martes, 5 de marzo de 2024

Francia, primer país que valida el aborto en su Constitución

AFP. Versalles. Francia se convirtió ayer en el primer país en inscribir la libertad garantizada a abortar en su Constitución, histórica decisión tomada a contracorriente que buscar abrir una era de esperanza en el mundo, tras varios reveses.

Orgullo francés, mensaje universal, celebró en la red social X el presidente Emmanuel Macron, quien anunció que la ceremonia final de constitucionalización tendrá lugar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Casi medio siglo después de su despenalización en Francia, existe un amplio apoyo social, pero la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2022 de dejar de reconocerlo como un derecho a nivel federal activó las alarmas.

Meses después, la oposición de izquierda y el oficialismo en Francia comenzaron un largo proceso legislativo, que coronaron ayer con el blindaje del aborto con una gran mayoría de legisladores: 780 votaron a favor y 72, en contra.

Al conocerse el resultado, asociaciones y diputados, sobre todo de izquierda, entonaron El himno de las mujeres en la ilustre Sala del Congreso, en el Palacio de Versalles, que acogió la reunión conjunta de diputados y senadores.

El estadunidense Donald Trump, el argentino Javier Milei, el brasileño Jair Bolsonaro y el húngaro Viktor Orban son algunos de los líderes políticos que la oposición citó como ejemplo de esa amenaza.

Vestida de verde y con un pañuelo del mismo color en el antebrazo, en homenaje a las mujeres argentinas, la diputada izquierdista Mathilde Panot dedicó esta victoria a todas las que luchan por decidir sobre su cuerpo en el mundo.

En el lado opuesto, entre los países que prohíben esta práctica se encuentran República Dominicana, Filipinas, Madagascar, Honduras y El Salvador.

El derecho a salvar vidas

El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, celebró la decisión de Francia que, afirmó, garantiza los derechos de las mujeres y salva sus vidas.

La inscripción se recibió con júbilo en la explanada de Trocadero, en París, donde cientos de personas contemplaron la Torre Eiffel que parpadeaba y proyectaba mensajes como: mi cuerpo, mi decisión.

Ante el Congreso, los oradores homenajearon a las francesas que obraron por los derechos de las mujeres, desde la filósofa Simone de Beauvoir, hasta la abogada Gisèle Halimi, quien en octubre de 1972 logró absolver a una joven de 16 años que abortó tras una violación.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2024/03/05/mundo/francia-primer-pais-que-valida-el-aborto-en-su-constitucion-8208

4 comentarios:

silvio dijo...

100 AÑOS DE GUERRA CONTRA EL PUEBLO PALESTINO
Por Claudio Albertani

Ante el genocidio del pueblo palestino que Israel perpetra desde el 7 de octubre (unos 30 mil masacrados, 80 por ciento de los cuales son mujeres y niños, 70 mil, heridos, 7 mil desaparecidos, 570 mil personas al borde de la hambruna y un millón 900 mil desplazados, tan sólo en Gaza), lo primero que experimentamos, si conservamos un mínimo de humanidad, es rabia. Cada día, nos preguntamos ¿cuántos niños palestinos asesinarán hoy los soldados de Israel?, ¿cuántas mujeres violarán?, ¿cuántas escuelas y hospitales destruirán?, ¿cuántas casas y servicios públicos derribarán?, ¿cuántos olivos arrancarán?

Mientras, unas militares se toman alegremente una selfi entre ruinas humeantes y May Golan, ministra de Igualdad Social de Netanyahu, se afirma “orgullosa” de la destrucción causada por su país. Otra funcionaria, Orit Strook, quien siendo ministra de Asentamientos y Misiones Nacionales, vive en una colonia ilegal, declara que un Estado palestino nunca existirá pues sería una “amenaza existencial” para su país. Estas no son las provocaciones de un gobierno derechista, sino las posturas de gran parte de la clase política israelí expresadas de forma cruda. En días pasados, el Parlamento hebreo, el Knesset, aprobó por mayoría (99 votos de 120) el rechazo a cualquier intento de crear un Estado palestino.

¿Qué podemos hacer los disidentes de este mundo desventurado para frenar la matanza? Poco y mucho. En el trabajo, en la escuela, en la fábrica, en el barrio, donde estemos, además de no cansarnos de manifestar nuestro horror, tenemos que hablar de Palestina e intentar comprender lo que pasa, más allá de nuestra indignación.

Muchas crónicas sobre Israel y Palestina están empapadas de rancio racismo; suelen presentar a los israelíes como modernos y civilizados y a los palestinos como anticuados y fundamentalistas. Es verdad que el fundamentalismo es una desgracia en cualquiera de sus variantes, pero no es prerrogativa de los árabes. Por otra parte, esta narrativa oculta el tema de fondo: en pleno siglo XXI, Israel es un Estado colonial que practica un colonialismo agresivo o colonialismo de asentamiento. Éste ocurre cuando los colonos invaden las tierras habitadas por residentes autóctonos para remplazarlos con una sociedad étnica y culturalmente “pura”. Así, Ilán Pappe, historiador israelí de la corriente que ha deconstruido los mitos fundadores del sionismo, insiste en que Israel no es una democracia, sino una “etnocracia”, un régimen que establece los derechos de los ciudadanos en función de sus orígenes y creencias.

Hoy el Estado judío cuenta con casi 10 millones de habitantes, de los cuales 25 por ciento –gran parte árabes, pero también cristianos, drusos y otras minorías– no son judíos y son tratados como ciudadanos de segunda. Según el historiador palestino Rashid Khalidi –de quien tomé prestado el título de este texto–, las leyes restringen el acceso de los árabes a la propiedad de la tierra, así como su residencia en comunidades judías; oficializan la confiscación de propiedades privadas y colectivas de personas no judías e impiden que la mayoría de los refugiados palestinos regresen a sus hogares, al tiempo que otorgan esos derechos a inmigrantes judíos recién llegados.

Es evidente que un sistema así sólo puede sostenerse por la fuerza, y la verdad es que la guerra contra el pueblo palestino no empezó el 7 de octubre a raíz de la acción terrorista de Hamas, ni con la ocupación de los territorios árabes en 1967. Tampoco arrancó con la guerra de 1948, cuando se estableció el Estado hebreo sobre las ruinas de la sociedad precedente. Los palestinos llaman nabka, o “catástrofe”, a la tragedia que sufrieron en aquel tiempo, cuando entre 750 mil y 900 mil de ellos fueron expulsados de sus tierras. Si aquella fue una catástrofe, ¿cómo le llamarán a lo que les pasa ahora?

silvio dijo...

100 años... (2 y fin)

La guerra de los 100 años tampoco empezó entonces, sino que se remonta, por lo menos, a la famosa Declaración de Balfour (2/11/1917), cuando, en plena Guerra Mundial, el secretario de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Arthur Balfour, dirigió una carta al banquero Lionel Walter Rothschild, representante del movimiento sionista, que ratificaba el apoyo oficial del gobierno de su majestad al proyecto de establecer un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, entonces bajo administración otomana. El detalle es que el documento ni siquiera menciona la existencia del pueblo palestino y éste nunca fue consultado al respecto.

Otro hito de esta historia trágica es la Resolución 181 de la ONU (1947) que estableció la división de Palestina en un Estado judío y otro árabe más pequeño. Fraguado gracias a la Unión Soviética y a Estados Unidos, gracias a la alianza espuria de Stalin con Truman, el documento ratificó la entrega a los sionistas, que representaban la tercera parte de la población de 78 por ciento, de la antigua Palestina bajo el mandato británico. ¿Tenían derecho los judíos sobrevivientes del Holocausto de infligir ese castigo a los palestinos? ¿Tenía derecho la ONU a legalizarlo?

No se trata de echar al mar a 7.5 millones de judíos israelíes, pero es evidente que la solución de los dos estados es obsoleta. La pacificación entre los dos pueblos tiene que pasar por el reconocimiento de los agravios hechos a los palestinos. Si bien ahora no hay posibilidad de que los dos pueblos se entiendan, algún día esto sucederá, porque las guerras no son eternas y un Estado colonial no puede durar mucho. Entonces, los israelíes recordarán a Martin Buber y su lema de una tierra para dos pueblos, pero también de Henrick Erlich, judío antisionista ejecutado por Stalin y quien gritaba a sus correligionarios: “No. ¡Nosotros no somos un pueblo elegido!”

Mientras, observamos una macabra conexión entre la destrucción de Gaza y el capitalismo global. Lo que tenemos a la vista es una forma apocalíptica de acumulación por despojo, cuyo objetivo es abrir espacios a las empresas globales. A finales de octubre pasado, cuando se intensificaban los bombardeos, Israel comenzó a conceder licencias a energéticas trasnacionales para explorar yacimientos de gas y petróleo frente a las costas de Gaza y una empresa inmobiliaria israelí, conocida por edificar asentamientos en suelo palestino ocupado, anunció en diciembre que construiría casas de lujo en los barrios bombardeados. Y para los inconformes queda la sepulcral advertencia de Blinken: “En el sistema de relaciones internacionales, los países pueden elegir entre estar en la mesa o en el menú”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2024/03/05/opinion/100-anos-de-guerra-contra-el-pueblo-palestino-7592

silvio dijo...

EL GOLPISTA Y EL ASESINO
Por Eliane Brum

El domingo 25 de febrero, una multitud de seguidores convocados por el expresidente Jair Bolsonaro abarrotaron la principal avenida de São Paulo. Investigado como el mentor de un golpe de Estado, el extremista de derecha necesitaba demostrar que aún tiene en su poder una parte significativa de los corazones y las mentes de los brasileños. Como era previsible, lo consiguió. Sin embargo, para comprender con más profundidad lo que Bolsonaro representa hay que ir mucho más allá de las grandes ciudades del sureste del país. Es necesario desviar la mirada unos miles de kilómetros al norte de São Paulo y fijarse en una ciudad de 27.000 habitantes de la carretera Transamazónica llamada Medicilandia. Allí se estableció Darci Alves Pereira, asesino del ecologista Chico Mendes. Y comenzó una nueva-vieja vida como partidario de Jair Bolsonaro.

Ahora como “pastor Daniel”, una identidad asociada a las iglesias evangélicas, el autor confeso del crimen que conmovió al mundo fue investido presidente local del Partido Liberal en enero. Lo que hace posible que el hombre que en 1988 ejecutó al más reconocido defensor de la Amazonia con un tiro de escopeta en el pecho asuma la presidencia del partido de Bolsonaro —lo destituyeron tras las revelaciones de la prensa— y sea precandidato a concejal es exactamente lo que mantiene vivo al bolsonarismo.

Lo que ahora llamamos bolsonarismo ya existía mucho antes, pero sin un nombre y un rostro que le dieran cohesión y organización. Esta fue la contribución decisiva de Bolsonaro al fortalecimiento de la extrema derecha fascista. En la Amazonia Legal, región que abarca nueve Estados y más de la mitad del territorio brasileño, esta mentalidad —entendida aquí como una forma de existir, pensar y moverse— domina las elecciones y la vida cotidiana.

Si para el mundo Chico Mendes era un “héroe”, para una parte significativa de la población de la Amazonia, formada por personas llegadas de otros Estados para ganarse la vida con la explotación de la selva, el líder ecologista no era más que un obstáculo que había que eliminar. Su asesino, por lo tanto, habría prestado un “servicio” que consideran “legítimo”. Estas personas no se ven como delincuentes, sino como “pioneros”, “defensores del progreso”, “ciudadanos de bien”. Y así son reconocidos en las ciudades amazónicas, donde los ladrones de tierras, los madereros y los jefes de la minería ilegal ocupan los principales cargos políticos y son dueños de gran parte de los comercios.

silvio dijo...

El golpista y... (2 y fin)

Con la redemocratización de Brasil y la Constitución de 1988, que reconoció los derechos de los pueblos indígenas, estos “pioneros” pasaron a ser vistos y tratados como feos, sucios y malvados, y su poder se vio parcialmente limitado. Como su espejo, al alcanzar el poder con sus votos, Bolsonaro los redimió y “liberó”, ampliando los límites más allá de la ley. El sabor de esta redención —y de lo que ellos llaman “libertad”— no se borrará ni pronto ni fácilmente, quizá nunca.

Aún faltaba la redención religiosa, ya que la Iglesia Católica en la Amazonia estaba vinculada a la Teología de la Liberación y muchos de los actuales líderes de la izquierda se formaron en las comunidades eclesiales de base. Con la ascensión y expansión de las iglesias evangélicas, que forman hoy la más resiliente base de apoyo de Bolsonaro, consiguieron esta otra capa. Tanto es así que, como “pastor Daniel”, el asesino de Chico Mendes suele predicar sin ningún pudor: “En todo lo que hacemos, debemos poner a Dios en el medio”.

El hecho de que el asesino eligiera esta ciudad de la región transamazónica para su redención ofrece un grado más de asombro. Medicilancia lleva el nombre de Emílio Garrastazu Médici, general y presidente en el período en que más se secuestró, torturó y asesinó durante la dictadura brasileña, y que también convirtió la destrucción de la Amazonia en un proyecto de Estado. Esta es la filiación de Bolsonaro, del bolsonarismo y del “pastor Daniel”. Y sobrevivirá incluso a Bolsonaro.

https://elpais.com/opinion/2024-03-06/el-golpista-y-el-asesino.html