Luis Hernández Navarro
La Habana. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, advierte que Cuba no escapará a la soga estadunidense, y reconoce que en cada ocasión que La Habana crea un mecanismo de salida, Washington se la cierra, la isla recibe renovadas muestras de solidaridad, la “ternura de los pueblos”, de acuerdo con la poetisa nicaragüense Gioconda Belli.
Pese a las dificultades para llegar a la Antilla, entre el 6 y el 9 de agosto se realizan dos importantes eventos: la IV Asamblea Continental de ALBA-Movimientos y el 24 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (Eipco), en el que participa una delegación mexicana.
En el primero, con sede en la Universidad de La Habana, participan 194 delegados de 27 países. En el segundo, efectuado en el Palacio de Convenciones, se reunieron más de 100 delegados en representación de 49 partidos comunistas y de los trabajadores de todo el mundo.
Simultáneamente, para ayudar a mitigar la crisis energética, el gobierno chino entregó el 7 de agosto una donación de 5 mil paneles solares, el segundo lote de este tipo. Los equipos tienen una potencia de 3.6 kilovatios hora y una capacidad de almacenamiento de 14.3 kilovatios. Están destinados a electrificar casas en zonas rurales y respaldar centros de salud y de emergencias médicas, círculos infantiles y sucursales bancarias.
Las palabras del secretario Rubio admitiendo que el bloqueo contra Cuba existe son, también, la confesión de la puesta en práctica de un genocidio en cámara lenta contra los antillanos.
En su discurso en el Eipco, Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y secretario de Organización de los comunistas cubanos, dibujó un panorama tan dramático como estremecedor de la situación por la que atraviesa su país: “Con la aplicación de las llamadas ‘sanciones secundarias’, de marcado carácter extraterritorial, se retiran del país empresas, instituciones financieras, líneas aéreas, navieras y operadores del turismo, asediados y presionados al extremo por las órdenes ejecutivas del gobierno estadunidense, que busca el colapso total de la economía”.
Y, en la clausura del encuentro, el presidente Miguel Díaz-Canel ahondó en la numeralia del horror: en el sector energético, mil 400 megavatios de potencia sin generar por falta de combustible; en el sector de la salud, 98 mil 500 pacientes en lista de espera quirúrgica, 12 mil de ellos niños, 34 mil embarazadas sin ecografías prenatales suficientes, 67 mil menores de un año sin esquema de inmunización actualizado, 117 mil adultos y mil 200 pequeños con cáncer sin tratamiento adecuado, sólo 30 por ciento del cuadro básico de medicamentos disponible e imposibilidad de comprar fuentes de cobalto 60 para tratamientos oncológicos, entre otros.
Lucha contra la derecha para derrotar al imperialismo
La Articulación Continental de Movimientos Sociales y Populares Hacia el ALBA es una convergencia de movimiento sociales de América Latina y el Caribe que se proponen impulsar, desde lo popular, el proyecto de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), promovido por Hugo Chávez y Fidel Castro.
Los participantes en el encuentro de Alba-Movimientos en la Universidad de La Habana llevaron en sus maletas más de una tonelada de ayuda humanitaria. Sus valijas viajaron a la isla con medicinas, 100 kilos de líquido para ultrasonido, jeringas, material de curación y alimentos.
En los trabajos –explica a este diario Magdiel Sánchez, delegado mexicano– “se realizó un diagnóstico de la situación actual, concentrándose en ubicar las formas en que se configura y recrudece la ofensiva imperialista sobre la región. Se definieron acciones de solidaridad con Cuba, reafirmando que defender a Cuba es defender a la humanidad. Se planteó que los movimientos sociales que vienen articulándose en contra del neoliberalismo deben asumir la necesidad de luchar por el socialismo desde los movimientos populares”.
En la mañana de este 8 de agosto –cuenta a La Jornada João Pedro Stédile, dirigente del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra en Brasil– se efectuó un encuentro muy simbólico entre la delegación de Alba-Movimientos con el presidente Díaz-Canel y los principales dirigentes de la revolución cubana.
“Fue –apunta João Pedro– una reunión muy productiva. No un acto formal, sino de compañerismo. Nosotros, como movimientos populares, les dijimos que, pase lo que pase, estamos con ellos. Y firmamos un compromiso de pie y con el puño en alto, como nos lo enseñaron los históricos, para hacer la solidaridad concreta con Cuba en nuestros países. Eso implica hacer recolecciones de semillas, de medicinas, y presionar a nuestros gobiernos para que llegue el combustible a la isla. No es una donación; Cuba paga. Pero necesita gasolina y diésel.
“Nos comprometimos –añade– a luchar contra nuestros gobiernos de derecha. Esa es la mejor forma de derrotar al imperialismo. Vamos a hacer un trabajo de concientización que muestre que las dificultades que el pueblo cubano enfrenta no son resultado del modo de producción socialista que están transitando. Es por el bloqueo criminal, económico, financiero, tecnológico. ¡Ni siquiera la ayuda que desde afuera de la isla envían los familiares puede entrar!
“Escuchamos la ponencia de Miguel, que nos explicó la gravedad de la situación que viven y cómo la están enfrentando. Salimos muy animados, sin ilusiones, pero con conciencia de cuál es la realidad y lo que tenemos que hacer.”
El Eipco es una importante plataforma nacida en 1998 en Atenas, Grecia, en momentos de gran incertidumbre para la izquierda y el movimiento comunista internacional tras el derrumbe del campo socialista europeo y la desintegración de la URSS. Su 24 encuentro fue organizado por los cubanos en vísperas del centenario del nacimiento de Fidel Castro, y se celebró bajo el lema “Defender y honrar el legado de la revolución cubana en el centenario del nacimiento de Fidel; profundizar la solidaridad con la Cuba socialista; fortalecer nuestras acciones conjuntas; y unir nuestras fuerzas por la paz y contra la agresión imperialista”.
Con conciencia y sin claudicaciones
En el encuentro habló Kemal Okuyan, secretario general del Partido Comunista de Turquía, quien denunció las agresiones del gobierno de Estados Unidos contra la Antilla. Resaltó la estatura de Fidel como líder latinoamericano y mundial, y la importancia de releer su obra. Señaló que fue un hombre que nunca se vendió ni abandonó sus ideales, que siempre defendió sus principios, que llevó la lucha en favor de los pueblos a los máximos.
Al clausurar el evento, el mandatario cubano señaló: “Frente a esta asfixia, Cuba no ha claudicado. Tenemos respuestas que lo prueban: las vacunas contra el covid, la producción de alimentos con técnicas agroecológicas en medio de la escasez, la energía limpia que avanza, la participación popular en los barrios, y la defensa de todo el territorio con un pueblo convertido en milicias y dispuesto a defender su autodeterminación, su independencia y la soberanía”.
Y advirtió: “Mañana cualquier nación puede terminar siendo Gaza o Cuba si no se le planta cara al fascismo. En los pueblos, en su concientización, en su movilización y en su unidad internacional está la clave”.