martes, 19 de mayo de 2026

José Martí, el ejemplo irradiante

Dra. C. Marlene Vázquez Pérez

Para los cubanos el 19 de mayo es un día sagrado. Con la conmemoración de la caída en combate de Martí, se renuevan ese día los votos de fidelidad a la memoria del Apóstol y a la Patria. La efeméride se multiplica en el respeto y la gratitud de cada cubano digno, dispuesto a seguir su ejemplo. Pensemos su mausoleo en Santa Ifigenia del mismo modo en que escribió él respecto al deceso de otro grande de Cuba, Antonio Bachiller y Morales: “Pero estas tumbas son lugares de cita, y como jubileos de decoro, adonde los pueblos, que suelen aturdirse y desfallecer, acuden a renovar ante las virtudes, que brillan más hermosas en la muerte, la determinación y la fuerza de imitarlas”.

Este año la fecha está enmarcada por circunstancias especialmente difíciles debido al endurecimiento del bloqueo que sufre el pueblo cubano desde hace más de seis décadas, y a las difíciles condiciones de existencia cotidiana de quienes vivimos en Cuba. La amenaza real de una agresión armada por parte del gobierno de los Estados Unidos pende sobre la Isla, dándole una vez más la razón a Martí y a sus previsiones sobre la voracidad y el espíritu conquistador del insaciable vecino. 

Hoy no vale lamentar una vez más la pérdida prematura de su vida, y sí pensar su partida física de la manera en que él concibió el cese de la existencia terrenal: “Otros lamenten la muerte necesaria: yo creo en ella como la almohada, y la levadura, y el triunfo de la vida”.2

La capacidad fecundante de su legado es indudable en el presente, y persiste por encima de los años transcurridos desde su caída en combate. Repasar sus textos relativos a la Conferencia Panamericana (1889) y a la Conferencia Monetaria (1891) nos ayuda a entender mejor los orígenes de la agresividad de los Estados Unidos respecto a Nuestra América y también hacia la Humanidad. Sorprende el alcance visionario de Martí, su manera de comprender las contradicciones internas del país norteño, de avizorar los peligros que desbordan hoy todo el absurdo imaginable, de encontrar las “razones ocultas” en las propuestas “amigables” del “pueblo pelirrubio” en el ápice de su movimiento expansionista hacia Nuestra América. 

Estamos conmemorando el aniversario 135 de la Conferencia Monetaria. Los textos que escribió Martí sobre el cónclave, en el que participó directamente como delegado por Uruguay, conservan hoy una actualidad palmaria. 

El primero de ellos fue el Informe de la Comisión creada para elaborar las conclusiones de la cita, leído por Martí el 30 de marzo de 1891, en español e inglés. Aunque la conferencia no aprobó las propuestas de los Estados Unidos respecto a la adopción de una moneda única, aduciendo que no había llegado el momento oportuno, y recomendó continuar los debates en conferencias futuras, cuando existiesen mejores condiciones, el texto expresa consideraciones interesantes desde el punto de vista político y diplomático, de absoluta utilidad aquí y ahora. Sus presupuestos teóricos apuntan hacia la construcción de un mundo de paz, regulado por la diplomacia y el diálogo como horizontes utópicos. Son atendibles los siguientes fragmentos del informe, que debe ser leído completo para tener una dimensión real de su alcance: 

No ha de haber prisa censurable en provocar, ni en contraer entre los pueblos, compromisos innecesarios que estén fuera de la naturaleza y de la realidad. Ni han de negarse los pueblos, por reparos pueriles, a tratar unidos cuantos asuntos tiendan a fomentar, por el cambio amistoso de las ideas, y el creciente conocimiento y respeto mutuos, los intereses legítimos, cuyo comercio natural asegura, en vez de comprometer, la paz de las naciones.3

Como puede apreciarse, el fragmento citado atañe a los acuerdos tomados prematuramente, sin el examen detenido e imprescindible. El segundo se dirige a otras consideraciones, relativas a la colaboración amistosa y al respeto y cortesía indispensables entre los individuos y las naciones: 

Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos. Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios. Los pueblos todos deben reunirse en amistad y con la mayor frecuencia dable, para ir reemplazando, con el sistema del acercamiento universal, por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema, muerto para siempre, de dinastías y de grupos.4

Ese párrafo puede ser leído como un llamado a la creación de una comunidad de naciones unidas o algo parecido, capaz de poner coto al derecho de conquista y demás prácticas neocolonizadoras, con lo cual se adelantaba en décadas a la práctica del derecho internacional. 

Veamos seguidamente su artículo “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América”, publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, en mayo de 1891. Luego de exponer brevemente los antecedentes de la Conferencia, convocada por los Estados Unidos, los cuales concluyeron declarando que la moneda de plata era solo “un sueño fascinador”, afirmó Martí de manera aleccionadora: 

A lo que se ha de estar no es a la forma de las cosas, sino a su espíritu. Lo real es lo que importa, no lo aparente. En la política, lo real es lo que no se ve. La política es el arte de combinar, para el bienestar creciente interior, los factores diversos u opuestos de un país, y de salvar al país de la enemistad abierta o la amistad codiciosa de los demás pueblos. A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas.5

Esa definición de lo que debe ser la política sana e inteligente, tanto hacia el exterior como a lo interno de las naciones, constituye un aporte sustantivo, digno de figurar en los programas de estudios de las carreras dedicadas a las relaciones internacionales. Además, es una lección de cautela y modos de hacer no solo para políticos en ejercicio, sino para todos aquellos ciudadanos preocupados en construir mejores países. 

Son notorios sus llamados a la responsabilidad y dignidad de los jefes de estado en Nuestra América, toda vez que advertía desde hacía tiempo las apetencias de los Estados Unidos, ya materializadas en conflictos bélicos, como la guerra contra México (1846-1848), que costó al país azteca la pérdida de cuantiosos territorios, y ahora en las maniobras de las conferencias y tratados comerciales leoninos: 

Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista ignorante y deslumbrado, podrá celebrarlo sin juicio la juventud prendada de las bellas ideas, podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria, el que vigila y prevé, ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter del pueblo que convida y el del convidado, y si están predispuestos a la obra común por antecedentes y hábitos comunes, y si es probable o no que los elementos temibles del pueblo invitante se desarrollen en la unión que pretende, con peligro del invitado; ha de inquirir cuáles son las fuerzas políticas del país que le convida, y los intereses de sus partidos, y los intereses de sus hombres, en el momento de la invitación. Y el que resuelva sin investigar, o desee la unión sin conocer, o la recomiende por mera frase y deslumbramiento, o la defienda por la poquedad del alma aldeana, hará mal a América.6

El clímax de su alerta en este artículo respecto al peligro que representaban –y representan– los Estados Unidos para la Patria grande, está dado en el siguiente fragmento, que parece escrito en el presente. Las nociones jurídicas del país norteño aparecen despojadas de toda ética, y se patentiza de manera directa el supremacismo blanco y el racismo de aquella sociedad: 

Creen [los Estados Unidos] en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: “esto será nuestro, porque lo necesitamos”. Creen en la superioridad incontrastable de “la raza anglosajona contra la raza latina”. Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están formados, principalmente, de indios y de negros. Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más […] ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?7

Las preguntas retóricas conque cierra el párrafo para mover al lector a la reflexión y a la respuesta negativa, son interrogantes permanentes para todos los pueblos del sur del Río Bravo. Corresponde a nuestros gobernantes y ciudadanos garantizar la soberanía de las naciones, mantener la dignidad y la defensa y fortalecimiento de nuestras culturas y territorios frente al agresor: ese será, hoy y siempre, el mejor homenaje a José Martí. 

1 JM: “Antonio Bachiller y Morales”, Obras completas, edición crítica (OCEC), t. 31, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2025, p. 72.

2 JM: Discurso pronunciado el 27 de noviembre de 1891, en Tampa, conocido como Los Pinos Nuevos, Obras Completas (OC), t. 4, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 283. 

3 comentarios:

silvio dijo...

Sí, Trump podría atacar realmente a Cuba

Este cambio se produce en un momento en que los funcionarios del gobierno luchan por convencer al régimen cubano de que realice importantes cambios económicos y políticos.

Por Nahal Toosi
18/05/2026 16:55 EDT

Nahal Toosi es la corresponsal sénior de asuntos exteriores de POLITICO. A lo largo de su trayectoria profesional, ha cubierto guerras, genocidios y caos político en todo el mundo. Su columna periodística analiza en profundidad el proceso de toma de decisiones de las élites de seguridad nacional y política exterior a nivel global, así como las consecuencias derivadas de dichas decisiones.
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La administración Trump ha estado eludiendo la cuestión de si llevará a cabo ataques militares contra Cuba. Me han dicho que está cada vez más dispuesta a dar ese paso.

Esto supone una escalada significativa con respecto a hace unos meses, cuando los funcionarios se centraban principalmente en utilizar la presión económica y diplomática para acorralar al régimen comunista de La Habana.

Un funcionario estadounidense y una persona familiarizada con las conversaciones del gobierno sobre Cuba me comentaron que el presidente Donald Trump y sus asesores están cada vez más frustrados porque la campaña de presión estadounidense, que incluye privar a la isla de combustible, no ha logrado que los líderes cubanos acepten reformas económicas y políticas significativas. Por lo tanto, están considerando la opción militar con mayor seriedad que antes.

«El ambiente ha cambiado definitivamente», dijo la persona familiarizada con las conversaciones, a quien, al igual que a otros, le concedí el anonimato para tratar un tema delicado. «La idea inicial sobre Cuba era que el liderazgo era débil y que la combinación de una mayor aplicación de las sanciones, prácticamente un bloqueo petrolero, y las claras victorias militares de Estados Unidos en Venezuela e Irán asustarían a los cubanos y los obligarían a llegar a un acuerdo. Ahora Irán ha cambiado de rumbo y los cubanos están demostrando ser mucho más duros de lo que se pensaba. Así que ahora la acción militar está sobre la mesa de una forma que antes no lo estaba».

La semana pasada se dio a conocer la noticia de que Estados Unidos está preparando el procesamiento del expresidente cubano Raúl Castro, hermano de 94 años del fallecido dictador Fidel Castro. Esto ha generado especulaciones sobre la posibilidad de que Estados Unidos lleve a cabo una operación de extracción militar contra Castro, similar a la que realizó contra el líder venezolano Nicolás Maduro en enero.

Pero, según me han dicho, los planificadores militares estadounidenses están sopesando diversas opciones más allá de la captura de una o dos personas. La acción militar podría abarcar desde un único ataque aéreo para intimidar al régimen y obligarlo a hacer concesiones hasta una invasión terrestre para derrocarlo.

El Comando Sur de Estados Unidos ha convocado en las últimas semanas una serie de reuniones de planificación; en otras palabras, ha comenzado a elaborar planes para una posible acción militar, según me informaron un funcionario estadounidense y una persona familiarizada con las conversaciones.

No se prevé ninguna acción inminente. El Pentágono cuenta con una gran potencia de fuego en la región. Cuba, un país de 10 millones de habitantes, se encuentra a tan solo 90 millas de la costa de Florida.

Un escenario sumamente improbable es el uso de exiliados cubanos en cualquier misión. «Han determinado que los exiliados no tienen ningún papel aquí, salvo el de animadores y agitadores. Esto no será una segunda invasión de Bahía de Cochinos», afirmó la persona.

Un funcionario de la Casa Blanca me reiteró las afirmaciones de Trump de que Cuba pronto “caerá” y que “estaremos allí para ayudarlos”. El funcionario añadió: “Es tarea del Pentágono hacer preparativos para darle al comandante en jefe la máxima libertad de acción. Esto no significa que el presidente haya tomado una decisión”.

silvio dijo...

Sí, Trump ... (2)

Los funcionarios del gobierno ya están sentando las bases de relaciones públicas para las acciones militares.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dejó entrever algo inquietante en una entrevista con Fox News la semana pasada. "Les daremos una oportunidad", dijo Rubio, quien también funge como asesor de seguridad nacional. "Pero no creo que vaya a suceder. No creo que podamos cambiar el rumbo de Cuba mientras esta gente esté al mando".

Durante el fin de semana, Axios informó que Cuba había adquirido cientos de drones militares y había discutido cómo utilizarlos en caso de que estallaran hostilidades entre Washington y La Habana. Muchos analistas de seguridad nacional interpretaron ese informe como una filtración destinada a justificar un ataque militar estadounidense contra Cuba.

La Embajada de Cuba en Washington no respondió a mis solicitudes de comentarios.

Nunca es prudente predecir lo que hará el caprichoso Trump, así que quizás no sea buena idea acudir a Kalshi todavía.

Trump también debe tener en cuenta las implicaciones políticas, dado el descenso de su popularidad en las encuestas debido al aumento vertiginoso de los precios de la gasolina a causa de la guerra con Irán. La magnitud de una operación en Cuba, si es que llega a concretarse, podría depender de lo que él crea que sus seguidores de MAGA tolerarán.

“Podrían intentar llevar a cabo una operación bastante pequeña, pero si eso es lo que están pensando, tal vez estén sobreestimando de nuevo lo que podrían lograr”, dijo Brian Latell, un ex alto funcionario de la CIA que trató con Cuba.

Pero no cabe duda de que la postura del gobierno respecto a Cuba se ha vuelto cada vez más dura, especialmente en las últimas semanas, y he oído de personas cercanas al gobierno y dentro del mismo que las maniobras de Estados Unidos, incluidas las filtraciones selectivas a los medios de comunicación, se deben a una sincera exasperación con los líderes cubanos.

Según un funcionario estadounidense, los funcionarios cubanos no parecen comprender del todo el grado de disfuncionalidad económica de su país. Responden a la presión estadounidense proponiendo ideas como permitir la inversión extranjera en hoteles, cuando sus verdaderos problemas son estructurales, incluyendo su deteriorada red eléctrica.

Tampoco siempre está claro quién está realmente al mando en La Habana ni cuánto poder conserva la familia Castro, añadió el funcionario.

“El sistema está tan anquilosado y se basa tanto en el consenso. Viven en otra realidad y, literalmente, no les importa en absoluto el pueblo cubano”, dijo el funcionario estadounidense.

Según un funcionario estadounidense, las autoridades cubanas han estado pidiendo más ayuda a Rusia. Moscú ya envió un buque cisterna de combustible que Estados Unidos permitió que llegara a la isla a finales de marzo, ofreciendo un respiro temporal .

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, escribió el lunes en X que la agresión militar estadounidense contra Cuba "provocaría un baño de sangre de consecuencias incalculables".

Al parecer, estaba respondiendo a una serie de acciones recientes que han hecho cada vez más evidente la impaciencia del gobierno de Trump.

Además del informe sobre los drones y la posible acusación contra Raúl Castro, se incluyen: una ampliación de las sanciones estadounidenses contra Cuba; la difusión pública de la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a la isla la semana pasada, durante la cual formuló varias exigencias a La Habana; informes de que Estados Unidos está aumentando los vuelos de vigilancia sobre la isla; y las disputas entre Estados Unidos y Cuba sobre las condiciones asociadas a una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda.

Los funcionarios del Departamento de Defensa no respondieron a mis solicitudes de comentarios, pero un portavoz del Departamento de Estado reiteró las acusaciones del gobierno de que Cuba es un refugio para terroristas y adversarios de Estados Unidos.

silvio dijo...

Sí, Trump ... (3 y fin)

El mensaje público de Rubio ha cambiado a medida que ha variado el cálculo interno de la administración.

Rubio, nacido en Estados Unidos e hijo de inmigrantes cubanos, siempre ha detestado al régimen opresor y corrupto de La Habana. Sin embargo, en los primeros días posteriores a la operación en Venezuela, que provocó la interrupción de las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba, Rubio hizo hincapié en la importancia del cambio económico en Cuba por encima del cambio político.

Este mensaje sugería que, en aquel momento, Rubio quería actuar con cautela y método en Cuba para limitar el caos que podría provocar un colapso político repentino. (O quizás esto era lo que Trump quería, y Rubio lo apoyó; los portavoces de la administración no quisieron aclararme ninguna de las dos opciones).

La idea era convencer a la dirigencia cubana de que emprendiera reformas económicas serias. Dichas reformas incluyen la privatización de muchos activos estatales, un mayor acceso a internet para los ciudadanos cubanos y la autorización de una mayor inversión extranjera.

Sin embargo, según fuentes cercanas a las conversaciones, el régimen consideraba tales medidas como amenazas a su supervivencia. La postura del régimen —que no carece de fundamento— es que muchos de los problemas económicos de Cuba se deben al embargo estadounidense que pesa sobre el país caribeño desde hace décadas y a otras presiones de Estados Unidos. Además, existen precedentes que respaldan la idea de que permitir cambios económicos podría debilitar el poder de un régimen autoritario.

Con el paso de los meses, el mensaje de Rubio cambió. Empezó a hacer hincapié en el cambio político junto con el cambio económico. Más recientemente, ha hablado de la necesidad de deshacerse de los que están en el poder, sin entrar en detalles.

Según me han dicho, esto no es una maniobra política para apaciguar a los activistas cubanoamericanos en su estado natal de Florida. Más bien, Rubio está cada vez más convencido de que el régimen de La Habana es incorregible.

Quizás lo más intrigante de las últimas semanas sea que Rubio ha insistido en la idea de que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, acusaciones respaldadas con fotos sugerentes del Comando Sur .

Este mensaje es compartido por otros miembros de la administración, quienes afirman que los vínculos de La Habana con Moscú y Pekín la convierten en una amenaza especial y señalan que Cuba figura en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo. (Muchos analistas consideran que la idea de una amenaza cubana para Estados Unidos está enormemente exagerada).

Según un funcionario de la CIA que compartió información de contexto sobre la reciente visita de Ratclife, el jefe de espionaje "dejó claro que Cuba ya no puede servir como plataforma para que los adversarios promuevan agendas hostiles en nuestro hemisferio".

Lo que les advertiría a quienes siguen de cerca la situación de Cuba es que no crean que los problemas de Trump en Irán le impedirán llevar a cabo una operación militar contra Cuba.

El caos en Irán podría hacer que el presidente se impaciente por conseguir otra victoria. Quizás vea a Cuba como una victoria fácil.

Eso podría resultar un error de cálculo, advirtieron exfuncionarios y analistas estadounidenses. "Hay verdaderos creyentes allí", dijo un exfuncionario del Departamento de Estado que trató con Cuba.

Por supuesto que no será sencillo. Nunca lo es. Pero eso rara vez detiene a Trump.

https://www.politico.com/news/magazine/2026/05/18/the-odds-of-trump-attacking-cuba-are-going-up-00926317