Estados Unidos afirma que sus sanciones no tienen como objetivo privar a Cuba de bienes esenciales. Miles de contenedores de carga varados cuentan una historia diferente.
viernes, 18 de septiembre de 2026
La presión económica del gobierno de Trump agrava la desesperación de los cubanos
martes, 15 de septiembre de 2026
domingo, 13 de septiembre de 2026
Una manifestación previa al concierto de Silvio Rodríguez denuncia en Bilbao el "asedio" de EE.UU. a Cuba
Una manifestación ha recorrido este sábado Bilbao, antes del concierto de Silvio Rodríguez en la capital vizcaína, para denunciar la "grave situación" que sufre el pueblo de Cuba, debido al "asedio económico y bloqueo energético" del gobierno de EE.UU. contra Cuba.
| foto Daniel Morzinski |
La marcha, con una pancarta en la cabecera con el lema 'Sin imperialismos en Cuba y en el mundo. Sin bloqueo', ha partido a las 19.00 horas desde la entrada del Museo Guggenheim, para recorrer el Muelle Evaristo Churruca y llegar al Palacio Euskalduna, donde los manifestantes, más de medio millar, han coreado temas del trovador cubano Silvio Rodríguez, cuyo concierto comenzará a las 20.30 horas.
Las organizaciones convocantes han llamado a la ciudadanía vasca a expresar su solidaridad con Cuba, "del mismo modo que se muestra solidaria con el de Palestina y con otros pueblos sometidos a políticas de imposición y brutalidad, contrarias a toda legalidad internacional". "Porque hoy es Cuba, mañana puede ser cualquier otro país", han dicho.
La manifestación ha servido también para apoyar la campaña solidaria "Argia eta Indarra Kubarentzat. Contra el Bloqueo, Energía para Cuba", que recauda fondos para instalaciones de energía solar con destino a centros hospitalarios de la isla y que ha sido respaldada por 130 intelectuales y artistas de la cultura vasca, como Bernardo Atxaga, Fermin Muguruza, Itziar Ituño, Joseba Sarrionaindia, Eñaut Elorrieta, Jon Maia o Katixa Agirre.
Hasta mayo, en una primera fase, la campaña recaudó casi 245.000 euros, a través de 1.255 ingresos de personas y colectivos, y ya ha comenzado el montaje de la primera instalación de energía solar en el Hospital Pediátrico William Soler de La Habana.
La manifestación y la campaña son "parte de la respuesta de la ciudadanía vasca organizada frente al cerco económico y energético a Cuba, por parte del Gobierno de Donald Trump y Marco Rubio", cuyo objetivo es "llevar a la población de la isla a una situación de desesperación y a la entrega de su soberanía", han destacado los convocantes.
Según han recordado, la política de "máxima presión" contra Cuba, aplicada desde 2019, ha ocasionado que, en un país que alcanzó "notables indicadores de salud", hoy solo se cuente con un tercio de los medicamentos y la mortalidad infantil haya aumentado un 148%.
También han denunciado que se sufren "cortes de luz y de agua de días completos, apenas existe transporte público o recogida de basuras, y que han aumentado, de manera ostensible, la emigración y la pobreza".
Además, han apuntado que el gobierno de Donald Trump ha impuesto, desde enero, un bloqueo petrolero a la isla "y ha conseguido, mediante amenazas y sanciones, destruir sus principales fuentes de ingreso", como el turismo, los servicios médicos exteriores y las remesas), así como "forzar la salida de la mayoría de las empresas extranjeras con inversión en el país".
La manifestación ha sido convocada por Euskal Herria-Kuba Ekimena, la plataforma internacionalista Hegoak --que agrupa a una veintena de sindicatos, partidos y ONG vascas--, la asociación Euskadi-Cuba y diversos agentes sociales y políticos, como Podemos-Euskadi, la plataforma Gerrarik Ez, Ahaztuak 1936-1977, KCD (Kultura Communication y Desarrollo), Euskadiko Langileen Alderdi Komunista - PCTE y las asociaciones de la emigración cubana Sierra Maestra-Euskadi y Desembarco del Granma.
sábado, 12 de septiembre de 2026
Hasta siempre, Leal
Palabras de Roberto Chile en el acto de homenaje al insigne historiador Eusebio Leal en el 84 aniversario de su nacimiento.
11 de septiembre de 2026
Quiero comenzar esta breve intervencion parafraseando una cancion del trovador Silvio Rodriguez: "Quién fuera". Y digo: ¡Quién fuera el mitico Leal! ¡Quién fuera como él, un gran orador!
Hace años, mi hijo Daniel, con esa curiosidad tan genuina de los adolescentes, me pregunto: "Papa, ¿como hablaba Marti?". La pregunta me sorprendio, pero la respuesta me llego como un destello. Le dije: "Daniel, escucha a Eusebio Leal cuando su voz se enciende en la tribuna. Asi hablaba Marti".
Porque Eusebio no hablaba, declamaba; no alertaba, convencia; no emocionaba, estremecia. Quienes tuvimos el privilegio de escucharlo mas de una vez sabemos que su palabra era fuego vivo, leccion magistral, canto a la vida. Era como si en su garganta resucitara la voz del Apostol. Declamaba la historia como quien recita un poema épico, y cada piedra de La Habana, cada rincon de Cuba, cada suceso de la historia, cobraban bajo su aliento una musicalidad y una espiritualidad unicas. Escucharle no era una emocion pasajera, era un latir que nos sacudia el alma, porque en su palabra palpitaba la esencia de nuestros origenes, nuestras penas mas hondas y nuestras esperanzas, quebrantadas unas, otras mas vivas que nunca.
Leal a la Patria, al trabajo y a la virtud, Eusebio supo ganarse el afecto y la admiracion del pueblo cubano, entre otros méritos, por su ingenio y maestria al rescatar de la ruina y el olvido tantos espacios emblematicos de la capital y sus contornos. Ese hombre, que tanto nos entrego, nos lego una obra de piedra, de letras y de espiritu. Pero su huella mas perdurable no reposa solo en los muros restaurados ni en los libros escritos, sino en la conciencia que supo despertar con su ejemplo de humanidad, de amor al projimo y de consagracion al trabajo creador, y en la certeza que sembro en lo mas hondo de nosotros de que la identidad se fragua en el amor a las raices, y de que la defensa del patrimonio es, en esencia, acto de soberania y resistencia. Por ello, al evocarlo, asumamos el compromiso de proseguir soñando y luchando por una Cuba prospera, más justa, más libre y más humana.
Esta fotografia, tomada por mi en la Plaza de la Revolucion el Primero de Mayo de 2013 durante el desfile del pueblo habanero, aparece en el libro Nuestro amigo Leal de Ediciones Boloña, junto a estas palabras que escribi para él, y que en su brevedad resumen mi sentir:
"Aunque no poseo el don de la oratoria y la escritura, podria pasar horas elogiando a quien con perseverancia y pasion ha empleado toda su vida en levantar de las ruinas espacios que parecian insalvables, y hoy devienen majestuosos monumentos de la historia, la cultura y la vida de la nacion cubana. Pero no, que sea la Ciudad quien lo premie, la Patria quien lo honre y Dios quien lo bendiga. Ya aparecera la mano virtuosa, que en vida y no después, lo funde en bronce o lo talle en piedra y lo plante en el centro de la ciudad para que su efigie, y no solo su alma, permanezca eternamente entre nosotros. Asi quien visite la hermosa capital podra estrechar su mano y ofrendarle una flor".
Transcurrieron algunos años, y lo que entonces fue un anhelo, o acaso una profecia, es hoy, por fortuna, una realidad. Las manos virtuosas del escultor José Villa y su colaborador Gabriel Cisneros modelaron el bronce, aunque no en vida como hubiéramos deseado. Quiso el destino que fuera para la memoria y la posteridad. Y ahi esta la efigie de nuestro insigne historiador, plantada a las puertas de este museo que custodia su alma inmortal, velando por la calle de madera y la puerta que tantas veces transito -y cruzo- en su cotidiano peregrinar.
Hoy al salir, podremos ofrendarle la flor de nuestro eterno reconocimiento y expresarle en silencio nuestra infinita gratitud.
¡Hasta siempre, amigo Leal!
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Ian McEwan: “Escapemos del pesimismo colectivo, un pegamento metafísico que nos paraliza”
Eirinet Gómez
En la era de la inteligencia artificial (IA), la privacidad y el espacio para la imaginación están cada vez más amenazados, consideró el escritor británico Ian McEwan, quien presentó su novela Lo que podemos saber (Anagrama). “Pensamos que podemos vivir libremente, pero hay menos silencios, menos privacidad, menos capacidad de dejar que la mente navegue o imagine”.
En rueda de prensa virtual, desde una habitación con libreros de piso a techo y un archivero coronado con libros y un florero, McEwan habló sobre la importancia de la novela y la poesía como formas de explorar la condición humana.
También abordó el debate surgido en días recientes sobre la necesidad de poner límites a la IA, el pesimismo como fuerza paralizante y la importancia de reivindicar el optimismo.
Al referirse a Internet y al avance de la IA, McEwan señaló que después de un vuelo de dos horas, mientras esperan su equipaje, lo primero que hacen los pasajeros es consultar el teléfono. “En el pasado la gente estaría en un momento de ensoñación o hablando con el vecino”.
Recalcó: “maravillarse, asombrarse, observar es importante para un escritor, pero en realidad lo es para cualquiera”.
McEwan, quien entregó sus correos electrónicos de 1996 a 2013 a una biblioteca de Texas, planteó que las cartas redactadas en el siglo XIX permitirá a los investigadores del futuro conocer mucho mejor la intimidad de sus autores que nuestras actuales comunicaciones por Internet.
“Tendrán mucho material de nuestra época, pero con falta de profundidad. No van a ver el alma desnuda de las personas, porque sólo algunos pocos comunican por Internet pensamientos realmente íntimos.”
Con una carrera de 53 años de escribir novela y sólido lector de poesía, el autor resaltó el papel de ambos géneros para explorar la conciencia y el pensamiento. A diferencia del cine, Internet o la IA, sostuvo, “la literatura permite adentrarse en su flujo interior”.
Esa exploración de la conciencia y el pensamiento se aborda en Lo que podemos saber, novela en la que McEwan imagina que en el 2119 un desastre nuclear y climático ha reducido a Reino Unido a un par de islas. En ese contexto, un investigador busca reconstruir un poema perdido y el cambio climático aparece como telón de fondo.
Después de 25 años participando en debates sobre el cambio climático, el escritor advirtió que, al igual que en su novela, en la actualidad se viven tiempos extraños. Destacó las controversias surgidas en las dos semanas anteriores en torno al desarrollo de la IA y la resistencia a controlarla.
Afirmó que debido a las inversiones en centros de datos en China, y sobre todo en Estados Unidos, “hay un temor enorme de que si limitamos la IA podríamos generar una crisis financiera global de alcance sin parangón”.
Sin embargo, mencionó que a partir de lo que han dicho personas que trabajan dentro de esta esfera, consideró posible regularla, pero falta voluntad comercial y política. “Lo mejor que podría pasarnos es una nueva administración en Estados Unidos, con un poco más de brújula moral”.
Dijo que lo mejor hubiera sido que Donald Trump ganara su segundo mandato inmediatamente después del primero, y así no habría tenido tiempo de planear esta segunda gestión. “Ahora tendríamos un líder más joven que lo replanteara todo”.
Para el autor, un problema “casi holístico” que abraza el cambio climático, la guerra nuclear y el desarrollo de la IA es el “pesimismo colectivo”, una especie de pegamento metafísico que paraliza la acción.
Frente a estos escenarios, McEwan propone en Lo que podemos saber mantener el optimismo como una forma de responsabilidad hacia las generaciones futuras: “no sé si es una cuestión de edad, o por tener nietos, pero al futuro le debemos mantener el optimismo, para las personas que nunca vamos a conocer. Esa es nuestra tarea: intentar escapar de ese pegamento metafísico que nos paraliza”.
viernes, 11 de septiembre de 2026
jueves, 10 de septiembre de 2026
Son niños, no números
Rosa Miriam Elizalde
En 2003, antes de que Estados Unidos desatara la guerra en Irak, una webcam mantuvo durante horas un encuadre fijo de Bagdad. El rótulo de la página era más importante que la tecnología: “No son números”. Allí no había mapas militares ni partes de guerra, sino una calle, autos, peatones, gente que todavía iba y venía por una ciudad a punto de ser bombardeada. La cámara no detuvo la invasión. Sin embargo, hizo algo indispensable. Puso rostro a quienes pronto serían reducidos a estadísticas.
Veintitrés años después conviene encender otra cámara, esta vez sobre Cuba. No para negar sus errores internos, su infraestructura eléctrica envejecida o los daños acumulados por los huracanes. Sería poco serio atribuir cada apagón a Washington. Pero sería igualmente deshonesto ocultar que Estados Unidos convirtió el combustible que llega a la isla en objetivo explícito de presión sobre terceros países.
La Casa Blanca ya no pretende solamente decidir con quién pueden comerciar los estadunidenses. La Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1º de mayo, faculta a Washington para sancionar a personas y entidades extranjeras por determinadas relaciones con Cuba, particularmente en el sector energético, aunque esas actividades sean lícitas en el país donde se realizan.
Dicho con claridad, el gobierno de Estados Unidos va un paso más allá de la tradicional aplicación extraterritorial del bloqueo y se arroga ahora el derecho de pasar por encima de las jurisdicciones nacionales y convertir en sancionable desde Washington lo que puede ser perfectamente legal en Roma, Madrid, Ciudad de México o cualquier otra capital.
La ley estadunidense se convierte así en un instrumento de coerción universal y el dólar, en una jurisdicción de facto. Si se aceptan estas premisas, tiene sentido que Trump logre rebautizar a la Tierra como “Planeta América”, que además suena a cómic de la agencia Marvel.
¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando baja de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir. En un niño que hace la tarea con la luz de una vela. En contenedores con medicinas que no llegan. En bombas de agua que dejan de funcionar y obligan a cargar cubos escaleras arriba.
Los datos reunidos esta semana por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, describen meses con apenas dos o tres horas de electricidad al día en numerosos lugares y daños en cadena sobre la salud, la alimentación y el transporte. Naciones Unidas informó el 1º de mayo que más de 96 mil operaciones habían sido pospuestas por los cortes eléctricos; unas 11 mil correspondían a niños. Un mes después hablaba ya de más de 100 mil cirugías aplazadas. También advirtió que la falta de combustible golpeaba las diálisis, las incubadoras, el agua y la distribución de alimentos. No es una metáfora. Cuando falta la energía en el hospital pediátrico de Santiago de Cuba, una máquina puede dejar de suministrar oxígeno y convertirse en la sentencia de muerte de un bebé.
El informe cubano presentado por el canciller, que se discutirá en octubre próximo en la ONU, tiene, además, nombres concretos. Diego, diagnosticado de cáncer a los 15 años, debe desplazarse con su madre, Licet Rodríguez, entre Villa Clara y La Habana para recibir tratamiento. La pregunta de ella –“¿qué ocurre si el hospital se detiene?”– contiene toda la discusión moral. No estamos hablando de “presión máxima” como una abstracción diplomática, sino del momento exacto en que el equipo de radioterapia necesita estar conectado para que el hijo de Licet no se diluya en una cifra ni su vida termine confundida con el ruido de fondo del “Planeta América”.
Aunque ayer, en Colombia, el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que “trágicamente, el pueblo cubano está sufriendo”, él repite una y otra vez que las sanciones buscan presionar al gobierno cubano, no a la población. Sus pretextos evitan la expresión “daño colateral”, pero ésta sobrevuela, como en Gaza o en Irak, para desviar la responsabilidad hacia la víctima y hacer que “lo abominable nos parezca benigno”, como decía Howard Zinn.
Por eso el debate no puede reducirse a estar a favor o en contra del gobierno cubano. El dilema ético es anterior: ¿puede considerarse legítima una política que pretende modificar la conducta de un Estado mediante medidas cuyo efecto previsible es aumentar la vulnerabilidad material de toda una sociedad? Y hay otra pregunta que desborda la relación entre Cuba y Estados Unidos: ¿con qué legitimidad puede Washington sancionar a ciudadanos, empresas, bancos o instituciones de terceros países por realizar actividades que son legales bajo sus propias leyes y que no tienen lugar en territorio estadunidense?
La webcam de Bagdad no salvó a Irak de la guerra ni evitó los horrores de Abu Ghraib, pero dejó una advertencia que sigue ignorándose. Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/10/opinion/son-ninos-no-numeros
Cinco poetas cubanos en antología promovida por los Brics
Yeilén Delgado Calvo
Obras de los poetas cubanos Nancy Morejón, Miguel Barnet, Virgilio López Lemus, Waldo Leyva y Alberto Peraza formarán parte de la antología de poetas representativos de Brics y países socios, Golden Flames on the Sky, que será publicada en octubre de este año.
El también poeta y editor Alex Pausides, comisionado editorial por Cuba ante la Asociación de Escritores Brics para conformar la propuesta nacional, comentó a Granma que esta es una muy buena noticia, pues contribuye a la estrategia de promover nuestra poesía en el mundo.
Según han publicado los promotores, Llamas doradas sobre el cielo tiene como objetivo «recopilar obras maestras poéticas sobresalientes de varios países, fortalecer los intercambios culturales de persona a persona entre las naciones Brics a través de la poesía, facilitar la comunicación artística y cultural global interconectada y contar historias vívidas de convivencia inclusiva y diversa civilizacional».
La antología corre a cargo de Contemporary World Press, una institución editorial profesional de nivel central supervisada y administrada por el Departamento de Enlace Internacional del Partido Comunista de China; y al frente del equipo editorial se encuentran Vadim Terekhin (Rusia), presidente de la Asociación de Escritores Brics, copresidente del Sindicato de Escritores Rusos, y coordinador Ruso del Movimiento de Poesía Mundial; además de Qiao Damo (China), fundador del movimiento de literatura posmoderna de China y del tercer movimiento de poesía vial, y Cao Shui (China), fundador del Gran Movimiento Poético, y coordinador de China de la Asociación de Escritores Brics y del Movimiento de Poesía Mundial.
Las obras seleccionadas deben representar características literarias locales auténticas y cumplir con los estándares artísticos internacionales; y el texto se presentará en exposiciones internacionales de arte, actividades culturales chino-extranjeras, y con fines académicos y de comunicación cultural global.
martes, 8 de septiembre de 2026
Imagen publicada por Trump
Emir Olivares y Liliam Hernández
Ciudad de México. “México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, subrayó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en un mensaje publicado en la plataforma X.
La mandataria realizó este anuncio pasadas las 10 de la mañana, hora y media después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subiera a la red social que habitualmente utiliza una imagen con un mapa de los territorios de los tres países de América del Norte, las Antillas, Groenlandia y parte de Centroamérica, pero con alteraciones, pues colocó la bandera y el nombre de su país.
“En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”, enfatizó la jefa del Ejecutivo, quien apenas el domingo declaró que su gobierno aspira a tener “una buena relación” con la administración de Trump.
Este episodio ocurre en medio de la estrategia discursiva del magnate, caracterizada por sus constantes ataques contra otras naciones.
Desde enero de 2025, al inicio de su segundo mandato, Trump emitió un decreto para cambiar el nombre del Golfo de México por el de “Golfo de América” en los registros del gobierno estadunidense.
En el caso de Cuba, la mayor de las Antillas, el magnate ha emprendido una agresiva estrategia para asfixiar al pueblo de la isla, que incluye la intensificación del bloqueo económico y, desde inicios de este año, un cerco para evitar que lleguen combustibles al país, lo que ha generado su peor crisis energética.
Trump también ha abierto diferendos con Canadá: se ha referido a ese país como el estado 51 de Estados Unidos y recientemente firmó una orden ejecutiva para renombrar el lago Ontario –compartido por ambas naciones– como “lago América”.
En lo que respecta a Groenlandia, el jefe de la Casa Blanca ha insistido de manera permanente en hacerse de ese territorio autónomo en el Ártico, que forma parte del Reino de Dinamarca, alegando supuestas “razones de seguridad nacional”.
Apenas el domingo, en su cuenta de Truth Social, Trump divulgó un video alterado con inteligencia artificial en el que él mismo cambia el nombre de Nuevo México –parte de su país– por el de “Nuevo América”.
sábado, 5 de septiembre de 2026
César Trump
Maciek Wisniewski
El año pasado, después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Jan-Werner Müller, apuntando a la manera en la que Julio César basó su legitimidad en las victorias militares y en las reformas que transformaron el Estado romano sentando las bases del imperio, argumentó acerca de lo inadecuado de usar la etiqueta “cesarismo” para hablar del presidente estadunidense, quien carecía por completo de victorias militares y logros estructurales semejantes. Corrían apenas tres meses de la nueva administración, pero el análisis se mantiene.
El “cesarismo” –recordemos, un régimen político propio de la antigüedad clásica fundado en el liderazgo popular de un jefe militar exitoso que ejerce el poder fuerte a expensas de las élites oligárquicas–, es un concepto que se acuñó en el siglo XIX para describir a figuras como Napoleón III, aquel sobrino mediocre de Napoleón I inmortalizado por Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte, siendo de hecho el primero que lo popularizó uno de sus partidarios y contemporáneos, Auguste Romieu. En el siglo XX lo retomó y desarrolló Antonio Gramsci usándolo de manera indistinguible con el término marxiano del “bonapartismo” y elevándolo a una categoría analítica fundamental de la política moderna.
Así, el “bonapartismo/cesarismo” pasó a caracterizar en la teoría marxista y más allá de ella, una situación de polarización social entre las clases antagónicas que, al neutralizarse, permitían el surgimiento de una tercera fuerza, liderada por una figura carismática, en cierto modo “externa” al sistema que apelando directamente al pueblo venía a representar a la sociedad en general “por encima de las clases” y a estabilizar el sistema en crisis.
Tomando esto en cuenta, Müller apuntaba que si bien el “bonapartismo” podría encapsular mejor la figura Trump −un líder que gobierna mediante los decretos, el espectáculo y el culto a la personalidad, de hecho sin precedente en la historia del presidencialismo en Estados Unidos−, ni siquiera esta etiqueta se justificaba ya que éste “es un mandatario demasiado grotescamente mediocre, incluso en comparación con Napoleón III” –¡auch, esto dolió!– y uno que representa sólo el caos y la destrucción del Estado.
Aun así, en los últimos años ha sido precisamente el “bonapartismo” −sobre todo frente a la compulsiva “sobreinterpretación” de Trump como “fascista”− que representaba uno de los mejores intentos de captar su anatomía y figura tan contradictoria y elusiva como la suya: la de un estafador inmobiliario millonario y ex estrella de la telerrealidad que ha logrado dominar al Partido Republicano cada vez más extremista y ser elegido dos veces presidente de EU, la segunda incluso a cargo –contrariamente a quienes lo redujeron, junto con su movimiento, a una expresión de la “supremacía blanca”–, de toda una coalición arcoíris multirracial.
Así, hasta ahora, con varios matices, una suerte de un “twist posmoderno” e incorporando su carácter “patrimonial” en el marco del cual trata al Estado como su siguiente “empresa” y fuente de beneficios para él y su familia −tal como lo ha señalado ya hace unos años Dylan Riley−, Trump se sigue insertando bien en el modelo “bonapartista” nacido de las condiciones de una sociedad civil estadunidense fragmentada, débil y anómica y donde ninguna de las fuerzas políticas logra ejercer una hegemonía firme.
Si bien en algún momento Riley empezó a dudar de la aplicabilidad del “bonapartismo” a la política estadunidense dada la dominación del duopolio partidista que, en sus ojos, condena al fracaso cualquier intento de una “solución bonapartista” real (encima Trump, originalmente un “foráneo”, hoy ya está bien enfrascado en el Partido Republicano), según otras interpretaciones en EU la figura bonapartista/cesarista no viene “desde afuera” de los dos partidos dominantes, sino es una que trabaja dentro del orden bipartidista para superar la crisis −y Trump con todo su hiperpartidismo está muy interesado en instrumentalizar el consenso bipartidista−, además que el país tiene una larga tradición del “bonapartismo” en su variedad “blanda”: Cleveland, McKinley, Wilson, T. Roosevelt, F. D. Roosevelt, etcétera.
Desde que hace un año y medio Müller apuntó a la falta de logros para descartar el uso del “cesarismo” respecto a Trump, este vacío no se ha llenado, sino que se ha ampliado. Hoy día, sus proezas −salvo quizás el robo del petróleo venezolano siguiendo los pasos de sus otros predecesores bonapartistas estadunidenses que invadían, extorsionaban y saqueaban a los países latinoamericanos− se limitan a sus, generados por inteligencia artificial, posts en las redes sociales y a los desvaríos ante la prensa sobre “su cálida relación con Kim Jongun”, el “hecho” de haber terminado con siete, ocho, nueve, 10 (y contando…) guerras en el mundo o −cambiando de pronto de tema sin ninguna autorreflexión− de “lo bien” que marchan las cosas en su guerra con Irán.
Al final, quizás “cesarismo” y “César” no sean términos tan inapropiados. Ya hubo quienes compararon su “hazaña iraní” con aquella grotesca campaña británica de Calígula, y uno, escuchando más y más a Trump, tiene la sensación de que todo va en esa dirección: cuando habla de su espejo de agua del Monumento a Lincoln que fue “navajeado (sic) traidoramente por sus detractores” −así como los enemigos apuñalaron a Julio César en un oscuro rincón romano, claro− o su próximo arco del triunfo en Washington −¿el “triunfo” de qué, perdón?−, cuando alaba su “salón de baile militar” −¡ni en el Palatino tenían algo así!− o divaga sobre su interminable remodelación de la Casa Blanca que, chapeada en oro, se volvió indistinguible, precisamente, de un palacio del César. Por supuesto, el de Little Caesars.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/05/opinion/cesar-trump
viernes, 4 de septiembre de 2026
Topar precios significa un error garrafal
No habrá solución para la economía topando precios. El mercado será la única solución.
Joaquín Benavides Rodríguez
Yo diría algo más. En el fondo de la cuestión, yo me atrevería a afirmar, a riesgo de que algunos me consideren un extremista, que no lo soy, que el Topar Precios es una cobardía política. No resuelve nada, salvo confundir a la población, y situar la solución del problema precisamente donde no se encuentra. La solución de los precios altos no está en toparlos, está en producir, o en cubrir suficientemente el mercado, facilitando que la economia funcione.
Los dirigentes estatales, administrativos o políticos de los territorios, no deberían tener derecho a topar precios. No son ellos los que producen ni invierten recursos en divisas para importar, y ofertar bienes en el territorio nacional. Los dirigentes estatales, administrativos y políticos de los territorios, lejos de topar precios, deberían organizar la protección de la población vulnerable, a la cual no le sea posible adquirir los alimentos y bienes necesarios para su subsistencia. Eso se resuelve con subsidios, no topando precios.
El funcionario que topa precios no es el que invirtió en una empresas estatal, cooperativa o privada adquiriendo a su riesgo en el mercado exterior, productos terminados o materias primas para producirlos en el país, para venderlos en el mercado nacional. Si se equivoca y vende muy caro no podrá realizar la mercancía y pierde su inversión. Ese es su riesgo. Y si esta ofertando caro y no vende, le corresponderá seguramente ajustar el precio y bajarlo, tratando de hacer coincidir en lo posible el interés del que compra y de aquel que invirtió para vender. Ese es el mercado. Y tendremos que acostumbrarnos a aprender como operar con el, tanto para vender como para comprar. El mercado es ajeno a los topes.
Debemos olvidarnos definitivamente de la Libreta de Abastecimientos. Bastante nos demoramos todos en percatarnos del error que significo mantenerla durante mas de 60 años. El Topar Precios es una rémora de la Libreta que aun nos queda. Tiremos por la borda definitivamente la ilusión de la Libreta de abastecimientos. No es posible construir el socialismo sin mercado. No es posible. Nadie lo ha logrado. Y los que lo están logrando con éxito, utilizan creadoramente al mercado. No inventemos mas. El Mercado no admite Topar precios.
09/02/26
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Comentario de Fidel Vascos:
Benavides, de acuerdo con estas ideas tuyas. Para parar la inflación lo que hay que hacer es aumentar la producción estatal y venderla a precios inferiores. Además, da la impresión que las medidas de los gobiernos municipales de perseguir masivamente a las MIPYMES responden a una actitud populista y demagógica para que el pueblo crea que se están tomando medidas en su defensa, cuando son medidas que no resolverán los problemas y, probablemente, los incrementarán. Un abrazo.
Fidel Vascos
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De René RR:
Silvio veo lo que escriben los economistas y en mi casa entran tres jubilaciones y un salario por lo que no nos consideran vulnerables; pero por el problema de los precios los adultos estamos haciendo una sola comida al dia .Si hacen lo que dicen los economistas entonces muchos cubanos pasaremos hambre.Creo que no hay para subir salarios y pensiones para tantos.No soy economista diculpen.R3.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Eterno trovador revolucionario, enternece al Liceu de Barcelona
Por Guillermo Cabellos
Barcelona, 2 sep (EFE).- Pocos cantautores han escrito versos más bellamente revolucionarios y estrofas tan subversivamente tiernas como Silvio Rodríguez. Este martes, el eterno trovador cubano, de regreso a Barcelona una década después de su último concierto en la capital catalana, demostró en el Liceu por qué es uno de los tótems de la canción.
Así, sin mediar palabra, la cita comenzó con 'Historia de las sillas', pieza a la que siguieron las líneas que el revolucionario cubano José Martí escribió en el ensayo 'Maestros ambulantes', dulce preámbulo a 'Ala de colibrí', incisión iniciática en un cancionero en el que el anhelo de libertad siempre converge con la delicadeza.
En esas mismas coordenadas conviven 'Noches sin fin y mar', improvisada por un imperceptible problema técnico, o 'Sueño con serpientes', primer corte de la velada cantado en dúo con los casi 2.300 fieles que abarrotaban el Liceu.
El público, algo distante de la demografía burguesa que habitualmente habita el teatro, no dejó de aprovechar los silencios para lanzar consignas como "¡Cuba sí, yankees no!" o "¡Viva Cuba, viva Fidel!", en contraste con los eslóganes con los que media docena de manifestantes anticastristas recibieron a los asistentes en La Rambla.
No sorprendió a nadie, porque el activismo revolucionario de Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) es una arista más de una personalidad tan amable como políticamente decidida.
De hecho, el músico fue noticia el pasado marzo, cuando recibió de manos del ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, Álvaro López Miera, el fusil Kaláshnikov que exigió en su blog para defender la isla si era atacada por los Estados Unidos.
Por contra, en el Liceu, empuñando su guitarra y flanqueado por un tres cubano, un piano, una guitarra, un teclado –a cargo de su hija Malva–, un clarinete, una batería y un contrabajo, Rodríguez encadenó 'Virgen de occidente', que verá la luz en su próximo álbum; 'Viene la cosa', de su reciente 'Quería saber' (2024) y 'La bondad y su reverso', todo bajo el manto jazzero que imponía la banda.
En un tramo marcado por sus trabajos más cercanos, también tuvieron su hueco 'En cuál de esos planetas' y 'Más porvenir', dedicada a su amigo Pepe Mujica, expresidente de Uruguay.
Pero no todo iba a ir de novedades. 'Me acosa el Carapálida' devolvió Barcelona al 1984 en que salió 'Tríptico (Volumen tres)'; y '¿A dónde van?', presentada en solemne soledad, recogió el 'Mujeres' de 1978; mientras que en un aparte, acompañado únicamente de la flauta de Niurka González y el piano de Malva Rodríguez, el cubano invocó a Luís Eduardo Aute a través de 'La belleza', que levantó gritos de revolución en platea y palcos.
Con la tríada formada por 'Eva', 'Quién fuera' y 'Escaramujo', el Liceu se animó, coros y vítores mediante, en un repecho que ya funcionó como llano por el que fluyeron sin resistencia 'Pequeña serenata diurna' y 'Canción de elegido', antes de que el trovador tuviera un recuerdo para el pueblo palestino recitando el poema 'Halt!' de Luis Rogelio Nogueras y entonara 'La era está pariendo un corazón' y 'El necio' envuelto en una kufiya.
Sin hacerse de rogar, el bis rompió desde el primer tema, porque 'Ojalá' arrancó con un suspiro a la altura de la canción, su leyenda y ese "disparo de nieve" –o de Nievi, que cada cual escoja su versión–, antes de cerrar el Gran Teatre del Liceu con 'Por quien merece amor', última punzada en Barcelona, primera parada de una gira española que llevará al cubano por Zaragoza, Bilbao, València, A Coruña, Sevilla, Murcia y Madrid.
Dejando fuera himnos como 'Unicornio', 'Rabo de nube', 'Te doy una canción' u 'Óleo de mujer con sombrero' –estas tres últimas fueron cantadas en catalán por Joan Isaac y Sílvia Comes como aperitivo–, Silvio Rodríguez se despidió del teatro entre una larguísima ovación, mientras observaba, metido debajo de una gorra en la que se leía 'Aprendiz', cómo ondeaban banderas cubanas, esteladas y retratos del Che.
ENTRE EL GRITO Y LOS SILENCIOS
Por Sergio Lozano / Barcelona (La Vanguardia)Silvio Rodríguez se dejó en casa el kaláshnikov para aparecer anoche en el teatro del Liceu, primera etapa de su gira peninsular. El cantautor, que el pasado marzo recibió el arma que había reclamado para defender a Cuba de Estados Unidos –una imitación sin poder de fuego, en realidad– prefirió subir al escenario con la máquina de matar fascistas, como llamaba Woody Guthrie a su guitarra.
Probablemente nunca antes se habían escuchado en el Liceu gritos de “viva Fidel, viva Cuba Libre”, que alguien lanzó desde el segundo piso y fueron respondidos con aplausos por el público antes de que Joan Isaac y Sílvia Comes celebraran una pequeña previa con versiones del músico cubano que incluyó Cua de núvol, Et dono una cançó, y Oli d’una dona amb barret.
El protagonista hizo su aparición luciendo una gorra donde se leía “aprendiz” en la frente, aunque anoche fue maestro a la hora de expresar lo que siente y desea para su maltrecho país y para el mundo. Aquel “cúmulo de verdades esenciales que caben bajo el ala de un colibrí” como escribió José Martí en el ensayo Maestros ambulantes, del que leyó un fragmento al poco de comenzar para seguir con Ala de colibrí.
“Hoy me propongo fundar un partido de sueños” entonó el viejo músico como carta de presentación, reflejo de un espíritu libre y sólido al mismo tiempo, defensor de los ideales comunistas de la revolución, pero crítico al tiempo con ella. O como dijo Martí al poco de comenzar la velada: “Se necesita ser bueno para ser feliz” pero también “se necesita ser próspero para ser bueno”.
Candidez en la voz -entera a sus 79 años- y terciopelo en las guitarras se mezclaron anoche con la entrega de los asistentes, afiliados todos a la poesía de Rodríguez, donde no se sabe cuándo termina el amor y dónde comienza la reivindicación. La excepción fue un grupo de seis manifestantes que a la puerta de teatro, y rodeados por un cordón policial que les doblaba en número, exhibieron pancartas y lanzaron proclamas contra el castrismo entre la curiosidad de los turistas y el rechazo del público que hacía cola. Los asistentes, tildados de “charos” y “perroflautas” por el pequeño grupo, reaccionaron entre la indiferencia, algunos puños al aire y otras tantas peinetas, que no dejan de ser un puño con el índice alzado.
No llegó el ruido al interior del Liceu, atento a la Historia de las sillas, presto a corear en susurros, con vergüenza de novicio, Quién fuera o Pequeña serenata diurna, con esas letras que tanto pueden hablar de amor como de política, o de ambas cosas a la vez. No es de extrañar que tras los ritmos tropicales de Virgen de occidente -que formará parte de su próximo disco- cantara Viene la cosa, pieza de su último disco donde bromea con el término que en Cuba se utiliza para referirse a la política sin mencionarla.
Acompañado por siete músicos con la omnipresente flauta a cargo de su esposa, Niurka González, y la hija de ambos, Malva, en las voces, Rodríguez no se movió de la silla durante toda la actuación, que navegó por arreglos suaves, añadidos de jazz y aromas del son cubano, sobresaliente en Escaramujo. Cantó aquella Eva que, liberada, “deja de ser costilla”, así como el recuerdo del Abel Santamaría que en Canción del elegido va “matando canallas con su cañón de futuro”. Y no se olvidó de EE.UU., destinatario que la salsera Me acosa el carapálida, ni del orgullo de ser El necio, con aire de jazz idóneo para un teatro.
Con la misma voluntad fue que el trovador, en lo más explícito de una noche donde también recordó a Pepe Mujica, se enfundó la kufiya (el pañuelo palestino blanco y negro) y leyó el poema Halt!, de Luis Rogelio Nogueras, quien, tras visitar Auschwitz reprochó al pueblo judío por cómo “olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. Ató el lamento a La era está pariendo un corazón, y logró así un momento de máxima emoción.
A solas con su guitarra interpretó ¿A dónde van?, y cantó La belleza de Aute con esa voz que en el reproche lleva también el perdón y arranca aplausos incluso con los silencios.
Antes de recibir un largo y sonoro aplauso final, Ojalá y Por quien merece amor, ya en el bis, sonaron a fiesta entre amigos que por fin se atrevieron a alzar la voz para concluir el ruego laico que antes había lanzado con Venga la esperanza y su plegaria: “Lárguese la escarcha, vuele el colibrí”, y con él, que vuelen las verdades que anoche sonaron con la voz del viejo trovador.
lunes, 31 de agosto de 2026
DESMIENTO
un panfleto contra un funcionario estadounidense que circula en las redes con mi nombre debajo. No es la primera vez que me hacen este tipo de gracia.
Quienes hacen estos apócrifos no se dan cuenta de que jamás me he peleado contra personas sino contra ideas. Mis canciónes dan fe.
Silvio Rodríguez Domínguez
domingo, 30 de agosto de 2026
A manera de aldabonazo
Julio Carranza
Colegas a cargo de la reforma económica en curso:Es fundamental entender que a pesar de la importancia de las 176 medidas recientemente aprobadas, aún cuando alguna puede ser discutida de manera puntual, estas no constituyen en sí mismas un programa de reforma económica integral como la economía cubana necesita, eso es una cosa mucho más compleja, no se trata de estar siguiendo cuantas medidas se han cumplido, etc. etc. la reforma debe incluir etapas, áreas de acción objetivos, la articulación entre las diferentes medidas, o sea la secuencia adecuada para articular el sistema, que incluye, entre otras cosas, la construcción de los mercados y su adecuada regulación y sobre todo tener un horizonte estratégico claro.
Por otra parte, es imprescindible distinguir entre las urgencias que son fundamentales, imprescindibles, para tratar la profunda crisis social que vive el pueblo, de la transformación estratégica, además de qué la transformación estratégica debe estar precedida de una etapa de estabilización macroeconómica. Eso está en la tapa de cualquier libro serio sobre economía.. Además hay que buscar financiamientos. Nada de eso está claro hasta hoy. Si sólo se sigue mirando cómo se cumple la medida tal o más cual, los territorios, etc, el resultado puede ser lo mismo un caballo que un camello.
Es fundamental hacer estas consideraciones, tomarlas en cuenta y actuar rápido, antes de que nuevamente se vuelva a descarrilar el proceso. Esto a pesar del bloqueo y la agresión.
Cada vez hay menos tiempo, el tema no se puede mirar con pasividad.
Por otra parte, creo que se debe comprender que la dicotomía en Cuba hoy no es socialismo o capitalismo, es: una nación soberana con justicia social (lo cual incluye mercados regulados y diversidad de formas de propiedad, nuevas formas representación, etc, por supuesto) o subordinación total a los intereses norteamericanos con una economía liberal y desprotegida. Esa es la disyuntiva.
28 de agosto 2026.
sábado, 29 de agosto de 2026
El acuerdo por el que Delcy Rodríguez cede a Trump el 22% de las reservas petroleras de Venezuela desata una avalancha de críticas
María Martín y Alonso Moleiro
Venezuela. El republicano anunció que Estados Unidos se hará con yacimientos estratégicos del país en sociedad con una empresa privada de la que no dio ni el nombre. Lo hizo, dice, de la mano de la “respetable” Delcy Rodríguez, la presidenta encargada que gobierna bajo la tutela de facto de Washington desde la captura de Nicolás Maduro el pasado enero. Trump habla de controlar 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo (un 21,7% de los 300.000 millones de barriles estimados) y Rodríguez de 209.000 millones de dólares en impuestos y 100.000 millones de inversión. Se especula con que se está comprometiendo un siglo de operación. Pero la opacidad del contrato y su negociación —con estas cifras estratosféricas, pero sin condiciones conocidas— ha desatado una avalancha de reacciones, la mayoría negativas, dentro y fuera de Venezuela. Soberanía, intervención extranjera y la legitimidad de un pacto que compromete el futuro de las mayores riquezas del país han saltado de golpe al centro del debate.
El anuncio parece haber marcado un antes y un después en la percepción que el venezolano tiene de Estados Unidos, que, a ojos de muchos, corre el riesgo de pasar de ser el salvador que iba a acabar con la tiranía al explotador de recursos que refuerza al régimen chavista. “Insisto en que, después del 3 de enero, el presidente Trump era visto como un héroe por la gran mayoría de los venezolanos y por una gran parte de los latinoamericanos”, escribía en sus redes Emmanuel Rincón, uno de los más activos influencers en defensa de María Corina Machado y también de las políticas ultraliberales de Trump. “Esa imagen ha cambiado dramáticamente en los últimos meses, y la forma en que se ha manejado este acuerdo solo empeorará la situación”.
El desencanto abarca el campo democrático, pero también a visibles sectores del chavismo, descontentos con la conducción política de Rodríguez y sus continuas concesiones a la Casa Blanca.
Y en un segundo plano, aunque no menor, arrecian las críticas por el papel que —según reportó Bloomberg— habría jugado en este acuerdo el empresario venezolano Alejandro Betancourt, sobre quien pesan investigaciones en Suiza y España por presunto lavado de activos vinculado a la estatal PDVSA. Pese a los cuestionamientos que lo persiguen hace más de una década, Betancourt se ha posicionado como una pieza clave en las negociaciones entre Washington y Miraflores. El trato de favor que recibe de la Casa Blanca llegó al punto de que altos funcionarios estadounidenses intervinieron para flexibilizar las restricciones de movimiento que enfrenta por su causa judicial en Suiza y que lo mantenían confinado en sus dos mansiones en el Reino Unido, según reveló este jueves The Washington Post. Lo necesitaban libre para destrabar sus negocios.
Los primeros en reaccionar con argumentos menos pasionales han sido los economistas. Algunos se han puesto a hacer cuentas y están inquiriendo sobre las regalías y los beneficios que las arcas venezolanas recibirán de este mastodóntico negocio. “No sabemos nada de los términos reales del acuerdo, eso en sí mismo es un problema”, comenta Francisco Rodríguez, economista y académico venezolano. “Un plazo de 100 años de operaciones no tiene precedentes en la historia petrolera venezolana: ninguna concesión local a operadores extranjeros pasó de 50 años”. Y concluye: “Lo poco que sabemos no es alentador: 209.000 millones de dólares sobre 65.000 millones de barriles proyectados a explotar equivalen a 3,2 dólares por barril, menos del 5% del precio actual”.
“Tenemos que conocer los detalles del acuerdo para poder evaluarlo con propiedad”, advertía Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker. “Pero el monto de impuestos anunciado por el gobierno interino es insólitamente bajo. Y si ese monto es en términos nominales, traído a valor presente es una cantidad irrisoria. La falta de transparencia con que se está manejando la política petrolera es muy alarmante…”, escribió en sus redes.
Leonardo Vera, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, matiza la interpretación general: “Trump pisa el acelerador y hace un anuncio donde distorsiona la comprensión de lo que se ha establecido para las partes. Termina haciendo entender que algunas reservas de crudo venezolano serán sumadas a las estadounidenses, y eso no es así. No es una transferencia de propiedad de los yacimientos”, explica. “Lo que está pasando es que el país le da un acceso prioritario a ciertas empresas para la explotación de unos 17 campos, que serán cedidos para ser explotados en ciertas condiciones. No descarto que en esa operación estén participando empresas mixtas ya instaladas en el país”.
En el círculo de la opositora María Corina Machado, la decisión tampoco ha sentado bien, no tanto por el acuerdo en sí, sino por la forma y el espaldarazo que supone para Rodríguez. Juan Pablo Guanipa, aliado de Machado, ha sido uno de los pocos que ha intentado equilibrar la desazón con una visión más pragmática ante lo que se plantea como una lluvia de millones para los venezolanos: “Nuestro país no podrá recuperarse si dejamos nuestras enormes reservas en el subsuelo. Hay que explotarlas, agregarles valor y venderlas”.
La legitimidad de una de las firmas —la del Gobierno de Rodríguez— de este supuesto acuerdo es parte de lo que está incendiando el debate. “Vergonzoso”, se desahogó en X el economista venezolano Ricardo Hausmann. “Secretario Marco Rubio: usted acaba de perder toda la confianza que los venezolanos alguna vez tuvieron en usted, y esto le perseguirá. Optó por impulsar un despojo de activos, un acuerdo inconstitucional con un gobierno ilegítimo y opresor, en lugar de usar el liderazgo de Estados Unidos para restablecer primero el orden constitucional y la democracia, y luego negociar con un gobierno legítimo que pudiera asumir compromisos creíbles a largo plazo”, le reprochó a Rubio, que celebró el acuerdo anunciado por su jefe. “Ella [por Rodríguez] no tiene legitimidad ni poder constitucional para comprometer a Venezuela en un acuerdo de este tipo. Los venezolanos no respetarán este pacto ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense lo tomará en serio, porque saben que no perdurará”.
“Nos mean en los pies”
El mayor general Manuel Salvador Quevedo Fernández, quien fuera ministro de Petróleo y presidente de PDVSA entre noviembre de 2017 y abril de 2020, también ha cargado contra el acuerdo. “Si es tan bueno, ¿por qué no lo anunció nuestro gobierno?”, cuestionó en X. “Ahhh, la inversión semántica debe estar a toda máquina… Mañana saldrán diciendo que será el non plus ultra para el país… ¡El Dubái del Caribe, pues! Nos ven cara de guevones. ¡Y nos mean los pies también! Vergonzoso”.
Como ya viene siendo habitual en cualquier acuerdo u operación conjunta entre Caracas y Washington, son los estadounidenses los que hacen los anuncios y eligen los términos. El Gobierno de Rodríguez tiene poco margen después para salirse de la línea. A veces, logra añadir algunos matices a los que Trump no suele prestar atención. En esta ocasión, tras el anuncio de Trump, el Palacio de Miraflores publicó un comunicado en el que habla de un “acuerdo histórico” y agradece la disposición de sus socios del norte para cerrar un pacto que considera “un hito de las relaciones bilaterales”. Miraflores se enfocó en resaltar las oportunidades de ingresos y empleo y la prosperidad venidera.
El comunicado —agradecido con la “disposición” de Trump y Marco Rubio— fue replicado por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y retuiteado por el propio ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien meses antes advertía de que ni “media gota de petróleo” iría a manos estadounidenses. El acuerdo resucitó precisamente un video de Cabello de finales de 2025 en el que juraba que Venezuela no entregaría “ni una gota de petróleo” a Estados Unidos si agredía al país. “Ni media gota, en ninguna circunstancia”, aseguraba. El desafío no envejeció bien, y nadie en el Gobierno venezolano ha explicado cómo ni por qué se ha llegado a este acuerdo a espaldas de todos.