jueves, 10 de septiembre de 2026

Son niños, no números

Rosa Miriam Elizalde 

En 2003, antes de que Estados Unidos desatara la guerra en Irak, una webcam mantuvo durante horas un encuadre fijo de Bagdad. El rótulo de la página era más importante que la tecnología: “No son números”. Allí no había mapas militares ni partes de guerra, sino una calle, autos, peatones, gente que todavía iba y venía por una ciudad a punto de ser bombardeada. La cámara no detuvo la invasión. Sin embargo, hizo algo indispensable. Puso rostro a quienes pronto serían reducidos a estadísticas.  

Veintitrés años después conviene encender otra cámara, esta vez sobre Cuba. No para negar sus errores internos, su infraestructura eléctrica envejecida o los daños acumulados por los huracanes. Sería poco serio atribuir cada apagón a Washington. Pero sería igualmente deshonesto ocultar que Estados Unidos convirtió el combustible que llega a la isla en objetivo explícito de presión sobre terceros países. 

La Casa Blanca ya no pretende solamente decidir con quién pueden comerciar los estadunidenses. La Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1º de mayo, faculta a Washington para sancionar a personas y entidades extranjeras por determinadas relaciones con Cuba, particularmente en el sector energético, aunque esas actividades sean lícitas en el país donde se realizan. 

Dicho con claridad, el gobierno de Estados Unidos va un paso más allá de la tradicional aplicación extraterritorial del bloqueo y se arroga ahora el derecho de pasar por encima de las jurisdicciones nacionales y convertir en sancionable desde Washington lo que puede ser perfectamente legal en Roma, Madrid, Ciudad de México o cualquier otra capital. 

La ley estadunidense se convierte así en un instrumento de coerción universal y el dólar, en una jurisdicción de facto. Si se aceptan estas premisas, tiene sentido que Trump logre rebautizar a la Tierra como “Planeta América”, que además suena a cómic de la agencia Marvel. 

¿En qué se traduce una arquitectura de sanciones cuando baja de los decretos a la casa de cada cubano? En comida que se echa a perder durante apagones prolongados. En padres que abanican a un bebé para que pueda dormir. En un niño que hace la tarea con la luz de una vela. En contenedores con medicinas que no llegan. En bombas de agua que dejan de funcionar y obligan a cargar cubos escaleras arriba. 

Los datos reunidos esta semana por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, describen meses con apenas dos o tres horas de electricidad al día en numerosos lugares y daños en cadena sobre la salud, la alimentación y el transporte. Naciones Unidas informó el 1º de mayo que más de 96 mil operaciones habían sido pospuestas por los cortes eléctricos; unas 11 mil correspondían a niños. Un mes después hablaba ya de más de 100 mil cirugías aplazadas. También advirtió que la falta de combustible golpeaba las diálisis, las incubadoras, el agua y la distribución de alimentos. No es una metáfora. Cuando falta la energía en el hospital pediátrico de Santiago de Cuba, una máquina puede dejar de suministrar oxígeno y convertirse en la sentencia de muerte de un bebé. 

El informe cubano presentado por el canciller, que se discutirá en octubre próximo en la ONU, tiene, además, nombres concretos. Diego, diagnosticado de cáncer a los 15 años, debe desplazarse con su madre, Licet Rodríguez, entre Villa Clara y La Habana para recibir tratamiento. La pregunta de ella –“¿qué ocurre si el hospital se detiene?”– contiene toda la discusión moral. No estamos hablando de “presión máxima” como una abstracción diplomática, sino del momento exacto en que el equipo de radioterapia necesita estar conectado para que el hijo de Licet no se diluya en una cifra ni su vida termine confundida con el ruido de fondo del “Planeta América”. 

Aunque ayer, en Colombia, el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que “trágicamente, el pueblo cubano está sufriendo”, él repite una y otra vez que las sanciones buscan presionar al gobierno cubano, no a la población. Sus pretextos evitan la expresión “daño colateral”, pero ésta sobrevuela, como en Gaza o en Irak, para desviar la responsabilidad hacia la víctima y hacer que “lo abominable nos parezca benigno”, como decía Howard Zinn. 

Por eso el debate no puede reducirse a estar a favor o en contra del gobierno cubano. El dilema ético es anterior: ¿puede considerarse legítima una política que pretende modificar la conducta de un Estado mediante medidas cuyo efecto previsible es aumentar la vulnerabilidad material de toda una sociedad? Y hay otra pregunta que desborda la relación entre Cuba y Estados Unidos: ¿con qué legitimidad puede Washington sancionar a ciudadanos, empresas, bancos o instituciones de terceros países por realizar actividades que son legales bajo sus propias leyes y que no tienen lugar en territorio estadunidense? 

La webcam de Bagdad no salvó a Irak de la guerra ni evitó los horrores de Abu Ghraib, pero dejó una advertencia que sigue ignorándose. Cuando se habla de castigos que pueden traducirse en barriles, megavatios o contenedores que no llegan, miremos quién camina por las calles: el hijo de Licet, la abuela de alguien, una madre, un padre, los niños de una escuela. No son números.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/10/opinion/son-ninos-no-numeros

Cinco poetas cubanos en antología promovida por los Brics

 Yeilén Delgado Calvo

Obras de los poetas cubanos Nancy Morejón, Miguel Barnet, Virgilio López Lemus, Waldo Leyva y Alberto Peraza formarán parte de la antología de poetas representativos de Brics y países socios, Golden Flames on the Sky, que será publicada en octubre de este año.

El también poeta y editor Alex Pausides, comisionado editorial por Cuba ante la Asociación de Escritores Brics para conformar la propuesta nacional, comentó a Granma que esta es una muy buena noticia, pues contribuye a la estrategia de promover nuestra poesía en el mundo.

Según han publicado los promotores, Llamas doradas sobre el cielo tiene como objetivo «recopilar obras maestras poéticas sobresalientes de varios países, fortalecer los intercambios culturales de persona a persona entre las naciones Brics a través de la poesía, facilitar la comunicación artística y cultural global interconectada y contar historias vívidas de convivencia inclusiva y diversa civilizacional».

La antología corre a cargo de Contemporary World Press, una institución editorial profesional de nivel central supervisada y administrada por el Departamento de Enlace Internacional del Partido Comunista de China; y al frente del equipo editorial se encuentran Vadim Terekhin (Rusia), presidente de la Asociación de Escritores Brics, copresidente del Sindicato de Escritores Rusos, y coordinador Ruso del Movimiento de Poesía Mundial; además de Qiao Damo (China), fundador del movimiento de literatura posmoderna de China y del tercer movimiento de poesía vial, y Cao Shui (China), fundador del Gran Movimiento Poético, y coordinador de China de la Asociación de Escritores Brics y del Movimiento de Poesía Mundial.

Las obras seleccionadas deben representar características literarias locales auténticas y cumplir con los estándares artísticos internacionales; y el texto se presentará en exposiciones internacionales de arte, actividades culturales chino-extranjeras, y con fines académicos y de comunicación cultural global.

https://www.granma.cu/cultura/2026-09-10/cinco-poetas-cubanos-en-antologia-promovida-por-los-brics-10-09-2026-14-09-26

martes, 8 de septiembre de 2026

Imagen publicada por Trump

Emir Olivares y Liliam Hernández

Ciudad de México. “México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, subrayó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en un mensaje publicado en la plataforma X.

La mandataria realizó este anuncio pasadas las 10 de la mañana, hora y media después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subiera a la red social que habitualmente utiliza una imagen con un mapa de los territorios de los tres países de América del Norte, las Antillas, Groenlandia y parte de Centroamérica, pero con alteraciones, pues colocó la bandera y el nombre de su país. 

“En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”, enfatizó la jefa del Ejecutivo, quien apenas el domingo declaró que su gobierno aspira a tener “una buena relación” con la administración de Trump.

Este episodio ocurre en medio de la estrategia discursiva del magnate, caracterizada por sus constantes ataques contra otras naciones.

Desde enero de 2025, al inicio de su segundo mandato, Trump emitió un decreto para cambiar el nombre del Golfo de México por el de “Golfo de América” en los registros del gobierno estadunidense.

En el caso de Cuba, la mayor de las Antillas, el magnate ha emprendido una agresiva estrategia para asfixiar al pueblo de la isla, que incluye la intensificación del bloqueo económico y, desde inicios de este año, un cerco para evitar que lleguen combustibles al país, lo que ha generado su peor crisis energética.

Trump también ha abierto diferendos con Canadá: se ha referido a ese país como el estado 51 de Estados Unidos y recientemente firmó una orden ejecutiva para renombrar el lago Ontario –compartido por ambas naciones– como “lago América”.

En lo que respecta a Groenlandia, el jefe de la Casa Blanca ha insistido de manera permanente en hacerse de ese territorio autónomo en el Ártico, que forma parte del Reino de Dinamarca, alegando supuestas “razones de seguridad nacional”.

Apenas el domingo, en su cuenta de Truth Social, Trump divulgó un video alterado con inteligencia artificial en el que él mismo cambia el nombre de Nuevo México –parte de su país– por el de “Nuevo América”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/07/politica/mexico-no-es-ni-sera-colonia-ni-protectorado-de-ningun-pais-reafirma-sheinbaum-frente-a-publicacion-de-trump

sábado, 5 de septiembre de 2026

César Trump

Maciek Wisniewski

 El año pasado, después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Jan-Werner Müller, apuntando a la manera en la que Julio César basó su legitimidad en las victorias militares y en las reformas que transformaron el Estado romano sentando las bases del imperio, argumentó acerca de lo inadecuado de usar la etiqueta “cesarismo” para hablar del presidente estadunidense, quien carecía por completo de victorias militares y logros estructurales semejantes. Corrían apenas tres meses de la nueva administración, pero el análisis se mantiene. 

El “cesarismo” –recordemos, un régimen político propio de la antigüedad clásica fundado en el liderazgo popular de un jefe militar exitoso que ejerce el poder fuerte a expensas de las élites oligárquicas–, es un concepto que se acuñó en el siglo XIX para describir a figuras como Napoleón III, aquel sobrino mediocre de Napoleón I inmortalizado por Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte, siendo de hecho el primero que lo popularizó uno de sus partidarios y contemporáneos, Auguste Romieu. En el siglo XX lo retomó y desarrolló Antonio Gramsci usándolo de manera indistinguible con el término marxiano del “bonapartismo” y elevándolo a una categoría analítica fundamental de la política moderna.

Así, el “bonapartismo/cesarismo” pasó a caracterizar en la teoría marxista y más allá de ella, una situación de polarización social entre las clases antagónicas que, al neutralizarse, permitían el surgimiento de una tercera fuerza, liderada por una figura carismática, en cierto modo “externa” al sistema que apelando directamente al pueblo venía a representar a la sociedad en general “por encima de las clases” y a estabilizar el sistema en crisis. 

Tomando esto en cuenta, Müller apuntaba que si bien el “bonapartismo” podría encapsular mejor la figura Trump −un líder que gobierna mediante los decretos, el espectáculo y el culto a la personalidad, de hecho sin precedente en la historia del presidencialismo en Estados Unidos−, ni siquiera esta etiqueta se justificaba ya que éste “es un mandatario demasiado grotescamente mediocre, incluso en comparación con Napoleón III” –¡auch, esto dolió!– y uno que representa sólo el caos y la destrucción del Estado. 

Aun así, en los últimos años ha sido precisamente el “bonapartismo” −sobre todo frente a la compulsiva “sobreinterpretación” de Trump como “fascista”− que representaba uno de los mejores intentos de captar su anatomía y figura tan contradictoria y elusiva como la suya: la de un estafador inmobiliario millonario y ex estrella de la telerrealidad que ha logrado dominar al Partido Republicano cada vez más extremista y ser elegido dos veces presidente de EU, la segunda incluso a cargo –contrariamente a quienes lo redujeron, junto con su movimiento, a una expresión de la “supremacía blanca”–, de toda una coalición arcoíris multirracial. 

Así, hasta ahora, con varios matices, una suerte de un “twist posmoderno” e incorporando su carácter “patrimonial” en el marco del cual trata al Estado como su siguiente “empresa” y fuente de beneficios para él y su familia −tal como lo ha señalado ya hace unos años Dylan Riley−, Trump se sigue insertando bien en el modelo “bonapartista” nacido de las condiciones de una sociedad civil estadunidense fragmentada, débil y anómica y donde ninguna de las fuerzas políticas logra ejercer una hegemonía firme.

Si bien en algún momento Riley empezó a dudar de la aplicabilidad del “bonapartismo” a la política estadunidense dada la dominación del duopolio partidista que, en sus ojos, condena al fracaso cualquier intento de una “solución bonapartista” real (encima Trump, originalmente un “foráneo”, hoy ya está bien enfrascado en el Partido Republicano), según otras interpretaciones en EU la figura bonapartista/cesarista no viene “desde afuera” de los dos partidos dominantes, sino es una que trabaja dentro del orden bipartidista para superar la crisis −y Trump con todo su hiperpartidismo está muy interesado en instrumentalizar el consenso bipartidista−, además que el país tiene una larga tradición del “bonapartismo” en su variedad “blanda”: Cleveland, McKinley, Wilson, T. Roosevelt, F. D. Roosevelt, etcétera. 

Desde que hace un año y medio Müller apuntó a la falta de logros para descartar el uso del “cesarismo” respecto a Trump, este vacío no se ha llenado, sino que se ha ampliado. Hoy día, sus proezas −salvo quizás el robo del petróleo venezolano siguiendo los pasos de sus otros predecesores bonapartistas estadunidenses que invadían, extorsionaban y saqueaban a los países latinoamericanos− se limitan a sus, generados por inteligencia artificial, posts en las redes sociales y a los desvaríos ante la prensa sobre “su cálida relación con Kim Jongun”, el “hecho” de haber terminado con siete, ocho, nueve, 10 (y contando…) guerras en el mundo o −cambiando de pronto de tema sin ninguna autorreflexión− de “lo bien” que marchan las cosas en su guerra con Irán. 

Al final, quizás “cesarismo” y “César” no sean términos tan inapropiados. Ya hubo quienes compararon su “hazaña iraní” con aquella grotesca campaña británica de Calígula, y uno, escuchando más y más a Trump, tiene la sensación de que todo va en esa dirección: cuando habla de su espejo de agua del Monumento a Lincoln que fue “navajeado (sic) traidoramente por sus detractores” −así como los enemigos apuñalaron a Julio César en un oscuro rincón romano, claro− o su próximo arco del triunfo en Washington −¿el “triunfo” de qué, perdón?−, cuando alaba su “salón de baile militar” −¡ni en el Palatino tenían algo así!− o divaga sobre su interminable remodelación de la Casa Blanca que, chapeada en oro, se volvió indistinguible, precisamente, de un palacio del César. Por supuesto, el de Little Caesars.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/05/opinion/cesar-trump

viernes, 4 de septiembre de 2026

Topar precios significa un error garrafal

No habrá solución para la economía topando precios. El mercado será la única solución. 

Joaquín Benavides Rodríguez

  

Yo diría algo más. En el fondo de la cuestión, yo me atrevería a afirmar, a riesgo de que algunos me consideren un extremista, que no lo soy, que el Topar Precios es una cobardía política. No resuelve nada, salvo confundir a la población, y situar la solución del problema precisamente donde no se encuentra. La solución de los precios altos no está en toparlos, está en producir, o en cubrir suficientemente el mercado, facilitando que la economia funcione. 

 

Los dirigentes estatales, administrativos o políticos de los territorios, no deberían tener derecho a topar precios.  No son ellos los que producen ni invierten recursos en divisas para importar, y ofertar bienes en el territorio nacional. Los dirigentes estatales, administrativos y políticos de los territorios, lejos de topar precios, deberían organizar la protección de la población vulnerable, a la cual no le sea posible adquirir los alimentos y bienes necesarios para su subsistencia. Eso se resuelve con subsidios, no topando precios. 

 

El funcionario que topa precios no es el que invirtió en una empresas estatal, cooperativa o privada adquiriendo a su riesgo en el mercado exterior, productos terminados o materias primas para producirlos en el país, para venderlos en el mercado nacional. Si se equivoca y vende muy caro no podrá realizar la mercancía y pierde su inversión. Ese es su riesgo. Y si esta ofertando caro y no vende, le corresponderá seguramente ajustar el precio y bajarlo, tratando de hacer coincidir en lo posible el interés del que compra y de aquel que invirtió para vender. Ese es el mercado. Y tendremos que acostumbrarnos a aprender como operar con el, tanto para vender como para comprar. El mercado es ajeno a los topes. 

 

Debemos olvidarnos definitivamente de la Libreta de Abastecimientos. Bastante nos demoramos todos en percatarnos del error que significo mantenerla durante mas de 60 años. El Topar Precios es una rémora de la Libreta que aun nos queda. Tiremos por la borda definitivamente la ilusión de la Libreta de abastecimientos. No es posible construir el socialismo sin mercado. No es posible. Nadie lo ha logrado. Y los que lo están logrando con éxito, utilizan creadoramente al mercado. No inventemos mas. El Mercado no admite Topar precios

  

09/02/26

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Comentario de Fidel Vascos:


Benavides, de acuerdo con estas ideas tuyas. Para parar la inflación lo que hay que hacer es aumentar la producción estatal y venderla a precios inferiores. Además, da la impresión que las medidas de los gobiernos municipales de perseguir masivamente a las MIPYMES responden a una actitud populista y demagógica para que el pueblo crea que se están tomando medidas en su defensa, cuando son medidas que no resolverán los problemas y, probablemente, los incrementarán. Un abrazo.

Fidel Vascos

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De René RR:


Silvio veo lo que escriben los economistas y en mi casa entran tres jubilaciones y un salario por lo que no nos consideran vulnerables; pero por el problema de los precios los adultos estamos haciendo una sola comida al dia .Si  hacen lo que dicen los economistas entonces muchos cubanos pasaremos hambre.Creo que no hay para subir salarios y pensiones para tantos.No soy economista diculpen.R3.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Eterno trovador revolucionario, enternece al Liceu de Barcelona


Por Guillermo Cabellos

Barcelona, 2 sep (EFE).- Pocos cantautores han escrito versos más bellamente revolucionarios y estrofas tan subversivamente tiernas como Silvio Rodríguez. Este martes, el eterno trovador cubano, de regreso a Barcelona una década después de su último concierto en la capital catalana, demostró en el Liceu por qué es uno de los tótems de la canción.

Así, sin mediar palabra, la cita comenzó con 'Historia de las sillas', pieza a la que siguieron las líneas que el revolucionario cubano José Martí escribió en el ensayo 'Maestros ambulantes', dulce preámbulo a 'Ala de colibrí', incisión iniciática en un cancionero en el que el anhelo de libertad siempre converge con la delicadeza.

En esas mismas coordenadas conviven 'Noches sin fin y mar', improvisada por un imperceptible problema técnico, o 'Sueño con serpientes', primer corte de la velada cantado en dúo con los casi 2.300 fieles que abarrotaban el Liceu.

El público, algo distante de la demografía burguesa que habitualmente habita el teatro, no dejó de aprovechar los silencios para lanzar consignas como "¡Cuba sí, yankees no!" o "¡Viva Cuba, viva Fidel!", en contraste con los eslóganes con los que media docena de manifestantes anticastristas recibieron a los asistentes en La Rambla.

 No sorprendió a nadie, porque el activismo revolucionario de Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) es una arista más de una personalidad tan amable como políticamente decidida.

De hecho, el músico fue noticia el pasado marzo, cuando recibió de manos del ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, Álvaro López Miera, el fusil Kaláshnikov que exigió en su blog para defender la isla si era atacada por los Estados Unidos.

Por contra, en el Liceu, empuñando su guitarra y flanqueado por un tres cubano, un piano, una guitarra, un teclado –a cargo de su hija Malva–, un clarinete, una batería y un contrabajo, Rodríguez encadenó 'Virgen de occidente', que verá la luz en su próximo álbum; 'Viene la cosa', de su reciente 'Quería saber' (2024) y 'La bondad y su reverso', todo bajo el manto jazzero que imponía la banda.

 En un tramo marcado por sus trabajos más cercanos, también tuvieron su hueco 'En cuál de esos planetas' y 'Más porvenir', dedicada a su amigo Pepe Mujica, expresidente de Uruguay.

Pero no todo iba a ir de novedades. 'Me acosa el Carapálida' devolvió Barcelona al 1984 en que salió 'Tríptico (Volumen tres)'; y '¿A dónde van?', presentada en solemne soledad, recogió el 'Mujeres' de 1978; mientras que en un aparte, acompañado únicamente de la flauta de Niurka González y el piano de Malva Rodríguez, el cubano invocó a Luís Eduardo Aute a través de 'La belleza', que levantó gritos de revolución en platea y palcos.

Con la tríada formada por 'Eva', 'Quién fuera' y 'Escaramujo', el Liceu se animó, coros y vítores mediante, en un repecho que ya funcionó como llano por el que fluyeron sin resistencia 'Pequeña serenata diurna' y 'Canción de elegido', antes de que el trovador tuviera un recuerdo para el pueblo palestino recitando el poema 'Halt!' de Luis Rogelio Nogueras y entonara 'La era está pariendo un corazón' y 'El necio' envuelto en una kufiya.

Sin hacerse de rogar, el bis rompió desde el primer tema, porque 'Ojalá' arrancó con un suspiro a la altura de la canción, su leyenda y ese "disparo de nieve" –o de Nievi, que cada cual escoja su versión–, antes de cerrar el Gran Teatre del Liceu con 'Por quien merece amor', última punzada en Barcelona, primera parada de una gira española que llevará al cubano por Zaragoza, Bilbao, València, A Coruña, Sevilla, Murcia y Madrid.

Dejando fuera himnos como 'Unicornio', 'Rabo de nube', 'Te doy una canción' u 'Óleo de mujer con sombrero' –estas tres últimas fueron cantadas en catalán por Joan Isaac y Sílvia Comes como aperitivo–, Silvio Rodríguez se despidió del teatro entre una larguísima ovación, mientras observaba, metido debajo de una gorra en la que se leía 'Aprendiz', cómo ondeaban banderas cubanas, esteladas y retratos del Che.


ENTRE EL GRITO Y LOS SILENCIOS

Por Sergio Lozano / Barcelona (La Vanguardia) 

Silvio Rodríguez se dejó en casa el kaláshnikov para aparecer anoche en el teatro del Liceu, primera etapa de su gira peninsular. El cantautor, que el pasado marzo recibió el arma que había reclamado para defender a Cuba de Estados Unidos –una imitación sin poder de fuego, en realidad– prefirió subir al escenario con la máquina de matar fascistas, como llamaba Woody Guthrie a su guitarra.

Probablemente nunca antes se habían escuchado en el Liceu gritos de “viva Fidel, viva Cuba Libre”, que alguien lanzó desde el segundo piso y fueron respondidos con aplausos por el público antes de que Joan Isaac y Sílvia Comes celebraran una pequeña previa con versiones del músico cubano que incluyó Cua de núvol, Et dono una cançó, y Oli d’una dona amb barret.

El protagonista hizo su aparición luciendo una gorra donde se leía “aprendiz” en la frente, aunque anoche fue maestro a la hora de expresar lo que siente y desea para su maltrecho país y para el mundo. Aquel “cúmulo de verdades esenciales que caben bajo el ala de un colibrí” como escribió José Martí en el ensayo Maestros ambulantes, del que leyó un fragmento al poco de comenzar para seguir con Ala de colibrí.

“Hoy me propongo fundar un partido de sueños” entonó el viejo músico como carta de presentación, reflejo de un espíritu libre y sólido al mismo tiempo, defensor de los ideales comunistas de la revolución, pero crítico al tiempo con ella. O como dijo Martí al poco de comenzar la velada: “Se necesita ser bueno para ser feliz” pero también “se necesita ser próspero para ser bueno”. 

Candidez en la voz -entera a sus 79 años- y terciopelo en las guitarras se mezclaron anoche con la entrega de los asistentes, afiliados todos a la poesía de Rodríguez, donde no se sabe cuándo termina el amor y dónde comienza la reivindicación. La excepción fue un grupo de seis manifestantes que a la puerta de teatro, y rodeados por un cordón policial que les doblaba en número, exhibieron pancartas y lanzaron proclamas contra el castrismo entre la curiosidad de los turistas y el rechazo del público que hacía cola. Los asistentes, tildados de “charos” y “perroflautas” por el pequeño grupo, reaccionaron entre la indiferencia, algunos puños al aire y otras tantas peinetas, que no dejan de ser un puño con el índice alzado.

No llegó el ruido al interior del Liceu, atento a la Historia de las sillas, presto a corear en susurros, con vergüenza de novicio, Quién fuera o Pequeña serenata diurna, con esas letras que tanto pueden hablar de amor como de política, o de ambas cosas a la vez. No es de extrañar que tras los ritmos tropicales de Virgen de occidente -que formará parte de su próximo disco- cantara Viene la cosa, pieza de su último disco donde bromea con el término que en Cuba se utiliza para referirse a la política sin mencionarla. 

Acompañado por siete músicos con la omnipresente flauta a cargo de su esposa, Niurka González, y la hija de ambos, Malva, en las voces, Rodríguez no se movió de la silla durante toda la actuación, que navegó por arreglos suaves, añadidos de jazz y aromas del son cubano, sobresaliente en Escaramujo. Cantó aquella Eva que, liberada, “deja de ser costilla”, así como el recuerdo del Abel Santamaría que en Canción del elegido va “matando canallas con su cañón de futuro”. Y no se olvidó de EE.UU., destinatario que la salsera Me acosa el carapálida, ni del orgullo de ser El necio, con aire de jazz idóneo para un teatro.

Con la misma voluntad fue que el trovador, en lo más explícito de una noche donde también recordó a Pepe Mujica, se enfundó la kufiya (el pañuelo palestino blanco y negro) y leyó el poema Halt!, de Luis Rogelio Nogueras, quien, tras visitar Auschwitz reprochó al pueblo judío por cómo “olvidaron tan pronto el vaho del infierno”. Ató el lamento a La era está pariendo un corazón, y logró así un momento de máxima emoción.

A solas con su guitarra interpretó ¿A dónde van?, y cantó La belleza de Aute con esa voz que en el reproche lleva también el perdón y arranca aplausos incluso con los silencios.

Antes de recibir un largo y sonoro aplauso final, Ojalá y Por quien merece amor, ya en el bis, sonaron a fiesta entre amigos que por fin se atrevieron a alzar la voz para concluir el ruego laico que antes había lanzado con Venga la esperanza y su plegaria: “Lárguese la escarcha, vuele el colibrí”, y con él, que vuelen las verdades que anoche sonaron con la voz del viejo trovador.