Marta Fraile
Una vez tuve un profesor en el instituto famoso por sus interminables sermones. Entre bostezo y bostezo, repetía una advertencia que entonces sonaba obvia: “nunca olvidéis que lo que ocurre en la televisión es ficción, no realidad”. Años después,al constatar en qué se han convertido las redes sociales, aquella advertencia resuena con una vigencia inesperada.
El término “red social” se generalizó a mediados de los años 2000, coincidiendo con el auge de plataformas como Facebook, Twitter o YouTube. Durante sus primeros años, la expresión describía con bastante precisión lo que allí ocurría: espacios digitales donde las personas compartían contenidos, mantenían el contacto con amistades y familiares, y reconstruían vínculos debilitados por el tiempo o la distancia. Lo importante no era solo el contenido, sino el vínculo que generaba: comentar una foto, responder a una publicación. Esa dimensión relacional alimentó una ilusión colectiva sobre el potencial de estas plataformas para fortalecer la solidaridad y democratizar la comunicación.
Sin embargo, las mismas plataformas que facilitaron la conexión se han convertido en altavoces de la desinformación, el acoso y la polarización, mientras la lógica de la viralidad premia contenidos extremos o falsos. Pero más allá de estos problemas ampliamente documentados, se ha producido una transformación más profunda y menos visible: un cambio en el uso que las personas hacen de las redes. Los datos del Global Consumer Research Data on Social Media Use muestran que cada vez más usuarios priorizan el consumo de contenido frente a la interacción. Además, ese contenido, ha cambiado de naturaleza. Las publicaciones que dominan los feeds ya no son, en su mayoría, espontáneas, sino piezas elaboradas con una intención clara: captar la atención.
Esta evolución responde a un modelo económico concreto. El activista Cory Doctorow lo describe así: las plataformas, una vez que han fidelizado a sus audiencias gracias a la oferta de servicios gratuitos, priorizan gradualmente otros intereses, orientando el entorno primero hacia los anunciantes y luego hacia la maximización de beneficios, aunque deterioren la experiencia de quienes las usan. En ese proceso, la sociabilidad, motor inicial de estas redes, se convierte en un recurso explotable: las interacciones dejan de ser el fin y pasan a ser el medio para captar y retener la atención, el bien más disputado del ecosistema mediático actual.
El resultado es un entorno donde la visibilidad está profundamente jerarquizada. Un pequeño grupo de creadoras y creadores concentra la atención, mientras la mayoría adopta un papel pasivo: ya no se trata tanto de hablar con otras personas como de seguir a quienes producen constantemente. Lo que emerge no es una red social en el sentido original, sino algo más cercano a un sistema de relaciones unidireccionales. A este tipo de vínculo, en el que una de las partes conoce (o al menos cree conocer) a la otra sin que exista correspondencia real, se le llama parasocial. No es un fenómeno nuevo: ya existía entre el público y las celebridades de la televisión o la radio. La diferencia es que ahora se ha convertido en la forma dominante de interacción en plataformas que seguimos llamando sociales.
Nada de esto significa que la ficción sea negativa en sí misma; puede ser fuente de entretenimiento y aprendizaje. El problema aparece cuando sustituye a los vínculos que implican reciprocidad y presencia mutua. Una cosa es seguir la vida de alguien a través de una pantalla, y otra muy distinta formar parte de una red de relaciones que puede sostenernos cuando lo necesitamos. Las primeras entretienen; las segundas construyen tejido social. Hoy, buena parte del tiempo en redes se dedica a lo primero, reforzado activamente por algoritmos que priorizan los contenidos que maximizan el tiempo de permanencia. Como consecuencia, quienes aún valoran una conexión más auténtica se están retirando hacia espacios más acotados: grupos de mensajería privada, comunidades cerradas y entornos de suscripción donde la confianza importa más que la escala.
Conviene, entonces, volver a la pregunta inicial. Si lo que ocurre en estos espacios se parece cada vez menos a una red de relaciones y cada vez más a un sistema de consumo de contenido, ¿sigue teniendo sentido llamarlos “redes sociales”? Nombrar no es un gesto trivial. Las palabras que utilizamos para describir la realidad condicionan la forma en que la entendemos. Seguir hablando de redes sociales puede hacernos olvidar la transformación que han experimentado estas plataformas y dificultar una reflexión crítica sobre su funcionamiento actual. Si su naturaleza ha cambiado, también deberían hacerlo las categorías con las que las pensamos y analizamos. No se trata solo de una cuestión terminológica: se trata de reconocer que lo que hoy domina en estos espacios no es precisamente la conexión entre iguales.
Aquel profesor nos pedía que no confundiéramos la pantalla de la televisión con la realidad. Hoy, cuando la pantalla cabe en el bolsillo y la llevamos a todas partes, su advertencia ya no suena obvia. Suena urgente.
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China responde a sanciones de EU y restringe exportaciones a empresas de defensa estadunidenses
Pekín. China anunció sanciones contra 10 empresas estadunidenses vinculadas al ámbito militar en respuesta a una reciente medida de Estados Unidos que impide que algunas compañías tecnológicas chinas destacadas accedan a contratos de defensa.
El Ministerio de Comercio indicó que las empresas chinas no podrían exportar artículos de “doble uso” a esas 10 compañías, entre las que figuran fabricantes de drones militares y algunas involucradas en la minería de tierras raras. El término “doble uso” se refiere a bienes que pueden tener aplicaciones militares y también no militares.
El Ministerio señaló que la prohibición de exportación busca tanto salvaguardar la seguridad nacional de China como responder a lo que calificó como la “expansión indebida por parte del gobierno de Estados Unidos de su llamada Lista de Empresas Militares Chinas”.
George Chen, socio para China continental en la firma de asesoría The Asia Group, dijo que la prohibición fue una respuesta no sorprendente y proporcionada a las restricciones de Estados Unidos.
“La mayoría de ellas pertenecen a la industria de defensa de Estados Unidos o tienen conexiones estrechas con el gobierno estadunidense por contratos y otras razones”, explicó. “Esas empresas no van a hacer negocios en China, por lo que el impacto será más que nada simbólico”.
Por separado, el Ministerio de Finanzas informó que se prohibirá a las entidades gubernamentales comprar productos de 46 firmas estadunidenses, incluidas múltiples unidades de Lockheed Martin, Raytheon y General Dynamics. El breve comunicado no ofreció ninguna razón para la prohibición.
A principios de este mes, el Departamento de Defensa de Estados Unidos añadió varias empresas tecnológicas, entre ellas Alibaba y Baidu, a su lista de firmas que, según afirma, tienen vínculos con el ejército chino. Baidu afirmó que la insinuación de que es una empresa militar es “totalmente infundada”.
La designación les impide obtener contratos militares de Estados Unidos.
El Ministerio de Comercio chino indicó entonces que las sanciones estadunidenses van en contra del consenso al que llegaron el presidente chino Xi Jinping y su homólogo estadunidense Donald Trump durante la visita de éste a China en mayo.
En el anuncio, el Ministerio señaló que se prohíbe a empresas o individuos de terceros países transferir artículos de doble uso desde China a las firmas estadunidenses sancionadas. Añadió que las empresas chinas pueden solicitar la aprobación de exportación para bienes que sean “genuinamente necesarios”.
Las 10 empresas son AVEOX, en Simi Valley, California; Red Cat Holdings y Teal Drones, ambas en South Salt Lake, Utah; IMSAR, en Springville, Utah; Jaia Robotics, en Bristol, Rhode Island; Ball Aerospace & Technologies, en Broomfield, Colorado; Oshkosh Defense, en Oshkosh, Wisconsin; L3Harris Maritime Services, en Norfolk, Virginia; MP Materials, en Las Vegas; y USA Rare Earth, en Stillwater, Oklahoma.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/06/22/economia/china-responde-a-sanciones-de-eu-y-restringe-exportaciones-a-empresas-de-defensa-estadunidenses
Trump convoca a fabricantes de armas para acelerar producción; le preocupa la reserva de misiles
Washignton. El presidente estadunidense, Donald Trump, convocó a altos funcionarios del Pentágono y a directivos de las principales empresas de defensa a una reunión en la Casa Blanca para discutir un incremento en la producción de municiones y misiles, en medio de preocupaciones dentro del gobierno por el nivel de reservas militares tras el conflicto con Irán, informó The Wall Street Journal.
De acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones internas, el encuentro fue organizado por el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, quien desde principios de junio pidió a la industria prepararse para una discusión sobre el fortalecimiento de la capacidad productiva del sector.
La reunión estaba prevista inicialmente para celebrarse el pasado 11 o 12 de junio, pero fue aplazada mientras continuaban las negociaciones para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la guerra con Irán.
Según las fuentes, Trump busca presionar a los fabricantes para acelerar la reposición del arsenal estadunidense, particularmente de misiles e interceptores cuya disponibilidad se redujo durante la campaña militar. El mandatario ha advertido que podría ordenar nuevos bombardeos si fracasa el acuerdo alcanzado con Teherán.
Funcionarios militares han expresado inquietud por el ritmo de consumo de armamento y por la capacidad actual de la industria para sustituir existencias estratégicas.
Esta semana, desde el Despacho Oval, Trump elogió la construcción de nuevas plantas vinculadas al sector de defensa y aseguró que empresas automotrices también participan ya en la expansión de la capacidad industrial.
“Algunas compañías automovilísticas, si tienen capacidad de producción sobrante, están llegando a un acuerdo para fabricar misiles”, afirmó.
Reportes recientes señalaron que empresas como General Motors mantienen conversaciones con contratistas militares para suministrar componentes de uso dual que permitan aumentar la producción de municiones.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/06/22/mundo/trump-convoca-a-fabricantes-de-armas-para-acelerar-produccion-le-preocupa-la-reserva-de-misiles
"EU perdió la guerra con Irán y dañó su relación con Israel": Mearsheimer
Jim Cason y David Brooks
Washington y Nueva York., Irán ganó la guerra contra Estados Unidos y ese conflicto provocará una restructuración fundamental de Medio Oriente que debilitará no sólo a Washington en la región, sino incluso dañará su relación con Israel, pronostica el profesor John Mearsheimer, distinguido politólogo de la Universidad de Chicago y reconocido analista geopolítico, quien también ha investigado a fondo el cabildeo israelí.
Aunque las negociaciones entre Teherán y Washington proceden con sus altibajos, el resultado ya se ha determinado, afirma Mearsheimer. “No hay duda de que Irán ganó la guerra y forzó a Estados Unidos a conceder en casi todas de sus demandas”, explicó en una hoja informativa. “La razón es sencilla: si continuaba la guerra, la economía internacional estaba destinada a caerse al precipicio en los próximos dos meses”. Indicó que el presidente Donald Trump advirtió explícitamente que una clausura continua del estrecho de Ormuz podría llevar a un tipo de recesión de nivel de la gran depresión de los años 30.
De cuatro objetivos, ninguno se logró
Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron esta guerra tenían cuatro objetivos: destruir los misiles balísticos de Irán, poner fin al apoyo de Irán a Hezbollah, Hamas, y los hutíes en Yemen, clausurar el programa nuclear y un cambio de régimen. “Ninguno de esos fue logrado”, señala Mearsheimer. En su lugar, Irán ha demostrado que controla el estrecho de Ormuz, ahora recibiría alivio sustancial de las sanciones y cientos de millones de dólares en fondos financieros congelados, mientras la alianza estadunidense con varios estados del golfo Pérsico ha sido severamente dañada, si no es que destruida en algunos casos.
A la vez, el aún muy tentativo acuerdo de paz sigue bajo amenaza. El mayor obstáculo para poner fin a la guerra es Israel, el cual ha continuado sus ataques militares en Líbano y el domingo pasado de nuevo amenazó a Irán. “Líderes israelíes y el cabildeo israelí (en Estados Unidos) estaban enfurecidos de que Trump concluyó la guerra en términos tan marcadamente favorables a Irán”, escribe Mearsheimer. También cree que la decisión de Trump de lanzar esta guerra podría cambiar de manera fundamental la relación de Estados Unidos con el gobierno de Israel.
“Trump y el vicepresidente JD Vance dejaron claro a los israelíes y sus aliados en Estados Unidos que la guerra tenía que terminar y que no deberían obstaculizar ese resultado”, escribió el influyente analista, cuyas ponencias por video en Internet llegan a tener hasta 30 millones de vistas. “Claro, no tenían una estrategia alternativa para rescatar la situación y parecen estar inconscientes del grave daño que se haría a la economía internacional si el statu quo permanecía o especialmente si el bombardeo comenzaba de nuevo”.
Para Mearsheimer, quien con el profesor Stephen Walt escribió un libro hace 20 años titulado The Israel Lobby (El cabildeo israelí) –la investigación más extensa hasta la fecha y que está por ser actualizada–, esta guerra también comprobó la tesis central de ese texto, que es que el cabildeo israelí encabezado por el American Israeli Public Affairs Council en Estados Unidos actúa en contra de los intereses estadunidenses. “Una vez más, vemos la evidencia manifiesta de que Israel, el cual fue el principal responsable de convencer a Trump a lanzar esta guerra desastrosa y que ahora busca evitar un acuerdo, es un albatros alrededor del cuello de Estados Unidos.
“Hay una buena razón para que ellos crean que nos dominan, porque sí nos han dominado”, comentó Mearsheimer en una entrevista con el comentarista conservador Tucker Carlson la semana pasada. En su libro, el profesor había argumentando que Israel, y su cabildeo, eran dos de las fuerzas principales que llevaron a la decisión desastrosa de Estados Unidos para invadir a Irak, y que siguen distorsionando la política estadunidense de maneras que son finalmente contraproducentes para los intereses de política exterior de este país.
EU perdió ... (2 y fin)
Pero en esta coyuntura, esa alianza histórica podría cambiar de una manera dramática. “Sí, pienso que estamos en un punto muy especial de la historia aquí. Pienso de nuevo que no se puede subestimar el error garrafal que cometieron el presidente Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu el 28 de febrero” (cuando lanzaron la guerra contra Irán), señaló Mearsheimer en la entrevista con Carlson. Subrayó que ahora se ven las consecuencias de esto para Estados Unidos. “Trump entonces tiene dos opciones. Básicamente puede cortar la asistencia a Israel y distanciar a Estados Unidos de Israel de manera que eran inimaginables hace sólo un mes. O podemos desplomarnos del precipicio económico. Esa es la decisión aquí”.
Una recesión económica seguramente resultaría en pérdidas electorales aún más graves para el partido del presidente en las elecciones intermedias este año, algo que sería inaceptable para la Casa Blanca. Además, mientras gran parte de la cúpula política en Washington, de ambos partidos, critica el acuerdo preliminar con Irán y cualquier intento para desenredar los intereses estadunidenses con los de Israel, las encuestas indican que apenas un tercio de la población aprobó la decisión de lanzar una guerra contra Irán.
Netanyahu, en problemas
El magnate no es el único con problemas por este conflicto. “Netanyahu está en apuros muy profundos también, igual que Trump”, señaló Mearsheimer. “Si se zafa de Trump, estará en dificultades reales, y si no hace eso con Trump, estará golpeado dentro de Israel porque sus críticos, la oposición, van por él… por no poder decirle no a Trump”. Al mismo tiempo, las élites israelíes entienden que no pueden sobrevivir sin el apoyo estadunidense y en esta coyuntura están arriesgando perder el apoyo estadunidense si no cooperan con Trump.
El culpable principal de esta coyuntura, según Mearsheimer, es el cabildeo israelí en Estados Unidos. En el último medio siglo, ha asegurado que Israel goce de apoyo incondicional para todo lo que hace. “Sólo piensa en el genocidio en Gaza. Aquí tenemos a un pueblo que estuvo entre las víctimas del genocidio más grande en la historia cometiendo ahora genocidio contra los palestinos en Gaza. Y Estados Unidos es cómplice en este genocidio, tanto bajo el gobierno de Biden como el de Trump. Esto es verdaderamente notable y sólo demuestra que Israel puede hacer casi cualquier cosa y los protegemos y les brindamos enormes cantidades de armas”, apuntó el analista a Carlson en un episodio de su pódcast que en 10 días ya lleva más de un millón de visitas.
Sin embargo, Mearsheimer enfatiza que la catástrofe de la guerra contra Irán podría llevar por primera vez a un cambio fundamental en la relación Washington-Tel Aviv y una reducción del poder del cabildeo israelí en este país. Se nota en las encuestas, en las movilizaciones estudiantiles contra el genocidio en Gaza, y en una creciente corriente antisionista entre judíos –sobre todo jóvenes– en Estados Unidos.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/06/23/mundo/eu-perdio-la-guerra-con-iran-y-dano-su-relacion-con-israel-mearsheimer
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