jueves, 27 de agosto de 2026

Marha Duarte

 Rosa Marquetti




















Impactada por la noticia y cuando aún me parece increíble, enfrento la partida de mi querida MARTHA DUARTE con un profundo dolor. Desde la amistad, la admiré como mujer de gran elegancia, fuerza, alegría y belleza. Una guerrera. Como músico, por su profesionalidad, autoexigencia y exigencia, rigor y conocimientos, una de las primeras mujeres violinistas que dio personalidad y lucimiento protagónico al instrumento. Hermosa la historia de Martha, primera mujer graduada en el Instituto Superior de Arte en la especialidad académica de violín; músico en las orquestas del ballet y la ópera en el Gran Teatro de La Habana. Como violinista y cantante, brilló en el Conjunto Folklórico Nacional y en el grupo Arte Vivo (1985) Lideresa carismática, dirigió los grupos Vidrio y Corte, y Martha Duarte y Sarabanda en los años 90, donde concretó sus ideas experimentales de fusión de ritmos cubanos y música contemporánea, influída por el jazz y las nuevas sonoridades. Con esta agrupación grabó en 2001 su CD "Mulata de espalda", que incluyó obras de su autoría. En este ámbito, el de la composición, Martha contribuyó también a la cinematografía cubana: una obra suya integra la banda sonora del filme "El siglo de las luces", de Humberto Solás. Tan reclamada para muchas grabaciones por su notable calidad interpretativa, Marta puso su violín en la música de numerosos ballets, obras de teatro, documentales, cortos y producciones de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños.

Colaboradora de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Frank Fernández, y de algunas casas editoriales en su especialidad. Su sólida formación musical le permitió ser la transcriptora de toda la obra autoral de Pablo Milanés, publicada en 1999 por la editora musical española Autores Productores Asociados (APA), realizando también otros importantes trabajos de transcripción de obras de Compay Segundo, Silvio Rodríguez, los españoles Joaquín Sabina, Manolo Tena, Rosana Arbelo y otros.

En Suiza, donde residía en los últimos años, continuó trabajando en la difusión de la música cubana, con su mirada siempre creativa y renovadora.

Martha Duarte era de esas mujeres músicos que son todo fuerza y determinación, inclaudicables, persistentes, rigurosas. Aunque su nombre no siempre apareciera iluminado por los reflectores, somos más los que sabíamos y sabemos de su valía como músico y persona. La recuerdo tan feliz con sus ibeyis (sus bellos nietos) y con su hija Afrika, a quien hoy abrazo fuerte, sabiendo que nada le dará consuelo ante su partida. Luz y paz en tu camino eterno, Martha querida.

1 comentario:

silvio dijo...

Qué bello ser humano hemos perdido.
La conocí cuando la Camerata Brindis de Salas era dirigida por Gonzalo Romeu y él me invito a hacer algo con ellos en la Biblioteca Nacional.
Marta y yo enseguida conectamos.
Tiempo después me transcribió un montón de canciones para una antología en 4 tomos que se publico en España (la única que hay).
La última vez que la vi fue en un restaurante, de noche, donde coincidimos buscando comida para llevar.
Tan amorosa como siempre. Inolvidable
Marta Duarte.