domingo, 22 de marzo de 2020

Mensaje y poema

El mensaje:

Buenos días Silvio
Quería decirle lo mucho que aprecio su blog, en especial sus dos
últimos poemas.
El año que viene comienzo en la carrera de periodismo y su sitio es uno
de mis preferidos, por el carácter coloquial y poético de las
publicaciones, por cómo se habla sin más de cualquier tema, da un
sentimiento de conversación de tú a tú, de diálogo abierto.
Intentaré al graduarme darle toda la promoción que pueda al movimiento
de la trova en Cuba, sobretodo a los nuevos trovadores, que son los que
lo tienen más difícil.
Sobre esto escribí un poema, inspirado en ustedes, en los conciertos
suyos por los barrios, en los de Pablo, Varela, Frank y los nuevos:
Kamankola, Berazaín, Roly Berrío. Sería muy feliz si encontrara el
tiempo de leerlo.
Mil gracias por las canciones,


Sofía Miragaya


El poema:

MI TRIBU DE LOCOS
Por Sofía Miragaya

La gente de siempre en los rincones de siempre
los ladrillos expuestos a todo tipo de melancolías
como corazones en la palma de tu mano
las sonrisas de ayer que se vuelven las de hoy
cigarros alcohol besos olvidados que ya nadie reclama
mis ansias de ver a aquel que no llegará
y en el centro de mi misa mi naufragio
mi tribu de locos que andan buscando lo que nunca se extravió
hay un canario que raspa unas cuerdas 
que absorbe todo el humo
que cierra los ojos cuando es mucho el dolor

Los trovadores mis alegres trovadores
entonan tonadas de amistad y sexo
de amores que se aman porque aún son nuevos
de nostalgias pasajeras que no comprimen el pecho

Más alcohol un cigarro empieza a hacer calor
una pareja se adentra en el excusado carcajadas ruidos salvajes
música más alta por favor es que últimamente estoy muy sola
una historia cómica histérica doy golpes en la mesa
viene del centro de mi misa mi naufragio
mi tribu de locos que intentan sentir lo que antes nunca se sintió

Los trovadores mis románticos trovadores
hablan de escapadas a otro mundo pido a gritos la dirección
de caricias inauditas de deseos que estremecen
de noches cortas e historias fugaces como las agujas del reloj

Ronda de aplausos que suenen bien la última tocó mi corazón
retratos en cada pared de mí de ti de él
¿quién es quién? ya ni sé
risas de la mesa de enfrente parece que se divierten
yo no… yo vine sola
cuando estoy a punto de marcharme vuelve a raspar el canario las cuerdas
parece triste abrumado como un ave sin hijos por culpa de una serpiente

Los trovadores mis pobres trovadores
cantan y a veces se forman lagunas sobre sus guitarras
están en duelo perpetuo han muerto sus sueños de que una muchacha 
escuche sus canciones en el malecón

Se despide me ha hecho llorar
la pareja de antes la del baño juntan sus huesudos brazos 
ya no se oyen sus gritos
la mesa de enfrente por fin dejó de reír
nostalgia del ayer ningún tipo de fe vasos rotos pleito afuera
en fin sollozos y penas
lo observamos guardar a su compañera de guerra
¿se va a marchar y todo el mundo le deja?
yo ya no aguantó más de esta comedia muda
! otra, canta otra ¡

Oigo un susurro viene de la esquina de mi misa mi naufragio
mi tribu de locos que intentan sobrevivir solo porque necesitamos de ellos
mi canario raspa unas cuerdas de nuevo muestra sus dientes
alza la voz esto acaba de comenzar
nos juntamos a su alrededor pasamos una pipa
tarareamos el coro que solo sabe dios

Mis trovadores mis soñadores trovadores
me dicen que al final no estamos tan mal solo debemos aguantar un poco
que ayer no es hoy y por suerte hoy no es mañana.
que hay drogas sexo y rock n´ roll para rato

Pero que la vida es más que eso es esto
estar aquí sola y no tan sola estar acompañada por extraños
por mi misa mi naufragio
mi tribu de locos que van cambiando pero son los mismos
mis trovadores alegres románticos pobres soñadores
mis canarios que no se cansan de raspar unas cuerdas

jueves, 19 de marzo de 2020

La salud en Cuba

Por Jorge Gómez Barata

Cuba no necesitó prepararse para la pandemia de coronavirus porque estaba preparada, y sólo necesitó contextualizar la situación, poner a punto mecanismos concretos y protocolos específicos para hacer lo que hace todos los días: proteger al sano y curar al enfermo. Llegar al punto donde hoy se encuentra le ha tomado medio siglo de denodados esfuerzos.

El sistema de salud cubano cubre a toda la población, se extiende por todo el país, cuenta con especialistas en todas las áreas, es solvente para tratar todas las enfermedades y, aunque cuesta caro, es gratis y emana humanismo por todos sus poros. En Cuba todos los días, alrededor del diez por ciento de la población, alrededor de un millón de personas, interactúa de algún modo con el sistema de salud.

La fortaleza del sistema de salud pública cubana, es resultado del proceso político vivido en los últimos sesenta años y suele atribuirse al socialismo, lo cual me parece inexacto. Socialismo había en una decena de países que, aunque contaron con un desarrollo económico razonable, no fueron potencias médicas.

El mérito por la creación del sistema de salud en Cuba pertenece a Fidel Castro, quien consagró a ese cometido sus energías, su capacidad de convocatoria y su poderosa inteligencia. Obviamente, no lo hizo solo, sino que fue acompañado por una pléyade de competentes y consagrados médicos científicos a quienes reconoció y distinguió, pero nunca privilegió inculcándole con su ejemplo un devoto sentido del deber.

El eje de la arquitectura de la salud pública en Cuba es el sistema de atención primaria cuyo núcleo está formado por el programa del médico y la enfermera de la familia, implantado en 1984 y que involucra a unos 30,000 médicos y alrededor de 15,000 consultorios.

Del sistema integral forman parte varios programas, entre ellos: materno infantil, enfermedades crónicas no transmisibles, enfermedades transmisibles, atención al adulto mayor, transplante de órganos y otros. A ellos se suman: atención estomatológica, servicios de óptica y el sistema de urgencias médicas. Al conjunto se añaden: rehabilitación, estadísticas de salud, información científico-técnica, promoción de salud, tecnología médica, incluyendo electro medicina, medicina nuclear, red de droguerías, farmacias y ópticas.

Un elemento clave es una poderosa industria farmacéutica formada por centros de alto nivel científico donde se investiga y se produce y que es capaz de fabricar alrededor del 80 por ciento de los medicamentos del formulario nacional, vacunas y otros fármacos avanzados. No puede omitirse el esfuerzo para el desarrollo de la medicina natural y tradicional.

De la infraestructura médica cubana forman parte 284 hospitales, entre ellos clínico quirúrgicos, maternidad, pediátricos, así como las más importantes especialidades, con alrededor de 90,000 camas y casi 100 unidades de cuidados intensivos. El sistema se completa con 426 policlínicos, 166 clínicas estomatológicas, 27 bancos de sangre, 27 hogares maternos y 197 hogares de ancianos. Hay Centro de Higiene y Epidemiología en todas las provincias y municipios.

El director general de la Organización Mundial de la Salud, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha dicho “No puedo más que agradecerle a Cuba por el sistema de salud modelo que tiene, que lo hace situarse entre los mejores del mundo” y la doctora Clarissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, señaló: “El empeño del sistema de salud del país y sus autoridades para lograr, no sólo la calidad de vida de los cubanos, sino la de millones más en otras partes del mundo es digno de reconocimiento”.

La joya de la corona de la salud pública cubana son sus 100,000 médicos, enfermeras y técnicos y directivos que, en conjunto, además de cubrir holgadamente las necesidades nacionales, en 60 años han participado en miles de misiones médicas y actualmente colaboran en más de 60 países, en algunos casos, en condiciones de alto riesgo.

Médicos formados en Cuba, ya sea porque cumplen contratos, son misioneros o emigraron, prestan servicios en todo el mundo.

La salud pública cubana no es perfecta ni impoluta y debe superarse a sí misma cada día. Ella sola no derrotará a la pandemia de coronavirus, aunque sí puede hacer un aporte sustancial. Quienes han querido enlodar su reputación, en esta hora, cuando todo se pone a prueba, deberán callar.

Fuente: https://www.poresto.net/2020/03/19/la-salud-en-cuba/

viernes, 13 de marzo de 2020

Si no quieres tumbar al gobierno

Si no quieres tumbar al gobierno
nunca esperes justicia por dote.
La mentira cubrirá tus huesos
y habrá perros ladrando tu nombre.

Si no quieres tumbar al gobierno
poco importa que alumbres o sanes.
Da lo mismo que seas honesto
donde odiar es lo más honorable.

Si no quieres tumbar al gobierno
no hagas rap, rocanrol, polonesa.
No se va a publicar tu concierto
ni aunque cante contigo la tierra.

Si no quieres tumbar al gobierno
callarás que no fuiste emigrante.
Sólo existe la cruz del exilio;
cualquier otro dolor es cobarde.

Si no quieres tumbar al gobierno
pagarán tu familia, tus hijos;
te pondrán maquillaje de hierro
y dirán que eres un asesino.

Si no quieres tumbar al gobierno,
da lo mismo que seas García Márquez.
Te caerán toneladas de estiércol,
aunque firmes Miguel de Cervantes.

(2009)

martes, 10 de marzo de 2020

El problema

Del fb de Ernesto Estévez Rams

Es dificil darnos cuenta que el problema no es la falta de razón sino la abundancia de torpeza.

El problema no es la intransigencia en la defensa de los principios, sino la forma en que estructuramos esa defensa.

El problema no es que demos el paso al frente, sino que cada cual da el paso que quiere en la direccion que quiere y todos pretendemos que nuestro paso es el correcto.

El problema no es responder a la agenda de otros, sino posicionar nuestra propia agenda.

El problema no es que un documental tergiverse y manipule, sino que seamos nosotros mismos quienes lo hagamos protagónico.

El problema no es la condena a quien ultraje los símbolos patrios, sino que logremos con la inhabilidad de la respuesta, la increíble hazaña de que voces que nunca hubieran estado juntas, se sumen para criticar la torpeza.

El problema no es exponer la hipocresía de los medios que critican la libertad de expresión en Cuba, mientras en sus países peores condenan le hubiera esperado al ultrajador. 


El problema es que la campaña mediática mundial no la estructuramos nosotros, sino la estructuran ellos y la única manera de ganarla es con la inteligencia y el aplomo de saber cuando te tejen una trampa, para no caer en ella.

El problema no es que nos ofendamos con la mentira, es que le otorguemos a la mentira, con la censura inútil y extemporánea, la publicidad que quería.

El problema no es defender la Revolución desde las ideas, el problema es la falta de ideas de demasiados que defienden a la Revolución.

El problema no es dar batalla, el problema es la falta de estrategia y la torpeza táctica para dar batalla.

Nunca dejaré de defender la Revolucion, pero me jode que la torpeza de otros le otorgue al enemigo la posibilidad de que ellos escojan el terreno de batalla. Me jode que la torpeza de otros le permita al enemigo decidir las condiciones de la confrontacion. Me jode que la torpeza de otros nos haga pelear a la riposta y no a la ofensiva. Me jode que tengamos que deshacer las torpezas de otros. Me jode, me jode, me jode.

Ahora, después del desahogo, ¡otra vez a la carga!

lunes, 9 de marzo de 2020

Bomberos con lanzallamas, la peligrosidad del mundo y los indiferentes

Por Ricardo J. Machado
Hace unos días envié una nota a Segunda Cita relacionada sobre el documental de Porcel y mis comentarios sobre la ola –todavía pequeña– de intolerancia, irracionalidad y dogmatismo que va ganando espacios en algunas instituciones cubanas. Las mismas formas de pensamiento que empujaron a la derrota al socialismo europeo que conocí bien in situ. Están distribuyendo enajenación a voleo. Los protagonistas que la impulsan debieran recibir un cursito sobre el concepto de Marx sobre alienación. Evidentemente les falta formación teórica. No se actualizan en temas claves de filosofía contemporánea. 
Con posterioridad a este comentario se enviaron al mencionado blog otros dos que merecen –por su pertinencia– referirse a ellos. Uno de Estévez Rams que toca un asunto clave; el de la ética de los jóvenes realizadores. Grabaron a escondidas una entrevista a Pedro Luis Ferrer para lo que este había negado el permiso. Esa debió ser la base del análisis, como sugiere Estévez. Este evento me trajo otros recuerdos .
Durante algún tiempo impartí cursos en la escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, sobre investigación y realización de audiovisuales. Revisé decenas y decenas de tesis de graduación y entre ellas descubrí la tendencia de no pocos jóvenes realizadores a herir y clavar espinas sobre nuestra sociedad. La mayoría incurría en lo yo llamaba la intencionalidad difusa. No tenían pensamiento porque eso no se enseña allí, tampoco la ética, que no es asunto priorizado como en gran parte de la historia del sistema educativo socialista. Encontré solo uno dedicado a los niños de Chernóbil. Percibí con claridad la intención de muchos de ganar celebridad, esperando que si los censuraban así podían tener fácil acceso a la fama, y en algunos casos usando también el mecanismo de las grabaciones ocultas. Los realizadores de ese audiovisual deben ya haber descorchado algunas botellas celebrando el logro de sus objetivos que probablemente es ganar popularidad. Popularidad a base de clavar banderillas sobre la piel de un pequeño país acosado por la bestia del norte.
A la mayoría de mis alumnos de EICTV les importaba más ser un realizador de éxito que una persona con valores. No se puede asegurar que sea este el caso de los muchachos que hicieron este documental, pero siguen el mismo patrón.
Sería ingenuo suponer que el oportunismo solo surge en la edad madura. Pero ellos no son los culpables, principalmente los cubanos, que estuvieron siempre entre los mejores alumnos.
Para intentar explicar las causas profundas de este evento hay que ir atrás. A partir de la década del 70 comenzaron a llegar a Cuba casi por oleadas los apparátchik enviados por el gobierno soviético. Es verdad que nos ayudaron mucho; sería de ingratos no reconocerlo. Pero los que asignaron al sector educativo sí dejaron huellas y no precisamente positivas. Sobre todo, en las Ciencias Sociales. Señalo dos de las mas dañinas. Introdujeron un espeso engrudo llamado marxismo-leninismo en la versión estalinista, no de los clásicos. Viví el proceso en el dpto. de Filosofía de la universidad y su producto: la revista Pensamiento Crítico, donde intentamos contraponer la invasión mediante el pensamiento de Fidel, Martí y el Che (siempre mal visto por la nomenclatura soviética). Se promovió un regreso a los clásicos. Pero se perdió esa batalla.
Considero que la introducción de ese paquete teórico adulterado, que funcionó durante mas de 4 décadas, ha dejado severas lesiones en la forma de pensamiento de millones de personas, entre ellos una mayoría de cuadros de dirección, e incluso en parte de los educadores. No se trata de buscar culpables; fue una circunstancia histórica muy complicada. Hay que darle duro al problema sin lesionar a la gente. Ahora recién se toma la sabia decisión, en la universidad de La Habana, de nombrar a la disciplina Filosofía, que es como debe ser, independientemente de otorgarle el lugar primario que merece el pensamiento de Marx. Para terminar el comentario, otro grave error, inspirado por los apparátchik pedagógicos, fue eliminar la asignatura de Ética, que existía desde  el nivel secundario desde mucho antes de 1959. Es vieja y pueril la objeción a Marx, que no se ocupó de la ética; tuvo que dedicar su vida a la ciclópea tarea de desenmascarar la falta de ética de la burguesía, que tenía engañado a todo el mundo.
 La asignatura Moral y Cívica se impartía en los entonces llamados Institutos de segunda enseñanza. El programa de este nivel elaborado por insignes pedagogos cubanos tenía fama de ser uno de los mas prestigiosos a nivel internacional. Esta asignatura se eliminó y ha estado ausente de nuestro sistema educativo durante mas de 50 años. Yo la recuerdo con mucho afecto. Se estudiaban los principios de la ética como ciencia, y se incluían temas relacionados con la educación cívica y la constitución de 1940. En muchas universidades del planeta cada carrera tiene una disciplina de Ética; la de los ingenieros, los abogados, etc. Aquí solo la tiene la de medicina. ¿La incluye en su currículo la FANCA?
 He conocido personas honestas pero que no son éticas. No tengo espacio para explicar la diferencia. Concluyo el punto; la ética es una ciencia y como tal hay que estudiarla. Ese vacío no se resuelve firmando el código de ética cada cierto tiempo, pero sin tener una sólida base conceptual que la fundamente. Ninguna institución, ni ningún país puede tener un clima social moralmente saludable sin el estudio sistemático de esta ciencia.
El segundo comentario que merece atención es el de Giordan  Rodriguez .    
Este plantea –con mucha perspicacia– la duda acerca de la verdadera postura de los censores: Si lo hacen por incapaces o de manera intencional, para hacer daño.  Habría que investigar, y no hacer suposiciones. Todo puede ser. Lo que pienso en realidad es que tanto a los realizadores en este caso faltaron a la ética. Es lo que los une y permite incluirlos en un mismo grupo. Y esto no es del todo su responsabilidad individual, habida cuenta del enorme y prolongado vacío mental en la cabeza de muchos de nuestros ciudadanos.
Antes de terminar y volver al tema, deseo referirme a una tesis reiterada por el hermano de mi amigo Guillermo René Rodríguez Rivera (R3) sobre la existencia de agentes infiltrados. Según mi experiencia existe toda una familia de ellos. Pero no son los apparátchik. Según mi experiencia ellos no son simuladores, los traté personalmente durante años. La mayoría son gente honesta que asumen con seriedad su función de custodios de una suerte de fuego sagrado, que es su versión de lo que debe ser el socialismo. Y creen en lo que hacen. En general tienen una vida austera.
Los peores son otros. Permiso para una anécdota. Estuve cuatro años en un país socialista en la facultad de economía de la universidad Humboldt de Berlín. Mis condiscípulos cercanos eran polacos checos, soviéticos y alemanes que terminamos el doctorado juntos. A lo largo de varios años nos encontramos en muchas ocasiones. Durante ese tiempo noté en nuestras conversaciones un desencanto y pesimismo creciente. No solo por la aplicación en esos países de métodos similares a los que están apareciendo aquí ahora, sino por otros factores mas complejos. En una de mis conversaciones con un aspirante alemán –llamémosle Wolfgang– muy cercano a mí porque había sido el secretario de la juventud de esa facultad, se me reveló una causa, en mi opinión quizás mas profunda. En medio de nuestra discusión –porque a menudo tenían un carácter confrontacional– le pregunté: "¿Entonces tu crees que El Capital es mentira?" (lo habíamos estudiado juntos para el examen). La respuesta fue sorpresiva y a su contenido le he dedicado horas de meditación: "¡No, no, El Capital es verdad! Pero la vida es una sola y eso se demora mucho. Lo mío ahora en comprarme un yatecito para llevar a mi familia los fines de semana a los lagos. Es lo único que me falta, ya tengo carro y dacha en las afueras."
 Ese socialismo apostó al consumismo desenfrenado, y realizó un trabajo ideológico sin base ética y despreciando la utilización de las Ciencias Sociales, que también estaban contaminadas. Es decir encontré un marxista antisocialista: ¡compleja que es la condición humana! Él ya pertenecía a la élite, tenia una vida muelle, un carnet del partido y viajaba al extranjero. Pero ya carecía de compromiso con el socialismo. Debió haber pasado un curso sobre el método Stanislavski. 
Se vestía y calzaba en las tiendas Exquisiv o Exclusiv (no recuerdo bien el nombre). Lo visité después de la caída del muro. Era copropietario de dos restaurantes y un hotel en la costa donde el premio Nobel Gunther Grass pasaba sus vacaciones. Creo que aquí ya hay unos cuantos Wolfgang, hijos de papá, y que algunos hacen ostentación de su nivel vida en Facebook. ¿Que piensan nuestros ideólogos de esto? ¿Creen que un documentalito hace mas daño ideológico que las fotos en FB de la familia de los Wolfgang tropicales? Se los dejo como tarea para la casa, por si alguno lee SC.
Volviendo al tema, parece que un aspecto clave del audiovisual censurado es la participación de muchos cubanos en los actos de repudio. Ya algunos foristas han ofrecido sus criterios explicando el contexto. Es verdad que los que participaron no pueden sentirse orgullosos con la perspectiva que nos da el tiempo vivido. Y muchos se sienten sin duda arrepentidos. Pero creo que no tienen por qué avergonzarse. Se equivocaron del lado de la nación que se sintió traicionada, muchos de estos emigrados “de palo pa’ rumba”. Hasta el día anterior se hacían pasar por revolucionarios, incluso Porcel, y la gente los consideró unos simuladores. Los que fueron a sus casas se sintieron engañados, pero en última instancia estuvieron del lado correcto de la historia, que es la del sufrido pueblo cubano que no ha tenido momentos de sosiego en los últimos 160 años, desde comenzaron las luchas por la dignidad e independencia de la nación. La cronología que publica Silvio me exime de los detalles. No tenían ni tienen piedad. En ese intercambio de golpes no era posible medir con exactitud el punto a golpear. Los que solicitaban la salida del país era enviados a la agricultura hasta el permiso de salida, lo que también se puede explicar, pero no justificar.
 Los que se fueron –y no los juzgo porque la vida humana es una sola, como decía mi amigo alemán– se pasaron al bando de los indiferentes. 
Concluyendo: el mundo se ha convertido en un lugar extremadamente peligroso. Nuestro pequeño país esta en medio de la vorágine y recibe el duro castigo de un gobierno vil y cobarde, que ahora planifica detalladamente –como nunca antes– el asesinato de la nación cubana. Es el precio de su desobediencia y por negarse a que nos pongan de nuevo un dogal al cuello. Si, es verdad, el mundo está enfermo, y grave, y no sabemos si es tanto por el poder de los gobiernos tóxicos, o por el número de aquellos que se han sentado a ver que pasa. ¿De que lado está puesta la silla en la que se sienta Porcel?

jueves, 5 de marzo de 2020

Leyendo Te doy una canción

Advertí que se estaba derrumbando;
era temprano y nadie lo notaba
–tanto futuro inmenso nos cegaba,
tanto pasado soñador cantando–.

Y consumimos el amor amando
y en vez de porvenir tuvimos gloria,
como una dilatada prehistoria
con la que me concilio perdonando.

¿Cómo juzgar en la distancia cada
segundo, cada inmediatez latente?
¿Desde qué compromiso la corriente

nos deja su versión de la mirada?
Ayer fue del ayer. Hoy del presente.
El porvenir, debate con la nada.

12 de junio de 2018

lunes, 2 de marzo de 2020

La guitarra de Woody

Por David Brooks

La guitarra de Woody Guthrie tenía grabada la frase esta máquina mata a fascistas.
Esa guitarra viajó por todo el país, acompañando canciones de luchas sociales, huelgas, migrantes, desafíos y sobre todo de solidaridad entre los muchos que enfrentan la injusticia a manos de los pocos, o sea, canciones de amor y rabia desde abajo.

Tal vez la más conocida, aunque también censurada, es su himno This land is your land (Esta tierra es tuya), escrita hace justo 80 años en la ciudad de Nueva York, una respuesta furiosa a una canción patriótica que se llama God Bless AmericaEsta tierra es tuya resume la disputa que hoy es más contemporánea que nunca, sobre a quién le pertenece este país.


Lo que está al fondo de la dinámica política y social en este país en este momento es que la desigualdad económica ha llegado a su punto más alto en medio siglo, algunos dicen que la concentración de riqueza es la más extrema en 80 años (más o menos cuando se escribió esa canción). Por ejemplo, los tres hombres más ricos del país son dueños de más riqueza que 50 por ciento de la población más pobre, y el 5 por ciento más rico de los estadunidenses son dueños de dos tercios de la riqueza nacional (https://inequality.org/facts/wealth-inequality/). La disputa política y electoral tiene que ver en gran medida con las consecuencias y la respuesta a eso y, a la vez, con la democracia misma.

Louis D. Brandeis, juez de la Suprema Corte y uno de los intelectuales constitucionalistas más importantes de Estados Unidos, declaró hace más de un siglo: Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en las manos de unos pocos, pero no podemos tener ambas.

Algunos señalan que Trump es una respuesta populista de derecha a estas condiciones. A la vez, el movimiento en apoyo de Bernie Sanders ofrece una expresión progresista a las mismas condiciones. Ambas cosechan la furia contra las cúpulas políticas y económicas que en todo sus sentidos han anulado el llamado sueño americano al imponer una agenda neoliberal sobre la economía más rica de la historia.

La apuesta de Trump toma prestados algunos de los ingredientes clásicos del fascismo histórico pero sin la coherencia ideológica, lo cual ya está ampliamente documentado. Pero vale subrayar que a pesar de los gritos de que la democracia está en jaque con este régimen, ese proyecto cuenta con la complicidad suficiente de las cúpulas económicas y políticas del país como la cooperación pragmática de otros gobiernos. Hemos visto esta película.
Dibujo en el pulover que tengo, edición Smithsonian

No es por causalidad que el nuevo proyecto de David Simon (el creador de las series extraordinarias The Wire y Treme, entre otras), que se estrenará próximamente, es una serie basada en la novela de Phillip Roth El complot contra America, cuya premisa es descartar la noción de que eso no puede ocurrir aquí, al imaginarse cómo un nazi (el famoso aviador, quien era un simpatizante nazi en la vida real –o sea, una celebridad–, Charles Lindbergh) se vuelve presidente de Estados Unidos en 1940 y busca imponer su poder sobre las tres ramas del gobierno, explorando el culto de celebridad y la tiranía de una mayoría que de repente apoya a un político sin escrúpulos, y la lucha de resistencia contra el abuso del poder que no necesariamente triunfa.

La nación y sus nociones, ilusiones y realidades democráticas están en disputa. Por ahora no se sabe de quién es este país.

La canción de Guthrie incluye un par de versos frecuentemente censurados en escuelas y otros lugares:

“Ahí había un alto muro ahí que intentó pararme / El letrero ahí decía ‘Propiedad Privada’ / Pero del otro lado, no decía nada / Ese lado fue hecho para ti y para mí”.

Otro más:

Una mañana asoleada en la sombra del campanario / Por la oficina de asistencia social vi a mi gente / Mientras estaban ahí hambrientos / Me quede ahí preguntándome / ¿Esta tierra fue hecha para ti y para mí?

Llegó la hora de sacar la guitarra de Woody.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/03/02/american-curios-la-guitarra-de-woody-3321.html

sábado, 29 de febrero de 2020

El coronavirus y la sociedad de la mentira global

Por Pedro Luis Angosto

Durante el año pasado se registraron en España 277.000 casos de cáncer. La mitad de los enfermos morirán en un plazo inferior a cinco años, sufriendo durante el resto de su vida un calvario indecible de idas y venidas al hospital, de quimio y radioterapia, de dolor y sufrimiento y de miedo indescriptible. En una sociedad avanzada y civilizada, las investigaciones para curar o paliar el cáncer, las enfermedades cardíacas y las degenerativas deberían ocupar un lugar preeminente, dedicándoles todos los medios económicos posibles. Del mismo modo, en un mundo civilizado y justo, la Organización Mundial de la Salud, en vez de callar, debería denunciar los precios altísimos de los tratamientos para esas enfermedades que están arruinando a los sistemas estatales de salud, declarar la libertad de todos los países copiar cualquier medicamento que sirva para mejorar la vida de los enfermos y condenar el reparto mafioso y monopolístico de los nuevos tratamientos por parte de los grandes laboratorios. No lo hace, mira para otro lado, y la curación de esas enfermedades que tanto dolor causan a tantísima gente se pospone hasta que la mafia quiera. 

El año pasado murieron en España por accidente laboral casi setecientas personas, resultando heridos de gravedad o enfermos debido al trabajo varios miles de personas. Las causas están claras, precariedad laboral, jornadas interminables, destajo, escasas medidas de seguridad y explotación. Ningún organismo estatal ni mundial alerta sobre el deterioro de las condiciones de trabajo ni esas víctimas, que podrían haberse evitado con muy poca inversión, abren los telediarios ni ocupan más de su tiempo.

No creo que nada de lo que pasa en el mundo sea por casualidad, ni que los informativos ignoren inocentemente el número de muertos por guerras absurdas que cada año asolan al mundo de los pobres

En 2019, seis mil españoles murieron de gripe, una enfermedad tan común como el sarampión que  mata todos los años a miles de personas en África sin que la OMS exija a los Estados miembros que aporten las vacunas necesarias -que valen cuatro perras- para evitar ese genocidio silencioso. Al fin y al cabo, la mayoría son negros.

En 2018, más de cuarenta mil personas murieron en España por la contaminación ambiental, siendo directamente atribuibles a esa misma causa el fallecimiento de ochocientas mil personas en la Unión Europea y casi nueve millones en el mundo, aparte de los millones y millones que padecen enfermedades crónicas que disminuyen drásticamente su calidad de vida.

En 2017 más de seis millones de niños murieron de puta hambre en el mundo mientras en los países occidentales se tiran a la basura toneladas y toneladas de alimentos. Ese mismo año, más de dos mil millones de personas trabajaron jornadas superiores a 15 horas por menos de 10 euros al día. Ningún informativo, ningún periódico, ninguna radio lleva días y días insistiendo machaconamente en esa tragedia que martiriza a diario a media humanidad y amenaza con llevarnos a todos a condiciones de vida insufribles.

La suspensión del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona -Congreso que probablemente no se vuelva a celebrar tal como lo hemos conocido en años sucesivos- no se debió al coronavirus, sino a la exhibición que las grandes tecnológicas chinas iban a hacer sobre sus avances en el 5G

Hace unas semanas surgió en una región de China un virus que causa neumonía y tiene una indicencia mortal menor al uno por ciento. Los medios de comunicación de todo el mundo, acompañados con las redes sociales de la mentira global, decidieron que ese era el problema más terrible que había azotado al mundo desde los tiempos de la peste bubónica del siglo XIV que diezmó la población de Europa en casi un tercio. No hay telediario, portada de periódico por serio que sea o red social en la que el coronavirus no ocupe un lugar preferente y reiterativo hasta la saciedad, como si no tuviésemos bastante con las enfermedades ya conocidas que matan de verdad a muchísima gente después de largos periodos de sufrimiento y tortura vital. No sé como surgió ese nuevo virus, tampoco si es nuevo, carezco de conocimientos científicos para ello, lo único que sé es lo que cuentan los especialistas, y es que apenas mata ni deja secuelas importantes. Pese a ello, a que lo saben, los informativos siguen creando alarma a nivel mundial. ¿Por qué?

No creo que nada de lo que pasa en el mundo sea por casualidad, ni que los informativos ignoren inocentemente el número de muertos por guerras absurdas que cada año asolan al mundo de los pobres. Vivimos un tiempo de relevos, la potencia hegemónica -Estados Unidos- tiene por primera vez desde el final de la Guerra Fría un serio competidor que se llama China. Ese competidor fue alimentado desde los años ochenta por las potencias occidentales debido a su enorme población, a su pobreza y a los salarios bajísimos de sus trabajadores. Han pasado cuarenta años y lo que entonces pareció una decisión magnífica para acabar con los Estados del Bienestar, abaratar costes e incrementar riquezas de modo exponencial, ha tomado otro cariz y ahora esa potencia pobre produce casi el 18% de todo lo que se fabrica en el mundo y está en disposición de dar el gran salto que la coloque en como primera potencia mundial, algo que será inevitable haga lo que haga Trump y sus amigos porque tienen el capital, la tecnología y la mano de obra necesaria. La suspensión del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona -Congreso que probablemente no se vuelva a celebrar tal como lo hemos conocido en años sucesivos- no se debió al coronavirus, sino a la exhibición que las grandes tecnológicas chinas iban a hacer sobre sus avances en el 5G. Se trataba de impedir de cualquier manera que los chinos pudiesen demostrar que hay campos en los que ya están por delante de Estados Unidos y, por supuesto, de Europa. No hay otra explicación ni otra razón. Con la cancelación del congreso de Barcelona y la información apocalíptica sobre las consecuencias de la expansión del coronavirus se daba un paso más en la nueva guerra fría que se ha inventado Donald Trump, dejando claro a China que todo vale en la guerra y que su ascenso al primer puesto les va -nos va- a costar sangre, sudor y lágrimas.

El coronavirus es una enfermedad que no arroja datos alarmantes, primero porque no se expande al ritmo de las grandes epidemias que ha sufrido el mundo, segundo porque tampoco los porcentajes de mortandad son equiparables a los de otras plagas como la “gripe española”. Sin embargo, y dentro de un lenguaje medieval, se está intentando crear pánico a escala global y por eso cada día nos cuentan el nuevo caso que se ha descubierto en Italia, Croacia, Malasia o Torrelodones, uno por uno, haya dado muestras de quebranto o no. Se trata de alimentar el bicho del miedo a escala global con fines estrictamente políticos y económicos, y nunca antes como hoy, en la sociedad de la desinformación, han existido tantos medios para imponer las mentiras como verdades absolutas al servicio de intereses bastardos. El coronavirus no es el fin del mundo ni nada que se le parezca, es una enfermedad normal, como tantas y con poca mortandad, pero la manipulación mediática interesada puede llevarnos a una crisis de consecuencias devastadoras. 

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/opinion/pedro-luis-angosto/coronavirus-sociedad-mentira-global/20200226141141171510.html

miércoles, 26 de febrero de 2020

Mi credo*

Por Juan M Ferran Oliva
Durante mi niñez hube de aprender el Credo, una afirmación de fe. Junto con el Padre Nuestro y el Ave María eran oraciones de repertorio que debíamos conocer en el medio católico en el que me eduqué. Han pasado muchos años y aún lo recuerdo aunque afectado por baches de la memoria.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra, etc.
Con posterioridad asumí otras creencias marcadas por la búsqueda de la resbaladiza verdad. Abandoné con pena las convicciones místicas y con ellas la esperanza de una fementida vida eterna. 
No simpaticé con Stalin, que en paz se cueza, pero su influencia me llegó veladamente en los manuales que aseguraban al modelo soviético como único verdadero. Como es sabido, fue a parar a la tonga de los socialismos utópicos. 
Socialismo es una etiqueta atractiva. La adoptan gobiernos democráticos, confesionales, tribales, dictaduras, comunismos dinásticos y cualquier otra forma de Estado o de organización política[1]. Muchos hubieran sido calificados de revisionistas o algo peor en la época del dogma.  En rigor, el socialismo como modo de producción nunca existió.  Es una desiderata.  Tácitamente se acepta que los países o movimientos lo siguen cuando sus objetivos se centran en el ser humano. Su antinomia es el neoliberalismo de la ganancia.
Los distintos modos de producción se caracterizaron por el salto de la productividad respecto a los sustituidos. El esclavismo superó a la comunidad primitiva y fue mejorado por el feudalismo y éste por el capitalismo. Hasta el presente ninguno de los supuestos socialismos ha mejorado la productividad capitalista. ¿China? Cabe afirmar que no ha existido un modo socialista de producción. Su esquema ideal es buscado y probablemente no será único[2]
La Revolución Cubana terminó en 1970. Cambió la estructura de poder y el capitalismo fue echado por la borda. Lamentablemente pensamos que el socialismo consistía en la estatalización. No es así. Vinieron después los años de evolución y en el entorno de 1990 la implosión del modelo soviético que fue para nosotros como si dejara de salir el sol[3].  El Período Especial actuó como un control de daños intentando reparar lo insalvable. Siguieron años de curso sinusoide. Finalmente se experimentó un giro de 180º.
Actualmente nada es igual que antes. Sólo patalea el dogmatismo residual.  Una intensa propaganda ideológica es llevada a cabo por los medios, la pedagogía y la retórica pública. El organismo rector diseña el marketing político catequizante y apenas deja espacio a las noticias.  Cuando me agobia la tele me limito a cambiar el canal. Si se trata de la prensa plana doy al papel un uso alternativo. Nuestra prensa omite y manipula. La del enemigo, además, es inmoral y miente.
La masividad requiere mecanismos de representación que convierten a la democracia en un formalismo. Quienes ostentan el poder, por lo general, se las amañan para perpetuarlo. La actual legislación electoral determina que la mitad de los delegados a la Asamblea Nacional de Cuba proceda de la base. Otro 50% es designado por los entes gubernamentales.
El binomio Partido-Estado rige la dirección del país. En ella se mezclan partidarios puros y personeros estatales y sociales. El Buró toma las decisiones importantes y el Estado las convierte en leyes, las ejecuta y enjuicia el delito. Pienso que a puertas cerradas hay una lucha entre lo nuevo y lo viejo. Sus ecos no nos llegan pero no dudo que exista. 
Mis consideraciones son crudas, sin lirismos ni música de fondo incidental. Discúlpeme si hiero alguna sensibilidad. Al pan, pan, y al vino, vino.
Creo en el pragmatismo consecuente que supere la situación actual y permita perpetuar y aún mejorar los logros de una época pretérita. Peligran.
Creo en la capacidad del actual equipo que dirige el Estado. Es la nueva y necesaria generación. Afronta la supeditación al Partido que establece límites. Me circunscribo a sugerir que se analice –pensando como país- si la actual estructura de Poder es adecuada a las nuevas condiciones sociales. 
Creo que en 2020 se romperán todas las trabas dentro de los límites constitucionales. Lo afirmó recientemente el Presidente.
Creo que el Gobierno logra mantener el rumbo en medio del bloqueo. Estimo que este último puede ocasionar pérdidas de un 2% o un 2.5% al PIB. Si no existiera, los crecimientos de la economía alcanzarían alrededor de un 3% o un 3.5%, Algo notable en medio de la crisis mundial[4]. De todas formas, no sería suficiente.
Creo en la necesidad de propiciar una acumulación de un 20% o un 25% para lo cual hemos de apelar a la inversión foránea. No la atraemos suficientemente.
Creo en un modelo propio –genuinamente cubano- que logre resultados similares a los que admiramos en China, Viet Nam y en la propia Rusia a pesar de su actual marbete capitalista. Como dijo alguien, no interesa el color del gato, lo que importa es que cace ratones. El modelo perseguido ha de mantener la soberanía política lograda por la Revolución y tener al ser humano como objetivo. Todo ello superando el subdesarrollo, respetando a la Naturaleza y con la mayor democracia posible. Nada fácil, pero es el único camino.  Cuando se alcance tal modelo podrá rotularse con cualquier ismo. Hasta ahora es sólo una intención. ¡Apoyémosla!


[1] Hasta uno de los aspirantes a candidato a la presidencia en Estados Unidos pretende ser socialista. Tengo entendido que es millonario
[2] Ferran Oliva, Juan M. Pero ¿hubo alguna vez socialismo? SINE DIE 13 de diciembre 7 de 2018
[3] Castro Ruz, Fidel.  Reflexiones tituladas Lula, Tercera Parte, Juventud Rebelde enero 27 de 2008. .
[4] Ferran Oliva, Juan M. Al Bloqueo lo que es del Bloqueo. SINE DIE  25 de enero 13 de 2019. TAC a la Economía. SINE DIE 104 de febrero 18 de 2020. Disculpen si me cito en varias ocasiones. Soy mi autor favorito.

*Mi credo corresponde al Sine Die nº 106

lunes, 24 de febrero de 2020

Puro carisma

Reseña de Matthias Keller, organista, pianista y orquestador, productor de la Oficina editorial de música BR-Klassik (Radio Bávara):

Rotundo triunfo  de Frank Fernández en Alemania.
El pianista cubano como invitado en Münich 

Así, Frank Fernández se concentra en el teclado de su piano de cola Steinway: la
comunicación con el público no podría ser más intensa. Es uno de los pocos pianistas de prestigio internacional que puede hacer vibrar una sala de conciertos desde el primer momento y asegurarse de que el mensaje musical llegue incluso hasta el oyente de la última butaca. En cualquier caso, la Allerheiligen Hofkirche de la Residencia de Münich (Iglesia de “Todos los Santos”), que fue en su día el lugar de culto del rey bávaro y su familia, es un lugar ideal para encuentros musicales tan intensos. La basílica neorrománica, con capacidad para 500 personas, con su cálida y clara acústica de cámara, se agotó con días de antelación. Y ya en este momento se hizo evidente: cuando Frank Fernández venga a Münich la próxima vez, los organizadores tendrán que buscar un auditorio más grande. Especialmente considerando las impresiones que Fernández dejó en la tarde del 7 de febrero de 2020.

Con "Tres transcripciones en estilo trovadoresco", basadas en canciones del famoso compositor cubano Sindo Garay (1867-1968), abrió esta velada atmosférica –y dejó claro desde el principio que viaja como embajador del verdadero pianismo cubano y no como músico de entretenimiento de carácter turístico-exótico–. Estas tres canciones "La tarde", "Mujer bayamesa" y "Perla marina", realizadas por él mismo, ya eran demasiado exigentes para eso.

A continuación, "Seis danzas cubanas al estilo del Siglo XIX" de Ignacio Cervantes (1847-1905), ante un público cautivado que casi nunca había encontrado tales sonidos en un recital de piano clásico en este país. Este compositor, que puede ser llamado con confianza el pianista, estilista y pedagogo cubano más influyente del siglo XIX, marca para Fernández el punto de partida de la pianística cubana: una escuela que, por un lado, se vincula al repertorio pianístico internacional con su virtuosismo, pero que, por otro lado, goza de un punto de vista absolutamente único gracias a su ritmo, su riqueza melódica y su seductora mezcla de elementos españoles y criollos.

Este "exotismo" se acentuó en la segunda parte del concierto con algunas composiciones del quizás más famoso representante clásico cubano Ernesto Lecuona (1895-1963). Sus obras para piano como "Gitanerías" –y sobre todo "La Comparsa"– aparecen una y otra vez en los programas de otros pianistas, a quienes les gusta probar su cosmopolitismo cultural. Es, por supuesto, algo diferente –y una experiencia especial– escucharlos interpretados por Frank Fernández: un pianista cuyo ego musical está profundamente arraigado en la música de su patria cubana y que tiene la reputación de ser reconocido no sólo en el campo del piano clásico, sino también como colega y amigo de músicos como Chucho Valdés o los famosos Muñequitos de Matanzas, con los que inició el proyecto musical “Guaguanpiano” hace años: el fascinante encuentro entre el genuino folclore cubano y el piano de concierto. Y aunque Fernández mostró esa noche las "Cinco danzas de las Suites española y afrocubana" de Lecuona, como algo fácil y sencillo: su personalísima versión de "La comparsa" --con una modulación espontánea y posteriores improvisaciones muy cubanas-- se convirtió en una verdadera lección del enorme potencial musical de esta isla caribeña.

     
Más inesperado aún es el contraste con el que Frank Fernández hizo sonar a Beethoven y Johann Sebastian Bach en medio de su recital de piano en Munich. Esto fue precedido por cuidadosas consideraciones programáticas, como explicó unos días antes en la conferencia de prensa en la Steinwayhaus de Münich (Casa de los Pianos Steinway de Münich, marca de la cual Fernández es parte de su catálogo). Porque Beethoven le parecía una obligación musical sólo por el actual Año Beethoven; y la "Fantasía Cromática y Fuga" de Bach BWV 903, a su vez, ha sido una preocupación musical del corazón durante años. El aura místico-mágica que rodea la creación de esta obra: su gesto fuertemente improvisado, su virtuosismo y, por último, pero no menos importante, el desafío interpretativo. Es aún más fascinante poder presentar esta música desde la perspectiva de un pianista cubano que nunca dudó de que Johann Sebastian Bach era el genio mundial y el antepasado de la cultura musical occidental. Pero que no era de ninguna manera un matemático musical y un agrimensor musical, sino más bien quien era capaz de reconciliar armoniosamente el espíritu y la emoción de una manera conmovedora. Y fue precisamente en esta estrecha cresta entre el ascetismo y la mediación pianísticamente sonora que Fernández interpretó "su" Bach: con una actitud musical muy despierta, acentos virtuosos y una poderosa conformación de las progresiones vocales lineales. Sin duda, se puede tocar a Bach de manera diferente, más sutil y distante. Pero es precisamente este enfoque sonoro --tal vez el elemento cubano poco ortodoxo para algunos-- que hizo de esta "Fantasía Cromática y Fuga" una experiencia, no sólo para los conocedores de Bach. Y el hecho de que Fernández eligiera el Opus 31 No. 3 de Beethoven, una de esas sonatas que fueron escritas en la exacta interfaz entre el Clasicismo Vienés tardío y el Romanticismo naciente, fue una sabia decisión programática. Por un lado, evitó el efecto de ser "escuchado mil veces" y de alguna manera agotado –especialmente en el actual Año Beethoven– y por otro lado, se enfrentó a un reto enormemente exigente como pianista. La sonata de cuatro movimientos, apodada "La Caza" (por su movimiento final que suena italiano), es un verdadero desafío pianístico. Me refiero a las sonatas "Hammerklavier", "Waldstein" y "Moonlight" en igual medida, salpicadas con las dificultades técnicas de la escogida –por no mencionar "Appassionata" y "Pathétíque"– y sin embargo exige un enfoque único en cuanto a la técnica de interpretación. Fernández lo ha encontrado por sí mismo combinando el ingenio y la excentricidad típica de Beethoven de una manera imaginativa y sobre todo sonora.

El broche final de la noche fue su propia "Suite para dos pianos". Esta suite de cinco movimientos ofreció quizás el encuentro más inmediato con la riqueza de la música cubana. En el centro hay una "conga" de aspecto atonal en la que los dos pianos se utilizan principalmente en forma de percusión, imitando los complejos polirrítmicos de la subyacente "Conga de Los Hoyos” de la tradición carnavalesca de Santiago de Cuba. Fernández había grabado previamente uno de los dos pianos y luego improvisó en vivo en su Steinway D (gran cola). El resultado fue un enérgico espectáculo de fuegos artificiales que literalmente hizo saltar a todo el auditorio de sus sillas: una noche que probablemente no dejó a nadie sin impresionar por la energía con la que Fernández llevó su mensaje musical por la rampa del escenario. Puede ser que tenga sus competidores en la cúspide del concertismo mundial en cuanto a algún aspecto técnico o –con respecto a Bach o Beethoven, por ejemplo– la "tradición" histórica. Sin embargo, lo que sí es seguro es que pocos de ellos logren hacer que la música llegue tan directamente al corazón de su público como lo hace Frank Fernández.

Un aspecto que el pianista también planteó en la posterior recepción en el Instituto Cervantes, situado frente a la Allerheiligen Hofkirche. Allí, en la sala de conferencias totalmente ocupada, el director del instituto, Felipe Santos, lo recibió para una breve conversación con traducción simultánea. ¡Qué exitoso puente entre el compositor cubano Ignacio Cervantes y el homónimo literario del Instituto Cultural Español Miguel Cervantes y Saavedra! Aquí Fernández también dio a conocer su carrera musical, las particularidades de la escuela rusa de piano, de la que había podido disfrutar durante cinco años como becario en el Conservatorio Chaikovski de Moscú, y sobre todo su credo musical: “¡la mejor escuela no vale nada si no se llega a la gente!”.