sábado, 5 de febrero de 2022

El Che y el hombre nuevo

Por Tirso W. Sáenz[1]

En una entrevista con el periodista uruguayo Carlos Quijano, el Che expresó que los dos pilares en la construcción del socialismo y del comunismo eran el hombre nuevo y el desarrollo de la tecnología.[2] En el pensamiento y en la acción  del Che, el hombre aparece como centro de su concepción integral sobre cómo construir la nueva sociedad. Es necesario insistir en esa idea para que la humanidad progresista y, en particular, las nuevas generaciones, vean en la figura del Che la encarnación de altísimos valores éticos y morales de solidaridad, generosidad, austeridad, ejemplo personal, sensibilidad humana, decisión y disposición de ofrecer hasta la propia vida por la liberación de los pueblos. 

El Che, desde el poder en la Revolución Cubana, concibe la lucha por el socialismo en íntima relación con las realidades del mundo, como una dialéctica revolucionaria consistente en la creación de una sociedad basada en vínculos solidarios, que genere la satisfacción de las necesidades básicas y de los deseos de satisfacción colectiva e individual. Para esos fines se necesita combatir, mediante la acción consciente y organizada, el predominio de los vínculos mercantiles, el individualismo, el egoísmo y la falta de capacidades suficientes, trazos heredados del capitalismo anterior que pretende mantenerse vigente. Además, concibe complejas relaciones internas entre la política, la economía, la educación, la ética, la ideología, el conocimiento, la justica y la conducta[3].

El hombre nuevo que el Che proponía no era el símbolo de una persona, sino la expresión de masas de ciudadanos con un nivel cada vez más elevado de consciencia, luchando unidos por la construcción de una nueva sociedad. Ese hombre nuevo va alcanzando cada vez más un alto desarrollo ideológico, dejando atrás sentimientos de egoísmo; es cada vez más solidario, con sentido patriótico, humanista, y al mismo tiempo internacionalista dispuesto a dar la vida por la causa revolucionaria. Es una persona modesta, austera, con profundo sentido de justica; se dedica con  entusiasmo al cumplimiento de sus responsabilidades sociales, cívicas y políticas; debe ser ejemplo ante sus compañeros de trabajo y amigos y, sobre todo, ante su familia, para ser elemento principal en la formación integral de sus hijos; también debe estudiar para dominar los avances crecientes de la  ciencia y la tecnología y así contribuir mucho mejor en las tareas de la  construcción socialista. Ademáis, como elemento básico en este proceso, según expresara el propio Che “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad” : “Sin esta consciencia, que engloba la del ser social, no puede haber comunismo”[4]

Como elemento fundamental para ir conformando y modelando este hombre nuevo surge el trabajo político, orientado por la vanguardia revolucionaria y por el ejemplo de sus dirigentes. El desarrollo ideológico se convierte en el motor principal en el proceso de desarrollo de la  sociedad socialista y no la hipotética locomotora de la  economía, independientemente de su importancia en la construcción de la  base material de la  sociedades. Para Guevara, la consciencia es el modo fundamental de  expresar la interrelación del hombre con  su medio: es una acción consciente, predominio del factor subjetivo organizado. Tal atributo debe prevalecer durante el período de transición al socialismo, tendiendo a homogenizar la sociedad.

En la concepción de Che, la consciencia es la palanca fundamental, la herramienta para lograr que las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción dejen de ser medios para perpetuar[5] la dominación como era del capitalismo.  Fidel Castro brindó todo su apoyo político y moral a esta idea, cuando expresó: “criar riquezas con  la consciencia y no consciencia con las riquezas”[6]

Para Martínez Heredia: el hombre a que el Che se refiere es el hombre en revolución y el hombre revolucionado por la acción, el ser humano que se transforma a sí mismo junto con las sociedades, que se realiza en la actividad revolucionaria, que trasciende el individualismo y el egoísmo al ejercer el trabajo, la organización, la lucha, la solidaridad y los sacrificios. El Che como ejemplo y referencia para la formación del hombre nuevo.

Después de examinar la vida y la obra del Ernesto Che Guevara, su dedicación permanente y esforzada a la construcción del socialismo en Cuba, de ser ejemplo personal de austeridad, de cumplimiento de sus deberes, de ser exigente al máximo, de impulsar y desempeñarse esforzadamente en el trabajo voluntario, de ser amigo y compañero, de esposo amantísimo y de ofrendar su propia vida por la causa revolucionaria podemos decir que él es el arquetipo del hombre nuevo que preconizaba.


BIBLIOGRAFÍA

Castro, F, (1987):Discurso pronunciado en el acto central por el XX Aniversario de la caída en combate del comandante Ernesto Che Guevara, efectuado en la ciudad de Pinar del Río, el 8 de octubre de 1987. En .http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1987/esp/f081087e.htm

Guevara, E. (1977): El socialismo y el hombre en Cuba. En El Che en la Revolución Cubana .t, 6,  Ministerio de la Industria Azucarera. La Habana.

Martínez Heredia, F. (1989): Che, el socialismo y el comunismo. Casa de las Américas. La Habana.

Sáenz, T. W. (2005): El Che Ministro. Testimonio de un colaborador, Ed. Ciencias Sociales, La Habana.  



[1] Cubano. Fue Viceministro del Che en la época en qué el Comandante Guevara era Ministro de Industrias.

[2] Ver Guevara 1977, pp. 145-176

[3] Sáenz, 2005. P. 231-232

[4] Guevara, op. cit.

[5] Martínez Heredia, 1989

[6] Castro, 1987.

martes, 1 de febrero de 2022

Sara, los inciertos caminos de la eternidad


Por Amaury Pérez Vidal

Ni en mis peores pesadillas me vi escribiendo sobre Sara algo que no podrá leer. Cada texto, cada verso, cada canción y hasta mis especulaciones literarias más disparatadas encontraban en ella abrigo y entusiasmo. Me llamó Amaurito siempre, así, con el diminutivo de la terneza y como solo lo hacía un par de miembros de mi extinguida familia. La Gorda también podía ponerse difícil pero con todo, hierática, seguía diciéndome Amaurito, porque aquellos imberbes desencuentros, en vez de lacerar nuestra profunda amistad, la lanzaba a ese intangible confín donde el amor perdura por inexplicable.

A Sara primero la escuché y muy pronto nos vimos allá por los inicios del año 1972. Fue en la intersección de las calles 23 y 12 en El Vedado. Ya ambos trabajábamos en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos) y dos horas después de aquel frugal vistazo nos acercamos, la juventud alberga esas espontaneidades, como dos gladiolos tropezando en un espeso jardín. La Gorda, que entonces no lo era, vestía un pullover verde que se posaba juvenil sobre un jean de discreto terciopelo negro, tenía el pelo muy largo, lacio y claro, y unos ojos que emulaban el azul veraniego del mar. Su porte y carisma eran impresionantes. Luego de aquel topetazo, jamás nos separaríamos durante 40 años.

Vivía, lo supe temprano, en un humilde apartamento de Marianao junto a sus padres Berto y Rosa. Por esa estrechez doméstica, era común que se pasara meses conviviendo en nuestra casa, porque si mi extravagante familia estuvo alguna vez de acuerdo fue en que todos festejábamos y necesitábamos de la presencia de Sara, de su música, su voz, su risa, su sentido del humor tan criollo, su equilibrio y su amor por lo que vale la pena amar... y lo que no.

Ya en 1974 La Gorda comenzó a llevar su arte, cada vez más depurado y profesional, por Europa. De Italia me trajo como regalo, con el exiguo viático que le dispensaba su auspiciador, mi primer jean, “¡no muy escandaloso para que no te critiquen, Amaurito!”, me dijo entre carcajadas. Así comencé a valorar una de las virtudes que con el paso de los vientos sería su mayor tesoro; la generosidad.Una generosidad que muchas veces provocó que su Ángel de la Guarda trabajara horas extras. Sara era un ser que combinaba agudeza con ingenuidad y eso le propició más de un traspiés en el cotidiano trasegar de los días.

Grabamos nuestros respectivos y primeros discos entre 1975 y 1976. Recuerdo las decenas de llamadas telefónicas diarias cantándonos los temas y sugiriéndonos cuál debíamos grabar. Sara sufría por entonces las incomprensiones de las primeras pasiones, fui confidente de sus vicisitudes por sentirse y amar “diferente”. Presentía, y me congratulo por ello, de que en mí encontraría al cómplice que su alma necesitaba con urgencia y que mi mesura, nada común por entonces, defendería hasta los límites del socorro.

Durante décadas viajamos, cantamos, grabamos, bebimos, fumamos, jugamos dominó, un juego que le apasionaba (era muy competitiva). Discutíamos sobre lo humano y lo divino; sexo, política, lealtades, de los errores nuestros, porque supimos desde muy temprano que la amistad es un sentimiento que puede crecer también en la duda.

Sara fue una cubana que disfrutó de la música toda, nunca excluyente, se asomó tanto al son como al rock, hizo pop, cantó baladas y boleros, y grabó fonogramas que escapan a cualquier discriminación de géneros.

Siendo profundamente anti-dogmática y martiana jamás se dejó etiquetar como miembro de partido alguno, su signo político era La Patria y todo lo que de ella se deriva. Amé su consecuencia y la admiré por ello. Fue por eso, o también por eso, que se convirtió en mi mejor amiga.

Cuando enfermó, Peti (mi esposa) y yo la visitamos en el hospital con inalterable frecuencia y allí, siempre Diana, la compañera de su vida. Con el fallecimiento, no por esperado menos duro, perdí una parte de mí ya irrecuperable.

En el altar donde guardo y reverencio a los que me faltan está su foto y el último inhalador que utilizó para aquel asma, que invasiva, no dejó de atormentarla jamás.

Sus cenizas, a petición propia, fueron depositadas en el mar frente a La Habana que idolatró y a veces pienso, cuando sumerjo mi cuerpo en las cristalinas aguas de la Isla, que sus ojos me rozan y que en los restos del salitre apuntalado por el sol del Caribe La Gorda me acompaña. Entonces, por un instante, la repienso, miro al cielo, y navegamos juntos los inciertos caminos de la eternidad.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2022/02/01/sara-los-inciertos-caminos-de-la-eternidad/


Pelotón de despedida

Letrero en un balcón
El momento

Los presentes

lunes, 31 de enero de 2022

Aprender a dialogar ¿será fácil?

Por Ricardo J. Machado 

“Si no somos capaces de cambiar de dirección, llegaremos fatalmente hacia donde vamos encaminados”

Proverbio chino

 

Saber dialogar como exigencia apremiante para gestionar la realidad

 

Un número creciente de ciudadanos del país se están percatando de la necesidad de un dialogo en gran escala. Es una necesidad que emerge de la propia naturaleza de la realidad que estamos viviendo. Una realidad que avanza aceleradamente hacia la diversidad y la diferenciación. Incluso dentro del mayoritario sector de la población comprometido con el proyecto socialista esas diferencias crecen, tanto en intensidad como en número.

 

No bastan los plebiscitos o referéndum. Hay indicios de que amplios sectores del gobierno, tanto los realistas como los conservadores, van aceptando esa urgencia, pero a diferente velocidad. Como evidencias podemos mencionar de una parte la aparición en nuestras pantallas de un programa como El ojo que tv, conducido por la periodista Cristina Escobar y dirigido por Rigoberto Senarega, en el que la mayoría de los entrevistados han expresado opiniones que nunca habíamos escuchado en los medios televisivos.

 

En ellas se proclamó abiertamente, entre otros, el derecho a tener relaciones personales de intimidad con aquellos que mantienen opiniones contrapuestas y/o diferentes del gobierno socialista. Por otra parte, podemos confirmar los frecuentes señalamientos críticos a la gestión de diversos sectores de la economía y el desempeño de sus directivos en la prensa oficial escrita (“Tierra vacía no da comida”, Granma 2 de diciembre 2021). (“Lo que no se está haciendo bien en el municipio que impacta al país”, Granma 15 de noviembre 2021).

 

El propósito principal de este texto se sustenta en la idea de que aprender a dialogar es un aprendizaje de cierta intensidad y que esta empresa cae en el terreno de la tecnología social, que tiene además una naturaleza muy lejos de ser simple. Considero además que su aplicación en la práctica y en gran escala es una exigencia básica para la consolidación de la legitimidad y viabilidad del sistema político cubano. También debe actuar como factor de cicatrización del tejido social dañado, a causa de los sucesos del 11 de julio.

 

Las tecnologías sociales, a diferencia de las tecnologías ingenieriles (incluyendo las biológicas), trabajan a largo plazo y en general con lentitud. Sería raro que pudieran producir un resultado deslumbrante en solo unos meses como tres vacunas o un respirador artificial. Estas generan sin duda sostenibilidad al sistema, pero por sí mismas no pueden asegurar un nivel satisfactorio y prolongado de sostenibilidad política. Esto no es posible sin la influencia decisiva de los aportes de la tecnología social.

 

Por ejemplo: cómo fortalecer el clima sociopolítico de nuestra sociedad o reducir el éxodo de personas de alto rendimiento, mediante la implementación de un programa de retención del talento. Aquí la gestión de los activos intangibles es determinante. Creo que, ante todo, debemos aceptar que, para aproximarnos a una interpretación confiable de la importancia básica de aprender a dialogar, hay definir qué tipo de realidad tenemos por delante.

 

¿Qué es la realidad?

 

En primer lugar, hay que reconocer algo obvio: la multifacética y cambiante realidad que vive nuestro país no solo encuentra sus causas dentro de Cuba. Hay que repetirlo porque no son pocos los que desconocen o subestiman estos factores del entorno. No me refiero solo al bloqueo. Sino a la caótica situación mundial creada por la cada vez más visible incapacidad del dominante sistema capitalista para resolver los problemas esenciales de la humanidad. La larga oportunidad de sus 800 años de existencia se desvanece. El impetuoso resurgimiento de Rusia como potencia y el desafiante crecimiento de la economía china han desestabilizado los centros de poder de los países centrales de Occidente. Se debilita su capacidad de razonar, lo que se evidencia en su decisión de adoptar una política de confrontación.


En la actualidad se está produciendo un reposicionamiento de poderes a escala global y una parte significativa de la élite de Occidente tiene dificultades para adaptarse a los nuevos escenarios. En su seno se producen graves contradicciones, muy difíciles de resolver. El oleoducto ruso, ya concluido y orientado a resolver las necesidades energéticas de Europa central, agudiza las tensiones en esa zona. La aparición de la pandemia las profundiza a nivel global. Crece el número de personas que padecen hambre y por esa causa mueren diariamente decenas de miles. También aumentan los niveles de pobreza, de forma indetenible. Los niveles de desigualdad se aceleran al mismo ritmo que crecen las fortunas de unos pocos. Las cifras son fáciles de encontrar, incluso en medios conservadores (¿podría suceder en Cuba también?). Cuba no puede escapar a estas señales del entorno y necesita reubicarse ante el mismo.

 

Esa realidad global se nos aparece como una infinita y compleja red de interconexiones. Los elementos que la componen no están aislados entre sí, ni separados, sino que muestran una naturaleza multidimensional, indivisible en continua interacción. Una red de relaciones inseparables y casi ilimitada. Ese complejo disfuncional y casi incontrolable el capitalismo lo está globalizando; es decir, lo está exportando y sus consecuencias, en los países del sur, se potencian a causa de la fragilidad de sus estructuras y lo endeble de sus instituciones. 

 

No pretendo proporcionar una justificación a algunos aspectos de la política gubernamental cubana –en un momento en que casi todos los gobiernos del mundo están cometiendo errores– sino explicarla. De lo anterior se sigue que esa realidad multifacética se resiste a ser comprendida por los métodos tradicionales. Los gobiernos se están equivocando mucho porque carecen de instrumentos para interpretar y gestionar con eficacia esa realidad. Luego, la tarea de descubrir o construir apropiados recursos cognitivos debe ser priorizada.

 

En estos escenarios -incluido el cubano- actúan grupos con intereses diversos y con frecuencia contrapuestos. Los métodos que necesitamos deben ser capaces de compatibilizar, regular y armonizar los aspectos con potencial conflictivo que se están derivando de los cambios significativos que se producen en el seno de los procesos de transformación de las estructuras socio-demográficas y socio-clasistas de la sociedad cubana. Si la dirección del país no garantiza en el tiempo necesario que sus instituciones alcancen un capital intelectual capaz de cumplir ciertas funciones cognitivas básicas, no podemos esperar que se logren realizar las funciones conductuales capaces de gestionar eficazmente la realidad. 

 

La elaboración de métodos de trabajo para ejercer influencia reguladora sobre la realidad solo puede alcanzarse mediante el intercambio de muy diferentes y numerosos saberes. Precisamente de ahí surge, desde la profundidad, la necesidad de aprender a dialogar. Tanto en el mundo como en Cuba se podría estar profundizando una relación disfuncional entre el sujeto que conoce y el objeto que se intenta conocer. Urge prever y regular a corto plazo esa disfuncionalidad. Para la supervivencia del modelo cubano este asunto es vital. Razón adicional para activar el diálogo y la capacidad de una mayoría de los ciudadanos para protagonizarlo.

 

Considero que la arista de mayor importancia de la gestión actual del gobierno cubano es la declarada intención de fundamentar su actividad en la ciencia. Una tarea que tiene ante sí una curva de aprendizaje complicada y de muy larga duración en el tiempo.  Para que sea exitosa es necesario construir primero bases conceptuales y metodológicas sólidas.

 

Algunas píldoras conceptuales 

 

Lenin reconoció la validez de la afirmación de que no hay nada más práctico que una buena teoría y la hizo suya. Proponemos examinar con brevedad al menos tres conceptos claves para sustentar la necesidad vital del dialogo en la situación cubana: 1- transdisciplinaridad, 2-complejidad, 3- pensamiento no lineal. Ciertos conceptos que facilitan el diálogo científico en las llamadas ciencias duras pueden utilizarse en el terreno del diálogo político y el económico.

Por ejemplo, sería necesario una mayor integración entre la Antropologia, la Economía, la Sociología, la Sicología y la Ciencia Jurídica, a la que habría que incorporar la rama de la neurociencia que trata los aspectos biofisiológicos del comportamiento humano. Pero carecemos aún de instituciones que garanticen la integración de esas ciencias, sin cuyo trabajo conjunto es imposible alcanzar interpretaciones objetivas del hecho social. Los chinos y vietnamitas han creado centros de regulación y control de las reformas con carácter multidisciplinario, como premisa para transitar hacia el enfoque transdisciplinario, tal como ha funcionado en el sector biofarmaceútico. 

 

Trans-disciplinaridad

 

Para comprender la trans-disciplinaridad es imprescindible identificar las limitaciones de las ideas asociadas a la interdisciplinaridad y multidisciplinaridad. En su esencia, se puede definir como un método de análisis y de búsqueda de soluciones a los problemas que sea capaz de integrar los múltiples aspectos interconectados del escenario social que tenemos ante nuestros ojos, donde interactúan una enorme cantidad de factores de manera simultánea e impredecible. Los cubanos tenemos un ejemplo concreto y cercano: la fabricación de vacunas anticovid. La prensa ha informado con mucho detalle cómo ese logro fue resultado de la articulación del trabajo conjunto de numerosas instituciones con perfiles técnico-científicos muy diferentes. 

Y no solo instituciones, sino personal científico de muy distintas especialidades. Un testimonio explicito sobre el tema nos deja una reconocida científica, premio nacional de Química 2009, la doctora Lila Castellanos Serra del departamento de Proteómica del CIGB: 

 

La nueva biología es obra de biólogos, matemáticos, informáticos, médicos, físicos químicos, ingenieros… Frecuentemente olvidamos en qué especialidad se graduó el compañero con quien trabajas, pues aunque todo el mundo tiene una formación especifica muy diversa, todos estamos concentrados en el mismo problema, pues cada uno tiene su punto de vista… con las capacidades que han desarrollado durante la formación universitaria. No existen fronteras, las fronteras desaparecen. (Mirian Zito, Habla la ciencia cubana, edit Cientifico-Tecnica 2012, pag. 149)

 

Si pudiéramos lograr algo parecido en las Ciencias Sociales y que, además, estas también se integraran con otras ciencias como las matemáticas y las ciencias de la computación, el país tendría un poderoso recurso para ganar sostenibilidad, sobre la base de disponer de instrumentos de regulación y pronóstico de los procesos sociales. Pero las ciencias sociales en el país se encuentran en una situación de subdesarrollo, con poco roce internacional de intercambio con científicos de otros países.

 

El potencial científico del sector biotecnológico, en su mayoría, ha tenido una intensa interacción con sus pares en centros científicos de punta, a nivel internacional. Es obvio que hay diferencias sustanciales entre este campo y dificultades específicas: el componente ideológico. Pero es posible construir instrumentos metodológicos que permitan desactivar esos elementos para insertarse en los análisis de nuestra realidad. 

 

Existen quienes piensan que el desarrollo objetivo del pensamiento social solo puede lograrse por los científicos marxistas. Este punto de vista no es coherente con la propia historia del marxismo. Engels no hubiera podido escribir su texto El origen de la familia, la propiedad privada y el estado sin las investigaciones del antropólogo norteamericano Morgan. Tampoco Marx hubiera culminado El capital sin los resultados del economista inglés David Ricardo. Pudiéramos citar no pocos textos de pensadores no marxistas contemporáneos sin los cuales no se puede interpretar la sociedad actual. Hay que estudiarlos con profundidad porque han encontrado verdades irrefutables.

 

Complejidad

 

Es quizás una de las palabras mas repetidas en las intervenciones de los dirigentes cubanos.  La teoría de la complejidad surge del seno del partido comunista francés, a principios de la década del 60, encabezado por Edgar Morin, cuyas obras debiéramos editar en Cuba. Según Morin, el pensamiento complejo es ante todo un pensamiento que relaciona, que se opone al modo de pensar tradicional, que divide el campo del conocimiento en disciplinas atrincheradas y clasificadas. Está contra el aislamiento de los objetos del conocimiento, reponiéndolos en su contexto y de ser posible a la globalidad a la que pertenecen. No basta tener buenas ideas, es necesario saber organizarlas. No solo las partes están en el todo, sino que el todo está al interior de las partes (de entrevista realizada al autor por N. Vallejo a partir de sus ideas formuladas en su obra Ciencia con conciencia.) 

 

El pensamiento de Morin contiene un conjunto de categorías orientadas al análisis de realidades concretas. No tenemos espacio para incluirlas aquí. Ellas sugieren que la regulación de los procesos sociales debe apoyarse, entre otros, en dos principios: en primer lugar, el de la gradualidad y en segundo en la implementación de canales de comunicación lo suficientemente amplios para mantener un flujo de retroinformación eficaz, para mantener una interacción inmediata con los cambios en proceso. 

 

Sugiero breve y simple asociación del experimento que los cubanos conocemos como Tarea Ordenamiento. Ni hubo gradualidad, ni fue precedido por la construcción de vías de comunicación de doble canal, sobre todo el de retroalimentación. Ello se ha ido construyendo a posteriori. Ya nuestros dirigentes han reconocido los errores cometidos, tanto de diseño como de implementación en el proceso de reformas. Considero que el mismo, puesto en práctica en Cuba a partir de enero de 2021, no parece haber sido precedido ni de una sólida fundamentación conceptual ni tampoco de una adecuada metodología de trabajo, como se desprende del reconocimiento explícito de nuestros dirigentes. Si hubiera existido una oponencia calificada, como exige una aplicación elemental de los principios del trabajo científico, se podrían haber evitado no pocos efectos caotizantes que estamos sufriendo los cubanos. 

 

La tesis, por ejemplo, de que la Tarea Ordenamiento no está relacionada con el incontenible proceso inflacionario que azota el país, carece de consistencia lógica, dicho con el debido respeto.

 

Pensamiento lineal

 

Es una herramienta importante en la teoría de la complejidad. Se describe como una manera de pensar que integra relaciones con sentido perspectivo, asociadas con las tendencias que se orientan al pronóstico, es decir al futuro de los acontecimientos. Se asume que es capaz de descubrir posibilidades inéditas que a otros métodos no les son posibles. Los expertos que estudian el problema consideran que hay profesiones que por sus características tienden al pensamiento lineal como los economistas, por inclinarse demasiado al uso de métodos matemáticos tradicionales. La enseñanza de la economía está enfocada a una formación que conduce a los estudiantes a hacer aproximaciones lineales.

 

Aunque se sabe que muchos procesos que son importantes en este campo son no lineales, solo que el manejo práctico del enfoque no lineal es complejo y apenas se comienza a obtener experiencias en su uso. No quiere decir que la realidad solo muestre procesos de carácter no lineal. Siguen existiendo muchos lineales. Algunos proponen que en el centro de este campo está el tema de las diferentes velocidades de la inteligencia artificial con la humana.

 

Se afirma que la capacidad de una computadora típica se duplica cada 18 meses, mientras que la capacidad de la inteligencia humana lo hace más lentamente. Cuando se profundiza en estos y otros conceptos, como por ejemplo la teoría del caos, se comprende por qué las decisiones gubernamentales de casi todos los países yerran con tanta frecuencia.

 

Sobre los diferentes tipos de diálogo

 

Las ideas que aquí sintetizamos proceden de una parte de los resultados de investigaciones sobre la comunicación interpersonal y de otra de nuestras experiencias profesionales, derivadas de los talleres de negociación y gestión de conflictos impartidos dentro y fuera del país.


El dialogo pertenece a la numerosa familia de las conversaciones humanas.  Pero es una conversación que implica diferencias y tiene, por tanto, implícitas tendencias al conflicto. La importancia de la conversación en las relaciones entre las personas es asunto ya bastante investigado. Saber conversar debiera ser una asignatura en el sistema educativo. La mayoría de la gente no sabe hacerlo.

 

Las investigaciones sobre los diálogos-conversación muestran como tendencia tres tipos. Existen dos extremos opuestos. En el tipo A, por ejemplo, están los dialogantes pasivos y en el tipo B, los agresivos. Queda el tipo C clasificado como el dialogante franco.  

 

Los del primer tipo trasmiten a sus interlocutores inseguridad. No exponen abiertamente sus ideas, tampoco sus sentimientos o necesidades. Padecen cierta timidez. Vacilan antes de decir algo que moleste al otro, por lo que tienden a suavizar los argumentos para mantener la armonía a toda costa. Son incapaces de ganarse el respeto de la contraparte, ni tampoco acceder a la intimidad del otro. Tienen además dificultades para trabajar en equipo por lo que con ellos es difícil encontrar soluciones a los problemas.

 

El tipo B o dialogante agresivo comienza por descalificar al otro y encasillarlo: confundido, inmaduro, etc. Expresan con crudeza y sin tacto sus criterios que pueden incluir elementos coactivos. Para ellos tanto las personas como las cosas admiten evaluaciones rápidas y simples. Excluyen la meditación o preparación previa en gestión de conflictos. Evaden el tú y mantienen el usted con cierta altanería. Hace evidente que él es el que más conoce el problema que se discute. No se trata de que no sean honestos, pues la mayoría puede serlo, pero esgrimen una sinceridad irritante. No se dan cuenta cuando lastiman la sensibilidad del otro. Tampoco les interesa ser constructivos. Al igual que el dialogante pasivo, terminan perdiendo el respeto del otro. Su inclinación a la brusquedad les impide mantenerse dentro de los límites del comportamiento racional.

 

Por último, el llamado dialogante franco garantiza la fluidez de la interacción mediante la franqueza respetuosa. Este tipo de diálogo permite mantenerse en el centro de la conversación sin desviarse de los objetivos. Tiene como premisa la claridad de pensamiento, es decir que la contraparte no tenga duda de lo que quieren, necesitan y sienten. Sobre todo, dejando claro lo que están dispuestos a llevar a la práctica. Dominan la técnica que les permite llegar al punto que han previsto sin herir la dignidad del otro. Practican un diálogo planificado. Cuando concluyen, saben dejar clara su posición con relación al problema, sin irrespetar el proceso. Reconocen que una importante limitación para la calidad del diálogo es experimentar un profundo temor a herir los sentimientos del otro, lo que a veces evita que se diga lo que inevitablemente tiene que decirse. En fin, es necesario aprender a discrepar sin perder el respeto y, si es posible, el afecto del otro.  

 

Final

 

La construcción de un dialogo nacional calificado sería el camino más seguro para alcanzar consensos de calidad y duraderos en la esfera de las áreas de resultados claves para el desarrollo de la nación. Solo mediante la obtención de mecanismos eficaces para la gestión de conflictos podríamos evitar situaciones críticas e impedir que contradicciones no antagónicas se conviertan en su contrario y conduzcan a eventos traumáticos de naturaleza irreversible, como sucedió en el antiguo campo socialista. 


Por ejemplo, una tarea esencial de gobernabilidad como es la creación de un sector privado y cooperativo económicamente exitoso pero que al mismo tiempo tenga una fuerte orientación patriótica y de compromiso con el modelo cubano no sería posible sin diálogos sostenidos y de alto nivel profesional. La sociedad cubana muestra en varios de sus segmentos que la orientación de su desarrollo debe ser reajustada con urgencia: de lo contrario, mantendría un rumbo equivocado de consecuencias potencialmente autodestructivas. 


Dudo que esos cambios decisivos puedan realizarse sin diálogo. A este hay que ponerle ciencia y también corazón.

viernes, 28 de enero de 2022

Patria es humanidad

  

Patria es humanidad

José Martí

La manzana es un manzano

y el manzano es un vitral

el vitral es un ensueño

y el ensueño un ojalá

ojalá siembra futuro

y el futuro es un imán

el imán es una patria

patria es humanidad


el dolor es un ensayo

de la muerte que vendrá

y la muerte es el motivo

de nacer y continuar

y nacer es un atajo

que conduce hasta el azar

los azares son mi patria

patria es humanidad


mi memoria son tus ojos

y tus ojos son mi paz

mi paz es la de los otros

y no se si la querrán

esos otros y nosotros

y los otros muchos más

todos somos una patria

patria es humanidad


una mesa es una casa

y la casa un ventanal

las ventanas tienen nubes

pero sólo en el cristal

el cristal empaña el cielo

cuando el cielo es de verdad

la verdad es una patria

patria es humanidad


yo con mis manos de hueso

vos con tu vientre de pan

yo con mi germen de gloria

vos con tu tierra feraz

vos con tus pechos boreales

yo con mi caricia austral

                          inventamos una patria

                          patria es humanidad


Mario Benedetti 

martes, 25 de enero de 2022

El buen jazz cubano vuelve a conmover a La Habana

Por Mauricio Vicent


Dos años pasaron desde el último festival Internacional de jazz de La Habana, y parece que fue el doble. Ha sido una larga travesía pandémica, sin conciertos ni descargas, un apagón salvaje en todo el mundo pero más en un país como Cuba, donde la música es alimento para vivir y olvidar las penas, y donde tantos y excelentes músicos hay. Ciertamente, la última edición del Jazz Plaza dejó huella, y mucho tuvo que ver la gran cantidad de artistas norteamericanos que asistieron a aquella cita, más de 80, incluidas figuras como Stanley Jordan y saxofonistas de culto como Dave Liebman o Bill Evans, junto a destacadas bandas de jazz de Nueva Orleans. La confluencia de norteamericanos y cubanos funcionó entonces de primera. La Habana entera se convirtió en una gran fiesta musical, llegaron cientos de estadounidenses amantes del jazz a disfrutar del espectáculo (pese a la mala onda que se gastaba Donald Trump) y se levantó un verdadero puente cultural entre ambos países.

Concierto de Rodrigo García
La suspensión presencial del festival en 2021 fue de cajón debido a la pandemia. Pero los organizadores decidieron este año mantener la convocatoria a toda costa, eso sí, guardando las necesarias medidas preventivas (mascarilla obligatoria y teatros a media capacidad), y circunscribiendo las presentaciones a tres escenarios principales (los teatros Nacional, Bertold Bretch y América). Como antesala y a modo de aperitivo, el 16 de enero el pianista congolés Ray Lema ofreció un primer y exquisito concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, dirigida por el director brasileño Joao Mauricio Galindo, en el que voló desde las influencia africanas de su Congo Raphsody hasta un danzón de Caturla, con el sensacional percusionista Yaroldi Abreu en las congas.

El 18 de enero arrancó oficialmente la 37 edición del Jazz Plaza con un espectáculo ya clásico protagonizado por el fundador del festival, Bobby Carcassés, e invitados de lujo. La cosa prometía, pero obviamente uno estaba mosca. Se sabía que con omicrón danzando y con lo llovido políticamente el año pasado la presencia internacional podía ser reducida, pero aún así decenas de buenos músicos de nueve países acudieron a la cita, incluidos el saxofonista norteamericano Donald Harrison y Dominic Miller, guitarrista de Sting durante 30 años, quien ofreció en el Nacional uno de los grandes conciertos del festival, presentación virtuosa, delicadísima, sugerente y para enmarcar, que incluso tuvo como invitado en un uno de los temas al tresero Pancho Amat.

Notables fueron las presentaciones de los visitantes, como el pianista holandés Mike del Ferro, el saxofonista finlandés Pekka Pylkkkanen o el bajista argentino Javier Malosetti, que tocaron la misma noche y en el mismo lugar que lo hizo uno de los grandes trompetistas cubanos, Mayquel González, protagonista de otra actuación deslumbrante; y ahí quería llegar: este año lo importante del festival era la música y los músicos cubanos. Lo demás, siendo bueno o muy bueno, como lo de Miller, era casi anecdótico.

Concierto de Oliver Valdés

La fuerza de la música cubana y el virtuosismo de sus instrumentistas es tal, y el jazz está tan arraigado en la isla, que prácticamente no hace falta nada más. Es cierto que muchos músicos cubanos se han ido del país, pero la fábrica de talento es inagotable. Ahí estuvo para mostrarlo Confluencia de pianos, iniciativa convocada por el joven pianista Rodrigo García, 23 años y todavía estudiante del Instituto Superior de Arte. Acompañado de la Orquesta de Cámara de La Habana y a dos pianos, invitó a los grandes representantes de la pianística cubana de todos los géneros, desde Frank Fernández y José María Vitier, en lo más clásico, a jazzistas consolidados pero de diferentes estilos como Roberto Carcassés, Rolando Luna o Alejandro Falcón, y exponentes de la música cubana popular como Manolito Simonet. Fueron 14 temas, cada uno del artista invitado (y dos de García), que recreó junto a ellos sus mundos partiendo de una filosofía “de borrar las fronteras de géneros en el piano”, y que se editarán ahora en un doble CD –con otro disco de formato similar grabado en 2021 para el festival de jazz que fue suspendido por la pandemia-.

Los conciertos de las bandas cubanas y las descargas que se formaron fueron memorables, imposible mencionarlas todas. El batería Oliver Valdés presentó su primer disco en solitario, Nasobuco (así se llama en Cuba a la mascarilla para protegerse de la covid), un trabajo de envergadura concebido en estos dos años de encierro y en el que hace una increíble versión de El Necio (de Silvio Rodríguez) y un homenaje al desaparecido percusionista Pancho Terry, rey del chéquere, instrumento que el dia de la presentación en el teatro Nacional tocó su hijo Yosvany Terry, gran saxofonista, afincado en Nueva York desde hace años, pero que va y viene.

Concierto de Ernán López-Nussa
El trompetista Carlos Sarduy, también formado en las escuelas cubanas y emigrado hace tiempo, protagonizó varios conciertos con Rolando Luna al piano, el propio Oliver Valdés en la batería, y el gran bajista Gastón Joya, que durante años tocó con Chucho Valdés, junto a otros músicos de aquí y de allá. El grupo se llama Groove Messengers y hay que seguirlo. Ernan López-Nussa hizo de las suyas con un elegantísimo concierto al que invitó a la agrupación Raptus Ensamble, una hora y pico de fino jazz y música de concierto hilvanada por el piano de Ernan. Conciertazos fueron también los de Roberto Carcassés, con un preciosa versión de Toni y Jesusito en homenaje al gran pianista Frank Emilio, con Maraca en la flauta, y el de Alaín Pérez, exbajista de Paco de Lucía que regresó a la isla en 2016, dos años después de la muerte del guitarrista flamenco, y que hoy por hoy es uno de los grandes de la música popular cubana; Alain salió a escena con su banda de 14 músicos y el ritmo de Benny Moré en las venas para empezar, habló de lo duro que han sido estos dos años de encierro, sin encontrarse con el público, y cuando le metió a sus clásicos y a las canciones de su último disco, El cuento de la buena pipa, el teatro Nacional se despelotó al completo, todo el mundo bailando como si no hubiera mañana (ni pandemia): catarsis general.

Otros músicos cubanos de allá volvieron a tocar acá, como Dayramir, que ya vino al último festival y rindió entonces homenaje a la orquesta Los van Van desde el lenguaje del jazz, disco que por fin se presenta ahora. La clausura, ayer domingo, tuvo dos momentos estelares: la presentación del saxofonista Germán Velazco, con el quinteto de saxofones y figuras como Maraca y Cesar López de invitados, acompañado de la Big Band de Joaquin Betancourt (más de 20 músicos en escena, muchos de ellos jovencísimos); y el concierto del cubanoamericano Nachito Herrera, afincado en Minessota, quien llegó a La Habana con un cargamento solidario para el sector de la salud y las escuelas de música. Se juntó con la Orquesta Sinfónica Nacional y eligió un programa abarcador, de Rhapsody in Blue a Summertime, de George Gershwin, o Smile, de Charles Chaplin, hasta recreaciones desde el jazz latino de obras de Bach y Chopin, pasando por tributos al pianista cubano Ernesto Lecuona. Una semana de buen jazz cubano, de donde venga da igual, que conmovió a una de las ciudades más musicales del mundo. Falta que hacía.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2022-01-24/el-buen-jazz-cubano-vuelve-a-conmover-a-la-habana.html?fbclid=IwAR31yTnVMiJtlwj3TRjXJzJ0Mzn0Vs0utG5uqdj78Nm_omDl_16OIYuVDBc


lunes, 24 de enero de 2022

Donbass: el pollo del arroz con pollo*

Por Juan M Ferran Oliva













La prensa recoge con avidez los acontecimientos en la pugna entre Rusia y Estados Unidos y su satelital OTAN. Ucrania es la campeona neoliberal y hacia ella corren grandes volúmenes de ayuda militar. Pero todo gira en torno a una parte de esta última, que paradójicamente escapa al tradicional sentimiento nacionalista ucraniano.

Donbass es una región histórica ubicada al este de la actual Ucrania, justamente en la frontera con Rusia. Rostov, en esta última, constituye su prolongación, lo que evidencia la volatilidad de sus límites[1]. Cubre unos 60,000 Km2. La Donbass ucraniana enmarca las provincias de Donetsk y Lugansk que, en 2014, previo referéndum favorable (84%), iniciaron una guerra separatista y se auto declararon repúblicas. La provincia Donetz cuenta con 4,3 millones de habitantes en solo 26,500 km2. Lugansk es aún menor. La crisis explotó en marzo de 2014 con manifestaciones contrarias al poder central. Fue la respuesta a los disturbios que en Kiev llevaron a la presidencia a un líder unionista, neoliberal, contrario a la regionalización y anti ruso. En el Donbass se produjo un retroceso económico atribuido por los locales a la mala gestión y el abandono por parte del gobierno central. Brotaron todo tipo de protestas y se inició lo que es calificado como un conflicto entre el Donbass y el resto del país.

Las reformas impulsadas por el Banco Mundial eliminaron varios subsidios a las industrias pesadas del Donbass. Fueron privatizadas las empresas estatales y brotó la corrupción. Un grupo controló el poder económico y político. En otras zonas el Donbass era visto como una región mafiosa y atrasada en la que era peligroso hablar ucraniano. 

Todo ocurrió en la época en que Crimea se incorporaba a Rusia.  Tanto esta región como el Donbass –territorios rusos- fueron asignadas administrativamente a Ucrania en tiempos de la URSS. 

La historia del poblamiento de la zona es turbulenta. Estuvo despoblada hasta la mitad del siglo XVII y al siguiente comenzaron a explotarse sus vastas reservas de carbón en medio del auge promovido por la Revolución Industrial europea. Se produjo entonces un poblamiento, principalmente de colonos rusos. La región ha estado sometida a fuertes vaivenes demográficos, intensificados durante la época de Stalin. En 1932 y el siguiente había sufrido la gran hambruna ucraniana, en el contexto de la colectivización campesina, que la despobló.  Actualmente la mitad de sus habitantes es de origen rus, mientras una proporción similar tiene raíz local.  Los primeros constituyen la mayoría del proletariado industrial y los ucranianos se aplican mayormente a las áreas rurales; muchos emigran a la ciudad donde son asimilados por la cultura rusa. Kiev impone el ucraniano como lengua oficial pero el 70% habla ruso, incluidos los pobladores minoritarios, que lo emplean como lengua franca, lo que alimenta el separatismo. Todos se oponen a la política uniformadora del Estado, tanto en lo político como en lo económico y lo social. 

Donbass cobró importancia a fines del siglo XIX con su fuerte industrialización y explotaciones mineras.  Su economía está dominada por la industria pesada, la minería del carbón y la metalurgia. Kiev no quiere perderla, máxime si se incorporara a Rusia a la que considera enemiga.

El problema nacionalista en Ucrania es singular. En el pasado hubo movimientos reivindicadores de la Ucrania étnica. Durante el periodo soviético le fueron adjudicados administrativamente territorios de raigambre rusa. Crimea fue reintegrada. Las dos provincias del  Donbass   reivindican su condición de nación ajena a la unificación impuesta por Kiev. Ahora, el problema nacionalista lo afronta la propia Ucrania.

La incorporación de Crimea a Rusia fue un rudo golpe para Estados Unidos y sus aliados europeos. Por supuesto, no desean que ocurra algo similar en el Donbass  y ofrecen a Kiev una enorme ayuda militar para que enfrente lo que ellos llaman terrorismo separatista. 

Las milicias de autodefensa de las dos provincias del Donbass, de unos 6 millones de pobladores, enfrentan el poderoso ejército  de un Estado que cuenta con 52 millones de habitantes.  

Estados Unidos y sus satélites acusan a Rusia de brindar apoyo material a las milicias del Donbass y se refieren a Ucrania como si la parte fuera el todo. Cierta o no, tal afirmación resultaría lógica, pero hasta ahora la Federación ha preferido la vía diplomática para zanjar la cuestión. También la acusan falsamente de pretender invadir Ucrania. En todo caso sería el Donbass. Según parece se trata de una sucia y habitual fake new.

Un referéndum consultivo en 1994, celebrado en las dos provincias rebeldes, arrojó que un 90% de los votantes optaban por adoptar el ruso como lengua oficial, la federalización de Ucrania y tener vínculos con la Comunidad de Estados Independientes liderada por Rusia. Kiev no aceptó ninguna de estas propuestas y Ucrania continuo siendo un Estado unitario dividido en provincias. No obstante los huelguistas ganaron concesiones económicas que aliviaron, relativamente, la crisis económica de la región. 

Se prolonga la guerra entre las milicias de las auto declaradas Republicas Populares de Donest y Lugansk contra el gobierno central. Referéndums locales refrendan la intención de independencia de dichas regiones y sugieren una posible incorporación a la Federación Rusa, que ha seguido una política de arreglo pacífico.

La pugna entre Rusia y Estados Unidos no termina. Tampoco la guerra separatista en el Dobass. La contienda continúa en pleno desarrollo.

Ojala triunfe la voluntad popular.


[1] El diccionario describe al Donbass como una cuenca hullera e industrial de Rusia y Ucrania,

 

*SINE DIE #2, Tercera Serie, 24 de enero 2022