Ernesto Limia
El pasado 3 de abril el presidente Miguel Díaz-Canel concedió una entrevista a Newsweek, revista semanal de noticias con sede en Nueva York fundada en 1933. Según Comscore, Inc., empresa global de medición y análisis de medios, el tráfico total de Newsweek en Estados Unidos aumentó 45 % en 2025 respecto a 2024 y en la actualidad cada mes llega a 100 millones de personas.
La entrevista desató la furia de la plataforma anticubana. Desde el siglo XIX Cuba ha debido sufrir un andamiaje mediático en Estados Unidos que no tiene recato en exacerbar enconos con tal de vender noticias. Ya en 1889 artículos aparecidos en The Evening Post y The Manufacturer obligaron a Martí a responder con esa lección de dignidad nacional, que él tituló: "Vindicación de Cuba”.
Y cuando el 15 de febrero de 1898 como resultado de un accidente interno estalló en la rada capitalina el acorazado Maine, el corresponsal del diario The New York World sin verificar lo ocurrido envió la noticia a su redacción con un titular elocuente: “Los españoles han volado el Maine en La Habana”.
Seis décadas más tarde cuando a su triunfo la Revolución juzgó a los responsables del clima de terror sufrido por Cuba entre 1952 y 1958, los medios que se mantuvieron callados ante la crueldad de Batista desataron una campaña articulada por el director de la CIA. No tenían cómo refutar el respaldo popular a la medida y presentaron al pueblo cubano como una masa ávida de sangre, con un concepto extravagante de la justicia, y a Fidel como un caudillo obcecado por la sed de venganza. Cuba debió entablar una batalla política y diplomática que denominó Operación Verdad. Cerca de 400 reporteros y algunas personalidades de Estados Unidos, Canadá y América Latina acudieron al acto organizado el 21 de enero de 1959 en el Palacio Presidencial, que congregó a un millón de personas.
Fidel sabía que era importante hablar a la opinión pública de Estados Unidos, un país diverso que el propio Martí definió en “Vindicación de Cuba”. “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, escribió, en referencia a Augustus K. Cutting, periodista dotado de astucias perversas que promovió los incidentes aprovechados por los sectores expansionistas para desatar el conflicto que le permitió a Estados Unidos robar a México más de la mitad de su territorio. Y hasta el último día de su existencia Fidel aprovechó toda oportunidad para reunirse con periodistas o editores estadounidenses, por complejo que fuese su interlocutor; aunque no puede negarse que siempre fue capaz de imponer el tono por su cultura, ética y don comunicativo.
Lo cierto es que una vez que ya no estuvieron en la dirección del país Fidel ni Raúl, los medios de la gran prensa estadounidense manejaron el tema Cuba a partir de una plataforma diseñada para desprestigiar a la Revolución, y hasta la entrevista con Newsweek el presidente Díaz-Canel no había podido tocar la sensibilidad de una parte no despreciable del pueblo estadounidense. Seis días después, el 9 de abril apareció en Meet the Press, espacio de la cadena NBC News, el más antiguo de la historia de la televisión estadounidense —tuvo su primera edición el 6 de noviembre de 1947 y en los próximos 80 años no ha abandonado la parrilla dominical.
Meet the Press genera más titulares los lunes por la mañana en la prensa escrita que cualquier otro de asuntos públicos en Estados Unidos y, desde el presidente John F. Kennedy, todos los hombres que han ocupado el Despacho Oval aparecieron en él en algún momento de su carrera. La periodista que vino a La Habana, Kristen Welker, debutó como entrevistadora de sus programas el 17 de septiembre de 2023 con Donald Trump. Ese día Trump habló a 2,98 millones de personas y en NBC causó indignación su inventario de falsedades y afirmaciones infundadas, lo que hizo a sus directivos replantearse la opción de volverlo a entrevistar dada su tendencia patológica a mentir y lo difícil que resulta verificar los hechos en tiempo real. Otro dato: desde que Kristen asumió la conducción, aumentó la audiencia a 3,06 millones de televidentes frente a Face the Nation de CBS con 2,66 millones; y This Week con 2,49 millones; del total, Meet the Press promedia 516 000 telespectadores de 25 a 54 años; Face the Nation, 501 000; This Week, 464 000.
Fidel compareció en Meet the Press el 19 de abril 1959 durante su visita a Estados Unidos. Desde entonces ningún otro cubano había aparecido, sin contar —como apunté— que se trata de la primera entrevista de Díaz-Canel a una televisora estadounidense. Y aunque su posición de principios despertó titulares sensacionalistas entre grandes medios, incluido The New York Times —al presentarlo como un “desafío” a Trump—, de cara a tanta distorsión mediática como parte del diseño de guerra psicológica que se nos aplica nuestro presidente tuvo la oportunidad de hablarle a la opinión pública estadounidense.
Se sabe que a nuestro pueblo le disgusta el tono complaciente de las preguntas que le realizan en las conferencias con la prensa nacional y, en mi modesta opinión, ante el acento de Kristen y la complejidad de sus interrogantes, Díaz-Canel brindó la mejor entrevista de toda su vida —expresión de decencia, sabiduría política y coraje que hubiese hecho sentir orgulloso al propio Fidel.
Hoy el canciller Bruno Rodríguez habló a otra cadena: ABC News. Explicó que Cuba se toma las amenazas de Trump muy en serio y ejercerá su derecho legítimo a defenderse si sufre un ataque militar; mas en correspondencia con la ética y la responsabilidad que ha caracterizado a la escuela diplomática fundada por Fidel y Raúl Roa, habló sin atisbo de bravuconería: “Parece que el gobierno de Estados Unidos ha elegido un camino peligroso, un camino que podría conducir a consecuencias inimaginables, a una catástrofe humanitaria, a un genocidio, a la pérdida de vidas cubanas y jóvenes estadounidenses, y también podría desembocar en una masacre en Cuba”.
Los cubanos no tememos a la muerte cuando de la patria se trata, no cejamos en principios y no entregaremos de rodilla la nación que nuestros abuelos y padres nos legaron de pie. Pero desde el siglo XIX acá pelean hombres y mujeres de elevadas convicciones ideológicas y principios civilistas. No tememos a las amenazas ni tampoco nos dejamos arrastrar por las provocaciones. Fidel siempre dijo que las guerras no se provocan y una vez que te agreden no se terminan sino con la victoria. Este pueblo que tantas muestras de heroísmo ha brindado por más de 160 años no quiere la guerra. Por tanto, mientras nos preparamos en el orden militar, continuemos hablando a la patria de Lincoln. Es loable el esfuerzo que nuestro presidente encabeza en esa dirección, gracias al extraordinario trabajo de la cancillería. A eso le teme Marcos Rubio, a la grandeza moral de una Revolución cuyos diplomáticos son tratados con el respeto que se prodiga a las grandes potencias.
Podrán agredirnos, esta administración fascista no tiene escrúpulos; pero, a diferencia de lo que pudo hacer Venezuela, la voz de Cuba ha llegado a la opinión pública de la Unión. ¿Resultado? Una reciente encuesta mostró que el 64 % de los estadounidenses se opone a una guerra contra Cuba; en tanto solo un 15 % la apoyaría. Expertos consideran que el binomio Trump-Rubio es capaz de lanzarse a una nueva aventura para distraer la atención del atolladero en que se encuentra en el Estrecho de Ormuz. Aunque en lo personal pienso que no están en condiciones de disociarse en este minuto, en ese dramático caso aquí estaremos las revolucionarias y los revolucionarios cubanos: no dejaremos morir las ideas de Fidel en el año de su centenario.
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