miércoles, 19 de agosto de 2026

Entrevista para el diario catalán Ara

Preguntas de Simón Vázquez


1. Una de sus últimas canciones, publicada como sencillo, se titula «Luciérnagas». Aunque su contenido no guarde relación con ello, estos días La Habana de noche nos ha parecido una ciudad de luciérnagas: pequeñas luces aquí y allá. ¿Cómo vive el actual recrudecimiento de las medidas del bloqueo?

 

(Aclaro que “Luciérnagas” no es un tema mío sino del joven y muy talentoso cantautor argentino Milo J. Yo sólo puse un pedacito de voz en su canción.)

 

Vivimos pendientes del combustible que aparezca para poder encender la planta de nuestra Fundación Ojalá y continuar trabajando; rastreando medicinas para enfermos; tratando de ayudar a los que menos tienen. Los médicos, que son nuestros héroes cotidianos por su entrega constante, han tenido que terminar operaciones con luces de teléfonos. Hay decenas de miles de enfermos esperando por operaciones, entre ellos algunos miles de niños. Así es nuestra vida cotidiana.

 

2. En lo que se refiere concretamente a la música cubana, ¿en qué situación se encuentra? ¿Siguen funcionando los liceos, las escuelas de música, las orquestas…? ¿Y cómo han afectado las últimas oleadas migratorias al talento cubano en la isla?

 

Debido a los cortes energéticos por el bloqueo petrolero, este año las escuelas del país tuvieron que cerrar antes de lo habitual. Aún no se sabe cómo se enfrentará el próximo inicio del curso escolar. La Universidad de las Artes tuvo que enviar a sus becados a sus respectivas provincias. Tampoco está totalmente claro el inicio del próximo curso. Hay orquestas que siguen trabajando con muchos sacrificios; el transporte público es escaso por la falta de combustible, se ha ido resolviendo con triciclos por iniciativa popular. 

 

Carezco de elementos para comentar la incidencia nacional de la migración en la música, aunque dos de mis músicos habituales viven fuera de Cuba. Ahora mismo estamos a punto de reunirnos para prepararnos para la gira. Así trabajamos. En otras crisis, cuando han mejorado las condiciones, los músicos y las orquestas regresanVeremos si más adelante pasa lo mismo.

 

Lo que sí puedo garantizar es la alegría, el especial sentimiento que cualquier actividad cultural genera, especialmente las musicales. Desde un concierto sinfónico en la Catedral de la Habana, pasando por otro de canciones en la escalinata universitaria, hasta la simpática actuación de un pequeño coro infantil en la Casa Vitier-García Marrúz, se esparce un sentimiento de cohesión espiritual que se siente, que abraza y acompaña a la gente en su durísima vida diaria.


3. ¿Y en qué punto se encuentra hoy la trova cubana?

 

Sé que hay un programa de televisión que se mantiene, también que sobreviven algunas peñas. El poeta y cineasta Víctor Casaus, en las difíciles condiciones actuales, está tratando de reanimar el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde durante tres décadas se sistematizó la realización y grabación de conciertos de la trova, además de estimular las artes plásticas y la edición de libros. Ojalá lo consiga.


4. En «Sea señora» usted decía: «A desencanto, opóngase deseo. / Superen la erre de revolución. / Restauren lo decrépito que veo, / pero déjenme el brazo de Maceo / y, para conducirlo, su razón». Y en ese mismo disco, en «Bendita», canta: «A la patrona yo le pediré en la ermita / que nos libere del bloqueo y de los trogloditas». ¿A quiénes señala como esos «trogloditas»? ¿Qué habría que
«restaurar» en la Cuba de hoy sin renunciar a la razón de Maceo?
 

Me refería a la restauración del sentido prístino de la Revolución, o sea: una revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; no para una burocracia omnímoda y mecánica. Por eso termino diciendo: “Cuando las alas se vuelven herrajes / es hora de volver a hacer el viaje / a la semilla de José Martí.”


5. En «Tonada del albedrío», de su disco _Segunda Cita_, dice: «Dijo Guevara el humano / que ningún intelectual / debe ser asalariado / del pensamiento oficial». Este año se cumple el 65.º aniversario de _Palabras a los intelectuales_, el discurso en que Fidel sostuvo que Cuba no tendría un arte oficial —como sí lo fue el realismo socialista en la URSS— y distinguió entre artistas revolucionarios, contrarrevolucionarios y no revolucionarios, a estos últimos de los que debía concederse la máxima libertad de creación. ¿Qué balance hace de esa política cultural? ¿Cuál es el papel de los intelectuales en la Cuba de hoy?

 

En los primeros años algunos sectores dirigentes añoraban implementar en Cuba las concepciones de Stalin en la URSS. Por suerte el Che y Fidel eran intelectuales revolucionarios y no creyeron en el llamado Realismo Socialista. Aún así, nuestra política cultural ha ido matizándose a través de los tiempos. A principios de los 70 hubo un especial momento de extremismos que fue calificado por Ambrosio Fornet como “Quinquenio gris”, y así se le conoce. Felizmente, después fue creado el Ministerio de Cultura, con Armando Hart al frente. Otro buen momento fue el primer mandato de Abel Prieto como ministro de Cultura. Ambos períodos tuvieron mucho apoyo de Fidel, que se interesaba al detalle por los problemas del mundo cultural. 

 

La mayoría de los intelectuales que conozco (gente de las artes aunque también de la economía, de las ciencias, del pensamiento) suelen ser personas de ideas propias, con contradicciones con la realidad y a la vez con altos sentimientos patrióticos. Muchos han conseguido plantear sus ideas y, sean escuchados o no, las defienden consecuentemente. Si vivimos en una sociedad en la que todos debemos y podemos participar, creo que eso es lo que se espera de nosotros.


6. Su último disco se abre con «América», que termina con estos versos: «La luz me guarde / del abrazo de América, / de su mirada, / de su hechizo de amor. / De madrugada / se oye el llanto de América / y se parece al dolor». Nos remiten a la situación actual: ¿los escribió pensando en ella? _(pregunta propuesta)_

Cuando terminé esa canción, varias personas me preguntaron si América era el Imperialismo. Y creo que lo pensaron por el momento en que el protagonista se hace amarrar al mástil del barco para no ser arrastrado por la belleza irresistible (una alusión a Odiseo cuando se acerca a las sirenas). Pero sucede que esa canción está dedicada a una vecina mía de hace décadas, a una hermosa y deseada muchacha que se llamaba así: América. Y todo lo que cuento le sucedió a pretendientes que enloquecieron con su belleza. Desde mi ventana, cercana a la de ella, yo la escuchaba llorar de noche. Fue cuando me di cuenta de que la belleza a veces podía parecer un bombillo solitario, rodeado de bichitos atraídos por la luz. 


7. Mantiene usted una crítica dura, pero siempre constructiva. En «Para no botar el sofá» canta: «Para pronunciar el nosotros, / para completar la unidad, / habrá que contar con el otro, / las luces y la oscuridad». ¿Cómo valora las últimas medidas del Gobierno cubano para liberalizar la economía?

 

Venimos a un mundo, a una realidad construida por muchos otros en un proceso de milenios. Lo menos que podemos hacer es manifestar lo que pensamos. Por eso mis canciones son así. A veces hasta describir un paisaje es crítico. La crítica y la autocrítica están presente en las relaciones familiares y en la amistad, ¿cómo no estarlo en lo social? Es lo más natural del mundo.

 

Las medidas del gobierno cubano eran muy esperadas por prácticamente todo el país. Muchas cosas la gente ya las estaba haciendo espontáneamente, por supervivencia. Yo esperaba estos cambios desde hace más de tres décadas. Creo que todavía hay que revisar leyes, incluso la Constitución. A principios de los 90 hice algunas canciones sobre nuestras carencias. Aquí le dejo una:

 

HACIA EL PORVENIR (1993)

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Rumbo a mañana algo de oscuridad

fue a sobrevivir,  porque el sol de hoy

no pudo más.

 

No estarán completas las auroras.

Quejas de mí lucirá la claridad,

porque lo que yo tanto pretendí

demorará.

 

Por más que quise bendecirme

y más purificarme,

yo era carne,

yo era yo.

 

Lo que con amor hacía una mano

lo rompía con otra el desamor.

Yo no creo que haya sido en vano,

pero pudo ser mucho mejor.

 

Hacia el porvenir partieron sombras.

Cuando no alcance, sólo podré alertar.

Si alguien me oye allí, no se olvide pues

                                         de iluminar.

 

 

8. Su posición ha sido firme en dos declaraciones recientes: un vídeo, viral en las redes, en el que afirma «yo creí en el corazón de Fidel y en el corazón del Che», ¿que balance hace de la Revolución y de la figura de Fidel en el centenario de su nacimiento? Y su ya célebre petición de un AKM para defender a Cuba de una eventual intervención norteamericana. ¿Se esperaba que diera la vuelta al mundo?

 

La experiencia cubana apareció al lado del imperio más arrogante y cruel de la historia humana; tanto, que ha conseguido que el mundo se ordene y comporte según sus intereses. Quienes no lo hacen son calumniados, invadidos, asesinados y desposeídos de sus recursos naturales. Es casi un milagro que Cuba exista. Por esa razón la Revolución siempre tuvo una gran necesidad de autodefensa. Eso, en cierto sentido, fortalece, pero también condiciona y puede hasta crear hábito. Yo creo que el proceso cubano hubiera sido muy diferente (en cuanto a mejor) si no se le hubiera hostigado y tergiversado tanto.

 

Lo del corazón de Fidel y el Che lo dije hace diez años, cuando iba a cumplir 70. Pedir un fusil para defender la soberanía de mi Patria es mucho más viejo, es parte de mi configuración molecular, de mi consistencia atómica. Cuba siempre ha tenido que luchar por su libertad, siendo un pueblo noble que sólo desea trabajar en paz y prosperar.

9. Su obra musical es muy extensa: prácticamente un disco cada dos o tres años desde 1975. ¿Qué balance hace de esta larga carrera, cerca ya de los 80 años? ¿Tiene nuevos proyectos por delante?

 

Hace 65 años que escribo canciones con cierta regularidad. Sobre todo los primeros 30 años los aproveché bastante bien. Fue como si supiera que la vida se nos va complicando y poniendo distancia de lo que más nos gusta. Acabo de terminar “Cualquiera que nace en Cuba”, que espero mostrar pronto, y tengo algunas otras cosillas en preparación… 


10. El próximo septiembre visitará Cataluña. ¿Qué mensaje querría
enviar a sus seguidores catalanes?

 

Para empezar, en Cataluña tengo un hijo catalán y un nieto catalán-vietnamita. Así que ya Ud sabe. Justo en la bella Barcelona empezaremos nuestra gira, en el Gran Teatre del Liceu, donde me voy a encontrar con viejos y muy queridos hermanos y amigos. 

11. Por último, nos gustaría preguntarle por dos tareas a las que parece dedicar una constancia diaria. Por un lado, su blog, que actualiza muy a menudo y que genera no pocas polémicas dentro y fuera de Cuba. Por otro, una que pasa más desapercibida pero no menos interesante: siempre le acompaña una cámara fotográfica. ¿Qué valor le da a la fotografía y cómo se relaciona con ella?

 

Como cuenta la primera página de mi blog, Segunda cita, lo empecé para ver qué cosa era un blog. Aquello enseguida se me llenó de gente y así estuvo durante unos 12 años, hasta que no pude más y tuve que prescindir de la “red abeja”. Los últimos 4 años lo que hago es poner cosas interesantes que pesco en mis lecturas y alguna que otra mía. Aclaro que no coincido al 100% en todo lo ajeno que publico. Incluso a veces estoy en desacuerdo con casi todo. Pero me gusta que circule el pensamiento.

 

Mi niñez transcurrió en la década de los 50 del siglo pasado. Por entonces empezaron a aparecer noticias y “evidencias” de visitantes de otros mundos, platillos voladores y otra hierbas. Ahí supe que una cámara debía acompañarme a todas partes (ningún ovni se me iba a escapar) y tan pronto pude me hice de una muy rudimentaria. Trabajar en órganos de prensa desde muy joven, conocer a fotógrafos, los cuartos oscuros, los proyectores y las  químicas me crecieron las ganas. La fotografía y las artes plásticas me fascinan.

martes, 18 de agosto de 2026

La Hidra Cubana

 Luis Hernández Navarro

Agosto es un mes particularmente caluroso en Cuba. La vida diaria con ese clima se vuelve fatigosa, aún para quien la soporta desde que nació. Y sin electricidad para ventiladores y aire acondicionado, es aún peor. 

Aunque los apagones eran frecuentes en el pasado inmediato, se han vuelto el pan nuestro de cada día a partir de que, el pasado 30 de enero, Donald Trump firmó un decreto amenazando con poner castigos a cualquier país que proporcione petróleo o sus derivados a la isla. La falta del fluido eléctrico afecta el abasto de agua, la forma de cocinar, la conservación de los alimentos, el transporte público y la posibilidad de trabajar. En algunos lugares, hay luz por tan solo dos horas. 

Pero, en lugar de dejarse avasallar por la desventura, los cubanos se han adaptado a ella con imaginación, solidaridad y espíritu comunitario. Mientras comienzan a hacer efecto las 176 medidas económico-sociales aprobadas en la Asamblea Nacional del Poder Popular, los pasados 29 y 30 de julio, la gente se las ingenia para hacer más llevadera la adversidad. 

Ayleni cuenta que para enfrentar el bochorno nocturno, ella y su marido duermen en el piso. “Es más fresco y mis malestares en la espalda han disminuido”, dice entre risas. De por sí, cuando dejaron de circular las guaguas comenzó a ir y a regresar del trabajo caminando durante más de una hora. “Es mejor para la salud y bajé de peso”, explicaba. Consciente de que el bloqueo contra su país es un castigo de Washington por ser independientes, advierte: “no van a poder con nosotros. Los cubanos somos como la hidra. Por cada cabeza que nos cortan nos crecen cuatro más”. 

Para sortear los calores nocturnos, hay quienes duermen con las puertas de sus casas abiertas para que la brisa pueda colarse hasta las habitaciones. Y, algunas familias más afortunadas, cuentan con abanicos que trabajan con pilas recargables. 

La vida nocturna se ha detenido. El turismo se derrumbó en los primeros seis meses del año 60 por ciento. Las presiones estadunidenses provocaron que salieran de la isla siete consorcios hoteleros. Pero, al caer la noche, en muchos barrios, con fluido o sin él, los vecinos se reúnen a jugar dominó y a arreglar el mundo. La penetración que tenía la televisión para formar a la opinión pública, ha disminuido drásticamente, no solo debido a la influencia de las redes sino porque las posibilidades de verla se han reducido. 

A lo largo de los últimos seis meses, la adquisición familiar de baterías recargables, paneles solares, focos ahorradores y –en el caso de pequeños negocios– plantas generadoras, ha crecido notablemente. Cuando en febrero los apagones dejaban sin luz barrios enteros, la oscuridad era total. Sin embargo, en agosto, cuando sobreviene una interrupción del suministro, puede verse un buen número de casas que permanecen iluminadas. 

Las viviendas que se encuentran alrededor de las líneas de distribución prioritaria que abastecen los grandes centros de salud en La Habana, sufren menos suspensiones que el resto de los barrios. Sin embargo, ni siquiera en los hospitales está garantizado que el servicio no se va a interrumpir. Abundan los testimonios que dan cuenta de cómo, distintos médicos, han tenido que terminar cirugías alumbrándose con sus celulares. 

También en febrero, las calles de la capital lucían vacías. Apenas unos cuantos almendrones paseaban turistas. En cambio, ahora, abundan los triciclos eléctricos, algunos con paneles solares en el techo como fuente de carga y motocicletas. Sirven para transporte, carga, recolección de basura. 

Y también como negocios sobre ruedas, para vender o comprar productos. “Hay helados, ricos helados…”, anuncia un comerciante con un altavoz mientras recorre las calles de las zonas residenciales, en una escena que a los chilangos nos recuerdan a quienes ofrecen “ricos tamales, oaxaqueños….”. Mientras que otro ofrece comprar oro: cadenas, anillos, piezas dentales... 

La mayoría de los nuevos vehículos, a los que llaman gacelas, son chinos y algunos vietnamitas. Tienen un costo aproximado de 500 dólares. Algunos provienen de empresas mixtas cubanaschinas que los ensamblan como Vedca y otros se importan. Los pasajeros de ese transporte colectivo van tan apretados (muslo contra muslo) que hay quienes les llaman, en plan de guasa, las gacelas del amor. 

Eso no significa que hayan desaparecido los automóviles. Es significativo el número de coches de alta gama que pueden verse rodar en las calles habaneras, no todos híbridos ni eléctricos. Las exportaciones de gasolina y diésel estadunidense a la Antilla, bajo licencias de Washington, han crecido enormemente. Tan solo el mes pasado alcanzaron la cifra de 47 millones dólares. El litro de gasolina gira en alrededor de 5 dólares, aunque ha llegado a estar en 10 dólares. 

Parte de la clave de la resistencia popular al embargo son las relaciones de solidaridad, cooperación y apoyo mutuo entre vecinos. Los testimonios de apoyo mutuo en casos de enfermedad, de cuidado a los niños, de acarreo de agua, de compartición de alimentos son entreñables y conmovedores. Hay quienes reciben víveres y artículos de higiene personal, que sus parientes en el exterior fuera de Cuba adquieren a través de aplicaciones, y dan una parte a sus gentes cercanas. 

Instituciones como el Centro Martin Luther King o personalidades reconocidas en el extranjero, obtienen donaciones de medicinas que canalizan a quienes las necesitan. Los médicos que tratan cáncer ha regresado a atender enfermos del mal con medicinas menos sofisticadas que las de última generación (que son más baratas), y se han puesto a estudiar los viejos expendientes de pacientes tratados con esos medicamentos, para ver cómo ser más eficaces. Sin clases presenciales, y sin posibilidades de acceso permanente a televisión o computadoras, los maestros elaboran PDF de sus clases que envían por redes sociales a sus alumnos para que los estudien cuando puedan. 

A pesar de las penurias provocadas por el bloqueo, como dice Ayleni, la resiliencia del pueblo cubano es como una hidra. 

lunes, 17 de agosto de 2026

Ministro israelí llama a matar "cada noche" entre 30 y 40 gazatíes

Ap, Europa Pres, Afp y Reuters

Jerusalén. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, recomendó “matar 30 o 40 palestinos cada noche”, incluidos aquellos que “no representen una amenaza inmediata, porque no merecen vivir, ni siquiera son personas”; además, afirmó que los prisioneros deberían ser ahorcados “uno por uno”, informó ayer Al Jazeera.

“Les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance y pondré el mundo patas arriba para que esto (la pena de muerte por horca) suceda”, declaró al pódcast 8 de Octubre que presenta el ex rehén israelí Rom Braslavski; al mismo tiempo, dijo estar “contento” de que los presos palestinos sufran condiciones más duras en las cárceles israelíes.

El Parlamento de Israel aprobó el 30 de marzo pasado una ley que impone la pena de muerte por ahorcamiento a los palestinos condenados por el asesinato de israelíes, si un tribunal militar determina que el acto fue “terrorismo” o estuvo motivado por la negación de la existencia del Estado de Israel.

“Gaza es nuestra”

“Considero que toda Gaza es nuestra. Deberíamos tener asentamientos no sólo en Gush Katif (colonia israelí en el enclave palestino desmantelada en 2005), sino en toda la franja, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen y para los terroristas nada de emigración, nada, simplemente matarlos uno por uno”, comentó Ben-Gvir, reportó Deutsche Welle en su portal.

En este contexto, el negociador de Estados Unidos y yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, sostuvo una inusual reunión en El Cairo con el líder de Hamas, Jalil al Haya, en un nuevo esfuerzo diplomático para avanzar en el estancado alto el fuego en Gaza.

En el encuentro, el enviado estadunidense aseguró a la delegación de la organización islamita (así como al director general de la Junta de Paz para el enclave costero, Nickolay Mladenov, a los mediadores turcos y cataríes presentes en la reunión) que el plan de paz no está sujeto a renegociación alguna, indicaron fuentes cercanas a la conferencia al medio Al Arabiya.

“El objetivo es implementar el plan, no renegociarlo”, explicaron los contactos de la cadena árabe, en tanto que Hamas instó a los mediadores y a la Junta, impuesta por Washington, que supervisa el alto el fuego, a que “obliguen a la ocupación (Israel) a aprobar la hoja de ruta de la segunda fase del plan”.

Condenan países de la región rechazo israelí a pacto

Los ministerios de asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudita y Egipto condenaron en un comunicado conjunto el rechazo de Tel Aviv al acuerdo presentado por la junta.

“Dicho rechazo confirma que Israel ahora es responsable de obstaculizar los esfuerzos para lograr la paz en Gaza y el resto del territorio palestino ocupado”, expuso el documento en el que también afirmaron que la hoja de ruta fue “aceptada” por las distintas facciones palestinas.

Más de 150 colonos israelíes irrumpieron en el recinto de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén Este ocupado, bajo la protección de la policía israelí y donde realizaron oraciones judías; mientras, el ejército de Tel Aviv impidió que un camión cisterna del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) llegara a tres viviendas sitiadas por colonos israelíes en Qusra, Cisjordania reocupada, publicó Wafa.

“Renuevo mi llamado para que cese la violencia reiterada contra la población civil palestina en Cisjordania reocupada”, manifestó el papa León XIV desde su residencia en Castel Gandolfo, sin mencionar enfrentamientos concretos.

La relatora especial para los Territorios Palestinos Ocupados de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Francesca Albanese, aseguró que Israel utiliza a los colonos “para promover la limpieza étnica” en territorio cisjordano.

Tel Aviv “ha subcontratado la coerción a los colonos y los está utilizando para promover la limpieza étnica”, aseveró luego de exponer que estas acciones son “un crimen. Esto es terrorismo puro y duro; estos invasores deben ser investigados y procesados”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/16/mundo/ministro-de-seguridad-de-israel-bengvir-pide-asesinatos-selectivos-por-noche-en-gaza

domingo, 16 de agosto de 2026

La reforma económica frente al aislamiento. Un solo escenario: aplicarla

Joaquin Benavides Rodríguez

Aplicar la Reforma económica y el Mercado, en medio del supuesto aislamiento en que se encuentra la economia cubana, solo admite un escenario: aplicarla con inteligencia y valentía política.

 

Introducir el mercado, sobre todo en lo relacionado con los alimentos que se producen en el País, pero en especial con los que importan --tanto empresas privadas como estatales--, NO ADMITE TOPES DE PRECIOS. Ni Nacionales, ni Provinciales, ni Municipales. Si se quiere acabar con la Reforma desde sus mismos inicios, la fórmula burocrática de topar precios, con cualquiera de las distintas variantes que ha ido creando nuestra burocracia, sería la perfecta. Enfrentar cada problema, con inteligencia y sin nerviosismo político, es lo que exige, de todos nosotros, el momento.

 

En estos momentos, hay crisis con el aceite para cocinar. Las fábricas estatales no están produciendo el aceite necesario para que la población cocine sus alimentos,  posiblemente por falta de divisas para importar la materia prima. Pero la Reforma recién aprobada permite que las empresas privadas y también las estatales gestionen la importación de aceite comestible y comiencen a ofertarlos en el mercado. ¿A que precios? A sus precios, con el que tienen que cubrirse de todos sus costos, incluyendo las divisas que tienen que obtener cambiando sus pesos por las divisas necesarias a la tasa en que les sea posible comprarlas. Y además tiene que conseguir un proveedor que le ponga los contenedores de aceite en algún puerto de Cuba, arriesgándose (riesgo que siempre cuesta dinero) a que lo persigan las autoridades ilegales del imperio, pero que tienen capacidad de sancionarlo por varias vías. Esa es la realidad que no tenemos derecho a ignorar, en la cual no es el precio el problema principal, sino que se pueda importar el aceite y ponerlo a la venta para que la población pueda comprarlo y cocinar. No habría derecho, en mi opinión, a regularle el margen de utilidad que tenga que percibir por el precio a que venda el aceite. Esa empresa llevo a cabo una inversión de riesgo, y tendría derecho a ponerle precio a su producto. Si el precio que le pone a su producto es muy alto y no se lo compran, el riesgo de no venderlo y perder incluso su utilidad, es del que invirtió en la compra. Ese es el mercado, y las autoridades no deberían tener derecho a inmiscuirse en él.

 

Por supuesto que hay numerosas familias cubanas que no podrían pagar esos precios. Pero la solución no debería ser nunca Topar los Precios. Eso es contraproducente. Sin embargo, la Reforma también supone que ninguna familia vulnerable se quede sin apoyo y sin que se haga lo posible para que consuma sus alimentos, en este caso el aceite,  mediante alguna fórmula no burocrática que lo facilite.

 

Por ejemplo, usemos el aceite como base para elaborar  una especie de propuesta: La empresa de comercio estatal, puede encargarse de intermediar entre las importadoras y la población vulnerable que no puede pagar el precio de la empresa que importó, en este caso el aceite. Población que tendría que ser procesada por Asistencia Social, en cada municipio. La empresa de comercio municipal podría negociar con los importadores, sean privados o estatales, un precio mayorista, cuyo monto total sería depositado de inmediato en la cuenta bancaria de la empresa vendedora del aceite. La empresa mayorista municipal pudiera ser financiada por el Banco del municipio, quien a su vez podría estar respaldado por el Presupuesto. El aceite no vendido a la empresa de comercio municipal, la empresa importadora tendría derecho a venderla al resto de la población del municipio a precio de mercado, que sería el que oferta el importador y el que acepta el comprador. El Fisco se encargaría, al finalizar el año, de cobrar los impuestos correspondientes a las empresas, tanto estatales como privadas.

 

Hasta el pasado año, y ajeno a cualquier concepto de mercado, la economía del País importaba miles de millones de dólares en alimentos, para distribuirlos a precios que poco tenían que ver con los del Mercado Mundial, a través de la llamada Libreta de Abastecimientos, a toda la población, con independencia de su situación económica; fuera una familia vulnerable económicamente o una millonaria. Eso era profundamente injusto, y no obstante lo mantuvimos durante decenas de años. Ahora tendremos que aprender a trabajar y ¨manejarnos¨ con el mercado, que puede parecer injusto pero es la justicia a que podemos aspirar ahora. A pesar del ataque despiadado de Trump y Marco Rubio, el País sigue entregando gratuitamente Salud y Educacion a toda la poblacion que lo requiera. 

 

En la Guerra Económica que nos ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos, el MERCADO es un arma, un rifle económico que tendremos que aprender a utilizar con eficiencia.  

 

15/08/26

Gaza, barbarie sin tregua

Editorial de El País / 16 agosto 2026


Aunque oficialmente se encuentre en una situación de alto el fuego desde octubre del año pasado, la franja de Gaza es escenario de una situación humanitaria catastrófica y una intolerable violencia letal diaria. Desde la firma de la tregua formal auspiciada por Estados Unidos, el Ejército israelí ha acabado con la vida de más de 1.200 gazatíes. El 60% del territorio palestino está ocupado por los soldados israelíes sin indicio alguno de retirada. Israel obstaculiza también las labores de reconstrucción de un enclave donde ha destruido completamente el 80% de las viviendas y las infraestructuras básicas de agua, electricidad y alcantarillado.


Ante este escenario, un documento difundido el pasado lunes por la relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese,junto a otros 18 expertos de Naciones Unidas afirma que “el genocidio continúa” sin tregua. Los datos admiten poca discusión sobre la continuación de la barbarie. De la cifra total de fallecidos en estos 300 días de supuesto silencio de las armas por acciones militares de Israel, 300 son niños, lo que equivale a un promedio de un niño muerto cada día, según ha denunciado Unicef.


Lejos de ser episodios esporádicos, las muertes de civiles palestinos van en aumento en una sistemática escalada sostenida. El Ejército israelí bombardea a diario el reducto de 146 kilómetros cuadrados donde el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha confinado a dos millones de civiles inocentes. Entre los fallecidos, además de niños, hay ancianos y mujeres.


Netanyahu, que ha fracasado en todos los objetivos por los que comenzó la guerra, principalmente la destrucción de Hamás, sigue justificando la permanente violación del alto el fuego en la eliminación de todos los milicianos que perpetraron el brutal ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel. Las fuerzas israelíes han recurrido a las técnicas de reconocimiento facial para elaborar un listado de unas 5.000 personas señaladas como objetivo, pero basta echar un mínimo vistazo a los rostros de los muertos palestinos desde la tregua para constatar que, al igual que ha sucedido desde el inicio de la guerra, lo que hay, como mínimo, son ataques indiscriminados contra civiles inocentes y la voluntad evidente de hacer la vida humana imposible en el territorio de Gaza. Una práctica para cuya definición no hay discusión alguna: es un crimen de guerra.


Mientras esto sucede, Israel mantiene un bloqueo parcial sobre la ayuda humanitaria indispensable para la supervivencia. Las autoridades de Gaza alertan de que sin maquinaria pesada —que Israel prohíbe— no es posible extraer miles de cadáveres que, al margen de los 73.000 muertos confirmados, permanecen bajo los escombros. Alrededor de 1,4 millones de gazatíes padecen inseguridad alimentaria aguda y 212.000 personas sufren inseguridad alimentaria en niveles de emergencia. Dicho en otras palabras: Netanyahu sigue aplicando el hambre como castigo colectivo contra una población civil inocente.


Gaza agoniza mientras Netanyahu cada día que pasa se siente más seguro. La catástrofe humana de la que es el máximo responsable ya no está en el foco principal de la opinión pública mundial ni en las prioridades de la política exterior de casi ningún Gobierno. Así, envalentonado ante la comprobada falta de consecuencias sobre sus decisiones y con unas elecciones en octubre, Netanyahu se permite aumentar su línea intransigente. Además de incumplir los acuerdos, la semana pasada se permitió rechazar el plan de paz de su aliado Donald Trump. El primer ministro israelí está convencido de que no rendirá cuentas sobre los crímenes que siguen sucediendo en Gaza y, desgraciadamente, a la vista de la inacción internacional es posible que tenga razón.


https://elpais.com/opinion/2026-08-16/gaza-barbarie-sin-tregua.html

sábado, 15 de agosto de 2026

La única película rodada en Palestina en los últimos dos años viaja al origen del genocidio

Begoña Piña

Israel ha asesinado a más de 80.000 palestinos desde el 7 de octubre de 2023, según cifras oficiales, aunque, probablemente, el número sea muy superior. Es prácticamente imposible hacer el cálculo real. ¡Decenas de miles de seres humanos! Víctimas de un genocidio con el que parece que Netanyahu quiere rematar un capítulo atroz de la Historia que comenzó a fraguarse a principios del siglo pasado y sobre el que pesa una realidad insoportable de violencia y muerte. Ahora, la cineasta palestina Annemarie Jacir, con la complicidad del productor Ossama Bawardi, recuerda al mundo el origen de esta masacre en Palestina 36.

Es la única película rodada en Palestina en estos dos últimos años, una producción que se tuvo que parar y reiniciar cuatro veces, para evitar poner en riesgo la vida de los miembros del equipo. En ella, Jacir relata los acontecimientos alrededor de la Gran Revolución Palestina de 1936 -también se conoce como la Gran Revuelta Árabe-, en la que los campesinos y los proletarios se alzaron contra el brutal dominio británico y la colonización sionista. 

Una imagen de 'Palestina 36'

Ha pasado más de un siglo desde que Inglaterra y Francia se dividieran los territorios de la antigua Siria otomana (Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania y partes de Irak y Turquía), del anuncio del Gobierno británico de crear un 'hogar nacional' para el pueblo judío en Palestina y de la formación del Mandato Británico.

Entonces los árabes perdían, día a día, tierras y derechos que quedaban en manos de la inmigración judía, apoyada por las fuerzas de ocupación. Expulsados de sus campos y marginados en las ciudades, los palestinos no pudieron más y estallaron. Convocaron una huelga general el 20 de abril de aquel año, a la que los británicos contestaron con una violencia feroz, lo que desencadenó el movimiento de desobediencia e insurrección.

La masacre de Al Bassa

"Mucha gente ni siquiera sabe, sorprendentemente, que los británicos estuvieron en Palestina", declaró la cineasta a The Guardian, tras la presentación de la película en el Festival de Toronto, donde recibió 20 minutos de ovación del público. Ser consciente del desconocimiento que existe alrededor de la historia de Palestina provocó en Jacir la necesidad de contar lo ocurrido en su tierra, de revelar cómo la represión británica preparó el terreno al genocidio salvaje de hoy. 

Coproducción entre Palestina, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Catar, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, esta es una película que relata la situación que se vivió entonces a partir de la vida de unos cuantos personajes, mujeres y hombres de la aldea de Al Bassa (a pocos kilómetros de la casa de la directora), masacrada por el Ejército británico en 1938. Con ellos, aparecen en esta historia los árabes que, desde las Asociaciones Nacionales Musulmanas, creadas por la Comisión Sionista, colaboraron con los judíos y los británicos. Y, por supuesto, los responsables del Gobierno de Gran Bretaña, como el Alto Comisionado del Mandato Británico de Palestina, A.G. Wauchope; el salvaje oficial Charles Tegart o el despiadado capitán Charles Wingate.

Jeremy Irons, Liam Cunningham y Robert Aramayo dan vida a estos últimos personajes, mientras que los papeles de los protagonistas árabes quedan en manos de intérpretes como la veterana Hiam Abbass, el debutante Karim Daoud Anaya y Saleh Bakri, Dafer L'Abidine o Yasmine Al Massri, entre otros.

"Un acto de amor y una ofrenda"

"Todo lo que hace hoy el Ejército israelí proviene de aquel momento", ha explicado en un par de ocasiones la directora, que en una de las escenas de la película muestra cómo los británicos encadenan a un joven a la parte delantera de un coche como un escudo humano. El trágico destino quiso que el día que estaban rodando esta secuencia en una localización de Cisjordania, se difundieran las imágenes de unos soldados israelíes atando a un hombre palestino que estaba herido al capó de un jeep durante una incursión en la ciudad de Yenín.

Imágenes reales para una ficción que se ha construido sobre un minucioso trabajo de documentación en el que la directora ha leído todos los libros y documentos que ha encontrado, centenares de testimonios recogidos a lo largo de los años, reuniendo fotografías y rollos de película... Además, Palestina 36 aprovecha, mezcladas con las imágenes de la ficción, material de archivo, principalmente de la BBC, para conferir realidad y veracidad a su historia.

La nueva película de la cineasta palestina explica el devenir de la historia de ocupación, abusos y muerte que ha sufrido su pueblo, tanto como su espíritu de resistencia. "Hacer esta película es lo más difícil que he hecho nunca. Cuando comenzó el genocidio, todo se vino abajo. Nuestra gente estaba siendo aniquilada y nos encontramos intentando hacer una película sobre un momento oscuro de nuestra historia antes de saber que íbamos a pasar por uno de los momentos más oscuros que hemos vivido. El reparto y el equipo se unieron para volcar todo nuestro dolor en un acto de amor, para decirnos unos a otros que no seremos borrados. Esta película se convirtió en una ofrenda", ha escrito en sus notas de dirección.

https://www.publico.es/culturas/cine-tv/critica-cine-palestina-36-recuerda-origen-genocidio-palestino-hoy.html

viernes, 14 de agosto de 2026

'Hegseth: imperialismo agresivo'

Editorial de La Jornada / viernes 14 de agosto

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que su país planea atacar en tierra a narcotraficantes en Latinoamérica, como lo hace en aguas internacionales contra las tripulaciones de lanchas supuestamente dedicadas al contrabando de drogas. Los planes de ataques terrestres se enmarcan en los esfuerzos de una alianza hemisférica de 19 países liderada por Trump, pero podrán ampliarse a “donde quiera” que operen grupos del narcotráfico. Hegseth subrayó que su advertencia a los cárteles va “en serio”, “desde Colombia, en el tráfico de cocaína, hasta el fentanilo en las plazas de México”, e insistió en la distorsión estadunidense de clasificar a esos grupos criminales como organizaciones terroristas. Además, amagó con una intervención militar en Cuba y previno a La Habana acerca de atender “a la disposición del presidente Trump para hacer valer las prerrogativas estratégicas de Estados Unidos”.

Las insolentes amenazas de violentar la soberanía de todo país donde Washington decida decir que opera el narcotráfico se producen en un contexto en que el trumpismo ha dejado de lado todas las máscaras detrás de las que sus antecesores escondían al imperialismo estadunidense. Apenas el martes, el Departamento de Estado publicó un video en el que reivindica la Doctrina Monroe como “un esquema para la dominación regional que permanece como la piedra angular de la estrategia estadunidense en el hemisferio hoy día”. La secuencia también retoma con orgullo las declaraciones de Donald Trump tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro: “bajo nuestra nueva doctrina de seguridad nacional, la dominación estadunidense del hemisferio occidental jamás será cuestionada otra vez”.

Las amenazas bélicas del jefe del Pentágono resultan inadmisibles por su completa falta de justificación y su abierto propósito imperialista. En el caso de Cuba, ni siquiera echan mano del pretexto del narcotráfico: al igual que Trump y el secretario de Estado Rubio, Hegseth habla de la tiranía estadunidense como un derecho que surge y se hace valer por la fuerza. Sin embargo, este discurso de omnipotencia choca con la humillante derrota que el trumpismo padece cada día en Irán, donde no sólo no ha logrado ninguno de los objetivos declarados al inicio de sus ataques ilegales hace ya cinco meses, sino que se muestra incapaz de devolver el estrecho de Ormuz a sus condiciones previas a la guerra.

Está claro que América Latina no dispone de los medios militares para impedir que Washington haga estropicios en toda la región si la Casa Blanca decide escalar y extender sus agresiones. Pero a estas alturas la administración republicana debería ser consciente de que emprender una guerra y ganarla son cosas muy distintas y de que no podrá erradicar a los cárteles ni con el apoyo de todos los regímenes títeres que se ufana de haber instalado en el subcontinente. Así lo enseña el medio siglo de fracasos de la mal llamada “guerra contra las drogas” y también la futilidad de las violaciones masivas a los derechos humanos que su gobierno ha perpetrado en nombre de esta cruzada. Funcionarios del Pentágono y la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) admitieron que el asesinato de al menos 221 personas que supuestamente tripulaban embarcaciones cargadas de estupefacientes no redujo el flujo de cocaína hacia Estados Unidos, en contradicción con los alegatos de Trump. Y aun más grotesco resulta el pretexto de combatir el narcotráfico si se consideran los abundantes vínculos entre éste y diversas instancias del poder público de Washington.

En vez de lanzarse a nuevas aventuras bélicas de final incierto, la clase política estadunidense haría bien en tomar nota del fiasco en Irán como señal para redimensionar su insostenible despliegue global, en reconocimiento de que su hegemonía ya no es la que disfrutó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y luego del colapso de la Unión Soviética. Mal que le pese, el multilateralismo y el déficit fiscal son realidades con las que debe lidiar: hay nuevos poderes dispuestos a plantarle cara, y su negativa a reconocerlo lo ha puesto en una senda de sobrendeudamiento que ya tiene enormes costos y podría descarrilar su economía de continuar la tendencia actual. Si algo queda de sensatez en ese régimen, debe moderar su imprudencia verbal y abstenerse de cometer disparates trágicos.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/14/editorial/hegseth-imperialismo-agresivo

Recibe Pedro Pablo Rodríguez el Premio Nacional de Edición 2025

 Rafael Mena Brito

Justo tras presentar el tomo 30 de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí, en la sala Nicolás Guillén de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, el investigador y editor Pedro Pablo Rodríguez López recibió el Premio Nacional de Edición 2025. 

Este galardón constituye el más alto reconocimiento otorgado en el país a la obra de connotados editores que han contribuido, con su talento y desempeño profesional, a enriquecer el catálogo de las editoriales cubanas.

En la presente edición, el jurado estuvo integrado por Olga Marta Pérez –quien recibió el premio en 2015– en calidad de presidenta, y por figuras como Osmany Echevarría, Enrique Ubieta, Mercy Ruiz y Norberto Codina; estos dos últimos también premios nacionales de Edición 2020 y 2021, respectivamente.

Sobre Pedro Pablo Rodríguez, la presidenta del Comité de selección comentó que «su mayor aporte lo ha hecho desde la condición de líder, durante más de un cuarto de siglo, de lo que ha sido calificado como uno de los principales proyectos editoriales cubanos actuales: la edición crítica de las obras completas de José Martí».

Asimismo, añadió que ha sido partícipe de otros proyectos editoriales del país y colaborador imprescindible de un buen número de publicaciones seriadas, convirtiéndose, indiscutiblemente, en uno de los intelectuales más importantes de Cuba.

En sus palabras de elogio, Enrique Ubieta destacó que el investigador quedará asociado, por siempre, a esa «obra mayor» que constituye la edición crítica de las obras completas del Apóstol, en la que se pueden hallar las bases del pensamiento de la Revolución.

Para agradecer el lauro, el también Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2009) y de Historia (2010) evocó a las figuras de Cintio Vitier y Fina García Marruz, quienes lo invitaron a formar parte del proyecto. De ellos, refirió, pudo aprender el valor de las obras martianas.

Luego valoró la figura de Martí como una de las más importantes entre las diversas culturas, sin dejar de evocar el empeño de Fidel Castro Ruz para que esta edición crítica pudiera salir a la luz.

Presidieron la ceremonia Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; Lizette Martínez Luzardo, viceministra de Cultura; Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro; Yasel Toledo Garnache, presidente de la Asociación Hermanos Saíz; y Dazna Novak, presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

https://www.granma.cu/cultura/2026-08-13/recibe-pedro-pablo-rodriguez-el-premio-nacional-de-edicion-2025-13-08-2026-19-08-29

jueves, 13 de agosto de 2026

Mi amigo Fidel Castro

 Ignacio Ramonet

Lo primero que llamaba la atención en Fidel Castro no era su uniforme, ni su estatura, ni su barba, ni siquiera su elocuencia. Era su curiosidad. Tras largas horas de conversaciones para nuestro libro Fidel Castro: biografía a dos voces, o Cien horas con Fidel, cuando todos los demás estábamos agotados, él seguía formulando preguntas, buscando aclaraciones, hurgando en detalles históricos o científicos con una energía intacta. A menudo he pensado que ese era el secreto de su longevidad política: antes que un hombre de poder, Fidel era un hombre de conocimiento.

A lo largo de mi carrera periodística, he tenido la oportunidad de conocer a importantes jefes de Estado, dirigentes políticos, intelectuales y líderes que dejaron huella en su época. Pocos de ellos, sin embargo, me impresionaron tanto como Fidel Castro.

No me refiero aquí al mito, tan a menudo cultivado por sus admiradores como por sus adversarios. Hablo del hombre, del ser humano al que tuve el privilegio de conocer de cerca durante muchos años, de interrogar durante incontables horas y de observar en detalle mientras razonaba en voz alta, reconstruía episodios históricos hasta el más mínimo detalle y articulaba hechos de apariencia insignificante con una amplia perspectiva geopolítica.

Sus mecanismos cerebrales impresionaban. Poseía una memoria prodigiosa. Pero más notable aún era, insisto, su curiosidad intelectual, la cual se mantuvo intacta hasta el final de sus días. Nada de lo que concernía al mundo le era ajeno.

Estas conversaciones con él me enseñaron una lección esencial: para comprender a Fidel, había siempre que mirar más allá de su imagen pública, de su figura mediática. 

Su vida estuvo entrelazada con la historia de Cuba durante más de medio siglo, pero también reflejó las grandes convulsiones de la segunda mitad del siglo XX: la descolonización, la Guerra Fría, los movimientos de liberación nacional, la globalización neoliberal, la crisis climática y el consiguiente surgimiento de un mundo más diverso, más multipolar en el que las antiguas potencias occidentales ya no ostentan el monopolio de la toma de decisiones.

Precisamente porque Fidel Castro ocupa un lugar tan singular en la historia contemporánea, cualquier nuevo texto sobre él puede parecer, a primera vista, superfluo. ¿Qué más se puede decir sobre un hombre al que ya se le han dedicado tantísimos libros? La respuesta es sencilla: cada época plantea nuevas preguntas al pasado, y cada generación reinterpreta a las grandes figuras históricas a la luz de sus propias inquietudes.

En un panorama mediático donde a menudo se reduce a Fidel Castro a la condición de ícono adorado o de ogro abominado, propongo optar por un camino más desafiante: captar la complejidad de una vida extraordinaria sin caer en la hagiografía ni en la condena ideológica. Cuando se cumplen, este 13 de agosto de 2026, cien años del nacimiento de Fidel, este enfoque se ha vuelto esencial.

Durante décadas, la figura del líder de la Revolución cubana quedó atrapada en una pugna de relatos. Para algunos, sigue siendo un símbolo de resistencia frente al imperialismo; para otros, encarna todos los excesos del socialismo de Estado. Estas visiones contrapuestas —por muy legítimos que sean los sentimientos que las sustentan— a menudo terminan oscureciendo una realidad histórica mucho más matizada.

La misión del historiador no es avivar pasiones, sino, ante todo, arrojar luz sobre los hechos. Por eso me gustaría aquí recordar que Cuba no puede entenderse al margen de la relación singular que ha mantenido durante más de un siglo con su poderoso vecino: Estados Unidos.

La Revolución de 1959 nunca se desarrolló en un entorno normal. Desde el principio, se enfrentó a intentos de desestabilización, a una invasión armada, a un bloqueo económico destinado a prolongarse durante décadas y a una constante confrontación mediática y política. Ninguna evaluación seria de las decisiones del gobierno cubano puede pasar por alto esta realidad.

Lo cual no significa que todo pueda explicarse —y mucho menos justificarse— mediante presiones externas. El propio Fidel Castro sabía que toda revolución genera sus propias contradicciones, errores y rigideces. A veces hablaba de esto con una franqueza y una fuerza autocrítica que sorprendía tanto a sus detractores como a sus admiradores

Su ambición no era construir una sociedad perfecta —él sabía que tal cosa no existía—, sino preservar la independencia nacional, requisito fundamental, según él, para cualquier política de justicia social.

Otro aspecto llamativo de su figura era la extraordinaria amplitud de sus horizontes. Su visión trascendía con creces las fronteras de Cuba. África ocupaba un lugar especial en su pensamiento. América Latina y el Caribe constituían su ecosistema geopolítico natural. Asia despertaba cada vez más su interés a medida que hacia allí se desplazaba el centro de gravedad del mundo. Mucho antes de que el término se generalizara, él ya había previsto la emergencia de un Sur Global y el advenimiento de un orden internacional multipolar y multicéntrico.

Con la distancia, esa intuición resulta hoy singularmente lúcida. El mundo que se perfila ante nuestros ojos ya no es el que surgió tras el colapso y la implosión de la Unión Soviética.

Nuevas potencias se consolidan, los países del Sur Global reclaman mayor autonomía, el síncope climático amenaza a la humanidad, las tecnologías ligadas a la IA cambian todas las reglas del juego y el equilibrio de poder internacional atraviesa una profunda reestructuración.

Revisitar la figura de Fidel Castro en este contexto no es un ejercicio de nostalgia; es una forma de comprender mejor ciertas dinámicas clave de nuestro presente.

No pretendo convencer al lector de que admire a Fidel Castro. En cambio, le propongo algo más valioso: entenderlo. Comprender cómo un joven abogado de Santiago de Cuba se convirtió en una de las figuras políticas más influyentes del siglo pasado; comprender cómo una pequeña isla caribeña logró ejercer, a escala mundial, una influencia diplomática y moral muy superior a lo que cabría esperar por su tamaño; y, por último, comprender por qué —casi diez años después de su fallecimiento— Fidel Castro sigue ocupando un lugar tan singular y tan especial en el imaginario político mundial.

Las grandes figuras históricas son objeto de constante reinterpretación. Las pasiones se aplacan, los archivos se abren y las perspectivas cambian. La Historia va ocupando gradualmente el lugar de la controversia.

Este proceso es esencial; nos aleja de las vanas polémicas y permite acercarnos a la verdad sin pretender jamás poseerla por completo.

Espero que los lectores recorran esta corta nota con esa misma apertura de espíritu. Atentos tanto a los hechos como al contexto. Sobre todo, que piensen en un Fidel Castro profundamente humano: estratega y visionario; a veces obstinado, a menudo audaz e incluso temerario, pero siempre convencido de que los pueblos pueden escribir su propia historia.

Esta convicción, más que ninguna otra, explique probablemente por qué el nombre de Fidel Castro sigue siendo inseparable de los grandes debates sobre soberanía, justicia social e independencia de las naciones.

Al repensar hoy en el comandante de la Revolución cubana, con ocasión de su centenario, el lector no se limita a meditar sobre la vida de un líder; se adentra en una época histórica convulsa cuyos ecos palpitantes siguen moldeando nuestro mundo actual y su futuro.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2026/08/13/mi-amigo-fidel-castro/