domingo, 16 de julio de 2023

Crisis climática: alerta global

Según la Agencia Meteorológica de Japón, la temperatura media global del pasado 7 de julio fue de 17.25 grados Celsius, la más alta desde que se tiene registro. Ese promedio maquilla los extremos de calor que se están alcanzando en varias regiones del mundo. De acuerdo con los pronósticos, esta semana se batirá el récord de la mayor temperatura medida en Europa: los 48.8 grados marcados en la isla italiana de Cerdeña en agosto de 2021, mientras en el californiano Valle de la Muerte se esperan hasta 54 grados.

No son meras cifras. Este calor fuera de los rangos históricos se cobra vidas, causa problemas de salud a millones de personas, afecta la producción de alimentos y exacerba los incendios forestales que año con año son motivo de una preocupación creciente por las extensiones devastadas, su impacto en las actividades humanas y la frecuencia con que tienen lugar. Es un círculo vicioso mortífero: a menos superficie forestal, mayores temperaturas, sequías más prolongadas y riesgos incrementados de que se eleven el número y la intensidad de las conflagraciones. El mes pasado, la sociedad global observó con estupefacción las imágenes de la metrópoli por antonomasia, Nueva York, completamente cubierta por una neblina naranja, espesa y tóxica. Era el humo de los incendios que azotaban la provincia canadiense de Quebec, a más de 800 kilómetros de distancia. En el país septentrional son habituales los fuegos durante la temporada seca en su vasta zona boscosa, pero esta vez no sólo se quemó una superficie sin precedente, sino que los incendios comenzaron antes de lo previsto.

Pese a todas las evidencias de que nos encontramos ante una amenaza para la subsistencia de la civilización e incluso para la humanidad como especie, quienes más podrían y deberían hacer al respecto se mantienen imperturbables en su insensatez, insensibilidad y arrogancia. El ejemplo brindado por el ultraderechista gobernador de Texas, Greg Abbott, resume a la perfección la actitud de las élites: en medio de la que podría ser la mayor onda de calor en siglos, el político republicano aprobó una ley que prohíbe a los trabajadores de la construcción tomarse un descanso para beber agua en medio de labores que los exponen a la inclemencia del sol y al peligro de padecer choques térmicos. El mensaje es claro: las derechas defenderán los intereses corporativos, aunque el barco entero de la economía mundial está en riesgo de hundirse por la catástrofe climática.

Ayer se daba cuenta en este espacio de cómo el lucro de los acreedores privados impone a las naciones en desarrollo la carga del servicio de la deuda, y de qué manera los gobiernos se ven obligados a optar entre continuar abonando a deudas impagables o auxiliar a sus habitantes en rubros como alimentación, educación o salud. Estas asimetrías se hacen presentes en la emergencia climática: en 2015, el 10 por ciento más rico del mundo fue responsable de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero; sólo el uno por ciento más rico produjo 15 por ciento de las emisiones. En contraparte, la mitad más pobre de los habitantes de la Tierra generó apenas 7 por ciento de esas emisiones, pero es la más golpeada por sus efectos, desde la carestía de alimentos hasta la destrucción de sus hogares por fenómenos meteorológicos de magnitud creciente. Asimismo, los países cuyas empresas multinacionales devastan el medio ambiente del Sur Global con su extracción incesante de recursos naturales cierran las puertas a los migrantes y los condenan a permanecer en regiones que se han vuelto inhabitables por la acción de las corporaciones.

Ningún discurso es tan elocuente como los 43 grados que en estos días sufrirán varias ciudades europeas para convencer a la población del urgente viraje en un modelo económico que ha concentrado riquezas sin parangón a expensas tanto de las mayorías como del propio planeta.

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Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2023/07/16/opinion/crisis-climatica-alerta-global-20230716/?from=homeonline&block=opinion

sábado, 15 de julio de 2023

Deuda: fracaso sistémico

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), en la actualidad hay 165 millones de personas hundidas en la pobreza más de las que había antes de que irrumpiera la pandemia de covid-19. De ellas, 75 millones cayeron en la extrema pobreza (es decir, que perciben menos de 2.15 dólares por día), y otros 90 millones descendieron bajo el umbral de la pobreza, con ingresos de 3.65 dólares diarios.

El aspecto más agraviante de la situación radica en que los estados no pueden acudir en auxilio de sus ciudadanos porque sus presupuestos nacionales se encuentran atados al pago de la deuda. El informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) Un mundo endeudado: Un peso creciente para la prosperidad mundial, publicado el miércoles, documenta que 3 mil 300 millones de personas viven en países que gastan más en el pago de los intereses de la deuda que en educación o salud, una injusticia denunciada como “fracaso sistémico” por el secretario general de la ONU, Antonio Gutérres.

La Unctad calcula que para salvar a esos 165 millones de seres humanos de la pobreza bastaría con 14 mil millones de dólares, cifra que representa un insignificante 0.009 por ciento del producto interno bruto mundial en 2022, y menos de 4 por ciento del servicio de la deuda de los países en desarrollo. Es importante remarcar que se habla de 4 por ciento del servicio de la deuda, no de la deuda misma: resulta estremecedor abrir los ojos al hecho de que 4 por ciento de los intereses que reciben los acreedores en un año condena a 165 millones de personas a sobrevivir en carencia de alimentación, vestido, vivienda, empleo digno, educación, cultura y recreación. Como está bien documentado, para las infancias la desnutrición y la falta de oportunidades educativas representan prácticamente una sentencia de por vida a permanecer en la precariedad. Peor aún: la deuda de las naciones pobres se halla de manera creciente en manos privadas, por lo que el desarrollo se sacrifica no para cubrir préstamos otorgados por organismos multilaterales con un presunto sentido altruista y dirigido a impulsar el crecimiento, sino para entregar ganancias al gran capital bancario y especulativo.

Por estos motivos, Gutérres reclama de manera tan insistente como infructuosa por una reforma de las instituciones financieras internacionales, a las que no duda en describir como “resultado de la desigualdad intrínseca de un sistema financiero obsoleto, que refleja las dinámicas coloniales de la época en que se creó”. En efecto, cuando fueron creados el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros elementos de la arquitectura financiera global, la mayor parte del mundo se encontraba sometida al dominio colonial de un puñado de potencias occidentales, y resulta inocultable que el diseño del capitalismo contemporáneo responde puntualmente al afán de perpetuar la concentración de la riqueza y las asimetrías económicas internacionales, sin reparar en el intolerable dolor humano que provoca un modelo creado para catapultar el lucro de unos pocos a expensas del bienestar de las grandes mayorías.

El inadmisible peso de la deuda sobre la capacidad de los estados para dar cumplimiento a los derechos humanos de sus habitantes sólo podrá abatirse cuando los ciudadanos, comenzando por los de las naciones más ricas, exijan a sus líderes un tajante cambio de prioridades, de la acumulación sin freno a la satisfacción de necesidades.

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Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2023/07/15/opinion/deuda-fracaso-sistemico-20230715/?from=homeonline&block=opinion

miércoles, 12 de julio de 2023

La economía cubana y las instituciones

Por el Dr.C Juan Triana

Las instituciones —las reglas del juego— y todo lo que se les asocia, son esenciales para que una economía consiga y mantenga una senda de crecimiento y de desarrollo. Mucho se ha escrito al respecto, sin embargo, es habitual que no se entienda la importancia de la calidad de las mismas, su condicionalidad y dependencia de factores objetivos y subjetivos; su alcance real y necesaria transformación y “modernización”; su relación de subordinación y a la vez de independencia de quienes las crean; su impacto ampliado en la realidad; la necesidad de cuidar su coherencia y funcionalidad con los propósitos que se definen y su carácter decisivo en la certidumbre o incertidumbre sobre el futuro mediato e inmediato. 

Las instituciones son quizá lo más humano de todo lo que el homo sapiens ha creado; algo esencial y único que nos distingue del resto de las manadas de las otras especies animales.

Las instituciones terminan generando sus propios sistemas de defensa, sus propios guardias de seguridad, imponiendo sus propias fronteras, su propio “líquido amniótico”, del que se alimentan y donde crecen sus alimentadores.

Las instituciones, al menos para la economía, no son las estructuras organizativas que los seres humanos crean en los diferentes territorios/países que habitan; sino las normas, indicaciones, tradiciones, creencias, etc. que esas estructuras recrean constantemente con el buen propósito de intermediar entre los miembros de la sociedad y ayudarlos a convivir con relativa —y casi siempre endeble— armonía.

Tener buenas instituciones no es tener buenos edificios con muchos homo sapiens disciplinados y obedientes, equipados con modernos instrumentos tecnológicos, dispuestos a defender con uñas y dientes a su “madre nutricia” y a obligarla a producir decenas y cientos de normas para perpetuarse indefinidamente y salvaguardar sus intereses, puestos de trabajo y privilegios.

Nuestro país, como todos, lleva toda su existencia creando, luchando y padeciendo por sus instituciones. Aunque no tengo cómo probarlo, después más de cuarenta y cinco años observando pacientemente nuestra economía y participando de vez en vez en algunos de sus procesos, tengo la intuición de que mientras menos “reglas de juego” existan, serán más funcionales al propósito de crecer y desarrollarnos y los costos del proceso —en especial los de oportunidad y de transacción— serán menores. 

Pero seguro estoy equivocado y sobre todo mal influenciado por esta experiencia de vida donde he visto a cada estructura organizativa tirar para su lado; tanto, que a veces me ha inducido a dudar de la existencia de un sistema centralizado y coordinado.

Algunos ejemplos de nuestra realidad que podrían ilustrar esa influencia negativa de instituciones poco funcionales a sus propósitos son:

  1. Las continuas marchas y contramarchas del mismo proceso de reformas.
  2. La demora en adoptar decisiones que la economía ha demandado continuamente como, por ejemplo, la eliminación de la lista positiva y la adopción de la lista negativa de actividades permitidas para el trabajo privado. Costó más de veinte años que se lograra.
  3. La demora en la creación de las mipymes, diez años después de los Lineamientos y casi treinta desde el inicio de la reforma a inicios de los 90.
  4. La prevalencia de las orientaciones de los cuadros, por encima de lo que dictan las normas legales.
  5. La eliminación para las mipymes de la exención impositiva en el primer año de vida y la limitación del objeto social; esta última en franca contradicción con lo que la norma estipula.
  6. La creación de una nueva moneda, MLC, mientras se declaraba el propósito de la unificación cambiaria y monetaria.
  7. La demora en acometer la reforma monetaria y cambiaria.
  8. La sobrevivencia de reglas de juego concebidas décadas atrás cuando el país vivía otra realidad y que trabaron y aún traban los propósitos de crecimiento económico.
  9. La resistencia a introducir y expandir el uso de sistemas de apoyo a las personas y abandonar el subsidio generalizado a productos.
  10. La resistencia a flexibilizar la ley de inversión extranjera y sus reglamentos y la demora en adoptar un reglamento para acometer ese proceso en las mipymes, cuando nuestra capacidad de generar ahorro interno es exigua.
  11. La demora en adoptar soluciones para “negociar la deuda externa” cuando Cuba hoy está reconocido como uno de los países de más alto riesgo y la economía está técnicamente en default.
  12. La insistencia en mantener un sistema impositivo esencialmente recaudatorio.
  13. La resistencia a conceder autonomía real a las empresas estatales.
  14. La renuencia a reducir los “medios de producción fundamentales” a aquellos que son estratégicos para el desarrollo, la seguridad nacional y el cuidado del medio ambiente.
  15. La prevalencia de lo sectorial por encima de lo territorial.
  16. La persistencia en mantener el control administrativo y monopólico sobre los procesos de importación y exportación cuando la realidad ha demostrado que las estructuras que de ellos se ocupan están desbordadas.
  17. El aferramiento ministerial a la tradición de “mandar en las empresas” junto a la cultura “de pedir permiso” de las propias empresas.
  18. La desprotección legal del empresario estatal.

La lista podría ser mucho mayor e incluso mucho más específica. También abarca diferentes períodos de nuestra reciente historia económica. De hecho, esa debilidad institucional explica en buena medida las razones por las que estamos donde estamos y como estamos. Y de por qué subsisten todavía hoy problemas, trabas, obstáculos que debían haber desaparecido hace ya mucho tiempo.

A finales de los años 70 se aprobó la primera norma que permitió la existencia de trabajadores por cuenta propia y regulaba de forma positiva cuáles actividades económicas podrían ser ejercidas; apenas unas decenas bajo estricto control, no solo económico sino también político. 

Diez años antes había sido eliminado todo vestigio de negocios no estatales —incluidos los limpiabotas—, convirtiendo a los sobrevivientes en estatales y generándole al Estado uno de los mayores dolores de cabeza, que aún no ha podido ser curado del todo. 

Durante esos diez años y a pesar de las relaciones con la URSS, el déficit de oferta de bienes y servicios creció, hasta convertirse en un fenómeno estructural con impactos negativos en la calidad de la vida de la población. Generó además incentivos negativos a la productividad y, a la vez, lastró la capacidad del Estado para atender adecuadamente estas nuevas actividades, las cuales demandaban recursos que el propio Estado no estaba en condiciones de ofrecer en cantidad y calidad adecuadas. 

Esas “reglas del juego” obligaron al Estado a sostener esas actividades, usando recursos “extraídos” de otros sectores “proveedores” en virtud del “bien mayor”. ¡Porque si es del Estado, entonces el Estado está en la obligación de atenderlo y sostenerlo! 

Hoy, la llamada “gastronomía popular”, que a veces tiene muy poco de gastronomía y menos aún de popular, es un vivo ejemplo de ello; al igual que el comercio estatal que hoy resulta ser el que tiene más empresas estatales, con el 19 % del total.

Fuente: Datos aportados por Johana Odriozola en la Mesa Redonda.

Esta “regla de juego” se ha aplicado consistentemente a lo largo de décadas, provocando desincentivos crecientes en las empresas “proveedoras”. 

Responde entre otras razones a la omnipresencia del Estado en toda la actividad económica y a la resistencia a concentrar lo estatal en lo estratégico. Hoy reciben subvenciones del presupuesto del Estado 389 empresas: el 16 % del total. 

Seguro que una parte de esas empresas (quizá la mayor parte) son empresas que producen o participan en la producción de bienes y servicios de primera necesidad; pero, ¿por qué no cambiar las reglas de juego y en vez de subvencionar productos/empresas se subvenciona a los consumidores que realmente lo necesiten?

El 80% de la utilidad antes de impuestos se genera en 56 entidades.

Sólo exporta el 16 % de las entidades (321); en 12 empresas se concentra el 80 % de las exportaciones.

Obtienen pérdidas 278 empresas.

389 empresas reciben subvenciones del Presupuesto del Estado.

En 309 entidades la rentabilidad sobre ventas netas es inferior a 2 centavos.

El salario medio asciende a 4 mil 859 pesos.

Aplican la nueva organización del sistema salarial 626 empresas.

Fuente: Datos aportados por Johana Odriozola en la Mesa Redonda.

Al cierre de abril existían en Cuba 2 417 empresas estatales, según lo explicado por la viceministra de Economía, Johanna Odriozola, en una reciente Mesa Redonda en la televisión cubana. El 80 % de las utilidades antes de impuestos lo generan 56 empresas, esto es ¡el 2,3 % del total de empresas estatales! 

Exportan 321 empresas (16 %) pero el 80 % de las exportaciones se concentra en 12 empresas. O sea, en el 0,4 % del total y de ellas varias son empresas mixtas. 

¿Son “estratégicas” las 2 417 empresas estatales? ¿Deben ser consideradas medios de producción fundamentales todas ellas?

Si suman las empresas que tienen pérdidas (278) las que obtienen una rentabilidad de apenas 2 centavos por cada peso invertido (309) y las que reciben subvenciones (389) la cifra es de 976 empresas estatales —el 40 % del total padecen un estado precario. ¿Cuántas de ellas son realmente estratégicas? ¿Deben ser todas medios de producción fundamentales?

Nuestro modelo de economía se ha caracterizado por generar una dualidad de instituciones. De una parte, aquellas que garantizan el acceso sin costo a la educación, a la salud; lo que ha creado bases sólidas para la formación de habilidades, y fomentando una especie de ventaja competitiva en la calidad de su fuerza de trabajo, algo que explica, al menos en parte, el “éxito” de la emigración cubana. 

Pero a la vez ha generado otras instituciones que no promueven la existencia de mercados competitivos ni generan los incentivos necesarios para el cambio tecnológico y la innovación, instituciones que crean barreras a la entrada y limitan o eliminan la competencia entre los participantes; que extraen una parte decisiva de la riqueza que las empresas estatales generan —llegó a ser hasta el 70 % de la utilidad y actualmente es el 60 % como aporte por el rendimiento de la inversión estatal, la cual proviene de esas mismas empresas.

Instituciones —reglas del juego— que impiden la destrucción creativa y ralentizan la creación de nuevas empresas; que no alcanzan a crear suficiente confianza para que los potenciales inversionistas  —nacionales, extranjeros, estatales, privados— arriesguen sus recursos en busca de ganancias futuras; que reducen los incentivos y elevan los costos de transacción, interponiendo procedimientos burocráticos y prejuicios políticos que frenan la productividad y entorpecen la producción de riqueza. Sin riquezas la idea de la prosperidad no pasa de ser una aspiración sin respaldo real. 

Esas instituciones funcionan como una bomba de succión que alimenta el círculo vicioso de la pobreza.

Ellas forman el exoesqueleto de nuestro sistema productivo y también social; y, como el exoesqueleto de los artrópodos, en un momento determinado de su evolución constriñen su crecimiento y atrofian su agilidad, porque no crece a la par del individuo que lo usa. La solución que les queda a esas especies es deshacerse de ese exoesqueleto y crear otro nuevo; es la única manera que tienen de crecer y cumplir su ciclo vital. 

Para desarrollarnos y ser prósperos, tenemos que mudar lo que ya no nos sirve.

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Fuente: https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/la-economia-cubana-y-las-instituciones/

Encuesta nacional confirma baja fecundidad en Cuba

Los resultados de la Encuesta Nacional de Fecundidad (ENF) 2022 –realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en colaboración con otras organizaciones nacionales e internacionales, y presentada ayer a propósito del Día Mundial de la Población– confirma los bajos niveles de fecundidad en Cuba.

Al exponer los datos de los principales indicadores del estudio, María del Carmen Franco Suárez, subdirectora del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI, dio a conocer que la paridez media o fecundidad acumulada se ubica actualmente en un promedio de 1,14 hijos por mujer de 15 a 54 años; y de 0,79 hijos por hombre.

No obstante, puntualizó la especialista, se verifica en la Encuesta que, de manera general, la mayoría de las mujeres y hombres en Cuba llegan a ser madres o padres en algún momento de sus vidas (el 87 % de las mujeres y el 76 % de los hombres).

Sin embargo, otro indicador: la nuliparidad (asociado a la cantidad de personas que terminan su periodo reproductivo sin haber tenido hijos) ya muestra valores notables: 13 % en las mujeres y 24 % en los hombres.

En el año 2009 estos datos eran del 9 % en las mujeres y 18 % en los hombres, subrayó la directiva.

En cuanto al orden de nacimiento, puntualizó la investigadora que se aprecia en la ENF una tendencia al truncamiento del proceso reproductivo, cuando se han tenido dos hijos como máximo.

La Encuesta demostró también que la edad de iniciación sexual es muy temprana. De acuerdo con las estadísticas, el 69,8 % de las mujeres y el 75,8 % de los hombres se iniciaron sexualmente antes de los 18 años, mientras que el 10,8 % y 15,9 %, respectivamente, se inició antes de los 15 años.

Otros datos relacionados con este indicador arrojan resultados de preocupación, como es el hecho de que, en el contexto de la primera relación sexual, solo el 39 % utilizó un método de protección contra embarazo o enfermedad de transmisión sexual; el 43 % reconoció que estaba preparado para enfrentar este evento; el 30 % no lo califica como una experiencia satisfactoria; el 18 % no lo hizo con una persona cercana (novio o novia); y el 23 % no lo hizo por convencimiento propio.

EL MATRIMONIO INFANTIL

Relacionado con el  tema anterior, la ENF indagó sobre el matrimonio infantil, demostrando la existencia de una brecha de género grande.

En el rango de edad entre 15 y 19 años, el 16,9 % de las mujeres contrajo matrimonio antes de los 18 años, y el 3,8 % antes de los 15 años. En cambio, en ese mismo rango etario, el 7,5 % de los hombres se casó antes de los 18 años, y el 0,7 % antes de los 15 años.

Acerca de otros indicadores, se informó que la edad media al primer hijo ronda los 23 años para las mujeres y alrededor de 27 años para los hombres, «una edad relativamente temprana para un contexto de baja fecundidad», acotó la Subdirectora del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI.

A su vez, alertó que este tema puede estar asociado también a la fecundidad adolescente, pues según los resultados, el 26,2 % de las mujeres tuvo su primer hijo antes de los 20 años; el 12,5 % antes de los 18 años; y el 1,1 % antes de los 15 años.

Precisamente, sobre los embarazos en la adolescencia, la ENF arrojó que el 20 % de las mujeres se embarazó al menos una vez antes de los 18 años, y el 15,6 % entre 15 y 19 años han estado embarazadas. La pesquisa reflejó que el 84 % de las adolescentes se embarazó por descuido, y el 48 % por mal uso de anticonceptivos.

Asimismo, se determinó que la edad promedio al primer embarazo es dos años inferior a la edad del primer hijo, lo cual sugiere que muchos primeros embarazos son interrumpidos antes de la procreación.

CUIDADOS REPRODUCTIVOS Y PLANIFICACIÓN FAMILIAR

Del indicador relacionado con los cuidados reproductivos y planificación familiar, los resultados verifican que es casi universal el conocimiento de métodos anticonceptivos, en tanto que más del 85 % de mujeres y hombres usó alguna vez métodos anticonceptivos; menos del 2 % usó métodos tradicionales; y el 71,6 % de las mujeres entre 15 y 49 años toma sus propias decisiones informadas sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y el cuidado de su salud.

A pesar de ello, dijo Franco Suárez, es elevada la tasa de embarazos no deseados o inoportunos, que han devenido lo mismo en hijos nacidos vivos (25,6 %), que en interrupciones voluntarias por aborto o regulaciones menstruales (cerca del 35 %).

En cuanto al indicador de los planes reproductivos, afirmó la especialista que se confirman las bajas reservas de natalidad e intención de tener hijos en las personas en edad fértil.

Entre las mujeres de 15 a 49 años, solo el 21,2 % afirma que tendrá hijos, y el 9,3 % que lo hará en los próximos tres años. Dentro del mismo rango de edad, el 27,3 % de los hombres dice que sí procreará, mientras que el 12,8 % lo haría en los próximos tres años.

Teniendo en cuenta estos indicadores, se está en presencia de una situación de baja fecundidad con limitadas reservas de nacimientos y en detrimento de los porcientos arrojados en la Encuesta realizada en 2009, señaló.

Al respecto, ilustró la investigadora que, de las mujeres en edad fértil de 15 a 49 años, el 32 % no tiene hijos (29 % en 2009); el 36 % tiene solo un hijo (32 % en 2009); el 32 % tiene dos o más hijos (39 % en 2009); y el 29 % tiene menos hijos de los que desearía tener (40 % en 2009).

En cuanto a la ENF, precisó Franco Suárez que su objetivo general fue caracterizar el patrón de baja fecundidad del país a partir de identificar los factores demográficos, socioeconómicos y culturales que condicionan la decisión de tener hijos o de no tenerlos, y las motivaciones y circunstancias que intervienen en el retraso de la maternidad y de la paternidad, actuando como inhibidores de la fecundidad deseada.

A partir de un tamaño muestral de 12 093 personas (6 471 mujeres y 5 622 hombres), el universo y alcance de la Encuesta abarca a toda la población de 15 a 54 años de edad, hombres y mujeres, residentes permanentes en viviendas particulares.

Asimismo, tiene representatividad nacional y urbano-rural por cuatro regiones del país (La Habana, Occidente, Centro y Oriente), y se realizó mediante entrevistas directas a los miembros de los hogares.

El periodo de enumeración aconteció del 1ro. al 30 de abril de 2022, con un diseño muestral aleatorio y estratificado por conglomerado, con tres etapas de selección. Se trata de la tercera encuesta de fecundidad en el país, y la segunda en la que se investiga a los hombres, lo cual permite el análisis con perspectiva de género.

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Fuente: https://www.granma.cu/cuba/2023-07-11/encuesta-nacional-confirma-baja-fecundidad-en-cuba-11-07-2023-20-07-19

lunes, 10 de julio de 2023

Oh, el mercado!

Por Juan M Ferran Oliva

Se ha puesto de moda la temática del  mercado. La abordan con insistencia quienes se preocupan u ocupan de la actual problemática económica. Por cierto, bien complicada.

El denostado intercambio juega un rol protagónico en la solución de los problemas vigentes en Cuba.   Hasta 1990 fue marginado siguiendo la pauta de los manuales que lo consideraban un engendro capitalista. Se pretendía sustituirlo con el plan. 

La actividad económica surgió cuando el tool making animal[1], al decir de Franklin, comenzó a trabajar conscientemente para subvenir sus necesidades y se diferenció del resto de las especies dominadas por el instinto. En un momento dado, uno de aquellos seres primitivos que construía sus propios instrumentos se percató que en su entorno había alguien capaz de elaborar arcos y flechas muy superiores a los suyos, pero era un mal cazador. Se le ocurrió proponerle que le suministrara dichas herramientas a cambio del producto de su montería. Fue aceptado. El ejemplo se extendió y se concretó la división del trabajo según las aptitudes de cada cual. Había aparecido el mercado como forma de distribución. Se intercambiaban sus respectivos productos. Pero no siempre coincidían los intereses y demoraron siglos, quizás milenios, en que apareciera el dinero como forma universal de intercambio[2].

Esta situación imaginada pertenece a la Prehistoria, etapa conocida a través de los estudios de arqueólogas, paleontólogos y otros estudiosos que reconstruyen el pasado remoto a través de huellas y lógica.  Aún no había aparecido la escritura ni quienes se ocuparan de escribir lo que ocurría.

El raciocinio indica que cuando aquellos seres primarios se especializaron tuvieron necesidad de permutar sus respectivos productos. Con la práctica aparecieron equivalentes que evitaban las manipulaciones triangulares. Brotó el dinero en forma de cueros, sal, metales y otros bienes con características adecuadas. Por decantación se llegó a la moneda acuñada, en su momento sustituida por billetes de papel. Hoy en día se ha llegado a la sofisticación del dinero computarizado.

En tiempos mas cercanos, hace sólo unos 2.600 años, se produjo un hecho cuyo protagonista es considerado uno de los siete sabios de Grecia[3]. Se llamaba Tales. En una ocasión fue objeto de reproches debido a su pobreza. Afirmaban sus zafios coetáneos que la filosofa no rendía provecho. Los conocimientos del sabio le permitieron prever una buena cosecha de aceitunas tras varios años ruinosos. No divulgó la predicción. Empleó su escaso caudal  en el arriendo de todos los molinos de Mileto y de la cercana isla de Chíos, todos a punto de quiebra. Posiblemente tomó dinero a crédito aunque no tendría muchos fiadores.  Llegada la temporada de varear las olivas se cumplió el pronóstico y la competencia por los molinos fue tal que el filósofo se enriqueció con la maquila[4]. Utilizando expresiones actuales pudiera decirse que jugó al alza, controló el mercado e impuso precios monopólicos. 

Esta historia, narrada por Aristóteles[5], sugiere que el pionero de los científicos -como se considera a Tales- aportó además el primer pronóstico de mercado de que se tengan noticias. La anécdota revela el manejo empírico de las leyes de la oferta y la  demanda en la lejana época en que vivió el sabio de Mileto, muy anterior a la aparición del capitalismo. Transcurrirían más de dos milenios antes de apareciera la Economía como disciplina de estudio, pero las prácticas de mercado existieron desde la comunidad primitiva mucho antes que el propio Tales.  

Tan añejos antecedentes diluyen el erróneo criterio de acusar al mercado de demoniaca invención burguesa. Tal aberración resultó del afán mecanicista de actuar de modo contrario al capitalismo. Ocurrió, simplemente, que este último aprovechó el desarrollo técnico para magnificar sus ganancias. El imprescindible consumo degeneró en consumismo. Pero el capitalismo no inventó el mercado.

El plan no logró sustituir al intercambio. Pero ojo, la utilidad del mercado es instrumental. No debe decidir la marcha global de la economía como preconiza el neoliberalismo engendrado por los Chicago Boys de Friedman.

En mis estudios académicos no se prestó atención a esta categoría supuestamente maléfica según los manuales. La conocí en un post grado que realicé en Italia. La discusión del contenido de la carrera de economista en la Universidad de La Habana instituida en 1962 enfrentó dos posiciones. Una argumentaba la necesidad de estudiar la teoría convencional de la materia surgida de la experiencia, mientras la otra hacía hincapié en estudio teórico del marxismo. Triunfó esta última y quienes fuimos alumnos en aquellas primeras promociones nos saturamos de manualismo al tiempo que ignorábamos otras corrientes prácticas.

En los años en que en Cuba la palabra mercado era impronunciable impartí un cursillo sobre el tema. Por razones de salud política lo llamé Economía del Consumo y no del Mercado, como correspondía. De otro modo me hubieran crucificado o impedido impartirlo.

No se me ocurre otra forma de distribución, incluso para el lejano comunismo. Pero no me hagan caso, quizás carezco de imaginación.  

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[1] Animal que elabora herramientas.

[2] La primera gran división social del trabajo fue entre hombres y mujeres dada la facultad de perpetuar la especie de estas últimas. Una segunda se originó en la especialización de las tribus en recolectora o cazadoras. La tercera y definitiva fue la aparición del intercambio interno según la especialización de cada cual.

[3] La tradición griega nomina a siete sabio y tiene como fundador a Tales de Mileto (640 a 540 ANE). Incluye tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

[4] La maquila es la porción de aceite, grano o harina que se paga al molinero por su trabajo. En América Latina suele denominarse de esta forma al trabajo de bajo salario pagado en las zonas francas. La denominación de Siete Sabios fue el título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos (alrededor del 620 — 550 a. C.), renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos memorables. Merecieron dicho nombre debido a que sus enseñanzas o frases son una guía de la vida de los hombres. Este conjunto incluye tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

[5] Smilga, V. In the Search of Beauty, Mir Publishers. Moscow. 1970. Pág. 10

domingo, 9 de julio de 2023

Somos cultura

Por Cristina Fallarás

Lorca sigue bajo tierra, asesinado, escondido por alguien. Mataron al poeta y cada día se nos olvida, porque cada día deberíamos recordar que asesinaron a Lorca y que sus huesos permanecen ahí. Ahí donde lo dejaron caer, ahí después del tiro. Era agosto en el barranco de Víznar, qué calor. Lo prendieron como al Camborio, como habiéndose narrado antes, muerta moneda.

Siempre pensamos que no volverán, que no sucederá, que todo ha avanzado mucho. No aprendemos nada. Lorca sigue ahí.

Pero somos Cultura, eso somos. El Cuento de la criada ha hecho más por describir y nombrar las violencias institucionales contra las mujeres que todas las explicaciones de todos los eruditos. El Cuento de la criada es novela y es también serie. Después de leerla se podía ver a las mujeres en las manifestaciones con la túnica roja y la caperuza blanca. "Parece del cuento de la criada", decían las chavalas ante ciertas prácticas, ciertas servidumbres.

20.000 especies de abejas hizo más por el movimiento trans que todas las manifestaciones. La niña ganó el oso de oro en Berlín y con su rabia fuimos y en esa rabia la de todas todes todos los trans. Eso somos.

La primera vez que escuché a Patti Smith arrancando su Gloria con "Jesus died for somebody's sins but not mine" me largué a vivir a Barcelona, entendí algo, pude decirlo, maté la culpa, lo grité, lo bailé por la noche.

Llegué a la escultura Elogio del horizonte, de Chillida, en Gijón trepando el senderillo del brazo del poeta Joan Margarit. Subimos en silencio, permanecimos allí en silencio mirando al mar y en silencio regresamos al hotel de la Semana Negra. La elevación es ese fenómeno por el que una pierde todo lastre físico, todo barro, toda roña y se acerca al éxtasis.

La belleza no existe. La belleza es un estado de ánimo. Bigas Luna dijo "repítelo, repite eso" y aquella mujer marroquí la de la danza supo de qué estaba hablando. Eso somos. Quien ha visto la belleza no la olvida, y es mayor, mejor, más valiente.

Somos Cultura, somos la Danza, somos belleza, somos la Música, la escultura frente al mar, la mirada del poeta.

La mirada del poeta siembra en ti y te conoces: "Y helaste mi corazón, encendido en deseo" escribió Safo, y te miraba. "De todos modos soy valiente", le respondió la Masha de Chéjov. "He tomado una decisión: arrancaré de mi alma este amor, lo arrancaré de cuajo".

Siempre llegan los bárbaros, siempre muere un imperio, siempre te decapitan, siempre la decadencia, siempre brillas de clímax. Cada época tiene su Attila, pónganse Novecento, vean el Saló de Pasolini. Siempre somos Cultura. Ay de la sociedad que decide ignorarlo, ay de nosotras, de nosotros, sin memoria, imaginación, deseo, belleza, pasado y futuros. En esta España donde Lorca sigue bajo tierra, vuelven los del dolor a afilar sus garras para arrancarnos labios, manos, pies, para decapitarnos la Cultura.

Han de saber que, si es necesario, uno a una, verso a nota, cuerda a ladrillo, la haremos nuestra, la llevaremos dentro y la iremos contando para siempre jamás amén.

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Fuente: https://blogs.publico.es/cristina-fallaras/2023/07/09/somos-cultura/#md=modulo-portada-fila-de-modulos:4x15-t1;mm=mobile-big



jueves, 6 de julio de 2023

El socialismo cubano

Por Jesús Arboleya

El blog Segunda Cita, de Silvio Rodríguez, ha acogido en los últimos días un debate sobre la conceptualización del socialismo cubano y su aplicación en Cuba. Artículos de Fidel Vascós, Antonio Díaz Medina y del propio Silvio, han traído a colación interesantes reflexiones sobre un asunto que considero vital para una adecuada comprensión del sistema cubano y sus alternativas.

Marx estudió el capitalismo de su época y estableció las regularidades que podían explicar su nacimiento y posible evolución. La estructura económica en cada etapa del desarrollo de la humanidad estuvo en el centro de su análisis y la lucha de clases, correspondiente en cada caso, fue considerada la expresión política de los cambios de estas estructuras.

Constituyó un análisis económico, pero con fines de investigación histórica, que tampoco excluyó otros aspectos de la sociedad, como la superestructura, ni pretendió establecer recetas respecto al camino hacia el comunismo, que algunos después denominaron “socialismo”, un término poco utilizado por Marx y creo que nunca para explicar el tránsito hacia el comunismo. Como dice Medina, esta visión fue denominada “materialismo histórico” y sus principales enseñanzas son la aproximación científica a los problemas sociales y la dialéctica como método. El dogmatismo contradice la propia naturaleza del marxismo.

Para Marx, el comunismo implicaba la abolición de la propiedad privada y, por ende, la explotación del hombre por el hombre. Debía ser la consecuencia lógica de un desarrollo extraordinario de las fuerzas productivas, capaz, incluso, de hacer desaparecer al Estado, como instrumento de la clase dominante. En términos históricos, significaba superar la prehistoria de la humanidad, la formación de un “hombre nuevo”, al decir del Che.

El problema para los revolucionarios ha sido cómo intervenir en este proceso, a partir de la bandera del comunismo. Ni siquiera Marx tuvo siempre la paciencia necesaria para leer las “condiciones objetivas” y prever su desenlace a corto plazo, mucho menos sus discípulos. De las luchas políticas surgieron los primeros estados socialistas, paradójicamente, donde la teoría marxista menos previó este surgimiento, como Rusia, China, Vietnam y también Cuba. El socialismo de inspiración marxista –hay otros que no vienen al caso- han sido el resultado de revoluciones populares, encabezadas por dirigentes excepcionales, que se vieron precisados a “inventar” sus respectivos socialismos, en las condiciones más difíciles y contra las fuerzas dominantes a escala internacional.

Como todos los de su tipo, el socialismo cubano nació y creció en estado de guerra permanente. Su naturaleza antineocolonial y antimperialista, así como su importancia geopolítica, determinaron el antagonismo con Estados Unidos y explican la naturaleza patriótica del sistema. Impedir su éxito ha sido el objetivo de la política norteamericana hacia Cuba. Muchos dicen que el bloqueo ha fracasado, pero en realidad ha sido un límite básico al potencial desarrollo del modelo socialista en Cuba, así como la fuente de dificultades a veces insoportables para muchos cubanos.

La Revolución cubana constituyó un soplo de frescura para el movimiento comunista internacional y amplió su influencia en el Tercer Mundo, pero hacia lo interno sucumbió a la influencia del “socialismo real” soviético, con una economía que terminó atada a los presupuestos del CAME. No vale la pena discutir sobre sus posibles virtudes o defectos, fue un modelo diseñado para un mundo que dejó de existir, en eso estriba el principal problema de la economía cubana en la actualidad.

Reformar el socialismo cubano constituye una necesidad, que transita por varios condicionamientos. En primer lugar, adecuarlo al escenario internacional en el que debe funcionar, que no es otro que el capitalismo globalizado y el apogeo de su influencia ideológica. En segundo lugar, alcanzar niveles de eficiencia económica que permita atenuar los efectos del bloqueo. En estos momentos, no hay nada más revolucionario ni patriótico que mejorar la economía nacional, para lo cual se impone una lucha a muerte contra el burocratismo, concebido como una deformación de las funciones necesarias de la burocracia estatal. Por último, hacer efectiva la democracia popular, único recurso para imponer el poder de los trabajadores, como dice Medina. La violación de este principio califica entre las mayores desgracias del socialismo.

Se requiere revisar el propio concepto de socialismo y sus bases de sustentación. Aunque, como vimos, Marx definió el tránsito hacia el comunismo a partir de transformar la propiedad privada en propiedad social, también es cierto que lo concibió como un proceso, relacionado con el desarrollo de las fuerzas productivas a escala mundial. En el ínterin, no hay otra alternativa que funcionar en muchos casos con instrumentos heredados del capitalismo, siempre y cuando no distorsionen la esencia del modelo ni sus objetivos estratégicos. Igual ha ocurrido con todos los tránsitos del modelo económico y social imperante, la acumulación originaria del capitalismo en buena medida se obtuvo mediante el actuar de los imperios feudales y el trabajo esclavo a gran escala.

El socialismo no puede ser definido a partir de reglas exactas e inmutables, es un tránsito, por eso resulta tan difícil explicarlo más allá de sus objetivos. El eclecticismo acompaña al socialismo desde sus orígenes y debiera ser considerado una de las virtudes del sistema. De hecho, para creer en el socialismo se requiere de una gran dosis de imaginación y solidaridad humana. Mientras el capitalismo exacerba el individualismo como vía para la emancipación, el socialismo obliga a pensar en términos colectivos.

Hace años, un amigo me comentó que no existían películas o novelas sobre la vida en el comunismo, debido a que nadie podía describir esa realidad. “Estamos dispuestos a morir por algo que ni siquiera podemos imaginar”, me dijo, y no dejó de tener razón, la construcción de la utopía ha sido uno de los déficits del discurso socialista. Vaya, que tampoco funciona el “teque”, para entendernos y superarnos, hay que promover el debate nacional, sin miedo ni mediocridades.

León muerto

rostros y rostros agrupados agrumados abrumados
muecas. trizas. mañas.
pedacitos intentos desconsuelos

los caranchos sobrevolando todo.

el excremento digerido la mentira global
decepción pobrecita
LA POBRECITA GENTE sí… disimulando

la sordera la falta de carácter

toneladas de escoria y sus canillas
para abrevar lo que queda del alma.
el vertedero.
La maldad dirigente
lo bufón lo grotesco
surreal/mente perverso

lo volcán apagado
la carita de la niña que no conoce aún la palabra "sufrir"
y la refleja.

Los vencidos
en su peregrinar eterno puras sombras
y sobras basura con ceniza
en el revés de la FELICIDAD
que se perdió antes de nacer

Los alivios los pobres alivios
de la ilusión compañera furtiva
molida a palos primitivos

la palabra NUNCA triturándose sola
con su varita mágica

y ¡las hadas! esa congregación del imposible
rémora luz genuina condolencia
auténtico fervor
en la caída libre de unos ojos cerrados abortos de la chispa y el capricho
de ser un pobrediós enfermo
hombre.mujer ¡qué palabras más tristes!
qué sacrilegio qué locura qué tal.

un baile en extinción

Los espejismos
salen huyendo esta mañana
la nuca se hunde se rebela SIENTE
anda volando demasiado alto
¡esa manía ese adn de gorrión travestido
ese compañerismo de una especie fallida
ese silencio y su ropaje barullento
¡esa inconsciencia!

dedo gigante que empuja huesos músculos arterias

y la definición indefinida
la vanidad ridícula hermanita con su muda poesía que agoniza desacertada/mente

los trastos del sinfín
el cristo abandonado
la espalda enfin
desentonando
mientras golpean las puertas de tu ser
y no podés
ni abrir


                                          María Gravina

miércoles, 5 de julio de 2023

Soluciones (lo que pienso)

Por Antonio Díaz Medina*

Motivado por lo publicado en ¨Segunda Cita¨**, el blog de Silvio Rodríguez, y por la Cuba de hoy, donde por fin se habla de ¨soluciones¨, más que de ¨problemas¨, escribo esto que sigue.

Lo primero: dejar establecido qué es socialismo, y después, cómo sería en las condiciones cubanas. Si esto no preside las ¨soluciones¨, no llegaremos a estas. Llevo unos 20 años enfrascado en esta necesidad.

Socialismo es poder político y económico de la clase trabajadora toda, de los asalariados, entre los que hay imprescindibles diferencias. Su economía es la que objetivamente hereda del capitalismo con los cambios necesarios y suficientes para garantizar ese poder: control por el estado de la banca, los medios de producción claves: energía, comunicaciones, transporte, salud pública y educación. Incluso en estos sectores y en el resto de la economía, con participación del sector privado (nacional y foráneo), tanto heredado como creado por la nueva sociedad.

Socialista es todo el que participa en nuestra sociedad, a la que pertenece enteramente. Ponerle otro cartel a cualquiera de los actores mencionados, va contra ella misma, contra su unidad y por tanto es contrarrevolucionario. Esto no quita, sino presupone, que la sociedad va enrumbada, intencionadamente, hacia todos los ideales de la civilización de hoy: bienestar para todos (con las diferencias objetivas que tenemos los seres humanos); democracia (sin apellidos, pues jamás hemos tenido nada parecido a esto, sólo pretensiones, pues será alcanzada en una sociedad sin clases cuando allí lleguemos); planeta Tierra sano; ciencia y tecnología de crecimiento galopante; diversidad maravillosa y sabia.

Cuba es un caso particular, como cada uno. El compañero Fidel Vascós hace un buen resumen, que llama ¨Socialismo de Estado¨. Yo no le pondría apellido. Confunde más que aclara. Su explicación sí es pertinente, que resumo en: concebir a la nueva sociedad como propiedad estatal universal. Entré a la Facultad de Economía en 1972 y los folletos con las ¨Conferencias¨ de cada asignatura debieran ser objeto de estudio, para tener una evidencia sólida de los disparates económicos aplicados, que resumo en ¨voluntarismo pequeñoburgués¨ y, en este caso, defiendo el apellido a como dé lugar.

La participación del espíritu pequeñoburgués en las revoluciones, y los estados que de ellas emergen, es clave para entender esta tendencia absurda, no objetiva, basada más en la envidia que en el acervo de conocimientos de la humanidad sobre el socialismo, para entender qué hacer en esta sociedad y aplicarlo. Las evidencias de esto en los procesos democrático-burgueses, más o menos ¨progresistas¨, son claras. Para los que no tienen muy bien definido el tema, pues los pequeño-burgueses como clase, yo incluido, tenemos como meta llegar a ser burgueses: más capital, sencillamente. Esto no excluye, sino que presupone, que muchos de ellos asuman como propios los intereses del pueblo trabajador y den la vida por defenderlos. Ejemplos abundan. El primero y que más me impactó fue el de Engels. Aquí, en el patio, pues incontables. Se trata de seres humanos.

Pretender definir a un individuo exclusivamente por la clase en que se desarrolló es tan mediocre y peligroso como definirlo por sus padres. La única vara fiable son los hechos, su vida. ¿Que los orígenes importan?, pues sin objeciones; a veces incluso para ponderar su grandeza al constatar que lograron pararse sobre su clase y trascender hacia la condición de revolucionario.

La clase trabajadora, como clase, yo también incluido, no tiene envidia de la burguesía. De hecho lo que persigue es eliminarla finalmente, pero cuando sea posible, lo que parece tomar mucho tiempo; tanto, que no es posible predecirlo y menos proponérnoslo para dentro de 20 años, como Fidel Vascós nos recuerda que hizo la desaparecida URSS.

Todos sabemos que hay obreros envidiosos y pequeño burgueses entregados y tremendamente humanos. No hablamos de seres humanos, sino de clases sociales que estos integran, del espíritu pequeñoburgués.

Como comprenderán, soy tanto asalariado como cuentapropista. Creo, aspiro, a que los 50 años como asalariado pesen más. Compartirles que mantengo una ¨vigilancia¨ permanente al respecto.

Ah, si me explico: todos somos socialistas: asalariados, cuentapropistas, empresarios privados, capital extranjero invertido. Que pertenecemos a clases diferentes no nos hace más o menos socialistas, pues todos aportamos a la misma sociedad. ¿Que hay que estar claros de estas diferencias clasistas?, sí; no hay de otra, empezando por los sindicatos.

Volviendo a Cuba: hay que revertir los resultados de la ¨Ofensiva Revolucionaria¨ del final de los años 60. Ya hemos avanzado en este camino, aunque todavía el mercado sigue satanizado. Pero hay algo mucho peor con relación a esta forma milenaria de relacionarnos económicamente: lo tenemos bloqueado, no rige incluso lo primario de este sistema: el dinero. Tiene que haber un solo tipo de cambio para poder arreglar la economía. Las consecuencias de todas las medidas que se han tomado a lo largo de estos años, sobre todo los 3 últimos, son nefastas, lo que no hay que demostrar. Pero duele que las peores afectan nuestra razón de ser como sistema socio-económico: el pueblo. De contra, lo que se pretende arreglar, el sector estatal, sufre igualmente.

Si la economía toda no se ajusta y funciona sobre la base del tipo de cambio del mercado, pues todo queda patas arriba para entender y funcionar en la economía. Las decisiones todas están basadas en datos y en hechos distorsionados. No es difícil entender el problema y las consecuencias. Un análisis que logre sintonizar el tipo de cambio real del peso cubano, tanto con relación a las divisas como al famoso MLC, nos sorprendería a todos.

Una consecuencia ¨ideológica¨ del tema es igual de dolorosa. Llamamos al capitalismo ¨sociedad de mercado¨. Los ideólogos que lo defienden se regodean de gusto; nosotros mismos les colgamos el ¨San Benito¨. De gratis ya no son capitalistas, no es una sociedad cuya esencia es el capital y su condición de explotación del hombre por el hombre.

De paso, otro problema ¨ideológico¨: como tenemos que utilizar el mercado, dejarlo funcionar en nuestra sociedad socialista, pues hacemos que esto signifique ¨tener al enemigo dentro¨. ¿Que el mercado genera el vicio del enriquecimiento a toda costa en muchos?, es una verdad incontestable hasta hoy. ¿Que tenemos que domeñarlo para ponerlo al servicio de las mejores causas del socialismo?, igualmente. ¿Que nos hace falta para llegar al comunismo?, está más que probado, nos guste o no. Se entiende mejor en este punto lo que decíamos más arriba sobre lo que es socialista y que no.

El primer símil que me vino a la mente para ejemplificar esto es el cuchillo. Este instrumento, al igual que el mercado, es muy útil, en manos de un campesino, por ejemplo, es imprescindible, desde cortar hierba, limpiar las botas, hasta para pelar una caña. En manos de un asesino en serie…. pues ya tenemos un serial o película de acción o terror. En manos que no sepan utilizarlo, es muy probable que no logre el propósito o se corte el que lo blande, incluso puede herir a los que están a su alrededor. Hay que cogerlo por el cabo, con firmeza y sin miedo, con total convicción y propósitos claros. Igual hay que asumir al mercado.

Agregar aquí otro problema, no menos serio, ya mencionado en parte en el ejemplo de Fidel Vascós en la URSS. El comunismo es la ¨visión¨ de la sociedad socialista. Esto en teoría organizacional y marketing vale como ¨a donde queremos llegar¨. Pero hoy de lo que se trata es de la ¨misión¨ que estas teorías significan en el ¨qué hacer¨ ahora para mejorar. Empeñados en ¨construir el comunismo¨ desde el inicio, pues logramos exactamente lo contrario, y todos conocemos el dicho de marras: ¨de buenas intenciones…¨.

Lo más paradójico de todos estos errores o desviaciones de lo que la práctica de más de 100 años nos ha demostrado, y Deng Xiao Ping y la Moi Doi vietnamita nos ratifican, es que en el camino voluntarista de llegar al comunismo nos volvemos de espaldas a los trabajadores, al pueblo. Perdemos la brújula, que no puede ser otra que los intereses genuinos del pueblo, su bienestar. Estos objetivos se posponen interminablemente y, con ello, la dirección del país pierde el rumbo socialista y se construyen hoteles que no tendrán uso en años, a pesar de que el nivel de ocupación de las habitaciones en el país no rebasa el 50% desde el 2017, 3 años antes de la pandemia. No encuentro ejemplo más elocuente, aunque hay otros.

De varias maneras muchos compañeros se refieren a este absurdo empeño de poner la ¨ideología del proletariado¨ por delante de la clase que defiende, representa o pertenezca. La mal llamamos ¨marxismo-leninismo¨, con lo que no comulgo, pues considero que utilizar el nombre de los fundadores de esta filosofía, fundamento de nuestra forma de pensar y hacer, no es lo idóneo pues ellos no crearon una religión, simplemente entendieron como funcionaba la sociedad donde vivieron, su esencia explotadora y comprendieron el papel que la clase obrera jugaría en el necesario cambio. Le llamo materialismo dialéctico. Este último sí es de hoy, conoce y asume las conclusiones de hace más de un siglo, pero de cara a las realidades del mundo actual.

Defender a ultranza lo que dijo Marx a mediados del siglo XIX es tan anti materialista y anti dialéctico como cualquier religión.

Si pensaron que iba a dar ¨todas las soluciones¨, pues se engañan, como yo mismo lo he hecho, hace años, cuando tenía menos experiencia y vivencias de nuestra sociedad. Trato, intento incluir a las soluciones que nos demos, el punto de partida, premisas o simplemente lo primero a resolver. Espero que esto ayude. En mi caso, para ayudarme a mí, pues necesitaría todo análisis, crítica de los que lean esto, si creen que merece la pena.

He hecho varios escritos con propuestas de qué hacer. En este camino, lo segundo, pues ¨sacudir la mata¨. Para esto hay dos vías. La que considero mejor, más eficiente y efectiva, es llevando a todos los cuadros del país a la situación que siempre han debido tener: vivir bien cerca del standard de vida de la media de nuestro pueblo. Sin extremismos, pero con firmeza en el empeño, deshacer cuanto privilegio, nepotismo o injusticia se haya cometido.

Sé que esto puede verse como extremista. Es el reclamo de la población hoy.

Las excepciones, por razones de seguridad, serían estrictamente temporales: mientras se ocupe el cargo que las exijan, que serían el Presidente de la República y… no se me ocurre nadie más. Siempre he sugerido leerse ¨El Estado y la Revolución¨, de Lenin. Sigo escribiendo algo que di en llamar ¨La Revolución y nuestro Estado¨, pero lleva tiempo que no sobra.

En paralelo, y teniendo en cuenta los resultados que se vayan teniendo con la primera medida, desmontar al menos el 50% del aparato burocrático del Partido, el Estado y el Gobierno en todos los niveles. Es un hecho incontestable que hay personal redundante en todos los casos. Lo más importante de esta medida es poder disponer de una cantidad importante de cuadros y compañeros con experiencia para que trabajen en la base, directa y permanentemente, que es donde hace falta y donde la Revolución se juega la vida.

Por ejemplo, el problema del transporte es endémico en nuestro país, hoy más deprimido que nunca. En los años 70, cuando se transportaban en La Habana más de 3 millones de pasajeros a diario en el transporte por ómnibus, pero aun así andábamos muchos de nosotros colgados por fuera de ellos, un compañero, muy ocurrente y de inteligencia aguda, hizo esta propuesta: ¨si me hacen Ministro de Transporte, lo primero que hago es reunir a todos los cuadros del ministerio para informarles que por todo un año no tendrían más carro asignado, incluido el mío¨. El compañero decía que esto no garantizaba que el transporte mejoraría de hoy para mañana, pero que sí aparecerían las ideas y decisiones, que se aplicarían con total inmediatez, para resolver el problema. Está por ver si este es el camino.

Lo que sí parece una cualidad obligada en una sociedad socialista es que sus dirigentes vivan igual al pueblo al que se deben, que fue el que los puso en los cargos que ostentan. No hay que copiar mucho aquí del capitalismo de donde venimos y con el que coexistimos. De hecho, algún que otro político capitalista da prueba de esta forma de servir a la sociedad. En la Etiopía capitalista y pobrísima, donde trabajé por 5 años, ni un ministro tenía permitido llevarse un auto estatal para su casa; menos aún tenerlo al servicio de su familia.

1º de julio, 2023
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* Antonio Díaz Medina: 70 años. Nacido en familia obrera, textilera Ariguanabo, Bauta. Graduado en Economía en 1977, MSc. en Turismo en el 2021. Diplomático por más de 20 años, mayormente en África y Medio Oriente. Subdirector o Vicepresidente del Grupo Havanatur por 10 años. Profesor en la Facultad de Turismo ya por 13 años hasta hoy. T.C.P. cuentapropista por 6 años: Gestor de Alojamiento. Militante de la UJC desde los 14 años y del Partido desde los 26.

** Se refiere a la entrada de Fidel Vascós "Repensando el socialismo", publicada en este blog el LUNES, 26 DE JUNIO DE 2023.

domingo, 2 de julio de 2023

Historia del acoso y derribo de Teddy Bautista

Por Miguel López

Las confesiones de Teddy Bautista en su libro de entrevistas con el escritor Luis Lapuente se merecen la portada de todos los diarios españoles. Pero no. Ni una. Sí alcanzaron ese honor informativo las tropelías y falsedades que, a tenor de este volumen recién publicado, se cometieron contra el equipo gestor de la SGAE (Sociedad General de Autores Españoles) hace ahora once años.

El autor sitúa al comienzo de cada uno de los seis capítulos citas de grandes novelas de Kafka, desde El Castillo hasta El Proceso, recorrido literario que refleja el Gólgota sufrido por el protagonista de la obra. Los primeros pasos de Eduardo Bautista García (Las Palmas de Gran Canaria, 1943) encaminaron a un niño de tres años hacia la música. El crío pasaba horas bajo el piano de su casa, disfrutando de piezas clásicas que interpretaba su madre, quien le adiestró en el dominio de las teclas del piano “con el método Hanon de digitación, pasaba tres horas diarias adquiriendo memoria muscular en los dedos de las manos”.

Desde muy jovencito sus primos escoceses le bautizaron artísticamente como “Teddy”, y a gran velocidad pasó desde la música clásica al rock and roll. El dominio del inglés facilitó el despegue e incorporó muy pronto a sus composiciones letras en ese idioma.

En 1964, junto a Los Ídolos (su primer grupo), tocó con Cliff Richard y se aceleró una carrera que cruzó su futuro con cientos de nombres míticos para los melómanos: Los Pekenikes, Luis Eduardo Aute, Quincy Jones, Silvio Rodríguez, Frank Zappa, Leño, Camilo Sesto (cuando cantaba rock), Al Kooper, Triana, Daniel Lanois, Nacha Pop, Leon Russell…

Con Los Canarios llegó una época especialmente prolífica y alcanzaron gran éxito con su tema Get on Your Knees (Ponte de rodillas), la canción del verano de 1968. El grupo isleño destacaba también por una calidad de sonido con escasos competidores (Los Brincos, Los Bravos y poco más en esa órbita). Tras otros bombazos como Free Yourself, comienzan las giras y galas por doquier.

También se comprueba en estas páginas su fascinación, casi fetichista, por los instrumentos musicales, a la que dio rienda suelta durante su viaje juvenil por Estados Unidos. “Me ha pasado la vida flirteando con la parte más técnica de la música”, señala Bautista. En 1972, compra su primer mellotrón y tres años más tarde interpreta en la obra Jesucristo Superestar el papel de Judas. La obra chocó con el boicot de grupos ultraderechistas y marcó un hito en la compleja apertura cultural durante los estertores de la dictadura.

El libro sintetiza más de 40 horas de conversación, celebradas en 2022, durante una treintena de encuentros. En las 224 páginas se recorre su trayectoria como productor, compositor, ingeniero de sonido, consejero musical y cabeza visible de la SGAE, entidad fundada en 1899 por personajes como Vital Aza, Sinesio Delgado y Ruperto Chapí, entre otros.

Bautista entra en 1978 en el consejo de dirección de SGAE y en 1983 ya es vicepresidente del consejo de dirección. Ese movimiento hacia la gestión le aleja de la creación artística: “No me parecía deontológico trabajar en la SGAE defendiendo los intereses de los autores, y estar compitiendo al mismo tiempo con esos mismos autores”. Entra en una espiral de trabajo que también le roba tiempo familiar y confiesa que “terminé siendo un workalcoholic de la defensa de los derechos de propiedad intelectual, porque vivimos en un país en que no los defiende el Estado, cuando es un pilar de la cultura popular”.

Lo más enjundioso del volumen está en el capítulo 5: El Proceso. La cita de Kafka que abre este apartado es la siguiente: “La sentencia no se pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente en sentencia”. Ahí se cuenta cómo el directivo se embarcó en la modernización de la Sociedad de Autores. El equipo de gestión entrante estudió los modelos foráneos. “Yo pensé al final que nuestro modelo debía ser Francia, la SACEM”. Según se narra en Conversaciones con Teddy Bautista (editado por Efe Eme), el flamante equipo de gestión destapó picarescas como la “rueda”, inventada por los hermanos Toldos, músicos militares. El lucrativo “truco” consistía en controlar el mercado de las salas de provincia: un centenar de músicos acordaba el reparto de las ganancias de derechos de autor mediante prácticas fraudulentas, porque se pagaba por títulos de canciones presuntamente interpretadas en las salas, pero que en realidad no sonaban en esos locales. “Fíjate que Antoliano Toldos generaba más derechos que Serrat o que Camilo Sesto”, recuerda Bautista.

“Lo que conseguimos en la SGAE fue que se nos percibiera como un espacio de libre pensamiento, que pretendía que los creadores españoles tuvieran al menos los mismos derechos que el resto de trabajadores de este país”, defiende. “Porque en el Estatuto de los Trabajadores no existíamos. Históricamente habíamos despreciado la cultura, entendiendo que es un producto sin valor añadido, ignorando el valor aglutinante que aporta. Toda esa línea de pensamiento empobreció el debate políticao y el lenguaje mediático”. De alguna forma era una reivindicación de la cultura española, resume Lapuente.

Trató con muchos políticos durante la consolidación de la nueva SGAE, convencido de que el sector era una mina sin explotar. “La industria cultural era la tercera en importancia, después del turismo y los servicios financieros, por delante del sector inmobiliario, del agropecuario, de todos los demás”. “La cultura tiene un sujeto, que es el creador, no el que hace el negocio; el objeto de la cultura es la creación, que al convertirse en producto entra en el mercado con sus leyes, ahí nunca pedimos un privilegio especial”, explica Teddy Bautista.

Todo cambia el 1 de julio de 2011, justo al día siguiente de que su equipo ganara nuevamente las elecciones de la SGAE. El juez Ruz de la Audiencia Nacional ordena su detención, acusado de desviar fondos de la entidad. Diez años más tarde, en 2021, queda absuelto de todos los cargos en las cuatro causas. Los tres magistrados fueron unánimes tanto en la sentencia como en la oposición al recurso del fiscal, “donde fueron mucho más implacables”. La última fue el “caso Arteria”, la única que recurrió el fiscal, pero el Supremo ya ha fallado y mantuvo la sentencia absolutoria.

En el libro se narra la trastienda de un “crimen mediático” con un trasfondo de 120 millones de euros. “Los que presentaron la denuncia en la Fiscalía Anticorrupción fueron la llamada Asociación Española de Hosteleros Víctimas del Canon, la Asociación de Internautas, presidida por un tal Víctor Domingo, la Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática, una asociación catalana que se llamaba Bash o algo así, representada por un abogado llamado Josep Juvert, que además iba presumiendo de que había sido él quien descubrió la supuesta trama de la Sociedad. Qué curioso que nada más materializarse la neutralización de la SGAE, la Asociación de Internautas pasara al olvido. ¿Quién sostenía a la Asociación de Internautas? Telefónica y, por supuesto, las entidades tecnológicas que se oponían a nosotros”, recuerda.

Tiempo antes, en una reunión con presencia de Mariano Rajoy (entonces ministro de Educación y Cultura) y representantes de IBM, Microsoft, Orange, Vodafone, entre otros grandes de la patronal tecnológica, la cabeza visible de la SGAE dijo que “ustedes representan a las multinacionales y están pagando la tercera parte de lo que pagan en cualquier otro país europeo”. Y rememora: “Alguien de las tecnológicas me dijo después que había en marcha una conspiración contra mí”.

La ambición de cambio y modernización de la SGAE chocó mortalmente contra intereses de fuerzas muy poderosas. Al igual que en otros enjambres conspirativos, se diluyeron los protagonistas de la trama tras acabar con la reputación de su equipo y su operatividad.

Se trata de un “largo proceso impregnado de condenas mediáticas, y la absolución a hurtadillas”. A preguntas del Doctor Soul (apodo de Lapuente por su oficio curativo), Bautista recuerda que “el ABC dos días antes había sacado la noticia de que la Audiencia Nacional intervenía la SGAE y nuestro director de servicios jurídicos fue allí y preguntó y le dijeron que no había nada. Pero es que el ABC se había equivocado diciendo que era el juzgado número 7 el que iba a intervenir y en realidad era el número 5, que es donde estaba el juez Ruz”.

“A nosotros no nos consideraron detenidos sino retenidos, una figura que se buscó aquel ministro del PSOE (Corcuera)”, explica. Kafka se instala en ese momento en su vida: “No te dicen ni quién te denuncia ni de qué te acusan. El único dato que me comunicaron es que estaban investigando el destino de 400 millones de euros que no estaban justificados, como si los hubiéramos desviado nosotros en provecho propio”.

“Tengo guardado el auto del juez Ruz porque es una prueba de la torpeza de ese nivel judicial que es la instrucción, porque el juez Ruz no dice nada, simplemente transcribe la acusación del fiscal y la convierte en auto judicial”. Y añade: “Yo quise decirle al fiscal algo que supongo que no le gustó nada: ´Señor fiscal, si usted o alguien de su entorno pueden leerse las memorias de los últimos cuatro años de la SGAE verán que todo eso que me está preguntando no tiene ningún sentido´. Y en ese momento, él me interrumpió en seco y me dijo: ´Aquí las preguntas las hago yo´. Y entonces me di cuenta de que aquello iba a ser algo inquisitorial, la ordalía” (“La Inquisición decidía quién era culpable”). Y pregunta Teddy Bautista: “¿Qué hacía la Guardia Civil con un helicóptero sobrevolando la SGAE, y luego con chalecos antibalas y pistolas al cinto saltando las vallas cuando las puertas estaban abiertas?”.

Un momento clave para demostrar su inocencia llegó cuando consiguió incorporar un documento exculpatorio muy relevante: un informe de la “consultora Accenture que afirmaba que la SGAE disponía de un sistema más eficiente y transparente que las sociedades similares francesa o italiana”. También resultó decisivo en su defensa un consejo capital que había recibido años antes. “Al llegar a la SGAE, me dijo el secretario general, un tipo estupendo llamado José María Segovia: ´Teddy, nunca se sabe lo que puede pasar, voy a acompañarte al notario para que hagas una declaración de bienes, y debes pedir una inspección voluntaria en Hacienda´. Hice ambas cosas. ¿Tú crees que algún periodista pidió esa declaración de bienes para informarse antes de condenarme? Nadie”.

Y encima el proceso se demoró de forma terrible: “El fiscal se tomó nueve años para la instrucción y no pudo encontrar ningún elemento nuevo, ninguna prueba sobre la que sustentar la denuncia”, sentencia. “Nosotros seguíamos con las cuentas corrientes bloqueadas, yo viviendo frugalmente de préstamos y donativos de mi familia o de amigos, un amigo me pidió el número de cuanta corriente y de vez en cuando me ingresaba algo de dinero para poder pagar la luz, el agua, la educación de mis hijos”, señala: “Los medios solo atacaron a la SGAE por recaudar los derechos de autor que marca la ley”, remacha.

Al preguntar por el canon que iban a pagar las peluquerías por emitir música, Bautista explica que “todos los modelos de negocio tienen que pagar luz, agua, calefacción, impuesto de bienes inmuebles, etc. Pues también han de pagar el derecho de autor, que, por cierto, es mucho más barato que la Coca Cola”.

¿Cómo quedó el panorama tras el desmantelamiento? Los nuevos gestores de la sociedad “perdieron el dinero que suponía el canon de la copia privada, 120 millones de euros anuales que nos tenía que pagar la industria, es decir, cuando Telefónica te venía a vender la fibra óptica o el RDSI te decía que gracias a su instalación iba a poder descargarte música, películas y demás sin la menor prudencia o conciencia del daño que estaba haciendo a un sector que significaba el cinco por ciento del PIB”.

Lapuente y Bautista también ofrecen al lector una lección de historia de la música y sus conversaciones revelan un alarde de conocimientos culturales. La edición incluye un emotivo epílogo de Rosa Falcón y valiosas fotografías de la colección privada de Teddy.

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Fuente: https://www.eladelantado.com/segovia/historia-del-acoso-y-derribo-de-teddy-bautista/