martes, 10 de mayo de 2016

Sobre la sociedad civil (1)

                                   por Guillermo Rodríguez Rivera

“Sociedad Civil” es un término que no estamos acostumbrados a manejar y, con cuyo uso, no nos sentimos enteramente cómodos.

De la Revolución Cubana surgieron una pluralidad de instituciones y siendo –como éramos, o ¿todavía somos?– un país permanentemente amenazado por agresiones de todo tipo, no podíamos poner demasiado énfasis en la civilidad: aprendimos todos a ser soldados y pasamos por alto las burlas del enemigo. Cuando aparecieron las milicias, sus adversarios inventaron, allá por 1960, unos versitos para desacreditar la marcha de los milicianos, que decían:
                  
                   Uno, dos, tres, cuatro:
                   comiendo mierda y rompiendo zapatos.

Pero esos “comemierdas” cumplieron algunas funciones esenciales que la “lúcida” CIA no fue capaz de calcular.

La Agencia empleó contra Cuba la estrategia exacta que había usado para derrocar al democrático gobierno de Jacobo Árbenz, que también había hecho una reforma agraria y había afectado los intereses norteamericanos, pero en Guatemala existía el ejército tradicional que le pidió la renuncia al presidente. En Cuba, ese ejército había desaparecido: lo reemplazó el Ejército Rebelde pero, aún así, Fidel le entregó las armas al mismo pueblo para que defendiera sus conquistas.

Los “técnicos” en contrarrevoluciones de la CIA calcularon que sus discípulos no tendrían obstáculos para vencer. Carlos Rivero Collado, quien fuera uno de esos expedicionarios, cuenta que uno de esos maestros le dijo a uno de los jefes de la Brigada 2506:

             Lo que usted tendrá que hacer es sacar la mano, hacer
             la señal y seguir en su jeep hacia La Habana.

Pero los “comemierdas” le dieron una paliza militar a los expedicionarios de Playa Girón: los derrotaron y los apresaron en 66 horas. Como nos convertimos en soldados, no repudiamos para nada la jerga militar: brigadas, contingentes, campañas, puestos de mando, batallas, proliferaron en nuestra vida cotidiana, aunque casi siempre fuera civil.

Aprendimos y practicamos  el principio de todos los ejércitos: “la orden del jefe encarna la voluntad de la patria”, y esa unidad fue un innegable requisito para la salvación de la Revolución Cubana.

La respuesta de nuestros dignos representantes en la Cumbre de la Sociedad Civil en Panamá, creo que tuvo que ver con el que ha sido el estilo clásico de la Revolución. No se trataba de opositores cualesquieras a la Revolución, sino de un agente de la CIA que llevó a Bolivia la orden de asesinato de un prisionero que es, a la vez, un hombre excepcional, venerado para los cubanos revolucionarios, cuyos hijos afirman que quieren ser como él; y de un disidente que no tiene empacho en fotografiarse junto al terrorista –condenado en Venezuela bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, de cuyas cárceles es prófugo– que ordenó el asesinato del equipo juvenil cubano de esgrima, colocando una bomba en un avión civil en vuelo, y de otras personas –hasta 73– que no tenían otra culpa que pensar de manera diferente a la suya.

Hay quien dice que esa representación derechista de la sociedad civil –que son más bien miembros de la AADJ ( Asociación de Asesinos Derrotados y Jubilados)– la organizó la ya envejecida captora de Elián González, Ileana Ros Lethinen, para sabotear el encuentro de Raúl y Obama.

Independientemente de sus resultados, creo que nuestra delegación a la reunión de la “sociedad civil”, implementó una suerte de “respuesta rápida” que es a la que hemos estado habituados y, por ello, la que mejor conocemos.

Cuando se ha recopilado el montón de opiniones vertidas sobre el asunto, incluyendo las de Ravsberg y todas las contrarrespuestas, me parece que falta una esencial: la opinión de ese intachable revolucionario y lúcido hombre de pensamiento, que es Aurelio Alonso.
Aurelio señala:

               Comparto la opinión de que, una vez allí,                               
               los representantes cubanos que viajaban
               para asistir a ese foro específico no tenían
               otra opción que pronunciarse del modo en que
               se pronunciaron, y para mí está fuera de duda
               que, en cualquier caso, la oportunidad de defender
               la revolución es la opción honorable. Pero trato
               ahora  de saber hasta qué punto lo que se hizo,
               además de un honor, fue también un acierto.

Aurelio descarta la posibilidad de que los personajes contrarrevolucionarios que asistieron hayan llegado allí con el ánimo de dialogar:
            
             Hasta los diseñadores de la dramaturgia del
             imperio se percatan de que para extremar la
             marca de lo intolerable no basta con sentar
             en el lugar al asesino del Che sino que llega a
             exhibirse su foto con el cadáver; y para destacar
             al «opositor», lo retratan con el terrorista. ¿Alguien
             puede tener la ingenuidad de creer que se buscan
             reconciliaciones?

Entre los numerosos participantes en la polémica, hay quien piensa que la única opinión digna de ser escuchada es la de la sociedad civil cubana identificada con la Revolución. Aurelio advierte que en los momentos que se avecinan no podríamos pretender el acuerdo absoluto con nuestras opiniones. Señala que una de nuestras tareas teóricas y políticas es la
        
           de encontrar el umbral de tolerancia plausible
          para el disenso. Puede definirse, con Rosa Luxemburgo,
          como la pertinencia del espacio de quien disiente.

Nuestro presidente ha instado a que aceptemos la opinión del que piensa diferente de nosotros pero, sobre todo, ha alertado contra lo que ha llamado “la falsa unanimidad”. Esa aceptación de los criterios sin pensarlos, sin debatirlos, a mí me parece tremendamente peligrosa, porque suele convertirse en norma de la conducta.

Yo estuve unas cuantas veces en la Unión Soviética: estuve bajo el gobierno de Brezhnev, bajo el de Andrópov y finalmente bajo el de Gorbáchov. Era un gran país y era un pueblo de gente buena y valiente.

Medité mucho no por qué cayó el socialismo, sino por qué –en un país donde no había propiedad privada desde décadas atrás– aparecieron de pronto millonarios que marcaban los destinos del estado y, sobre todo, por qué nadie –ni un militante del partido, ni un komsomol, ni un stajanovista, ni un poeta, ni un recordaste olímpico, ni un gran maestro de ajedrez, ni un secretario ideológico del PCUS, nadie se opuso al desastre que sobrevino con Boris Yeltsin. ¿Saben por qué? Porque era un pueblo enseñado a obedecer, a aceptar sin pensar lo que disponían los niveles superiores. Cuando el nivel superior dijo: “Se acabó el socialismo”, eso era ley, eso no se pensaba. Los dirigentes se repartieron la riqueza creada por más de 70 años de trabajo del pueblo soviético.
  
Yo creo que tenemos un pueblo muy inteligente y, sobre todo, curtido en materia política.

Desde hace tiempo he reclamado para nuestras elecciones generales, donde seleccionamos a los integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, un número mayor de candidatos de los que debemos elegir, pues en la actualidad es la comisión de candidatura la que elige los diputados cuando los postula: los electores no hacemos otra cosa que ratificarlos. Y no me basta leer una biografía intachable, porque todos los candidatos la tienen, pero no es suficiente: quiero saber también qué se propone hacer el diputado cuando resulte electo.

Ya comprendimos que un atleta de alto rendimiento, en cualquier disciplina, tiene que dedicarse a ella como un trabajo. Tenemos que comprender que los diputados a nuestra Asamblea deben asumir profesionalmente ese trabajo y tener una sola reelección. Deberán ser muchos menos, para que el país pueda asumir el desembolso en sus salarios.

Creo que ello nos dará un aparato de gobierno más eficiente, imprescindible para el encauzamiento de nuestra sociedad civil.






[1]  Estas ideas debieron discutirse en un más estrecho grupo de compañeros. Como no pudo ser, las entrego ahora al mucho más amplio espacio de los lectores de Segunda Cita.

jueves, 5 de mayo de 2016

Chanel no tiene problemas políticos

Por Sergio Alejandro Gómez

El desfile de modas de Chanel y la filmación de la octava parte de Rápido y Furioso en La Habana, entre otros acontecimientos de la Cuba posterior al deshielo con Estados Unidos, no constituyen problemas políticos en sí mismos; son, eso sí, preocupantes síntomas de una crisis en la comunicación política.

La filmación de un blockbuster de Hollywood, con helicóptero incluido, o cerrar el Paseo del Prado para exhibir la colección crucero de la conocida casa francesa, difícilmente logren tumbar una Revolución, mucho menos la cubana.

Pero la forma en que se interpretan esos acontecimientos, dentro del proceso de cambios que definirá el destino de 11 millones de personas, sí puede trastocar el consenso social que ha sostenido el país por más de medio siglo, que está en franco proceso de renegociación.

Toca primero saltarse los prejuicios. No por caros, los vestidos de Chanel son más capitalista que los trapos made in China del Tercer Mundo. Incluso la “ropa de masas” asume los colores y formas que decide la alta costura de Nueva York o Paris. Ser pobre no es antídoto para una globalización de la identidad que se cuela por los poros. Para eso están las copias baratas.

Karl Lagerfeld, nadie lo duda, es un artista. Sus diseños pueden costar varias decenas de miles de dólares, por el mismo mecanismo que una pintura expresionista vale millones. El dinero ama al arte y también mata el arte.

Ahora, ni siquiera las personas de clase media en los países desarrollados aspiran a tanto. Los desfiles son siempre cotos cerrados para el 1 %. Pero si en Cuba es difícil encontrar a alguien vestido de Chanel, lo es aún más definir ese 1 %.

Por eso los ojos no estaban solo en las modelos y los vestidos, sino en los carros descapotables que trajeron al público desde el Hotel Nacional y en los bancos del Prado, donde se sentaron los invitados especiales.

Todos querían saber cuál era la profesión, la billetera o el apellido correcto para clasificar en el evento del año de la farándula nacional. Y es bueno eso de conocer las élites, la gente tiene derecho, ya sea para amarlos o para lincharlos.

Poco después, un espacio público de La Habana Vieja, la Plaza de la Catedral, fue privatizado por algunas horas para la fiesta con los invitados de Chanel. La Policía Nacional y otros órganos de seguridad se hicieron cargo de blindar el área contra los curiosos.

Algunos sintieron que el espectáculo, el primero de su tipo en América Latina, era un golpe bajo contra la austeridad revolucionaria, que en más de una ocasión se ha intentado vender como virtud en lugar de necesidad.

Había mucha gente en el Prado tratando de ver el desfile, pero había aún más en las tiendas tratando de encontrar productos básicos recién rebajados como pollo y aceite de cocina.

Todos saben lo que ganan Chanel y Hollywood al escoger La Habana — la ciudad detenida en el tiempo, con su destruida belleza; la capital prohibida donde se mezclan el art deco y la Guerra Fría. La pregunta es ¿qué ganamos nosotros?

La ausencia de una respuesta pública y un debate al respecto es la raíz del problema. Cualquiera puede intentarlo por cuenta propia.

Por ejemplo, aunque se desconocen los pormenores del guion, una franquicia taquillera como la de Rápido y Furioso puede ayudar a cambiar la imagen Cuba de más de un estadounidense y con ello acelerar la caída del bloqueo a 200 millas por hora. Claro, también se puede estrellar contra un poste.

El regreso de las celebridades a La Habana, por otra parte, atrae un turismo de más recursos que necesita la economía nacional para acabar de dar un salto que se sienta en la mesa y el bolsillo de cada cubano.

En ambos casos, la parafernalia montada debe salir cara y parte de ese dinero se quedará en el país. Nadie ha dicho cuánto pagó Chanel por utilizar los espacios públicos o cuánto tuvo que erogar Rápido y Furioso por dejar el transporte de parte de la ciudad paralizado.
Saber en qué se utilizará el dinero recaudado puede ser un alivio para quien siente que la ciudad ha hecho un sacrificio. Quizás un parque, un edificio multifamiliar o pavimentar una calle.

Así todos sabrían en qué se benefician y podrían sacar su propia cuenta, lo cual no garantiza que estén dispuestos a aceptarlo por igual.

Puede ser incluso que al final se construya el parque, el edificio multifamiliar o se pavimente la calle, y nadie sepa que fue con el dinero de Chanel y de Rápido y Furioso.
Pero en lugar de explicar y debatir, los políticos hacen silencio y exigen a su prensa (la de todos) que haga lo propio.

La política siempre ha sido el arte de convencer a los hombres. La fe es una relación entre las personas y Dios, no la lógica que rige la sociedad.

Están faltando aquellos políticos que van al futuro y regresan a contarlo, o por lo menos los que lo intentan desde aquí con franqueza. Y ese futuro no puede ser uno en el que todos visten de gris. Ojalá sea uno, vaya utopía revolucionaria, en el que todos usan Chanel.

Fuente: https://medium.com/@sergioalejandrogmezgallo/chanel-no-tiene-problemas-pol%C3%ADticos-d87fb56be131#.g4vd8fwbm

martes, 3 de mayo de 2016

Ministerio de Finanzas anuncia medidas para ordenar comercialización de productos agrícolas

En el Informe Central al 7mo. Congreso del Partido, al abordar el comportamiento de los precios de los productos agropecuarios, se plantea: “Aunque comprendemos que el factor primordial en el crecimiento de los precios reside en un nivel de producción que no satisface la demanda y que el avance en esta materia está condicionado por factores objetivos y subjetivos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la irritación de los ciudadanos por el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios que solo piensan en ganar cada vez más”.

En tal sentido, en correspondencia además con la información brindada a nuestro pueblo el pasado 22 de abril y dando continuidad al conjunto de medidas encaminadas, entre otros propósitos, a aumentar de manera gradual la capacidad de compra del peso cubano, se ha adoptado un conjunto de acciones para incrementar el acopio de productos agropecuarios de alta demanda y su comercialización a la población a precios máximos establecidos. Ello constituye una protección al consumidor y a los productores agropecuarios, pues asegura estabilidad en los niveles de precios.
Previo a estas decisiones, el Ministerio de la Agricultura desplegó un proceso de discusión con los productores, comercializadores y el sistema empresarial.

Estas medidas surten efecto a partir de este martes 3 de mayo, para lo cual se han publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba las Resoluciones 157-C y 162 del 2016, del Ministerio de Finanzas y Precios, que establecen entre otros aspectos:

1. Precios máximos de venta a la población de productos agrícolas seleccionados.

2. Los precios máximos se corresponden con los productos de primera calidad, de acuerdo con las regulaciones vigentes. A los de segunda se les aplica un descuento del 20 % y a los de tercera un 40 %.

3. Los precios tienen en consideración las épocas de cada cultivo: la óptima, donde los rendimientos son superiores; y fuera de esta, en que disminuyen.

4. Estos precios se establecen para todos los tipos de mercados agropecuarios, excepto los de Oferta y Demanda, y en el caso de la provincia de La Habana además para los Trabajadores por Cuenta Propia autorizados a ejercer esta actividad.

5. De manera excepcional podrán mantenerse algunos mercados agropecuarios donde a la calidad del producto se le reconoce un valor agregado en su oferta.

6. Para el resto de los productos agrícolas que se acopian por empresas estatales, con precios no centralizados, se fijan márgenes comerciales que no excedan el 40%, lo cual favorece que no se incrementen excesivamente los precios a la población.


Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/05/02/ministerio-de-finanzas-anuncia-medidas-para-ordenar-comercializacion-de-productos-agricolas/#.VyitlmOlw0c

lunes, 25 de abril de 2016

Unicornio en plaza de toros

Los camerinos que nos tocaron ayer, en la plaza de toros de Córdoba, fueron los que usan los toreros. Aunque personalmente no sea un amante de la lidia, impresiona conocer los rincones de donde algunos grandes artistas de la tauromaquia salieron a forjar sus leyendas. Acaso un soplo de ese espíritu de gloria nos acompañaba cuando marchábamos a nuestra faena musical, porque sin dudas  fue un concierto inolvidable, marcado por la generosidad de un público amoroso, como el que nos suele acompañar en este periplo por las Españas.

Tarde en la noche, cuando ya nos retirábamos a descansar, escuchamos detrás de un muro los gritos de “Silvio, asómate que hemos encontrao tu unicojnio”… Acudimos prestos a la llamada anunciadora y encontramos todavía más amor en esta tierra de califas.





martes, 19 de abril de 2016

El pueblo cubano vencerá*

Fidel Castro Ruz
Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis. Sin ellos, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidos por el propio pueblo revolucionario, que en ellos delegó su autoridad, significa para todos el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionario que es fruto de nuestra propia conciencia.
¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellos que tuvieron el privilegio de explotar a los pobres, despojados desde que fueron privados de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo el hombre vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunos oyentes.
Simplemente hablo para que se comprenda mejor que no soy ignorante, extremista, ni ciego, ni adquirí mi ideología por mi propia cuenta estudiando economía.
No tuve preceptor cuando era un estudiante de leyes y ciencias políticas, en las que aquella tiene un gran peso. Desde luego que entonces tenía alrededor de 20 años y era aficionado al deporte y a escalar montañas. Sin preceptor que me ayudara en el estudio del marxismo-leninismo; no era más que un teórico y, desde luego, tenía una confianza total en la Unión Soviética. La obra de Lenin ultrajada tras 70 años de Revolución. ¡Que lección histórica! Se puede afirmar que no deberán transcurrir otros 70 años para que ocurra otro acontecimiento como la Revolución Rusa, para que la humanidad tenga otro ejemplo de una grandiosa Revolución Social que significó un enorme paso en la lucha contra el colonialismo y su inseparable compañero, el imperialismo.
Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vida humana sobre la superficie terrestre.
Desaparecería la especie como desaparecieron los dinosaurios, tal vez habría tiempo para nuevas formas de vida inteligente o tal vez el calor del sol crezca hasta fundir todos los planetas del sistema solar y sus satélites, como gran número de científicos reconocen. De ser ciertas las teorías de varios de ellos, las cuales los legos no ignoramos, el hombre práctico debe conocer más y adaptarse a la realidad. Si la especie sobrevive un espacio de tiempo mucho mayor las futuras generaciones conocerán mucho más que nosotros, aunque primero tendrán que resolver un gran problema. ¿Cómo alimentar los miles de millones de seres humanos cuyas realidades chocarían irremisiblemente con los límites de agua potable y recursos naturales que necesitan?
Algunos o tal vez muchos de ustedes se pregunten dónde está la política en este discurso. Créanme que me apena decirlo, pero la política está aquí en estas moderadas palabras. Ojalá muchos seres humanos nos preocupemos por estas realidades y no sigamos como en los tiempos de Adán y Eva comiendo manzanas prohibidas. ¿Quién va a alimentar a los pueblos sedientos de África sin tecnologías a su alcance, ni lluvias, ni embalses, ni más depósitos subterráneos que los cubiertos por arenas? Veremos qué dicen los gobiernos que casi en su totalidad suscribieron los compromisos climáticos.
Hay que martillar constantemente sobre estos temas y no quiero extenderme más allá de lo imprescindible.
Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá.
Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todos los candidatos sometidos a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo.
Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.

*Discurso de Fidel en la clausura del 7mo Congreso del PCC
Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/04/19/fidel-castro-el-pueblo-cubano-vencera/#.Vxa1VWMaI0c

martes, 12 de abril de 2016

Mensaje de Luis Sepúlveda y foto de Daniel Mordzinski

Compañeros Poetas, tomando en cuenta los últimos sucesos...

Hace pocas horas terminó el extraordinario concierto de Silvio Rodríguez en Gijón. Miles de personas cantando esos poemas que nos han acompañado por cuarenta años. Esas canciones de Silvio que iluminaban la noche negra de la clandestinidad en Chile , cuando nos amábamos en casas secretas con la certeza de que podía ser la última vez porque fuera las hienas husmeaban nuestro rastro. Cuando besábamos a los hijos sin saber si volveríamos a hacerlo.


Esos casetes que se escuchaban a bajo volumen entre la furiosa ternura de los Compañeros, con el fierro cerca, y el mimeógrafo escupiendo la prensa clandestina que repartiríamos al día siguiente, o que oíamos llorando la soledad del exilio.


En Gijón nos encontramos, los Compañeros, unidos por el amor incombustible de los Compañeros, por el calor infinito de los latinoamericanos, por el cariño sin tregua de los que llevamos el orgullo de Playa Girón bajo la piel.


Y qué bueno que Daniel Mordzinski estaba también ahí, para hacer clic clic y retratar el amor de Silvio, Carmen, Niurka y el que escribe estas líneas todavía cantando.



viernes, 8 de abril de 2016

Una escuela en Coruña

Ayer fuimos invitados a una escuela primaria de Coruña y, la verdad, pasamos un buen rato. El nombre del plantel es Sanjurjo de Carricarte; fuimos recibidos por una entusiasta directora y algunos maestros, pero fue de la mano de los niños que recorrimos algunas aulas.

Primero nos llevaron a ver a los más pequeños. Para mi asombro, el aula tenía el mismo aroma de lápices y gomas que aquella escuela pública número 5, de San Antonio de los Baños, en la que hace muchas décadas estuve.

Me acordé de que Víctor Casaus una vez me filmó cantando Pioneros a los pioneros de mi escuela. No les pude cantar esa canción a los galleguitos, porque no me acordaba; pero les canté El reparador de sueños. En definitiva los reparadores de sueños son la misma tropa en todas partes.

Otro asombro fue que, mientras entonaba la canción, vi que uno de los pequeños, muy bajito, seguía  las estrofas. Hubo dos niñas con mi apellido, muy contentas ellas y yo también. Otra cosa es que, según me pareció, uno de los chicos más activos y felices era de origen árabe.
  
Ayer fue una de esas veces especiales en que, muy naturalmente, nos parece haber sido premiados por la maravilla.

Gracias infancia; gracias Coruña.

Ahora nos vamos para el concierto.



viernes, 1 de abril de 2016

Una valoración superficial

                                               Por Guillermo Rodríguez Rivera

Fernando Ravsberg me parece un muy respetable periodista y, por eso,  me lo pienso bien cuando discrepo de alguno de sus artículos, y mucho más cuando me decido a contradecir por escrito uno de ellos: ahora quiero discrepar de su reciente trabajo en el que califica de “clase magistral de comunicación política”, el discurso pronunciado por el presidente de los Estados Unidos en el Teatro Nacional de La Habana.

Tiene sentido que Obama dirija su discurso preferentemente a los jóvenes, porque son los que actuarán en el futuro pero, también,  porque son los que no han vivido la historia de la Revolución Cubana.

Incluyó una cita del Martí más universal, del aforismático Martí de La Edad de oro; una cubana entrevistada después dijo que nos habló de un Martí que “no conocemos”. Si así lo entendió, debió ser más justa y decir con humildad singularizada, del Martí “que no conozco”, porque “Tres héroes” lo conocen los niños en Cuba.

Nos remitió a unas comunes raíces de esclavistas y esclavos para norteamericanos y cubanos, pero nuestros líderes independentistas abolieron la esclavitud desde que combatían contra España. Los fundadores de la democracia estadounidense mantuvieron la esclavitud tras un siglo de independencia. Martí escribió de una América del Norte “que ahoga en sangre a sus indios” y de Nuestra América “que ha de salvarse con sus indios”.

Los colonizadores españoles aniquilaron a nuestros indígenas. En Estados Unidos fueron los ciudadanos de su democracia quienes los mataron primero y luego acorralaron en reservaciones a los que quedaron.

Obama casi igualó las dos Américas, pero no son iguales. Los norteamericanos desarrollaron la idea del panamericanismo: América unida pero con la hegemonía estadounidense. Bolívar, a inicios del siglo XIX pretendió una Hispanoamérica unida, y Martí, en sus finales, creyó en la unidad latinoamericana. Ambos próceres pensaban en la proximidad de los pueblos al sur del Río Bravo. Alguien dirá que todo eso es pasado, pero el pasado genera marcas decisivas para el porvenir.

Nuestras oligarquías prefirieron la cercanía de la potencia anglosajona, blanca y rubia. Casi dos siglos de hegemonía de los Estados Unidos nos convirtió en países subdesarrollados en los que, además, proliferaron execrables tiranías sostenidas por los paladines de la democracia.

Yo creo que los Estados Unidos siempre han practicado aquello que Martí llamó en ellos  “el culto desmedido a la riqueza” y, por ello, su prioridad ha sido siempre sostener sus intereses económicos. ¿O es que los quince meses de buenas intenciones de Obama nos han hecho olvidar más de un siglo, primero de dominio y después de agresiones, cuando se nos ocurrió hacer una reforma agraria?   
   
Es cierto, al decir de Ravsberg, que Obama “apuntó al corazón cubano”. Aldo Baroni llamó a Cuba “país de poca memoria”. Yo prefiero creer que el corazón cubano no tiene cabida para el rencor, aunque sabemos recordar.

Creo que esos “disparos” solo pudieron conmover lo más externo de nuestra sensibilidad. Obama tenía – así lo hiciera solo “de dientes para afuera”-- que empezar por ser el primer presidente de los Estados Unidos que se disculpara por el daño que sus autoridades han hecho a Cuba.

Me pareció irrespetuoso que dijera que los cubanos deben decidir el destino de su país, porque desde 1959 rescatamos ese derecho sin aguardar que nadie nos autorizara. 

Me parece inconcebible que Ravsberg considere las palabras de Obama, una declaración que “terminaría el derecho de los Estados Unidos a intervenir en los asuntos internos de la isla”. Hace 82 años que fue derogada la Enmienda Platt y, desde entonces, los norteamericanos no tienen ese “derecho” que nos impusieron en 1901, cuando ocuparon  Cuba, aunque en 1961 organizaron y armaron una invasión que vino a Cuba para derrocar a un gobierno que detestaban. Cuando en 1898 declararon la guerra a la decadente España colonial, proclamaron en la Joint Resolution que “Cuba es, y de derecho debe ser, libre e independiente”. Los mambises pelearon junto a los norteamericanos, pero los del norte subrayaron que la victoria era únicamente suya. El general Leonard Wood, jefe del gobierno interventor, le señaló a los cubanos que redactaron la Constitución de 1901 que si no se incorporaba a ella la Enmienda Platt, no habría república. La Cuba “libre e independiente” pasó a ser un protectorado de los Estados Unidos.


Confío en que Ravsberg me entenderá si le digo que yo admiro a Obama y que creo que, al tratar con Cuba, ha hecho mucho, si tenemos en cuenta los valores que él representa. El orgullo cubano reacciona enseguida cuando tratamos con los grandes poderes de este mundo porque, varias veces, han querido tratarnos como si fuéramos un pueblo de segunda. Acaso ese sea el primer obstáculo a salvar con los imperiales Estados Unidos. Ravsberg les concede una gran ventaja, pero los cubanos no hemos resistido tanto tiempo sino para hacer las cosas como queremos. Creo que la vida nos ha preparado largamente para enfrentar, en la guerra y en la paz, ese difícil problema que son las relaciones con los Estados Unidos.                         .