sábado, 13 de julio de 2019

La gaviota

Corrían los días de fines de guerra,
había un soldado regresando intacto;
intacto del frío mortal de la tierra,
intacto de flores de horror en su cuarto.
Elevó los ojos, respiró profundo,
la palabra cielo se hizo en su boca
y, como si no hubiera más en el mundo,
por el firmamento pasó una gaviota.
Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro;
gaviota, gaviota, blancura de lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.
¿A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida?
Disparo en la sien y metralla en la risa.
Gaviota que pasa y se lleva la vida.
Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando
lento, como un tiempo de amor que se cierra,
imperio de ala, de cielo y de cuándo.
Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro;
gaviota, gaviota, blancura de lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.
Corrían los días de fines de guerra.
Pasó una gaviota volando.
Y el que anduvo intacto rodó por la tierra
huérfano, desnudo, herido, sangrando.
1976

sábado, 6 de julio de 2019

Marta Emilia Valdés y González

Está difícil el contacto con Marta,
le estoy llamando desde que amaneció.
Hoy muchos astros alinearon sus cartas,
hoy 6 de julio, porque Marta nació.

Anoche Leo preguntaba por ella,
dijo que un sueño le pedía indagar.
Anoche había diez octavas de estrellas
pensando en Marta, para iluminar.

Marta Emilia Valdés y González,
la que sospecha
que el amor que perdura y que vale
lanza una flecha.
Marta Emilia Valdés y González,
la que imagina
que la rosa --aunque brille, aunque sane--
lleva su espina.

Querida amiga, Maestrísima tierna,
perdona estos pobres versos en flor
que te celebran por inmensa y eterna,
que te agradecen tanto bien, tanto amor.

miércoles, 3 de julio de 2019

"Sin cultura no hay libertad posible", o sea: "Ser cultos es el único modo de ser libres"

Por Rolando Méndez (Grupo Yawar)

Durante todos estos días del 9no. Congreso de la UNEAC, he confirmado, me ha demostrado que la cultura es la brújula que nos debe indicar el camino.

Al ver, escuchar, leer, seguir más que de cerca, la continuidad del desarrollo del congreso de la UNEAC, las brillantes opiniones, las inconmensurables palabras finales de nuestro Presidente, que estremecieron, animaron a todos.

Ese por hacer alentador me convida, él trajo alegría a nivel de país, tanto a artistas como a los que no lo son.

Vivo en un pueblo que cuenta con un gran movimiento de aficionados, ubicados en grupos de danzas, grupos de teatro, humoristas, niños pintores y cantores. También artistas plásticos relevantes nacional e internacionalmente. Además, existen agrupaciones musicales, orquestas, banda de música, cantantes solistas, artistas circenses, grupo de teatro infantil, todos vinculados a empresas artísticas, es decir son
a los que llaman por lo que hacen: profesionales.

Sumaría que tenemos aquí un comité municipal de la UNEAC, el único en esta provincia, motivado por la cantidad de creadores que pertenecen a la vanguardia intelectual y artística del país.

San Antonio de los Baños ha obtenido por su desarrollo histórico la distinción de capital cultural de nuestra provincia, desde la época de la antigua Habana (hoy una parte Artemisa), sin dudas durante todos estos años mi patria pequeña ha tenido para eso a su disposición, todo el arte de los ariguanabenses, que somos de donde hay un río.

En la clausura de este evento trascendental de la UNEAC, nos ha pedido nuestro Presidente que no se quede el Congreso en el Palacio de las Convenciones, en esa reunión, que no lo dejemos morir, que regrese a donde salió, a todos los municipios y provincias del país.

Sería muy beneficioso discutir, estudiar, profundizar su discurso, que llegue a dirigentes, a todos los directivos de la cultura y a los departamentos ideológicos de los comités del partido en los ámbitos municipales y provinciales.

Ya los trabajadores de las artes tenemos una guía, el apoyo para discutir y no dejo de contemplar, ni resultaría una sorpresa, alguna toma de medidas administrativas acordes con estos planteamientos.

Hay una serie de ideas que han estado afectando durante años el progreso de nuestro trabajo cultural: a pesar de haberse denunciado en múltiples ocasiones, nos han estado metiendo el pie todo lo que han querido, los músicos, por ejemplo, todo, todo lo tenemos que gestionar, nos IR-representa nuestra IN-útil empresa, llamadas y en teoría promotoras y comercializadoras de música y espectáculos.

En la vida real no nos representan, no nos ofrecen soporte técnico, ni logístico, no nos promocionan ni nos comercializan, no demandan a terceros que no cumplen con el pago por los contratos por las presentaciones, se quedan inconsultamente con una parte del porciento de nuestros beneficios, sin tener que ver con conseguirnos trabajo, ni con sonidos, ni con transportes, ni con la organización de las mismas, ni con una cuerda de guitarra, en fin, no tienen que ver con nada, solo tienen que ver y participan activamente con los % de descuentos, que según nos han explicado forma parte de sus sueldos mensuales, es decir si no le aportamos ellos no cobran.

Esto resuena a un acto de vampirismo, a aprovechamiento, a fraude. ¡El parasitismo personificado!

Ratifiqué, acerté una vez más, que no se trata de cambiar estilos, sino esencias. Hay que promover, defender, dar espacios a quienes hacen arte verdadero en todas las manifestaciones y que los pocos recursos con que contamos se empleen en lo que verdaderamente aporte a la cultura de nuestros pueblos y no a la vulgaridad, el populismo, a la mediocridad.

Tengo la satisfacción (amarga) de no haber estado equivocado, no será fácil, pero tengo el escudo dispuesto para combatir contra los molinos de viento, tengo muchas esperanzas, tengo la fuerza moral de este congreso que fue un serio conclave, la pujanza de mis representantes nacionales-provinciales, de los jóvenes recién elegidos, de los indispensables miembros de honor.

Cuenten conmigo, con ustedes voy “A LA BATALLA” porque una Cuba mejor es posible.

sábado, 29 de junio de 2019

Viven muy felices

Viven muy felices, no digo yo,
los que repiten la lección 
como aprendices,
los que no buscan más allá 
de sus narices.
Viven muy felices, no digo yo,
los que repiten un camino 
sin razones
y ven la audacia como 
historias de canciones.
Viven muy felices,
no digo yo.

Qué fácil es seguir caminos
ya caminados por otros pies,
pues no habrá un hoyo no avisado
donde te puedas caer sin ver.
Y qué difícil ser tan joven
que no te baste lo que pasó,
y preferir buscar caminos,
nuevos destinos para la voz.

Viven muy felices, no digo yo,
los que no arriesgan su canción 
con lo que dicen,
los que mañana no serán 
ya ni raíces.
Viven muy felices,
no digo yo.

1968

lunes, 24 de junio de 2019

Sueño con serpientes

 Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
          con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
          Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
          lo que puedan arrebatarle al amor.

         Oh, la mato y aparece una mayor.
         Oh, con mucho más infierno en digestión.

         No quepo en su boca. Me trata tragar
         pero se atora con un trébol de mi sien.
         Creo que está loca. Le doy de masticar
         una paloma y la enveneno de mi bien.

         Oh, la mato y aparece una mayor.
         Oh, con mucho más infierno en digestión.

         Esta al fin me engulle. Y mientras por su esófago
         paseo, voy pensando en qué vendrá.
         Pero se destruye cuando llego a su estómago
         y planteo con un verso una verdad.

         Oh, la mato y aparece una mayor.
         Oh, con mucho más infierno en digestión…


miércoles, 19 de junio de 2019

Me quedo conmigo

Por Laidi Fernández de Juan

A Nancy

Cuando salimos de la Isla del ardiente sol, además del traslado físico del cuerpo, suceden muchas otras cosas. Recibir cariño de amistades de toda la vida, que hoy viven fuera, funciona como un alivio de difícil descripción, y ha de admitirse que es casi imposible evitar sentimentalismos. Esa amiga que nos recibe en un lugar desconocido por nosotras, con el mismo ardor de cuando éramos niñas inocentes, felices e indocumentadas, acaricia heridas recientes, y se alcanza algo parecido a la felicidad. Lágrimas, hipos, abrazos y besos incluidos en aeropuertos igualmente desconocidos, conforman solo el inicio de la aventura que nos espera. Los primeros días son los más agitados, entre preguntas, relatos y todo aquello que significa actualizarse: “¿Te acuerdas de…?”; “Si vieras ahora…”; “¿Cómo has podido…?”; “¿Y tú, cómo puedes tú…?”; ¿Eres feliz de verdad, de verdad?”; “¿Y tú, acaso lo eres tú?” y largas charlas que más o menos satisfacen curiosidades inevitables, luego ceden paso a recorridos con vistas hermosísimas. Paisajes diferentes a los nuestros, fenómenos de la naturaleza marina y boscosa, joyas arquitectónicas modernas, impresionantes edificios que en cualquier momento tocarán las nubes, carros que nos parecen supersónicos, comidas deliciosas y un ambiente relajado y asombroso a la vez, poco a poco logran el milagro de apaciguarnos ansiedades, angustias, dolores.

Acudir a las tiendas, es parada obligatoria. Comprar “lo que se pueda” es un acto del cual no nos gusta hablar, pero que todos hacemos. Mi buen amigo Doimeadiós, en su inolvidable espectáculo “Aquicualquier@”, lo demostró como nadie. Dice: “Nos llevan al Prado, al Reina Sofía, y en lugar de disfrutar de los enanos de Goya, de Las Meninas, o del Guernica, nuestra mente va repitiendo zapatos…zapatos…zapatos bajitos para abuela, con cordones para el niño, de tacones para la quinceañera y tenis para mi hermano. Honesto como es, Doime siempre nos hace reir.

Hasta que entramos a los gigantescos almacenes llamados mall o galerías comerciales, algunos de los cuales tienen cien restoranes y diez salas de cine, no entendemos cómo será posible decidirnos por una cosa o por otra, por tal artículo o por aquel otro. Nos abruman las opciones. No estamos acostumbrados a la variedad, y acaso ni siquiera a la existencia de algunas “cosas”. Debemos mantener cierta dignidad, mientras la realidad nos abofetea, y nos quedamos con los ojos fuera de las órbitas, la boca en un rictus, sudoroso el cuello y con picazón en las manos. Debe ser una especie de pánico tenderil. La amiga, ya curada de espanto, y con una generosidad increíble, se divierte con la cara de quéhagoyoaqui que no sé esconder. Después de recorrer dos o tres pisos, ciento vente perchas, miles de anaqueles, subir y bajar en elevadores transparentes que parecen cápsulas espaciales, cuando ya me duelen los pies, la espalda, y la migraña maldita anuncia su aura, pronuncio al fin “No puedo con tanto. Llévame a un café, por tu santa madre”.

Apenas he comprado un par de sartenes, el pijama de mi padre, la trusa de mi hijo y los destornilladores que mi esposo pidió, pero estoy exhausta. Al dia siguiente, empiezan a llegar mensajes de Cuba que me obligan a repetir la experiencia de pasmarme en esas tiendas descomunales: “Se rompieron tres bombillos…la perra tiene hongos…no encuentro benadrilina… y etc.” Llega el momento en que no me dejo impresionar -o eso creo-, y, cual si fuera una yegua con orejeras, aprendo a ir directamente al estante de bombillos ahorradores, a la hilera de antimicóticos más baratos, y a la de antihistamínicos más antiguos, sin mirar nada más. Mi amiga, sabia en muchas cuestiones, que ya “le ha cogido el tumbáo a la cosa”, me va explicando el mecanismo mediante el cual “ellos” saben satisfacer demandas que ignorábamos, y lo hacen con una sutileza asombrosa. Por ejemplo: en las áreas destinadas a los alimentos, lo primero que ve el consumidor (en este caso, una incauta como yo) es todo natural, fresco, apetitosamente sano. Y claro…después de echar en el carrito de la compra media frutabomba, una mano de platanitos y un puñado de dátiles, ya se siente que se ha cumplido con las normas higiénicas recomendables en la alimentación. Entonces es menor la culpa al añadir un frasco de Nutella, el más pequeño envase de helado Häagen-Dazs y una flauta de pan viena.

Inevitablemente, pienso en Cuba. No de forma abstracta, ni por el simple hecho de haber nacido y querer morir en el mismo suelo de mis padres, sino más bien de modo más que concreto, roñoso. En específico, pienso en las tiendas que suelo visitar en mi ciudad natal con una frecuencia aterradora porque lo que hay el lunes, desaparece el jueves, se encarece el sábado, y en una semana, ya las tenderas ni lo recuerdan. Entrando en la parte de comestibles del FOCSA, por ejemplo, somos bautizados por una gota que con puntería de campeonato, cae en el centro del cráneo de cuantos entramos, sin importar la hora del dia, ni el ateísmo que se profesa, ni la calvicie disimulada. Lo más probable es que dicha gota proceda de las aguas albañales del edificio de encima de la tienda, pero esa es cuestión que no se piensa. Hay que entrar y punto. Ya una vez dentro, un vaho torturante nos recuerda que estamos en verano. Si fuera invierno, nos congelaríamos, pero desde mayo, ya se sabe que los aires se rompen en cines y tiendas. Si no hubiera tanto calor en dicha tienda, los abofados del techo, los cartones que regados por el piso señalan que algo sucede bajo nuestros pies (¿humedades, aceite o mayonesa derramada?), pasarían más o menos inadvertidos. Pero claro, cuando el malestar se emperra, adquirimos vista de águila y olfato de sabueso para averiguar qué más anda mal. Galerías Paseo, otra de las más concurridas tiendas de la capital, además del calor inherente a lo ya explicado del FOCSA, tiene los suelos rotundamente ahuecados. Más que grima, produce lástima, y más aún: miedo. Agujeros lunáticos ayudan a creer que pisamos otra superficie ajena a la tierra. Ir a Galerías es como visitar un planeta adonde no ha llegado ser humano. Pero no nos satisface la visita ni el descubrimiento, sino más bien nos aterra la idea de quedarnos a vivir allí, entre cráteres alienígenas. Todos estos pensamientos en medio de un mall, producen pena ajena y propia.

Mi amiga me sacude, me invita a seguir mirando vidrieras, me brinda café, y al atardecer caminamos juntas bordeando un agua que si bien no es bonita como la cubana, al menos no atiza añoranzas. Por mi cara, mi amiga sabe que ya el deslumbramiento inicial ha concluido. Y que la compulsión que me caracteriza, ha llegado, y me obligará a regresar cuanto antes por donde mismo vine. El tiempo, que suele volar, cuando estamos fuera se enlentece, o eso me parece a mí. Será que La Habana sigue siendo la ciudad de mis sueños a pesar de todo, Será que echo de menos el aroma del mar, la brisa del malecón, las moscas, el calor, el maltrato y el ruido, como muestra de un masoquismo inexplicable, Será que una extraña culpa me estrangula, como si hubiera abandonado a mi gente en medio de un incendio, Será que mis ojos solo miran aquellas pequeñas cosas que disfrutarían más y mejor mi padre, mi hijo menor, mi compañero, y por tanto, me siento usurpadora, Será que el poema de Benedetti me martilla “No te salves…no te salves…no te salves”. No me quedan claras las razones, pero, y a pesar de la burla de mi amiga, desgarro frases que en ese contexto suenan a ridiculez, sin que pueda evitarlo. No puedo quedarme inmóvil al borde del camino, le digo. No puedo llenarme de calma, ni puedo congelar el júbilo, ni reservo del mundo un lugar tranquilo, porque yo quiero con ganas, y no dejo caer los párpados. Ella sabe que cito al gran uruguayo, y me perdona. Al cabo, volvemos a abrazarnos en el ya no tan desconocido aeropuerto, con la misma pasión de hace más de medio siglo, cuando nos conocimos con aparaticos en los dientes y zapatos ortopédicos, y de nuevo nos decimos adiós, vuelve pronto, te extraño, regresa tú, coño, que esta jugada es muy cara, te quiero siempre, cuídate, llámame, escribe a cada rato. Regreso con sartenes, miconazol, pijamas y otros aperos. No pasan ni dos días, y ya recupero el hábito de criticar, señalar y denunciar, tres verbos practicados con letanía, sin remedio. Hablando en plata, llevo en mí la complicada existencia de un país que embruja. Bajo el hechizo de su amenazante derrumbe, La Habana, más que una ciudad, es un estado de ánimo, y a su emanante suerte me rindo, como siempre.

domingo, 16 de junio de 2019

Observaciones

Por Rolando López del Amo

Con la arremetida de Trump el pensamiento obsoleto local está de plácemes y refuerza la adhesión a las viejas concepciones ineficaces y le cierra el camino a todo lo nuevo acordado en los Congresos VI y VII del Partido y su Conferencia Nacional-. Esta actitud favorece al enemigo.

Desgraciadamente, la burocracia que administra el país es ineficiente y está plagada de corrupción en los niveles medios y bajos.

Simplificar y reducir la burocracia central no admite demoras, especialmente en la economía. Cualquier ciudadano comprende que las empresas tienen que poseer la autonomía indispensable para elaborar sus planes, organizar su administración, ser responsables, de pérdidas y ganancias, estimular materialmente a sus trabajadores, tener el derecho a exportar e importar. Sobran las innecesarias OSDE y similares.

Un reciente ejemplo negativo es la legislación propuesta para las cooperativas agropecuarias, las cuales son apenas elementos de la empresa estatal.

El centralismo burocrático nos ahoga.

El Partido se convirtió, de organización política, en el aparato administrativo de gobierno. El gobierno es el Partido y el Poder Popular un auxiliar. La provincia o el municipio están dirigidos y gobernados por los secretarios del Partido.

Hay que facilitar, junto al capital extranjero, que incluye a los cubanos residentes en el exterior, el capital nacional de los que residen en Cuba. El Estado debe administrar los medios fundamentales de producción. El resto, no estatal, sea cooperativa, particular u otra forma. Hay que aceptar el papel del mercado. Todo eso reducirá la corrupción porque nadie se roba a sí mismo, le ahorrará gastos al Estado y aumentará sus ingresos.

Abrir zona franca en la que empresas chinas, rusas, turcas, iraníes, indias, europeas, latinoamericanas, coreanas del sur tengan las mercancías que hoy cientos o miles de cubanos van a comprar en Panamá, México, Guyana, Haití. Esa plata quedaría en Cuba y los compradores pagarían sólo la aduana a la salida de la zona franca. Permitir que los cuentapropistas posean tiendas de ropa, quincallas, etc.

Eliminar el impuesto del 10 por ciento en las CADECAS al cambio del USD, lo que hace que la gente lo cambie con particulares que no les cargan ese diez por ciento. Permitir que las personas naturales y jurídicas tengan cuentas bancarias en divisas, como hicimos al comienzo del período especial.

En política exterior está pendiente establecer relaciones con la República de Corea. Cuando existían la RDA y la RFA teníamos relaciones con ambas. Igual debe ser con las dos Coreas, caso distinto a Taiwán, que es provincia China y fue expulsada de la ONU al regreso de la China Popular. No hay dos China ni una China y un Taiwán. Hasta los yanquis aceptaron eso. Pero sí hay dos estados coreanos miembros de la ONU. La reunificación es aspiración de ambas coreas, pero es asunto que ellos resolverán por sí mismos.

Desgraciadamente hay una gerontocracia que ha sido incapaz de retirarse a tiempo, como hizo Deng Xiaoping en China, abriendo camino al pensamiento nuevo. ¿Tiene sentido querer seguir en el trabajo diario a tales edades? Y querer seguir imponiendo decisiones que ya se había acordado modificar profundamente y seguir imponiendo esquemas inservibles. Eso quiere el enemigo, no el pueblo cubano.

Se agota el tiempo. Hacer los cambios ya. Vivan los Congresos VI y VII del Partido Comunista de Cuba. Fuera la burocracia inepta y corrupta.

viernes, 14 de junio de 2019

El Che, más vigente que nunca

Por Atilio A. Boron


      Hoy, cuando se cumple un nuevo aniversario del natalicio del “Che” (más allá de la intrascendente discusión sobre si la fecha verdadera de su nacimiento fue el 14 de mayo o no) me parece oportuno reproducir algunos párrafos de su célebre “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, de Abril de 1967. En esos momentos el Che se encontraba en Bolivia, y pocas semanas antes de darse a conocer este documento decía en su diario:

MARTES 7 MARZO. 4 meses. La gente está cada vez más desanimada, viendo llegar el fin de las provisiones, pero no del camino. Hoy avanzamos entre 4 y 5 kilómetros por la orilla del río y dimos al final con un trillo prometedor. La comida: 3 pajaritos y ½ y el resto del palmito; a partir de mañana, lata pelada, a un tercio por cabeza, durante dos días; luego la leche que es la despedida. Para el Ñacahuasu deben faltar dos a 3 jornadas.”

Pese a esas tan difíciles condiciones el Guerrillero Heroico pudo escribir unas páginas en donde retrató con extraordinaria lucidez -y con pasajes asombrosamente premonitorios de lo que luego ocurriría- los rasgos sobresalientes de la coyuntura internacional, el papel crucial que en su resolución tendría la resistencia del pueblo vietnamita ante la agresión del imperialismo norteamericano y las tendencias que luego, con las naturales variaciones impuestas por el paso del tiempo, seguirían presentes en Latinoamérica. 

Por lo tanto me limitaré a reproducir su diagnóstico de la situación imperante en nuestros países mediados de la década de los sesentas del siglo pasado. Una radiografía que en lo esencial sigue siendo válida al día de hoy, aun cuando el transcurso de más de medio siglo fue testigo de significativos cambios en la anatomía y funcionamiento del capitalismo contemporáneo y la aparición de nuevos instrumentos y estrategias de dominación que no podían haber sido previstos en su época y pero que hoy, fieles al espíritu abierto y receptivo del Che, debemos incorporar al análisis.

Esto fue lo que escribió el Che en esa ocasión:

“El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan. América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta.” 
(Comentario:  Esta situación se ha parcialmente modificado, sobre todo en algunas actividades económicas, en donde las empresas norteamericanas tropiezan con la competencia de capitales europeos, chinos, japoneses y surcoreanos.) 

“Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.” 

(Comentario: De hecho, la abyecta subordinación de algunos gobiernos actuales a los mandatos de la Casa Blanca es aún más pronunciada de la que existía en momentos en que el Che escribía estas páginas. Casos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, el México de Peña Nieto, Honduras, Guatemala y así siguiendo)

“Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía.” 

(Comentario:Eso fue precisamente lo que ocurrió a partir de 1999 cuando Chávez asumió la presidencia de Venezuela y se produjo el “efecto dominó” que dio lugar al ciclo de gobiernos progresistas y de izquierda que aún hoy, si bien con menguado ímpetu, sobrevive en algunos países de la región, a los que se les debe agregar la tardía incorporación de México con la elección de Andrés Manuel López Obrador. No podemos olvidar que la primacía de los Estados Unidos fue seriamente debilitada cuando en Mar del Plata, en Noviembre del 2005, se produjo el rechazo del ALCA. La contraofensiva del imperio no se hizo esperar, y en eso estamos en estos días.)

“Su política es mantenerlo (al conjunto de países latinoamericanos) conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.”

(Comentario: Aquí habría que añadir algo que apareció mucho después del asesinato del Che: la irrupción de la Guerra de Quinta Generación, y sus nuevas armas: terrorismo mediático, “lawfare”, “fake news”, manipulación neocortical de la voluntad y la conciencia de la ciudadanía, neuromarketing político, “metadata”, redes sociales, papel de algunas ONGs e iglesias pentecostales como tentáculos del imperio, etcétera. Letales innovaciones que, por supuesto, Guevara no podía avizorar en su tiempo y que hoy constituyen el arsenal privilegiado del imperio.) 

“Bajo el slogan "no permitiremos otra Cuba" …

(Comentario: Hoy se diría no permitiremos tampoco otra Venezuela Bolivariana) 

… “se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá,” 

(Comentario: se refiere a la invasión norteamericana a Santo Domingo, del año 1965, con el objeto de impedir que Juan Bosch reasumiera el gobierno de ese país y a la masacre que las tropas de Estados Unidos perpetraron contra los estudiantes panameños que intentaron izar la bandera de Panamá en la Zona del Canal de Panamá, hecho ocurrido en enero de 1964) 

“y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses.”

(Comentario: Esto lo han venido repitiendo hasta el cansancio los jefes del Comando Sur, altos funcionarios del Pentágono y el Departamento de Estado y los hampones que hoy pululan por la Casa Blanca cuando reiteran que, en el caso de Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa”.)

“Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté;”

(Comentario: Si algo ocurrió con la OEA es que bajo el liderazgo de Luis Almagro su desprestigio se acrecentó extraordinariamente, más allá de lo que el Che podía imaginar.) 

”la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos.

(Comentario: Ya no todos. El fiasco del “Grupo de Lima”, muy beligerante al principio, obligó a revisar esa bravuconada y a desechar la opción militar para derrocar a Maduro en Venezuela. Pero a falta de militares el imperio y sus peones apelan a los  “paramilitares”, a mercenarios, a “asesores”, etcétera.)

"Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.” 

(Comentario: Nótese bien lo que aquí se dice: “internacional del crimen y la traición”. El Plan Cóndor todavía no había nacido pero el Che ya preveía su aparición. Algunas figuras paradigmáticas en el momento actual sintetizan esa frase del Che: Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en un México sumido en un baño de sangre; e Iván Duque y la masacre interminable, cotidiana, que sufren los luchadores sociales en Colombia. Y en lo que toca a la traición: Lenín Moreno, el supremo y corrupto traidor de la Revolución Ciudadana en Ecuador) 

“Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. 

(Comentario: Correcto. No tiene sentido hablar de “burguesías nacionales” en la edad de la internacionalización del capital y del imperialismo recargado y caracterizado por aquello que Fidel caracterizara como el predominio global de una “burguesía imperial” que despliega sus estrategias de acumulación y dominación atravesando las fronteras nacionales. Como correctamente señala el Che, esas “burguesías autóctonas” son clases que de nacional sólo tienen el nombre. Están insertas en la periferia del sistema y se encuentran totalmente sometidas a la dinámica que impone el gran capital transnacional.)

“No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” 

(Comentario: Y allí donde la revolución socialista por ahora, como decía Chávez, demuestre ser inviable lo menos que se le debe exigir a las fuerzas populares y progresistas es la radicalización constante de los procesos transformadores en curso. Allí donde aquella se detenga, sin organizar ni concientizar a las masas populares, será inevitable que la derecha recupere el gobierno. Por eso la “moderación” que en algunos casos cultivaron esos gobiernos fue el seguro pasaporte de su derrota. Se requiere, como exigía Dantón en la Francia revolucionaria: “"Para vencer a los enemigos de la revolución, hace falta audacia, todavía más audacia, siempre audacia". Y en Nuestra América esos enemigos responden con un baño de sangre no sólo cuando se encuentran amenazados por una revolución. Basta un módico reformismo para que sus tendencias criminales afloren con inaudita violencia. )

lunes, 10 de junio de 2019

¿Fin de cuál ciclo?

Por Atilio Borón

Fueron muchas y muchos los que a mediados de esta década y en coincidencia -¿casual, involuntaria?- con el despliegue de la ofensiva restauradora del imperio se apresuraron a anunciar el “fin del ciclo” progresista en Latinoamérica. La derrota del kirchnerismo en el 2015 y el ilegal e ilegítimo derrocamiento de Dilma Rousseff en 2016 así como el grotesco juicio y encarcelamiento de Lula aparecían como signos inequívocos del inicio de un nuevo ciclo histórico. Sólo que los profetas de esta epifanía jamás se aventuraron a arriesgar algo muy elemental: ¿qué venía después? Terminaba un ciclo, bien, pero: ¿quería esto decir que comenzaba otro? Silencio absoluto. Dos alternativas. O bien adherían a las tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia, cosa absurda si las hay; o como los más audaces insinuaban, con fingida preocupación, estábamos al comienzo de un ciclo largo de gobiernos de derecha. Digo fingida porque, hipercríticos con los gobiernos del ciclo supuestamente en bancarrota in pectorepreferían la llegada de una derecha pura y dura que, supuestamente, acentuaría las contradicciones del sistema y mágicamente abriría la puerta a quien sabe qué … porque, sorprendentemente, ninguno de esos acerbos críticos del ciclo progresista hablaba de revolución socialista o comunista, o de la necesidad de profundizar la lucha antiimperialista. Por lo tanto, su argumento meramente retórico y academicista moría en la mera certificación del presunto cierre de una etapa y nada más.

Ahora bien: todos esos discursos se derrumbaron abruptamente en las últimas semanas. En realidad, ya venían cuesta abajo desde el inesperado triunfo de López Obrador en México y su tardía incorporación al “ciclo progresista”. Su victoria demostraba que si bien herido seriamente éste no había muerto. La debacle del macrismo y su casi segura derrota en las presidenciales de octubre de este año y la reciente revelación de las ilegales e inmorales argucias fraguadas entre el corrupto juez Sergio Moro y los fiscales del poder judicial brasileño para enviar a la cárcel a Lula asestan un duro golpe a los dos puntales sobre los cuales reposaba el inicio del supuesto ciclo “pos-progresista”. En la Argentina los macristas esperan lo peor, sabiendo que sólo un milagro los salvaría de una derrota. Y Bolsonaro está al borde del abismo por la crisis económica del Brasil y por haber designado como super-ministro de justicia a un letrado inescrupuloso que da un rotundo mentís a su pretensión de ofrecer un gobierno transparente, impoluto, inspirado en los más elevados principios morales del cristianismo que le inculcaron los pastores de la iglesia evangélica cuando -apropiada y oportunísticamente- lo rebautizaron en el río Jordán como Jair “Mesías” Bolsonaro. Las filtraciones de los chateos por WhatsAppy conversaciones entre Moro y los fiscales dadas a conocer por The Intercept, amén de las múltiples denuncias por corrupción en su contra y sus hijos, revelan que este santo varón llamado a lavar de sus pecados a la política brasileña no es otra cosa que el jefe de una banda delictiva, un impostor, un charlatán de feria, un energúmeno cuyos días en el Palacio del Planalto parecen estar contados. Y mantener a Lula en prisión será cada día más difícil habida cuenta de la farsa jurídica perpetrada en su contra y ahora exhibida a plena luz del día. Y Lula libre es un peligro de marca mayor para el actual gobierno de Brasil.

¿Se trata de que sólo Argentina y Brasil están incumpliendo con los pronósticos de los teóricos del “fin de ciclo”? No. ¿Qué decir del desastre colombiano, una verdadera “dictablanda” pseudoconstitucional donde según el tradicional periódico El Tiempo“durante los primeros 100 días de mandato del presidente Iván Duque se han registrado 120 asesinatos de líderes”, un baño de sangre comparable o peor que el de las dictaduras que asolaron países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay en los setentas y ochentas (https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408).Y qué decir del caso del Perú, en donde todos sus ex presidentes desde 1980 (Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García están presos, fugados o suicidados, lo que junto con la catástrofe colombiana y la deserción de México humedeció irreparablemente la poca pólvora que quedaba en manos del “Cartel de Lima” como lacayo regional del Calígula estadounidense. Mismo el caso chileno no está exento de dudas toda vez que la deslegitimación de su sistema político ha llegado a niveles sin precedentes. En efecto, ante la escandalosa capitulación de esa frágil democracia frente a los grandes intereses corporativos, en cuyo nombre exclusivamente se gobierna, la mayoría de la población adulta ha optado por el abstencionismo electoral con el consecuente vaciamiento del proyecto democrático. En pocas palabras: lo que supuestamente vendría una vez consumado el agotamiento del “ciclo progresista” es por lo menos problemático y está muy lejos de constituir una alternativa superadora del “extractivismo” o el “populismo” que supuestamente habrían caracterizado los gobiernos precedentes.

Lo anterior no debe interpretarse como una aseveración de que el ciclo iniciado con el triunfo de Chávez en las presidenciales de Diciembre de 1998 en Venezuela prosigue su marcha imperturbable. Mucho ha sufrido en los últimos tiempos. El cambio en el clima económico internacional le juega en contra; la obra de destrucción llevada a cabo por Macri, Piñera, Duque, Bolsonaro y la infame traición de Moreno, esa verdadera “armada Brancaleone” que Trump y su predecesor instalaron en Latinoamérica, ha socavado muchos de los avances del pasado. Pero la realidad es porfiada y un traspié no es derrota, como tampoco lo es un retroceso puntual. El viejo topo de la historia prosigue incansable su labor, favorecido por la exasperación de las contradicciones de un capitalismo cada vez más salvaje y predatorio. La larga marcha por la emancipación de nuestros pueblos -que nunca fue lineal e invariablemente ascendente- sigue su curso y acabará por desalojar a esos gobiernos entreguistas, reaccionarios y cipayos que hoy agobian a Latinoamérica y nos avergüenzan ante el mundo. Y no habrá que esperar mucho para verlo.

https://www.pagina12.com.ar/199513-fin-de-cual-ciclo

miércoles, 5 de junio de 2019

Para luchar contra los demonios, no queda más remedio que ser otro demonio

Por Esteban Morales

Los demonios no creen en cruces, oraciones, lamentos ni lágrimas.

Yo alerto en un artículo mío publicado por IPS internacional hace unos días. Que a pesar de que nadie está de acuerdo, ni Europa, ni todos los aliados de Estados Unidos, en la aplicación del título III de la Helms-Burton; ni en todas las medidas que ahora han comenzado a ponerse en práctica, ya todos se preparan para contrarrestar la escalada que está ejecutando Trump. 

¿De dónde vienen esas medidas de Trump?

No queda más remedio que entender que la razón de que ellos crean que ahora tienen una oportunidad de triunfar con esa política que siguen contra nuestro país, se la hemos dado nosotros mismos. Desde la declaración del Cro.  Raul en la reciente Asamblea Nacional, de que en los meses que vienen la situación económica se pondrá difícil para Cuba. Hasta de que nuestro PIB del 2019 será si acaso como el del 2019. Dicho por nuestro ministro Gil; y también que a lo más que podemos aspirar es a no decrecer. Sin poder dar plazos de hasta cuando durará esa situación. No podemos demeritar la posibilidad, de que también hayan llegado a sus oídos las múltiples críticas que internamente se escuchan sobre la necesidad de variar el rumbo de la política económica. El cúmulo de críticas que se hicieron en el proceso de debate de nuestra constitución. Y en general, las opiniones de nuestra población sobre situaciones de larga data que no se solucionan, como la insuficiencia de los salarios, los precios que no dejan de aumentar, la falta de algunas medicinas, etc.  

Las escaseces y las medidas “nerviosas” que se adoptan ahora con la distribución de los productos de consumo de primera necesidad, etc. Los múltiples accidentes que hemos tenido a partir del avión rentado que se cayó, el tornado que nos afectó y otros accidentes de tránsito, así como la agudeza adoptada por la corrupción. Que se expresa claramente en los desfalcos recientemente anunciados y el robo de la gasolina que no se soluciona aún. Que alimentan preocupaciones y daños no resueltos. Lo que da una imagen de dificultades que no se solucionan. Y que ponen de manifiesto una realidad interna que se nos complica.

Desde los años 90 en que construí un “modelo para el análisis de la 
confrontación Cuba-Estados Unidos”, dije que la variable determinante de ese Modelo, es la "Dinámica Interna de la sociedad cubana" y dentro de ella, de manera especialmente determinante, como se comporta nuestra economía. Por tanto, si creemos otra cosa, estamos equivocados. Ahora se justifica que Trump crea que este es el momento propicio para hacernos daño. Además, porque el pensamiento dominante en nuestro pueblo, y su estado de ánimo, también dominante, es que nos acercamos a un nuevo Periodo Especial. Eso lo decimos nosotros y ellos lo escuchan y adoptan como una señal de que este es el momento propicio para irnos con todo encima, con todo lo que puedan utilizar. Fíjense la escalada de medidas contra nosotros; esas medidas no son aisladas. Continuarán incrementándose, hasta que quienes la aplican logren ver sus efectos.

Estamos cogidos en una trampa. No nos queda más remedio que informar y alertar al pueblo de las dificultades, que ya están o se aproximan aún más. Mientras que, al mismo tiempo, esos anuncios sirven para que nuestros enemigos se afilen los dientes. Y consideren que no hay mejor momento para estrechar el cerco sobre nosotros, que este de ahora.

¿Qué podemos hacer nosotros? Creo que todo lo que muchos hemos estado diciendo, por largo tiempo ya, y que no acabamos de hacer, o de lo contrario, puede ocurrir lo imprevisiblemente negativo.

Luego entonces, ya no valen preocupaciones ideológicas, ni miedos, ni preocupaciones de hacia dónde nos pueden llevar las medidas a adoptar. Ya se trata de que o enrumbamos el camino de la recuperación económica, o tal vez otros vengan a hacerlo por nosotros y no precisamente para beneficio de nuestro pueblo.

El tiempo ya se acabó. Anduvimos muy lentos y hemos esperado demasiado.
Ahora lo más que podemos hacer es tomar la guía de cambios que tenemos elaborada y comenzar a aplicarla de verdad. Con el acicate de que o sobrepasamos exitosamente la coyuntura en que nos encontramos, o no vamos a sobrevivir para contar la historia. 

Junio 4 del 2019.

domingo, 2 de junio de 2019

Un encuentro con la corrupción

Por René Rodríguez Rivera

Corría el segundo semestre del año 98 del pasado siglo; hacía mucho tiempo que vivía en la calle San Lázaro, en Centro Habana, y esa mañana me encontraba en la cola para adquirir los cuatro pequeños panes que me correspondían por la libreta de abastecimientos. La panadería  estaba casi en la esquina donde se unen las calles de San Lazaro, Prado y Malecón (hoy está casi terminado allí un moderno hotel). De pronto un auto se detuvo junto a mí y descendió del mismo el Coronel Pedro Monreal, por aquel entonces Profesor de Ortopedia y Médico Militar. Me saludó con la siguiente pregunta: 

-- ¿Qué estas haciendo? 

Yo me había jubilado hacía unos meses y estaba en mi casa sin trabajar, solo con mi pensión de 500 pesos cubanos. De más esta decir que ese dinero prácticamente no alcanzaba para vivir. En mi casa había solo unos pocos muebles, un televisor en blanco y negro y un refrigerador antiguo, marca Frigidaire, que ya estaba en las últimas. Todo esto después de haber estado durante 39 años y 8 meses en las FAR, y retirarme con el grado de Teniente Coronel.

Le contesté a Monreal que no estaba haciendo nada,  y enseguida me propuso trabajar en una de "las Clínicas que se iban a abrir en varios países africanos". Me dijo que ya en Luanda había una abierta. El objetivo era recaudar divisas para contrarrestar el duro "Período Especial" que sufríamos. Estas Clínicas prestarían servicios médicos a personas que desearan atenderse y pudieran pagar los mismos, y no tenían nada que ver con la colaboracion gratuita en Salud Pública  ya existente.

Me extendió un papel con la direccion de la Corporacion que trabajaba en esto, así como el nombre de un funcionario al que debía presentarme.

Al día siguiente me entrevisté con la persona en cuestión, y  me propuso trabajar en mi especialidad de Imagenología en una Clínica de un país de África, la que estaba ya en proceso de apertura. Dos meses después abordé un Boeing con otro médico y un técnico en laboratorio, para viajar al país designado. En mi despedida le dejé a mi esposa 5 dólares que hacía tiempo tenía guardados, pues aún no habíamos cobrado la pensión ese mes. En mis bolsillos, aunque no lo crean, no tenía ni un solo centavo. El dinero para los gastos del viaje lo llevaba el Jefe de la Colaboración, que iba en el mismo avión.

Hicimos escala en Isla Sal, muy temprano en la mañana siguiente, y en la tarde del propio día aterrizamos en el aeropuerto del país al que nos dirigíamos. Como ya señalé, viajaba en el mismo avión el Jefe de la Colaboracion Cubana de la Corporacion que nos habia contratado, solo que él iba en primera clase y nosotros en turística, por lo que no nos vimos hasta que llegamos a nuestro destino. Alli nos informó que él tenia que ver con los médicos y otras colaboraciones como la pesca, la construccion, etc., aunque no con la colaboracion de Salud Pública que ya existia y prestaba atencion gratuita a la población; nos dijo tambien que proximamente comenzaría a prestar servicios la Clínica.

A la noche siguiente, nos invitó a su casa; un apartamento de dos plantas en un edificio junto al mar, con un lujo desbordante. La cena fué espectacular, con camarones y langostas abundantes, y mucho Chivas. Al terminar, nos llevó a nuestro apartamento en su lujoso auto del último año. Su esposa era la económica y manejaba el dinero de la colaboracion, la conocimos en la cena.

Esa misma noche comencé a preguntarme a cuánto ascendería el salario de aquel individuo, aunque estaba seguro de que con un salario no podía vivir con aquel lujo. Para no hacer interminable esta historia, solo diré que la Clinica nunca trabajó estando allí nosotros, pues faltaban muchas cosas. No obstante, el hombre presionaba todos los días para que comenzáramos sin las condiciones creadas. El médico que sería el Director de la Clínica y yo, nos conocíamos hacía mucho años, pues el también habia sido militar y comentábamos con frecuencia y asombro la situación.

El tiempo transcurría y la dulce vida de aquel individuo continuaba, pero la clínica no se terminaba. El jefecito daba frecuentes viajes a Cuba y a Europa, según decía  para acelerar la puesta en marcha de la Clínica. El equipamiento elemental no estaba. Un día vimos los listados de las compras de equipos e instrumental en un país de Europa, y los precios eran astronómicos.

Así las cosas, el Director, los dos médicos y el estomatólogo nos reunimos y decidimos hacer un informe sobre la situación, las irregularidades existentes y lo que observábamos en la vida que llevaba el Jefe de la Colaboración, el cual, es bueno decirlo, tenía  magníficas relaciones con el Embajador de nuestro país, al que, entre paréntesis, le señalé mis preocupaciones como Secretario del Partido que era yo en aquel momento. Pero nada sucedió y la situacion continuó igual.

Hicimos una carta detallada  y la enviamos al Jefe de la Corporación en Cuba. Las relaciones ya eran tensas, casi nulas con aquel individuo. Un mes después recibimos la respuesta de Cuba: No había dinero para concluir la Clínica y debíamos escoger entre regresar a Cuba o trasladarnos a Angola, para trabajar en la que ya existia allí. Por supuesto, el Jefe “vive bien” continuaría en su cargo; nosotros nos íbamos, o mejor dicho “nos iban”. Un médico regresó a Cuba y los otros viajamos a Luanda, donde la situación era totamente diferente. En Luanda trabajé casi tres años, incluyendo el Hospital Militar.

Dos meses después nos llegó la noticia de que la famosa clínica aquella se había abierto con otro personal médico y el Jefe corrupto continuaba en su cargo. Nos sacaron de allí porque estabamos “poniendo malo” aquello; nos aplicaron un método mafioso.

Nunca he sabido qué fué de aquel hombre, pero pienso que aun le debe quedar dinero del que robó, aunque gastaba mucho. Un día me encontré en Luanda con el Jefe al que le habíamos enviado la denuncia. Me dijo: “Tengo que reunirme con ustedes”. Aún espero por esa reunión. 

Debo, por último, decir que no he tenido que recordar mucho para hacer este relato, pues siempre “lo tengo fresco”, quizás por lo que sufrí, viendo como vivía aquel bandido, mientras mi pueblo padecía tantas penurias. Como verán no doy nombres, solo relato los hechos y aunque el tiempo ha pasado, si un día se abriera una investigación, que lo dudo, pueden estar seguros que diré la verdad con nombres y apellidos.

Sobre la corrupción, ahora, hay otros que saben mucho más que yo; que cuenten su historia. Saludos a todos.

martes, 28 de mayo de 2019

Brava ínsula

Por Raúl Roa Kourí

Nací en una ínsula. No se trata de un edificio de cinco pisos color terracota, como aquellos característicos de la Roma imperial (los insulae) desde donde arrojaban meados y otras porquerías a las estrechas y oscuras calles de la “ciudad eterna” y sobre sus infelices transeúntes, sino de una propia y vera isla: porción de tierra rodeada de agua por todas partes, según mi cariñosa y sabia maestra de geografía en la escuela primaria.

Pero tampoco se trata de una Barataria cualquiera –que me perdone Sancho— sino de “la tierra más fermosa que ojos humanos hayan visto”, según dicen que exclamó al contemplarla el Gran Almirante genovés, Cristoforo Colombo, venido a estas tierras al servicio de los muy católicos reyes de España, Doña Isabel y Don Fernando, tras el desastre (para los moros) de Granada, a donde fui una vez en pos de Federico.

Como pasa con las islas, y más en el caso de los archipiélagos –el nuestro está integrado por la isla de Cuba, la de La Juventud y numerosos islotes y cayos al Norte y al Sur— sus tierras están abiertas al mundo: a sus gentes, culturas, huracanes, vendavales, oleajes, penetraciones, desembarcos, embarques, aterrizajes, despegues, tonadas de ida y vuelta, desechos, derrames, y arribazones de pargos, langostas, manjúas, extremeños, gallegos, asturianos, andaluces, catalanes y vascos, amén de africanos, chinos, sirios, libaneses, judíos sefarditas y asquenazis, curas católicos y maronitas, ortodoxos rusos y griegos, protestantes, nobles brutos y hasta brutos nobles bípedos e implumes. Todo mezclado.

 No por casualidad tengo ancestros burgaleses, asturianos, libaneses y creo que sefarditas. (Mi abuela María Luisa García era también Espinosa, lo que me ha dado en soñar que podía ser pariente de Baruch, máxime teniendo en cuenta el perfil judaico de mi padre que, cuidado, podía confundirse asimismo con el de un califa espigado). Pero conozco a muchos que, a la europea, agregan sangre carabalí, congoleña, mandinga, cantonesa, coreana y hasta nipona. Mi fraterno Oscar es un risueño yoruba de cara redonda y ademán parisino, con algún Oliva –peninsular travieso que aclaró la tez de Ramona- brincándole por el torrente circulatorio.
    
Cuba fue, en los primeros siglos de colonización, más puente que asiento de conquistadores. El oro y la plata de América, ubicados en otras tierras, era el magneto que atraía a los aventureros de allende la mar, prestos a sentar reales en nuevos virreinatos, someter a sus habitantes al monarca español, y a darnos “religión y lengua” que, al decir de don Enrique Diez-Canedo, “tenía tufillo” de “¡tráguenlas!”[1]
   
No obstante, el hecho de que La Habana fuera puerto de concentración de las flotas y, desde luego, el auge de las producciones y exportaciones azucarera, tabacalera y cafetalera, el incremento en ese período de la mano de obra esclava africana,  junto con el contrabando filibustero en villas como la de Trinidad durante los siglos XVII y XVIII, dieron a la colonia nuevos bríos e inicio a una clase  terrateniente criolla que, desde los años ochocientos, envió a algunos de sus hijos a cultivarse en la metrópoli e incluso en Francia, de donde nos llegaron, algo tardíamente –como siempre a lo largo de la historia insular–, los vientos renovadores del iluminismo y luego de la revolución francesa, posterior a la de nuestros vecinos del Norte, de 1776.

Hubo, sin duda, hombres preclaros, como los presbíteros José Agustín Caballero y Félix Varela, que combatieron el ergotismo escolástico e introdujeron una nueva manera de ver el mundo, a través también de las disciplinas científicas, anticipándose Varela al pensamiento emancipador que después enriquecieron los seguidores cubanos del ejemplo de Simón Bolívar y demás próceres de nuestra América,  entre los cuales hay que mencionar a Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte Loynaz, y Antonio Maceo, sin olvidar a eminentes personalidades precursoras que pusieron también en el centro la justicia, como don José de la Luz y Caballero. Fulgurante culminación de dicho pensamiento y de la Guerra del 68 fue la pujante visión liberadora, socialmente avanzada, libre de prejuicios, justiciera y antimperialista de José Martí quien, además, proclamó para siempre que “patria es humanidad”.      

Hubo, además, otra raza de isleños: siempre fieles, los unos, al amo colonial; con la mirada puesta en la anexión al coloso vecino, los esclavistas; o con la ilusión de obtener libertades autonómicas de la metrópoli y eludir, así, los rigores de la guerra emancipatoria, otros. Los menos fueron, sin embargo, los imprescindibles, los que soñaron una isla soberana e independiente de España y de los Estados Unidos, y batallaron una centuria por coronar su sueño. Y hoy siguen combatiendo.

Durante años se achacaron al cubano características negativas: los colonialistas españoles nos consideraban una suerte de ciudadanos de segunda, sin merecimientos suficientes para gozar de los derechos y privilegios de los peninsulares, y nos esquilmaron vilmente durante siglos. Para los imperialistas yanquis éramos flojos, informales, poco tesoneros; gente del trópico, que solo produce miasmas, mosquitos, bandidos y haraganes. Hay quien hizo toda una indagación “filosófica” de lo que consideraba un rasgo negativo de nuestro carácter: el choteo, sin percatarse de que se trataba de una reacción, por el contrario, positiva, de burla y rechazo a las miserias que nos impusieron, primero la colonia, y luego la condición de factoría yanqui. Hoy el choteo, la broma, apunta hacia otros males de nuestra sociedad, y sigue siendo un revulsivo necesario.
    
Cierto que también hay “tipos de relajo”, gente que vive de las remesas de familiares radicados fuera y no disparan un chícharo por el país; burócratas que fingen hacer algo útil durante los horarios oficiales, pero emplean su tiempo en discutir el último partido de béisbol, la penúltima película del sábado, la hembra que ligaron el domingo, y los zapatos deportivos que piensan mercar en la shopping, apenas les resulte el bísnes que tienen entre manos.

Y otros vainas, algunos naturales de Hijuep –anexionistas a sueldo— que se proclaman “disidentes” y asisten a reuniones en la Sección de Intereses (después Embajada) yanqui, donde reciben instrucciones, radios portátiles, acceso a Internet, coca-colas y saladitos, amén de vacilar las transmisiones televisadas del inquilino de la Casa Blanca (siempre un empleado –así sean los blancos del pasado, el pardo Obama o el impresentable Trump– de las transnacionales y del complejo militar industrial congresional) que les promete, invariablemente, un nuevo 20 de mayo neocolonial, lleno de botelleros, presidentes obsecuentes, manengues, latifundistas, bicho ‘e buey, venturas, carratalás y batisteros de nuevo cuño. Todo “made in USA”, que en Cuba ya no se usa.
    
Pero la enorme mayoría de este pueblo está en pie, defiende lo suyo, porque sabemos que ha habido –y subsisten– errores; que nuestra sociedad tiene defectos, que los cambios se demoran, no obstante coincidir todos en su necesidad, que se nos va el tiempo, y vivimos días cada vez más difíciles y complejos, como el resto de la humanidad. Pero también conocemos la dimensión extraordinaria de nuestros logros, las cosas que somos capaces de hacer –y que haremos, sin duda– en beneficio de todos. 

Tampoco ignoramos el destino miserable que nos depararían los imperialistas si llegaran a alzarse con la Isla nuevamente. Y por ello preferimos practicar el pensamiento liberador y antiimperialista de José Martí. Nos mueven al enfrentamiento al imperio, asimismo, el talento membrudo de Antonio Maceo y Máximo Gómez, el ejemplo inmarcesible de Fidel en la Sierra, en los combates de Girón y en “los días luminosos y tristes” de la crisis de octubre.

Brava ínsula, cuna de mis mayores, almendra pura en el sueño viril del mambisado, te protegen la sangre y el espíritu de quienes no se amilanaron, de los esclavos que rompieron su yugo, los apalencados y cimarrones, de quienes fundaron en la guerra una nación de iguales y rechazaron la ignominiosa  “cuentecita”, las intervenciones, los gobernantes peleles de ayer, el racismo y la discriminación de cualquier tipo, los que hoy seguimos resistiendo, convenciendo y venciendo. 

Isla indómita: ¡aquí no se rinde nadie!


27 de mayo de 2019


[1]Según recuerda Andrés Iduarte en sus “Pláticas hispanoamericanas”.