domingo, 16 de junio de 2019

Observaciones

Por Rolando López del Amo

Con la arremetida de Trump el pensamiento obsoleto local está de plácemes y refuerza la adhesión a las viejas concepciones ineficaces y le cierra el camino a todo lo nuevo acordado en los Congresos VI y VII del Partido y su Conferencia Nacional-. Esta actitud favorece al enemigo.

Desgraciadamente, la burocracia que administra el país es ineficiente y está plagada de corrupción en los niveles medios y bajos.

Simplificar y reducir la burocracia central no admite demoras, especialmente en la economía. Cualquier ciudadano comprende que las empresas tienen que poseer la autonomía indispensable para elaborar sus planes, organizar su administración, ser responsables, de pérdidas y ganancias, estimular materialmente a sus trabajadores, tener el derecho a exportar e importar. Sobran las innecesarias OSDE y similares.

Un reciente ejemplo negativo es la legislación propuesta para las cooperativas agropecuarias, las cuales son apenas elementos de la empresa estatal.

El centralismo burocrático nos ahoga.

El Partido se convirtió, de organización política, en el aparato administrativo de gobierno. El gobierno es el Partido y el Poder Popular un auxiliar. La provincia o el municipio están dirigidos y gobernados por los secretarios del Partido.

Hay que facilitar, junto al capital extranjero, que incluye a los cubanos residentes en el exterior, el capital nacional de los que residen en Cuba. El Estado debe administrar los medios fundamentales de producción. El resto, no estatal, sea cooperativa, particular u otra forma. Hay que aceptar el papel del mercado. Todo eso reducirá la corrupción porque nadie se roba a sí mismo, le ahorrará gastos al Estado y aumentará sus ingresos.

Abrir zona franca en la que empresas chinas, rusas, turcas, iraníes, indias, europeas, latinoamericanas, coreanas del sur tengan las mercancías que hoy cientos o miles de cubanos van a comprar en Panamá, México, Guyana, Haití. Esa plata quedaría en Cuba y los compradores pagarían sólo la aduana a la salida de la zona franca. Permitir que los cuentapropistas posean tiendas de ropa, quincallas, etc.

Eliminar el impuesto del 10 por ciento en las CADECAS al cambio del USD, lo que hace que la gente lo cambie con particulares que no les cargan ese diez por ciento. Permitir que las personas naturales y jurídicas tengan cuentas bancarias en divisas, como hicimos al comienzo del período especial.

En política exterior está pendiente establecer relaciones con la República de Corea. Cuando existían la RDA y la RFA teníamos relaciones con ambas. Igual debe ser con las dos Coreas, caso distinto a Taiwán, que es provincia China y fue expulsada de la ONU al regreso de la China Popular. No hay dos China ni una China y un Taiwán. Hasta los yanquis aceptaron eso. Pero sí hay dos estados coreanos miembros de la ONU. La reunificación es aspiración de ambas coreas, pero es asunto que ellos resolverán por sí mismos.

Desgraciadamente hay una gerontocracia que ha sido incapaz de retirarse a tiempo, como hizo Deng Xiaoping en China, abriendo camino al pensamiento nuevo. ¿Tiene sentido querer seguir en el trabajo diario a tales edades? Y querer seguir imponiendo decisiones que ya se había acordado modificar profundamente y seguir imponiendo esquemas inservibles. Eso quiere el enemigo, no el pueblo cubano.

Se agota el tiempo. Hacer los cambios ya. Vivan los Congresos VI y VII del Partido Comunista de Cuba. Fuera la burocracia inepta y corrupta.

viernes, 14 de junio de 2019

El Che, más vigente que nunca

Por Atilio A. Boron


      Hoy, cuando se cumple un nuevo aniversario del natalicio del “Che” (más allá de la intrascendente discusión sobre si la fecha verdadera de su nacimiento fue el 14 de mayo o no) me parece oportuno reproducir algunos párrafos de su célebre “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, de Abril de 1967. En esos momentos el Che se encontraba en Bolivia, y pocas semanas antes de darse a conocer este documento decía en su diario:

MARTES 7 MARZO. 4 meses. La gente está cada vez más desanimada, viendo llegar el fin de las provisiones, pero no del camino. Hoy avanzamos entre 4 y 5 kilómetros por la orilla del río y dimos al final con un trillo prometedor. La comida: 3 pajaritos y ½ y el resto del palmito; a partir de mañana, lata pelada, a un tercio por cabeza, durante dos días; luego la leche que es la despedida. Para el Ñacahuasu deben faltar dos a 3 jornadas.”

Pese a esas tan difíciles condiciones el Guerrillero Heroico pudo escribir unas páginas en donde retrató con extraordinaria lucidez -y con pasajes asombrosamente premonitorios de lo que luego ocurriría- los rasgos sobresalientes de la coyuntura internacional, el papel crucial que en su resolución tendría la resistencia del pueblo vietnamita ante la agresión del imperialismo norteamericano y las tendencias que luego, con las naturales variaciones impuestas por el paso del tiempo, seguirían presentes en Latinoamérica. 

Por lo tanto me limitaré a reproducir su diagnóstico de la situación imperante en nuestros países mediados de la década de los sesentas del siglo pasado. Una radiografía que en lo esencial sigue siendo válida al día de hoy, aun cuando el transcurso de más de medio siglo fue testigo de significativos cambios en la anatomía y funcionamiento del capitalismo contemporáneo y la aparición de nuevos instrumentos y estrategias de dominación que no podían haber sido previstos en su época y pero que hoy, fieles al espíritu abierto y receptivo del Che, debemos incorporar al análisis.

Esto fue lo que escribió el Che en esa ocasión:

“El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan. América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta.” 
(Comentario:  Esta situación se ha parcialmente modificado, sobre todo en algunas actividades económicas, en donde las empresas norteamericanas tropiezan con la competencia de capitales europeos, chinos, japoneses y surcoreanos.) 

“Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.” 

(Comentario: De hecho, la abyecta subordinación de algunos gobiernos actuales a los mandatos de la Casa Blanca es aún más pronunciada de la que existía en momentos en que el Che escribía estas páginas. Casos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, el México de Peña Nieto, Honduras, Guatemala y así siguiendo)

“Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía.” 

(Comentario:Eso fue precisamente lo que ocurrió a partir de 1999 cuando Chávez asumió la presidencia de Venezuela y se produjo el “efecto dominó” que dio lugar al ciclo de gobiernos progresistas y de izquierda que aún hoy, si bien con menguado ímpetu, sobrevive en algunos países de la región, a los que se les debe agregar la tardía incorporación de México con la elección de Andrés Manuel López Obrador. No podemos olvidar que la primacía de los Estados Unidos fue seriamente debilitada cuando en Mar del Plata, en Noviembre del 2005, se produjo el rechazo del ALCA. La contraofensiva del imperio no se hizo esperar, y en eso estamos en estos días.)

“Su política es mantenerlo (al conjunto de países latinoamericanos) conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.”

(Comentario: Aquí habría que añadir algo que apareció mucho después del asesinato del Che: la irrupción de la Guerra de Quinta Generación, y sus nuevas armas: terrorismo mediático, “lawfare”, “fake news”, manipulación neocortical de la voluntad y la conciencia de la ciudadanía, neuromarketing político, “metadata”, redes sociales, papel de algunas ONGs e iglesias pentecostales como tentáculos del imperio, etcétera. Letales innovaciones que, por supuesto, Guevara no podía avizorar en su tiempo y que hoy constituyen el arsenal privilegiado del imperio.) 

“Bajo el slogan "no permitiremos otra Cuba" …

(Comentario: Hoy se diría no permitiremos tampoco otra Venezuela Bolivariana) 

… “se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá,” 

(Comentario: se refiere a la invasión norteamericana a Santo Domingo, del año 1965, con el objeto de impedir que Juan Bosch reasumiera el gobierno de ese país y a la masacre que las tropas de Estados Unidos perpetraron contra los estudiantes panameños que intentaron izar la bandera de Panamá en la Zona del Canal de Panamá, hecho ocurrido en enero de 1964) 

“y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses.”

(Comentario: Esto lo han venido repitiendo hasta el cansancio los jefes del Comando Sur, altos funcionarios del Pentágono y el Departamento de Estado y los hampones que hoy pululan por la Casa Blanca cuando reiteran que, en el caso de Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa”.)

“Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté;”

(Comentario: Si algo ocurrió con la OEA es que bajo el liderazgo de Luis Almagro su desprestigio se acrecentó extraordinariamente, más allá de lo que el Che podía imaginar.) 

”la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos.

(Comentario: Ya no todos. El fiasco del “Grupo de Lima”, muy beligerante al principio, obligó a revisar esa bravuconada y a desechar la opción militar para derrocar a Maduro en Venezuela. Pero a falta de militares el imperio y sus peones apelan a los  “paramilitares”, a mercenarios, a “asesores”, etcétera.)

"Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.” 

(Comentario: Nótese bien lo que aquí se dice: “internacional del crimen y la traición”. El Plan Cóndor todavía no había nacido pero el Che ya preveía su aparición. Algunas figuras paradigmáticas en el momento actual sintetizan esa frase del Che: Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en un México sumido en un baño de sangre; e Iván Duque y la masacre interminable, cotidiana, que sufren los luchadores sociales en Colombia. Y en lo que toca a la traición: Lenín Moreno, el supremo y corrupto traidor de la Revolución Ciudadana en Ecuador) 

“Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. 

(Comentario: Correcto. No tiene sentido hablar de “burguesías nacionales” en la edad de la internacionalización del capital y del imperialismo recargado y caracterizado por aquello que Fidel caracterizara como el predominio global de una “burguesía imperial” que despliega sus estrategias de acumulación y dominación atravesando las fronteras nacionales. Como correctamente señala el Che, esas “burguesías autóctonas” son clases que de nacional sólo tienen el nombre. Están insertas en la periferia del sistema y se encuentran totalmente sometidas a la dinámica que impone el gran capital transnacional.)

“No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” 

(Comentario: Y allí donde la revolución socialista por ahora, como decía Chávez, demuestre ser inviable lo menos que se le debe exigir a las fuerzas populares y progresistas es la radicalización constante de los procesos transformadores en curso. Allí donde aquella se detenga, sin organizar ni concientizar a las masas populares, será inevitable que la derecha recupere el gobierno. Por eso la “moderación” que en algunos casos cultivaron esos gobiernos fue el seguro pasaporte de su derrota. Se requiere, como exigía Dantón en la Francia revolucionaria: “"Para vencer a los enemigos de la revolución, hace falta audacia, todavía más audacia, siempre audacia". Y en Nuestra América esos enemigos responden con un baño de sangre no sólo cuando se encuentran amenazados por una revolución. Basta un módico reformismo para que sus tendencias criminales afloren con inaudita violencia. )

lunes, 10 de junio de 2019

¿Fin de cuál ciclo?

Por Atilio Borón

Fueron muchas y muchos los que a mediados de esta década y en coincidencia -¿casual, involuntaria?- con el despliegue de la ofensiva restauradora del imperio se apresuraron a anunciar el “fin del ciclo” progresista en Latinoamérica. La derrota del kirchnerismo en el 2015 y el ilegal e ilegítimo derrocamiento de Dilma Rousseff en 2016 así como el grotesco juicio y encarcelamiento de Lula aparecían como signos inequívocos del inicio de un nuevo ciclo histórico. Sólo que los profetas de esta epifanía jamás se aventuraron a arriesgar algo muy elemental: ¿qué venía después? Terminaba un ciclo, bien, pero: ¿quería esto decir que comenzaba otro? Silencio absoluto. Dos alternativas. O bien adherían a las tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia, cosa absurda si las hay; o como los más audaces insinuaban, con fingida preocupación, estábamos al comienzo de un ciclo largo de gobiernos de derecha. Digo fingida porque, hipercríticos con los gobiernos del ciclo supuestamente en bancarrota in pectorepreferían la llegada de una derecha pura y dura que, supuestamente, acentuaría las contradicciones del sistema y mágicamente abriría la puerta a quien sabe qué … porque, sorprendentemente, ninguno de esos acerbos críticos del ciclo progresista hablaba de revolución socialista o comunista, o de la necesidad de profundizar la lucha antiimperialista. Por lo tanto, su argumento meramente retórico y academicista moría en la mera certificación del presunto cierre de una etapa y nada más.

Ahora bien: todos esos discursos se derrumbaron abruptamente en las últimas semanas. En realidad, ya venían cuesta abajo desde el inesperado triunfo de López Obrador en México y su tardía incorporación al “ciclo progresista”. Su victoria demostraba que si bien herido seriamente éste no había muerto. La debacle del macrismo y su casi segura derrota en las presidenciales de octubre de este año y la reciente revelación de las ilegales e inmorales argucias fraguadas entre el corrupto juez Sergio Moro y los fiscales del poder judicial brasileño para enviar a la cárcel a Lula asestan un duro golpe a los dos puntales sobre los cuales reposaba el inicio del supuesto ciclo “pos-progresista”. En la Argentina los macristas esperan lo peor, sabiendo que sólo un milagro los salvaría de una derrota. Y Bolsonaro está al borde del abismo por la crisis económica del Brasil y por haber designado como super-ministro de justicia a un letrado inescrupuloso que da un rotundo mentís a su pretensión de ofrecer un gobierno transparente, impoluto, inspirado en los más elevados principios morales del cristianismo que le inculcaron los pastores de la iglesia evangélica cuando -apropiada y oportunísticamente- lo rebautizaron en el río Jordán como Jair “Mesías” Bolsonaro. Las filtraciones de los chateos por WhatsAppy conversaciones entre Moro y los fiscales dadas a conocer por The Intercept, amén de las múltiples denuncias por corrupción en su contra y sus hijos, revelan que este santo varón llamado a lavar de sus pecados a la política brasileña no es otra cosa que el jefe de una banda delictiva, un impostor, un charlatán de feria, un energúmeno cuyos días en el Palacio del Planalto parecen estar contados. Y mantener a Lula en prisión será cada día más difícil habida cuenta de la farsa jurídica perpetrada en su contra y ahora exhibida a plena luz del día. Y Lula libre es un peligro de marca mayor para el actual gobierno de Brasil.

¿Se trata de que sólo Argentina y Brasil están incumpliendo con los pronósticos de los teóricos del “fin de ciclo”? No. ¿Qué decir del desastre colombiano, una verdadera “dictablanda” pseudoconstitucional donde según el tradicional periódico El Tiempo“durante los primeros 100 días de mandato del presidente Iván Duque se han registrado 120 asesinatos de líderes”, un baño de sangre comparable o peor que el de las dictaduras que asolaron países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay en los setentas y ochentas (https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408).Y qué decir del caso del Perú, en donde todos sus ex presidentes desde 1980 (Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García están presos, fugados o suicidados, lo que junto con la catástrofe colombiana y la deserción de México humedeció irreparablemente la poca pólvora que quedaba en manos del “Cartel de Lima” como lacayo regional del Calígula estadounidense. Mismo el caso chileno no está exento de dudas toda vez que la deslegitimación de su sistema político ha llegado a niveles sin precedentes. En efecto, ante la escandalosa capitulación de esa frágil democracia frente a los grandes intereses corporativos, en cuyo nombre exclusivamente se gobierna, la mayoría de la población adulta ha optado por el abstencionismo electoral con el consecuente vaciamiento del proyecto democrático. En pocas palabras: lo que supuestamente vendría una vez consumado el agotamiento del “ciclo progresista” es por lo menos problemático y está muy lejos de constituir una alternativa superadora del “extractivismo” o el “populismo” que supuestamente habrían caracterizado los gobiernos precedentes.

Lo anterior no debe interpretarse como una aseveración de que el ciclo iniciado con el triunfo de Chávez en las presidenciales de Diciembre de 1998 en Venezuela prosigue su marcha imperturbable. Mucho ha sufrido en los últimos tiempos. El cambio en el clima económico internacional le juega en contra; la obra de destrucción llevada a cabo por Macri, Piñera, Duque, Bolsonaro y la infame traición de Moreno, esa verdadera “armada Brancaleone” que Trump y su predecesor instalaron en Latinoamérica, ha socavado muchos de los avances del pasado. Pero la realidad es porfiada y un traspié no es derrota, como tampoco lo es un retroceso puntual. El viejo topo de la historia prosigue incansable su labor, favorecido por la exasperación de las contradicciones de un capitalismo cada vez más salvaje y predatorio. La larga marcha por la emancipación de nuestros pueblos -que nunca fue lineal e invariablemente ascendente- sigue su curso y acabará por desalojar a esos gobiernos entreguistas, reaccionarios y cipayos que hoy agobian a Latinoamérica y nos avergüenzan ante el mundo. Y no habrá que esperar mucho para verlo.

https://www.pagina12.com.ar/199513-fin-de-cual-ciclo

miércoles, 5 de junio de 2019

Para luchar contra los demonios, no queda más remedio que ser otro demonio

Por Esteban Morales

Los demonios no creen en cruces, oraciones, lamentos ni lágrimas.

Yo alerto en un artículo mío publicado por IPS internacional hace unos días. Que a pesar de que nadie está de acuerdo, ni Europa, ni todos los aliados de Estados Unidos, en la aplicación del título III de la Helms-Burton; ni en todas las medidas que ahora han comenzado a ponerse en práctica, ya todos se preparan para contrarrestar la escalada que está ejecutando Trump. 

¿De dónde vienen esas medidas de Trump?

No queda más remedio que entender que la razón de que ellos crean que ahora tienen una oportunidad de triunfar con esa política que siguen contra nuestro país, se la hemos dado nosotros mismos. Desde la declaración del Cro.  Raul en la reciente Asamblea Nacional, de que en los meses que vienen la situación económica se pondrá difícil para Cuba. Hasta de que nuestro PIB del 2019 será si acaso como el del 2019. Dicho por nuestro ministro Gil; y también que a lo más que podemos aspirar es a no decrecer. Sin poder dar plazos de hasta cuando durará esa situación. No podemos demeritar la posibilidad, de que también hayan llegado a sus oídos las múltiples críticas que internamente se escuchan sobre la necesidad de variar el rumbo de la política económica. El cúmulo de críticas que se hicieron en el proceso de debate de nuestra constitución. Y en general, las opiniones de nuestra población sobre situaciones de larga data que no se solucionan, como la insuficiencia de los salarios, los precios que no dejan de aumentar, la falta de algunas medicinas, etc.  

Las escaseces y las medidas “nerviosas” que se adoptan ahora con la distribución de los productos de consumo de primera necesidad, etc. Los múltiples accidentes que hemos tenido a partir del avión rentado que se cayó, el tornado que nos afectó y otros accidentes de tránsito, así como la agudeza adoptada por la corrupción. Que se expresa claramente en los desfalcos recientemente anunciados y el robo de la gasolina que no se soluciona aún. Que alimentan preocupaciones y daños no resueltos. Lo que da una imagen de dificultades que no se solucionan. Y que ponen de manifiesto una realidad interna que se nos complica.

Desde los años 90 en que construí un “modelo para el análisis de la 
confrontación Cuba-Estados Unidos”, dije que la variable determinante de ese Modelo, es la "Dinámica Interna de la sociedad cubana" y dentro de ella, de manera especialmente determinante, como se comporta nuestra economía. Por tanto, si creemos otra cosa, estamos equivocados. Ahora se justifica que Trump crea que este es el momento propicio para hacernos daño. Además, porque el pensamiento dominante en nuestro pueblo, y su estado de ánimo, también dominante, es que nos acercamos a un nuevo Periodo Especial. Eso lo decimos nosotros y ellos lo escuchan y adoptan como una señal de que este es el momento propicio para irnos con todo encima, con todo lo que puedan utilizar. Fíjense la escalada de medidas contra nosotros; esas medidas no son aisladas. Continuarán incrementándose, hasta que quienes la aplican logren ver sus efectos.

Estamos cogidos en una trampa. No nos queda más remedio que informar y alertar al pueblo de las dificultades, que ya están o se aproximan aún más. Mientras que, al mismo tiempo, esos anuncios sirven para que nuestros enemigos se afilen los dientes. Y consideren que no hay mejor momento para estrechar el cerco sobre nosotros, que este de ahora.

¿Qué podemos hacer nosotros? Creo que todo lo que muchos hemos estado diciendo, por largo tiempo ya, y que no acabamos de hacer, o de lo contrario, puede ocurrir lo imprevisiblemente negativo.

Luego entonces, ya no valen preocupaciones ideológicas, ni miedos, ni preocupaciones de hacia dónde nos pueden llevar las medidas a adoptar. Ya se trata de que o enrumbamos el camino de la recuperación económica, o tal vez otros vengan a hacerlo por nosotros y no precisamente para beneficio de nuestro pueblo.

El tiempo ya se acabó. Anduvimos muy lentos y hemos esperado demasiado.
Ahora lo más que podemos hacer es tomar la guía de cambios que tenemos elaborada y comenzar a aplicarla de verdad. Con el acicate de que o sobrepasamos exitosamente la coyuntura en que nos encontramos, o no vamos a sobrevivir para contar la historia. 

Junio 4 del 2019.

domingo, 2 de junio de 2019

Un encuentro con la corrupción

Por René Rodríguez Rivera

Corría el segundo semestre del año 98 del pasado siglo; hacía mucho tiempo que vivía en la calle San Lázaro, en Centro Habana, y esa mañana me encontraba en la cola para adquirir los cuatro pequeños panes que me correspondían por la libreta de abastecimientos. La panadería  estaba casi en la esquina donde se unen las calles de San Lazaro, Prado y Malecón (hoy está casi terminado allí un moderno hotel). De pronto un auto se detuvo junto a mí y descendió del mismo el Coronel Pedro Monreal, por aquel entonces Profesor de Ortopedia y Médico Militar. Me saludó con la siguiente pregunta: 

-- ¿Qué estas haciendo? 

Yo me había jubilado hacía unos meses y estaba en mi casa sin trabajar, solo con mi pensión de 500 pesos cubanos. De más esta decir que ese dinero prácticamente no alcanzaba para vivir. En mi casa había solo unos pocos muebles, un televisor en blanco y negro y un refrigerador antiguo, marca Frigidaire, que ya estaba en las últimas. Todo esto después de haber estado durante 39 años y 8 meses en las FAR, y retirarme con el grado de Teniente Coronel.

Le contesté a Monreal que no estaba haciendo nada,  y enseguida me propuso trabajar en una de "las Clínicas que se iban a abrir en varios países africanos". Me dijo que ya en Luanda había una abierta. El objetivo era recaudar divisas para contrarrestar el duro "Período Especial" que sufríamos. Estas Clínicas prestarían servicios médicos a personas que desearan atenderse y pudieran pagar los mismos, y no tenían nada que ver con la colaboracion gratuita en Salud Pública  ya existente.

Me extendió un papel con la direccion de la Corporacion que trabajaba en esto, así como el nombre de un funcionario al que debía presentarme.

Al día siguiente me entrevisté con la persona en cuestión, y  me propuso trabajar en mi especialidad de Imagenología en una Clínica de un país de África, la que estaba ya en proceso de apertura. Dos meses después abordé un Boeing con otro médico y un técnico en laboratorio, para viajar al país designado. En mi despedida le dejé a mi esposa 5 dólares que hacía tiempo tenía guardados, pues aún no habíamos cobrado la pensión ese mes. En mis bolsillos, aunque no lo crean, no tenía ni un solo centavo. El dinero para los gastos del viaje lo llevaba el Jefe de la Colaboración, que iba en el mismo avión.

Hicimos escala en Isla Sal, muy temprano en la mañana siguiente, y en la tarde del propio día aterrizamos en el aeropuerto del país al que nos dirigíamos. Como ya señalé, viajaba en el mismo avión el Jefe de la Colaboracion Cubana de la Corporacion que nos habia contratado, solo que él iba en primera clase y nosotros en turística, por lo que no nos vimos hasta que llegamos a nuestro destino. Alli nos informó que él tenia que ver con los médicos y otras colaboraciones como la pesca, la construccion, etc., aunque no con la colaboracion de Salud Pública que ya existia y prestaba atencion gratuita a la población; nos dijo tambien que proximamente comenzaría a prestar servicios la Clínica.

A la noche siguiente, nos invitó a su casa; un apartamento de dos plantas en un edificio junto al mar, con un lujo desbordante. La cena fué espectacular, con camarones y langostas abundantes, y mucho Chivas. Al terminar, nos llevó a nuestro apartamento en su lujoso auto del último año. Su esposa era la económica y manejaba el dinero de la colaboracion, la conocimos en la cena.

Esa misma noche comencé a preguntarme a cuánto ascendería el salario de aquel individuo, aunque estaba seguro de que con un salario no podía vivir con aquel lujo. Para no hacer interminable esta historia, solo diré que la Clinica nunca trabajó estando allí nosotros, pues faltaban muchas cosas. No obstante, el hombre presionaba todos los días para que comenzáramos sin las condiciones creadas. El médico que sería el Director de la Clínica y yo, nos conocíamos hacía mucho años, pues el también habia sido militar y comentábamos con frecuencia y asombro la situación.

El tiempo transcurría y la dulce vida de aquel individuo continuaba, pero la clínica no se terminaba. El jefecito daba frecuentes viajes a Cuba y a Europa, según decía  para acelerar la puesta en marcha de la Clínica. El equipamiento elemental no estaba. Un día vimos los listados de las compras de equipos e instrumental en un país de Europa, y los precios eran astronómicos.

Así las cosas, el Director, los dos médicos y el estomatólogo nos reunimos y decidimos hacer un informe sobre la situación, las irregularidades existentes y lo que observábamos en la vida que llevaba el Jefe de la Colaboración, el cual, es bueno decirlo, tenía  magníficas relaciones con el Embajador de nuestro país, al que, entre paréntesis, le señalé mis preocupaciones como Secretario del Partido que era yo en aquel momento. Pero nada sucedió y la situacion continuó igual.

Hicimos una carta detallada  y la enviamos al Jefe de la Corporación en Cuba. Las relaciones ya eran tensas, casi nulas con aquel individuo. Un mes después recibimos la respuesta de Cuba: No había dinero para concluir la Clínica y debíamos escoger entre regresar a Cuba o trasladarnos a Angola, para trabajar en la que ya existia allí. Por supuesto, el Jefe “vive bien” continuaría en su cargo; nosotros nos íbamos, o mejor dicho “nos iban”. Un médico regresó a Cuba y los otros viajamos a Luanda, donde la situación era totamente diferente. En Luanda trabajé casi tres años, incluyendo el Hospital Militar.

Dos meses después nos llegó la noticia de que la famosa clínica aquella se había abierto con otro personal médico y el Jefe corrupto continuaba en su cargo. Nos sacaron de allí porque estabamos “poniendo malo” aquello; nos aplicaron un método mafioso.

Nunca he sabido qué fué de aquel hombre, pero pienso que aun le debe quedar dinero del que robó, aunque gastaba mucho. Un día me encontré en Luanda con el Jefe al que le habíamos enviado la denuncia. Me dijo: “Tengo que reunirme con ustedes”. Aún espero por esa reunión. 

Debo, por último, decir que no he tenido que recordar mucho para hacer este relato, pues siempre “lo tengo fresco”, quizás por lo que sufrí, viendo como vivía aquel bandido, mientras mi pueblo padecía tantas penurias. Como verán no doy nombres, solo relato los hechos y aunque el tiempo ha pasado, si un día se abriera una investigación, que lo dudo, pueden estar seguros que diré la verdad con nombres y apellidos.

Sobre la corrupción, ahora, hay otros que saben mucho más que yo; que cuenten su historia. Saludos a todos.

martes, 28 de mayo de 2019

Brava ínsula

Por Raúl Roa Kourí

Nací en una ínsula. No se trata de un edificio de cinco pisos color terracota, como aquellos característicos de la Roma imperial (los insulae) desde donde arrojaban meados y otras porquerías a las estrechas y oscuras calles de la “ciudad eterna” y sobre sus infelices transeúntes, sino de una propia y vera isla: porción de tierra rodeada de agua por todas partes, según mi cariñosa y sabia maestra de geografía en la escuela primaria.

Pero tampoco se trata de una Barataria cualquiera –que me perdone Sancho— sino de “la tierra más fermosa que ojos humanos hayan visto”, según dicen que exclamó al contemplarla el Gran Almirante genovés, Cristoforo Colombo, venido a estas tierras al servicio de los muy católicos reyes de España, Doña Isabel y Don Fernando, tras el desastre (para los moros) de Granada, a donde fui una vez en pos de Federico.

Como pasa con las islas, y más en el caso de los archipiélagos –el nuestro está integrado por la isla de Cuba, la de La Juventud y numerosos islotes y cayos al Norte y al Sur— sus tierras están abiertas al mundo: a sus gentes, culturas, huracanes, vendavales, oleajes, penetraciones, desembarcos, embarques, aterrizajes, despegues, tonadas de ida y vuelta, desechos, derrames, y arribazones de pargos, langostas, manjúas, extremeños, gallegos, asturianos, andaluces, catalanes y vascos, amén de africanos, chinos, sirios, libaneses, judíos sefarditas y asquenazis, curas católicos y maronitas, ortodoxos rusos y griegos, protestantes, nobles brutos y hasta brutos nobles bípedos e implumes. Todo mezclado.

 No por casualidad tengo ancestros burgaleses, asturianos, libaneses y creo que sefarditas. (Mi abuela María Luisa García era también Espinosa, lo que me ha dado en soñar que podía ser pariente de Baruch, máxime teniendo en cuenta el perfil judaico de mi padre que, cuidado, podía confundirse asimismo con el de un califa espigado). Pero conozco a muchos que, a la europea, agregan sangre carabalí, congoleña, mandinga, cantonesa, coreana y hasta nipona. Mi fraterno Oscar es un risueño yoruba de cara redonda y ademán parisino, con algún Oliva –peninsular travieso que aclaró la tez de Ramona- brincándole por el torrente circulatorio.
    
Cuba fue, en los primeros siglos de colonización, más puente que asiento de conquistadores. El oro y la plata de América, ubicados en otras tierras, era el magneto que atraía a los aventureros de allende la mar, prestos a sentar reales en nuevos virreinatos, someter a sus habitantes al monarca español, y a darnos “religión y lengua” que, al decir de don Enrique Diez-Canedo, “tenía tufillo” de “¡tráguenlas!”[1]
   
No obstante, el hecho de que La Habana fuera puerto de concentración de las flotas y, desde luego, el auge de las producciones y exportaciones azucarera, tabacalera y cafetalera, el incremento en ese período de la mano de obra esclava africana,  junto con el contrabando filibustero en villas como la de Trinidad durante los siglos XVII y XVIII, dieron a la colonia nuevos bríos e inicio a una clase  terrateniente criolla que, desde los años ochocientos, envió a algunos de sus hijos a cultivarse en la metrópoli e incluso en Francia, de donde nos llegaron, algo tardíamente –como siempre a lo largo de la historia insular–, los vientos renovadores del iluminismo y luego de la revolución francesa, posterior a la de nuestros vecinos del Norte, de 1776.

Hubo, sin duda, hombres preclaros, como los presbíteros José Agustín Caballero y Félix Varela, que combatieron el ergotismo escolástico e introdujeron una nueva manera de ver el mundo, a través también de las disciplinas científicas, anticipándose Varela al pensamiento emancipador que después enriquecieron los seguidores cubanos del ejemplo de Simón Bolívar y demás próceres de nuestra América,  entre los cuales hay que mencionar a Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte Loynaz, y Antonio Maceo, sin olvidar a eminentes personalidades precursoras que pusieron también en el centro la justicia, como don José de la Luz y Caballero. Fulgurante culminación de dicho pensamiento y de la Guerra del 68 fue la pujante visión liberadora, socialmente avanzada, libre de prejuicios, justiciera y antimperialista de José Martí quien, además, proclamó para siempre que “patria es humanidad”.      

Hubo, además, otra raza de isleños: siempre fieles, los unos, al amo colonial; con la mirada puesta en la anexión al coloso vecino, los esclavistas; o con la ilusión de obtener libertades autonómicas de la metrópoli y eludir, así, los rigores de la guerra emancipatoria, otros. Los menos fueron, sin embargo, los imprescindibles, los que soñaron una isla soberana e independiente de España y de los Estados Unidos, y batallaron una centuria por coronar su sueño. Y hoy siguen combatiendo.

Durante años se achacaron al cubano características negativas: los colonialistas españoles nos consideraban una suerte de ciudadanos de segunda, sin merecimientos suficientes para gozar de los derechos y privilegios de los peninsulares, y nos esquilmaron vilmente durante siglos. Para los imperialistas yanquis éramos flojos, informales, poco tesoneros; gente del trópico, que solo produce miasmas, mosquitos, bandidos y haraganes. Hay quien hizo toda una indagación “filosófica” de lo que consideraba un rasgo negativo de nuestro carácter: el choteo, sin percatarse de que se trataba de una reacción, por el contrario, positiva, de burla y rechazo a las miserias que nos impusieron, primero la colonia, y luego la condición de factoría yanqui. Hoy el choteo, la broma, apunta hacia otros males de nuestra sociedad, y sigue siendo un revulsivo necesario.
    
Cierto que también hay “tipos de relajo”, gente que vive de las remesas de familiares radicados fuera y no disparan un chícharo por el país; burócratas que fingen hacer algo útil durante los horarios oficiales, pero emplean su tiempo en discutir el último partido de béisbol, la penúltima película del sábado, la hembra que ligaron el domingo, y los zapatos deportivos que piensan mercar en la shopping, apenas les resulte el bísnes que tienen entre manos.

Y otros vainas, algunos naturales de Hijuep –anexionistas a sueldo— que se proclaman “disidentes” y asisten a reuniones en la Sección de Intereses (después Embajada) yanqui, donde reciben instrucciones, radios portátiles, acceso a Internet, coca-colas y saladitos, amén de vacilar las transmisiones televisadas del inquilino de la Casa Blanca (siempre un empleado –así sean los blancos del pasado, el pardo Obama o el impresentable Trump– de las transnacionales y del complejo militar industrial congresional) que les promete, invariablemente, un nuevo 20 de mayo neocolonial, lleno de botelleros, presidentes obsecuentes, manengues, latifundistas, bicho ‘e buey, venturas, carratalás y batisteros de nuevo cuño. Todo “made in USA”, que en Cuba ya no se usa.
    
Pero la enorme mayoría de este pueblo está en pie, defiende lo suyo, porque sabemos que ha habido –y subsisten– errores; que nuestra sociedad tiene defectos, que los cambios se demoran, no obstante coincidir todos en su necesidad, que se nos va el tiempo, y vivimos días cada vez más difíciles y complejos, como el resto de la humanidad. Pero también conocemos la dimensión extraordinaria de nuestros logros, las cosas que somos capaces de hacer –y que haremos, sin duda– en beneficio de todos. 

Tampoco ignoramos el destino miserable que nos depararían los imperialistas si llegaran a alzarse con la Isla nuevamente. Y por ello preferimos practicar el pensamiento liberador y antiimperialista de José Martí. Nos mueven al enfrentamiento al imperio, asimismo, el talento membrudo de Antonio Maceo y Máximo Gómez, el ejemplo inmarcesible de Fidel en la Sierra, en los combates de Girón y en “los días luminosos y tristes” de la crisis de octubre.

Brava ínsula, cuna de mis mayores, almendra pura en el sueño viril del mambisado, te protegen la sangre y el espíritu de quienes no se amilanaron, de los esclavos que rompieron su yugo, los apalencados y cimarrones, de quienes fundaron en la guerra una nación de iguales y rechazaron la ignominiosa  “cuentecita”, las intervenciones, los gobernantes peleles de ayer, el racismo y la discriminación de cualquier tipo, los que hoy seguimos resistiendo, convenciendo y venciendo. 

Isla indómita: ¡aquí no se rinde nadie!


27 de mayo de 2019


[1]Según recuerda Andrés Iduarte en sus “Pláticas hispanoamericanas”.

sábado, 25 de mayo de 2019

Palabras para Salomón

Quien haya leído el impresionante currículo de Salomón Gadles Mikowsky puede pensar que esta misión de elogio debería corresponder a un académico, o a un pianista; pero ocurre que estoy aquí sencillamente como cubano que agradece los años de talento y de dádiva –la vocación de servicio a su pueblo– que este Maestro de la música ejerce con generosidad; y ese derecho, el de agradecer de corazón, no hay carencia que me lo quite.

Cada vez que asisto a los Encuentros de Jóvenes Pianistas que auspician Salomón, la Manhattan School of Music, el Gabinete de Patrimonio Esteban Salas y la Oficina del Historiador de la Ciudad, constato que, aunque cada ejecutante es un virtuoso de personal temperamento, en conjunto gozan de bondades comunes como el culto a la elegancia del sonido, la contención que impide traspasar la línea en que lo hermoso puede descomponerse. Y siempre agradezco cuando ancores de rusos, polacos, húngaros, chinos y norteamericanos, son piezas clásicas del patrimonio musical de Cuba.

Así que, desde mi modesto Ariguanabo, doy gracias sabiendo que los ríos Moscova y Neva han dicho espasiva a Salomón.
Doy gracias como Cracovia y la sirena Varsovia le han dicho chincuyá.
Doy gracias, como Buda y Pest del Danubio le dicen kesenám
Como sénquiu le ha dicho Londinium de Britania.
Como mercibocú, los galos y parisios.
Como Róterdam de los Padres Peregrinos, dice bedankt a nuestro hermano.
Como Valencia ha dicho gracies.
Como, los bizantinos, tessekur ederim.
Digo gracias como Tel Aviv dice tuda y Jerusalén dice shucraan.
Como xiéxié dicen los chinos.
Como arigato dicen en Japón.

Muchas historias, dolores, nombres, pueblos han dado gracias a la misma persona que a todos se ha entregado­; a un mismo Salomón que –sin embargo– confiesa que, más que nada, es nuestro. Y, como nos advirtió el mejor inventor de nosotros, una vez más vale recordar que “Patria es humanidad”.

Hay tiempos en que algunos significados parecen insalvables. Vaya si lo sabemos los cubanos. Pero pese a todo hemos sabido continuar, hemos crecido hacia afuera exigiéndonos hacia adentro, y hemos dado pasos que han ido develando que la historia no está petrificada, sino que se estremece, se anima y avanza, y lo que parecía imposible comienza a aparecer, obra de la buena voluntad del corazón y de la imprescindible inteligencia.

Porque para construir sólo hacen falta mujeres y hombres buenos. Gente buena, por más que sea diferente; paisanos, aunque de diversas latitudes. 

Son los que pasan por sobre las fronteras, el egoísmo, la desidia y salvan la belleza. Son los tenaces que obran “la utilidad de la virtud”. Son hacedores que nos edifican. Son los leales a la síntesis de los tesoros, a la esencial condición que funda la cultura.

Cuando la chispa de la consciencia, lo mejor del origen y el goce de servir se juntan, es cuando nos salvamos. Sustancia que también nos enseña el justamente celebrado profesor Salomón Gadles Mikowsky. 

Por eso alabado sea, en el sano idioma de la gratitud, este legítimo Maestro.

martes, 21 de mayo de 2019

La Helms-Burton y el castigo colectivo

Por Carlos Fazio

Estados Unidos y Cuba guardan una situación única en las relaciones internacionales. No existe un caso similar de asedio político-ideológico, económico y militar tan sostenido de una potencia mundial contra un país pequeño. Después de que en octubre de 1960 el presidente Dwight Eisenhower impuso un bloqueo parcial a la isla en respuesta a las nacionalizaciones y expropiaciones de propiedades de ciudadanos y compañías estadunidenses por el nuevo gobierno revolucionario –seguido de la ruptura de relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961−, y tras la derrota militar de la invasión mercenaria de la Brigada 2506 en Playa Girón en abril siguiente, el 7 de febrero de 1962 John F. Kennedy emitió una orden ejecutiva que amplió las restricciones comerciales y profundizó el cerco.

Durante 58 años y 12 sucesivas administraciones de demócratas y republicanos: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo, Obama y Trump, la amenaza cubana ha causado una histeria y un fanatismo sin par en los planificadores imperiales. Las sanciones comerciales, económicas y financieras contra Cuba –una guerra económica combinada con acciones militares y terroristas, directas y encubiertas− son las más duras del mundo.

Pero a la vez, desde que en 1823 el secretario de Estado, John Quincy Adams, formuló la política de la fruta madura, según la cual, separada de España, por las leyes de la gravedad política −es decir, por la fuerza− la isla debía caer en las manos de Estados Unidos, la necesidad de poseer Cuba es el tema más antiguo de la diplomacia de guerra de Washington.

Ese objetivo se cumplió en 1898, cuando con su política del Gran garrote y su diplomacia de las cañoneras, Theodore Roosevelt (admirado por Hitler), invadió la isla y Cuba se convirtió en una cuasi colonia, permaneciendo en esa situación hasta el triunfo de la revolución en 1959. En marzo de 1960, el subsecretario de Estado, Douglas Dillon, argumentó que el pueblo cubano es responsable del régimen, por lo que EU tenía el derecho legítimo de castigar e infligir sufrimiento a la población por medio del estrangulamiento económico. Eisenhower aprobó las sanciones con la esperanza de que si [el pueblo cubano] pasa hambre, echará a Castro.

Kennedy y sus sucesores adoptaron la fórmula, pero el castigo colectivo a los cubanos se intensificó tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1989. En 1992, con la anuencia de Bill Clinton, el congresista Robert Torricelli se propuso causar estragos en la isla. Y en 1996 Clinton fir­mó la Ley para la libertad y solidaridad democráticas cubanas, mejor conocida como ley Helms-Burton (por los apellidos de sus promotores, el senador republicano Jesse Helms y el representante demócrata Dan Burton), que codificó y endureció el bloqueo al fortalecer el ilegal alcance extraterritorial de su política de cambio de régimen, dirigida a restaurar su hegemonía en la isla y regresarla a su órbita como país satélite.

Durante 22 años, los gobiernos de Clinton, Bush, Obama y Trump mantuvieron suspendido el más escandaloso de los artículos de la Helms-Burton: el título III, que permite a los antiguos propietarios en la isla y sus herederos que posean la nacionalidad estadunidense, entablar demandas judiciales en tribunales de EU. Pero a partir del 2 de mayo, el título III se puso en vigor y los demandantes también podrán exigir compensaciones a empresas e inversionistas de terceros países cuyos negocios en Cuba utilicen (o trafiquen en) inmuebles nacionalizados y confiscados por el gobierno cubano al amparo de la Constitución de 1940.

La polémica ley busca anular el derecho soberano de Cuba a la nacionalización y expropiación de bienes de extranjeros y nacionales con los términos de compensación que a los efectos se consideren y de conformidad con el derecho internacional. Por su carácter extraterritorial, el engendro legislativo −que no tiene jurisdicción en Cuba− viola los reconocidos principios de que el dominio de una propiedad se establece de acuerdo con las leyes del país donde está localizada, de la libertad de financiamiento e inversión y la subordinación de compañías subsidiarias a las leyes del país residente.

Las medidas coercitivas neocoloniales activadas por Trump y el grupo de forajidos sicópatas que le rodean (Mike Pence, Mike Pompeo, John Bolton, Elliot Abrams, Marco Rubio) pretenden implantar ahora una guerra económica unilateral, total y permanente a la isla, por lo que buscan desestimular, atemorizar y/o interrumpir las relaciones comerciales de compañías e inversionistas de terceros países con Cuba y someter a Estados soberanos a las disposiciones extraterritoriales de EU.

A pesar de la sumisión de los gobiernos vasallos de Europa (Merkel, Macron, Sánchez, et al.), la alta representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, y la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, condenaron la ley y dijeron que acudirían a la Organización Mundial de Comercio para impugnar la decisión de aplicar el título III. Las cancillerías de Canadá y México también rechazaron la ley que viola el derecho internacional y busca perpetuar el castigo colectivo contra la población isleña y destruir por hambre a la revolución cubana.


domingo, 19 de mayo de 2019

Tenía apenas 42 años

Por Graziella Pogolotti
Cuando cayó en Dos Ríos había cumplido obra de gigante. Poeta visionario, se echó sobre los hombros del cuerpo frágil la tarea de hacer patria. Desde el dolor compartido aprendió a conocer con profundidad las contradicciones de los seres humanos concretos.
Descubrió lágrimas en los ojos de Don Mariano, su padre, el soldado, ante el cuerpo del hijo desgarrado por los grillos en el trabajo de las canteras y la brutal violencia ejercida por el poder de sus coterráneos. Separados por la política, nacería entre ambos una complicidad secreta y la comprensión silenciosa del padre ante la entrega del hijo a una causa que, a pesar de todo, no era la suya.
Antes, en los días del Hanábana, José Martí había contemplado con espanto el castigo impuesto al negro esclavo. Desterrado en España, prosiguió el aprendizaje de la historia. Comprendió los rejuegos políticos de liberales y conservadores que en nada se diferenciaban respecto a la necesidad de preservar su dominio sobre la Isla.
Descubrió también la naturaleza del país profundo, por lo cual llegada la independencia, los cubanos no guardarían rencor a los peninsulares que optaran por permanecer en Cuba, modestos trabajadores muchos de ellos. Examinó al detalle la historia viviente de las repúblicas latinoamericanas recién liberadas, para detectar las causas que obstaculizaron la plena realización del proyecto emancipatorio.
Al instalarse en Estados Unidos valoró los avances de la nación en desarrollo en relación con Europa, donde prevalecían regímenes autocráticos, pero descubrió muy pronto el peligro latente en el país que emergía para el futuro de la América Latina. Su saber enciclopédico e integrador y su preclara visión de la naturaleza de los fenómenos financieros le permitieron detectar los peligros que se cernían con la Conferencia Monetaria Panamericana. Su pensamiento de entonces conserva plena vigencia.
En ese contexto, José Martí tenía pendiente la asignatura  Cuba. Había que despejar a fondo las razones del fracaso de la Guerra Grande. No se conocía entonces el patético diario de Francisco Vicente Aguilera, uno de los más poderosos terratenientes de la zona oriental del país. Entregó la fortuna toda a la causa mayor. Por sus contradicciones insalvables con Céspedes y Quesada, fue enviado a representar los intereses de Cuba en el exterior. De una honestidad impoluta, llevaba al detalle las cuentas de los gastos incurridos. Nada guardaba para sí. Se privaba de las atenciones médicas elementales.
A pesar de los bienes heredados, Vicente Aguilera no había completado su aprendizaje en otros países. Desconocía los rejuegos de la alta política. Se vio atrapado en las maniobras de los Aldama, que mucho ofrecían y nada entregaban. Invirtió esfuerzos inútiles con políticos norteamericanos sin desentrañar los intereses reales de los vecinos del norte, nunca dispuestos a reconocer la República en Armas en espera de que la fruta madura cayera en sus manos. Enviado luego a Europa, desconocedor de sus lenguas y culturas, menos pudo hacer. Murió solo, en atroz agonía, devorado por el cáncer.
Martí se dio a la tarea de juntar voluntades, de devolver la fe a quienes la habían perdido. Para ganar la confianza de los veteranos sabía que habría de vencer obstáculos de toda índole. Para los antiguos combatientes era un intelectual inexperto, un improvisado sin experiencia alguna en las armas.
Se dedicó a una incansable labor persuasiva. Inmerso en el dominio de la realidad concreta, en Nueva York, en Cayo Hueso, en Tampa, se volvió hacia los de abajo. Contó con la generosidad extrema de quienes entregaban, sin pedir nada a cambio, los escasos ahorros y ofrecían alojamiento y comida al peregrino de la levita raída.
Centavo a centavo, obtuvo los recursos necesarios. Evitó contraer compromisos que lastraran el futuro de la nación. Trabajaba con sigilo, porque se sabía sometido a una vigilancia permanente. La traición de La Fernandina corroboró sus sospechas. Pero la suerte estaba echada. Había que iniciar la lucha con las manos vacías.
Para hacer patria era indispensable ganar la guerra con esfuerzo propio, libre de intromisiones y compromisos. Parejamente, era impostergable construir conciencia y nutrir el imaginario de la nación. Su palabra fue incansable, para liberarnos del lastre perverso del racismo. Teníamos que librarnos. No hay razas. El combate y la lucha  por la supervivencia en la manigua sería un crisol. La frontera del color era un instrumento del dominio hegemónico que horadaba desde la conciencia prejuiciada la unidad de la nación.
Martí fue reseñando las obras de nuestros escritores y artistas, aunque lo fundamental se revela en su creación personal, en su poesía y en su prosa, desbordante como los grandes ríos del continente, siempre seductora, aunque con frecuencia utilitaria. En sus últimos diarios accede a lo más alto de las letras hispanas. El recorrido de Playita a Dos Ríos, trazado con prisa en los momentos robados al descanso, encuentro tangible con el suelo añorado, con la naturaleza y el escalar montañas que hermana hombres, expresa la plenitud del ser en la fusión del sueño y la realidad.
En lo más profundo del desamparo de la República neocolonial, los intelectuales de la vanguardia iniciaron el rescate de su inmensa obra dispersa. Con el triunfo de la Revolución el trabajo se sistematizó; fueron saliendo sus Obras Completas. Es un capital que no podemos desperdiciar en la reiteración de las mismas citas reducidas a axiomas descontextualizados. Como hiciera en vida, tiene que seguir enseñándonos a pensar, con la pasión que animó su existencia gigante.
Sobrecoge contemplar cómo pudo hacer tanto en vida tan breve. Ante la áspera orilla de Playita de Cajobabo, me sobrevino la imagen del cuerpo endeble, remero inexperto, con las manos ampolladas, que se mantenía impulsando la embarcación al ritmo de sus compañeros de viaje. La férrea voluntad se sobreponía al dolor. Debió sentir una felicidad suprema. En la oscuridad de la noche, percibía la patria cercana.

sábado, 18 de mayo de 2019

Continuidad y ruptura

Por Fidel Vascós González
Son dos términos ligados indisolublemente entre sí de la dialéctica materialista. El uno no existe sin el otro. En el desarrollo de los procesos sociales, la continuidad garantiza el legado positivo de lo viejo que se mantiene en lo nuevo y la ruptura transforma lo que debe ser cambiado de lo viejo para dar paso a lo nuevo. En la transición cubana de hoy, ha hecho bien nuestro Presidente Miguel Diaz-Canel Bermúdez en subrayar la continuidad de la política revolucionaria que llevará a cabo en su mandato. Con esta declaración asegura que, por mucho que cambien las circunstancias, se mantendrán inalterables los principios de nuestro socialismo mantenidos por la dirección histórica de la Revolución, encabezada por Fidel y Raúl, en cuanto a la defensa intransigente de la independencia y soberanía nacionales, la justicia social, la solidaridad internacional, el antiimperialismo y la lucha porla paz, entre otros. Ello  no niega la necesidad de romper determinados aspectos de lo viejoque ya no se ajustan al momento histórico que estamos viviendo, y sustituirlos por lo nuevo.
No pocos temas se incluyen entre todo lo que debe ser cambiado. En esta ocasión me referiré al contenido y forma del sistema de planificación y gestión de la economía en las empresas estatales. Pero antes de entrar en materia, debo destacar una advertencia inicial. La organización de las entidades económicas no define si una sociedad es socialista o capitalista. Referirse solo a la economía para decidir la clasificación de un régimen social es, en cuanto al socialismo, una consideración reduccionista. El socialismo es mucho mas que eso. En su concepción debe valorarse, entre otras consideraciones, la intencionalidadhumanista presente en sus políticas, la adecuada correlación entre lo individual y lo colectivo, la solidaridad internacional, la justicia social imperante, la participación activa del pueblo en los asuntos económicos, sociales y políticos, la seguridad ciudadana, el estricto cumplimiento de la ley, la lucha por la paz y la protección del medio ambienteEl socialismo se caracteriza mas por la distribución que por la producción. Por todo ello, es perfectamente posible promover la marcha hacia una sociedad socialista utilizandoelementos de la organización económica que aplica el capitalismo.
Aclarado esto, pasemos a la propuesta que intento formular. 
Cuando existía la URSS y Cuba era miembro del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), era correcto que el gobierno y los ministerios ejercieran un control administrativocasi absoluto sobre las empresas estatales, las cuales prácticamente no tenían autonomía alguna. El plan central les determinaba los proveedores, los clientes y los precios a los que podían comprar y vender. En realidad, quienes decidían en la gestión empresarial eran los funcionarios estatales de los organismos balancistas de cientos de los más importantes bienes materiales que circulaban en el país. Entre los organismos balancistas se destacabanla Junta Central de Planificación (JUCEPLAN)el Comité Estatal de Abastecimiento Técnico Material (CEATM) y el Ministerio del Comercio Interior (MINCIN).
El balance de los bienes consistía en establecer un equilibrio entre la fuente y el destino de cada producto en cuestión. Del lado de la fuente se incluía la producción, la importación y la reducción de sus inventarios en el país; mientras que del lado del destino se precisaba le exportación, el consumo y el aumento de inventarios. El organismo balancista elaboraba el balance nacional del producto que tenía asignado y lo desagregaba por cada ministerio y órganos locales del Poder Popular. Estos, a su vez, desagregaban el balance a cada empresa bajo su administración.
El método funcionaba muy bien en las condiciones de Cuba cuando era miembro del CAME. Recordemos que en aquella época, el 85% del comercio exterior de la Isla se hacía con la Unión Soviética y los demás países socialistas. El monto y los precios de los bienes que se intercambiaban se fijaban para un quinquenio y desagregaban por años. Lo mismo ocurría con las inversiones que se contrataban y su financiamiento. Este método de trabajo daba a Cuba una estabilidad económica muy ventajosa, lo que le permitió alcanzar logros de importancia para el país. 
En el período 1981 – 1985, cuando ya estaba madurando la aplicación de esta metodología de planificación, la economía creció a un ritmo promedio anual de 7,3%, muy por encima del 5% previsto. La industria aumentó a una tasa del 8,8%, las inversiones fueron 34,2% mayores que en el quinquenio anterior; la productividad del trabajo se incrementó a un ritmo anual del 5,2%. En el Informe Central al III Congreso del PCC, su Primer SecretarioFidel Castro Ruz expresó textualmente: “El año 1985 fue, sin duda, el de mayor ahorro y eficiencia y el de mejores resultados económicos de la Revolución…”.
En el mencionado Informe Central también se criticaron deficiencias y fallas habidas en el período y se formularon indicaciones concretas para superarlas, lo que se comenzó a realizar en el quinquenio 1986 – 1990. Pero las graves contradicciones internas ya existentes en la URSS y el campo socialista se agudizaron, lo que unido también a la influencia de negativos factores externos, condujo a la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 y a la desintegración de la Unión Soviética en diciembre de 1991. El sistema de planificación y gestión económicas que se venía aplicando en nuestro país entró en crisis, comenzando entonces el Período Especial en Tiempos de Paz. 
En la actualmente proclamada reforma de la empresa estatal, hay que tener en cuenta que ya no existe el campo socialista como lo conocimos y Cuba vive inmersa en un mundo globalizado con una mayoría de países capitalistas donde predominan las tendencias neoliberales. A consecuencia de ello, el sistema de planificación y gestión económicas aplicado en Cuba cuando existía la URSS ya no se corresponde con el momento actual yobstaculiza el aumento de la producción, de las exportaciones y de la sustitución de importaciones, así como de la eficiencia empresarial. El estilo y método de dirección de nuestra empresa estatal tienen que ser cambiados. 
Los ministerios no deberían seguir administrando las empresas estatales como lo hacen hoy, sino asumir otro tipo de funciones más estratégicas. La empresa debe tener plena autonomía en su gestión de manera que ella  misma identifique sus clientes y suministradores, estableciendo con ellos contratos donde se estipulen, entre otras condiciones, los precios de los productos y servicios. También debería mantener autonomía en sus decisiones financieras y exportar e importar bienes y servicios directamente sin someterse al monopolio estatal del comercio exterior. En este último aspecto, la función del Estado consistiría en regular y controlar las relaciones económicas externas, pero no administrar la gestión empresarial de este sector.
En general, el Estado asumiría otro tipo de funciones más estratégicas en la dirección global de la economía y en el desarrollo científico y tecnológico del país. Algunos pocos productos se mantendrían en los balances centralizados del Estado, principalmente los energéticos. También el Estado mantendría control directo de las grandes inversiones. 
En el intento para lograr las buenas maneras de actuación en las empresas, nos hemos acostumbrado a utilizar casi exclusivamente la motivación política y moral entre los trabajadores. La práctica indica que ello no es suficiente. Ahora se hace necesario que el colectivo laboral también se sienta comprometido materialmente en los resultados de la gestión de la empresa y asuma una mayor participación en su dirección ejecutiva.
Lo que propongo es que las empresas estatales elaboren y aprueben ellas  mismas su plan de negocios y no dependan de cifras directivas decididas centralmente “desde arriba”. El Estado puede tener prioridad como cliente de las empresas, pero por vía de los precios a los que compra y el cumplimiento de los contratos con las empresas, y no por decisiones administrativas solamente. En el perfeccionamiento de nuestra empresa estatal, habría que tener como referencia las experiencias exitosas de empresas públicas y privadas de otros países.
Cuando el colectivo laboral de la empresa estatal cubana esté más comprometido en la gestión económica de su corporación,  participe directamente en los éxitos de la empresa y los vean reflejados en sus bolsillos, así como sufran también en sus bolsillos los problemas que aquejan a la empresa, tengo el criterio de que velarían con mas ahínco y actuarían con mas rigor para elevar la eficiencia económica y por impedir los robos y otros males a los que hoy nos enfrentamos. En estas nuevas condiciones, habría que desarrollar la legislación que norma la actuación de las empresas, incluyendo, entre otras, la promulgación de una Ley de Bancarrota, también extendida al sector no estatal
Dentro de mi sugerencia se incluye que la denominada “empresa estatal socialista de propiedad de todo el pueblo” debería dar paso a la “empresa pública de propiedad por acciones” donde el Estado podría tener el 100 por ciento o una parte de ellas en combinación con accionistas, que pudieran ser personas naturales o jurídicas, estatales o no estatales, tanto nacionales como extranjeras. Desde luego que esta transición de la actual empresa estatal a empresa pública lleva tiempo, debe realizarse en forma paulatina y con el consenso de los trabajadores involucrados.
Parece también conveniente tomar como referente el método de dirección de las cooperativas, tanto pequeñas y medianas, como grandes. En este caso, un ejemplo a investigar es la cooperativa Mondragón, con sede en el País Vasco. En esta cooperativa laboran más de cien mil trabajadores, 82 mil de ellos son socios cooperativistas y dos mil se dedican exclusivamente a Investigación y Desarrollo (I + D)En los centros de enseñanza incluidos en su estructura organizativa se preparan once mil alumnos, de ellos, cuatro mil estudian en la universidad de la cooperativa. Los ingresos anuales de la entidad se elevan a doce mil millones de Euros, de los que la mitad se captan en sus filiales en el extranjero, una de ellas en CubaEn las cooperativas, la Asamblea General es el órgano máximo de dirección, que aprueba el plan en todas sus partes, incluyendo su comercio exterior; el monto de los ingresos del personal; elige al Presidente de la cooperativa y aotros cargos de responsabilidad, entre otras funciones. 
En las nuevas condiciones que propongo para las empresas estatales, se necesitaría elevar la eficiencia de los sistemas del Estado en sus funciones legislativa, ejecutiva y judicialcon vistas a lograr una mayor ampliación y profundidad en sus tareas de regulación y control de las actividades económicas y sociales. A su vez, se requeriría perfeccionar la labor política e ideológica del Partido, sobre todo en cuanto a la educación moral de todo el pueblo, en especial de los trabajadores, de manera que la aplicación de la estimulación material directa no se contraponga a su conciencia y actitud revolucionarias y se reafirme la función social de las entidades económicas.
La Habana, 15 de mayo de 2019