jueves, 18 de abril de 2019

Estados Unidos contra Cuba, para variar

Por Rosa Miriam Elizalde

Aunque nadie lo creyó ni lo cree en Cuba, el fake news del supuesto ataque a diplomáticos en La Habana con la pistola mágica de James Bond, acertó en la opinión pública estadunidense.

En las tendencias de búsquedas de Google (Trends), el término sonic attack (ataque sónico) no existía en el interés de los estadunidenses hasta el 9 de agosto de 2017. Ese día el Departamento de Estado develó la fábula de las agresiones a diplomáticos de Estados Unidos (EU), dos funcionarios fueron expulsados sorpresivamente de la embajada de Cuba en Washington y medios y redes se enzarzaron en demandas de relatos conspiranoicos para intentar explicar sospechas infundadas. Pocos después, EU cerró su consulado en La Habana.

Decenas de científicos han reclamado evidencias de una trama que desafía las leyes de la física. Hasta hoy brillan por su ausencia, pero Google Trends nos dice que "ataque sónico” sigue asociado con noticias sobre la isla originadas en Estados Unidos y que la mayoría de quienes siguieron los insólitos despachos sobre Cuba, no se ha enterado de los desmentidos.

La dictadura mundial naturaliza el disparate y adormece lo sentidos, como lo hizo en los días de las "luces sobre un fondo verde”, la primera transmisión en directo por televisión de una guerra que encubrió la matanza en Irak. Tom Johnson, presidente de CNN durante la primera guerra del Golfo en 1991, relató a la Atlanta Magazine que Ted Turner le dio carta blanca presupuestaria para cubrir el conflicto: “Gasta lo que creas necesario, amigo”.

Como se sabe, en la era de las redes se invierte infinitamente más de lo necesario para dominar la conversación social y destruir la confianza o sembrar dudas, principios básicos de la intoxicación informativa. Si así no fuera, ni Google ni Facebook serían los pulpos que son. Lo extraordinario es que en la transmutación de la retórica de las “armas de destrucción masiva” a los “ataques sónicos” participan los mismos actores de antaño, pero sin una gota de la gracia que alguna vez tuvo James Bond.

John Bolton, uno de los arquitectos de las mentiras que condujeron a la guerra en Irak en 2003 y que inventó entonces sin éxito que Cuba producía “armas biológicas”, en noviembre pasado aseguró que La Habana había cometido “ataques despiadados” contra la embajada de Estados Unidos, falsedad que ha repetido sin pudor este miércoles. Ha sido él, también, uno de los cerebros de al menos cuatro grandes paquetazos contra Cuba en los pasados meses. De diciembre a abril se amplió la llamada “lista restringida” de empresas cubanas con las que pueden relacionarse comercialmente los estadunidenses; castigaron a navieras que transportan petróleo entre la isla y Venezuela, y pusieron fin a un acuerdo con las Grandes Ligas.

Ayer, en el Hotel Biltmore de Miami, Bolton llevó a extremos imposibles el discurso de odio contra la troika (Venezuela, Nicaragua y Cuba) y reiteró la decisión, entre otras medidas, de dotar de máximo alcance a la ley del bloqueo a Cuba, la Helms-Burton. Hasta ahora un artículo secundario dentro de esta ley de 1996 había sido suspendido cada seis meses por los presidentes de Estados Unidos, incluido Donald Trump, para evitar el caos de litigar contra empresas de países aliados que tienen inversiones en Cuba y ocupan inmuebles que podrían haber pertenecido hace 60 años a un estadunidense.

A partir del 2 de mayo próximo se aplicará a plenitud la Helms Burton no para la alegada “protección” de antiguos propietarios, sino para asfixiar más al pueblo de Cuba. Quien hurgue un poco en el pasado comprobará que cuando triunfó la Revolución, el gobierno caribeño llegó a acuerdos de compensación con Reino Unido, Canadá, España y otros países, salvo con Estados Unidos, porque se negó a cualquier entendimiento mientras, en secreto, planificaba la invasión por Playa Girón en 1961.

“Tras secuencia frenética de mentiras, lo que la pandilla Bolton intenta hacer es simplemente equivocado y peligroso para los intereses de ambos países. Tratan de presentar a Cuba como una amenaza, pero todos saben que Cuba No Es Lo Que No Es”, reaccionó en Twitter la subdirectora de Estados Unidos de la cancillería cubana, Johana Tablada.

Aunque el nuevo latrocinio no cambiará demasiado el panorama de dificultades que ha supuesto esta ley y otras sanciones impuestas por décadas contra la isla, que un juececillo cualquiera pueda acusar de “tráfico con propiedades confiscadas” a empresas e individuos de Canadá y Europa, es un escandaloso monumento a la extraterritorialidad de las políticas de Estados Unidos, no tiene antecedentes en la historia de la jurisprudencia y sumerge toda soberanía bajo “la costra tenaz del coloniaje” que exigía limpiar de una buena vez el poeta y líder antimperialista Rubén Martínez Villena.

Estados Unidos consagra que todo territorio ajeno es tierra propia, incluido el de sus más incondicionales aliados, y lo hace con un coctel de mentiras, abuso de poder, avaricia y prepotencia. Para variar.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/04/18/opinion/015a2pol

domingo, 14 de abril de 2019

La ley Helms-Burton: Una historia silenciada

por Ricardo Alarcón de Quesada

LA TRAMPA

Desde que comenzó este año el Departamento de Estado norteamericano ha emitido varios anuncios sobre la suspensión parcial de la aplicación de algunos aspectos de un capítulo de la llamada Ley Helms-Burton. Lo ha hecho con el estilo tramposo, fraudulento, característico de los actuales gobernantes, con la clara intención de crear incertidumbre y confusión, propósito para el cual cuentan, como es habitual, con los medios que se supone debían dedicarse a informar.

Ante todo hay que decir que en rigor se trata de un aspecto secundario de la mentada Ley, adefesio pseudojurídico que viola groseramente el Derecho Internacional, cuya ilegalidad y agresividad en nada cambian, apliquen o no la tan cacareada suspensión. Se trata de abrir o no, ahora, la posibilidad de presentar demandas ante tribunales norteamericanos por actos realizados fuera de su jurisdicción, en este caso en el territorio de la República de Cuba. Como quiera que tales litigios pudieran afectar a empresas extranjeras con inversiones en la isla, el asunto provocó el rechazo de otros países y condujo a que la Unión Europea presentase en 1996 una denuncia formal ante la Organización Mundial de Comercio. El asunto se selló entonces cuando Washington se comprometió a suspender la acción ante sus tribunales lo cual han hecho, religiosamente, cada seis meses Clinton, W. Bush, Obama, incluso Trump.


Fue un ejercicio repetido durante más de veinte años hasta que el pasado 16 de enero se anunció que esta vez la suspensión sería por 45 días. Cuando tal plazo se venció en marzo hicieron saber que lo prorrogarían por otros 30 días aunque agregando que a partir del 19 de ese mes permitirían la presentación de demandas ante sus Cortes contra unas 200 empresas cubanas arbitrariamente incluidas en una lista confeccionada por Washington. Nuevamente en abril extendieron el plazo por dos semanas, hasta el primero de mayo manteniendo la excepción contra las entidades cubanas.

Ya en 1996 Fidel Castro había anticipado que la cláusula suspensiva era una “tomadura de pelo”. Desde el pasado enero, veintitrés años después, el señor Pompeo aparece, en pose dubitativa, “deshojando la margarita” burlándose de todo el mundo, especialmente de sus aliados europeos convirtiendo en papel mojado el compromiso suscrito con ellos.


Este rejuego sirve, sobre todo, para desviar la atención de lo fundamental, aquello de lo que apenas se habla y a lo que quisiera referirme confiando en la benevolencia de los lectores de Por Esto!


La Helms-Burton tiene cuatro Capítulos o Títulos. El Primero convierte en Ley todas las medidas, que hasta entonces eran decisiones ejecutivas y conforman el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba y lo amplían y tratan de extenderlo por todo el planeta. La infame política, así codificada, sólo podría ser eliminada por una decisión de ambas Cámaras del Congreso.


El Segundo describe, con cierto nivel de detalle, lo que ocurriría a partir de la hipotética derrota de la Revolución cubana como consecuencia de la guerra económica. Habría lo que llaman “período de transición” durante el cual se produciría el desmantelamiento de todas las instituciones de la sociedad cubana y el país quedaría bajo total dominio norteamericano. Para que nadie pueda dudarlo el proceso estaría dirigido por un funcionario norteamericano designado por el Presidente de Estados Unidos al que la Ley pudorosamente denomina Coordinador para la transición en Cuba. Este verdadero procónsul fue designado por W. Bush aunque nunca llegó a cumplir su encomienda en la isla. Tuvo que dedicarse a promover fuera de Cuba el Plan para la transición que Bush, cumpliendo con la Ley, presentó al Congreso en 2004 y en una versión ampliada en 2006 y que nadie ha derogado.


A todo lo largo del Título II se repite con machacona insistencia que para la eliminación del Bloqueo y las futuras relaciones con una supuesta Cuba post-revolucionaria una condición indispensable será la devolución de sus propiedades a quienes las perdieron el primero de enero de 1959 (tema al cual deberé regresar más adelante).


Hasta aquí, con el Título I y el Título II, la Helms-Burton es un texto que pisotea el Derecho Internacional de punta a cabo. Su carácter extraterritorial es más que obvio pues el archipiélago cubano no forma parte del territorio bajo la jurisdicción de Washington.


En adición a lo antes expuesto la Helms-Burton agregó un Título III que establece la posibilidad de promover acciones legales ante tribunales norteamericanos contra empresas o personas que usen de cualquier modo propiedades reclamadas por quienes, alegadamente, eran sus dueños o sus descendientes. Este Título incluye un artículo que permite al Presidente suspender el inicio de tales acciones por períodos semestrales, tema al cual dediqué la parte inicial de este escrito.


Finalmente el Título IV, aplicado ya en varias ocasiones, niega el visado para entrar a Estados Unidos a empresarios y a sus familiares que utilicen propiedades objeto de reclamación.


La Helms-Burton recuerda la advertencia que muy temprano nos hiciera Carlos Manuel de Céspedes. El Padre de la Patria cubana, en 1870, descubrió que “el secreto” de la política norteamericana era “apoderarse de Cuba”. Gracias a Helms y a Burton los designios del Imperio aparecen a la luz del día. Que puedan hacerlos realidad es, desde luego, algo bien diferente. Desde Céspedes hasta Fidel los cubanos han demostrado que sabrán luchar hasta el fin y que jamás volverán a ser esclavos de nadie.


EL REGRESO DE BATISTA

Una vez que hubiesen conseguido la imaginaria derrota de la Revolución cubana, quimera siempre perseguida por el Imperio, la isla entraría en una etapa de transición que debería desembocar en un Gobierno “democrático” aceptable y aprobado por Washington. Para asegurarlo el Presidente de Estados Unidos designaría un Procónsul que conduciría la descomunal tarea de deshacer todo el sistema político, económico y social edificado en Cuba por más de medio siglo. La descripción minuciosa de ese proceso está en el Título II de la Helms-Burton y en el Plan Bush.

Hay un elemento constante que acompaña todo el recorrido desde la ocupación del país, su “tránsito” hacia la “democracia” y más allá, hasta un porvenir indeterminado, una “condición indispensable” para levantar el bloqueo y para las relaciones futuras incluso con un Gobierno “democrático” made in USA: Ese elemento clave, decisivo, sería la cuestión de las propiedades reclamadas por individuos de origen cubano que hoy ostentan la ciudadanía estadounidense. Lo dice la Ley, una y otra vez, con todas las letras, para que lo entienda cualquiera: “La devolución de las propiedades” a quienes las perdieron “el primero de enero de 1959”. Vale la pena detenerse en este punto pues permite descifrar la esencia del engendro disfrazado de Ley.

El primero de enero de 1959 el tirano Fulgencio Batista se fue de Cuba tras delegar el mando en el General Eulogio Cantillo que se pasó la jornada tratando de conformar una Junta cívico militar. Con el dictador se fueron sus colaboradores más cercanos y muchos otros comprometidos con el régimen derrocado siguieron el mismo camino en vuelos organizados por Cantillo y la Embajada yanqui durante todo ese día.

Ese primero de enero Fidel Castro convocaba desde Oriente a la huelga general revolucionaria contra la Junta golpista que encabezaba Cantillo y duró hasta el día 5. Hubo manifestaciones populares y enfrentamientos con bandas armadas batistianas. El Ejército Rebelde avanzaba, en el Este y en el Centro hacia zonas controladas todavía por fuerzas del viejo régimen. Ese día no fue promulgada ninguna medida nacionalizadora o revolucionaria por la sencilla razón de que el movimiento revolucionario aún no había llegado al poder. La entrada victoriosa de Fidel en La Habana no se produciría hasta el 8 de enero.

Lo que se produjo el primer día del año 59 fue la fuga de asesinos, torturadores, politiqueros corruptos y otros cómplices del régimen depuesto. En su estampida dejaron atrás, abandonaron, numerosas propiedades muchas de las cuales, por cierto, eran fruto del robo, la malversación y otras ilegalidades. Esas propiedades incluían grandes latifundios, fábricas, centrales azucareros, edificios de apartamentos y residencias particulares.

Desde aquella fecha se pasaron el tiempo añorando el momento en que el Ejército yanqui invadiese Cuba y les devolviese todo. Seis décadas después ahora son sus descendientes los que sueñan adueñarse nuevamente del país. La Ley Helms-Burton es su gran “victoria”.
Finalmente lograron que el gobierno de Estados Unidos –Congreso y Administración– convirtieran su delirante empeño por regresar al pasado en la pieza central de la política hacia Cuba.

Hay algo que suele olvidarse y que, sin embargo, se debe subrayar. Los que emprendieron la fuga aquel enero no se fueron con las manos vacías. Antes de irse saquearon el tesoro de la República, vaciaron las reservas del Banco Central y se llevaron los recursos que sustentaban el valor del peso cubano. The New York Times calculó el robo en casi 500 millones de dólares de la época y dedicó a este asunto un editorial en el que afirmaba que en esas condiciones ningún gobierno podría sostenerse y gobernar.

No sólo a Cuba no le fue devuelto ni un céntimo sino que además la Administración Eisenhower se negó a otorgar un préstamo para aliviar la crítica situación. Todo esto sucedía antes que Fidel asumiera la jefatura del gobierno y se adoptasen las primeras medidas revolucionarias.

A veces los eruditos discuten acerca de la fecha en que se inició el bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba y las razones para fundamentarlo. La verdad histórica es que esa guerra económica comenzó en la madrugada del Primero de enero de 1959 y si se llevasen a cabo las pretensiones de la mafia anexionista-batistiana no terminaría nunca.

BISNIETOS AL ATAQUE

El plan para hundir a Cuba otra vez en el pasado no surge solo del pensamiento ultraconservador de la derecha anglosajona. Lo impulsan quienes se pasaron la vida delirando acerca del regreso. Pero no se limitaron a soñar. Mantuvieron sus viejas organizaciones o crearon otras, ellos o sus descendientes, para tratar de alcanzar su objetivo.

Un ejemplo es la Asociación de Hacendados de Cuba en el exilio que antes del triunfo revolucionario agrupó a los grandes terratenientes y propietarios de centrales azucareros que imaginan podrán recuperar mediante una Ley de la que han sido principales propulsores.

En estos momentos la Asociación está presidida por Nicolás Gutiérrez Castaño, a quien sus allegados llaman Nicky, que nació en Costa Rica y nunca ha visitado Cuba, pero es uno de los principales reclamantes. Según él habría que devolverle buena parte de la ciudad de Cienfuegos y las grandes extensiones de tierras que llegan hasta la ciudad de Santa Clara incluyendo dos centrales azucareros y otros bienes e intereses en otras partes del país.
Nicky ha asumido el papel de heredero del grupo Castaño fundado por su bisabuelo, Nicolás Castaño Capetillo, un vizcaíno que se instaló en Cienfuegos en 1849 y trabajó como ayudante de una bodega y en otros empleos menores. Fue un activo defensor del dominio colonial español en cuyo Cuerpo de Voluntarios llegó al grado de teniente. La guerra de los Diez Años dio un giro radical a su existencia.

El Gobierno colonial decretó la confiscación, sin compensación, de las propiedades de los patriotas cubanos que participaron en la lucha por la independencia nacional, medida que condujo a la pobreza a quienes abandonaron sus riquezas para pelear junto a los esclavos y los humildes por la emancipación nacional y social.

Para instrumentar esa política en Cienfuegos fue creada en marzo de 1871 la Junta de Bienes Embargados de la que fue miembro nuestro personaje (el bisabuelo) quien al concluir la guerra ya no era un simple empleado sino alguien que era saludado como “Don Nicolás”. Él y otros se enriquecieron despojando a los patriotas de sus propiedades llegando a ser considerado, en los primeros años de la República, como uno de los hombres más ricos de Cuba.

De esa manera tramposa y al amparo del colonialismo del que fue siempre fiel servidor, Don Nicolás se hizo de lo que ahora el bisnieto pretende “recuperar” para sí. Su propósito implicaría despojar a miles de familias de Cienfuegos y Santa Clara y a incontables pequeños campesinos y cooperativistas de sus viviendas y de las tierras que son suyas como fruto de las leyes y la obra de la Revolución.

Pero hay algo más. Como abogado que es, Nicolás Gutiérrez Castaño tuvo una destacada participación en la elaboración de la Helms-Burton pero también su bufete se ha dedicado, desde 1996, a asesorar a los reclamantes que acuden a él en busca de servicios que, sospecho, no son gratuitos.


Cada vez que puede insta a Washington a aplicar completamente, en todos sus aspectos, un texto que él sabe que es ilegal pero también le permite llenar su bolsa. Después de todo es una tradición familiar.

Fuentes: https://www.poresto.net/2019/04/11/la-ley-helms-burton-una-historia-silenciada/
                 https://www.poresto.net/2019/04/12/el-regreso-de-batista/

miércoles, 10 de abril de 2019

Causas y Azares

Por René Rodríguez Rivera

Me bajé del omnibus en la intersección de las avenidas Infanta y Carlos III; caminé por Infanta hasta San Lazaro, para llegar a mi casa del 1111 de San Lázaro, donde vivía con una tia. Al doblar la esquina, dos hombres me introdujeron bruscamente en un auto de color gris. Iba el chofer, un hombre a su lado, y los dos que me agarraron se  sentaron a ambos lados de mí, en el asiento posterior. No hablaron conmigo ni yo me atreví a preguntar. El auto tomó por la avenida 23 y luego por la 51. Al fin se detuvo a la entrada del Hospital Militar de Marianao. Miré a la izquierda; vi un edificio gris con un letrero que decia: Sevicio de Inteligencia Militar (me sentí como mareado). Me introdujeron allí y me llevaron por un pasillo hasta una de las celdas del sótano. En la celda había un camastro de hierro, en una de las esquinas una letrina y una llave de agua; del techo colgaba un bombillo iluminado. Me dejaron allí, sin hablar conmigo ni media palabra.

Al anochecer introdujeron por debajo de la puerta un plato metálico con arroz blanco y con lo que parecía ser picadillo de carne; de más esta decir que no comí y que dormí intermitentemente. En la mañana –según supuse y comprobé despues, pues la celda solo tenía una minúscula ventana que al parecer daba hacia un patio interior– me llevaron por el pasillo hacia un local con una mesa con gavetas y dos sillas. Allí esperé un tiempo que me pareció interminable, hasta que entró un hombre de baja estatura, blanco, de fuerte complexión física –debía tener unos 60 años, más o menos– y con uniforme militar. Era el Capitán Bernardo Perdomo, Jefe en aquel momento del SIM, debido a que el Coronel Ugalde Carrillo se encontraba en operaciones en la Sierra Maestra, según me enteré posteriormente.

Se sentó frente a mi y me dijo: ¨Estás aquí detenido, por actividades antigubernamentales¨. Yo puse cara de incrédulo y dije: “Capitán, eso es falso”. Sin contestarme introdujo la mano en una gaveta y sacó un carnet con una foto de Roberto Lamelas Font*, asesinado semanas antes en Santiago. Me preguntó: “¿Lo conoces?”. Le dije que sí, que lo había conocido aquí en La Habana (lo que era mentira), y que habíamos ido dos veces a un Cabaret con unas muchachas (lo que tambien era mentira). En seguida me preguntó: “¿Cuándo regresaste de Santiago de Cuba?”. Eso sí me asombró realmente, porque yo no había ido a Santiago, cosa que le hice saber. Se puso de pie y me dijo suavemente: “Si no eres sincero conmigo, tendré que enviarte a Santiago, donde te está reclamando el coronel Salas Cañizares¨. Un estremecimiento me recorrió la espalda; Cañizares era conocido como “Masacre”, asesino de Frank País, William Soler y tantos otros revolucionarios.

Cuando los esbirros me introdujeron en el auto, una vecina que vio el hecho fue inmediatamente a avisarle a mi tía y esta llamó a su hermano Rafael, el único hermano de mi madre (las otras tres eran hembras). Rafael era un hombre con cierto poder, por las propiedades que tenía, y muy bien relacionado aquí en La Habana. Él comenzó inmediatamente a recorrer los organismos represivos: Fue a varias estaciones de policía, al Buro de Investigaciones y al final al SIM. Aquí comenzaron los azares favorables: resulta que en el año 1933 Rafael había combatido con el Capitán Perdomo contra la tiranía de Machado; ambos pelearon en el castillo de Atarés, donde ahora está la policia motorizada, y ambos pertenecían a un partido de derecha nombrado el ABC.

Mi tío le dijo al Capitán que yo" era un muchacho serio y decente" (¿?) y que no me metía en política. Perdomo le dijo que si yo cooperaba con él no me pasaría nada. Por supuesto que yo todo esto lo desconocia.

Lamelas me habia dicho, al partir para Santiago, que esperara a un compañero que vendría de Pinar del Rio con unas armas, y que los dos debíamos llevarlas a Santiago y que entonces nos enviarían a la Sierra. Pero aquel hombre nunca vino.

Cuando el Capitán me preguntó que cuándo había regresado de Santiago, comprendí que existia una delacion (un chivatazo).

Yo estudiaba y trabajaba en el hospital Psiquiátrico (Mazorra) e inmediatamente le dije a Perdomo: “Capitán, yo no miento; pueden ir a comprobar al Hospital, pues debo firmar diariamente un libro de entrada y salida”. Me miró como sin saber qué hacer y llamó a un individuo diciéndole: "Llévalo a su celda". Después pasó más de una semana, tiempo en el que no volvió a llamarme. Creo que hasta bajé de peso, porque en la práctica casi no comia. Debo decir también que no me dieron un solo golpe ni me maltrataron de palabra.

Una mañana me llevaron a la oficina y allí estaba Perdomo. Me dijo que me sentara y noté en su rostro un cambio. Me dijo: "Hemos comprobado que es verdad que no fuiste a Santiago", e  inmediatamente me enseñó una foto de un hombre joven y rubio. Me dijo, mientras escribía dos numeros en un papel: “Si en algun momento ves a este individuo, me llamas inmediatamente a estos números, para detenerlo”. Cogí el papel y me lo puse en el bolsillo de la camisa. El Capitán se levantó y me dijo: "Que esto te sirva de experiencia para que no te reúnas más con delincuentes". Inmediatamente ordenó que me llevaran a la calle y me dejaran en libertad. Un hombre me llevó hasta la puerta y me dijo: "Puedes irte". 

Lo hice lentamente y mirando a todos lados, pues temía que aquello fuera para matarme, como le había sucedido a otros. Llegué a la esquina y me monté en una ruta 23, que iba para el centro de la ciudad. La gente me miraba por mi ropa sucia y arrugada. De más está decir que nunca vi al pinareño, y si lo hubiera visto tampoco  hubiera llamado al Capitán.

Perdomo no fué condenado al triunfo de la Revolucion. El chivato fué fusilado en Santiago.

Estas son Causas y Azares. Lo que pasó después es otra historia.

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Lamelas, junto con otros compañeros, fue sido asesinado el 20 de mayo de 1957. Próximamente se cuplirán 62 años.

sábado, 6 de abril de 2019

#‎cubacontraelmaltratoanimal

Han tratado de tergiversar el sentido de esta noticia, de politizarla, de retorcerla y otras tonterías… Esto ocurre porque ningún órgano de prensa Estatal (que son todos) la ha publicado. Ni siquiera después que el Gobierno autorizó la marcha. 

Lamentablemente en algunos aspectos aún somos un homo al que le falta el sapiens. Sin embargo en otros, al parecer, adelantamos, pues se dice que se está trabajando en una Ley de Bienestar Animal. Bien hecho, si es así.

Lo cierto es que mañana domingo, a las 09:00 am, partirá del monumento a El Quijote, en 23 y J, Vedado, una marcha denominada “Cuba contra el maltrato animal”. Concluirá en el Cementerio de Colón.

Allí nos vemos.

#leydeprotecciónanimalencubaya

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Tres de la marcha





lunes, 1 de abril de 2019

Hoy hace medio siglo

















Puede que Leo tenga uno de la misma fecha. Él y yo fuimos los primeros en entrar al ICAIC, cuando todavía el GES era sólo un proyecto. Ambos veníamos del Instituto Cubano de Radiodifusión, en el que estábamos en nómina, aunque no nos designaban labores. Yo estuve largos meses sin cobrar. Recordaba que cuando Batista le llamaban “botella” a un sueldo regalado por el Estado, prebenda del antiguo régimen con sus acólitos. Claro que no era esa la intención con nosotros; se nos mantenía el sueldo por ser trabajadores de aquel organismo. No nos daban trabajo por disparates de la época.

Fue muy importante, para mi, la etapa que estaba comenzando aquel 1º de abril de 1969. Llevaba más de un año con demasiada libertad, sujeto sólo a mi guitarra y a quienes me prestaran atención. Era un vagabundo nocturnal peligrosísimo (miren la foto), pero aún iba en ascenso, no había llegado a la eclosión que fueron las noches y los días casi eternos de los carnavales de 1970.

Este año hace medio siglo de la creación del GES, que empezó a funcionar en noviembre o diciembre, mientras yo me balanceaba frente a las costas de Dakar, a bordo del motopesquero Playa Girón. Entré por la boca del Morro el 28 de enero del 70, pero aún me tomé unas semanas para comprender que debía levantarme temprano para asistir a clases. Fue una lucha titánica conmigo mismo, que nunca gané del todo, hasta que empecé a escribir mis canciones en papel pautado, cosa que le debo –nunca me cansaré de decirlo—a mi hermano y maestro Juan Elósegui.

En el GES tuve la segunda experiencia colectiva importante de mi vida. La primera fue las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde estuve haciendo servicio militar durante tres años y dos meses.

Qué de cosas se aprenden en las colectividades. Cómo hay que calmarse ante ellas y al mismo tiempo qué rebeldía constante. Qué difícil encontrar idiomas de fidelidades a veces tan opuestas. Pero vale la pena intentarlo.

Le mando un abrazo a todos los que compartimos aquella experiencia de la que creo que resultamos un tilín mejores. Incluyendo a los muchos que ya partieron.

sábado, 30 de marzo de 2019

Concierto 100 en los barrios*

Esta etapa de los conciertos en los barrios empezó de pronto un día, hace ya algunos años. Surgió de la invitación de este compañero, el Mayor José Álvarez López, que atendía a La Corbata, un barrio de realidades precarias. Aquella experiencia, que nosotros hicimos por solidaridad, resultó muy gratificante y por eso la quisimos repetir en otro barrio, y después en otro, y aquí estamos.

Personalmente nunca he visto estos conciertos como algo extraordinario; y es que, los compañeros de mi generación de trovadores, nos acostumbramos a tocar en los barrios, en las escuelas, en los centros de trabajo, en las prisiones, en todas partes.

También hay que decir que, cuando empezamos a vincular nuestro trabajo a la sociedad, teníamos nociones de experiencias parecidas. Uno de los poetas que más admiro, el andaluz Federico García Lorca, en los años 30 del siglo pasado, montó en un camión escenarios y actores, e iba por los campos llevándole a la gente teatro y poesía. Aquella experiencia se llamó La Barraca.

Otro antecedente tuvo que ver con la danza. La primera vez que yo asistí a una función de ballet no fue en un teatro sino en una calle, frente a la Universidad de La Habana, donde Alicia y Fernando Alonso llevaron el Ballet Nacional de Cuba.

Otro precursor fue el cine, que muchos campesinos de la Sierra Maestra y de otros lugares remotos nunca habían visto. Por eso cuando se fundó el ICAIC, hace por estos días 60 años, Alfredo Guevara mandó a subir en mulos las plantas eléctricas y los proyectores, y gracias a eso se empezaron a ver películas en las montañas.

Todos estos ejemplos, y seguramente otros que ignoro o se me olvidan, anteceden a esta experiencia de cantar sistemáticamente en los barrios, a esta gira que ha sido llamada interminable. Lo que quiero decir es que todo esto que hacemos ya estaba inventado.

Hoy, que esta etapa nuestra llega a 100 conciertos, es imposible no recordar y agradecer a los talentos de tantas disciplinas artísticas que nos han acompañado. Siento especialmente presentes a algunos amigos que partieron y que jamás nos abandonan, como el poeta y profesor Guillermo Rodríguez Rivera –que estuvo en La Timba–, como el escritor Jaime Sarusky –que vino a Cocosolo–, como el queridísimo actor Carlos Ruíz de la Tejera –que nos acompañó en Buena Vista–… Para colmo, el genial Santiaguito Feliú –que estuvo con nosotros en Mantilla y en tantas otras cosas—hoy cumple 57 años.

Siempre he preferido calidad, antes que cantidad. Eso es lo que siento que merece el pueblo. Por eso esta gira, en gran medida musical, se ha preocupado sobre todo por tener buen sonido. Así honramos las calidades expresivas de los artistas que nos acompañan. Siguiendo ese principio, hoy tenemos el gusto de presentar a una de las agrupaciones rumberas más importantes de ese arte: Yoruba Andabo.


*El lunes pondré el listado completo de los invisibles imprescindibles

INVISIBLES IMPRESCINDIBLES:

Producción:

Ivon Laws
Abel Díaz
Lázaro Frías
Wilfredo Cruz
Tania Canet
Yuliet Rojas
José Antonio Medina (Pepín)

Sonido:

Ulises Ariosa
José Saura
Adrián Milán
Guillermo Valdés
Yimpao Lao
             Andrés Ortega
Víctor Rodríguez
Camilo Núñez
Leonel Rodríguez
Mauricio Hernández
Richard Levis
Lázaro Hernández
Enrique Sevillano
Luis Felipe Chong
Robert Adams
Ricardo Serpa
Lázaro Savigne
Abel Barrera
Raidel Quiala
Juan Carlos Socarrás
Reynaldo Mc Cullok
Omar Leal
Antonio Fernández

Luces:

Ramón Comellas
Wilmer Comellas
Raúl Rodríguez
Denis Acosta
Arián Valdés

Tramoya:

Raúl Saura
Ariel Pichardo
Fidel Vega
Yaser Capote
Wilmer Nieto
Yoely Rodríguez
Arián Martínez
Osniel Martínez
Héctor Valdés
Javier Rodríguez
Andy Cuba
Juan Carlos Morell
Remberto Depestre
Reinier Sarduy
Esnoide Suárez
Yosvany Fernández
José de Armas
Lázaro Carvajal

Choferes:

Nelson Pérez Castañeda
Carlos Yanes
Ariel Ramos
Lázaro Hurtado
Erick Cepero
Mario Izquierdo
Isaac Abad
Alexei Laza
Juan García
Ariel Ramos
Ernesto Rivero
Iván Pérez
Juan José Cabrera
Leonel Andrés González
Manuel Heriberto Coss
Roberto Carmenate
Alberto Martínez
Cobey Santana
Jorge Ricardo Polledo
Carlos Briñas

          Aseguramiento:

Orestes Vasallo
Julio César Mena
Gerardo Estrada
Maykel Paneque
Richier Beausoleil
Maykel Laza
Dobri Figueroa
Osmel Oliva
Erick Moreno
Bárbara Hecheverría
Carlos Emilio Valdés
Rubén Sánchez
Daniel Fernández
Roberto Santiesteban
Lázaro Duarte
José Agramonte
Gabriel Sánchez
Oscar López

Andamio:

Michel Sobredo
Yusuán Menchaca
Eduardo Bravo
Yordanis Hidalgo
Leandro Fabré
Onisbel García
Leonardo Soriano
Daniel Castillo
Ernesto Alfaro
Daniel Manso
Darien Ruiz
Fabianne Martínez
Cristóbal Abreu

Planta Eléctrica:

Lázaro Carriera
Luis Miguel Leyva
Lázaro Díaz
Juan Beuie
Roberto Sánchez
Amaury Roque
Dariel Barrisote
Eduardo Miranda
Ernesto Pupo

         Sonido Unidad de Actos del Partido:
                       
Abel Yagüe
Miguel Morales
Mercedes Alonso

         Equipo de Filmación:

Alejandro Ramírez
Jorge Ricardo
Marcos Louit
Denise Guerra
Dunieska Castañeda
Mónica Rivero
Alain Martínez
Andy Ruíz
Mandy García
Daniela Muñóz
Lena Hernández
Claudia García
Fernando Fraguela
Claudio Peláez
Eduardo Sáenz
Ingrid Lobaina
Javier Labrador

         Equipo de Apoyo de Ojalá:

             Víctor Casaus (Centro Pablo de la Torriente)
             Marianela Dufflar
             Fotógrafos:
             Iván Soca
Gabriel Guerra Bianchini
Kaloian Santos

         Estudios Ojalá:

             Amín Blanco
Juan Mario Chávez
Olimpia Calderón
Ernesto Estrada  (Enzo)
Mirtha Almeida
Orlando Núñez
Lucy Romero
Patricia Ballote
Jorge Vega
Orlando Valdés
Rafaél González
Amelia Vázquez
Caridad Hernández
Frank Luis Velázquez
Ana Lourdes Martínez
Gerardo Mir
Manuel Alejandro Gil
Pavel Prendes
             Argelio González
Domingo Gil
Juan Sánchez
Liuvys Sánchez

Gobierno Provincia La Habana:
Cecilia Saldala

Cultura Provincia La Habana:
Celia Rosa Alonso

Instituto Cubano de la Música:
Osmany López

Agencia de Giras:
Diego Cañete
Ricardo Valladares

Centro Apoyo a Carnavales:
Georgina Cortés

             RTV Comercial:
             Adriana Moya 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Hace 43 años y dos días

         25 de marzo

         Hoy cumplimos un mes en Cabinda.
         Tengo deseos de hacer un resumen, pero no creo que pueda. Tanto ha sido el universo de vivencias, la diversidad y calidades de las emociones.
         Las personalidades más suigéneris están en los comandantes Espinosa, Acosta, Marino y Pérez Caso. Espinosa es taciturno, una especie de zorro positivo. Acosta, un rinoceronte bufando, en plena carrera. Marino es un tigre con alma de paloma. Pérez Caso es poeta, con gran necesidad de comunicación.
También están los callados, los que apenas figuran porque su grandeza está llena de modestia. Así es Alfonso Ortiz, también Gallo.
         Otro tipo de gente interesante es Jiménez, con quien la comunicación desde el primer momento es fluida y natural, como de siempre. La eficiencia de Lorenzo (“Caribbean Major”) y su camaradería. La recia sonrisa eterna de Marcos, el político de la agrupación A. El cubanismo afable del “Pachi”. La extraordinaria sencillez, llena de estallidos humanos y nobles del comandante “Quitafusíl”, Moracén. También “Bat-Man y Róbin”, el dúo dinámico de Bordón y Labrada. El corazón escondido de Ciro del Río. La responsabilidad de Ciro Berrios. La nobleza inefable de Boada.
§
         
         Hoy por la tarde, a la una, hicimos una actividad para los compañeros de la misión civil, donde hemos vivido. Después fuimos a buscar unos uniformes que Vicente llevó a arreglar más tarde. Mientras tanto me quedé solo un rato, e hice una Canción de Cualquier Soldado*. Lejos estaba de imaginar que mientras componía esa canción del que puede caer cumpliendo con su deber, estaban sucediendo dramáticos sucesos.
         Ciro Berrios, el comandante Ciro Berrios, quien con palabras llanas y  agradecidas nos hablara ayer en la despedida, el mismo que me dijo: “los que quedemos continuaremos esta fiesta en Cuba”, el Ciro de ojos nobles, el Berrios de hablar mesurado, cayó en una mina antitanque cerca de Massabi.
         El Mago, que se enteró antes que nosotros, fue y lo vio en el hospital. Tenía heridas en la cabeza y en un brazo, y estaba en estado de chock.
         ¿Qué se puede decir ante esto? ¿Sólo que es la guerra? ¿Con qué acción se desbaratan estas pérdidas? ¿Dónde hay palabras para jurar tan alto que se borre el dolor?
         Antier, cuando se suspendió nuestra actividad de despedida por la emboscada en que muriera un compañero, al escucharme una expresión triste, Ciro me puso una mano en el hombro y me dijo: “La vida continúa, compañero”.
§
         Ha muerto. Son las ocho.
         Algo de paradoja: Ovidio, su chofer, fue sustituido hoy por la mañana, por mal conductor. El nuevo chofer está en el hospital de Landana, también grave.
§
         Dice Bordón, que estuvo por aquí con Labrada, que hoy le tiraron a una tanqueta (BTR) en que iba Boada. El comandante respondió y cayó un bandido. El resto se fugó para la mata. Todas nuestras tropas en Cabinda han sido puestas en estado de alerta. Se ha prohibido estrictamente salir sin permiso de la ciudad.
         Apareció de pronto Tony Martin, con el que fuimos a la sección política, pero regresamos rápido. Aquello tiene un aspecto digno de este día triste.
         Hay orden de andar con arma larga por la calle. Y nunca solo.
         Llego aquí a dormir y me dicen que anoche Ciro vino a buscarme con Acosta, pero que no quiso que me despertaran. Vamos a ver lo que trae mañana.

*Canción para mi soldado