martes, 15 de diciembre de 2020

Los opinadores

En el circo de los opinadores

yo soy el elefante.

Ocupo mucho espacio

pero soy tan lento

que los demás opinadores sobresalen.

En el circo de los opinadores

es lo de menos tener opinión.

Lo importante es estar.

Posar.

Lucirse.

Que hables sobre.

Que alguien se haga la foto contigo.

Con fanfarria final o sin ella.

Con aplausos o no.

No importa.

Así el espectáculo es redondo.

Si opinas porque opinas.

Si no opinas porque no lo haces.

Que opines.

Que no opines.

Opinas mal.

Opinas tarde.

Opinas en un tono de voz demasiado débil.

Para qué opinas.

Por qué opinas.

¿Estás seguro de que era tu turno de opinar?

En el circo de los opinadores

lo más importante es la estructura de la carpa

su redondez perfecta y llena de luces.

Y la falta de barreras entre el opinador y el público.

Nos confundimos.

Nos mezclamos.

Qué risa.

Gente que paga la entrada para ver opinar

y termina opinando.

Gente que hace carrera de opinador profesional

y termina aplaudiendo.

Opinadores jóvenes subiendo al podio.

Opinadores experimentados en silencio.

Gente interesada en saber

dónde se estudia para opinador.

Niños que sueñan con ser opinadores cuando crezcan.

Pero no es tan fácil.

Yo vine con currículum de opinador-payaso

y ahora soy elefante.

Aquella tenía vocación de domadora de opinadores

y ahora aplaude.

Cosas del circo, dicen.

El circo es la única estructura circular

que es a la vez horizontal y vertical

con diagonales blandas.

Aplausos.

Un opinador acaba de caerse desde lo alto

y se ha hecho literalmente mierda delante de todos.

Aplausos.

Otro opinador se ha tragado el sable de una opinión ajena

y le ha salido mal: ha muerto estando de servicio.

Aplausos.

Un tercer opinador hace reír o intenta hacer reír

a los que lloran por el tragaopiniones fallecido.

Más aplausos.

Un opinador sobre dos zancos

quiere mirar por debajo del hombro a los demás opinadores

pero se deprime.

Aplausos.

Un opinador contorsionista dice que él

y solamente él puede opinar desde todos los ángulos.

Rechiflas.

El público está lleno de opinadores lentos.

Rechiflas.

El público está lleno de infiltrados.

Más rechiflas.

El público está lleno de policías de opinión

haciéndose pasar por civiles con opinión propia.

Aplausos y rechiflas.

Entre el público el embarazador de opinadoras

ofrece píldoras para el día después.

Opinen.

Vamos, opinen.

Opinar es tan fácil que a partir de esta noche

quienes no tenga opinión serán considerados enemigos.

Opinen en voz baja o en voz alta, 

Pero opinen.

Hagamos que los inspectores de opinión

se ganen su salario.

Tener mala opinión.

Tener buena opinión.

Entrar en el catálogo de opiniones ajenas.

Perderse en el marasmo de eso que llaman la Opinión Pública.

Todo vale menos no ser opinador

en estos tiempos de circo y cebolla.

Opinen.

Opinemos.

Vamos, opina.

Necesitamos opiniones.

Háganle caso al elefante, coño.

Que no pasará nada. No.

Que cuando acabe la función todo será distinto.

Cuando un opinador se quita el maquillaje

sus opiniones se borran de la base de datos

y a la próxima función todos llegamos vírgenes.

En el circo de los opinadores

está garantizada la continuidad.

Recuerden el eslogan: “¡Que siga la función!”.

Y el último en salir que apague, porfa.

 

                                                                  Alexis Díaz Pimienta

viernes, 11 de diciembre de 2020

Verdad o mentira

 Por Ernesto Padrón 

Nunca llegué a imaginar que la torcida concepción de Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, cuando dijo: "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad", se mantuviera tan actual en estos días. Ahora la mentira tiene hasta nombre y apellido en inglés: fake news. Y no hace falta que el mentiroso la repita mil veces cuando la hace pública, ya que los propios receptores le facilitarán ese trabajo al replicarla en cadena por numerosos sitios y medios de comunicación.

La forma funciona lo mismo sobre una medicina que cura milagrosamente una enfermedad, declarar fraudulentas unas elecciones, denigrar y desacreditar políticos, instituciones, países; o convertir mediocres en grandes artistas, y delincuentes en héroes. 

Los países que tienen gobiernos progresistas en América Latina son blancos actuales de esa vergonzosa campaña de mentiras. En especial Venezuela y Cuba son los más atacados. Palos porque bogan y palos porque no bogan, no importa; siempre son regímenes dictatoriales por antonomasia. Es una especie de linchamiento mediático.

Para el receptor inteligente la primera sospecha de estar en presencia de una fake news vestida de imparcialidad, es que no se menciona la fuente de la información; o se escamotea diciendo "una persona que quiere mantenerse en el anonimato por problemas de seguridad", o "personas bien informadas afirman..."; o citan al medio que dio la noticia sin verificar si su fuente es veraz. Con los videos falsos ya es más complejo, porque no se sabe si realmente corresponden a la fecha o al país del suceso,  o están editados y sacados de contexto; o hasta montados como parte del propio acontecimiento noticioso. Incluso sobre una imagen real van narrando sucesos que no se ven y que se dan por ciertos.

El resto de las fake news son descarnadas y se descubren solitas, porque emplean terminologías como “el régimen castro-comunista”, “las hordas castristas”, “la prensa oficialista” y otros epítetos que revelan sus malvadas intenciones.  

El coro funciona a las mil maravillas. Incluso cuando no se puede mentir descaradamente, porque la realidad es testaruda, se le da un enfoque a la noticia para restarle importancia a lo esencial y centrarse en la parte más conveniente del asunto. Los titulares son la expresión más venenosa y sensacionalista del proceso. Así el show mediático va creando una matriz de opinión que les mete el diablo en el cuerpo a muchas personas, incluso en algunos que tienen dos dedos de frente. 

Llegado a este punto ustedes dirán ¿entonces cuáles noticias creer? Creo que la mejor vacuna contra esta epidemia es la duda-sospecha: ¿quién, cómo y porqué lo dice? ¿Qué dicen los acusados? Está claro que los grandes medios masivos, propiedad de las empresas trasnacionales, van a defender a capa y espada los intereses de la clase a las cuales representan. De ellos no se puede esperar imparcialidad. Lo han demostrado. Y los llamados “medios alternativos” en las redes sociales, no por ser una nueva opción dejan de representar igualmente una concepción ideológica, para bien y para mal. Y, en general, replicar la mentira que lanzaron otros medios, como que los absuelve de ir al infierno mediático.

No digo que no haya excepciones y que en algunos medios capitalistas prime el buen periodismo, el honesto, por sobre los intereses políticos. También, es cierto, se publican muchas noticias que descubren y critican los males de esas sociedades. Pero el veneno en pequeñas dosis no le hace daño al sistema. Cuando se trata de señalamientos o revelaciones que lo ponen en riesgo, ahí mismo se muere la libertad de expresión.

Lo que planteo no quita tampoco que nuestro socialismo sea criticable. Claro que lo es. Y los cubanos somos los primeros que lo hacemos a diario, sistemáticamente. Es cierto que la prensa cubana no es reflejo recíproco de esa crítica del pueblo a lo mal hecho, a la burocracia, a la lentitud para resolver los problemas, a la desidia o mediocridad de algunos funcionarios, a los problemas que tiene nuestra economía... Pero eso no justifica la sarta de mentiras, ni meterse en donde nadie los llamó, ni a emplear raseros desproporcionados, o la doble moral,  o desconocer a ultranza los logros del socialismo, y no condenar jamás el bloqueo y las sanciones de EEUU, incluso durante la pandemia de la Covid19.  Eso es vergonzoso.

¿Cómo defenderse de esta avalancha de mentiras? Creo que haciendo un periodismo veraz, ágil, inteligente; que odie el panfleto fuera de lugar, que no haga propaganda, que deteste el silencio como respuesta, y el lenguaje de frases hechas y consignas. Un periodismo que critique lo mal hecho, venga de donde venga. Recuerdo la frase de Fidel en la entrevista que le hizo Gianni Miná: “…cualesquiera que sean las consecuencias, todos los errores que se puedan cometer son preferibles a la ausencia de críticas”.

No se puede ser timorato, conservador y temeroso de errar en esta batalla por la verdad. No podemos estar a la defensiva todo el tiempo. La mejor defensa es estar a la altura de los sucesos noticiosos y llegar a ellos desprejuiciados, y sin que medie la espera de una larga o lenta cadena de aprobación.

Sé que muchos de estos acontecimientos son extremadamente delicados, pero si no confiamos en una prensa que esté en la primera línea, estamos perdiendo un precioso espacio para nuestra verdad; un espacio que será ocupado con inmediatez por los medios anticubanos. No nos puede dar temor entrevistar a cualquiera de los revolucionarios que piensen diferente, o a las personas que se oponen abiertamente a nuestro sistema socialista. Las opiniones del primero pueden ser esclarecedoras de un problema, y las del segundo un retrato de sus intenciones y el mejor antídoto contra las campañas de mentiras. 

La inmediatez no quita la evaluación posterior de la noticia. Pero la lentitud, el silencio y no ejercer la crítica oportuna son pecados que no nos podemos permitir. La creatividad, el humor político, los argumentos que convenzan y los emisores que también lo hagan, la unión de talentos para concebir esa batalla, y sobre todo la voluntad política de acabar de hacer el periodismo tan propuesto en los Congresos de la UPEC, son la clave del éxito.

Como decía Martí: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”.

martes, 8 de diciembre de 2020

Tiempo de diálogos

Cuando se pierde 

la capacidad de diálogo

lo más curioso 

es que cada una de las partes 

cree que la otra es la que la ha perdido.

Y entonces nace

un nuevo modelo de incomunicación:

el monólogo sordo bidireccional.

Un tipo de monólogo que no lo parece

y del que salen ambas partes 

diciendo que la otra

no sabe

o no quiere

o no puede 

o no lo dejan dialogar.

Hace tiempo que las palabras 

están siendo víctimas de sus prefijos.

Y las personas víctimas de

esas palabras ya victimizadas

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Por qué se ha vuelto tan difícil la palabra diálogo.

Repitan conmigo.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Como cuando éramos niños.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Como si fuéramos a ganarnos algo.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo..

Sentados en el suelo 

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Detrás de las rejas.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Detrás de los burós.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

No es tan difícil, bróder,

asere, compañero.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

Con razón.

Sin razón.

Con carné.

Sin carné.

Con micrófono.

Sin micrófono.

Cuando cuente hasta tres.

Diálogo.

Diálogo.

Diálogo.

¿Ya ven que no era tan difícil?

Pues eso.

Ahora que sigan los aplausos.


                                                   Alexis Díaz Pimienta

lunes, 7 de diciembre de 2020

2 formas de contarlo

Pedro de la Hoz (diario Granma)

Un nuevo cauce para el entendimiento y la participación de los creadores en la solución de problemas que no solo afectan al sector, sino a otras esferas de la vida social, quedó abierto con el diálogo sostenido el sábado entre escritores y artistas, autoridades del Ministerio de Cultura y representantes de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saíz.

Todo el que quiso expresarse fue escuchado en un clima de absoluto respeto, en el que prevalecieron la franqueza y la transparencia en la exposición de diversos y hasta divergentes puntos de vista. Al encuentro asistieron decenas de artistas e intelectuales, de varias generaciones, algunos de los cuales estuvieron entre los que, el pasado 27 de noviembre, concurrieron a la sede del Ministerio de Cultura en busca de atención y diálogo, e incluso alguno que formó parte de los que, en la noche de aquel día, seleccionado por sus colegas del gremio, consensuó con el Mincult la agenda que debía guiar el intercambio pactado con el Ministro, la cual fue abortada por exigencias inaceptables y posiciones de fuerza de elementos espurios que traicionaron la letra de lo pactado.

Los reconocidos creadores de las artes plásticas Humberto Díaz y Rafael Villares, los actores Reinier Díaz, Daniel Romero y René de la Cruz, el fotógrafo Gabriel Guerra Bianchini, el realizador audiovisual Carlos Gómez y los músicos Christopher Simpson y Jota Barrioz, hablaron de sus motivaciones y preocupaciones.

Entre estas últimas, cada cual desde perspectivas no necesariamente coincidentes, plantearon el respeto a la diversidad de expresión y creación, el ejercicio real de prácticas institucionales inclusivas y el peligro de las polarizaciones extremas, la censura, la erradicación de todo tipo de hostigamiento y el apego a la legalidad por parte de los órganos competentes, el tratamiento mediático generalizador y no balanceado a quienes acudieron a la sede del Mincult, las carencias informativas y la falta de agilidad que a veces ha impedido respuestas puntuales a problemas viejos y nuevos.

Haber ido el 27 de noviembre y este sábado al Mincult constituyó, para la mayoría, un reconocimiento del papel de la institución como interlocutora adecuada y legítima para canalizar inquietudes que, en ningún caso, precisaron, presuponen adhesiones o espaldarazos a la agenda de los implicados en la movida de San Isidro.

Para el crítico y escritor Maikel Rodríguez Calviño, sería menester una mayor incidencia de la crítica de arte en la caracterización de algunos de los elementos involucrados en San Isidro, pues, en su opinión, no se trata de descalificar sino de situar coordenadas estéticas que ayuden a definir verdaderas jerarquías.Sin que por ello deje de destacarse el vínculo evidente entre San Isidro y las fuerzas que desde Estados Unidos y sus servidores domésticos fomentan la subversión política y aspiran a prender una chispa que genere en un estallido social.

Al respecto, Abel Prieto recordó cómo la contrarrevolución contaminó el tejido cultural en un momento de sumas tensiones, por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba en los últimos meses, antes aun de la pandemia, y las agresiones desmedidas en el último tramo de la administración trumpista.

Si bien cabe entenderse, cómo reclamó el músico Simpson, que la Patria es un concepto mucho más abarcador que la Revolución, en la hora actual, precisó Abel, si la Revolución fracasa se perdería la Patria: «Una institución estatal puede equivocarse –subrayó–, pero la Revolución no puede darse ese lujo», ante el peligro real que representan los que dentro y fuera del país alientan el anexionismo: «Este es un momento de mucho peligro; lo que nos separa debemos echarlo a un lado para hallar una respuesta humana, inteligente y solidaria frente a las posturas anexionistas».

Denunció que «el plan de estos es sacar gente a la calle; primero apretar la tuerca hasta que la gente estalle por problemas de desabastecimiento y la crisis asociada al bloqueo y la pandemia; lo que quieren es desesperar al pueblo, que salga a manifestarse, a protestar, que haya represión, que haya un muerto; con un muerto basta para que vengan los norteamericanos a intervenir en Cuba».

El viceministro Fernando Rojas abundó, con pruebas irrefutables, sobre el financiamiento y auspicio de agencias federales estadounidenses y organizaciones a su servicio, a personas que intentaron pervertir la solicitud de un diálogo constructivo de una mayoría de creadores con las autoridades culturales.

Una parte de la jornada estuvo dedicada a analizar el papel de las redes sociales, plataformas en las que se advierten mensajes de odio, de animadversión e incitación a la violencia por parte de quienes apuestan por el caos y el derrocamiento del Gobierno. Sería un error, expuso el realizador audiovisual Joseph Ros, responder esos mensajes con otros similares de signo opuesto –«el ciberchancleteo»–; lo que se debe es «mostrar nuestra cultura en las redes».

Por otra parte, la escritora Claudia Damiani, una de las animadoras de la Tángana del Parque Trillo del 28 de noviembre, definió la convocatoria como expresión espontánea de la necesidad de que otras voces de jóvenes artistas fueran escuchadas, no para enfrentar ni descalificar a los que con honestidad se acercaron el día anterior a la sede del Mincult.

Para el escritor José Ernesto Nováez, el diálogo se hace pertinente siempre que se ejerza con rigor, incluya temas que han ido quedando pendientes e involucre a la mayor cantidad de sujetos a lo largo del territorio nacional, y tome en cuenta que lo que está a debate son diversos proyectos de país. Él tiene claro que todo se puede discutir, menos la soberanía: «Estoy a favor de ampliar todos los márgenes de libertad hasta el límite de los principios dentro de una Cuba soberana y socialista; ese es el proyecto de país que sostengo y defiendo».

Conceptos como la libertad de expresión y la democracia no deben encararse desde abstracciones, sino a partir de realidades y formulaciones concretas. En cuanto a los símbolos patrios, recordó que no son fortuitos y se hallan abonados por la sangre y el sacrificio de muchos que nos han precedido.

Por su parte, Yosvany Montano, profesor de la Universidad de las Artes, enunció como premisas para una relación mucho más fecunda entre las instituciones y los creadores, la superación de rutinas y decisiones verticalistas. El diálogo tendrá que ir más allá de la catarsis sobre la base de propuestas específicas. El reto pasa por articular la necesaria continuidad del proyecto de nación con los proyectos de creación y vida, alertas, eso sí, contra la simulación y las agendas que pretenden minar la legitimidad de la institucionalidad.

En varios momentos del debate afloró la vocación martiana. El actor Daniel Romero refirió la experiencia enriquecedora de haber interpretado al Apóstol y, recientemente, a Ignacio Agramonte, en la película El Mayor, de Rigoberto López, y aprender de ellos cómo abogar por la unidad, la prevalencia del amor, incluso cuando planteó la guerra necesaria, mientras el ensayista Victor Fowler destacó la inclaudicable posición martiana, plenamente vigente hoy, ante quienes envilecían la Patria.

Denominador común del diálogo fue el entendimiento de la naturaleza crítica del arte y el respaldo institucional a ese carácter. De ello dio testimonio tanto el presidente del Icaic, Ramón Samada, quien reflexionó sobre la pertinencia de debatir las obras por muy complejas que sean, como lo es buena parte del cine cubano de estos tiempos, y el notable teatrista Carlos Celdrán, ejemplo de cómo una consecuente y profunda visión artística es capaz de ventilar conflictos y contradicciones con altura ética y estética. Celdrán estuvo el 27 de noviembre en el Mincult, animado por el deseo de prevenir desafueros como los que vivió su familia cuatro décadas atrás, en medio de los sucesos desencadenados luego de la irrupción violenta de un grupo de personas en la embajada de Perú y el establecimiento del puente migratorio del Mariel.

De suma utilidad resultaron las consideraciones del historiador de arte Helmo Hernández, presidente de la Fundación Ludwig de Cuba, al deslindar las actitudes honestas de quienes fueron al Mincult para establecer el diálogo, de aquellas movidas por turbios intereses y aviesas intenciones. Mas no puede suceder que, en nuestra sociedad, ante lo que ha venido aconteciendo, alguien promueva sospechas y prejuicios contra la intelectualidad.

Al evaluar qué es lo más importante en lo adelante, llamó a pensar en las enseñanzas de Fidel: «tenemos que aprender que la Revolución es mucho más que yo, que somos todos, que de los jóvenes hay que aprender».

El ministro Alpidio Alonso compartió sus consideraciones. Calificó el diálogo como valioso, fértil y continuador de una práctica presente a lo largo del proceso revolucionario, desde el mismo punto de partida de las tempranas definiciones de la política cultural, con Palabras a los Intelectuales, pronunciadas por Fidel. Para ser consecuente con el espíritu franco y abierto del encuentro, habrá que diseñar espacios más eficaces para el intercambio, que tributen a soluciones y deshagan trabas y problemas, y de cimentar un compromiso ineludible con la transformación y perfeccionamiento de la relación del sistema institucional con los creadores. Este fue solo una primera instancia del nuevo diálogo abierto, llamado a multiplicarse y avanzar.

«La libertad que hemos conquistado –afirmó– debemos ejercerla todos desde la responsabilidad y la lucidez, con humildad y sistematicidad. El socialismo cubano es inconcebible sin la cultura. Pronto se cumplirán 60 años de la fundación de la Uneac. Los artistas y escritores hicieron suya la divisa: defender la Revolución es defender la cultura. Hoy podríamos decir también que defender la cultura es defender la Revolución».

http://www.granma.cu/cuba/2020-12-06/defender-la-cultura-es-defender-la-revolucion-06-12-2020-23-12-55


Gabriel Guerra Bianchini (Facebook)

Ayer estuve presente en aquella reunión. A veces me pregunto que hacía ahí? Luego recuerdo que todo lo que está pasando me duele y desilusiona. Recuerdo que me preguntaron si quería tener la oportunidad de estar frente al ministro. ¿Poder decir todo lo que siento que está mal? Recuerdo sentir que no podía dejar pasar esa oportunidad. Se habló mucho, casi siete horas, se habló directo, sin tapujos. Habían tantos intelectuales que fueron tan certeros y sinceros; para colmos lo decían todo tan orgánico y perfectamente al detalle; que me costó estar a la altura cuando tuve el micrófono delante. Me pongo nervioso, por lo que tiré cable directo entre corazón y boca, y solté lo que sentía. Simplemente eso.

Recuerdo preguntar en qué parte de la constitución votada por los cubanos, está permitido que se le impidan a artistas y periodistas salir de sus casas, poniendo a fuerzas de la seguridad del estado en sus puertas. Recuerdo insistir en que los medios de prensa nacional tienen el deber de transmitir la noticia en el momento en que ocurren y con transparencia. Que las difamaciones y el desprecio hacia personas que piensan distinto, nos separan como cubanos. Que los actos de repudio son una vergüenza y deben desaparecer instantáneamente. Recuerdo que alguien habló de los tiempos que llevan algunas cosas. Recuerdo utilizar aquella afirmación y decir que los tiempos son urgentes. Que están tarde. Lo mismo con la Ley de protección animal. Repliqué lo comentado anteriormente por alguién, ese apagón de los medios para desarticular la sede del MSI, ese oscurantismo, no es digno de este país. Eso es cosa de las dictaduras.

Agradezco tanto que otros hayan entrado en temas más específicos, como profesionales que son. Que hayamos podido salir de ahí sintiendo que se puso el dedo sobre las llagas. Incluyendo la realidad de que este país vive un asedio constante brutal. Y negar esto, se piense como se piense, es no ser sincero con la vida que nos ha tocado.

Al levantarme corrí hacia el Ministro pero estaba hablando con alguien y le pedí a Fernando, que deben transmitir todo lo ahí discutido al Minint, para que cese el modo represivo con que se está encarando este asunto. Al ICRT, al Granma y todos los medios oficiales.

Quiero pensar que algo bueno resultará de todo esto. Si no hay una inyección de humanismo, sinceridad, amor y una respuesta rápida, la vida hará uso de su andar natural, la evolución. 

...y todo esto incluye a todos los cubanos del mundo, piensen cómo piensen. 

(El mundo está loco, las redes son dañinas, estamos todos sensibles, por favor, en medio de todo esto, hagamos lo necesario para estar juntos y luchar por el bienestar del otro.)

https://www.facebook.com/GGBianchini

domingo, 6 de diciembre de 2020

Gotta serve somebody / Vas a tener que servir a alguien

Bob Dylan / Slow train coming (1979) 

https://www.youtube.com/watch?v=wC10VWDTzmU


You may be an ambassador to England or France
You may like to gamble, you might like to dance
You may be the heavyweight champion of the world
You may be a socialite with a long string of pearls

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

You might be a rock & roll adict prancing on the stage
You might have drugs at your command, women in a cage
You may be a businessman 
Or some high-degree thief
They may call you doctor or they may call you chief

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

You may be a state trooper, you might be a young turk
You may be the head of some big TV network
You may be rich or poor, you may be blind or lame
You may be living in another country under another name

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

You may be a construction worker working on a home
You may be living in a mansion or you might live in a dome
You might own guns and you might even own tanks
You might be somebody's landlord
You might even own banks

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

You may be a preacher with your spiritual pride
You may be a city councilman taking bribes on the side
You may be working in a barbershop
You may know how to cut hair
You may be somebody's mistress
May be somebody's heir

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

Might like to wear cotton, might like to wear silk
Might like to drink whiskey, might like to drink milk
You might like to eat caviar, you might like to eat bread
You may be sleeping on the floor
Sleeping in a king-sized bed

But you're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

You may call me Terry, you may call me Timmy
You may call me Bobby, you may call me Zimmy
You may call me R.J., you may call me Ray
You may call me anything but no matter what you say

You're gonna have to serve somebody, yes indeed
You're gonna have to serve somebody
Well, it may be the devil or it may be the Lord
But you're gonna have to serve somebody

********************

Puedes ser el embajador de Inglaterra o Francia,
puede que te guste jugar, quizás te guste bailar,
puedes ser el campeón del mundo de los pesos pesados,
puedes ser una socialite con un largo collar de perlas. 

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Puedes ser un adicto al Rock pavoneándose en el escenario,
puedes tener drogas a tu disposición, mujeres en una jaula,
puedes ser un hombre de negocios 
o algún ladrón de gran clase,
puede que te llamen doctor, o puede que te llamen jefe. 

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Puedes ser un policía estatal, o un joven profesional (turk),
puedes ser el director de alguna gran cadena de TV,
puedes ser rico o pobre, puedes estar ciego o cojo,
puedes estar viviendo en otro país, bajo otro nombre.

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Puedes trabajar en la construcción construyendo una casa,
puede que vivas en una mansión, o quizás en una cúpula,
puede que tengas pistolas, o puedes tener incluso tanques,
puedes ser el casero de alguien, 
puede que tengas incluso bancos. 

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Puede que seas un sacerdote con tu orgullo espiritual,
puedes ser un concejal poniendo sobornos aparte,
puede que trabajes en una barbería,
puede que incluso sepas cómo cortar el pelo,
puedes ser la señora de alguien (mistress)
puede que el heredero de alguien. 

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Quizás te guste usar algodón, quizás te guste llevar seda,
quizás te guste beber whisky, quizas beber leche
puede que te guste comer caviar, o gustarte comer pan,
puede que duermas en el suelo, 
que estés durmiendo en una cama tamaño "king size". 

Pero vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 

Quizás me llames Terry, quizás me llames Timmy,
quizás me llames Bobby, quizás me llames Zimmy,
quizás me llames R.J., quizás me llames Ray,
puedes llamarme como quieras, pero no importa lo que digas 

Vas a tener que servir a alguien, de verdad que sí,
vas a tener que servir a alguien,
bueno, puede ser el diablo, o puede ser el Señor,
pero tú vas a tener que servir a alguien. 


viernes, 4 de diciembre de 2020

¿Spring is coming?

Por Alejandro Muñoz Mustelier

Vivimos en un verano casi eterno, por lo que el significado de la palabra primavera nos importa poco. Aquí las cosas no florecen, ni reverdecen los campos, ni brota la hierba después de hibernar por meses porque la naturaleza exuberante es una condición perpetua.

Tampoco en el Medio Oriente han habido primaveras, pero la semiótica universal dicta que esa estación es el renacimiento de todo y, por demás, a cualquier renacimiento en cualquier lugar le toca ese alias, sea lo que sea que renazca –una guerra civil, la anarquía– y sea para quien sea que renazca –una monarquía, un consorcio, un estado extranjero–. Pero, ¿cuánto toma en concretarse una «primavera» y cómo se logra?

Primero es necesario el frío del invierno, en forma de insatisfacciones populares y deseos incumplidos: de la felicidad nunca surgen los cambios, no hacen falta ni son deseados. Ese es ya un panorama existente aquí y muchas acciones que de él pueden derivarse suelen ser aprovechadas para el diseño de una buena «primavera», aunque sus objetivos nada tengan que ver con esta.

Por ejemplo, la manifestación pacífica del pasado 27 de noviembre a las puertas del Ministerio de Cultura fue una acción legítima cuyo objetivo no era fomentar el caos, sino el diálogo con las autoridades. Por ello, debe permanecer limpia en la mente de todos los actores políticos y sociales de la Isla. Aunque por desgracia este y otros ejercicios democráticos muchas veces sufren de incomprensión gubernamental y son tenidos como oportunidades por parte de proyectos ajenos a los de los demandantes. En cualquier caso, no dejan de ser ejercicios genuinos.

Luego hace falta un dios y su pensamiento y palabra. Digamos en este caso, Gene Sharp, fundador de la Institución Albert Einstein para la «democratización del planeta» a través de la acción no violenta –así de peregrino y absoluto–. Este gran «democratizador», politólogo y escritor estadounidense, que se especializó en «primaveras» y otras estaciones transitorias, sugiere, como una deidad que crea en tiempo récord, sólo cinco días para la implantación de «primaveras» una vez definido el país «invernal». Y así reza su génesis:

El día uno dijo: «Háganse las acciones para generar malestar social en el país». Muy fácil, casi lógico porque para ello se usan los problemas reales existentes, por lo cual la credibilidad de dicha promoción resulta muy verosímil para casi todos los ciudadanos. Es necesario aquí asegurarse de que hayan graves problemas en la sociedad. En el caso de Cuba, primero con la puesta en práctica de todo tipo de sanciones económicas y financieras, y segundo, aprovechando los problemas domésticos como la escasez, el burocratismo, las malas políticas económicas y la improductividad. Hay que decir que entre los problemas domésticos y los importados desde la injerencia, muchas veces hay una relación simbiótica, aunque no absoluta. Las legítimas insatisfacciones de los ciudadanos en este y otros sentidos, su derecho a reclamar pacíficamente de la forma en que entiendan que serán escuchados, es materia que puede usarse en la construcción de la estación deseada.

El día dos creó –o se robó– los reclamos por la libertad de expresión, la democracia; además de las acusaciones de totalitarismo, violencia política y policial. Vio que eran buenas acusaciones y las montó en las redes sociales, esas que actualmente son tenidas por millones de usuarios como medios de información y donde el término libertad de expresión, por ejemplo, pasó de ser un reclamo justo para llegar a semánticas absurdas.

La creación de grupos y comunidades es algo muy atractivo para el público, por lo cual las redes se esfuerzan en un proceso de retroalimentación donde el usuario recibe las noticias u opiniones que reafirmen sus propias posturas. He aquí el aislamiento casi total de la realidad que pueden proporcionar, ya que en el mundo actual –y en el que fuere– la realidad no es monocromática, sino compleja.

Según un estudio conjunto de la Compañía Estudio de Comunicación y de la Agencia Servimedia, es en Facebook donde se construyen mayor número de comunidades, pero es en Twitter, por su naturaleza, donde las noticias falsas se difunden con más rapidez, con un 70% de retuits más que las noticias veraces. Para colmo, son las noticias falsas de carácter político las que cuentan con mayor facilidad para su difusión, alcanzando al doble de usuarios en una tercera parte del tiempo.

Al tercer día creó la lucha activa por cambios políticos y sociales, la promoción de manifestaciones y protestas violentas, la amenaza a las instituciones porque no bastan en la búsqueda de la «primavera» las noticias falsas y las redes sociales. Debe haber un consenso de lo que es bueno y lo que no, del sentido común, por supuesto, de lo razonable y de lo incorrecto, –si se quiere, lo demoníaco–, para despertar «ideales puros de reivindicación» en sectores como la juventud, por ejemplo, edad que por su naturaleza es dada a las causas justas.

La percepción de lo común y lo razonable es trabajada entonces desde la narrativa de los medios de difusión masiva occidentales –en este caso–, a saber: cómo debe ser un país, una casa, un modo de vida, unas costumbres. Entonces, cualquier cosa que no coincida con esa narrativa, con esa semiótica de lo correcto, pues está mal y debe ser cambiado.

Al cuarto día creó la ingobernabilidad y las operaciones de guerra psicológica. Se responsabiliza al gobierno por los enfrentamientos físicos, editando y tergiversando videos y fotos, o poniendo como la generalidad aquellas acertadas. En la imposición de algunas «primaveras», sobre todo en el Medio Oriente, se han llegado a difundir fotos de otros momentos y otras latitudes sin el más mínimo reparo. Uno de los informes del Departamento de Defensa de Estados Unidos, asegura que «…la percepción es tan importante para el éxito como el evento mismo. (…) al final del día, la percepción de lo que ocurrió importa más que lo que pasó realmente».

No es necesario que la trampa de la multimedia funcione por mucho tiempo, sólo basta el suficiente para que se cree un estado de opinión pública al que se adhieran personalidades internacionales de la cultura, el deporte y la misma política, como influencers defendiendo la marca de un producto que no han comprado.

El día quinto, por fin con las enredaderas subiendo por las paredes de las instituciones gubernamentales, supo que la «primavera» ya casi estaba ahí. Entonces creó términos, como «renuncia del presidente», y vio que era bueno. Y mantuvo la presión en las calles, y vio que también era buena. Y con una guerra civil prolongada en pleno apogeo y el aislamiento internacional del país, llamó a la intervención militar y, de nuevo, vio que era buena. Y dijo: «Hágase la primavera». Y la «primavera» se hizo.

Este camino de cinco días ha sido descrito, con otro nombre por supuesto, por su propio creador, Gene Sharp, en libros y artículos y se ha aplicado en muchos países con resultados muy interesantes. Hasta hoy es casi infalible. La Institución Albert Einstein, fundada por Sharp, ha sido acusada de haber estado detrás de las llamadas revoluciones de colores que tuvieron lugar en varios países exsoviéticos, y con repercusión en las «primaveras» árabes. Se ha seguido con relativo éxito en Latinoamérica: Venezuela-2002, Bolivia-2008, Honduras-2009, Ecuador-2010, y así, como una lista de olimpiadas en la que compite un solo atleta.

Ahora vemos este modelo de «primavera» en Cuba, en su «segundo día». Ojalá no llegue al tercero. He aquí que los reclamos –justos a mi entender– de reformas a muchas de las políticas estatales, no deben tomar posición alrededor de un «golpe suave», ni luchar en una guerra prefabricada, y sí, lo digo, pagada, donde esos reclamos más que ser protagonistas, son las armas con las que se librará una batalla tras la cual estarán los mismos reclamos sin satisfacer y otros nuevos.

Se ha visto cómo muchos de los ciudadanos que siguen sosteniendo reclamos y reformas se han desmarcado de las agendas ajenas, y esto es positivo; otros no logran discernir la diferencia entre exigir sus derechos al gobierno y la increíble aventura de «disentir», apoyada en la autocomplacencia social que ofrecen las redes.

Y en pos de evitar este «golpe suave» como la brisa, también es comprensible que la semiótica gubernamental dé un cambio profundo, más allá de los eslóganes esquemáticos y las arengas públicas; más allá de accidentalmente unir a quienes protestan por derechos justos y a quienes tienen la agenda de Nerón y quieren ver todo esto arder; más allá de no poder dominar todavía el escenario de las redes –que ahora mismo es El Escenario–; más allá de los uniformados en las calles –que por arte de Facebook se multiplican–.

Una «primavera» caribeña no es una opción viable, por nuestro fuero, por nuestra historia, por las rencillas acumuladas durante décadas a los dos lados del Estrecho de la Florida –porque es de ilusos creer en una guerra estrictamente nacional–, y porque nunca la palabra «primavera» tuvo tantas comillas a su alrededor. 

Fuente: https://jovencuba.com/primavera-llegando/