jueves, 7 de mayo de 2026

Fidel como teórico-político: dos lecturas

Jaime Ortega

El centenario de Fidel Castro obliga a dimensionar las múltiples facetas de un personaje que ni sus más enconados adversarios pueden eludir como figura central del derrotero de la segunda mitad del siglo XX. Si bien en Cuba existe una creciente publicación de artículos y libros que evocan aspectos de su vida o personalidad, es notable la ausencia de aproximaciones que contribuyan a pensar su adscripción dentro de un campo teórico–político más amplio.

Es bien sabido que existe una longeva polémica sobre el momento en el que Fidel se adhiere a ideas marxistas, tensionando la veta entre el socialismo como horizonte político, a la liberación nacional como escenario central del drama social y las formas nacional–revolucionarias o republicanas radicales como mecanismo táctico.

Como sea que se le considere, lo cierto es que han sido pocas las caracterizaciones y aproximaciones a su pensamiento, más allá de aportes puntuales. Pienso, por ejemplo, en el vínculo estratégico que Fidel tuvo con la ganadería, que ha sido desarrollado por Reinaldo Funes.

Por ello es preciso mirar desde otro mirador, pues como decía Louis Althusser, la teorización política no siempre se encuentra en tratados y más bien aparece en “estado práctico”. El caso de Fidel parece corroborar plenamente esto: el gris de las aulas universitarias donde se lee “teoría” no permite dimensionar el verde olivo de la cualidad política.

Es por ello que en esta ocasión queremos evocar dos lecturas en clave teórico–política: la que hizo el triunvirato de Mirta Aguirre, Isabel Monal y Denia García y publicado en 1980 bajo el título El leninismo en la historia me absolverá y la que ejerció Marta Harnecker en La estrategia política de Fidel. Ambos documentos hacen parte ya de un ejercicio de relectura de la práctica teórica de Fidel, donde ya no es solo un líder popular, sino el forjador de lo que Debray llamó “un leninismo apresurado” y el poeta haitiano Depestre colocó así: “Camarada Lenin/ la en Cuba la leyenda de tu regreso lleva/ una gran bara negra”. Sobre la presencia de Fidel con la poesía habrá que explayarse después.

Aguirre, Monal y García ejercieron una tensión sobre el famoso discurso de defensa que Fidel redactó en la cárcel y posteriormente se volvió uno de los libros más editados en nuestro continente. Ahí, bajo el auspicio de una concepción del leninismo como una lectura de las condiciones concretas de la coyuntura, el conjunto del texto elabora una concepción a partir de la figura de Lenin y del paso del momento “nacional–liberador” al socialista. Ello les permitió, además, releer La historia me absolverá más allá del canon republicano y mirar, por ejemplo, que las demandas contenidas en el discurso poco operaban en una realidad que orillaba a una transición socialista si querían ser vigentes. Igualmente, con Lenin como compañero de ruta y no como modelo a calcar, las autoras demarcaban la categorización del sujeto político actuante en el discurso de Fidel: el pueblo. Esto resultaba importante pues habilitó una gran coalición política que sustentó el proceso revolucionario.

Por su parte, la chilena Harnecker comienza su libro deslindando la capacidad del líder como estratega militar y su posición como estratega político. Es de esto último que trata el libro en cuestión: presentar la capacidad de emplazamiento de hegemonía, de construcción de alianzas, de relectura de la coyuntura y no sólo de su virtud en el campo de batalla. Lo que la pensadora chilena mira a partir de la narración conocida del derrotero del líder es la capacidad de articulación de fuerzas políticas. Al igual que otros en la época, la autora piensa que “Fidel ha sido el máximo exponente del leninismo en nuestro continente”.

Esto es así no porque este haya leído o “aplicado” la teoría política del conductor de la revolución soviética, sino porque construyó las condiciones para lograr hacer confluir a diversas fuerzas sociales mediante consignas, programas y alianzas, colocándolas en un escenario que obligaba, poco a poco, a tomar las decisiones cruciales para lograr los objetivos, sin preocuparse por la “pureza revolucionaria abstracta”.

Es cierto que falta mucho para que en las aulas latinoamericanas Fidel pase de ser el polémico personaje histórico al motivador de una reflexión política de largo alcance. Sin embargo, ello no impide que señalemos aquí el adelanto fundamental: las aproximaciones aquí expuestas, con sus diferencias, muestran un Fidel constructor de hegemonía política al amparo de la noción de pueblo y alianzas amplias. Esto no como manual o receta, sino como capacidad de tomar el pulso tanto a los deseos populares como a los procesos de ampliación de la conciencia. Ambos en un marco de disputa de horizonte de sentido del vínculo entre nación y revolución y que hoy son clave para reimaginar los horizontes de la liberación nacional, tan urgente en tiempos de ofensiva imperial e ignominioso vasallaje oligárquico.

1 comentario:

silvio dijo...

Actuaremos contra los cárteles si México no lo hace: Trump
Jim Cason y David Brooks

Washington y Nueva York. El presidente Donald Trump, al enfrentar preguntas incómodas sobre la impopular guerra contra Irán, retornó a uno de sus temas favoritos y desde la Casa Blanca amenazó con que su gobierno asesinará a narcotraficantes en territorio mexicano.

“El ingreso de drogas a nuestro país por mar, por océano, por agua, ya está muy bajo”, comentó el presidente ante reporteros en un evento con su esposa para celebrar el Día de las Madres. “Ahora hemos iniciado la fase terrestre, la cual es mucho más fácil. Escucharán algunas quejas de algunas gentes, como los representantes de México y otros lugares. Si ellos no van hacer la tarea, nosotros haremos la tarea, y ellos entienden eso”, afirmó.

El gobierno estadunidense continúa cometiendo ejecuciones extrajudiciales contra lanchas en el Caribe y Pacífico latinoamericano, afirmando que están transportando drogas ilícitas, pero sin ofrecer pruebas más allá de videos borrosos grabados desde los drones que atacan y hunden esas embarcaciones. Van más de 190 hasta la fecha.

El mandatario festejó nuevamente esas operaciones, repitiendo las estadísticas oficiales de que el envió de drogas por vía marítima está casi en cero, y emitió sus amenazas a México y otros países que según él permiten el flujo de drogas por las vías terrestres.

Sin embargo, los periodistas en la Casa Blanca no cambiaron su enfoque a ese tema, y varias horas después interrogaron nuevamente a Trump sobre su guerra en Irán.

En un evento que preparó para promover el concurso de lucha extrema que anunció será realizado en los jardines de la Casa Blanca en junio, se le preguntó por qué no avanzaban las negociaciones con Irán, dado que el mandatario ha repetido que proceden “muy bien”. Trump declaró: “los enemigos tienen un gran orgullo”.

Pero inmediatamente después giró hacia Venezuela, y recordó a los medios de la acción militar en enero contra ese país que él siempre elogia como un gran triunfo: “fuimos a Venezuela, gente inteligente, grandes gentes, tienen fuerzas armadas realmente fuertes. Ganamos rápidamente”. Agregó que eso “ha sido una gran cosa para Venezuela, la gente está muy contenta, están bailando en las calles porque tienen mucho más dinero por las grandes empresas petroleras que están llegando ahí”. Subrayó que Exxon Mobil, Chevron y otras petroleras quieren estar en Venezuela, “todas quieren ir allá y otros lugares”.

Desde inicios de su segundo gobierno, Trump ha caracterizado al narcotráfico como “terrorismo” y una nueva estrategia antiterrorista emitida ayer por la Casa Blanca repitió esta caracterización. “Los vínculos entre los cárteles y el terrorismo yihadista están enraizados en los masivos ingresos de droga que financian a las organizaciones terroristas y las redes criminales trasnacionales y permiten sus operaciones contra Estados Unidos”, resume el documento. El secuestro realizado en Venezuela, afirma esta nueva estrategia, es “el proyecto para una Doctrina Monroe moderna.

“Ya no permitimos a los cárteles y bandas que han envenenado a millones de estadunidenses operar libremente en nuestra región ni traficar sus drogas, armas o mujeres y niños a nuestro país”, escribió Trump en una nota de introducción de la nueva estrategia. “Lo haremos en concierto con los gobiernos locales cuando estén dispuestos y puedan trabajar con nosotros. Si no pueden, o no lo harán, aun tomaremos cualquier acción necesaria para proteger a nuestro país, sobre todo si el gobierno (extranjero) es cómplice con los cárteles”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/07/politica/actuaremos-contra-los-carteles-si-mexico-no-lo-hace-trump