domingo, 1 de noviembre de 2026

Eugenito Latour

 Hoy murió Eugenito Latour, una de las personas más buenas que he conocido a lo largo de mi vida. Coincidimos hace unos 50 años y fue uno de esos singulares seres que en toda circunstancia solo inspiran confianza. Amigo solícito, siempre preocupado por el prójimo y dispuesto a tender una mano. Voy a extrañar sus correos. Aunque no dudo recibir alguno de donde quiera que se encuentre.

Mi abrazo a sus familiares y amigos.

Anticipan dramática derrota para Trump en elecciones de EU

 David Brooks y Jim Cason

McAllen. Unas 150 personas, la mayoría jóvenes de muy buen humor, llenaron el sábado la sala de reunión de LUPE Votes aquí en el este de McAllen para compartir unos tacos de huevo antes de empezar un día de llamadas telefónicas y de tocar puertas en las comunidades con el objetivo de convencer a vecinos de participar en las elecciones intermedias del 3 de noviembre y elegir a los principales candidatos demócratas de Texas: James Talarico al Senado, Bobby Pulido para la Cámara de Representantes y Gina Hinojosa como gobernadora. 

“Ustedes son los que marcarán la diferencia entre que Talarico gane o no”, sentenció Michael Mirella, director de participación cívica de LUPE Votes. Al señalar que miles ya han emitido su voto adelantado, advirtió que “todavía nos encontramos con personas que nos han dicho que van a sufragar, pero no lo han hecho”.

La meta, explicó a los promotores, es asegurar una participación sin precedente, tanto del voto adelantado como de asistencia a las casillas el día de la elección de este 3 de noviembre.

Esa meta se está logrando no sólo en Texas, sino en todo el país. Más de 50 millones ciudadanos ya han emitido votos adelantados y ahora los candidatos y sus activistas están enfocados menos en mítines masivos y más sobre tácticas de encuentros personales para asegurar que la gente vaya a las casillas el próximo martes.

El Cook Political Report –el medio especializado en elecciones más respetado– trasladó otras 10 de las 435 contiendas para la Cámara baja a favor de los demócratas, quienes ahora proyectan conquistarla con una mayoría no vista en décadas.

La publicación también coincide con otros en que los demócratas tienen una posibilidad real de ganar los cuatro curules más que necesitan para controlar el Senado. Un triunfo de ese tamaño sería una derrota dramática para el presidente Donald Trump.

“Lo que estamos viendo en el país es una participación demócrata extensiva”, reconoció el senador republicano por Texas Ted Cruz en su pódcast este viernes. “Si la elección se hubiera acabado hoy, si sólo el voto adelantado ya emitido hasta ahora fuera contado, los republicanos perderían masivamente, tanto la Cámara como en el Senado. Sería un baño de sangre”.

El senador conservador, quien no ha ocultado su ambición de postularse para la presidencia estadunidense, obviamente trata de alarmar a las filas republicanas y animar su participación ante las urnas el martes.

Lucha histórica

Mucho dependerá sobre cuáles movimientos electorales podrán ser más efectivos en el duro trabajo de animar a la gente a que acudan a las casillas en un país donde el día de las elecciones no es feriado y es infrecuente que la participación supere 40 por ciento del electorado en comicios intermedios como este.

Aquí en la región de McAllen, organizadores de LUPE Votes ya han tocado más de 65 mil puertas y esperan acudir ante miles más antes del martes.

LUPE Votes es la organización hermana de La Unión del Pueblo Entero, fundada por Dolores Huerta, la legendaria líder del sindicato de jornaleros UFW, quien falleció a principios de esta semana y a quien dedicaron este esfuerzo electoral.

“LUPE Votes usa estrategias de organización electoral y política para obtener justicia para las familias trabajadoras del Valle del Río Grande del sur de Texas”, afirma la organización. Lo cual es una tarea ardua.

“Vamos con personas que tal vez nunca han ido a votar o no lo han hecho en años, que tienen que manejar 30 o 40 minutos para ir a una urna”, expuso Dani Marrero Hi, subdirectora de LUPE Votes en entrevista con La Jornada.

Tal vez jamás alguien les ha tocado la puerta o llamado y les hayan preguntado: ‘¿sabes cuál es tu plan para votar?’ Es un trabajo difícil porque, número uno, estamos en el sur de Texas, hace calor todos los días, y segundo tienes que ir puerta por puerta con personas que no conoces. Es complicado, pero vale la pena”.

El tamaño del equipo de promotores del voto de LUPE Votes este año es cinco veces más grande que antes, explica Marrero Hi.

–¿Y eso por qué es así?– pregunta La Jornada.

–El tema de inmigración ha sido algo muy importante aquí en el valle. Especialmente ahora que vemos las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) aún más agresivas en la comunidad y ya no importa si eres ciudadano o no.

“Pero junto con pegado lo que vemos es que los electores mencionan los abusos del ICE y también el alto costo de vida, porque lo sienten todos los días, cuando se levantan y piensan: ‘¿cuántas millas me quedan de gasolina en el tanque? Traigo un dolor, ¿voy al doctor hoy o me espero? A los niños les tengo que comprar ropa, tengo que comprar comida’, es algo que padecen todos los días”, , explica Marrero Hi.

Mantienen el sueño americano

“We the pueblo”, reza el lema en las camisetas de los promotores del voto que se reunieron en el centro de LUPE Votes, donde desayunaron y fueron capacitados para la tarea de este día. Cada organizador recibió una hoja de papel para escribir los nombres de 20 personas a quienes llamarán para ver si ya votaron o piensan votar, y si no tienen el derecho de sufragar, pedir que sus familiares y vecinos lo hagan. Por una hora, los organizadores se sentaron con celulares, marcando números y dando su mensaje. Al concluir esa fase, salieron a diferentes barrios a tocar puertas.

“Yo soy de Texcoco, México. Me trajeron cuando tenía 5 o 6 años”, relató Saraima Rayma Amarillo, una de las promotoras del voto, en entrevista. “Obtuve mi DACA (legalización para los que inmigraron como menores de edad) por lo que ahora tengo mi residencia, espero que en diciembre pueda aplicar para mi ciudadanía y después votar en las próximas elecciones. Por eso también estoy aquí impulsando el sufragio de los que sí pueden hacerlo, ir a tocar puertas, motivar a la gente”.

Esta por verse si el trabajo de Rayma y sus colegas, así como de los coordinadores como Marrero, será suficiente para cambiar la dinámica política del sureste de Texas y con ello la del estado, junto con el trabajo de otras organizaciones dedicadas a impulsar el voto en repudio al gobierno.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/11/01/mundo/anticipan-dramatica-derrota-para-trump-en-elecciones-de-eu

sábado, 31 de octubre de 2026

Trump promete que la situación en Cuba cambiará antes del término de su mandato

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la situación en Cuba cambiará durante los dos años y medio que le restan de mandato y declaró que hay “cero por ciento” de posibilidades de que la familia Castro siga al frente de Cuba cuando termine su mandato, durante una entrevista con el periodista Benny Johnson.

Trump comparó la situación de Cuba con la estrategia de Washington en la región, en particular con Venezuela, y señaló que su gobierno abordará ambos casos de manera sucesiva. “Vamos a terminar con uno y luego tal vez le echemos un vistazo al otro”, comentó.

"El gobierno comunista no durará mucho más. Miren, es un país fracasado. Vamos a traer de vuelta a la gente muy pronto. Miren lo que hicimos con Venezuela. Va a salir muy bien”, declaró.

Asimismo, señaló que Washington sigue de cerca los acontecimientos en el país caribeño y que podría centrar su atención en Cuba una vez que se resuelva la situación en torno a Irán.

“Vamos a acabar con (Irán) y luego pasaremos al otro. (el secretario de Estado,) Marco Rubio lo está analizando muy de cerca. Sus padres son cubanos. Eso funcionará definitivamente en dos años”.

El 29 de enero, Trump firmó un decreto que autoriza aranceles a las importaciones de los países que suministran petróleo a Cuba, lo que afectó la llegada de combustible a la isla.

Según denuncia La Habana, esto ha generado una grave escasez de combustible que, además de traducirse en prolongados apagones, impacta sectores vitales de la economía, el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/31/mundo/es-un-pais-fracasado-trump-promete-que-la-situacion-en-cuba-cambiara-antes-del-termino-de-su-mandato

viernes, 30 de octubre de 2026

Colombia: La 'batalla cultural': inadmisible y vergonzosa


Patricia Ariza
 

No podemos menos que indignarnos al ver las acciones contra las culturas y las artes por parte del Gobierno del presidente De la Espriella. Desmantelar una sala entera de la memoria del Museo Nacional y arrancar por asalto cuadros de grandes artistas, afiches y objetos simbólicos que narran el conflicto de este país, no sólo es indignante sino doloroso. 

Este Gobierno, además, está intentando cambiar el imaginario para que todos pensemos igual. Para que en el país de la diversidad se instale un pensamiento único. Empezó condenando palabras cuya ausencia mutila no solo la comunicación sino la historia y las luchas que están detrás de las palabras. Al sacar, por ejemplo, la palabra 'niña' de una institución que protege la infancia, se está dejando de nombrar la interminable e inconclusa lucha de las mujeres por ser reconocidas en todas las instancias. Las mujeres y las niñas son, somos, una humanidad. Detrás de las palabras 'campesino' y 'campesina', que se quieren reemplazar por “pequeños empresarios”, se está abandonando el reconocimiento a una población y una cultura que ha luchado por la tierra, esas sí, en grandes batallas por el derecho a habitar el campo.

Detrás de la bandera que simboliza el orgullo gay, arrancada del Museo Nacional, están miles y miles de colombianos y colombianas que han logrado, a pesar de la persecución, la homofobia y la transfobia, reconocimiento de su existencia y de sus derechos. Ellos y ellas son tan colombianos y colombianas como el gabinete entero de De la Espriella.

Al ver a un señor delegado directamente, por mandato del presidente, dar órdenes expresas a unos funcionarios de arrancar del museo más antiguo de Colombia, que además es un símbolo de la libertad, porque alguna vez el edificio fue una cárcel; al ver este señor energúmeno en actitud de asalto, arrancando cuadros, afiches y símbolos que narran el conflicto, sentimos herida la nación, la memoria, las culturas y las artes. Y nos sentimos heridos nosotros y nosotras.

Estos actos se han hecho en una actitud de “batalla cultural” que nos negamos a aceptar, porque los artistas, los creadores y las víctimas no estamos en guerra. Todas las culturas tienen el derecho a existir. Somos un país multicultural con una diversidad de culturas asombrosa, con comunidades y pueblos indígenas y afrodescendientes que nos enseñan todo el tiempo otros modos de existir y de resistir.

Somos un país laico con una diversidad de creencias religiosas respetables todas, en tanto sean humanistas y se mantengan en su fe y no en la pretensión de formar parte de la guerra y de la violencia. No se puede tener un cristo en la mano y a la vez lanzar discursos de odio. Jesús nunca lo hizo.       

Han querido meternos en la llamada guerra cultural que no aceptamos porque no le hemos declarado la guerra a nadie. La memoria no está en guerra: al contrario, es testimonio imprescindible para mostrar lo que nos ha pasado y evitar que se repita.

Y aquí nos ha pasado de todo. Hemos vivido una guerra de sesenta años, hemos visto masacres, genocidios sistemáticos como el de la Unión Patriótica, del cual soy sobreviviente. Hemos visto la muerte infame de miles de jóvenes cuyos cuerpos han sido presentados como guerrilleros muertos en combate ('falsos positivos'). Hemos visto arder el Palacio de Justicia con personas vivas adentro. Y hemos visto morir a una joven trans a la orilla de un rio, mientras los asesinos filmaban su agonía.

Pero también hemos visto y participado en los acuerdos de paz con las Farc. Fuimos con las mujeres a gritar a La Habana que no queríamos ser pactadas sino pactantes. Y logramos que la cultura quedara en los acuerdos. Hemos presenciado emocionados la promesa escrita de cientos de combatientes que voluntariamente decidieron no disparar más y que hoy están viviendo en paz, estigmatizados, pero desarmados.

Vimos a Jaime Pardo Leal y a Bernardo Jaramillo, dos candidatos de la UP a la Presidencia, que le extendieron la mano al país. Los vimos caer uno a uno por las balas de un Estado que no aceptaba la oposición. Fueron tan recalcitrantes, tan tiranos, que mataron a Luis Carlos Galán, un liberal demócrata asesinado mientras hacía un discurso por la democracia. Y vimos a Carlos Pizarro, del M-19, suscribir la paz con el sombrero puesto. Lo vimos cuando entregó la pistola. Y luego lo vimos vilmente asesinado. Todos ellos eran candidatos a la Presidencia.      

Este país tiene derecho a que la pluma con la que 'Timochenko' y el presidente Santos firmaron la paz, repose en el Museo Nacional. A que los acuerdos de paz se conserven y se lleven a cabo. A que el sombrero con que Carlos Pizarro firmó la paz se guarde en un salón. A que las obras de arte de los artistas que dieron testimonio de estos hechos se respeten. Tenemos derecho a que las lágrimas de emoción que nos conmovieron en estos acontecimientos se respeten.

Tenemos derecho también a que se muestren todas las formas de memoria y de resistencia contra la guerra y la violencia. Es inalienable el derecho de un país a documentar el dolor, el horror, la resistencia y la fiesta. Y a conservar las obras de arte que se han creado como testimonio inalterable de los hechos que nos rompieron el corazón.

Son cientos los ejemplos poéticos desde la cultura contra la guerra y la violencia que merecen ser vistos, narrados y conservados. Son imprescindibles para que nunca más haya otro genocidio, para que la oposición pueda existir, para que los y las artistas podamos crear en libertad. Y para que la institucionalidad reconozca y promueva las artes y la diversidad.

El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes tiene un acumulado extraordinario material e inmaterial que debemos defender. No es posible que el nuevo Gobierno autoritario y confesional recorte los presupuestos para la cultura, anule la concertación y el reconocimiento y olvide el inmenso trabajo de todos los ministros y ministras en estos 29 años.

Desde aquí, en este momento, quiero extender mi reconocimiento a todos los ministros y ministras. Entre nosotros hubo duros debates y desencuentros, pero también un acumulado impresionante. En la anterior administración se llegó a un presupuesto inimaginable, pero insuficiente, para las necesidades de un país con una riqueza cultural y artística como la nuestra. Este Ministerio llegó a ser ejemplo para América Latina.   

Para nombrar tan solo unos ejemplos, se crearon 1.200 bibliotecas, un millón y medio de jóvenes estaban siendo educados en las artes y había un reconocimiento a los artistas, una concertación y unos convenios. Entre ellos, unos con 250 salas independientes de teatro. Se promovieron cientos de acciones de cultura de paz, un estallido cultural con mil grupos que se extendió a 12 países. Hubo reconocimientos que permitieron sacar a la luz centenares de obras, de nuevos proyectos, de nuevos talentos. Y lo más importante, reconocer las culturas de las regiones, lo que que nos permitió reconocer el país completo desde las Culturas, las Artes y los Saberes. Y dimensionar cuánto tenemos y cuánto nos falta por construir.

La cultura, como lo dice la Constitución, es fundamento de la nación. Una nación se funda sobre un territorio y unas culturas. Prescindir de alguno de los dos es comenzar a disolver la nación. Las culturas están hechas de lo que somos, de lo que hemos construido y de lo queremos ser.  Son nuestra manera de habitar el mundo. Vemos conmovidos cómo ahora nuestro territorio se está incendiando y nuestras culturas se están recortando y negando.

Las y los artistas no aceptamos la llamada “batalla cultural”, que no es otra cosa que una guerra contra la cultura. Las y los artistas no estamos en guerra contra nadie, no tenemos escuadrones ni pistolas. Tenemos las palabras para escribir poesía y los pinceles para pintar la vida. Tenemos museos y galerías, teatros y talleres, melodías y canciones que nos recuerdan quiénes somos y lo que nos ha pasado.

Y, tenemos también un tesoro, que es el pensamiento crítico que nos mueve a decir basta, a cantar contra las injusticias, a representar los conflictos, pero también a celebrar la vida.

Y quienes hablamos y nos comunicamos tenemos derecho a todas las palabras, que no son otra cosa que la construcción humana del lenguaje. El arte y la cultura son expresiones de la libertad y de la diversidad. Y, por eso, merecen ser cuidados y protegidos.

Estamos ahora saliendo con el arte a cuestas a las plazas y a las calles. Vamos a dar clases de arte al aire libre y vamos a estar juntos y juntas en esto, porque de lo que se trata es de defender el relato de nación que veníamos construyendo y el derecho a no olvidar.

Publicado el 26 de octubre de 2026 a las 06:00 a. m.

https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/10/la-batalla-cultural-inadmisible-y-vergonzosa

miércoles, 28 de octubre de 2026

ONU aprueba resolución que exige fin del bloqueo económico impuesto por EU a Cuba

 Ap y Sputnik

Naciones Unidas. La Asamblea General de la ONU rechazó por trigésima cuarta vez el embargo unilateral que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde 1960 y que, en la actualidad, ha conducido a una crisis energética que agrava la situación humanitaria de la isla.

Con esta son 34 ocasiones desde 1992 que la Asamblea General, el órgano más representativo de la diplomacia internacional, rechaza la medida unilateral. La resolución reitera la exigencia internacional de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla. La Asamblea expresa su inquietud porque, tras décadas de votaciones y llamamientos, la medida sigue vigente.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó este miércoles una resolución que pide poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba hace más de seis décadas, con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. 

Este año se registraron 10 votos en contra y 13 abstenciones más que en 2025, tras lo que Cuba describió como "un despliegue inusitado" de Estados Unidos para restarle apoyos al proyecto de resolución que pide el fin de las sanciones económicas de Washington contra la isla​​​. 

En contra votaron Estados Unidos, Israel, Hungría, Eslovenia, Lituania, Ucrania, Bosnia y Herzegovina, República Checa, Macedonia del Norte, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Paraguay, y Trinidad y Tobago. 

Países occidentales como Alemania, Italia y Letonia figuran entre los que se abstuvieron por primera vez en 34 años. Aunque este tipo de resoluciones no son jurídicamente vinculantes, reflejan la opinión mundial. 

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que el gobierno de Washington ejerció fuertes presiones sobre numerosos países para "restar apoyos" a la resolución, que desde 1992 cuenta con el apoyo mayoritario de países miembros de la ONU.

En las sesiones del martes y este miércoles en la Asamblea General, diplomáticos de varios países, a nombre de organizaciones globales y regionales o en su capacidad nacional, abogaron por el cese del bloqueo estadunidense y criticaron su impacto en el desarrollo de la nación caribeña y en sectores vitales como la salud, el transporte y la producción de alimentos. 

Desde 1992, la Asamblea General de la ONU ha aprobado por amplia mayoría el proyecto de resolución que pide el fin del bloqueo contra Cuba.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/28/mundo/onu-aprueba-resolucion-que-exige-fin-de-bloqueo-economico-impuesto-por-eu-a-cuba

lunes, 26 de octubre de 2026

Salvar a oscuras

 Reynaldo Zaldívar Osorio

El día ha dejado atrás sus horas más agitadas y la noche entra despacio en el Centro Regional de Cirugía Neonatal del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Holguín. Bajo la luz tenue de la sala, los recién nacidos permanecen serenos dentro de las incubadoras. Son demasiado pequeños para entender qué circunstancias los alejaron de sus madres y los trajeron a este sitio rodeado de máquinas que controlan su respiración y suministran parte de lo que necesitan para vivir.

Diana y Liliannis intercambian conversaciones breves. Vigilan el descanso de los bebés y el funcionamiento de los equipos mientras completan las notas que servirán para valorar la evolución de los pacientes. Todo parece anunciar una pausa. Entonces, como un martillo sobre la piel de una campana, se va la electricidad.

Un resucitador manual tipo Ambú, indispensable durante
los apagones para mantener con vida a los recién nacidos
Ambas se levantan al unísono. Sus movimientos coordinados las acercan a las criaturas en medio de una oscuridad casi absoluta. Una enciende la lámpara recargable que permanece siempre en el mismo sitio. La otra abre la gaveta bajo la incubadora del pequeño Leonardo, conectado a un ventilador mecánico que acaba de detenerse, y agarra un resucitador manual tipo Ambú, silencioso e imprescindible. Comienza así una sucesión de movimientos acompasados sobre la bolsa de goma, con los que mantienen la entrada de aire en los pulmones vírgenes del niño.

Nadie puede predecir cuánto durará el apagón. Algunos calculan 30 segundos; otros, cinco minutos. Sea cual sea su duración, Diana y Liliannis permanecerán de pie frente a la incubadora, sosteniendo con sus manos el hilo de una vida que apenas comienza.

Las muchachas

Diana Rodríguez tiene 28 años y lleva ocho trabajando en el centro. Llegó como estudiante de Enfermería, durante las rotaciones del segundo año de la carrera, y entonces decidió que aquel sería su lugar. Después completó la licenciatura. Todavía recuerda la primera vez que se fue la corriente mientras atendía a un paciente crítico conectado a un ventilador mecánico.

«Yo era recién graduada», cuenta. «Estaba trabajando con otra enfermera, que había salido del cubículo un momento. En eso se fue la corriente. Recuerdo que teníamos unas sillas en el medio y no sé cómo fue que salté por encima de una».

Lo cuenta con asombro, como si todavía pudiera verse atravesando aquel pequeño obstáculo en medio de la urgencia. Le temblaban las manos y el sudor frío le recorría la frente.

«No hay una clase en la universidad que te prepare para estos casos. Es la experiencia la que te enseña. Ese momento jamás lo olvidaré. Se me ha quedado grabado para siempre».

Liliannis Carballo se graduó en 2018 y dos años después obtuvo el título de especialista en Neonatología. Tiene 32 años, habla con rapidez y cree que su trabajo exige un compromiso inequívoco con el amor.

Diana y Liliannis comparten turnos de guardia
en el Centro Regional de Cirugía Neonatal de Holguín.
«Hubo una ocasión en que se fue la corriente durante más de una hora y tuvimos que trasladar a uno de los pacientes hacia otra parte del hospital, donde había electricidad. Cuando se llega a este punto, todo lo que se supone que no se puede hacer —los ruidos, los movimientos, los golpes de luz— queda en un segundo plano. Salvarle la vida pasa a ocupar el centro de todo, sin mediar procedimientos alternativos», explica.

La fragilidad de los primeros días

En neonatología, el cuidado comienza por detalles que en otros lugares podrían pasar inadvertidos: una luz demasiado intensa, un ruido repentino, un movimiento brusco. Para un recién nacido, y en especial para uno prematuro, esas alteraciones pueden representar un esfuerzo adicional.

Su organismo todavía está aprendiendo a regular funciones que, con el tiempo, realizará por sí mismo. La temperatura corporal es una de ellas. Los bebés pequeños, sobre todo los prematuros, pierden calor con facilidad porque tienen una superficie corporal grande en relación con su peso, una piel más fina y reservas de grasa todavía escasas.

Por eso existe la incubadora. Mantiene un ambiente térmico controlado y permite vigilar las condiciones en que permanece el pequeño. Es una parte esencial de su atención, pero necesita electricidad para funcionar.

Cuando la corriente desaparece, el ritmo de la sala cambia. El tiempo parece condensarse en la conciencia de quienes atienden a los niños. El sudor les cubre la frente y cada segundo adquiere el peso del miedo y la responsavilidad.

Volver a empezar

Hay procedimientos que exigen paciencia, destreza y muchas horas de atención. Uno de ellos es conseguir un acceso venoso para administrar líquidos y medicamentos a un bebé cuyo estado requiere vigilancia constante. En un cuerpo tan pequeño, encontrar una vena adecuada puede resultar difícil. Las venas son diminutas y frágiles; el estado del paciente puede complicar todavía más la tarea.

A veces, el personal pasa horas de pie junto a una incubadora intentando colocar un catéter a un recién nacido con una deshidratación grave. Hay que trabajar con cuidado, encontrar el acceso, comprobar que funcione y asegurar que permita administrar los líquidos necesarios. Cada intento demanda concentración. El margen para equivocarse es mínimo.

Si después de tanto esfuerzo llega un apagón prolongado y el acceso venoso se obstruye o deja de funcionar, es necesario sustituirlo para mantener la administración de los líquidos. El trabajo vuelve al punto de partida. Hay que encontrar otra vena, preparar el material y repetir el procedimiento en un bebé que ya ha soportado horas de tensión y dolor y continúa en estado crítico.

En esta sala, el tiempo no se cuenta al ritmo de un hogar o de un centro de trabajo cualquiera. Cada segundo sin fluido eléctrico añade una montaña de preocupacioes a los profesionales de la salud y un riesgo amenazante para esa vida que todavía depende de casi todo para sostenerse.

Ciento setenta y cinco pasos

Para comprender la causa de que un apagón dure segundos o minutos hay que salir de la sala y seguir el recorrido de la electricidad hasta los equipos que garantizan el suministro alternativo del hospital.

La instalación recibe energía por dos vías, asociadas a equipos diferentes. Una dispone de un sistema automático que comienza a generar electricidad unos treinta segundos después del corte; la otra depende de la intervención manual del operario de guardia. Si la interrupción ocurre en el sector bajo su responsabilidad, la respuesta puede ser rápida: en alrededor de un minuto, el sistema alternativo puede devolver la energía a la instalación, siempre que el procedimiento transcurra sin contratiempos.

El problema adquiere otra dimensión cuando falla el sistema que debería funcionar automáticamente. La antigüedad de los equipos y su estado técnico provocan interrupciones en su funcionamiento. Si el operario no está cerca y nadie le avisa, puede tardar en enterarse de que algo ha fallado. Después debe llegar hasta el lugar, comprobar qué sucede e intervenir.

Néstor Vélez Sinta
Néstor Vélez Sinta conoce bien ese recorrido. Trabaja en el hospital desde 2014 y, aunque su formación es la de técnico medio en montaje eléctrico industrial, desde 2023 ocupa la plaza de operador de los grupos electrógenos. Su experiencia en el sector eléctrico se remonta a cuatro décadas.

Entre una estación y la otra median 175 pasos. A veces, Néstor los recorre corriendo. Cuando cae el Sistema Electroenergético Nacional o colapsan por alguna razón las dos entradas de electricidad al hospital, puede tener que desplazarse de una estación a otra más de una vez para restablecer el suministro.

En momentos como esos, los 175 pasos se convierten en un tic tac que le aturde y persigue. Mientras tanto, en neonatología, las manos de Diana y Liliannis siguen comprimiendo la bolsa de goma para llevar aire a los pulmones de un niño que insiste en mantenerse con vida.

Néstor conoce la responsabilidad que entraña cada 
interrupción. También conoce los límites de los equipos con los que trabaja. La obsolescencia, los mecanismos que ya no responden como deberían y la necesidad de realizar operaciones manuales convierten una tarea técnica en una carrera contra el tiempo.

Para no depender exclusivamente de que alguien le alerte  de una interrupción en el servicio eléctrico, fabricó una alarma artesanal con piezas de un radio BEF. El invento le permite advertir con mayor rapidez cuándo se va la corriente y actuar en consecuencia. Una solución sencilla, nacida de la necesidad, que no sustituye las reparaciones pendientes, pero le ofrece una señal oportuna en medio de la incertidumbre.

No es una máquina nueva ni un sistema sofisticado. Son piezas recuperadas, conocimiento acumulado y la voluntad de encontrar una respuesta allí donde la escasez de recursos se interpone con la eficacia de su trabajo y la vida de los niños.

Desde lejos, la oscuridad

Desde enero de 2026, la presión de Estados Unidos sobre el suministro de combustibles a Cuba se ha intensificado. El 29 de enero, la Casa Blanca anunció medidas para imponer aranceles a las importaciones procedentes de países que vendieran o suministraran petróleo a la Isla, de forma directa o indirecta. La amenaza de sanciones añade obstáculos a las gestiones de un país que necesita comprar en el exterior buena parte del combustible que consume.

A las restricciones sobre el abastecimiento energético se suman las dificultades para adquirir piezas de repuesto, materiales y equipos necesarios en sectores esenciales. En instalaciones médicas, algunos sistemas destinados a garantizar el suministro eléctrico alternativo han tenido que ser adaptados o modificados ante la imposibilidad de conseguir determinados componentes en el mercado internacional.

También escasean recursos indispensables para la atención de los recién nacidos. Materiales gastables y productos para la alimentación parenteral, necesarios en determinados tratamientos neonatales, no se producen en Cuba y deben adquirirse fuera del país.

Washington presenta estas medidas como instrumentos para provocar un cambio político en Cuba y poner fin a lo que considera una dictadura. Sin embargo, sus consecuencias no se quedan en las estructuras del Estado. Alcanzan a las familias que pasan horas sin electricidad, a los pacientes que necesitan medicamentos y a los profesionales que deben atender una urgencia con recursos insuficientes.

En un hospital pediátrico, estas dificultades dejan de ser cifras o declaraciones. Se traducen en una incubadora que necesita energía, un ventilador que debe seguir funcionando y un recién nacido que no puede esperar a que se resuelva una operación comercial. Ante la falta de piezas de repuesto  se puede prolongar la vida útil de equipos deteriorados mediante adaptaciones, pero también aumenta la complejidad de mantenerlos operativos o que estos respondan con eficiencia.

Gente de fe

El propósito de este reportaje no es profundizar en cada una de las limitaciones de la institución ni concentrar toda la mirada en el bloqueo estadounidense. Es mostrar qué sucede cuando esas dificultades se encuentran con la entrega de quienes trabajan para sostener la vida. Diana, Liliannis y Néstor son tres nombres entre los de tantos especialistas, técnicos y trabajadores que cada día encuentran maneras de crecerse ante las dificultades.

La escasez de recursos no ha limitado los conocimientos de estos profesionales ni su disposición a buscar soluciones. Al contrario, los obliga a explorar alternativas, recuperar piezas, adaptar procedimientos y poner toda su fe al servicio de una atención que no admite pausas. Esa capacidad, sin embargo, no debe confundirse con la idea de que pueden resolverlo todo sin los medios necesarios. Su entrega humana sería más útil a Cuba si algunos de los que dicen amarla dejaran de ponerle trabas al desarrollo del país.

La noche avanza sobre Holguín. En algún momento, la electricidad volverá a faltar. Néstor tendrá que escuchar la señal de su alarma artesanal, dirigirse al equipo y realizar las operaciones necesarias o recorrer los 175 pasos que lo separan de la otra estación. En la sala, Diana, Liliannis y los demás profesionales repetirán los movimientos que la experiencia ha convertido en una respuesta mecánica e inmediata.

Al amanecer, Néstor saldrá del hospital y se mezclará con la gente que espera el transporte público. Diana y Liliannis no lo conocen y pasarán a su lado, siendo parte de esa multitud anónima que resucita cada día en esta Isla de los milagros, abundante en héroes cotidianos que sin proponérselo están cambiando el destino del mundo.

https://www.juventudrebelde.cu/cuba/2026-10-24/salvar-a-oscuras

Anatomía de la victoria digital de Lula

 Miquel Pellicer


Luiz Inácio Lula da Silva
 ha conquistado la presidencia de Brasil tras librar una batalla electoral sin precedentes en dos frentes simultáneos: en la arena política, contra el embate de la dinastía Bolsonaro; y en el terreno invisible de las plataformas digitales, contra las lógicas, sesgos y restricciones de los propios algoritmos, en particular los de Meta. No es una dicotomía. Son ámbitos complementarios y con profundas ramificaciones. Lo que históricamente se resolvía en los estrados obreros, en la mística de los mítines masivos y en la liturgia de los debates televisados se convirtió esta vez en una carrera de obstáculos cibernética de proporciones gigantescas. El equipo progresista compitió con el terreno inclinado por limitaciones en los motores de búsqueda de Instagram, trabas sistemáticas a su pauta publicitaria y fallos algorítmicos que amenazaban con invisibilizar su mensaje. Su ajustado triunfo electoral no fue solo el desenlace de un programa de gobierno convincente, sino la demostración de cómo una movilización popular híbrida, armada con ironía, inteligencia artificial y canales ciudadanos descentralizados, logró desbordar el cerco técnico de las grandes corporaciones de Silicon Valley para devolver la política a la calle. De la misma forma que vivimos tiempos de guerras híbridas, las campañas electorales se tornaron HÍ-BRI-DAS. Una campaña electoral híbrida es aquella que borra la frontera entre el mundo analógico y el digital, coordinando ambos espacios como un único campo de batalla sincronizado. Al igual que en la doctrina militar de las guerras híbridas (donde no se combate solo con tanques convencionales, sino combinando tropas de tierra con ciberguerra, desinformación, presiones económicas y propaganda psicológica), una campaña política híbrida no separa el mitin en la plaza de la guerra algorítmica en las pantallas. 

El choque frontal con el gigante de Silicon Valley

El conflicto entre el lulismo y la multinacional de Mark Zuckerberg no nació de manera fortuita al calor de la contienda electoral, sino que constituyó el punto culminante de un largo y áspero pulso institucional. Tal como documentan en su artículo los analistas Antoni Gutiérrez-Rubí y Felipe Carrerá Martínez en las páginas de Agenda Pública, las tensiones se remontan a los violentos sucesos de enero de 2023, cuando una turba asaltó la plaza de los Tres Poderes espoleada por una marea de desinformación que circuló libremente por las redes sociales. Aquel trauma impulsó al Gobierno recién investido y a los magistrados del Supremo Tribunal Federal a diseñar mecanismos para exigir responsabilidades legales a las empresas tecnológicas por la viralización de contenidos fraudulentos.

La relación entre ambas partes terminó de resquebrajarse a principios de 2025, cuando Meta decidió cancelar de manera unilateral sus protocolos de verificación de veracidad en Brasil, abriendo una crisis que provocó que la Abogacía General de la Unión interpusiera demandas judiciales por la proliferación de estafas que suplantaban la imagen del Estado.

Con este telón de fondo, el aterrizaje en la arena electoral derivó en una abierta acusación de interferencia política. La campaña de Lula denunció formalmente que sus perfiles estaban siendo sometidos a un silenciamiento encubierto. Ya no se trató de denunciar a Rusia o Estados Unidos, sino a Silicon Valley. Lula denunció, a las puertas de la segunda vuelta, a Meta por «interferir en las elecciones». El método no es tan grosero como el de Elon Musk y su apoyo a la ultraderecha global. Sea Estados Unidos, Alemania o Brasil. Meta siempre está ahí. Como si fuera un espectador secundario. Como si fuera el Alfred Hitchcock que pasea circunstancialmente por sus películas de forma anecdótica, pero la realidad es diferente. El historial de Meta en las elecciones es palmario. Ya no solo con Cambridge Analytica en las elecciones estadounidenses de 2016, sino en repetidas ocasiones, como vimos en estas páginas: «Cambridge Analytica, la empresa que enseñó a manipular democracias». En Brasil, volviendo al presente, por ejemplo, cuando los usuarios escribían el nombre del presidente en el buscador de Instagram, el sistema arrojaba cuentas fantasma o perfiles irrelevantes, mientras que las búsquedas dirigidas a su rival conservador, Flávio Bolsonaro, dirigían con absoluta precisión a la cuenta oficial del candidato opositor. 

A esto se sumaron trabas injustificadas en la aprobación de pauta publicitaria oficial. Las filtraciones internas publicadas en medios de comunicación, en las que ingenieros y empleados de Meta admitían la gravedad de los fallos técnicos ocurridos con la cuenta de Lula mientras buscaban errores paralelos en el campo contrario para amortiguar el escándalo mediático, confirmaron que la disputa por el poder ya no se jugaba solo en la persuasión de los electores, sino en las líneas de código opacas de los algoritmos. La decisión de Lula de elevar la queja ante los organismos internacionales reflejó la gravedad de un escenario donde la frontera entre el fallo informático y la decisión tecnopolítica se había vuelto indistinguible. Las cosas de Mark.

El nacimiento del Lulaverso

La izquierda brasileña tardó años en entender una verdad incómoda: no se puede ganar una pelea callejera en internet con maneras de profesor universitario. Durante demasiado tiempo, el Partido de los Trabajadores reaccionó a la guerra sucia digital como si estuviera redactando una tesis doctoral. Cuando la maquinaria de la ultraderecha soltaba a primera hora de la mañana un bulo incendiario sobre el cierre de iglesias o la destrucción de la familia, la cúpula del partido convocaba reuniones interminables, consultaba a sus abogados y publicaba, ya de noche, un comunicado infumable de tres páginas en un lenguaje que no entendía nadie fuera de la sede. Para entonces, la mentira ya había entrado en los teléfonos de quince millones de familias y moldeado el pánico de medio país.

La campaña de Lula se dio de bruces contra la realidad de las pantallas. En el fango de TikTok y WhatsApp, los desmentidos solemnes y los sellos de las agencias de verificación no conmueven a casi nadie; son munición de fogueo frente a un misil emocional. Si querían frenar la sangría, había que dejar de dar lecciones morales desde un púlpito y empezar a jugar con las mismas reglas que rigen internet: velocidad salvaje, humor descarado y cero burocracia.

De esa necesidad desesperada nació el «Lulaverso», que en la práctica consistió en dinamitar el control que los partidos políticos siempre quieren tener sobre su propaganda. El equipo de campaña hizo algo insólito en una organización tradicional: abrió las puertas de la despensa. Subió a la red carpetas enteras con fotos, audios sin editar, cortes de vídeo y tipografías para que cualquiera pudiera hacer con ellos lo que le diera la gana, sin pedir permiso ni pasar por el filtro de ningún censor de partido.

Esa renuncia al monopolio del mensaje lo cambió todo. De pronto, la imagen de Lula no dependía de un diseñador encerrado en un búnker de São Paulo, sino de un chaval de dieciocho años en una favela montando una coreografía en TikTok, de una ilustradora independiente dibujando sátiras o de un vecino grabando un mensaje en jerga local para el grupo del fútbol sala. El relato dejó de oler a mitin cerrado y empezó a circular como lo que realmente era: contenido fresco que te pasa un amigo y que te saca una sonrisa. Al soltar las riendas, la campaña no solo multiplicó su alcance por mil, sino que consiguió colarse en los teléfonos de esa inmensa mayoría de votantes que apaga la tele cada vez que habla un político.

Barro, vitalidad pop y el contraataque de Janones

El desafío de la campaña de Lula consistía en resolver una ecuación casi imposible: cómo revitalizar la figura de un líder veterano, cargado de historia y desgaste institucional, para enfrentarlo a la maquinaria sombría del bolsonarismo sin caer en la trampa de la nostalgia rancia. La respuesta conectó directamente con la ola de aire fresco que referentes como Alexandria Ocasio-Cortez o Zohran Mamdani habían consolidado en Estados Unidos. La política moderna ya no se milita desde una tarima encorbatada, sino cocinando en directo, subiendo vídeos caseros al metro o bromeando con la propia imagen para demoler la distancia con la calle. Para Lula, adoptar esos códigos desenfadados no fue solo un lavado de cara estético, sino el antídoto perfecto frente a la oscuridad de su rival: donde el bolsonarismo sembraba pánicos morales, amenazas apocalípticas y rencor, la campaña progresista opuso la alegría como trinchera, transformando al expresidente en un icono pop vibrante, luminoso y cercano para una juventud que no había vivido sus primeros mandatos.

Sin embargo, el optimismo y los bailes virales necesitaban un escudo en el fango, y fue ahí donde entró en juego la fuerza de choque de André Janones y su bautizado «janonismo cultural». Tal como analizó Folha de S.Pauloal perfilar al diputado que creó el Exército do Lula, Janones entendió que en una guerra mediática asimétrica era un suicidio táctico limitarse a poner la otra mejilla o esperar a que la alegría lo resolviera todo. Su papel consistió en disputar el barro con las mismas armas del adversario: arrebatarles la iniciativa matutina, saturar la agenda y no darles tregua. Con directos frenéticos grabados con el móvil tembloroso, audios de urgencia y un manejo magistral del suspense político, Janones sembró el desconcierto en las filas de Bolsonaro, obligando a sus portavoces a pasarse el día dando explicaciones y desmintiendo polémicas en lugar de marcar el paso del debate público.

Esa combinación entre la calidez pop de Lula y la agresividad táctica de Janones encontró su motor definitivo en la mensajería instantánea. El «Ejército de Lula» en WhatsApp llegó a coordinar a cerca de diez millones de usuarios en tres semanas, una cifra descomunal que, más allá de no equivaler punto por punto a votantes individuales, funcionó como una auténtica infantería digital.

A través de estos grupos se impartían órdenes rápidas para compartir estados, viralizar cortes de vídeo y reaccionar en masa a publicaciones estratégicas, logrando un genuino «hackeo cívico»: mientras las plataformas de Meta ponían trabas y ocultaban las búsquedas del candidato, millones de terminales ciudadanas se encargaron de inundar las redes de abajo hacia arriba, combinando el descaro de la guerrilla con el entusiasmo festivo para romper el cerco algorítmico.

Memes y inteligencia artificial

Un Lula arrebatando el balón a Neymar Jr. de forma contundente en un vídeo en redes sociales. Meme e IA en estado puro. Metáfora de una victoria contra los futbolistas de la «seleção» que apoyaban mayoritariamente al ultra Bolsonaro. Como describe el análisis de Carolina de Lima en El País, los memes dejaron de ser un accesorio decorativo para convertirse en el dialecto hegemónico de la contienda. Los simpatizantes de Lula despojaron a la política de su tono grave y abrazaron el absurdo, la parodia y la emoción inmediata.

La irrupción masiva de la inteligencia artificial generativa abarató drásticamente la producción de materiales audiovisuales de alta calidad, permitiendo la creación de escenas cómicas y coreografías ficticias donde los candidatos bailaban temas de moda o interactuaban en mundos de videojuegos infantiles. La imagen solemne del viejo líder sindical convivió con representaciones pop en TikTok que lo transformaron en un icono entrañable y cercano para las generaciones que votaban por primera vez.

En este terreno, las canciones de campaña y los montajes musicales recobraron una vitalidad extraordinaria gracias a la viralidad de los audios en bucle. La música, sintetizada o grabada por artistas populares, actuó como un aglutinador identitario que facilitó que los mensajes económicos y sociales penetraran en espacios ajenos a la política tradicional. Las cuentas dedicadas expresamente a fabricar contenidos bajo la premisa de perforar la burbuja ideológica lograron que el mensaje progresista circulara en comunidades virtuales dedicadas a la gastronomía, el humor o los deportes, esquivando los filtros que suelen aislar la información electoral en guetos partidistas. Del mismo modo, las intervenciones en los debates de televisión fueron diseñadas y ejecutadas pensando en su fragmentación posterior, de forma que un gesto irónico o una réplica cortante tenían más valor por su potencial de convertirse en un clip viral autónomo que por el desarrollo argumental de la propuesta en directo.

Nadie posee la fórmula matemática infalible para garantizar que un contenido se vuelva viral. Una pieza producida con recursos millonarios puede pasar desapercibida, mientras que un vídeo casero grabado con un teléfono de baja resolución puede incendiar las pantallas de todo el país en cuestión de minutos. La campaña de Lula triunfó no porque lograra programar milimétricamente el comportamiento de los votantes, sino porque comprendió que en el ecosistema digital contemporáneo no gana quien más dinero gasta ni quien más controla la narrativa, sino quien tiene la flexibilidad suficiente para escuchar el pulso de la calle digital y proporcionar a sus seguidores los instrumentos necesarios para que ellos mismos se conviertan en los portavoces de la causa.

El anclaje en la economía material y el rescate de la identidad nacional

A pesar del despliegue masivo de ingenio visual y humor absurdo, la comunicación digital lulista jamás perdió de vista el ancla de la realidad material. Todo el andamiaje de vídeos breves, canciones e ironías convergía en un único destino emocional: la vida cotidiana de las clases populares. Frente a los discursos mesiánicos y las cruzadas morales de sus adversarios, el mensaje del PT machacó incansablemente con la experiencia concreta del coste de la vida. La inflación, el precio desorbitado de la bombona de gas, la dificultad de comprar alimentos básicos y la memoria tangible de un pasado reciente en el que las familias trabajadoras podían acceder a la universidad y consumir dignamente se convirtieron en el combustible principal de cada publicación.

Esta apelación al bolsillo vino acompañada de una audaz operación de reapropiación simbólica. Durante años, la ultraderecha se había apropiado de la camiseta de la selección de fútbol y de los colores verde y amarillo de la bandera nacional, asociando la idea de patria a su proyecto político autoritario. La campaña digital de Lula rescató esos símbolos del secuestro partidista, vistiendo los perfiles en internet y los estados de WhatsApp de millones de simpatizantes con los colores de Brasil. La narrativa digital desmontó la falsa dicotomía entre patriotismo y justicia social.

La épica victoria de Luiz Inácio Lula da Silva quedará registrada en los manuales de ciencia política como la demostración palmaria de que la hegemonía digital de las fuerzas reaccionarias no es un destino inevitable. En un entorno plagado de hostilidad corporativa, con algoritmos opacos que amenazaban con amortiguar su voz y ante una oposición fiera y avezada en la intoxicación masiva, la izquierda brasileña no se resignó a refugiarse en la queja nostálgica. Aprendió a disputar el barro. Mensaje para Perro Sanxe y la izquierda global.

https://www.jotdown.es/2026/10/anatomia-de-la-victoria-digital-de-lula/


domingo, 25 de octubre de 2026

Ganó Lula!!


 En la segunda vuelta de las presidenciales de Brasil, con el 99.77 por ciento de los votos escrutados, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva acumuló 51.76 por ciento, con 64 millones 076 mil 924 votos frente a 48.24. por ciento, con 59 millones 727 mil 910 sufragios por el senador ultraderechista, Flávio Bolsonaro, publicó el Folha de Sao Paulo.

Minutos antes de concluir la empresa de sondeos Datafolha, anunció que ⁠ganaría las elecciones presidenciales ‌del ‌país, derrotando al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro ‌en la segunda ⁠vuelta y asegurándose ⁠así un cuarto mandato no consecutivo en un viraje inédito en Brasil.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/25/mundo/lula-aventaja-a-flavio-bolsonaro-en-segunda-vuelta-de-brasil-con-5130-frente-a-4870-con-el-319-de-votos-escrutados

viernes, 23 de octubre de 2026

Don Rubio

 Rosa Miriam Elizalde

Las historias de la mafia tienen algo de las tragedias de Shakespeare: crímenes, traiciones, lealtades compradas y venganzas bíblicas. En ellas, el capo rara vez necesita levantar la voz, porque le basta con recordar al otro cuánto puede perder. “Le haré una oferta que no podrá rechazar”, promete Vito Corleone en El padrino, dejando claro que el poder consiste precisamente en no tener que pronunciar la amenaza. 

Ese método recuerda la ofensiva que encabeza el secretario de Estado Marco Rubio para quebrar el respaldo internacional a la resolución contra el bloqueo de Cuba, que Naciones Unidas examinará los días 27 y 28 de octubre. Washin gton lleva más de tres décadas perdiendo esa votación y ahora intenta reducir la mayoría, conseguir abstenciones y fomentar ausencias. Si no puede impedir el juicio público a una política que está matando diariamente a 70 personas con cáncer y ha multiplicado la mortalidad infantil en Cuba, procura intimidar al jurado internacional que se dará cita la semana próxima en el salón de la Asamblea General de la ONU.

Toda organización mafiosa tiene su arquitectura: un jefe que decide, lugartenientes que ejecutan y operadores que recorren el territorio haciendo saber quién manda.

La diplomacia estadunidense ha desplegado una maquinaria semejante, y lo acabamos de ver en Naciones Unidas, donde el embajador Mike Waltz asumió el papel de palanganero. El 19 de octubre organizó un acto para desacreditar a Cuba y pedir a los diplomáticos que votaran contra la resolución.

Reunió a conocidos asalariados del gobierno estadunidense, financiados con partidas presupuestarias destinadas al “cambio de régimen”, entre ellos figuras que reclaman abiertamente una intervención militar en la isla.

Una potencia que no consigue convencer al mundo de las virtudes de su política pretende que el mundo cambie de opinión escuchando a quienes llevan años justificándola. Mientras tanto, las embajadas de Rubio procuran votos entre gobiernos cuya relación con Estados Unidos está atravesada por dependencias comerciales, financieras y migratorias. La dimensión exacta de esas gestiones todavía exige documentación, pero la campaña para alterar el resultado es pública.

En paralelo, Miami aporta su propia comedia negra. Mientras el embajador de Rubio retozaba en Nueva York con terroristas, la Fiscalía de Florida anunciaba una nueva orden de arresto contra Raúl Castro. No hay el más mínimo indicio de que el líder histórico cubano vaya a comparecer ante un tribunal de Miami, pero, a dos semanas de las elecciones legislativas estadunidenses, la coincidencia resulta demasiado oportuna para ignorar su dimensión electoral y propagandística.

Una orden de arresto contra Raúl Castro ofrece titulares, fotografías y aplausos en Miami, y quizás también sirva para que el capo obtenga algún voto dubitativo en la ONU. Pero se olvida que, en enero, 32 combatientes cubanos murieron enfrentando la operación militar estadunidense que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Venezuela. Treinta y dos muertos para defender a un presidente amigo. ¿Qué cálculo habrán hecho en Washington sobre la respuesta que encontraría una operación semejante en territorio cubano? Es mucho más sencillo anunciar una orden de captura ante las cámaras de Miami que intentar ejecutarla en La Habana, lo que prueba otra regularidad: la valentía de los capos suele ser inversamente proporcional a los riesgos que están dispuestos a correr.

La Convención de Palermo de 2000 reserva el concepto jurídico de delincuencia organizada a grupos estructurados que cometen delitos graves para obtener beneficios materiales. La Cosa Nostra diplomática se ha apropiado de un repertorio de procedimientos reconocibles en estas sociedades del crimen, que se expresa en jerarquías, favores condicionados, intimidación y castigos ejemplarizantes contra los países miembros de la ONU. El capo di tutti i capi de la política contra Cuba sabe que una oferta resulta más convincente cuando el destinatario conoce las consecuencias de rechazarla.

Pero Macbeth terminó rodeado de hombres que lo obedecían, aunque no creían en él, porque Shakespeare comprendió que el miedo puede comprar obediencia, pero nunca legitimidad. Don Rubio debería recordarlo cuando la Asamblea General vuelva a votar. A veces, hasta el silencio tiene precio. La dignidad, no.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/22/opinion/don-rubio