domingo, 5 de noviembre de 2023

Gaza: “Mi hija me pide que le cubra las orejas con mis manos para escuchar menos las bombas”

Por Beatriz Lecumberri

 “Estoy despierta porque mi hijo Mohamed, de 15 años, no logra dormir. Hace un rato, mi hija Salma me pidió que le cubriera las orejas con mis manos para escuchar menos las bombas y sentirse más segura. Y mi pequeña, Sara, de 12 años, ha perdido totalmente el apetito. Lo poco que come lo vomita y solo quiere estar sola”. Son las dos de la madrugada en Gaza. Najwa tiene finalmente un poco de conexión a internet y ha cargado el teléfono gracias a unas baterías de su vecino. Esta palestina, empleada de una organización humanitaria internacional, tiene 51 años, no quiere dar su apellido y responde a este diario por WhatsApp desde su casa en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja. Es una zona en la que el ejército israelí pidió que se concentraran los civiles porque estarían seguros, pero los bombardeos son constantes.


Najwa vive con su marido y tres de sus cinco hijos y ha dado cobijo en las últimas semanas en su vivienda a tres familias más, con siete niños de entre uno y 10 años. “Como madre, me duele no poder transmitirles seguridad o prometerles que todo va a ir bien. Me dicen que tienen hambre y no puedo darles siempre un plato de comida caliente o pan tierno, tienen miedo por la noche y no puedo encender la luz para tranquilizarlos, porque no hay electricidad y vivimos en la oscuridad”, explica.


Un niño muere en la guerra en Gaza cada 10 minutos, según cálculos de la ONG Save The Children. La mayoría de los casi 4.000 menores fallecidos, sobre un total de más de 9.000 víctimas palestinas, no tiene nombre ni historia. Son cadáveres extraídos de los escombros como muñecas rotas; cuerpos menudos inertes transportados en brazos por padres desesperados a hospitales que ya no están prácticamente operativos; o pequeños bultos en bolsas de plástico blancas a la espera de ser identificados y enterrados. “¿Cuántos camiones hace falta que entren a Gaza para transportar más de 3.300 ataúdes para los niños?, se preguntaba la ONG esta semana. Desde entonces, el número de víctimas ha aumentado


Más de 7.000 niños están heridos tras los bombardeos y algunos de ellos han tenido que ser operados o amputados con una leve sedación porque ya no queda anestesia. Además, hay más de 1.000 desaparecidos, probablemente bajo las ruinas del lugar en el que se protegían, según cifras palestinas. El resto de los menores de Gaza, que representan casi la mitad de sus más de dos millones de habitantes, están refugiados en sus hogares o en casas ajenas, escuelas u hospitales. No hay vivienda sin niños en Gaza. Pero en este momento es muy difícil, casi imposible, acceder a ellos o a sus padres a distancia, en una Franja sin electricidad y con pocas conexiones telefónicas y a internet y donde no entran periodistas extranjeros y los reporteros locales trabajan a destajo poniendo en peligro sus vidas cada minuto. Al menos 36 de ellos han muerto bajo las bombas, según los cálculos del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).


Hambre y sed


“¿Estoy vivo?”, pregunta insistentemente un niño ensangrentado de unos siete años al doctor que le atiende después de resultar herido en un bombardeo. “Claro, claro que sí, estás vivo”, responde el médico. La imagen resume la crueldad de estos bombardeos y deja sin argumentos. La grabó Belal Mortaja, un camarógrafo palestino que lleva días documentando lo que pasa en Gaza, centrándose especialmente en el sufrimiento de los niños, que, a distancia, resulta inimaginable.


Los niños también tienen hambre y sed. En la familia Hamdan, refugiada en Rafah, al sur de la Franja, con la esperanza de ser evacuados, ya que todos tienen nacionalidad española, hay tres pequeños de entre tres meses y tres años. Hace dos semanas, salieron en pocos minutos de su hogar, prácticamente con lo puesto, huyendo de un bombardeo que destrozó su vivienda. “Mi hermana está desesperada. No hay agua en condiciones para hacer los biberones y el bebé no está comiendo como debería. Tampoco van a encontrar un médico en estas circunstancias y además, sería peligroso salir de casa. Por si fuera poco, está comenzando a hacer frío en Gaza y los niños no tienen ropa de abrigo”, explica por teléfono Ahmed Hamdan, tío de los bebés, que está en España.


La mayor preocupación de Najwa también es el agua. Ella y su marido se ponen en marcha hacia las 5 de la mañana para ver dónde ir a comprarla o conseguir unos bidones para poder hacer leche, té y cocinar. “No nos bañamos, por supuesto, y eso mina la moral. La de los niños también”, recalca.


“Son críos adorables, inteligentes... Les gusta vivir, divertirse, bailar y cantar. Se merecen mucho más que esta vida, en la que solo nos preocupamos por sobrevivir. Me destroza el corazón ver cómo se desvanecen los sueños de mis hijos”, dice Najwa, mientras recita como en una letanía: Salma quería ser abogada, “pero ahora ha perdido el interés por todo”, Sara sueña con aprender a tocar el piano y Mohamed explica que en este momento solo quiere “sobrevivir y salir de Gaza para buscar una vida en otro lugar”.


“Es horrible que estén viviendo esto, pero a nadie le importan los derechos humanos, la ley humanitaria, la democracia... Todo es mentira. Nuestros hijos están siendo masacrados delante de este puñetero mundo”, lanza, irritada pero sintiéndose, pese a todo, afortunada. “Me da escalofríos pensar en familias como la nuestra, bajo los escombros, muertas...“.


“Hemos vuelto a las cavernas”


Desde Jan Yunis, también al sur de la Franja, Kayan envía un par de fotografías de lo que será su comida del día. La madera que recuperan de la calle se convierte en leña y sobre una oxidada reja de hierro colocan una cazuela con tomates y berenjenas. “No tenemos gas, hemos vuelto a las cavernas”, dice esta profesora, madre de cuatro niños de entre cinco y 15 años, refugiada en casa de un familiar donde hay un total de 40 personas, casi la mitad de ellos menores de edad. “Los padres nos activamos al alba para coger número y turno en alguna panadería que esté funcionando. O en varias. Nos dan 15 raciones de pan y no nos basta para tanta gente. Necesitamos ir a al menos dos panaderías, con los riesgos que eso supone, porque están siendo bombardeadas. Salimos de casa mi marido o yo, por si pasa algo para que uno de los dos esté a salvo”, detalla.


La mujer explica también que tras las bombas sienten una especie de gas que “quema los ojos, la nariz y la garganta” y afecta especialmente a los más pequeños. “Los días se hacen eternos. Se me hace duro jugar con ellos, no tengo moral”, admite, explicando que su hija menor, Manal, no se puede quedar sola un instante del miedo que siente y la llama a gritos cuando no la tiene a la vista.


Antes de esta ofensiva, el psiquiatra palestino Yasser Abu Jamei, director del único centro gazatí de salud mental centrado en niños, ya alertaba del deterioro psicológico que sufren los menores en Gaza, del miedo que les invade cuando están lejos de sus padres, de trastornos importantes en su comportamiento o del aumento de los sentimientos suicidas. Este médico y otras ONG también han advertido de que sus padres y cuidadores de la Franja pierden seguridad en sí mismos, creen que no pueden protegerlos ni acompañarlos correctamente en su camino hacia la vida adulta, debido a la pobreza y violencia constantes. En 2022, Save The Children advirtió en un informe que cuatro de cada cinco niños de Gaza vivían con depresión, miedos y duelo y que las cifras empeoraban debido al bloqueo israelí, en vigor desde 2007.


“Pienso en el primer día que podré volver a clase después de que todo esto termine. ¿Cómo podré ponerme delante de mis alumnos y transmitirles la vida si vamos a tener nuestras almas llenas de muerte?”, se preguntaba en una conversación con este diario el profesor gazatí, Talal Abu Shawish.


https://elpais.com/internacional/2023-11-05/proteger-a-los-ninos-en-gaza-mi-hija-me-pide-que-le-cubra-las-orejas-con-mis-manos-para-escuchar-menos-las-bombas.html

7 comentarios:

silvio dijo...

La masacre israelí continúa en Gaza mientras aumenta la presión internacional para un alto el fuego

Un bombardeo israelí contra un hospital infantil y una escuela en el norte de la Franja de Gaza ha acabado con la vida de al menos 17 personas y ha dejado 70 heridos: una nueva masacre en la guerra de Israel contra Palestina. Un enfrentamiento contra el que este sábado se han redoblado las presiones civiles y políticas para forzar un alto el fuego.

“La masacre de la escuela Al Fakhoura cometida por la ocupación israelí en la mañana de este sábado dejó 15 muertos y 70 heridos”, mientras que otro ataque de las fuerzas israelíes en la puerta del hospital infantil Al Nasr provocó “dos muertos y muchos heridos”, ha denunciado el Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por el brazo político de Hamás.

Por su parte, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) ha confirmado que uno de sus colegios ha sido blanco de un ataque israelí, aunque ha asegurado que no podía confirmar el número exacto de víctimas. El colegio estaba siendo usado por la Agencia como refugio para familias desplazadas y da cobijo a varios miles de personas.

Mientras, este sábado también ha fracasado totalmente el plan de evacuación previsto por Israel, que intenta forzar a la población de Gaza a que se desplace al sur de la Franja. El Ejército ha ofrecido una ventana de cuatro horas a los gazatíes para que se desplazaran por una carretera que cruza de norte a sur la pequeña lengua de tierra.

Varios habitantes del norte del enclave aseguraron en declaraciones telefónicas a la Agencia Efe que no intentaron desplazarse por el riesgo de ser atacados en cualquier momento y por la falta de combustible, mientras que el Ejército israelí acusó al brazo armado del grupo islamista Hamás de frustrar su plan.

“No tenemos coche, no tenemos gasolina, estamos en la calle y solo nos dieron la ruta” asegura un habitante de Yabalia que prefiere permanecer en el anonimato, al explicar que solamente para llegar hasta la carretera de Salah al Din necesita tres horas. Por su parte, las Fuerzas Armadas israelíes sostuvieron que Hamas impide a la población que actúe en “aras de su propia seguridad”.

Crece la presión para establecer un alto el fuego

Con el continuo aumento de las víctimas civiles en Gaza, también han ido aumentando las presiones ciudadanas y políticas para un alto el fuego, al que Israel se opone. En ciudades como Barcelona, París, Londres y Santiago de Chile miles de personas se han concentrado para pedir el fin de los ataques.

A nivel político, los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) han pedido en una reunión con el secretario de Estados de Estados Unidos, Antony Blinken, en Amán un “inmediato cese” de la ofensiva israelí contra el enclave palestino.

Sin embargo, Blinken ha insistido en el “derecho de Israel a la autodefensa”, lo que sus contrapartes consideraron “inaceptable” e “injustificable”. “Los países árabes pedimos un inmediato alto el fuego y frenar esta guerra y el asesinato de civiles inocentes y la destrucción que causa y rechazamos calificarla como autodefensa”, ha dicho el ministro de Exteriores jordano, Ayman al Safadi.

https://www.publico.es/es/internacional/la-masacre-israeli-continua-en-gaza-mientras-aumenta-la-presion-internacional-para-un-alto-el-fuego/

silvio dijo...

Los sindicatos belgas bloquean el tránsito de armas estadounidenses hacia Israel

Los trabajadores del aeropuerto belga de Lieja, al este del país, uno de los nudos de transporte de mercancías por avión más importantes de Europa, llevan semanas viendo como los vuelos de carga hacia Israel eran mucho más numerosos que antes del ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre. La explicación es que el aeropuerto de Lieja está siendo utilizado por Estados Unidos como escala para sus aviones cargo entre sus bases e Israel y para embarcar armas y munición recogidas en sus bases europeas.

El de Lieja es el quinto aeropuerto de mercancías europeo, sólo por detrás de los alemanes de Frankfurt y Leipzig, del parisino Charles de Gaulle y del holandés de Schipol. En ese aeródromo tiene su base global la empresa belga ASL Airlines y es también usado por las divisiones de transporte de mercancías de, entre otras, Ethiopian Airlines, Qatar Airways o la israelí El Al.

Si los vuelos de pasajeros comerciales dejaron de ir a Israel por el peligro que supone volar en una zona de combate (las pistas del Ben-Gourion están al alcance teórico de los cohetes de Hamas o Hezbollah), los vuelos de carga siguen usando ese aeropuerto. Sólo las aerolíneas israelíes siguen llevando pasajeros.

Mientras las compañías que fletan vuelos de mercancías disparan sus precios y los pilotos exigen que no se les obligue volar a Israel, ese tráfico aéreo se ha disparado desde Lieja, en lugar de reducirse como era lo esperado.

Una explicación es que aumenta el número de aviones de carga de Lieja hacia Tel Aviv porque alguien tiene que llevar lo que antes llevaban en sus bodegas los aviones comerciales, pero los sindicatos belgas tienen otra explicación, que justificaría el aumento de vuelos de carga.

Una niña palestina de un año herida en el bombardeo israelí en el hospital de Aqsa en la ciudad de Deir al Balah, Franja de Gaza. Foto AP
Según ellos, y están todos de acuerdo, desde el conservador sindicato cristiano hasta el sindicato socialista, Estados Unidos está usando Lieja como hub para acarrear munición y armas a Israel, tanto desde sus bases y depósitos estadounidenses (con escala en el aeropuerto belga) como desde sus bases europeas.

Los cuatro sindicatos presentes en el aeropuerto (CNE, Setca, Transcom y UBT) aseguran que tienen “testimonios recientes de empleados que hablan sobre todo de armas llegadas desde Estados Unidos y que transitan por los aeropuertos (belgas) de Lieja y Zaventem (el de Bruselas) para seguir hacia Tel-Aviv”.

silvio dijo...

Los sindicatos… (2 y fin)

“Genocidio en curso”

Los sindicatos aseguran que no quieren ser cómplices de los crímenes de guerra que puedan cometerse con el material que va hacia Israel y Palestina y que dudan de si el gobierno belga estaba al corriente de ese tránsito.

El comunicado conjunto de los cuatro sindicatos presentes en el aeropuerto asegura: “Mientras un genocidio está en curso en Palestina, los trabajadores de los diferentes aeropuertos de Bélgica ven armas partir hacia zonas de guerra. La carga y descarga de esas armas contribuye a armar a organizaciones para matar a inocentes. Nosotros, los diferentes sindicatos activos en el sector del aprovisionamiento en pista, pedimos a nuestros afiliados que no asuman vuelos que lleven material militar hacia Palestina o Israel, tal y como hicimos al inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania”.

Los pedidos sindicales son mayoritariamente respetados por sus afiliados belgas.

El aeropuerto asegura que se cumple toda la normativa y que las armas que despegan desde el mismo llevan todas las licencias de exportación precisas. Pero esas licencias se deben conceder únicamente a armas o municiones belgas, no a vuelos estadounidenses que usen el aeropuerto para hacer escala o que acarreen desde sus bases europeas material militar a Israel.

Bélgica exportó en 2022 armas por valor de algo más de 830 millones de euros. Las competencias sobre armamento son regionales en Bélgica y la empresa FN Herstal es 100% pública, de la región de Valonia. Cualquier decisión sobre las ventas de armas depende del ministro presidente regional, ahora mismo el socialista Elio Di Rupo, antiguo primer ministro belga. La normativa en vigor dice que Bélgica no envía armas a zonas de guerra. En 2021 dejó de vender armas a Arabia Saudita.

https://diariolarepublica.ar/mundo/la-guerra-con-hamas-los-sindicatos-belgas-bloquean-el-transito-de-armas-estadounidenses-hacia-israel/

silvio dijo...

'Israel: ferocidad genocida'

Como resultado de la masacre intencional de la población civil han muerto más de 10 mil palestinos, con un porcentaje aterrador de mujeres y menores de edad: de acuerdo con la organización Save the Children, en tres semanas Israel asesinó a 3 mil 542 niños, más de los que han muerto en todos los conflictos en el mundo desde 2019. Otros mil permanecen desaparecidos, y el conteo sube cada hora. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, resumió el sentir de todo ser humano dotado de sensibilidad y empatía al afirmar que no tiene palabras para describir el horror que se está desarrollando en Gaza.

Además de médicos, personas hospitalizadas, mujeres y niños, Tel Aviv ha convertido a los periodistas en un blanco prioritario de su operación genocida. El último día de octubre, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) denunció que desde el día 7 de ese mes habían muerto 31 informadores, de los cuales 26 eran palestinos, cuatro israelíes y uno libanés. Otros ocho fueron heridos y nueve permanecían desaparecidos, con lo que el enfrentamiento en curso alcanzó el macabro récord de ser el más letal para los comunicadores de cuantos han estallado entre los ocupantes israelíes y la resistencia palestina. El jueves por la noche, los bombardeos asesinaron a Moha-mmed Abu Hatab, un veterano corresponsal de la televisión palestina. Diez miembros de su familia murieron en la misma masacre, la cual generó una conmoción especial en medio de todo el sufrimiento que padecen minuto a minuto los gazatíes. El régimen de Benjamin Netanyahu impide el acceso a Gaza de todo periodista extranjero, por lo que toda la información que sale de la zona asediada corre a cargo de informadores palestinos, y exterminarlos parece parte de la estrategia de negación del genocidio que lleva a cabo el gobierno ultraderechista.

La violación constante de los derechos humanos e incluso de las reglas que rigen la guerra bajo el derecho internacional humanitario ha despertado el repudio de individuos, organizaciones y gobiernos de todo el mundo, en particular entre las comunidades árabe y musulmana. Algunos países de mayoría islámica que en años recientes habían emprendido un acercamiento con Israel han considerado que los sucesos actuales resultan inadmisibles, y han roto relaciones diplomáticas con Tel Aviv. Actores que ya mantenían relaciones más que tensas con el Estado israelí, como Irán y la milicia libanesa Hezbolá, han manifestado su disposición a intervenir en defensa del pueblo palestino si no cesan los ataques indiscriminados contra inocentes, por lo que el riesgo de extensión del conflicto es más elevado que nunca.

La sociedad mexicana no permanece indiferente ante la aflicción de Palestina, y organizaciones solidarias con la causa de la justicia y la paz en Medio Oriente convocaron a una marcha en contra del genocidio, la cual tendrá lugar mañana por la tarde en la Ciudad de México. Cabe saludar que los ciudadanos se expresen con firmeza ante la guerra de aniquilamiento declarada por Netanyahu, así como esperar que todos los actos de protesta transcurran de forma pacífica para no alimentar la maquinaria propagandística usada por los poderosos para victimizarse cuando sus tropelías son exhibidas.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2023/11/04/editorial/israel-ferocidad-genocida-7173

silvio dijo...

De RenéRR:

Bueno, parece que los descendientes de los sionistas que sobrevivieron a las matanzas de los Nazis fueron bien educados por sus familiares pues se comportan a lo Hitler y por supuesto dirigidos y apoyados por sus "padrinos" yankis. Una masacre, qué horror. R3.

silvio dijo...

Juegos Panamericanos: La lucha es el buque insignia
Por Aliet Arzola Lima

Con el estelar Mijaín López alentando y dando indicaciones desde la grada del Centro de Entrenamiento Olímpico, los grequistas cubanos cerraron a todo tren el paso de la lucha por los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, donde alcanzaron ocho coronas y 16 medallas en total, botín superior al de las dos últimas citas multideportivas continentales en Lima y Toronto.

En 2019, los antillanos sacaron cinco títulos de los colchones del coliseo Miguel Grau, en la capital peruana, mientras en el gélido Hershey Centre de Mississauga terminaron con cuatro cetros. Ahora, en la urbe austral, dieron un salto cualitativo justo cuando más lo necesitaba la delegación para despegarse de Colombia y asentarse en la quinta posición del medallero general, lo mejor que podemos conseguir en el contexto actual del deporte cubano.

Este despunte ubica a la lucha como la máxima fuente de preseas doradas para Cuba en los Panamericanos de 2023, algo que también ocurrió hace algunos meses en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, donde los grequistas subieron 15 veces a lo más alto del podio. Además, no podemos olvidar que en Tokio 2020 lograron dos coronas olímpicas con Mijaín y Luis Alberto Orta como protagonistas.

Ninguna otra disciplina ha conseguido una línea de rendimiento tan estable durante los últimos años en todo el movimiento deportivo cubano, que precisamente tiene a la lucha como su principal apuesta de cara a París 2024. Los nombres de Orta, Mijaín, Gabriel Rosillo, Milaymis de la Caridad Marín u Oscar Pino (en caso de que Mijaín no esté) aparecen entre los candidatos para subir al podio en el concierto bajo los cinco aros, sin descontar algún eléctrico que pueda aparecer en el camino.
Pero al margen de sus estrellas individuales, lo mejor de la lucha es la fortaleza de sus equipos, que han logrado el nivel necesario para competir en cualquier escenario. Con un sistema de preparación muy valorado en la arena internacional, los especialistas cubanos son punto fijo en certámenes europeos y algunos se han insertado en circuitos profesionales, dos detalles fundamentales para el crecimiento cualitativo de los atletas.

El permanente fogueo en competencias de calibre mundial, la posibilidad de entrenar con luchadores de máximo nivel, el intercambio con preparadores de otras naciones y el trabajo sistemático que se realiza en Cuba desde categorías menores han sido algunos de los aspectos que han contribuido al desarrollo y estabilidad de la disciplina, incluso, en medio de la precariedad que rodea al deporte antillano en la actualidad.

Los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile han sido una nueva evidencia de esa fortaleza colectiva: 16 de los 18 representantes cubanos subieron al podio, 12 llegaron a finales y ocho ganaron la medalla de oro. Por la cantidad de títulos, no veíamos una actuación como esta desde Guadalajara 2011, cuando se consiguieron nueve coronas, seis de ellas a la cuenta de los grequistas.

Ahora el botín estuvo mucho más repartido, con dos cetros del estilo libre, cuatro de la grecorromana y dos de las mujeres, que lograron su mejor desempeño, pues también sumaron par de platas y un bronce. Este, sin dudas, es el rendimiento más balanceado de Cuba en la historia de la lucha en Juegos Panamericanos.

El camino dorado lo abrió el librista Yurieski Torreblanca, hijo ilustre de Isla de la Juventud, quien repitió su corona de Lima 2019. El antillano permitió solo un punto en cuatro combates, algo muy significativo en el estilo clásico, y plantó la bandera cubana en lo más alto.

silvio dijo...

Juegos Panamericanos… (2 y fin)

Poco después, Yusneylis Guzmán entró en los libros de récords al ganar la medalla de oro número 100 de la lucha cubana en la historia de los Juegos Panamericanos. “La Chiqui” fue un martirio en los colchones del Centro de Entrenamiento Olímpico de Santiago, donde superó a tres de sus cinco rivales. De esta forma, se convirtió en la tercera mujer de la isla que escala a lo más alto del podio en citas multideportivas continentales tras Katherine Videaux y Lisset Echevarría, monarcas en Guadalajara.
El título de Guzmán ubicó a la lucha en el exclusivo grupo de cuatro deportes con al menos 100 preseas doradas para Cuba en la historia de los Juegos Panamericanos, integrado únicamente por las pesas, el atletismo y el boxeo.

Las victorias de Torreblanca y “La Chiqui” fueron el impulso definitivo para la disciplina, que después vio escalar hasta la cima a Alejandro “Calabaza” Valdés, Milaimys de la Caridad Marín, Daniel Gregorich, Gabriel Rosillo, Luis Alberto Orta y Oscar Pino.

Los últimos cuatro triunfos de los grequistas tuvieron ribetes épicos, porque sirvieron para darle a Cuba el primer puesto de la lucha en Santiago de Chile. Este sábado, la armada antillana arrancó la jornada final con cuatro cetros, tres por detrás de Estados Unidos, por lo que estaban obligados a ganar cada una de las cuatro finales restantes para dominar el medallero por primera vez desde la cita de Guadalajara 2011.

La remontada precisaba perfección y justo eso fue lo que lograron Gregorich, Rosillo, Orta y Pino, quienes controlaron sin grandes dificultades la mayoría de sus combates, con un espectacular balance de nueve éxitos por superioridad.
“Hacía falta una actuación como esta para levantar a Cuba en el medallero. Nos enorgullece lo hecho, aunque siempre queremos más”, dijo a JIT Raúl Trujillo, jefe de entrenadores del equipo nacional. En sus palabras, además del habitual compromiso, se percibe hambre, ambición, dos cosas que no les han faltado a los atletas cubanos en los colchones.

Gracias a esa mentalidad han subido de nivel y se han colocado en la punta de la delegación cubana, que afortunadamente ha encontrado un nuevo buque insignia para sus retos en citas multideportivas tras el bajón considerable del boxeo en los dos últimos años.

Los pugilistas conquistaron cuatro coronas en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero después han visto cómo se ha esfumado una parte importante de su potencial, atraídos por la idea de probarse en el profesionalismo. La lista de nombres de primera categoría que ya no figuran en las filas del boxeo cubano es alarmante, al punto que París 2024 puede convertirse en una pesadilla si los clásicos Julio César la Cruz, Arlen López, Lázaro Álvarez y Roniel Iglesias no llegan en plenitud de facultades.

El panorama de la lucha luce diferente, en parte porque han logrado estabilidad en sus equipos. Es cierto que perdieron a un extraclase como Ismael Borrero (abandonó una delegación en México) y que otros atletas y entrenadores también han salido a buscar nuevos horizontes, pero en la mayoría de esos casos estaban “bloqueados” por peleadores de mayor nivel en la selección nacional, donde todavía prevalece una competencia feroz a pesar de las bajas.

Esto, en gran medida, se debe al estricto proceso de detección de talentos y su desarrollo desde la base, lo cual ha dotado a la lucha de una reserva capaz de ascender por el sistema hasta llega a la selección nacional para pelear con los titulares. Si mantienen la línea y las autoridades deportivas del país enfocan correctamente sus inversiones hacia un deporte con perspectivas de crecimiento, tal vez nadie les pueda quitar en el futuro la etiqueta de buque insignia.

https://oncubanews.com/deportes/juegos-panamericanos-2023-la-lucha-es-el-buque-insignia/#google_vignette