Por Ricardo J. Machado
Hace unos días envié una nota a Segunda Cita relacionada sobre el documental de Porcel y mis comentarios sobre la ola –todavía pequeña– de intolerancia, irracionalidad y dogmatismo que va ganando espacios en algunas instituciones cubanas. Las mismas formas de pensamiento que empujaron a la derrota al socialismo europeo que conocí bien in situ. Están distribuyendo enajenación a voleo. Los protagonistas que la impulsan debieran recibir un cursito sobre el concepto de Marx sobre alienación. Evidentemente les falta formación teórica. No se actualizan en temas claves de filosofía contemporánea.
Con posterioridad a este comentario se enviaron al mencionado blog otros dos que merecen –por su pertinencia– referirse a ellos. Uno de Estévez Rams que toca un asunto clave; el de la ética de los jóvenes realizadores. Grabaron a escondidas una entrevista a Pedro Luis Ferrer para lo que este había negado el permiso. Esa debió ser la base del análisis, como sugiere Estévez. Este evento me trajo otros recuerdos .
Durante algún tiempo impartí cursos en la escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, sobre investigación y realización de audiovisuales. Revisé decenas y decenas de tesis de graduación y entre ellas descubrí la tendencia de no pocos jóvenes realizadores a herir y clavar espinas sobre nuestra sociedad. La mayoría incurría en lo yo llamaba la intencionalidad difusa. No tenían pensamiento porque eso no se enseña allí, tampoco la ética, que no es asunto priorizado como en gran parte de la historia del sistema educativo socialista. Encontré solo uno dedicado a los niños de Chernóbil. Percibí con claridad la intención de muchos de ganar celebridad, esperando que si los censuraban así podían tener fácil acceso a la fama, y en algunos casos usando también el mecanismo de las grabaciones ocultas. Los realizadores de ese audiovisual deben ya haber descorchado algunas botellas celebrando el logro de sus objetivos que probablemente es ganar popularidad. Popularidad a base de clavar banderillas sobre la piel de un pequeño país acosado por la bestia del norte.
A la mayoría de mis alumnos de EICTV les importaba más ser un realizador de éxito que una persona con valores. No se puede asegurar que sea este el caso de los muchachos que hicieron este documental, pero siguen el mismo patrón.
Sería ingenuo suponer que el oportunismo solo surge en la edad madura. Pero ellos no son los culpables, principalmente los cubanos, que estuvieron siempre entre los mejores alumnos.
Para intentar explicar las causas profundas de este evento hay que ir atrás. A partir de la década del 70 comenzaron a llegar a Cuba casi por oleadas los apparátchik enviados por el gobierno soviético. Es verdad que nos ayudaron mucho; sería de ingratos no reconocerlo. Pero los que asignaron al sector educativo sí dejaron huellas y no precisamente positivas. Sobre todo, en las Ciencias Sociales. Señalo dos de las mas dañinas. Introdujeron un espeso engrudo llamado marxismo-leninismo en la versión estalinista, no de los clásicos. Viví el proceso en el dpto. de Filosofía de la universidad y su producto: la revista Pensamiento Crítico, donde intentamos contraponer la invasión mediante el pensamiento de Fidel, Martí y el Che (siempre mal visto por la nomenclatura soviética). Se promovió un regreso a los clásicos. Pero se perdió esa batalla.
Considero que la introducción de ese paquete teórico adulterado, que funcionó durante mas de 4 décadas, ha dejado severas lesiones en la forma de pensamiento de millones de personas, entre ellos una mayoría de cuadros de dirección, e incluso en parte de los educadores. No se trata de buscar culpables; fue una circunstancia histórica muy complicada. Hay que darle duro al problema sin lesionar a la gente. Ahora recién se toma la sabia decisión, en la universidad de La Habana, de nombrar a la disciplina Filosofía, que es como debe ser, independientemente de otorgarle el lugar primario que merece el pensamiento de Marx. Para terminar el comentario, otro grave error, inspirado por los apparátchik pedagógicos, fue eliminar la asignatura de Ética, que existía desde el nivel secundario desde mucho antes de 1959. Es vieja y pueril la objeción a Marx, que no se ocupó de la ética; tuvo que dedicar su vida a la ciclópea tarea de desenmascarar la falta de ética de la burguesía, que tenía engañado a todo el mundo.
La asignatura Moral y Cívica se impartía en los entonces llamados Institutos de segunda enseñanza. El programa de este nivel elaborado por insignes pedagogos cubanos tenía fama de ser uno de los mas prestigiosos a nivel internacional. Esta asignatura se eliminó y ha estado ausente de nuestro sistema educativo durante mas de 50 años. Yo la recuerdo con mucho afecto. Se estudiaban los principios de la ética como ciencia, y se incluían temas relacionados con la educación cívica y la constitución de 1940. En muchas universidades del planeta cada carrera tiene una disciplina de Ética; la de los ingenieros, los abogados, etc. Aquí solo la tiene la de medicina. ¿La incluye en su currículo la FANCA?
He conocido personas honestas pero que no son éticas. No tengo espacio para explicar la diferencia. Concluyo el punto; la ética es una ciencia y como tal hay que estudiarla. Ese vacío no se resuelve firmando el código de ética cada cierto tiempo, pero sin tener una sólida base conceptual que la fundamente. Ninguna institución, ni ningún país puede tener un clima social moralmente saludable sin el estudio sistemático de esta ciencia.
El segundo comentario que merece atención es el de Giordan Rodriguez .
Este plantea –con mucha perspicacia– la duda acerca de la verdadera postura de los censores: Si lo hacen por incapaces o de manera intencional, para hacer daño. Habría que investigar, y no hacer suposiciones. Todo puede ser. Lo que pienso en realidad es que tanto a los realizadores en este caso faltaron a la ética. Es lo que los une y permite incluirlos en un mismo grupo. Y esto no es del todo su responsabilidad individual, habida cuenta del enorme y prolongado vacío mental en la cabeza de muchos de nuestros ciudadanos.
Antes de terminar y volver al tema, deseo referirme a una tesis reiterada por el hermano de mi amigo Guillermo –René Rodríguez Rivera (R3)– sobre la existencia de agentes infiltrados. Según mi experiencia existe toda una familia de ellos. Pero no son los apparátchik. Según mi experiencia ellos no son simuladores, los traté personalmente durante años. La mayoría son gente honesta que asumen con seriedad su función de custodios de una suerte de fuego sagrado, que es su versión de lo que debe ser el socialismo. Y creen en lo que hacen. En general tienen una vida austera.
Los peores son otros. Permiso para una anécdota. Estuve cuatro años en un país socialista en la facultad de economía de la universidad Humboldt de Berlín. Mis condiscípulos cercanos eran polacos checos, soviéticos y alemanes que terminamos el doctorado juntos. A lo largo de varios años nos encontramos en muchas ocasiones. Durante ese tiempo noté en nuestras conversaciones un desencanto y pesimismo creciente. No solo por la aplicación en esos países de métodos similares a los que están apareciendo aquí ahora, sino por otros factores mas complejos. En una de mis conversaciones con un aspirante alemán –llamémosle Wolfgang– muy cercano a mí porque había sido el secretario de la juventud de esa facultad, se me reveló una causa, en mi opinión quizás mas profunda. En medio de nuestra discusión –porque a menudo tenían un carácter confrontacional– le pregunté: "¿Entonces tu crees que El Capital es mentira?" (lo habíamos estudiado juntos para el examen). La respuesta fue sorpresiva y a su contenido le he dedicado horas de meditación: "¡No, no, El Capital es verdad! Pero la vida es una sola y eso se demora mucho. Lo mío ahora en comprarme un yatecito para llevar a mi familia los fines de semana a los lagos. Es lo único que me falta, ya tengo carro y dacha en las afueras."
Ese socialismo apostó al consumismo desenfrenado, y realizó un trabajo ideológico sin base ética y despreciando la utilización de las Ciencias Sociales, que también estaban contaminadas. Es decir encontré un marxista antisocialista: ¡compleja que es la condición humana! Él ya pertenecía a la élite, tenia una vida muelle, un carnet del partido y viajaba al extranjero. Pero ya carecía de compromiso con el socialismo. Debió haber pasado un curso sobre el método Stanislavski.
Se vestía y calzaba en las tiendas Exquisiv o Exclusiv (no recuerdo bien el nombre). Lo visité después de la caída del muro. Era copropietario de dos restaurantes y un hotel en la costa donde el premio Nobel Gunther Grass pasaba sus vacaciones. Creo que aquí ya hay unos cuantos Wolfgang, hijos de papá, y que algunos hacen ostentación de su nivel vida en Facebook. ¿Que piensan nuestros ideólogos de esto? ¿Creen que un documentalito hace mas daño ideológico que las fotos en FB de la familia de los Wolfgang tropicales? Se los dejo como tarea para la casa, por si alguno lee SC.
Volviendo al tema, parece que un aspecto clave del audiovisual censurado es la participación de muchos cubanos en los actos de repudio. Ya algunos foristas han ofrecido sus criterios explicando el contexto. Es verdad que los que participaron no pueden sentirse orgullosos con la perspectiva que nos da el tiempo vivido. Y muchos se sienten sin duda arrepentidos. Pero creo que no tienen por qué avergonzarse. Se equivocaron del lado de la nación que se sintió traicionada, muchos de estos emigrados “de palo pa’ rumba”. Hasta el día anterior se hacían pasar por revolucionarios, incluso Porcel, y la gente los consideró unos simuladores. Los que fueron a sus casas se sintieron engañados, pero en última instancia estuvieron del lado correcto de la historia, que es la del sufrido pueblo cubano que no ha tenido momentos de sosiego en los últimos 160 años, desde comenzaron las luchas por la dignidad e independencia de la nación. La cronología que publica Silvio me exime de los detalles. No tenían ni tienen piedad. En ese intercambio de golpes no era posible medir con exactitud el punto a golpear. Los que solicitaban la salida del país era enviados a la agricultura hasta el permiso de salida, lo que también se puede explicar, pero no justificar.
Los que se fueron –y no los juzgo porque la vida humana es una sola, como decía mi amigo alemán– se pasaron al bando de los indiferentes.
Concluyendo: el mundo se ha convertido en un lugar extremadamente peligroso. Nuestro pequeño país esta en medio de la vorágine y recibe el duro castigo de un gobierno vil y cobarde, que ahora planifica detalladamente –como nunca antes– el asesinato de la nación cubana. Es el precio de su desobediencia y por negarse a que nos pongan de nuevo un dogal al cuello. Si, es verdad, el mundo está enfermo, y grave, y no sabemos si es tanto por el poder de los gobiernos tóxicos, o por el número de aquellos que se han sentado a ver que pasa. ¿De que lado está puesta la silla en la que se sienta Porcel?