jueves, 2 de diciembre de 2021

Dos discursos memorables de José Martí. Apuntes para una lectura contemporánea

Por Marlene Vázquez Pérez*


José Martí no era sólo dueño de un verbo privilegiado, también poseía un pensamiento genial, capaz del análisis más profundo, y de la expresión sintética del mismo con solidez de argumentos y honda expresividad poética. Hablar de su indiscutible originalidad literaria es casi un lugar común, pues nadie duda, al leer cualquiera de sus incontables páginas, que estamos en presencia de uno de los poetas más grande de nuestra lengua, y de cualquier otra lengua.


No obstante, asombra cómo Martí, con apenas veinticuatro horas de diferencia, fue capaz de pronunciar dos discursos medulares, tenidos por obras maestras de su oratoria y del pensamiento político nuestramericano. Ambos tuvieron lugar en el Liceo Cubano, de Tampa, el 26 y el 27 de noviembre de 1891. Han pasado a la Historia como “Con todos y para el bien de todos,” y “Los pinos nuevos”, respectivamente, gracias a la capacidad de síntesis y el lirismo estremecedor de sus frases de cierre. 


“Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantamos sobre ella.”[1] Así arranca, desbordado de emoción y sentimiento patriótico, el primero de ellos. Y el ritmo interno de esa magnífica prosa poética está especialmente apto para transportar al oyente de entonces, y al lector de hoy, por los caminos de la ética martiana, consustancial a su poética. No se trata del encantamiento bello porque sí, hay un más allá, una vocación de servicio personal, un poder de convencimiento, que dicho de ese modo hermoso cumple mejor su cometido de aunar voluntades. 


Y es que para Martí cualquier iniquidad que se cometiera contra un cubano honrado debía doler por igual a todos los cubanos. Decir cubano para él no es decir individuo, es decir pueblo, es decir unidad contra el gobierno colonial que desangraba entonces a  la Isla,  y que lesionaba irremediablemente la dignidad de cada ciudadano: 


Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre […] [2]


La honradez, el sentido del deber, el amor a la libertad, la lucha por la independencia, la solidaridad entre todos los ciudadanos, son elementos medulares en este discurso. No se trata de la guerra contra el español que ha formado familia en Cuba, y que trabaja honestamente por el sustento de los suyos. La guerra será contra el poder despótico de la Metrópoli, que oprime a los cubanos y saquea desembozadamente todas las riquezas del país.  No se trata tampoco de una guerra asentada en el odio feroz al opresor, sino de una contienda amorosa, breve, sin ensañamientos ni venganzas innecesarias. No pueden enseñorearse entre nosotros la violencia y el odio. Deben primar el respeto, la concordia, el trabajo creador: 

 

[…] la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio integro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos.[3]


Es este precisamente un texto que, por su carácter inclusivo, totalizador, se ha manipulado con fines espurios y se ha tergiversado su sentido con el ánimo de agredir a la Cuba de hoy y su Revolución. En el “todos” de Martí no caben los que azuzan odios, que son,  además, falsos, entre cubanos y españoles, entre amos y esclavos, entre negros y blancos. Tampoco caben los cobardes y los egoístas, sólo celosos de sus intereses y del cuidado de su fortuna. Ellos, con sus tibiezas y traiciones le hacen el juego a España, pidiendo a esas alturas unas reformas y una autonomía que la “madre Patria” siempre les negó. Tampoco caben los anexionistas, que pretenden hallar en el Norte remedio a nuestros males, a costa de la pérdida definitiva de la independencia y del suicidio como nación, pues a ello conduciría, sin duda alguna, el daño cultural resultante. A esos individuos los llama, con sutil ironía, “olimpos de pisapapel”, “lindoros”, “alzacolas”, “petimetres de la política”, “patriotismo de polvos de arroz”,  y desmonta uno por uno todos sus argumentos falsos: 

Por supuesto que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan cómo es necesario contar con lo que no se puede suprimir, y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos! // En la verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina. ¡Todo tiene la entraña fea y sangrienta; es fango en las artesas el oro en que el artista talla luego sus joyas maravillosas; de lo fétido de la vida saca almíbar la fruta y colores la flor; nace el hombre del dolor y la tiniebla del seno maternal, y del alarido y el desgarramiento sublime; y las fuerzas magníficas y corrientes de fuego que en el horno del sol se precipitan y confunden, no parecen de lejos a los ojos humanos sino manchas! ¡Paso a los que no tienen miedo a la luz: caridad para los que tiemblan de sus rayos![4]


En el arte de la preparación de la guerra, y del ejercicio político en la república venidera, están el prever, el contar hasta con las mismas dificultades que salen al paso. Aunar voluntades, levantar el ánimo con el ejemplo de los héroes de la pasada contienda, tener fe en el ideal de justicia, que debe convertirse en realidad palpable, es el único camino para llegar a la luz, a la libertad, a la dignidad de los cubanos, y de la nación independiente. Y en ese quehacer, han de ir de la mano, hombro con hombro, todos los cubanos honorables.

 

“Los pinos nuevos” fue un discurso conmemorativo por el vigésimo aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, tal vez el crimen más horrendo que tuvo lugar en Cuba bajo el dominio colonial español. Y fue incluso improvisado, pues el propio Martí lo dice al inicio: “Pido luto a mi pensamiento para las frases breves que se esperan esta noche del viajero que viene a estas palabras de improviso, después de un día atareado de creación: y el pensamiento se me niega al luto.”[5]


Es un discurso optimista, a pesar del hecho trágico que se está conmemorando. Y es que Martí está inmerso ya en la preparación de la Guerra necesaria; al año siguiente, apenas cuatro meses después, se fundaría el Partido Revolucionario Cubano, y lo más importante es elevar la moral para la nueva contienda libertaria, pues más triste que recordar con llanto a los jóvenes asesinados, es permitir, por temor a los rigores de la guerra, que se sigan cometiendo en Cuba crímenes como ese, y que se continúe sumido en la humillación y la ignominia. 


El discurso es de una prosa poética bellísima, con un ritmo que cautiva al lector, y si se lee en voz alta, se piensa inmediatamente en el hechizo que debió ejercer ese verbo privilegiado sobre el auditorio de emigrados cubanos allí reunido. Incluso, se advierten, inmersos con toda naturalidad en el texto en prosa, versos endecasílabos, eneasílabos, alejandrinos, de manera tal que hay párrafos completos cuyas oraciones pudieran disponerse tipográficamente en forma de versos, y parecería uno más de los poemas de Versos libres. También hay sentencias breves, concentradoras de ideas claves del pensamiento martiano en torno a la muerte útil. Valga este botón de muestra: 


Otros lamenten la muerte necesaria: yo creo en ella como la almohada, y la levadura, y el triunfo de la vida. La mañana después de la tormenta, por la cuenca del árbol desraigado echa la tierra fuente de frescura, y es más alegre el verde de los árboles, y el aire está como lleno de banderas, y el cielo es un dosel de gloria azul, y se inundan los pechos de los hombres de una titánica alegría. Allá, por sobre los depósitos de la muerte, aletea, como redimiéndose, y se pierde por lo alto de los aires, la luz que surge invicta de la podredumbre. La amapola más roja y más leve crece sobre las tumbas desatendidas. El árbol que da mejor fruta es el que tiene debajo un muerto.[6]


Hay que decir también que este discurso alude directamente a hechos de la vida de Martí. No olvidemos que su amigo Fermín Valdés Domínguez fue uno de los encausados en este proceso, y seguramente, por conducto de él recibió el testimonio desgarrador de aquellos momentos. 


Un año después del crimen, cuando Martí residía en Madrid durante su primera deportación a España, tuvo lugar un homenaje a los estudiantes ejecutados. Muy temprano, en la fría mañana invernal, circuló en la capital  la hoja impresa El día 27 de Noviembre de 1871, escrita por Martí y firmada por Fermín Valdés Domínguez y Pedro J. de la Torre. Más tarde, un grupo de cubanos residentes en la ciudad ofrecen honras fúnebres en el Oratorio de Caballero de Gracia, muy cerca de la Gran Vía madrileña, a los ocho estudiantes de Medicina fusilados en Cuba, en el primer aniversario de su caída. Esa noche, en la casa de Sauvalle, Martí pronuncia un discurso muy emotivo. 


Fermín recordará así aquel hecho: 


En la Iglesia de Caballero de Gracia se reunieron, a las nueve de la mañana, muchos cubanos y varios literatos y hombres políticos peninsulares afiliados a distintos partidos.— Aquel día circuló por Madrid una hoja impresa que fijamos en algunas de las esquinas más públicas de la Corte, y que fue comentada satisfactoriamente por varios periódicos. Esta hoja [...], aunque suscrita por mi ya difunto compañero Pedro de la Torre y por mí, la escribió mi hermano queridísimo, el distinguido literato D. José Martí, identificado como cubano, con mis dolores, y con las desventuras y tristezas de la patria.[7]

 

De esta misma época data el  extenso poema elegíaco de Martí “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”. Repasar el poema escrito por el joven de madurez precoz de 1872, nos muestra la extrema coherencia de su pensamiento. La tristeza, el dolor, nunca serán motivo de desánimo para él, al contrario, son estímulo para los sentimientos libertarios, fortalecen el amor a la patria del desterrado, que supo la infausta nueva en medio de la nostalgia y los rigores del exilio. Quién en  1891 alabó la muerte útil, fecundante, es el mismo que escribió, entre lágrimas y amarguras los siguientes versos: 


“[…] Cuando se muere

En brazos de la patria agradecida

La muerte acaba, la prisión se rompe;

Empieza, al fin, con el morir la vida!”[8]


Debe reconocerse, además, que el cierre de este discurso alude a un tema que ya había tratado reiteradamente, la división generacional entre los héroes de la Guerra de los Diez Años, cuyo temple había sido probado en el campo de batalla, y los jóvenes revolucionarios, que como el propio Martí, se aprestaban para acudir al llamado de la Patria en el momento oportuno. Con el ánimo de limar diferencias, de consolidar la unidad indispensable al triunfo, fija Martí con optimismo la idea de la continuidad entre los hombres del sesenta y ocho, los jóvenes tronchados en plena juventud, y los combatientes en ciernes: 


Cantemos hoy, ante la tumba inolvidable, el himno de la vida. Ayer lo oí a la misma tierra, cuando venía, por la tarde hosca, a este pueblo fiel. Era el paisaje húmedo y negruzco; corría turbulento el arroyo cenagoso; las cañas, pocas y mustias, no mecían su verdor quejosamente, como aquellas queridas por donde piden redención los que las fecundaron con su muerte, sino se entraban, ásperas e hirsutas, como puñales extranjeros, por el corazón: y en lo alto de las nubes desgarradas, un pino, desafiando la tempestad, erguía entero, su copa. Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí, al centelleo de la luz súbita, vi por sobre la yerba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos gozosos de los pinos nuevos: ¡Eso somos nosotros: pinos nuevos![9]


Bajo esa óptica de la continuidad del pensamiento revolucionario deben ser leídos ambos discursos, documentos fundadores de la nación y de la cultura cubana en el sentido más amplio. Volver sobre sus páginas es una necesidad imperiosa en el presente.



[1] JM: Discurso pronunciado en el Liceo Cubano, de Tampa, el 26 de noviembre de 1891. OC, t. 4, p. 269. 

[2] JM: OC, t. 4, p.270

[3] Ibídem. 

[4] JM: OC, t. 4, pp. 273-274. 

[5] JM: OC, t. 4, p. 283. 

[6] Ibídem. 

[7]  Fermín Valdés Domínguez. El 27 de noviembre de 1871, octava edición, (preámbulo por Fernando Portuondo del Prado, La Habana, Universidad de La Habana, 1969, pp. 147-148). Sobre la labor de Fermín Valdés Domínguez en la vindicación de los ocho estudiantes injustamente fusilados, véase de José Martí:  Discurso en honor de Fermín Valdés Domínguez, en el salón Jaeger’s, Nueva York, 24 de febrero de 1894, OC, t. 4, pp.317-326. 

[8] JM: “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre.” Obras completas, Edición crítica, tomo 15, p. 63. 

[9] JM:OC, t. 4, p. 286. 

------------------------------------------

* La Dra Marlene Vázquez Pérez es la Directora del Centro de Estudios Martianos

martes, 30 de noviembre de 2021

De un proyecto infinito

Por José Adrián Vitier Rodríguez

Damas y caballeros:

Cuando la gran filósofa María Zambrano llegó a nuestra isla, durante su exilio a raíz de la guerra civil española, tuvo la alegría de conocer a unos muchachos, de veinte y treinta años, que se llamaban Lezama, Gastón, Agustín, Cintio, Fina, Eliseo y Octavio, y entablar con ellos una amistad perdurable. Algo sorprendida de cuán desconocidos eran en su propio país, María Zambrano escribió sobre ellos un artículo titulado “La Cuba secreta”, donde da testimonio de la impresión que le causaron, y de la revelación que a través de ellos recibió de Cuba. Cerca de ochenta años después, ese mismo artículo inspiraría el nombre de un grupo de teatro, “La isla secreta”, cuyos integrantes son los actores que hoy nos acompañan. Se llaman Eduardo Martínez y Lola Amores. Hace poco descubrimos que andamos juntos, sin saberlo, desde hace mucho.

Aquellos jóvenes que vio María Zambrano no tardaron en inaugurar una edad de oro de nuestras letras, encarnando —y no sólo postulando— su premisa de la “pobreza irradiante”; o sea, sin dejar de vivir de sus modestos trabajos y pequeños sueldos. Si fieles a las premisas de sus vidas y obras, hubieran podido fundar un centro cultural, ¿cómo hubiera sido este?, y ¿qué esplendores hubiera irradiado hacia su indiferente entorno, y el resto de la sociedad?

La respuesta a esa pregunta se encuentra tal vez demasiado dispersa. Hace unos días me pareció vislumbrarla, en un poema que Lezama escribió en 1953, y que Cintio encontró entre sus papeles inéditos en 1985. En él Lezama comienza diciendo en la lengua del sueño y de la profecía:

“Respondedme, ¿está reciente, recién sacudida y recién nacida la casa del alibi?”

Es un lugar que es también el que penetra en ella. Es un sitio, un estado, un espejismo, y simultáneamente es José Martí, alguienconcreto que fue y que será. La casa del alibi está en la séptima luna de las mareas, donde la imaginación engendra el sucedido. En la casa del alibi se enciende la serenidad de los encuentros para el proyecto de una luz desconocida. Su mera alusión nos revela, como de pasada, que la cultura y la identidad no pueden heredarse exteriormente, pues su encontronazo cegador consiste casi por entero en el peso misterioso de un deseo.

¿Podemos imaginar hecha de bloques, vigas y cemento, la casa del alibi? ¿Puede tener plantilla, custodio, dirección postal? ¿Puede la isla secreta ser otra cosa que un soplo clandestino?

Y lo que alienta en el secreto, en la fugacidad, en la intensidad, en el espíritu de lo errante, ¿puede tener casa duradera, habitable, cuyo enigma recorra como una descarga a los que tocan su aldaba?

¿Seríamos capaces, en definitiva, de crear tal organismo poético desde sus cimientos? ¿O será esta casa uno más de los tantos sueños incompletos que se ha intentado fundar sobre nuestras arenas movedizas?

Todos vivimos hoy, bien lo sabemos, en los sueños incompletos de otros. Cada acto fundacional se yergue sobre un campo de sueños olvidados. Si dolorosos son los sueños que no se cumplen, más lo son los que casi llegan a ser. Hay tantos de estos a nuestro alrededor, que uno piensa: tal vez sea siempre así. Pero hace veinte años grabamos en la luceta de nuestra puerta esta línea de Petrarca: “in rena fondo e scribo in vento” (“En la arena fundo y escribo en el viento”) Este verso, adoptado por Enrique José Varona como divisa existencial, también lo podría haber firmado, por ejemplo, Eusebio Leal, pues también él supo enarbolar un estandarte capaz de convocar a optimistas y pesimistas al cumplimiento del sueño irrenunciable de, en la arena, fundar, y en el viento, escribir. Refugiados instintivamente bajo la intemperie de ese verso, hacíamos la revista La Isla Infinita, y años después comenzamos a hacer la Casa Vitier García-Marruz. Aunque parezcan labores diferentes, en realidad son el mismo sueño; ahondada su fe, y diversificado su afán como queriendo alcanzar a todos. No en balde nos acuden ahora, una vez más, las palabras fundacionales de aquella revista, La Isla Infinita, como acabadas de escribir:

“Donde haya un espacio de gracia, de imaginación, de belleza, está la Patria y está su defensa. De tal seguridad partimos al levar el ancla de esta navecilla que quiere ser metáfora del destino de Cuba en el mundo, y del mundo en Cuba”.

Hoy la Casa Vitier García-Marruz es una realidad, aunque aún no estén terminadas las obras en la esquina habanera de San Ignacio y O’Reilly. A diferencia de su sede, la Casa Vitier García-
Marruz ha sido levantada en silencio, sin ruido de concreteras ni martillos neumáticos, como se dice que fue construido el templo del rey Salomón. “En lo alto de las columnas había trabajo de lirios”, leemos en el bello pasaje bíblico sobre la construcción de este templo. Las columnas, en nuestro caso, son un grupo de amigos y familiares que han puesto sus fuerzas en una obra común; pues nunca luce mejor la fuerza que al servicio de la delicadeza. Y a la vez la delicadeza premia como nadie y corona a la fuerza que la sirve; para entre ambas levantar, silenciosamente, el templo de la sabiduría. “En lo alto de las columnas había trabajo de lirios”. Eso justamente hemos venido a mostrarles. 

En los primeros años de la Revolución, Cintio Vitier dijo al Estado: “No halagues mi vanidad, busca mi fuerza, que es la tuya. No me pidas falsas colaboraciones. Vamos a hacer un mundo de verdad.” Y treinta años después lanzó el proyecto de los Cuadernos martianos. Las fechas de estos dos actos —tan distantes entre sí— evidencian que Cintio nunca se cansó de invitar a las instituciones a soñar, sabedor de que el icárico intento de lo imposible es lo que defiende verdaderamente nuestra identidad cultural, y no el catálogo de nuestros logros y conquistas. Culturalmente, la utopía nos es más necesaria que la consagración.

En la misma lengua atemporal que Lezama, Cintio advierte:

“Aunque no asista el invitado al sueño, ni se duda, se vive del dulce valimiento de que siempre nacerá el almendro”.

¿Cuál es ese sueño al que él invita? ¿Cuál es el mundo de verdad del que habla? Es el ideal de la justicia poética, el mundo que la poesía anuncia, el sueño que marca a quienes lo sirven con una antigua frescura.

Tan sólo el legado de Orígenes y el magisterio de Martí ya deberían habernos convencido de que la poesía es una forma de conocimiento; que la vida y la cultura no son campos distintos, sino que forman una unidad; que hay, por tanto, una forma poética de vivir, de construir, de administrar, de guerrear, de trabajar, de comerciar, de hacer cualquier cosa. O más bien, casi cualquier cosa: por ejemplo, la poesía resulta inútil para entronizar una tiranía de cualquier tamaño, o para gobernar un gran imperio. La tiranía, pese a todo su poder, y el imperio, pese a todo su esplendor, son cosas desproporcionadas y prosaicas, por eso no pueden gobernarse poéticamente. La poesía huye de la desproporción en todas sus formas, y no busca imponerse, mas es irreductible en sus “caprichos”. Sin ella no puede construirse nada fecundo y perdurable. Cuando vengan a notar su ausencia quienes la ignoran o desprecian, habrán ellos mismos tocado a su fin.

El propósito fundamental de la Casa Vitier García-Marruz es preservar un tesoro intangible. Tan vasto, que nos llevará la vida entera crecer hasta él, ordenarlo, incorporarlo. Cuando hablamos de preservar este acervo increíble, hablamos de acrecentarlo, y de hacerlo accesible, pues ambas cosas son el único modo de preservar lo cualitativo e intangible.

Entendemos que el tránsito de lo cuantitativo hacia lo cualitativo es la clave de toda evolución social: el viaje de las cantidades (pequeño, grande, mucho, poco) hacia lo infinito, hacia lo sin tamaño, hacia esa enorme minucia que cabe en un grano de maíz, o debajo del ala de un colibrí. En Cuba, mientras se pensó en pequeño, nuestros gobernantes fueron lacayos y malversaron el erario público; cuando se pensó en grande el Estado emprendió generosos proyectos para dicha del pueblo, y hubo gestas heroicas y vibrantes; pero la dignidad del individuo sólo resplandece cuando se piensa en infinito. Porque una multitud puede ser más numerosa que un hombre, pero no más infinita. Eusebio Leal pensaba así; por eso alentaba un enjambre de proyectos individuales dentro del conjunto de su obra magna: proyectos pequeños donde la fuerza del Estado se fundía naturalmente con la de cada individuo.

Al igual que Cintio y Fina, Eusebio bebió de la tradición martiana del conocimiento poético; por eso la Casa Vitier García-Marruz fue el último mandato de su cruzada en favor de la Ciudad y la Nación. Alguien pudiera preguntar, este centro cultural, ¿es un proyecto del Estado, o es un proyecto personal? Confiamos en que sea las dos cosas; como lo es, por ejemplo, la revista Opus Habana, y muchos otros sitios de esa Habana de Eusebio que convergen alegremente hacia lo desconocido del proyecto infinito que es Cuba,

No nos gusta invocar en vano lo infinito, esa cantidad que no existe en la naturaleza porque es sólo una apetencia de nuestra alma; esa palabra que rebasa y contradice nuestro entendimiento, pero colma y serena nuestro corazón. Lo infinito , ya lo hemos dicho, no es una cantidad inalcanzable: es una cualidad alcanzable.

Quisiera, para terminar, resumir algunas de las actividades que venimos realizando.

En primer lugar esta la esfera de la conservación. Ahí nuestra misión está siendo salvaguardar la ingente y diversa papelería de Medardo Vitier, Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Sergio Vitier y José María Vitier. En conjunto, este archivo equivale a aproximadamente un siglo de valiosos papeles y partituras, grabaciones, y otros objetos. Maya Pomares, nuestra desarrolladora de contenido web, es quien está a cargo de la digitalización de los fondos. Por otra parte, Fidel Hechevarría, que a continuación tomará la palabra, es nuestro conservador, editor principal, y archivo viviente de la Casa.

En segundo lugar está la creación, la perenne actualización del legado artístico familiar. En esta esfera la lista de nuestros colaboradores es mayor y se vuelve internacional. Incluye a familiares cercanos y a hermanos muy queridos. Voy a mencionar aquí tan sólo a los que estuvieron presentes a la hora de iniciar la Colección La Isla Infinita. Pudimos contar desde los comienzos con el generoso apoyo de la pintora y grabadora Nara Miranda, y del artista Osmany Cuevas, quien es nuestro jefe de taller, y el mes pasado dictó un seminario sobre la encuadernación de nuestros libros artesanales.

En tercer lugar, y último, está el programa de eventos culturales y pedagógicos, del cual la tarde de hoy es un ejemplo. La coordinación y promoción corren a cargo de Gretchen Lima y Araisa Doeste. Nuestro programa cultural, con el tiempo, incluirá más cosas de las que podemos comentar ahora. Pero su propósito será siempre aquello a que aludió José de la Luz cuando previno sobre “no sentarse a hacer libros, que son cosa fácil, porque la inquietud intranquiliza y devora, y falta el tiempo para lo más difícil, que es hacer hombres”. En realidad siempre ha faltado tiempo para esto. Los resultados de esa omisión están a la vista. Y el primer paso que hemos dado hacia lo pedagógico es el sitio web de la Casa Vitier García-Marruz, del que a continuación hablará su compilador Fidel Hechevarría.

Cierta vez Eusebio Leal me dijo que el sentido de fundar este centro cultural era que pudiésemos, en él, ser libres. Quiero aprovechar esta tarde que nos ha reunido para hacer votos porque la burocracia no constriña nuestra sede una vez terminada, ni se empeñe en cuantificar nuestra modesta ofrenda, desconociendo cuanto hay en ella de constante. Cuando Martí afirma que la cultura es el único camino hacia la libertad, no se refiere tan sólo a las libertades elementales, los derechos civiles que dignifican la vida humana, sino que habla, en primer lugar, de esa Libertad con mayúscula, que entronca con el amor, y que puede definirse sencillamente como la capacidad de hacer cosas por amor. Eso venimos a hacer aquí: a ejercer nuestra capacidad de hacer cosas por amor. A calentarnos al fuego de esa libertad que nos exalta, y que nadie puede darnos ni quitarnos, pues cada quien a sí mismo se la otorga. Hacer cosas por amor es lo único que ha podido liberarnos, y lo único que puede restaurar, en cualquier momento de nuestra vida, la llama íntegra de nuestra juventud.

De pegar largamente la boca a los manantiales del misterio, algo siempre se nos pega. Por eso quiero terminar diciendo, yo también, algo en la lengua del sueño:

Del Azar y el Instinto alianza es tiempo
cuando el Espacio ha de ser recobrado.
Ni ganancia ni pérdida son hado:
augures nos serán los pasatiempos.

(2021)

sábado, 27 de noviembre de 2021

Entrevista para el diario La Tercera

Claudio Vergara, periodista chileno, me envió estas preguntas justo cuando partía para España, hace algo más de un mes. A mi regreso las respondí y hoy salieron publicadas en este enlace: https://www.latercera.com/culto/2021/11/27/silvio-rodriguez-era-bastante-logico-que-en-cuba-aparecieran-expresiones-de-agotamiento/ 

srd


1. -Hola Silvio. Gracias por la oportunidad de esta entrevista y espero que se encuentre muy bien. Quería partirle preguntando por su nuevo disco. Se trata de canciones grabadas en un par de mañanas de 1991 en un estudio de Coyoacán, México, junto al grupo Diákara, integrado por nombres legendarios de la música cubana. ¿Qué fue lo que puntualmente lo estimuló a revivir estas grabaciones y por qué decidió viajar a ese punto específico de su carrera?

 

Como explico en la introducción que escribí para Con Diákara, las grabaciones no las pudimos reproducir en Cuba porque carecíamos de los reductores de sonido de cinta con que fue grabado. Demoramos años en tener condiciones para eso. Por supuesto, entre una cosa y otra grabé otros discos, hice giras, en fin, viví una vida. A veces pasaban años y no me acordaba que tenía esas grabaciones. Pero siempre que las reencontraba volvían las ganas de mostrarlas. Al fin he podido terminarlas, 30 años después (aproveché la pandemia para liquidar varios trabajos pendientes).

 

2. -En distintos episodios de su discografía, usted ha estado vinculado a los ritmos afrocubanos, al jazz, a la fusión e incluso al rock, género con el que conectó en los años 60 a partir, por ejemplo, de su gusto por The Beatles. Pero este disco parece llevar a un nivel mucho más expansivo la relación con esos sonidos. Hay guitarras eléctricas muy protagónicas, hay teclados, hay bronces, hay una manera de cantar muy rotunda. Si me permite la apreciación, su versión para El Necio me sonó incluso a rock progresivo propio de los años 80. ¿Cree que es un disco que muestra o realza una dimensión creativa distinta a la del resto de su obra?

 

Todo Con Diákara es música compuesta y grabada en el tránsito entre los 80 y los 90 del siglo pasado. Excepto los metales y algunas maderas, que pusimos hace poco tiempo, sustituyendo unos teclados. La versión de El Necio es la primera orquestación que se le hizo a esa canción. Fue unos meses después de haberla compuesto. La voz y los coros los puse hace unos pocos años, y es que El Necio fue una de las dos canciones que no alcanzamos a terminar en México.

 

3. -¿Cómo sigue siendo su relación con el jazz y el rock? ¿Hay artistas de ambos géneros que aún sigue escuchando, redescubriendo, o incluso nombres interesantes que se le han revelado el último tiempo?

 

En Cuba siempre ha habido muy buenos cultores de esos estilos, generalmente fusionados con la música nuestra. Yo he tenido la suerte de nacer y crecer en un país en que sus talentos han tenido muy sólidas escuelas de arte, de ser amigo de músicos de todas las tendencias y de colaborar con muchos de ellos.

 

4. -Como creador inquieto y en permanente búsqueda, le hago la pregunta opuesta: ¿hay algún artista que alguna vez haya escuchado y le haya parecido insoportable, que no le haya dado ni una pizca de ánimo seguir oyéndolo?

 

 

5. -Acerca de los Padres es una canción muy expresiva del álbum, tanto en la letra como en su arquitectura musical. Fue escrita en 1972. ¿Qué visión de los padres quería dar en ese momento y cuánto cambió esa visión con la marcha de los años con su propia experiencia como padre?

 

En 1969, cuando escribí Acerca de los padres, apenas salíamos de la adolescencia y nuestras canciones, nuestra forma de ver algunas cosas, y de decirlas, iban un poco más allá de lo acostumbrado. Tener vivencias inaugurales y de choque en la juventud sirve para después, cuando nos toca ser padres, porque nos hace comprender y respetar cabalmente a los hijos.

 

6. -Canción del Pasado es otra composición donde las guitarras son muy protagónicas y parecen conducir la melodía. Parece también una canción muy evocativa en torno al pasado, pero que lo celebra más que lo añora. “El pasado tiene nombre de millones de sujetos”, dice una de sus frases, dando a entender que hay cientos y cientos de personas que van formando nuestra historia de vida. “Veo al pasado caminando por casi toda la ciudad”, dice en otro momento, recalcando que se trata de una condición de la que ningún ser humando puede escapar. ¿Se considera usted, sobre todo mirando este proyecto, una persona nostálgica? ¿Mira hoy con más frecuencia el pasado y las cosas que hizo en su vida?

 

Canción del pasado la escribí para un documental, en mi etapa con el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. Por entonces, a pesar de lo dicho por Jorge Manrique, a mi me parecía que todo tiempo pasado había sido peor. Lo cierto es que el pasado habita entre nosotros de múltiples maneras. Cuando se ha recorrido un buen tramo de vida es normal recordar cosas de antaño; aunque, en mi caso, siempre me las arreglo para tener diversos planes y proyectos.

 

7. -Al mirar hacia atrás, como cualquier ser humano, ¿hay algo que haya hecho –o que no haya hecho- de lo que se arrepienta?

 

Me arrepiento de no haber estudiado más. Intenté hacerlo en dos ocasiones, pero no me salió. Acaso debí intentarlo una tercera.

 

8. -¿Le preocupa su legado artístico, lo que se dirá o escribirá de usted cuando ya no esté?

 

He tenido mucha suerte. En vida he podido ver que algunas canciones que compuse sobrevivieron varias décadas. Me siento profundamente agradecido por eso, pero no me hago ilusiones.

 

9.- Si me permite otra apreciación, en este disco usted suena exultante, vital, jovial. ¿Cómo recuerda a ese Silvio Rodríguez de 1991, con 44/45 años? ¿Extraña algo de esa persona?

 

Esa persona soy yo mismo, aunque entiendo que quiere subrayar lo que sucede cuando se viven muchos años. No es algo de lo que uno se arrepienta, mucho menos si aprecia lo vivido.

 

10.- Por lo demás, ¿qué imagen tiene hoy de esas grabaciones en México junto a Oscarito Valdés Jr., Emilio Vega y Chucho Valdés, en plena gira, ocupando el estudio en tan pocos días, con un ritmo agitado y vehemente para grabar un disco? ¿Cómo fue la distribución de funciones en tan poco tiempo?

 

Acabábamos de terminar una gira, estábamos entrenados; cada cual hizo lo que le correspondía.

 

11.- ¿Qué es lo más importante que le entregó Diákara a usted como artista y creador?

 

La riqueza de trabajar con músicos muy creadores y, obviamente, este disco.

 

12.- Me gustaría preguntarle ahora por la contingencia reciente de su país. Las manifestaciones callejeras del 11 de julio sorprendieron a todo el mundo. Quedó consignado en medios de comunicación de diversas latitudes, que hablaron de un hecho inusual, ya que durante décadas no ha resultado común ver a la población cubana expresarse de forma tan crítica y tan masiva contra el gobierno y contra la realidad que le toca vivir. ¿Lo sorprendieron a usted también estas protestas callejeras o esperaba que en algún momento podían suceder?

 

Después del bloqueo inmisericorde que nos ha impuesto el régimen imperial durante 62 años y de las 243 medidas de asfixia extras de Trump; después de la esperanza de que Biden levantara al menos las medidas de Trump, como prometió en su campaña electoral, y de no hacerlo; después de habernos nombrado país proclive al terrorismo, imperio del mal, patio trasero; después de las remesas suspendidas, del declive del turismo (nuestra primera industria); y para colmo después de 18 meses de pandemia, era bastante lógico que aparecieran expresiones de agotamiento… A veces me pregunto cómo estaría cualquier otro país de Latinoamérica –Chile mismo, por poner un ejemplo—, si hubiera sido torturado durante 62 años, sin interrupción, por el imperio más poderoso de la tierra. Sin poder hacer transacciones bancarias ni obtener préstamos, sin que las navieras ni los barcos pudieran acercarse a sus costas evitando sanciones millonarias, como nos hacen a los cubanos.

 

13.- Ante las manifestaciones, el presidente Miguel Díaz-Canel apareció en televisión ordenando a los revolucionarios salir a la calle a acallar las protestas y defender el legado de la Revolución. También atribuyó el malestar al embargo de Estados Unidos y a las últimas medidas adoptadas hasta el año pasado por el mandato de Donald Trump. ¿Cree que el bloqueo es el único gran responsable de lo que sucede en Cuba? ¿O puede detectar otras situaciones internas, del propio gobierno, que han llevado a la ciudadanía a este punto de fastidio y enojo?

 

Por supuesto que el bloqueo no es el único responsable de nuestras dificultades. Pero si los que lo diseñan no creyeran que es fundamental, ya lo hubieran levantado. Esa hubiera sido la política idónea para demostrar el fracaso de la tesis de Cuba. Entonces ¿por qué no lo levantan? ¿Será porque no quieren que el mundo vea lo que puede ser Cuba sin bloqueo? Seguro sospechan que seríamos un país aún más solidario; un país que posiblemente haría vacunas y las repartiera en todos los países donde no hay, en tantos sitios donde los que gobiernan no se ocupan de sus pueblos. Cuba sin bloqueo sería un país aún más generoso y solidario, o sea, un terrible peligro para el egoísmo universal.

 

14.- Según datos de Cubalex, una agencia de representación legal independiente que ha documentado las detenciones tras las protestas, más de 800 personas fueron apresadas el 11 de julio pasado, y muchas más en las redadas que vinieron en los días posteriores. Un mes después, según el mismo informe, unas 371 personas aún seguían detenidas. También se consignó que hubo casos de abuso policial. El propio gobierno llamó a la mayoria de los manifestantes "delincuentes", "mercenarios" y “confundidos”. ¿Cree que el gobierno de Díaz-Canel respetó los derechos humanos y la libertad para manifestarse de su ciudadanía?

 

Un gobierno podrá equivocarse calificando a las personas que hacen una protesta; pero una cosa es equivocarse en las palabras y otra muy diferente es mandar contra los manifestantes carros de combate y tropas armadas hasta los dientes que disparan escopetas sobre la multitud, matando y vaciando ojos, como he visto que pasa en otros países.

 

15.- Días después del 11 de julio, usted hizo un llamado a las autoridades cubanas en su blog, pidiendo liberar a los detenidos de las protestas que “no fueron violentos”, impulsar “más diálogos” y ejercer “menos prejuicios, menos ganas de pegar y más deseos de resolver la montaña de temas económicos y políticos pendientes”.  A casi dos meses de los hechos, ¿cree que eso se ha cumplido o se está empezando a cumplir?

 

Empecé por hacerlo yo mismo, porque hablé con los opositores. Pero hay sectores ortodoxos del gobierno cubano que han obstaculizado cambios que fueron incluso anunciados en los dos congresos partidarios más recientes. A mi juicio Díaz Canel y su gobierno comprenden la necesidad de romper cierta inercia y trabajan en esa dirección. Recientemente se han aprobado leyes que lo demuestran; también se está debatiendo y escuchando especialistas de diversos sectores. Hay evidencias de científicos y académicos trabajando con el gobierno en estos momentos. Todo eso es esperanzador.

 

 16.- Las manifestaciones más elocuentes contra el gobierno de Cuba han venido el último tiempo de parte de músicos jóvenes que cultivan la llamada "música urbana". El caso más célebre es el de Yotuel Romero, Descemer Bueno, el dúo Gente de Zona y los raperos Maykel Osorbo y El Funky, quienes hicieron el tema Patria y Vida. ¿Lo escuchó? ¿Tiene alguna opinión de una canción que modifica el lema Patria o muerte expresado por Fidel Castro?

 

No me parece justo que en esa enumeración Ud haya obviado a Silvito el Libre, destacadísimo rapero cubano que desde hace años está a la vanguardia de esos estilos. Por otra parte, hay un video de Fidel, hablando en una escuela, donde al final dice el lema de Patria y Vida, inspirado en una niña presente. Búsquelo, está en Internet.  Alfredo Guevara lo utilizó hace años, en la clausura de un Festival de cine de La Habana. Patria y Vida es un hermoso lema, no tengo reparo en repetirlo, aunque me es imprescindible decir primero Abajo el Bloqueo. Y sobre esas canciones que menciona, me han hablado de ellas aunque no las he escuchado. Por formación soy más afín a otro tipo de música.

 

17.- Con respecto a lo mismo, ¿le parece que hay una generación joven que ya no cree en la Revolución? Por lo demás, si a partir de los años 60 la música fue la gran expresión cultural del proceso revolucionario, pareciera que hoy otra clase de música hecha por jóvenes se está convirtiendo en emblema contra el gobierno y los principios establecidos por la Revolución.

 

Es cierto que hay jóvenes artistas militando en la oposición y que son muy divulgados. Igualmente es cierto que no se divulga a los artistas que no militan en la oposición. Es evidente que se está aprovechando como nunca todo lo que se enfrenta al gobierno cubano. Buena parte de la prensa mundial está enfocada en eso. Todos los días estamos en primeras planas. Paralelamente se ha aprovechado la pandemia no para levantar el bloqueo sino para endurecerlo. Esto ocurre justo en el relevo de la generación que inició el proceso revolucionario; y además cuando en varios congresos en Cuba se reconocen errores sistémicos y se anuncian cambios en la economía que pueden ir mejorando nuestros resultados. Ocurre incluso cuando Cuba es el único país del tercer mundo que tiene 5 vacunas exitosas contra la Covid19. Nada es casual. No quieren que avancemos, quieren cerrar cada vez más el cerco a fuerza de propaganda y medidas de asfixia. Es el castigo a Cuba por haberse atrevido a ser ella misma.

 

18.- A propósito de música, muchos músicos de su generación se mostraron muy críticos con el actuar del gobierno a partir del 11 de julio. Pablo Milanés, Leo Brower, Chucho Valdés y Paquito D'Rivera, entre otros, expresaron fuertes palabras contra el sistema que hoy impera en Cuba. ¿Qué reflexión le merece aquello? Se lo pregunto porque, tal como le comenté más arriba, la música fue por décadas la mejor embajadora que tuvo Cuba en el extranjero y muchos principios de la Revolución llegaron a otros países gracias a las canciones, sobre todo las suyas. ¿Los músicos históricos también se han empezado a alejar del legado de la Revolución?

 

Conozco y admiro a los músicos que Ud menciona. Escuché lo que dijo Leo y por supuesto lo comparto. No mencionó ni una sola cosa que no haya dicho en Cuba. Somos amigos desde hace más de medio siglo, me consta su humanismo, su hondo compromiso con nuestro país e incluso su antimperialismo radical. 

 

19.- Uno de los conceptos que más repiten los críticos -tanto a nivel interno como en el extranjero- para referirse a Cuba es el de "dictadura". ¿Qué piensa cuando oye o ve esa palabra vinculada al gobierno de su tierra?

 

No hay una sola sociedad sobre la tierra, ni un solo gobierno, que haya puesto de acuerdo a todo el mundo. Confucio lo decía. A Cuba llevan más de 60 años asfixiándola, agrediéndola, calumniándola, y cuando se defiende es dictadura. Puede que lo sea, que la hayan obligado a serlo en alguna medida. ¿Quiénes la obligaron? La mayor dictadura del planeta: la del egoísmo, la del dinero, la que no cree en el amor sino en la usura, la que dice “dame o te hago la guerra”; y todos los que aplauden devotamente las migajas que reparte.

 

20.- En su nuevo álbum, como le comenté, usted realiza una muy rockera y vigorosa versión de El Necio. ¿Qué significado tenía para usted esa canción en esos momentos?

 

El Necio es una canción de resistencia contra el abuso. Es una canción que se niega a renunciar a la piedad y a la solidaridad. El Necio es una canción rebelde y creo que cristiana.

 

21.- Es una canción inspirada, entiendo, en las manifestaciones de rechazo que usted generó por esos años en los críticos de la Revolución. Hay una frase que dice: "Dicen que me arrastrarán por sobre las rocas / cuando la Revolución se venga abajo". ¿Cree que algo de esa canción se puede aplicar en la Cuba actual del estallido y de cuestionamientos a un sistema que parece eterno?

 

Ningún sistema ha usado más poderío para eternizarse que el capitalismo, con todo lo que ha robado y ha matado en el mundo. Por eso El Necio también dice:

 

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del Unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo partiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

jueves, 25 de noviembre de 2021

Edades y coincidencias

Hace 25 años estaba conversando con un amigo latinoamericano que había pedido verme, cuando sonó el teléfono y era Felipe Pérez Roque, quien me dijo que no me moviera de donde estaba, que un compañero y él querían pasar a felicitarme por mi próximo cumpleaños. Y es que cuatro días después yo estaría arribando a “la media rueda”, como se le suele llamar a los 50.

 

Como se trataba de Felipe, con quien ya llevábamos algún tiempo trabajando en el empeño de crear nuevos estudios de grabación, imaginé enseguida quien podría ser el “Compañero” del que hablaba.

 

Llegaron a los veinte minutos. Después de felicitarme, el Compañero me preguntó que cómo me sentía. Le contesté que, aunque mis capacidades parecían responderme, el hecho de estar cumpliendo 50 años me hacía sentir un poco raro. Con expresión comprensiva, el Compañero asintió con la cabeza; después me puso una mano sobre el hombro y me dijo: “Si a los 50 ya te sientes raro, espera a llegar a los 70”.

 

Yo no estaba muy seguro de llegar a los 70, aunque no lo mencioné para no parecer dramático. Después empezaron a pasar años y, en la medida en que me acercaba a aquella edad, pensaba que el día en que ocurriera iba a tratar de localizar al Compañero, para recordarle lo que me había dicho a los 50, darle la razón y, de paso, la oportunidad de decirme el correspondiente: “Si a los 70 te sientes más que raro, espera a llegar a los 90”.

 

Lamentablemente, la vida no quiso que fuera posible aquel hipotético segundo encuentro en que conversaríamos sobre las edades. Pero, para mi propio asombro, hace unos pocos días di con el libro que el Compañero me regaló aquella tarde, vi su dedicatoria y la fecha al pie, y me invadió el escalofrío de cuando nos golpean algunas coincidencias.



Foto: Mario Díaz, 1984, Casa de las Américas

lunes, 22 de noviembre de 2021

¿Hacia dónde va Chile?

Enviado por el autor

Por Emir Sader

Chile había estado en una dinámica determinada, desde que comenzaron las mayores movilizaciones desde el regreso de la democracia al país,  ace dos años. Movilizaciones que conquistaron la convocatoria de una Asamblea Constituyente, con la elección de parlamentarios, con mayoría de representantes electos independientes, con el Frente Amplio -organización de la nueva izquierda- en primer lugar.

La nueva Constitución, con paridad de género y con representación directa de los mapuches, quienes eligieron al presidente, ya comenzaba a elaborarse, siempre en una dinámica progresista. Cuando comenzó la dinámica de la elección presidencial, que dejó a la Asamblea Constituyente medio en la sombra y proyectó una disputa que tuvo un resultado contradictorio con las tendencias de la nueva Constitución.

Tras fluctuaciones en las urnas, el resultado de la primera vuelta colocó al candidato de extrema derecha, José Antonio Kast, en primer lugar, con una diferencia de alrededor del 2% para el candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, en segundo lugar. La noticia más importante fue el voto de un candidato que parecía bizarro, Franco Parisi, que hizo campaña desde Alabama, en Estados Unidos, porque no puede regresar a Chile, debido a una multa millonaria de pensión que le debe a su exmujer. Quedó en tercer lugar, superando al candidato del Partido Socialista y Democracia Cristiana que había gobernado el país desde la redemocratización del país y al candidato del presidente de mala reputación Sebastián Piñera.

La proyección para la segunda vuelta favorece, en una primera evaluación, a Kast, que podría contar con los votos de Parisi y Sebastián Sichel, el candidato de Piñera, que suman el 25% de los votos. Mientras que Boric debe contar con los votos de los candidatos de la Democracia Cristiana-Partido Socialista, Yasna Provoste y Marco Ominami, cuyos votos combinados rondan el 20%. En caso de que se produzcan estas transferencias, Kast ampliaría su ventaja a alrededor del 7%.

¿Cuáles son los nuevos factores que cambiaron las encuestas y proyectaron el favoritismo del candidato de extrema derecha en la segunda vuelta?

Antes de todo, está la presencia en Chile del mismo fenómeno presente en otros países latinoamericanos -Brasil y Argentina, entre otros- de la proyección ascendente de candidatos de extrema derecha. En Chile, Kast exploró temas como la lucha contra la corrupción y la vieja política se distanció de Piñera, también para no sufrir el desgaste del actual presidente, contra el Estado y a favor de la privatización, la lucha contra la violencia, la lucha contra la inmigración un tema delicado en el norte del país y un programa económico neoliberal, reivindicando tanto a Pinochet como a Bolsonaro, mientras que en otros países, incluso la derecha intentó distanciarse del presidente brasileño.

El candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, defiende un programa clásico de la nueva izquierda: antineoliberal en la economía, defensor de las políticas para preservar el medio ambiente, las políticas de los movimientos de mujeres, la descentralización política, favoreciendo las regiones más atrasadas del país.

Parisi defiende un programa económico neoliberal, antipolítico y antiestatal, con una apariencia liberal, en defensa del “pueblo”, como lo expresó en nombre del partido que creó el Partido de la Gente. Terminó capitalizando el voto de jóvenes, que solían abstenerse, en la primera vuelta.

Chile aprobó hace unos años el fin del voto obligatorio, lo que provocó una caída radical de la participación electoral. Una gran parte de los jóvenes ni siquiera sacó su título electoral. Los presidentes, como la propia Michele Bachelet, fueron elegidos con menos del 30% de los votos. Más de la mitad de los chilenos comenzaron a abstenerse.

Incluso con las movilizaciones de los últimos dos años, la participación electoral en estas elecciones se mantuvo baja, con abstenciones de más del 50%. Este universo sigue siendo la variable que eventualmente puede cambiar el resultado de la primera a la segunda ronda.

En cualquier caso, el panorama político de Chile ha cambiado. La extrema derecha muestra mucha fuerza. Los partidos tradicionales –Partido Socialista y Democracia Cristiana– prácticamente desaparecen como fuerzas importantes, aunque mantienen una cierta banca en el nuevo Parlamento. La nueva izquierda, el Frente Amplio, ocupa el centro de las alternativas de izquierda.

Una eventual victoria de Kast dejará a Chile en una situación de aislamiento, contando con el gobierno brasileño, en el último año del mandato de Bolsonaro. Si Lula es elegido, la alianza de los tres países más grandes de América Latina Brasil, Argentina y México contribuirá de manera decisiva a consolidar este aislamiento. La reanudación del modelo neoliberal en Chile tendría pocas posibilidades de darle fuerza al nuevo gobierno, como sucedió con el gobierno de Mauricio Macri en Argentina.

La segunda vuelta, el 19 de diciembre, será muy disputada y los resultados dependerán de la transferencia de votos de los otros dos candidatos a Kast, manteniendo el universo actual de votantes. O la izquierda logra descifrar a los abstencionistas y logra movilizar una parte significativa de ellos, logrando volver a repartir las cartas del juego y volviendo el voto a su favor. Los jóvenes, que fueron protagonistas fundamentales en las movilizaciones de los últimos dos años, pueden ser decisivos para este giro.

viernes, 19 de noviembre de 2021

¿Cómo leer el 15 N?

Por Julio Carranza

Abundan textos, a mi juicio algunos serios, otros no, sobre cómo leer lo que sucedió en Cuba con la frustración de la anunciada marcha, que según las convocatorias realizadas debió haber sucedido el pasado 15 de Noviembre.

Para muchos, yo incluido, esta convocatoria fue contaminada desde el principio por una agenda política antigubernamental y antisistema en medio de un ambiente de fuerte agresión al país.

O sea, el análisis de lo que sucedió no se debe reducir solo a lo que puede haber de negación por parte del gobierno al no autorizar una marcha de ciudadanos molestos que quieren expresar pública y legítimamente sus demandas, derecho consagrado por la Constitución vigente. Hay que incluir que no se trataba de una actividad independiente y auténtica de la ciudadanía (como debe ser). Más allá de si este era o no el espíritu de sus organizadores, se trataba de una actividad que, independientemente de su origen y causas, fue de manera inmediata asumida por una agenda contra el sistema cubano que tiene una historia de décadas y que Donald Trump se ocupó de llevar al “éxtasis” y con él una extrema derecha ubicada fuera del país, que no tiene límites en un ataque que consideran debe ser total, bloqueo y hasta invasión militar incluida. Por ahí están en las redes sociales las abundantes declaraciones al respecto. 

Los organizadores y promotores de la marcha no lograron y apenas intentaron despojar su convocatoria de ese fardo pesado e inaceptable para la mayoría del pueblo de Cuba, por molesto que este pueda estar debido a las múltiples dificultades de la vida cotidiana y de los efectos de una política gubernamental con errores de diseño e implementación; con efectos tan negativos como la actual inflación, tema que hemos tratado en otros textos. En realidad, lejos de tomar distancia clara del trumpismo declarado de la extrema derecha, se escudaron en el pueril argumento de que “se aceptan todos los apoyos”.

La economía cubana ha estado sometida a una pinza que aprieta fuerte. El bloqueo reforzado y la pandemia, que redujo el turismo y otras actividades a practicante cero, con efectos terribles para el país, lo cual no justifica el tercer factor, que hizo de la situación de los últimos dos años una “tormenta perfecta”: o sea, una reforma económica imprescindible que avanza de manera desintegrada e inexplicablemente lenta, como demuestran las evidencias de las consecuencias del “ordenamiento monetario”, que se decidió implementar desde inicio de año sin que estuvieran creadas las condiciones para garantizar su control y éxito.

En realidad, con la convocatoria a la marcha no se logró el perseguido y proclamado objetivo de provocar un estallido social, mayor al del pasado 11 de julio, y con él finalmente la transformación de la actual crisis económica y los malestares de todo tipo que esta provoca en la población, en una crisis política que derrotara al gobierno socialista a través de manifestaciones masivas, como ha sucedido en otros países del mundo. 

Casi nadie salió a la calle en ninguna plaza del país. Las sábanas blancas no ondearon en los balcones, como se había solicitado; pocas flores blancas adornaron las ropas de los transeúntes. El principal animador de la marcha, que la había preparado con la imaginación de un dramaturgo, se fue precipitadamente hacia España y realiza contradictorias declaraciones para justificar su decisión de huir a la “hora de los mameyes” y, a la vez, se ha buscado la animadversión de “tirios y troyanos” al declarar por una parte que el bloqueo es contraproducente y sirve de “pretexto” al gobierno de Cuba y que debería ser levantado --inaceptable para la beligerante derecha del exilio cubano en el exterior-- y por otro que “en Cuba existe una tiranía brutal como pocas veces se ha visto”, lo cual es una afirmación de un fatuo dramatismo que no es creíble para ningún observador objetivo de la realidad.

El propósito  no se alcanzó, era imposible; la “oposición” es dispersa, sin programa claro, sin suficiente base social, con liderazgos débiles, con apoyos ubicados fuera del país que no salen de su “zona de confort”, con fuertes contradicciones internas y con una subordinación (declarada o no, deseada o no) a la política de agresión liderada por el gobierno de Estados Unidos.

Ahora bien, sería un error peligroso por parte de las autoridades políticas del gobierno de Cuba hacer una lectura equivocada y triunfalista de lo sucedido.

De una parte, si se mira con objetividad lo que han sido las últimas tres décadas para Cuba, es impresionante que se haya logrado mantener el poder político en medio de las peores condiciones que se puedan imaginar: una isla pobre en recursos naturales, subdesarrollada, bloqueada, agredida y empeñada en mantener un sistema económico y político que no encaja en lo que ha predominado en el mundo después de la caída del muro Berlín y la desaparición del socialismo europeo, proceso acompañado de un reforzamiento de la hegemonía norteamericana que, en lo que a Cuba se refiere, no ha cesado en una hostilidad creciente, con la excepción del breve “oasis” ocurrido con la administración de Barack Obama.

De otra parte, el éxito político con el que se han transitado los últimos treinta años, en las peores condiciones posibles, no quita el desgaste inevitable de una crisis que no se ha logrado superar. Con periodos un poco mejores y otros peores, se puede afirmar que la crisis económica que comienza en Cuba a principio de los 90s no ha sido superada en ya más de 30 años: más de una generación. El desgaste al que da lugar una situación así, independientemente de sus causas, es inevitable en cualquier tiempo y lugar.

En una ocasión, cuando a principios de los 90s, realizaba una visita académica a la universidad John Hopkins, en los EEUU, le pregunté a una alta funcionaria del Departamento de Estado que, teniendo en cuenta la desaparición del campo socialista y el “fin de la guerra fría”, qué haría EEUU respecto a Cuba; su respuesta fue: “la pregunta no es que va a hacer EEUU, la pregunta es que va a hacer Cuba”; “nosotros”, agregó, “tenemos todo el tiempo del mundo”. Hasta cierto punto tenía razón.

El que el éxito del gobierno cubano en sostener el poder político frente a adversidades tan enormes no haya estado acompañado desde el principio de una profunda reforma económica, tiene consecuencias muy peligrosas, cuyas expresiones se aprecian en el potencial de movilización que pueden tener intentonas como la del pasado 15 de Noviembre. Sería un error suponer que esos riesgos han quedado totalmente superados con el evidente fracaso de esta. 

En mi opinión, una lectura objetiva y auténticamente revolucionaria de la situación debe basarse en la apreciación de los diversos problemas que están afectando a la población, en especial a una juventud que necesita expectativas y que sólo afianzaría su relación de compromiso con un proceso liderado por el gobierno si este atiende eficazmente sus demandas y le abre mayores espacios de participación política real, dando progresivamente todas las libertades que la situación permita, no más pero no menos. Aún estamos lejos de esto.

En esa lógica, el avance de una reforma económica dinámica, integral y fundamental, como la que amparan documentos aprobados y ratificados como el de la Conceptualización, es una pieza clave, con bloqueo o sin bloqueo. El bloqueo, cuyos efectos ciertamente son terribles, no se puede convertir en un factor que paralice lo que se debe hacer, lo que se debe transformar, lo que se debe superar y cambiar. Esto supone una agenda política compleja y llena de riesgos e incertidumbres, pero es la única posible para preservar ya no solo el socialismo sino también un proyecto nacional en Cuba.

La exitosa superación del desafío que planteó la reciente convocatoria a “marchar”, sumada a la apertura después de la parte más crítica de la pandemia, abre una nueva oportunidad para completar la agenda de cambios que el país y sobre todo su economía necesita. Sin embargo no se trata de una “ventana de oportunidad” amplia y cómoda, sino de un espacio reducido y complejo para poder “escapar hacia adelante” y preservar todo lo que se puede y debe preservarse de lo logrado por el proceso revolucionario, a la vez que recuperar una vía al desarrollo.

Por esto no se puede tratar de una medida hoy y otra mañana, por bien direccionadas que estas estuvieran; se trata de transformaciones integrales y conectadas en la secuencialidad que estas exigen. Los errores de diseño e implementación del “ordenamiento” no se deben repetir; ya no hay condiciones políticas para “controlar el daño”.

Hay que resolver las urgencias y lo estratégico: la transformación profunda de la economía toda y del modelo de producción agropecuaria en particular (“los frijoles son tan importantes como los cañones”); hay que incentivar la producción de bienes y servicios, dinamizar el empleo, etc. La diversificación de las formas propiedad y gestión, así como la descentralización de las empresas estatales, cuyo liderazgo se debe preservar, deben ir en serio. La democratización de la vida nacional, con un poder popular que realmente mire hacia abajo, con la mayor autonomía a los municipios y una elección más democrática de sus representantes a todos los niveles, de manera que se represente la actual diversificación de la sociedad, debe ir también en serio y no limitarse a campañas temporales. El diálogo, el debate, el intercambio responsable de ideas y de propuestas entre todos (con la excepción de los que se opongan a la soberanía de la nación) debe ir en serio. 

Se debe hacer una lectura adecuada del momento que se abre con la superación del desafío planteado por la marcha que se pretendía y que tuvo tras de sí el “aliento” de la política de EEUU (probablemente la principal causa de su fracaso) y avanzar en las transformaciones. Están en juego el consenso y la viabilidad del proyecto nacional.

Como hemos expresado el tiempo es una variable crítica y la historia suele no dar segundas oportunidades.

19 de Noviembre 2021

--------------------------------------------------

Felicidades, León (foto: Kaloián Santos Cabrera)