miércoles, 7 de septiembre de 2011

respuestas 1 y 2 de pablo milanés


1

martes, septiembre 6, 2011, 9:29 pm

Juan Pin, esto es lo que pienso de todo lo que he venido leyendo. Si te parece lo publicas.
Un abrazo. Pablo

Juan Pin, hermano, esta es una más de las diatribas incontroladas de Silvio frente a mí, llena de mentiras y tergiversaciones, como cuando me venía pidiendo perdón por todas ellas, desde hace más de veinte años, y yo no lo perdono. Es posible que una vez más llore, se arrepienta y pida el perdón que jamás le voy a conceder; más aún cuando ha tenido el impudor de hacer público su viejo rencor (no sé de qué categoría, que lo analicen los psicólogos) y que ha llegado a comprometer mi dignidad y mi militancia revolucionaria. No deseo involucrarme en un debate reducido sólo a los usuarios de estas nuevas tecnologías, que al final son la mínima expresión de la información en Cuba.
Un abrazo, tu hermano,
Pablo

2

Juan Pin, si te he escrito estos dos correos es porque sé que tienes el
conocimiento y la disposición suficiente para entender lo que quiero manifestar,
así como dar a conocer, si es que lo deseas, estos dos documentos que resumen lo
que siento y pienso, sin entrar en más polémicas.

Juan Pin, si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con
23 años a los campos de concentración y a 48000 compañeros más de desgracia,
perdoné, te repito, porque no quiero que esta revolución sea como las otras que
han devorado a sus hijos. Así mismo, no perdonaré la doble traición que acaba de
efectuar públicamente Silvio Rodríguez a quien una vez fue su hermano.
Hace años que lucho porque nuestra revolución brote con nuevos frutos y nuevos
conceptos que no nos anquilosen en el mismo fracaso que otras revoluciones
anteriores. Por eso, no me he callado, he hablado con valentía, ante la cobardía
de los demás, solamente para tener el país que he soñado, que me hicieron soñar
y que se está perdiendo gracias a la falsedad y al extremismo de los que se
llaman “verdaderos revolucionarios”. Estoy absolutamente seguro de que el tiempo
me dará la razón y en mi país, en mi casa, en mi barrio , esperaré como mismo he
sido, a que este sueño se cumpla.
Tu hermano,
Pablo


martes, 6 de septiembre de 2011

otra respuesta, en este caso interna


6 de noviembre de 1970

Dirección de Música del
Consejo Nacional de Cultura
Presente

Compañeros:

Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes para dar a conocer nuestra opinión respecto a Varadero 70, y nuestra posición frente al mismo.

Creemos que a este Festival lo fundamenta un espíritu comercial, más o menos al estilo de cualquier Festival capitalista, espíritu que se aleja de la búsqueda de una expresión auténticamente nacional y cae en lo mimético, o sea, que es regido por conceptos superficiales en cuanto a la canción popular.

Creemos que nuestra condición de país revolucionario y a su vez vanguardia política del continente, nos obliga, por su línea de acercamiento a la problemática del Tercer Mundo, a no ignorar que en América Latina se desarrolla un fuerte movimiento de  canción de contenido y formas nuevos (como el caso de Brasil en especial) en el que la búsqueda de una nueva expresión se acerca a nuestras propias búsquedas como país y cultura americana en vías de desarrollo.

Sin ningún sentimiento sectario ni regionalista nos preocupa que, por ejemplo, haya autores latinoamericanos en el exilio (algunos so pena de ser asesinados por sus regímenes de regresar a sus países) y otros enfrentados en su propio territorio a la represión; autores que no han sido invitados a este Festival.

Nos preocupa también la invitación a cantantes y autores del Viejo Mundo que, independientemente de sus buenas intenciones, no tienen nada que aportarnos como no sea la mimetización de sus estilos, que en cierto modo no se acercan a nuestra realidad.

La selección popular, arma de doble filo, puesto que el público también elige lo que se le impone sistemáticamente, nos hace partícipes del Festival a pesar de encontrarnos marginados por los programas del Consejo Nacional de Cultura y el Instituto Cubano de Radiodifusión. Esta selección, indudablemente un gran honor para nosotros, nos obliga moralmente a intervenir en el Festival,  pero no evita que expresemos nuestras opiniones sobre el mismo para ser consecuentes con nuestras ideas.

Revolucionariamente,

                     
Pablo Milanés                                                                 Silvio Rodríguez.

domingo, 4 de septiembre de 2011


RESPUESTA A UNA PROVOCACION DEL SEÑOR CARLOS ALBERTO MONTANER

Aquí estamos de nuevo, como tantas veces desde aquel año en que por primera vez el generoso  pueblo de casi todo el Estado español dio bienvenida a nuestras canciones.  Siempre hemos vuelto con legítimo orgullo, como cuando se visita la casa de un abuelo con honra.  Nunca vinimos a quejarnos de lo que, del hogar, nos pudiera inquietar; porque aunque el mundo es la gran casa, tenemos un rescoldo caribeño que hemos sabido mantener tibio con el compromiso del amor.

Pero sabemos que hay quienes no piensan ni sienten como nosotros.  Incluso existen quienes se proclaman artistas y mienten, se engañen o no a sí mismos, porque han sembrado tanto odio que supone imposible una cosecha de gracia.

Por ser parte de un proceso revolucionario como el cubano, como el nuestro, no basta con escribir frases lapidarias desde una inmaculada urna de cristal; hay que desgarrarse con toda la realidad que entraña el quehacer cotidiano de mujeres y hombres que aman y sufren, que lo hacen mal, regular o bien, que se equivocan y que son víctimas de equivocaciones, pero que no eluden el reto que implica hacer cada día mejor y siempre más humana una obra revolucionaria que indiscutiblemente es un ejemplo para América Latina.

Nadie confunda la humildad con el temor.  Hemos tomado las armas, incluso las terribles, para defender, sin reparar en riesgos, lo que consideramos justo; el pueblo que edifica nuestra Revolución, la Revolución que edifica nuestro pueblo.  Y nadie  nos paga para defender lo que creemos.  Sólo nuestra propia conciencia nos somete cada día a un riguroso pero necesario examen y cuando no estamos de acuerdo con algo, así como cuando estamos de acuerdo, lo cantamos y lo  asumimos en Cuba y donde sea necesario.  La única prisión que padecemos es la de no poder librarnos de la espantosa verdad de las guerras, la miseria, la  ignorancia y toda la injusticia que mantienen el egoísmo y la explotación en el mundo.

Aquí estamos de nuevo y como siempre regresaremos a Cuba.  Estamos orgullosos de vivir, de trabajar, de crear allí, de discutir y pelear a los cuatro vientos para que todo se haga mejor, para nosotros mismos hacerlo mejor; nunca creyendo que tenemos la verdad absoluta en nuestras manos, porque la sencilla verdad, la nuestra, hace tiempo que la comparte la gran mayoría de nuestro pueblo; y juntos, la recrearemos, como ahora, en trabajo, en amor, en canciones, en dignidad.

Pablo Milanés                                                        Silvio Rodríguez
Madrid, 28 de mayo de 1986.

jueves, 1 de septiembre de 2011

decir que no

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes cerrarla.

           Mario Benedetti

martes, 30 de agosto de 2011

Otra vuelta de tuerca al pensamiento burocrático



GRAZIELLA POGOLOTTI

El general de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ha criticado acerbamente en más de una ocasión lo que denomina "secretismo". A pesar de ello, el fenómeno parece recrudecerse en todas las instancias, desde la oficina de trámites destinadas al ciudadano común, hasta aquellas de mayor jerarquía, requeridas para dar respuesta a cuanto determina la vida de un centro laboral. Así deja de fluir con la rapidez debida la cadena de eslabones interdependientes indispensable para el funcionamiento de una sociedad compleja como lo son cuantas sucedieron a la estructura primaria de la tribu. Cuando el pequeño funcionario sale de vacaciones, asiste a una entre tantas reuniones o atiende asuntos personales, deja bien guardados bajo llave los documentos rectores de su trabajo. Mientras tanto las exigencias de la realidad seguirán andando sin hallar solución. Porque el monopolio del saber es la primera trinchera defensiva de su sistema de fortificaciones que incluye la rutina del hacer y del pensar.

A otra escala, comienza a edificarse el timbirichismo, un inconsciente actuar posmoderno atomizador que desconoce la finalidad última del "meta-relato" de la construcción del presente y la salvaguarda del porvenir. Cada cual preserva su pequeño espacio. La falta de integralidad en la perspectiva interfiere con el impulso a la necesaria cooperación entre los distintos sectores, tanto como el óptimo empleo del capital humano más calificado. La formalización de los procederes impide jerarquizar lo fenoménico respecto a lo esencial. Conduce a aferrarse a conceptos superados por la vida, descartar lo desechable para preservar, ante todo, los propósitos que constituyen la razón de ser del proceso revolucionario.

Pocos recuerdan una entrevista concedida por Fidel, allá por los ochenta del pasado siglo, a dos visitantes norteamericanos. Fue publicada en aquel entonces por la Editora Política. Aludiendo a Heráclito, afirmaba que, en efecto, no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, no solo porque las aguas son otras, sino también porque el hombre ha cambiado. El sentido profundo de esta lección revela una asunción orgánica de la dialéctica más eficaz que la simple memorización de sus leyes. La idea, con las implicaciones que entraña, es un arma poderosa contra la rutinización del pensamiento burocrático y un estímulo a la incesante creatividad que impone el decursar de la vida.

La conducta del pequeño burócrata entorpece el adecuado funcionamiento de la economía, la aplicación de los Lineamientos aprobados por el Congreso del Partido y constituye una fuente de malestar político en el pueblo, sometido muchas veces a gestiones aberrantes, además de provocar una pérdida de credibilidad en las instituciones.

A otra escala, los daños son aun más irreparables y pueden lacerar la continuidad del proyecto socialista, la pérdida de la soberanía y la caída vertical del nivel de vida de las grandes mayorías, así como la entronización de la violencia por la intromisión de mafias de toda índole. Cuba es un lugar concreto del planeta, con su condición insular y su vecindad geográfica a los Estados Unidos, el mayor mercado de estupefacientes. Durante la ley seca en ese país, en Cuba operó el mayor contrabando de alcoholes de todo tipo. Pero los tiempos eran diferentes. Respecto a la contemporaneidad, los engranajes movidos por Al Capone corresponden a una etapa todavía muy primitiva.

En la coyuntura actual, urge cambiar la mentalidad. Parece lento, pero el modo de redactar los informes se ha convertido en hilo conductor de la manera de estructurar las ideas con olvido del "por qué" y "para qué" de las cosas, de la definición concreta de los propósitos a mediano y largo plazos, la problematización permanente de la realidad, de las prioridades y secuencia de las soluciones y de la valoración específica de la cualidad de los recursos humanos y materiales disponibles. La retórica establecida oscurece la formulación de las preguntas adecuadas. El lenguaje en este, como en otros casos, condiciona el modo de pensar. Se ha convertido en hábito indiscriminado el empleo del impersonal como fórmula verbal aplicable a cualquier circunstancia. "Se" trabaja para... , "hay" que emprender... Las responsabilidades precisas y las vías de ejecución permanecen envueltas en una nebulosa insondable. Las estadísticas llueven abrumadoramente, sin tener en cuenta la necesidad e seleccionar los datos significativos para despejar magnitudes, caracterizar la situación y someterlo todo al análisis correspondiente. Las cifras requieren un correlato cualitativo. El estudio de la realidad tiene que mostrarse en toda su crudeza, pues solo ella indicará el camino a seguir. Poco aclara una fraseología convertida en muletilla: "algo se ha avanzado, pero aún estamos insatisfechos".

Para desarticular la estructura básica del pensamiento burocrático, cada cual tiene que convertir en carne y sangre de su conciencia la verdadera modestia en el dominio del conocimiento. Solo así, nuestros poros permanecerán abiertos al aprendizaje derivado de la confrontación de la cotidianeidad. Lo que siempre se hizo de alguna manera, puede no ser lo requerido hoy. Los errores no se superan con autocríticas formales, ni tirando piedras a quienes ayer se equivocaron. El análisis crítico resulta útil cuando, visto en sus componentes multifactoriales, nos entrega la lección necesaria. En ese sentido, la "cultura del diálogo" —también convertida en muletilla a lo largo de los últimos veinte años— implica un intercambio de saberes procedentes de la empírea, del dominio de técnicas diversas y de entrenamiento para conceptualizar los fenómenos, dirigida a desentrañar problemas y a buscar soluciones.

En tanto personaje, el burócrata ostenta una amplia visibilidad. Aunque parezca inmortal, está sujeto a la crítica y, aun más, al humorismo demoledor. Lo encontramos con frecuencia en las cartas que los lectores dirigen a nuestros diarios. El pensamiento burocrático se manifiesta de manera sutil y puede invadir terrenos muy diversos. Algunos piensan que la reducción radical de los poderes del Estado puede contribuir a erradicar el mal.

Por muchas razones, muchos organismos padecen de hipertrofia de personal y de funciones, derivados de la necesidad de contrarrestar el desempleo y de la excesiva centralización. El fortalecimiento de las estructuras municipales y de los órganos del poder popular no implica un desmantelamiento del Estado, sino una redistribución de recursos y responsabilidades, a fin de adecuar las directrices generales a las particularidades del desarrollo local. Sin embargo, estas instancias de gobierno integran el Estado. Ninguna medida de carácter organizativo logrará sus propósitos si persiste el predominio de un pensamiento burocrático, planta parasitaria que esteriliza la creatividad, la auténtica participación colectiva y el trabajo de formación de las nuevas generaciones.


La lucha contra el pensamiento burocrático no es obra de un día. Hay que ir demoliendo su poderoso sistema de fortificaciones. José Martí no fue un iluso. Pudo ofrecer a Máximo Gómez tan solo la probable ingratitud de los hombres. Y, sin embargo, creía en el mejoramiento humano, en el diálogo necesario para salir adelante.

Recordemos la diferencia entre las contradicciones fecundantes y las antagónicas. Preservemos el respeto, la franqueza y la confianza mutua. Por ahí anda la clave de los cambios de mentalidad que estamos reclamando.

Tomado de Granma: http://www.granma.cubaweb.cu/2011/07/21/nacional/artic01.html

viernes, 26 de agosto de 2011

escaramujo


(en estos días dedicada al pueblo de Chile)

¿Por qué la tierra es mi casa?
¿Por qué la noche es oscura?
¿Por qué la luna es blancura
que engorda como adelgaza?
¿Por qué una estrella se enlaza
con otra, como un dibujo?
Y ¿por qué el escaramujo
es de la rosa y del mar?
Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.

El agua hirviente en puchero
suelta un ánima que sube
a disolverse en la nube
que luego será aguacero.
Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.
Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.
  
Soy aria, endecha, tonada,
soy Mahoma, soy Lao-Tsé,
soy Jesucristo y Yahvéh,
soy la serpiente emplumada,
soy la pupila asombrada
que descubre como apunta,
soy todo lo que se junta
para vivir y soñar:
soy el destino del mar:
soy un niño que pregunta.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.