miércoles, 19 de febrero de 2025

Lezama, la aprehensión y el fogonazo

 Por Yeilén Delgado Calvo

«José Lezama Lima ha sido un reto para mí desde la temprana juventud, cuando a los 20 años leí Paradiso, enredado en su magia tan difícil para tal edad. Conocí al maestro en su casa de Trocadero, en el año 1972, acompañado por mis colegas en la Universidad de La Habana, Jesús Barquet y Heriberto Pagés.

«El desciframiento de su compleja obra me ha costado muchas décadas de lectura incansable, análisis, estudios de bibliografía pasiva, referencias constantes, al grado de que Lezama se convirtió en una suerte de acompañante en mi vida, alejado yo en mis escrituras de su estilo, pero no de su influencia».

Virgilio López Lemus (Sancti Spíritus, 1946) ha sumado –a la alegría de que se le dedicase la 33 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana–, el Premio Alejo Carpentier 2025, en el género de ensayo. Sobre El archipiélago Lezama. El ensayo dionisíaco de José Lezama Lima, accedió gentilmente a conversar con Granma.

Es este el segundo tomo sobre su estudio global de la obra del gran poeta cubano; con el anterior, Obertura para Oppiano. La narrativa y la poesía de José Lezama Lima obtuvo el Premio Uneac de Ensayo de 2020 y el Premio de la Crítica de 2023. Ahora se trata de un estudio de toda la labor ensayística y crítica de Lezama, la parte de su trabajo menos abordada por la investigación literaria.

Interrogado sobre la complejidad de este autor, y sobre posibles claves para abordarlo, afirma: «Impone una lectura sistemática y conocedora, una inmersión, para nada fácil. Si se desea un gran goce estético, Lezama abre sus páginas escritas a una aprehensión fabulosa, más que a la simple contradicción entre el entiendo/no lo entiendo.

«Creo que existen “poetas de poetas”, y Lezama es uno de ellos. Como él decía, hay el día y la noche, claridad y oscuridad; hay el texto para ser asimilado por la entera comprensión y lo hay para ganar esa asimilación por medio de la aprehensión y el fogonazo de lo misterioso.

«A los jóvenes lectores que ya han incursionado con respeto en tan magna obra, les diría que mejor comiencen por los ensayos, pero hay que acumular lecturas de fuentes para lograr asimilar a Lezama con la dignidad que su magnitud artística merece». 

Virgilio cree que Lezama es una asignatura de por vida, «un jardín en espera de nuevos cultivos», a quien le corresponde «el sitial más alto en la cadena literaria», junto a Martí y a Cervantes. «Allí al lado de Vallejo y de Neruda y de Antonio Machado y de Quevedo. A la vera de Carpentier y de García Márquez y de Octavio Paz y de Borges, y Juan Rulfo...».

Y a la par de otros muchos grandes nombres, nos lo presenta «escuchando un buen danzón mientras se fuma un tabaco en la eternidad, sentado al lado de los ángeles. Abrazado para siempre a Oppiano Licario, que fue su propio Cide Hamete Benengueli. Nunca molestado por el Ángel de la Jiribilla, que más bien le hará cuentos fabulosos sobre la Cuba de hoy y de mañana».

https://www.granma.cu/cultura/2025-02-18/lezama-la-aprehension-y-el-fogonazo-18-02-2025-21-02-02

lunes, 17 de febrero de 2025

Francisco López Sacha: Soñar el cine

 Por Juan Antonio García Borrero

La cultura cubana recibe otro duro golpe: ha muerto este domingo en La Habana, víctima de un cáncer pulmonar, Francisco López Sacha, uno de los grandes narradores que ha tenido la literatura cubana, un orador de valía y un agudísimo polemista. Estaba a punto de cumplir los 75 años.

Quiso la casualidad que justo un día antes de venir a Estados Unidos, en el mes de noviembre del año pasado, me encontrara con él en Camagüey. Y tuvimos la oportunidad de conversar también ampliamente sobre el libro El cuerpo audiovisual de la nación cubana, que supe allí lo había estado leyendo. Agradecí conocer sus puntos de vista, y creo que también agradeció escuchar mis argumentos. Con Sacha siempre vi cumplido el paradigma de debate que tanto me gustaría ver naturalizado en la nación cubana: un debate donde no importen las diferencias que anulan, sino la voluntad de encontrar un punto de vista superior.

También esta vez le recordé una anécdota que mucho le hacía reír. Es que a Sacha lo convertí en uno de los personajes que aparece en una novela policíaca que alguna vez perpetré, aunque he tratado de conservar a buen resguardo.

Y es que la primera vez que vi en persona a Sacha, lo que me impresionó (además de su encendido verbo) era la velocidad con que prendía los cigarros mientras hablaba y lanzaba las colillas con total despreocupación a través de la ventana que daba a la calle en el lugar que estábamos.

Entonces nació aquel capítulo que titulé “La colilla”, donde el personaje principal (un policía abrumado por el nuevo caso de asesinato que le habían encargado), pasa justo frente a esa ventana en el preciso momento en que Sacha lanza el cigarro encendido, y este se introduce por la espalda del pobre hombre, como si hubiese sido Stephen Curry el autor del más espectacular triple, provocando de inmediato un caos que deja al agente de la autoridad prácticamente sin ropa casi frente al tribunal donde eran juzgados los mismos que él apresaba.

Recuerdo que en aquellos años le entregué una copia mecanografiada del capítulo. Y una y otra vez le pedía me disculpara el atrevimiento, pero es que para mí no tenía gracia la historia si no se combinaba la ficción con la realidad. Por suerte, Sacha no solo soltó la carcajada, sino que hizo sugerencias críticas para mejorar la historia.

El legado de Francisco López Sacha está allí. Y también tiene su página en la ENDAC, porque Ediciones ICAIC le publicó Prisionero del rock and roll, en 2017, y como le expliqué en nuestro encuentro último del pasado noviembre, para mí el cuerpo audiovisual de la nación no lo conforman solo las películas, sino también esos libros que nos hacen soñar el cine.

Sacha nació en Manzanillo, antigua provincia de Oriente, el 22 de febrero de 1950. Narrador, ensayista y profesor de Pensamiento Teatral en el Instituto Superior de Arte de La Habana, y de la especialidad de Guión en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), en San Antonio de los Baños. Ha publicado El cumpleaños del fuego (novela, 1986, 1990), La división de las aguas (cuento, 1987), Descubrimiento del azul (cuento, 1987), Análisis de la ternura (cuento, 1988), Variaciones al arte de la fuga (cuento, 2011). En 2000 obtuvo el Premio Juan Rulfo con “Escuchando a Little Richard” y en 2002 el Premio Alejo Carpentier con Dorado mundo. Entre sus libros de ensayo, figuran Pastel flameante (2007) y Ensayo en clave de sol (México, 2013).

https://www.cafefuerte.com/culturales/francisco-lopez-sacha-sonar-el-cine/

domingo, 16 de febrero de 2025

Por la vida

Lo absurdo y sin razón sería
no saber qué hacer con nuestras alegrías,
y apretarlas en la mano
y seguir andando con ellas
por la vida.

Lo torpe y criminal sería
dar la espalda a los que luchan cada día,
no tenderles nuestra mano
y seguir encerrados con ella
por la vida.

Yo sólo te diré sobre las cosas de esta hora
cómo es que siente aquí la inmensa mayoría.
Si somos igual que tú
y tú no puedes ser feliz,
¿de qué nos valen todas nuestras alegrías?

Lo absurdo y criminal sería
no ayudarte con más fuerza cada día,
no ponerse de tu lado
ni luchar aquí contigo
por la vida.

Noel Nicola Reyes

viernes, 14 de febrero de 2025

Amol pa toelmundo, carajo!!!

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jueves, 13 de febrero de 2025

La vida no vale nada

La vida no vale nada 
si no es para perecer
porque otros puedan tener 
lo que uno disfruta y ama.

La vida no vale nada 
si yo me quedo sentado,
después que he visto y soñado 
que en todas partes me llaman.

La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí, cantando, 
cual si no pasara nada.

La vida no vale nada 
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar 
mi corazón que se apaga.

La vida no vale nada 
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino 
y prepara otra celada.

La vida no vale nada 
si se sorprende a otro hermano
cuando supe de antemano 
lo que se le preparaba.

La vida no vale nada 
si cuatro caen por minuto
y, al final, por el abuso 
se decide la jornada.

La vida no vale nada 
si tengo que posponer
otro minuto de ser 
y morirme en una cama.

La vida no vale nada 
si, en fin, lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera 
lo que tengo y que me ampara.

Y por eso para mí
la vida no vale nada.

                       
                           Pablo Milanés Arias

miércoles, 12 de febrero de 2025

Eduardo Sosa


 Silvio, mira la foto que acabo de encontrar, que no recordaba haber tomado. Eduardo Sosa dándote en el Centro Pablo su disco, donde tú
cantas con él su canción Era miel. Enero de 2008.
Del carajo, hermano. Abrazo inmenso. Se te quiere.

Kaloián 

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AMIGOS QUE SE ME VAN
“Cuando un amigo se va”
cantaba Alberto Cortés.
Y ahora soy yo: cada mes
un nuevo amigo no está.
No sé qué puedo hacer ya.
En mi terruño, tan mío,
tan de palmera y bohío,
otro amigo se me ha muerto.
Y tiene razón Alberto:
“Queda un espacio vacío”.

Se me están muriendo amigos:
Paquita, Ireno, Oliver.
Trozos del mejor ayer.
De mis sonrisas, testigos.
Voy desanudando ombligos
como un triste cirujano.
No sé qué hacer con la mano
con la que antes saludaba.
Ya nada está donde estaba.
Quiero ser feliz en vano.

Se me está muriendo gente
que debería estar viva.
Gente buena. Creativa.
Sensible e inteligente.
Sigfredo Ariel (de repente).
David Lenker (sin aviso).
Diana Lío (sin permiso).
Pompillo (sin anunciarlo).
Y yo no puedo evitarlo:
tiro el corazón al piso.

Es como si se cerrase
un capítulo, una etapa.
Como si de un viejo mapa
más de un país se borrase.
Es como si me faltase
aire para respirar.
Ya no están. No van a estar.
Es más gris cada mañana.
La Habana es menos Habana.
Lagrimales con pleamar.

Y ahora Eduardo Sosa, el Gordo,
el guajiro, el trovador.
Muerte, para, por favor.
Silencio, basta, hazte el sordo.
Eduardo Sosa va a bordo
del último vuelo. Adiós.
Escenarios y platós
visten de negros crespones.
Pero quedan tus canciones.
Y tu sonrisa. Y tu voz.

Se van amigos, a diario.
Algunos sin despedirse.
¿Así será siempre? ¿Irse?,
¿bajarse del escenario
dejando este innecesario
sabor a muerte detrás?
Es la edad. Tiempo a compás.
Cuerpo bajando peldaños.
Es la vida. Son los años.
Juventud, descansa en paz.

Alexis Díaz Pimienta
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LA PATRIA LE ENTRÓ CON SINDO GARAY*
Por Jorge Fuentes

Si bien casi todos los trovadores cubanos participan o han participado, de actos públicos y fiestas revolucionarias, Sosa era el que más se parecía a los que surgieron en los años 60 y luego fundaron el Movimiento de la Nueva Trova. Como venía de Oriente, era grande su conocimiento de la Trova tradicional que allí tiene su espacio y su corazón. No dejó nunca de cantarla. En eso se parecía a su coterráneo "Chispa", a quien se recuerda poco y del que tengo, clavado en mi memoria, aquel verso: "tomeguín del cantar del tiempo, cántaro azul". Se parecía, porque como dice la gente ahora, "no se creía cosas", teniendo sin embargo un timbre privilegiado y una afinación admirable. Tocaba la guitarra tan bien, como que cubría las necesidades de su canto y soltaba sus dos manos, con naturalidad ejemplar, cuando acompañaba a otros. Sosa, como los trovadores de los sesenta, o con ellos, había descubierto el deber de cantar. Eso viene de muy lejos, del juglar y la canción trovadoresca. Era un hombre de tradición y en Cuba la tradición siempre ha hecho grandes a los artistas que la salvan. La patria le entró con Sindo Garay y todos aquellos que le pusieron música a este país, en medio de nuestras luchas por la libertad. Es por estas y muchas otras razones que Eduardo Sosa, ha tenido todos estos días al país expectante. Es por eso que la noticia rotunda ha puesto a llorar a un pueblo. Ha muerto el trovador que cantaba en las esquinas y en las plazas. En las casas de los amigos y los grandes teatros, a la patria y las mujeres hermosas que también son la patria. No lo volveremos a ver, pero su voz seguirá cantando. Y acaso vuelva.

*A Eduardo Sosa en el día de su muerte.

lunes, 10 de febrero de 2025

Guajira guantanamera

Por Tatiana Coll 

La base naval de Guantánamo, tiene 117.6 kilómetros cuadrados. Esta enclavada ilegalmente en pleno territorio de la República de Cuba desde hace 123 años, que se cumplen este 23 de febrero. Es parte del municipio de Caimanera, de la provincia de Guantánamo. Está rodeada por un murofrontera de tres metros de ancho de cactus plantados allí por la revolución desde 1960, como parte de la necesaria protección para la población y los puntos de vigilancia que se establecieron. Los estadunidenses colocaron miles de minas y ahora aparatos de tecnología variada para detectar cualquier movimiento. Desde la base han sido constantes las provocaciones que buscan encender una chispa que permita la intervención directa de sus tropas. Han llegado a balear y asesinar; han lanzado, literalmente, bolsas de mierda; han colocado mujeres desnudas; transmiten con imponente volumen y capacidad todo tipo de mensajes, etcétera. La base no tenía ni agua potable, ni electricidad, les ha costado millones sostenerla, pero su soberbia es siempre mayor. 

Su historia representa, como pocas cosas, la imagen de las intervenciones falaces y cínicas realizadas por EU con el fin de dominar y colonizar toda América. Es la primera base naval que lograron implantar en el Caribe, mediante su intervención en la guerra cubano-hispano-estadunidense que se desarrollaba por la independencia de Cuba desde 1895. José Martí con su infalible visión había comprendido que de torcerse la guerra independentista el águila imperial podría caer con enorme fuerza sobre nuestra América. Se torció irremediablemente cuando los codiciosos enviados del presidente McKinley lograron hacer estallar un barco de EU en la bahía de La Habana, lo cual los “obligó” a declarar la guerra a España. Era el momento preciso: los cubanos casi habían ganado la guerra. Sus tropas desembarcaron sin autorización del gobierno en armas y colocaron las banderas de las franjas y estrellas sobre Santiago de Cuba.

Para la firma del Tratado de París, ni siquiera permitieron que los cubanos estuvieran presentes, España entregó a EU, Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas Guam. Fue el inicio también de la neocolonización financiera por las oligarquías yanquis: se inauguraba el primer ciclo de dominación imperialista. La Enmienda Platt, votada en el Congreso de EU, como un apéndice a la de Cuba, se impuso mediante un chantaje después de dos años de ocupación militar. Allí se establecía que EU tenía el derecho de intervenir para “el mantenimiento de un gobierno adecuado”, así como la arbitraria pretensión de jurisdicción de EU sobre la bahía de Guantánamo y el control sobre el comercio exterior. Siguieron la creación del canal Panamá y del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, las intervenciones en Haití, Nicaragua y Dominicana.

La vergonzosa enmienda fue echada abajo por la precursora revolución cubana de 1930, encabezada por Antonio Guiteras, cayó estrepitosamente como una estatua del águila imperial colocada sobre un pedestal en el malecón habanero, hace 92 años. Pero apareció el sargento Batista al rescate y mediante un golpe de Estado en 1934, restauró el dominio sobre Guantánamo a cambio de lo que creía un jugoso negocio: una renta de 4 mil 85 dólares-oro.

La segunda caída estrepitosa de esta ilegal apropiación de suelo cubano podría haberse dado como parte de la necesaria negociación entre Cuba y EU para terminar la Crisis de Octubre de 1962, en torno a los famosos cohetes nucleares defensivos que la URSS accedió a colocar en Cuba mediante un tratado militar, frente a una muy posible nueva invasión estadunidense. El primer punto a negociar era precisamente la devolución de la bahía de Guantánamo, sin embargo, Kruschov no consideró necesaria la participación cubana en la negociación. El pueblo de Cuba salió a las calles a gritar: “¡Nikita mariquita, lo que se da no se quita!” Han pasado 63 años y esta ha sido una más de las infamias sostenidas sin respiro hacia Cuba.

George Bush desató en 2001 una guerra devastadora en Medio Oriente contra Afganistán, Irak y Libia, porque Dios estaba de su parte. El gobierno de Cuba declaró a la llegada de centenares de presos a la base, que ello representaba una afrenta más realizada en la “ocupación ilegal de parte del suelo cubano y la privación arbitraria de la jurisdicción sobre el territorio nacional”. De nuevo, la carencia total de ética es la marca del gobierno de Trump, quien ahora pretende hacer lo mismo con migrantes latinoamericanos.

Desde los años 30 se conoció la voz de Joseíto Fernández que compuso la Guantanamera, con su pegajosa y cadenciosa melodía. Guantanamera, guajira guantanamera sonó también con la voz estadunidense de Pete Seeger, el de las brigadas internacionales en España, y de Joan Baez por EU. Todos la hemos cantado y nos contagia. Los versos sencillos de Martí, su verso de un verde claro y de un carmín encendido nos dicen que el pueblo de Cuba sigue echando su suerte con los pobres de la Tierra. Guantanamera…

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/10/opinion/guajira-guantanamera-6210

Ultraderecha: ¿qué occidente?

Editorial del diario La Jornada (México)

El partido neofranquista Vox fue anfitrión en la reunión de los dirigentes del bloque de formaciones ultraderechistas más grande de la Unión Europea, los Patriotas por Europa. Al encuentro realizado en Madrid acudieron representantes de Austria, Alemania, Portugal, Italia, Francia, Países Bajos, República Checa, Hungría, Estonia y Grecia, quienes en muchos casos pertenecen a los partidos de mayor crecimiento en preferencias electorales en sus respectivos países. Patriotas es una agrupación tan extrema que acoge en sus filas a Alternativa para Alemania (AfD), el partido neonazi del que la mayoría de los políticos trata de desmarcarse oficialmente aunque comulgue con sus ideas. 

Miembros destacados de la ultraderecha del Viejo Continente como la primera ministra italiana Giorgia Meloni no estuvieron en la cita, pues sus formaciones adhieren a Conservadores y Reformistas Europeos o a Europa de las Naciones Soberanas, las otras dos grandes coaliciones de ultraderecha que, en conjunto con Patriotas, disponen de más representantes en el Europarlamento que cualquier otro grupo.

Además de repetir sus consignas xenófobas y racistas, los oradores hicieron del evento un culto al presidente estadunidense Donald Trump, en quien ven un guía ideológico, un modelo de éxito político, y en quien depositan su esperanza de tomar o perpetuarse en el poder. De hecho, la cumbre fue bautizada Hagamos Europa grande otra vez en obvio homenaje al lema chovinista del magnate, y durante todo el encuentro se ensalzó su figura. En esta identificación se delata la primera contradicción de los participantes, quienes ensalzan el patrioterismo y hablan de engrandecer a Europa mientras se ponen a sí mismos, a sus partidos y sus países al servicio de un personaje que no ha desperdiciado ocasión para mostrar su desprecio por la Unión Europea, así como su completa ignorancia de la historia y la cultura del bloque.

Cabe suponer que la simpatía surja del desconocimiento compartido de la historia europea. Sólo de este modo se explica que Santiago Abascal, Marine Le Pen, Matteo Salvini, Viktor Orbán, Geert Wilders, Petr Macinka y sus correligionarios se jacten de encarnar a Occidente cuando todo su programa trata de revertir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la cual se condensan los valores de la mejor versión de Occidente, la que supo extraer lecciones de su tumultuoso pasado y darse principios que evitaran nuevos horrores. Asimismo, tienen en común con el trumpismo el uso –y abuso– del cristianismo como signo identitario al mismo tiempo que dan la espalda a todas las enseñanzas de Cristo en su trato a los migrantes y a los grupos vulnerables. Su distorsión inquisitorial e intolerante del cristianismo cristaliza en el inquietante llamado a la Reconquista, es decir, a la expulsión de las fronteras europeas de todos los musulmanes, tal como hicieron los Reyes Católicos hace más de 500 años.

En esta misma visión de su labor como una redición fársica de las Cruzadas se inscriben sus esfuerzos por extender su ideario a América Latina, cuyas derechas se caracterizan por un profundo complejo de inferioridad que las lleva a renegar de la herencia indígena y a buscar hasta extremos patéticos la aprobación de las viejas metrópolis coloniales. Los intercambios entre los ultraderechistas europeos y sus pares latinoamericanos son un espectáculo grotesco en el que colonizadores nostálgicos coinciden con individuos que desean ver a sus naciones colonizadas. Este fenómeno es ejemplificado por Javier Milei, quien recibe aplausos cada vez que viaja a Europa a Estados Unidos por ofrecer Argentina al mejor postor y nominarse como adalid de los grandes capitales, así como por otros dirigentes menos pintorescos pero igualmente nocivos para sus países. La buena sintonía de los líderes golpistas venezolanos con la ultraderecha es otra muestra de las fuerzas a las que se enfrenta Venezuela en su determinación por defender su soberanía y sus recursos naturales.

A uno y otro lado del Atlántico, los pueblos han de responder con democracia, solidaridad y una reivindicación del humanismo secular a quienes pretenden que el futuro sea dominado por los discursos de odio, el cultivo del miedo como herramienta de manipulación y el colonialismo impulsado por prejuicios racistas.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/09/editorial/ultraderecha-que-occidente-2484

domingo, 9 de febrero de 2025

Vigilia por Eduardo Sosa. “Compay, a mí dime trovador”

Por Kaloian Santos

El día 4 de febrero llegó la noticia de que el trovador Eduardo Sosa, con solo 52 años, había sufrido un accidente cerebrovascular y estaba ingresado en el Hospital General Docente Dr. Agostinho Neto, en Guantánamo. Desde entonces, varias veces al día, se difunden informes sobre su salud. Nos sacuden siempre unas palabras que se repiten: “pronóstico reservado”. 

foto: Kaloian
En las redes sociales, sus amigos, músicos, artistas, y mucha gente que lo quiere y desea verlo regresar recuperado de su condición actual, llevamos días haciendo una vigilia para la que nadie se ha puesto de acuerdo, pero que está resultando una transfusión a borbotones de mensajes de amor y buenos augurios desde muchas latitudes.

Sin planificación, de forma espontánea está naciendo un canto prolongado para espantar la tristeza en medio de la incertidumbre. Así como muchos nos aferramos alguna vez a sus canciones, a sus versos, a su potente voz como refugio y resguardo, ahora enviamos un clamor colectivo para que llegue hasta esa sala de cuidados intensivos donde Eduardo se aferra a la vida.

Mi vigilia me tiene con un ojo constante en el celular, pendiente de los partes médicos diarios, de su familia, de los amigos cercanos que compartimos esta zozobra. 

Entre tanto, reviso con nostalgia aquellos rollos fotográficos de hace más de veinte años, donde en algunos fotogramas habita Sosa con su guitarra. 

Al mismo tiempo, exploro imágenes más recientes, almacenadas en gigabytes, guardadas en un disco duro o en la memoria de mi teléfono. 

Y a medida que emergen las imágenes, los recuerdos se agolpan. Rememoro y entrelazo conciertos, descargas, conversaciones y fotografías mientras, en aleatorio, de fondo, suenan sus canciones.

El primer encuentro

“Compay, a mí dime trovador. Yo soy un trovador”, me dijo con una sonrisa
cómplice y una dosis de guapería luego de que lo llamara cuatro o cinco veces cantautor como sinónimo de trovador.

Eso fue hace como veinte años, en nuestro primer encuentro. No se me olvida jamás. Comprendí que con Sosa hay que ir de frente, sin medias tintas. 

Y tenía razón. Un trovador no es solo alguien que hace canciones y las canta. Los trovadores de hoy vienen de una tradición mucho más larga en el tiempo, y tienen una manera muy suya de vivir la vida y el arte. El trovador propone, intenta no hacer concesiones para gustar, sino para hacer sentir y pensar. 

Hay en Eduardo Sosa esa coherencia del trovador, que va desde Pepe Sánchez, y se centra en que la trova, definitivamente, es una sola. Los contextos cambian, mientras que los temas universales —el amor, el desamor y las inconformidades sociales— perduran en las canciones.

El hijo de Hilda

El 18 de abril de 1972, nació Eduardo Sosa Laurencio. Fue en el pueblito montañoso de El Jobo, zona cafetalera del municipio Segundo Frente, en Santiago de Cuba, donde su familia, de raíces mambisas, tenía una finca. Poco después se mudaron para Tumba Siete, un pueblo vecino, donde Eduardo pasó toda su infancia y adolescencia. 

Un salto en el tiempo nos lleva a tres décadas después, en una noche en la que, de forma casual, pernocté en Tumba Siete durante un viaje con amigos por esas geografías. 

Recuerdo claramente que conté a unos lugareños que era amigo de Sosa, y, extrañados, me preguntaron: “¿Quién es?”. Yo respondí: “Eduardo Sosa, el trovador”. Uno de ellos exclamó: “¡Ah, Eduardito, el hijo de Hilda! Es el orgullo del pueblo”. 

Para los de su terruño, Sosa sigue siendo “Eduardito, el hijo de Hilda”, aunque llegara a la gran capital y saliera en la televisión, lo paren en la calle para pedirle fotos y autógrafos, gire internacionalmente; incluso logró emocionar al mismísimo Fito Páez con su versión de “Un vestido y un amor”. 

Su pueblo se vanagloria con justeza de tenerlo como representante. Y el trovador está orgulloso de su patria chica de Tumba Siete y de ser “Eduardito, el hijo de Hilda”. 

La primera canción que recuerda haber escuchado, cuando tenía 4 o 5 años y no levantaba ni un metro del suelo, es “Veinte años”, de María Teresa Vera y Guillermina Aramburu. Se la escuchaba a su abuela Elena, que estaba todo el día tarareándola. Era su preferida.

Para Elena, que le sembró la semillita de la música, Sosa compuso “Mañanita de Montaña”:

Mañanita de montaña

Y mi abuela que cantaba

Para endulzarme el café.

El olor de una guayaba

Y un susto de guardarraya

Cuando el primer amor se fue.

El rocío haciendo magia

Lucecitas que nunca olvidé

Mi arroyito de piratas

Que en susurro me contaba

De sus duelos con el mar

Él que no pudo llegar

Pero soñaba.

La guitarra

Su abuela y su madre fueron quienes le regalaron su primera guitarra. Tenía entonces 14 o 15 años y estaba becado en una secundaria en la que, además, alguien le prestó el libro Que levante la mano la guitarra, donde los poetas Luis Rogelio Nogueras y Víctor Casaus entrevistan extensamente a Silvio Rodríguez, e incluyen algunas letras de sus canciones. 

A partir de ahí cuentan que, mientras en los parajes de Tumba Siete resonaban en la radio las melodías de Juan Gabriel, Los Pasteles Verdes, José José, Julio Iglesias o Nino Bravo, un guajirito entonaba las canciones de Silvio y recitaba a César Vallejo. 

De esa escuela aprovechaba cualquier oportunidad para escaparse a la ciudad. Siempre ideaba un plan, como desatornillar con un bisturí los diminutos tornillos de las patas de sus espejuelos para que parecieran rotos. 

Con esa excusa, le permitían un pase para ir a arreglarlos en una óptica del centro y luego, bajando en Plaza de Marte, recomponía sus lentes y corría feliz hasta la Casa de la Trova de Santiago de Cuba, donde pasaba horas escuchando a los viejos trovadores. 

Ingresó al Instituto Superior Pedagógico Frank País, donde estudió Licenciatura en Educación Musical. En los festivales de aficionados de la FEU compartió sus primeras canciones. Eran los duros años del Período Especial. En esos escenarios conoció a Ernesto Rodríguez y formaron el dúo Postrova. ¡Nació la leyenda! 

Postrova

Fueron cinco años de intensas vivencias y de consolidar una sonoridad profundamente identitaria. Viajaron a La Habana, durmieron en casas de amigos e incluso en la terminal, y tocaron en cada rincón donde se les brindó una oportunidad. Siempre provocaban comentarios y admiración. 

Llegaron a ser apadrinados por el mismísimo José Luis Cortés “El Tosco” y consiguieron presentarse en espacios impensados para dos trovadores como el de la Casa de la Música, en tiempos en que la salsa estaba en pleno apogeo.

También aparecieron en la pantalla grande, en la película Las profecías de Amanda, interpretando una versión de “Nosotros” ante Daisy Granados. 

En medio de toda esa secuencia, llegó un contrato y firmaron con una multinacional discográfica. Grabaron su primer disco, con muy buena recepción y críticas. Hoy es una especie de disco de culto. En él está, entre otros temas, “Santiaguera dime que sí”, una versión fuera de serie de “Son de la Loma” y “Texto a Martí”, la musicalización de las dos primeras estrofas del poema XLVI de los Versos sencillos. Este tema, además, se convertiría luego en un clásico de la carrera en solitario Eduardo Sosa.

Cruzaron el Atlántico, aterrizaron en España y grabaron otro disco; contaron con la colaboración de Ana Belén en “La Cleptómana”. Pero nunca vio la luz esa placa. Finalmente, el dúo se separó. Los caminos de Eduardo y Ernesto se bifurcaron.

Llegaron y se fueron los 30’s

A principios de este siglo, cuando Sosa perfilaba su carrera en solitario y circulaban sus canciones —sobre todo un disco titulado Pasado los treinta,grabado en un concierto en vivo en el Centro Pablo de la Torriente Brau, en el espacio “A Guitarra Limpia”— me dio la entrevista de la que hablo en el inicio de este texto-vigilia.

Yo era entonces estudiante de Periodismo en proceso de adentrarme en el mundo de la fotografía. Me cautivó el trovador y su obra. Particularmente, la canción que da nombre al disco. 

El tema se convirtió en un espejo donde mirarme a futuro: en sus versos encontraba una postura ante la vida: una declaración de principios.

Pasado los treinta sopla igual el viento

Y creo que aún es tiempo de desafiar al reloj

De descubrir misterios, de tener alguno de ellos

De no perder el centro y mejorar lo que pasó.

Pasado los treinta mi alma quiere andar

sin mirar a los lados ni sentir ningún temor

Iluso yo que tanto me lo advierto, iluso yo.

Pasado los treinta sigue la inconformidad taladrando

y me empeño cada día en comenzar

Las calles más estrechas llaman mucho la atención

más cerca de las paredes desafío aún mayor.

Pasado los treinta prefiero no encontrar

mejor es ir tallando paso a paso la razón

lo negro, lo blanco ya tuvieron su momento

y hay mucho más color.

Y sueño tanto y duermo menos

que hace un tiempo atrás me nacen alas en tu cielo

le doy cartas a dios siempre y cuando mis dos manos también decidan en el juego

abro igual los brazos, la muerte sé que espera un día enamorarme.

No hay remedio y mientras tanto

Voy respirando la impaciencia de lo que vendrá

planeando hallarte en cada tregua del camino

izando velas aunque sople algún mal viento

Para quedarme aquí en mi nido

pasado los treinta, creo en la diferencia

y sólo en el amor me fío.

Pasado los treinta ya la pena y la desilusión ya hicieron daño

y más de un trato conmigo

me enseñaron a caminar sin bastón

me dejaron duendes fantasmas y algún amigo.

Pero mal o bien ya no temo a arriesgar

y sé que un buen motivo atrae siempre el rumor

Desvisto ahora mis planes cuando salen a volar

y sigo evitando el desamor.

Un torrente de voz

El algoritmo de Spotify no comprende por qué únicamente selecciono en estos días los discos de Eduardo Sosa para escuchar y, entre ellos, pongo una y otra vez “Pasado los treinta”. Me emociona como la primera vez que la escuché. 

Incluso ahora que yo paso de los 40 y que el propio Eduardo conquistó los cincuenta y más; y que desde aquella entrevista de hace más de veinte años comenzamos a ser cercanos y a compartir un círculo de amigos y afectos.

Esa canción, en su torrente de voz, donde asciende en el medio, justo ahí donde dice “me nacen alas en tu cielo”, me sigue protegiendo: “Solo en el amor me fío”.

Nagüe, buen día

Él se ríe siempre cuando yo le pido que cante una y otra vez esa canción. “Compay, que ya pasé hace mucho los treinta”, me dijo en una ocasión. Puedes componer una segunda parte, “Pasados los cincuenta”, le dije, después que, por ejemplo, Rafael y Claudia, sus hijos, llegaron a su universo y se hizo realidad lo anhelado en “Claudia vendrá”, otra de sus más tiernas y sublimes canciones. 

Hace un par de años nos vimos en Buenos Aires. “Nagüe, buen día. Te llamaba porque ya estoy listo; cuando quieras, partimos ‘al infinito y más allá’”, me escribió por WhatsApp. 

Y así, salimos a desandar la ciudad. 

Como en La Habana

Mientras paseábamos por San Telmo, el barrio donde nació Mafalda, nos pusimos al día, conversamos sobre esos afectos que compartimos y nos unen, sobre Cuba, sobre Silvio y Tumba Siete. 

Sosa me hizo sentir, sin siquiera saberlo, como si estuviéramos caminando por la habanera calle 23 en dirección al Malecón, para descargar hasta el amanecer —rones por medio— y ver pasar esas canciones de la vieja trova, con sus historias que Eduardo sabe como nadie. 

Entre risas y recuerdos, los buenos aires parecían mezclarse con la brisa marinera de La Habana, y la ciudad se convertía, por momentos, en ese puente invisible donde los acordes del trovador flotaban entre nosotros. 

Aquí estamos, guajiro “buen corazón”, en esta vigilia que no es más que un latido sostenido, una espera que se llena de memorias y plegarias. Y aunque el desvelo pese, aunque la incertidumbre oprima, seguimos aquí, aferrados a tu voz como ahora mismo tú a la vida, sosteniendo con fe el hilo invisible que nos une a ti.

https://oncubanews.com/canaldigital/galerias/por-el-camino/vigilia-por-eduardo-sosa-compay-a-mi-dime-trovador/#google_vignette

viernes, 7 de febrero de 2025

Emergencia en la República Democrática del Congo

Desde marzo de 2022, olas sucesivas de violencia, acompañadas por un apabullante aumento de las violaciones de los derecho humanos de la población civil, han causado el desplazamiento de 4,6 millones de personas en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.

Los últimos combates en Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, y en las áreas colindantes comenzaron en diciembre de 2024 y escalaron rápidamente, obligando a medio millón de personas a desplazarse en apenas un mes. Asentamientos de personas desplazadas que habían huido de sus hogares por episodios de violencia anteriores también fueron alcanzados por bombas, cobrando la vida de decenas de civiles, incluidos niños y niñas. Muchos se vieron obligados a huir una vez más, sin acceso a alojamiento, alimentos, ni servicios básicos.

El riesgo de que se produzcan más desplazamientos permanece alto, mientras el conflicto y la inseguridad siguen azotando la región. Asimismo, las necesidades de protección también han aumentado porque los ciclos de violencia impiden que las poblaciones desplazadas vuelvan a sus lugares de origen y a sus anteriores oficios; además, se deterioran cada vez más las condiciones en los espacios en los que se han asentado.

Los riesgos más marcados se multiplican y se combinan con las dificultades que ya enfrentaban las personas desplazadas, incluidos un brote de mpox, en 2024, y un pronunciado aumento de la violencia de género de la que son víctimas las mujeres y las niñas en situación de vulnerabilidad. Tan solo en la provincia de Kivu del Norte, se registró un aumento de los casos de violencia de género (de los 20.771 reportados a principios de 2023 a 27.328 en el mismo período de 2024), siendo los casos de violación el 63% de los incidentes.

En toda la República Democrática del Congo crece exponencialmente la necesidad de contar con más ayuda emergencial: son 27 millones las personas que necesitan asistencia humanitaria en 2025. De no solucionarse el conflicto en las provincias del este, la situación humanitaria y de desplazamiento podrá solo agravarse. 

Millones de personas se enfrentan al hambre

La República Democrática del Congo está envuelta en una compleja crisis humanitaria que dura décadas. La situación en el último año se ha deteriorado de forma gravísima debido al aumento del número de combates dentro del país, así como su intensidad.

La crisis ha multiplicado por ocho el nivel de hambre. Se han perdido cosechas enteras, generándose una grave escasez de alimentos. Millones de personas carecen de acceso a agua apta para el consumo y se ven obligadas a beber de fuentes que podrían estar contaminadas.

Más de trece millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgentemente. Cinco millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares para salvar sus vidas, originando la mayor crisis de desplazados de África. 

Reaparición del Ébola

El país también se enfrenta actualmente al segundo brote de ébola más grave del mundo, después de la epidemia de África Occidental de 2015, que se cobró más de 11 000 vidas.

Desde que se detectó este brote en agosto de 2018, el virus se ha propagado de 4 a 19 zonas sanitarias en dos provincias del este de la República Democrática del Congo: Kivu del Norte e Ituri.  Combatir el virus está resultando todo un desafío ya que se ha detectado en zonas de muy difícil acceso debido a la presencia de grupos rebeldes armados.

Aunque el número de casos está descendiendo paulatinamente, el brote sigue constituyendo una importante emergencia sanitaria de alcance internacional. Hasta el momento, se han reportado más de 3 400 casos y más de 2 200 personas han muerto. Mientras, cientos de miles de personas continúan desplazadas debido a la violencia y muchas viven en campos saturados en precarias condiciones.

https://www.acnur.org/mx/emergencias/emergencia-en-republica-democratica-del-congo

https://www.oxfam.org/es/que-hacemos/emergencias/crisis-en-la-republica-democratica-del-congo#