lunes, 29 de abril de 2024

Una enorme antena para comunicarse con el mundo

Palabras pronunciadas por Jorge Fornet con motivo del 65 aniversario de la Casa de las Américas. Sala Che Guevara, 27 de abril de 2024

Se cumplen mañana 65 años de la fundación de la Casa de las Américas, cifra inimaginable para quienes llegaron aquí en 1959 y a la que hoy aludimos como si se tratara de lo más normal del mundo. Y aunque también nos parezca natural, no deja de resultar sorprendente que entre las primeras medidas tomadas por el Gobierno revolucionario, o mejor dicho, que entre las primeras medidas revolucionarias tomadas por el nuevo Gobierno, estuviera la creación de la Casa, precedida por la del Icaic y la Imprenta Nacional. Todavía la Revolución no era plenamente la Revolución, todavía Urrutia era presidente de la República y no se había promulgado la Primera Ley de Reforma Agraria, y ya la cultura comenzaba a levantarse sobre nuevas bases. En lo que respecta a la Casa, además, hay una particularidad adicional. La fundación del Icaic y de la Imprenta Nacional eran, por decirlo así, previsibles; de hecho, suponía la consumación de viejos anhelos, y ambos nacían como instrumentos para fomentar producciones concretas, ya fuera de películas o de libros destinados al nuevo público que apenas comenzaba a gestarse. La creación de la Casa, más abstracta en sus objetivos, implicaba un acto de imaginación mayor, remitía a nociones como integración, independencia, intercambio, comunidad, etcétera. Pronto se demostraría que tales abstracciones arrojarían resultados tangibles. 

A la entrada de este edificio, al pie de la majestuosa escalera que nos conduce hasta aquí, se lee: “Esta es la Casa de Haydee Santamaría”. No estaba escrito en ninguna parte que el destino de aquella mujer excepcional, de escasos estudios formales y vinculada desde la primera hora a la lucha revolucionaria (hermanada con Fidel antes, incluso, de que fuera Fidel), pudiera estar asociado a cualquier idea de lo que sería este lugar. Eso que, en gran medida gracias a ella, estaba a punto de ocurrir en este sitio de misión incierta, nadie podía haberlo imaginado. Sin embargo, muy pronto se fue dibujando el perfil de la institución, al que la historia –o, más precisamente, la casi inmediata hostilidad de los gobiernos de la región– obligó a pasar a la ofensiva. 

Lo cierto es que aunque el protagonismo de Haydee no ha sido disputado por nadie y que ella sigue ocupando el lugar preminente que le corresponde, es justo reconocer que esta es también la Casa de Mariano, de Roberto, así como de los centenares y centenares de trabajadores que –en un arco que va de figuras como Ezequiel Martínez Estrada y Manuel Galich a los compañeros y compañeras de más modesta responsabilidad– han contribuido a hacer de ella lo que es. 

Esta es además, como le gustaba repetir a la propia Haydee, la Casa de todos los intelectuales y amigos que, desde cualquier punto del planeta, han tomado parte de un modo u otro en este empeño, así como la de quienes durante décadas han recibido los mensajes de la institución o se mantienen al tanto de su quehacer. Muchísimo antes de que el universo digital nos permitiera multiplicar el número de destinatarios, ya las publicaciones y la voz de Cuba llegaban, gracias al trabajo de divulgación de la Casa, a miles de personas en noventa países de los cinco continentes, las cuales no conocían de nuestra Isla más que una dirección postal: Tercera y G, El Vedado. 

Y desde luego, es también la Casa de quienes asisten a las actividades que aquí se realizan, así como de los estudiantes que han crecido entre las revistas y libros de nuestra biblioteca. (Por cierto, ahora mismo se exhibe en la Galería Latinoamericana, como parte de una peculiar exposición, el carnet de usuario de Roque Dalton.) No deja de ser, incluso, la Casa de los turistas que cada día se toman fotos a la entrada, ante el nombre fundido en letras de bronce, simplemente para dar fe de que pasaron por este lugar legendario. 

Haber consolidado un proyecto y un equipo capaz de llevarlo adelante, mucho más allá de su propia desaparición física, es uno de los tantos méritos de Haydee. Las vidas de quienes hoy hemos sido galardonados están atravesadas en mayor o menor medida por su presencia y su pasión. Entre nosotros hay quienes tuvieron el privilegio de trabajar durante años a su lado; otros pudieron conocerla y llevar adelante encargos que la involucraban. Sin embargo, la mayoría de los presentes, incluso entre los condecorados, nunca la vieron en persona. No importa: a unos y otras los une la fidelidad a eso que Mariano solía llamar el espíritu de la Casa, esa vocación propia de quienes trabajan aquí, debida no a un feliz azar, sino a un compromiso heredado de generación en generación. 

Me permito la libertad y la osadía de hablar como parte de quienes reciben hoy las medallas Haydee Santamaría y Alejo Carpentier, y la Distinción por la Cultura Nacional, simplemente para expresar el agradecimiento de todas y todos, porque sé que estar hoy ante este Árbol de la vida que nos acompaña y simboliza desde hace medio siglo, es un orgullo compartido. Cuando la medalla que lleva el nombre de nuestra fundadora fue entregada por primera vez en 1989 (mañana se cumplirán exactamente 35 años), Mario Benedetti tuvo a su cargo las palabras de agradecimiento en representación de aquel grupo extraordinario. Años después evocaría a Haydee, al decir que ella “enriqueció mi vida cuando trabajábamos juntos”, y que “[e]n las conversaciones con que matizábamos el trabajo […] habrían de madurar (al amparo de Martí, a quien ambos admirábamos) mis opiniones sobre el papel del escritor y el artista latinoamericanos ante su pueblo y ante sí mismos. Ella lo tenía bien claro, e irradiaba esa claridad”. Al influjo de esa misma claridad hemos crecido. 

Aunque la Casa nació oficialmente el 28 de abril, su primera actividad pública –como es sabido– tuvo lugar poco más de dos meses después, el 4 de julio, con un concierto de dos músicos estadunidenses. Ese gesto parecería coherente con el espíritu panamericanista de las instituciones que habían coexistido hasta poco antes en este edificio y con el propio nombre de la recién nacida. Pero para entender el proceso que estaba teniendo lugar tanto en el país como dentro de estas paredes, ese hecho debe ser contrastado con lo ocurrido apenas veinte días después, cuando la Casa fue inundada por un nuevo y protagónico sujeto. 

Un mes antes de que ello ocurriera, desde Caracas, Alejo Carpentier había publicado en su sección Letra y solfa, de El Nacional, un artículo en el que adelantaba: “pronto, 50 000 guajiros a caballo, con sus sombreros de guano, sus guayaberas, zapatos de vaqueta, mochilas y machetes, desfilarán –¡oh, manes del Cucalambé!– por las calles de esta jubilosa Habana de 1959, ciudad que no asistió a parecido espectáculo desde la entrada del chino Máximo Gómez, en los albores de la República”. Centenares de aquellos guajiros descritos por Carpentier pasaron por aquí. Una fotografía mucho menos célebre que El Quijote de la farola, de Korda, pero no menos evocadora, los muestra comiendo en esta misma sala; en otra, mezclada con ellos, aparece Haydee. No se entiende la tarea que la Casa estaba comenzando a asumir, si se pasa por alto que parte de su sentido fue integrarse de manera orgánica a la convulsión revolucionaria, y expandir el alcance de sus destinatarios. 

Coincidiendo, por cierto, con la llegada de los guajiros a La Habana anunciada en sus palabras, Carpentier regresó definitivamente a Cuba justo a tiempo para ser testigo de la primera celebración popular del 26 de julio. De inmediato se involucró en la vida cultural del país y entre las primeras tareas que asumió estuvo su decisivo aporte en la concepción y organización de nuestro Premio Literario. Y fue tal la eficacia del concurso, que apenas un año después de iniciado, en el discurso que pronunciara en la Conferencia de Punta del Este en 1961, el Che lo mencionaría como prueba y ejemplo del modo en que Cuba propiciaba la “exaltación del patrimonio cultural de nuestra América Latina”. Desde entonces y hasta su muerte, Carpentier permanecería vinculado a la Casa. De manera que, para algunos de nosotros, recibir aquí la medalla que lleva su nombre entraña un inmenso honor. 

Si bien la Casa de las Américas adquirió muy pronto vida y personalidad propias, ella expresó, en el plano de la cultura, preocupaciones y miradas afines al proyecto político de la Revolución cubana. Roberto Fernández Retamar resumió en cierta ocasión su logro mayor: 

Si alguna cualidad positiva tiene la Casa que Haydee hizo, la Casa de las Américas, es la de ofrecerse como sitio de encuentro de dos líneas poderosas que atraviesan la gran nación aún despedazada que somos: la línea que reclama nuestra plena independencia y nuestra integración (es la línea de Bolívar, Sandino, Fidel o el Che), y la que, con pareja energía, anda en busca de nuestra expresión, para usar términos clásicos de Pedro Henríquez Ureña: una expresión que ya empezó a ser nuestra en viejas piezas y músicas, en el Inca Garcilaso, en Sor Juana, en el Aleijadinho. Allí donde ambas líneas se fusionan, arden obras mayores, a la cabeza de las cuales se encuentra la de José Martí. 

Años antes, un crítico como Emir Rodríguez Monegal –a quien no es fácil acusar de simpatizante de la Revolución ni de la Casa–, reconocía el papel de ambas en el desarrollo del llamado boom de la narrativa latinoamericana: “A veces se olvida […] que el triunfo de la Revolución Cubana es uno de los factores determinantes del boom”, expresaba, para añadir luego que las circunstancias políticas proyectaron al centro del ruedo internacional a la Isla y, con ella, a todo el continente. Además de afirmar que el gobierno cubano “asume una posición cultural decisiva y que tendrá incalculables beneficios para toda América Latina”, Monegal reconocía que la Casa de las Américas, “por algunos años se convertirá en el centro revolucionario de la cultura latinoamericana”, gracias a su revista, su Premio y sus libros. 

Abro un pequeño paréntesis para recordar que desde sus inicios la Casa desbordó su misión cultural y nuestra área geográfica para volcarse, además, en compromisos políticos como el apoyo a Vietnam y a la descolonización de África en los años sesenta y setenta, o a Palestina ahora mismo. También ha sido notable su respaldo a causas humanitarias. Tenemos un temprano y curioso testimonio de esta solidaridad (cierto que un testimonio algo irritado), gracias a una carta del crítico Manuel Pedro González dirigida a Portuondo, entonces embajador en México. Escrita desde el Hotel Presidente, según presumo, está fechada el 26 de mayo de 1960, cuatro días después de que un devastador terremoto asolara Chile. Aunque la carta se extiende por varios párrafos, comienza así: “Querido José Antonio: // Dudo que pueda terminar estas líneas. A dos cuadras, en la Casa de las Américas, frente a mi ventana, han instalado un alto –altísimo– parlante demandando ayuda para las víctimas de Chile y es difícil concentrarse. Trataré de hacerlo”. Si bien no solemos asociar a la Casa con el bullicio urbano, del que más bien es víctima, la anécdota da fe de cierta temprana ruptura del orden cuando la ocasión lo ameritaba. 

Pero volviendo a nuestro tema esencial, para que esta institución llegara a ser lo que es, contó desde sus inicios con la participación entusiasta y la colaboración generosa de escritores, artistas y, más adelante, de instituciones de esta y de otras regiones. Unos y otras contribuyeron de manera decisiva al alto grado de excelencia y la repercusión internacional de este dinámico centro, tanto como a cimentar un patrimonio artístico, documental, sonoro, bibliográfico y editorial de enorme valor. A tal punto la Casa ha desarrollado una intensa labor en el campo de la literatura, la música, el teatro y las artes plásticas, por la que es reconocida internacionalmente, que a veces se olvida que ha sido también un punto de referencia para el pensamiento latinoamericano y caribeño; e incluso el producido en sitios lejanos y en otras lenguas, como el que durante décadas encontró un centro irradiador, desde la Casa, en la revista Criterios, realizada por Desiderio Navarro. Y ha sido, al mismo tiempo, un puente y lugar de encuentro en el que se han tejido, a lo largo de estas décadas, importantes redes intelectuales y profundos afectos. El propio Benedetti, al volver de Cuba después de su primer viaje a la Isla en 1966, le escribió a Retamar una primera carta en la que confesaba: “ustedes tienen un modo muy particular de invadirle a uno el corazón y hacer que uno sienta, a los pocos días de haber llegado, la confianza y la alegría de una amistad sólidamente cimentada”; y añadía: “desde ahora todo ese mundo es también un poco el mío”.

Intentaré evitar, sin embargo, sucumbir a la embriaguez de la nostalgia, dado que es fácil en un caso como este echar mano a una historia y unos colaboradores excepcionales que justificarían por sí mismos la labor de la institución, cuando lo importante es ver un proceso, entender sus claves y evaluar su pertinencia en el mundo de hoy. Aun así, no puedo desentenderme del hecho de que por estas salas y pasillos han andado millares de los hombres y mujeres más notables de la literatura, las artes y la reflexión en la América Latina y el Caribe, y también de otros continentes, incluidos premios Nobel que todavía no lo eran como Asturias, Neruda, García Márquez, Soyinka, Cela, Dario Fo, Saramago y Vargas Llosa. De la relación con esos miles queda un aluvión de cartas que rebasan su enorme valor como manuscritos para dar fe de una época llena de pasión y de contradicciones. Por eso nos pareció involuntariamente gracioso que el año pasado, con motivo del centenario del escritor italiano Italo Calvino, alguien sugiriera colocar en algún lugar visible de este singular edificio una de esas placas en las que se lee: “Aquí estuvo…” o “Por aquí pasó…”, para señalar que la Casa fue uno de esos sitios importantes vinculados con el escritor. Aquella era una petición irrealizable porque antes hubiéramos tenido que tapizar las paredes del edificio, de arriba a abajo, con miles de placas similares. 

Junto a ellos, por supuesto, también han recorrido estos espacios Martín Fierro y Blas Cubas, Doña Bárbara y Pedro Páramo, Ti Noel y Caliban, José Cemí y el Macho Camacho, Juanito Laguna y Ramona Montiel, Santa Juana de América y el Pagador de promesas, la Maga y Aureliano Buendía, Amanda y Manuel, Mafalda y Anansi, Beatriz Viterbo y Arturo Belano, así como tantísimos personajes más que nos siguen acompañando. 

Otros visitantes han encontrado en la Casa un lugar de referencia a la hora de generar proyectos similares. En 1988 el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro llegó a Cuba como parte del propósito que lo llevó a otros países latinoamericanos: establecer o afianzar contactos y conseguir colecciones de arte popular, libros, discos y películas para el acervo del naciente Memorial de América Latina, que pronto se fundaría en São Paulo. En esa ocasión, acompañado de Eliseo Diego, visitó la Casa para formalizar la relación entre ella y el Memorial. La carta que le escribió a Retamar a su regreso a Río de Janeiro, no tiene desperdicio. Comienza con una humorada no muy adecuada a la sensibilidad de hoy, que alude a las muchas y eficientes mujeres que trabajaban en la Casa (a las que el pintor chileno Roberto Matta llamaba «las Casadas de las Américas»); no obstante la repetiré, porque está escrita desde el cariño, y porque varias de las aludidas se encuentran entre las galardonadas: “Fueron lindos mis días en Cuba. Les agradezco mucho a ti y a tu extraordinario equipo. ¿No quieres prestarme a tus muchachas? Con ellas aquí, el Memorial de América Latina podría incluso funcionar”. 

El propio Matta había llegado a La Habana un cuarto de siglo antes, en febrero de 1963, invitado por la Casa. En aquel productivo viaje de varias semanas, realizó Cuba es la capital, el mural que desde entonces se encuentra a la entrada de este edificio. Al reseñar la visita, Edmundo Desnoes recordaría que cuando Matta llegó apenas habían transcurrido “cinco meses del bloqueo naval con el que Estados Unidos pretendió asfixiarnos”, lo que provocó escasez de materiales para los artistas, de modo que el pintor decidió emplear cal y “la propia tierra cubana” extraída del jardín. Contaría entonces Matta que Eusebio, el trabajador de la Casa que le llevaba los cubos llenos de tierra, le dijo que eso nunca se había visto en Cuba: “Sentí que yo [añadiría Matta] estaba abriendo una visión a otro hombre, quitándole prejuicios, mostrándole posibilidades”. 

Por esas mismas fechas se encontraba entre nosotros, como jurado del Premio Literario, Julio Cortázar. Aquel viaje, confesaría después, cambió su vida y le permitió cobrar conciencia de su condición latinoamericana. En la única carta escrita desde La Habana esa vez, dirigida a su amigo Eduardo Jonquières y fechada el 22 de enero, le cuenta: “No te escribo largo porque la Casa de las Américas no me deja” por los compromisos y las “montañas de libros y revistas” que le entregaba. Promete hablarle más adelante sobre la Revolución, pero comenta el frenesí de los intelectuales cubanos “trabajando como locos, alfabetizando y dirigiendo teatro y saliendo al campo a conocer los problemas… Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos”. Cortázar, que no tiene un pelo de ingenuo, añade: “no cierro los ojos a las contrapartidas, pero no son nada frente a la hermosura de este son entero de verdad”. Y da fe, entonces, del difícil momento que le correspondió ver: “Qué tipos, che, qué pueblo increíble. El bloqueo es mostruoso. No hay remedios, ni siquiera unas pastillas para la garganta. Se hacen prodigios para combinar el arroz con los boniatos y los boniatos con el arroz”. 

Al recordar esos otros momentos escarpados, no puedo pasar por alto que vivimos tiempos particularmente difíciles, en los que no solo nos asedian carencias materiales de todo tipo y que el bloqueo (aquel mismo bloqueo) sigue en pie, sino también la fatiga propia de la batalla que se alarga. Por si fuera poco, el horizonte latinoamericano, para no hablar del mundial, vive días turbulentos. Es grato y es cómodo el trabajo de la Casa con el viento a favor, cuando –por ejemplo– la mayor parte de los gobiernos de la región sintonizan con la aspiración de la unidad, y se facilita el intercambio de ideas. En tiempos de crisis y de gobiernos que explícitamente intentan dinamitar la noción misma de unidad latinoamericana y caribeña, ese trabajo es más difícil pero también más necesario. 

El ya citado Carpentier comentó que todo escritor y todo artista se ha preguntado alguna vez qué sentido tiene su trabajo creativo. En un mundo en el que existe tal cantidad de obras extraordinarias que no alcanza la vida de una persona para abarcarlas, ¿qué razón tiene perseverar en la tarea? Seguramente a buena parte de nosotros –en tanto representantes de una institución– nos ha asaltado una pregunta similar. Pero entonces se hace inevitable pensar que aún somos necesarios porque el arte y la literatura llevan en sí la curiosa paradoja de que nos sustraen del mundo para permitirnos entenderlo y entendernos mejor; porque el pensamiento puede angustiarnos a la vez que nos hace más libres, y porque la Casa debe seguir siendo una alternativa a lo que parece ser el sentido común de nuestro tiempo. Hay, a la vez, llamados de los que no podemos apartarnos, como el hecho –pongamos por caso– de que se cumplirá en diciembre el bicentenario de la batalla de Ayacucho, que selló la independencia hispanoamericana en territorio continental, y nos corresponde conmemorarlo, puesto que se trata de un hito (también cultural) en la larga historia que nos ha traído hasta aquí. Y en medio de la incertidumbre uno recuerda las ocasiones en que, por falta de recursos, en lugar de detener el trabajo, otros han echado mano a la tierra que nos rodea, tanto en el sentido concreto que supieron otorgarle Matta y Eusebio, como en el metafórico que le daban nuestros mambises al decir que también la tierra pelea. 

Más de una vez he pensado que el principal defecto de la Casa de las Américas es quizá su mayor virtud: la ambición permanente, su irrefrenable vocación de ir siempre más allá y desbordar fronteras. No me refiero a esa recurrente inclinación a enlazar opuestos, como transitar sin tropiezos –para atenernos a un ilustrativo ejemplo de 1967– entre dos momentos excepcionales y diversos de la creación poética: de la celebración del Encuentro con Rubén Darío, homenaje a uno de los mayores poetas de la lengua, a la realización del Encuentro de la Canción Protesta, al cual debemos, por un lado, la imagen de la rosa y de la espina diseñada por Rotsgaard (quizás el más reproducido de los carteles culturales cubanos), y, por otro, el nacimiento pocos años más tarde del Movimiento de la Nueva Trova. Pero no me refiero a eso, repito, sino a algo más programático. 

Ayer mismo clausuramos un Premio concebido originalmente para escritores hispanoamericanos en los géneros literarios tradicionales. Era fácil acomodarse a ello y sostener el interés de los concursantes sin arriesgar nada. Pero pronto la Casa quiso más: incluir a los autores de Brasil, adoptar el género testimonio (decisión que provocó estas palabras de Rodolfo Walsh: “creo un gran acierto de la Casa de las Américas haber incorporado el género testimonio al concurso anual. Es la primera legitimación de un medio de gran eficacia para la comunicación popular”), convocar la literatura para niños y jóvenes, asimilar a los autores caribeños no solo en las lenguas de las metrópolis sino también en los creoles de la región, aceptar como propios a los latinos residentes en los Estados Unidos, poner el foco en mujeres, negros, pueblos originarios. Y así sucesivamente, en una lógica que se repite en cada área de la Casa, en sus eventos y publicaciones. ¿Qué sentido tiene tanta locura? Pues esa locura forma parte de la capacidad de la Casa para fundar y reinventarse sin dejar de ser fiel a sí misma, y de su afán de redefinir y extender el concepto mismo de nuestra América, y de quienes hacen su cultura y su historia, más allá de los excluyentes límites que han pretendido imponérsele. 

Hace exactamente treinta años, es decir, en 1994, se produjo en la Casa un inusitado recambio generacional. Por acuerdo colectivo, cuatro compañeras y un compañero que ocupaban cargos de dirección tuvieron la visión y la generosidad de dar un paso al lado y emprender nuevas tareas dentro de la Casa; cuatro de ellos, por cierto, están siendo distinguidos esta mañana. En su lugar, cinco jóvenes nacidos, y sobre todo nacidas, en los años sesenta, y que por lo tanto son más jóvenes que la Casa misma, pasaron a ocupar las direcciones de Artes Plásticas, Biblioteca, Administración, Prensa y el Centro de Investigaciones Literarias. 

Esa apelación a los jóvenes no era nueva. Protagonista del entusiasmo generado por la Revolución, era lógico que la Casa lograra nuclear a la mayor parte de las figuras que, en los años sesenta, estaban realizando lo mejor de la cultura del momento. Un desafío mayor significaba mantener el contacto y la capacidad de convocatoria entre quienes entonces apenas comenzaban a dar sus primeros pasos en el ámbito cultural. Consecuencia de tal desafío fue la celebración del Encuentro de Jóvenes Artistas Latinoamericanos y del Caribe celebrado en 1983, que convocó a escritores, artistas y científicos sociales, y que, visto en perspectiva, fue el antecedente más obvio del espacio Casa Tomada. 

Cinco años después de aquella renovación generacional, al pronunciar las palabras inaugurales del Premio Literario de 1999, Retamar formulaba preguntas que, naturalmente, iban mucho más allá de preocupaciones sobre el concurso mismo: 

¿qué van a hacer los jóvenes con el Premio Casa de las Américas? ¿Quedará como está? ¿Desaparecerá, entendiéndose que su misión ha sido cumplida? ¿Encontrará maneras creadoras de seguir prestando servicios? […] Hago estas preguntas en un momento de madurez de nuestro Premio y de nuestra Casa. Y, como he dicho, no anticipo contestaciones. Es más: quiero dejar las preguntas en el aire, con la certidumbre de que serán bien respondidas. Si hemos sabido ser los mismos y otros, si hemos vivido y sobrevivido a través de pruebas a menudo bien complejas, tropezando y volviendo a encontrar el paso, tenemos derecho a la confianza. Tenemos más: el derecho, y probablemente el deber, de volver a empezar. 

Ha transcurrido un cuarto de siglo desde entonces. El hecho de que estemos hoy aquí significa que aquellas preguntas fueron bien respondidas y las preocupaciones encontraron adecuado cauce. Pero unas y otras se renuevan permanentemente, de manera que siguen en pie y toca a los jóvenes de hoy no olvidarlas. Como no debe olvidarse que la historia de la Casa puede ser contada como un relato de sucesos felices (más aún porque la ocasión celebratoria lo propicia), pero que también ha sido un campo de batalla erizado de pasiones y tensiones de todo tipo, donde estallaban polémicas y colisionaban puntos de vista, como inevitable corolario de su permanente toma de posición. 

Premios, coloquios, exposiciones, conciertos, lecturas, debates, ediciones y espectáculos teatrales continúan con su perseverancia habitual. Escritores, artistas, pensadores y activistas de todos los sitios siguen viniendo a ella, habitándola y reconociéndola como propia. Son los hechos cotidianos que hacen de la Casa de las Américas lo que es. Mucho menos cotidiano y sí más excepcional es lo que está ocurriendo esta mañana. Deseo reiterar el agradecimiento de quienes hemos sido condecorados hoy. A todas y todos nos une el profundo vínculo con este sitio; el motivo que nos convoca permite reconocernos como miembros de la enorme familia de quienes, a partir de 1959, han sido tocados de un modo u otro por la Casa de las Américas, desde su inolvidable fundadora, hasta los hijos y nietos de aquellos guajiros que una vez, hace casi 65 años, inundaron esta sala.

Quiero concluir recordando que fue aquí mismo, en este sitio de la ciudad en que se erige el edificio que desde 1959 ocupa nuestra institución, donde se levantó la antena de 57 metros de altura que, a principios de 1905 y por primera vez en la historia de la humanidad, permitió realizar una conexión inalámbrica entre dos países, al enlazar a La Habana con Cayo Hueso, como preámbulo de sucesivas conexiones con estaciones de México, Puerto Rico y Panamá. Es difícil no sentirse tentado a leer el azaroso acontecimiento como una señal del destino porque la Casa de las Américas ha sido precisamente eso, una enorme antena para comunicarse con el mundo. Es un fortuito acto de justicia, entonces, que aquí donde nació una nueva forma universal de conectarse, creciera también una institución que hizo de ese propósito parte del sentido de su existencia.

sábado, 27 de abril de 2024

La ciudad que puede ser San Antonio de los Baños

Por Adam Cabrera

Siendo el mal manejo de la infraestructura verde un tema recurrente en la sociedad cubana actual, en materia de urbanismo, legislación, control, medio ambiente y civismo; y respondiendo a deseos de diseño y utopías personales, muestro la iniciativa: LA CIUDAD QUE PUEDE SER. Ideas de visualización urbana de lo que pueden ser muchas de las ciudades cubanas con la adecuada toma de conciencia respecto a la vegetación. Tomando como caso de estudio mi natal San Antonio de los Baños, pretendo mostrar, en mis ratos libres (cada vez menos), posibles resultados de recuperar y/o introducir vegetación en el casco urbano, bajo las premisas fundamentales de reducir la isla de calor urbana y fomentar la biodiversidad.

Detienen a manifestantes propalestinos en campus de Boston y Arizona

AFP: Boston, Estados Unidos. Unos cien manifestantes propalestinos fueron detenidos brevemente el sábado por la mañana en un campus de Boston, y otros 69 en el estado de Arizona, en el último episodio de un movimiento estudiantil que se extiende en Estados Unidos.

Iniciadas la semana pasada en la Universidad de Columbia de Nueva York, estas nuevas protestas en apoyo a los palestinos y contra la guerra que lleva adelante Israel en la Franja de Gaza se han instalado en varios campus estadounidenses, desde California (oeste) hasta Nueva Inglaterra (noreste), pasando por el sur del país.

En Boston, "aproximadamente 100 personas fueron arrestadas por la policía", según las autoridades de la Northeastern University en la red social X. "Los estudiantes que presentaron su carné de la U. Northeastern fueron liberados (...) Aquellos que se negaron a demostrar su afiliación fueron arrestados", aclaró el establecimiento.

Más tarde dijo que el área del campus donde se realizaron las protestas "estaba completamente asegurada" a las 11H30 locales (15H30 GMT), "y todas las operaciones del campus han vuelto a la normalidad".

En la universidad del estado de Arizona (ASU), en el sur, las fuerzas el orden "arrestaron a 69 personas luego de la instalación de un campamento no autorizado", indicó el centro educativo en un comunicado en el indicó que la "mayoría no eran estudiantes o miembros del personal de la ASU".

Estas personas serán "acusadas por intrusión ilegal", agregó.

En los últimos días, la policía ha llevado a cabo detenciones masivas en las universidades, haciendo uso de gases lacrimógenos y pistolas 'tasers' para dispersar a los manifestantes.

"Infiltrado" 

"Lo que comenzó hace dos días como una protesta estudiantil ha sido infiltrado por organizadores profesionales sin conexión con la Universidad Northeastern", denunció la universidad de Boston, ciudad histórica del noreste de Estados Unidos que alberga también a la prestigiosa Harvard.

Los estudiantes arrestados en el campus estarán sujetos a "procedimientos disciplinarios" pero "no a medidas legales", según el comunicado de prensa.

Por su parte, el rectorado de Columbia, epicentro del movimiento neoyorquino, indicó que había renunciado a que la policía de Nueva York (NYPD) evacuara el campamento instalado en su campus para "no inflamar aún más" la situación.

Sin embargo, a uno de los líderes, Khymani James, se le prohibió el ingreso al recinto universitario. En un video difundido en enero James dijo que "los sionistas no merecen vivir". El joven pidió disculpas luego.

"Los cánticos, carteles, burlas y publicaciones en las redes sociales de nuestros propios estudiantes que amenazan con 'matar' a judíos son totalmente inaceptables, y los estudiantes de Columbia que estén involucrados en tales incidentes tendrán que rendir cuentas", dijo la universidad.

Otros campus

En California, la Universidad Politécnica Humboldt anunció que cerraría el campus hasta el final del semestre, y que las labores continuarían de forma remota tras varios intentos esta semana de "irrumpir en múltiples edificios".

En la Universidad de Pensilvania, su presidente ordenó disolver un campamento tras afirmar que había "informes creíbles de conducta de acoso e intimidación".

El 7 de octubre pasado, militantes palestinos atacaron Israel, matando a unas 1.170 personas, según un recuento de la AFP basado en cifras oficiales israelíes. También tomaron como rehenes a unas 250 personas. Israel estima que 129 permanecen en Gaza, incluidas 34 que habrían muerto.

En respuesta, Israel lanzó una ofensiva en la Franja de Gaza que ya ha matado al menos a 34.356 personas, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud del territorio palestino.

martes, 23 de abril de 2024

EU: Estado de la hipocresía

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, presentó ayer el informe anual sobre derechos humanos que elabora Washington. Pese a que horas antes de su comparecencia ante la prensa Israel asesinó a 17 niños y dos mujeres en un solo ataque contra la ciudad gazatí de Rafah, el funcionario decidió resaltar los problemas para la libertad de expresión en Cuba, Nicaragua, Venezuela y Rusia.

Doble paradoja: la decisión de centrarse en el tema del derecho a manifestar ideas se dio en momentos en que la universidades de Columbia y Yale, dos de las más elitistas y prestigiosas de su país, promueven el arresto de sus alumnos por pronunciarse contra el genocidio que Tel Aviv perpetra contra el pueblo palestino.

No se trata de que todo lo que dice el informe sea falso. Sobre México, al que dedica 58 páginas, refiere que la independencia del Poder Judicial deja mucho qué desear, pues los fallos de los jueces se ven influidos por la iniciativa privada y el crimen organizado, situación de la cual los mexicanos están al tanto. Asimismo, señala que los togados han liberado a decenas de implicados en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, un hecho que se ha denunciado en este espacio. Por otra parte, reconoce los avances en la implementación de reformas laborales, gracias a las cuales los trabajadores están superando obstáculos para organizarse y empezar a mejorar sus condiciones de trabajo.

El problema del reporte radica en los énfasis y los silencios; en los temas sobre los que se explaya y aquellos que repasa a toda velocidad; los que analiza de manera minuciosa y los que mira de reojo. Más allá de las formas, la cuestión de fondo es la falta de legitimidad de los autores del estudio: es de un cinismo monumental el que el mayor vendedor de armas, el país con el porcentaje más elevado de su población tras las rejas, el que se ha involucrado en más guerras en el reciente siglo, viola cada minuto el derecho a la petición de asilo, mantiene prisioneros sin juicio desde hace más de dos décadas en Guantánamo (un territorio, además, usurpado a Cuba), el único que ha usado la bomba atómica contra seres humanos, el mayor organizador de asonadas militares y derrocador de gobiernos democráticos, se arrogue la facultad de calificar el desempeño en materia de derechos humanos en el resto del planeta.

La hipocresía que rezuma el texto retrata a la clase política estadunidense, que con una mano impone sanciones unilaterales e ilegales a quienes no se pliegan a sus designios, y con otra envía miles de millones de dólares en armamento para prolongar el sufrimiento del pueblo ucranio en la guerra subrogada que la OTAN mantiene contra Rusia, así como para alimentar la maquinaria genocida de las fuerzas armadas israelíes. Resalta el impudor con el que Blinken descarta un doble rasero de Washington y afirma que, cuando analizamos la situación de los derechos humanos en todo el mundo, aplicamos el mismo estándar a todos; lo cual no cambia si el país en cuestión es un adversario o rival, un amigo o un aliado. Esto, mientras su país veta de manera sistemática las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que intentan brindar un mínimo alivio a la población palestina masacrada sin piedad desde el 8 de octubre pasado.

La discordancia entre la soberbia con que la Casa Blanca reparte condenas sobre la situación de las garantías fundamentales y su carácter de violador de las mismas (tanto dentro como fuera de sus fronteras) revela que el objetivo de estos informes no es aportar datos valiosos para la resolución de los problemas realmente existentes, sino proporcionar a la superpotencia una coartada para sus operaciones injerencistas, además de para controlar el comercio y las finanzas como armas contra rivales geopolíticos y como chantaje permanente a los que llama amigos.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2024/04/23/editorial/eu-estado-de-la-hipocresia-5744

La ayuda militar aprobada por EEUU incorpora una partida para Israel que le permitirá terminar de aniquilar Gaza

Por Juan Antonio Sanz

Tenían muchas dudas los congresistas estadounidenses para aprobar el multimillonario paquete de ayuda a Ucrania propuesto por el presidente Joe Biden. Lo demoraron durante medio año, con rechazos y bloqueos derivados de la pugna entre republicanos y demócratas. Finalmente, la crisis desatada con Irán, enemigo jurado de Israel, despejó el camino deseado por la Casa Blanca, que, en el fondo, a quien más beneficia es a Estados Unidos.

La cuestión al final ha sido muy simple para los legisladores estadounidenses. Su país apuesta por ser la potencia hegemónica del planeta y ha de estar en todos los escenarios de conflicto mundiales, desde Ucrania a Taiwán, pasando por Oriente Medio. Y se necesita desembolsar dinero, a fin de acomodar voluntades e izar la bandera estadounidense desde el Pacífico al este de Europa

Y si la mayor parte de esa ayuda revierte en el complejo militar estadounidense, pues más que mejor. Y esto es lo que va a ocurrir especialmente con los solidarios estados europeos que contribuirán con sus compras para su propia defensa y lo que envíen a Ucrania al beneficio de su aliado Estados Unidos, más interesado en armar a fondo perdido a Israel que a perder un solo dólar en el este de Europa. 

Son 95.000 millones de dólares los aprobados este sábado por la Cámara de Representantes o Cámara Baja del Congreso estadounidense. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, indicó que esta cámara podría votar el paquete de ayuda este mismo martes, para después ser firmado por Biden. En breve, pues, las armas estadounidenses empezarán a moverse de nuevo hacia los escenarios bélicos de Ucrania y Gaza.

Ucrania, ¿la gran beneficiada o un entrampamiento a medio plazo?

Son 60.840 millones de dólares los que irán a Ucrania, en unos momentos en los que la dirección del país en Kiev teme una victoria rusa, por la escasez de municiones y falta de armamentos eficaces. Ahora, al menos, hay esperanza de frenar a los rusos, que llevan la iniciativa en toda la línea del frente y que podrían estar preparando una gran ofensiva para este verano

Sin embargo, cuando se analiza ese monto, pronto queda claro que quienes salen en primer lugar beneficiados son las propias fuerzas armadas estadounidenses y las fábricas de armas de EEUU. De ese montante, 23.000 millones permitirán reponer armas, arsenales (sobre todo, de munición) e instalaciones de ¡Estados Unidos!, y 11.300 millones de dólares serán para las operaciones militares estadounidenses que actualmente se llevan a cabo "en la región". 

Otros 13.800 millones de dólares servirán para adquirir sistemas avanzados de armamento y equipos defensa. Es éste, realmente, el monto que sí alcanzará Ucrania. Eso sí, tendrán prioridad las empresas estadounidenses que indique el Pentágono. No veremos a compradores ucranianos adquiriendo armas a muchos fabricantes europeos.

Desde que se desató la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, Estados Unidos ha destinado 75.000 millones de dólares en asistencia directa a ese país para ayudarlo a resistir a la agresión de Moscú, tanto en concepto de ayudas militares, como para soporte económico y ayuda humanitaria.

Zelenski: EEUU está para proteger la democracia y la libertad

Tras aprobarse el presupuesto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se mostró muy agradecido y dijo que, por suerte para el mundo, "la democracia y la libertad siempre tendrán importancia global y nunca fallarán mientras EEUU ayude a protegerlas". Buena parte de los aliados europeos de Ucrania dieron parabienes semejantes.

Sin embargo, y pese a la esperanza que llega ahora, todos estos meses sin recepción de armas, sobre todo de munición, han dejado una brecha difícil de restaurar. Mientras se van haciendo los cálculos sobre los sistemas defensivos que se pueden entregar a corto plazo a Ucrania, el frente de batalla cambia y no precisamente a favor de los ucranianos.

Este lunes, Rusia afirmó que se había capturado Novomykhailivka, un pueblo a 40 kilómetros al suroeste de la ciudad de Donetsk, capital de la región con el mismo nombre, que actualmente está en manos rusas. Era el segundo gran avance en dos días, después de que el mando ruso anunciara este domingo que había tomado Bogdanivka, una localidad pegada a Chasiv Yar, el bastión cuya caída podría sentenciar la toma de todo el Donetsk por los rusos.

Ahora les toca a los europeos aflojar el bolsillo

Por eso, lo siguiente que hizo Zelenski tras agradecer la aprobación de la ayuda, fue dirigirse a los líderes europeos para que mandaran sus correspondientes aportaciones lo antes posible.

Esto no parece tan sencillo, pues buena parte de las partidas prometidas a Ucrania, sobre todo para la compra de munición, tienen que pasar aún por diferentes laberintos burocráticos de la UE, de ahí que se estén dando iniciativas individuales, como la encabezada por la República Checa para reunir rondas de munición que puedan ser utilizadas prácticamente ya. Un poco más difícil es la propuesta de entregar a Ucrania media docena de sistemas antimisiles Patriot, pero ahí está.

Fue por eso que, la semana pasada el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, hizo una extraña reclamación a los miembros europeos de la Alianza: entreguen los sistemas armamentísticos que tengan a mano, especialmente defensa antiaérea y munición, para sacar a los ucranianos del aprieto actual, que ya después se verá cómo reponer estos arsenales. Esto no gustó a demasiados países.

Miles de millones de dólares en ayuda... a los fabricantes de armas

La guerra de Ucrania ha lanzado a todo el planeta, pero especialmente a Europa, a una carrera armamentística de la que se han beneficiado los fabricantes estadounidenses, los únicos que, curiosamente, siempre saben cuándo se desatará una guerra para tener sus mercancías listas.

En 2023 se dio el mayor gasto militar global desde 2009, con 2,29 billones de euros, es decir, un 2,3% del PIB mundial. Y lo que se viene encima es muchísimo mayor, según los miembros de la OTAN vayan acercando sus presupuestos de defensa al 2% demandado por Bruselas o según se cubran esos 100.000 millones de euros que, al margen de ese gasto, demandan en la UE los países más proucranianos, como Alemania.

Las llamadas a la creación de una industria de defensa europea fuerte se han escuchado en los últimos meses, acompañadas de una propaganda casi infantil sobre la amenaza rusa "inevitable". Como tal manufactura de armas propia no va a ser tan inmediata, solo queda una salida: comprar en Estados Unidos.

La ayuda a Israel que sentencia el destino de Palestina

La celeridad con la que ahora se ha producido la aprobación del paquete de ayuda multimillonario de la Casa Blanca ha respondido al pico de crisis entre Israel e Irán, que ha estado a punto de desatar una guerra en Oriente Medio de proporciones insospechadas.

Por eso, el monto aprobado por la Cámara de Representantes de EEUU para Israel es de 26.400 millones de dólares. Curiosamente, también, esta cifra casi dobla a la primera propuesta por Biden para ese país en octubre de 2023, cuando esta partida iba a ser de 14.300 millones de dólares.

Al final, es el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien sale ganando de estos bandazos de su aliado norteamericano. El ataque israelí al consulado iraní en Damasco, que mató a 13 personas, la mitad altos mandos de Irán, y que desató la crisis con Teherán, con intercambio de ataques muy escenificados, pero inofensivos entre los dos países, le ha permitido a Netanyahu acercar a unos Estados Unidos que estaban muy recelosos del genocidio de palestinos en Gaza y, encima, obtener más respaldo económico a su guerra.

Del nuevo paquete de ayuda a Israel, 5.200 millones de dólares serán para proveer más misiles para los sistemas de defensa antiaérea progresivos que blindan los cielos israelíes: la Cúpula de Acero, la Honda de David y el Rayo de Hierro.

Otros 4.400 millones de dólares servirán para reponer, en EEUU, artículos y servicios de defensa proporcionados a Israel. Estamos con las mismas que en el caso ucraniano. Unos 3.500 millones de dólares permitirán a Israel comprar en Estados Unidos sistemas de armas avanzadas.

La misteriosa ayuda para asistencia humanitaria a Israel

Y hay 9.200 millones de dólares destinados a asistencia humanitaria, como alimentos, servicios básicos y, punto clave, alojamiento, para "poblaciones en crisis". Esta partida, que parecería muy generosa, es la más preocupante.

En la guerra lanzada por Israel en Gaza, se ha desplazado internamente a la práctica totalidad de los 2,3 millones de habitantes palestinos. Ahora, con la ayuda estadounidense, el Gobierno extremista de Netanyahu tiene los medios para deportar a cientos de miles de palestinos, si es que no lo hace con toda la población de Gaza, a asentamientos fuera de los territorios palestinos, por ejemplo, en el Sinaí.

Si no se llega a esta erradicación total de los habitantes de Gaza, una vez se tome Rafah, la última ciudad en pie en la Franja, Israel podrá crear y mantener inmensos campos de desplazados y refugiados para contener a los supervivientes de ese genocidio (como lo ha denominado hasta la ONU) que se ha cobrado ya la vida de más de 34.000 palestinos, sin contar los 8.000 desaparecidos.

Es preciso subrayar que la concesión de la ayuda "humanitaria" contemplada por el paquete estadounidense prohíbe expresamente su gestión por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Medio (UNRWA), demonizada por Israel.

Netanyahu tuvo palabras muy cálidas para la ayuda, que lo aguanta en el poder pese a que dos tercios de los israelíes piden su dimisión. El primer ministro agradeció el "fuerte apoyo bipartidista" del Congreso estadounidense que "defiende la civilización occidental". Es decir, el "civilizado" Israel, con sus crímenes de guerra y violación diaria de los derechos humanos en Gaza y Cisjordania, se presenta como estandarte de esa "civilización occidental" en Oriente Medio.

https://www.publico.es/internacional/ayuda-militar-aprobada-eeuu-incorpora-partida-israel-le-permitira-terminar-aniquilar-gaza.html#analytics-seccion:listado

sábado, 20 de abril de 2024

Se fue Angelito Quintero

Ayer se nos fue Angelito Quintero, excelente trovador y persona. Nos deja un patrimonio sonoro de calidad ejemplar. No fuimos muy cercanos en cantidad de veces pero sí en sustancia. Siempre lo vi decir -y le escuché cantar- lo que pensaba.

En Ojalá estamos haciendo un disco de algunas de sus últimas canciones, proyecto que se coordinó con él en sus últimos días. La productora musical es Ana Lourdes Martínez y están participando Beatriz Márquez, Frank Fernández, Kiki Corona, Bárbara Llanes, Anabel López, Alain Pérez, Marta Campos, Frank Delgado, Heidi Igualada, Juan Carlos Pérez y Alejandro Valdés. Por petición de Angelito yo también haré un tema, acompañado por Rachid López.

Ayer, cuando supe la noticia, garabateé estas cuatro líneas:

       Se fue Angelito Quintero.

       Se fue hoy por la mañana

       quien, además de ventana,

       fue también hombre sincero.


viernes, 19 de abril de 2024

Opiniones sobre la realidad económica

Estimados compañeros y amigos:
Les envío el muy interesante comentario de Vascos sobre el también muy interesante artículo de Omar Everleny acerca del mercado cambiario en Cuba. Sería deseable que las autoridades decisoras del Pais, dejaran a un lado el secretismo y se decidieron a intercambiar sus puntos de vista acerca de cómo abordar este asunto, estratégicamente tan importante para superar la crisis economica y financiera que tiene paralizada la capacidad productiva del Pais.
El mayor error que puede estar cometiendo la conducción economica del Pais, quizas sea insistir en oir solo a los especialistas de los organismos oficiales y no abrir el debate con los que tienen opiniones diferentes y que la direccion de nuestro estado democratico se niega a tomarlas en cuenta, de cierta forma irracionalmente. 
¿No sirvió suficientemente de experiencia el llamado Ordenamiento? ¿Porque insisten en no oír y debatir? ¿Puede considerarse correcto que este tema que es decisivo para lograr encaminar la macroeconomía del pais se trate casi como un secreto de estado? ¿No fue suficiente lo de la bancarización? ¿Porque continuar confiando solo en la burocracia, que aunque sea instruida puede estar defendiendo sus intereses institucionales y no los de la nacion? ¿Porque seguir pensando que los que están formando parte del Gobierno son los únicos que pueden tener razón, y que  los que no forman parte de sus estructuras, aunque tengan decenas de años de experiencia, están equivocados? 

Saludos,
Joaquin Benavides
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Mercado cambiario en Cuba, una apuesta compleja

Omar Everleny Pérez Villanueva

10 Abril 2024

 

El gobierno cubano había anunciado que en febrero del 2024 se «avanzaría en la presentación de propuestas para redimensionar el mercado cambiario, la intervención del informal y el control del tipo de cambio en el país», incluyendo «la determinación de la tasa de cambio y la formación de precios».[1] En abril del 2024 aún no hemos visto publicado o legislado nada, sobre este tema tan sensible para todos.

En la propia intervención del primer ministro se dijo que había que «recuperar los flujos de remesas, incentivar su captación y estudiar la factibilidad de nuevos canales, plataformas y el empleo de escenarios digitales para las remesas y operaciones bancarizadas de cobros y pagos desde el exterior», así como implementar un «nuevo mecanismo para la asignación y gestión de la liquidez para todos los actores económicos».

Aunque ya pasó el primer trimestre de 2024 y aún no se han dado a conocer esas propuestas, podemos reflexionar un poco sobre esas intenciones, que son válidas, lo dudoso es como se puedan lograr.

En primer lugar, llama la atención el hecho de que por ninguna parte se hable de restablecer las funciones que tuvieron en su momento las Casas de Cambio (CADECA), creadas en junio de 1994. Durante varios años no solo compraban divisas extranjeras, sino también las vendían, un aspecto primordial cuando se habla de mercado cambiario porque las transacciones en cualquier mercado siempre operan en ambos sentidos.

Durante varios años no solo compraban divisas extranjeras, sino también las vendían, un aspecto primordial cuando se habla de mercado cambiario.

Los precios iniciales que estableció CADECA en los años 90 estaban muy cercanos a los del mercado informal de aquel entonces, lo que permitió «intervenir» el mercado con métodos económicos. La población, lógicamente, prefería ir a una institución oficial de fácil acceso donde no obtendría dinero falsificado ni sería extorsionada. Y donde, además, el tipo de cambio no se diferenciaba demasiado del tipo de cambio del mercado informal.

La tarea no era solo recaudar divisas, sino también obtener un diferencial entre el tipo de cambio de compra y de venta, monitoreando la oferta y la demanda e influyendo CADECA en una paulatina recuperación del tipo de cambio de la moneda nacional.

Es cierto que hubo momentos en los que solo se podía comprar hasta 100 dólares estadounidenses por persona y por transacción —o menos cantidad en el interior del país—, pero nada impedía que varios familiares pudieran ir a comprar divisas el mismo día. O que una misma persona fuera varias veces el mismo día a la misma oficina. O a varias oficinas de CADECA en diferentes lugares. Después se eliminó ese límite de 100 dólares por persona.

Debe aclararse que hasta el 2004 la moneda que circulaba era el dólar norteamericano. A partir de ese año dejó de circular el USD pero apareció el llamado CUC, una moneda cubana convertible que tenía la misma paridad del dólar para las compras dentro de la Isla y se cambiaba sin problemas en CADECA. Aunque el mercado informal de divisas no desapareció, la tasa informal por lo general variaba apenas unos centavos de dólar de la tasa oficial.

El atentado a las Torres Gemelas de Nueva York provocó la caída del turismo en todo el mundo, incluyendo Cuba. El tipo de cambio de compra subió de 24 a 26 pesos por dólar, buscándose un equilibrio entre la oferta y la demanda.

Pudiera argumentarse que el tipo de cambio de CADECA se mantuvo sin grandes variaciones durante largos períodos, y no siempre por existir equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas o entre los volúmenes de compra de divisas y de venta. Pero lo cierto es que durante muchos años el mercado informal se logró contener o casi no existía.

El tipo de cambio de CADECA se mantuvo sin grandes variaciones durante largos períodos, y no siempre por existir equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas.

Lo real es que en esa época el país tenía una situación económica tensa, pero habían planes y reformas que empezaron a dar resultados. También influyó que no hubiera en aquel momento tanta demanda de divisas, ya que no existían empresas privadas que pudieran importar, ni se salía al exterior con facilidad.

Las páginas de Internet, a las que se tilda de ser las culpables de la actual devaluación del peso cubano, en aquellos tiempos no tenían manera de desarrollarse y prosperar en el caso de Cuba, como sí lo hacían en el de Venezuela, por ejemplo. CADECA cumplía con su objetivo de influir en la determinación de la tasa de cambio para operaciones de particulares.

Pero llegó el momento en que se hizo evidente que ya el país estaba próximo a realizar una supuesta «unificación monetaria». Podrían existir otras razones económicas —mayor presión del bloqueo de Estados Unidos, crisis internacional, etc.—, pero la expectativa de la unificación monetaria, sumada a la desconfianza sobre un exitoso futuro desarrollo de ese proceso, más la elevada emisión monetaria resultado del déficit presupuestario, conllevaron a un desmedido incremento de la demanda de divisas de la población en CADECA.

Hay que tener en cuenta que cuando desapareció el CUC en enero del 2021, casi todas las tiendas en divisas que empezaron funcionaban en una moneda electrónica llamada MLC. Era una estrategia que se había empezado a implementar desde 2019, primero solo con electrodomésticos, y luego en 2020 se amplió la cantidad de puntos de ventas y se extendió este sistema a otros productos esenciales de aseo y comida. Para 2021 la gran mayoría de los supermercados en la Isla solo operaba con MLC, el CUC —hasta su desaparición— y el peso cubano quedó principalmente para la adquisición de módulos de comida y aseo que el Estado vendía de forma controlada cada cierto período de tiempo. 

En enero del 2021, casi todas las tiendas en divisas que empezaron funcionaban en una moneda electrónica llamada MLC.

Para la compra de MLC era necesario entregar al banco monedas extranjeras; en un inicio no se aceptaba el dólar. Pasado un tiempo prudencial, el Estado se da cuenta de lo que estaba perdiendo y aceptó también el dólar como MLC, algo que se encuentra vigente.

Las personas no querían solo dólares o euros, sino que se contentaba con pesos mexicanos, yenes japoneses, o la moneda que fuera con tal de poner a buen recaudo sus ahorros en monedas convertibles.

En los últimos años, CADECA ha sido superada por los acontecimientos y suspendió la venta de divisas. Por supuesto, como siempre se informa, de «manera temporal, hasta que la situación mejore y nuevamente lo permita», como mismo se dice actualmente en los bancos cuando alguien desea cerrar sus cuentas en divisas y recuperar —en la misma moneda o en cualquier otra divisa convertible— los fondos depositados.

Lo curioso del tema es que, existiendo la tasa oficial de 25 pesos por dólar, fijada el 1 de enero del 2021 como parte del ordenamiento, un tiempo después se aprobó un segundo tipo de cambio oficial de 120 pesos por un dólar estadounidense.

No es común ver a otro país con dos tipos de cambio «oficiales». Antes del ordenamiento, el cambio oficial era de 1:1 —y operaba solo para empresas estatales— y el otro se conocía como tipo de cambio de CADECA o de operaciones para particulares. Al aprobarse estaba muy cercano al tipo de cambio extraoficial de aquel entonces.

Debido a la carencia de divisas en el país, aunque las empresas tenían divisas en sus cuentas, el Estado ideó un mecanismo llamado Certificado de Liquidez, el cual limitaba por una asignación la divisa que podía gastar cada empresa, aun cuando la hubiera ganado. Esto traía como consecuencia que si una empresa necesitaba utilizar sus divisas para importar más, y producir más sobre la base de la materia importada, no podía hacerlo por encima de la cantidad asignada. Este mecanismo hoy se mantiene para la tasa de 1:25. Por tanto, no importaba los resultados particulares de una empresa, sino que tenía que subordinarse a la economía nacional.

Aunque las empresas tenían divisas en sus cuentas, el Estado ideó un mecanismo llamado Certificado de Liquidez, el cual limitaba por una asignación la divisa.

Desde luego, el incremento a 120 pesos por un dólar —que en su momento de aprobación también estaba cercano al cambio informal— rápidamente quedó obsoleto porque, si solo se compran divisas, pero no se ofertan a la venta, el mercado no se queda detenido sino que busca soluciones alternativas. Actualmente se operan con tres tipos de cambios. El oficial de 1:25, el de CADECA de 1:120 y el del mercado informal de 1:335 —este último siempre sujeto a variaciones diarias.

Tipos de cambio en Cuba

Una de las alternativas es la tasa informal, que se maneja por todos los interesados, desde la población hasta los empresarios, pasando por los emigrantes o los turistas. Tasa que ha llegado a niveles insospechados hace un año, sobrepasando al comienzo del segundo trimestre del 2024, la cifra de 335 pesos por dólar.

Fuente: Elaborado por el autor en base a las Tasas de elToque.

¿Qué hacer entonces con el mercado cambiario?

Ante el problema, o ante la falta de información pública surge una pregunta clave con varias posibles respuestas: ¿Cómo piensan «intervenir» el mercado informal?

  • ¿Deteniendo o multando a los cambistas? La experiencia demuestra que eso nunca ha detenido al mercado. Aunque logren apresar a todos los cambistas, en un momento dado —algo casi imposible—, el vacío rápidamente lo llenan nuevas figuras que se reproducen como hongos después de la lluvia. Los métodos económicos son los únicos que han demostrado tener vigencia en el tiempo.
  • ¿Modificando el segundo tipo de cambio oficial de 1:120, nuevamente acercándolo al actual en el mercado informal? Pues de inmediato los necesitados de divisas empezarán a pregonar que están dispuestos a dar más cantidad de moneda nacional. Y, una vez más, el tipo de cambio oficial quedará obsoleto en poco tiempo.
  • ¿Y sería fácil restablecer el funcionamiento pleno de CADECA, como antaño, para intervenir con mayor éxito en el mercado cambiario? Pues tampoco. Porque si antes para comprar divisas acudían mayormente a CADECA personas particulares, en la actualidad existe una alta demanda de divisas por parte de las medianas y pequeñas empresas (MIPYMES) y TCP (trabajadores por cuenta propia) a fin de mantener el ciclo de compras de productos desde el exterior y su posterior venta en moneda nacional. Pero también personas que tienen como su prioridad en su vida emigrar y para esto necesitan llevarse todo su capital en Cuba en moneda fuerte.

Las divisas compradas por CADECA a particulares difícilmente alcanzarían para satisfacer la demanda de divisas de las Formas de Gestión No Estatales (FGNE).

Se estaría ante una incongruencia cuando a CADECA lleven divisas mayormente las personas, mientras para comprarlas se acerquen a CADECA no solo personas, sino de una forma u otra las FGNE. Algo difícil de atender si al mercado de divisas no acuden también las grandes empresas exportadoras cubanas.

En la actualidad, esa alta demanda de divisas de las FGNE es canalizada, en parte, con el concurso de las empresas tramitadoras de ayudas familiares a Cuba desde el exterior, las que han encontrado un nuevo nicho de negocios que les reporta un considerable ingreso, adicional al que obtienen de las comisiones por transferencia de remesas.

El sistema funciona de la siguiente manera: las FGNE entregan sus dólares a la sucursal en Cuba de la empresa remesadora. La empresa paga al familiar en Cuba con los dólares entregados por las FGNE y paga en el exterior a los proveedores con el dinero que le entregan los que envían las remesas. De esta forma se evita transferir dinero de la Isla hacia otros países.

Todo ello ocurre, no solo gracias a la inexistencia de un verdadero mercado de divisas oficial, sino también a la desaparición del sistema bancario nacional en el flujo de transferencias hacia el exterior, que conduce a que cada vez menos empresas o instituciones estén dispuestos a depositar sus divisas en los bancos cubanos.

Por consiguiente, no se trata solo de «redimensionar el mercado cambiario» o de intervenirlo, o de tener una adecuada tasa de cambio de la moneda nacional, o de «recuperar los flujos de remesas». Aunque todo eso es muy necesario. Por el momento, se desconoce cómo piensan lograrlo, pero será muy difícil hacerlo sostenible si las divisas que adquieran legalmente las FGNE en el mercado oficial no pueden ser transferidas por los bancos cubanos hacia el exterior en pago por las mercancías adquiridas por estas nuevas formas de gestión, que apenas existían en 1994.

Se está en presencia de un círculo vicioso. El Estado no puede vender divisas porque los que las tienen apenas se las entregan, pero a su vez casi todo lo que se regula desestimula la entrega de divisas al Estado.

No se trata tanto de encontrar nuevos canales, plataformas y escenarios digitales para las remesas. Resulta bienvenida cualquier comodidad y agilidad extra que se logre para estos flujos. Pero el beneficio económico sigue siendo esencial para los participantes de cualquier mercado.

De nada vale recibir con prontitud y comodidad una transferencia desde el exterior:

  • Si luego no se pueden satisfacer todas las demandas de productos en las tiendas en MLC del Estado y se debe acudir a los mercados de las FGNE que venden en moneda nacional.
  • O si los precios en las tiendas estatales son en muchos casos superiores a los de los particulares. Un ejemplo ilustrativo, una cerveza cristal vale 1.10 MLC en tiendas oficiales; para esa MLC se depositó un dólar que costó 335 pesos. Sin embargo, en una mipyme la cerveza se puede adquirir en 160 pesos.
  • O si no se puede extraer efectivo en divisas de tus propias cuentas bancarias o no es inmediata su devolución.
  • O si se obtiene en moneda nacional una cantidad inferior a la que se pudiera obtener de otras fuentes.

No se trata tanto de buscar nuevos canales, sino de surtir de productos a las tiendas en MLC del Estado con precios competitivos para que la población ingrese MLC en sus cuentas bancarias.

Si sigue existiendo la necesidad de tener tiendas en MLC del Estado, o es complicado tener una verdadera unificación monetaria, con tipo de cambio flexible, y único para todas las empresas del país y para los particulares, pues deberían permitir que las FGNE también comercialicen sus productos en MLC, ingresen las divisas en los bancos cubanos y puedan transferirlas hacia el exterior en pago de los productos importados.

Con ello se evitaría que la población cambie una gran cantidad de sus divisas en el mercado extraoficial para después adquirir en moneda nacional los productos de las FGNE; y que posteriormente esas FGNE tengan que acudir a algún mercado (oficial que se cree o continuar con el informal) para volver a adquirir divisas, buscando canales inimaginables para hacerlas llegar al exterior.

Se trata de disminuir al máximo las transacciones innecesarias de compraventas de divisas, que traen consigo una constante devaluación de la moneda nacional. No es necesario seguir buscando más culpables en Internet.

En la actualidad, el mecanismo existente solo está estimulando la informalidad en las FGNE. Lo anunciado hasta ahora para redimensionar e intervenir el mercado cambiario no permite presagiar resultados halagüeños.

Es cierto que los salarios no alcanzan para que la población adquiera productos en las FGNE. Y con una incesante devaluación de la moneda nacional, menos todavía. ¿Pero acaso alcanzan para comprar productos en las tiendas en MLC, o las de «precios liberados» del Estado?

No nos engañemos. Las FGNE se nutren mayormente de productos importados y satisfacen demandas mayormente de quienes obtienen divisas de ayudas familiares o de otras fuentes. Cubren una demanda de un segmento de mercado específico de personas con un medio o alto poder adquisitivo que ha sido dejada de atender por las tiendas estatales.

Es cierto que muchos trabajadores asalariados o pensionados se ven muy limitados para adquirir estos productos. Pero no se les puede culpar a las FGNE de lo que tampoco nunca atendió la tienda estatal en CUC o después en MLC con precios también muy superiores al salario medio en el país.

Hay que sacar a la moneda nacional de ese circuito, que lo único que hace es entorpecer las operaciones de las FGNE, así como de la población, coadyuvando a devaluarla innecesariamente. Se podría aceptar que las FGNE funcionen en dólares como ya pasó en los noventa, y la población que no tenga dólares los cambie en CADECA a unas tasas por debajo de la informal; al final la población paga en moneda nacional pero a precios ya convertidos de dólares a peso, ya sea por el cambio informal de las FGNE o en MLC en las tiendas estatales.

Para mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios de la población a largo plazo, no sirven mucho los rejuegos financieros, sino las medidas que se tomen en la esfera productiva, en la capacidad que tengan las empresas del país —estatales y no estatales— de producir más productos y servicios, y en ser capaces de revertir esos ingresos y utilidades empresariales en mejores salarios para sus trabajadores.

Para mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios de la población a largo plazo, no sirven mucho los rejuegos financieros, sino las medidas que se tomen en la esfera productiva.

Tener 2 tasas de cambio oficial no tiene una lógica económica ni sirve para una verdadera medición de la actividad económica de un país, tener esas tasas oficiales tan distantes de la tasa de cambio informal es otro gran desacierto en términos de saber eficiencia y competitividad de los distintos actores económicos.

Brindar soluciones en la situación tan compleja que vive la Isla, con carencias materiales, falta de combustibles, con un bloqueo que persigue las transacciones financieras, con un endeudamiento externo elevado, por ende sin créditos internacionales nuevos, y sin pertenecer a ningún organismo multilateral financiero robusto, es más que imposible si no cambian las reglas del juego de satanizar el mercado, y es hora de suprimir la verticalidad de las decisiones y de modificar el modelo económico vigente.


Trabajo actualizado en base al publicado en Horizonte Cubano

[1] Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, Asamblea Nacional del Poder Popular, 22 diciembre de 2023.

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Comentario sobre el artículo de Omar Everleny sobre el mercado cambiario en Cuba

Fidel Vascós González, 2024-04-15

Everleny:

Estimulado por tu artículo, he redactado el comentario siguiente. Para coadyuvar a la solución del mercado cambiario en Cuba hay que modificar algunas concepciones sobre la organización y funcionamiento de las finanzas del país. Actualmente existe el criterio bastante generalizado que todas las divisas que ingresen al territorio nacional deben concentrarse en manos del Estado, específicamente en el Banco Central de Cuba (BCC), y que esta entidad otorgue las divisas a las empresas y entidades económicas estatales y no estatales según las indicaciones puntuales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEP)  y depositando los montos de divisas asignados por el MEP en las cuentas que las empresas tengan en los bancos comerciales. Sobre esta base, se concibe que el Estado administre centralmente las finanzas del país. De esta concepción se desprende que las transacciones en divisas que se realicen por fuera de este mecanismo centralizador y, aún peor, fuera de los bancos comerciales, son ilegales y perniciosas para la economía nacional y, por tanto, deben ser perseguidas y eliminadas. En mi opinión, éste es el verdadero objetivo no declarado de la Resolución 111 del 2 de agosto de 2023 del BCC el cual consiste en obligar a las entidades no estatales a depositar todo su efectivo en los bancos para impedir las libres transacciones económicas y financieras en divisas y CUP que están teniendo lugar entre ellas y controlarlas administrativamente. Este objetivo interventor ya se logra actualmente con las entidades que tienen sus cuentas en los bancos pues, aunque posean divisas depositadas de su propiedad no pueden usarlas en sus transacciones si no tienen la autorización del BCC plasmada en los llamados Certificados de Liquidez (CL). Este mecanismo promueve que las empresas busquen y se intercambien CL y no divisas directamente, aunque el CL tiene que estar respaldado por las divisas que posea la entidad en cuestión y que no puede usar libremente. Considero que el basamento conceptual de la Resolución 111 del BCC es el rechazo al mercado como regulador de la economía, a sus leyes objetivas y a sus categorías. La solución que concibo para una organización y funcionamiento de las finanzas que promueva el aumento y la eficiencia de la producción de bienes y prestación de servicios se basa en que las divisas ingresadas al país por las diferentes vías no tengan que estar todas necesariamente centralizadas en el BCC. Las divisas que tenga el BCC para sus operaciones serían solamente las reservas internacionales y las que resulten del procedimiento de encaje dispuesto para los bancos comerciales en determinados momentos. Las divisas que obtengan las entidades estatales y no estatales deben permanecer en sus cuentas para que puedan utilizarlas libremente. Es conocido que los depositantes no acuden masivamente a los bancos a extraer todo su depósito, salvo en momentos de pánico bancario. Mundialmente se ha calculado que solo el 15-20% del monto de los depósitos es suficiente para mantener el flujo normal de divisas que extraen las entidades. El 80-85% restante queda en manos del banco (que también es una empresa) para otorgar créditos, comprar bonos del Estado, cumplir el monto del encaje dispuesto por el BCC y otros objetivos. Por su parte, el presupuesto del Estado se nutre de divisas y CUP mediante el sistema tributario.


En el momento actual considero que no se debe definir como ilegal y pernicioso el movimiento cambiario que realizan las entidades fuera de los bancos, los cuales no deben ser ni perseguidos ni sancionados. Para que el Estado influya positivamente en la economía y en la gestión de las entidades estatales y no estatales debe utilizar las propias reglas del mercado creando un entorno facilitador para el aumento de la producción y de la oferta en el mercado, dejando en libertad de actuación a las empresas en su gestión. Puede, por ejemplo, reducir aranceles para incrementar la importación de productos seleccionados, disponer tasas de interés atractivas para los depósitos, otorgar facilidades a créditos que soliciten las entidades siempre que éstas tengan sus activos financieros en cuentas en el banco donde solicita el crédito, etc. Lo ideal es que las entidades vendan sus divisas al banco recibiendo CUP y se las compren con CUP cuando las necesiten, en ambos casos a la tasa de cambio vigente ese día. En mi opinión, este objetivo no se puede lograr de inmediato por falta de divisas en los bancos. Mientras ello no ocurra, concibo que las entidades puedan tener cuentas bancarias en divisas y en CUP a su libre disposición. Al respecto, el Estado aplicaría medidas administrativas de control solo en casos excepcionales. Para aplicar la concepción sobre las finanzas aquí descritas, se requiere establecer un sistema de planificación económica diferente al actual. Hoy este sistema es muy centralizado y funciona sobre la base de órdenes administrativas verticales de arriba abajo en el cual las entidades no tienen la necesaria autonomía en su gestión. Hay que cambiarlo por un sistema de relaciones horizontales entre las empresas de manera que ellas mismas determinen sus clientes y suministradores, dentro o fuera del territorio nacional, y establezcan con ellos contratos mutuamente ventajosos sin la intervención de terceros. 

Para alcanzar los objetivos aquí propuestos se deben tomar decisiones en otros ámbitos, lo que necesitaría elaborar un programa de medidas integral dentro de un cronograma de antecedentes y consecuentes, debatido y aprobado mediante consulta popular. Confío que esta propuesta eliminaría muchos de los problemas económicos y financiero que hoy sufrimos, aunque surgirán otras dificultades que deben estar bajo permanente observación con vistas a preverlas, detectarlas y superarlas a la brevedad. Es una tarea de gran envergadura cuyo diseño y aplicación llevará tiempo por lo que no se debe continuar posponiendo.  A su vez, comprendo que hay urgencia por introducir ciertas medidas de inmediato que no pueden esperar a la completa elaboración de un programa integral. Considero que, en el corto plazo, el primer objetivo a lograr consiste en incrementar la oferta en el mercado minorista y multiplicar las entidades económicas participantes para desarrollar una leal competencia entre ellas lo que conduciría a reducir la tasa de inflación a límites aceptables. También, se debe incrementar el salario mínimo, las jubilaciones y pensiones al ritmo de la tasa de inflación. 

Un abrazo

Fidel Vascós