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| El pasado sábado 10 de agosto, en casa de Cary y Aurelio, felicitando |
Fuentes, Ecured: https://www.ecured.cu/Aurelio_Alonso
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| El pasado sábado 10 de agosto, en casa de Cary y Aurelio, felicitando |
Por Félix López
La final del triple salto olímpico pone a la sociedad cubana frente al espejo. Cuatro atletas nacidos y formados en la isla se clasificaron para la final. Tres de ellos se repartieron las medallas de oro, plata y bronce. Pero los tres ganadores lo hicieron en representación de sus actuales países de acogida: Jordan Díaz por España, Pablo Pichardo por Portugal y Andy Díaz por Italia. El cubano Lázaro Martínez regresa a casa sin título.
Esa realidad choca, duele y nos toca el orgullo nacional. Durante más de medio siglo el Deporte (con sus logros y estrellas en un amplio abanico de disciplinas) ha sido uno de los símbolos fundamentales de la marca Cuba. No es un secreto que esa historia se desdibuja con la crisis económica, las carencias que debilitan todo lo que antes se consideró exitoso y la creciente migración de atletas y entrenadores. Si en algo ha tenido éxito el bloqueo (y aquellas 240 medidas de Trump para hundir a la Isla) ha sido en pulverizar al movimiento deportivo cubano.
Si hoy sumamos las medallas de Cuba en París con las obtenidas por cubanos que compiten bajo otras banderas, la isla estaría entre los primeros 15 países del medallero olímpico. El triplista Jordan Díaz le ha dado a España su cuarta medalla de oro. Tras él también se aplaude al preparador Iván Pedroso, otra leyenda del atletismo cubano. Por mucho tiempo seguiremos siendo la nación que más medallas olímpicas atesora en Latinoamérica. El país más pobre del universo que logró escalar a un cuarto lugar olímpico (Moscú 80). Y ahora mismo el que más atletas de éxito ve competir bajo otras banderas.
Como escribí en el post anterior, de París 2024 me quedo con lo que simboliza Mijaín López Núñez y su quinto título olímpico. Él es como el resumen de todo lo grande que hemos sido. La frontera entre el éxito y la incertidumbre. Cuba necesita hoy más comida, más medicina y menos apagones. Pero en ese mismo orden también es un imperativo la alegría. El deporte y nuestros campeones nos pusieron a valer en el mundo y nos hicieron visibles en el mapa. Quizás no volverán aquellos años de gloria. Pero no estaría mal que nos inventáramos 240 medidas para salvar muchísimas cosas, incluido lo que más nos une: el deporte.
Además de la inmensa alegría que nos regaló Mijaín, París deja (por suerte para aliviar la vergüenza) otras cosas que ponen en valor la importancia de cambiar lo que no funciona.
Me quedo con el impecable y profesional trabajo de mi hermano Ricardo López Hevia. Desde París ha demostrado que se puede ser uno de los mejores fotoreporteros del mundo y trabajar para Granma, un medio oficial y comunista.
Me quedo con las crónicas del colega Michel Contreras, que no fue a París pero nos ha regalado, en mi opinión, el mejor análisis deportivo que nos merecemos los cubanos. Su cobertura es la prueba de que el buen periodismo es enemigo de la consigna y el patrioterismo. Desde un rincón en La Habana, afincado en un medio no oficial, Michel nos ha puesto los pelos de punta y las neuronas en guardia.
Me quedo con los micrófonos abiertos para que atletas como Loren Berto Alfonso y Yasmani Acosta (medallistas de plata en boxeo y lucha en representación de Azerbaiyán y Chile) puedan hablarle a su pueblo y demostrar, con sinceridad y nobleza, que no son enemigos de nadie. Los cubanos siempre estaremos orgullosos de quienes compiten bajo nuestra bandera. Pero no debemos negar el aplauso a quienes van por el mundo sin renegar de sus raíces, de su formación y de su historia.
París 2024 y el ejemplo de los tres cubanos que asaltaron al podio en el triple salto, con otros himnos y banderas, nos dejan ante dos caminos: o seguimos en las gradas viendo la historia pasar o damos un salto para repensar las estrategias del deporte cubano.
Por Marcos Roitman Rosenmann
El escenario para proclamar presidente a Edmundo González se libra en dos frentes, el interno y el internacional. En el interno, la Plataforma Unitaria Democrática carece de capacidad para imponer su relato de fraude. Su única baza consiste en incrementar los niveles de violencia, apelando a Dios como principal aliado.
La derrota electoral le ha llevado a recurrir a las guarimbas, como hizo en anteriores ocasiones. Crear un estado de incertidumbre para hacer ver que Venezuela vive una “guerra interna”, le permite llamar a las fuerzas armadas a romper la institucionalidad y justificar un golpe de Estado. El documento firmado por Corina Machado y Edmundo González fechado el 5 de agosto, apunta en esta dirección.
“Hacemos un llamado a la conciencia de militares y policías para que se coloquen al lado del pueblo y sus propias familias. Con esta masiva violación de los derechos humanos, el alto mando se alinea con Maduro y sus viles intereses. Mientras ustedes están representados por ese pueblo que salió a votar, sus compañeros de la Fuerza Armada Nacional, por sus familiares y amigos, cuya voluntad quedó expresada el 28 de julio y ustedes conocen.”
Bajo esta coyuntura, Corina Machado capitaliza el protagonismo. La lideresa de Vente Venezuela es aupada en detrimento de Edmundo González, lo cual hace sospechar que estamos ante la operación conocida como “gambito del rey”. Proclamar presidente a Edmundo González, para a continuación, provocar su renuncia, cediendo la presidencia a Machado. El gobierno y las declaraciones de las Fuerzas Armadas mostrando su apoyo a la Constitución y el candidato electo, han logrado desactivar, en principio, el plan.
Sin embargo, cosa distinta se da en el plano internacional. Ahí, la oposición tiene ganado el relato. Difícil romper su hegemonía en medios de comunicación y redes. Se impone su idea de fraude electoral.
Un ejemplo ha sido la tergiversación de las palabras de Nicolás Maduro, afirmando que prohibía el uso de WhatsApp en Venezuela. Las principales emisoras de radio y televisión en España no tardaron en adjetivarlo de payaso y dictador. Descontextualizan, confunden y desacreditan ¡Prohibir WhatsApp está loco! En América latina, Europa Occidental y organismos internacionales, la PUD, ha movilizado a los partidos hermanos, lo cual le permite solventar la idea de fraude electoral.
Pero también está presente en los grupos de presión, ampliando su espacio para difundir su mentira. Es el caso del grupo conocido como Iniciativa Democrática de España y América (Ideas), en el que cohabitan 33 ex presidentes, entre otros, Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Ricardo Lagos (Chile), Ricardo Martinelli (Panamá), Gustavo Noboa (Ecuador), Álvaro Uribe (Colombia), Felipe González y Jose María Aznar (España), Óscar Arias (Costa Rica) o Felipe Calderón y Vicente Fox (México). Todos avalaban el discurso de fraude propuesto por la PUD. En España, centro de operaciones de la oposición venezolana para Europa, Vox, PP, sectores de PSOE, el PNV, y Junts per Catalunya son caja de resonancia: ¡fraude! ¡Maduro dictador!
En América Latina lo tienen más difícil. Por un lado, la OEA, y países del ex Grupo de Lima se decantan por declamar fraude electoral, a lo cual se ha sumado el presidente chileno Gabriel Boric. Sin embargo, México, Brasil y Colombia no avalan el discurso de la PUD. La diferencia es clara entre Milei, Boric, Dina Boluarte o Luis Lacalle, y los presidentes Gustavo Petro, Andrés Manuel López Obrador y Luiz Inácio Lula da Silva. Los primeros hablan de fraude electoral. Los segundos llaman a la paz, el diálogo, el respeto a las instituciones, la trasparencia y la entrega de las actas que corroboren los resultados del CNE que dieron el triunfo a Maduro.
En esta línea, seis países europeos cuyos gobiernos mantienen diferencias ideológicas, España, Francia, Italia, Holanda, Polonia y Portugal, se han pronunciado como México, Colombia y Brasil, insistiendo a “las autoridades venezolanas que publiquen sin demora todas las actas de votación con el fin de garantizar la plena transparencia e integridad del proceso electoral”. ¿Y Estados Unidos? Su gobierno reconoce el triunfo de González y se adhiere a la consigna de estar en presencia de un gran fraude, a lo cual se suma el Partido Republicano. Mientras, países contrarios a la idea del fraude, son tildados de enemigos de la democracia, la paz mundial y un peligro para Occidente.
Las cartas están sobre la mesa. En juego está la soberanía de Venezuela. Que la oposición logre sus objetivos, ganando fuera lo que perdió en las urnas, posibilitaría el 1º de enero de 2025, la operación del gambito del rey. Tiene hasta diciembre para conseguirlo. Así, buscará denodadamente dividir a las fuerzas armadas, desconocer todas las instancias venezolanas de conteo de votos, como afirma Edmundo González en el comunicado del 7 de agosto, negándose a la mediación del Tribunal Supremo de Justicia, tildándolo de ser una institución “chavista”. Tras esta lógica, avivar un golpe de Estado. Internacionalmente no cejará en promover el aislamiento internacional, mediante la profundización del bloqueo y las sanciones. Parafraseando a Richard Nixon: hacer gritar la economía venezolana.
En conclusión, se trata de defender la soberanía de un pueblo que ha votado mayoritariamente por el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar y su candidato, Nicolás Maduro Moros. Cualquier otro tema está fuera de la agenda e incorporarlos sólo favorece a la oposición y su propuesta de entregar el país a los intereses extranjeros, ávidos de controlar el petróleo.
Por Juan Triana
Un pequeño agricultor del cono sur latinoamericano de apellido Mujica nos recordaba que, para tener vacas, hay que tener terneros, y para ello hay que tener pasto, y que para tener pasto hay que tener tierra. Con ello ponía de manifiesto algo que parece una obviedad, y es la necesidad de entender estos procesos en toda su magnitud y amplitud, en lugar de verlos segmentados y separados unos de otros.
No es este un artículo para abordar los problemas del sector agropecuario cubano, algo que ha sido tratado en muchos otros y por muchos otros colegas más entendidos que yo en la materia. Mi propósito es invitar a razonar sobre nuestra economía y la manera en que en los últimos tiempos se intenta conducirla, y claro que la agricultura está implícitamente incluida.
Nuestra economía, como cualquier otra, es como la vaca de marras: necesita de sus terneros, que en este caso serían sus empresas; del pasto, que vendría a ser las fuentes de inversión; y de la tierra adecuada, que no sería otra cosa que la instituciones y organizaciones que garantizarían que el pasto crezca fuerte y abundante.
La economía cubana ha ido secándose poco a poco y, como una vaca mal alimentada, no da la leche suficiente, las empresas —todas, salvo aquellas 268 que concentran el 80 % de las ventas y las 20 que ingresan el 80 % de los dineros externos— apenas alcanzan a sobrevivir, los recursos para invertir son escasos y no se aprovechan bien cuando se tienen, e incluso ocurre que cuando aparecen —sean internos o externos— no les damos el tratamiento conveniente; y los arreglos institucionales muchas veces no son los adecuados para alcanzar la dinámica necesaria. Se ha dicho muchas veces, es cierto, pero no queda más remedio que repetirlo, porque de igual manera se repiten, también muchas veces, las decisiones que nos han traído hasta aquí.
Si se resumiera en unos cuantos indicadores la situación macroeconómica de acuerdo con lo publicado en julio, la fotografía sería: PIB con una dinámica negativa; oferta insuficiente; déficit fiscal de más de dos dígitos; tasa de inversión nacional secularmente baja; inflación de más de dos dígitos; insuficiente poder de compra del salario; balanza comercial y de cuenta corriente negativas; deuda externa y servicio de la deuda muy elevada; flujo de inversión extranjera insuficiente. Aun si el bloqueo no existiera, salir de esta situación requeriría medidas acordes a la gravedad de las condiciones y con mucha consistencia.
Lo que resulta sorprendente es:
Es como si existiera un interés especial en ralentizar / detener / impedir / trabar / estorbar todo aquello que genere dinamismo económico, nuevas oportunidades, esperanza y confianza en el futuro. Y resulta algo muy raro, teniendo en cuenta que Cuba está siendo desengranada por una emigración sin freno, algo que compromete estratégicamente nuestro presente y nuestro futuro. Resulta todavía más raro que haya tanta coincidencia, con los que, desde otras latitudes y longitudes, también apuestan y hacen por el fracaso del llamado sector complementario. Es como si se hubieran puesto de acuerdo.
Es cierto que se insiste en que no es una guerra contra las pymes; sin embargo, las mismas medidas que quienes lo aseguran han anunciado y admitido —entre las que no incluyo aquellas dirigidas a elevar la disciplina fiscal, que me parecen necesarias— están indicando lo contrario.
Más abajo listo un grupo de acciones que podrían ayudar a crear la confianza necesaria. Las enumero en el orden en que entiendo sería más adecuado. Casi todas han sido propuestas antes por diferentes economistas cubanos. Se puede, incluso sin muchos recursos, se puede.
Simultáneamente habría que actuar sobre el mercado monetario:
Si no se atiende a los terneros, si se les daña, si no se les crean las condiciones apropiadas para que crezcan, si se les espanta, si convertimos la tierra de pasto en pantano… no, no tendremos vaca.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/propuestas-economia-cubana-crisis/
En diálogo exclusivo con Página/12, el músico revela detalles de las canciones de su nuevo trabajo, recuerda la experiencia del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, repasa los orígenes de la Nueva Trova Cubana, reflexiona sobre la crisis política, social y económica de Cuba, y analiza el fenómeno libertario en el gobierno argentino.
Por Sergio Sánchez
"Cuando se van los hijos, los nietos, el futuro/ nos dejan acertijos, nos mira el lado oscuro/ ¿Qué memoria tendrá nuestro después?/ ¿Qué abandonos sabrá nuestro después? ¿Y cuán fuerte será nuestro después en su suerte?", canta Silvio Rodríguez en "Nuestro después", una de las canciones de su nuevo disco, Quería saber, estrenado hace dos meses. En esta canción, el trovador cubano despliega esa fórmula tan personal que construyó con el tiempo: una mezcla de melancolía, existencialismo y sensibilidad social. La poesía siempre al servicio de la canción. “¿Y cuán fuerte será nuestro después”, se pregunta el músico de 77 años, tal vez uno de los artistas más relevantes de la canción en habla hispana. La pregunta, como en aquel “Escaramujo”, está nuevamente por delante. ¿Qué es lo que todavía quiere saber Silvio Rodríguez?
En diálogo exclusivo con Página/12 –único medio argentino con el que habló sobre su nuevo disco-, Rodríguez revela detalles de las canciones, recuerda la experiencia del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, repasa los orígenes de la Nueva Trova Cubana –y su legado en la actualidad-, y analiza el fenómeno libertario en el gobierno argentino. Reflexiona también sobre la delicada crisis política, social, energética y económica que atraviesa actualmente Cuba, tal vez comparable con la ocurrida durante el llamado "Periodo Especial", a comienzos de la década del '90. Según datos oficiales, la economía cubana se contrajo un 2% en 2023, en tanto que la inflación alcanzó el 30%. “En Cuba ha pesado mucho un pensamiento ortodoxo conservador que, en mi criterio, ha contribuido a toda esta crisis. El año y medio de pandemia, obviamente, también nos hizo daño, como al resto del mundo”, le dice Rodríguez a este diario.
La última visita del cubano a la Argentina fue en 2018. En esa oportunidad, se presentó en el Luna Park y brindó un concierto gratuito en Avellaneda. Su disco anterior, Para la espera (2020) –a guitarra y voz-, no tuvo gira de presentación debido a la crisis sanitaria provocada por la pandemia. Por lo pronto, Rodríguez confiesa que no tiene ninguna gira programada para presentar Quería saber, un disco en el que vuelve a grabar en formato banda y regala nuevas versiones, más bailables y variadas en instrumentación, de “Danzón para la espera” y “Viene la cosa”. “Tengo recuerdos, tengo amigos y amigas entrañables en la Argentina. Ha sido hermoso lo que nos ha pasado en esa tierra”, resalta. “Lo que sucede es que a mí la Covid me hizo ver lo que había ido posponiendo por las giras. Por eso estoy inmerso en el estudio, terminando proyectos y empezando a materializar otros nuevos. No sé cuando termine esta etapa, que en parte es de rescate y en parte creativa. Cuando eso suceda, espero que volvamos a abrazarnos”.
-En relación al título del nuevo disco, ¿la inquietud sigue siendo el motor para escribir canciones? ¿Qué es aquello que quería -o todavía quiere- saber?
-Escribir canciones ha resultado un oficio que, al menos en mí, fue apareciendo de una curiosidad por distintas zonas de las artes como la literatura, la pintura, la música, etcétera. Cuando era niño, quería saber qué había en la ribera opuesta del río de mi pueblo, el Ariguanabo. Cuando aprendí a nadar, me vi andando por aquella otra orilla. Después, cuando nos mudamos a La Habana, quería saber qué había más allá de la línea del horizonte. Con 22 años conseguí subir a un barco de pesca y comenzar a averiguarlo. Hoy por hoy son demasiadas las cosas que desearía saber. La ciencia, los descubrimientos y el día a día de la humanidad han echado por tierra muchas cosas que se tenían por verdaderas. Y, más allá de que los humanos tenemos el hábito de petrificar y hasta sacralizar lo que adoptamos como cierto, me gustaría saber, por ejemplo, si toda esta construcción que se ha hecho y que es llamada civilización tiene sentido. Porque si este planeta es finito, como desde hace tanto se reconoce, dónde nos vamos a meter cuando lo acabemos. Esta pregunta crece prácticamente a diario al ver la prisa por extinguir lo que nos ha dado la naturaleza y, además, por el entusiasmo con que nos matamos, en vez de emplear lo que sabemos para mejorarlo todo.
-A diferencia del disco anterior, Para la espera (2020), que era más austero en el plano sonoro, en este nuevo álbum participa la banda y aparecen más colores instrumentales (cuerdas, percusiones, piano). ¿Por qué sintió la necesidad de grabar las canciones en un formato banda?
-Para la espera fue el resultado del aislamiento por la Covid; fue un disco provocado por la urgencia. En medio de aquella incertidumbre, publiqué los temas en los que estaba trabajando como estaban justo en aquel momento. Por eso en las notas advertí que era posible que más adelante salieran versiones más terminadas de algunas canciones (y era que ya mi mente andaba en eso). Cuando terminó el aislamiento, pude volver a reunirme con mis compañeros y entonces aparecieron las nuevas versiones de “Viene la cosa” y “Danzón para la espera”, además de los otros temas.
-"América" cuenta la historia de un amor de juventud pero a la vez parece una metáfora de estos tiempos. “La luz me guarde del abrazo de América, de su mirada, de su hechizo de amor/ De madrugada se oye el llanto de América, y se parece al dolor”, dice una parte de la letra. ¿Hubo una intención de contar algo más que un amorío de juventud?
-Lo que cuenta “América” no es un amor sino un destello, la atmósfera de incógnita y misterio que implica lo atractivo distante. No niego que puede tener otras lecturas. Me di cuenta mientras la escribía, aunque continué siguiendo el aura de encanto y tragedia que rodeaba a aquella muchacha de mi barrio.
-¿En qué contexto fue escrita la canción "Para no botar en el sofá" (canción editorial), que publicó originalmente en su blog en 2016? ¿Podría contarnos algunos acontecimientos que hayan inspirado la letra de esta canción?
-Comencé Segunda Cita (el blog) a principios de 2010. No es un sitio contemplativo ni descafeinado. Sus páginas están llenas de opiniones de todo tipo sobre la realidad universal y sobre la cubana en particular. Evidentemente, ciertas opiniones aparecidas en el blog han merecido respuestas de algunos autores de nuestra prensa política. A raíz de uno de esos debates apareció “Para no botar el sofá”, que tiene como subtítulo “canción editorial”, ironizando sobre una supuesta oficialidad. “Para no botar el sofá” es una especie de rosario de tonterías y desgracias –sin duda humanas- que se han cometido en nombre de algo supuestamente superior.
-La única canción que no fue escrita en este siglo, como señala en su página web, es "Tonada para dos poemas de Rubén Martínez Villena". ¿Por qué decidió recuperar esta vieja canción que compuso a principios de los '70? ¿La canción también busca rescatar la figura del poeta y revolucionario Rubén Martínez Villena? La frase "ya dormiré mañana con el párpado abierto" parece hablar de la importancia de no bajar la guardia ni rendirse...
-Decidí recuperar aquella canción, además de porque no estaba en disco, por lo hermoso y complejo que logró plasmar sobre la vida y las aspiraciones humanas aquel poeta a sus 22 años. Rubén Martínez Villena murió todavía muy joven, consumido por la tuberculosis y el esfuerzo por organizar una huelga que sacó del poder a un odioso presidente.
-¿Cómo recuerda hoy la experiencia del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GES) en la década del '70?
-El Grupo de Experimentación Sonora fue un elemento significativo en medio de la lucha de criterios que por entonces había en la superestructura cubana. Lo creó Alfredo Guevara en el ICAIC, con todo el apoyo moral de Haydeé Santamaría desde Casa de las Américas. Varios de sus fundadores no eran muy bien vistos por instituciones culturales, empezando por Leo Brouwer, por raro e independiente, y seguido por Pablo Milanés, quien había pasado por los campos de trabajo de las UMAP. Yo había sido expulsado de la radio y la televisión, de donde seguía marginado. El GES inicial, además, estaba integrado por jóvenes instrumentistas que fueron dejando importantes señales en la historia de nuestra cultura. Entre estos destacan Emiliano Salvador, Sergio Vitier, Eduardo Ramos, Leonardo Acosta, Carlos Averof y Pablo Menéndez. Nuestra música no se escuchaba en la radio ni en la televisión, pero aparecía en películas y documentales, y todas las semanas en el noticiero ICAIC Latinoamericano, dirigido por Santiago Álvarez.
-¿Fue un germen, también, para el inicio de la Nueva Trova Cubana?
-La impresión de aquel trabajo colectivo en el gusto, sobre todo de los jóvenes, fue haciendo ceder criterios discriminatorios con matices políticos. En medio de un oficialismo antirockero, hicimos rocanrol para el documentalista inglés Félix Green, cantando “Cuba va!”. Sin duda, el trabajo del grupo también influyó en la creación del Movimiento de la Nueva Trova, que se fundó en diciembre de 1972, en la ciudad de Manzanillo. Pero al menos cinco años antes ya existía cierta cohesión en nuestra generación de trovadores. La editorial Ojalá acaba de publicar un libro que lo prueba, llamado La Habana, día de un año (2024), escrito por Patricia Ballote Álvarez. Creo que también fueron de mucha importancia los trabajos que compartieron con el GES artistas de gran prestigio como Isabel Parra, Daniel Viglietti y Soledad Bravo. Y documentalistas como Pino Solanas, que puso nuestra música en su film La hora de los hornos.
-¿Qué reflexión le amerita la actual crisis económica que atraviesa Cuba? En otras palabras, ¿cuáles son los desafíos sociales y políticos de su país en el presente?
-No me siento capacitado para hablar a cabalidad de temas económicos. Por eso mi blog, desde hace años, ha dado voz a especialistas en la materia y a intelectuales que hacen análisis críticos sobre nuestra realidad. Es obvio que el bloqueo norteamericano nos ha venido haciendo mucho daño. Las más de 200 medidas extras de Trump lo profundizaron. Incluirnos en la lista de países patrocinadores del terrorismo ha sido de una maldad inconcebible. Pero hay que recordar que, al principio del diferendo, hubo un subsecretario de Estado norteamericano que expresó con toda claridad que el bloqueo era, sobre todo, para que el pueblo, cansado de sufrir, se virara contra el gobierno. Por otra parte, es muy cierto que el llamado socialismo real colapsó hace más de tres décadas y que desde entonces debimos adecuarnos mejor a la nueva realidad. Se intentaron medidas que fracasaron y también hubo otras a las que, lamentablemente, se les tuvo miedo. En Cuba ha pesado mucho un pensamiento ortodoxo conservador que, en mi criterio, ha contribuido a toda esta crisis. El año y medio de pandemia, obviamente, también nos hizo daño, como al resto del mundo. Algunos efectos se pueden leer en la prensa actual de muchos países, incluso en los de más recursos; y también se ve cómo ha servido de pretexto para el surgimiento de una especie de neofascismo. Ahora en Cuba estamos sufriendo el resultado de un conjunto de factores, propios y universales, y creo que nos corresponde a nosotros encontrar la forma de enfrentarlos para sobrevivir.
-En 2020, le decía a este diario que las canciones tenían la función de "acompañar a las personas". ¿No cree que muchas de sus canciones (como "El necio", por ejemplo) han dado un claro testimonio de un tiempo y una época ? Entonces, ¿una canción puede transformar un pensamiento, una mirada, o una canción simplemente acompaña un momento?
-Hay canciones que, más que un momento, consiguen acompañar toda una vida. Lo digo porque me pasa con melodías que escuché en la niñez. Por otra parte, en los mismos tiempos de “El necio”, que es una canción de reafirmación cuando vimos hundirse el campo socialista, compuse y grabé “La desilusión”, “Reino de Todavía”, “Tocando fondo”, “El problema”, “Hacia el porvenir”, “En busca de un sueño” y seguramente otras que ahora se me escapan. Todas son facetas del mismo asunto. Pero estas, que también caracterizaban a aquellos tiempos, no tuvieron la suerte –o las razones– para acompañar igualmente. Sin duda tengo responsabilidad, aunque sospecho que no es sólo mía. Es como si fuéramos más dados a lo épico que a lo autocrítico.
-En líneas generales, la Argentina está atravesando una crisis cultural que pone en el centro al mercado por encima del humano y la naturaleza. ¿Cómo ve a la distancia la situación social y política argentina con esta nueva experiencia de la derecha en el gobierno?
-No hace mucho me preguntaron sobre la realidad de la Argentina y dije que, para empezar, respetaba la decisión de una mayoría. Eso, por respeto, lo mantengo, aunque no quiere decir que esté de acuerdo. A veces pasan esas cosas. Por qué puede imponerse algo que no concebimos es un tema siempre desconcertante. Cuando hablábamos de Cuba mencioné los efectos de la Covid en las economías. Quizá me faltó mencionar que también pudo haber influido en la política, acaso como pretexto, según el país, según la circunstancia. A mí me parece que algunos políticos hábiles han utilizado efectos adversos del aislamiento para atribuírselo a corrientes, a gobiernos (sin con esto pretender negar ineficiencias y otras complejidades). Algo que he comentado últimamente con amigos es que no me identifico con la vulgaridad ni con los insultos. Creo que las personas de altas responsabilidades y visibles deben dar ejemplo y enseñar a convencer, no a ofender. Cultivar conscientemente la antipatía, en vez de la empatía, es atraso. Ojalá consigamos superarlo porque no conduce a nada bueno. Respecto a contenido, soy el mismo: justicia social sin igualitarismo, la ciencia como guía y corazón autocrítico.
“Hay de todo en la canción cubana actual. Me identifico con la que hace resistencia a corrientes tribales y efectistas; en fin, al comercio”, sostiene Silvio Rodríguez cuando se le pregunta si está al tanto de lo que ocurre con sensibilidad y las inquietudes de los jóvenes cantautores y creadores de la isla. “En la ciudad de Santa Clara, desde hace años, viene desarrollándose un movimiento trovadoresco de altos kilates que bautizó el fabuloso trío En Serie como La Trovuntivitis”, precisa el músico. Se trata de un colectivo de trovadores y trovadoras que se puso en marcha en 1997, y todos los jueves del año se reúne en El Mejunje de Silverio para compartir con el público nuevas canciones y miradas.
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La Trovuntivitis Colectivo de trovadores y trovadoras
De este modo, surgió un movimiento espontáneo y dinámico que se fue convirtiendo en una escuela donde crece y se desarrolla la joven trova cubana. "La Trovuntivitis no está ajena a todos los procesos sociales que suceden en el país. Y entre ellos, está la inmigración. Entonces, algunos de nuestros miembros, de nuestros trovadores y compañeros, se han visto en la necesidad de moverse de una forma u otra, y abandonar por un tiempo determinado el país”, explica el músico Roly Berrío, uno de los fundadores de La Trovuntivitis junto a Raúl Cabrera y Levys Aliaga. “Vamos dialogando desde nuestra música con los tiempos, con lo que va sucediendo dentro y fuera de la Isla, con todos los cambios fuertes a nivel económico. Creo que todo lo que sucede en la sociedad impacta en la cultural. La Trovuntivitis es un lugar donde nos hemos enfocado en defender la variedad de pensamientos y formas de hacer música”, explica Berrío, desde La Habana.
“Hemos intentado enfocarnos en el respeto del uno al otro, porque el mismo tiempo nos influyó a todos. La manera que hemos encontrado para mimetizarnos los unos con los otros es defendiendo nuestras diferencias y ayudándonos a crecer en los caminos más independientes. Nada de esto puede existir sin los de afuera”, dice sobre los integrantes que viven afuera de la isla: Karen Fleites se encuentra en la Argentina, Diego Gutiérrez emigró hacia Estados Unidos, Yunior Navarrete e Irina González están en Francia, Yaíma Orozco y Miguel Ángel de la Rosa en el País Vasco, y Raúl Marchena en España. “No existe separación, aunque la vida nos vaya llevando por caminos diversos. En lo espiritual, eso nos ayuda a enriquecernos en cada decisión y más teniendo en cuenta cómo está ahora el país: convertido en ramas”, completa Berrío, quien se encuentra en Cuba con los trovadores Yordan Romero, Leonardo García, Michel Portela, Alain Garrido y Pedrito Borrelli.
https://www.pagina12.com.ar/757995-silvio-rodriguez-hay-canciones-que-logran-acompanar-toda-una
Por Juan Carlos Monedero
1. ¿Te acuerdas cuando te contaron lo de las armas de destrucción masiva en Irak? ¿Y cuándo te dijeron que Gadafi iba a pasar a cuchillo a toda una población, lo que justificó que pudiera bombardear la OTAN? ¿Recuerdas cuando te dijeron que Lula era un ladrón y que por ese lo metían en la cárcel? ¿Recuerdas las decenas de acusaciones contra Podemos en España? ¿Te acuerdas cuando Aznar dijo que los atentados de Atocha eran cosa de ETA? Sabes hoy que todo eso era mentira. ¿Y no será que te están mintiendo ahora sobre Venezuela?
2. EEUU y Europa están perdiendo la batalla geopolítica y económica con el crecimiento y articulación de los BRICS, esa organización crecientemente poderosa de Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Arabia Saudí y otros países (adonde ha sido invitada Argentina, que ha renunciado, y Venezuela, que ha aceptado). La respuesta del imperio decadente, como bestia herida, es violenta: y ahí tenemos el auge de la extrema derecha, el acoso y sanciones a países desobedientes o, directamente, la guerra. No son buenos tiempos para la democracia. La derecha está renunciando al liberalismo. Basta ver el lawfareconvertido en un lugar cotidiano. Y por eso el auge del fascismo en Europa, la guerra en Ucrania (que se podía haber parado hace dos años), el genocidio en Gaza, las guerras olvidadas en África, Milei, Bolsonaro, Bukele y, por supuesto, el ataque a Venezuela de la supuesta comunidad internacional.
3. ¿Por qué Venezuela es un asunto en tantos países de política interior y no de política exterior? La izquierda se ha dejado acorralar con Venezuela. El papel militar en la revolución chavista, la condición caribeña y la base eminentemente popular y plebeya molesta a una izquierda que no siempre se quita el racismo y el clasismo. Pero es que, además, Venezuela ha sido construida como el artefacto maldito al que execrar. Cada vez que las izquierdas defienden en sus países la sanidad pública, la educación pública, las empresas públicas, medicinas baratas, el pago de impuestos por parte de los ricos o la soberanía nacional, le gritan ¡Bolivariano! Y se asustan. Hasta Trump acusó a Biden de bolivariano. La derecha global necesita arrodillar a Venezuela para lanzar una advertencia a la izquierda del mundo: si no obedecéis, os quebramos. Igual que la iglesia construyó el mito del diablo para que la gente obedeciera, hoy se ha construido el mito de Venezuela para que la izquierda asuma el marco del hijo de Vargas Llosa, que diferenciaba entre izquierda vegetariana e izquierda carnívora. La vegetariana, esto es, la amable, adelante; a la carnívora, plomo. Por cierto, conozco a muchos vegetarianos que, ellos y ellas solas, luchan como todo un ejército.
4. El tema de las actas en Venezuela es todo un guion para construir una mentira. Eso sí, bien construida. En primer lugar, sabotearon el sistema informático del Consejo Nacional Electoral con un hackeo para intentar que no hubiera resultado oficial. Así, la oposición podía presentar sus "actas" y decir que ese era el resultado oficial. Claro que esas actas podías ser falsas -hoy ya se ha demostrado que muchas de las que ha presentado la oposición son burdas falsificaciones- y las que no, eran de zonas donde realmente ganó la oposición. Muy burdo. Con los datos de la Moraleja o del Barrio Salamanca no puedes proyectar el resultado de la derecha en España. En un negocio, no haces transacciones con los que son mala paga. ¿Y no es ésta la misma oposición que nombró Presidente a Guaidó sin siquiera actas? A Guaidó no le pidieron votos y les bastó que se autonombrara en una plaza.
5. No es verdad que Maria Corina Machado tuviera, como dijo al comienzo, el 40% de las actas (aunque cada portavoz daba una cifra). Tuvieron siempre el 100%, porque a todos los testigos de mesa se les entregó una copia en cada una de las 30.026 mesas. Hay que entender algo previo. ¿A qué llamamos "actas"? Hay que entender el sistema electoral venezolano, que lleva funcionando más de 20 años y ha cubierto 32 elecciones. En muchos países tenemos urnas físicas donde se deposita el voto. Al final de la jornada se cuentan las papeletas y se hace un acta, que firman los miembros de la mesa. En Venezuela no es así, porque en la IV República el fraude era constante. Hay un dicho en Venezuela que dice "acta Mata voto", es decir, el acta que falsificaban los dos principales partidos, mataba el voto real que tenía la izquierda (algo que siempre ha sido norma también en el México del PRI y el PAN). Por eso, hicieron un sistema electrónico impenetrable donde entrar dentro del sistema solo se puede lograr con claves electrónicas donde todos los partidos tienen un pedazo de esas claves. Como en la activación de la bomba nuclear, o están todas las llaves o no se abre. Las urnas de nuestros países son sus máquinas: ahí está la verdad del resultado. En Venezuela, el "acta" es lo que sale de las máquinas y que garantiza el CNE, no lo que digan unos papeles que alguien puede haber hecho con photoshop. Donde nosotros tenemos el acta que se hace al final de la jornada electoral después de contar las papeletas, ellos tienen el resultado que dicta la máquina. Máquina que se ha verificado antes, durante y después de las elecciones y que todos los partidos han validado. Escúchese: ningún partido dijo antes de las elecciones que las máquinas no valían. Porque saben que son absolutamente fiables. De hecho, hay muchos gobernadores y alcaldes de la oposición en Venezuela electos por ese sistema y nombrados por el Consejo Nacional Electoral. Al votarse electrónicamente, la máquina emite un resguardo con la información de la mesa y de la opción elegida por el votante. Ese resguardo lo recoge quien ha emitido el voto y lo deposita delante de la mesa electoral en una caja. Al finalizar la jornada, la máquina hace el acta, que es la que vale, la que todos los partidos han aceptado y que ha sido auditada por todos los partidos (de lo contrario, no participarían). Ese acta que sale de la máquina la firman todos los miembros de la mesa y los testigos. Es como un ticket largo con todos los resultados, la información de la mesa y las marcas electrónicas que no se pueden inventar previamente. Todos los miembros de la mesa y los testigos reciben su copia y firman la que se va a mandar en un sobre al CNE. Por si fuera poco, aleatoriamente se abren las cajas del 55% de las mesas, se cuentan los papeles (que no son los votos, recordemos que los votos que se dan por válidos en el país son los que dicta la máquina) y se hace otra acta que, una vez más, firman todos los miembros de la mesa y se mete en el mismo sobre. En el que se añade una tercera acta con las incidencias que puede haber habido en la votación. ¿Qué significa todo esto? Pues que todos los partidos no tienen el 40% de las actas, como mintió María Corina Machado: tienen el 100%, tanto la de los votos de las máquinas como las del 55% del recuento de los resguardos. La oposición ha hecho trampa además porque ha enseñado actas que cuando no están falsificadas, son solo de los sitios donde han ganado. ¿Y los sitios donde no han ganado? Sería el sueño de todos los partidos: que solo se contabilizaran los votos donde ganan. Pero no sería una democracia.
6. Creo que ha hecho bien el PSUV y los partidos del Gran Polo Patriótico en no adelantarse a sacar sus actas. ¿Por qué? Porque entonces empezaría una guerra de actas entre los partidos. Y si la oposición ha falsificado las suyas -y recordemos que hoy ya se sabe que es así- empezaría una rifirrafe que ocultaría que el único que verifica la verdad de las elecciones son las actas -el resultado de las 30.000 máquinas- que diga el CNE. Porque el intento de sabotaje del sistema electoral del CNE buscaba que no hubiera datos oficiales y que la oposición dijera: nosotros sí tenemos datos. Aquí están las actas. Y proclamarían a Edmundo González igual que proclamaron a Juan Guaidó. El chavismo ha salvaguardado la institucionalidad, mientras que la oposición, una vez más, ha buscado derribarla.
7. El artículo 155 de la Ley de procesos electorales da un máximo de 30 días al CNE para que haga públicos los resultados de todas las mesas. Siempre lo han hecho, y aunque han tenido retrasos por el hackeo, lo harán (lo manda la ley). Es deseable que lo hagan pronto. Entonces tendremos que, por ejemplo en una mesa X en Petare, están los resultados que publica el CNE y las actas que tiene Maria Corina Machado, las que tiene el PSUV y el Polo Patriótico, las de todos los demás partidos de la oposición más las que tienen los miembros de la mesa. Y esas actas tienen que decir todas lo mismo, tener la misma firma electrónica, el mismo número de votantes en la mesa, las firmas de lo miembros han de ser idénticas. Entonces se verá sin duda que lo que ha dicho el CNE es cierto. El viernes, a petición del TSJ, Edmundo González tuvo la ocasión de presentar las firmas que tienen en su poder. No lo han hecho. Yo personalmente he verificado que en una de las mesas, la página de Machado donde dicen que tienen las actas, ha hecho votar a una persona muerta, hermana de un conocido. El viernes, el responsable del comando de campaña, Jorge Rodríguez, demostró las numerosísimas irregularidades de las actas presentadas por la oposición.
8. El comunicado de López Obrador, Lula y Petro, esto es, de México, Brasil y Colombia es sensato: que se sigan, como en todos los países, los cauces legales y se respete la institucionalidad (lo que es un fuerte regaño a la oposición), que se publique lo antes posible -sabotajes salvados mediante- todos los resultados mesa a mesa y voto a voto, y que se intente un diálogo con Edmundo González, el candidato, y no con la inhabilitada María Corina Machado. La petición de la publicación del resultado mesa a mesa, que intuitivamente es lo que mucha gente pide -muchos no lo han pedido nunca ni siquiera en sus propios países, sospechosos de fraude- es lo que ha hecho siempre el CNE y lo hará. Igual que, según el cronograma, harán esta semana las auditorías ciudadanas, donde lo más importante es verificar con los técnicos de los partidos, que todo está en orden en las máquinas. En la última fase, se abren el 51% de las cajas para ver si los resguardos contenidos en las cajas coinciden con lo que dice el voto de las máquinas. ¿Y qué hace la oposición golpista? No va a la auditoría cuando pierden para decir que ha habido fraude.
9. Por último, como Edmundo González -que, insisto, no es toda la oposición, aunque sí la más importante- ha desconocido el resultado, el Presidente Nicolás Maduro ha presentado un contencioso-administrativo ante la autoridad competente, el Tribunal Supremo de Justicia, cuya sala electoral ha dictado una cosa muy sencilla: pedir las actas que tiene la oposición, pedir las actas que tiene el gobierno, pedir el resultado al CNE y cotejar, además de informar sobre el supuesto hackeo que ha sufrido el CNE. Hoy sabemos que Edmundo González no se presentó y no ha entregado las actas que decían tener (lo que supongo que también es un delito). Si las presentaran y lo que dicen es cierto -esto es, sus "actas" coinciden con los datos de las máquinas, es decir, se corresponde con lo que han votado los venezolanos-, se debiera proclamar a Edmundo González presidente de Venezuela. Pero si las presentan y son falsas, estarán cometiendo un delito electoral, sumado al delito de pagar a gente para intentar que la noche de las elecciones hubieran 100 o 200 muertos en Venezuela. Porque esa era la segunda parte del plan: que el CNE no pudiera presentar datos, presentar como oficiales los de la oposición, y generar una situación de caos con muchos muertos. La inteligencia de Maduro fue decirle al ejército, a la policía y al chavismo que salvaguardaran bienes y personas pero que no reprimieran, que aunque estuvieran golpeando y matando a gente, quemando escuelas, hospitales, autobuses, no respondieran violentamente. Porque lo que necesitaba la oposición era que, además de que no funcionara el CNE, que hubiera muertos en las calles. En las dos ha fallado.
10. Le queda a la oposición los medios de comunicación internacionales, las deudas geopolíticas de muchos países y la ingenuidad de algunos que les creen. También la maldad de los que quieren desconocer el resultado. La OEA es la que validó el golpe en Bolivia contra Evo Morales, y el Centro Cárter, sin Jimmie Carter, ha perdido toda su credibilidad (bien valdría que observara las elecciones en EEUU). Los principales países de la UE han hecho, sorprendentemente, un comunicado muy somero pidiendo la publicación de los resultados y el respeto a las libertades civiles.
11. La conclusión es que la derecha global quiere ruido y le da igual un baño de sangre, anular la democracia o invadir un país. Y lo digo como europeo que tiene, después de 30 años, otra vez una guerra en Europa, que está viendo a los jueces comportarse como los jueces del fascismo y que ve una creciente violencia alentada por los políticos de la extrema derecha.
12. La derecha venezolana tiene que mandar al basurero de la historia a los que siempre buscan ganar con trampas y violencia. María Corina Machado está inhabilitada y su oportunidad solo puede emerger de una guerra civil. Que es lo que siempre busca. La oposición tiene 5.326.104 votos (frente a 6.408.444 de Nicolás Maduro). Ya va siendo hora de que busque otros cauces. Votos tiene.Falta una nueva generación de políticos de derecha en Venezuela.
13. Brasil, Colombia, México van a ponerse del lado de los BRICS y van a reconocer el resultado que establezca el CNE. Y van a poder hacerlo con comodidad porque se publicarán los resultados mesa a mesa y se harán todas las auditorías correspondientes, además de que el Tribunal Supremo de Justicia emitirá su sentencia. A EEUU, aunque tengan elecciones en noviembre, se le va a hacer difícil sostener como presidente a Edmundo González sin pruebas y contra una parte enorme de la comunidad internacional. Que nadie se engañe: EEUU se está quedando solo, como en Naciones Unidas defendiendo a Israel. Si con Guaidó no pudo, con González menos. La Unión Europea ¿seguirá al rebufo de los EEUU, perdiendo importancia internacional? En España, si somos inteligentes, nos pondremos del lado de México, Colombia, Brasil y demás e intentaremos enmendar los enormes errores de haber reconocido a Guaidó y haber impuesto injustas sanciones a Venezuela (las que EEUU no ha dejado poner al genocida Israel). El comunicado conjunto este sábado de España con Alemania, Francia, Italia, Portugal, Países Bajos y Polonia puede ir en una buena nueva dirección.
14. Y déjenme darle un consejo a todos los demócratas del mundo: lo que pretenden hacer en Venezuela, si les sale bien, es lo que van a hacer en todos los países del continente (es la enseñanza de Aimé Cesaire sobre lo que hicieron los alemanes en Namibia y terminaron haciendo en suelo alemán y con alemanes). Por eso la extrema derecha apoya a Netanyahu y a María Corina Machado: quieren hacer lo mismo en nuestros países. Así que, por interés propio, no crean las mentiras de estos mentirosos profesionales que solo buscan confundirnos. Nuestra condición de demócratas se mide en los momentos de desafío. Y hoy estamos viviendo uno de esos momentos. No dejemos que nos derroten.
Los Estados-nación ya no son aptos para el propósito de crear un futuro habitable para los seres humanos y la naturaleza. ¿Qué sistema político lo es?