martes, 3 de julio de 2012
sábado, 30 de junio de 2012
Violencia y otras cuestiones
Hay varias formas de violencia. Existe la ancestral violencia religiosa, hija del fanatismo y la intolerancia, hijos estos a su vez de la ignorancia. Existe la antiquísima violencia política, que inició el primer ser vivo que agredió a otro para quedarse con lo que tenía. Pero la violencia que asola a muchas ciudades y barrios de Nuestra América suele ser la económica, con sus remotos orígenes en la desigualdad, la explotación, la miseria y la ignorancia, fermentadas en la ira que provoca venir al mundo para encontrar vedado lo que nos garantiza una existencia digna.
En el sentido de esta violencia, que es de la que se viene hablando en Segunda cita, creo que el gobierno de Venezuela ha dado pasos efectivos, desarrollando lo que ellos llaman misiones. Y, a pesar de que este principio de atención social elemental es de reciente práctica, ya hoy Venezuela recoge los frutos de miles de humildes atendidos de sus dolencias, operados de cataratas y, al menos, dos millones de recién alfabetizados.
Circunstancialmente me tocó visitar a Venezuela durante sus gobiernos anteriores, más que con este. Recuerdo que entonces existía la misma violencia, a pesar de que el país tenía los recursos para ser una de las naciones más prósperas de nuestro hemisferio.
Nunca llegó a serlo, en la proporción que merecía, con el bienestar social que sus riquezas parecían garantizar, gracias al entreguismo de aquellas administraciones y al desprecio de la mayoría de los ricos por los humildes, a quienes supieron mantener marginados. De aquellos viajes recuerdo las noticias de hechos sangrientos entre chabolas que las lluvias arrastraban a menudo. Y la advertencia de: “jamás se te ocurra subirte a uno de esos cerros”.
Hoy la violencia llegó las calles de Caracas, y no me parece extraño. No en balde desde hace tanto se fueron enracimando, excluidos, los que por humano crecimiento ahora invaden la futurista ciudad que diseñó Pérez Jiménez.
Conozco a varios que han huido de la terrible realidad de la violencia. Pero es obvio que la mayoría se ha quedado, apoyando con su trabajo y su esperanza los proyectos del gobierno bolivariano.
Nadie quiere la violencia para sus hijos, para su familia, para si mismo. La mayoría de los que la ejercen tampoco la hubieran adoptado, de haber tenido la suerte de una vida mejor. Si no hubieran visto morir a sus hijos sin el médico que necesitaban, fueran otros. Si hubieran tenido la oportunidad de estudiar, otra sería la realidad.
Lo escalofriante no son las cifras de muertos diarios o anuales, víctimas de la violencia. Lo terrible es saber que esas cifras pudieron, al menos, haber sido mucho menores, pero se siguieron alimentando. ¿Quiénes fueron los autores de estas estadísticas amargas y del espanto que da saberlas? ¿Qué injusticias, qué malos gobiernos, cuanta complicidad, y de quienes?
La violencia marginal fue fabricada por la desigualdad, por la indolencia y por el egoísmo. Convencido de que no hay sistema político perfecto, aunque sí perfectible, dejo a ustedes nombrar el que más los genera. Chávez es el primer presidente moderno de Venezuela que ha dado pasos correctos para empezar a detener y revertir, desde la hondura de la atención al ser humano, el viejo y grave problema de la violencia, entre otros muchos.
Viva Chávez, carajo.
miércoles, 27 de junio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
Ubuntu
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Colaboración de P.S.
miércoles, 20 de junio de 2012
Vivir quince mil vidas
Pasan años y ocurren libros, y en el centelleo de la recurrente memoria hay escritores que siempre están, en la evocación y en el momento inesperado. Eso me ocurre -y creo que le ocurre a muchos poetas cubanos- cuando, como un duende alegre, Luis Rogelio Nogueras reaparece, ocurrente, natural y de talento desbordante.
En mi caso, a fines de los sesenta y en los setenta, mucho le debo a la poesía cubana y mexicana que entonces se hacía, a esas novedades del lenguaje, libre, coloquial, cercana a nuestras vidas. Y de ellos, supe de ese joven y prematuro escritor, que escribió Cabeza de zanahoria y ganaba la primera versión del Premio David de la UNEAC, que fundaba El Caimán Barbudo, que se adentraba en la cinematografía, que trabajaba en una imprenta y que era zapador del género policial en Cuba, al punto de que Y si muero mañana lo coloca como un imprescindible del género. Leer Imitación de la vida fue constatar que Wichy, a los 37 años era dueño de un lenguaje personal de amplio espectro y que sus ocurrencias y sorpresas, sus propuestas fílmicas o narrativas, se apelotonaban en una efervescencia notable y se enlazaban con su arco poético, sin duda, el más potente rotor de los géneros que cultivó a lo largo de su corta y alada creación literaria.
Cuando viene al caso, no lo pienso sólo; siempre está cosido a sus amigos, a Víctor Casaus y a Silvio; así llega siempre esa imagen fraterna de la cultura cubana y sus artistas. En Panamá, un puñado de jóvenes poetas lo leíamos y Pedro Rivera, poeta y cineasta como él, nos traía de Cuba los libros y las novedades del ICAIC; citábamos versos de Luis Rogelio Nogueras y de Roque Dalton, de su Taberna; queríamos conocer a Roberto Fernández Retamar, ir a Cuba.
Por eso y mucho más, el más vivaz y representativo poeta de su generación, el cometa estelar y naranja como él, bien tiene ganado vivir las quince mil vidas del caminante.
sábado, 16 de junio de 2012
Mirar para este lado
Por Víctor Casaus
Los dos conciertos más recientes realizados por Silvio y sus músicos en barrios populares y complejos de La Habana –Miraflores, en Boyeros, el viernes 8 de junio y Colón, en Centro Habana, el domingo 10– incluyeron la primera presentación de una muy joven intérprete, Malva Rodríguez González, que interpretó dos piezas al piano al inicio de la tarde, antes de que subiera al escenario el dúo Ondina, compuesto por la flautista Niurka González y la pianista María del Henar Navarro.
Niurka incorporó también un elemento nuevo en estos conciertos de los barrios, que ya superan la treintena, cuando ofreció una breve explicación sobre el instrumento que iba a utilizar.
Las piezas interpretadas por el dúo y por la jovencísima pianista inicial –y también, sin dudas, esos comentarios didácticos de Niurka– reiteraron esa vocación integradora que han tenido estos conciertos donde ha habido espacio y tiempo para la canción trovadoresca como eje central seguramente, pero también para la mal llamada música culta (con la propia Niurka y otras/os intérpretes), el rock, la rumba, la canción en general… Entre los muchos artistas invitados por Silvio para realizar el inicio de cada concierto han estado creadores como Omara Portuondo, Santiago Feliú, Frank Fernández, Polito Ibáñez, Los papines, conformando ya una lista extensa e intensa que es, a su vez, un inventario de maravillas diversas. Un conjunto formidable de talentos y saberes que llegaron hasta estos barrios para confirmar que la música, en ese sentido, es una, y que los criterios sobre su receptividad no debieran estar lastrados por concepciones cerradas y empobrecedoras. Mozart en la periferia, cellos y violines sonando desde las tarimas improvisadas y las complejas metáforas de “Ojalá” cantadas por estos públicos únicos y diversos reafirman esas verdades. Y si fueran todavía necesarias otras evidencias ahí estarían los aplausos del público de Miraflores a los solos de tres de Maykel Elizarde y de flauta de Niurka González.
En estos conciertos recientes también fueron entregadas colecciones de libros y publicaciones del sello editorial Ojalá, el Instituto Cubano del Libro y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau a las respectivas comunidades. En estas ocasiones las destinatarias directas fueron dos escuelas primarias, la Fructuoso Rodríguez de Miraflores y la Torres Canals de Centro Habana. Participar en esas entregas en casi todos los conciertos realizados me ha permitido algo que agradezco mucho: ser uno de los testigos/cómplices de esta iniciativa cultural creada por Silvio, apoyada por otros artistas que ha invitado y concretada en la práctica por el equipo de Ojalá, esos “invisibles, gente imprescindible la llamamos nosotros”, como comentó el trovador el domingo pasado en la calle Virtudes.
He visto –he vivido– la relación estrecha, particular, perteneciente que se establece en el proceso de llevar la cultura viva a estos territorios. Lo he escuchado, como muestra de escepticismo (sin duda con raíces en la experiencia vivida), a través de un vecino que se preguntaba en uno de estos barrios: ¿un artista de la talla de Silvio Rodríguez, venir aquí, a este lugar? Y he tenido la suerte de vivirlo, como experiencia personal y compartida, en los rostros de las gentes que cantan sus canciones a la caída de la tarde, frente a la tarima improvisada.
Esa relación es, sin dudas, un camino de doble circulación: también está seguramente lo que cada concierto/lugar aporta, como vivencia, a Silvio y a los artistas que lo acompañan. Ese diálogo tan cercano –incluso físicamente cercano por las características de los sitios escogidos para realizar los conciertos: un terreno, la intersección de dos calles o callejuelas del barrio– propicia y alimenta un desarrollo dramatúrgico diferente, por así decirlo, para cada ocasión. He podido confirmar eso recientemente, por ejemplo, en lo relacionado con las canciones interpretadas y el orden que las mismas ocupan dentro del concierto. Probablemente los cambios en ese orden de las interpretaciones sean posibles en cualquier tipo de presentación. Pero he visto cómo, en estas, esos cambios forman parte de una especie de diálogo íntimo entre el trovador y esos públicos.
De igual forma, las características de cada localidad han propiciado comentarios de Silvio. Recuerdo ahora sus evocaciones cuando cantó en los territorios a los que pertenece directamente la calle Gervasio, donde vivió durante años. Y ahora, en Colón, además de hacer referencia a esa calle iniciática de su vida, también mencionó (y homenajeó de alguna manera) otros lugares del entorno inmediato: el edificio del antiguo Teatro Musical (lamentablemente en ruinas), a donde su tío lo llevaba; la casa de don José Lezama Lima, en la calle Trocadero y los estudios del ICAIC en la calle Prado, donde grabó la música para muchas películas del cine cubano –entre ellas, me tocó recordar en ese momento, la que compuso para el largometraje dedicado a Pablo de la Torriente Brau, incluida la formidable canción creada a partir del poema “Elegía segunda” de Miguel Hernández. “Por todo eso, me siento muy bien aquí”, dijo para finalizar la presentación de las primeras artistas de la tarde.
Esa relación, ese diálogo entre este proyecto cultural que Silvio realiza y los barrios a los que está dirigido ha tocado también, en estos meses, otros aspectos –sin duda esenciales para las personas que viven allí: las dificultades o carencias materiales, las condiciones físicas (y espirituales) de esos lugares, la atención (o desatención) de las instituciones correspondientes a temas tan urgentes como el agua, por ejemplo.
Silvio lo ha aclarado al inicio de muchas de esas presentaciones: “venimos a traer nuestra música aquí, no nos manda nadie; es una iniciativa que un grupo de músicos comenzamos a desarrollar para ofrecer nuestro trabajo a las gentes en sus propios barrios”. Esa voluntad le ha dado también, desde el principio, un importante carácter social, participativo, a este proyecto. Creo que eso potencia, aún más, el alcance y la significación de esta iniciativa, que se complementa con la entrega de las publicaciones a bibliotecas en las bases y con la repercusión que este ejemplo alcanza en la vivencia de sus beneficiarios directos (y de lo que compartimos la experiencia) y de sus ecos en los medios de comunicación, aunque estos sean casi inexistentes, con la (honrosa) excepción de los que se difunden digitalmente.
Ese carácter de herramienta social mostrado por el proyecto y su iniciador se ha revelado también a lo largo de estos meses. Recuerdo como ejemplo de ello en este momento la situación que existía en uno de los barrios a los que han llegado estos conciertos. En Lugardita nunca se había vuelto a instalar el tanque imprescindible para que existiera agua corriente y potable, después que un ciclón se llevó el anterior. Con la mención del tema, se pensó (y se dijo) que ese problema –que no era muy complejo– iba a ser resuelto. Meses después conocimos por un comentario del trovador en su blog Segunda Cita (www.segundacita.blogspot.com) que aquello continuaba siendo una asignatura pendiente de los encargados de resolverlo.
La semana pasada, en el concierto realizado en Miraflores se produjeron otros acontecimientos que mueven nuevas interrogantes sobre esos temas. El elemento detonante fue lo ocurrido en un área cercana al escenario, en los primeros minutos del concierto. Para resumir la información en esta crónica que debo terminar dentro de un rato, voy a citar algunos fragmentos del trabajo publicado por la joven periodista Mónica Rivero en el sitio de Cubadebate (www.cubadebate.cu). Lo hago para ganar tiempo en la terminación de este texto, pero aprovecho para saludar y felicitar la decisión de la autora de incluir este asunto en su crónica y la óptica con que lo hizo:
Esta es una crónica difícil de hacer para mí. Se anunciaba así desde que puse un pie en Miraflores, y percibí el ambiente, advertí el panorama. (…) Tal vez por eso me cuesta abordarla como tema, pero no podía ceder a la crisis que implica silenciar algo ante la dificultad o la contradicción que entraña. No puedo de ninguna manera evocar el concierto de Miraflores y, de un plumazo, deshacerme del hecho real, triste, doloroso, de que un muchacho resultara malherido en el rostro, a unos veinte metros detrás del escenario donde hacía apenas minutos un trovador interpretaba música para él y para quien lo atacaba con filo.
En su crónica la autora propone ver el hecho ocurrido en el marco de la complejidad imprescindible. No se trata, nos dice, de anatematizar el lugar donde ocurrió –esos barrios–, sino de verlos en su justa dimensión contradictoria, con sus luces y sus sombras (como ocurre con casi todo en la vida). Por ello su crónica concluye recordando otros personajes que la autora encontró en el mismo lugar, como Yaneisy, que anoche se sintió “de 16 años, super realizada, o como Enrique, plomero: “Estoy muy complacido: él me llenó. Silvio ha llegado hasta nosotros, lo que ha hecho es traer la música a nosotros, la gente del pueblo, que no podemos pagar la entrada a muchos lugares”.
La autora de la crónica nos propone tener en cuenta también el valor humano, social, de esos testimonios (de “la gente que trabaja, en la vida real”, en palabras de Yaneisy) y acercarnos a un criterio desprejuiciado, justo sobre lo ocurrido y sobre el lugar donde ocurrió (ese barrio), en lugar de mirar para otro lado a la hora de redactar su versión periodística de ese nuevo concierto de Silvio. Para mí es doblemente alentador que esa visión venga de una periodista joven –aunque muchos colegas mayores (en edad, digo) también pudieran traer su mirada, desde el silencio o el estrabismo, hacia este lado: el del riesgo y la responsabilidad.
La crónica de Mónica Rivero también aborda otro elemento esencial: el entorno, el hábitat de los muchachos del incidente:
El concierto se celebró entre una escuela devenida edificio de apartamentos (…) que conforman una pequeña comunidad de tránsito (…) donde la gente “sabe cuándo llega, pero no cuándo se va”. También aquí hay problemas con el agua potable. Los vecinos se quejan de las filtraciones en sus casas, y de no tener establecimientos de comercio ni rutas de transporte público cerca. La explanada donde se colocó el escenario está siempre llena de basura. “Pero la recogieron porque venía Silvio. ¡Si Silvio llega a venir aquí como estaba esto! Ojalá todo se quedara así, pero eso es un sueño. En unos días va a estar igual”, dice Mercedes.(…) No entienden que se haya asfaltado finalmente ese terreno, cuando hace más de diez años estaban pidiendo que se hiciera una calle que llegara hasta allí. De pronto, un día antes del concierto, todo el mecanismo se destraba.
Ese extraño método de soluciones urgentes recuerda aquella formidable historia, cargada de enseñanzas metafóricas, de la película Bienvenido Mr. Marshall, del maestro José Luis Berlanga. En esa aguda comedia un pueblo español se prepara, en plena posguerra, para crear una imagen (falsa), que convenza a los funcionarios estadounidenses que deben llegar allí y otorgar eventualmente la ayuda económica para el desarrollo proveniente del Plan Marshall.
Por supuesto que los objetivos del proyecto cultural de los barrios no tienen nada que ver con esa curiosa filosofía que, por otra parte, hemos visto –y vemos– en ocasiones en el país. Pero también es cierto que un proyecto de estas características, impulsado por un artista como Silvio, llama la atención sobre dificultades, carencias e irresponsabilidades. Sería muy deseable que los problemas de esos barrios –que la presencia del proyecto revela, muestra o difunde– fueran atendidos con responsabilidad, sentido de la justicia y eficacia por las instancias de dirección o de gobierno encargadas de resolverlos.
Entre los comentarios sobre la crónica publicados en el sitio Cubadebate aparece, sin embargo, uno que no resulta alentador en ese sentido. Un mirafloreño escribió allí:
Como noticia les cuento que lo que asfaltaron para la ocasión ya está de nuevo con los baches porque se hizo solamente para la ocasión, como si se estuviera pintando de negro un terraplén (Mal hecho y corriendo) la basura ya está de nuevo allí, el agua nunca llegó ni llegará y el concierto en la memoria de pocos junto con los problemas cotidianos de ese barrio, se los cuenta uno que vive allí.
Esas crudas realidades –y otras que el mirafloreño describe gravemente, sin escandalito ni rabia, en su comentario de Cubadebate– forman parte de una realidad ante la que no se puede mirar hacia otro lado. La periodista de la crónica no lo hizo así, los músicos que participan en el proyecto tampoco lo hicieron así. Los funcionarios encargados de asumir la responsabilidad ante lo mal hecho (o lo sencillamente no hecho) debieran mirar hacia este lado.
Casi al terminar el concierto, alguien se me acercó y me preguntó quién era la asesora de Silvio. “Es que, antes de que acabe esto, queremos que den los agradecimientos a los factores”, me dijo. Le expliqué que según sabía, en la concepción de estos conciertos no estaban incluidos esos momentos formales.
Cuando terminó la segunda canción extra con que Silvio culminó la presentación de aquella tarde en Miraflores, le comenté a la “asesora” de Silvio por la que preguntaban –que es en realidad una de las organizadoras del equipo que realiza el concierto– y ella me habló de los contactos iniciales en el barrio y de la fuerte impresión que les había causado la atmósfera que encontraron allí. “Le dije a Silvio: creo que este es el barrio más complicado al que hemos ido. Y Silvio me respondió: Ahí es a donde tenemos que ir”.
Y para terminar esta crónica urgente: en el comentario del mirafloreño, aparece esta post data que comparto ahora con ustedes, como resumen de lo que hemos conversado aquí:
PD: Felicito a la autora y les doy mil veces las gracias a Silvio por acordarse de la parte olvidada del pueblo, ojalá todos los artistas y los que no son artistas se acordaran de nosotros de vez en vez….
viernes, 15 de junio de 2012
El riesgo de no aprovechar el talento
Una de las Tesis de Doctorado más audaces de los últimos tiempos en el campo económico, mira con preocupación e impaciencia los problemas estructurales que frenan la contribución de profesionales y técnicos al crecimiento económico del país
Un audaz ejercicio de honestidad intelectual colmó la joven profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana Yordanka Cribeiro Díaz, cuando se preguntó «por qué, a pesar de que Cuba ha tenido una senda ascendente y sostenida de gastos en Educación, ello se refleja en una contribución positiva, pero menos dinámica, de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento económico del país».
Las respuestas a esa interrogante las fundamentó durante seis años y medio de intensos estudios, para alcanzar en 2012 el título de Doctora en Ciencias Económicas, con una Tesis que identifica las condicionantes de una evidente contradicción: la formación creciente de fuerza de trabajo calificada, que ve limitados sus aportes al crecimiento económico del país por variadas distorsiones y asimetrías del entorno.
Convencida de que «ser revolucionario significa darle el frente a los problemas, sin pensar en las conveniencias», Yordanka declaró a JR que «al ambicioso programa de la Educación cubana le hace falta fortalecer su sostenibilidad económica».
Corregir desviaciones
La académica defiende en su Tesis que, para sostener esa decisiva contribución de profesionales y técnicos al crecimiento económico, es necesario corregir torceduras sedimentadas en los procesos de formación, asignación y utilización de la fuerza calificada en las condiciones actuales de la economía cubana, caracterizada por desarticulaciones entre el entorno productivo, la estructura del empleo y la dotación de graduados.
Así, contrasta la alta calificación de la fuerza laboral, con una estructura productiva caracterizada por débil participación de las ramas de alta y media-alta intensidad tecnológica; acompañado por un énfasis hacia los servicios.
Yordanka sostiene que los servicios profesionales para la actividad productiva están deprimidos, y se evidencia en los sistemas de educación superior, técnica y de posgrado una pérdida de participación en las especialidades, con mayor impacto en las ganancias de productividad, la creación de tecnología y nuevos bienes de capital, organización de la producción y sustitución de importaciones.
Ello incide a la hora de asignar esos recursos laborales en estructuras productivas que no pueden asimilarlos ni estimularlos convenientemente. Tal asimetría, en su criterio, genera una migración de esa fuerza hacia ramas con inferiores requisitos de calificación, pero con mayores niveles de remuneración. Como ejemplo, en 2010 solo el 9,8 por ciento de los ocupados en la economía nacional estaban vinculados laboralmente a la industria manufacturera, sector pivote del progreso tecnológico, revela esta Tesis de Doctorado.
Trabajo en lo que no estudié…
El segundo nivel de distorsión es la no correspondencia entre el nivel de calificación o perfil de especialización y el puesto de trabajo. Por otra parte, llaman la atención los elevados niveles de calificación de la población no ocupada. Un dato elocuente es que en 2009 los desempleados y subempleados tenían como promedio 10,5 y 11,03 años de escolaridad, respectivamente, cifras superiores a la mayoría de los países de la región.
Otro problema es la emigración hacia el exterior de fuerza de trabajo calificada. Según datos del PNUD, en 2009 tenían un nivel de formación elevado —casi la cuarta parte era universitaria— el 59 por ciento de los emigrados cubanos mayores de 15 años residentes en los 30 Estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre estos Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los países europeos, Japón y Australia.
En esos emigrantes hay un elevado peso de ingenieros y profesionales de las Ciencias Exactas y Naturales. Ello significa pérdida de recursos financieros que se transfieren en forma de subsidios implícitos al crecimiento y desarrollo de otras economías.
Esa sangría y los anteriores factores implican para el país una inversión en materia de formación, que no se revierte totalmente en incrementos de productividad y crecimiento, y también aumentan los costos por reemplazo.
Débil sistema de incentivos y de innovación tecnológica
También condicionan en el asunto fuerza calificada-crecimiento económico, según la Doctora, el retraso de la infraestructura productiva y tecnológica a nivel global y empresarial, la baja inversión en ciencia y técnica y la debilidad de los sistemas de innovación.
Asimismo, el deterioro de la cultura productiva y la baja productividad del trabajo acumulados durante años se pueden asociar a las debilidades del sistema de incentivos y penalizaciones en el modelo económico, el deterioro del papel del salario, la débil diferenciación salarial y otras distorsiones de la Ley de Distribución Socialista.
Ante esas insuficiencias, la Tesis recomienda la coordinación de políticas públicas educativas, productivas y de ciencia e innovación tecnológica que propendan a potenciar el impacto del capital humano en el crecimiento económico, con soluciones integrales a la formación, asignación y utilización de la fuerza de trabajo calificada.
El modelo económico cubano requiere un urgente rediseño en la asignación de la calificación, de manera que logre mayor conciliación de la formación de fuerza de trabajo con las necesidades de los territorios, para apoyar los procesos de desarrollo local.
Habrá que seguir superando el retraso de la infraestructura productiva y tecnológica, inclinando el aparato industrial hacia actividades intensivas en conocimiento. Y será vital promover esquemas de incentivos a la producción y exportación de bienes de servicio de mayor valor agregado y contenido tecnológico.
Para Yordanka, el salario debe estimular la productividad. En el marco del redimensionamiento laboral que registra el país, el sector estatal debe continuar siendo el principal receptor de fuerza de trabajo calificada, para lo cual es necesario diseñar una política que favorezca este propósito en tres direcciones básicas: incrementar la remuneración en un segmento de alta calificación vinculado a objetivos estratégicos, ampliar la diferenciación salarial en el sector estatal, con mayor énfasis en la complejidad y resultados del trabajo y priorizando a la fuerza de trabajo más calificada y de difícil reemplazo; flexibilizar mecanismos laborales en el sector estatal y otras formas de propiedad. En este último aspecto no se debe descartar la promoción de servicios profesionales en diferentes formas de gestión orientadas hacia el sector productivo, mediante mecanismos de contratación, en un ambiente de mayor competencia.
Lo anterior implica generalizar el principio de premios y penalizaciones según resultados y calidad del trabajo en el sector productivo y los servicios. En suma, recuperar la productividad del trabajo y el salario para crear una sinergia a favor del crecimiento económico.
Ciertas preguntas sustentables
Aun cuando la Doctora Yordanka Cribeiro hace recomendaciones en su trabajo, de ampliar y profundizar las investigaciones en tema tan estratégico para el desarrollo económico del país, se imponen algunas preguntas:
—¿Cree que la implementación de los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución recogen en síntesis el espíritu y la urgencia de su investigación?
—Por supuesto. Muchos de los cambios a los que aludo tienen que ver con transformaciones en el modelo económico que comienzan a generarse; y con otras, importantes y decisivas, que están aún por registrarse en el entorno empresarial. Medidas descentralizadoras, que ofrezcan mayor protagonismo a los actores económicos.
«Precisamente mi Tesis está entre los estudios que han sido enviados por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba a la Comisión Nacional de Implementación y Desarrollo de Lineamientos».
—Alguien podría argüir la difícil situación financiera y de liquidez del país como un obstáculo para destrabar el nudo gordiano fuerza de trabajo calificada-crecimiento económico. ¿Qué le respondería?
—No se puede avanzar con tanto conformismo. Hay que ir modificando el entorno gradualmente, pero con articulaciones viables. Tenemos reservas de productividad y ventajas de calificación de la fuerza de trabajo. No podemos resignarnos a que el patrón tecnológico no pueda avanzar. La inversión no puede seguir siendo el patico feo de la economía. Tendremos que sopesar lo que podemos ir logrando en tal sentido. Hay que empezar gradualmente, en sectores con posibilidades, que vayan generando derrames en otras actividades económicas.
—¿Alguna obsesión investigativa en su horizonte?
—Trabajar en un modelo integral y sistémico de demanda de fuerza de trabajo calificada en el país, para contribuir a elevar el impacto económico de este importante logro social de la Revolución.
—¿A quién le debe más en el logro de la Tesis?
—A mi tutora, la Doctora Vilma Hidalgo de los Santos, decana de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, por sus sólidos aportes y razonamientos y, sobre todo, el ejemplo de algo esencial en ella: la persistencia.
—Su trabajo de Tesis refleja verdades dolorosas. ¿No teme a ciertos rechazos?
—En todos los problemas de naturaleza económica, uno tiene que identificar las causas de raíz, por molestas y dolorosas que parezcan. Identificar la génesis es esencial para cambiar. Ser revolucionario es darle el frente a los problemas, sin pensar en conveniencias… ni en las consecuencias que puedan traerte.
tomado de: http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/en-red/2012-06-09/el-riesgo-de-no-aprovechar-el-talento/
martes, 12 de junio de 2012
Música y Estrellas
Por: José Armas L.
Revista Verde Olivo, 25 de junio de 1967.
La cara de Eva Rodríguez se ha proyectado en las pantallas de los televisores y ha anunciado una sorpresa. Se trata de un nuevo valor. Un compositor e intérprete cuyo
nombre habrá que recordar: Silvio Rodríguez...
Pero este reportaje no debe empezar ahí, sino en otra parte.
Debe empezar cuando faltándole unos meses para cumplir su Servicio Militar escribe en
el inicio de una de sus poesías:
“Camarada recluta ya tú sabes que yo voy abajo...”
Y Silvio Rodríguez, el recluta camarada, ya fue abajo.
Aquella poesía, junto a otras, le valen Primera Mención en un concurso auspiciado por
las Fuerzas Armadas.
Sin embargo, abandona su despunte de escritor. Una vocación nueva le toca en el
espíritu con más fuerza.
Conversando una tarde, me dice:
--Decididamente, me dedico a la música.
--Eso es cosa tuya -creo que le contesté-. La música tiene mucho de poesía y seguro que logras creaciones magníficas.
EN EL TRABAJO
Silvio rasga la guitarra en sus ratos libres. La guitarra ha sido para él su arma de campaña. Escribe cuartillas y le pone música. Cuando el último Estado de Alerta toca y canta hasta la madrugada. La música moderna se le ha infiltrado con fuerza y él la torna medio música, medio poesía.
Un día conoce al compositor Mario Romeu y cierta tarde se aparece con unos papeles
bajo el brazo, llenos de pentagramas y de signos mágicos. Me dice:
--Mario le ha hecho arreglos a dos de mis números, sin cobrarme un centavo.
De ahí en adelante, ha sido cuestión de tiempo.
TARDE DE ENSAYO
Estuve sentado junto a él el día de ensayo. Fue en los estudios de televisión del Focsa. Le brindé un cigarro y no quiso y luego me pidió uno. Tuve la impresión de que a pesar de su aparente tranquilidad estaba indudablemente nervioso. Era lógico. Aquello era el preludio de su presentación ante los televidentes de toda Cuba.
En los ensayos le precedieron Los Zafiros, Marta Justiniani, Alba Marina, Dulzaides y su combo con Regino Tellechea...., en fin, todos estrellas.
Le dije en un arranque honesto:
--Tengo una preocupación, y es ésta: Vas a hacer tu debut dentro de un elenco verdaderamente fuerte. A lo mejor esto te resta brillo.
Se sonrió y me respondió:
--No..., -y encogió los hombros.
--Bueno, --argumenté después-- así es mejor. Si ibas a actuar en Música y Estrellas no podías esperar otra cosa. Además, el que tiene calidad, la tiene.
Guardamos silencio y prestamos atención a esa tarea cotidiana, alegre y siempre dura del artista: los ensayos.
Las luces y cámaras se movían constantemente. Se apagaban, se encendían. Los números se repetían. No servían. Sí servían. Ponían este objeto. Quitaban aquel. Mandaban a hacer silencio a la gente. Rifat, desde su cabina, dirigía con precisión y buen gusto.
--¡Silvio! - lo llamaron a ensayo.
EN ESCENA
La cara de Eva Rodríguez se ha ido de la pantalla y entra en onda el joven compositor. Interpretará dos canciones suyas. Aparece sentado en una banqueta con su guitarra. Los dedos empiezan a resbalarle por las cuerdas. Un susurro de violines es la música de fondo. Poco a poco el joven compositor va entrando en el mundo que ha soñado. Un mundo fascinante, raro, cósmico, misterioso. Empieza a describirlo y se ve colgado de un árbol, en un raro paisaje. La tierra se le ha vuelto rojiza. El cielo en vez de azul es púrpura y el sol se ha puesto blanco. El árbol se estremece al golpe de la brisa que agita las ropas de ella. Ella lo suelta de sus labios y juntos descienden para besar la tierra amada.
Silvio Rodríguez, el camarada recluta que fue abajo, está en camino del éxito. Recuerden el nombre.
sábado, 9 de junio de 2012
Cenizas
A Sara
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Francisco de Quevedo
Cenizas al mar,
cenizas de adios,
cenizas de la amistad.
Cenizas de sal,
cenizas de voz,
cenizas de eternidad.
Cenizas que ayer
volaron al sol
en busca de la virtud.
Cenizas de piel,
cenizas de amor,
cenizas de juventud.
Si no hay flama ni rescoldo,
si el destino está sellado,
si he de regresar al polvo,
seré polvo enamorado:
Harina de un dios
capaz de subir
al colmo de la ilusión.
Locura mayor
que sepa fingir
cenizas, cuando es canción.
7 de junio, 2012
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