lunes, 25 de mayo de 2026

Entrevista para OnCuba

Mónica Rivero 

Silvio Rodríguez aún gasta papeles para recordar, “para anotar e incluso para desvariar”, responde a la pregunta de si, bien entrados como estamos en la era digital y al filo de sus seis décadas de carrera, sigue emborronando cuadernos a mano con primeras versiones. “…claro, después todo eso se transforma en bits”, añade.

Días atrás anunció con un video en redes sociales su próxima gira: un recorrido por ocho ciudades españolas entre septiembre e inicios de octubre. En el país ibérico se presentó por última vez en 2021, y debutó en 1977. Aquel fue un año fundamental en la transición española, con la celebración de las primeras elecciones democráticas, después del fin de la dictadura franquista. 

Vía correo electrónico le pedimos una breve evocación de aquella experiencia vivida hace casi medio siglo, y algún adelanto sobre los conciertos que vendrán. Mientras aguarda que se complete la instalación de paneles solares en su estudio para sortear los apagones diarios y poder comenzar los ensayos, nos hace llegar estas respuestas. 

¿Cómo fue la gira que te llevó a España por primera vez?

Nos presentamos en colegios mayores y en pueblitos. Duró como mes y medio. También estuvimos en eventos, en fiestas regionales. Recuerdo que hubo un estadio, en Málaga, supongo que por alguna fiesta. 

¿Qué representó para tu carrera?

Primero, la impresión de conocer España, sabiendo que parte de mis ancestros procedían de por allá. Tenía 30 años. El año anterior había viajado dos veces a la República Popular de Angola, en plena guerra. Había olvidado un poco este otro tipo de viaje. 

Algo bueno que recuerdo es que aquella gira sirvió para que latinoamericanos de países con gobiernos militares conocieran nuestro trabajo y enviaran nuestras canciones a sus países, tanto en casetes como en vinilos camuflados con otras portadas de discos. De esto nos enteraríamos años después, cuando pudimos visitar esos países.

Según la promoción, celebras 50 años de carrera, ¿qué repertorio llevarás? ¿Con qué criterio seleccionas las canciones para celebrar tu vida artística a partir de una obra tan prolífica?

En realidad son casi 60. Empecé profesionalmente el 13 de junio de 1967, en el programa de televisión Música y Estrellas. Esto quiere decir que cuando llegue a España voy a haber cumplido 59 años de carrera profesional como trovador, y harán 49 años de mi primera visita a ese país.

La idea es hacer temas de todos los tiempos: de aquellos iniciales, de los del medio y de algunos últimos también.

Recorrerás ocho ciudades entre septiembre y octubre. ¿Alguna o algunas de ellas tienen una significación especial para ti?  

La verdad es que siento afecto por todas las regiones del Estado español. De todas partes guardo recuerdos especiales en algún sentido. 

Del País Vasco siempre he recibido enormes muestras de solidaridad con nuestra isla. En Cataluña tengo un nieto, un hijo y una nuera. En Valencia está o estaba una tremenda Asociación de Solidaridad con Cuba. Con Galicia acabo de hacer una colaboración, con Uxía, en un tema suyo dedicado a la escritora Begoña Caamaño, que además fue mi amiga. En Alicante tengo a Antonio Gades, un hermano inmortal; y más andaluza que mi querida Pepa Flores habría que mandarla a hacer. En Granada tengo a Paco Marín, un luthier asombroso y buen amigo. Imagínate en Madrid, donde tengo a los Aute, que son mi familia. 

Tengo tantos amigos en toda la península, tantos recuerdos, tantas buenas vivencias, que siempre que regreso a España es como continuar una conversación que interrumpimos hace un rato.

Has dicho alguna vez que desde que empezaste a actuar piensas que cada gira puede ser la última, y que nunca te consideraste “un animal de escena”. ¿Qué te llevó a decir sí a esta gira?

Me llevó a decir sí el hecho de que hace un lustro que no hacía conciertos por allá. Y porque son jóvenes y afectuosos los organizadores, y me caen bien.

¿Habrá concierto de partida en La Habana?

O de regreso. Aún no lo hemos decidido.

¿Cómo se prepara una gira internacional desde una ciudad que resiste el coma inducido de un bloqueo de combustibles (y de tanto más)?

Es un lío constante la falta de petróleo. Nos golpea con el transporte y la electricidad. En [los Estudios] Ojalá estamos en proceso de colocar paneles solares, para poder grabar y ensayar. Por suerte, los ensayos no requieren de burocracia estatal alguna. Los músicos siempre estamos dispuestos y trabajamos las horas que sean necesarias.

El diálogo musical con artistas jóvenes —exponentes del trap, el reguetón, el rap— supone un cruce entre mundos distintos o distantes. ¿Qué te parecen estos géneros?

Me parecen productos de los tiempos y de las tecnologías.

A propósito de géneros, siempre has dicho que en tu búsqueda creativa das importancia a que cada trabajo tenga vida propia, que no se parezca a otro; también has incursionado en numerosos estilos musicales y formatos, ¿hay alguno que no hayas explorado y te gustaría hacerlo?

Me hubiera gustado desarrollarme más orquestalmente. Inconforme con eso, en el año 2000 me propuse orquestar un largo y variado trabajo para el que compuse bastante y que llamé Expedición. 

Por otra parte, es muy difícil no parecerse a uno mismo, mucho más cuando se ha andado un buen tramo. Hay recurrencias que son inevitables. A esas características algunos les llaman “estilo”. 

Cuando empecé a componer me preocupaba –y lo expresé– que mis trabajos se parecieran entre sí. Por esa razón he sido muy autoexigente, aunque determinadas recurrencias o preferencias es imposible que no se manifiesten (en definitiva, uno es uno mismo, mal que le pese). 

Junto al músico y productor argentino Alejo Stivel has lanzado la canción “Déjame en paz”, con un videoclip hecho con inteligencia artificial. ¿Qué piensas sobre la IA, “gran tema” del momento? ¿Te interesa experimentar con ella en tu trabajo?

En cosas como ese video, que realmente es magnífico, me parece bien experimentar con la IA. Pero en lo que es mi trabajo composicional, prefiero seguir “a la antigua”, como decía aquel cuento.

¿Cuál es el lugar de un artista en un momento histórico marcado por tanta fragmentación y tanto ruido? 

Creo que está bien que cada cual decida cómo conducirse. Yo me confieso producto de mi geografía, de mis circunstancias históricas, de la familia que me tocó tener. Tomando en cuenta todo esto, hay comportamientos que me son esenciales. Hay principios que me han formado y que, sencillamente, son parte de mis huesos, de mi espíritu: ser solidario, respetuoso, humanista… Son cosas sin las que no sabría vivir. 

Tu lista de colaboraciones recientes es muy diversa: del rapero argentino Milo J, X Alfonso, hasta Chico Buarque, que no necesita presentación. ¿Qué buscas al compartir una canción con alguien? ¿Hay un criterio, una intuición?

Empiezo aclarando que no siempre tengo tiempo para aceptar invitaciones, cosa que lamento. En los casos que ha sido posible, he buscado complacer a quienes me invitan a colaborar con su trabajo. 

El criterio que sigo es que me guste la canción, sentirme bien interpretando la música y las palabras propuestas. Así me pasó con Camilo: me gustó mucho su canción y por aquellos días pude dedicarle algo de tiempo. En el caso de Alejo, parte del texto es mío, porque escribimos a cuatro manos la canción. 

El caso de Chico es muy especial, porque fue un gesto solidario que él ha tenido con Cuba, en nuestra dura situación actual. Él vino hasta La Habana a grabar en nuestro estudio Ojalá, con un gesto de hermano. Con él vinieron su esposa, la abogada Carol Proner, y su hijo Francisco, que hizo el video. Fue una acción solidaria con Cuba. 

Comenzaste tu oficio antes de mediados de los 70. ¿Nos compartes una memoria de tus primeros momentos a solas con la guitarra, y de cuando empezaste a encontrar en esa relación un camino de vida?

Sí, como expliqué antes, llevo 59 años de carrera profesional en la música. Mis primeros momentos a solas con la guitarra fueron durante mi servicio militar en 1964 (primer llamado), en el campamento militar de Managua. Desde que tuve mi propio instrumento, cada instante que pude lo dediqué a superarme e intentar escribir canciones. 

Como en aquel primer llamado daban muy pocos pases, tuve muchas noches solo, practicando, tratando de ampliar mi escaso universo guitarrístico. En los festivales de aficionados de las FAR empecé a cantar mis temas, con un compañero llamado Luis López. 

El último año de servicio lo pasé en la revista Verde Olivo, donde me daban pase los fines de semana. En uno de ellos, el periodista y narrador Guillermo Rosales, amigo mío desde el semanario Mella, me llevó a conocer a Belinda Romeu, que tocaba la guitarra y hacía canciones como yo. Aquella noche conocí a su padre, Mario Romeu, un pianista extraordinario y director de la orquesta de la radio y la televisión. Fue Mario quien me puso ante las cámaras, aquel martes 13 de junio de 1967.

Cincuenta y nueve años de carrera son también cincuenta y nueve años de vida en Cuba. ¿Cómo describes la distancia entre el país en el que empezaste a cantar y el de hoy?

En 1967 ya teníamos bloqueo, pero también más posibilidades y amigos. Faltaba mucha épica. El Che aún vivía y estaban activas las ideas tercermundistas de la Tricontinental. Estábamos a tres años de la zafra del 70 y a punto de la Ofensiva Revolucionaria, lo que significó la estatalización de toda actividad laboral del país (error que se entiende por la influencia del campo socialista, pero que todavía estamos pagando). Yo era un exrecluta (la gente nos llamaba “hombres de 7 pesos”). De pronto me propusieron un programa de televisión semanal y 100 pesos mensuales de sueldo. Yo vivía con mi madre y mi hermana menor y pedí 200. Ese fue mi sueldo histórico casi hasta que me jubilé, a los 60 años.

Fuimos una juventud patriótica y también rebelde, contestona. Nos querían, pero no todo el tiempo (y mucho menos todo el mundo). Por suerte, hubo personas como Haydée, como Alfredo, como el mismo Fidel, que se preocuparon por los que empezábamos. La inmensa mayoría de mis compañeros de generación han muerto; algunos viven fuera. 

Hoy sigue creciendo la decadencia del imperio más grande de la historia humana, lo que arrastra al mundo político, económico y propagandístico. Se cometen genocidios como el de Palestina a la vista de todos. Los principios que el fin de la Segunda Guerra Mundial fijó son pisoteados. La ONU, anulada. ¿Hará falta una guerra nuclear para volver a la decencia? Dicen que después no quedaría mucha vida. Los abusadores siguen usando ese chantaje.

https://oncubanews.com/cultura/musica/silvio-rodriguez-me-confieso-producto-de-mi-geografia-de-mis-circunstancias-historicas-de-la-familia-que-me-toco-tener/


El aire

Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.

                                       Cintio Vitier

domingo, 24 de mayo de 2026

La enseñanza de Cuba

Elena Gutiérrez*

Desde enero de 2026, cuando se inició el recrudecimiento de las políticas de Estados Unidos que buscan la asfixia del pueblo cubano, he tenido la oportunidad de estar en la isla tres veces. Cada vez regreso con el corazón un poco más partido, pero también con la convicción más fuerte de que a Cuba hay que defenderla. 

Como mexicana he recibido, en nombre de mis compatriotas, miles de agradecimientos y miles de abrazos que el pueblo cubano manda al pueblo mexicano. Como me dice mi buen amigo Amado: para nosotros, tú eres México. Cada vez que estoy ahí hablo de la empatía y entendimiento que nosotros tenemos hacia Cuba, de los grandes esfuerzos que el mexicano común hace para llevar unos kilos de arroz al acopio; y cuando escucho a los cubanos, aprendo un poco más de la profunda historia que nos une. 

Pero, como mexicoamericana y activista binacional, también cargo conmigo el peso de entender al ciudadano promedio estadunidense. Después de muchos años de vivir y tratar de aprehender Estados Unidos, no deja de sorprenderme cómo la idea de la democracia soñada vive dentro de ellos, a pesar de que llevan años de una crisis democrática que se profundiza cada vez más. 

Lo que el sistema bipartidista de la llamada democracia estadunidense ha hecho con el pueblo cubano por décadas –a pesar de los esfuerzos de la administración Obama–, hoy se refleja en las entrañas mismas del imperio. Lo sufren no sólo los migrantes, los nativos americanos, los negros, los históricamente oprimidos. Hoy, ese yugo ha llegado a una clase media blanca que empieza a afligirse por el desplome de las libertades que fueron creadas para ellos. 

¿Qué tiene Estados Unidos que aprender de América Latina? El pueblo estadunidense puede aprender de una larga lucha contra su propio imperio y de una larga construcción de procesos democráticos desde abajo que van mucho más allá del momento electoral. ¿Qué tiene Estados Unidos que aprender de Cuba? Todo, absolutamente todo. 

La resiliencia y el tejido social que el pueblo cubano ha construido son únicos, como única ha sido la opresión del bloqueo que el gobierno estadunidense ha mantenido por todas estas décadas. Estados Unidos necesita salud pública, acceso gratuito a la universidad, vivienda asequible. Necesita dejar de invertir los millones que invierte en la guerra para invertirlos en su propio pueblo. Eso lo ha hecho Cuba. 

El sueño de la democracia en cualquier país se construye más allá de las urnas, en proyectos que los pueblos asumen y ejecutan. Estados Unidos tiene hoy la oportunidad de demostrarse a sí mismo y al mundo entero que los errores cometidos por su gobierno no reflejan el deseo del pueblo estadunidense. Hoy, como hace 60 años dijo C. Wright Mills, “la voz de Cuba debe escucharse en Estados Unidos, porque Estados Unidos es demasiado poderoso y sus responsabilidades para con el mundo y consigo mismos son demasiado grandes para que su pueblo no oiga las voces que vienen del mundo hambriento”. 

Estados Unidos se prepara para un nuevo periodo electoral, mientras su política de guerra e intervencionismo en todo el sur global se reafirma. 

Al mismo tiempo, la isla de 10 millones de habitantes se prepara para seguir resistiendo ante la posibilidad de un ataque. En su “Guía familiar para la protección ante una agresión militar”, se leen las recomendaciones de cosas que hay que empacar en una mochila: identificación, radio, velas, comida, medicinas y juguetes para la distracción de los niños. 

Una encuesta recientemente publicada por CEPR, un tanque de pensamiento que tiene su base en Washington DC, revela que más de 60 por ciento de los estadunidenses se oponen a una guerra con Cuba. Al mismo tiempo, las redes de solidaridad con Cuba en Estados Unidos –que han existido desde el inicio del bloqueo– se reactivan con más fuerza. 

Pero ¿pueden realmente los estadunidenses detener las locuras que su propio imperio les impone a ellos mismos y al resto del mundo? Esperemos que sí, porque solo los estadunidenses –y nadie más que ellos– pueden llevar a cabo las transformaciones que su propio país necesita. Solo así Cuba, Estados Unidos, México y el resto del mundo serán libres. 

*Defensora de derechos humanos

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/24/opinion/las-ensenanzas-de-cuba

sábado, 23 de mayo de 2026

Raúl Castro y la "vía Maduro" en Cuba

 Miguel Urbán

Manifestación en apoyo al expresidente Raúl Castro
frente a la embajada de EEUU en La Habana
Desde que Donald Trump tomó nuevamente posesión de la Casa Blanca, parece que el mundo se hubiera acelerado. En poco más de un año, Trump ha declarado toda una guerra comercial; ha desatado una fiebre persecutoria contra los migrantes en los EEUU; ha atacado las instalaciones nucleares iraníes, iniciando una guerra de difícil resolución; ha impuesto su plan de "paz en Gaza"; ha conseguido doblegar a los republicanos aprobando la ley fiscal que él mismo bautizó como One Big Beautiful Bill; está forzando una paz vergonzante en Ucrania; ha ocupado militarmente varias ciudades demócratas en su país; ha atacado Venezuela secuestrando a su presidente; ha bombardeado Siria, Nigeria y Yemen; ha amenazado con ocupar Groenlandia, un territorio de la OTAN, mientras ha obligado a los miembros de la Alianza Atlántica a asumir el 5% del gasto —en armas estadounidenses— en defensa, al tiempo que su presidente, Mark Rutte, justificaba: "Sometimes, daddy has to use strong language" (“A veces, papi tiene que usar un lenguaje fuerte”). 

Una frenética política de injerencia internacional del hasta ahora indiscutido imperio estadounidense, ante su paulatina pérdida de hegemonía comercial —que no militar—, que intenta impulsar, bajo la batuta de Trump, una recomposición del mundo bajo la lógica de las áreas de influencia. Porque, en su obsesión por recuperar la grandeza perdida del imperio norteamericano, Donald Trump, con su lema Make America Great Again (MAGA), se ha marcado como objetivo primordial reactualizar la Doctrina Monroe —famosa por su "América para los americanos"—, que, bajo la supuesta defensa de la independencia de las naciones, se transformó en una política deliberada para convertir a Latinoamérica en el patio trasero de Washington.

En este sentido, hemos visto las amenazas a Panamá para asegurarse el control del Canal; los aranceles a Brasil para intentar interferir en su sistema de justicia; la injerencia en las elecciones argentinas, condicionando la ayuda financiera a un país al borde de la quiebra a la victoria de su aliado Javier Milei; el bombardeo en Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores. Aunque el objetivo más codiciado por la política imperial estadounidense es, como declaró el propio Trump el febrero pasado, tener "el honor de tomar Cuba" y "hacer lo que quiera" con la isla.

Aquí es donde Cuba se convierte en una pieza simbólica fundamental para coronar la política imperial del Corolario Trump a la Doctrina Monroe. La isla lleva más de seis décadas bajo un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto de manera unilateral, sin respaldo de las Naciones Unidas, que vulnera los principios de igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la prohibición del uso de medidas coercitivas, recogidos en la Carta de las Naciones Unidas. Se trata de uno de los ejemplos más prolongados y graves de injerencia sistemática contra un Estado soberano.

Una política de agresión contra el pueblo cubano que ahora se ve agravada por la orden ejecutiva dictada el 29 de enero de 2026 por Donald Trump, que declara una "emergencia nacional" con respecto a Cuba, calificando de manera unilateral al Gobierno cubano como una "amenaza inusual y extraordinaria" para su seguridad nacional y su política exterior. Utiliza esta declaración como base jurídica para ampliar y profundizar las medidas de coerción económica mediante la creación de un sistema arancelario que permite chantajear a cualquier país que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba.

El objetivo es claro: asfixiar definitivamente al pueblo cubano. Un asedio medieval que pretende estrangular la maltrecha economía de la isla, provocar el colapso de su sistema energético, alentar la desestabilización interna, desatar una crisis humanitaria y justificar una intervención destinada a forzar un cambio político. Da igual cuántas vidas cubanas se lleve por delante esta macabra estrategia trumpista. Porque acabar con el régimen cubano, sea mediante un cambio violento o a través de una negociación que desemboque en su sometimiento, como se ha hecho en Venezuela, podría ser un buen trofeo que rentabilizar ante unas elecciones de medio término que se prevén complicadas para los republicanos. Más aún después de la catastrófica agresión militar a Irán: en este contexto, Cuba se vuelve una pieza aún más codiciada.

De hecho, desde que los EEUU aprobaron en enero la orden ejecutiva que calificaba al Gobierno cubano como una “amenaza inusual y extraordinaria” para su seguridad nacional y su política exterior, se han sucedido diferentes sanciones extraordinarias que persiguen el colapso de la isla para forzar un levantamiento popular y/o una negociación-chantaje a las autoridades cubanas para que acepten un acuerdo de sumisión a los EEUU al estilo del logrado en Venezuela. De esta forma, cobra más sentido la imputación de Raúl Castropor parte del Departamento de Justicia estadounidense, acusado de unos supuestos crímenes cometidos en 1996. Un paso más en la escalada de amenazas de Washington contra La Habana.

La imputación de Castro sigue el guion que los Estados Unidos desarrollaron en Venezuela y que terminó con el secuestro de Nicolás Maduro. Así, en 2020, el Departamento de Justicia imputó al presidente Nicolás Maduro por cargos relacionados con el narcotráfico. Una acusación que fue el argumento de Washington para justificar la operación militar que lo secuestró y trasladó a Nueva York para someterlo a juicio. En este sentido, el fiscal general en funciones, Todd Blanche, en una rueda de prensa para anunciar la imputación, aseguró que Castro acabará compareciendo en el banquillo de los acusados en un tribunal estadounidense "por su propia voluntad o de otra manera".Siguiendo los mismos pasos que terminaron con el secuestro de Maduro.

Incluso la fecha de anuncio de la imputación de Castro no fue casual: a pesar de que un gran jurado ya había dado el visto bueno a los cargos a finales de abril, el Departamento de Justicia decidió hacerlo público un día simbólico, el 20 de mayo, cuando la comunidad en el exilio celebra la independencia de Cuba. Al igual que con Maduro, al calificar a Castro como terrorista/criminal se construye la coartada para justificar la incursión militar como una "operación policial", evitando pronunciar la impopular palabra "guerra".

Pero que nadie se llame a engaños: el intento de secuestro de Raúl Castro, última gran figura viva de la Revolución cubana, no será tan sencillo como lo fue en Venezuela, y podría desencadenar una respuesta armada de consecuencias imprevisibles para el pueblo cubano y para toda la región. La "vía Maduro" aplicada a Cuba no sería solo una nueva vuelta de tuerca en la política imperial de Washington, sino un salto cualitativo hacia una guerra abierta en el Caribe. Por eso, frente al bloqueo, las sanciones y las amenazas de intervención, es fundamental defender la soberanía del pueblo cubano. Una tarea urgente que va más allá de la solidaridad con Cuba y que debe de incumbir a quienes rechazan que el futuro de los pueblos se decida en los despachos de la Casa Blanca.

https://www.publico.es/opinion/raul-castro-via-maduro-cuba.html#google_vignette

viernes, 22 de mayo de 2026

Me acosa el carapálida

Me acosa el carapálida que carga sobre mí,
sobre mi pueblo libre, sobre mi día feliz.
Me acosa con la espuela, el sable y el arnés,
--caballería asesina de antes y después.

Me acosa el carapálida norteño por el Sur,
el Este y el Oeste, por cada latitud.
Me acosa el carapálida que ha dividido el sol
en hora de metralla y hora de dolor.

La tierra me quiere arrebatar,
el agua me quiere arrebatar,
el aire me quiere arrebatar
y sólo fuego voy a dar.

Yo soy mi tierra, mi agua, mi aire, mi fuego.

Me acosa el carapálida con el engaño vil,
con cuentas de colores, con trueque de uno a mil.
Me acosa con su elíxir de la prostitución.
Me acosa con la gloria perdida de su Dios.

Me acosa el carapálida con su forma de ver,
su estética, su ángulo, su estilo, su saber.
Me acosa el carapálida con sintetización
y quiere ungirme el alma con tuercas de robot.

La tierra me quiere arrebatar,
el agua me quiere arrebatar,
el aire me quiere arrebatar
y sólo fuego voy a dar.

Yo soy mi tierra, mi agua, mi aire, mi fuego.

Me acosa el carapálida con la guerra sutil
hasta que digo basta y carga sobre mí.
Me acosa con su monstruo de radioactividad,
su porvenir de arena, su muerte colosal.

Me acosa el carapálida que siempre me acosó,
que acosa a mis hermanos, que acosa a mi razón.
Me acosa el carapálida que vive de acosar,
hasta que todos juntos le demos su lugar.

La tierra me quiere arrebatar,
el agua me quiere arrebatar,
el aire me quiere arrebatar
y sólo fuego voy a dar.

Yo soy mi tierra, mi agua, mi aire, mi fuego.

(1983)

jueves, 21 de mayo de 2026

Entrevista para el diario italiano La Repubblica

Por Laura Lucchini 

LA HABANA – Silvio Rodríguez, de 79 años, uno de los gigantes de la música cubana, autor de obras maestras como "Ojalá" y "Unicornio" y fundador del género "Nueva Trova Cubana", ha dedicado toda su vida a apoyar, directa o indirectamente, la Revolución. Hace unas semanas, ante la creciente amenaza estadounidense contra la isla, pidió un Kalashnikov: para luchar, si fuera necesario. Nos reunimos con él en sus estudios en el barrio de Playa, en La Habana, lugar por donde han pasado músicos como Leo Brouwer, Chucho Valdés, Compay Segundo,  Omara Portuondo y Chico Buarque. Justo cuando empezamos a hablar, llega la noticia de la acusación contra Raúl Castro desde Florida. 

¿Por qué ahora?

 "Buscan, con el apoyo de los medios, un pretexto para crear una situación que justifique la acción militar. Una intervención armada o una incursión militar de algún tipo. Creo que de eso se trata: crear una situación favorable para emprender acciones agresivas."

Usted pidió simbólicamente un Kalashnikov para luchar en caso de invasión...

"No lo pedí simbólicamente. Lo pedí de verdad. No puedo acostumbrarme a la idea de que haya gente de fuera invadiendo mi país para derrocar al gobierno. Si el gobierno es problemático, somos los cubanos quienes debemos exigir el cambio. No un país extranjero. ¿Con qué derecho? Defiendo mi patria; la historia de Cuba me ha enseñado a defender la soberanía. Me siento parte de esta historia." 

Pero ahora la situación es extrema... 

Sí, porque el bloqueo y las sanciones nos están asfixiando gravemente. Los cortes de combustible están provocando el colapso del país, la educación y la salud pública. Cuba tenía un sistema de salud y educación que Obama comparó con el de países desarrollados. Pero ahora hay decenas de miles de personas esperando una cirugía. Entre ellas, miles de niños. No hay medicamentos. Esta presión es, en realidad, un asesinato en masa, y deberíamos estar indignados. 

¿No cree que el gobierno cubano fue responsable de haber perdido oportunidades para implementar reformas y aperturas cuando era necesario?

Estoy convencido de que nuestro gobierno no hizo lo que debía a tiempo. Hace treinta años, Fidel dijo que nuestro modelo económico ni siquiera nos servía, y que "revolución" significaba cambiar todo lo que había que cambiar. ¿Por qué no se ha hecho? Evidentemente, hay un grupo de personas que todavía piensan de forma muy ortodoxa. No estaríamos aquí si hubiéramos introducido con mayor decisión una economía de mercado en nuestro país.  

Tras 70 años de castrismo en el poder, la gran mayoría de la población no ha conocido otra alternativa. ¿Cómo puede surgir el cambio desde dentro?

«Depende de la voluntad de la élite política. Porque estoy seguro de que ya han recibido opiniones y advertencias. Durante más de diez años, yo mismo he publicado en mi blog opiniones de economistas cubanos que critican duramente ciertas iniciativas económicas y proponen medidas concretas. El problema es que no ha habido diálogo interno con esta élite gobernante».

¿Reconoces que hay una superpotencia que mantiene al resto a raya?

 "En materia económica, sí."

 ¿Esperas un cambio? 

"Depende de lo que entendamos por cambio. Para mí, el cambio implicaría abordar los problemas económicos de manera diferente; eso supondría un cambio radical. Se necesitan otros cambios: espero una concepción distinta del poder. No tan vertical."

Ya no estamos en la Guerra Fría, y Cuba parece estar más sola. Rusia expresa su solidaridad, pero los gestos concretos han sido insuficientes...

 "Es cierto. Nunca hemos estado tan solos como ahora. Con la única excepción del gobierno mexicano. Vietnam, China y Rusia nos apoyan por sus lazos históricos, pero no en la medida necesaria."

 ¿Nos enfrentamos a un cambio histórico?

 He vivido muchos momentos peligrosos. Quizás por eso me siento más tranquilo. Ha habido otras situaciones extremas y las hemos superado. Sin embargo, me da pena por los más jóvenes que no tienen nuestra experiencia, y no es justo que estén pasando por esto.

¿Estás componiendo canciones?

Compongo música, no canciones. Porque la verdad es que no tengo ganas de escribir.

Acaban de anunciar la gira por España...

Empezaremos los ensayos en agosto, y la gira será en septiembre y octubre. Todos los miembros de la banda somos cubanos, pero algunos viven en el extranjero. Nos reunimos siempre que tenemos un proyecto.

¿Y alguna vez has pensado en irte de la isla?

 No es algo que me plantee. Quizás si tuviera un problema de salud grave... Pero no, nunca lo he pensado, ni siquiera en los peores momentos.

https://www.repubblica.it/esteri/2026/05/21/news/intervista_silvio_rodriguez_cuba_stati_uniti_assassinio_kalashnikov-425359541/?ref=RHLF-BG-P1-S2-T1-r2975

Propongo abrir un debate sobre introducción del mercado

 Joaquin Benavides Rodríguez

Estoy convencido que llevar a cabo este debate es imprescindible y estratégico.

 

Si realmente aspiramos al Socialismo hay que debatir a fondo lo que habría que hacer para romper las amarras del inmovilismo burocrático y comenzar a introducir el mercado que nos conduzca, guiado por la planificación, a una economía realmente socialista. 

 

No hay que inventar. Comencemos por donde lo hizo Deng Xsiaoping, en China, hace poco mas de 40 años: por la agricultura, en que además de salvar del hambre a ese inmenso país, creo las bases para que en ese breve periodo histórico, su economía haya superado a la primera potencia mundial capitalista. Y detrás Vietnam también decidió introducir el mercado en la economía de un país, que había concluido y ganado una guerra que lo había dejado desvastado. Con una agricultura casi totalmente manual, decidieron introducir el mercado, y en poco más de 30 años se han convertido en una economía exportadora, que construye el Socialismo basado en los principios de la teoría científica de Marx y Lenin.

 

Tendríamos que respondernos la pregunta: que es lo que ha impidido que la economía cubana no haya dado aún el paso decisivo para avanzar en el camino, que en su momento dieron  China y Vietnam? En mi opinión responde a un déficit teórico importante en la dirección política que no ha sabido interpretar y asumir la experiencia internacional en la construcción del Socialismo.

 

Y la necesidad que tendremos de  asumirla, es lo que pretendo debatir, con los que se incorporen, en el momento quizás más peligroso y complicado de nuestra historia revolucionaria. 

 

No tenemos derecho los revolucionarios cubanos de evadir un debate a fondo sobre la imperiosa necesidad de introducir ordenadamente, pero sin temor y pausa, los principios del mercado en nuestra economía, comenzando por la agricultura.


Si se deseara debatir teóricamente, ahí están la Crítica del Programa de Gotha de Carlos Marx y los escritos de Lenin fundamentando la necesidad de la NEP en la economía  rusa, que Stalin logró hacer desaparecer al morir este.

 

Esa fue, en mi opinión, la causa profunda de que el Socialismo en la URSS haya desaparecido. 


Y es a su vez la causa profunda del estancamiento productivo en la economía cubana y de su fracaso para producir alimentos para alimentar a nuestro pueblo sin necesidad de importarlos. Si fuéramos capaces de disponernos a producir 4 millones anuales de toneladas de azúcar, introduciendo desde la siembra de la caña los principios y mecanismos del mercado, la exportación del azúcar a los precios actuales en el mercado mundial facilitaría la obtención del financiamiento para modernizar la agricultura y la introducción de maquinaria para lograrlo.


 La burocracia no podrá jamás producir alimentos en la agricultura con órdenes desde arriba. Sólo los mecanismos del mercado aplicados con inteligencia podrá lograrlo.

 

El Gobierno debe ser capaz de organizar en cada municipio la concurrencia de productores estatales, cooperativas y privados con el comercio estatal y las Mipymes, con la participación del banco, en que acuerden los precios de cada producto entre los productores y los comerciantes, y la garantía bancaria de que el productor cobrará el dinero correspondiente a la entrega del producto.

 

Se acabarían los precios únicos de compra a los agricultores, y el comercio tendría que aprender a negociar con los productores para lograr buenos precios. El banco tendría que aprender a negociar crédito con los agricultores para que puedan introducir mejores técnicas que les permitan incrementar sus producciones. El Gobierno, a cualquier nivel, no tendría que involucrarse en ese proceso. Su papel sería organizarlo y cuidar que se cumplan las reglas legales establecidas. El socialismo no es el Estado. El Estado es el organizador del mercado y garante del socialismo. La Planificación es el regulador macroeconómico. No impone: regula, utilizando mecanismos e instrumentos económicos indirectos, entre ellos los impuestos, que tienen un papel importante.

 

Introducir el mercado en la agricultura y la comercialización de los alimentos producidos por esta, tendría como efecto inmediato la elevación del precio de los alimentos producidos en el Pais. Paralelamente el Gobierno tendría que establecer un Programa de subsidios en dinero para las personas vulnerables económicamente, poniendo énfasis en los ancianos y en los jubilados y pensionados por la seguridad social. La fuente financiera principal sería la supresión de la importación de alimentos para entregarlos subsidiados para toda la población, a través de la Libreta de Abastecimientos.

 

Lo que propongo es rediseñar todo el esquema vigente desde la década de los años 60, por la introducción del mercado en la producción  nacional de alimentos y en su comercialización, protegiendo con subsidios en dinero a toda la población que no puede trabajar, para que adquiera, comprándolos, los alimentos que producen los productores agropecuarios nacionales. Apostar, a fondo, porque la economía cubana sea capaz de producir y comercializar sus alimentos a traves del instrumento de la utilizacion del mercado; en que la financiación de la producción y comercialización sea realizada por vía bancaria y que de la protección de la población vulnerable económicamente se encargue el Presupuesto del Estado.  

 

5/20/2026

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Cuba 'planta cara' a Washington: criminalizar a Raúl esconde una agresión militar, negar el bloqueo es la mentira que la sostiene

 La Jornada, Ap y Sputnik

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó hoy que la acusación de Estados Unidos contra el ex presidente cubano Raúl Castro (2008-2018), Díaz-Canel, carece de base jurídica y busca justificar una eventual agresión militar, y sólo “evidencia la soberbia y la frustración que le provoca a los representantes del imperio, la inquebrantable firmeza de la Revolución Cubana y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo”. La Jornada, Ap y Sputnik

“Se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba. Estados Unidos miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las avionetas de la organización narco-terrorista Hermanos al Rescate, en 1996”, escribió en sus redes sociales. 

“Sabe bien, porque sobran evidencias documentales, que no se actuó de manera imprudente ni se violó el derecho internacional, como sí vienen haciendo fuerzas militares estadunidenses, con sus fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones extrajudiciales sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico”. 

“El 24 de febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de nuestro espacio aéreo por connotados terroristas, de lo cual la administración estadounidense de turno fue alertada en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso de las advertencias y permitió las violaciones”, añadió. 

“La altura ética y el sentido humanista de su obra, derriban cualquier infamia que se pretenda levantar contra el General de ejército Raúl Castro. Como jefe guerrillero y como estadista, ganó el amor de su pueblo, a lo que se suma el respeto y la admiración de otros líderes de la región y del mundo. Esos valores son su mejor defensa y un escudo moral, frente al ridículo intento de menoscabar su talla de héroe”.

Sólo "mentes retorcidas" pueden negar el castigo contra el pueblo cubano convertido en "acto de genocidio"

Asimismo, el mandatario cubano denunció que solo “mentes muy retorcidas podrían negar ante el mundo el castigo colectivo que se ejerce contra todo el pueblo cubano y ya se va convirtiendo en acto de genocidio”. 

“Ahora dicen cínicamente que no existe bloqueo petrolero a Cuba, que todo lo que sufre nuestro pueblo es culpa del gobierno cubano. (Estados Unidos) miente una y otra vez sin ningún pudor, con una desfachatez alarmante, sin presentar una sola evidencia que sustente sus afirmaciones”, escribió en su cuenta de X. 

“La culpa es de quienes ordenan cerrar todos los accesos a recursos materiales y financieros. ¿O acaso se suspendió la orden ejecutiva del 29 de enero del 2026 que penaliza con aranceles irracionales a cualquier país que provea de combustible a Cuba? ¿Cómo entender entonces que el Departamento del Tesoro siga restringiendo los envíos de combustible a Cuba en sus sistemáticas actualizaciones?”, añadió el mandatario. 

“Solo mentes muy retorcidas podrían negar ante el mundo ese castigo colectivo que se ejerce contra todo un pueblo y ya se va convirtiendo en acto de genocidio. Ha sido la práctica de ese imperio, armar guerras y exterminar pueblos sobre la base de la mentira”. 

“Hechos y no palabras son las respuestas que Cuba y el mundo reclaman. Quiten el bloqueo y vamos a ver a cómo tocamos”, finalizó.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/20/mundo/presidente-cubano-denuncia-que-bloqueo-es-acto-de-genocidio-y-condena-acusacion-contra-raul-castro

Un siglo por la identidad de la nación

 Madeleine Sautié

El aplauso sostenido tras la lectura de poemas propios a cargo de la poeta, ensayista y académica de número Nancy Morejón, fue la primera emoción visible, entre las muchas apreciadas durante el acto de celebración por el Centenario de la Academia Cubana de la Lengua, ACuL, que tuvo lugar este 19 de mayo, en el Aula Magna de la Universidad de San Gerónimo, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad.

En presencia de los embajadores Francisco Javier Hergueta Garnica, de España; Miguel Díaz Reynoso, de México, y Gonzalo Flavio Guillén Beker, de Perú (en Cuba), Jorge Fornet, director de la ACul, y miembros de la entidad, se desarrolló la conmemoración, a la que enviaron mensajes de felicitación, entre otras personalidades, Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española.

En palabras primiciales, la académica Lydia A. Castro recordó que «un día como hoy, la Real Academia Española sancionó formalmente la creación y composición de nuestra academia», cien años «en el empeño sin pausa de transitar un larguísimo, agreste y siempre creador camino de contribución a la identidad de la nación con el estudio y cuidado de la letra y el espíritu de la variedad cubana del español».   

Recordó con toda justicia «a los que plantaron la semilla», en referencia a los fundadores, tales como Fernando Ortiz, José María Chacón y Calvo y Enrique José Varona, entre otros, y destacó que «exaltar y dar fe de vida de lo mejor de nuestra cultura literaria e investigar desde la lingüística y la lexicografía nuestra lengua serán siempre las tareas de primer orden de nuestra corporación».

«Deseo otros cien años de vida y prosperidad a la institución», expresó en su alocución Hergueta Garnica, quien manifestó su gran satisfacción por presenciar este jubileo, y tras exhortar a seguir contribuyendo en la unidad del idioma, que es «nuestro hogar» y asegurar que en España se ha aprendido mucho de la ACul, recomendó también trabajar en los retos que tenemos.

Por su parte, Díaz Reynoso consideró un honor participar en la conmemoración y recordó, junto a otras hermosas anécdotas y alusiones a figuras descollantes de las letras españolas, momentos trascendentales que lo unieron a la Academia cubana, cuando presenció en la casona de 19 y E, en el Vedado, en la que vivía la poetisa Dulce María Loynaz, entonces directora de la institución, el ingreso a la Academia Cubana de la Lengua del doctor Eusebio Leal Spengler.

Como un verdadero encuentro con la Historia, se vivieron las palabras pronunciadas por Fornet, para dar cierre el acto. En su análisis, recordó que «cuatro siglos, treinta y tres años, seis meses y veintisiete días después de la entrada del nombre de Cuba en los registros de la lengua que entonces solo podía llamarse castellana, ocurrió el hecho que nos reúne hoy: el 19 de mayo de 1926, la Real Academia Española oficializó la fundación y composición de la Academia Cubana de la Lengua.

«Tal reconocimiento fue relativamente tardío si se considera que en el siglo xix (específicamente entre 1871 y 1887) habían sido fundadas las academias de Colombia, Ecuador, México, El Salvador, Venezuela, Chile, Perú y Guatemala. Tuvieron que pasar casi cuatro décadas para que otros ocho países (Costa Rica, Filipinas, Panamá, Cuba, Paraguay, Bolivia, República Dominicana y Nicaragua) vieran nacer sus propias academias en los años que median entre 1923 y 1928. A partir de 1931 se incorporarían de forma más esporádica las restantes (Argentina, Uruguay, Honduras y Puerto Rico), hasta que en 1973 y 2013 se constituirían, respectivamente, las Academias Norteamericana y Ecuatoguineana de la Lengua Española».

 Más adelante refirió que «no sería sino hasta la noche del 2 de octubre del propio 1926, sin embargo, cuando se reunieron en la sede de la Academia de la Historia de Cuba, en lo que había sido el Palacio O’Farrill, y “con objeto de celebrar sesión para constituir la Academia Cubana [de la Lengua]”, algunos de sus dieciocho fundadores. (…) No es difícil imaginar lo ocurrido aquella noche. Habría en el ambiente, pese a la sobriedad del escenario y los escasos asistentes, el aire de entusiasmo de los momentos fundacionales».

En la ocasión –continúa Fornet–, Varona explicaba la importancia que tenía para la Isla la constitución de esta Academia, debido a la necesidad de velar por la conservación y pureza de nuestro idioma, que iba ya adquiriendo tendencias y fisonomías especiales. Y de esta forma iniciaba su rumbo la Academia Cubana de la Lengua. 

Otro elemento apuntado por el orador, asegura que «en los cien años transcurridos desde los tiempos de Varona y Ortiz hasta hoy, la Academia ha reunido a parte de los más notables escritores y estudiosos de la lengua y la literatura, historiadores, docentes y, en general, reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano», y remarcó como algo esencial para la vida académica, la entrada del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, a cuya gestión se debe la sede de la ACuL, en el propio edificio de Santo Domingo.

Imposible para Fornet, dejar de mencionar a Roberto Fernández Retamar, uno de los directores de la Academia Cubana de la Lengua, quien, en acto celebrado por el aniversario ochenta y cinco de la ACuL, aludió «a la reticencia de prestigiosas figuras a formar parte de las academias en general. Mencionaba, en el caso nuestro, a Cintio Vitier y Fina García Marruz, quienes nunca aceptaron la condición de académicos, y rememoraba que en una conversación con Antón Arrufat “nos preguntamos si José Lezama Lima y Virgilio Piñera hubieran ingresado en la Academia. Concluimos, creo recordar, que debíamos comportarnos como si lo hubieran hecho”. Me parece una sabia conclusión, así que propongo que nos comportemos como si Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Juan Marinello, Eliseo Diego, José Soler Puig y muchos otros hubieran sido miembros plenos de esta Academia, sin olvidar añadir como académicos correspondientes a tantos ilustres que terminaron sus vidas fuera de Cuba», aseveró.

Hacia sus últimas palabras, Fornet destacó que «ha coincidido la celebración de este centenario con circunstancias excepcionales. A nuestras consabidas estrecheces económicas se suma el asedio al país por parte de los «bárbaros fieros» a los que aludía Darío en su poema Los cisnes, de Cantos de vida y esperanza, el mismo en que –lo recordarán bien– se resistía a la idea de que tantos millones de hombres habláramos inglés. (…). Pero no tenemos previsto acogernos a esa reposada opción, ni nada impedirá que celebremos este centenario de manera digna».

Fornet se refirió al programa previsto para la celebración del centenario, que incluye, entre muchas otras propuestas, lecturas de poesía, debates sobre el arte de narrar, diálogos en torno a las relaciones entre historia, lengua y literatura, acercamientos a fundadores y otros académicos notables, paneles en torno a temas lingüísticos, y hasta discusiones sobre qué son y para qué sirven las academias, informó.

Todo ello forma parte del interés y del deber de la ACuL de tomar parte activa en la vida cultural del país, de no renunciar a ese espacio vital, indisoluble del sentido de nuestra existencia, aseveró.

https://www.granma.cu/cultura/2026-05-19/un-siglo-por-la-identidad-de-la-nacion-19-05-2026-16-05-46

martes, 19 de mayo de 2026

José Martí, el ejemplo irradiante

Dra. C. Marlene Vázquez Pérez

Para los cubanos el 19 de mayo es un día sagrado. Con la conmemoración de la caída en combate de Martí, se renuevan ese día los votos de fidelidad a la memoria del Apóstol y a la Patria. La efeméride se multiplica en el respeto y la gratitud de cada cubano digno, dispuesto a seguir su ejemplo. Pensemos su mausoleo en Santa Ifigenia del mismo modo en que escribió él respecto al deceso de otro grande de Cuba, Antonio Bachiller y Morales: “Pero estas tumbas son lugares de cita, y como jubileos de decoro, adonde los pueblos, que suelen aturdirse y desfallecer, acuden a renovar ante las virtudes, que brillan más hermosas en la muerte, la determinación y la fuerza de imitarlas”.

Este año la fecha está enmarcada por circunstancias especialmente difíciles debido al endurecimiento del bloqueo que sufre el pueblo cubano desde hace más de seis décadas, y a las difíciles condiciones de existencia cotidiana de quienes vivimos en Cuba. La amenaza real de una agresión armada por parte del gobierno de los Estados Unidos pende sobre la Isla, dándole una vez más la razón a Martí y a sus previsiones sobre la voracidad y el espíritu conquistador del insaciable vecino. 

Hoy no vale lamentar una vez más la pérdida prematura de su vida, y sí pensar su partida física de la manera en que él concibió el cese de la existencia terrenal: “Otros lamenten la muerte necesaria: yo creo en ella como la almohada, y la levadura, y el triunfo de la vida”.2

La capacidad fecundante de su legado es indudable en el presente, y persiste por encima de los años transcurridos desde su caída en combate. Repasar sus textos relativos a la Conferencia Panamericana (1889) y a la Conferencia Monetaria (1891) nos ayuda a entender mejor los orígenes de la agresividad de los Estados Unidos respecto a Nuestra América y también hacia la Humanidad. Sorprende el alcance visionario de Martí, su manera de comprender las contradicciones internas del país norteño, de avizorar los peligros que desbordan hoy todo el absurdo imaginable, de encontrar las “razones ocultas” en las propuestas “amigables” del “pueblo pelirrubio” en el ápice de su movimiento expansionista hacia Nuestra América. 

Estamos conmemorando el aniversario 135 de la Conferencia Monetaria. Los textos que escribió Martí sobre el cónclave, en el que participó directamente como delegado por Uruguay, conservan hoy una actualidad palmaria. 

El primero de ellos fue el Informe de la Comisión creada para elaborar las conclusiones de la cita, leído por Martí el 30 de marzo de 1891, en español e inglés. Aunque la conferencia no aprobó las propuestas de los Estados Unidos respecto a la adopción de una moneda única, aduciendo que no había llegado el momento oportuno, y recomendó continuar los debates en conferencias futuras, cuando existiesen mejores condiciones, el texto expresa consideraciones interesantes desde el punto de vista político y diplomático, de absoluta utilidad aquí y ahora. Sus presupuestos teóricos apuntan hacia la construcción de un mundo de paz, regulado por la diplomacia y el diálogo como horizontes utópicos. Son atendibles los siguientes fragmentos del informe, que debe ser leído completo para tener una dimensión real de su alcance: 

No ha de haber prisa censurable en provocar, ni en contraer entre los pueblos, compromisos innecesarios que estén fuera de la naturaleza y de la realidad. Ni han de negarse los pueblos, por reparos pueriles, a tratar unidos cuantos asuntos tiendan a fomentar, por el cambio amistoso de las ideas, y el creciente conocimiento y respeto mutuos, los intereses legítimos, cuyo comercio natural asegura, en vez de comprometer, la paz de las naciones.3

Como puede apreciarse, el fragmento citado atañe a los acuerdos tomados prematuramente, sin el examen detenido e imprescindible. El segundo se dirige a otras consideraciones, relativas a la colaboración amistosa y al respeto y cortesía indispensables entre los individuos y las naciones: 

Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos. Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios. Los pueblos todos deben reunirse en amistad y con la mayor frecuencia dable, para ir reemplazando, con el sistema del acercamiento universal, por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema, muerto para siempre, de dinastías y de grupos.4

Ese párrafo puede ser leído como un llamado a la creación de una comunidad de naciones unidas o algo parecido, capaz de poner coto al derecho de conquista y demás prácticas neocolonizadoras, con lo cual se adelantaba en décadas a la práctica del derecho internacional. 

Veamos seguidamente su artículo “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América”, publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, en mayo de 1891. Luego de exponer brevemente los antecedentes de la Conferencia, convocada por los Estados Unidos, los cuales concluyeron declarando que la moneda de plata era solo “un sueño fascinador”, afirmó Martí de manera aleccionadora: 

A lo que se ha de estar no es a la forma de las cosas, sino a su espíritu. Lo real es lo que importa, no lo aparente. En la política, lo real es lo que no se ve. La política es el arte de combinar, para el bienestar creciente interior, los factores diversos u opuestos de un país, y de salvar al país de la enemistad abierta o la amistad codiciosa de los demás pueblos. A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas.5

Esa definición de lo que debe ser la política sana e inteligente, tanto hacia el exterior como a lo interno de las naciones, constituye un aporte sustantivo, digno de figurar en los programas de estudios de las carreras dedicadas a las relaciones internacionales. Además, es una lección de cautela y modos de hacer no solo para políticos en ejercicio, sino para todos aquellos ciudadanos preocupados en construir mejores países. 

Son notorios sus llamados a la responsabilidad y dignidad de los jefes de estado en Nuestra América, toda vez que advertía desde hacía tiempo las apetencias de los Estados Unidos, ya materializadas en conflictos bélicos, como la guerra contra México (1846-1848), que costó al país azteca la pérdida de cuantiosos territorios, y ahora en las maniobras de las conferencias y tratados comerciales leoninos: 

Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista ignorante y deslumbrado, podrá celebrarlo sin juicio la juventud prendada de las bellas ideas, podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria, el que vigila y prevé, ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter del pueblo que convida y el del convidado, y si están predispuestos a la obra común por antecedentes y hábitos comunes, y si es probable o no que los elementos temibles del pueblo invitante se desarrollen en la unión que pretende, con peligro del invitado; ha de inquirir cuáles son las fuerzas políticas del país que le convida, y los intereses de sus partidos, y los intereses de sus hombres, en el momento de la invitación. Y el que resuelva sin investigar, o desee la unión sin conocer, o la recomiende por mera frase y deslumbramiento, o la defienda por la poquedad del alma aldeana, hará mal a América.6

El clímax de su alerta en este artículo respecto al peligro que representaban –y representan– los Estados Unidos para la Patria grande, está dado en el siguiente fragmento, que parece escrito en el presente. Las nociones jurídicas del país norteño aparecen despojadas de toda ética, y se patentiza de manera directa el supremacismo blanco y el racismo de aquella sociedad: 

Creen [los Estados Unidos] en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: “esto será nuestro, porque lo necesitamos”. Creen en la superioridad incontrastable de “la raza anglosajona contra la raza latina”. Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están formados, principalmente, de indios y de negros. Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más […] ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?7

Las preguntas retóricas conque cierra el párrafo para mover al lector a la reflexión y a la respuesta negativa, son interrogantes permanentes para todos los pueblos del sur del Río Bravo. Corresponde a nuestros gobernantes y ciudadanos garantizar la soberanía de las naciones, mantener la dignidad y la defensa y fortalecimiento de nuestras culturas y territorios frente al agresor: ese será, hoy y siempre, el mejor homenaje a José Martí. 

1 JM: “Antonio Bachiller y Morales”, Obras completas, edición crítica (OCEC), t. 31, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2025, p. 72.

2 JM: Discurso pronunciado el 27 de noviembre de 1891, en Tampa, conocido como Los Pinos Nuevos, Obras Completas (OC), t. 4, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 283.