jueves, 14 de enero de 2021

La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra la covid-19

Por Rebecca Henschke y Pijar Anugrah
BBC World Service
13 enero 2021 / https://www.bbc.com/mundo/noticias-55642479

Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma'ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de "la juventud primero", sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos "que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias".

"Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus", dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

"Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar", dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de "proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen" la enfermedad.

"Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente", señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

"Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores", dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

"Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que, al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven", dijo.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

"Simplemente, aún no tenemos esa información", dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

"La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión", dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: "al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor".

"Es posible que, si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto".

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

"Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora", dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

"No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo", dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

"Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa", opinó.

En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: "No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirles a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo".

Consideró que el enfoque de Indonesia "puede ser lo correcto para su país", y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un "enfoque pragmático".

"Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento", sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que "salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros".

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. "Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte".

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

"Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no", dijo. "Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final".

domingo, 10 de enero de 2021

¿Tarea ordenamiento versus realidad?

La implementación práctica del ordenamiento como escuela. Primeras lecciones.

En el aula primero te dan una lección y después te ponen una prueba. En la vida primero te ponen una prueba y después aprendes la lección.

Aforismo pedagógico.

Por Ricardo J. Machado 

El ordenamiento no es precisamente un caldo de pollo para la sociedad cubana, sino mas bien un medicamento un tanto amargo que no queda otra alternativa que tomarlo antes de que se agraven nuestros males. Claro que el equilibrio entre su grado de amargura y su capacidad de sanación depende de las habilidades de los alquimistas. 

Pienso que los procesos semicaóticos que ha estado generando en alguna medida el llamado ordenamiento eran inevitables. Otros países realizan sus cambios de moneda con cierta frecuencia con arreglo a los principios que rigen sus sistemas. Cuba no tiene mucha experiencia en ese campo. El ordenamiento es un intento de cambiar la realidad, o una parte de ella. El desorden relativo que contemplamos –en especial con los precios y otros aspectos– evidencia que los recursos metodológicos y operativos de los diseñadores no han sido suficientes. Faltaron muchas preguntas que nadie hizo y por lo tanto nadie respondió. No se ha asumido la complejidad en el nivel deseado. Deben realizase reparaciones en los mecanismos conceptuales que han fundamentado ciertas decisiones.

La primera de todas en mi opinión se refiere al concepto de realidad. Hay que actualizarlo. Parece que de manera implícita se la ha considerado como una colección de elementos aislados y separados. Por ejemplo, el desmadre de precios y el capricho de algunos organismos de la red comercial de no aceptar cuc lo demuestra. Este último capricho es responsable de saturar los servicios bancarios, sobrecargar el proceso de trabajo de sus empleados y dañar el clima sociopolítico del país. Da la impresión de que en el puesto de mando hay dos entidades diferentes cada una por su lado, como si hubiera un par de gobiernos. Si de mi dependiera ese sería el primer asunto para discutir en el próximo congreso de nuestro partido. Un país con dos entidades directivas paralelas sin la adecuada coordinación no puede aspirar a un destino seguro.

Ante todo hay que tener claro que la realidad es un espacio multidimensional, indivisible, con un tejido social compuesto por una red de interconexiones casi ilimitadas. Si en la cabeza de los decisores no existen métodos capaces de entender la realidad como un todo unificado en las soluciones, va a faltar objetividad. Y aparecerán los reventones.

Lo que está pasando ahora en Cuba es una gran oportunidad de aprendizaje para la dirección cubana, la que evidencia una voluntad de monitoreo continuo, montando un servicio de quejas exprés. Es preciso reconocerlo.

Debe servirle de entrenamiento para emprendimientos mayores. Tareas decisivas para el apalancamiento de nuestro socialismo como es el de las reformas en el campo de las relaciones de propiedad, que es el pollo del arroz con pollo.  El impulso a las pymes, la flexibilización en la gestión cooperativa y la ansiada autonomía de las empresas estatales que la burocracia intentará sabotear bajo cuerda. Reformarlas en ese orden. 

Murillo afirma que el número de empresas estales que podrían quebrar son una 450. Según mi experiencia serían el doble, casi llegando a mil. La falta de preparación gerencial y el adormecimiento mental de muchos de nuestros empresarios, como resultado de casi 60 años de estructura vertical autoritaria, es muy difícil de superar a corto plazo. Solo la creación previa de las pymes y el impulso a las nuevas cooperativas con mayores espacios de acción podrían crear el refugio de acogida para una gran parte de los miles de trabajadores y dirigentes que quedarían disponibles.

Algunos países capitalistas mas serios –porque los hay– antes de reducir plantillas ofrecen entrenamiento y preparación previa a los que van a despedir, para que tengan mas posibilidades de sobrevivir. Todo a costa del presupuesto de las empresas. En esa esfera está ubicada la rampa de lanzamiento del socialismo cubano, la que podría generar prosperidad y reducir   significativamente las escaseces crónicas del sistema.

Esa es la realidad donde se encuentran los factores que determinan de manera segura nuestro futuro. Ahí no se puede fallar. Hay que atarle las manos a la burocracia y no permitir que un gobierno paralelo haga de las suyas. 

El 8vo Congreso del PCC tendrá la palabra. Podría ser la última.

jueves, 7 de enero de 2021

El drama inconcluso de X y el Estado cubano

Por Giordan Rodríguez Milanés

Este 2021, el cantante X no sabe cómo va a salir adelante con su familia. Integrante del  Catálogo de Artistas de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos de Granma –a la cual ha pagado durante casi dos décadas hasta un 30 por ciento de sus ganancias por actuar para que lo represente jurídicamente, se ocupe de su promoción y le proponga espacios de socialización y venta de su música–  X ni siquiera recibió el anticipo de mil pesos otorgado a los trabajadores estatales cubanos, para que pudiera enfrentar la denominada Canasta Básica en las condiciones del llamado ordenamiento financiero. X ha sido considerado un Trabajador por Cuenta Propia (TCP).

El drama de X no comenzó este Primero de Enero, ni con la depresión de los mercados consumidores de “música viva” originada por el aislamiento contra la COVID-19.  Ni siquiera con la crisis económica agudizada por los gastos del enfrentamiento a la pandemia, la contracción de las fuentes de ingresos de divisas del país y la agudización del bloqueo imperialista. Hace casi veinte años, X era un músico recién graduado de una de las instituciones de la enseñanza artística de Granma que, como decenas de jóvenes, salía al “mundo real” a  intentar ganarse la vida  con lo que había sido preparado para desempeñar.   Dos decisiones tomó X, a diferencia de la mayoría de sus compañeros de graduación: la primera fue quedarse en Granma, su provincia, sin grandes polos turísticos ni importantes circuitos de promoción y legitimación; la segunda fue no montarse en las modas musicales de aquel inicio del milenio en Cuba, permeado por el reguetón y el pop latino, en detrimento de los géneros tradicionales o autóctonos. Esta decisión, la segunda, y su calidad interpretativa, le valieron a X el reconocimiento institucional y su inclusión en tribunas abiertas y actos políticos, con un repertorio adecuado a esos espacios. Y la participación en proyectos artísticos fomentados por la institucionalidad desde la creación de un mariachi,  o un grupo de cultivadores de música de la llamada década prodigiosa, hasta la fundación de escuelas de bandas de conciertos en cada municipio de Granma, todo lo cual, a la postre, resultaría insostenible. 

Todo eso trajo como resultado la multiplicación exponencial de decenas de músicos como X en el territorio de la provincia, especialmente en Bayamo y Manzanillo, y su conversión en profesionales. Los reclamos de una programación que garantizara la presencia sistemática de estos artistas y sus proyectos en espacios recreativos propios de la gestión estatal, fueron escuchados por la dirección del Partido en Granma. Entonces el Gobierno, a través de la Empresa de la Música, prácticamente le impuso a las empresas de comercio y la gastronomía y a las propias instituciones culturales, la contratación de todos los X, sin atenerse mucho a evaluar las preferencias artísticas de sus clientes, no pocas veces  deformadas por otras causantes que necesitarían otro texto para analizarse.  Para X no era un problema si los géneros que cultivaba, o las propuestas interpretativas que presentaba, eran aceptadas o no por el gran público. O si sus escasas grabaciones eran  incluidas sistemáticamente o no en los medios y circuitos nacionales de promoción.  Su reclamo siempre había sido que no demoraran demasiado en pagarle las actividades que realizaba en un mes. O que le dieran la mayor cantidad de actividades posibles en los dos carnavales más importantes de la provincia, o lo incluyeran en la programación de grandes eventos como la Fiesta de la Cubanía o las Ferias del Libro. Pero si una multitud coreaba sus canciones, o lo dejaba solo para irse a escuchar un reguetón pedestre y grosero en el kiosco de la esquina, ese no era un problema que le quitara el sueño, más allá de su orgullo profesional lastimado. 

Otros cantantes y agrupaciones siguieron caminos alternativos. Se deslindaron de la ineficacia parásita de la Empresa de la Música para promocionarlos y crearon sus propios equipos de relaciones públicas. Le pagaban su por ciento de representación a una estructura organizacional que sabían disfuncional –cuyo objetivo no era ejecutar la voluntad política de jerarquizar una programación mediante la imposición gubernamental sino promocionar y representar para generar las preferencias culturales en la población, como integrante de un sistema de instituciones culturales también disfuncionales para ese propósito– pero, a la vez, se auto-gestionaban otros promotores cubanos o extranjeros más eficaces, y otros mercados mejor dotados y formados afuera, incluso, de la provincia y de la nación. Algunos fueron frenados por la burocracia institucionalizada –como cuándo entre el 2011 y 2013 la Orquesta Original de Manzanillo intentó sin éxito crear su propia compañía o cooperativa artística, y las autoridades de Granma se lo impidieron a base de dilaciones y tecnicismos–, pero aún así obtuvieron cierta independencia y, lo más importante, se mantuvieron más o menos en la preferencia de un determinado público.  Lo que pretendía la dirección de la Orquesta Original de Manzanillo era lo que precisamente estaba en consonancia con los Lineamientos de la Política Económica y Social y su Conceptualización aprobados en el Congreso del PCC y una posterior conferencia; pero no hubo modo de que las autoridades de Granma entre el 2010 y el 2013 lo entendieran así; tampoco en el Instituto Cubano de la Música, rector de la empresas comercializadoras, se mostraron demasiado entusiasmados. 

 X siguió gravitando alrededor de los gobiernos municipales, las direcciones de cultura y las empresas de comercio. Cuando la programación musical centralizada ya no fue una prioridad, X echó manos a otros recursos para gestionarse el trabajo que, tampoco, son el objetivo de este texto y que, tampoco, son el resultado ni de la promoción de las preferencias culturales de los públicos. Cuando llegaron la pandemia de Covid-19 y el recrudecimiento del bloqueo por parte de Trump, X  no trabajaba tanto pues ya la economía y sus tercas realidades habían rebasado por mucho los límites de la voluntad política. Se habían reducido bruscamente los espacios para X, que más o menos medraba entre su labor como músico y su “búsqueda” en los mercados informales, incluso, con la realización de otras actividades extra-artísticas. Todo ello en las nuevas condiciones impuestas por las plataformas comunicacionales debido al aumento de la conectividad a INTERNET en la isla. Tal es así que X se sintió aliviado cuando el Ministerio de Trabajo, desde una postura igualitarista pero humana, dispuso la subvención de todas las unidades artísticas pertenecientes a todos los catálogos del país. Porque ese igualitarismo lo ponía a ganar, al menos mientras estuviera decretada la fase epidémica de la enfermedad, incluso más de lo que con sus actuaciones en los últimos años. 

Pero entonces el gobierno decretó la “nueva normalidad”. Vino el ordenamiento financiero. La inflación. Los nuevos precios. X no recibe anticipo porque es considerado TCP. Tampoco le es admisible la opción que le deja el gobierno de actuar y conformarse con un por ciento de la recaudación obtenida por la puerta. Porque X no es Y. Y hace “música” con dos acordes y un golpe de caja a contra tiempo, pero los jóvenes le hacen cola para verlo y pagan una entrada  a un precio cercano al salario de uno de sus padres.  Tampoco es Z, que es mejor músico que Y, y tan bueno como X, pero no se paró en ciernes ante las prohibiciones o la somnolencia institucional para la creación de cooperativas artísticas, y se procuró sus propios equipos de promoción o sus fuentes de financiamientos para pagar, por ejemplo, los cerca de 10 mil CUC que, antes de morir tal moneda, valía un video-clip. 

Ahora X, como más de un centenar de músicos granmenses, enfrenta un serio drama de supervivencia que se agudiza porque ya no tiene aquellos veinte años de cuando se graduó, ya lleva una familia a cuestas. El drama de X también, directa o indirectamente, se convierte en el drama del Estado en las peores condiciones económicas que se pudieran modelar. Porque el gobierno ha dicho públicamente que nadie quedará desamparado. Si X decidiera renunciar a vivir de la música y solicitar un subsidio, sería un gasto más para el Estado, que no pasaría por el presupuesto del Ministerio de Cultura, pero igual sería un gasto. Una solución sería que X usara su talento y sus habilidades en otras labores disponibles. Esto nos pone ante dos preguntas: ¿Está dispuesto X a tal renunciación? ¿Tiene en oferta el Estado esas otras labores?  Otra solución sería que el Estado se “echara encima” parcialmente a X y, a la vez, ambos trabajaran, de modo creativo y sinérgico, en la modificación de la real causa del drama que comparten: la terrible distorsión de las preferencias culturales a pesar de los presupuestos millonarios que se invierten en el Ministerio de Cultura y el ICRT. 

¿Pero acaso eso no es lo que se ha tratado de hacer hasta ahora? ¿Qué es lo que tenemos que cambiar para lograrlo?

____________________________________________________________________________

Portada del semanario alemán Der Spiegel


lunes, 4 de enero de 2021

Llegó la unificación*

Por Juan M Ferran Oliva

De que van, van es una frase voluntarista, originada durante la famosa Zafra de los diez millones. Se convirtió en slogan y hasta una agrupación musical adoptó ese nombre. La orquesta existe aún, pero los 10 millones de toneladas métricas de azúcar en una zafra no se lograron nunca. De primer productor hemos pasado –grosso modo– al lugar 21 en el ranking mundial. Las Industrias cañeras ocupan hasta el 20 y después alternan con las remolacheras. Estamos en el punto medio. Durante algún tiempo trabajé en el MINAZ y aún me queda sacarosa en las venas. Es por ello que me duele la caída. sic transit gloria mundis.

La unificación monetaria sí va. De hecho, está yendo desde el primero de enero en curso. Su necesidad fue proclamada en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrado en abril de 2011. En dicho cónclave se dieron pasos hacia el rescate del campesinado y el trabajo autónomo, así como a la redención funcional del mercadoalgunos lo consideraban un engendro capitalista pero su existencia data de la comunidad primitiva. Es el obligado mecanismo de intercambio de actividades. El capitalismo no lo inventó, sencillamente aprovechó el avance tecnológico para sofisticarlo. No me canso de repetir que   el mercado es un mal amo, pero puede ser un buen empleado. 

Han sido numerosos los estudios, fórmulas y criterios sobre el tema monetario.  Los más se quejaban de la demora en resolverlo –yo también– y finalmente ha llegado el momento. Las propuestas que conocí concebían la unificación como un problema bancario: eliminar la dualidad estableciendo tasas de cambio.  La acción del Estado-Gobierno ha ido más allá. Es integral y abarca los ingresos de la población y precios tendientes a eliminar los subsidios estatales, tomando en cuenta los aspectos sociales y fiscales. Constituye una visión exhaustiva del problema. 

Confieso que hubiera preferido que el delfín hubiera sido el CUC. Nos acostumbramos a utilizarlo como patrón e incluso se parece a las monedas duras –sin alcanzarlas, pues se deterioró–. El tradicional peso requiere engorrosos cálculos de 24x1 y sus volúmenes rebosan las billeteras. La medida de igualarlo contablemente con el dólar en los cálculos empresariales data de los últimos 20 años. No entro a considerar las motivaciones que condujeron a tal esperpento, que entraña, sin dudas, un pésimo efecto para la economía. Simplemente anula los análisis de gestión y de factibilidad. No sabemos cómo andamos ni qué proyectamos. En lo tocante a la población, la unificación tuvo lugar factualmente, cuando se abrió la oportunidad de pagar en cup en el comercio mediante la multiplicación de los precios en CUC por 25. Dicho sea de paso, estos últimos encierran un IVA invisible, pero enorme y tangible en los bolsillos. No queda otro remedio y es parte de nuestra ineficiencia.

Todo parece indicar que el peso –el cup– no tendrá convertibilidad por razones de disponibilidad de divisas. Lástima. Continuará siendo un dinero de andar por casa –un vulgar token–. Fuera de fronteras no tendrá valor alguno. No obstante, la medida abre una perspectiva y, en un futuro aún incierto, será efectivamente canjeable.

Durante más de medio siglo vivimos en una campana de cristal, aislados del mundo real, donde se produjeron cambios en salarios, precios y toda suerte de procesos inflacionarios. Nosotros permanecimos estáticos y, cuando el período especial nos arrojó al mundo, sobrevino el choque de nuestro estatismo con la realidad foránea. Nuestros salarios se habían movido en un diapasón de unos 60 a 400 pesos mensuales. Los precios permanecieron casi estables. En el amplio e inexcusable exterior todo era diferente. El choque fue brutal.

El proceso de unificación iniciado es audaz. Va más allá de eliminar una dualidad incongruente y aspira a insertarnos en la dinámica mundial de precios y salarios. Ello equivale a promover una eficiencia económica aún ausente. 

Han transcurrido 9 años desde la oficialización de la propuesta unificadora y, según parece, los estudios a tales efectos son profundos. Como es natural, en los próximos meses se producirán los ajustes que imponga la práctica. Ya se han iniciado y la reducción en la propuesta de tarifas eléctricas es un ejemplo.

Tengo fe en el equipo estatal que dirige al país. Constituye una nueva generación calificada y acorde a los tiempos y circunstancias. No se me ocurre otro mejor. Incluso me horroriza pensar que nos gobernaran los personajes pretendidos por Washington. Y este es un criterio absolutamente ajeno a débitos administrativos o políticos. No los tengo.

Se ha iniciado un proceso que va más allá de la unificación monetaria. Abarca toda la economía y debe provocar transformaciones esenciales. Entraña peligros, pero también soluciones. Hay que quemar las naves. ¡Alea jacta es!

-------------------------------------------------------------------

*Sine Die 2021 (segunda serie #2, 1º de enero 2021)

sábado, 2 de enero de 2021

Protección Animal en Cuba: de lege ferenda

CONSIDERACIONES SOBRE EL FUTURO DECRETO-LEY DE BIENESTAR ANIMAL

 

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.”

Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu

 

      “¿Qué vale que la ley tenga un espíritu, si tienen otro los encargados de realizarla?”

José Martí

 

 “La capacidad sensitiva, unida al derecho de todo ser vivo a que sean considerados sus propios intereses, son condiciones que justifican la necesidad de fundar una ética verdaderamente universal e igualitaria capaz de crear unas nuevas bases para la convivencia de todos los seres vivos que habitamos en el planeta.”

Ana D. Verdú y José Tomás García

La ética animalista y su contribución al desarrollo social

 

Lic. Alan A. González Consuegra

I

1.  Quise titular este segundo artículo con la voz jurídica latina de lege ferenda, que significa o puede entenderse como futura reforma o propuesta de ley. En el caso que nos ocupa hablamos de la propuesta de Decreto-Ley de Bienestar Animal que deberá ser aprobada el próximo mes de febrero según ajuste en el cronograma legislativo de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).  

2.  Antes de hacer cualquier referencia sobre los temas que debería disponer la futura normativa cubana de bienestar animal, me detendré en su cuestión espiritual. Tan o más importante que las normas que contendrá el Decreto-Ley es, a mi juicio, el espíritu que hay detrás de todas ellas y que habitará ese cuerpo legislativo como expresión y testimonio de la voluntad de sus redactores. 

3.  En De l'esprit des lois, una obra que tardó veinte años en ser redactada y es fuente primaria de estudio del Derecho contemporáneo, Montesquieu nos habla del espíritu que a su juicio tenían los diferentes tipos de leyes que rigen las relaciones de los hombres. Llamó espíritu a la intención, las aspiraciones y los objetivos diversos que motivan la creación de las leyes, eso que hoy podemos identificar también como parte de una voluntad política determinada o de un interés económico o social, y que en la doctrina contemporánea constituyen, entre otras, fuentes del Derecho.     

4.  Aunque a la luz actual denominar espíritu de la ley a todos estos factores que convergen como parte de una realidad que necesita ser regulada jurídicamente pudiese resultar innecesariamente metafórico, a inicios del siglo XVIII francés, en aquel mundo, era algo realmente revolucionario, como lo fue la Revolución que dio fin al Ancien Régime. No obstante, y hablo también metafóricamente, las leyes cuando son bien concebidas tienen un espíritu que debe ser manifiesto, que no es más este que la intención del legislador.

5.  El anteproyecto de Decreto-Ley de Bienestar Animal que actualmente elabora un grupo multisectorial bajo la conducción de la Dirección de Sanidad Animal del Ministerio de la Agricultura (MINAG) para ser sometido a la aprobación del Consejo de Estado, no escapa de esta lógica. Quienes tienen la misión de redactarlo pretenden de esta forma llenar una vasta laguna normativa existente en nuestro ordenamiento jurídico, al tiempo que es atendido un amplio reclamo in crescendo en nuestra sociedad a favor de la protección animal, siendo la primera vez que la nación pueda disponer de una extensa, armónica y sistematizada legislación protectora de los animales.    

II

6.  El Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), en su capítulo 7.1, artículo 7.1.1, define al Bienestar Animal como “el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere.”, luego ahonda en este particular a través de la ejemplificación de esta definición, relaciona “las cinco libertades”, reconocidas en la Declaración Universal del Bienestar Animal (DUBA),  y posteriormente aborda los principios básicos o generales que rigen las recomendaciones específicas para el manejo de los animales en este sentido.

7.  La OIE, una organización intergubernamental con 96 años de existencia y creada para controlar y prevenir internacionalmente las enfermedades de origen animal, ha devenido la máxima autoridad mundial en cuestiones de bienestar animal. Las preocupaciones comerciales sobre el tráfico de animales y las enfermedades que se podían trasladar de un país a otro, estuvieron entre las principales razones de su surgimiento. Ha moldeado la seguridad sanitaria del comercio internacional a través de reglas sanitarias sobre los intercambios de animales o productos de origen animal entre los países.

8.  En el Corpus Iuris Civilis del emperador Justiniano, 529 D.C, ya se infiere una particular consideración hacia los animales cuando dice: “El derecho natural es aquello que es dado a cada ser vivo y que no es propio al ser humano”. O sea, se considera al animal no humano como poseedor también de un derecho natural. Cuestión no exenta de polémica y de suma importancia puesto que el derecho natural es una doctrina jurídica y filosófica base del derecho contemporáneo. Quizás el espíritu de esa norma, elaborada en la entonces Bizancio, luego Constantinopla y actualmente Estambul, haya perdurado hasta nuestros días en la idiosincrasia de las gentes que habitan la urbe turca, conocidos por ser históricos protectores de los felinos y canes citadinos.

9.  Y es que, salvando las limitaciones de cada época, siempre han existido personas con una conciencia ética superior que les ha permitido ver a los animales como los seres vivientes y sintientes que son. Han sido estos hombres y mujeres los que han sentado los precedentes de la corriente proteccionista de los animales que llega consolidada hasta nuestros días. Pienso en Pitágoras y su postura filosófica ante los animales; pienso en la ética cristiana base de la civilización occidental cuando se nos dice en Proverbios 12:10: “El justo está cuidando del animal doméstico, pero las misericordias de los inicuos son crueles”; pienso en San Francisco de Asís y su paradigmático poema Laudato Si; pienso en la bula Salutis gregis dominic del Papa Pío V, con la cual se prohibían las corridas de toros bajo pena de excomunión en fecha tan temprana como 1567; pienso en John Locke advirtiendo sobre el efecto perjudicial de la crueldad hacia los animales en el desarrollo ético de los menores y su posterior interacción con los seres humanos, en su obra Some Thoughts concerning education de 1693; pienso en Jeanette Ryder fundando el Bando de Piedad en La Habana de inicios del siglo XX ante la incomprensión y las burlas de aquellos que no podían ver con el corazón el auxilio que la estadounidense le brindaba a los pobres niños desamparados y a los animales vagabundos; pienso también en el sentido panegírico que hizo José Martí sobre Henry Bergh, precursor de la protección animal en los Estados Unidos de América, en carta al diario argentino La Nación en 1888Martí era y es hombre de tiempos futuros, perenne inspiración y anhelo de perfección del pueblo cubano.  

10.         Fueron ingleses los primeros en establecer leyes que protegían a los animales en la modernidad. Fue en la Inglaterra victoriana donde el movimiento de protección animal alcanzó mayores grados de desarrollo, permeando estas ideas las culturas y las legislaciones europeas y norteamericanas, a contrario sensu de la realidad española. Al histórico atraso cultural y tecnológico que tenía el imperio español con relación a otras naciones occidentales, súmesele un siglo XIX caracterizado por crisis internas de gobernabilidad y la independencia de sus colonias americanas, dejando poco o ningún espacio para que prosperara un movimiento proteccionista animal en España como sucedió entonces en el Reino Unido de Gran Bretaña o en los Estados Unidos de América. Atraso cultural y legal en estas cuestiones que se extendió hasta la “siempre fidelísima Isla de Cuba” a pesar de la resistencia que hicieron los criollos a no pocas de las crueles prácticas de los españoles hacia los animales, y que llegan a nuestros días. 

11.         El Decreto-Ley que se apruebe deberá recoger explícita o implícitamente la postura a la que se afilie Cuba con relación a la conceptualización de la categoría jurídica de animales no humanos, para lo cual existen tres posiciones doctrinales predominantes: a) reconocerlos como sujetos de derecho, similares a las personas naturales o jurídicas; b) seguir reconociéndolos como objetos de derecho, o sea, como cosas o bienes corpóreos no diferentes a las maquinas; o c) reconocerlos como seres sensibles que no son cosas y que necesitan amparo legal y particular consideración. La futura norma debiese estar marcada por la tercera posición, lo cual sería coherente con la voluntad expresa de darles protección con la promulgación del Decreto-Ley y estaría a tono con la basta información científica al respecto.     

12.         El bienestar animal se ha consolidado como doctrina y práctica más extendida en todo el mundo con la aplicación de novedosos adelantos científicos-técnicos; ha significado un avance notable e importantísimo frente a la histórica concepción utilitarista y antropocéntrica del hombre en su relación con las demás especies, “humanizando” el trato que se les da, pero sin dejar de hacerlo desde una perspectiva igualmente utilitarista y antropocéntrica. Por sí solo no es suficiente ni da protección a los animales en las diferentes relaciones sociales, económicas, culturales, o de otra índole, de las que son objeto. Por otro lado, la elaboración, el alcance y la aplicación de las normas de bienestar animal dependen de la voluntad política, los intereses económicos y la conciencia social imperantes, dado que las normativas internacionales vinculantes en la materia solamente establecen pautas generales mínimas a seguir que son ajustables en cada Estado. Normas cuyo contenido parte fundamentalmente de conocimientos de las ciencias médicas veterinarias y la biología como: la zoonosis, la zootecnia y la etología, y se centran principalmente en el manejo, tenencia y cuidado de los animales domesticados por el hombre para sus diferentes usos.

13.         Asuntos como la bioética ante los derechos de los animales y su tratamiento normativo; la regulación de tradiciones históricas causantes de maltrato animal que subsisten en nuestras sociedades y demandan de consideraciones sociológicas, morales, políticas, entre otras; la caza y su impacto en el medio ambiente; la formación educativa en materia de protección y bienestar animal desde edades tempranas; las lides de animales; la debida y disímil protección jurídica que debe garantizárseles desde las diferentes ramas del derecho, etcétera, superan por mucho el ámbito del “estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere” y sus interpretaciones utilitaristas. Por eso hay que entender el concepto de protección animal como complementario del de bienestar animal, con igual relevancia, lo cual importa tanto para el título como para el contenido de la norma, pues la protección debería signar el espíritu de cualquier normativa al respecto. El bienestar animal como concepto es consecuencia de la lucha histórica por la protección de los animales y de la voluntad de protegerlos en aspectos específicos de su vida.   

III

14.         No es factible pretender por esta vía comentar in extenso los asuntos que debería normar el anteproyecto. En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) el director de Sanidad Animal del MINAG explicó grosso modo algunas de las cuestiones que estarán reguladas en la normativa que per seconstituyen un paso de avance importante en relación con la situación actual. Sin embargo, consideramos que existen varias cuestiones que no pueden quedarse fuera del Decreto-Ley, y la forma en que se aborden definirá su espíritu y alcance, son, a saber: la caza, las lidias de gallos, y el confinamiento de los animales en zoológicos y centros recreativos.  

15.         En el año 2019 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se hizo eco del Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicio del Ecosistema, de la Plataforma Intergubernamental Científico-Política en Biodiversidad y Servicio del Ecosistema (IPBES) donde se reconoce que el planeta está atravesando por la sexta extinción masiva de especies, con la particularidad de que esta es la primera resultante de la actividad del hombre. 

16.         Al gobernador interventor estadounidense en Cuba Charles Magoon se le debe, entre otras, la promulgación de la Ley de Caza de 1909 que fue parte del conjunto de normativas que implementó en la isla para su modernización con estándares estadounidenses. Resulta curioso e inesperado encontrar en la presentación que hizo a la Ley la comisión redactora -integrada por prominentes cubanos- una intención constante de proteger a la fauna silvestre con avanzados conocimientos conservacionistas, llegando a lamentarse incluso de no tener la disposición jurídica mayores restricciones a la actividad como la tenían la de “otros países más adelantados”. 

17.         Si en 1909, antes de que el cocodrilo cubano estuviese al borde de la extinción como resultado de su caza indiscriminada; de que los tiburones de arrecife de nuestras costas sufrieran similar suerte; y de que en África las poblaciones de leones y elefantes -por solo mencionar dos ejemplos- se vieran reducidas considerablemente en cuestión de tres décadas, los redactores de aquella Ley se preocupaban por el impacto de la caza en las poblaciones de las especies y las formas para reducirla a partir de un análisis bastante revolucionario, en el 2020, frente a la alarmante cifra de extinción diaria de unas cien especies aproximadamente a nivel global, en un planeta sometido a una crisis ambiental sin parangón y resultante de los desequilibrios ecológicos generados por el hombre en el último siglo; conociendo todo esto y siendo poseedores de un desarrollo científico-técnico que nos coloca en mejores condiciones para contrarrestar el daño realizado, ¿es moralmente correcto practicar la caza de animales como actividad “deportiva” o comercial? ¿Se puede calificar de sostenible o de conservacionista una actividad letal como la cinegética movida por el ego y la vanidad del hombre? ¿Por qué debemos seguir hipotecando el futuro de la nación por una actividad recreativa practicada por no más del 0,5 por ciento de su población? Un coto de caza en Cuba no es mejor que una granja sudafricana donde se realicen indignantes montajes de cacerías.

18.         Más polémica y evidente que la caza es la lidia de gallos, actividad que en los últimos ciento cincuenta años ha tenido alzas y bajas, amparo y desamparo legal, y menor o mayor rechazo. La práctica cruel y violenta de las lidias de gallos es un rezago del colonialismo español en Cuba como bien lo entendieron también en su tiempo el general Máximo Gómez y el coronel Manuel Sanguily; práctica que subsistió como único medio de entretenimiento en algunos poblados intrincados y aislados del país y que durante la República tuvo mayor auge por el apoyo que encontró en no pocos políticos oportunistas. Hablo de práctica y no de tradición pues su presencia social no es representativa de nuestra cultura ni de la idiosincrasia del cubano, y mucho menos tiene que ver con la identidad nacional, y si fuera el caso, ¿vale la pena apostar por la permanencia de una práctica sangrienta, que llama al delito y que fomenta la violencia en nuestra sociedad? ¿Acaso es coherente esta práctica con la sociedad virtuosa que aspiramos construir? ¿Son estos los valores que queremos perpetuar como cubanos? ¿Qué impide combatir y prohibir legalmente una práctica minoritaria que encuentra el rechazo en la mayor parte de la población, sobre todo de los más jóvenes?     

19.         Si bien la caza y las lidias de gallos constituyen un maltrato visible, los animales confinados en los zoológicos y en algunas instalaciones turísticas son víctimas de múltiples formas de maltrato que pasan desapercibidas para muchos; maltratos que van desde un mal manejo o cuidado del animal hasta el confinamiento en sí mismo, lo cual les provoca daños neuronales y psíquicos que se manifiestan a través de estereotipias, pues muchos de estos animales necesitan socializar con otros miembros de su especie y disponer de amplios espacios para su normal movilidad. Súmesele a esto el hecho de que los zoológicos en Cuba son vistos como centros recreativos donde no pueden faltar una “variada oferta gastronómica” y de esparcimiento. 

20.         Ante esta realidad abogamos por un nuevo tipo de zoológico, concebido como santuario de animales, en espacios abiertos, donde con visitas guiadas se promueva el conocimiento de las especies y se elimine todo aquello que nada tenga que ver con la educación y la conservación; instalaciones zoológicas que no sean administradas como unidades empresariales básicas y sí como centros científicos, educativos, ambientales. Es partir del modelo de parque zoológico introducido por Celia Sánchez y enriquecerlo, y dejar atrás el modelo de zoológico de jaulas y fosos como el de Nuevo Vedado que responde a otros tiempos.      

IV

21.         El desafío ambiental del mundo de hoy es mayor y pasa por el entendimiento de que el futuro de nuestra especie está indisolublemente vinculado al del resto de las especies del planeta. El bienestar es uno solo para animales humanos y no humanos; una sola salud es el concepto que toma fuerza por estos días de pandemia mundial. Esto implica un cambio de paradigma en nuestra relación con la naturaleza y, como es lógico, en las formas en que nos relacionamos con su fauna. Este nuevo enfoque que ya existe, debe extenderse y manifestarse en el espíritu de las políticas y normativas de nuestras sociedades. La corriente proteccionista de los animales ha estado siempre un paso adelante en la comprensión de este tema puesto que se inserta dentro del pensamiento vanguardista universal que, desde hace décadas y desde diferentes disciplinas, propone alternativas sustentables al status quo vigente. 

22.         El espíritu del anteproyecto de Decreto-Ley que se presente al Consejo de Estado debería ser esencialmente proteccionista, donde el legislador no sólo tenga en cuenta lo aplicable a la realidad nacional de los postulados defendidos por el movimiento por los Derechos de los Animales y lo más avanzado en cuestión de bienestar animal, sino que también debería redactar la normativa con un espíritu biocéntrico y antrozoológico; un Decreto-Ley que sea precedente normativo inspirador para el hombre del mañana, que para poder subsistir en esta isla o fuera de ella, deberá hacerlo a partir de modelos de desarrollo y de producción totalmente diferentes a los actuales y en un contexto donde la salud humana y la animal se imbrican cada vez más como consecuencia de nuestra intervención en la vida del planeta. La protección del medio ambiente, el enfrentamiento al cambio climático, la protección animal y el desarrollo sostenible, responden a intereses comunes que necesitan soluciones holísticas y transversales, no verlo así es un craso error que le pasará factura a las generaciones venideras.

23.         Cuba no ha logrado salir del proceso de “deterioro de valores morales y cívicos" exhaustivamente reseñado por el presidente de los consejos de Estado y de Ministros hace 7 años en la clausura del primer período ordinario de sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional. Vivimos en una sociedad estresada, donde se ha hecho común la presencia de la violencia no solo física, sino también del lenguaje y psicológica. La persistente crisis económica agudiza más este proceso involutivo social a pesar de los esfuerzos que se realizan desde varios sectores para enfrentarlo. Por tal motivo, cualquier modelo de desarrollo futuro en nuestro país debe tener presente como eje central una construcción ética y moral; el rescate de la cubanidad y la cubanía.

24.         El ejercicio de la caridad y la misericordia, ya sea hacia animales humanos o no humanos, es sanador y liberador, quizás sea la mejor terapia que pueda existir para el alma de las personas. Nuestra sociedad precisa de este tipo de terapias para que el alma de la nación sane y se fortalezca. Creo fervientemente en la capacidad sanadora que tiene fomentar el respeto y el cuidado de los animales, sobre todo en las nuevas generaciones, herederas naturales de la nación y del futuro que construimos. Pocas causas son tan nobles como la de proteger y evitar el maltrato animal; no por gusto atendía por igual el Bando de Piedad de La Habana el socorro de niños y animales.  

25.         Para poder tener Patria y un pueblo virtuoso hay que desterrar todo aquello que promueva la impiedad, ese es el camino, no otro. No podemos dar espacio en nuestra sociedad a prácticas violentas como las lidias de gallos, como tampoco se lo podemos dar a las peleas de perros. La violencia es una sola; no podemos seguir tolerando la caza y caer en el error de reproducir una mentalidad ajena al mundo que merecen vivir las futuras generaciones, un mundo que se comienza a edificar hoy, no mañana. Y si para construir esa mejor sociedad, ese mejor país, ese mejor planeta, hay que enfrentar también poderosas fuerzas dominantes dentro de nuestro ámbito social y nacional, entonces hay que hacerlo con la convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la de la verdad y las ideas, máxime cuando estas son justas y nobles. 

26.         El Decreto-Ley sobre protección y bienestar animal que apruebe el Consejo de Estado en febrero tiene el mérito de ser la primera disposición normativa cubana abarcadora sobre esta cuestión. Su alcance y trascendencia dependerá de lo visionarios que lleguen a ser sus redactores y de la voluntad política del Estado en este tema. Tienen nuestros legisladores, además, la ocasión de promulgar una norma que sea trascendente por los conceptos que utilice, las instituciones que cree o incorpore, y las malas prácticas que erradique. Es esta una oportunidad más para ejercitar la vocación que han tenido históricamente los hijos de esta tierra para hacer grandes cosas por su Patria y por la humanidad, ojalá sepan sacarle provecho.

jueves, 31 de diciembre de 2020

No es posible esperar a que los prejuicios se conviertan en consignas

No siempre resulta correctamente entendida la condición del intelectual y su tarea y responsabilidades en la sociedad. Esto suele provocar incomprensiones y aislamientos, agrios juicios y fáciles conclusiones. Para algunos se trata de un representante tardío de la burguesía o de sus concepciones y costumbres, para otros el prototipo de la amoralidad, y no faltan los que le consideran tácitamente un mal necesario, personaje siempre propenso al liberalismo en el orden ideológico, a la excentricidad en el de las relaciones sociales, y sospechoso por todas estas razones.

Las relaciones entre el intelectual y sus contemporáneos no pueden basarse en la sospecha. Solo hay un modo adecuado de abordar los problemas que le conciernen, y de resolverlos, no desde fuera, sino en el marco del respeto que todo ciudadano merece. Ese “modo” no es ni nuevo, ni inaccesible. Es muy simple y puede ser muy fácilmente resumido: hay que tratar de comprender. Y es evidente que esto no es imposible. Pero puede serlo también. Todo depende de la actitud que adoptemos y de la autenticidad de nuestro espíritu revolucionario. No es extraño encontrar compañeros que saben usar grandes palabras, repetir fórmulas y remitirse en última instancia a los intereses de la clase obrera y sus objetivos históricos. En algunas ocasiones las grandes frases y fórmulas encubren la más completa indigencia ideológica, y no deben faltar los casos —y no han faltado—, en que semejante oropel oculta el oportunismo, las actitudes amplificadoras o sectarias, o cuando menos una gran falta de humildad. Y son precisamente estas posiciones y actitudes, y la conducta y fraseología que de ellos se desprende, elementos que inciden para crear o sostener el clima menos propicio a la comprensión.

El revolucionario verdadero, o que siéndolo ha alcanzado un cierto nivel de desarrollo ideológico, se planteará los problemas que conciernen al trabajo creador, o debe aprender a hacerlo de muy diversa manera. Sería muy cómodo y tranquilizador abrir alguno de esos diccionarios de lugares comunes de la filosofía o la cultura —y ni la filosofía ni la cultura en su conjunto resultan del lugar común—, buscar en una página cualesquiera definiciones y recomendaciones, y aprobar de una vez por todas caminos que nos resultarían un tanto áridos abordados de otro modo. Pero el comodismo y los tranquilizadores no son propios de los revolucionarios, y mucho menos de su vanguardia. Por eso se hace necesario estudiar y conocer, discutir y profundizar, rechazar la sospecha como método y evitar las descripciones facilistas y caricaturescas, las excomuniones y en general una inútil batalla sin principios, que ya bastante daño ha hecho —y la historia contemporánea se encarga de probarlo— al desarrollo de la cultura y, particularmente, de sus manifestaciones artísticas en los países socialistas.

No debemos olvidar tampoco el grotesco y triste espectáculo que ofreció la filosofía marxista —centro de nuestra ideología—, exudada por la repetición durante los años del stalinismo cultural.

La primera cruzada, en el terreno de la ideología, debe librarse contra los papagayos y hay dos modos de hacerlo: denunciando el papagayismo, y desterrándolo de nosotros mismos. La experiencia viva, inmediata, de la revolución cubana, y nuestra condición de protagonistas nos arma excepcionalmente para ello. Nuestra revolución es en esencia, y por su presencia, una lección de antipapagayismo. Pero su objetivo no se define por ser anti. Se define por ser creativa, por buscar y desarrollar nuevas iniciativas incesantemente, y por hacerlo en estrecha conexión con el mundo real y transformándolo. También la revolución ha resultado para algunos demasiado excéntrica al salirse de ciertos cánones “clásicos”; no han faltado quienes confunden el valor y la audacia, consecuencias de una justa valoración de las circunstancias internacionales, con el aventurerismo hasta se da el caso de quienes dejan entrever sospechas de una floración liberal.

La creación es siempre una fuente de riesgos y exige un valor y una audacia especiales, y ese valor y esa audacia son parte de la condición misma de sus personeros, no importa que se trate de un investigador científico o de un explorador, de un militante revolucionario, o simplemente de un artista. La voluntad de enriquecer el mundo ampliando y haciendo más compleja su realidad, descubriendo internas conexiones y rompiéndolas y recreándolas, está presente en todos los casos. Y en todos la aceptación del riesgo es denominador común. Nada hay más parecido que un revolucionario y un intelectual, o lo que sería más exacto, el revolucionario es, según mi modo de ver, la más alta floración de la condición intelectual.

¿Por qué entonces este divorcio práctico, tanta ceguera y tan poca comprensión, y hasta hoy, voluntad de entender? ¿Por qué la sospecha se hace fácilmente ley en algunos ambientes y sectores, y es adoptada sin mayor reflexión, y se convierte en fuente de nuevas confusiones y prejuicios, de distancia, agresividad e incomunicación?

Los procesos revolucionarios no son cuentos de hadas, novelas rosa o fórmulas matemáticas. Ni la magia ni el folletín o el cálculo exacto y cronometrado tienen nada que hacer en ellos. La revolución derrumba altares, deja que otros se desplomen, y levanta los que puede y sabe construir, pero debe aprender nuevas técnicas, vivir convulsos períodos, quemar sus manos en la experiencia y crecer y alcanzar la dimensión y la profundidad que exigen sus búsquedas. No se trata sin embargo de sentarse a esperar, o de contribuir silenciosamente con el ejemplo y el tacto, en tanto los prejuicios crecen, los preconceptos campean por sus respetos. Es necesario abordar los problemas cuando estos se plantean como tales y hacer un esfuerzo y una contribución que se traduzca en lucidez. No es posible esperar a que los prejuicios se conviertan en consignas. Hay que saber decir no a tiempo, y hay que decirlo.

Una larga y nefasta tradición de simplificaciones teóricas está en la base de prejuicios y malentendidos. Y una penosa historia de abusos burocráticos justificados mediante elaborados sofismas y francos disparates, exigió explicaciones publicitarias, comentarios y acusaciones, trabajos críticos más o menos deshonestos y añadió en definitiva confusión y oscuridad a problemas ya de por si complejos, paralizando el pensamiento crítico o aplastándolo en la gazmoñería apologética. Esta tupida selva de ignorancia y mentira, de falsas teorías pseudorevolucionarias, palabrería y demagogia, se interpone entre muchos honestos militantes revolucionarios y los intelectuales dedicados a la creación artística. Estos no pueden satisfacer la demanda de los militantes que pretenden, obtener peras del olmo y quedan de este modo defraudados. El intelectual pasa a ser considerado a partir de entonces, indiferente o apático, marginal e inaccesible, y por lo tanto inútil socialmente.

Si alguien se sienta al final de una cadena ensambladora de refrigeradores con la esperanza de recibir como culminación del proceso mecánico un par de zapatos, seguramente no obtendrá su objetivo por apremiante que este le resulte y, o marchará discretamente o armará una protesta que le conducirá sin duda al más cercano manicomio. Esto no invalida su necesidad de zapatos, pero hay un juicio claro y coherente sobre el producto que una ensambladora de refrigeradores debe rendir. En cambio, cuando un militante revolucionario, o una organización de masas, o zonas de la opinión pública marcados por los aparatos de publicidad o divulgación, reclaman del escritor del artista plástico, del compositor musical o del director cinematográfico, la apología al minuto de los sucesos de la actualidad nacional o internacional, las puertas del manicomio se entreabren como una amenaza, no para los que esperan convertir a los artistas en “traganickeles-ideológico-agitativos”, sino para los creadores que estupefactos se inhiben o rebelan. Tampoco en este caso resulta artificial la necesidad del comentario apologético o crítico y seguramente incluso muchos creadores pueden dar en ese sentido una cierta contribución por virtud de su disposición militante y dominio del oficio. Pero esta no es la regla de oro, y falso sería pretender aplicarla sin antes detenerse a valorar la situación y disponibilidad de cada artista, el sentido y orientación de su trabajo, su formación y la dirección de sus búsquedas, la significación que estas tienen para el movimiento cultural y no solo inmediata sino también mediatamente.

Si somos capaces de un grado mínimo de curiosidad y estarán prestos a penetrar ese mundo en el que lentamente surgen nuevas dimensiones de la realidad o se revelan sentidos hasta entonces ocultos, podremos también tender un puente de comprensión, desarrollar el grado de confianza y colaboración que acerca el artista al militante, y permite razonable y serenamente el aprovechamiento mutuo de igualmente valiosas experiencias vitales. Descubriremos cuánta falsedad y daño encierran los manoseados manuales sobre el arte y la literatura, sus retóricas y abstractas clasificaciones, el juego de las categorías y nomenclaturas que sustituyen el pensamiento crítico, la exaltación de las corrientes populistas y los casi reglamentos y “esbozos de decretos” sobre los deberes y función social del artista, elaborados burocrática y a veces inquisitorialmente, y propagados como modernas biblias. El arte y el trabajo artístico no pueden ser manejados con decretos y palabras de orden a según preceptivas. Su vitalidad y significación, el grado de complejidad que suponen, escapa a los manuales y catecismos, incluyendo a los que repiten citas de Marx o Engels cada veinticinco líneas. El estudio, la exploración, y las provisionales conclusiones que van sacándose alrededor del trabajo artístico solo tienen real validez cuando resultan producto de una in­vestigación estética y sociológica serena y seria, fundamentada en hechos y análisis, y sujeta a las variantes que el desarrollo social, y el aporte de los creadores suponen. La verdad revelada es tema de las religiones, no del espíritu científico. Seguramente por eso Louis de Aragón señala con gran agudeza al referirse a los que esgrimieron impunemente el análisis de Engels sobre la obra de Balzac, convir­tiéndolo en dogma, que “no comprendían que en este caso el ejemplo de Engels no está en el texto, en la frase sobre Balzac, sino en la conducta de Engels ante Balzac, y que seguir ese ejemplo no consiste en recitar una oración, sino en ser capaz, frente a otro hecho, de abordarlo con la inteligencia de Engels o de Marx”.

De todo esto puede inferirse, aun cuando andemos tras la verdad de “perogrullo”, que el trabajo artístico comporta un alto grado de elaboración y la capacidad, imaginación, sensibilidad y formación necesarios para producirlo. O lo que es lo mismo socialmente hablando, que los artistas y su trabajo merecen el respeto y la consideración de sus conciudadanosy la atención de la sociedad, y de la revolución de que son parte. Es una pena que no pueda ahorrarme enunciar esta otra verdad perogrullesca. Y que deba empeñarme en subrayarla. No debe entenderse, sin embargo, que calculamos al artista intocable y marginal, o a todos los creadores en la misma posición y actitud o dueños del mismo nivel ideológico. Esto sería simplificar la situación y redu­cir a su absurdo un esbozo que pretende sobre todo fijar el grado de la complejidad que precisa reconocer a los problemas de la cultura artística y su tratamiento. Es en ese sentido en el que consideramos necesario establecer, y hasta promover, un respeto activo que supone la polémica y la crítica, y evita al mismo tiempo, la presión y el insulto.

No se trata pues de reclamar un silencio y serenidad beatíficos. Se trata de abrir y aun de ahondar el debate ideológico sin temores y sin límites, de hacerlo coherente y seriamente, buscando en extensión y profundidad las líneas más justas y los análisis más completos. Y de armarse para este proceso con una adecuada formación, que ha de comenzar por una información igualmente adecuada. De otro modo la tentación de la fuerza puede hacerse inevitable y causar incalcula­bles daños, temporal silencio e irrecuperable empobrecimiento espiritual. En el terreno de la cultura no cabe expresarse por consignas, o hacer el juego a la provisional ignorancia de las masas, desencadenando reacciones de las que tarde o temprano ellas mismas pedirían cuentas. El riesgo es inevitable. Bastaría fijar algunos puntos con extrema claridad: 1) el arte y el trabajo artístico constituyen una especialidad; 2) la crítica de esa manifestación del trabajo humano, de su valor estético e importancia social, no debe ser abordada sino desde posiciones calificadas, y en consecuencia exigirá de sí misma un elevado nivel de información y densidad ideológica.

Es curioso que debamos detenernos en estas reflexiones y proposiciones. En general no aparecen espontáneas vocaciones críticas respecto de la ciencia y de sus manifestaciones, o del trabajo de investigación técnica en general. El arte debe afrontarlas, en cambio, independientemente del desarrollo cultural e inclusive de la instrucción de sus apologistas o detractores, y en la mayor parte de las discusiones de orden teórico alrededor de su naturaleza y supuestos deberes aparecen siempre ingredientes de ignorancia y confusión. Esto se explica por dos razones. Las manifestaciones artísticas se dirigen generalmente a todos los posibles espectadores, o en el caso de la literatura a cuantos saben leer y pueden adquirir un libro. La gente de cine sabe que cada espectador es un crítico potencial. Los tratados de matemáticas, los experimentos de física o las búsquedas que se ayudan en las calculadoras electrónicas pueden igualmente afectar la vida de todos los hombres, pero lo hacen indirecta y medianamente a través de objetos y productos, de nuevas condiciones de vida, y posibilidades de muerte. El consumidor puede rechazar la calidad del producto o lamentar la escasez de otro, y el ciudadano enterado y activo conoce de la importancia del átomo, de los peligros que comporta de las posibilidades que abre. Pero en general no se juzga a los científicos desde la ignorancia sobre su especialidad. A un lego no se le ocurrirá jamás opinar sobre la física cuántica. En cambio, la literatura y el cine, la música y la arquitectura y escultura, la danza o el teatro llegan en forma más directa y provocadora. No solo expresan enriquecen el mundo de imágenes e ideas, desencadenan, cuando resultan logradas, nuevas reflexiones o experiencias, y resultan, de hecho, un choque con la propia imagen o el descubrimiento de lo desconocido. Estas características fijan la ilusión de que la cultura artística puede y debe ser discutida exhaustiva y productivamente a todos los niveles, sin necesidad de tomar en cuenta, previamente, la especificidad de su elaboración o la complejidad del producto terminado, no solo como motivo de satisfacción inmediata, sino, sobre todo, como aporte, o simplemente como testimonio. Esa es también la clave de prejuicios que, en no pocas ocasiones, se confunda el gusto propio y a veces prejuicios y conformaciones ideológicas primarias con leyes de la es­tética marxista. El sociologismo hace su aparición: y a falta de un análisis en profundidad se cubre el vacío teórico con las fórmulas manidas que ofrecen manuales y supuestos divulgadores. Reader’s Digest tiene sus representantes en el socialismo. La obra de arte debe reflejar la realidad inmediata y su problemática, aportar soluciones colectivamente elaboradas y discutidas; quedar estructurada clara y orgánicamente con un criterio definidamente pedagógico, de modo tal que pueda ser asimilada sin mayor esfuerzo; exaltar “el héroe po­sitivo”, evitar toda valoración de su contrapartida, y de ser posible explorarla; y reservar un capítulo, varias escenas, o el mejor ángulo del lienzo para alguna consigna de agitación y actualidad. Es así, en una mayor o menor medida, como llega a entenderse la significación social del arte: el artista debe ser reportero de prensa y pedagogo, orientador de la juventud y agitador político. El artista y su obra que­dan de este modo comprometidos con la actualidad. Y si no la abordan de inmediato y sistemáticamente no parecen revolucionarios y pue­den ser rechazados como extraños a nuestra época.

En realidad, el artista y su obra están comprometidos con su época, y en nuestro caso muy concretamente con la revolución. No pueden ser indiferentes a ella, y no solo porque no deban. La neutralidad es ajena a los períodos revolucionarios, y ni siquiera es posible en otros momentos. Pero el trabajo artístico supone una larga, paciente y compleja elaboración, y un proceso de asimilación y sedimentación que puede ser inclusive el único resultado del esfuerzo de toda una corriente o tendencia y hasta de una generación. El experimento y las búsquedas, inclusive formales —la esencia de una búsqueda es siempre expresar clara, o más profunda y penetrantemente—, la confrontación y el sistemático trabajo crítico, no le son ajenos. Es necesario comprender esto. No para llenarnos de benevolencia sino para partir, en el análisis crítico, de posiciones justas y sobre todo reales. La crítica podrá entonces encontrar sus canales y promover discusiones constructivas. Y por este camino contribuir a superar situaciones, y muy puntualmente la ausencia de diálogo.

Ese diálogo y las condiciones en que debe producirse debe ser motivo de cuidadosa y sistemática atención. Estas notas pretenden de algún modo destacar su importancia y los riesgos y perjuicios que se desprenden de su ausencia, o los que traería una torcida concep­ción del método de trabajo en un terreno tan complejo como el que supone la preocupación por el desarrollo de un movimiento cultural digno de nuestra época y de las hazañas de nuestro pueblo.

¿Debe entenderse entonces que solo el prejuicio y la falta de in­formación, o falsificaciones teóricas largamente divulgadas, resultan la causa de que un diálogo necesario y deseado permanezca como proyecto, o de que ni siquiera se plantee?

No son pocos ni leves los errores cometidos por las organizaciones profesionales, ni creo también poco que podamos o debamos “idealizar” o “barnizar” la situación del movimiento cultural cubano contemporáneo. Esto no sería una bue­na y ni siquiera una honesta contribución a la apertura del diálogo, a asegurar su valor y utilidad práctica. Pero no es posible tampoco analizar una muy concreta situación a base de generalizaciones, o borrando la historia y las características de un proceso cultural que ha dado y ofrece importantes aportes a la formación de nuestra nacio­nalidad, y que con sus armas específicas, y en la medida de su significación, fue capaz también de movilizarse y alinearse en la lucha por el triunfo de la revolución. Y esto es lo que considero urgente subrayar. Porque no son limitados comprimidos ideológico-caricaturesco al estilo comics los vehículos adecuados para analizar críticamente los problemas de la cultura o las realizaciones de los creadores. Y mucho menos para iniciar procesos de intención. La utilización de estos métodos supone penosas subestimaciones. Y prueba una vez más que el diálogo es necesario, y que necesario es abrir la posibilidad de que este se produzca en un clima adecuado.

(Tomado de Alfredo Guevara, Revolución es lucidez, Ediciones ICAIC, La Habana, 1998, pp.167-174.)

Fuente: http://habanafilmfestival.com/no-es-posible-esperar-a-que-los-prejuicios-se-conviertan-en-consignas/