domingo, 26 de septiembre de 2021

Memoria jubilosa de Cintio Vitier con motivo de su Centenario

                                             Por la Dra Marlene Vázquez Pérez

Repasar la trayectoria de un gran hombre  a un siglo de su paso por el reino de este mundo,  nos conduce inevitablemente a precisar fechas, hitos, encuentros, con el ánimo de perpetuar en el jubileo a que el onomástico convoca, sus aportes  señeros, hechos en función de sus contemporáneos, pero que generalmente sobreviven al autor. Y si, como reza el aserto bíblico, “por sus obras los conoceréis,” en el caso de Cintio Vitier, debo decir que mi primera comprensión de su existencia y de su valía intelectual, más allá de alguna noticia en medios de comunicación, fue uno de sus libros. Ese volumen tuvo para mí la cualidad de un descubrimiento, y como tal me deslumbró siendo estudiante, y me cautivó hasta hoy. Me refiero a Lo cubano en la poesía (1958), un libro excepcional, porque aúna en sus páginas la sabiduría del exégeta avezado, el afán pedagógico del profesor, el acendrado amor a Cuba de un patriota genuino y el verbo de un poeta original. 

Y no exagero si digo que significó un antes y un después en mi vida intelectual, porque luego de su lectura y de tenerlo como bibliografía en las clases de Poesía cubana, que con pasión  y sensibilidad  sin par nos impartiera la profesora Carmen Sotolongo, mi manera de ver la creación poética y la cubanía cambiaron para siempre. 

Este libro me enseñó a admirar y a compadecer a Casal y a  Juana Borrero, esos amantes jóvenes, geniales y angustiados por su pasión humana y su devoción hacia la Poesía. Me reveló también, por supuesto, a toda la pléyade de románticos atormentados, sangrantes de amor a su Isla, como Heredia, Milanés, Plácido, Zenea, que sufrieron en carne propia el dolor de la locura, o del destierro sin esperanzas, o del rigor del calabozo, la muerte injusta,  y las balas rasgando las entrañas. Y también cómo no, a disfrutar y sufrir  hasta las lágrimas  de la poesía nacida de esas ansias de libertad y redención, del sollozo desesperado ante la cercanía de la ejecución, como la “Plegaria a Dios”, de Plácido,  que convencen al lector más imperturbable y escéptico de la inocencia del poeta matancero. Esa vivencia, de la mano de Cintio, tiene un doble significado, porque no solo se padece con el trágico final del bardo, sino que se acentúa con el decir piadoso y estremecido del cristiano.

Este libro hermoso, fuerte, útil, tiene la particularidad de estar estructurado no en capítulos, sino en lecciones, porque el profesor, con su amor a la sabiduría, con su afán de “contribuir a la educación de los demás”, como buen martiano, pensó este tema para un curso que dictó en el Lyceum de La Habana. Fue  tal su impacto, y la excelencia de sus textos, que sin grandes transformaciones se convirtió en libro, y salió de las prensas de la Universidad Central Martha Abreu de las Villas en 1958, según el propio autor, gracias a las gestiones de Samuel Feijoo. Y como aconseja el autor en su presentación, debe ser leído como un poema, un inmenso poema que se inspira y ahonda en las esencias de la cubanía.

Bajo el título de Crítica cubana,[1] apareció otro volumen trascendental de Cintio Vitier. Es  uno de los frutos perdurables  de sus años en la  Biblioteca nacional “José Martí”. Me marcó poderosamente la erudición sin pedantería  que campea en sus páginas, la prosa exquisita, el rigor metodológico del investigador acucioso, que prueba sus afirmaciones, pero que goza igual con el hallazgo a veces intuitivo que proporciona la poesía. Se trata de un volumen imprescindible para entender el pensamiento cubano de la etapa colonial, especialmente la crítica literaria y estética del siglo XIX. Gracias a esas inquisiciones un autor como Tristán de Jesús Medina, por ejemplo,  sale del anonimato y se revela al público lector.   

Adentrarme en Temas martianos a profundidad, fue otra de las experiencias que agradeceré siempre a Cintio y a Fina. Porque en estos tomos indispensables en cualquier biblioteca de literatura cubana emerge una exégesis de la vida y la obra de José Martí  de altísimos quilates, en la que el poeta, el pensador, el político, el hombre total, aparece sin deslindes forzados, en toda su coherencia y unicidad. Se convirtieron de inmediato, desde hace más de dos décadas en referencia obligada y en textos de consulta frecuente, sin los cuales no serían posibles mis empeños personales en el ámbito de los estudios martianos. 

En junio de 1995, en el Convento de Santa Clara, tuvo lugar el Primer Congreso Internacional Cultura y Desarrollo, organizado por el Ministerio de Cultura.  Formaba yo parte de una mesa martiana, que moderaba Pedro Pablo Rodríguez, y en la que participaban,  además,  Caridad Atencio,  y otra compañera cuyo nombre no consigo recordar. En esa ocasión  tuve el privilegio de conocer personalmente a Cintio y a Fina, que desde el público, con su interés y humildad, acompañaron nuestras exposiciones y nos reconfortaron con sus consejos y comentarios elogiosos, de manera que la timidez y el nerviosismo inicial de las entonces jóvenes ponentes desaparecieron de inmediato ante la modestia y bondad de ambos.

No podía suponer en aquel momento que un lustro después ese privilegio se convertiría en algo cotidiano, porque vendría a trabajar al Centro de Estudios Martianos. En abril del 2000 tuve mi primer encuentro con Cintio, ya en el CEM, cuando él compartía con el colectivo de trabajadores sus reflexiones sobre José Martí, en respuesta al pensador japonés Daisaku Ikeda, las cuales se convertirían luego en libro.[2] Así, durante casi una década, tuve múltiples oportunidades de saludarlo, de conversar con él, de pedirle consejo, de darle a leer algún artículo. Tenerlo sentado en primera fila, como era habitual en él, cuando se llevaba a cabo algún evento en el que me tocara intervenir, era un reto muy alto, porque el ser humano siempre quiere mejorarse a sí mismo, y se tiende a imitar, (no a emular), a aquellos que admiramos. Pero era un reto agradable, tranquilizador, porque de él o de Fina jamás saldría una palabra dura, o un gesto desdeñoso por muy joven o inexperto que fuera el autor. Al contrario, la mirada atenta, el asentimiento cómplice, la sugerencia oportuna, siempre me dieron bríos para seguir, y los nervios iniciales terminaban siendo seguridad y calma. 

Otro libro de Cintio que me ha marcado profundamente,  y al que acudo con muchísima frecuencia es Vida y obra del Apóstol José Martí. Es un itinerario biográfico, sin duda alguna, que se aparta de los cánones del género, pues según afirma el autor, y puede verificar el lector, el énfasis fundamental está en la obra, es decir,  “en los rendimientos perdurables de una vida entregada por entero a la liberación de la patria, a la realización histórica de Latinoamérica y a la causa universal del mejoramiento humano.”[3]

Es casi obvio decir que la “comunión poética”, en el sentido en que la entiende Cintio, se da sobradamente entre él y Fina, por encima del amor mutuo.  En el caso de este libro es particularmente profunda. Quién haya leído ese precioso texto de Fina titulado “Un  domingo de mucha luz”,[4] se percata de la relación fluida, como de vasos comunicantes, entre ambas obras. Y también, sin duda alguna, se transparentan inquietudes y puntos de vista de ella, expuestos en ese otro libro imprescindible,  El amor como energía revolucionaria en José Martí, que debieron compartir en los años en que ambos se entregaban sin reservas al estudio del legado martiano  y a la escritura de sus obras respectivas y comunes. Por eso Cintio, con la admiración que le profesaba, y con su sentido de la justicia, señala en la nota de presentación, la presencia de modo  “tácito o explícito,”[5] de Fina en esta obra.

Entre los muchos aportes a la exégesis martiana que hace Cintio en Vida y obra del Apóstol José Martí está el modo tan especial en que entiende el proceso de gestación de su antimperialismo. Subraya el peso de la vivencia directa en el proceso cognoscitivo y de conceptualización de ese ideario político, de manera que en su opinión 

[…] suele concedérsele mayor o exclusiva atención a su análisis de los factores objetivos de la realidad norteamericana de la que fue testigo y cronista. Pero en sus cartas a Mercado está el reverso íntimo de un antimperialismo que no fue únicamente, como pudo serlo en el análisis leninista, el resultado teórico de un clarividente examen de los hechos. Ese reverso íntimo fue el de un sufrimiento  personal en carne viva, y el sufrimiento fue para Martí, en todo tiempo y lugar, la más profunda vía de conocimiento.[6]  

Este volumen tiene también la particularidad de no presentarse como una pieza acabada, en la que el lector debe caer rendido de devoción hacia el Apóstol. Al mismo tiempo, más que entender la propuesta emancipadora de Martí hacia la Patria en su totalidad únicamente, advierte que estamos en presencia de una propuesta que atañe a “una revolución íntegra del ser que, girando sobre el eje del sacrificio y la justicia, conduzca a la historia hacia la cabal integración de los derechos y potestades del hombre, y a cada hombre hacia el enfrentamiento del sentido último de su vida y de su muerte. Ante esa proposición, que reviste los caracteres de un desafío, cada uno de nosotros, según sus luces y su conciencia, tiene la palabra.”[7]  

Por eso era tan dado a estimular el quehacer de sus colegas, independientemente de la edad o la mayor o menor valía de la obra de cada uno. Cuando empezó a editarse  la colección de sus Obras, Cintio fue llamando poco a poco a  los investigadores del CEM a su oficina, y nos regaló ejemplares de sus libros. De esa época guardo con mucho celo una dedicatoria suya, luego de un rato de charla, en el  tomo dedicado a sus Temas martianos:[8] “Para Marlén [sic] Vázquez, agradeciendo siempre sus estudios martianos. Cintio Vitier. Abril 2006.”

¿Y qué tenía él que agradecerme a mí, que en aquel entonces era poco más que una aprendiz? Por supuesto que nada. Todavía hoy escucho su risa franca, al observar mi rubor y vergüenza.  Y es que Cintio era un sabio, consciente de su valía, pero humilde en su grandeza, como los espíritus verdaderamente superiores.  Era un humanista, en todas las acepciones que puede tener esa palabra. Por eso resultaba tan cercano, tan entrañable, independientemente de su condición de Presidente de honor del Centro de Estudios Martianos, de diputado a la Asamblea Nacional, de su Premio Internacional Juan Rulfo, de que el Estado cubano lo hubiese honrado con su más alta distinción, la Orden José Martí. . Por eso, también, es recordado con alegría y devoción en este aniversario, como orgullo de Cuba, porque es, sin duda alguna, uno de sus mejores hijos. 



[1] Cintio Vitier. Crítica cubana, La Habana, Letras cubanas, 1988. 

[2] Daisaku Ikeda y Cintio Vitier: Diálogos sobre José Martí, el Apóstol de Cuba, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2001. 

[3] Cintio Vitier. Vida y obra del Apóstol José Martí. Centro de Estudios Martianos, La  Habana, Cuba, 2006, p. .

[4] Véase Fina García Marruz. Temas martianos, tercera serie. Centro de Estudios martianos- Artex, 1995., P. 11-37. 

[5] Cintio Vitier. Vida y obra del Apóstol José Martí. Centro de Estudios Martianos, La  Habana, Cuba, 2006, p. 7. 

[6] Cintio Vitier, ibídem, p. 262. 

[7] Ibidem, p. 23. 

[8] Cintio Vitier.  Temas martianos,Letras Cubanas, La Habana, 2005.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Por el camino de hierro de Benguela

Por René Rodríguez Rivera

 

Al día siguiente se informó que el puente entre Katanga y Luau había quedado semidestruido, por lo que no podían pasar tropas por el mismo. Además, según informaciones, del lado enemigo las tropas de mercenarios habían comenzado a retirarse, quizás al tener conocimiento de la llegada de las nuestras.

 

A media mañana me mandó a buscar el Comandante Valles Lazo y me dijo que le planteara mis necesidades para la asistencia médica, porque iba a comenzar la ofensiva nuestra hacia el Este. Le dije que necesitaba un cirujano y un anestesista. Abrió los ojos y me dijo: “Ud. no es cirujano?” Le dije que tenía cierta experiencia pero que esa no era mi especialidad y que en Cabinda yo tenía donde evacuar heridos, cosa que aquí era muy difícil por las distancias. Comprendió y me dijo que los iba a pedir a Luanda.

 

A media tarde comenzamos a llenar vagones del ferrocarril con tropa y armamento. Me subí a un vagón con el Comandante Colas y el Politico; me  acomodé en una esquina sobre mi mochila, con el fusil sobre la piernas. El tren comenzó a moverse lentamente; serían aproximadamente las 5pm.

 

Un llano interminable se ofreció ante nuestras miradas, mientras el tren avanzaba. En horas altas de la noche llegamos a una pequeña estación de ferrocarril que a su costado tenía un letrero, en grandes letras negras, que decía: LUACANO.

 

Se abasteció a la maquina de leña y agua, y continuamos la marcha hasta que en la madrugada llegamos a otra estacion ferroviaria, en un pueblito llamado CAIFUCHE. Aquí se dio la orden de desembarcar hombres y armas, incluyendo artillería y tanques.

 

Ocupé una esquina en el suelo del pequeño local de la estación; mi mochila de almohada y el fusil a mi lado, como siempre.

 

Dormiría una hora o algo más, hasta que amaneció. Hice un recorrido por los alrededores y llegué hasta donde los soldados estaban abriendo trincheras. Un poco mas allá, en la tierra húmeda, se veian las huellas de carros blindados y el Politico dijo: “Hasta aquí llegaron los surafricanos”.

 

A las 9 am. ya habíamos organizado el Puesto Médico, en una pequeña habitación de la estacion de ferrocarril. A esa hora habían hecho café y me senté a degustarlo al lado del Comandante Colas. Me dijo: “Médico, hasta nuevo aviso no continuaremos avanzando; el enemigo está unos kilometros mas allá. Pensamos que no va a atacar y que seguirá retirándose, pero hay que ser precavidos”.

 

Ese día todo fue calma y descansé un poco de tanto ajetreo que con mis cuarenta años ya se sentían.

 

Temprano, al siguiente día, recorrí las trincheras y comprobé si había algun combatiente enfermo, pero todos estaban bien, al parecer.

 

Serían aproximadamente las 10 am. cuando el telefonista de la estación del tren llegó corriendo hasta donde nos encontrábamos el Comandante, el Político y yo conversando, para comunicar que un avión habia bombardeado Texeira de Souza (Luau). Nos miramos con asombro porque esto parecia darle un vuelco a la guerra, ya que hasta ahora nadie había utilizado la aviacion. Se reportaban muertos y heridos entre la poblacion. Inmediatamente el Comandante y otros compañeros fueron a informar a los combatientes que estaban en las trincheras y en areas de descanso; se tomaron medidas para camuflajear la técnica de combate.

 

Transcurrió aproximadamente una media hora cuando apareció en el cielo un avion de combate. Su fuselaje brillaba al sol. Se produjo el clásico corre-corre para las trincheras y debajo de los árboles. El avión dio dos vueltas a cierta altura sobre nosotros, quizas por temor a que le dispararan con esos cohetes antiaereos que llevan los combatientes. Estuve todo el tiempo con el Político, bajo un árbol próximo a las trincheras. Cuando el avión desapareció el Comandante reunió a los Oficiales y dió una serie de instrucciones por si volvía y atacaba. Tres hombres se situaron en un triángulo con sus respectivos cohetes, para dispararle si regresaba por cualquier direccion. Al llegar la noche nos sentimos mas tranquilos y me acosté pensando en como sería el siguiente día, con esta nueva variante de la guerra.

 

Al amanecer recorrí las trincheras, comprobando como estaban los combatientes. Serían aproximadamente las 8 de la mañana cuando en una de las trincheras en que me senté a conversar con algunos compañeros se presentó el Comandante Valles Lazo, Jefe de las tropas en aquella zona. Yo estaba dentro de la trinchera y sin previo saludo me dijo: “Salga de ahí, que quiero hablar con Ud”. En el mismo borde de la trinchera me dijo: “Recoja sus cosas que se tiene que ir en el tren para Texeira”. Me quedé unos segundos sin saber que decir, pero el no me dio tiempo: “Llegaron un cirujano y un anestesista, y ud. debe ir para allá, a crear mejores condiciones para atender las posibles bajas. Aquí Ud. solo no puede hacer mucho”. 

 

Media hora despues monté en un vagón de ferrocarril tirado por una locomotora y salimos en direccion a Luau. En el vagón íbamos tres combatientes, dos enfermos cubanos y yo. La locomotora llevaba dos maquinistas y dos ayudantes, todos angolanos. Uno de los enfermos me dijo: “Debemos estar preparados por si aparece el avión y saltar de este tareco si ataca”. Esta variante jamás la tuve presente en mi mente, pero son cosas de la guerra.

 

El viaje fue tranquilo, pero con la zozobra de si aparecía el avión. Cuando llegamos a Texeira nos encontramos con un pueblo fantasma. Ni un alma en las calles. A la terminal del tren nos fue a esperar un Oficial cubano. Montamos en un todo-terreno y nos llevó al hospital. Descendí del vehículo y en la entrada del pequeño hospital nos esperaban el Dr. Juan I. Robert, cirujano, y el Licenciado en anestesia Olirio González Godines, ambos compañeros conocidos del Hospital C.J. Finlay y el Naval (Luis Díaz Soto), respectivamente. Nos abrazamos.

jueves, 23 de septiembre de 2021

El Presidente Biden en la ONU, se reitera el absurdo

Por Julio Carranza

Con la cantidad de problemas que enfrentan los EEUU en el mundo, en los cuales no les va muy bien, de Afganistán a Siria, de Korea del Norte a Irán y lo que más les estremece, el imparable avance de China y sus potenciales alianzas con Rusia y otras potencias intermedias; esto sumado a la crisis interna, una pandemia que no cede, un amplio sector de la población que rechaza las vacunas al mejor estilo trumpiano, un país fracturado, una violencia que crece y una frontera sur que se revienta de inmigrantes y el Presidente “preocupado” por Cuba y Venezuela, a las cuales le dedica tiempo en su discurso en la Asamblea General; dos países que objetivamente no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional de los EEUU que no sea el empeño en defender su soberanía, además de la permanente disposición a un diálogo, si este se realizara con buena voluntad y en condiciones de respeto.

La ratificación de una política de agresiones absurdas que ofrece escasos resultados y pocos argumentos para defenderla, frente a unas Naciones Unidas cuyos estados miembros de manera casi unánime, en el caso de Cuba, vota todos los años contra el bloqueo norteamericano, dejando aislado a EEUU; y a pesar de todo esto, el Presidente (ex vicepresidente de Obama y esposo de una mujer que en plan muy cordial visitó hace pocos años la isla y halagó sus logros sociales) continúa en una retórica vacía y ridícula buscando campeones en la defensa de los derechos humanos, mismos que sistemáticamente se desconocen en su propia tierra, donde a pesar de mucha división de poderes, muchas libertades y muchas elecciones hay poca diversidad política de la seria y nulos espacios de oportunidad real para los que tratan de hacer política “fuera de la caja” que define el establishment.

¿Qué leer desde la Isla ante la reiteración de un absurdo? En mi opinión no se puede seguir esperando un presidente bueno o sensato o estratégico respecto a Cuba. Obama ha sido una de las muy pocas excepciones (probablemente mal entendida por Cuba en su momento). Se debe continuar haciendo todo lo qué hay que hacer desde el país, profundizando los cambios necesarios, sobre todo, aunque no solo: la reforma económica y defendiendo coherentemente la soberanía nacional, más allá de la desgracia periódica que toque desde el otro lado del estrecho. De lo contrario se seguiría esperando de 4 años en 4 años para, por lo general, ver más de lo mismo. Si hubiera un cambio pues bienvenido sea, pero no se puede depender de esa expectativa.

En la medida en que se logre ir superando los problemas internos y ganando en estabilidad y consenso y fortaleciendo otras alianzas internacionales, tendrán que aceptar de nuevo que el bloqueo, además de genocida, es absurdo. 

Pero eso no se alcanza si no se cambian muchas cosas en el país. Ese es el desafío político a la altura del que se debe estar y no hay todo el tiempo del mundo para dejar que ese proceso avance “despacito”; hay que empujarlo, ponerle energía, audacia e imaginación. Consignas vacías y lecturas insuficientes de las características y demandas de la sociedad actual ayudan poco en ese empeño, y es el futuro y el sentido de la historia lo que está en juego.

Lo peor que podría pasar es que el bloqueo paralice las reformas necesarias. No se debe mirar al Norte más allá de lo necesario.

22 de Septiembre 2021

martes, 21 de septiembre de 2021

Rumbo a Luau

Por René Rodríguez Rivera
 
El 2 de Enero de 1976 llegamos al aeropuerto de Cabinda. Fui en el último grupo con la Retaguardia de la Compañía. Montamos en un avion de dos motores con unos 50 asientos. El aparato tomó rumbo al mar y se alejó de la costa, quizas algo más de un kilómetro. Un compañero que se sentó a mi lado  me dijo: “Todo ese territorio norte está en manos del FNLA”, cosa que por demás ya yo sabía. Mobutu tenia ocupado el territorio norte con su titere Holden Roberto.
 
Al llegar a Luanda nos esperaban en el aeropuerto oficiales cubanos y fuimos a pernoctar a la Misión Cubana en Luanda. Al amanecer vino a verme el Jefe de los médicos cubanos Milton Echevarria (ya fallecido) y me dijo que si quería quedarme en Luanda el podía resolverlo, pero yo preferi continuar con mi Unidad Militar, con la que había estado en Cabinda. 
 
En la mañana nos llevaron al aeropuerto y comenzamos a cargar un avión de dos motores de la epoca de la Segunda Guerra Mundial que todos llamaban Don Atlas. Antes nos habían explicado que nos dirigiamos a Saurimo, en el lejano este angolano. El norte estaba en manos del FNLA y el sur lo controlaban los Surafricanos y la Unita. Volaríamos sobre una larga y estrecha franja parcialmente  controlada por el MPLA. La situacion no podia ser peor.
 
Me acerqué al aparato y vi como subieron al mismo los equipos médicos que solo estaban comprendidos por una caja de mediano tamaño y en su interior material quirúrgico y medicinas. Le pregunté a un cubano si no se pesaba la carga y me dijo que no, que no había tiempo ni medios para hacerlo. Después de la carga montamos los hombres con nuestros fusiles y nos sentamos en esos asientos de tiras de lona que se ven en las películas de paracaidistas, con la espalda en la pared. Lo que no había eran  paracaídas. Nos acomodamos junto a la carga compuesta de morteros, cañones 75, municiones de todo tipo y recipientes con gasolina de avion. A mi lado se sentó el Capitan Alfonso Pérez Isaac y me dijo: “Médico, son dos horas de vuelo hasta Saurimo”.
 
Habríamos volado unos 20 minutos cuando bruscamente se abrió la puerta de la cabina del piloto y salió un cubano gordito en camiseta y ordenó: “A ver, rápido, traigan todas esas mochilas del fondo hacia acá, pero apúrense”. La operación se hizo rápidamente y Perez Isaac me susurro´al oido: “Eso fue porque la carga va desnivelada”. Un tiempo después sobrevolamos la ciudad de Malanje en el centronorte del país, que estaba en manos del MPLA. Sería más menos medio dia cuando aterrizamos en el aeropuerto de Saurimo, el que había sido una base aerea muy utilizada por los portugueses.
 
Descansamos toda la tarde y la noche en una base militar aledaña al aeropuerto o pertenecientes a el. Dormí en una camita pequeña pero comoda y en la mañana volvimos a tomar aquel viejo avión rumbo a Luau (antes Texeira de Souza), un pueblo en la frontera con la provincia congolesa de Katanga, la misma en que asesinaron a Patricio Lumumba. Volamos muy próximos a la tierra hasta que aterrizamos en la pista del pueblito. Descendí del avion con mi fusil y mochila y nos recibioó el Comandante Colas; también estaban Vecino Alegret y otros oficiales. Nos llevaron a un local en donde estaríamos hasta nuevo aviso. El Comandante reunió a los Oficiales y nos informó de la situación.
 
Del otro lado de la frontera había una tropa de mercenarios que amenazaba atacar a Luau. Nuestra unidad tenía la misión de defender el pueblo, destruir el puente del ferrocarril y despues avanzar hacia el este, rumbo a la capital de la provinvincia Luso (hoy Luena). Al anochecer el Comandante me ordenó preparar condiciones para garantizar la asistencia médica pues esa noche se destruiría el puente del ferrocarril. Me asignaron un jeep con un chofer y entre un sanitario y yo preparamos todo lo que estimábamos necesario.
 
Serían aproximadamente las nueve de la noche cuando me dieron la orden de dirigirme hacia el puente. Me recibió el Mayor Olachea, Segundo Jefe de La Unidad, y me dijo: “Situense aquí, bajo esos árboles, y no enciendan luces. Si comienzan a disparar desde el otro lado protejanse en esa zanja de la carretera”. Y nos señaló el sitio en cuestión.
 
El tiempo no parecía transcurrir, hasta que de pronto escuchamos una poderosa explosion en direccion al río y pensamos que era la voladura del puente. Unos minutos después pasaron en un alarido sobre nuestra posicion lo que interpretamos como proyectiles de artilleria, que fueron a caer varios cientos de metros detrás de donde estábamos. Inmediatamente respondió nuestra artilleria reactiva (BM 21), con ese terrible sonido ensordecedor. El sanitario, el chofer y yo nos acurrucamos en la zanja e inmediatamente cesó el fuego de ambas partes. Unos minutos después llegó el Politíco y me dijo: “Médico, misión cumplida; no hay bajas, pueden retirarse para el pueblo”. Arrancamos el Jeep y contentos regresamos por la oscura carretera a Luau. 
 
Dormí a pierna suelta.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Días difíciles. Derrota en Lumeje

Por René Rodríguez Rivera

 

Tuve una larga conversación con Robert y Olirio, donde intercambiamos nuestras experiencias en Angola. También revisamos y ordenamos el material médico para facilitar la atención a posibles heridos; organizamos un pequeño salón de operaciones. Luego del almuerzo con sardinas y arroz, nos sentamos  a conversar en el portal del hospitalito, conversación que fue bruscamente interrumpida por el ruido de un avión a reacción. Corrimos hacia el terreno frente al hospital y nos "refugiamos"  debajo de una frondosa mata de mangos. El avión pasó muy alto, por lo que los compañeros de los cohetes no dispararon. Ellos se encontraban cubriendo el pueblo con un triángulo defensivo. Al día siguiente hicimos una trinchera en L debajo de la mata de mangos.


Tres largos y tediosos días pasamos entre aquella mata de mangos y el hospital. Olirio se negó a ir al "refugio" y dijo que el estaba seguro en el hospital. Robert y yo fuimos a la trinchera las dos veces que volvió a pasar el avión,  siempre muy alto, y no volvió  a bombardear. Al cuarto día llegó la orden de "recoger" y embarcarnos en el ferrocarril hacia Luacano.


Después las tropas avanzaron y llegamos a Caifuche, donde llegó aquella mujer que no podía parir y que tuvimos que evacuar en nuestro nuevo avance hacia otro pueblito llamado Cassaigare y falleció en el camino. Esta historia ya la hice en SC; muy triste.


Días después nuestras tropas tomaron el pueblo de Lumeje con muy poca resistencia del enemigo. El puente sobre el río estaba semidestruido y nuestras tropas no podían continuar avanzando. Ocupamos una casa grande en el poblado y en ella establecimos el puesto médico. El día 4 de febrero de 1976 el Comandante Colas avanzó hacia el sureste por el camino a otro poblado nombrado Busaco. Al Capitán Pérez Isaac se le dio la orden de ocupar una cabeza de puente al otro lado del río y establecer una linea defensiva; fué con un pelotón mixto de angolanos y cubanos, sin artillería ni tanques, debido al puente que estaba en pésimas condiciones.


Nuestra casa quedaba en las afueras del poblado y detrás de nosotros, a unos 500 metros se encontraba la artillería reactiva y los tanques, en una espesa arboleda.

Esa noche del día 4 nos acostamos temprano y aproximadamente a las 1 de la madrugada nos despertó un grupo de compañeros que traían a Bárbaro (no recuerdo el apellido), un combatiente que en el acto nos dimos cuenta de que ya estaba muerto; era un explorador que había caído en una escaramuza del otro lado del rio. Aquello me impidió volver a conciliar el sueño y estuve despierto fumando en silencio hasta las 5am., en que Olirio comenzó a hacer café; me senté en el portal y allí me lo llevó Olirio. en un jarrito metálico.


Transcurrieron unos minutos mientras saboreabamos el café; de pronto, en direccion al río que se encontraba a unos 500 metros, comenzó un intenso fuego de fusilaría con algunas explosiones. No había dudas de que las tropas de Pérez Isaac combatían all.


No puedo decir exactamente cuanto tiempo duró el tiroteo; quizás 20 minutos, más o menos. Los disparos fueron disminuyendo y cesaron totalmente mientras nos preparábamos para las bajas que pudiéramos recibir. De pronto la artillería reactiva a nuestras espaldas comenzó a disparar y un ruido ensordecedor llenó el amanecer. Los cohetes pasaban sobre nosotros porque las BM21 estaban a nuestras espaldas.La tormenta de fuego duraría unos 10 minutos y ceso´ repentinamente.A nuestra casa llego el Oficial de la Contrainteligencia y nos dijo que nos prepararamos pues teníamos bajas en el río.


Sobre la 8am comenzaron a llegar nuestras bajas; uno de los primeros en llegar fue Urquiza, un compañero que trabajaba aquí en el ICRT y se encargaba del ferrocarril por la parte cubana. Tenia una herida en la cabeza pero estaba vivo. Unos minutos después llegaron dos cadáveres: el del Capitán Alfonso Perez Isaac y el de un joven rubio que en Cabinda se subía en las matas de coco; no recuerdo su nombre pero está recogido en la relación de nuestras bajas. A Pérez Isaac un disparo le había seccionado la arteria femoral derecha; le habían robado su pistola y el reloj.Y así fueron llegando hasta el número de 10 cubanos y 8 angolanos muertos; también sufrimos  28 heridos entre cubanos y angolanos. Tropas de refuerzo cruzaron el puente para mantener las posiciones. Según relataron algunos heridos, los atacaron más de 300 hombres y les hizo mucho daño una especie de escopeta lanzagranadas denominada M79. Dos horas después llegó un avión bimotor y se llevó a los heridos. Los muertos fueron enterrados en tumbas abiertas en la tierra, a un costado del aeropuerto. Se les enterró  con su chapilla en la boca, para su posterior identificacion. Fue un da muy triste. En la tarde llegó la orden de que trasladáramos el Puesto Médico nuevamente a Caifuche, varios kilómetros atras.Tres días después avanzaríamos hacia al sureste por el camino a Busaco.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Cese el bloqueo de EU y reconciliación entre cubanos, demanda AMLO

Ciudad de México. Cuba, como pocos países en el mundo ha defendido su
dignidad de pueblo a vivir libre, y como la nueva Numancia –ejemplo de la resistencia- debería ser declarada patrimonio de la humanidad. Por esa razón “llamo respetuosamente al gobierno de Estados Unidos a levantar el bloqueo, porque ningún Estado tiene derecho a someter a otro; si tuviera éxito se convertiría en un triunfo vil, pírrico, canallesco, algo que no parece probable”, demandó hoy el presidente Andrés Manuel 
López Obrador.

Frente a Palacio Nacional, al conmemorar los 211 años del inicio ade la Revolución de Independencia, el mandatario mexicano se expresó enfático ante su homólogo de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Antes de que iniciara la parada militar, evocó al Miguel Hidalgo, como el padre de la patria, y ponderó la valía histórica de la relación entre ambas naciones.

“El día de hoy recordamos esa gran gesta histórica, y la celebramos con la participación del presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel que representa a un pueblo que ha sabido como pocos en el mundo defender con dignidad su derecho a vivir libre e independiente, sin permitir la injerencia en sus asuntos internos de ninguna potencia extranjera.

“Ya he dicho y repito, podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su gobierno. Pero 62 años, sin sometimiento es una indiscutible hazaña histórica. En consecuencia, creo que, por su lucha, en defensa de la soberanía de su país, el pueblo de Cuba merece el premio de la dignidad y esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia (ciudad ubicada en Castilla, que resistió al asedio de las fuerzas romana), por su ejemplo de resistencia, y pienso que por esa misma razón debiera ser declarada patrimonio de la humanidad.

“Llamo respetuosamente al gobierno de Estados Unidos a levantar el bloqueo contra Cuba, porque ningún Estado tiene derecho a someter a otro país. Es preciso recordar lo que decía George Washington, las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos, dicho con toda franqueza: se ve mal que el gobierno de Estados Unidos mantenga el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba.”

López Obrador adujo que, si el propósito del gobierno estadunidense es que el pueblo de la isla, obligado, por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio gobierno, “si esta perversa estrategia lograse tener éxito, algo que no parece probable, por la dignidad a que nos hemos referido, repito, si tuviera éxito, se convertiría en un triunfo vil, pírrico, canallesco. Sería una mancha, de esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos.”

Es mejor el entendimiento, dijo, "el respeto mutuo y la libertad sin condiciones ni prepotencia. Todavía vive, y desde esta plaza principal de México le enviamos un saludo al presidente (de Estados Unidos, 1977-1981) Jimmy Carter, que supo entenderse con el general Omar Torrijos para devolverle a Panamá el canal y su soberanía. Ojalá que el presidente Joe Biden, quién posee suficiente sensibilidad política”, tome esa decisión “con grandeza y ponga fin para siempre a la política de agravios hacia Cuba en busca de reconciliación".

En una amplia exposición, el presidente también se refirió al extremo de la oposición cubana en Estados Unidos: “En la búsqueda de la reconociliación, también debe ayudar la comunidad cubano estadounidense haciendo a un lado los intereses electorales o partidistas. Hay que dejar atrás resentimientos, entender las nuevas circunstancias y buscar la reconciliación. Es tiempo de la hermandad y no de la confrontación”

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/09/16/politica/cese-el-bloqueo-de-eu-y-reconciliacion-entre-cubanos-demanda-amlo/


martes, 14 de septiembre de 2021

El comercio de divisas*

                        Por Juan M Ferran Oliva


E pure si muove (pero se mueve).

Dijo Galileo, seguramente susurrando para  que no le escucharan los inquisidores. ¡El cuello es el cuello!

 


Hay delitos aceptados universalmente. Matar, robar y mentir, por ejemplo, tienen reprobación en todo tiempo y lugar. Otros responden a criterios administrativos y son instrumentados por la ley. No contravienen la moral universal pero implican una ilegalidad local definida en tiempo y espacio. Una muestra, felizmente superada, fue la penalización de la tenencia de moneda libremente convertible en Cuba. 

Actualmente existe un comercio por la libre de divisas. No lo considero reprochable siempre que no implique alguna práctica vil. La reciente prohibición de aceptar dólares físicos en las sucursales bancarias introducirá cambios en las cotizaciones, pero el canje espurio seguirá. Las relaciones mercantiles son incontrolables y el intento de eliminarlas es como poner un cinturón de castidad a una ninfómana. 

La moneda es una mercancía. Actúa como medio de cambio para las personas naturales. Para las empresas sirve de unidad de cuenta. En función de atesoramiento es válido en ambas esferas. Son sus tres funciones básicas.


El trueque existía desde el tiempo de las cavernas pero la primera moneda apareció hace 2.500 años en Lidia[1] en forma de discos manuables, moldeables, transportables, duraderos, acumulables y resistentes.  El estatero, como se le llamó, tenía un león estampado y se destinó al pago de la tropa. Jenofonte dejó constancia de que el sueldo mensual de un mercenario era una unidad de dicha moneda con un peso de unos 14 gramos de una aleación de plata y oro. La práctica arraigó y en lo sucesivo cada rey emitió su dinero metálico. Gravaba su efigie en el anverso y el peso y contenido de metal en el reverso. Fue entonces que aparecieron los cambistas como parte de la división social del trabajo. 
Estatero
Eran comerciantes en la mercancía dinero.

Con el paso del tiempo apareció la moneda de papel más manejable que la de metal.

El Periodo Especial cubano obligó a desarrollar el turismo internacional. La medida resultó exitosa y hasta 2019 la cifra de visitantes se acercaba a los 5 millones anuales. En algún momento cesará el Covid 19 y habrá recuperación (pero el socavón se perderá).

En tiempos relativamente recientes la iniciativa privada criolla descubrió nichos en las endémicas debilidades de la oferta. Un grupo de mercachifles desarrolló un mercado informal con bases de suministro en Panamá, Estados Unidos, México y  otras regiones. 
Electrodomésticos, medios computacionales, motocicletas, vestuario y otros bienes fueron sus renglones mas socorridos, aunque no únicos. Los involucrados compraban dólares en Cuba, los invertían en el exterior y regresaban en forma de mercancías de fácil venta.  En 2018 se realizaron 459.000 salidas con tales propósitos. La apertura aduanera tras el 11 de julio, seguramente dará brío a la iniciativa.  


La génesis de las actuales tiendas en dólares se relaciona con esta situación. El Estado se propone acopiar las divisas que el mencionado tráfico deja en el extranjero. Lamentablemente, su oferta es inconstante y limitada. Es el anti-marketing.

En 1972, antes de la caída de Allende, visité Chile en viaje oficial. Fui a un banco y cambié una pequeña cantidad de dólares por moneda local. Al poco rato de salir de la instalación, el propio empleado que realizó el canje me alcanzó sofocado para recomendarme que no reincidiera en dicho cambio pues en la calle encontraría tasas más convenientes. Por supuesto, violentando mi conciencia oficialista, en lo sucesivo seguí su consejo, aunque era poco lo que podía cambiar.
 
Hoy, medio siglo más tarde, se repite la situación en Cuba. Si el gobierno ejerciera como cambista tendría que hacerlo con la tasa oficial de 24 pesos por un dólar. Pero particulares no oficiales ofrecen mejores oportunidades. En estos momentos, tras la prohibición sobre el dólar billete, el cambio casi triplica la tasa oficial. El mercado impone sus leyes.

Mi única recomendación ante tal desaguisado es aplicar la famosa frase de los fisiócratas:
Laissez faire
_________________________________ 

 

[1]El Reino de Lidia  formaba parte del mundo griego. Actualmente es parte de Turquía.

* SINE DIE 2001, Segunda serie #56, Septiembre 13

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Fotos de Lourdes Prieto enviadas por Victoriano

domingo, 12 de septiembre de 2021

Democracia Representativa y Democracia Directa

Por Fidel Vascós González

No existe la democracia absoluta y para todos los tiempos. A través de la historia se reconocen varios tipos de democracia. La “democracia representativa” surgió de la democracia liberal implantada por las revoluciones burguesas de finales del siglo XVIII que sustituyeron a las monarquías feudales, donde el soberano era el Rey designado por inspiración divina y perpetuado en el poder por herencia de padres a hijos. La principal característica de la nueva democracia, revolucionaria para su época, era la declaración de que el soberano ya no era el Rey, sino el pueblo, y que éste ejerce sus poderes mediante representantes electos que son los que toman las decisiones. 

En poco tiempo este sistema perdió su capacidad de respuesta ante los intereses populares. Los “representantes”, designados mediante elecciones cada cierto tiempo, se fueron transformando en burócratas, en políticos profesionales vinculados a partidos políticos específicos, también surgidos al calor de la “democracia representativa”. En la realidad, el pueblo dejó de ser el soberano y los “representantes” se convirtieron en los nuevos soberanos. El armazón de órganos y cargos públicos, aunque proclamaba actuar a nombre de todos los ciudadanos, se fue oponiendo cada vez más a los intereses del pueblo hasta transformarse en su contrario, con muy pocas excepciones en aspectos concretos. En esas condiciones, el Estado capitalista se impone sobre la sociedad civil, la cual no decide los asuntos públicos.

Otra característica principal de ese tipo de democracia es la doctrina de la independencia de los poderes legislativo (que elabora y aprueba las leyes), ejecutivo (que administra y ejecuta las leyes) y judicial (que sanciona a quienes no cumplen las leyes). Según esta doctrina cada poder actúa en esferas distintas, sin subordinarse unos a otros y con determinadas reglas en sus funciones y relaciones, de manera de establecer un equilibrio para supuestamente impedir que uno de los poderes se sobreponga sobre los demás.

Sobre la base de la experiencia histórica acumulada, las fuerzas políticas y sociales progresistas han promovido variantes institucionales para alcanzar la democracia para toda la ciudadanía. En rechazo a la democracia representativa, se formulan nuevos conceptos; entre ellos, la “democracia participativa” y la “democracia deliberativa”. 

En la “democracia participativa” no solo se ejerce el voto electoral de la “democracia representativa”, delegando en los representantes las decisiones estatales, sino también se considera la voz de los afectados por esas decisiones, antes de hacerlas firmes. La “democracia deliberativa” da un paso más a favor del interés popular y no solo plantea que se oigan a los afectados, sino que se delibere con ellos los asuntos que van a ser aprobados por los órganos estatales. Su forma más desarrollada la constituye un debate nacional, incluyendo los medios masivos, entre funcionarios estatales, expertos y opinión pública, que permita difundir los distintos criterios sobre el tema en discusión, antes de la toma final de decisiones. 

Una nueva era en materia de democracia se inauguró con la Revolución Socialista de Octubre de 1917 en Rusia, al establecer un nuevo tipo de Estado consistente, al decir de V. I. Lenin en su libro el Estado y la Revolución, en “el proletariado organizado como clase dominante” para “la conquista de la democracia”, sustituyendo al poder estatal burgués. Y continuaba Lenin: “Y cuanto mas intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del poder del estado, tanto menos necesario será este poder.”

Después de la muerte de Lenin, la URSS y los países socialistas que surgieron no han logrado aplicar plenamente estas concepciones leninistas acerca del Estado y su dirección directa por la mayoría de la población. En definitiva, el llamado “socialismo real” no trascendió la democracia representativa; introdujo el partido político único, al cual se le subordina el Estado y la sociedad; practicó el carácter vitalicio en la ocupación de los mas altos cargos partidistas y estatales, y aplicó restricciones a la libertad individual de los ciudadanos en los campos de la economía y de la política. 

Mi criterio es que el socialismo está llamado a crear una nueva forma de democracia, superior a la burguesa y su “democracia representativa”, donde se reconozca definitivamente y en la práctica que el pueblo es el soberano y que no lo son sus representantes electos. No basta que la ciudadanía sea consultada por sus representantes para que luego sean éstos los que tomen las decisiones finales. La nueva democracia socialista debe caracterizarse porque sea el pueblo quien decida directamente los asuntos públicos y sus acuerdos sean vinculantes para toda la sociedad, incluyendo a sus representantes, quienes deben rendir cuenta individual y transparente de su actuación ante los ciudadanos. 

También opino que la democracia socialista debe eliminar la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, y establecer el poder supremo y único del Estado en el parlamento, al que se le subordinen los demás. Algo similar expresó Marx refiriéndose a la Comuna de París al decir: ““La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo…”

Lenin fue mas lejos al decir: “La Comuna sustituye el parlamentarismo venal y podrido de la sociedad burguesa… los parlamentarios deben trabajar ellos mismos, deben aplicar ellos mismos sus leyes, deben comprobar ellos mismos los resultados, deben responder personalmente ante los electores.”

La plena democracia socialista puede alcanzarse con una Democracia Directa en la cual los ciudadanos deciden los asuntos de Estado sobre temas de la política interna y externa, así como de la administración nacional y local. 

La teoría y la práctica de la Democracia Directa aún están en ciernes. No hay consenso entre las diferentes legislaciones y autores acerca del contenido y las formas que puede adoptar la Democracia Directa. En apretada síntesis, entre sus modalidades pueden identificarse las siguientes: el referendo, el plebiscito, la consulta popular, la revocatoria de mandatos, la rendición de cuentas; la iniciativa legislativa, popular o ciudadana; el derecho de petición; la consulta previa; la asamblea de vecinos; el cabildo abierto; la audiencia pública; la auditoría ciudadana; el consejo deliberante (vecinal, estudiantil, etc.); la gobernanza; la planificación participativa; el consejo de seguridad ciudadano; la entrevista individual o grupal “cara a cara”; el contacto telefónico; el Defensor del Pueblo; la democracia directa electoral; el veto; y las acciones pacíficas de calle autorizadas por las autoridades competentes.

La característica principal de la Democracia Directa consiste en que las decisiones adoptadas por los votantes en determinadas modalidades son vinculantes, o sea, de obligatorio cumplimiento por el Estado y la sociedad.

Ya en Cuba se aplican varias modalidades de la Democracia Directa. Se destaca el referendo popular, de carácter vinculante, mediante el cual el pueblo aprobó las Constituciones de 1976 y de 2019. También es un ejemplo cubano la Democracia Directa Electoral, en el caso de los delegados municipales del Poder Popular, donde los propios electores deciden los candidatos a incluir en la boleta de votación, sin interferencia de otras instancias. En el IV Congreso del PCC, en octubre de 1991, Fidel Castro se refirió a la Democracia Directa Electoral con las palabras siguientes:

“En nuestro concepto el Partido no debe postular a nadie…”

“Nuestro sistema electoral es el mas democrático de los existentes… porque es el pueblo el que postula”.

“Ningún país del mundo tiene aquello de que el pueblo postula. En el capitalismo postulan las maquinarias políticas de los partidos, le imponen sus candidatos al pueblo, les imponen sus diputados.”

Refiriéndose a Cuba, expresó: “…va a quedar como el único sistema del mundo donde el pueblo es el que postula. Volvemos a las elecciones directas de la democracia griega, pero sin esclavos, sin gente privada de derechos.”

“… solo en el socialismo puede haber democracia, solo el socialismo puede desarrollar la democracia.”

Lo que corresponde en nuestro país es el perfeccionamiento de todas las modalidades de la Democracia Directa que ya se aplican, pues no todas cumplen plenamente sus objetivos ni son expeditas en sus procedimientos, así como avanzar en la aplicación de otras modalidades a nivel nacional y local. Un paso decisivo sería convertir en vinculantes determinadas decisiones que acuerden los ciudadanos participantes en estas modalidades decidiendo directamente los asuntos públicos.

Hay quienes formulan argumentos para rechazar la Democracia Directa. Mencionan la incompetencia y la falta de responsabilidad cívica de los electores, que no superan los conocimientos y responsabilidades de sus representantes; la influencia de demagogos y populistas que pueden desviar negativamente la acción electoral de los votantes; la compra del voto mediante dinero; sobrecarga y fatiga de los electores por la cantidad de veces que deben acudir a las urnas; la redacción de las preguntas puede ser manipulada y engañosa. Estas y otras desviaciones pueden ser evitadas con una estricta vigilancia sobre ellas y una labor de preparación y formación política para elevar la conducta cívica de la ciudadanía, especialmente con la acción práctica de los propios votantes en el proceso de aplicación de la Democracia Directa. 

Deseo destacar que el ejercicio de la Democracia Directa no está resuelto. Hay que ir observando sus resultados para rectificar las desviaciones que surjan, pero defiendo que es un camino para empoderar a la sociedad civil en los asuntos públicos, objetivo aun no alcanzado plenamente por el socialismo.  

Los métodos de la Democracia Directa no pueden limitarse al ámbito del Estado y tienen que abarcar también a los partidos políticos y a las organizaciones sociales. En el caso de Cuba, ratifico la necesidad de la existencia de un partido político único y rechazo el multipartidismo, de pésimos antecedentes en el país durante el siglo XX antes de 1959. El PCC puede ajustar su organización y funcionamiento a la Democracia Directa pues se ha declarado que no constituye un partido electoral, por lo que no decide los candidatos a los cargos electivos de los órganos estatales. A su vez, sería una oportunidad para lograr que no sustituya a la administración pública ni a las organizaciones sociales y de masas, tendencia que existe y se ha criticado por la dirección partidista. La influencia del partido político único no le viene dado por un precepto constitucional ni por imponer decisiones administrativas al Estado y la sociedad, sino por su efectivo trabajo en la educación política, moral y ética de los ciudadanos, mediante métodos de convencimiento y persuasión basados en la justeza de su programa, el prestigio personal y político de sus dirigentes y militantes, la mas amplia democracia interna, su vinculación estrecha y permanente con las masas, así como en su capacidad de escuchar y convencer, reafirmándose como la fuerza que convoca, forma e inspira al pueblo en la lucha por el cumplimiento de los intereses populares esenciales: la construcción del socialismo y la defensa y desarrollo de la Patria. 

De igual forma, las organizaciones sociales y de masas deben aplicar en su vida interna las modalidades de la Democracia Directa, rindiendo cuenta de su actuación solamente ante sus miembros y la legislación vigente. En nuestro caso, deben suprimirse los llamados “órganos de relación” que subordinan las decisiones de estas organizaciones a la aprobación de determinados ministerios.

Estoy convencido de que la inmensa mayoría del pueblo cubano, protagonista de una profunda revolución social verdadera y, a su vez, formado por ella, está en condiciones de avanzar hacia una Democracia Directa en Cuba socialista.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Con Diákara

Por Rosa Marquetti Torres


Silvio Rodríguez atesora joyas inéditas en ese lugar que me resisto a llamar archivo, porque es en realidad un sitio insondable donde se guardan las maravillas.  De algunas, se sabe algo,  y por eso la espera y la esperanza se renovaban cada vez, sabiendo que esas grabaciones existían.  Tal es el caso de las que Silvio -¡al fin!- nos entrega en el disco Silvio Rodríguez con Diákara, realizadas originalmente en México en 1991.  Quienes asistieron a su concierto con el grupo Diákara en 1991, en su primera formación, saben que fue uno de los más importantes de esa década, en medio de un trabajo colaborativo durante varios años, que debió rematarse con el disco que nunca –hasta hoy- llegó a ser. La imagen de Silvio junto a aquel grupo de jazz-rock-fusión de raíces afrocubanas, liderado por Oscarito Valdés es parte de un mito viviente -en la acepción positiva de la palabra- en el imaginario musical cubano.  


Hoy es posible pensar que con Diákara, Silvio cerraba una especie de ciclo, que se truncó al quedar inédito el disco que grabaran juntos.  ¿Por qué Diákara y por qué ahora, 30 años después?

SR: Es un disco que pasó por muchos avatares. Son 10 canciones que pudimos grabar en unas tres o cuatro sesiones mañaneras, después de una gira por México, locos por volver a Cuba. Puse 8 de las 10 voces en una sola mañana, el día antes del regreso. En nuestra tierra no había Dolby y estuvimos cayéndole atrás a uno hasta en otro país, y no apareció. Como yo estaba ahorrando para convencer al Estado de que construyera estudios nuevos, usé parte de ese dinero para comprar el dolby y una multipista de 24 canales, que estuvo usando la EGREM hasta que pudimos tener Ojalá, años después. Siempre aparecía una nueva dificultad; tantas que llegué a pensar que el disco tenía una maldición o algo así. El año pasado pude haberlo terminado, pero preferimos esperar a este para redondear la fecha y que fueran 30. Hasta que no lo vea editado no lo creeré.


Aquí hay un record: no hay trovador, ni cantante, ni cantautor que haya decidido ser acompañado por los tres grupos leyendas de los ochenta y los noventa en Cuba, los que más trabajaron la fusión de los elementos más avanzados del jazz y el rock, con la percusión afrocubana y nuestros géneros autóctonos: Afrocuba, Irakere y Diákara.  A partir de la segunda mitad de los ochenta, la progresión de este hecho en tu historia -que pudo haberse iniciado con el GES-, podría entenderse como el afán persistente del trovador por algo más que la sola compañía de la guitarra.  ¿Cómo se dio esa necesidad? ¿Cuándo te percataste de que, a pesar de la fuerza de tu sonido e imagen como trovador solitario con su guitarra a cuesta y en ristre, tal necesidad te empujaba a otros caminos que querías explorar? 

SR: En ninguno de esos casos fue una decisión tipo de “cambio táctico”, excepto con el GES, del que fui fundador. Fue Afrocuba quien me pidió que colaborara con ellos. Lo de Irakere fue circunstancial, porque Afrocuba se había disuelto y, después del SÍ que sacó a Pinochet, apareció la oportunidad de hacer el concierto en el Estadio Nacional. Lo de Diákara fue una petición de Oscarito, como cuento en la próxima pregunta.

Pero hubo antecedentes. A fines de 1967, cuando ya estaba haciendo el programa de televisión Mientras Tanto, en el primer Festival de la Canción de Varadero coincidí en el cabaret del Kawama con Martín Rojas y su grupo Sonorama 6. Después ellos me acompañaron en varios temas para Mientras Tanto que por ahí están grabados. Aquel era un grupo de vanguardia, precursor de otros que vinieron después. Martín en los arreglos y la guitarra eléctrica (la otra la tocaba Eduardo Ramos); Carlos del Puerto en el bajo eléctrico; Enrique Pla en la batería y José Luis Quintana, Changuito,  en las tumbadoras. Obviamente ya había una búsqueda de nuevas sonoridades que un par de años después empezaron a cuajar en el GES, la Orquesta Cubana de Música Moderna y su apéndice: el Quinteto de Jazz de Chucho, de donde salió Irakere y, por supuesto, en la vertiente más bailable los Van-Van.


Oscar Valdés Moreno pertenece a la mayor dinastía de músicos afrocubanos en activo, que se inicia con la inserción de su abuelo Oscar y sus tíos-abuelos Alfredo, Marcelino y Vicentico Valdés en tempranas formaciones soneras y luego en otros géneros, dentro y fuera de Cuba.  Vicentico, entre los grandes boleristas; su primo Alfredito, entre los más reconocidos pianistas de música popular. Su padre Oscar Valdés Campos, cantante y percusionista legendario de Irakere. ¿Cómo definirías a Oscarito Valdés como músico y dentro de los de su generación? ¿Qué te hizo empatizar con él a nivel musical y personal?

SR: Conocí a Oscarito cuando empecé a colaborar con Afrocuba; él era el baterista de ese grupo y ahí trabajamos juntos hasta 1988, cuando fuimos a Londres a grabar el disco Oh Melancolía. Era muy estudioso. Pasabas por su cuarto a cualquier hora y sentías las baquetas pegando en un pequeño artefacto que se había construido con gomas de carro sobre un trozo de madera. Después él salió de Afrocuba. Un año después del concierto de 1990 en Chile, Oscarito cayó en mi casa una mañana, con Diego su hermano, y me pidió que le ayudara a armar un grupo. A esas alturas yo estaba un poco saturado de grandes bandas, periplo que había comenzado a fines de 1984, con Afrocuba. Tenía muchos deseos de tocar la guitarra, pero decidí ayudar a Oscarito, por su talento, y puse mi hombro junto al suyo. Eso me comprometió a trabajar un tiempo con ellos y fueron en total unos dos años, hasta mediados de 1993.


Silvio y Diákara llegaron al estudio en 1991 tras una intensa gira por España y México, y en la grabación es evidente el excelente empaste que habían logrado. Pero, lo más asombroso es la enorme actualidad que hoy tienen los arreglos. Hay una línea de coherencia en ellos, una riqueza tímbrica y sonora, con un excelente despliegue de elementos rítmicos en un disco muy rítmico,  como en Emilia, Canción del pasado, El güije,  y sonoridades más “rockeras” como Flores nocturnas, Acerca de los padres, El necio, o más líricas, como enMira. Hay guiños a géneros diversos como a la habanera, la contradanza y el danzón en El güije, o  la samba en Canción del pasado; en otros un mayor lirismo. ¿Cómo fue el trabajo con los arreglos? ¿Qué, quiénes o quién es el responsable de la coherencia y el sello tan singular que lograron?  

SR: En Con Diákara hay tres arreglistas: Oscarito, Diego Valdés y Emilio Vega. Pero ojo: como en todos mis trabajos con grupos, siempre estuve muy al tanto de los procesos arreglísticos y por supuesto de los ensayos, donde se suelen quitar y poner elementos. Diákara fue un grupo de grandes músicos. Como es costumbre en ese tipo de ensambles, absolutamente todos aportaron ideas en los montajes. Hay canciones que suenan prácticamente como yo las hacía con la guitarra, como Variaciones sobre un viejo tema El Güije. Hay otras donde tiene más peso lo arreglístico como Acerca de los Padres o De la Ausencia y de ti, Velia, por los bellos interludios que escribió Diego Valdés. No puedo dejar de mencionar que el último y tremendo arreglo de Venga la Esperanza, es de Chucho Valdés, donde él además toca el piano.


En las diez canciones del disco, destacan ciertas temáticas, a las que te anticipaste varias décadas, como la relectura de las masculinidades, la sexualidad y la relación identitaria padres-hijos,  que abordas directamente en Acerca de los padres, uno de las más contundentes en esta selección, en todos los sentidos y que ya habías grabado con Isabel Parra en 1972; o el tratamiento de la prostitución en La Habana, un tema de especial actualidad por aquellos años y asociado a ciertas aperturas en Cuba, en Flores nocturnas (donde por cierto, introduces una coda inesperada, que cita a la tradicional comparsa carnavalesca Las Jardineras). Es imposible escribir la historia social y política de Cuba en las últimas seis décadas sin tu nombre y tu obra. Como cronista e intérprete poético de las realidades de tu tiempo, este disco da continuidad a esa coherencia, pero ¿sientes hoy la misma necesidad e igual motivación para continuar siéndolo? 

SR: Desde el punto de vista de darle un seguimiento escénico a la obra, francamente no. Dentro de unos meses cumpliré 75 años y es obvio que no soy Mick Jagger ni lo pretendo (dicho con mucho respeto). Sin embargo, todas, o casi todas las canciones que he compuesto en los últimos años, hablan de problemas de diferente índole, dan opiniones, a veces hacen alguna que otra propuesta. Es decir, sigo atento a lo que ocurre en mi país y en el mundo, aunque últimamente estoy más concentrado en lo nuestro. No es algo que yo me proponga, no es una directriz. Es el reflejo de lo que más me llama la atención, que es la experiencia colectiva. Es el resultado de caminos que tomé desde muy joven y ya no sé portarme de otra forma. Después de tantos años de un oficio uno lleva una especie de fuerza gravitatoria que lo inclina a hacer lo que más hizo, quizá porque ha desarrollado alguna habilidad. Es tan sencillo como eso.


De la ausencia y de ti, Velia es una de tus canciones más hermosas, y más persistentemente dejadas fuera de tu discografía; “…ahora solo me queda buscarme de amante la respiración…”, (…) “…y decirte que todo está igual, la ciudad, los amigos y el mar… esperando por ti”, decías a Velia.  A Emilia: “…qué horriblemente hermoso era aquel tiempo!(…) Qué pasa? ¿Cuál resaca nos llevó al silencio, a recordar…?  Es posible conocer algo de las circunstancias que inspiraron las dos únicas canciones que en el disco tienen destinatarias evidentes, a las que tuteas? Qué lugar cronológico ocupan en tu obra autoral? 

SR: La canción Emilia recuerdo que es de principios de 1969. Está dedicada a Emilia Sánchez, joven camagüeyana que conocí en 1965 o 1966, cuando pasaba mi servicio militar en el campamento de Managua. Una compañera de trabajo nos presentó. Emilia estaba en La Habana haciendo el 1er año de medicina y salíamos cuando me daban pases; íbamos al cine, caminábamos madrugadas enteras por La Habana. A ella le gustaba la poesía. Gracias a ella conocí la existencia de César Vallejo, un poeta que llegó a marcarme. Emilia después regresó a Camagüey y estudió letras, fue profesora de la Universidad Central de las Villas y escribió un hermoso libro sobre Emilio Ballagas. Todavía nos escribimos, de vez en cuando.

Velia, la de la canción, es Velia Ramírez, una joven mexicana que conocí cuando apenas le quedaban unos pocos días en La Habana. La llevé a casa de Teté Vergara, que era como una amiga del alma; también caminábamos mucho, largas sentadas en el Malecón. Tuvimos una amistad muy bonita en muy corto tiempo, con muchas afinidades en la mirada existencial, y de pronto la despedida. El primer registro de De la ausencia y de ti fue en la EGREM, con el grabador Tony López. Estaba grabando los cuatro temas que irían a un libro-disco que Eduardo Castañeda, el fundador de la editorial Pluma en Ristre, quería hacer con mis canciones. Cuando estaba a punto de grabarla entró al estudio Rafael Somavilla y me dijo: “Silvio te estaba escuchando en la cabina y no sé si te parecerá bien que yo improvise un poco con el clavicémbalo”. Le dije que sí y quedó esa primera grabación asombrosa, totalmente casual. 

Un dato curioso es que el libro disco nunca llegó a salir porque Castañeda se suicidó. Por eso escribí Variaciones sobre un viejo tema que, curiosamente, también está en Con Diákara.


Grabaste Canción del pasado inicialmente con el GES en 1970.  Después Roy Brown la cantó e incluyó en su disco de 1973, pero escuchándola ahora parece tener una sentencia premonitoria escalofriante: El pasado es el espectro de un bufón con triple cara:/fue de ayer, es de este día y será de otra mañana./El pasado es ese insecto que la música no apaga./ El pasado es insurrecto¿Asumes que esta reflexión sobre el pasado es hoy oportuna y veraz?  De no ser así, ¿cómo percibes el pasado a poco más de 50 años de haber escrito esta canción?

SR: Debe ser la edad, pero hoy el futuro me parece más insurrecto que el pasado. Aunque siempre arrastramos cosas indeseables del ayer.


Las grabaciones con Diákara se produjeron justo cuando comenzaba en Cuba el llamado Período Especial, que muchos creemos no ha visto aún su fin. La canción El necio, en su esencia es una declaración de intenciones y sobre todo, de principios, pero su música y arreglo en el disco Con Diákara subvierte todo precedente en este tipo de canciones que pudiéramos llamar “épicas”. El arreglo con Diákara difiere significativamente del que poco después diste a conocer en 1992 en tu CD “Silvio” de la recordada trilogía, donde vuelves a ser el trovador solitario, dejando atrás la “irreverencia rockera” de metales, percusiones y teclados.  Más allá del estilo minimalista que elegiste para ese CD, ¿alguna causa específica motivó tal cambio en el arreglo? 

SR: Mi versión a guitarra de El necio ya estaba hecha y grabada cuando le propuse Oscarito que la arreglara para Diákara. Le di libertad, no quise que se ajustara estrictamente a lo que yo hacía, porque es un tema de muchas posibilidades. Resultó ser la primera versión instrumental de El necio, un tema que desde entonces he hecho con muy diversas agrupaciones.


En la canción El güije, pusiste también la guitarra? De quién los arreglos?

SR: La guitarra de base soy yo, como siempre. No recuerdo bien, pero creo que ese arreglo es de Emilio Vega. Algo que vale la pena destacar es que hace poco Emilio escribió para metales lo que él hacía con teclados en las versiones originales. Así que los clarinetes que se escuchan en El Güije los puso Niurka González. 


Entiendo que eres tú quien toca la guitarra acústica en Venga la esperanza¿Es así? Un año antes de grabar Con Diákara, en 1990, habías cantado en el Estado Nacional en Chile en un legendario concierto acompañado de Irakere, grabado en directo y convertido en el disco En ChileEl arreglo no puede evitar la impronta de Chucho Valdés y su banda de entonces, y termina recordando mucho también al Afrocuba de Oriente López ¿Cómo llega Chucho Valdés a este disco con Diákara a la canción Venga la esperanza?

SR: También soy yo quien toca la guitarra en Venga la Esperanza. Chucho colaboró en este disco porque se trata del mismo arreglo que él hizo para el concierto en Chile, con Irakere, lo que en este caso es una reducción porque Diákara eran menos músicos. Lo de recordar un tanto a Afrocuba también fue idea de Chucho. Desde que empezamos a trabajar para el concierto de Chile él dijo que los temas de Afrocuba los iba a transcribir tal cual, porque “sería un sacrilegio tratar de retocar eso”. 


¿Qué canciones no tuvieron tu voz en la grabación original de México y grabaste recientemente en ellas? 

SR: Pensaba ponérselo de adivinanza a la gente, pero ya que lo preguntas… Los dos temas que grabé 20 años después, en Ojalá, fueron Acerca de los Padres y El Necio.


Para cualquier conocedor de la música cubana es muy revelador constatar los músicos que integraban Diákara al momento de la grabación y que hoy son referentes en sus respectivos instrumentos: Ramón Valle en el piano; Roberto Vizcaíno en la percusión afrocubana; Ahmed Barroso en la guitarra; Diego Valdés, en el bajo eléctrico y Oscar Valdés Moreno, baterista y líder genial de la banda. En las notas al disco, comentas la decisión de remezclar aquellas grabaciones de hace treinta años y “humanizar” los sonidos que entonces se hicieron con teclados.  Son ahora otros músicos notables: Niurka González en el clarinete; Alexander Abreu y Roberto García en las trompetas; Amaury Pérez en el trombón y  José Luis Hernández en el trombón, que se unen maravillosamente gracias al buen hacer de Francisco Miranda y Jerczy Belc, que en México y La Habana trabajaron entonces las grabaciones y mezclas originales y a Olimpia Calderón que, en los Estudios Ojalá, realizó las grabaciones y las mezclas finales. Después de todo esto, ¿valoras este disco como “material de archivo” o sientes que este puñado de canciones y grabaciones se identifican con tu voluntad creativa a día de hoy? Si tuvieras la posibilidad de grabar con aquel Diákara de 1991, haría hoy lo mismo?

SR: Hoy soy el resultado de muchas cosas, entre ellas de esta experiencia. Prácticamente desde que empecé tuve la suerte de conocer y trabajar con músicos extraordinarios. Este disco fue casi un accidente, una idea que surgió en México, no lo teníamos planificado. Y, como bien dices, la cohesión que muestra fue posible por el trabajo que veníamos haciendo por aquellos días: el final de una gira es muy buen momento para grabar.  Creo que hoy sería imposible hacer lo mismo. Por otra parte, también ha sido algo muy madurado por el tiempo; tuvimos incluso la oportunidad de humanizar sonoridades, sustituyendo algunos teclados.  Por último, incluso después que salga, me será difícil etiquetar Con Diákara. Es un tipo de música que da gusto escuchar, que no se agota; no dudo que en algunos sentidos sorprenda.


Oscar Valdés padre me lo acaba de confirmar: Diákara significa transición del espíritu de un mundo al otro. Entendiendo por mundos los entornos en que habitamos en el más amplio sentido, ¿la unión con Dikára tendría algún significado onírico o metafórico para Silvio Rodríguez en este momento de la Cuba del siglo XXI? 

SR: Recuerdo que la mañana que Oscarito fue a proponerme hacer el grupo él ya traía el nombre. Me parece estar viéndolo cuando pronunció la palabra Diákara y después explicó lo que quería decir. Una de las cosas que más me motiva a mostrar al fin este trabajo es dedicárselo a él, que fue un músico genial que hizo la transición de un mundo a otro y pocos se enteraron. Creo que es algo que le debemos los que compartimos con él. 


¿Qúe lugar o significado concedes al disco Silvio Rodríguez con Diákara en tu obra discográfica?

SR: Sin duda un lugar de excelencia, como los músicos que lo hicieron posible.


¿Saldrán pronto las grabaciones inéditas con el Afrocuba de Oriente López? 

SR: Son temas de mi repertorio que ya estaban grabados, los que también hacíamos en los conciertos; versiones de Sueño con SerpientesRío, Pequeña Serenata Diurna. Cosas así. Hay algunas dificultades técnicas que debemos superar y espero que se pueda. Aunque antes tengo algunos proyectos inéditos entre manos.

12.08.2021