miércoles, 19 de agosto de 2026

Entrevista para el diario catalán Ara

Preguntas de Simón Vázquez


1. Una de sus últimas canciones, publicada como sencillo, se titula «Luciérnagas». Aunque su contenido no guarde relación con ello, estos días La Habana de noche nos ha parecido una ciudad de luciérnagas: pequeñas luces aquí y allá. ¿Cómo vive el actual recrudecimiento de las medidas del bloqueo?

 

(Aclaro que “Luciérnagas” no es un tema mío sino del joven y muy talentoso cantautor argentino Milo J. Yo sólo puse un pedacito de voz en su canción.)

 

Vivimos pendientes del combustible que aparezca para poder encender la planta de nuestra Fundación Ojalá y continuar trabajando; rastreando medicinas para enfermos; tratando de ayudar a los que menos tienen. Los médicos, que son nuestros héroes cotidianos por su entrega constante, han tenido que terminar operaciones con luces de teléfonos. Hay decenas de miles de enfermos esperando por operaciones, entre ellos algunos miles de niños. Así es nuestra vida cotidiana.

 

2. En lo que se refiere concretamente a la música cubana, ¿en qué situación se encuentra? ¿Siguen funcionando los liceos, las escuelas de música, las orquestas…? ¿Y cómo han afectado las últimas oleadas migratorias al talento cubano en la isla?

 

Debido a los cortes energéticos por el bloqueo petrolero, este año las escuelas del país tuvieron que cerrar antes de lo habitual. Aún no se sabe cómo se enfrentará el próximo inicio del curso escolar. La Universidad de las Artes tuvo que enviar a sus becados a sus respectivas provincias. Tampoco está totalmente claro el inicio del próximo curso. Hay orquestas que siguen trabajando con muchos sacrificios; el transporte público es escaso por la falta de combustible, se ha ido resolviendo con triciclos por iniciativa popular. 

 

Carezco de elementos para comentar la incidencia nacional de la migración en la música, aunque dos de mis músicos habituales viven fuera de Cuba. Ahora mismo estamos a punto de reunirnos para prepararnos para la gira. Así trabajamos. En otras crisis, cuando han mejorado las condiciones, los músicos y las orquestas regresanVeremos si más adelante pasa lo mismo.

 

Lo que sí puedo garantizar es la alegría, el especial sentimiento que cualquier actividad cultural genera, especialmente las musicales. Desde un concierto sinfónico en la Catedral de la Habana, pasando por otro de canciones en la escalinata universitaria, hasta la simpática actuación de un pequeño coro infantil en la Casa Vitier-García Marrúz, se esparce un sentimiento de cohesión espiritual que se siente, que abraza y acompaña a la gente en su durísima vida diaria.


3. ¿Y en qué punto se encuentra hoy la trova cubana?

 

Sé que hay un programa de televisión que se mantiene, también que sobreviven algunas peñas. El poeta y cineasta Víctor Casaus, en las difíciles condiciones actuales, está tratando de reanimar el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde durante tres décadas se sistematizó la realización y grabación de conciertos de la trova, además de estimular las artes plásticas y la edición de libros. Ojalá lo consiga.


4. En «Sea señora» usted decía: «A desencanto, opóngase deseo. / Superen la erre de revolución. / Restauren lo decrépito que veo, / pero déjenme el brazo de Maceo / y, para conducirlo, su razón». Y en ese mismo disco, en «Bendita», canta: «A la patrona yo le pediré en la ermita / que nos libere del bloqueo y de los trogloditas». ¿A quiénes señala como esos «trogloditas»? ¿Qué habría que
«restaurar» en la Cuba de hoy sin renunciar a la razón de Maceo?
 

Me refería a la restauración del sentido prístino de la Revolución, o sea: una revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; no para una burocracia omnímoda y mecánica. Por eso termino diciendo: “Cuando las alas se vuelven herrajes / es hora de volver a hacer el viaje / a la semilla de José Martí.”


5. En «Tonada del albedrío», de su disco _Segunda Cita_, dice: «Dijo Guevara el humano / que ningún intelectual / debe ser asalariado / del pensamiento oficial». Este año se cumple el 65.º aniversario de _Palabras a los intelectuales_, el discurso en que Fidel sostuvo que Cuba no tendría un arte oficial —como sí lo fue el realismo socialista en la URSS— y distinguió entre artistas revolucionarios,
contrarrevolucionarios y no revolucionarios, a estos últimos de los que debía concederse la máxima libertad de creación. ¿Qué balance hace de esa política cultural? ¿Cuál es el papel de los intelectuales en la Cuba de hoy?

 

En los primeros años algunos sectores dirigentes añoraban implementar en Cuba las concepciones de Stalin en la URSS. Por suerte el Che y Fidel eran intelectuales revolucionarios y no creyeron en el llamado Realismo Socialista. Aún así, nuestra política cultural ha ido matizándose a través de los tiempos. A principios de los 70 hubo un especial momento de extremismos que fue calificado por Ambrosio Fornet como “Quinquenio gris”, y así se le conoce. Felizmente, después fue creado el Ministerio de Cultura, con Armando Hart al frente. Otro buen momento fue el primer mandato de Abel Prieto como ministro de Cultura. Ambos períodos tuvieron mucho apoyo de Fidel, que se interesaba al detalle por los problemas del mundo cultural. 

 

La mayoría de los intelectuales que conozco (gente de las artes aunque también de la economía, de las ciencias, del pensamiento) suelen ser personas de ideas propias, con contradicciones con la realidad y a la vez con altos sentimientos patrióticos. Muchos han conseguido plantear sus ideas y, sean escuchados o no, las defienden consecuentemente. Si vivimos en una sociedad en la que todos debemos y podemos participar, creo que eso es lo que se espera de nosotros.


6. Su último disco se abre con «América», que termina con estos versos: «La luz me guarde / del abrazo de América, / de su mirada, / de su hechizo de amor. / De madrugada / se oye el llanto de América / y se parece al dolor». Nos remiten a la situación actual: ¿los escribió pensando en ella? _(pregunta propuesta)_

Cuando terminé esa canción, varias personas me preguntaron si América era el Imperialismo. Y creo que lo pensaron por el momento en que el protagonista se hace amarrar al mástil del barco para no ser arrastrado por la belleza irresistible (una alusión a Odiseo cuando se acerca a las sirenas). Pero sucede que esa canción está dedicada a una vecina mía de hace décadas, a una hermosa y deseada muchacha que se llamaba así: América. Y todo lo que cuento le sucedió a pretendientes que enloquecieron con su belleza. Desde mi ventana, cercana a la de ella, yo la escuchaba llorar de noche. Fue cuando me di cuenta de que la belleza a veces podía parecer un bombillo solitario, rodeado de bichitos atraídos por la luz. 


7. Mantiene usted una crítica dura, pero siempre constructiva. En «Para no botar el sofá» canta: «Para pronunciar el nosotros, / para completar la unidad, / habrá que contar con el otro, / las luces y la oscuridad». ¿Cómo valora las últimas medidas del Gobierno cubano para liberalizar la economía?

 

Venimos a un mundo, a una realidad construida por muchos otros en un proceso de milenios. Lo menos que podemos hacer es manifestar lo que pensamos. Por eso mis canciones son así. A veces hasta describir un paisaje es crítico. La crítica y la autocrítica están presente en las relaciones familiares y en la amistad, ¿cómo no estarlo en lo social? Es lo más natural del mundo.

 

Las medidas del gobierno cubano eran muy esperadas por prácticamente todo el país. Muchas cosas la gente ya las estaba haciendo espontáneamente, por supervivencia. Yo esperaba estos cambios desde hace más de tres décadas. Creo que todavía hay que revisar leyes, incluso la Constitución. A principios de los 90 hice algunas canciones sobre nuestras carencias. Aquí le dejo una:

 

HACIA EL PORVENIR (1993)

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Rumbo a mañana algo de oscuridad

fue a sobrevivir,  porque el sol de hoy

no pudo más.

 

No estarán completas las auroras.

Quejas de mí lucirá la claridad,

porque lo que yo tanto pretendí

demorará.

 

Por más que quise bendecirme

y más purificarme,

yo era carne,

yo era yo.

 

Lo que con amor hacía una mano

lo rompía con otra el desamor.

Yo no creo que haya sido en vano,

pero pudo ser mucho mejor.

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Cuando no alcance, sólo podré alertar.

Si alguien me oye allí, no se olvide pues

                                         de iluminar.

 

 

8. Su posición ha sido firme en dos declaraciones recientes: un vídeo, viral en las redes, en el que afirma «yo creí en el corazón de Fidel y en el corazón del Che», ¿que balance hace de la Revolución y de la figura de Fidel en el centenario de su nacimiento? Y su ya célebre petición de un AKM para defender a Cuba de una eventual intervención norteamericana. ¿Se esperaba que diera la vuelta al mundo?

 

La experiencia cubana apareció al lado del imperio más arrogante y cruel de la historia humana; tanto, que ha conseguido que el mundo se ordene y comporte según sus intereses. Quienes no lo hacen son calumniados, invadidos, asesinados y desposeídos de sus recursos naturales. Es casi un milagro que Cuba exista. Por esa razón la Revolución siempre tuvo una gran necesidad de autodefensa. Eso, en cierto sentido, fortalece, pero también condiciona y puede hasta crear hábito. Yo creo que el proceso cubano hubiera sido muy diferente (en cuanto a mejor) si no se le hubiera hostigado y tergiversado tanto.

 

Lo del corazón de Fidel y el Che lo dije hace diez años, cuando iba a cumplir 70. Pedir un fusil para defender la soberanía de mi Patria es mucho más viejo, es parte de mi configuración molecular, de mi consistencia atómica. Cuba siempre ha tenido que luchar por su libertad, siendo un pueblo noble que sólo desea trabajar en paz y prosperar.

9. Su obra musical es muy extensa: prácticamente un disco cada dos o tres años desde 1975. ¿Qué balance hace de esta larga carrera, cerca ya de los 80 años? ¿Tiene nuevos proyectos por delante?

 

Hace 65 años que escribo canciones con cierta regularidad. Sobre todo los primeros 30 años los aproveché bastante bien. Fue como si supiera que la vida se nos va complicando y poniendo distancia de lo que más nos gusta. Acabo de terminar “Cualquiera que nace en Cuba”, que espero mostrar pronto, y tengo algunas otras cosillas en preparación… 


10. El próximo septiembre visitará Cataluña. ¿Qué mensaje querría
enviar a sus seguidores catalanes?

 

Para empezar, en Cataluña tengo un hijo catalán y un nieto catalán-vietnamita. Así que ya Ud sabe. Justo en la bella Barcelona empezaremos nuestra gira, en el Gran Teatre del Liceu, donde me voy a encontrar con viejos y muy queridos hermanos y amigos. 

11. Por último, nos gustaría preguntarle por dos tareas a las que parece dedicar una constancia diaria. Por un lado, su blog, que actualiza muy a menudo y que genera no pocas polémicas dentro y fuera de Cuba. Por otro, una que pasa más desapercibida pero no menos interesante: siempre le acompaña una cámara fotográfica. ¿Qué valor le da a la fotografía y cómo se relaciona con ella?

 

Como cuenta la primera página de mi blog, Segunda cita, lo empecé para ver qué cosa era un blog. Aquello enseguida se me llenó de gente y así estuvo durante unos 12 años, hasta que no pude más y tuve que prescindir de la “red abeja”. Los últimos 4 años lo que hago es poner cosas interesantes que pesco en mis lecturas y alguna que otra mía. Aclaro que no coincido al 100% en todo lo ajeno que publico. Incluso a veces estoy en desacuerdo con casi todo. Pero me gusta que circule el pensamiento.

 

Mi niñez transcurrió en la década de los 50 del siglo pasado. Por entonces empezaron a aparecer noticias y “evidencias” de visitantes de otros mundos, platillos voladores y otra hierbas. Ahí supe que una cámara debía acompañarme a todas partes (ningún ovni se me iba a escapar) y tan pronto pude me hice de una muy rudimentaria. Trabajar en órganos de prensa desde muy joven, conocer a fotógrafos, los cuartos oscuros, los proyectores y las  químicas me crecieron las ganas. La fotografía y las artes plásticas me fascinan.

No hay comentarios: