martes, 5 de agosto de 2014

Un día nuestros fantasmas

Un día nuestros fantasmas,
los fantasmas de todo el universo,
van a ajustarle cuentas a la historia.

El fantasma del más desconocido de los asesinados,
de aquel que tuvo madre y hermanitas,
que iba en su bicicleta o en su burro
en busca de victorias y herramientas,
de pan y clavos para un nuevo uso.

Su rostro, su nombre y apellidos
yacen en el olvido.

El fantasma de un hombre con su perro
rodando sierra abajo,
después de cortar palo y rajar tierra,
después de un hijo muerto sin zapatos,
después de mil satélites y fiestas,
después de mil manifiestos sagrados.

Su rostro, su nombre y apellidos
yacen en el olvido

El fantasma de una mujer inútil,
corazón de cazuela,
juguete del altar y los disgustos,
anchándole el dolor y las caderas
para recolectar un negro fruto,
comida de chiquero y pajarera.

Su rostro, su nombre y apellidos
yacen en el olvido.

Los fantasmas de los más desconfiados
de la vejez del tigre,
los que fueron deshechos a traiciones,
los que muriendo se inmortalizaron,
serán la palidez de sus traidores:
ya rugirá la voz del traicionado.

Sus rostros, sus nombres y apellidos
yacen en el olvido.

Un día nuestros fantasmas
--no hace falta que sean camaradas,
basta con compañeros en la muerte--,
                                           van a ajustarle cuentas a la historia.
                         
                                           (principios de los 70)

sábado, 2 de agosto de 2014

El hombre extraño

Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso.
Besaba a las personas,
al perro, al mobiliario,
y mordía dulcemente
la ventana de un cuarto.

Cuando salía a la calle,
le iba besando al barrio
las esquinas, aceras,
portales y mercados.
Y en las noches de cine
(también las de teatro)
besaba su butaca
y las de sus costados.

Por éstas y otras muchas
los cuerdos lo llevaron
donde nadie lo viera,
donde no recordarlo.
Y cuentan que en su celda
besaba sus zapatos,
su catre, sus barrotes,
sus paredes de barro.

Un día, sin aviso,
murió aquel hombre extraño
y muy naturalmente
en tierra lo sembraron.
En ese mismo instante,
desde el cielo, los pájaros
descubrieron que al mundo
le habían nacido labios.

Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso.

1988

martes, 29 de julio de 2014

Malapalabra

Malapalabra es bienvenido
para el que espera y nunca ha nacido
Malapalabra será paciencia
si cada día sangra de urgencia

Malapalabra se troca sueño
para el ufano junto a su dueño
Malapalabra decir fortuna
para el que ayuna

Malapalabra es comprendido
para el distinto para el prohibido
Malapalabra es transparente
para el que miente

Malapalabra resulta encueros
para quien teme ser verdadero
Y es venturoso
malapalabra del envidioso

Malapalabra sería mañana
si en vez de abrir cerrara ventanas
Malapalabra es absoluto
aún si discuto

1992

viernes, 25 de julio de 2014

El vagabundo

Conozco un vagabundo del espacio.
Recorre el universo en su asteroide,
sin órbita ni puerto ni partida.
Tapa la soledad con todo el frío
de su vida.

Un día llegó un pájaro a su isla,
dentro de un pomo que cabía en su mano.
Daba tristeza verlo allí encogido,
cantándole al silencio sin respuesta,
sin sentido.

El vagabundo nunca oyó a su pájaro
y lo veía cantar tras los cristales.
Hasta que un día pudo más su sueño
y lo libró de la escafandra blanca
de animales.

El pájaro flotó hasta congelarse,
como las lágrimas del vagabundo.
Entonces metió al pájaro en la jaula
y lo soltó a la suerte con que vino,
sin comprender jamás lo sucedido.

1970

lunes, 21 de julio de 2014

Terezín y Sinuhé

TEREZíN (1968)

Una pesadilla blanca
de chimeneas quemando sangre,
para hijos de Judea
con rara estrella
y rostro de hambre.

En invierno y verano es igual:
tras alambres no hay estación.
Terezín de los niños jugar
con la muerte común,
mientras pintaban un cielo azul,
mientras soñaban con corretear,
mientras creían aún en el mar
y los llevaban a caminar
para no regresar.

Terezín,
Terezín,
Terezín,
pelota rota.

Sed de tardes ya increíbles
saltaron locas las altas tapias,
y el amor, irreductible,
quedó colgado
en alambradas
de Terezín.

Terezín,
Terezín,
Terezín,
pelota rota.


SINUHÉ (2003)

Tomando en cuenta la santa inocencia,
voy a cantarle a la vieja Bagdad,
donde mis sueños bebieron esencias
y, donde en noches de luminiscencia,
de niño zarpaba siguiendo a Simbad.

Algo debiera hechizar portaviones,
alguien debiera apretar un botón
que reciclara metralla en razones
y poderío en conmiseración.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted?

Bajo las ruinas vagan inquilinos
de las leyendas que fueron maná.
Pasa la sombra infeliz de Aladino,
sin una lámpara para el camino
y sin el secreto de Alí-Babá.

Algo debiera embrujar los misiles,
alguien debiera hacer estallar
el hongo de los derechos civiles
de los fantasmas que pueblan Bagdad.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted?

Ahora es escoria el papel sorprendente
de Sherezada en su lecho nupcial.
La orden de fuego la dio un disidente
de la cultura, la carne, la mente,
el sueño y la vida que no sea virtual.

Mil y una noches para la malicia,
mil y una noches de intimidación,
mil y una noches de fuego y codicia,
mil y una noches sin dios ni perdón.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted? 

jueves, 17 de julio de 2014

El necio

Para no hacer de mi icono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
me vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo partiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.

1991

domingo, 13 de julio de 2014

El ministro, el poeta

A Roque Dalton

"Te llamaré la próxima semana", dice y se marcha.
Pero que llame o que no llame es lo de menos.
Más importante es la relación,
el oscuro color de la relación
entre su oficio y el mío.

Sus datos personales, en este caso,
aportarían muy poco. Sólo puedo decir
que es un ministro. Despierta
(cuando duerme, que no es siempre)
sobresaltado, rara vez tiene tiempo
de disfrutar del aire de la noche.
Una sonrisa, un gesto, una mirada,
tienen en su programa un peso exacto
y un saludo, una llamada telefónica,
son las claves precisas para hacer buena la urgente,
la inmediata tarea que acercará eso que,
acaso sin demasiada certidumbre
pero desesperadamente,
los poetas suelen llamar el porvenir.

LA VERDAD ES MUCHAS VECES LA VERDAD. PERO NO SIEMPRE
A VECES NO SE DEBE HACER LO QUE SE DEBE HACER
NO SIEMPRE PUEDE DARSE l A RAZÓN A QUIEN LA TIENE
UNA ACCIÓN JUSTA, EN MALA HORA, PUEDE SER CASI UN CRIMEN

Demasiado complicado para mi, que me distraigo,
que me olvido, que no hago las llamadas necesarias,
que prefiero el ruido de la lluvia
a casi todas las reuniones de este mundo;
para mí, el imprudente,
diciendo lo que no debí decir;
para mí, el desconfiado,
callando lo que no debí callar.

         Un test arrojaría el resultado siguiente:

         EL MINISTRO                                    EL POETA
                   (preocupaciones fundamentales)         
        
         1. el día de hoy                                    1. la historia
         2. el día de hoy                                    2.  la historia
         3. la historia                                         3. el día de hoy
         4. el día de hoy                                    4. la historia
         5. el día de hoy                                    5. la historia
         6. la historia                                         6. el día de hoy

pero así, encontrados
o como caminos encontrados,
inadmisibles, irreconciliables.

Demasiados versos, demasiadas consignas
hay sobre la tierra. Siglos de polvo se han acumulado
para alejamos más
y suenan los poemas, los teléfonos,
pero nadie responde.
Cualquiera está dispuesto a levantar la horca del poeta:
          
          "La expresión intelectual reduce y enmarca el campo
          de la actividad cultural a un estrecho compartimento,
          la separa del trabajo manual, la desvincula de la práctica, la aleja
          de la Revolución".

Pero el poeta es el poeta y nace y muere cada día
entre sus rabiosas, entre sus puras palabras,
tenga en las manos una azada o un montón de papeles.
El poeta remoza el alma de los hombres y puede repetir:
Yo también soy una fábrica como dijera hace casi cincuenta años Maiacovski.

Por supuesto que es mucho más riesgoso alzar la horca del ministro.
Pero muchos construyen su refugio
y me dicen que sí, que pronto, que me aleje,
que más vale precaver que tener que lamentar,
que proteja mi casa, mis papeles,
del viento, el fuego, las bombas, los ministros.

Los menos, sueñan y recuerdan. Alguien, no hace mucho,
evocaba una mítica partida de ajedrez entre Lenin y Tzará,
la vez que no pudieron encontrarse Karl Marx 
y Jean Arthur Rimbaud y los juntaba él, feliz, 
ansioso de reunir de una vez y para siempre 
El capital y las Iluminaciones.

Y creo, al fin, que en esa suerte de delirio
(porque no hay que hacer demasiado caso de la partida
y del encuentro: son, hasta hoy, puro delirio)
vive la verdadera razón.
Creo que más allá (o más acá, no estoy seguro)
de las horas y los refugios,
del fuego y del terror al fuego,
el ministro, el poeta, construimos lo mismo.
Mataremos (si hay que matar) hombro con hombro;
moriremos (si hay que morir) la misma muerte.

Puede ser que uno de estos días
echemos a andar los dos, dando gritos,
repartiendo poemas que van a ser hechos por todos,
órdenes que no hará falta cumplir
y acumulando fuego, mucho fuego, todo el fuego del mundo
para quemar todas las torres de marfil,
todos los ministerios.

Guillermo Rodríguez Rivera 
1968