miércoles, 26 de febrero de 2025

Urgencias

 Por Jorge Boccanera (*)

La tiranía del celular, un negocio abierto las 24 horas, ha llevado a lo que conocíamos como conversación –esa relación que implicaba un intercambio de ideas y emociones en forma espontánea- al espesor raquítico de los emoticones. De ahí, muchísima gente que ha quedado enfrascada en sí misma y, en el mejor de los casos, aferrada a la tabla del soliloquio que funciona en estos tiempos como un pulmón extra que permite aún respirar.

En el caldo de ese monólogo interior borbotean muchas preguntas. Arrojo esta: ¿cómo es posible que hoy, en un tiempo marcado por la inmediatez, no podamos leer las señales de vida? Mejor: ¿cómo se explica que en un mundo acelerado al extremo, no tengamos urgencias?

Estamos a mil, corremos para todos lados en una realidad signada por la prisa, pero pareciera que nada nos urge. De ahí que pase de mano en mano una frase hecha de sílabas de ceniza que alude al desánimo en relación con una respuesta popular a los desmanes del poder: “no hay reacción”. Pareciera que no podamos pasar la barrera de un reclamo más allá de lo sectorial (cada cual cuida su quintita) en un cuerpo social atomizado, frente a un gobierno como el de Javier Milei que día a día cumple puntualmente su tarea de desguazar nuestro sistema de educación y salud, ofertar nuestros recursos naturales, despedir a miles de trabajadores, desmantelar los organismos de derechos humanos, negar los crímenes de una dictadura que reivindican; todo ello mientras los incendios en la Patagonia –se dice que intencionales y con fines inmobiliarios- ya arrasaron casi quince mil hectáreas de bosques, casas, y la flora y la fauna.

Un atropello a cielo abierto. La manos del prestidigitador en el poder que nos bolsillea el alma para robarnos libertad, esa conciencia de la necesidad (Spinoza dixit), mientras caminamos mirando al suelo enfrascados en una libertad paupérrima (otra vez Spinoza). Así, el gobierno apura su programa de trastocar nuestra identidad con el argumento de estar dando una “batalla cultural” (eufemismo que nuestros medios “progresistas” repiten como loros, siendo que lo de Milei es una batalla gutural), para cambiar radicalmente nuestra diversidad, nuestras costumbres y todo aquello que nos singulariza, con un plan premeditado: el de formatear individuos que deambulen en un campamento de esclavos con la nariz pegada a la vidriera del consumo –cada uno con su celular, claro- complacidos de recibir su ración diaria de insulto y descalificación.

Duele decir entonces que desde el ámbito popular -salvo escasísimas excepciones- no se ve la urgencia en la mayoría de los dirigentes políticos y sindicales que ven pasar frente a sus ojos un país hambreado, al mismo tiempo que los súbditos de Conan destinan enormes sumas para aceitar el aparato represivo con sus RoboCop que dan palos a los jubilados y amenazan a todos los que piensen diferente. (Bah, a todos los que piensan).    

El tema entonces se resume en esa pregunta: ¿hay aceleración pero no hay urgencia? ¿Cómo se entiende? Fácil: “urgencia”, del latín urgens, viene del participio urgir, referido a lo apremiante, vale decir que alude a lo inaplazable. Interviene allí un nivel de conciencia y una atención que permite detectar las señales de lo perentorio. En suma, la urgencia va de la mano de la reflexión que visualiza una necesidad imperiosa.

La aceleración, en cambio, nada tiene que ver con el pensamiento, más bien tiende a borrarlo para poner en funcionamiento los impulsos; y sí tiene que ver con la velocidad que es, según los manuales básicos, el espacio recorrido por un móvil en la unidad de tiempo. Quizá para algunos que hacen dinero fácil les interese esa velocidad que viene del inglés antiguo sped y que alude a un término marketinero: éxito. En un libro por demás interesante, Fugas, de Daniel Calmels, cuyas páginas desmenuzan el momento que transitamos de “respuestas automatizadas”, señala el autor: “la rapidez es un valor que parece alcanzarse a costa de renunciar a la comunicación profunda, a la creatividad”. De una u otra forma, en la bolsa rota de la aceleración viaja la indiferencia, el individualismo, la frivolidad y el sálvese quien pueda.

Paso -y aquí me disculpo- de lo conceptual a lo autorreferencial. Nací en la década del 50 en un puerto, el de Ingeniero White en Bahía Blanca, uno de los de mayor calado del Cono Sur, según escuché alguna vez. Allí, el tránsito intenso de barcos de diversos países y marineros, pescadores e inmigrantes, me dio una idea de comunidad y diversidad. La vida era entonces apacible; salvo alguna gresca entre borrachos, lo cotidiano acontecía sin apuro. Pero cuando había inundaciones o se quemaba alguna de las casas típicas del pueblo, de madera y chapa, corríamos todos a socorrer a los damnificados; nos empujaba una urgencia para ayudarnos ante la adversidad. O sea, vivíamos una vida distendida, sin aceleración, pero atentos a lo apremiante. Sobraba conciencia en ese pueblo donde ocurrió una de las primeras matanzas de obreros de Argentina en junio de 1907, cuando la marinería reprimió a los remachadores del muelle, inermes, por reclamos de mejores condiciones de trabajo. 

Hoy vivimos confundidos, trastornados, por múltiples factores. Uno de ellos es, creo, la contaminación auditiva, el ruido blanco y el sonido incesante de las alarmas que a cada segundo nos aturden desde el celular, el despertador, las sirenas de la policías y las ambulancias, los dispositivos antirrobo, los altavoces, las bocinas de autos y camiones, las alarmas vecinales, el timbre de las casas y el pitido de los baby monitores para “vigilar” bebés. ¿Será que, entre otras muchas razones, el caos auditivo en que estamos sumergidos nos borra indicios de lo que nos está sucediendo? ¿No percibimos ya las señales que tenemos delante? ¿Vivimos, como dijo un poeta, con el presente aplastado en la cara?

Otra vez me disculpo por volver a algo autorreferencial. A inicios de 1970 trabé amistad con el poeta Roberto Santoro, que, al saber que íbamos a sacar una revista literaria un grupo de escritores jóvenes, me pasó unos poemas breves de su libro inédito No negociable.

“El Pelado”, como le llamaban a Santoro, que nos llevaba unos 15 años y tenía ya un largo camino recorrido como gestor cultural ligado siempre a actividades populares, era el líder del grupo “Barrilete”  y la publicación del mismo nombre, además de docente, autor de canciones, armador de juntadas con músicos y pintores, plomero, conocedor del tango, autor de la primera compilación de textos sobre fútbol (Literatura de la pelota), cofundador del sello editorial “Papeles de Buenos Aires” y de revistas murales. Tenía en ese entonces 35 años y había publicado nada menos que una veintena de libros. Era un poeta militante.

Era una época signada por el fervor de sus búsquedas estéticas y una urgencia que llevaba como mascarón de proa el tema de la “cuestión”, es decir, un asunto a resolver de forma inaplazable. Bastaría repasar  libros de esa época donde esa palabra ya pesa desde el título (Cuestiones con la vida de Humberto Costantini, Violìn y otras cuestiones de Juan Gelman, Cuestiones personales de Horacio Salas, entre otras). Vale decir, un término, “cuestión”, volcado a lo social en sus derivaciones: cuestionario, y más: cuestionamiento, interpelación. 

Algo del espíritu de esa generación quedó reflejado en los escritos de Santoro, sobre todo en su primer libro, Oficio desesperado, que también desde su nombre reenvía precisamente a una urgencia amasada entre la indignación y el deseo, el reclamo y la exigencia. Muchas décadas de nuestra historia llevaron esas marcas, en que la sociedad reaccionó contra una clase atornillada al poder mediante sucesivos golpes de estado: los de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976, más coletazos y sublevaciones militares que se extendieron con los carapintadas hasta 1990.

Vuelvo a Santoro; el que escribió “mi patria está viva cuando escribo… inventaremos el amor con lo que queda/  es necesario buscar/ no perder tiempo”. En un bar céntrico el “Pelado” me entregó unos textos inéditos que iban a formar parte de su próximo libro, No negociable, corría 1974 y se adelantaba a hablar del tema de los desaparecidos en uno de los poemas que le publicamos “El gran bonete”. Allí escribe: “a mi país se le han perdido muchos habitantes…quién los tiene…yo señor?/ sí señor/ no señor/ pues entonces quién los tiene?”. El 1 de junio de 1977, Santoro fue  secuestrado por un grupo parapolicial, su cuerpo nunca fue encontrado. 

Hubo muchas épocas de nuestro devenir como país en las cuales distintos sectores sociales avizoraron las señales de grupos financieros y uniformados prestos a manejar una sociedad y disciplinarla, ese sometimiento venía, como siempre de esa bajada de línea que es meter miedo y reprimir. Pero hubo resistencia.

Hoy, ni podemos seguir a veces el hilo de una conversación, de una idea. Pienso en esa fibra, esa hebra que le permitió a un hombre justo como el mitológico Teseo entrar al laberinto del Minotauro y derrotarlo; un ovillo de hilo fue su modo de dejar pistas que le indicaran el sendero para salir.

Ahora esos hilos que formaron la trama de nuestra historia de luchas parecen haberse convertido a “redes” que nos tienen atrapados en sus mallas como pescados. Una maraña que nos impide reaccionar frente a un gobierno que nos empobrece y humilla cada día, con un presidente lumpen que odia a los trabajadores, cierra fábricas, alienta al dinero fácil llamando a invertir en “monedas basura” y ocupa el tiempo en insultar, viajar y autopromocionarse.

¿Seguiremos hundiéndonos como una sociedad acelerada y sin urgencias? 

__________________________

*Jorge Boccanera tiene una extensa trayectoria como poeta con varios libros publicados entre 1973 y 2024, así como numerosos premios.. Es también crítico literario y periodista, rubro en el cual se ha destacado como  secretario de redacción de las revistas Crisis, de Argentina, Plural de México y Aportes, de Costa Rica, o como columnista de las agencias ANSA de Italia o Télam de Argentina.

4 comentarios:

silvio dijo...

EN FLORIDA, ACONSEJAN A LOS NIÑOS CALLAR
Por Jim Cason y David Brooks

Miami. Aquí en la punta sureña de Estados Unidos, defensores de derechos civiles y organizaciones comunitarias están aconsejando a los niños guardar silencio si las autoridades llegan a sus escuelas, a los parques donde juegan o a sus casas, para evitar delatar a sus amigos o familias indocumentadas, mientras grupos de bienestar social advierten que habrá consecuencias de salud mental entre los menores bajo el nuevo clima de temor por arrestos y deportaciones.

Estamos hablando con los gremios de maestros para capacitarlos y que puedan recordarle a los niños que aun si agentes de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) se presentan con una orden judicial, tienen derechos constitucionales, incluido el de no responder preguntas, explica Tessa Petit, directora ejecutiva de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC, por sus siglas en inglés). “Queremos también que los padres de familia que no son inmigrantes puedan tener esa conversación difícil con sus hijos (sobre lo que está ocurriendo con las nuevas medidas)… hemos tenido a familias que nos dicen: ‘soy estadunidense, mi hijo es estadunidense, no somos inmigrantes, pero mi hijo tiene miedo’”.

En entrevista con La Jornada, la directora de esta coalición estatal conformada por unas 80 organizaciones de defensa de derechos inmigrantes en Florida explica que los niños tienen miedo de salir a jugar en lugares públicos porque temen que sus amigos serán detenidos. Saben, por ejemplo, que uno de sus amigos habla otro idioma, y que por ello podría ser arrestado por ICE. Los están traumatizando.

Ausentismo en los planteles

Hemos hablado con juntas escolares que nos dicen que están viendo un incremento en las ausencias de estudiantes. Hay iglesias adonde la gente ya no llega a misa por temor a una redada, sobre todo en las iglesias haitianas, informa Petit. Llamadas a las líneas de asistencia de FLIC se han incrementado con la mayoría de personas que están buscando asesoría y asistencia legal o gente reportando que la migra se llevó a un familiar y no saben dónde ubicarlo, preguntan si podemos vincularlos con un abogado que podría ayudar en encontrarlo.

Durante los últimos tres meses, las 80 organizaciones que integran a FLIC han conformado ejes comunitarios en los que la gente puede protegerse y también buscar aliados en sus comunidades, colonias y pueblos. “Algo que decimos es que hay que buscar a gente blanca, que usen sus privilegios para defender a los vulnerables, y no suponer que por no ser inmigrantes no te apoyan… No podemos continuar sólo hablando y organizando entre nosotros. Con algunos ni es necesaria esa conversación (ya están apoyando), con otros, pues va a tardar, pero lo necesitamos hacer”, explicó.

La sede de FLIC está en un centro comercial en una colonia pobre de Miami. Todos nuestros miembros trabajan de alguna manera con migrantes. Algunos son grupos de base, otros brindan servicios directos, también tenemos grupos religiosos, sindicatos, defensores de derechos de la mujer, de trabajadores y de vivienda; y es como siempre digo, los inmigrantes son parte de todo.

silvio dijo...

En Florida... (2 y fin)

En una gira por el sur de Florida, muchos latinos entrevistados por La Jornada reconocen que para las comunidades cubanas, venezolanas, mexicanas, puertorriqueñas y haitianas, el tema más importante es la economía y el empleo. En parte por ello, muchos de los que tienen el derecho al voto favorecieron a Trump en esta última elección. Pero ahora enfrentan que el presidente está cancelando protecciones migratorias para los venezolanos y deportando a mexicanos y haitianos. Hasta inmigrantes cubanos recientes que llegaron bajo un permiso temporal están encontrando que las garantías de las que antes gozaban bajo su estatus especial que los encarrilaba hacia la residencia permanente y la ciudadanía han quedado pausadas desde la semana pasada. De repente hay expresiones de que Trump está traicionando y sorpresa ahora porque ellos y sus familias están en peligro.

Un 22 por ciento de la población del estado es inmigrante (nacida en otro país), 76 por ciento de ese total es de América Latina y el Caribe. Los inmigrantes cubanos son más de un millón 61 mil; los sudamericanos, un millón 180 mil (su mayoría es colombiana, venezolana y brasileña) y unos 256 mil mexicanos, según cálculos del Migration Policy Institute con datos hasta 2023.

FLIC brinda apoyo para todas estas comunidades, pero Petit expresa preocupación por la escala de lo que están enfrentando. La directora señala que las consecuencias son aún mayores que la vulnerabilidad de los 11 millones de indocumentados en el país, más otros 3 o 4 millones que podrían ser relegados a la condición de indocumentados por las medidas antimigrantes, como una reducción de 60 mil millones en remesas que México ha recibido, ni hablar de un país tan pobre como Haití. “El impacto de lo que está haciendo Trump va más allá de Estados Unidos, y urge hacer entender a los estadunidenses que no importa de dónde es uno, ni el color de nuestra piel, todos somos seres humanos. Poner vidas en riesgo a propósito y tratar a la gente como animales es antihumano, y eso no hace grande a America”, afirma.

A muchos nos regresarán

Petit aconseja que otros países deben hacer más para prepararse para lo que espera serán olas de deportaciones. “El temor de la gente es ¿a qué regreso a casa? No nos hagamos ilusiones, muchos de nosotros seremos regresados… no pararán hasta que la cosa esté muy mal, y eso no ocurrirá hasta que lleguen a los cientos de miles, entonces muchos seremos regresados y los países necesitan entenderlo”.

Petit, quien junto con su esposo tuvo que huir de Haití por razones políticas sólo con un par de horas de aviso, percibe una agenda más oscura detrás de lo que está ocurriendo en Estados Unidos. Entendemos claramente que esto no se trata de inmigración; esto se trata de democracia, de fascismo. Nosotros (los inmigrantes) sólo somos un peón político. Hay una estrategia para que te distraigas con ciertas cosas mientras otras están ocurriendo; están moviendo otras piezas más grandes.

Cuenta que recién estaba leyendo la historia de Alemania y el surgimiento del nazismo. “Curiosamente, tenemos mucho en común con lo que ocurre hoy, incluyendo las oligarquías, y lo que empezó a suceder en Florida desde 2023 con las prohibiciones de libros, entre otras cosas… No han inventado nada nuevo… lo están rehaciendo. Una vez más la gente queda engañada. Uno pensaría que el mundo habría aprendido”.

Recuerda el famoso dicho del pastor luterano alemán Martin Niemoller sobre lo que ocurrió en Alemania, incluyendo su encarcelamiento, de que primero vinieron por los socialistas, por los sindicalistas, después por los judíos, y que nunca dijo nada porque no era ninguno de ellos, pero entonces llegaron por mí, y ya no quedaba nadie que dijera algo por mí.

Ahora esas frases alemanas se tienen que recordar en inglés, español y creole hoy día en Florida y decenas de idiomas más por todo Estados Unidos.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/26/mundo/en-florida-aconsejan-a-ninos-migrantes-callar-873

silvio dijo...

EU usa anuncios publicitarios para intimidar a migrantes
Afp

Washington. "Te encontraremos y deportaremos. Nunca regresarás" pero "si te vas ahora" podrías volver. Este es el mensaje que el gobierno de Donald Trump transmite en Estados Unidos y en el extranjero a través de anuncios publicitarios, una estrategia de eficacia dudosa.

El presidente republicano puso en marcha un plan de expulsiones de migrantes en situación irregular, que espera que sean masivas, porque cree que "envenenan la sangre" del país.

Para ello ha movilizado a su gabinete y firmado una batería de decretos.

El Departamento de Seguridad Interior (DHS) acompaña la ofensiva con una campaña publicitaria a nivel nacional e internacional en radio, televisión, medios digitales y redes sociales.

"El presidente Trump tiene un mensaje claro para aquellos que están en nuestro país ilegalmente: vete ahora. Si no lo haces, te encontraremos y deportaremos. Nunca regresarás", dice la secretaria del DHS Kristi Noem en un video.

"Si te vas ahora, puedes tener la oportunidad de regresar (...) y vivir el sueño americano", añade, e insiste en que los migrantes que entran sin visa quebrantan la ley.

"Entrar ilegalmente en este país es un delito" y "las ciudades santuario son santuario para los criminales", estimó este fin de semana Tom Homan, nombrado zar fronterizo por Trump refiriéndose a las localidades que protegen a los migrantes en situación irregular.

"En menos de un mes, los cruces ilegales han bajado un 95%" y "más de 21 mil personas" han sido detenidas en el país desde el 20 de enero, añadió durante una convención conservadora.

El objetivo de los anuncios es "llegar a los migrantes ilegales", informó este mes el DHS.

Hace un par de meses el gobernador republicano de Texas Greg Abbott lanzó una campaña de vallas publicitarias en El Salvador, Guatemala, Honduras y México en varios idiomas para disuadir la inmigración ilegal hacia su estado sureño.

"¿Cuánto pagaste para que violen a tu hija? Muchas niñas son violadas por los coyotes", se lee en una de ellas.

Varios países han promovido campañas de advertencia para los migrantes desde hace décadas.

Según un informe del programa europeo de investigación "Bridges", la UE ha gastado decenas de millones de euros desde 2015 en casi 130 campañas de información.

México, y países de Centroamérica y Sudamérica también han recurrido a ellas.

La Organización Internacional para la Migración (OIM) ha impulsado hace décadas Migrantes como Mensajeros en varios países africanos, una campaña financiada por Países Bajos.

Otras veces las campañas se impulsan con ONG o agencias como Unicef, para focalizarse en una parte de la población como los niños y jóvenes.

silvio dijo...

EU usa anuncios... (2 y fin)


Doble objetivo

La pregunta es ¿son eficaces?

Se carece de estudios rigurosos sobre su impacto y los pocos que existen sobre las repercusiones de los promovidos por la Unión Europea en África son mitigados.

En The Conversation, una plataforma digital independiente que analiza la actualidad a través de artículos de investigadores y profesores universitarios, Antoine Pécoud y Mélodie Beaujeu citan un estudio de la OIM de 2018.

El informe "señaló que las campañas son difíciles de evaluar porque tienen un doble objetivo: reducir la inmigración irregular, pero también brindar información", afirman.

"A veces, solo se logra uno de los dos objetivos: en 2023, un estudio dedicado a la campaña "Migrantes como mensajeros" de la OIM mostró que (...) aumentó el nivel de información, pero no logró reducir las salidas", añaden.

Un informe del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO) a partir de datos de 13 mil jóvenes de 10 países de África y Asia ha revelado que este tipo de campañas pocas veces son eficaces y en ocasiones incluso tienden a aumentar el deseo de migrar.

"Lo sorprendente (...) es que, a pesar de la creciente inversión en ellas, todavía se sabe poco sobre su impacto y eficacia", afirma Nicolás Caso, coautor del estudio.

Hay dos posibles explicaciones. En primer lugar la sobreexposición a temas migratorios puede hacer que las personas lo vean como una salida y en segundo lugar, el hecho de que los candidatos a la migración estén más informados no significa que cambien sus planes ni actitudes, apunta el estudio.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/26/mundo/eu-usa-anuncios-publicitarios-para-intimidar-a-migrantes-3387