La verdad que Moscú no quiere decir en voz alta
Por Eduardo Miguel Álvarez Estévez.
Rusia dice que somos aliados estratégicos. Lo repiten en cada cumbre. En cada comunicado. En cada aniversario de las relaciones bilaterales. Pero el petróleo no llega. Los barcos no aparecen. Y los apagones siguen.
Me pediste que investigara por qué. Aquí está lo que encontré.
El hecho: el suministro se desplomó
Desde mayo de 2026, el flujo de petróleo ruso hacia Cuba prácticamente desapareció. El Anatoly Kolodkin llegó a Matanzas con 730,000 barriles gracias a una exención humanitaria que Washington concedió con cuentagotas. Fue el único. El Universal, que venía detrás con 270,000 barriles de gasóleo, quedó a la deriva en el Atlántico durante semanas y finalmente descargó en Venezuela. El Sea Horse se desvió a Trinidad y Tobago. Las navieras que antes transportaban crudo ruso a Cuba simplemente dejaron de hacerlo.
No fue un accidente. Fue una decisión.
La razón: el bloqueo naval de Estados Unidos
El 30 de mayo de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio lanzó una advertencia que resonó en todos los puertos del mundo: cualquier buque, de cualquier bandera, que transporte petróleo ruso a Cuba será sancionado. No solo el barco. También la naviera, la aseguradora, el banco que financie la operación. Todo.
Estados Unidos no envió a la Marina a interceptar los barcos. No hizo falta. Le bastó con amenazar a las empresas que participan en el comercio marítimo internacional. Ninguna naviera está dispuesta a arriesgar su acceso al sistema financiero en dólares por un cargamento a Cuba.
Rusia lo sabe. Por eso sus barcos no llegan.
La verdad incómoda: Moscú no está dispuesto a escalar
Aquí está el núcleo de la cuestión. Rusia tiene capacidad militar para escoltar un petrolero hasta Matanzas. Tiene submarinos nucleares, fragatas con misiles hipersónicos, bombarderos de largo alcance. Pero no lo hace. No porque no pueda. Sino porque no quiere pagar el costo político y militar de un enfrentamiento directo con la Marina estadounidense en el Caribe.
Para Rusia, Cuba es una ficha en el tablero geopolítico. Un punto de presión contra Washington. Una base para bombarderos estratégicos. Un símbolo antiimperialista que les da prestigio en el Sur Global. Pero no es una prioridad vital. No es Ucrania. No es el Ártico. No es su frontera inmediata.
Cuando la situación aprieta, Moscú elige sus batallas. Y la batalla por el petróleo cubano no está en su lista de prioridades.
El silencio del Kremlin
Lo más revelador no es lo que Rusia dice. Es lo que calla. No ha habido una denuncia enérgica en el Consejo de Seguridad de la ONU. No ha habido una amenaza de represalias contra Washington. No ha habido una declaración del Kremlin diciendo "vamos a garantizar el suministro a nuestro aliado estratégico cueste lo que cueste".
Lo que hay es silencio diplomático. Mientras tanto, los comunicados siguen hablando de "cooperación estratégica" y "hermandad entre los pueblos". Palabras bonitas que no encienden una cocina ni mueven un hospital.
Lo que yo sostengo
Tu pregunta es justa. La respuesta es dura. Rusia dejó de enviar petróleo porque Estados Unidos se lo prohibió al mundo, y Moscú no está dispuesto a desafiar esa prohibición con hechos, solo con palabras.
¿Son aliados estratégicos? En los discursos, sí. En la práctica, cuando las sanciones aprietan, cada uno se rasca con sus propias uñas.
No escribo esto con rabia. Lo escribo con realismo. Porque la Revolución Cubana aprendió hace mucho tiempo que la solidaridad internacional es importante, pero la única garantía de nuestra supervivencia somos nosotros mismos.
Si el petróleo ruso no llega, nos las arreglaremos sin él. Como nos las arreglamos en los 90, cuando la Unión Soviética desapareció de la noche a la mañana y dijeron que Cuba caería en semanas. No caímos entonces. No caeremos ahora.
Porque nuestra fuerza no está en Moscú. Está en nosotros.
Patria o Muerte. Venceremos
28 de julio de 2026
7 comentarios:
Así es como hay que hablar
De René RR:
100% con SC del día 28.
Resistencia global al boom de los centros de datos
William I. Robinson*
El afán implacable de las grandes empresas tecnológicas por expandir la construcción de centros de datos a todos los continentes ha desencadenado un creciente movimiento de resistencia masiva –desde Estados Unidos hasta Irlanda, y desde Chile hasta Malasia–, en el que comunidades de base protestan contra el agotamiento de los recursos hídricos, el aumento desorbitado de las facturas de servicios públicos, la contaminación atmosférica y acústica, y la destrucción del medio ambiente.
Detrás de este auge de los centros de datos se encuentra la revolución de la inteligencia artificial (IA). La cantidad de capital y energía necesaria para el entrenamiento de la IA y la potencia de cálculo se está disparando. A su vez, el enorme incremento en la potencia de cálculo exige cantidades ingentes de electricidad y agua. Este cambio sísmico en las necesidades energéticas ha provocado una carrera mundial por asegurarse terrenos dónde ubicar los centros de datos, fuentes de energía para abastecerlos y los minerales críticos que requieren las nuevas tecnologías impulsadas por la IA.
El auge de los centros de datos no ha dejado ningún continente al margen. China y Estados Unidos experimentan el crecimiento más rápido en este sector. El sudeste asiático vive un auge sin precedentes, con importantes centros neurálgicos en Malasia, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Indonesia y Singapur. América Latina experimenta su propio auge, similar al del sudeste asiático, con centros clave en México, Brasil, Chile, Colombia y Perú. África atraviesa un auge de construcción similar, con centros clave en Sudáfrica, Kenia, Nigeria y Marruecos. Los centros de datos proliferan en Oriente Medio, impulsados por la disponibilidad de terrenos económicos, abundantes combustibles fósiles y miles de millones de dólares procedentes de fondos soberanos de inversión. Un centro de datos en construcción en el estado estadunidense de Utah permite hacerse una idea de las dimensiones colosales de estas megainversiones. Una vez finalizado, ocupará una superficie el doble de grande que la isla de Manhattan, generará más energía de la que consume todo el estado y absorberá enormes cantidades de agua en una zona azotada por la sequía.
La IA está profundizando las redes globales de acumulación, generando nuevas relaciones de clase y de poder, y promete tener un efecto transformador no menos trascendental que el descubrimiento del fuego. Se está convirtiendo rápidamente en una tecnología de propósito general; al igual que la electricidad, se extiende por todas las ramas de la economía y la sociedad, integrándose en todo. El uso de la IA se está disparando en todo el mundo. La creciente dependencia de la IA no se limita a los países centrales del sistema capitalista mundial. La cifra de 78 por ciento abarca todas las regiones geográficas: fue de 72 por ciento en Asia-Pacífico, 80 por ciento en Europa, 82 por ciento en Norteamérica, 75 por ciento en China y 77 por ciento en los “mercados en desarrollo”, categoría que incluye a la India, Oriente Medio y el norte de África, así como a América Central y del Sur.
La revolución de la IA ha reforzado considerablemente el poder de clase de la clase capitalista trasnacional (CCT) sobre la clase trabajadora global y su poder estructural sobre los estados capitalistas. Las corporaciones, los Estados, las instituciones políticas y militares, las escuelas y los hospitales no pueden funcionar sin ellas. Esta dependencia de toda la economía y la sociedad globales respecto a dichas tecnologías otorga a las grandes corporaciones tecnológicas un enorme poder estructural sobre los Estados y los pueblos. La nueva clase dominante se está consolidando como un bloque triangular de capital trasnacional que reúne a los gigantes tecnológicos, al capital financiero trasnacional y al complejo militar-industrial-represivo; o, dicho de otro modo, el bloque aglutina a Silicon Valley + Wall Street + el Pentágono.
Resistencia global ... (2 y fin)
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha denominado al nuevo orden de la IA como “ Pax Silica”. Durante el primer año de su segundo mandato, el gobierno de Trump emprendió una desregulación desenfrenada de la IA y prometió fomentar una enorme expansión de los centros de datos. Encabezada por el nuevo complejo de capital hegemónico, la CCT ha desatado una fase depredadora de expansión impulsada por lo digital en todo el mundo, orientándose hacia formas más salvajes de acumulación extractivista al apropiarse de tierras, energía y recursos minerales para satisfacer las demandas de la tecnología de IA y los centros de datos.
En manos de la CCT, la IA es un instrumento de lucha de clases contra las clases trabajadoras y populares globales. La guerra, el control social y la represión se están digitalizando y automatizando. Las cadenas de suministro globales de IA abarcan desde la extracción de minerales y la manufactura hasta los centros de datos. Cada etapa del proceso conlleva el desplazamiento de comunidades, la explotación laboral y la represión de la resistencia. El Estado de IA es un Estado bélico con una capacidad reforzada de vigilancia y control. La tendencia general de la inversión y la acumulación de capital a escala mundial se está desplazando hacia una militarización avanzada impulsada por la IA.
Vista bajo esta óptica, la creciente resistencia mundial al auge de la construc-ción de centros de datos constituye una lucha de la clase trabajadora desde abajo. Se han registrado en meses recientes protestas en masa desde Irlanda hasta México, Chile, los Países Bajo, Malasia, el Reino Unido, Brasil, España, Australia y en todo Estados Unidos, en otros países, a medida que surge un movimiento global para oponerse a los multimillonarios oligarcas tecnológicos.
* Profesor distinguido de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara.
https://www.jornada.com.mx/2026/07/28/opinion/014a1pol
Trump: ¿peso muerto?
Luis Linares Zapata
Aun en el tiempo de sus horas altas, D. Trump no llegó a ser considerado un presidente de prestigio, ni tampoco eficaz, al frente del gobierno estadunidense. Menos aún como el líder internacional, envidiable entre los muchos del mundo. Aunque, ciertamente, prevaleció un fundado temor a sus exigencias y amenazas arancelarias. Tan pronto como se introdujo en la Casa Blanca empezaron a fluir, con desorden notable, sus aires de gran mandatario que nunca ha sido.
Él se ve a la altura de héroes consagrados, G. Washington o F. Roosevelt como ejemplos. Lo que sí apareció fue el inestable disruptor del orden establecido. No para modificarlo, en bien de la comunidad mundial y de su mismo país, sino para ser visto, y sobre todo apreciado, como un personaje descentrado, caprichoso y gandalla. Andando los días de su gestión aparecieron, en sucesión inevitable, una densa colección de sus defectos como persona y político. La imagen pública, encuestada, lo muestra en pronunciado descenso en su aceptación ciudadana. A tal punto, que apenas logra conservar puntuaciones cercanas a 30 por ciento.
Los juicios que recibe entre sus conciudadanos no son los que su mismo aprecio personal pudiera desear. La coalición –MAGA– que lo llevó a la presidencia, padece tensiones internas debido a sus inestables decisiones, deshonestidades y afrentas. La aureola que creyó continua y duradera, como resultado de la reciente captura del venezolano Nicolás Maduro, se esfumó tan pronto como llegó prisionero. La veloz extracción, sin baja alguna de sus enviados, la presumió y, todavía la usa, para amenazar a otras naciones, Cuba, como insignia de su gran poder.
El respeto que podría recabar, entre la comunidad internacional, se reduce a un grupo de mandatarios de poca o ninguna monta. (66 de ellos) Novoa en Ecuador, o los de Honduras, El Salvador y similares, incluyendo a J. Milei de una Argentina angustiada y revuelta. Habrá que asentar, en su favor, los enormes ingresos derivados de los aranceles sin inflación significativa paralela. Hay, también, un flujo de inversiones que vuelven a instalarse en su territorio.
Pero el gran contraste que padece, continuamente, se refiere a la figura del chino Xi Jinping. Verlos juntos permite apreciar mejor la crudeza del contraste. La aureola de poder proyectado no le favorece del todo a pesar de presidir la potencia que fue y sigue siendo. Sus acciones y omisiones han logrado que, delante de sus pretensiones, se erija un verdadero contrabalance opositor. Los BRICS +, ahora son ese grupo de naciones que reclaman buena parte de la riqueza del mundo.
Y, por si fuera poco, la sólida unión y acuerdos que han logrado tanto Rusia como China, alargan una sombra militar de inmenso alcance actual. Todo esto se ha consolidado en relativamente poco tiempo. Mucho de lo cual se debe a los temores y trampas, continuas amenazas esparcidas sin cesar. La cotidiana colección de aranceles, impuestos a diestra y siniestra, no se detiene ante consideración alguna entre razones que la misma ley rebate. Los anuncia y cancela o reduce sin cesar, logrando desconcierto hasta para los propios encargados de administrarlos. No son pocos los que han sido rechazados por jueces, magistrados o legisladores. Todo este desbarajuste disminuye su muy reducido catálogo de logros.
Trump: ¿peso...? (2 y fin)
La cercanía de las elecciones de medio tiempo es, sin duda, una pesadilla para Trump y para muchos de sus correligionarios republicanos. Para el resto del mundo, una acariciada esperanza y oportunidad. Varios de sus militantes padecen creciente nerviosismo ante la posibilidad de perder sus curules, alcaldías o gubernaturas. De materializarse el ya notorio conjunto de pérdidas supuestas, Trump quedará mermado en sus facultades para decidir tal y como lo ha hecho hasta este día. Pero algo de lo descrito palidece si se sitúa frente a dos consideraciones de validez (tragedias) humana. La complicidad real con Israel en el genocidio palestino y la feroz acometida contra Cuba que, para un creciente número de observadores, raya en otro efectivo genocidio. La ciudadanía estadunidense transita, de una fingida ignorancia a indiferencia ilegítima, acerca de esta doble culpabilidad social y de valores.
Finalmente, su reclamada corona de vencedor ha quedado mancillada por la inconclusa guerra contra Irán que, para no pocos observadores, ha perdido. El ataque combinado con Israel los ha llevado a infligir, al mundo, elevados costos de energía, no previstos, al bloquear el estrecho de Ormuz. Los objetivos planteados por la invasión conjunta no se cumplieron. Las negociaciones son lastradas por la adicional vulnerabilidad de otro vital estrecho, afectado por los hutíes, aliados de Irán. Todo un problema, de magnitud considerable que hoy es el constante dolor de cabeza del gobierno republicano. Lanzar la repentina cruzada contra las izquierdas mundiales terminará por radicalizar las tensiones internas sin compensación ni lucro político a la vista.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/29/opinion/trump-peso-muerto
Cristina Fernández, ex presidenta de Argentina, denunció ante la ONU “machismo estructural" y persecución política”
Ap
Buenos Aires. La ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple una condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos por corrupción, denunció ante el Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas a los jueces que la sentenciaron por “machismo estructural” y persecución política.
“Lo hago con la convicción de que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos constituye una conquista de la humanidad precisamente para momentos como éste: cuando los mecanismos internos de un país dejan de proteger a las personas frente a los abusos del poder”, explicó la ex mandataria de centroizquierda -que gobernó el país entre 2007 y 2015 y fue vicepresidenta entre 2019 y 2023- en una publicación difundida el miércoles en sus redes sociales.
La presentación, a cargo de dos abogados extranjeros, tuvo lugar al cumplirse el primer año del arresto domiciliario que se le impuso a Fernández de Kirchner luego de que la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a seis años de prisión por administración fraudulenta en la licitación pública para la construcción de obras viales durante su gestión, de lo que no se presentaron pruebas durante el proceso, y en el que muchos testigos fueron coaccionados para declarar en su contra.
La dirigente de 73 años, que se encuentra recluida en su apartamento de Buenos Aires, enfrenta actualmente otro juicio por asociación ilícita en una causa que involucra también a varios empresarios que habrían pagado millonarios sobornos a funcionarios durante su gobierno.
Fernández, quien rechaza los cargos en su contra, sostuvo que “lo que he padecido y padezco no puede comprenderse únicamente como una sucesión de decisiones judiciales equivocadas”.
“Estamos frente a graves violaciones de derechos humanos, nacidas de un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino”, remarcó. “Con los desastres que se han hecho a lo largo de la historia en nuestro país… ¿ser la única expresidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?”.
Añadió que el fin último de la supuesta persecución judicial en su contra es proscribirla políticamente. “La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal... Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas”, señaló.
El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con sede en Ginebra, primero debe admitir el recurso presentado por la ex presidenta antes de pronunciarse, aunque sus resoluciones no necesariamente son vinculantes.
Por tratarse de una condena firme, la única posibilidad concreta que tiene Fernández de Kirchner de recuperar su libertad es un indulto presidencial, algo improbable bajo la gestión actual del presidente ultraderechista Javier Milei.
Pero este escenario podría revertirse el próximo año si el peronismo regresa al poder con un triunfo en las elecciones generales de octubre.
“Con la misma convicción con la que siempre enfrenté las horas más difíciles de nuestra historia y las de mi propia vida: muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos”, concluyó la ex presidenta.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/29/mundo/cristina-fernandez-ex-presidenta-de-argentina-denuncio-ante-la-onu-machismo-estructural-y-persecucion-politica
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