miércoles, 23 de septiembre de 2020

lunes, 21 de septiembre de 2020

22 de septiembre, 226 aniversario de la fundación de San Antonio

Por Rolando Méndez (Yawar)


…Soy de donde los patriotas 

daban nombres a las calles.
Soy de un río, soy de un valle 
y de una familia rota.
Soy de un pueblo en bancarrota, 
de un San Antonio fiestero
donde hoy solo el viento 
sopla entero…

 

Silvio (2008)

Nací y siempre he vivido en un poblado que fue fundado en 1794 por inmigrantes canarios, en la ribera del extravagante y singular río Ariguanabo que, según la significación aborigen: Ariguanabo, ari-, “río” + guano “palma” + -abo “abundante”, significa “río del palmar”; e interpretado como ari- + wanabo, “tierra o mundo de los ariguas” o “tierra del tabaco”.

Releyendo diferentes publicaciones, textos y notas históricas, me recuerdan que este territorio llamado hoy San Antonio de los Baños el próximo 22 de septiembre, rememora el 226 aniversario de su creación.

La también considerada capital cultural de este territorio cubano (calificada así incluso antes del 2011 en la anterior provincia de La Habana), hoy provincia Artemisa, ocupa un espacio atravesado por el río Ariguanabo, que nace y muere en el territorio del municipio y ha contribuido determinantemente con nuestra identificación, caracterizada además por su bosque, su fauna, el tabaco, el movimiento obrero, y que con una larga historia se inserta por derecho propio en el panorama cultural de Cuba, contribuyendo con su labor a la formación de valores en nuestro terruño.

Entre los nombres por los que se conoce la ciudad de San Antonio de los Baños (antes San Antonio Abad), además del de Villa de Ariguanabo, se encuentra el de la Villa del Humor.

Esta ciudad siempre ha sido testigo de la sandunga criolla, pueblo de fiestas y es la cuna de dos grandes humoristas cubanos: Eduardo Abela y René de la Nuez, creadores respectivamente de El Bobo y El Loquito, dos de las más importantes figuras del humor político cubano, sumado a otra gran figura de la gráfica ariguanabense como José Luis Posada, más conocido por el "Gallego Posada", un asturiano devenido ariguanabense y que, como enseña su obra gráfica en caricatura política y diversos campos de las artes plásticas, un auténtico hijo de nuestra villa, junto a su familia. Aquí cabe mencionar también a uno de los alumnos de esta influencia y escuela: Ángel Boligán Corbo, considerado en dos ocasiones como el mejor caricaturista del mundo.

Este honor ha contribuido a que seamos la sede de forma permanente de la Bienal Internacional del Humor desde el 17 de marzo de 1979. Aquí se encuentra el primer y único Museo del Humor en Cuba. Este local almacena las primeras caricaturas que se publicaron en la isla en 1848 así como también recoge una considerable tradición del humorismo gráfico cubano y miles de trabajos de creadores de diferentes países. La cultura literaria es un hecho distintivo en San Antonio. Son hijos de este pueblo repentistas como Ángel Miguel Valiente Rodríguez y José Marichal, la poetisa e historiadora Ana Núñez Machín; el trovador: el poeta que canta Silvio Rodríguez Domínguez.

La actriz, cantante y bailarina Blanquita Amaro; pintores y escultores como Rubén Suárez Quidiello y Delarra (José Ramón de Lázaro Bencomo). Científicos como Eduardo Bernabé Ordaz Ducunge y el Dr. Giraldo Alayón García, presidente de la Fundación Ariguanabo son otros de los notables del patio. Arnaldo Amado González Padrón (Ex Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba de AL y AM), José Rafael Lauzán Rodríguez (ex historiador de la ciudad e Hijo Ilustre del Ariguanabo) y muchas otras personalidades que mediante su obra han contribuido a formar la identidad de nuestro municipio.

Sería muy difícil nombrar aquí a todo nuestro histórico movimiento cultural, que algún día habrá que estudiar con profundidad. Mientras, no podemos olvidar a la Agrupación Pro Cine Ariguanabense, movimiento de la década de los años 50, que fue un grupo de jóvenes que soñaba con realizar y establecer una escuela de cine en nuestro municipio, para convertir a San Antonio
 en la meca del Cine. La iniciativa surge en 1952 con Eulalio y el Dr Vicente Cruz, Sirio Suárez, aficionados a realizar películas junto a otros jóvenes que, estudiantes por entonces, no pasaban de diez y tenían la certeza de que la utopía podía convertirse en realidad (como se convirtió).

La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio, creada en 1986 bajo el auspicio de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, ha tenido entre sus fundadores y directores a intelectuales latinoamericanos de la talla de Gabriel García Márquez, Fernando Birri, Alfredo Guevara y Julio García Espinosa, y la misma ha permitido que nuestros habitantes se vanaglorien, con justeza, de ser el pueblo más filmado de Cuba. Dato curioso de fuentes consultadas dan fe de que el primer cinematógrafo instalado en San Antonio funcionó a partir del mes de mayo de 1908.

Nuestras instituciones, entidades culturales: el Museo de Historia Municipal, Casa de Cultura Raymundo Valenzuela, la Biblioteca Municipal "Julio Rosas" y las no comunes en otros municipios del país, es decir únicas y exclusivas aquí: la ya mencionada Escuela Internacional de Cine y Televisión, la Escuela Provincial de Arte, al multipremiado y cincuentenario Grupo Teatral Infantil Los Cuenteros, la sede del Fondo Cubano de Bienes Culturales Artemisa y Mayabeque, la sede de la ACA provincial, la Galería de Arte Provincial Eduardo Abela, la Sala teatro y el Cine teatro Círculo de Artesanos y el Anfiteatro XI Festival.

Es importante nombrar que, por la cantidad de miembros, contamos con uno de los pocos Comités Municipales de la UNEAC de Cuba, el único en Artemisa, que reúne la vanguardia de todas las artes en la provincia. También tenemos miembros de la AHS, nuestra avanzada joven.

La emisora Radio Ariguanabo que cada día avanza y atrae más a los del pueblo con su variada programación.

No podían dejar de estar presentes, los de la música, los encargados de llevar las melodías a los lugares más apartados del territorio: Orquestas como Cubaneo,  Agrupaciones musicales como Sonora de Cuba, Yagrumas, Tradison, Flash Back, Los Corales, cuarteto Abad Voice, el Dúo: Hay que estar claro. Solistas: Grisel Romero, Maridalia, Joe Joel, Claudia Pino, Jorge Gacita, Zoilín, Landy Santana, Ferrás, entre otros. Mención aparte merecen los maestros Juan Elmo Rodríguez (Tapita) y Rodolfo Chacón Sainz.

No acabaría nunca, pero me vienen a la mente de manera rápida los destacados de las Artes Plásticas: Raúl de la Nuez, Villamil, Dania Fleites, Anamú, Missael Acosta, Osmar Reyes, Jorge Lucas, Pedro Pérez, Esteban Martínez, Rafael Medina Ríos. De la Literatura los poetas Evelio Arango, Rolando Jorge, Raúl Hernández Ortega, Sandalio Camblor; de la Radio, Cine y televisión: Juan Ramón González Ramos, Eva Rodríguez, Pedrito Silva, Elmo Hernández, María Elena Luís Miranda, Maidel Rodríguez, Arián Ramos Gutiérrez; de las Artes Escénicas Miguel García Ordaz; el promotor cultural Raúl Hernández Montanaro, el humorista Felómeno, el payaso Kikito, el mago Dany. Se me quedan creadores y artistas del terruño por mencionar, lo sé.

Finalmente me referiré a la constituida hace dos años Fundación Ariguanabo, que su órgano de relación es el Ministerio de Cultura, concebida con el objetivo de fomentar una cultura de protección al medio ambiente, asociada a la salvación del río Ariguanabo, como símbolo natural, cultural y espiritual, comenzada hace años por un grupo de ariguanabenses “amigos del río”, con una fija misión a favor de la naturaleza, por la salvación del patrimonio natural e impulsar actividades culturales en el amplio sentido de la palabra y reeducar a nuestros coterráneos por el amor a lo nuestro.

Por todo esto bien merecemos, que este día se recuerde, que se mencionen y retomen conocimientos sobre lo que ha significado para nuestra identidad el río y la cultura de nuestro querido San Antonio de los Baños, pues sin ellos quizá ni existiéramos.

Felicidades a mi Ariguanabo; al río, a nuestros bosques, nuestras aves, el pueblito que amamos, a todo lo que nos rodea, nos inspira y acompaña en el día a día.

Abrazos, rolando yawar (TAMBIÉN DEL ARIGUANABO)

PD: 

Discúlpenme, siempre mencionar gentes puede provocar ausencias inexplicadas, mi queridísimo Felo, el del Bosque Martiano, por su digno y respetado trabajo, podía encabezar esta lista. El cantante y hermano Ovidio González quien vive muy pendiente de su pueblo y desde Ecuador lo ha promocionado por años, en fin, lo había dicho y lo repito: “SE ME QUEDAN CREADORES Y ARTISTAS DEL TERRUÑO POR MENCIONAR, LO SÉ”.

jueves, 17 de septiembre de 2020

¿Barriga cervecera? Disimúlala con estas prendas

¿Te quedas sin aire al esconder la tripa? Te damos 10 trucos para poder disimular la barriga y no ahogarte en el intento.


Trucos para esconder barriga


Antes de empezar a darte trucos y consejos, queremos decirte varias cosas:

1.    No dejes de beber cerveza. ¡Ser un fofisano es la caña!

2.    Este post no quiere ser una guía ofensiva para la gente que tiene más panza. Lo más importante de todo es que te quieras tal y cómo eres, sin necesidad de esconderte, ni sentirte mal por lo que diga la gente.

3.    Queremos que sean unos trucos con mucho humor para que te sientas mejor, y que tu autoestima y autoconfianza esté por las nubes.

4.    Debes recordar que gozar de buena salud y estar en forma es vital para sentirte bien contigo mismo.

5.    ¡Ojo! ¡Estos trucos sirven para cualquier persona!

El estilo no entiende de edades, ni de sexos, ni de estaturas, ni de pesos.


10 trucos y consejos prácticos para disimular la barriga


1.- Viste con colores oscuros en la parte superior: tampoco es cuestión de convertirte en uno más de la Familia Adams, pero sí tener en cuenta que, colores como el negro, los grises o los azules oscuros, te ayudarán a estilizar el tronco, la barriga y los hombros. Los colores claros podrás combinarlos con tus pantalones y complementos.


2.- Prioriza los polos a las camisetas en tus outfits: las camisetas no tienen una estructura tan bien definida como las camisas o los polos. Éstos, te dibujarán un contorno más bonito y esbelto. ¡Ah, por cierto! Si tu código de vestimenta o dress code te lo permite, mejor que lleves la camisa por fuera.


3.- Los pantalones mejor que sean de tallo alto: lo ideal para los cuerpos corpulentos es hacerse con unos de tallo alto y en el caso de los shorts, la mejor opción serán los de tipo cargo, con bolsillos laterales. Es importante que te dejes asesorar por una experta y no te compres pantalones fuera de tu talla, ni más ni menos.


4.- No te olvides del cinturón: es una de las piezas más valiosas de tus looks. Los cinturones te ayudarán a estilizar y ajustar bien tu cintura. Olvídate de los cinturones extremadamente finos y estrechos.


5.- Prueba estampados para tus camisetas: es uno de los trucos más sencillos pero más eficaces. Crear un look con estampados tiene una consecuencia muy positiva, ya que la lectura global del outfit se detendrá directamente en la parte superior. Nuestro consejo es que evites grandes estampados, y optes por esos más elegantes, es decir, los lineales, geométricos y pequeños.


6.- Apuesta por trajes y blazers de 2 botones (abiertos): estas prendas te ayudarán a disimular bien tu tripa, sobre todo, la parte lateral inferior del tronco. ¡Quema los abrigos de doble botonera, son tu peor enemigo!


7.- Si te gustan las prendas con rayas, que sean verticales: la ropa con rayas horizontales debe salir pitando de tu armario, expulsa el efecto flotador de tus combinaciones. En cambio, las camisas y jerséis con líneas verticales alargarán tu cuerpo y te favorecerán más.


8.- Evita toda la ropa slim o ultraslimreconozcámoslo, nuestro cuerpo no puede con este tipo de prendas. No queremos ser un embutido con patas. Además, son perjudiciales para la circulación de la sangre. Sólo si tienes las piernas muy estrechas, tendrán sitio en tus looks.


9.- Huye de los tejidos con lycraeste tipo de tejidos nos fastidian mucho y más, si hace frío. Uhmm… las «largas», mejor para los coches.


10.- Líbrate de cazadoras y sudaderas con goma inferior: las prendas con sujeción inferior tampoco nos ayudan, ya que se nos van subiendo hacia arriba y precisamente, no queremos enseñar más de la cuenta. Apuesta por abrigos y jerséis tipo parka o que no tengan esa goma que tanto odiamos.


Si necesitas más trucos y asesoramiento, no dudes en pedir tu caja de fashiop a nuestras personal shoppers online. ¡Ellas te ayudarán a conseguir tus mejores looks!

¡Quiérete! ¡Sal a la calle, pisa fuerte y cómete el mundo! 🙂


Fuente: https://fashiop.com/blog/disimular-barriga-prendas/

martes, 15 de septiembre de 2020

Nada por desalambrar, mucho por destrabar*

Por Juan M. Ferran Oliva

Las trasformaciones políticas de la Revolución tuvieron su momento terminal hace 52 años. La Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968 culminó el proceso cuando nacionalizó a 58.012 chinchales[1], considerados los últimos vestigios del capitalismo. Quedó desalambrada toda la propiedad burguesa con la excepción insignificante de los campesinos pequeños y algunos transportistas. La economía del país, incluido el 70% de las tierras, había pasado a manos estatales años atrás.

Con la revolución un aire fresco inundó el pestilente ambiente político del pasado. De no haberla hecho hubiera quedado como asignatura pendiente. Su mérito más destacable fue la ruptura con el Tío Sam. El ejemplo alentó otras rebeliones actuales en el traspatio. Los rebeldes cubanos tienen el enorme mérito de haber efectuado lo irrealizable. Una vez en el poder afrontaron las dificultades del aprendiz de brujo. La Revolución se limitó a desplazar al capitalismo del poder, pero quedó inacabada. Se asumió erróneamente que el socialismo consistía en la nacionalización. ¡Craso error! Recuerdo un poblado de la zona del Wajay que a la entrada y a la salida montó sendas pancartas en las que se proclamaba primer pueblo socialista de Cuba. Intervino sus pocos timbiriches. ¡Se creían socialistas!

La revolución implica la toma del poder político y la transformación eficiente del modelo económico. Este último aspecto no se logró. En eso estamos, pero con menos pretensiones que antes. Hemos ganado en experiencia y las nuevas generaciones han recibido una educación superior.

Entre 1966 y 1970 desbordó el idealismo. El desprecio a las finanzas públicas y la pretensión de llegar al comunismo saltando etapas caracterizaron el periodo. La contabilidad fue anatemizada y se le agregó el apagón estadístico. La euforia desató una política insostenible de gratuidades. Salarios y normas se desvanecieron. Se suprimieron determinados impuestos e intereses bancarios. La disciplina laboral sufrió un deterioro sensible. En general fue un proceso de leso control, agravado por la acometida de obras faraónicas[2]. Con la Zafra de los 10 Millones terminó el baile de las ilusiones y se produjo un llamado al orden. Fue una crisis de infantilismo político.

De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Hasta 1990 se incubó un embrión estéril que no condujo a la construcción del socialismo como aseguraban los manuales. El modelo cubano fue clonado del de la URSS en versión light. Preconizaba la primacía del Estado, el rechazo a los mecanismos de mercado, la preeminencia de los estímulos morales, la centralización burocrática y otras pretensiones ilusorias En 1990 llegó la hecatombe. Cagástrofe la calificó cáusticamente el humorista Héctor Zumbado.

El Período Especial actuó como un control de averías intentando reparar lo insalvable. Quizás en un principio se intentó remendar el Destino Manifiesto en su versión soviética. Pero el supuesto socialismo científico engrosó la tonga de las utopías. Reitero que el genuino modo de producción socialista está por diseñar: el esclavismo superó a la comunidad primitiva y fue mejorado por el feudalismo y éste por el capitalismo. Hasta el presente ninguno de los pretendidos socialismos ha mejorado la productividad capitalista. En consecuencia cabe afirmar que no ha existido aún un modo socialista de producción. Hoy se atribuyen tal propósito gobiernos de todas las vertientes ideológicas. Muchos hubieran sido tildados de revisionistas por el manualismo. Al igual que nosotros, no pasan de candidatos

La situación exigió inopinadas medidas de supervivencia. Algún progreso se logró pero en 1994 se regresó a los métodos centralizadores. Posteriormente la enfermedad provocó el cambio de capitán, en medio de la tormenta; llegó la crisis mundial de 2008 y hubo elecciones de 2018.

La Revolucion continúa inacabada. Buscamos el modelo económico cubano que ha de ser sostenible, soberano y eficiente. El patrón soviético tenía una vis económica y otra política. Lo copiamos íntegro, incluida su liturgia. Son autos de fe que muchos consideran tabú. Su característica esencial es la supeditación del Estado al Partido, santificada en el artículo no. 5 de la Constitución[3]. Me pregunto si no debe también analizarse esta dependencia que centra el poder en los alrededor de 17 miembros del Buró Político que no surgen directamente del voto popular. Conjeturo que en la cima del Poder tienen lugar debates sobre el tema y, en general, entre aperturistas y conservadores. Pero aún no sale humo blanco.

El capitalismo desapareció de Cuba. Poco antes de 1970 fue erradicada la propiedad capitalista: desalambramos. La Revolución resultó inconclusa pues le faltó la inexcusable transformación económica. De la enredada madeja de cambios hemos heredado una entelequia gubernamental pletórica de trabas y rebosante de burocracia, puede que de intereses creados. No se puede romper como el nudo gordiano alejandrino y hay que desmontarla cuidadosamente, para evitar una terapia de choque que de todas maneras se va aplicando con vaselina. Es inexcusable. Los consumidores bien lo saben.

Tengo fe en la nueva generación dirigente. Se enfrenta a grandes problemas que exigen grandes soluciones. Ojalá las resuelvan y concreten, y desprendan de todo vestigio dogmático el modelo político-económico idóneo para Cuba.

No hay nada que desalambrar, pero sí mucho que destrabar.

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[1] Comercios minoristas, relojerías, peluquerías, imprentas locales, puestos de fritas, cafetines, remendones, bodegas, carnicerías, fondas, quincallas, mini talleres de todo tipo, heladerías, etc.,
[2] Las más sonadas fueron la Ofensiva Revolucionaria, el Cordón de la Habana, la Brigada mecánica contra el marabú y la Zafra de los 10 Millones.
[3] ARTÍCULO 5. El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democráti­co y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la so­ciedad y del Estado.
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*Este artículo corresponde al SINE DIE nº 142 del autor.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Felicidades, querido Mario

Mario Benedetti, Eduardo Heras León, Lesbia Vent Dumois e io

La humanidad poesía,
la humanidad pensamiento,
la humanidad del momento
y la del día tras día.
La humanidad todavía
después que ya no se está;
la humanidad sin piedad,
la humanidad sin frontera,
la humanidad verdadera
de Mario en la eternidad.

sábado, 12 de septiembre de 2020

La guerra de Estados Unidos contra la población civil de la isla

Por René Vázquez Díaz
La ley Internacional estipula que la población civil ha de protegerse de los peores efectos de los conflictos entre las naciones. Si un país agrede a otro, las leyes de la civilización y la justicia consagradas por la ONU después de las masacres de la II Guerra Mundial, “obligan” al agresor a excluir del sufrimiento a la población civil dentro del país agredido. Pero obligan al agresor según el respeto a la comunidad internacional, a las leyes de la decencia y al deber humanitario. Cuando todo eso falta, se crean las condiciones para que la guerra económica, diplomática y comercial contra la población civil cubana haya sido posible desde hace más de medio siglo. Arreciar esa agresión en tiempos de pandemia muestra un desprecio inaudito a la vida de los cubanos de todas las edades, y una burla del Derecho Internacional.
El Convenio de Ginebra relativo a la protección de civiles en tiempo de guerra establece que la parte agresora “autorizará el libre paso de todo envío de medicamentos y de material sanitario” y que “permitirá, asimismo, el libre paso de todo envío de víveres indispensables”. El bloqueo de Estados Unidos intercepta, imposibilita, sanciona, penaliza y paraliza prácticamente todas las transacciones de Cuba en el extranjero. Es una actividad curiosamente acuciosa, encarnizada y vengativa contra un pequeño país.
El apoyo de una parte de los cubanos del exterior a esta política de exterminio constituye una forma especialmente cobarde de fratricidio, pues se produce cómodamente y a distancia, exponiendo a los elementos más vulnerables de una población inocente por obra y gracia de una potencia extranjera.
Cada vez que un problema político se logra ver como un problema humano, escribió Albert Camus, se ha dado un paso adelante. Está por ver cómo reaccionará la Unión Europea contra esta guerra oprobiosa contra una población civil, en esta época de enfermedad y de muerte. Los cubanos que en EEUU son incapaces de dar ese paso del que habla Camus, son cómplices de un delito contra sus compatriotas inocentes.
El dictador Fulgencio Batista, preferido, laureado y protegido hasta el final por Estados Unidos, era propietario de tres centrales azucareros, un banco, moteles, periódicos, revistas, radioemisoras, un centro turístico en Varadero así como varias compañías de transporte. Era usufructuario, junto a la mafia de Meyer Lansky, del negocio de los casinos de juego en los hoteles y cabarés de La Habana. Nada de esto benefició jamás a los niños cubanos sin escuelas ni a los guajiros sin hospitales, ni salvó de la tortura y la muerte a los revolucionarios que no pudieron ver el 1 de enero de 1959.
La Ley Helms Burton, un engendro jurídico promulgado en un país, EEUU, pero con vigencia en Cuba y con amenazas extraterritoriales únicas en el mundo moderno, no será derogada ni siquiera cuando ocurra un hipotético cambio de régimen en Cuba. Lo será cuando lo estipule un mandamás enviado y designado por, y a las órdenes de, EEUU. La subordinación y la esclavitud del pueblo cubano, añoradas por EEUU y sus secuaces, será mucho más rapaz que la del régimen de Batista.
Ni siquiera un hombre como el monseñor Brian O. Walsh, que en su momento ayudó a la CIA en la implementación de la vergonzosa Operación Peter Pan, estuvo de acuerdo con la política de bloqueo. “La Ley Helms Burton –escribió- me parece nacida de la frustración y hasta de un deseo de venganza”. Y el sacerdote concluye: “La impresión que se tiene es que, apretando las tuercas contra la población cubana se logrará, en un ambiente de olla de presión, una reacción de explosión contra el régimen de Castro. Si ésta ha sido o sigue siendo la intención de EEUU, es claramente inmoral desde cualquier nivel de decencia humana que se le juzgue”.
Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/09/07/cuba-la-guerra-de-estados-unidos-contra-la-poblacion-civil-de-la-isla/

martes, 8 de septiembre de 2020

El rescate del espíritu y de la naturaleza

Por Víctor M. Toledo

El mundo llegó a su límite. La humanidad no resiste más. ¿Quién se atreve a defender este orden pletórico de injusticias, oprobios, catástrofes, depredaciones? ¿En nombre de quién o qué? ¿Qué ismo puede hoy reivindicar? Sólo queda hurgar la historia natural y la historia humana en busca de la esencia de la especie. Trazar los caminos de la degradación que condujeron a este presente para intentar remontarlo. Dos son los atributos que el proceso civilizatorio buscó desaparecer y que hoy son causa de la crisis terminal que se padece. La negación del espíritu y la destrucción de la naturaleza. Ambos fenómenos yacen en el fondo del malestar de la modernidad.

Todo ser humano, tarde o temprano, se enfrenta al desafío de reconocer su propio espíritu. La espiritualidad no aparece, sino como resultado de su enfrentamiento, no de su fuga, con el mundo. Es la respuesta del ser frente al abismo. Frente al no sentido o significado de la existencia, frente a la inconmensurabilidad del universo.

Este acto intuitivo, al que se lle­ga no por la exploración o la in­ves­ti­ga­ción, sino por la revelación o la iluminación, surge de la idea de la existencia de conexiones misteriosas entre las partes de la naturaleza que forman una unidad dirigida por un proceso inteligente. De aquí nace el reconocimiento de una fuerza vital que todo lo mueve y al que todos los miembros de la especie humana se deben. Esta cosmovisión estuvo presente sin excepción en todas las culturas que conformaron a la humanidad durante sus casi 300 mil años de existencia, y fue la que permitió su supervivencia y la que dio continuidad al impulso ya trazado por otros grupos de organismos en la evolución: corales, medusas, sifonóforos, briozoarios, hormigas, termes, abejas, avispas, vertebrados y primates. Como especie social, el Homo sapiens eligió la cooperación (la ayuda mutua de I. Kropotkin) como el acto supremo, como el atributo superior, para impulsar su propia evolución. Y ello supuso vivir en un mundo encantado, en una envoltura viva, donde cada elemento natural encarnó en una deidad. Lo humano aceptó vivir en equilibrio permanente con ese impulso natural. Espiritualidad, humildad, hermandad, comunalidad, fueron valores en acción y conexión permanentes. Los mismos que aún perviven en los 7 mil pueblos indígenas del mundo distinguidos por la lengua y que, según se ha descubierto recientemente, poseen territorios equivalentes a 25 por ciento del total del planeta en 87 países (Garnett, S.T., Nature Sustainability, 2018).

La espiritualidad de los seres humanos y su consiguiente reconocimiento de esa fuerza natural fueron los dos elementos a destruir durante al menos los últimos 4 mil años de historia. Un proceso que hoy alcanza su máxima expresión en la civilización moderna, industrial, capitalista, tecnocrática y patriarcal, para la cual espíritu y naturaleza son un estorbo. El primer embate fue la conversión de la espiritualidad en religiosidad, en instituciones de poder que usaron al espíritu como pretexto. Las deidades de siempre se transformaron en dioses, luego se pasó del politeísmo al monoteísmo, hasta llegar a dioses masculinos, prepotentes e intolerantes. El politeísmo enamorado de la vida dio paso al monoteísmo fascinado con la muerte (Michel Onfray, Cosmos, 2016: 55). Las grandes masacres y los tremendos genocidios sufridos por la especie humana fueron convalidados o auspiciados por los mayores monoteísmos durante los colonialismos, fascismos, comunismos e imperialismos, y con las recientes guerras santas.

La destrucción de la naturaleza, el desencantamiento del mundo, corrió a manos de la ciencia, la nueva forma de conocer la realidad por medio de la razón, el materialismo, el análisis y la técnica. El dominio de la naturaleza fue glorificado por el científico Francis Bacon en nombre de Dios. La ciencia negó la existencia de la Madre Tierra, venerada y respetada, y en vez introdujo la idea de un sistema mecánico inanimado, la visión de una máquina (eco-sistema) a ser escudriñada, controlada, dominada y finalmente explotada. Convertida en fábrica, recurso natural o capital natural, la naturaleza hoy es permanentemente violada o violentada por las acciones orientadas por la lógica del capital. Un acto patriarcal que según J. M. Naredo lo ejecuta el trabajo, la categoría masculina de la economía neoclásica.

Hoy, el panorama a la vista es la mayor desigualdad social de la historia y el mayor desequilibrio ecológico conocido de escala global (la crisis climática). Rescatar la espiritualidad y su (re)conexión de respeto hacia la naturaleza son las dos tareas centrales de todo individuo consciente. En ello están jugando un rol estratégico tres sectores: los ambientalistas, las mujeres y los pueblos indígenas. En ellos se encuentran las fuentes de inspiración y de subversión para edificar una civilización diferente.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/09/08/opinion/016a2pol

domingo, 6 de septiembre de 2020

Conversando en tiempos de...

“CONSTATAR NUESTRA FRAGILIDAD”

(Entrevista al trovador Silvio Rodríguez)

Por Estrella Díaz
 
Silvio no necesita presentaciones detalladas: amigos y detractores conocen su obra y también su postura (nada complaciente ni acrítica) ante lo que sucede a su alrededor porque es un hombre que ejerce la opinión no solo a través de sus canciones –¡sus tremendas canciones!- sino a partir de su “participación ciudadana”, término puesto de moda en Cuba desde hace un tiempo. Por eso, sin mucho cascabel ni lentejuela, le lancé un breve manojo de preguntas que, para mi sorpresa, respondió en apenas unas horas. Ahí les va, como en ráfaga, nuestro intercambio electrónico.

Recientemente se conoció que a inicios de este septiembre comenzarás a poner punto final a un disco, de los 90s, con Diákara, ¿qué contendrá?, ¿de qué materiales se nutrirá? Dado el paso del tiempo, ¿cómo te ha sido volver a trabajar con aquella sonoridad? 
“Aquella sonoridad” tiene una vigencia que no se va a creer. Diákara era un grupo asombroso. El disco lo grabamos en dos o tres mañanas, en México, hace 28 años, y por varias razones nunca se terminó. Pero ya está bastante adelantado. Gracias a Emilio Vega, que fue parte de aquel equipo, hicimos con instrumentistas los bloques de metales que originalmente hacían teclados. En ese sentido el trabajo salió ganando. Lo último fue grabar unos dúos de clarinetes, que aún tenemos que mezclar.

Las canciones son:
1.- “Acerca de los padres”
2.- “Variaciones sobre un viejo tema”
3.- “Emilia”
4.- “Flores nocturnas”
5.- “Canción del pasado”
6.- “Mira”
7.- “El güije”
8.- “El necio”
9.- “De la ausencia y de ti”
10.- “Venga la esperanza”

¿Cuál ha sido (es) la mayor satisfacción que te ha proporcionado Segunda cita?, ¿y el mayor disgusto? Además de comunicarte con tus seguidores, ¿para qué te ha servido esa plataforma?
 
Quizá la mayor satisfacción sea ahorrarme escribir memorias. Y puede que el mayor disgusto sea no poder dedicarle a cada persona o tema el tiempo que merece. Hay muchas historias interesantes en Segunda cita; eso nos hace a todos seguidores del blog.

Sé que desde hace un tiempo estás involucrado –junto a un equipo que encabeza Ernesto Padrón- de un proyecto audiovisual que tiene como base parte de tu obra musical: del 1 al 10, ¿en qué nivel de desarrollo se encuentra el proyecto?, ¿quién lo financia?
 
Hay algunas canciones terminadas y supongo que debe ir por el sexto escalón, quizá por el séptimo. No fue más rápido por falta de computadoras y de recursos para contratar personal. El ICAIC no pudo ayudar mucho, aunque Ernesto es trabajador de allí; RTV Comercial ha dado más ayuda; a Ojalá le corresponde lo concerniente a sonido, grabaciones y músicos. Una de las cosas más hermosas es la colaboración de grandes artistas de la plástica: cada tema tiene el diseño de uno de ellos. Creo que este proyecto testimonia mucho la entereza de Ernesto Padrón.

En estos tiempos de recogimiento, de estar en casa, ¿qué músicas sueles oír?, ¿acaso escuchas discos de tu autoría?; de ser así, ¿te proporciona o te mueve algún sentimiento especial?
 
La música que más escucho es la que tocan Niurka en su flauta y Malva en su piano. La música mía la escucho mientras la estoy elaborando; una vez terminada pasa a ser “León muerto”, como decía el asesino Hemingway. Tampoco voy a negar que a veces necesito reaprenderme algún tema. Los años no perdonan. 

En concreto, en el cotidiano, ¿cómo es tu día a día?, ¿qué nuevas tareas a nivel del funcionamiento de la familia has tenido que asumir?
 
Más que nada llevar y traer gente. Y cosas como fregar y vivir más al tanto de la higiene colectiva. Pero en general mi vida no ha cambiado demasiado; no soy persona de salir mucho. Eso sí: extraño los conciertos en los barrios. Algo a lo que la pandemia me ha ayudado es a regresar al hábito del dibujo, manía que arrastro desde la niñez y, a ratos, se me pierde entre otros menesteres.

En pocas palabras, ¿qué ha sido la pandemia para ti?, ¿cuál es la conclusión personal (y la global) que sacas de esta pandemia que ha sacudido al mundo entero?
 
En cierto sentido es como vivir una película. Pandemia, de Soderbergh, retrata lo que está pasando. También es constatar nuestra fragilidad, o la de la mayoría, porque son unos pocos los que deciden que se gaste más en matar al prójimo que en curarlo. Por supuesto que esto también implica su dosis de enojo (por decirlo suavemente).
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Caridad del Cobre (Nelson Domínguez)

jueves, 3 de septiembre de 2020

Alguien, tal vez

Más allá de las tumbas sin nombre,
cavadas de prisa en ásperas llanuras,
con manos sangrantes, por hombres y mujeres
cuyas tumbas otros abrieron después,
alguien, tal vez, podrá ver
los pálidos latidos de la nueva vida,
la fuerza limpia del río de las generaciones que vendrán;
alguien, tal vez, alcanzará a respirar sin miedo
entre el maligno, fétido olor de la muerte,
el tierno aroma de la vida;
alguien, tal vez; alguien,
como esos marinos que, tras el cielo oscuro,
tras el ojo del ciclón,
ven el parpadeo calmo, acompasado de las estrellas;
como esos marinos a cuyos oídos llega, por sobre el terrible
         bramido del mar,
el canto mudo de la calma;
como esos marinos;
alguien, tal vez.

                                             Luis Rogelio Nogueras

martes, 1 de septiembre de 2020

Promesa de mañana, responsabilidad de hoy

Por Yeilén Delgado Calvo
Basta decir «1ro. de septiembre» en Cuba para evocar comienzos. Revuelo de pañoletas, olor a libro, uniformes planchados por manos amorosas, madres y padres de ojos asombrados por lo rápido que aprenden y crecen sus ismaelillos, saber que promete, primeros pasos de asalto al futuro; todo ello y más de lo hermoso inunda siempre al noveno mes del año.
Pero hoy no habrá abrazos para las amistades que se han extrañado más que nunca, no tendrán besos apretados los buenos educadores –que por ese cariño espontáneo viven-; las sonrisas de la emoción estarán ocultas por las mascarillas multicolores, y los adultos se despedirán con cierta aprehensión. Muchos niñas y niños cubanos no podrán regresar aún a las aulas, frente al televisor de sus hogares beberán los conocimientos imprescindibles.
La agresiva pandemia de COVID-19 impone un escenario novedoso y desafiante. Luego de meses de escuelas vacías, se retoma el curso anterior que, al quedar trunco, supuso el despliegue de todas las habilidades educativas familiares, para acompañar las teleclases y no dejar escapar, por los resquicios del ocio, las habilidades ya ganadas.
No es un principio cabal entonces, sino el reinicio de lo que la enfermedad impidió. Sin embargo, habrá muchos desafíos nuevos: nunca como ahora se hablará tanto al alumnado de higiene, lavado de manos, distanciamiento; deberán caminar muy juntas la familia y la escuela para que los más pequeños entiendan el peligro e, incluso adolescentes y jóvenes, acaten las medidas que además de mantener la salud, permitirán la continuidad del curso.
De seguro, mientras vuelven a llenarse de palabras y números las pizarras, de voces y risas los espacios escolares, y de aprendizajes las mentes, andarán con pies de plomo las autoridades educativas y gubernamentales, para detectar peligros, determinar acciones, y proteger lo más preciado que tiene el país, la seguridad de sus más jóvenes hijos.
Las puertas que hoy se abrirán para inundar de esperanza las escuelas tanto tiempo silenciosas, recuerdan que la vida sigue, con más precauciones, pero igual de vital, y también bella; y ponen sobre todos los hombros la responsabilidad ineludible de frenar el rebrote, que será también darle vía libre al estudio y a sus promesas de mañana.
Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2020-08-31/promesa-de-manana-responsabilidad-de-hoy

sábado, 29 de agosto de 2020

La veleta


 Cuando era niño –11 o 12 años—vi esa veleta en una tienda de la calle San José (que en realidad se llama San Martín), cerca de mi casa. Yo siempre había visto las veletas donde iban: encima de los molinos de viento, halando agua, nunca así de cerca, mucho menos en la vitrina de una tienda, así que me llamó mucho la atención.

Como era el camino que seguía para ir a la biblioteca del Capitolio, veía a menudo la veleta. Un día me animé y pregunté al dependiente su precio. No recuerdo bien lo que costaba –era de aluminio—, creo que 15 o 20 pesos, por lo que estuve algún tiempo reuniendo monedas. Me privé, eso sí lo recuerdo, de unos cuantos cines y algún que otro helado. El día que reuní la cantidad fui a la tienda saltando y la compré. No es que estuviera pensando en cavar un pozo; sencillamente me gustaba la veleta, un curioso artefacto que los vientos movían allá arriba, y me dio por tenerla.

Por entonces vivía en la calle Gervasio, entre Zanja y San José. Allí transcurrió mi adolescencia. Eran los primeros años de la Revolución. Entré al bachillerato, me hice miliciano, me fui a alfabetizar, hice de dependiente en un bar, fui aprendiz de dibujante en el semanario Mella, y después pasé mi servicio militar obligatorio, donde empecé a tocar la guitarra. Viviendo todavía allí, en la frontera de tres barrios habaneros –San Leopoldo, Cayo Hueso y Dragones—, llegó 1967 y me tocó desmovilizarme. Como es sabido, al día siguiente empecé en la televisión.

Un año más tarde me fui a vivir para 23 y 24, en El Vedado, y en mi brevísimo equipaje iba la veleta. La puse en un rincón, como había estado siempre. La verdad es que nunca le hice mucho caso, pero fue una presencia que se me hizo familiar, que me gustaba ver aunque fuera fugazmente, cuando de pronto aparecía.

Viviendo en aquel apartamento compuse muchas canciones, me fui a pescar a África, fui y volví 2 veces a la guerra de Angola, y visité unos cuantos países, todo gracias a mi oficio. Dieciocho años después me mudé más oeste, buscando los árboles y los pájaros que me faltaban desde niño (por no mentar al río). Entre mis libros y cintas estaba mi vieja veleta, siempre con su vaquita, sin destacarse mucho, en el fondo de una caja en la que iban más libros y más cintas.

Los tres lustros que pasé en la Asamblea Nacional, estuvo conmigo la veleta. Empecé el proyecto de los estudios de grabación –y los terminé— con la casi imperceptible pero incesante compañía de la veleta; hice las giras por prisiones con su presencia ocasional; viajé medio mundo y en el año 2000 volví a mudarme. Un día Carmen Cantillo me preguntó para qué quería aquel tareco y me encogí de hombros.

En su discreto rincón esa veleta me acompañó cuando nació cada uno de mis hijos, cuando compuse todas mis canciones, cuando me enamoré, cuando soñaba, cuando venían amigos o se iban. Todos mis perros nacieron y murieron estando ella conmigo. El proyecto Ojalá, mis compañeros de trabajo, la gira por los barrios, el día que Fidel nos hizo la visita.

Hace unos días, por descuido, fue echada a la basura. La mañana siguiente, cuando nos dimos cuenta, corrimos a abrir todos los latones de la calle, pero el camión pasó temprano.

Ojalá alguien la encuentre y la guarde.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Carmen Zayas Bazán: ¿furtiva destinataria de Ismaelillo?

Por Emilia Sánchez Herrera*
Ismaelillo, primera colección poética impresa de José Martí, nació con un sino contradictorio: fue un texto programático para el Modernismo hispanoamericano, a pesar de haber sido desconocido, en 1882, por los más sobresalientes integrantes de ese movimiento literario; fue una recopilación hecha con afecto entrañable -estando dedicada al hijo- pero el propio autor, negado a divulgarla, la guardó celosamente, de modo que los pocos volúmenes a los cuales permitiera ver la luz fueron aquellos regalados a escasos amigos  y llevaban una nota explicativa de arrepentimiento por haber sido escritos. Unos han creído que, con esa actitud, el héroe cubano se culpaba por dejar volar la imaginación al margen  de los sucesos urgentes en la guerra libertadora. Otros aprecian el repudio en causas más íntimas.
Martí reconoció Ismaelillo como su primer libro de poemas. Nunca aceptó que se incluyeran, en su producción literaria, los versos anteriores a ese cuaderno, hecho demostrativo de cómo tuvo plena conciencia de la poética novedosa presente en él, de la dimensión imaginaria que allí proponía. Y ello avalaba el convencimiento del autor en su condición de texto-germen, portador de múltiples posibles paradojas.
Se sabe que el Modernismo fue una manifestación cultural constitutivamente contradictoria. Una implícita y particular antinomia ha dado lugar a que su estimación posterior haya sido realizada desde perspectivas divergentes, según los cánones de las épocas sucesivas. Hoy, se  evalúa a partir del discurso sincrético que aceptó diversas culturas en la matriz americana, de la creación de un universo lingüístico modernizante, de la genuina expresión contracultural en la voz criolla contra el proyecto colonizador. El logro modernista se aprecia ahora, sobre todo, por su “experimentalismo estilístico y el re-planteamiento de percepciones de la naturaleza y de la realidad social e individual”[i]Ismaelillo, de José Martí, fue iniciador de esa plurivalencia textual.
En el prólogo del libro, el autor establece que fue escrito para un niño, aunque la dedicatoria se explicita en este sentido: Hijo: espantado de todo, me refugio en ti. / Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti. Siendo evidente que el mensaje -tanto de ese texto anunciador como de los poemas que lo continúan- está cargado de valores éticos sobrepasadores de la mentalidad infantil, de conceptos complejos manifestados por imágenes muy elaboradas, ¿a quién, en realidad, puede haber dirigido su obra el poeta?, ¿qué persona debía estar vinculada al pequeño José Francisco, entonces de cuatro años, para recibir, de primera mano, cualquier comunicación dirigida a él?. 
Esas palabras no son para un niño, ni tratan sobre un niño. Más bien, quieren declarar (a alguien) lo que significa un niño (el propio hijo) para el hombre que permanece  en una extraña urbe gigantesca, lejos de su tierra y familia. Dan, además, la entrada a unos poemas que excluyen cualquier otra voz que no sea la del padre. Representan el refugio textual de aquel que se siente inmensamente solo. A partir de estos presupuestos, se pudiera pensar que el objetivo encubierto de estos versos era el de conmover a una mujer, Carmen Zayas Bazán, la madre del niño y esposa del poeta, quien le había abandonado desde 1880, y en 1882 estaba en Cuba junto al hijo, mientras Martí vivía la desgarrada experiencia del exilio en Norteamérica, después de una segunda deportación de la patria como consecuencia de los preparativos de la Guerra Chiquita[ii].
El investigador Enrico Mario Santi, en un iluminador trabajo sobre este tema, vincula el nombre del libro con ese asunto. Explica cómo, según el Antiguo Testamento, Ismael -hijo del patriarca hebreo Abraham y de su esclava Agar- sufre junto a su madre dos destierros en el desierto, hasta donde Jehová haría llegar, mediante un ángel, una profecía que dictaminaría la potencia del muchacho en el futuro. Desde entonces, Ismael será el ser humano que logrará encarnar las fuerzas de la naturaleza en las condiciones más difíciles, al punto de vencer el exilio que representaba aquel destierro. De hecho, será el que consiga superar la soledad, el que por la fuerza y la habilidad en el uso del arco se impondrá al destino, representado por el desierto.
De modo que, en la situación familiar de José Martí, la alegoría bíblica era oportuna. Estaba angustiado por el destino de su hijo, quien -según la axiología martiana- no había marchado con su madre al desierto, sino salido de él, de Norteamérica. Dicho de otro modo, Carmen, con su escapada, estaba negando al hijo el cumplimiento de su destino, que era precisamente vivir en el desierto para hacerse fuerte, y el esposo  estaba reclamando su atención y receptividad adulta, a través de la fábula bíblica, para tratar de rescatarla, a ella y al hijo, de una vida eternamente sin sentido. 
En el subtexto del libro martiano cabrían las palabras del ángel mediador, cuando se dirige a Agar: (…) tendrás un hijo y le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor escuchó tu aflicción. Será arisco como un potro salvaje; luchará contra todos, y todos contra él, pero él afirmará su casa aunque sus hermanos se opongan[iii]. Se pudiera pensar que la voz de Martí se hizo eco de aquella profecía y que él, ubicado en la posición del mensajero que hablaba a la madre y no al hijo, quería mostrar cómo, si ella privaba al niño de su destino, también se estaba alejando del suyo, que no era otro que vivir al lado del hombre que reclamaba, de modo indirecto, su compañía.
Ismaelillo, por tanto, podría ser el libro escrito para la camagüeyana Carmen Zayas Bazán, quien por su parte, en carta fechada el 21 de marzo de 1882 -el mismo año de la aparición del libro- solicitaba desde Cuba la atención del esposo, para ella y su descendencia. Allí manifestaba: Sólo te diré que una vez que acepté esta pobreza tuya y fui conforme con los riesgos que traía consigo, y Guatemala es testigo de lo que en ella sufrí, contenta de lo que después vino no lo he sido jamás, porque creo, sin duda equivocada a tu juicio, que no era hora de sacrificios sin frutos, ni justo ante ninguna conciencia, prescindir de deberes que no podían cumplirse al mismo tiempo que ese otro ideal tuyo.[iv] Es evidente que, a pesar de los reproches que mediaban entre la pareja, ambos trataban de justificar sus actitudes con la intención de limar asperezas. La reconciliación llegó ocho meses después de la publicación de aquel libro.
Y son muy ilustrativos los recursos literarios presentes en Ismaelillo, atendiendo a supuestos propósitos aproximativos de Martí hacia Carmen. En primer orden, los poemas exponen con claridad la necesidad afectiva que él tenía de sus seres más queridos:
Mi mano, que así embrida/ Potros y hienas,/ Va, mansa y obediente,/ Donde él la lleva (…) Su sangre, pues, anima/ Mis falcas venas:/ ¡Con su gozo mi sangre/ Se hincha o se seca (“Príncipe enano”)
¡Un niño que me llama/ Flotando veo! (“Sueno despierto”)
Y yo doy los redondos/ Brazos fragantes,/ Por dos brazos menudos/ Que halarme saben,/ Y a mi pálido cuello/ Recios colgarse,/ Y de místicos lirios/ Collar labrarme/ ¡Lejos de mi por siempre,/ Brazos fragantes! (“Brazos fragantes”)
Por las mañanas/ Mi pequeñuelo/ Me despertaba/ Con un gran beso  (“Mi caballero”)
 Mi espíritu encendido/ Me echa a raudales/ Por las mejillas secas/ Lágrimas suaves (“Musa traviesa”)
Mas yo vasallo/ De otro rey vivo,/ Un rey desnudo,/ Blanco y rollizo (“Mi reyecillo”)
Así mis pensamientos/ Rebosan en mí vívidos,/ Y en crespa espuma de oro/ Besas tus pies sumisos (“Penachos vívidos”)
Tú flotas sobre todo,/ Hijo del alma (…) No es, no, la luz del día/ La que me llama,/ Sino tus manecitas/ En mi almohada./ Me hablan de que estás lejos/ ¡Locuras me hablan! (“Hijo del alma”)
Pero voy triste/ Porque en los mares/ Por nadie puedo/ Verter mi sangre (“Amor errante”)
Es que un beso invisible/ Me da el hermoso/ Niño que va sentado/ Sobre mi hombro (“Sobre mi hombro”)
No temo yo ni curo/ De ejércitos pujantes,/ De tentaciones sordas,/ Ni vírgenes voraces/ Él vuela en torno mío,/ Él gira, él para, él bate (“Tábanos fieros”)
Dos alitas blancas/ Que llenas de miedo/ Temblando me llaman  (“Tórtola blanca”)
Dígame mi labriego/ ¿Cómo es que ha andado…? (“Valle lozano”)
Mas está ausente/ Mi despensero,/ Y de otro vino/ Yo nunca bebo (“Mi despensero”)
Traidor! ¿Con qué arma de oro/ Me has cautivado? (“Rosilla nueva”)
Con idéntico sentido, en todo el libro el poeta utilizó, en regidor y considerable número, términos femeninos que sugerían en los textos una transferencia de valores masculinos hacia el área semántica del género opuesto, atendiendo a que, generalmente, la carga ética positiva descansara en las designaciones femeninas (hecho enfatizado, a la vez, desde la posición contraria, pues los valores masculinos con frecuencia llevaban signos negativos), lo cual propugnaba, subliminalmente, una estimación amable de la mujer, sin siquiera mencionarla[v]. Se puede comprobar el procedimiento desarrollado por Martí, específicamente con respecto a los sustantivos, en los quince poemas del cuaderno:
·       “Príncipe enano” destaca fiesta, quedejas, corona, almohada, espuela, mano, nieve, sangre, senda, cueva, imagen, sombra, nubes, armas, pelea, banda, onda y vida, a favor de la idea del regreso del hijo.
·       “Sueño despierto” utiliza espumas y arenas para solicitar la presencia del niño ausente.
·       “Brazos fragantes” subraya rosa, sangre, sienes, plumas, aves, piel, mariposas, alas y carnes como denominaciones  que perfilan el abrazo ansiado. 
·        “Mi caballero” objetiva el recuerdo de pasados encuentros  en mañanas, horcajadas, bridas y espuelas.  
·       “Musa traviesa” proclama al hijo, como esencia de la creación, a partir de musa, alas, musilla, nubes, boda, luz, vida, sangre, tierra, montaña, alba, mejillas, mirra, puerta, lágrimas, risas, alma, mariposas, hojas, plumas, águilas, ideas, caja, tintas, mesa, onda, manos, péñola, sed, pureza, taza, carnes, escala.
·        “Mi reyecillo” usa tierras, frente, lealtad, espalda para justificar la enseñanza que el padre quisiera trasmitir.
·        “Penachos vívidos” insiste en la angustia permanente por la falta del niño, dada por taza, burbujas, playas, mañana, carreras, espumas.
·        “Hijo del alma” hiperboliza al recuerdo supliendo la separación, por  alma, noche, oleadas, alba, espuma, aguas, puerta, sombra, calma, penas, alas, flores, mañana, manecitas, almohada, locuras, cosas, tierras, olas, frente, mano, estrellas, miradas.
·        “Amor errante” postula la apremiante necesidad de la compañía desde olas, carnes ciudades, sangre, ondas, nubes, joyas, voz, frente, brisas, mejillas, alas, sombra, flores, aves
·       “Sobre mi hombro” reitera la urgencia de la presencia del pequeño con sienes, penas, tormenta, mano.
·        “Tábanos fieros” presenta al hijo como el más definitivo recurso de salvación, valiéndose de trompa, horda, envidia, carne, moneda, honra, armas, copa, manos, mirra, virgen, espada, caterva, nieves, gotas, nubes, muchedumbre, tierra, niebla, raíces, faldas, alas, almas, hopa, astas, aspa, carne, fauces, falanges, lágrimas, voces, agua, sangre, polvareda, corazas, hierba, sierpes, flámulas, grietas, derrota, orilla, tentaciones, vírgenes, clava, lluvia, chispas, dagas, abeja, tropa, vía.
·        “Tórtola blanca” remite a la añoranza  por alfombra, luces, sala, otomanas, alas, alma, danza, fiera, copas, espuma, manos, palomas, águilas, palabra, cárcel, vida, risas, lava, llamas, violas, gentes, mariposas, alfombra, tórtola, champaña, fiesta, alitas.
·        “Valle lozano” exige el vínculo amoroso a través de noche, flores, tierra, dagas, manos.
·        “Mi despensero” establece el valor absoluto de la ausencia desde bolsa, copa.
·        “Rosilla nueva” expone la ternura hacia el niño a partir de arma, coraza, nieve, rosillas.
Con idéntica perspectiva usó Martí  la marca femenina en la simbología de corte modernista que él mismo inaugurara: “la almohada” será el descanso para la reflexión, “la espuela” un incentivo para la espera, “la mano” una personificación del hablante hombre, “la sangre” la confirmación de la voluntad y el espíritu, “la rosa” una vida nueva, “la pluma” el arma o la idea, “la luz” el destino o el refugio, “la taza” o “la copa” el continente bello de lo bueno, “las alas” la protección y la libertad.
Es ilustrativo para el tema cómo se contraponen, en Ismaelillo, esos conceptos positivos y negativos dentro de la poética martiana, caracterizada por incorporar lo ético a lo estético. Tomando como ejemplo sólo un texto, el emblemático “Príncipe enano”, se observa, desde la apreciación particular del sujeto poético, que:
·       los ojos lejanos (del niño) se convierten en (las) estrellas (que pueden volar, brillar, palpitar y relampaguear)
·        el hijo ausente representa (la) corona, (la) almohada, (la) espuela
·        el lóbrego antro (dado por la separación entre padre e hijo, con la consecuente  soledad del primero) es iluminado por (una) pálida estrella con fulgor de ópalo (modernista objetivación de la presencia ausente)
·       el sol (desde su valencia de fuerza agresiva) se puede transformar en (las) nubes que parezcan (unas) bandas de colores y de batallas
·       el niño en sí mismo encarna (una) fiesta
En una superior gradación de subjetivivad, el autor optó por hacer un cambio arbitrario de género dentro de la construcción de sus tropos, a fin de garantizar que el valor de lo femenino, con intención afectiva, quedara subrayado en el libro: “Él” (referido al hijo) se convierte en “(la) abeja”, “diablillo con alas de ángel” pasa a ser “(la) musa”, “diablo ángel” será “(la) musilla”, “el hijo” es “(la) Poesía”.
La convivencia entre José Martí y Carmen Zayas Bazán fue breve, de apenas seis años. Entre 1877 y 1891 tuvo la pareja tres separaciones que parecen haber obedecido a las grandes diferencias en sus perspectivas vitales. Pero la historiografía, privilegiando al hombre patriota y creador, no ha sido totalmente justa con la mujer. En la biografía que escribiera Jorge Mañach sobre Martí, se lee que, mientras él escribía Ismaelillo, inmerso en el desarraigo, las necesidades y la soledad, “allá en la casona paterna del Camagüey, entre el resplandor de las tinajas, Carmen recordaba sin entusiasmo los días grises y fríos de Brooklyn, los meetings que le sustraían al esposo, el hogar difícil”[vi].
Sin embargo, la vida no parece haber sido, tampoco para ella, color de rosa. Carmen tuvo que afrontar, junto al hijo, penurias económicas y morales, tanto en Cuba como en el extranjero, sin protección familiar alguna. En una epístola de 1886 destinada al esposo, después de casi tres años de subsistencia común, escribió: “(…) cuando me casé con usted hasta de mis pequeños gustos prescindí, y anulé de tal manera mi personalidad que cualquiera hubiera sospechado no era yo capaz de un pensamiento propio; lo que hice al principio por placer, llena del amor inmenso que le tenía, mi abnegación de madre me dio fuerzas para llevarlo a cabo después (…) desde que supe que su alma no entendía la mía no me creo con el derecho de pedir nada (…) quise venir, pues eran muchos los tormentos que en un país extraño sin amigos sin conocer el idioma y enferma sufría (…) Puede usted siempre tenerme no respeto, pues de usted más que de nadie merezco admiración. De mi hijo esté tranquilo, en mi alma no caben miserias, lo enseñaré a que lo ame siempre”[vii]. Hay hechos que hablan por sí solos. Al conocer la muerte de Martí, ella no dudó en reclamar la entrega de sus restos a las autoridades españolas, ni en denunciar, a través de la prensa, el manejo sucio que con ellos se haría. Una carta pública suya lo confirma:
“La Habana, el 23 de mayo de 1895
Sr. Director de La Lucha
Muy señor mío:
Ya que aparece en ese periódico la solicitud de una conferencia que pretendí con el señor General Arderíus, acto que suponía esencialmente privado, ruego a usted publique también que lo que me proponía obtener de aquella autoridad era que nos facilitara, a mi hijo y a mí, el modo de conseguir el cadáver de mi marido, para hacerlo enterrar en el panteón de mi familia, y quedo a sus órdenes, s.s.q.b.s.m.,
Carmen Z. de Martí” [viii]
Esa viuda del héroe no desmayó hasta recopilar la papelería dispersa del escritor, para darla en custodia a Gonzalo de Quesada y Aróstegui. Es la misma producción que originó las actuales Obras Completas. No hay que dudar de que el Apóstol reconociera la definida personalidad de su esposa. En una misiva de 1881, precisamente por los días en que preparaba la impresión de Ismaelillo, desde Nueva York le comunicaba: “(…) Cuando te miro y me miro, y veo qué terribles penas ahogo, y qué vivas penas sufres, me das tristeza. Hoy, sobre el dolor de ver perdida para siempre la almohada en que pensé que podría reclinar mi cabeza, tengo el dolor inmenso de amar con locura a una tierra a la que no puedo ya volver. (…) Pero no he de cometer la injusticia de pedirte que estimes una grandeza meramente individual, secreta e improductiva.”[ix]
Un escritor con mayúsculas como José Martí, quien inauguró  variados recursos de modernidad, exige interpretaciones infinitas. En su obra poética “hay que acostumbrarse a la presencia de estructuras textuales -tanto ideológicas como estilísticas- conflictivas, ambiguas, antitéticas, o de signo velado”[x]. Lo innegable, en Ismaelillo, es que los motivos poemáticos exponen un requerimiento amoroso urgente que bien pudiera trascender al hijo para dirigirse hacia la mujer con la cual el poeta había unido su vida. Quizás por ello le disgustara que este libro, luego de impreso, fuera conocido. Cabría suponer, también, que su proyección masculina se resintiera después de mostrar aquel reclamo. Para el futuro, quedó en el libro el balbuceo humano dentro de bellísimos versos renovadores.

[i] Iván Schulman: “Discursos de transformación, textos metafóricos”, en: El Sol en la nieve: Julián del Casal. La Habana, Casa de las Américas, 1999, p. 10
[ii] La proposición de esta idea, con argumentos plausibles, la presenta Enrico Mario Santi en su trabajo “Ismaelillo, Martí y el Modernismo”, en Revista Iberoamericana, número 137, Oct-Dic, 1986. Por su contundencia e interés, le he seguido la pista. Santi propone la comprobación de su interpretación en otro libro martiano, Versos Sencillos de 1891, cuando ya la ruptura matrimonial era definitiva, y aparece nuevamente, en el poema XLII, la figura de Agar. Allí, ella ha recibido una “perla triste” que aborrece y echa al mar, aunque luego clame por su regreso. ¿Quiso expresar Martí, en este poema, las actitudes irreconciliables entre él y Carmen? ¿Era la “perla triste” una objetivación del sentimiento martiano? 
[iii] La Biblia: Antiguo Testamento. V. 16 y 21.
[iv] Fragmento tomado de “En defensa de Carmen Zayas Bazán” de Gina Picart. Trabajo impreso.
[v] Este detalle está sólo mencionado por Santi en su artículo
[vi] Jorge Mañach: Martí. El Apóstol. La Habana, Ed. De Ciencias Sociales, 1990, p 142. Tanto se acuñó esta versión de Carmen que en la correspondencia de Gabriela Mistral a Mañach aparece el comentario siguiente sobre la estancia del héroe en Guatemala: “(…) que Martí había vuelto al país con…aquella horrible señora. (¿Es mexicana esa señora Bazán?)”. Ver Cira Romero: Quiero que me quieran. La Habana, Ed. Arte y Literatura, 2009, p. 298.
[vii] Gina Picart. Ob. Cit.
[viii] Idem.
[ix] José Martí: Obras Completas, tomo 20. La Habana, Ed. Nacional de Cuba, 1965, p. 488. En 1891, luego de la separación última del matrimonio, Martí publicó Versos Sencillos, libro que contenía la estrofa siguiente: “Rápida como un reflejo,/ Dos veces vi el alma, dos:/ Cuando murió el pobre viejo,/ Cuando ella me dijo adiós.” Según un comentario de Gabriela Mistral, Martí había explicado a su amigo Luis Baralt que la imagen se debió a dos momentos especiales de su vida: al morírsele el padre y al separarse de la mujer que lo quiso. Ver: Cira Romero. Ob. Cit., p. 265.
[x] Iván Schulman define, en este sentido, Modernismo y  modernidad: Ob. Cit., p. 15.
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*Emilia Sánchez Herrera: poeta y ensayista camagüeyana, graduada de Filología en la Universidad Central de Las Villas, Master en Cultura Latinoamericana. Trabajó como asesora en Radio Cadena Agramonte y como profesora en la Universidad de Camagüey.