miércoles, 8 de abril de 2026

Irán, una tregua pírrica para Trump

 Macarena Vidal Liy

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado el acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán como un triunfo. Un logro que describe en su estilo característico, con muchas mayúsculas y muchas exclamaciones. Pero, a la espera de ver los resultados que arrojarán las negociaciones en Islamabad, lo conseguido de momento es una tregua de términos pírricos. El gran logro de Washington es abrir un paso marítimo que no estaba cerrado antes de comenzar su ofensiva; por el camino ha ofendido a sus aliados y dinamitado su imagen internacional, ha vaciado sus arsenales de munición y ha puesto en contra a su opinión pública.

En su anuncio, Trump ha planteado la pausa en las hostilidades como una concesión, casi un favor a los mediadores paquistaníes cuando solo faltaba una hora y media para dar la orden de lanzar un ataque masivo contra la infraestructura civil iraní. Un acto de magnanimidad porque —escribía en su red social— “ya hemos cumplido de sobra todos nuestros objetivos militares y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo sobre una paz a largo plazo”.

Los detalles apuntan, no obstante, a que quien sale mejor parado es Teherán. Las conversaciones, según ha admitido el propio Trump, tendrán como punto de partida el plan de la República Islámica; no el de Estados Unidos, de 15 apartados. Tampoco está claro en qué términos Irán abrirá el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo.

Teherán entra en la tregua con su uranio enriquecido bajo tierra, pero intacto. El régimen se mantiene en pie y con el control del país, por mucho que el inquilino de la Casa Blanca insista en que se ha producido un cambio total. Su capacidad de infligir daños al enemigo quedó demostrada con el derribo la semana pasada de un caza F-16 que obligó a Estados Unidos a lanzar una arriesgada misión de rescate de los tripulantes en la que empleó 155 aeronaves y “centenares” de hombres, según precisó en una rueda de prensa el lunes Trump. En aquella operación, Estados Unidos perdió varios aviones y al menos dos helicópteros, por valor de cientos de millones. 

Mientras, Estados Unidos ha pagado un precio muy caro por una guerra que eligió arrastrado por un Israel deseoso de acabar con su mortal enemigo, como admitió en su momento el secretario de Estado, Marco Rubio, y dejaba claro este lunes el periódico The New York Times en una detalladísima crónica sobre la última reunión en la Casa Blanca entre Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el 11 de febrero, dos semanas antes de comenzar la guerra. 

La decisión de atacar ha enfrentado a Washington con sus aliados. En el caso europeo, las críticas del presidente a los socios que no quisieron ceder sus bases ni su espacio aéreo para su uso en la guerra, o participar en una coalición para abrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, han reabierto, y agrandado, la brecha creada por el deseo de Trump de hacerse con Groenlandia. Esa herida vuelve ahora a sangrar: “Si quieren saber la verdad, todo empezó con Groenlandia. No nos la han querido dar, y yo dije: ‘adiós muy buenas”, mencionaba el republicano, casi de pasada, en una rueda de prensa este mismo lunes. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que visita este miércoles la Casa Blanca, tendrá que hacer gala de sus artes más melifluas para aplacar al republicano.

La relación con los aliados asiáticos tampoco ha quedado bien parada. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se llevaba de su visita a la Casa Blanca una broma pesada del republicano sobre el ataque de Japón a Pearl Harbor. Corea del Sur ha visto con alarma no solo las quejas de Trump sobre la falta de colaboración en Ormuz, sino también cómo las fuerzas estadounidenses se llevaban de su territorio un sistema de defensa antiaérea THAAD que había costado a Seúl una crisis diplomática y un boicot comercial millonario de China. El despliegue militar en el golfo Pérsico ha desviado también otros activos militares —barcos, soldados, munición— que protegían a sus socios en el Pacífico.

La guerra también ha dejado a las fuerzas de Estados Unidos en una situación precaria. Como advertía el general Caine en las reuniones del equipo de seguridad nacional en la Casa Blanca previas a la guerra, se ha gastado mucha más munición e interceptores de defensa antiaérea de los que el país podrá reponer durante años. 

La economía mundial ha sufrido un duro golpe, del que la primera potencia del mundo, por mucho que Trump haya presumido de estar a salvo, no se va a poder librar. El precio de la gasolina en Estados Unidos había superado los cuatro dólares por galón, una barrera psicológica de difícil aceptación para un público que considera ese encarecimiento la consecuencia más grave de la guerra por abrumadora mayoría —un 69%, según un sondeo de Pew—. El propio Trump reconocía estos días la impopularidad de la guerra entre sus propios votantes: “Los estadounidenses querrían que volviéramos a casa”.

Pero el precio más caro que tendrá que pagar Estados Unidos por esta guerra aún está por venir: el desplome de su imagen internacional en un conflicto elegido e ilegal. La constatación de que un gobierno en Washington está dispuesto a perpetrar crímenes de guerra y su presidente se declara “nada preocupado”. 

El aterrador mensaje de Trump de este martes en redes sociales —“esta noche morirá toda una civilización”— es de los que no se olvidan. De los que dejan un poco de trauma, y anonadan, y crean sensación de culpabilidad solo por haberlo leído. “Repugnante”, en palabras de Volker Türk, el comisario de Derechos Humanos de la ONU. Ahí queda, para la historia, el 7 de abril de 2026. El día en que un presidente de Estados Unidos amenazó sin ambages con exterminar a una población de 91 millones de habitantes. El día en que Washington se cubrió de oprobio.

https://elpais.com/internacional/2026-04-08/iran-una-tregua-pirrica-para-trump.html

2 comentarios:

silvio dijo...

IRÁN: TRUMP ACEPTÓ NUESTRAS CONDICIONES; ES UNA "RETIRADA HUMILLANTE"
Afp, Ap, Reuters, Europa Press y Sputnik

Teherán. Irán anunció ayer que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó sus condiciones para poner fin a la guerra, lo que calificó de una “retirada humillante” del mandatario republicano y anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz durante dos semanas para dar pie a negociaciones con Washington.

Tras el anuncio del mandatario estadunidense después de que Pakistán –mediador en la disputa– instó al jefe de la Casa Blanca a desistir de su ultimátum a Irán que expiraba anoche para que reabriera el estrecho de Ormuz, de lo contrario “toda una civilización morirá”, el país islámico propuso un plan de paz “viable” de 10 puntos para poner fin a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 febrero.

Las demandas de Irán para poner fin al conflicto incluyen el control de la vía marítima de Ormuz, el retiro de fuerzas estadunidenses de la región, el levantamiento de sanciones, la liberación de sus activos congelados y una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que haga vinculante el acuerdo.

Las exigencias indican un esfuerzo por reformar tanto el orden geopolítico en Medio Oriente como el comercio mundial de petróleo.

Pakistán propuso que ambas partes observaran un alto el fuego de dos semanas y que durante ese tiempo Irán permita el paso sin obstáculos de buques petroleros y de otro tipo por la vía marítima, como gesto de buena voluntad para facilitar la labor diplomática, informó el diario The New York Times.

Según un funcionario regional, el plan de alto el fuego de dos semanas prevé que tanto Irán como Omán puedan cobrar a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, informaron la agencia Ap y el diario Haaretz.

La fuente agregó que el dinero recaudado por Irán se utilizaría para la reconstrucción, pero no se definió para que lo usará Omán, ya que el estrecho se encuentra en aguas territoriales de ambas naciones. El estrecho era considerado una vía marítima internacional y nunca antes se pagaron peajes.

Minutos después de que Trump anunció una prórroga por dos semanas de su ultimátum contra la república islámica, el canciller de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que el paso seguro por esa crucial vía fluvial sería posible durante un periodo de dos semanas, mediante la coordinación con las fuerzas armadas iraníes.

En un mensaje en X, Araghchi publicó una declaración en nombre del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la República Islámica en la que agradeció al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, por sus “incansables esfuerzos para poner fin a la guerra”.

El diplomático escribió en la red social: “en respuesta a la fraternal solicitud del primer ministro Sharif en su tuit y considerando la petición de Estados Unidos de entablar negociaciones basadas en su propuesta de 15 puntos, así como el anuncio del presidente estadunidense sobre la aceptación del marco general del planteamiento de 10 puntos de Irán como base para las negociaciones, declaro en nombre del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, que:

“Si se detienen los ataques contra Irán, nuestras poderosas fuerzas armadas cesarán sus operaciones defensivas.

“Durante un periodo de dos semanas será posible el paso seguro a través del estrecho de Ormuz mediante coordinación con las fuerzas armadas de Irán y teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas”, afirmó Araghchi.

La televisión estatal iraní difundió un comunicado en el que afirmó que Trump aceptó las condiciones de Teherán para poner fin a la guerra, y calificó el hecho de “retirada humillante” del presidente Trump.

silvio dijo...

Irán: Trump aceptó ... (2 y fin)

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ordenó a todas las unidades militares cesar el fuego, según un comunicado leído en el canal de noticias estatal Irib, dos horas después de que el jefe de la Casa Blanca anunció que Estados Unidos e Irán llegaron a un acuerdo.

“Este no es el final de la guerra, pero todas las ramas militares deben acatar la orden del líder supremo y cesar el fuego”, se difundió mediante el comunicado.

Declara Consejo Supremo una gran victoria

Por su parte, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional declaró, según Irib, que“Irán ha obtenido una gran victoria y ha obligado a Estados Unidos a aceptar el plan de 10 puntos para negociar la paz”.

El organismo añadió que “Estados Unidos reconoce el principio de no agresión a Irán, el mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, la continuación del enriquecimiento de uranio por parte de Teherán, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la suspensión de todas las resoluciones del Con-sejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas y de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Está de acuerdo con el pago de una indemnización, así como con la retirada de las tropas estadunidenses de Medio Oriente y el cese de la guerra en todos los frentes”.

Al Jazeera informó que Irán sólo aceptará el fin de la guerra cuando –teniendo en cuenta la aceptación por parte de Teherán de los principios previstos en el plan de 10 puntos– también se hayan concretado sus detalles en las negociaciones, al referirse a los puntos claves de la declaración del Consejo Supremo Nacional iraní.

Sin embargo, Israel continuó anoche atacando Irán, declaró un portavoz militar de Tel Aviv a CNN, lo que fue confirmado por un funcionario que habló bajo anonimato con la agencia Ap.

En Teherán, manifestantes celebraron el alto el fuego ondeando banderas y con la consigna: “¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, muerte a los que ceden!”

Algunos quemaron banderas estadunidenses mientras los organizadores intentaban calmar a los más exaltados.

Antes del anuncio del acuerdo, miles respondieron al llamado del gobierno de formar cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas, en momentos en que la Guardia Revolucionaria advirtió que privaría “a Estados Unidos y a sus aliados del petróleo y el gas de la región durante años” y ampliaría sus ataques en toda la región del golfo Pérsico si Trump cumplía su amenaza de que “toda una civilización moriría” anoche, en referencia a Irán.

Durante la mañana, en Teherán el ánimo fue sombrío. Un joven en una cafetería habló de cómo la situación se estaba volviendo cada vez más desesperada y el país enfrentaba la posibilidad de cortes masivos de electricidad, si Trump cumplía su amenaza. “Creo que estamos atrapados entre las hojas de unas tijeras”, señaló el hombre, hablando bajo condición de anonimato porque temía represalias.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/08/mundo/trump-acepto-nuestras-condiciones-es-una-retirada-humillante-iran