miércoles, 4 de noviembre de 2026

Golpe histórico a Trump: demócratas conquistan el Congreso impulsados por el voto latino y una ola progresista

 David Brooks y Jim Cason

Los demócratas están proyectados para ganar una mayoría decisiva en la Cámara Baja y el control del Senado este martes, un resultado de esta elección intermedia que representa un severo repudio a la agenda, y la persona, del presidente Donald Trump que impondrá límites sobre los últimos dos años de su mandato.

“Este es un mandato para entregar un cambio grande. Esta noche es el inicio del fin de la era de Trump; mañana empezamos construyendo el mundo mejor que seguirá”, declaró el diputado demócrata Greg Casar, presidente del caucus Progresista del Congreso.

La palabra del concurso fue “ola azul” (el color del Partido Demócrata), otros usan “tsunami” o “sismo” para calificar la culminación de la elección intermedia.

Fue una jornada electoral marcada con varios resultados sin precedente: el poderoso gobernador republicano de Texas Greg Abbott fue derrotado por Gina Hinojosa, hija de madre mexicana y padre chicano, ahora será la primera latina en ser gobernadora de este estado. En California, Xavier Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, será el primer gobernador latino de ese estado en 150 estados. En Nuevo México, Deb Haaland será la primera mujer indígena en ser gobernadora en la historia de Estados Unidos.

En encuestas a boca de urnas, votantes expresaron que los costos de la vida, ira contra Trump, la corrupción política y la guerra contra Irán estaban entre las principales razones por las cuales rechazaron al partido del presidente. Y eso se manifestó de manera que sorprendió hasta a los republicanos y expertos electorales. Carolina del Norte y Carolina de Sur, bastiones republicanos que Trump ganó por amplios márgenes en su elección presidencial, eligieron nuevos senadores demócratas y, en Florida, una candidata al Senado que se identificó como socialista democrática perdió por solo dos puntos -todos resultados que pocos podrían haber pronosticado solo hace unos meses. El estado conservador de Kansas también eligió a un candidato demócrata y predicador metodista como su próximo senador -algo que no había sucedido desde 1932.

En Carolina del Norte, la doctora pediatra Annie Andrews derrotó a Darline Graham, la seleccionada personalmente por Trump para suceder a su hermano, el ultraconservador y antimexicano Lindsey Graham, quien falleció hace unos meses.

En el estado hasta ahora bajo firme control republicano, James Talarico, ex maestro de primaria, derrotó a Ken Paxton, otro candidato seleccionado por Trump y financiado por el hombre más rico del mundo, Elon Musk. Talarico será el primer senador demócrata de Texas en 30 años.

En Michigan, el ex comisionado de salud pública de Detroit, Abdul El-Sayed, enfrentó una feroz oposición de Trump y la cúpula de su propio partido por su fuerte apoyo a los derechos del pueblo palestino y su oposición a la asistencia estadunidense a Israel. Aunque aún no se había definido esa contienda al cierre de esta edición, ha servido como un epicentro de la batalla entre los viejos mandos políticos del país y una nueva generación de políticos progresistas.

Los triunfos de los demócratas también fueron nutridos por una creciente participación del voto latino, clave en varias de las contiendas en diversos puntos del país. Aquí en Texas, los latinos participaron en números sin precedente en una elección intermedia. En entrevistas en el sur de Texas esta semana, políticos y organizadores locales señalaron que las redadas antimigrantes y el comportamiento cruel de las autoridades federales, junto con los temas del costo de la vida, nutrieron la participación electoral de estas comunidades.

Hasta políticos fieles a Trump como la diputada republicana cubanoestadunidense María Elvira Salazar, quien ganó su reelección por un margen cerrado, advirtió al presidente que sus políticas antimigrantes estaban dañando su apoyo entre los latinos.

No todo fueron buenas noticias para la cúpula demócrata, ya que varios de los candidatos que ganaron esta noche no comparten el consenso del liderazgo centrista de su partido.

“Esto se trata del pueblo contra los milmillonarios”, declaró Talarico, quien ahora es el primer demócrata en ganar una curul en el Senado federal por Texas desde 1988.

Candidatos al Senado en Maine, Michigan y Florida también definieron sus contiendas como luchas contra los milmillonarios y sus intentos de “comprar” esta democracia, algo que no comparte el liderazgo que felizmente acepta donaciones de los ricos. Otros no caracterizaron sus campañas como parte de la batalla entre las cúpulas de los partidos. La consigna oficial del candidato demócrata a la Cámara Baja por Texas, Bobby Pulido, fue “no por el rojo (color del Partido Republicano), no por el azul, sino por tí”.

Confrontado por una alta tasa de desaprobación el año pasado, Trump presionó a Texas y Florida para manipular sus mapas electorales y elegir a otros cinco republicanos más. Pero en ambos estados, esos esfuerzos parecieron fracasar por completo, con casi todas esas curules que habían sido dibujadas para republicanos acabando en manos demócratas esta noche.

Al irse revelando los resultados de esta noche, Trump comentó al New York Times que “absolutamente estoy dispuesto” a aceptar los resultados de la elección. “Bueno, saben, estoy esperando trabajar con ellos [los demócratas]. Probablemente resolveremos algo”.

Fue notable, ya que poco antes, y durante meses, el mandatario había calificado a los demócratas como “radicales izquierdistas” y hasta “comunistas” que buscaban destruir al país. A la vez, Trump rechazó que esta derrota electoral tuviera que ver con él, y que sus partidarios perdieron porque él no estaba en la boleta.

Y tal vez los demócratas no tendrán ganas de trabajar con él. En declaraciones después de su triunfo, el senador electo demócrata Jon Ossoff dijo que “el pueblo estadunidense ha reprochado la depravación, corrupción e incompetencia del fracasado Donald Trump”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/11/04/mundo/golpe-historico-a-trump-democratas-conquistan-el-congreso-impulsados-por-el-voto-latino-y-una-ola-progresista

3 comentarios:

silvio dijo...

Editorial de El País (España)

Castigo a Trump, victoria de la democracia

La principal lección de la derrota rotunda de los republicanos y Donald Trump en las elecciones legislativas de este martes, para Estados Unidos y el resto del mundo, es que la democracia vive en el país que acaba de celebrar los 250 años de su fundación. No es una lección menor, y ni siquiera era seguro que sucediese dada la aversión de Trump hacia la separación de poderes y su sistemática impugnación del legítimo proceso electoral. De norte a sur en este país continental, y de este a oeste, los votantes han expresado el hartazgo por una economía golpeada por la inflación y las aventuras bélicas. Y al emitir este voto han rechazado también la agenda autoritaria que puso en marcha hace dos años, cuando conquistó la Presidencia por segunda vez, y que ha tensionado hasta extremos insólitos las costuras democráticas. A Trump le quedan dos años en la Casa Blanca. Pero ahora con el enorme poder del Congreso en contra.

El daño tardará en repararse y es muy posible que el trumpismo como ideología y estilo destructivo de hacer política sobreviva a su artífice. Trump conserva el poder suficiente para continuar sembrando el caos y la división. Pero a partir de ahora tendrá las manos atadas por un Congreso adverso, y eso será un impedimento serio para alguien que no conoce ni acepta límites a sus instintos. Los republicanos han perdido tanto la Cámara de Representantes como el Senado, algo que parecía difícil hace solo unos meses. Los demócratas han conquistado incluso bastiones inexpugnables desde hacía décadas del partido del presidente como es Texas, símbolo máximo de una ola azul —el color de esta formación— que dejará una marca en este país y que recuerda al castigo en las urnas que los republicanos recibieron tras el escándalo Watergate.

Los constituyentes de la democracia norteamericana tenían razón cuando previeron un sistema que impidiese que el presidente se convirtiera en un rey que hacía y deshacía a su antojo, como los del Antiguo Régimen europeo. Pese a los temores más que razonables, hoy este sistema, al producir un resultado que limitará el poder del líder de la superpotencia, ha vuelto a funcionar.

El resultado, por las dimensiones de la victoria demócrata y la claridad con la que los estadounidenses se han pronunciado, complica a Trump cualquier tentación que pueda albergar para impugnar la legalidad del voto o revivir la intentona de 2021, cuando sus fieles asaltaron el Capitolio tras perder en las presidenciales frente a Joe Biden. No hay espacio alguno de discusión en este resultado en el que, de Texas a Ohio, de Maine a Carolina del Sur, los ciudadanos no han dejado el más mínimo resquicio de duda sobre su voluntad de castigar al Partido Republicano del presidente. Ya ha asumido la derrota públicamente y se ha desvinculado de sus causas. La nueva correlación de fuerzas en Washington no admite ambigüedades de ningún tipo.

Hay algo natural en la victoria del partido de la oposición en unas midterms, que históricamente han servido para corregir las mayorías después de unas elecciones presidenciales y repartir el poder entre ambos partidos. El sistema está pensado para que esto pase. Pero estas no eran unas elecciones como las otras. Desde enero de 2025, cuando regresó al poder tras el interregno de cuatro años de Biden, Trump había sumido EE UU en la excepcionalidad. No eran solo sus excesos retóricos y sus extravagancias y arbitrariedades en la forma de gobernar, aunque estas se han exacerbado con los años y con la edad.

silvio dijo...

Castigo a Trump (2 y fin)

Lo grave y alarmante era el constante empeño en erosionar la división de poderes y las libertades y la cruel obstinación a la hora de perseguir a las minorías con políticas racistas y xenófobas. Estos años se han visto imágenes, como las de los agentes ICE acosando a cualquier persona con aspecto latinoamericano, indignas de una gran democracia. Se ha exhibido sin disimulo, y a veces incluso con jactancia, la corrupción del clan presidencial. Los estadounidenses han visto además cómo Trump les metía en aventuras bélicas absurdas e insensatas que, como ha ocurrido en el caso de Irán, ha tenido efectos instantáneos en el bolsillo de los ciudadanos y explica en buena parte la amplitud del resultado electoral.

Nada de esto terminará de la noche a la mañana. Lo que empieza ahora es una laboriosa tarea de reconstrucción. Trump puede atrincherarse o aprender a negociar. Tendrá que asumir en todo caso que estará fiscalizado como nunca lo ha estado en la Casa Blanca y que puede enfrentarse, como en su primer mandato, a un impeachment o proceso de destitución. El presidente es desde este momento mismo un pato cojo, con un margen de acción muy reducido en casa, pero todavía más o menos intacto en la política exterior. Y esto no reduce su capacidad para ofender a sus aliados y dañar sus intereses, prolongar guerras sin sentido o adular a dirigentes autócratas. Al contrario. Para los europeos y el resto de democracias es un alivio el resultado de las midterms,pero harían bien en no confiarse. Es el principio del fin de Trump, pero no es el fin del trumpismo.

https://elpais.com/opinion/2026-11-04/castigo-a-trump-victoria-de-la-democracia.html#?rel=mas_sumario

silvio dijo...

Iker Seisdedos: Los demócratas arrasan en las ‘midterms’ a lomos del voto de castigo a la caótica presidencia de Trump