viernes, 19 de octubre de 2018

El papel de los jóvenes

Por: Miguel Alejandro Hayes

No se puede negar el papel de los jóvenes en la historia. Hemos estado activamente en cada revolución de la sociedad y el pensamiento. Parece esto, un misión histórica innegable.

El Manifiesto Comunista es un texto casi sagrado para el revolucionario desde hace más de 150 años. Su lectura ha inspirado generaciones. Los autores fueron dos jóvenes -de apenas 30 años el mayor de ellos- que soñaban con una revolución. El texto, representaba una ruptura con las prácticas y el ideario tradicional, impuesto por la longevidad de la dirección de la Liga de los Justos.

La Ciencia de la Lógica es el texto supremo de la dialéctica, y el tratado de lógica más complejo jamás escrito. Su entrada al mundo del pensamiento, marcó la historia de la ciencia, incluso a aquel joven que escribió el Manifiesto. Su autor, un Hegel que apenas superaba los 30 años, desafiaba las antinomias del sabio Kant, y las lecciones de su maestro Schelling.

La física no hubiese sido la sólida ciencia que es hoy sin las leyes de la mecánica. Estas fueron enunciadas por un joven Isaac Newton que no llegaba a los 24 años. Con ello, rompía la idea del caos del universo y otros mitos que más de una autoridad científica defendía en la época.

La revolución cubana, en su triunfo, la lideraba un Fidel que no cumplía los 33 años. Seguido de un ejercito de casi niños, los mismos que defendieron la playa y comenzaron a dirigir empresas. Todos, habían preferido hacer su propio camino, que continuar -a pesar de la salida reglamentaria de Batista de la presidencia por elecciones-, al de la viciada República existente hasta entonces.

Mucho antes, la revolución del 30 decidió poner fin a la camada de presidentes corruptos, sin importar que fueran una generación legitimada por la historia independentista, muchos de ellos provenientes de la manigua. Y tales cosas, las perpetraron jóvenes conocidos por todos.

También hubo un joven José Martí, que señaló con el dedo los planes militarizados de liberar la Isla y con mucho respeto, supo cortar y trazar su plano para la Revolución.

Sin ser necesarios más ejemplos, parece ser que la historia muestra nuestro rol protagónico. No como conservadores del orden existente, sino como agentes revolucionarios que apuestan por transformar sustancialmente la realidad. Hecho que lleva implícito una acción de cambio y de supeditación al tiempo propio, no al de los antecesores. No es regla obligatoria o principio metafísico del cambio por el cambio. Sino que cuando se entiende que debe haber cambios, se lucha por su implementación, sin compromiso ciego y abstracto con lo anterior, sin importar la opinión de quien impone su mando en la sociedad.

Ese es nuestro papel y nuestra misión. No se nos intente convencer de algo diferente. Basta ya de paternalismos, de decir “es joven todavía“, que lejos de ser una limitación, es nuestra mejor arma.

Si cada uno de los jóvenes mencionados no hubiese pensado así, el mundo y Cuba, hoy estarían rezagados. Después de todo, lo revolucionario es cambiar lo que se tenga- incluyendo a quien se tenga- que cambiar en aras de mejorar. Ese es nuestro papel y nuestra misión, y no precisamente porque yo lo diga. Pero no se nos intente convencer de algo diferente.

Fuente: https://jovencuba.com/2018/10/19/el-papel-de-los-jovenes/

miércoles, 17 de octubre de 2018

Un debate surrealista

Por Jorge Gómez Barata

Cuba es un espacio caribeño donde lo real maravilloso, al mezclarse con la política y la acción social, hace que todo sea posible.

Es el único país occidental donde el enriquecimiento lícito es imposible. No existe lotería, los salarios y las pensiones son de lágrimas, nadie puede tener más de una casa ni más de dos carros, las tierras ociosas se distribuyen en micro-parcelas, y hay ex generales, ex ministros y ex embajadores jubilados o cesados que alquilan cuartos para sobrevivir.

A ello se suman el bloqueo de Estados Unidos y las insólitas restricciones aduaneras que afectan a los nacionales en la isla cuando viajan al exterior, y a los que residen en el extranjero cuando visitan el país.

En un entorno económico, donde a pesar de los extraordinarios avances y épicos esfuerzos de la Revolución, la pobreza gana espacios, aunque atenuada porque no se expresa en materia de salud y educación, los líderes políticos, parlamentarios y parte de la ciudadanía se empeñan en encontrar fórmulas para evitar que la gente se enriquezca. De hecho, al impedir que la riqueza se concentre, se impide que sea creada y que circule.

Las alarmas se dispararon cuando, ante la convicción de que el modelo económico vigente desde los años sesenta no era funcional, se autorizó el ejercicio de más de 150 oficios y labores del denominado trabajo por cuenta propia.

Entre las ocupaciones originalmente nominalizadas estuvieron algunas tan exóticas y poco lucrativas como aguador, arriero, parqueador, amolador, payaso, mago, conductor de coche infantil tirado por animales, boyero, desmochador de palmas, forrador de botones, reparador de paraguas, llenador de fosforeras, cartomántica, y transporte de pasajeros en vehículos de tracción animal y humana.

Creer que alguien pueda enriquecerse alquilando cuartos o su única vivienda, así como ejerciendo como albañil, barbero, chofer de alquiler, dueño de pequeños restaurantes y cafeterías, reta la imaginación. Si hubiera alguno que lo lograra y se probara que lo hizo dentro de las reglas, debería ser exaltado como antes se hizo con los stajanovistas.

Los mismos que reflexionan acerca de cómo impedir que los trabajadores no estatales acumulen lucros, creen poder desarrollar la economía a partir de conceptos superados por la práctica, cosa probada por el desastre de esa orientación en la Unión Soviética y Europa Oriental.

Según Marx, el valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas. La riqueza es pues, tiempo y trabajo acumulado, pero no es sólo eso, sino también el resultado de proyectos económicos viables en cuya ejecución están presentes, además de las energías físicas y mentales de los trabajadores, la iniciativa, la capacidad gerencial y las ambiciones legítimas de quienes los concibieron, y asumiendo riesgos los fomentaron y los administraron.

Los empresarios, un estamento social sin los cuales los proletarios no pudieran existir, son también trabajadores. Según la experiencia vigente donde quiera que se les ha suprimido, a la larga, la economía se ha estancado. Ningún ejemplo más válido que el de la Unión Soviética, donde el heroísmo laboral masivo y el ejemplar sacrificio del consumo y el bienestar de cientos de millones de personas durante setenta años, no pudieron contrarrestar la ineficacia de un modelo económico fallido.

Las reformas económicas en Cuba son lentas y son limitadas. Audaz sería entregar algún central azucarero a una cooperativa formada por obreros y directivos avanzados del sector, encargar una gran obra a una cooperativa de constructores, y poner algunas de las fábricas quebradas como las de conservas agrícolas y lácteos recién visitadas por el Presidente, en manos de sus trabajadores, y realizar otros muchos proyectos con apoyo, aunque sin tutela estatal.

Para distribuir con equidad, el socialismo necesita producir con eficiencia. Nadie puede repartir ni disfrutar la riqueza que no ha sido creada.

jueves, 11 de octubre de 2018

Sima Funk

Por Luis Alberto García

Realmente no tenía pensado comentar nada de lo que viene a continuación, pero viendo en el Noticiero Nacional de Televisión la noticia sobre el último gran accidente de tránsito en el cual un autobús se volcó, dejando un saldo de 20 personas heridas y escuchando las vivencias de los implicados en el mismo, comenzando por las del propio chofer que dijo en cámara que evadió dos baches infernales y cuando se decidía a sortear un tercero perdió el control del vehículo, decidí compartir mi historia acerca del accidente que tuve el pasado viernes 5 de Octubre. Con suerte, puedo contarlo.

7:30 pm. A esa hora más nocturna que diurna porque ya se acerca el cambio de horario, salí con mi novia Deymi (estamos casados pero odia las palabras esposa y cónyuge y “señora” le provoca arqueadas), nuestras dos niñas Vida y Viola, de 6 y 7 años y hasta nuestra perrita Pelusa, hacia San Antonio de los Baños, pueblito en el que reside mi suegra y lugar de nacimiento del Ayatollah Rodríguez, en mi “poderoso” Peugeot de 1990, al que mimo con el sobrenombre de Compay Tercero, porque siempre está roto y lleno de achaques. Padece de la presión, del corazón, tiene problemas digestivos y ortopédicos, leucemia, Alzheimer (se le olvida que los autos deben arrancar) y lidia con una polineuritis crónica. La obsolecencia tecnológica tiene en él un ejemplo de culto. No es un auto. Es un hijo de la gran puta. Un amoroso regalo que me han hecho por mis inestimables servicios a la cultura nacional. ¿Por qué tengo un auto así ? Bueno… porque esto es bonito, lo que hay es que entenderlo. Necesitaría páginas y páginas de amarguras y desaires y ninguneos y no estoy pa´eso. Además de que, en comparación con la gran mayoría de los ciudadanos de a pie, puedo darme con un canto en el pecho por tener en qué moverme. 

El camino a la que un día fue Villa del Humor (me encanta ese pueblo y su gente) lo conozco de sobra porque lo recorro con asiduidad. O eso creía yo hasta la semana pasada. Siempre ha sido oscuro. Tenebrosamente oscuro. Negro como teléfono Kellog. No hay un puto poste con una farola que valga la pena desde que uno atraviesa el puente del antiguo Autocine Novia del Mediodía hasta la entrada a San Antonio de los Baños. Y las señales en el asfalto, que no son retrorreflectantes y si lo fueran no tendrían luces que reflejar, se desdibujan en muchos trechos. El único sitio con algo de iluminación es el Punto de Control de la Policía cercano al pueblo. 

Tiene esa vía los peores baches que haya visto jamás. Tres años atrás haciendo el viaje a la inversa, del Ariguanabo a La Habana en una tarde de lluvia, pasando por delante del Hotel La Mariposa se reventaron los dos neumáticos izquierdos de Compay al caer en un pozo que parecía un inofensivo charco en medio de la carretera, justo dónde comienza el puente sobre la autopista a Pinar del Río. Sí. Leyó bien. UN POZO. También escapé de la muerte ese día. Y me tocó confraternizar y echar pestes de todo lo humano y lo divino y hasta del gobierno con otros tres choferes con sus autos tan averiados como el mío. Todo un drama dentro de una tragedia mayor, porque aquella tarde llevaba a mi suegro al Hospital Oncológico para la que sería su última consulta antes de “convertirse en estrella” y  para añadir más estrés teníamos que buscar a las niñas en su escuela y no llegamos a tiempo.

Sigo. Salimos de casa por toda la calle 25, anocheció y comenzó la tensión y mi atención. Pasamos por delante de la UCI (Universidad de las Ciencias Informáticas) relativamente despacio (70 km por hora) porque no se ve un burro a tres pasos y tienes que tener en cuenta varias cosas:

- Viajas con las personas que amas y quieres cuidarlas.

- Ya dije que a Compay no puede exigírsele mucho. No es coche de dirigente ni nada que se le parezca. Es un carro “matungo” de un artista que no está considerado entre los de La Gran Escena y el pobre, hace como que va rápido.

- Muy pocos choferes de los autos, camiones y autobuses que se te vienen de frente hacen los cambios de luces pertinentes porque ellos tampoco ven bien, sumergidos en tanta negrura.

- Los hay que no te quitan la luz larga, cegándote literalmente, porque no les da la gana o porque le han cogido el gusto a ese jueguito tenebroso, infantil, estúpido, absurdo, delincuencial y “reguetoneril”, de poner a competir sus poderosos faros con los tuyos. A ver quién tiene la larga más larga. Quién es el Rocco Sifredi de los bombillos. Porque sus halógenos o sus “led” son el último grito de la moda y ellos se gastaron “un melón” en comprarlos la semana pasada y por tanto hay que cegar al imbécil que viene por ahí. Lo más grande. La estulticia con guadaña.

- Ocasionalmente descubres en medio de la penumbra peatones que van por el borde de la carretera o esperan, alzando una mano con un billete en medio de la noche, a un alma caritativa que los recoja o personas que van en bicicleta sin un solo plastiquito que refleje las luces de los autos y no está bien arrollarlos.  

- Transitan jinetes y las famosas “arañitas”o hay ganado suelto pastando cerca o atravesando la vía. Entrarle a una vaca de frente es de lo más peligroso que hay (vale lo de peligroso para todas las variantes de “entrarle”) y Compay NO ESTÁ NI ESTARÁ ASEGURADO. Soy enemigo jurado de la ESEN (estuve pagándoles durante más de 25 años la más alta de las pólizas y un buen día me dijeron alegremente que mi auto estaba en tan mal estado que ya no les interesaba seguir asegurándolo. En todos ese tiempo nunca tuve accidentes, por lo cual jamás tuvieron que sacar ni un centavo de sus arcas. Luego supe que la única manera de conseguir que “el Seguro” te cambie tu vehículo es que quede destrozado en un accidente y tú, milagrosamente vivo, luego de un largo proceso en el que serás un culpable que debe demostrar su inocencia y no al revés. Para mí, son ladrones de cuello blanco).

- Y por último que, huyéndole a los baches, no se respetan las sendas y tienes que estar muy atento para jugar “a las trencitas”. El que viene de frente o marcha delante de ti esquivándolos, pasa a la derecha, tú a la izquierda, él a la izquierda y entonces tú a la derecha. Un vacilón.

En fin, que justo en un momento en que no había ningún otro vehículo por todo aquello, yendo por mi senda izquierda, un poco más allá de la UCI, Compay se encajó en una furnia por el costado opuesto al mío, se escuchó un estruendo indescriptible, un trueno que vino desde abajo, vi cómo dejaba tras de mi una estela de chispas y sentí que el timón era una burla. En segundos, todo el horror del reino de este mundo, el esfínter a punto de abrirse y un subidón de adrenalina incontrolable. El cerebro humano es la hostia. Y los reflejos una cosa esplendorosa. Que no le pasara nada a mis niñas y a Deymi fue lo único que tuve en mente. Conseguí a duras penas, no me pregunten cómo porque nunca he sido Fangio ni Vin Diesel, mantener el control de Compay y con él cojeando ya, me arrimé a la derecha sin frenarlo a sabiendas de que el pobre estaba fuera de combate y tenía que alejarme del Superbache para evitar que otro vehículo tratando de evadirlo me embistiera. Cuando finalmente mi viejito paró y yo atiné a abrir mi puerta y salir a la calle y supe que todos estábamos bien me entraron unos deseos imperiosos de escupir, estornudar, toser, vomitar, orinar y defecar al unísono. Todo a la vez. Hasta los pensamientos se me salían por los oídos. Fue una sensación que no se la deseo ni a mi peor enemigo.

Miren: si desde un auto en marcha esa carretera o autopista parece negra, cuando estás en ella parado en tus piernas todavía temblorosas y sobreviene el silencio, es la orfandad total. Sientes que eres José Tejedor. Viene otro pánico: que no te vean a tiempo los que vienen a toda leche (rastras enormes con luces como carrozas o sin ellas, camiones de toda clase, almendrones, motocicletas de las buenas y de las malas) y hagan de ti y de los tuyos polvo enamorado. Un desastre peor aún. No sabía si mantener a salvo a las niñas dentro de Compay o sacarlas al negro andén con unos mosquitos de la NBA que ya estaban dándose banquete de sangre citadina. Cualquiera de las opciones era tan peligrosa como la otra. Desde que me dispuse a cambiar el neumático intuí que Compay no caminaría. Vi hierros fuera de su lugar o torcidos. Aún así logré poner el de repuesto, encendí el carro y no avanzaba ni retrocedía. Trancado. Tetrapléjico. Llamé enloquecido a Benny mi mecánico y a mi suegra, que en 30 minutos ya estaba en el lugar de los “desechos” con un buen amigo ariguanabense, le contesté a Violeta Rodríguez que me preguntaba en un mensaje a qué hora y en qué canal pasaban “Diecisiete Instantes De Una Primavera” y de paso le eché el cuento, a Dania Fleites que andaba por Güira, a medio San Antonio de los Baños, a Frank Delgado y Mildrey Ruíz, a mis más que hermanos David Y Dina que solidariamente acudieron desde La Habana para llevar a mi familia a buen recaudo, a dos “grueros” y a una cooperativa que tiene una “escandolina” (gracias Juan Carlos) de las que tienen güinche para levantar autos por delante y hasta a Arasay la gerente de El Sauce. Me tosté. Por poco llamo a Radio Reloj y a Marino Luzardo. Uno se comporta muy raro cuando de milagro no se muere. Sobreviene una euforia diarreica aguda.

Me quedé solo en medio de la nada, esperando la grúa durante tres mosquiteras horas, encendiendo a ratos el motor de Compay para no quedarme sin la ayuda vital de los intermitentes. Y de pronto pensé que debía ver al causante de toda aquella “cagástrofe”. Al BACHE. Y fui con la luz de mi móvil desandando mi recorrido. Hasta que apareció el hijoeputa. En esa carretera se abren unos baches rarísimos. Parecen hechos por extraterrestres porque son divinamente redondos. Círculos rotundos. Y no son hondos, son abismales. El que me tocó tiene fácilmente 40 o 50 centímetros de la sima a la cima. Un asesino. El Luca Brassi de los baches. Tan profundo y perfecto que estoy pensando en volver allá, “azulejearlo” y usarlo de “minijacuzzi”. El que caiga en sus fauces a más de 100 kilómetros por hora (esa es una vía rápida) puede y debe matarse. Acaba de contarme un amigo, que allí mismo su primo cayó manejando una moto y en el encontronazo perdió un riñón y el bazo.

AT LAST: afortunadamente vivos todos, Pelusa incluida. Pero Compay Tercero perdió para siempre un neumático que me “costó un huevo” y cuatro meses de espera para importarlo, una llanta de Peugeot (que supondrán están regaladas en el mercado negro), la parrilla, el muñón que asegura la rueda y el amortiguador derecho. Casi nada para un auto que no se fabrica desde el pasado siglo en un país que deja importar de todo y en cantidades. Lleno “hasta la cocorotina” de tiendas de repuestos automotrices y a precios más que módicos. ¿Verdad que sí? Un carnal, cómplice de mil batallas, me dijo dos días después del “bachericidio” que debería pedirle al gobierno que me indemnizara por los daños, que le pasara la FACTURA. No lo escuché porque me entra una sordera terrible en momentos en que me dicen esas ingenuidades. Lo miré con la misma cara que un buey mira a un piano. Cuando me lo repitió ayudándose de lenguaje de señas y caí en la cuenta de su propuesta, pensé más bien, en FRACTURAS.

Y ahora voy al pollo del arroz con pollo. 

¿Por qué? ¿Por qué los ciudadanos de este país, peatones, pasajeros y choferes tenemos que estar expuestos a semejantes peligros en carreteras y calles que están en paupérrimo estado sin mínimas condiciones de seguridad para nuestras vidas? Por todo aquel monte no había un cartel de alerta, un mechón, una vela. ¿Por qué la familia cubana tiene que sufrir con más frecuencia de lo normal la pérdida o la mutilación de sus seres queridos en accidentes de tránsito? Un país que tiene una salud pública gratuita, en el que cualquier hijo de cubanos comunes puede operarse a corazón abierto o tener un implante cloquear, hacerse una tomografía axial computarizada o consumir medicamentos costosísimos sorteando miles de impedimentos para acceder a ellos, no debería permitirse eso. No quisiera creer que la gratuidad de los servicios médicos trae aparejada cierto grado de indolencia en el cuidado de las vidas humanas. ¿No es la vida humana lo más preciado, según escuchamos y leemos a diario? ¿Cuántos recursos costosísimos y escasos emplea el sistema de salud cada vez que ocurre un accidente múltiple o individual provocado por el estado deplorable de la red vial? ¿Cuánto le cuesta al erario público movilizar dirigentes, militares, representantes de organizaciones de masas y familiares de los damnificados cada vez que acontece uno de esos grandes accidentes? ¿Alguien o alguna entidad ha investigado seriamente cuánto invierte Cuba en piezas de repuesto para el parque automotriz nacional o cuánto en tener que sustituir gran parte de ese parque porque no hay vehículo que soporte el mal estado de nuestras calles? Cuando se sucedían uno tras otro los accidentes de ferrocaril, se tomaron las medidas pertinentes y se solucionó el problemas de las líneas férreas. Luego de la lamentable caída del avión de Cubana con destino a Holguín, dicen que el gobierno tomó y sigue tomando medidas de todo tipo para que no vuelva a ocurrir algo parecido. ¿Y las calles y carreteras para cuándo?

No siempre y no todos los choferes manejan en estado de ebriedad. La culpa no es solo del alcoholismo. ¿Me dirán que el gran culpable es el “bloqueo imperialista”? ¿Otra vez? Arránquenme la cabeza si quieren, pero opino humildemente que bien podrían dejar de edificarse unos cuántos hoteles y campos de golf y otras chucherías por el estilo y darnos calles y caminos más decentes ahora, no en el 2030. Nos los merecemos. Seguimos aquí. Debe ser una decisión gubernamental.

San Antonio de los Baños se habría salvado si Michelle Obama o uno de los tres Papas  hubiese insistido en visitar la EICTV. ¿Hay que esperar visitas de altos dignatarios para pavimentar bien y de forma duradera las calles que éstos incluyen en sus recorridos? ¿Todo el pavimento se lo llevan las obras que con carácter estratégico se levantan hoy? ¿Vale más la impresión que se lleva un turista que la mala impresión de un nativo que ve durante años el mismo bache frente a la puerta de su casa con heces y orinas dándole al panorama un toque de color y aroma? ¿Saben el costo político de ver la calle en que vives, desbaratada, sin que pase algo renovador? ¿Que un joven de veintitantos años le diga a su novia; “mira, ese bache es de cuando yo estaba en cuarto grado”? Lo peor que le puede suceder a una utopía es que cada vez más parezca una utopía. Nunca nos dijeron que el Socialismo tenía que ser feo, descascarado, fétido. Tenemos baches por nuestros campos y ciudades que duran decenios, que nunca cierran, inmortales, inamovibles. Y muchos de los que reparan deben estar rellenados con leche en polvo y saliva o con migajón de pan de flauta porque a la semana de darlos por tapados resurgen como aves fénix. Tiene que existir en el mundo algún tipo de chapapote o resina que sea duradero. ¿Los chinos? ¿Los vietnamitas?

¿Hay materiales para las bellas carreteras que conducen a los turistas hasta sus lugares de estadía temporal y no para nosotros? La prensa extranjera agudiza más sus críticas contra Cuba cuando el muerto lo pone un foráneo. ¡Cuidado! Hay una escuela internacional de cine, televisión y video en San Antonio de los Baños llena “hasta el gollete” de extranjeros. Alumnos y profesores de tres continentes que a diario hacen el mismo camino que yo hice el viernes pasado y también de noche cuando regresan de festivales, estrenos, conciertos, etc. ¿Qué pasaría si…? ¿Tiene que esperar una provincia a ganar la sede del acto nacional de alguna efemérides histórica importante para que sus calles sean entonces remozadas o reconstruídas? ¿No puede adquirir el país suficientes fábricas de materiales para pavimentar todo el año y en muchos sitios a la vez? Si el Estado no puede asumir toda la red vial del archipiélago no pudiera pensarse en licitar el arreglo de buena parte de la misma con cooperativas o cuentapropistas? ¿Por barrios, por municipios? 

Si la noche del 5 de Octubre pasaba lo que no quiero pensar ni escribir y hubiera quedado vivo, hoy estaría loco de remate, pensando en suicidarme por la culpa o caminando de un lado a otro de la Plaza de la Revolución con una dura pancarta en las manos. O las tres cosas a la vez.

Quien dude de lo que digo, lléguese cerca de la UCI y busque el foso que intentó cobrármela. Háblele, explíquele, retrátelo, fílmelo, deposítele un ramito de flores. Luego póngase en mi lugar. Sustituya a su familia por la mía. Haga entonces la película en su cabeza con esos protagonistas. Y verá que difícil se le hará venir a decirme que aireo estas cosas porque estoy añorando que “el árbol se caiga” para hacer leña de él, porque quiero “darle armas al enemigo”, hacerme a la carrera de un pedigrí de contestatario o alguna mierda de ésas. Soy un cubano que ama a Cuba y a mis cubanos. Mis hijas están primero que TODO. Y estuve a un punto de perderlo TODO. Es la verdad pura. Monda y lironda. Sufrió el padre de ellas el “padre” de todos los sustos. Tengo testigos. Y eso sí, que no se los perdono, pues si se los perdono, seguro que lo olvido.

lunes, 8 de octubre de 2018

A raíz de la destitución de un Ministro

Por Charles Romeo

La gentil compañera que era hasta recientemente Ministra de la Industria de la Alimentación… y de la Pesca (¿a quién se le pudo ocurrir la idea surrealista de que las actividades pesqueras son similares a las de la industrialización de  la producción agropecuaria?), fue destituida de su cargo, supongo yo, que por el impacto que tuvieron las noticias publicadas por Cubadebate y por el Granma, de las 1700 toneladas de frutas mal conservadas y perdidas en La Conchita y por los miles de litros de leche que usualmente pierde el Combinado Lácteo en Villa Clara. Si las cosas siguen igual como hasta ahora, se puede pronosticar que su misma  suerte correrá la nueva Ministra que la sustituyó. Porque ¿qué tiene que ver según una lógica organizativa racional, una fábrica determinada con un Ministro? Es como si se considerara directamente responsable al general a cargo de un ejército compuesto por decenas de miles de soldados por los errores que ha cometido uno de sus numerosos batallones conformado por algunos centenares. En buena lógica militar, en ese caso el responsable seria el jefe del batallón al que muy posiblemente habría que sustituir POR NO DOMINAR LOS PRINCIPIOS Y NORMAS PROPIOS DEL MANDO DE UN BATALLON.

Desde este punto de vista lo sucedido en las dos empresas señaladas es responsabilidad indiscutible de los respectivos administradores que se supone concentran todo el poder necesarios para dirigirlas. Por consiguiente ya hemos determinado quienes han sido los verdaderos responsables de las barbaridades que se cometieron con esos recursos propiedad de todos los cubanos.

La siguiente cuestión a despejar es por qué  tuvo que llegarse a ese nivel de comportamiento irracional desde el punto de vista de la finalidad de esas empresas, para que se detectara la incompetencia de sus administradores. Ello plantea dos preguntas:

-       Ante quienes respondían esos administradores por la actividad de las empresas que dirigían
-       y como eran controlados durante su gestión por quienes los habían nombrado por su condición de  representantes de los propietarios de esas empresas, el pueblo de Cuba.

Con relación a la primera pregunta, por encima de los administradores jerárquicamente hay dos niveles, uno provincial y otro nacional. Con relación a la segunda se supone que la administración de cada empresa debe informar periódicamente de su marcha mediante un informe objetivo de lo sucedido. Esa información es doble. Por una parte, debe informar sobre el cumplimiento de su plan y por otra parte, sobre el resultado económico de la gestión empresarial, que hasta donde se sepa, solo puede ser expresada mediante un informe contable que se llama balance de activo y de pasivo, y balance de ingresos y gastos, cuyo resultado debe ser que los ingresos superen a los gastos. Según el contenido de ese doble conjunto de informaciones, las instancias superiores a nivel de provincia y nacional deben enjuiciar la marcha de las empresas y actuar en consecuencia, obviamente mucho antes de que se llegue a un nivel de crisis como sucedió en los dos casos señalados.

De la manera como los Ministros encargados de actividades económicas suelen informar ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, según se puede observar en la prensa escrita y en la televisión, la expresión fundamental de la calificación de lo logrado se mide por el porcentaje de cumplimiento del plan de producción de empresas y sectores de la economía. Nada se dice de sí fue  rentable o no, y raras veces  de la eficiencia con que se  logró la producción y en esos casos se reduce al nivel de conversión de insumos productivos fundamentales en los productos obtenidos, tradición que como sabemos viene desde los tiempos remotos, años sesenta del pasado siglo, cuando se puso en duda la existencia del valor como medida de la actividad económica.

Si así son las cosas, de las informaciones que periódicamente las empresas elevan a los niveles superiores de dirección las que se toman en cuenta son las que se refieren al cumplimiento del plan, porque por ese criterio se juzga el cumplimento de las funciones administrativas de los encargados de las empresas. Por tanto, en el caso de la Conchita, mientras lograba justificar el nivel de cumplimiento alcanzado de su plan de producción, podían estar pasando cualquier tipo de irracionalidades en su actividad de acopio y de conservación de las frutas que adquiría para su elaboración, y lo mismo en el caso de la leche en el Combinado Lácteo. Sobre el resultado económico de sus gestiones, de enviar estados contables fidedignos, calificación que puede ponerse en duda, su análisis e interpretación al parecer no ocasionaban ninguna preocupación en los mandos superiores, conclusión lógica que desgraciadamente es confirmada por el desastroso manejo de lo que acopiaban que ocasionó, al parecer, la remoción del Ministro correspondiente.

Todo ello, lo que sucede a nivel de las empresas como de los mandos superiores, es expresión concreta de lo que se puede denominar como la cultura económica imperante en el sector estatal de la economía. De la misma manera que un escritor debe conocer las reglas del idioma en que escribe o un pintor la técnica necesaria para expresarse en esa modalidad artística, así también un administrador de empresa debe conocer las reglas y principios que rigen esa actividad y ante todo el método de acopiar informaciones imprescindibles para ello, que solamente se logra mediante una técnica que se llama contabilidad. Sin esas informaciones el administrador es como un piloto que vuela sin instrumentos, vuela a ciegas, a pesar de que la observación de las nubes y eventualmente del terreno que sobrevuela pareciera que le permiten saber  dónde está y hacia donde va. Y como los hombres solo saben reproducir día a día su manera de vivir, de pensar y de actuar, esos administradores y jefes superiores solo saben reproducir la manera como han sido formados en esa práctica para hacer su trabajo.

Cuando se inició esta Revolución, para nombrar a un cuadro dirigente se anteponía la fidelidad política al conocimiento técnico para desempeñar esa labor. Pero era la época en que se llevaba a cabo la batalla política entre clases sociales que condujo Cuba al socialismo. Ahora y desde hace ya buen rato el socialismo está consolidado en Cuba. ¿Cuántos administradores de empresa se han graduado en una escuela de estudios empresariales? ¿Cuántos administradores de empresa saben contabilidad y exigen balances mensuales del estado de su empresa para poder dirigir? Eso mismo se puede preguntar con respecto a los cuadros de niveles superiores que los controlan y supuestamente dirigen. La fidelidad política ya no es una condición necesaria y suficiente para dirigir.

No es por decreto que se resuelve esta problemática diciendo que se ha separado la administración de las empresas estatales concediéndoles independencia operativa con respecto al órgano ministerial del cual dependen. Eso no es más que cambiar la fachada de la realidad subyacente.


 Y que me perdonen los administradores y dirigentes de la economía nacional por decir lo que estoy diciendo. No es nada personal, es solo economía política revolucionaria.

jueves, 4 de octubre de 2018

Mundos paralelos

Por Alina B. López Hernández

La televisión cubana, desde el 24 de octubre de 1950, fue pionera de las transmisiones en el área de Latinoamérica. Además de como vehículo de entretenimiento y promoción comercial, ella fue asumida desde su origen como un poderoso medio de difusión ideológica.
A mediados de la década del cincuenta surgió un programa que, bajo la denominación indistinta de mesas redondas o paneles, invitaba a personalidades de la intelectualidad cubana a exponer sus consideraciones sobre la realidad nacional. Juan Marinello, notable intelectual y a su vez presidente de los comunistas, criticaba que fueran exceptuados de tales presentaciones los intelectuales procedentes de su partido, ya que, según argumentaba, debían ser escuchados representantes de todas las “zonas de ideología” que existían en Cuba.
Tras tantos años, y en un contexto diferente, se mantiene esa exclusión. A pesar de que el proyecto constitucional que se discute afirma en su primer artículo que uno de los objetivos de la república es la libertad política, y de que el artículo 59 expresa que “El Estado reco­noce, respeta y garantiza la liber­tad de pensamiento, conciencia y expresión”; la televisión nacional da la espalda a esa libertad en momento tan crucial como el del debate ciudadano sobre el referido Proyecto.
Admitamos que ha sido amplia la cobertura televisiva a las discusiones relativas al documento en barrios, centros de trabajo o estudio. Es cierto igualmente que varios canales han establecido espacios de intercambio entre especialistas y la ciudadanía a través de correos electrónicos. ¿Qué reprochamos entonces a este medio con presencia protagónica en los hogares cubanos? Lo mismo que Marinello en su tiempo: la visión restringida y excluyente que mantiene, la cual le impide abrirse a todas las zonas de ideología y a todas las valiosas opiniones que sobre el tema se están generando en el país.
Sus invitados son casi siempre personas involucradas directamente en la autoría y/o revisión del proyecto, es decir, miembros de la comisión de los 33. Algunos de ellos muy bien preparados teóricamente, aunque su perspectiva es solo una entre las muchas posibles; otros, sin embargo, han dejado una impresión de desnudez teórica e indefensión científica que apena.
Este tempo televisivo, sesgado y unidireccional, contrasta con lo que ocurre en los medios digitales. En estos últimos se ha hecho realidad el llamado a un debate profundo, a una construcción colectiva, a un verdadero ejercicio de democracia ciudadana. Allí confluyen valiosos miembros de la intelligentsia nacional cuyos análisis se realizan desde perspectivas tan diversas como la jurídica, la económica, la histórica, la filosófica, la sociológica y la filológica, entre otras. No hay acuerdos previos, pero la seriedad de los enfoques y las aristas diversas que han asomado enriquecen de modo excepcional el documento que deberá convertirse en nuestra Ley de leyes.
Las Ciencias Sociales en Cuba han estado mucho tiempo de espalda unas a otras. Hijas de un siglo que, como el XIX, definió rígidos objetos de estudio y metodologías particulares, ellas se encerraron en compartimentos estancos y reclamaron para sí una parte de la realidad social. Ocurre, sin embargo, que la sociedad es una, y compleja, y mientras más se fraccione para su estudio menos será entendida. Ante fenómenos sociales, siempre multicausales, se requieren enfoques multidisciplinarios. Y es precisamente esta la mayor contribución de los análisis que pueden hallarse en los medios digitales, ellos son más completos, complejos y comprometidos con las necesidades de cambio que la discusión del anteproyecto abre ante la ciudadanía.
Según una de las muchas definiciones, intelectual es quien se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública. Interviene en el mundo de la política al defender propuestas o denunciar injusticias concretas, además de producir o extender ideologías y defender unos u otros valores. El intelectual, al abrirse a las interpretaciones alternativas de la realidad, amplía la perspectiva de los ciudadanos. Eso hacemos hoy los intelectuales cubanos, y en el proceso aprendemos unos de otros, polemizamos, intercambiamos. El resultado final es que la perspectiva que adquirimos de la realidad nacional se hace más clara.
La Joven Cuba, La Cosa, La Tiza, La Trinchera, Segunda Cita, Cuba Posible, OnCuba, Elestadocomotal, son algunos de los blogs y publicaciones que logro consultar, directa o indirectamente, y que me parece han dedicado con profundidad su espacio al tema que hoy ocupa a los cubanos. Mientras, la televisión decide qué es lo que quiere transmitir a los espectadores, ¿lo decide verdaderamente? Pero sean sus directivos o alguna fuerza dirigente superior los que determinen el acceso de los intelectuales cubanos a ese espacio, lo cierto es que ponen en tela de juicio su propio reclamo a ser una sociedad más democrática. Y, además, no evitan que la esfera mediática digital funcione como una alternativa real a las aspiraciones colectivas de la ciudadanía.
Hace poco escribí en otro post: “Es cierto que nunca fue tan retador y desafiante el panorama mediático, pero más cierto es que ese panorama no va a cambiar. Las reglas del juego son diferentes a las de décadas anteriores”. En tiempos de Marinello no existía internet.
En geometría se denominan rectas paralelas a aquellos pares de líneas que nunca se unen o cruzan. El que ambos universos en Cuba, el televisivo y el digital, se muevan sin acercarse, los convierte en mundos paralelos. El presidente de los consejos de Estado y de ministros de Cuba expresó hace pocos días en Nueva York que era necesario derrumbar muros y tender puentes. Es una excelente propuesta, pero ella es puesta en solfa ante la clausura de los medios oficiales en Cuba a su propia intelectualidad.
¿Cómo vamos a tender puentes al exterior si dentro de la isla vivimos separados por barreras? El mundo de la televisión y el de la blogosfera son un buen ejemplo, mayor que ese solo la muralla china.

lunes, 1 de octubre de 2018

Algunas definiciones faltantes en el Proyecto de Constitución de la República de Cuba

Por Charles Romeo

Los conceptos son las unidades más básicas de toda forma de conocimiento humano; construcciones o auto proyecciones mentales, por medio de las cuales comprendemos las experiencias que emergen de la interacción con nuestro entorno.” (Wikipedia)

No quiero aparecer pedante al opinar sobre un tema tan serio como el Proyecto de Constitución Nacional. Además, me doy cuenta que para algunos voy a cometer lo que en religión se denominanblasfemias. Pero en verdad solo quiero llamar la atención sobre el empleo de palabras que definen conceptos trascendentales para la correcta interpretación del referido Proyecto que debe y está siendo discutido por la población para su redacción definitiva y su posterior aprobación.

En el Proyecto de Constitución Nacional para Cuba no puede haber ni incoherencia ni términos conceptuales sin una muy clara definición de su significación y es con ese criterio que se examina el texto publicado para su crítica por el pueblo cubano. No se pueden dejar indefinidos conceptos esenciales para ser interpretados en el futuro por quienes se sientan con el derecho y la capacidad de hacerlo en ocasión de cualquiera coyuntura que exija su definición.

En el artículo 1 del referido proyecto se dice “Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado por todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Socialista, primer término no definido, porque ¿qué significa socialista? ¿Qué significa el socialismo? ¿Lo que entienden por ello  los socialistas europeos, lo que establecieron los rusos en la ex Unión Soviética o Pol Pot en Camboya, o Tito en Yugoeslavia, o actualmente los chinos en la República Popular China o los cubanos en Cuba? Ya paso a la historia como un objetivo finalmente incumplido el significado de socialismo definido por la Academia de Ciencias de la URSS en su Manual de Economía Política que se suponía era en tiempos pasados la única concepción valida y de aceptación general.

A nuestro entender la única concepción CORRECTA de socialismo para Cuba es la realidad que los cubanos se han dado para organizar su sociedad,que por lo demás quieren modificar y para lo cual están redactando una nueva Constitución que junto con sus leyes, conformaran la definición concreta de socialismo… para los CUBANOS.
Por consiguiente, una redacción a nuestro entender más precisa del artículo 1 sería la siguiente: 
“Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizados por todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva. Su Constitución y sus leyes definen al régimen socialista vigente en Cuba.

El articulo 1 también señala que uno de los  objetivos del Estado socialista es “el humanismo”. Cabe preguntar ¿en qué consiste el humanismo para los cubanos? ¿El humanismo vigente en Roma cuandohabía esclavos y sus propietarios? ¿O el de la Europa feudal con sus señores de la tierra y sus siervos, o el de la sociedad capitalista en donde la inmensa mayoría debe vender su fuerza de trabajo a una empresa privada para poder vivir con su familia? ¿Cómo se define el humanismo concebido y practicado por los cubanos?

Nuevamente la única definición posible de humanismo es la manera particular como los cubanos se han organizado y se relacionan entre ellos para desenvolver su vida. Y eso hay que dejarlo muy en claro para hacer referencia al humanismo que se practique…en Cuba. Sugiero al respecto inspirarse en como Marx define el concepto de humano en una de sus Tesis “¨Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.” Por consiguiente, el articulo 1 debería incluir la definición de humanismo cubano como…el humanismo resultante de la vigencia de  esta Constitución,…
A nuestro juicio ya en el artículo 1 del Proyecto de Constitución Nacional hay dos conceptos de referencia necesarios para  definir la naturaleza del Estado que se quiere establecer en Cuba, y que no han sido previamente definidos. Porque de lo que se trata es de  establecer en Cuba un determinado socialismo para lograr un determinado humanismo mediante la creación de un Estado también a ser determinado para lograr esos propósitos.

Sigamos.

Artículo 3, párrafo 34:

”El socialismo y el sistema político y social revolucionario, establecidos por esta Constitución, son  irrevocables.”
Nuevamente aparece ese concepto de socialismo que no ha sido anteriormente definido y además considerado irrevocable, que significa que no se puede revocar, vale decir “dejar sin efecto” y en este caso se trata de algo que se menciona pero que no ha sido definido. ¿Y si dentro de quien sabe cuántos años los cubanos redefinen lo que entenderán entonces por socialismo, no habrán cambiado una expresión de socialismo por otra, lo que significa que habrán efectivamente revocado el anterior concepto, aunque lo hayan definido años atrás como irrevocable? ¿O es que los actuales legisladores son capaces de visualizar un futuro inmutable? Porque esas expresiones de irrevocabilidad, de eternidad, de para siempre, de imperecedero, son solamente expresiones que denotan exaltación emocional y nada más. Ya lo descubrimos quienes años atrás leímos manuales soviéticos. Vieja tradición registrada por la historia el concebir soluciones inmutables de una  formación económica-social y que por lo demás en este caso se contradice con la concepción cubana de revolución  que nos dejó Fidel, según la cual debe cambiarse todo lo que debe ser cambiado.
Se sugiere entonces cambiar la utilización del adjetivo irrevocable por otra expresión, por lo cual el párrafo 34 quedaría como sigue: “El socialismo y el sistema político y social revolucionario, establecidos por esta Constitución, tendrán la vigencia que les confiera el pueblo cubano”.
El artículo 5 del Proyecto de Constitución expresa:
“El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta  los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos.”
El Partido, esa organización política determinada y conformada por determinados ciudadanos cubanos, pero según sus propias reglas, postula y afirma  ser  “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”. Históricamente, esta declaración fue cierta desde el día en que se constituyó en octubre de 1965 y Fidel presento a su Comité Central. Lo recuerdo muy bien. Era una mancha verde olivo, salpicada de algunos puntos de colores diferentes , el color del uniforme del Ejército Rebelde creado a partir de unos civiles cubanos  por el propio Fidel y que dirigido por él había derrotado a las fuerzas armadas que sostenían al dictador Batista y asumido el poder político en Cuba para realizar el Programa del Moncada.
Ignorar que el Partido Comunista de Cuba se identificaba como el partido creado por Fidel y dirigido por él, es transmutar la verdad histórica y tratar de sustituirla  por otra, cuestión de fondo a partir del momento en que ya no está Fidel y que deje de estarlo el continuador de su mandato Raúl, el más fiel e identificado con él de sus seguidores. Dicho de otra manera, el Partido Comunista de Cuba se llamó así e hizo suyas las concepciones de José Martí, de Marx, de Engels, y de Lenin, porque así lo concibió Fidel, y no fue el resultado de la inevitabilidad de la vigencia de las ideas de esos hombres, como si fueran la expresión de un “demiurgo” que intervino en el desarrollo de la historia de Cuba, genio ordenador impersonal que actúa para realizar sus ideas.(1) Si se quiere utilizar el concepto de demiurgo, entonces habría que reconocer algo que caracterizaba a Fidel, precisamente sus ideas, originales, propias de un iconoclasta que logro hacer posible más de una vez lo que se consideraba imposible, empezando por cambiar la división geo-política del mundo entre capitalismo y socialismo decidida por las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, haciendo pasar la frontera entre ambos sistemas por el estrecho de la Florida y nuevamente la que existía en el Sur de África, acciones inconcebibles contando únicamente con la fuerza de unos pocos millones de habitantes de una pequeña isla del Caribe, lo que no se puede hacer impunemente y que conlleva tener que enfrentar las consecuencias.(2)
Para dirigir democráticamente a la sociedad cubana y a su Estado por un partido político único, ante todo este debe generar  ideas claras de lo que se pretende realizar y, tan importante como ello, que los dirigidos estén de acuerdo con ellas. ¿Cuál es la situación concreta al respecto hoy en día?
Los 311 Lineamientos del año 2011, el denominado nuevo modelo económico y social a instrumentar en Cuba y el actual Proyecto de Constitución Nacional, los tres documentos que encierran nuevas ideas para enfrentar el futuro de Cuba, siguen siendo ideas generadas bajo la dirección política de Raúl Castro, en tanto que continuación de las de Fidel. El problema que empieza a manifestarse es la ausencia de ideas adicionales provenientes de dirigentes del partido quienes no soni Fidel ni Raúl.
Es comprensible, al menos para mí, que la cuestión del liderazgo político no se discutiera  cuandoestaba Fidel y aún está Raúl, pero preocupe ahora abiertamente a muchos cubanos por la nueva situación que inevitablemente se va a crear en el futuro. Concretamente, se cuestiona el contenido propuesto en el artículo 5 del Proyecto de Nueva Constitución. Pero entiéndase bien lo que aquí se quiere expresar. No se discute la necesidad de mantener la unidad política del pueblo cubanomediante un partido político único, sino el cómo lograrla. ¿Cómo el pueblo soberano de Cuba delega esas funciones de liderazgo en el partido político único? Porque, con perdón de los autores del artículo 5 del Proyecto de Constitución, el problema no está satisfactoriamente resuelto como en él lo han propuesto, y en particular tampoco en el artículo 8 en el cual se excluye al Partido Comunista de Cuba de entre quienes “tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad”.
En resumidas cuentas, se da por sentado el conocimiento de lo que es el Partido Comunista de Cuba y por tanto no se lo explica, y sin embargo se le atribuye ser “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado
La Revolución Cubana está entrando en una nueva etapa. ¿Y el Partido Comunista de Cuba, no?
(1) Ver la definición de demiurgo en Wikipedia.
(2) Regino Boti, quien fue Ministro de Economía en el Gobierno Revolucionario, caracterizaba a Fidel como “una fuerza telúrica”.