Raúl Antonio Capote
Washington, a todo motor, busca sincronizar el intento de colapso energético, con la desinformación y la siembra de la duda, en un escenario inédito de presión multidimensional.
En la literatura de la inteligencia estratégica existe un concepto antiguo, que en la era digital ha alcanzado una sofisticación terrorífica: generar confusión para sembrar en las personas la duda. Hoy, esa estrategia se ha convertido en el eje central de la política exterior de ee. uu. hacia Cuba, no se trata solo de una de las herramientas de confrontación ideológica clásica, sino de una sinfonía disonante en la cual la asfixia material y la erosión de la percepción se tocan al unísono.
Un mapa detallado de esta nueva cartografía del conflicto nos permite apreciar cómo la guerra cognitiva no es un epifenómeno, sino el motor principal de una estrategia diseñada para fracturar el alma de la nación. No se trata de la mentira burda habitual, es un mecanismo perverso de intoxicación sutil, que busca sembrar la sospecha en todo y de todo.
Esa partícula de incertidumbre, repetida hasta el infinito en los ecosistemas digitales, erosiona la confianza en las instituciones y en el relato de la resistencia. La saturación informativa, la creación de realidades paralelas y el uso de bots que replican mensajes con ligeras variantes, persiguen un solo fin: que el ciudadano deje de creer en sus propias percepciones.
En los últimos meses, el salto cualitativo ha estado en el uso masivo de la Inteligencia Artificial Generativa, además, Washington ha perfeccionado la técnica del deepfake hiperrealista y la microsegmentación de audiencias. No se trata ya de emitir un mensaje único para toda la Isla, sino de diseñar narrativas específicas para el ama de casa en La Habana, el joven trabajador del turismo en Varadero o el ingeniero en Holguín.
Herramientas como los modelos de lenguaje avanzado permiten generar miles de versiones de un mismo bulo, adaptado al léxico, al dolor y a la frustración de cada grupo demográfico. La inteligencia artificial sintetiza voces, clona rostros de dirigentes en contextos comprometedores y, lo más peligroso, simula conversaciones de WhatsApp entre «ciudadanos comunes» que discuten apagones y desabastecimientos con un tono de derrota prefabricada. Pero la joya de la corona de esta estrategia cognitiva es el uso de la IA predictiva para anticipar el descontento. Los algoritmos procesan el sentimiento en redes sociales y foros cerrados, detectando los picos de cansancio emocional.
Es en esos momentos de máxima fragilidad, mientras el bloqueo energético golpea con cortes eléctricos prolongados y la falta de combustible paraliza el transporte, cuando se activan las campañas de amplificación, entonces la IA convierte la situación en una experiencia sicológica insoportable, multiplicando la percepción del caos.
Estamos en presencia de una ecuación diabólica: mientras se ahoga a la población con la falta de luz y alimentos, para provocar el descontento, al mismo tiempo se inunda el espacio digital con mensajes que culpan exclusivamente al Gobierno cubano de esa carestía, omitiendo el origen externo del sufrimiento.
Son las municiones de una narrativa que busca la desesperación colectiva.La IA se encarga de hacer las costuras, cuando un barrio se queda a oscuras, los teléfonos móviles (si hay batería y datos) se llenan de cadenas apócrifas que hablan de «gestión incompetente» y «privilegios oficiales», sin mencionar jamás la guerra económica declarada.
El objetivo final no es solo el colapso económico per se, sino el estallido social. La Casa Blanca aspira a reproducir el guion logrado en otras regiones e intentado en Cuba sin éxito en el pasado, pero con una tecnología mucho más depurada. La idea es sincronizar el momento de máxima tensión material con una ofensiva digital imparable que desborde la capacidad de respuesta del Estado, generando la imagen de una nación ingobernable ante los ojos del mundo.
Sin embargo, la inteligencia humana tiene una ventaja sobre la artificial: la conciencia histórica. Frente a esta maquinaria de desinformación hipertecnológica es necesaria una contraofensiva cultural que recupere el valor de la palabra verificada, del periodismo de datos y, sobre todo, de la empatía.
Una guerra cognitiva se gana en la calle, en el diálogo vecinal, en la confianza que se teje cara a cara, allí donde la IA aún no puede llegar. El desafío para Cuba es titánico: resistir la presión de un bloqueo que asfixia y, al mismo tiempo, desactivar las bombas de racimo informáticas que explotan en los bolsillos de los ciudadanos.
Entonces la respuesta no puede ser solo institucional, debe ser social, se trata de construir un escudo ético contra la duda, y de entender que, en esta nueva guerra, cada ciudadano informado es un soldado de la verdad. Washington ha desatado todas sus armas.
La pregunta que flota en el aire –y que el tiempo y la historia responderán– es si la tenacidad del pueblo cubano, forjada en más de seis décadas de resistencia, será capaz de doblegar esta alianza perversa entre la asfixia material y el espejismo digital.
4 comentarios:
Mientras no resolvamos el tema energético va a ser muy difícil resurgir. Nos va la vida en ello.
No a la agresión militar sobre Cuba. Contra el avance del fascismo en América Latina. Manifiesto internacional
En este año 2026, se acusó a Cuba de ser una amenaza “extraordinaria e inusual” para la seguridad nacional de Estados Unidos, de albergar organizaciones terroristas y de adquirir armas ofensivas, sin presentar ninguna prueba. Incluso se revivió y manipuló un hecho de hace 30 años para fabricar una imputación penal contra el general Raúl Castro Ruz.
Al permanente sabotaje económico que Estados Unidos practica desde hace 67 años, se sumó el bloqueo total de las importaciones de cualquier combustible y la presión para que empresas de terceros países abandonen sus negocios en la isla, de modo que han salido de Cuba aerolíneas, navieras y empresas de gestión hotelera, entre otras. También se ha redoblado la fabricación de mentiras y amenazas mediáticas contra el pueblo y el gobierno cubano. Cuba sólo ha recibido un buque de petróleo en seis meses y no puede hacer transacciones financieras.
Por el costo humanitario que representa para la población usar el cerco económico y energético como arma de guerra, las medidas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba tienen las características de un genocidio. Aun así, los promotores del odio anticubano, encabezados por Marco Rubio, presionan para que Trump apruebe una agresión militar que traería la muerte indiscriminada de cubanos y cubanas de todas las edades, y la pérdida de vidas estadunidenses. No hemos podido detener el genocidio en Gaza, no queremos otra Gaza en América Latina.
Una agresión contra Cuba consolidaría la impunidad total de los sectores fascistas de Estados Unidos, haría del uso de la fuerza militar un método recurrente en su trato con las demás naciones. Abriría un futuro de constante amenaza para los pueblos. Cuba es la prueba de que la tenacidad puede hacer valer la independencia y la soberanía frente al imperialismo, el ejemplo de que un camino de autodeterminación es capaz de garantizar a nuestros pueblos educación, salud, cultura y deporte como derechos.
Muchas generaciones de cubanos y cubanas han luchado de mil formas por mantener en pie su proyecto, con resultados positivos reconocidos internacionalmente. La amenaza que vive hoy el pueblo cubano quiere destruir ese legado y reducir su futuro a la sumisión y el vasallaje. Aunque el proceso cubano es perfectible en varios aspectos, sólo le corresponde a sus habitantes determinar el camino que habrá de seguir en adelante.
Levantamos la voz y hacemos el llamado a los gobiernos del mundo para que se hagan valer las leyes internacionales, que Cuba recupere su derecho de adquirir combustible, y todos los productos que requiere para satisfacer las necesidades de su población, mediante el comercio y la cooperación mundial.
No seremos la generación que permita que el fascismo se imponga sobre el pueblo cubano. Estamos a tiempo de volcar todas nuestras iniciativas en defensa de Cuba, es hora de arropar a ese pueblo hermano, que tanta solidaridad ha dado al mundo, y poner un límite al poder de, como dijo José Martí, “ese norte revuelto y brutal que nos desprecia”.
No a la agresión ... (2)
FIRMANTES
Abraham Nuncio. Comité de Solidaridad con Cuba. México
Alejandro Encinas. Político México.
Alicia Castellanos Guerrero. UAM-I. México
Aliet Quiala Coello. Centro Martin Luther King. Cuba
Alma E. Muñoz. Articulista del periódico La Jornada. México
Ana Buquet. UNAM. México
Ana De Ita. Articulista del periódico La Jornada. México
Ana Karina Rojo. Diputada federal. México
Andrés Barreda Marín. Facultad de Economía, UNAM. México
Andrés Ruggeri. Programa Facultad Abierta, UBA. Argentina
Angel Tamariz Sánchez. Diputado CDMX. México
Antigona Segura Peralta. UNAM. México
Anxo Piñeiro Murillo. Galiza
Arlin Medrano. Latinoamericanista. México
Armando G. Tejeda. Periodista. México
Arnaud Duvelleroy. France
Arturo Taracena. UNAM. México
Asa Cristina Laurell. Ex subsecretaria de salud federal. México
Atilio Boron. Partido Comunista de la Argentina. Argentina
Aurelio Fernandes. Centro Ruy Mauro Marini. Brasil
Axel Didriksson. UNAM. Mexico
Balnca Estela Zardel Jacobo. UNAM. México
Beatriz Ferreiro Villanueva. España
Bernabé López. Federación mexicana de ciclismo. México
Bertha Lujan. Morena.Mexico
Camille Chalmers. PAPDA. Haïti
Camilo Augusto Ramalho Santana. MST. Brasil
Carlos Fernández Vega. Columnista La Jornada. México
Carlos Ortiz Tejeda. Diputado. México
Carlos Sánchez Sosa. Cineasta. México
Carmen Lira Saade. Directora La Jornada. México
Christy Petropoulou. Dr. Prof. de Geografía Urbana, Universidad de Egeo. Grecia
Clara Meyra. México
Clara Scheffer. Estados Unidos
Claudio Katz. UBA, CONICET. Argentina
Creusa Maria De lima. Brasil
Cynthia Crespo. SINPAE. Costa Rica
Danny Bilbao (Danny el comunista). Ecuador
Darío Salinas. Profesor emérito, Universidad Iberoamerica. México
Diana Fuentes. Filósofa. México
Dora Arias. Colombia
Edna Ovalle Rodriguez. Docente jubilada. México
Eduardo Flores. Documentalista. México
Elba Capuchino. Gobierno del estado de Q. ROO. México
Elena Gutiérrez. Global Exchange. México-Estados Unidos
Emir Olivares. Periodista. México
Enrique Galván Ochoa. Columnista La Jornada. México
Enrique Semo. Historiador. México
Eric Nepomuceno. Periodista. Brasil
Erwin Quintupill. Chile
Esperanza Olavarria. Movimiento de mujeres. Perú
Estefanía Veloz. Canal Red. México
Fabrizio Mejía. Articulista del periódico La Jornada. México
Fidel Enríquez. Comunicador y documentalista. México
Gabo Sequeira. Canto de Todos. Argentina
Gabriel Andrés Baquero. República Dominicana
Gabriel García. Congresista Mexicano. México
Gabriela Martinez Dougnac. CIEA-UBA. Argentina
Gabriela Valdepeñas. Diputada Federal. México
Georgette Ramírez Kuri. FFyL, FCPyS, UNAM. México
Gerardo De la Fuente Lora. Universidad Nacional Autónoma de México. México
Gibran Bautista y Lugo. UNAM. México
Giovanna Neville. Socióloga. E.U.
No a la agresión (3 y fin)
Gloria Careaga. UNAM. México
Gloria La Riva. Directora de Proyecto Hatuey. Estados Unidos
Gloria Muñoz. Columnista La Jornada. México
Gloria Sanchez. Instituto “Flores Magon-Mella”. México
Gonzalo Rocha “Rocha”. Monero y periodista. México
Grasa Guevara. Bloque Latinoamericano Berlin. Alemania
Guadalupe Carrasco. Profesora UNAM. México
Guadalupe Valencia. UNAM. México
Guillermo Briseño. Músico. México
Gustavo Leal Fernández. Articulista del periódico La Jornada. México
Gustavo Ogarrio. La jornada Semanal. México
Héctor Hugo Peña. Global Sumud Flotilla. México
Hermann Bellinghausen. Articulista del periódico La Jornada. México
Hishey Lachungpa Lachung Dzomsa. India
Hugo Aboites. Profesor investigador UAM. México
Hugo Casanova Cardiel. Articulista del periódico La Jornada. México
Imanol Ordorika. UNAM. México
Jagd Raw. UNAM – INBAL. México
Jaime Ortega. Articulista del periódico La Jornada. México
José Blanco. Articulista del periódico La Jornada. México
José Steinsleger. Articulista del periódico La Jornada. México
Josefine Guffens. Alemania
El resto de las firmas se puede consultar en:
https://bit.ly/4wFNEzX y
https://bit.ly/3Ra768P
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/10/politica/no-a-la-agresion-militar-contra-cuba-contra-el-avance-del-fascismo-en-america-latina-manifiesto-internacional
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