martes, 23 de junio de 2026

¿Por qué las seguimos llamando redes sociales?

Marta Fraile

Una vez tuve un profesor en el instituto famoso por sus interminables sermones. Entre bostezo y bostezo, repetía una advertencia que entonces sonaba obvia: “nunca olvidéis que lo que ocurre en la televisión es ficción, no realidad”. Años después,al constatar en qué se han convertido las redes sociales, aquella advertencia resuena con una vigencia inesperada.

El término “red social” se generalizó a mediados de los años 2000, coincidiendo con el auge de plataformas como Facebook, Twitter o YouTube. Durante sus primeros años, la expresión describía con bastante precisión lo que allí ocurría: espacios digitales donde las personas compartían contenidos, mantenían el contacto con amistades y familiares, y reconstruían vínculos debilitados por el tiempo o la distancia. Lo importante no era solo el contenido, sino el vínculo que generaba: comentar una foto, responder a una publicación. Esa dimensión relacional alimentó una ilusión colectiva sobre el potencial de estas plataformas para fortalecer la solidaridad y democratizar la comunicación.

Sin embargo, las mismas plataformas que facilitaron la conexión se han convertido en altavoces de la desinformación, el acoso y la polarización, mientras la lógica de la viralidad premia contenidos extremos o falsos. Pero más allá de estos problemas ampliamente documentados, se ha producido una transformación más profunda y menos visible: un cambio en el uso que las personas hacen de las redes. Los datos del Global Consumer Research Data on Social Media Use muestran que cada vez más usuarios priorizan el consumo de contenido frente a la interacción. Además, ese contenido, ha cambiado de naturaleza. Las publicaciones que dominan los feeds ya no son, en su mayoría, espontáneas, sino piezas elaboradas con una intención clara: captar la atención.

Esta evolución responde a un modelo económico concreto. El activista Cory Doctorow lo describe así: las plataformas, una vez que han fidelizado a sus audiencias gracias a la oferta de servicios gratuitos, priorizan gradualmente otros intereses, orientando el entorno primero hacia los anunciantes y luego hacia la maximización de beneficios, aunque deterioren la experiencia de quienes las usan. En ese proceso, la sociabilidad, motor inicial de estas redes, se convierte en un recurso explotable: las interacciones dejan de ser el fin y pasan a ser el medio para captar y retener la atención, el bien más disputado del ecosistema mediático actual.

El resultado es un entorno donde la visibilidad está profundamente jerarquizada. Un pequeño grupo de creadoras y creadores concentra la atención, mientras la mayoría adopta un papel pasivo: ya no se trata tanto de hablar con otras personas como de seguir a quienes producen constantemente. Lo que emerge no es una red social en el sentido original, sino algo más cercano a un sistema de relaciones unidireccionales. A este tipo de vínculo, en el que una de las partes conoce (o al menos cree conocer) a la otra sin que exista correspondencia real, se le llama parasocial. No es un fenómeno nuevo: ya existía entre el público y las celebridades de la televisión o la radio. La diferencia es que ahora se ha convertido en la forma dominante de interacción en plataformas que seguimos llamando sociales.

Nada de esto significa que la ficción sea negativa en sí misma; puede ser fuente de entretenimiento y aprendizaje. El problema aparece cuando sustituye a los vínculos que implican reciprocidad y presencia mutua. Una cosa es seguir la vida de alguien a través de una pantalla, y otra muy distinta formar parte de una red de relaciones que puede sostenernos cuando lo necesitamos. Las primeras entretienen; las segundas construyen tejido social. Hoy, buena parte del tiempo en redes se dedica a lo primero, reforzado activamente por algoritmos que priorizan los contenidos que maximizan el tiempo de permanencia. Como consecuencia, quienes aún valoran una conexión más auténtica se están retirando hacia espacios más acotados: grupos de mensajería privada, comunidades cerradas y entornos de suscripción donde la confianza importa más que la escala.

Conviene, entonces, volver a la pregunta inicial. Si lo que ocurre en estos espacios se parece cada vez menos a una red de relaciones y cada vez más a un sistema de consumo de contenido, ¿sigue teniendo sentido llamarlos “redes sociales”? Nombrar no es un gesto trivial. Las palabras que utilizamos para describir la realidad condicionan la forma en que la entendemos. Seguir hablando de redes sociales puede hacernos olvidar la transformación que han experimentado estas plataformas y dificultar una reflexión crítica sobre su funcionamiento actual. Si su naturaleza ha cambiado, también deberían hacerlo las categorías con las que las pensamos y analizamos. No se trata solo de una cuestión terminológica: se trata de reconocer que lo que hoy domina en estos espacios no es precisamente la conexión entre iguales.

Aquel profesor nos pedía que no confundiéramos la pantalla de la televisión con la realidad. Hoy, cuando la pantalla cabe en el bolsillo y la llevamos a todas partes, su advertencia ya no suena obvia. Suena urgente.

2 comentarios:

silvio dijo...

China responde a sanciones de EU y restringe exportaciones a empresas de defensa estadunidenses

Pekín. China anunció sanciones contra 10 empresas estadunidenses vinculadas al ámbito militar en respuesta a una reciente medida de Estados Unidos que impide que algunas compañías tecnológicas chinas destacadas accedan a contratos de defensa.

El Ministerio de Comercio indicó que las empresas chinas no podrían exportar artículos de “doble uso” a esas 10 compañías, entre las que figuran fabricantes de drones militares y algunas involucradas en la minería de tierras raras. El término “doble uso” se refiere a bienes que pueden tener aplicaciones militares y también no militares.

El Ministerio señaló que la prohibición de exportación busca tanto salvaguardar la seguridad nacional de China como responder a lo que calificó como la “expansión indebida por parte del gobierno de Estados Unidos de su llamada Lista de Empresas Militares Chinas”.

George Chen, socio para China continental en la firma de asesoría The Asia Group, dijo que la prohibición fue una respuesta no sorprendente y proporcionada a las restricciones de Estados Unidos.

“La mayoría de ellas pertenecen a la industria de defensa de Estados Unidos o tienen conexiones estrechas con el gobierno estadunidense por contratos y otras razones”, explicó. “Esas empresas no van a hacer negocios en China, por lo que el impacto será más que nada simbólico”.

Por separado, el Ministerio de Finanzas informó que se prohibirá a las entidades gubernamentales comprar productos de 46 firmas estadunidenses, incluidas múltiples unidades de Lockheed Martin, Raytheon y General Dynamics. El breve comunicado no ofreció ninguna razón para la prohibición.

A principios de este mes, el Departamento de Defensa de Estados Unidos añadió varias empresas tecnológicas, entre ellas Alibaba y Baidu, a su lista de firmas que, según afirma, tienen vínculos con el ejército chino. Baidu afirmó que la insinuación de que es una empresa militar es “totalmente infundada”.

La designación les impide obtener contratos militares de Estados Unidos.
El Ministerio de Comercio chino indicó entonces que las sanciones estadunidenses van en contra del consenso al que llegaron el presidente chino Xi Jinping y su homólogo estadunidense Donald Trump durante la visita de éste a China en mayo.

En el anuncio, el Ministerio señaló que se prohíbe a empresas o individuos de terceros países transferir artículos de doble uso desde China a las firmas estadunidenses sancionadas. Añadió que las empresas chinas pueden solicitar la aprobación de exportación para bienes que sean “genuinamente necesarios”.

Las 10 empresas son AVEOX, en Simi Valley, California; Red Cat Holdings y Teal Drones, ambas en South Salt Lake, Utah; IMSAR, en Springville, Utah; Jaia Robotics, en Bristol, Rhode Island; Ball Aerospace & Technologies, en Broomfield, Colorado; Oshkosh Defense, en Oshkosh, Wisconsin; L3Harris Maritime Services, en Norfolk, Virginia; MP Materials, en Las Vegas; y USA Rare Earth, en Stillwater, Oklahoma.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/06/22/economia/china-responde-a-sanciones-de-eu-y-restringe-exportaciones-a-empresas-de-defensa-estadunidenses

silvio dijo...

Trump convoca a fabricantes de armas para acelerar producción; le preocupa la reserva de misiles

Washignton. El presidente estadunidense, Donald Trump, convocó a altos funcionarios del Pentágono y a directivos de las principales empresas de defensa a una reunión en la Casa Blanca para discutir un incremento en la producción de municiones y misiles, en medio de preocupaciones dentro del gobierno por el nivel de reservas militares tras el conflicto con Irán, informó The Wall Street Journal.

De acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones internas, el encuentro fue organizado por el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, quien desde principios de junio pidió a la industria prepararse para una discusión sobre el fortalecimiento de la capacidad productiva del sector.

La reunión estaba prevista inicialmente para celebrarse el pasado 11 o 12 de junio, pero fue aplazada mientras continuaban las negociaciones para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la guerra con Irán.

Según las fuentes, Trump busca presionar a los fabricantes para acelerar la reposición del arsenal estadunidense, particularmente de misiles e interceptores cuya disponibilidad se redujo durante la campaña militar. El mandatario ha advertido que podría ordenar nuevos bombardeos si fracasa el acuerdo alcanzado con Teherán.

Funcionarios militares han expresado inquietud por el ritmo de consumo de armamento y por la capacidad actual de la industria para sustituir existencias estratégicas.

Esta semana, desde el Despacho Oval, Trump elogió la construcción de nuevas plantas vinculadas al sector de defensa y aseguró que empresas automotrices también participan ya en la expansión de la capacidad industrial.

“Algunas compañías automovilísticas, si tienen capacidad de producción sobrante, están llegando a un acuerdo para fabricar misiles”, afirmó.

Reportes recientes señalaron que empresas como General Motors mantienen conversaciones con contratistas militares para suministrar componentes de uso dual que permitan aumentar la producción de municiones.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/06/22/mundo/trump-convoca-a-fabricantes-de-armas-para-acelerar-produccion-le-preocupa-la-reserva-de-misiles