lunes, 5 de julio de 2021

Pierre Lévy: “Aunque muchos no lo crean, ya éramos muy malos antes de que existiera internet”

Por Borja Hermoso

Hace 30 años, Pierre Lévy (Túnez, 1956) ya hablaba y escribía con soltura sobre asuntos como el teletrabajo, las noticias falsas, la realidad virtual o los cambios que las nuevas tecnologías iban a provocar en la cultura. Estaríamos, pues, ante lo que sintéticamente suele denominarse un visionario. Cuando en los primeros noventa elucubraba ante quien quisiera escucharle sobre el advenimiento indefectible de una superestructura universal de comunicación e intercambio de datos, internet apenas estaba en sus balbuceos. La lectura de obras suyas como Los árboles del conocimiento, Inteligencia colectiva, Cibercultura, Ciberdemocracia o ¿Qué es lo virtual? aportan valiosas claves acerca no solo de las infinitas posibilidades de las nuevas tecnologías en las sociedades digitales, sino también sobre los usos y los abusos que el poder político hace de internet y sobre el triunfo de un tecnopoder mundial en el que lo que él denomina los Estados-plataforma (Apple, Microsoft, Google, Facebook, Amazon y compañía) ya están por encima de los Estados-nación.

Escritor, filósofo y doctor en Sociología y en Historia de la Ciencia, este intelectual tunecino educado en Francia bajo la égida de pensadores como Michel Serres o Cornelius Castoriadis es profesor emérito en la Universidad de Ottawa, profesor asociado en la de Montreal y miembro de la Academia de Ciencias de Canadá. Lévy dedicó varios años de su vida a investigar y desarrollar un metalenguaje digital, el IEML (Information Economy Meta Language), cuyo objetivo es ofrecer un sistema sintáctico de coordenadas para abordar los conceptos que se encuentran en internet. Su último libro publicado es La sphère sémantique (La esfera semántica) y ultima otro sobre la relevancia de los metadatos. Es un firme defensor de las posibilidades educativas, culturales y sociales de las nuevas tecnologías digitales. También un altavoz que avisa de sus abusos y de sus peligros.

En 1994 vaticinó que internet sería “la infraestructura principal de la comunicación humana”. ¿Sospechaba que hasta este punto?

Lo que distingue al ser humano es el lenguaje. Y cuando se inventó la escritura, y luego el alfabeto, y luego la imprenta, y luego los medios de comunicación electrónicos, se fue multiplicando esa potencia del lenguaje. Y pienso que eso condiciona todo el resto, toda la evolución económica, política y cultural. Así que cuando se vio, ya a finales de los años setenta e inicios de los ochenta, que los ordenadores no eran simplemente máquinas calculadoras, sino que conectándose a las redes de telecomunicaciones iban a convertirse en una nueva infraestructura de tratamiento de la información, vi claramente que el ser humano entraba en una nueva etapa.

Cuando escribió su libro Inteligencia colectiva no existía internet. O apenas estaba en sus balbuceos…

En efecto. Estaban el correo electrónico, la transferencia de ficheros y poco más. Y menos de un 1% de la población mundial estaba conectada. Pero yo sabía ya que iban a pasar cosas muy importantes, porque llevaba tiempo estudiando todas las novedades que iban surgiendo en el ámbito informático y en el del hipertexto. Para mí era evidente que todo aquello se iba a convertir en el nuevo gran medio de comunicación. Y que la prensa escrita, la radio y la televisión no es que fuesen a desaparecer, pero sí que iban a quedar completamente recontextualizadas en un medio mucho más poderoso.

Pues acertó.

Efectivamente. Y como antes me ha preguntado si alguna vez sospeché que este proceso de digitalización de las actividades humanas iba a ir tan lejos, le contesto: aún no hemos visto nada, estamos en el arranque de todo eso.

Pero al concepto de inteligencia colectiva que usted estableció en 1994 se le pueden oponer otros: ignorancia colectiva, maldad colectiva… ¿Cuál de ellos cree que puede más en las sociedades hipertecnologizadas de hoy?

Es una pregunta legítima. Cuando yo hablé de inteligencia colectiva hace 27 años, evidentemente, lo que estaba defendiendo era un uso ética y socialmente positivo de la tecnología. Pero donde yo quería poner el acento sobre todo era en el aumento evidente de las capacidades cognitivas. Por ejemplo, el aumento de la capacidad de memoria a través de su externalización en los medios digitales. Y ya ve, hoy, si usted no se acuerda de algo en ese momento, teclea Google y ya está. Una inmensa memoria está a nuestra disposición. A ver, esa externalización de la memoria ya había comenzado mucho antes: una biblioteca es eso, en realidad.

De la biblioteca como depósito de memoria infinita ya habló Borges.

Que, como puede imaginar, es uno de mis autores favoritos. Pero por volver a su pregunta: desde el momento en el que hay lenguaje, hay mentira y hay manipulación. La naturaleza humana no se ha transformado, sigue siendo la misma. Así que, en el fondo, esas posibilidades tecnológicas son como un espejo que nos hace reflejarnos en él, y ver lo mejor que hay en nosotros… y también lo peor.

¿Somos injustos acusando a la tecnología de fechorías e injusticias de las que solo el ser humano es responsable? ¿Es injusto acusar al medio en vez de al mensaje? Aunque pensándolo bien, McLuhan dijo que el medio es el mensaje.

Cuando McLuhan dijo eso, quería decir que el mensaje principal es la forma de civilización. La comunicación instantánea, la facilidad en la colaboración, la transformación del tiempo y del espacio vivido… Está claro que la gente no se ha vuelto mala o más sensible a las teorías conspiranoicas por culpa de las redes sociales. Rumores absurdos ha habido a lo largo de toda la historia. Hubo genocidios bastante antes de que existiera internet, ¿no? Ni en el Holocausto judío, ni en el genocidio armenio ni en las masacres de Ruanda existía internet. Muchos no quieren verlo, pero ya éramos muy malos antes de que existiera internet, puede creerme.

Las noticias falsas existían ya desde un poquito antes de que existiera internet, eso es cierto…

Pues claro. La propaganda y la manipulación han existido siempre. Los servicios secretos de las grandes potencias ya los pusieron en marcha antes y después de la guerra, la única diferencia es que hoy se usan nuevos instrumentos. Pero el principio es exactamente el mismo: dividir al adversario, servirse de imágenes de fuerte ingrediente emocional, etcétera.

Esa memoria infinita y permanentemente disponible de la que hablaba, ¿no es un peligro? ¿No nos impide desarrollar nuestro propio ejercicio de memoria, de recuerdo, de riesgo, de búsqueda?

Como se supone que soy filósofo le voy a citar a Platón. En su célebre diálogo Fedro, ya dice que la invención de la escritura no es necesariamente algo positivo porque con ella la gente deja de ejercer su memoria personal ya que la sustituye por una memoria externa. Así que esta problemática existe desde hace 6.000 años con la externalización de nuestras facultades cognitivas, hay como una tendencia antropológica hacia ello. Ahora bien, yo llevo 40 años dando clases y siempre he dicho a mis alumnos que ejerciten su memoria y que alimenten su espíritu. Se trata de tener una cabeza bien amueblada. Montaigne distinguía entre una cabeza bien construida y una cabeza llena. Está claro que hay todo un esfuerzo educativo que hacer, un esfuerzo de transmisión de la cultura.

Ya que habla de educación…, ¿no cree que es aconsejable inculcar en los alumnos de forma constante cierta ética tecnológica, para dejar claro que la tecnología no sirve para cualquier cosa y que ha de usarse con juicio?

Por supuesto. Pero vivimos una situación compleja, no debemos simplificar demasiado las cosas. Por un lado, tenemos un aumento general de la alfabetización en todo el planeta, hay un acceso a la cultura y al conocimiento que no para de crecer, sobre todo en los países más pobres, donde hace 50 años ni siquiera existía la escolarización. Pero en los países de la OCDE, donde se realizan test de manera sistemática para analizar la evolución de las cosas desde hace 25 años, llama la atención que las capacidades en materia de lectura y comprensión, en matemáticas y en ciencia están en declive. Probablemente es porque hay una inadecuación entre la cultura ambiente y lo que ocurre en la escuela. Ya no llegamos a captar la atención de los alumnos.

¿Qué hay que hacer o qué se puede hacer?

Pues por ejemplo utilizar nuevos métodos, usar más un elemento como los videojuegos en el aprendizaje de la lectura o de las matemáticas. Eso funciona, se lo aseguro, porque logra captar la atención, arrancar el compromiso del alumno hacia la materia. Pero claro, eso supone un enorme esfuerzo de estrategia pedagógica, y también de desarrollo tecnológico, claro.

¿Las autoridades educativas están de acuerdo con esos métodos?

Es evidente que los sistemas educativos tienen que evolucionar, hay un gran retraso en eso. Por ejemplo, en Montreal hay varias start-ups de gente joven tremendamente dinámica que se dedican a las tecnologías educativas, y hacen cosas extraordinarias, pero parece que los directivos de los colegios, los profesores y las autoridades educativas no están de momento muy por la labor. Es una lástima, porque se han hecho encuestas y está claro que los alumnos están a favor. De hecho, hay todo un campo en marcha, lo que se llama digital humanities [humanidades digitales], en pleno desarrollo. Y tiene mucho futuro, solo hay que apoyarlo. Las nuevas tecnologías digitales no son solo ciencia exacta, también pueden ayudar mucho a las ciencias humanas y sociales.

¿No cree que ese déficit de atención —pero no solo en los jóvenes— es uno de los cánceres de las sociedades digitales actuales? El alud de estímulos es de tal calibre que no hay ni tiempo ni espacio para pararse a pensar.

Totalmente de acuerdo. Creo que haríamos bien en desarrollar ejercicios de atención. Hay gente que practica ejercicios espirituales, y en esos lugares ya se intenta fijar la atención, en este caso por los temas del espíritu. Y cada vez hay más personas practicando meditación. No es cualquier cosa, se debe permanecer muy atento a la respiración, no es algo sencillo. Sí, hay que trabajar la atención de las personas, y eso empieza por enseñarlo en la escuela. Sin ella, no hay nada que hacer. Ya puedes recibir una avalancha de datos y de informaciones, que si no has cultivado tu capacidad de atención, no tienes nada que hacer con todo eso. Pero no solo, además es necesario reforzar nuestra capacidad de establecer prioridades. La única forma de utilizar y aprovechar esa avalancha de información de forma positiva es ordenándola, analizando y decidiendo lo que es importante y lo que no. En resumen, la clave es: tener capacidad de atención, establecer prioridades y fijarse objetivos. Algo así como gestionarnos a nosotros mismos, vaya. Ser autónomos.

En 1998, usted escribió esto: “El desarrollo del ciberespacio es irreversible y no se producirá únicamente bajo la forma de internet”. ¿Qué cree que veremos?

Me pide usted un ejercicio de mago con bola de cristal. Pero aprovecharé para contarle algo que no predije. Ya sabe, los investigadores siempre estamos alardeando de haber anticipado cosas, y yo he predicho bastantes, pero esta no: el papel que iban a acabar jugando las grandes compañías tecnológicas… Apple, Google, Microsoft, Amazon, Facebook, etcétera; cómo iban a acabar convertidas en nuevas formas de Estado. Yo lo llamo el Estado-plataforma. Probablemente acabarán desarrollando sus propias monedas; ya cuentan con métodos de reconocimiento de identidades más precisos que los de los propios gobiernos; ya regulan la opinión pública, puesto que son ellas las que dominan las redes sociales donde la gente se expresa, así que si deciden censurar algo lo hacen y punto, y si deciden poner en valor algo por encima del resto, lo mismo. Tienen un poder ilimitado. Y están conformando una gran alianza con los gobiernos mediante colaboraciones con los servicios secretos, la Policía, el Ejército…, sobre todo en Estados Unidos y en China.

¿Teme que un día pueda instalarse una especie de tecnopoder planetario que supere definitivamente al poder político? ¿Qué contrapesos se pueden levantar?

Esto es un problema real, y sobre todo en Europa. Porque así, en general, no veo contrapesos, no veo empresas europeas que sean tan poderosas como Google o Amazon, que son Estados-plataforma con una infinita capacidad de tratamiento de la información, muy superior a la de cualquier burocracia europea. Encuentro un poco deprimente que Europa se presente como un mero poder reglamentista. Frente a gigantes como esos, que tienen no solo una inmensa capacidad técnica, sino también la capacidad de satisfacer a sus clientes, no veo cómo esa reglamentación puede ejercer de contrapeso. La verdad es que no sé qué pasará, pero es un fenómeno que observo con interés… y con inquietud. Soy bastante pesimista acerca de cómo equilibrar el poder de los Estados-plataforma.

En la simbiosis del ser humano y el algoritmo…, ¿quién diría que va saliendo mejor parado, el ser humano o el algoritmo?

¡Ja, ja, ja, ja, ja! Veamos, le confesaré que yo no creo para nada en todas esas historias según las cuales el algoritmo tomará el poder, o las máquinas se rebelarán contra la humanidad o cosas así. ¿Sabe?, basta con desconectar la máquina y la máquina deja de funcionar.

Excepto la computadora HAL 9000 en 2001: una odisea del espacio, de Kubrick…

¡Ah, pero eso no cuenta, porque estaban completamente aislados en el espacio! Ahora en serio: el algoritmo es un producto cultural, es decir, un producto de la humanidad, hay gente que los fabrica, gente que los mejora y gente que decide que tal o cual algoritmo ya no sirve y hay que crear otro. Para quienes nos sentimos humanistas, solo el ser humano cuenta, el factor humano y la experiencia humana.

Fuente: https://elpais.com/eps/2021-06-27/pierre-levy-aunque-muchos-no-lo-crean-ya-eramos-muy-malos-antes-de-que-existiera-internet.html

sábado, 3 de julio de 2021

El regreso

Por René Rodríguez Rivera

Durante los primeros días de nuestra nueva estancia en Luena se realizó una reorganización de las tropas y nuestra Compañía Especial, de unos 200 hombres, con la que salí de Cuba, volvió a reunirse; solo estaban ausentes los 11 compañeros muertos en el combate de Lumege. El Mayor Olachea, que había regresado después de los traumas sufridos en Busaco, fue designado Jefe de la Compañía. La asistencia médica también cambió. Como en el hospital ya estaba estabilizada la asistencia con otros médicos que habían llegado, a mí me dejaron con mi Compañía y Olirio pasó a trabajar con Argudín en otra Unidad.

En el local de la Jefatura, Olachea me ordenó que me quedara con él y el Político Armenteros. Los tres dormíamos en un cuartico con nuestros respectivos catres; el mío siempre lleno de periódicos contra el frio que aumentaba cada noche. Habría transcurrido una semana, más o menos, y los rumores corrían de boca en boca: que si faltaba poco para el regreso, que los sudafricanos ya se habían retirado a Namibia y que la guerra estaba al concluir, si en unos dias volaríamos hacia Luanda, etc.

Una mañana llegó, sin aviso previo, el Comandante Wilfredo Colas (Patifino), nuestro Jefe; estaba recuperado aunque no curado. Abrazos y relatos. Estuvo largo rato conversando y dijo que viviría allí con nosotros. Nos comunicó que no conocía el futuro inmediato pero que había rumores de que nos enviarían al sur. La mala noticia la sobrellevamos con una botella de ron cubano, que trajo el Comandante y compartió con nosotros.

Dos días después nos dieron una Alarma de Combate y la orden de formar columna. El Comandante nos dijo que marcharíamos hacia Luvuey nuevamente. Armenteros me dijo en voz baja: "Esto es la de nunca acabar".

Serían aproximadamente las 6am. cuando nos pusimos en marcha. Eran unos 20 vehículos de tropa y artillería. Colas me dijo que montara en su todo terreno junto al Político. Avanzamos lentamente, debido a la exploración, que se movía en la extrema vanguardia. Se nos dijo también que nuestra misión era proteger aquel poblado hasta que llegaran tropas frescas de las FAPLA, pues en la zona se movían grupos de la UNITA que amenazaban con atacar. Se desconocía el tiempo que estaríamos en esta operación.

Las ilusiones y los pensamientos positivos de un pronto regreso comenzaron a desvanecerse.

Llegamos a Luvuey aproximadamente a las 6pm., ya que los puentes se mantenían intactos y estaban protegidos por grupos de combatientes del MPLA. Muchos pobladores nos esperaban a la entrada de la aldea y cantaban algo que decía "El MPLA esta contento, cubano ya volvió", en portugués.

El Comandante Olachea, el político y yo nos albergamos en una pequeña casa abandonada después de una limpieza general. En la sala de la vivienda preparé un botiquín para urgencias. Antes de salir me explicaron que mi función era, si habia un herido, evacuarlo hacia Luena en un helicóptero que enviarían, previa atención primaria de mi parte.

Los días comenzaron a decursar monótonos pues la UNITA no aparecía Un pelotón había salido a recorrer la zona, sin encontrar indicios del enemigo, por el momento.

Una tarde hubo uno de esos hechos que solo suceden en Africa: aparecieron en las afueras del poblado dos cerdos de buen tamaño y llegaron varios combatientes para informarle y preguntarle al Comandante qué hacían con ellos, pues los habían capturado. Colas les dijo que se los devolvieran inmediatamente a su dueño. Los soldados fueron a cumplir la orden y regresaron un rato después para informar que los animales eran de unos portugueses que habían abandonado el poblado hacia tiempo, pero que los pobladores no los tocaban por si regresaban los dueños. El Comandante dijo: "Cocínenlos, que esa será la comida de hoy".

Habrían transcurrido unos 10 días sin que sucediera nada de importancia; solo se había detenido a varios enemigos que fueron sorprendidos en una exploración, en un bosque cercano.

Al fin llegó la orden del regreso a Luena, la que cumplimos más rápido que nunca. Llegamos de noche y a la mañana siguiente ya estabamos "acomodados" nuevamente en nuestro campamento.

Transcurrieron unos días sin novedades y una tarde Colas nos dijo que lo mandaban a buscar de Luanda para su regreso a Cuba. "No se pongan tristes pues estoy seguro que uds. van a regresar pronto tambien", nos dijo. Transcurrían ya, si mal no recuerdo, los últimos del mes de Mayo de 1976.

Unos días después llegó la orden de regresar a Luanda, lo que hicimos con toda la compañía en varios vuelos. En el último me acompañaron el Mayor Olachea y el Político Armenteros. Cuando llegamos al aeropuerto de Luanda nos llevaron a un albergue o especie de barraca donde me dieron una camita con colchon, objeto este que ya habia olvidado.

Cuando descendí del AN 26 me encontré con un médico militar cubano, el cual me dijo que ya sabían que yo regresaba.

En el aeropuerto nos dieron 1000 kuanzas para nuestros gastos en Luanda, mientras esperábamos el día de nuestro vuelo para Cuba, pues en aquel momento estaban saliendo los miembros de las Tropas Especiales del MININT.

A la hora del almuerzo le pedí al cocinero que me hiciera una tortilla, en lugar de la carne de res, y me miró extrañado. Le dije: "Desde que vine de Cuba no me he comido un huevo".

Al siguiente día me fue a buscar Robert, que conducía un pequeño auto de fabricación europea, pues era la despedida de soltero de mi compañero de curso Enrique Betancourt Neninger, caído años después junto al Presidente de Mozambique Zamora Machel (un policlínico del reparto Alamar lleva su nombre). En aquella despedida en el Imperio, compartí con compañeros que hacía muchos meses que no veía; me acompañó el Mayor Olachea. Fue la última vez que vi al Dr. Mario Escalona, amigo y compañero de mi hermano Luis; me obsequió un disco de música angolana. Allí me enteré de que Vicente y Silvio estaban en Luanda y al día siguiente fui a verlos al hotel Presidente. Me encontré en una de las habitaciones a un grupo musical que no recuerdo. Me dijeron que en aquel momento no se encontraban allí. No volví a verlos hasta que regresé a Cuba en una descarga en casa de mi hermano Alipio; creo que regresaron una semana después que yo. Mi ultima "actividad" en Luanda fue en la boda de Enrique Betancourt (Quiquito) en Villa Rosalinda.

Dos semanas después tomé junto a mis compañeros un IL 62 rumbo a Cuba. Al llegar al aeropuerto de Rancho Boyeros nos esperaban varios ómnibus y nos llevaron a la fortaleza de La Cabaña, donde durante tres días nos hicieron exámenes médicos. Pude llamar a mi esposa y darle la noticia de mi regreso.

El día del alta médica un ómnibus nos llevó hacia La Habana y le dije al chofer que me dejara en el parque que está frente al Museo de la Revolución (antiguo Palacio Presidencial); allí tomé un taxi, pues llevaba una pequeña maleta, y le di al chofer mi dirección en la calle San Lázaro.

Llegué a la puerta de mi apartamento y toqué; abrió mi esposa, nos miramos un instante y nos abrazamos llorando. Al volvernos a mirar lo primero que me dijo fue: "Como te han salido canas".

(FIN)

jueves, 1 de julio de 2021

Ricardo Alarcón de Quesada: "La emigración es parte de la nación cubana"

Por Esther Barroso Sosa

A los 84 años, después de haber sido representante de Cuba ante la ONU, ministro de Relaciones Exteriores y presidente del Parlamento durante dos décadas, entre otras funciones políticas, dedica sus días a “cosas como éstas”, es decir, a dar entrevistas, como la que le hemos solicitado para la serie de TV Relatos in(contables), una propuesta audiovisual aún en ciernes. Incluso conociendo que la grabación no tiene fecha de transmisión, no ha dudado en aceptar.

Enciende un tabaco solo después de concluida la larga conversación sobre un tema que le apasiona. Y es entonces cuando ante mi insistencia, responde: “Sí, estoy escribiendo algo sobre mi vida, pero si voy a contar todo lo que sé…” La respuesta inconclusa es probablemente más caliente que el habano que ya se consume mientras nos despedimos. Yo, con la promesa de publicar íntegramente y en letra impresa lo narrado. Él, recreándose con las formas que dibuja el humo de su puro.

Foto: Aylín Carbó

Ricardo Alarcón de Quesada es descendiente de la familia de la segunda esposa del Padre de la Patria cubana: Ana de Quesada y Loynaz (1843-1910), quien murió en París, como una emigrada más y después de un breve paso por los EE.UU., a donde Carlos Manuel de Céspedes la envió intentando protegerla de los rigores de la manigua y de las amenazas que ya rondaban al presidente depuesto de la república en armas. 

 El tema nación-emigración no ha sido ajeno para Alarcón. Todo lo contrario. Y no solo porque antecesores suyos estén dispersos por diversos sitios del mundo, sino porque él fue uno de los gestores del primer diálogo entre el gobierno revolucionario cubano y un grupo representativo de la comunidad cubana en los EE.UU. 

Desde 1966 y hasta 1978, Alarcón permaneció en Nueva York, como Embajador-representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas. Desde allí fue testigo del nacimiento y evolución de iniciativas que buscaban un acercamiento, muchas veces crítico, a Cuba y a su Revolución. Organizaciones como Juventud Cubana Socialista, revistas como Areíto y Joven Cuba, el Instituto de Estudios Cubanos o la Brigada Antonio Maceo -con su impactante primer viaje a la Isla a finales de 1977-  fueron algunos de los antecedentes del Diálogo que finalmente se celebraría el 20 y 21 de noviembre de 1978, luego de una conferencia de prensa en septiembre en la que Fidel invitó a  personas representativas de la comunidad a venir a la isla con ese fin, con la única condición de que no acudieran cabecillas de la contrarrevolución ni terroristas en activo.

Participaron 75 miembros de la comunidad cubana en los Estados Unidos y 140 en un segundo encuentro celebrado el 8 de diciembre. Alarcón fue uno de los 9 dirigentes cubanos que, encabezados por Fidel, conformaban la representación del gobierno de la isla.

Esther: Poco antes de la celebración del Diálogo de 1978 usted acababa de regresar de la Misión de Cuba ante la ONU. Allí había vivido la experiencia del acercamiento de cubanos emigrados que tenían el interés de reencontrarse con su país. Se planteaban una visión acerca de la Revolución cubana diferente a la de los elementos más radicales de la derecha de la comunidad cubana en ese país. ¿Cómo ocurrió ese acercamiento, qué recuerda de esa etapa en Nueva York?  

Alarcón: Los diálogos de 1978 con la Comunidad fueron parte de un proceso interesante de acercamiento. Surgieron la Brigada Antonio Maceo y otros proyectos y todo cambió en aquel momento y cada vez va cambiar más. Fue en la Misión de Cuba ante la ONU, en Nueva York, donde comenzó todo eso. Yo era el único en aquella mesa que conocía a casi todos los cubanos emigrados que participaron en la reunión.

Desde que yo llegué a Nueva York tuve mucha relación con cubanos que estaban en la emigración. Eso no es posterior a la Revolución. No haces más que llegar allí y descubres que montones de cubanos que llegaron a EE.UU., muchos de ellos ilegalmente, en su origen habían recibido una visa B-29, un tipo de visa que daba EE.UU. para visitantes, y la clasificación era con la letra B y por 29 días.

Eran muchos los amigos que yo conocía que habían llegado por 29 días antes de 1959 y todavía estaban allí. Era increíble. Ellos tenían una relación fuerte con la única representación diplomática que tenía Cuba, porque esto fue antes de que existiera la Sección de Intereses.  Era lógico que buscaran ese espacio. ¿Cómo se conectaba un cubano de Nueva York con su familia, si no había vuelos y apenas comunicación?

Al mismo tiempo, existía la Casa de las Américas, que era la continuación de la Casa Cuba, que se remonta a la Revolución del 30 o antes, cubanos residentes en EE.UU. que mantenían vínculos con el país de origen y con la Revolución. Poco a poco estrechamos relaciones con ellos. Yo iba mucho a la Casa de las Américas, era el único sitio social donde podíamos encontrarnos con cubanos, jugar dominó, tomar cerveza.  Y se mantenía con la cotización de esos cubanos.

Cuando ves la historia de ellos, había un montón que eran B-29, otros eran sus hijos. Era un centro de contacto que nos permitió conocer a mucha gente que, independientemente de su ideología, querían tener un vínculo con su país de origen.

Eso explica por qué me tocó esa tarea, de proceder a organizar, invitar y traer a Cuba a representativos de esa comunidad, porque no eran representantes de algo, nadie los había elegido, pero sí eran representativos de esa diversidad. Estamos hablando del año 1978, habían pasado casi 20 años del triunfo de la Revolución. Había gente que había ido cambiando de punto vista. Prácticamente todos los que vinieron yo los conocía. También había batistianos militantes, famosos algunos.

Esther: Pero predominaban los jóvenes y sobre todo cubanos que habían salido muy pequeños en los primeros años después del triunfo de la Revolución…

Alarcón: Sí.  Y para ellos era un desafío. Lo que estaban haciendo era contrario a la política del gobierno de EE.UU. Ellos eran emigrantes, personas que residían en un país extranjero, por lo tanto, estaban en una situación débil. Es lógico que entre los más jóvenes hubiera gente dispuesta a correr esos riesgos, además de que tenían muy poco vínculo con la contrarrevolución, a diferencia de otros de más edad.

Esther: Había además un contexto que propició eso: la postura de Carter hacia Cuba por un lado y por otro la disposición del gobierno cubano a recibirlos y conversar. ¿En qué medida ese diálogo se dio por la presión de esos cubanos en EE.UU. y en qué medida influyó el hecho de que Fidel y la dirección revolucionaria se dieran cuenta de que era necesario establecer ese vínculo? ¿Merece un reconocimiento lo que ellos logaron? ¿Qué fuerza impulsó más ese diálogo? Ellos traían 3 objetivos fundamentales que se convirtieron en los tres grandes temas del Diálogo: que se permitieran las visitas de los emigrados a Cuba,  la reunificación familiar y la liberación de presos políticos.

Alarcón: Fidel tuvo interés en que fuera un diálogo con cubanos y no con el gobierno de EE.UU. Esos cubanos lograron, entre otras cosas, las visitas a Cuba y esos permisos dependían también de EE.UU. Pero la liberación de los presos contrarrevolucionarios sí era una decisión unilateral del gobierno cubano. Y la tomó, no con Carter, sino con los cubanos que vinieron a esa reunión. Se les dio un respaldo moral a ellos muy importante.

Efectuamos una reunión en el Hotel Riviera, en un salón que fue el antiguo casino. Me encontré con antiguos compañeros del 26 de julio que habían roto con la Revolución, que eran expresos. Uno me fue a ver y me dijo: “me tengo que ir de Cuba, cada vez que pido empleo, buscan los antecedentes y soy una persona que acaba de salir de prisión por contrarrevolucionario, me tengo que ir de este país, pero ¿cómo me voy?”.

¿Qué perspectiva tenía una persona como esa?  Y había muchos expresos que ya habían cumplido y trataban de vivir su vida.  Sus familias se habían ido para EE.UU.  Ellos consideraban que tenían un derecho a que EE.UU. les permitiera entrar al país. La política norteamericana era propiciar que hubiera ese elemento dentro de Cuba.  Por eso fue una reivindicación y un logro del gobierno de Cuba y de los representantes de la comunidad cubana en el exterior que participaron y alcanzaron ese acuerdo.

Esther: ¿cómo describiría el ambiente de los encuentros?

Alarcón: Fue un diálogo muy civilizado, relajado. En esa reunión previa conmigo se acordó hacer un tributo a Martí, en la Plaza de la Revolución. Y una joven emigrada, Mariana Gastón, junto a un profesor que se había ido de Cuba antes del triunfo de la Revolución, José Juan Arrom, depositaron una ofrenda floral allí.

Recuerdo ya durante las sesiones a un batistiano que había sido senador por Camagüey y su único objetivo era visitar Camagüey, decía que quería ver a los correligionarios, una palabra que ya no se usaba. Estaba, por ejemplo, Luis Manuel Martínez, que había sido un batistiano notorio y tenía un programa de radio que era como vocero de la dictadura. Pero el ambiente no era tenso. En algo puede haber ayudado que nos habíamos conocido antes y que desde la misión de Cuba en la ONU se hicieron las gestiones.

Esa reunión de 1978, desde el punto de vista de la política norteamericana, era contraria a los intereses y la postura de EE.UU. Hay que reconocer que todos los que vinieron, sea cual fuera su posición política, no dejaron de quebrar esa línea. Y estaba también la añoranza por la tierra, que es muy importante en la vida de la gente.

Esther: Hay toda una historia de emigración desde Cuba hacia EE.UU antes de 1959 y hasta la actualidad. Usted me ha insistido en no ver este hito del 78 como un hecho aislado sino como continuidad de todo un proceso histórico que viene desde el siglo XIX. ¿Cómo propone valorar esa conexión?  

Alarcón: Pensemos en lo que ocurrió en La Habana entre febrero y septiembre de 1869. Según publicaciones oficiales del reino de España de aquella época, por el puerto de La Habana salieron para Nueva York 100 000 personas. Cuba tenía entonces una población de 1 millón de habitantes. Ha habido otros éxodos masivos, pero ninguno se compara con aquel. Además, viajaron a México, a La Española y a Venezuela. El elemento de la emigración es absolutamente vital para entender la historia de Cuba. No ocurre así con otros países, pero sí con nosotros.

Al mismo tiempo está la manipulación del tema por parte del gobierno norteamericano. Aquí tengo el libro Foreign Relations of the United States, 1958 -1960. Este es el volumen VI, dedicado a Cuba. Si buscas los días finales del régimen de Batista y los iniciales del 59, parece una novela de misterio. ¿Dónde estaba el Secretario de Estado durante la noche buena? En su despacho comunicándose con su embajador en La Habana. ¿Dónde estaba el 31 de diciembre?  En su despacho, igual. ¿Qué hicieron en los primeros días de enero? Organizar un puente aéreo entre Columbia y EE.UU. por donde salieron muchos esbirros.

Después, cuando instala la Ley de ajuste cubano en 1964, es singular, no fue para ajustar el estatus de aquellos que estaban allí,  sino para los que llegaron el 1 de enero de 1959 o después. ¿Y eran pocos los que habían llegado antes? Según los datos oficiales norteamericanos, no. El Servicio de Inmigración y Naturalización publicaba anualmente informes sobre inmigración. En el año 1958, hay tres categorías: México, Cuba y el resto, desde Canadá hasta Argentina. Había muchos más cubanos ilegalmente en EE.UU. que registrados, y la suma de los cubanos es superior a la de los procedentes del hemisferio occidental, excepto de México.

Según especialistas norteamericanos la cifra de ilegales e indocumentados era semejante a la de los legales. Por lo tanto, se puede suponer que era importante la cantidad de cubanos. ¿Y que hizo EE.UU.? Aprobó una ley que discriminaba a los que habían llegado antes del 59 y por otro lado abría las puertas a los que llegaron después, para convertir eso en instrumento de desestabilización. Era un caso único y no hay otra ley parecida para otro país del planeta.

Si revisas este libro vas a ver cómo desde 1958 el gobierno de EE.UU. trató de salvar a Batista, después trató de salvar a los batistianos, después ver como acababan con la Revolución cubana, todo está explicado aquí desde el año 58.

El cubano es un ser humano peculiar, nació o pertenece a la familia de un pueblo, de una nación única, en el sentido de que le han atribuido el derecho de moverse de Cuba a EE.UU., por una parte. Por la otra, enfrentando a un gobierno que hace todo lo posible por impedir que tal cosa pueda ocurrir de modo natural.

Hay que recordar, por ejemplo, el caso de Nicolás Gutiérrez Castaño, conocido como Niki. Nació en Costa Rica. Después se movió para Miami. Es el presidente de la Asociación de Hacendados de Cuba en el exilio. Están organizados todavía, aspiran a recuperar todo aquello. He leído varias entrevistas a él que son simpáticas, tiene sentido del humor. Una vez le preguntaron: “¿Usted quiere quitarle a la gente sus casas y sus tierras? El dijo: “No, yo lo que quiero recordarles es que me deben 60 años de alquiler”. Es el heredero de una familia que fue propietaria de una buena parte de lo que va entre Cienfuegos y Santa Clara, desde la Ciénaga de Zapata al Escambray, todo eso era de su bisabuelo, en realidad el dueño era Nicolás Castaño, pero no tuvo hijos varones, una hembra se casó con un tal Gutiérrez y por ahí viene.

Estamos hablando de una situación que nos ha acompañado a lo largo de la historia y sigue con nosotros, sería un error pensar que eso no existe. Uno de los problemas fundamentales que enfrentan los cubanos en la relación con EE.UU. es la manipulación, por una parte la diferencia enorme entre el hecho de que para EE.UU., Cuba es un tema de menor importancia. Ahora, para Cuba EE.UU es el gran tema, es el gran problema. ¿Cómo bregar con eso? ¿Cómo lograr cambiar esa situación?

Poner fin a esa hostilidad requiere mucho trabajo y esfuerzo para lograr algo que es esencial, no tanto ya para la gente de mi edad sino para gente como ustedes y para los hijos e hijas de ustedes. Niki reclama las propiedades de su bisabuelo. Aquellos que serán afectados si esa propiedad pasara otra vez a sus supuestos antiguos dueños, ¿lo saben? ¿Cuántos cubanos de hoy están conscientes de la terrible amenaza que sobre Cuba ha existido de parte de EE.UU.?

De otro lado te encuentras gente que nunca ha estado en Cuba, que nunca ha vivido aquí pero que sabe qué cosa era de su bisabuelo y aspira a recuperarlo. Eso no es un chiste, está en las leyes, la Ley Helms Burton lo dice. Dice que en el futuro de Cuba, después que se caiga la Revolución, las relaciones entre un gobierno futuro de Cuba reconocido por los EE.UU. seguirá teniendo como condición indispensable la solución del tema de las propiedades nacionalizadas en Cuba en 1959. Esa ley está vigente hoy. ¿Qué tiempo dedicamos a explicar eso?

Esther: Yo era una niña, pero viví la visita de la Brigada Antonio Macero y el Diálogo del 78. Para un joven de 20 años ya eso es historia. En mi opinión aquella reunión fue un parteaguas en cuanto a la relación del gobierno cubano con la emigración. ¿Cuál es su visión personal, y sobre todo desde el punto de vista humano, sobre la importancia para Cuba de su emigración? ¿Usted siente que la dirección de la Revolución cubana reconoce realmente que es insoslayable tener en cuenta que la emigración es parte de Cuba? ¿O no? Y le pregunto pensando en cómo ha evolucionado el tema desde aquel momento crucial del 78 hasta hoy.

Alarcón: Por supuesto que son parte de la nación cubana. He vuelto sobre la historia para referirme a algo que es obvio y que ha sido así durante mucho tiempo. Desde que Cuba empezó a gatear como nación, un elemento fundamental eran los cubanos que no residían en Cuba. Desde Céspedes, pasando por Martí y hasta Fidel, el tema de la emigración es clave en todo el proceso político cubano.

Además, hay que tomar en cuenta que la situación actual es más complicada, porque llegó Trump, que de un golpetazo acabó con cosas que se habían logrado al final del gobierno de Obama y que facilitaron los vínculos de Cuba con su emigración. No tengo la menor duda de que nada de eso va a acabar con la presión de los cubanos que quieren ejercer su derecho a tener un vínculo con su país. Es una cuestión que va a tener vigencia.

Esther: Siento que tal vez se le queda algo que decir, quizás del ámbito personal… Y también creo que nos faltaría para cerrar el ciclo recordar que usted también presenció la llamada Crisis de los balseros y tuvo una participación importante en las negociaciones que le siguieron…

Alarcón: Yo participé en no sé cuántas reuniones con representantes del gobierno de EE.UU.  para tratar asuntos relacionados con la emigración y llegamos a un acuerdo en el año 1994 que no le daba nada prácticamente a Cuba, pero podían recibir en EE.UU. hasta 20 mil cubanos. Es imposible para ningún país tener esa cifra. Y en el 95 logramos un acuerdo que literalmente dice que EE.UU. se compromete a entregar 20 mil visas cada año. Lo aplicaron con bastante exactitud, sobre todo en los primeros tiempos. ¿Por qué hicieron esto? Tuvieron que reconocer que había una obligación moral, un deber de EE.UU. de asegurarle a los cubanos que quisieron emigrar poder hacerlo, porque el cubano es el único ser humano que cree haber nacido con el derecho a vivir en EE.UU. Eso es culpa de la historia, de todos los tiempos.

Te voy contar algo más personal. Estando en el MINREX, tenía que ir a París. Y Raúl Roa Kourí era el embajador de Cuba en Francia. Me dice: “aquí hay una señora que dice que es prima tuya y quiere conversar contigo”. Con esa prima, con la que me comunico en francés porque ni siquiera habla español, tuve una larga conversación allá. Ella quería venir y visitar Canagüey porque recordaba los cuentos que le contaba una tía y eso se le quedó grabado. Por eso te digo que este tema de la emigración y la nación hay que verlo con mucho cuidado, para los cubanos por lo menos.

Estando en Nueva York de embajador conocí a otra prima, salvadoreña, era diplomática, de Quesada de apellido. Porque cuando la guerra de 1868, los de Quesada fueron a dar, una parte a París y otra a Centroamérica.

Esa idea del terruño, de que uno pertenece a un lugarcito estrechito en la Tierra con poca vinculación con el resto del mundo, hay quien puede entenderlo así, pero es muy difícil para alguien que lleve mi apellido no verse como parte del mundo o no verse reflejado, en el caso personal y familiar, en una realidad que llamamos emigración.

  

https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2021/06/ricardo-alarcon-de-quesada-la-emigracion-es-parte-de-la-nacion-cubana/

-------------------------------------------------  Programa de Teresita y Nosotros (enviado por Victoriano):

martes, 29 de junio de 2021

“Creo que no te entiendo” o cómo hablar de Palabras a los intelectuales, 60 años después

Por Dinella García Acosta y Abel Padrón Acosta

Llegamos tarde. Helmo Hernández está sentado en una silla apartada con su perro, Telémaco, enganchado a la mano. El perro nos ladra, alguien se acerca a su dueño. Helmo está sentado con los pies al frente, en chancletas. De fondo, la vista del Vedado desde la Fundación Ludwig, que el historiador de arte preside hace más de 20 años. Nos pide que esperemos. Se pone a escuchar algo en el móvil. Puede ser que Helmo nos esté haciendo pagar por llegar tarde. Y es justo. El perro, que no paraba de ladrarnos, se calla y se acuesta. Helmo dirige su vista a un lado, a esa imagen nada terrenal que tiene a unos metros y escucha. Cuando termina, mira algo en el móvil. Una hora antes nos había dejado en visto en WhatsApp y pensamos, ingenuamente, que no le gustaban los móviles. Pero, no, no era eso. Y tampoco estaba molesto porque llegáramos tarde.

Cuando acaba nos pide que nos sentemos para la entrevista con una mesa de por medio. “Tengo alma de profesor”, dice. Hoy hemos venido a hablar de Palabras a los intelectuales, un tema sobre el cual, Helmo, ensayista e investigador, ha conversado en innumerables ocasiones y tiene su conferencia preparada. De entrada, pide que le lean las preguntas. El profesor no quiere ser interrumpido cuando comience a hablar. Las “dudas” al final.

Pero hay una que debe aclarar antes que todo. ¿Qué pasa con la política cultural de la Revolución hoy? ¿Quiénes son los encargados de darle ese contenido que los tiempos actuales exigen? 

“Yo no puedo decir que la política cultural de la Revolución se estableció en Palabras... porque eso no es verdad. La política cultural de la Revolución es un constructo. Las políticas son una construcción permanente que no ha parado. ¿Qué fue ese discurso? La creación de un consenso entre Fidel y los intelectuales. Desde el punto de vista de Fidel, sí.

“¿Y por qué tenemos que revisitarlo constantemente? Porque tenemos que aprender a seguir construyendo consensos. ¿O es que nos creemos que en la Cuba actual no hay consensos que construir? ¿No hay diversidad de pensamientos? ¿No tendríamos que encontrar los caminos de encuentro permanentemente? De eso se trata, hay que revisitar Palabras... para saber encontrar y meternos por los caminos del encuentro. No porque yo crea que ahí se estableció una política cultural para siempre, porque esa no es la verdad”.

Dice Helmo que hace unos días, cuando se conoció la noticia del 92.28% de eficacia del candidato vacunal Abdala, él volvió a sentir que tenía 20 años. “Yo estaba eufórico, pero veía que los jóvenes a mi alrededor no estaban como yo.

“Lo peor del subdesarrollo y del colonialismo es lo que nos hacen con la cabeza, es cómo nos muelen la capacidad de soñar y pensar, es lo que sucede cuando muchos de los paradigmas de los jóvenes están en otro lado. ¿Cómo los puedo convencer, si efectivamente nuestro mal trabajo ha hecho todo lo posible por convencerlos de eso? Eso no es culpa de ellos. Nosotros somos responsables de eso. Cuando los jóvenes fueron al 27N, al día siguiente había quien decía: ´pero yo no entiendo, tanto que trabajamos nosotros´. Pero yo decía: ´estoy muy triste porque yo sé que el único culpable soy yo´.

“Porque yo lo único que puedo arreglar es lo que hago yo y algo hice mal. No hice lo suficiente, lo que los llevó a tomar un camino que no era el que yo quería que tomaran. No todo el mundo ahí era de la CIA. ¿Por qué me ganaron los agentes de la CIA? La única culpa es mía. Primero me mejoro yo, y después vamos a ver qué hacemos con los demás”.

¿Volver a Palabras… 60 años después?

Antes de hablar sobre el documental PM (pasado meridiano), que daría lugar a las reuniones y a Palabras a los intelectuales, Helmo quiere hacer alusión a una producción que se estrenó poco antes. “Asamblea General, un documental de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) sobre la primera Declaración de La Habana en la Plaza de la Revolución, que muestra el nacimiento de ese pueblo, que es una sumatoria de individuos que cuando se unen para construir la figura de pueblo cobra otra cualidad porque está actuando y decidiendo conscientemente.

“En ocasiones me han dicho: ´la gente que aparece en PM puede ser mucha de la que estaba en la Plaza ese día´. Es cierto, pero la diferencia entre ser individuo y pueblo, que fue quien se enfrentó a los mercenarios en Girón, es muy notable”.

PM es un documental de Orlando Jiménez y Sabá Cabrera Infante, con la colaboración de Néstor Almendros, “donde un grupo de personas llegan de noche a los bares de Casa Blanca. ¿Qué muestra PM? Una zona de la población habanera que efectivamente estaba ausente de nuestra producción de la época, de sectores empobrecidos de la ciudad que no habían tomado parte en la lucha revolucionaria directamente. No teníamos por qué entender que no eran parte de la Revolución. No había que transformarlos ni reeducarlos, eran parte”.

Se exhibió en el canal del periódico Revolución, Lunes en TV, pero la comisión creada en el Icaic, responsable de la divulgación cinematográfica en Cuba para determinar qué se exhibía y qué no en sus circuitos, determinó no exhibirlo.

“La gente del periódico Revolución asumió que era porque a partir de ese momento, debido al poder que los sectores del Partido Socialista Popular (PSP) estaban adquiriendo dentro del nuevo Gobierno Revolucionario, se iba a implementar una especie de política estalinista con respecto a la cultura. Iba a empezar la censura y un nuevo lenguaje: el realismo socialista. Eso es lo que asumieron ellos. La verdad es que lo que se estaba discutiendo eran las cuotas de poder que le correspondían a cada cual, qué cuota al Icaic, cuál al periódico Revolución, cuál al Directorio Revolucionario”.

¿Cómo se llegó ahí?

Para Helmo todo parte de la radicalización de la Revolución, “en la medida que fuimos recibiendo agresiones del imperialismo norteamericano. En 1961 ya se habían dado demasiadas agresiones y sabotajes. Coubre, guerras en el Escambray, estaba andando la monstruosa Operación Peter Pan y, sobre todo, había ocurrido la invasión de Girón.

“Girón fue significativo no solo para los cubanos, no solo para América Latina donde ocurría eso por primera vez, sino para el mundo. Por primera vez el imperialismo norteamericano había sido derrotado en menos de 72 horas en un paísito pequeño donde todos decidieron defender la dignidad y la soberanía nacional.

“En ese momento yo me estoy preparando para alfabetizar. La experiencia más intelectual de mi vida. Yo aprendí lo que era la cultura en la Campaña de Alfabetización cuando me di cuenta cuán diferente era el resto de Cuba y los lugares que yo visitaba de mi vida cotidiana, cuando entendí que la cultura era más que el arte y la literatura. Era un modo de vida, de pensar. Cuba, en general, también empezó a aprenderlo con la llegada de los campesinos a La Habana”.

Cuando Virgilio Piñera dijo que “tenía miedo”

Las grabaciones de las reuniones de Fidel con los intelectuales “fueron lamentablemente secuestradas y publicadas parcialmente en la revista Encuentro de la Cultura Cubana. Por eso, hasta el día de hoy todavía hay mucha gente que sigue diciendo que Virgilio se paró a decir que tenía miedo. Cosa que es una mentira. Virgilio dijo algo totalmente diferente. No tenía miedo. No creo que Virgilio fuera una persona que tuviera miedo a nada”.

Helmo quiere enfatizar que “cuando se produjo la reunión, la obra fundacional, en términos culturales, de la Revolución ya estaba hecha. Una vez pasado Girón, a un mes de la creación de la Uneac y creadas las escuelas para instructores de arte, Fidel decide que es el momento de crear un consenso. Es algo que él dijo allí y casi nunca se cita: ´yo vengo a aprender a esta reunión. Yo ni siquiera he visto la película. Yo vengo a aprender con ustedes porque nosotros no tuvimos nuestra reunión previa como otras revoluciones con los intelectuales. Esta es la primera vez que nos reunimos´.

“La razón de esas reuniones y de Palabras... es establecer las bases sobre las cuales se iba a construir en aquel momento, 1961, el consenso necesario entre los dirigentes de la Revolución, la institucionalidad revolucionaria y los intelectuales. Cuando digo en aquel momento es porque cada vez que Fidel se ha reunido con los intelectuales ha reconstruido ese consenso de manera diferente. No traiciona ni dice mentira, ese consenso crece cualitativamente porque la complejidad de los problemas crece, los problemas son otros y exigen nuevos compromisos”.

Este hecho nunca se menciona

“La Revolución debe tener la aspiración de que no solo marchen junto a ella todos los revolucionarios, todos los artistas e intelectuales revolucionarios (…) la Revolución debe aspirar a que todo el que tenga dudas se convierta en revolucionario (…) la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo, a contar no solo con los revolucionarios, sino con todos los ciudadanos honestos, que aunque no sean revolucionarios —es decir, que no tengan una actitud revolucionaria ante la vida—, estén con ella”.

Fidel en Palabras a los intelectuales

Al hablar de una de las frases más polémicas de aquel discurso, el presidente de la Fundación Ludwig dice que “tratan de resumir ese compromiso que Fidel planteó en la frase: ´dentro de la Revolución todo y contra la Revolución nada´. La Revolución tiene un primer derecho: el derecho a existir. Si nos hemos jugado la vida hasta aquí tenemos ese derecho”.

Helmo menciona uno de los momentos “menos citados de ese discurso: ´la Revolución solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios´.

“Dicha esta frase por Fidel, inmediatamente les dice: ´pero óiganme bien, la Revolución se hace por el pueblo´. ¿Cuál pueblo? Básicamente el mismo que había definido en La historia me absolverá. Si voy a definir al pueblo, es quienes me acompañan en esta batalla”.

El historiador recuerda, en especial, una petición. “Después Fidel les pide una sola cosa a los artistas: ´la Revolución tiene que darle un espacio a cada uno de ustedes. Les pido que me ayuden con los millones de integrantes de ese pueblo que no han tenido el acceso a la educación y el arte que han tenido todos ustedes, precisamente para que el diálogo entre ustedes y esa gente sea más fluido´.

“¿Cuál fue la respuesta de los intelectuales a ese compromiso? Ese compromiso todavía está pendiente y de eso muy poquitos se acuerdan. Esa es la razón por la que yo me fui cuando terminé mi carrera, a finales de los 60, a trabajar seis años en el Escambray con la doctora Pogolotti, haciendo un proyecto de desarrollo cultural. Me fui tratando de responder al compromiso con Fidel y la cultura en la que yo vivía. Este hecho nunca se menciona”.

El día que nadie proteste nos chivaron

Para Helmo, Cuba nunca ha vivido un momento tan complejo como el que está viviendo actualmente. Hablamos del ordenamiento, de colas, de hoteles construidos en el malecón habanero, del dólar. Dice que todos los días uno tiene que lidiar con torpezas y que todos los días uno es torpe.

Al presidente de la Fundación Ludwig se le había olvidado que habíamos quedado para una entrevista. No era que estaba molesto porque llegamos tarde. Cuando termina de “hacer historia”, pasamos a hablar de actualidad, de cómo está esperando que pase la pandemia para continuar con las actividades de la Fundación, un espacio fundado en 1995 para impulsar a los artistas cubanos contemporáneos.

- ¿Cuán difícil es construir consensos?

“En este momento nos cuesta cada vez más construir los consensos. Gran parte de la responsabilidad la tienen el mal trabajo político-ideológico y nuestros medios, que deberían ayudarnos más en la construcción de esa realidad compleja. Yo quiero conocer a los héroes nuevos. Los jóvenes necesitan héroes. Si los médicos son los héroes yo los quiero ver todos los días, con sus contradicciones y sus logros. Yo quiero oír a la gente de tu edad y saber qué piensan, incluso hasta cuando disienten y no piensan igual que yo.

“Para encontrar la verdad hay que entender que las verdades son complejas y contradictorias. Nosotros los revolucionarios estamos obligados constantemente a revelarla. Esa es nuestra gran arma de triunfo. El enemigo está obligado a simplificar la verdad porque no tienen la razón. La razón la tenemos nosotros. Vamos a revelar la complejidad de las verdades. Es lo que no hacemos cotidianamente”.

- ¿Políticas culturales de la Revolución hoy?

“La realidad en Cuba se ha vuelto mucho más compleja. El mundo ha dado un cambio tecnológico brutal. Yo he tenido que aprender de la gente joven con un teléfono delante. Me toca a mí construir el consenso, convencerte que yo soy más interesante que el celular, o yo puedo caer en la tentación de hablar contigo a través del celular.

“Yo no conozco a un pueblo que sea más político que el pueblo cubano. Todos los cubanos en las colas, en todas partes, se están expresando políticamente, me guste o no. El día que vamos a perder es el día que nos deje de interesar la política, el día que tú oigas que los cubanos no protestan, que nadie dice nada. Ese día nos chivaron porque nos neutralizaron”.

A Helmo le gustaría que en vez de hablar sobre la diferencia entre arte y política, se hiciera sobre las dificultades del diálogo entre arte y funcionarios. “La verdadera poesía y Política, con mayúsculas, son mucho más complejas de encontrarse, pero a esas honduras muy pocas veces vamos. Y en esas honduras es donde está Fidel Castro el día de Palabras a los intelectuales. Por eso hay que volver.

“Construir ahora los consensos pasa también por entender los cambios operados por razones tecnológicas en nuestras realidades, donde todo se hace más difícil. Son varias generaciones coexistiendo y no todos entienden de igual manera los términos en que se expresa la verdad o los términos en que se plantean los problemas”.

Al final de la entrevista, Helmo pregunta si nos ha parecido una persona demasiado apasionada. Y lo ha sido. No solo por los pequeños golpes con la pluma en la mesa y los gestos cuando se emociona. Sus palabras son las de un joven que tiene 20 años y acaba de ver a Fidel bajar de la Sierra. “Las cosas que no me apasionan, me parecen muy tristes.

“Yo soy muy fidelista. Es probable que el día más triste de mi vida haya sido el día en que él se enfermó y dijo que no iba a trabajar más. Mi vida pudo haber sido cualquier cosa, pero yo conocí la gloria, la pude tocar porque me tocó ser contemporáneo de Fidel”.

- ¿Qué pasa ahora que no está Fidel? 

“Pero estas tú. Estoy yo. Está él. Yo sé que no es lo mismo, pero a uno no se le puede olvidar eso nunca. Ahora es tu responsabilidad”.

- ¿Y si nos destruimos?

“Fidel dijo que había una sola manera de destruir la Revolución, nosotros mismos, haciendo las cosas mal. Pero si mi vida es esa Revolución, también te tendría que decir que yo estaré muerto cuando la Revolución se destruya”.

A Helmo le entra una llamada y el reloj inteligente que lleva en la mano se activa. Se escucha la voz de una mujer robotizada: “Creo que no te entiendo”. Dice Helmo que esto lo hace a menudo, y él no puede más que reír. Va andando por ahí y el reloj le dice que no lo entiende. “Los cambios operados por razones tecnológicas en nuestras realidades”, como los llama él, haciéndose entender con la old school. ¿Seguimos hablando de consensos?

Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/06/29/creo-que-no-te-entiendo-o-como-hablar-de-palabras-a-los-intelectuales-60-anos-despues/

domingo, 27 de junio de 2021

Aquí lo vivido en el Pediátrico Marfán...

...EN TIEMPOS DE PANDEMIA Y CRISIS ECONÓMICA


Por Yamirys Valle González


Hace casi 20 años que soy madre y nunca había tenido la amarga experiencia de tener a un hijo ingresado. La hospitalización siempre había sido algo bien ajeno en mi familia, hasta q mi padre en el año 2018 estuvo 4 días en terapia intensiva en el instituto de cardiología.... Era primera vez que entraba al hospital Marfan, siempre mis hijos fueron atendieron en las "Católicas ", el pediátrico del Cerro, pero ese hospital ahora está destinado sólo a casos de covid.

Así que fuimos directo aquella mañana de lunes al hospital infantil de calle 17 esquina 2 en el Vedado y del que sólo conocía, cuando pasaba por allí su escultura: "la mujer cargando a su hijito". 

Cdo llegamos, mis dos hijas: Yasbel, Paula y yo, nos detuvieron en la entrada y sólo dejaban pasar un acompañante, por protocolo en tiempos de Covid, y Yasbel se tuvo que quedar afuera, esperando en el banquito del hospital.

Al preguntar por el cuerpo de Guardia, lo primero que llamó mi atención fue su ausencia de cola y fuimos directo a la consulta y la doctora muy joven que esperaba.

Después del reconocimiento físico a mi hija, fue instantánea la respuesta médica:- "Mamá, su hija debe ser ingresada de inmediato, tiene una celulitis que necesita suministrarle antibiótico en vena".. Tuvo que haber notado mi cara de preocupación ..que me siguió convenciendo, :- "mire yo sé que con la situaciones de COVID se preocupe, pero serán más o menos 4 días y ya se podrán ir para casa".

Ya resignada al inevitable ingreso, y que lo importante era que Paula se curara lo más rápido, pues había tenido fiebres muy altas de 39 y medio y le costaba trabajo caminar, el dolor le hacia cojear. 

Empiezan hacer los trámites para el ingreso y en lo que hacían el papeleo mi mirada se dirige a reparar la limpieza, en lo agradable del ambiente, en ese primer piso. Paredes recien pintadas, eran acompañadas de personajes infantiles muy simpáticos. 

Y en un cartel que se dividía en tres colores, ROJO, AMARIĹLO y VERDE... anunciaban los padecimientos de acuerdo al nivel de gravedad en ese mismo orden y allí en esos Códigos de colores... estaba la CELULITIS, en Amarillo, .. fue entonces que empecé a tomar conciencia de la gravedad.

Llegamos en minutos al piso 4to... Allí me siguieron dando las nuevas instrucciones. Tenía que permanecer todo el tiempo que durara el ingreso en el cuarto de la cama 15, para evitar trasiego de personas al hospital, y había un custodio que se encargaría de hacerme llegar hasta la puerta de la habitación todo lo que me enviarían desde casa, en el horario correspondiente de 2 a 6 de la tarde.


Caminamos hasta el final de aquel pasillo, después que la jefa de sala me diera la amable bienvenida e indicara la canalización de la vena a Paula, para suministrarle CLINDAMICINA (primera vez q escuchaba ese nombre) cada 12 horas. Mientras avanzabamos, se podía ver a traves de las puertas de cristal cada cuarto con dos o tres cunas ocupadas por bebitos. 
Al fin llegamos al último cuarto y que era el que nos correspondía.

El recibimiento fueron unos ojos AZULES de una preciosa niña de unos 11 años que estaba acostada. Allí, con la madre de la pícara niña, me actualicé de lo que necesitaba: un cubo, sábanas (aunque el hospital las garantizaba).. toalla, cubiertos, vasos y ropa para estar unos cuántos días. No era necesario un ventilador, la mamá lo ofreció para compartirlo entre las dos niñas.

Ya Paulina instalada en la cama y esperando por el primer suero, que demoraría una media hora en llegar de la farmacia del hospital, bajé corriendo para contarle todo a Yasbel, que esperaba impaciente por saber de su hermana. Allí planificamos todo y llamé a mis padres.

Llegó el primer suero y junto con él… toda una comitiva de 3 o 4 médicos y 2 residentes, uno de ellos Mexicano, para los pases de visitas ... que se repetían hasta dos o tres veces en el mismo dia.

Así comenzaba el aprender a vivir la rutina de los días que sucederían en el hospital.


El despertar era sobre las 7am para estar listos :- aseados y cambiados de ropa de dormir ...

*8:00am desayuno (pan con tortilla o pan con pollo, leche o yogurt... según lo que le gustara al niñ@)

*9:30 Visita de médicos 

*10:00am Merienda (batido de platanito, o frutas de piña o mango o yogurt)

*12:00pm Almuerzo (Arroz blanco, sopa o frijoles negros, pollo o carne de res, calabaza, dulce de leche o mermelada de guayaba o mango)

*3:00pm Merienda (batido de platanito, o frutas de piña o mango o yogurt)

*6:00pm Comida (Arroz blanco, sopa o frijoles negros, pollo o carne de res, calabaza, dulce de leche o mermelada de guayaba o mango)

*8:00pm (Leche o yogurt)

Y con una exquisitez en la elaboración que siempre felicité a los dos turnos de cocineros. 


Otra cosa de resaltar fue la limpieza. Todos los días en la mañana limpiaban cada habitación, nunca faltó el agua ni en la ducha ni para descargar el baño, ni en el lavamanos. El baño era compartido entre dos cuartos y también de una pulcritud en las piezas sanitarias, todas parecian nuevas.También se disponía de agua bien caliente en una pila del fregadero de la enfermeria, donde llenábamos los cubos para el baño.

La distribución de las ventanas permitía una excelente ventilación.

Ya al segundo día Paula decía que estaba en un hotelito "todo incluido "... pero con NASOBUCO las 24 horas... Era maravilloso ver la buena energía y el cariñoso trato de médicos y enfermeros y personal de limpieza ... que no había un día que no hicieran reír con sus ocurrencias, a cada niñ@ enfermito. 

En esos 8 días se presentó un caso de Covid de una niña de 16 años, los médicos nos comentaban que era increíble cómo esa niña autocuidaba a todos, que jamás se movió de su camita y cuando la reconocían se ponía de espalda a todos. Aún así el miedo nos invadió, se desinfectó todo de manera más profunda a lo habitual. Yo pedí que le hicieran un test de antígeno a Pauli (allí no es habitual hacer estos exámenes si no hay síntomas de sospecha)... Dio negativo, y yo necesitaba tranquilidad.

NUNCA FALTÓ UN MEDICAMENTO, TODO GARANTIZADO.

No puedo mencionar a cada personal de salud ... porque se que seré injusta y omitiré algunos involuntariamente.

FELICIDADES !!!! Y GRACIAS AL MARAVILLOSO SISTEMA DE SALUD QUE HAY EN ESE HOSPITAL MARFAN.

*incuestionable logro de ésta Revolución que cuida el tesoro más grande que tiene ésta tierra: LA SONRISA Y SALUD DE UN NIÑO" 💙

*Dato curioso, el martes salieron juntas Paula y Alejandría de alta. Todas (las 4)... madres e hijas salimos con 5 libras de más... y con una amistad para recordar siempre.

viernes, 25 de junio de 2021

La aviación

Por René Rodríguez Rivera

En aquel río comenzamos a estancarnos nuevamente, o mejor: ya estábamos estancados. En la mañana las BM 21 dispararon varias andanadas que hacían un ruido infernal, así como los GRAP 1P, que eran aun mas ruidosos. Esto duró unos 20 minutos y todo se mantuvo en silencio. Se estaba tratando de terminar el puente para poder continuar la ofensiva. Unas dos horas después el enemigo volvió a disparar desde la otra orilla y Olirio dijo algo como que en aquel puente nos iban a salir canas.Todo el día fue así: disparos esporádicos de ambas partes; solo tuvimos dos heridos leves a los cuales evacuamos hacia Luena.

Al anochecer volvió el "concierto" de los leones que, a pesar de los intercambios artilleros, eran persistentes. Volví a poner mi catre y conseguí unos periódicos viejos, los cuales puse debajo de mí para disminuir la frialdad de la noche (que cada día eran mas frías. Pero aquella noche no le di mucha importancia a los rugidos y me dormí enseguida.

Desperté sobre las 5am y ya Olirio estaba haciendo café; el frío era persistente y el café era lo mejor, ya que el "otro combustible" brillaba por su ausencia. Desde la "actividad" de Sibori, en Luena, estábamos "secos". Serían aproximadamente las 6am. cuando llegó el Mayor Surita y nos dijo: "Hace falta que pongan dos o tres sábanas blancas en la carretera, como señales, pues va a intervenir la aviación. ¡Eso es urgente!"

Sacamos sábanas del camión y Robert dijo que habia que poner mas sábanas para que no se fueran a equivocar de orilla. Pusimos seis sabanas a lo largo de la carretera, con intervalos de varios metros entre una y otra, y las aseguramos con piedras, no se las fuera a llevar el viento. Recuerdo que Olirio me dijo: "Yo llenaría un kilómetro de sábanas; esto está feo". En aquel momento recordamos que el día antes habíamos visto volar el Cessna de Modesto, quizás en reconocimiento de las posiciones enemigas.

No habia transcurrido ni 20 minutos, creo yo, cuando nos sorprendió el ruido ensordecedor de un avión a chorro, en vuelo muy bajo. Inmediatamente se produjeron explosiones en la otra orilla del río, donde estaban las posiciones enemigas. En realidad nos quedamos paralizados ante algo que solo habíamos visto antes en películas El avión hizo solo dos pases y después se produjo un gran silencio. Me situé tras el tronco de un árbol y traté de mirar para territorio enemigo, pero cuando lo hice no logré ver nada; todo fue muy rápido El ruido llegó creo que cuando ya había pasado el avión.

Al medio día se comprobó por los exploradores que el enemigo se habia retirado de la otra orilla; se encontraron varios cadáveres abandonados y tres todoterreno destruidos. Pasaron el puente tropas de a pie y se recomenzó la reparación, para que pudieran pasar vehículos.

No recuerdo si antes o después de que las tropas comenzaran a cruzar el puente llegó un helicóptero, que habia sido enviado para una emergencia. Robert llegó de la Jefatura y nos dijo que lo mandaban a buscar de Luanda, y que la orden era partir en el helicóptero hacia Luena. Esta separación nos dolió, pero prometimos volvernos a ver y, pensando en cuándo nos tocaría a nosotros, dormimos esa noche sin rugidos de leones, pues se habían marchado debido al bombardeo. "Los humanos son mas fieras que que las fieras", pensé.

En la mañana nos enteramos que otros aviones habían atacado al enemigo en Lumbalanguimbo, donde se suponía que estaba Savimbi.

Cruzamos el puente a media tarde y avanzamos sin resistencia hasta otro río con su respectivo puente esperando reparación. Las tropas cruzaron porque no había enemigo del otro lado, pero nosotros, la Retaguardia, esperamos por la reparación para poder cruzar. Había un poblado cercano que se llamaba Lutembo. Al amanecer al fin cruzamos el puente y avanzamos hacia Lumbalanguimbo, nuestra meta final.

Entramos en el poblado, que tenía entonces el nombre de un piloto portugués que habia volado hasta allí en un antiguo avión; su nombre era Gago Coutinho. Encontramos un busto del piloto semidestruido entre unos arbustos a la orilla de la carretera. Habia una plazoleta cercana que aun conservaba la base de la estatua. Alguien dijo: "El colonialismo en el suelo". No recuerdo bien, pero creo que fue Banquete. En aquel momento solo quedábamos Olirio, Lucio y yo para la atención médica, pero nos dijeron que vendría otro cirujano.

Entramos en el poblado y ocupamos dos casas junto a la carretera: en una pusimos el Pusto Médico y en la otra nuestro albergue, porque ambas eran pequeñas. Aquí nos enteramos de que la aviación había atacado el cuartel de la UNITA y la casa de Savimbi, el que se salvó porque se encontraba en otra casa que utilizaban para "interrogar" prisioneros. Después del ataque una avioneta aterrizó, recogió a Savimbi y siguieron volando hacia el sur, dicen que hacia Cangamba, famosa después por aquel combate.

Dos días después llegó un cirujano de apellido Argudín que, según dijo, en el Hospital Calixto García. Establecimos buenas relaciones de trabajo, que tampoco era mucho. Se nos incorporaron también Joel y Waldo.

Corría el mes de Abril y no se hablaba del regreso a Luena. En la carretera se produjo una emboscada donde mataron al Jefe de la Artillería, que viajaba en su jeep; fue un duro golpe. Dos días después Waldo fue herido en un pie, cuando viajaba en un jeep con el Político del Frente. El mando decidió hacer una "operación limpieza" en aquella carretera y se golpeó duro al enemigo, desapareciendo por el momento las emboscadas.

Ansiosos esperábamos las noticias de un posible retorno a Luena, que no veíamos llegar nunca. Así transcurrieron aquellos días finales de Abril, hasta que al fin llegó la añorada noticia. La columna se formó creo que más rápido que nunca y dos días después llegamos a Luena. Ocupamos un antiguo cuartel en las afueras de la ciudad. Aquí nos dijeron que había rumores de un pronto regreso a Cuba, porque los Surafricanos se habían retirado a Namibia. Esa noche, a pesar del frío, dormí felíz. (Continuará). R3.
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Nota: En el año 2020 envié un comentario sobre la toma de Lumbalanguimbo, la que hice a pura memoria; por eso, si comparan, encontraran algunas diferencias. Sucede que revisando un cajón encontré varios fragmentos del diario y por eso los cambios. Digo esto para aclarar que aquello sucedió como lo cuento aquí.

miércoles, 23 de junio de 2021

Los partidos *

Por Jorge Gómez Barata

Los americanos crearon los partidos de masas (Demócrata y Republicano), maquinarias electorales imprescindibles para el electoralismo consustancial a la democracia liberal. Los rusos fundaron los de militancia y acción (bolcheviques y comunistas), entidades conspirativas mediante las cuales se preparó la toma del poder en Rusia. José Martí vertebró el Partido Revolucionario Cubano, a partir de la suma de clubes patrióticos, para recaudar fondos, realizar proselitismo y dar cohesión al empeño emancipador. Lo original fue que sus miembros no ingresaban de modo individual. Sun Yat-sen organizó el Kuomintang como un partido nacional.

En Cuba, donde el modelo político republicano se diseñó bajo la ocupación de Estados Unidos a su imagen y semejanza, fue donde primero se superó la dicotomía entre liberales y conservadores, y se organizaron grandes partidos de masas que no distinguían clases ni fortunas, y mediante el sufragio, al menos teóricamente, dotaban al pueblo de un protagonismo real.

En las elecciones de 1940, cuando la población de la Isla no llegaba a cinco millones de habitantes, se registraron para votar 1' 936,774 personas y, efectivamente, lo hicieron 1' 421,563. El candidato ganador, Fulgencio Batista, obtuvo 573,576. Cuatro años después, el vencedor, Ramón Grau San Martín, alcanzó 1' 041,822 sufragios, y en 1948 Carlos Prío ganó con 905,198.

El primer intento por vertebrar una organización socialista en Cuba fue el Partido Socialista Cubano, fundado en 1899 por Diego Vicente Tejera. En 1925 se fundó el primer partido comunista que, bajo diferentes denominaciones, la principal de ellas Partido Socialista Popular, llegó hasta el triunfo de la revolución en 1959, cuando se integró a otras fuerzas para formar el Partido Comunista de Cuba, actualmente la mayor organización de ese carácter en el hemisferio occidental y una de las tres que ejerce el poder en el mundo.

El Partido Comunista en Cuba no es solo una organización política sino el punto más alto y estrecho de la pirámide del poder, a quien la letra de la Constitución concede la condición de “fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado…” No obstante, debido a que la Carta Magna nunca ha especificado de qué manera se ejercen esas funciones, se manifiesta una ostensible “dualidad de poderes”, resuelto a medias al conceder a la misma persona las máximas jerarquías en el Partido y el Estado, hoy ejercidas por Miguel Diaz-Canel, a la vez primer secretario del Partido y presidente de la República.

Según se aprecia, después del 8vo Congreso, el Partido Comunista de Cuba pasa por un momento de reflexión mediante el cual las nuevas jerarquías, completamente renovadas, tratan de ajustar el desempeño de las bases y los órganos de dirección territoriales a la situación contemporánea y a las mutaciones por las cuales transita la sociedad cubana, requerida de un liderazgo político acorde a los nuevos tiempos.

Una tarea de la mayor importancia para el Partido será encontrar los modos de tejer un nuevo acuerdo social, definir las metas compartidas y diseñar soportes ideológicos que, además de bases para el consenso social, sirvan para proyectar el proceso al porvenir, ofreciendo proyectos de vida, no sólo a las nuevas generaciones sino a todo el pueblo. Fue Fidel Castro quien señaló que: “Además de fuerzas dirigentes, se necesitan ideas dirigentes…” Allá nos vemos.

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* Enviado por Joaquín Benavides

sábado, 19 de junio de 2021

Mi padre

Yo tengo en el hogar un soberano

único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberíades,
de pie sobre las horas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.

»Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.

»Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.

»Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.»

Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza,
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre,
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.

Quisiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean,
y de todos los versos de mi lira
estos dignos de su nombre sean.



Juan de Dios Peza

(1852-1910)


Ángel y Dagoberto


Rolo

La Aventura de ser Padres, por Ángel Boligán: