista exclusiva en La Habana para La Jornada –medio con el que colabora–, analiza y disecciona la guerra de redes en la Antilla mayor y la respuesta juvenil en las batallas de las aplicaciones de Internet. A continuación, parte de la conversación con este diario.

–Desde hace muchos años hay una campaña de desinformación alrededor de Cuba. ¿Cuál sería la diferencia con la actual?

–La diferencia tiene que ver con la nueva realidad sociotecnológica e Internet. Estamos a merced de una muy sofisticada gestión de la comunicación, incluso con tecnologías militares.

“Cuba llegó tardíamente a la conexión a Internet debido a distintos factores, entre ellos el impedimento de Estados Unidos para una conexión con los cables de fibra óptica.

“Después, Washington entendió que Internet iba a ser una oportunidad para intentar el cambio de régimen. La Ley Torricelli permitió la conexión de Cuba a Internet en el año 92. Se aplicó en el 94. La concepción que hay detrás de ella es que iba a permitir una especie de glásnost tropical. Así que diseñaron la posibilidad de la conexión de Cuba, pero con un carril de una sola vía. Es decir, que Cuba permitiera la entrada de información y la conexión a Internet, pero que se le impidiera cualquier servicio o aplicación que promoviera su desarrollo.

“Cuba nace a Internet sin posibilidad de comercio electrónico ni otros servicios naturales. Era un ancho de banda muy pequeño. Cada megabit tenía que aprobarlo el Departamento del Tesoro.

“Hoy asistimos a una guerra de información brutal en la que hay un clúster de medios digitales, sobre todo fabricados desde Florida, cuyo único contenido es Cuba y que utilizan elementos de falsa bandera. En el dominio de Internet hay más de 100 sitios que llevan el nombre de Cuba. Sin embargo, están producidos desde Miami o España. No tienen nada que ver con la información de Cuba.

“Dirigen información contaminada, tergiversada, que amplifica los peores problemas que pueda tener el país. Dominan la conversación sobre Cuba en esos escenarios. Las plataformas son estadunidenses. Imponen filtros algorítmicos a los contenidos que se generan desde Cuba, mientras que los generados desde fuera con un contenido antigubernamental son admitidos, incluso violando las regulaciones de las plataformas.

“Hay permisividad con los contenidos que estimulan la violencia contra Cuba. No ocurre lo mismo cuando Cuba genera contenidos defensivos. Éstos son enterrados por los algoritmos”.

–¿Cómo se cruza la guerra de redes con las identidades juveniles?

–Es muy interesante la pregunta, porque no se puede mirar el caso de Cuba con el mismo prisma que se mira cualquier otro país en el mundo.

“En Cuba, desde finales de los años 90 había una política para generar habilidades digitales. Aquí se construyó una de las principales universidades de ciencias informáticas de América Latina.

“Los jóvenes tienen grandes habilidades para el uso de estas tecnologías. En años más recientes, en Naciones Unidas, se hablaba de cómo en Cuba había una débil infraestructura de Internet, pero había amplísimas habilidades para utilizar estas tecnologías.

“Hay conocimiento, hay apropiación, hay uso de estas tecnologías, aunque las condiciones de Cuba a veces son muy limitadas por los apagones y el déficit del servicio. Sin embargo, estos jóvenes se parecen mucho a sus pares en cualquier otro lugar.

“A veces, a juzgar por los consumos que uno ve, parecería que sus contenidos son frívolos. Pero pasan cosas muy interesantes. Por ejemplo, ante los combatientes cubanos que cayeron en Venezuela, uno ve cómo, entre esas poblaciones jóvenes, se generaron expresiones de solidaridad y dolor. Cuando murió Fidel, los jóvenes fueron los primeros que incorporaron en las redes estos contenidos.

“Es decir, los jóvenes cubanos se parecen a los de cualquier otro lugar, pero, a la vez, hay una especie de ADN nacional que tiene que ver con los sentimientos antimperialistas, de rechazo a la injusticia, de sentimiento de solidaridad. Cuando hay un huracán, los primeros que se movilizan son los jóvenes”.

Cultura de la VPN

–Multinacionales digitales han vetado el uso de sus plataformas. ¿Qué implica esto?

–Aquí no se puede acceder a un 57 o 58 por ciento de las plataformas que están libres, salvo por VPN.

“Es decir, en Cuba es muy difícil acceder a servicios que están abiertos en Internet en otras partes del mundo. TikTok está totalmente bloqueada para nosotros. Pero hay cultura de la VPN. La gente se conecta a Internet a través de filtros.

“Los espacios más populares de los jóvenes cubanos son Instagram, Facebook, YouTube y X, que sí están abiertas para Cuba, aunque con muchos servicios limitados.

“El bloqueo no es sólo económico y comercial, sino, sobre todo, tecnológico. Hay muchas limitaciones para múltiples servicios, sobre todo de comercio electrónico, a los que no pueden acceder los cubanos”.

–¿La difusión desde las plataformas de estilos de vida lujosos provocan aspiraciones de consumo?

–Claro, totalmente. Es un carril de una sola vía. Aquí no sólo estamos lidiando con las limitaciones de acceso a Internet, sino también a muchos servicios. Por ejemplo, no se puede acceder a la monetización de los contenidos digitales.

“Si tú abres desde Cuba cualquier sitio en Facebook o Instagram, vas a estar bombardeado permanentemente por contenidos tóxicos provenientes de Florida, ejecutados por operadores comunicacionales, muchos de los cuales reciben financiamiento del gobierno de Estados Unidos para empujar sus proyectos de cambio de régimen. Sin embargo, para que un contenido producido desde Cuba se pueda ver fuera, hay que luchar con el algoritmo, que lo bloquea e invisibiliza.”

– ¿Qué tan extendido está el uso de los celulares y el manejo de las redes en la isla?

–Su extensión es enorme. El servicio de datos móviles se abrió en diciembre de 2018 y, en enero de 2019, casi 20 por ciento de la población ya estaba conectada. Por encima de 90 por ciento de la población tiene móviles o servicios de datos.

“El problema está en que, con los apagones, las radiobases que no tienen batería se caen y se limitan las conexiones a Internet. Se está produciendo un fenómeno que los expertos llaman de olas retardadas. Es decir, en los momentos de corriente eléctrica, hay olas de conexiones muy altas”.

–Durante muchos años hubo una prensa con un mensaje muy claro desde el gobierno y el partido. El Internet rompe esta dinámica. ¿Hay una política gubernamental de comunicación desde las redes?

–Sí. Sí, la hay. Pero es muy asimétrica. La avalancha de contenidos que se generan desde la derecha trasnacional se articulan en las redes sociales contra cualquier información o proyecto que se genera desde Cuba. Hay una disparidad muy alta entre la producción de contenidos de los laboratorios de intoxicación mediática en Miami y España, y los que se generan en Cuba.

“Los servicios y las plataformas más populares en el país son las estadunidenses. Los diseños de cambio de régimen han visto en esto una oportunidad para infiltrar o generar información tóxica, que es la dominante en las redes cuando buscas algo sobre Cuba.

“Hay proyectos cubanos como Picta, que es parecido a YouTube, o Todos, que es parecido a WhatsApp, pero no se han consolidado porque necesitan respaldo en servidores y servicio eléctrico. Estamos en medio de la crisis.

“Es muy difícil que los proyectos de acá se visibilicen. Por eso el impacto del convoy Nuestra América. En la medida que ha venido gente que ha conocido nuestra realidad y la ha traducido por medio de sus propias redes y plataformas, ha aparecido otra Cuba que estaba enterrada y escondida por la asimetría comunicacional”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/06/politica/cuba-enfrenta-una-brutal-guerra-de-informacion-en-medios-digitales-rosa-miriam-elizalde-escritora

domingo, 5 de abril de 2026

Dictadores y asesinos nunca bloqueados pero sí apoyados y armados

Por Ernesto Padrón



 

Bendita inocencia

Por Pepe Sulaimán



Lo que más me sorprende de la gente que puebla este planeta

es creer que el ser humano es la especie más importante.

Bendita inocencia.

Premeditamos el mal y hacer el bien se confunde con quedar bien,

tales distorsiones, son el contagio virulento de una historia diseñada

por almas desmesuradas para enarbolar sus caprichos.


Pp, 4 de Abril del 2026

sábado, 4 de abril de 2026

Trump da a Irán 48 horas para abrir el estrecho de Ormuz o enfrentará un “infierno”

 Afp

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado que Irán tiene 48 horas para llegar a un acuerdo sobre la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz o se enfrentará a un "infierno". 

"Recuerden cuando le di a Irán diez días para CERRAR UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ", escribió Trump en Truth Social, en referencia a su ultimátum emitido el 26 de marzo.

"El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos", dijo el presidente este sábado, y añadió: "¡Gloria a DIOS!".

En un primer momento, el 21 de marzo, Trump había amenazado con "aniquilar" las centrales eléctricas de Irán -comenzando por la más grande del país- si Teherán "no abre TOTALMENTE, SIN AMENAZAS, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 HORAS", según escribió.

Sin embargo, dos días después, declaró que Washington estaba manteniendo "conversaciones muy buenas y productivas" con las autoridades iraníes y que había pospuesto por cinco días cualquier ataque contra las centrales eléctricas.

Posteriormente, volvió a prorrogar el plazo, fijando su vencimiento para la medianoche del martes.

Expertos han señalado que los ataques contra la infraestructura energética civil podrían constituir un crimen de guerra.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/04/mundo/trump-da-ultimatum-a-iran-tiene-48-horas-para-abrir-el-estrecho-de-ormuz-o-enfrentara-un-infierno

Mundos de un jigüe pintor

 Rafael Mena Brito

A un hacedor de universos pictóricos, repletos de leyendas, colores y laberintos que revelaban la verdadera esencia cubana y caribeña, la plástica cubana despidió el pasado 29 de marzo. Se trataba de Ever Fonseca Cerviño (1938-2026), artista medular y referente de varias generaciones de creadores.

Caricatura de Enrique Lacoste
«Soy una persona que trabajo mucho, me levanto bien temprano y trabajo. A mí solo me pararía la muerte», aseguró en sus palabras de agradecimiento al Premio Nacional de Artes Plásticas, en 2012. Puede que así, a sus 88 años, lo sorprendió la muerte: en pleno quehacer creativo, mientras ideaba universos plagados de fantasía, símbolos y mitos.

El patrimonio artístico que legó estuvo vinculado a su identidad cultural; era natal de un poblado rural en la provincia de Granma, origen que expone su preferencia por explorar la imaginería campesina desde niño: «fui un obsesionado alumno de la naturaleza, del color, del olor y de los sonidos de la naturaleza; todo esto se me fue impregnando y me dio un concepto de las cosas», confesó en cierta ocasión.

Allí conoció al Jigüe –esa criatura mitológica cubana representada como un negrito diminuto– que se convertiría en inseparable compañero de sus andares pictóricos. A través de él, salpicó sus lienzos de auténtica cubanía. En ellos no faltaron tampoco los ríos, los soles y las lunas, los seres humanos y los animales, todo sumergido en «lo real maravilloso» que Alejo Carpentier propuso para la poética insular.

Pintor, dibujante, escultor y ceramista, Ever integró el Ejército Rebelde en su lucha contra la tiranía. Más tarde estudió pintura en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, donde fue el primer expediente de su curso y donde, al decir de sus colegas, se distinguió por «una exuberante y virginal fantasía». En esa misma institución ejerció la enseñanza artística durante más de 20 años.

Tuvo el mérito de ser el primer pintor cubano formado enteramente dentro del proceso revolucionario invitado a realizar una exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes, que hoy conserva su obra en sus fondos permanentes.

En sus propuestas, algunos –como la crítica de arte y ensayista Adelaida de Juan– han vislumbrado «un mundo extraño», aunque reconoció que los símbolos que emplea «están siempre al alcance de la mano».

Condecoraciones como la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y la Medalla Raúl Gómez García subrayan la relevancia de sus aportes a la cultura cubana, en decenas de muestras personales y más de 400 colectivas en una veintena de países.

Tras haber recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas, concretó su pasión artística en nuevas coordenadas: decidió explorar sus aptitudes como poeta y cantautor. Con tal fin, fundó el grupo Ever x Ever, y con él efectuó una gira nacional en 2014.

¿Era la música una fuga, un escape? Ante esa cuestión, aseveró que constituía «una de las formas de manifestarse» y ambas, música y artes plásticas, eran la misma cosa: «una con el color y la otra con el sonido».

Hablar de él, apunta el crítico Manuel Pérez Oliva, es como «hablar del viento, de los árboles. Él es parte ya de la naturaleza cubana. Su obra tiene una gran relación con la flora, con la fauna y con el espíritu del campo nuestro, por los mitos, por las leyendas que fueron cantadas por el Cucalambé, estudiadas por Samuel Feijoó y abordadas por otras figuras importantes de nuestra antropología y nuestros estudios culturales».

Ese universo —que, como la naturaleza misma, sigue respirando— cargado de ramificaciones, secretos, criaturas y mundos extraños, brinda la oportunidad de repensar la riqueza antropológica de la nación: hibridación de identidades y mestizaje de pueblos, razas y culturas.

https://www.granma.cu/pinceladas/2026-04-03/mundos-extranos-de-un-jigue-pintor-03-04-2026-14-04-28