martes, 15 de marzo de 2022

Noam Chomsky: "Se puede evitar. Esa es la clave."

                                                   por C. J. Polychroniou / Truthout

Mientras la guerra continúa en Ucrania, la diplomacia sigue manteniéndose en un segundo plano a pesar de la dolorosa devastación que ha provocado la invasión rusa. La estructura global posterior a la Segunda Guerra Mundial sencillamente es incapaz de regular las cuestiones relativas a la guerra y la paz, y Occidente sigue rechazando las argumentaciones de Rusia en materia de seguridad. Además, en algunos círculos se pide que se declare una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, a pesar de que la aplicación efectiva de dicha política supondría una rápida escalada de la violencia con posibles consecuencias inefables por espantosas. La idea de una zona de exclusión aérea es tremendamente peligrosa, advierte Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva concedida a Truthout.

Casi dos semanas después de la invasión rusa de Ucrania, las fuerzas rusas siguen atacando ciudades y pueblos, mientras que más de 140 países han votado a favor de una resolución no vinculante de la ONU que condena la invasión y pide la retirada de las tropas rusas. En vista del incumplimiento de las normas del derecho internacional por parte de Rusia, ¿no hay algo que decir sobre las instituciones y normas del orden internacional de posguerra en la coyuntura actual? Es bastante obvio que el orden mundial westfaliano centrado en el Estado no puede regular el comportamiento geopolítico de los agentes estatales respecto a cuestiones de guerra/paz e incluso de sostenibilidad. ¿No es, por tanto, una cuestión de supervivencia que desarrollemos una nueva estructura normativa global?

Si realmente es una cuestión de supervivencia, entonces estamos perdidos, porque no puede lograrse en un plazo de tiempo válido. Lo máximo que podemos esperar de momento es consolidar lo que hay, que es muy débil. Y eso ya será bastante difícil.

Las grandes potencias violan constantemente el derecho internacional, al igual que las más pequeñas cuando pueden salirse con la suya, habitualmente bajo el paraguas de una gran potencia protectora, como cuando Israel se anexiona ilegalmente los Altos del Golán sirios y la Gran Jerusalén –consentido por Washington, autorizado por Donald Trump, que también autorizó la anexión ilegal del Sahara Occidental por parte de Marruecos–.

Según el derecho internacional, es responsabilidad del Consejo de Seguridad de la ONU mantener la paz y, si se considera necesario, autorizar el uso de la fuerza. Las agresiones de las superpotencias no llegan al Consejo de Seguridad: las guerras de Estados Unidos en Indochina, la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y Reino Unido o la invasión de Ucrania por parte de Putin, por poner tres ejemplos de manual de “crimen internacional supremo” por el que los nazis fueron colgados en Nuremberg. Más exactamente, Estados Unidos es intocable. Los crímenes rusos al menos reciben cierta atención.

El Consejo de Seguridad puede tener en cuenta otras atrocidades, como la invasión franco-británica-israelí de Egipto y la invasión rusa de Hungría en 1956. Pero el veto bloquea medidas adicionales. La primera fue revocada por órdenes de una superpotencia (Estados Unidos), que se opuso al momento y la forma de la agresión. El segundo crimen, llevado a cabo por una superpotencia, solo dio lugar a protestas.

El desprecio de las superpotencias hacia el marco jurídico internacional es tan común que pasa casi desapercibido. En 1986, la Corte Internacional de Justicia condenó a Washington por su guerra terrorista (en la jerga legalista, “uso ilegal de la fuerza”) contra Nicaragua, y le ordenó que desistiera y pagara importantes indemnizaciones. Estados Unidos desestimó la sentencia con desprecio (con el apoyo de la prensa liberal) e intensificó el ataque. El Consejo de Seguridad de la ONU intentó reaccionar con una resolución en la que se pedía a todas las naciones que respetaran el derecho internacional sin mencionar a nadie, pero todo el mundo comprendió la intencionalidad. Estados Unidos la vetó, proclamando alto y claro que es inmune al derecho internacional. Ha desaparecido de la historia.

Rara vez se reconoce que despreciar el derecho internacional implica también despreciar la Constitución de Estados Unidos, a la que se supone que debemos tratar con la reverencia que se concede a la Biblia. El artículo VI de la Constitución establece que la Carta de la ONU es “la ley suprema del país”, vinculante para los cargos electos, lo cual incluye, por ejemplo, a todo presidente que recurra a la amenaza de la fuerza (“todas las opciones están abiertas”), prohibida por la Carta. Hay artículos académicos en la literatura jurídica que argumentan que las palabras no significan lo que dicen. Y sí lo hacen. 

Resulta demasiado fácil continuar. Una de las consecuencias, que ya hemos discutido, es que en el discurso de Estados Unidos, incluido el académico, ahora es de rigor rechazar el orden internacional que se basa en la ONU en favor de un “orden internacional basado en reglas”, con el entendimiento tácito de que Estados Unidos establece efectivamente las reglas.

Incluso si el derecho internacional (y la Constitución de Estados Unidos) se cumpliera, su alcance sería limitado. No llegaría tan lejos como las horrendas guerras de Rusia en Chechenia, cuando arrasaron la capital, Grozny, lo que quizás sea un pronóstico atroz para Kiev a menos que se llegue a un acuerdo de paz; o en esos mismos años, la guerra de Turquía contra los kurdos, cuando mataron a decenas de miles, destruyendo miles de pueblos y aldeas, empujando a cientos de miles a miserables tugurios en Estambul, todo ello con el firme respaldo de la Administración Clinton, que intensificó su inmensa circulación de armas a medida que aumentaban los crímenes. El derecho internacional no prohíbe la especialidad de Estados Unidos de imponer sanciones asesinas para castigar el “desafío efectivo” o robar los fondos de los afganos mientras estos se enfrentan a la inanición generalizada. Tampoco prohíbe torturar a un millón de niños en Gaza o enviar a un millón de uigures a “campos de reeducación”. Y hay muchísimo más.

¿Cómo se puede cambiar esto? No es probable que se consiga mucho estableciendo una nueva “barrera de pergamino”, tomando prestada la frase de James Madison, referida a meras palabras sobre el papel. Un marco de orden internacional más adecuado puede ser útil para fines educativos y organizativos, como lo es el derecho internacional. Pero no basta con proteger a las víctimas. Eso sólo puede lograrse obligando a los poderosos a poner fin a sus crímenes –o, a largo plazo, socavando su poder por completo–. Eso es lo que muchos miles de valientes rusos están haciendo ahora mismo en sus notables esfuerzos por impedir la maquinaria de guerra de Putin. Es lo que han hecho los estadounidenses al protestar contra los numerosos crímenes de su Estado, enfrentándose a una represión mucho menos grave, con buenos resultados aunque insuficientes. 

Se pueden tomar medidas para construir un orden mundial menos peligroso y más humano. Con todos sus defectos, la Unión Europea es un paso adelante respecto a lo que existía antes. Lo mismo ocurre con la Unión Africana, por muy limitada que siga siendo. Y en el hemisferio occidental, lo mismo ocurre con iniciativas como UNASUR [la Unión de Naciones Sudamericanas] y CELAC [la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños], esta última busca una integración latinoamericana-caribeña separada de la Organización de Estados Americanos dominada por Estados Unidos.

De una forma u otra las preguntas surgen constantemente. Hasta prácticamente el día de la invasión rusa de Ucrania, muy posiblemente, el crimen podría haberse evitado si se hubieran estudiado las opciones que estaban claras: neutralidad al estilo austriaco para Ucrania, una versión del federalismo de Minsk II que reflejara los compromisos reales de los ucranianos sobre el terreno. Hubo poca presión para inducir a que Washington promoviera la paz. Los estadounidenses tampoco se unieron al ridículo mundial de las odas a la soberanía por parte de la superpotencia que es una clase en sí misma en su brutal desprecio por la noción. 

Las opciones siguen existiendo, aunque reducidas tras la criminal invasión.

Putin hizo gala del mismo deseo de recurrir a la violencia aunque hubiera opciones pacíficas disponibles. Es cierto que Estados Unidos continuó desestimando lo que incluso altos funcionarios estadounidenses y diplomáticos de alto rango han entendido desde hace tiempo como legítimas preocupaciones rusas en materia de seguridad, pero había otras opciones aparte de la violencia criminal. Los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) habían informado de un fuerte aumento de la violencia en la región del Donbás, que muchos –no sólo Rusia– acusan de ser, en gran medida, una iniciativa ucraniana. Putin podría haber tratado de demostrar esa acusación, si es que es correcta, y de llamar la atención de la comunidad internacional. Eso habría reforzado su posición.

Y lo que es más importante, Putin podría haber aprovechado las oportunidades, que eran reales, de apelar a Alemania y Francia para llevar adelante la proyección de un “hogar común europeo”, en la línea propuesta por De Gaulle y Gorbachov, un sistema europeo sin alianzas militares desde el Atlántico hasta los Urales, incluso más allá, que sustituya al sistema atlantista basado en la OTAN de subordinación a Washington. Ese ha sido el tema central de fondo durante mucho tiempo, agudizado durante la crisis actual. Un “hogar común europeo” ofrece muchas ventajas a Europa. Una diplomacia inteligente podría haber hecho avanzar dicha proyección. 

En lugar de buscar opciones diplomáticas, Putin echó mano del revólver, un acto reflejo demasiado común del poder. El resultado es devastador para Ucrania, y probablemente lo peor esté por llegar. El resultado es también un regalo muy bien recibido en Washington, ya que Putin ha logrado que el sistema atlantista se imponga de forma aún más sólida que antes. El regalo es tan bien recibido que algunos analistas serios y bien informados han especulado que era el objetivo de Washington todo el tiempo.

Deberíamos reflexionar mucho sobre estas cuestiones. Un ejercicio útil es comparar lo poco que se emplea el diálogo y lo mucho que se recurre a la guerra, tomando prestada la retórica de Churchill. 

Quizá los pacificadores sean realmente los benditos. Si así fuera, el Señor no tendría que hacer horas extras.

Hablando de la necesidad de una nueva estructura global y de una práctica diplomática que se adapte a la dinámica global actual, Putin repitió, en una reciente conversación telefónica que mantuvo con el presidente francés, Emmanuel Macron, la lista de agravios de Rusia contra Occidente e insinuó una salida a la crisis. Sin embargo, de nuevo, hubo un rechazo a las demandas de Putin y, aún más inexplicable, la completa aniquilación de ese rayo de luz ofrecido por Putin. ¿Desea comentar este asunto? 

Lamentablemente no es inexplicable. Por el contrario, es totalmente normal y predecible.

Enterrado en el informe de prensa de la conversación entre Putin y Macron, con el rutinario titular incendiario sobre los objetivos de Putin, había un breve informe de lo que realmente dijo Putin: “En su propia lectura de la llamada, el Kremlin dijo que el Sr. Putin había dicho a su homólogo francés que su principal objetivo era ‘la desmilitarización y el estatus neutral de Ucrania’. Esos objetivos, dijo el Kremlin, ‘se lograrán pase lo que pase’”.

En un mundo racional, este comentario sería titular y los comentaristas estarían pidiendo a Washington que aprovechara lo que puede ser una oportunidad para poner fin a la invasión antes de que se produzca una gran catástrofe que devastará a Ucrania y que puede incluso llevar a una guerra terminal si no se le ofrece a Putin una vía de escape al desastre que ha creado. En lugar de ello, estamos escuchando los habituales pronunciamientos de “guerra-guerra”, prácticamente en todos los ámbitos, empezando por el conocido analista de política exterior Thomas Friedman. Hoy el tipo duro del New York Times amenaza: “Vladimir, aún no has visto ni la mitad”.

El ensayo de Friedman es una celebración de la “cancelación de la Madre Rusia”. Puede ser útil compararlo con su reacción ante atrocidades comparables o peores de las que comparte la responsabilidad. No es el único.

Así son las cosas en una cultura intelectual muy libre pero profundamente conformista.

Una respuesta racional a la reiteración de Putin de su “objetivo principal” sería aceptarlo y ofrecer lo que desde hace tiempo se entiende como el marco básico para una resolución pacífica: repetir “neutralidad al estilo austriaco para Ucrania, alguna versión del federalismo de Minsk II que refleje los compromisos reales de los ucranianos sobre el terreno”. La racionalidad también implicaría hacer esto sin las patéticas posturas sobre los derechos soberanos por los que sentimos un desprecio absoluto –y que no se infringen más de lo que se infringe la soberanía de México por el hecho de que no pueda unirse a una alianza militar con base en China y acoger maniobras militares conjuntas México-China y armas ofensivas chinas dirigidas a Estados Unidos–.

Todo esto es factible, pero presupone algo muy lejano, un mundo racional, y además, un mundo en el que Washington no se regodee en el maravilloso regalo que le acaba de hacer Putin: una Europa totalmente subordinada, sin tonterías sobre escapar del control del Amo. 

El mensaje para nosotros es el mismo de siempre, y como siempre, simple y obvio. Debemos hacer todos los esfuerzos posibles para crear un mundo sostenible.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski condenó la decisión de la OTAN de no cerrar el cielo de Ucrania. Una reacción comprensible dada la catástrofe causada a su país por las fuerzas armadas rusas, pero ¿no sería la declaración de una zona de exclusión aérea un paso más hacia la Tercera Guerra Mundial? 

Como usted dice, la petición de Zelenski es comprensible. Responder a ella llevaría muy probablemente a la obliteración de Ucrania y mucho más allá. El hecho de que incluso se discuta en Estados Unidos es asombroso. La idea es una locura. Una zona de exclusión aérea significa que las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos no sólo atacarían aviones rusos, sino que también bombardearían instalaciones terrestres rusas que proporcionan apoyo antiaéreo a las fuerzas rusas, con los consiguientes “daños colaterales”. ¿Es tan difícil comprender las consecuencias? 

Tal y como están las cosas, China puede ser la única gran potencia con capacidad para detener la guerra en Ucrania. De hecho, Washington parece estar deseando que los chinos se involucren, ya que Xi Jinping podría ser el único líder que obligara a Putin a reconsiderar sus acciones en Ucrania. ¿Ve usted a China desempeñando el papel de mediador de paz entre Rusia y Ucrania, y quizás incluso apareciendo pronto como mediador de la paz mundial?

China podría intentar asumir este papel, pero no parece probable. Los analistas chinos pueden ver con la misma facilidad que nosotros que siempre hubo una forma de evitar la catástrofe, según las líneas que hemos discutido repetidamente en entrevistas anteriores y que reiteramos brevemente aquí. También pueden ver que, aunque las opciones han disminuido, todavía sería posible satisfacer el “objetivo principal” de Putin de un modo beneficioso para todos, sin infringir ningún derecho básico. Y pueden ver que el gobierno de EE. UU. no está interesado, ni tampoco los comentaristas. Puede que vean pocos alicientes para lanzarse.

No está claro que ni siquiera quieran hacerlo. Ya les va bien mantenerse al margen del conflicto. Siguen integrando a gran parte del mundo en el sistema de inversión y desarrollo con base en China, y es muy posible que Turquía –miembro de la OTAN– sea el siguiente país.

China también sabe que al hemisferio sur le gusta poco “cancelar a la Madre Rusia”, prefiere mantener las relaciones. Es posible que el Sur comparta el horror ante la crueldad de la invasión, pero sus experiencias no son las de Europa y Estados Unidos. Al fin y al cabo, son los objetivos tradicionales de la brutalidad europeo-estadounidense, al lado de los cuales el sufrimiento de Ucrania apenas destaca. China comparte las experiencias y los recuerdos desde su “siglo de humillación” y mucho más.

Mientras que Occidente puede optar por no percatarse, China puede sin duda entenderlo. Supongo que mantendrán las distancias y seguirán su camino actual.

Suponiendo que todas las iniciativas diplomáticas fracasen, ¿está Rusia realmente en condiciones de ocupar un país entero del tamaño de Ucrania? ¿No podría Ucrania convertirse en el Afganistán de Putin? De hecho, en diciembre de 2021, el director del Centro de Investigación Ucraniana de la Academia Rusa de Ciencias, Viktor Mironenko, advirtió de que Ucrania podría convertirse en otro Afganistán. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿No ha aprendido Putin ninguna lección de Afganistán? 

Si Rusia ocupa Ucrania, su miserable experiencia en Afganistán parecerá un picnic en el parque.

Debemos tener en cuenta que los casos son muy diferentes. El registro documental revela que Rusia invadió Afganistán de muy mala gana, varios meses después de que el presidente Carter autorizara a la CIA a “proporcionar... apoyo a los insurgentes afganos” que se oponían a un gobierno respaldado por Rusia con el fuerte apoyo, si no la iniciativa, del consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski, como declaró posteriormente con orgullo. Nunca hubo ningún fundamento para hacer esas furibundas declaraciones sobre los planes rusos para apoderarse de Oriente Medio y más allá. De nuevo, la respuesta negativa, bastante aislada, de George Kennan a estas afirmaciones fue astuta y acertada.

Estados Unidos prestó un sólido apoyo a los muyahidines que se resistían a la invasión rusa, no para ayudar a liberar Afganistán, sino para “matar a los soldados soviéticos”, como explicó el jefe de la base de la CIA en Islamabad que dirigía la operación. 

Para Rusia el coste fue terrible, aunque, por supuesto, apenas una parte de lo que sufrió Afganistán, que continuó cuando los fundamentalistas islámicos apoyados por Estados Unidos asolaron el país tras la retirada de los rusos. 

Uno duda incluso de imaginar lo que la ocupación de Ucrania le supondría no solo a su pueblo, sino al mundo.

Se puede evitar. Esa es la clave.

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Fuente: https://ctxt.es/es/20220301/Politica/39058/noam-chomsky-ucrania-rusia-estados-unidos-exclusion-aerea-ocupacion.htm (enviado por cpc)

domingo, 13 de marzo de 2022

Chile. El retorno a las grandes alamedas: Apuntes de un cambio de mando histórico

Por Rubén Escobar Salinas, Resumen Latinoamericano, 12 de marzo de 2022

«Aquí se escuchan los ecos de quienes se han levantado contra la opresión», dijo desde un balcón en La Moneda el ahora Presidente, Gabriel Boric. Fue el final de una jornada que comenzó muchas horas antes. La elección de la presidencia del Senado, la presencia de Gustavo Gatica y Fabiola Campillai, hasta el homenaje en la estatua de Salvador Allende, fueron parte de los hechos que enmarcaron un día histórico. Acá algunos apuntes de lo ocurrido desde el interior del Congreso y en las calles Santiago.

“Chilenas y chilenos, habitantes de nuestra patria, pueblo de Chile. Esta tarde, por primera vez, les hablo como Presidente de la República”. La Plaza de la Constitución respondió con un ovación cerrada. Así comenzó el discurso de Gabriel Boric desde un balcón en el Palacio de La Moneda, de frente a una masa de gente que coreaba “¡Boric, amigo, el pueblo está contigo!”. Fue la coronación de una jornada que comenzó muchas horas antes, en Valparaíso.

El perímetro estaba cercado alrededor del Congreso. La presencia policial era alta y los colegios de las Avenida Argentina suspendieron sus clases por el evento. Ya a las 8.00 de la mañana había un grupo de mujeres instaladas al lado de las vallas más cercanas, según lo permitían los anillos de seguridad, esperando al próximo Presidente.

Temprano comenzaron a llegar las suburbanas con los parlamentarios, los primeros invitados a la jornada. La mayoría pasaba directo en los vehículos hasta los estacionamientos subterráneos del Congreso, pero algunos, los menos, se bajaban a caminar hasta la entrada.

Una de ellas fue Fabiola Campillai. La ahora senadora en ejercicio llegó temprano, vistió un traje rojo intenso y se dio el tiempo de hablar con la prensa del lugar. “Es un día histórico en el cual el pueblo entra al Senado a través de una mujer, pero no cualquiera, una mujer que fue víctima de la represión de este Estado y este gobierno”, sostuvo y emplazó que apoya “la libertad de nuestros presos políticos del estallido social. Salieron a protestar por todos nosotros y hoy están en la cárcel y los verdaderos delincuentes en las calles”.

Emilia Schneider, quien asumió su primer periodo como diputada, llegó también caminando. «Espero poder trabajar de la mano con la comunidad LGTBI y las disidencias sexuales que me trajeron acá. Quiero ayudar a los movimientos sociales en el Congreso», afirmó. Luego, fue al encuentro de Campillai.

Allí, alejadas de las cámaras de televisión y entremedio de los camiones con equipos de transmisión, se abrazaron las dos parlamentarias históricas. Una, representando por primera vez a la comunidad trans en el Congreso y la otra una senadora a punto de asumir con el objetivo de justicia y reparación para las víctimas de violaciones a los derechos humanos durante el llamado “estallido social”.

La derecha también se hizo presente y el Partido Republicano llegó en ‘patota’. En las elecciones lograron 15 diputados y 1 senador, aunque, al poco andar, los inaceptables dichos misógenos de Johannes Kaiser y la difusión de noticias falsas de Gonzalo de la Carrera llevaron a que abandonaran la colectividad. Sin embargo, ahí estaban ambos en el grupo, Kaiser con un cigarrillo y un sombrero vaquero, sacándose fotos con la bancada “republicana”.

Primero venían sesiones en ambas cámaras para que asumieran los y las nuevas parlamentarias, justo después se elegirían a los presidentes de cada una de ellas. Fue durante ese proceso que en el Senado se vivió una polémica donde la derecha encontró algo del protagonismo que perdió desde la dura derrota en segunda vuelta.

Las negociaciones duraron hasta entrada la noche anterior, pero elegir a la mesa del Senado resultó más difícil que lo que parecía en un primer momento y todo el proceso terminó con un quiebre de Chile Vamos -según lo calificó más de un senador de Renovación Nacional-. La importancia, al menos de la jornada, era que quien presidiera la Cámara Alta entregaría la banda a Gabriel Boric.

Desde RN acusaron haber quedado fuera del pacto de gobernabilidad senatorial, donde la centroizquierda negoció con la UDI y Evópoli la presidencia para Álvaro Elizalde (PS) y la vicepresidencia para Luz Ebensperger (UDI), sin considerar a la colectividad encabezada por Francisco Chahuán. “A las 8 de la mañana me escribe Paulina Núñez y me dice ‘no llegaron ni contestaron el teléfono’”, acusó el senador Manuel José Ossandón.

Para Ossandón, el asunto fue una “traición”. “Chile vamos está quebrado, a nosotros nos traicionaron”, afirmó tras la sesión. Cómo no, si precisamente él era uno de los candidatos para presidir la Cámara Alta. “Cuando un partido es incapaz de respetar los acuerdos con sus socios, menos es capaz de dar gobernabilidad”, afirmó el parlamentario. En tanto, Iván Moreira (UDI) lo acusó, sin mencionarlo, de haber ofrecido a Giorgio Jackson sus votos para los proyectos del gobierno a cambio de un apoyo para la testera.

En la gradas del Senado se trataba de dar alguna interpretación, mientras algunos recordaron cuando en 1990 Jaime Guzmán le dio su voto al senador DC Gabriel Valdés, en una movida contraintuitiva por la que el gremialista recibió críticas. “La UDI debe estar tratando de salvar al Senado”, dijo en las tribunas un asesor comunicacional de un parlamentario de RN. La tesis sería que la UDI calculó que con un PS en la cabecera las probabilidades de lograr una negociación con los convencionales que permita que el Senado no desaparezca en la nueva carta fundamental serían más altas. Una jugada que su partido aliado no estaba dispuesto a hacer. Por su parte, Fabiola Campillai pidió la palabra y con soltura lanzó: “Chile está aburrido de estas negociaciones y de estas peleas. Yo soy independiente y mi voto es independiente, les pido que votemos ya”.

El pacto de gobernabilidad bastó sin RN y a pesar del empeño de RN de levantar a Francisco Chahuán, Álvaro Elizalde se convirtió en el nuevo presidente del Senado.

Con el atraso, se aceleró el protocolo y Elizalde salió casi corriendo a encabezar la ceremonia donde entregaría la banda presidencial.

El presidente más joven del mundo

“Usted está atornillando al revés con la educación. Ha seguido incentivando el negocio de la educación y eso creemos que no puede seguir permitiéndose. Así que sepa que vamos a seguir en la calle, movilizándonos por una educación pública, gratuita y de calidad. (…) ustedes los gobernantes tiene el deber de escuchar lo que dice la gente en la calle”. La escena fue hace 9 años, durante el primer mandato de Sebastián Piñera. En ese entonces, Gabriel Boric era un líder estudiantil y abordó a Piñera en la calle, durante una actividad.

En 2011, Gabriel Boric, Camila Vallejo y Giorgio Jackson lideraron un movimiento que llegó a paralizar a los estudiantes del país. Heredera de la “Revolución Pingüina”, esta movilización se puso como objetivos lograr una educación pública, gratuita y de calidad. Logró poner en jaque al primer gobierno de Piñera con protestas que duraron más de seis meses ese año y que continuaron en gran parte del 2012. Pero luego, se convirtieron en una generación que además de enfrentar al poder, entendieron que podían tomarlo. Así, Boric dirigirá la nación acompañado de Vallejo como su ministra vocero y de Jackson como ministro Secretario General de la Presidencia. Ya después del cambio de mando, Vallejo, consultada por este salto desde la calle hasta La Moneda diría que esta nueva etapa se trata de un “cambio ciudadano”.

La jornada estuvo llena de simbolismos: los primeros en ser recibidos en Cerro Castillo fueron las organizaciones sociales; la banda presidencial fue confeccionada por un sindicato textil de mujeres revolucionarias; la primera foto oficial fue con los gobernadores regionales, en línea con la descentralización; asumió como Presidente “ante el pueblo y los pueblos de Chile”, reconociendo a los pueblos originarios; su edecán de Carabineros es mujer por primera vez en la historia; la conductora del Ford Galaxy también es mujer por primera vez.

Pero eso no fue todo. A diferencia de los cambios de mando anteriores, el ahora Presidente Boric no invitó a los personeros de las grandes empresas en el país. No estaban las cabezas de la Sociedad Nacional de Agricultura, ni de la Sofofa, y menos Juan Sutil, el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, quizás el máximo representante gremial.

Sí estuvieron Gustavo Gatica y Fabiola Campillai. El primero como invitado de honor del Presidente y la segunda como senadora recién asumida. Ambos víctimas de violaciones a los derechos humanos durante el gobierno del mandatario saliente durante el “estallido social” que comenzó el 18 de octubre de 2019. De acuerdo a distintos organismos, fueron más de 8.000 víctimas de violencia estatal, más de 400 las personas que sufrieron trauma ocular y más de 30 los fallecidos.

La ceremonia continuó. Piñera se sacó la banda presidencial, aunque no evitó un último hecho incómodo y besó la piocha de O’Higgins antes de soltarla, ante la mirada atónita de Boric. Finalmente, Álvaro Elizalde hizo entrega de la banda, se cantó el himno y con ese acto se concretó el traspaso.https://rudo.video/vod/bN2HLS/autostart/false?volume=0

Algunos leen la victoria de Boric y su asunción como el fin de la transición. Para la escritora y dramaturga Nona Fernández, nominada al National Book Award en Estados Unidos, el proceso es más profundo aún: “Lo que estamos estamos viviendo es sin duda el resultado de una revuelta social en la que estamos participando todas y todos. Es el comienzo de dejar atrás la dictadura”.

“Es, por fin, el término de la dictadura, después de tantas décadas”, reflexionó tras la ceremonia.

Pero así como lo nuevo llega, lo viejo se va. Piñera, ahora un ciudadano más -al menos desde lo legal, porque continúa siendo uno de los más grandes empresarios del país- bajó los escalones de la tarima de la mesa del salón de honor del Congreso y caminó acompañado de Cecilia Morel ante el aplauso de los invitados de honor.

Mientras salía del Congreso, lo último que escuchó Piñera antes de abandonar el salón de honor fueron los gritos de algunas voces desde la tribuna que gritaron “asesino”.https://rudo.video/vod/bN2RpX/autostart/false?volume=0

El metal tranquilo de su voz

“Por aquí, desde donde les habló, pasó Balmaceda y su dignidad chilena, Pedro Aguirre Cerda y su gobernar es educar, citando a Valentín Letelier. Por acá, pasó también Eduardo Frei Montalva y la promoción popular, el compañero Salvador Allende y la nacionalización del cobre, Patricio Aylwin y la recuperación de la democracia, Michelle Bachelet abriendo caminos inexplorados con la protección social”, recordaría Boric desde el balcón.

Ya en Santiago, por la Alameda, miles de personas siguieron la travesía del Ford Galaxy mientras Boric se encaminaba a La Moneda acompañado de su ministra del Interior, la doctora Izkia Siches, primera mujer en ocupar el cargo. Al llegar la Plaza de la Constitución, frente al palacio, se acercó a las vallas a saludar a la gente que, a gritos, le pedía una saludo, un apretón de manos o una selfie. Entre la multitud, una niña le ofreció una hoja con un dibujo, Boric recogió el papel y lo guardó en el bolsillo de la chaqueta.

Tras recibir los honores de la guardia presidencial, Boric y la comitiva enfilaron al interior de La Moneda. Sin embargo, el ahora Presidente hizo una pausa y desvió su camino. Se acercó a la estatua de Salvador Allende, inclinó la cabeza y la saludó, en homenaje al exmandatario. Luego, entró a La Moneda.

Dispuestos ya para el primer discurso presidencial, la seguridad abrió parte de las vallas para dejar que la gente se acercara más al edificio. La multitud corrió en estampida para ganar un lugar, como si se tratara de un concierto. A las 19.57 horas, Gabriel Boric salió al balcón.

“Chilenas y chilenos, habitantes de nuestra patria, pueblo de Chile. Esta tarde, por primera vez, les hablo como Presidente de la República”, comenzó, “la emoción que he sentido al atravesar a este Palacio es profunda y necesito compartirla con ustedes que son parte protagónica de este proceso (…) no estaríamos aquí sin la movilización de ustedes”.

“Aquí se escuchan los ecos de quienes se han levantado contra la opresión (…) resuena el clamor feminista y su lucha por la igualdad”, reflexionó el Boric. La mención viene acompañada de una declaración de un proyecto de gobierno abiertamente feminista y a solo tres días de la masiva marcha del Día Internacional de la Mujer el pasado 8 de marzo, donde participaron las ministras del gabinete.

“Es este Chile que solo en un puñado de años, y ustedes lo han vivido, ha debido atravesar terremotos, catástrofes, crisis convulsiones y una pandemia mundial… y violaciones a los derechos humanos que nunca más se repetirán en nuestro país”-recordó- “siempre nos sacudimos el polvo, nos secamos las lágrimas (…) y seguimos, siempre seguimos”.

“Quisiera compatriotas que la gente de Puchuncaví y de Coronel puedan mirar hacia el futuro y saber que sus hijos no van a crecer rodeados de contaminación (…) (quisiera) que los niños y niñas de Alto Hospicio sepan que también van a poder acceder a una vivienda digna; que los vecinos de Antofagasta, Maipú, Hualpén sientan tranquilidad al volver de sus trabajos y tener tiempo para vivir junto a sus familias. Por eso impulsaremos, como hemos comprometido, las 40 horas (de jornada laboral)”, sostuvo frente a la multitud. 

"Estamos de nuevo abriendo las grandes alamedas": Boric da su primer discurso como Presidente

“En el sur tenemos un problema. Antes se hablaba de la pacificación de La Araucanía. Qué término más burdo e injusto. Después decían el conflicto mapuche. No, señores, no es el conflicto mapuche. Es el conflicto entre el Estado chileno y un pueblo que tiene derecho a existir y allí la solución no es ni será la violencia”, afirmó.

“Los invito a que nos escuchemos de buena fe, sin caricaturas. Tomémonoslo en serio, de todos los bandos, nosotros mismos también: escuchemos de buena fe, para que el plebiscito de salida sea un punto de encuentro y no de división. Y podamos aquí, junto al pueblo, firmar por primera vez en la historia de Chile una constitución democrática”, llamó.

“Hoy era necesario hablar, mañana todos juntos a trabajar”, agregó y finalizó con un último guiño a Allende: “Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas, por donde pase el hombre y la mujer libre para construir una sociedad mejor”.

“¡Seguimos! ¡Viva Chile!”.

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Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2022/03/12/chile-el-retorno-a-las-grandes-alamedas-apuntes-de-un-cambio-de-mando-historico/

jueves, 10 de marzo de 2022

Oh vida

 

                                           ... la vida es muy complicada.

                                  Por eso es que le dirán vida,

                                  ¿no?

                                              Ernesto Mejía Sánchez

 

                                  Maestra vida, camará,

                                  te da y te quita

                                  y te quita y te da

                                              Rubén Blades

 

 

Que la vida no acorte el ritmo

ni la elegancia de tu paso

Que la vida no te borre el instantáneo

esplendor de la sonrisa

Que la vida no te quite la firmeza

para mirar al enemigo

Que la vida no te quite las ganas

de darle un pellizco  una mordida

            una nalgada

a la vida

 

Que la vida no te vaya a fosilizar

el abrazo que les das a los amigos

Que la vida no te cuartee demasiado

            la ternura

Que la vida no te convenza para que dejes

de llamar al pan pan  y al vino

ya tú sabes

Que la vida no te tramite a su gusto

el tiempo que te corresponde

(sobre todo si es pésimo el gusto de la vida)

y que la vida  en general

no te tramite

 

Que la vida no te quite del todo

la timidez que te protege

Que la vida no encorve tu figura

de tragaespadas de feria

(Que la vida te jorobe sólo

lo estrictamente necesario)

Que la vida te permita vender tus versos

pero sólo por amor  por una tarde

y bajo palabra de que te serán devueltos

otra tarde y otro amor

 

Que la vida no te dé esa mirada retorcida

que parece haberle dado a aquel

que está ahí nadando en su propia tinta

(en la tinta de sus versos

                         pobrecito)

Que la vida no te deje caer en la tentación

de no tener tentaciones

Que la vida no te fragmente

            ni te parrafee

            ni te capitule

 

Que la vida no te sople al oído las respuestas

Que la vida no te pida

que no le pongas mucho a la vida

Que la vida no te deje escribir   

por ejemplo  "se ofertan tales cosas"

ni

"en el ofertorio de sus caricias"

porque ambas son barbaridades polares

de la lengua

Que la vida no te dé una lengua

que puedas pisar

(ni siquiera con esa "elegancia de tu paso"

ya citada en la segunda línea)

 

Que la vida te siga dando estas ganas

de luchar por la vida

Que la vida no te convierta 

en una computadora

ni en una cassettera

ni en una máquina de escribir

(ni siquiera bajo la promesa

de que escribirás poemas impecables)

Es más

que la vida no te deje escribir

poemas impecables

 

Que la vida no te dé esa solemnidad

            de académico

ni esa barbita de poeta respetable

Que la vida no te deje ser un poeta

a tontas y a locas

Que la vida no te quite esas virtudes

por las que algunos te odian

Que la vida te quite esos defectos

por los que algunos te aman

(o por lo menos te soportan)

Que la vida no se vaya a confundir

en las dos últimas peticiones

porque sobrevendría un desastre

de eso que ahora llaman ecológicos

 

Que  la vida no te dé la memoria

            del elefante

para que no te acusen de autosuficiencia

Que la vida no te dé el cuello

            de la jirafa

para que nadie se queje

de que los has mirado desde arriba

Que la vida no te dé la coloración

cambiante del compañero camaleón

a no ser cuando estés tendido

con tu escuadra

junto a los verdaderos compañeros

bajo la aviación enemiga

 

Que la vida no te haga vivir

sólo de recuerdos

Que la vida no te deje olvidar

las miserias de otros tiempos

Que la vida no te quite el orgullo

de haber nacido pobre

 

Que la vida te aleje

de los pobres de espíritu

porque de ellos será el reino de los cielos

pero no éste

 

Que la vida no te sobrecoja

salvo con los milagros cotidianos de la vida

Que la vida no te sorprenda

más de 24 veces por segundo

Que la vida no suspenda

el partido por lluvia

Que la vida no te dé tregua

 

Que la vida te dé otras noches

tan claras y tranquilas como ésta

para escribir poemas

donde le pidas cosas a la vida

 

Víctor Casaus

domingo, 6 de marzo de 2022

Activismos contra opresiones múltiples: la siembra del futuro

Entrevista a Zuleica Romay, por Lirians Gordillo Piña

La Habana, 22 ene. 22. AmecoPress/SEMlac.- La escritora y actual directora del Programa de Estudios sobre Afroamérica de la Casa de Las Américas, en La Habana, rechaza la mirada que enquista en el pasado la existencia de estos sistemas de opresión, pues sabe de sus mutaciones y su expresión sutil y directa en la vida cotidiana.

Desmontar estas violencias y opresiones no es tarea fácil. Por ello, reconocer su complejidad, los momentos de retroceso y estancamiento resulta imprescindible para la intelectual cubana, en función de mantener un ímpetu consiente, una convicción crítica de que esta sigue siendo una lucha por el futuro.

¿Por qué llamar la atención sobre violencias machistas, racistas y el colonialismo en Cuba hoy?

El lenguaje, el universo simbólico y las costumbres se nutren del pasado y lo reproducen adaptativamente. Esa ruptura social con la época que dejamos atrás tiene que ser un hecho consiente, contestatario, retador. No se puede confiar en que va a ocurrir de formar espontánea.

El pantalón como vestuario femenino, la libertad para decidir el inicio de una relación sexual, el derecho al aborto. Son muchas las conquistas que pudiéramos citar alcanzadas por las mujeres a lo largo de la historia, a partir de cuestionar y confrontar lo que en un momento determinado fue "normal".

El colonialismo, que hoy nos parece algo muy pretérito, tiene mucha presencia aún entre nosotros, sobre todo en el campo ideal, espiritual, en el universo simbólico.

El colonialismo estamentó a la sociedad por nacionalidades, colores, estatus económico, según el género, el sistema de creencias y construyó todo un cuerpo de teoría, de discurso y prácticas sociales e institucionales para perpetuar ese estado de cosas. Esas "razones", esos "argumentos", han erigido cuartadas y justificaciones sociales donde el usufructo de la desigualdad se ha convertido en la norma, también en Cuba.

A pesar de nuestra obra emancipadora de más de 60 años, todavía arrastramos el lastre del colonialismo con actitudes, opiniones y prácticas sociales que suelen ser machistas, sexistas y racistas.

¿Qué expresiones, sutiles o directas, ponen de manifiesto la complicidad de estos sistemas de opresión?

En nuestro caso, los lastres del colonialismo son perceptibles en la ideología, la cultura y el llamado sentido común. El sentido común legitima percepciones y representaciones vigentes a lo largo del tiempo y van pasando con modificaciones necesarias, según el funcionamiento de la sociedad, a lo largo del tiempo. Se van transmitiendo entre generaciones, por esos mecanismos de osmosis que establece la convivencia social.

Hay muchos ejemplos de la cotidianidad. Por ejemplo, cuando alguien pregunta, exclama o se admira: "bueno, cómo fulanita de tal no va a ser promovida a una responsabilidad más alta si ella reúne todos los parámetros". Y usted pregunta: ¿qué parámetros?... "Bueno, ella es negra, es mujer y es joven". A esa persona que, presuntamente, está elogiando a alguna otra por sus resultados profesionales, académicos, docentes, políticos; sencillamente no se le ocurre pensar que la persona aludida lo que tiene son méritos, no parámetros. Cuando una persona se expresa de esa manera, está siendo sexista y racista.

No estoy en contra: aplaudo la justicia latente en la vocación de garantizar representatividad en todos los ámbitos y órganos de poder de la sociedad cubana de mujeres, afrodescendientes, personas LGBTIQ, personas de origen campesino, en situación de discapacidad y otras.

El problema es que, cuando la discapacidad es el fin y no la vía; cuando el objetivo es que estén representadas las personas que tienen determinadas singularidades o atributos, estamos emulando el paternalismo del período colonial. El paternalismo puede llegar a ser una actitud muy colonial, semejante a la de los abolicionistas del siglo XIX que estaban contra la esclavitud, pero eso no significaba que consideraran a los africanos y sus descendientes como iguales.

Lo mismo pudiéramos decir de los diminutivos, de la doble adjetivación. Venimos de una cultura eurooccidental en la que lo blanco es centro y cúspide, es un referente que no necesita ser nombrado.

Entonces, cuando usted alaba a una mujer y dice "porque es una negra muy bonita, porque es un negro muy inteligente, porque es un negrito muy aplicado"; esa necesidad de utilizar dos adjetivos para calificar el comportamiento, las posibilidades, las buenas actitudes o valores de una persona, sencillamente, lo está destacando como la excepción de la regla, como aquello que los demás no son. Es tremendamente racista usar dos adjetivos para elogiar o destacar las virtudes de una persona negra.

Arrastramos todavía los referentes estéticos impuestos por las culturas de matriz europea. En Cuba sigue siendo importante, -pese a los avances de los últimos años y de la irrupción de una estética que ensalza lo afrodescendiente-, todavía dependemos mucho para enjuiciar la belleza del color de las personas, de las características del pelo, del trazado de sus facciones. Eso sigue siendo significativo y existen, en la tradición oral cubana, expresiones muy vulgares para referirse a las narices anchas, a los labios gruesos, a los glúteos demasiado carnosos.

Bueno, observemos solamente con qué naturalidad compramos para regalar -o llevamos a amigos nuestros no cubanos a los establecimientos donde se venden — las miniaturas de las negras con vestuario policromo, muy colorido, con pañuelo en la cabeza, glúteos muy desarrollados, labios carnosos siempre en disposición al beso. Ese tratamiento caricaturesco de los atributos físicos o atractivos sexuales de una mujer negra resulta muy ofensivo para muchos de nuestros amigos no cubanos. Nosotros, sin embargo, podemos comprarlas para adornar nuestras casas o para regalárselas a alguien como gesto de cariño y cortesía.

Hoy todavía se encuentra en los dramatizados y espectáculos humorísticos alusiones, juicios, epítetos que son realmente inferiorizantes para personas negras, personas de la región oriental de Cuba, para personas LGBTIQ. Mientras el atributo que yo visualizo que inferioriza al otro sea parte de un parlamento humorístico o de una obra que se dramatiza en nuestros medios, tenemos que decir que no estamos promoviendo una cultura antirracista en nuestra población.

¿Cuáles estrategias pueden contribuir a desmontar estas opresiones?

Creo que el primer paso es reconocer el tipo de problema que tenemos. El racismo no es un vestigio, no es un residuo, no es algo que nos queda por barrer, no es una obra de la Revolución que está en su fase terminal. Verlo de esa manera no solo es un error conceptual, sino que además es idealista y termina siendo justificativo del status quo.

Cuba es una sociedad clasista, con vocación socialista, y digo que la sociedad cubana tiene vocación socialista porque no es este el carácter predominante en nuestras relaciones de producción. En este asunto, lamentablemente, no podemos introducirnos ahora. Pero quiero apuntar que, para nosotros, el socialismo es una meta; creo que todavía no es una esencia por la manera en la que funcionan, en primer lugar, las relaciones de producción y por la manera en que ocurren el resto de los intercambios, diálogos y articulaciones entre la ciudadanía.

Esta sociedad que no es capitalista, pero que aún es clasista, está todavía obligada —por el nivel de desarrollo que tiene de ese sistema de relaciones— a estimular la iniciativa personal, a estimular y premiar la competitividad del más apto; es una sociedad que está enfrascada en reducir desigualdades, en reparar injusticias.

En un contexto como ese, hay ciertos lastres del pasado que muestran capacidad para reproducirse, porque alientan en la manera de ser de las personas, en el modo en que se piensan y llevan a cabo su relación con las demás, en las expectativas y proyectos de vida que trazan, en las estrategias que llevan a cabo para darles cumplimiento, etc.

Una sociedad notablemente desigual, con relaciones entre sus miembros que todavía tienen algunas asimetrías, reproduce el racismo, el sexismo, la xenofobia, la aporofobia, el clasismo y el elitismo.

Afortunadamente, el sistema sociopolítico cubano ha logrado que esas contradicciones no se tornen antagónicas y tiene mucho que ver con la manera en que se ha materializado el proyecto social de la Revolución, que ha sido un hecho cultural en sí mismo capaz no solo de incorporar a las personas, sino de que se transformen en el acto de hacer Revolución.

Pero todas estas contradicciones que he mencionado están ahí todo el tiempo contrapesando, dificultando, ralentizando nuestro avance en pos de toda la justicia que desde Martí estamos aspirando a conquistar.

Se ha dicho mucho que es una batalla educativa y cultural, pero también es una batalla retributiva y reparatoria. Porque hay muchas injusticas del pasado que todavía hay que conjurar, erradicar. Es una lucha larga, difícil, con períodos de avances insignificantes, incluso de algunos retrocesos.

Reducir esos períodos de avances insignificantes y de retrocesos, imprimirle mayor velocidad y profundidad a lo que estamos haciendo para garantizar toda la justicia, depende de que logremos aunar las fuerzas de todos; que comprendamos hasta sus últimas consecuencias que la batalla contra esos lastres no es solo una tarea del Estado y que podremos avanzar si logramos formar ciudadanos y ciudadanas humanistas, solidarios, amorosos, que asuman las diferencias de cualidades, actitudes y comportamientos como lo normal y que reivindiquen, por encima de todo, su condición humana.

Quizás tú y yo estemos ausentes físicamente cuando esta victoria sea conquistada; cuando la fortaleza de los racismos y los sexismos sea tomada por asalto y derribada. Pero hay que verlo de esa manera y no cansarse, no desestimularse, no dejarse minimizar, no dejarse abatir por los retrocesos o estancamientos coyunturales. Porque una Revolución es una obra de reparación de las injusticias del pasado, pero también es una maravillosa siembra de la justicia del futuro.

martes, 1 de marzo de 2022

víctor casaus dijo…

LA ENTRADA PROBABLEMENTE ESTÁ AL CAMBIAR.

pero en el último vagón de esta noche 
dejo

Entre un Martí y un colibrí:

FELICIDADES CENTROPABLIANAS
para

Yami
Orestes 
El Maestro/hermano Leo
Harry Belafonte

(Sin orden pero con concierto)...

victoriano