sábado, 17 de abril de 2021

¿Por qué gritar? Tonalidades del discurso público

Por Gisela Arandia Covarrubias

Releyendo nuevamente una entrevista a Ignacio Ramonet, con quien tuve la oportunidad de ser su alumna en de la Universidad de Paris VII, Jussieu. Reflexionaba además de la época de estudiante de la escuela de Periodismo y también recordaba del encuentro con el Comandante en Jefe en la Plaza Cadenas de la universidad de La Habana y de su placidez para conversar con el estudiantado en diálogos inteligentes donde ambas partes terminábamos con la satisfacción de haber recibido ideas importantes para la causa común. En realidad he escrito poco del impacto del periodismo en mi vida, aunque sin esa experiencia no hubiera sido posible avanzar en otros estudios.

El periodismo es en realidad una de esas carreras que marca la vida de las personas para siempre. Entre otras razones por la posibilidad de colocarse como observador participante, una metodología de las ciencias sociales imprescindible en los tiempos actuales, para poder valorar los complejos contextos sociales. Porque la función de observación constituye quizás una de las enseñanzas que más aporta al desarrollo del periodista,  sobre todo porque ofrece la posibilidad de poner el énfasis más en lo que dicen otros y ahí se crea una ejercicio de sinergias que contribuyen a desarrollar un pensamiento enriquecedor. 

Siempre me llamó mucha la atención como Fidel, en aquellos encuentros con distintos grupos, hablaba bajo, como saboreando las palabras, y el efecto que ese modo de expresarse intensificaba la atención de sus oyentes. Siempre pausado, desprovisto de agresión ante cualquier tipo de pregunta, lo que llevaba a sus interlocutores a reflexionar también de manera inteligente. Está claro para mí que solo la existencia de un bagaje cultural amplio otorga la capacidad de expresar un enfoque sosegado, libre de sesgos estereotipados.  

Entonces en la actualidad me llama la atención como algunas personas que ejercen la comunicación particularmente en la televisión, hablan con estilo safio, como si estuvieran en una pelea doméstica, discutiendo asuntos de alcoba. Método éste que genera a su vez una reacción adversa en la teleaudiencia,  más allá de lo que contenga el mensaje hablado. Será, me pregunto, que ya no existen los cursos de locución en la carrera de periodismo. 

En nuestra época de estudiantes fuimos muy afortunados al poder aprender de aquellos maestros de locución que nos enseñaron el valor del discurso público como un elemento indispensable del oficio. Quien habla gritándole al público, con tonos de “peleas” caseras pierde una oportunidad de hacer el periodismo culto, que está en concordancia con lo que población cubana merece.  Para comunicar cualquier idea acertada o incluso errática, quienes ejercen la comunicación deben saber que no deben vociferar a quienes están del otro lado de la pequeña pantalla. Cuando ha existido una formación adecuada en el discurso público, algo decisivo en ese trance mediático es que entonces quienes hablan pueden gozar de una respiración con buen ritmo cardiaco, lo que le ofrece al parlante una energía que permitirá que sus palabras fluyan como el aire que respiramos y dará elegancia al mensaje  y lo dotará de una mejor pronunciación.

Somos sus invitados en nuestras casas y merecemos respeto.

Para decir los mensajes, quienes ejercen el oficio de comunicadores, no deben hablarnos como si en lugar de enviar un mensaje, se tratara de colocarnos en una pelea. Menos aun de utilizar un tono agresivo para intentar convencer. Deben igualmente cuidar la gestualidad, que suele expresar incluso más que las propias palabras. Valga recordar que la comunicación es sobre todo parte del discurso cultural, donde el parlante estará sujeto al juicio crítico. 

Pero, además, si el mensaje del parlamento está involucrado en conceptos de tipo ideológico que ataña a la política de país, entonces los errores comunicativos pueden ser más adversos todavía.  Porque involuntariamente, debido a ese esquema dramatúrgico de la puesta en escena, el daño, para quienes son los actores presenciales de esa locución, podría tener un impacto negativo más profundo. 

Porque hoy día la comunicación mediática se ha convertido inexorablemente en un acontecimiento donde las herramientas del espectáculo forman parte inseparable de la comunicación. Si el parlante, da rienda suelta a sus emociones más diversas, sin tener en cuenta las normas de la comunicación, pensando que con gritería y gestualidad podrá convencer mejor a la teleaudiencia, perderá entonces la posibilidad de ser escuchado y sobre todo creíble.  Si sus gestos son propios de un altercado callejero, inconscientemente el público que escucha renunciará de inmediato a cualquier tipo de análisis, aunque esté hablando de temas que competen a la actualidad. 

Concluyo con algunas citas del profesor Ignacio Ramonet, quien una vez más alerta de los peligros a los está sometido el discurso comunicacional.  Un desafío de gran envergadura política que implica la búsqueda de crear en Cuba variables de información cada vez mejor diseñadas como única alternativa a la revolución tecnológica que llegó para quedarse. Como la imprenta en 1440, las redes son una herramienta mediática que amplía su rango de acción, donde actúa también el incentivo al desarraigo y en ocasiones a banalidad.

Se trata de una competencia, prácticamente desleal, donde las atractivas redes sociales amenazan con suplantar los modos de información tradicionales como la prensa, la televisión y la radio. Lo que no quiere decir, según Ramonet, que las formas tradicionales sean necesariamente obsoletas para todos los públicos. Pero lo que sí es imprescindible es la urgencia de un perfeccionamiento de sus modos de comunicarse teniendo en consideración el reto actual.  

Reproduzco un fragmento de la entrevista al periodista, politólogo y semiólogo Ignacio Ramonet al diario El País, con relación a los retos de la comunicación actualmente:

Las redes sociales son el medio dominante hoy, como lo fueron en otras épocas la televisión, la radio o la prensa. Las redes son la expresión de una auténtica democratización de la comunicación que la revolución Internet ha permitido. Hoy, cualquier individuo en cualquier país, por un coste mínimo, con un teléfono inteligente posee la misma potencia de fuego comunicacional […] No puede soñar con que, por milagro, desaparezcan las redes que ya están aquí para siempre […] La prensa escrita (y añado, para Cuba, la televisión y la radio) debe concentrarse en sus cualidades: la calidad de la escritura, la brillantez del relato, la originalidad de la temática, la realidad del testimonio, la autenticidad de la información, la inteligencia del análisis, la garantía de la verdad verificada.

miércoles, 14 de abril de 2021

Maestrías y doctorados de presidentes y jefes de gobierno. ¿Es Cuba una excepción?

                                                  Por Ricardo J. Machado 

"Se impone reforzar nuestras estructuras y equipos de dirección y gestión económica con los aportes de especialistas y expertos de Ciencias Económicas en particular y de otras en general. No podemos cansarnos de oír a los que saben valorar sus propuestas y articularlas con lo que nos proponemos lograr".
M. Díaz Canel: Discurso pronunciado en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX legislatura de la ANPP 22, de diciembre de 2018.

 

La tendencia a que los miembros de la alta dirección del Estado alcancen una formación científica formalizada es un rasgo de cierta significación, en el concierto internacional del mundo de hoy. Ejemplos sobran. Por exigencias de mis intereses profesionales he seguido durante algún tiempo los procesos de formación de doctores en varios países. Se ha convertido en un área de investigación específica por la creciente utilización e influencia de ese personal en los procesos de toma decisiones para encontrar soluciones a los problemas económicos, sociales y políticos del desarrollo de muchas naciones.

La bibliografía es abundante y crece por día. Dentro de ese campo ocupa un espacio –como ya se mencionó– el relacionado con el tema de la vinculación del personal con formación académica a las tareas de gobierno.  Es el objeto principal de este texto y que pudiera sintetizarse en esta pregunta: 

¿Por qué existe la tendencia a que dirigentes de primer nivel de no pocos gobiernos incluyan en su formación la obtención de maestrías y doctorados? 

La respuesta está relacionada con el hecho de que desde mediados del siglo pasado se inicia en muchos países desarrollados un proceso de consolidación de la interrelación entre ciencia tecnología e industria sin precedentes1. Esto elevó considerablemente el grado de complejidad de los procesos económicos y sociales. La repercusión en las esferas de dirección política fue inevitable y este proceso se ha trasmitido también a los países del sur gracias a la globalización.

Aparecieron nuevas exigencias en la preparación de las personas que aspiraban a obtener posiciones en diferentes niveles del Estado. Al mismo tiempo se fueron creando grupos de asesores gubernamentales de elevada formación científica.  Los llamados tanques pensantes o laboratorios de pensamiento se han generalizado a muchos países y se utilizan en diferentes esferas de la actividad gubernamental como política exterior, energía y recursos naturales, seguridad nacional, educación, desarrollo económico entre otras. 

ALGUNOS DATOS SOBRE LOS TANQUES PENSANTES

En el sitio THINKS TANKS (TT) DE Google encontramos datos con un número de países seleccionados y su peso relativo a escala internacional:

                                                            Cantidad de TT

Estados Unidos                                   1830                      40%

China                                                     429                       9%

Reino Unido                                          287                        6%

Alemania                                               194                       4%

India                                                      192                       4%

Argentina                                               225                       5%

En general, estos grupos se integran con personal de trayectoria científica destacada, así como directivos empresariales o estatales con formación académica y experiencia en tareas de dirección. De ahí que los directivos del Estado y el gobierno necesitan desarrollar las capacidades de interlocución con esos grupos. De lo contrario no sería viable un adecuado proceso reflejo y de comprensión del lenguaje peculiar del estamento científico.

Es necesario que en los gobiernos se creen masas críticas de funcionarios que tengan capacidad destacada para seleccionar personas de alto rendimiento y de criterios independientes. Y que en la integración de estos grupos se produzca un predominio de la política abierta sobre la política cerrada, sin excluir a las personas de pensamiento conservador. Deben crearse condiciones para que ambos grupos coexistan y trabajen en un ambiente de armonía y respeto recíproco.

La integración a plenitud del estamento científico a la actividad gubernamental es un proceso complicado que tiene sus reglas y principios de funcionamiento, pero sería necesario tratarlo con amplitud, y este no es lugar. Cuba apenas comienza en esta experiencia, lo que seguramente será un largo proceso. Lo decisivo es que el país dispone del potencial científico necesario. 

SOBRE EL ESTILO ACTUAL DEL EQUIPO DE GOBIERNO

Entre los rasgos significativos del equipo de gobierno en Cuba se destaca el énfasis en la necesidad de incorporar expertos, en determinadas ramas del conocimiento, al proceso de toma de decisiones en los diferentes niveles de las estructuras de los sectores productivo y de servicio, e incluso de gobierno. Es una premisa esencial para lograr un acercamiento cualitativo y cuantitativo entre las instituciones docentes y científicas y el sector productivo.

Sobre este punto el presidente ha señalado:

¨El sistema de Ciencia Tecnología e Innovación está débilmente interconectado en Cuba, hay una insuficiente interconexión entre el sector del conocimiento, o sea, de las universidades, el sistema productivo de bienes y servicio y los territorios”2.

Aquí se reconoce que nuestro país adolece hasta ahora de una insuficiente interacción entre el sistema de producción de conocimientos y los diferentes niveles de la estructura de gobierno. De esto se deduce que una de las probables causas de este relativo aislamiento radica en que una cantidad significativa de directivos de los sectores gubernamentales, de las empresas y los territorios no dispone de los recursos comunicacionales para establecer un dialogo eficaz con el sector de la ciencia y la tecnología. 

En la mencionada intervención del presidente en la Asamblea Nacional destaca la necesidad de promover ¨una planificación movilizadora dirigida a impedir que la burocracia inmovilice el desempeño de los principales actores económicos.

Lo que significa también que la incorporación de la racionalidad y objetividad a las decisiones del gobierno con base científica podrá actuar como un antídoto contra las iniciativas caprichosas y subjetivas de los burócratas. Habrá resistencia abierta o solapada. 

LO QUE NOS MUESTRA LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL

Para la redacción de este epígrafe he utilizado como fuente principal las síntesis curriculares publicadas en la prensa de un grupo de directivos extranjeros de alto nivel que han visitado nuestro país.  Otra fuente adicional han sido los artículos de prensa donde se han mencionado aspectos de la trayectoria de vida de algunos otros.

En total he recopilado resúmenes de las hojas de vida de 23 personalidades distribuidas por regiones. De estas, 9 de Europa; 4 de Asia; 6 de África; 4 del continente americano (del norte y del sur)

De Europa:

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. En 1995 termina la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid. Concluyó una maestría en Economía en la Universidad Libre de Bruselas, y otra en Estudios Avanzados en Integración Económica y Monetaria Europea, en el Instituto universitario Ortega Y Gasset. En 2012 concluye el doctorado en Economía en la universidad Camilo José Cela, donde ejerció como profesor de Economía.

Enmanuel Macron, presidente de Francia. Graduado de Filosofía en la universidad de París (Nanterre). Realizó estudios de posgrado en el Instituto de Estudios Políticos de París. Graduado de Inspector de Finanzas en la Escuela Nacional de Administración. Miembro del Partido Comunista francés a los 24 años. Fue asistente de Filosofía y Antropología del destacado científico Paul Ricour, y profundizó en investigaciones sobre Hegel y Maquiavelo (datos tomados de artículos de la prensa).

Robert Fico, Primer Ministro de la República Eslovaca. En 1986 termina la Escuela de Derecho de la Universidad Comenius. Entre 1988 y 1992 realizó estudios de posgrado en el Instituto del Estado y el Derecho de la Academia de Ciencias de Eslovaquia. En 1992 recibió el de Doctor en Ciencias. Especializado en Derecho Penal con una investigación sobre la pena de muerte.

Francois Hollande, expresidente de la República de Francia. Graduado de la Escuela de Altos Estudios de Comercio de París y también del Instituto de Estudios Políticos de esa ciudad. Graduado de la Escuela Nacional de Administración. De 1988 a 1991 fue profesor de Economía en el Instituto de Estudios Políticos de París.

El Papa Francisco. En 1958 pasó el noviciado en la Compañía de Jesús. Se licenció en Filosofía en el Colegio San José de Buenos Aires. Entre 1964 y 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio La Inmaculada. De 1867 a 1970 estudió Teología en el Colegio San José. En 1986 se trasladó a Alemania para realizar su doctorado.

Tomislav Nicoli, presidente de la República de Serbia. Graduado de Economía. Terminó una maestría en Ciencias Económicas.

De Rusia:

Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia. Graduado de Derecho de la Universidad Estatal de Leningrado en 1975. Graduado de la Escuela Superior del Comité de Seguridad Estatal. Vicerrector de la Universidad Estatal de Leningrado.  Concluye un doctorado en Economía en el Instituto Estatal de Minas de San Petersburgo.

Dimitri A. Medvedev, exjefe de gobierno de la Federación de Rusia en 1987. Licenciado en Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado, en 1990.  Obtiene en 1990 el doctorado en Ciencias Jurídicas en la Universidad de San Petersburgo. De 1990 a 1999 profesor en la misma universidad.

De Norteamérica y América Latina:

Barack Obama, expresidente de Estados Unidos. Se graduó en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard. Fue presidente de la revista de derecho de esa universidad. Realizó el doctorado en Ciencias Jurídicas en la misma universidad donde fue profesor de Derecho Constitucional. Fue senador por el estado de Illinois. Ha escrito varios libros, el último editado en 2020 con el título La tierra prometida.

Felipe Calderón Hinojosa, expresidente de México. Graduado de la Escuela Libre de Derecho. Realizó una maestría en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Culminó una segunda maestría en Administración Pública en la Universidad de Harvard.

Guillermo Solís Rivero, expresidente de Costa Rica. Graduado de Historia en la Universidad de Costa Rica. Obtuvo una maestría en Estudios Latinoamericanos en la universidad de Tulane en Estados Unidos. Durante 10 años fue docente e investigador y administrador académico en la universidad de Costa Rica. Es autor de 10 libros y decenas da artículos para periódicos y revistas.

Rafael V. Correa, expresidente de Ecuador. Graduado de Economía de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. En 2001 obtuvo una maestría en Economía en la Universidad de Illinois y posteriormente un doctorado en Ciencias Económicas en esa universidad.

De Asia:

Xi Jinping, presidente de la República Popular China. Graduado de la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Tsuighua de Beijing. Especializado en teoría marxista y educación ideológica. Realizó un doctorado en Derecho en esa universidad. En 1979 concluyó estudios de posgrado en la Facultad de Ingeniería Química de esa universidad, especializado en síntesis orgánica básica.

Nguyen Phu Trong, Secretario General del Partido Comunista de Vietnam, Licenciado en Literatura. Realizó un doctorado en Ciencias Políticas. Fue editor jefe de la revista Comunista, órgano teórico del Comité Central, de 1991 a 1996.

Nguyen Thi Kim Ngan. Presidenta de la Asamblea Nacional de Vietnam. Licenciada en Finanzas. Realizó una maestría en Ciencias Económicas (datos tomados de la prensa).

De Iran: Hasan Rohani, presidente de la República Islámica de Irán. En 1872 se graduó en Derecho en la Universidad de Teherán. Realizó estudios de posgrado y máster en leyes en la universidad Caledonian Glasgow, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del norte.

Mahmoud Ahmadinejad, expresidente de la República Islámica de Irán. Es graduado de Ingeniería Civil en la Universidad de Ciencias y Tecnología de Teherán. En 1997 obtiene un doctorado en Ingeniería del Transporte y Planificación. Desde 1989 fue miembro de la Junta Universitaria de la Facultad de Ingeniería Civil y ha escrito y colaborado con diversos trabajos de carácter científico.

De Africa:

Domingo Simoes Pereira, expresidente de Guinea Bissau. Ingeniero Civil graduado del Instituto de Odessa, antigua URSS.  Master en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de Fresno California. Doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Portugal.

Mulatu T Wirtu, expresidente de Etiopia. En 1982 obtiene la licenciatura en Economía Política y Filosofía en la Universidad de Beijing. En 1988 obtiene un master en Derecho Internacional y doctorado en 1991 en esa universidad. Previamente realizó una maestría en Derecho y Diplomacia en la Escuela de Leyes Fletcher, adjunta a la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Ali Bongo Ondimba, expresidente de la República Gabonesa. En 1981 terminó la licenciatura en Derecho en la Universidad de La Sorbona de París y posteriormente el doctorado en Derecho Público en la misma universidad.

Jorge Carlos de Almeida Fonseca, expresidente de la República de Cabo Verde. Terminó la licenciatura en Derecho y posteriormente la maestría en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Lisboa. Fue asistente graduado en la Facultad de Derecho de esa universidad impartiendo varias disciplinas. Trabajó como investigador en el Instituto Max Plank en Freiburg, Alemania, en el campo de derecho penal. Tiene una vasta obra científica en el área de Derecho Penal y Constitucional. Ha escrito una docena de libros y más de 50 artículos. Sus libros de poesía se han editado en varios países, incluida Cuba.

Hage G. Geingob, expresidente de Namibia. En 1961 se graduó de magisterio. Entre 1971 y 1974 cursó una maestría en Relaciones Internacionales. Desde el 2003 al 2005 ocupó diversas responsabilidades en organismos internacionales en Estados Unidos y Canadá. En 2004 concluyó sus estudios de doctorado en la Universidad de Leeds de Gran Bretaña.

Letsie III, Rey de Lesotho. En 1984 obtiene el título de licenciado en Derecho. Entre 1984 y 1986 obtiene el diploma en estudios de Derecho Inglés en la universidad de Bristol, en el Reino Unido. En 1989 realiza estudios en Desarrollo en la Universidad de Cambridge en el mismo país. Posteriormente matricula Economía Agrícola en el Colegio Wye de la Universidad de Londres. 

SOBRE LA EXPERIENCIA CUBANA. PREPARACIÓN PREVIA Y DEFENSA DE DOCTORADO DEL PRESIDENTE DESDE EL EJERCICIO DE SU CARGO 

Fue noticia en días recientes, en diversos medios oficiales, la obtención del doctorado en Ciencias Técnicas del presidente. Se publicó en la prensa amplia versión del artículo que recoge las principales ideas de su tesis3. En las redes sociales aparecieron comentarios del asunto con diversos grados de seriedad. Algunos expresaban suspicacias de naturaleza ética que alcanzaban también a los miembros del tribunal y los oponentes.  En estas opiniones está implícita una intención descalificadora acerca de la formación científica del presidente.

Uno de los comentaristas se pregunta cómo dedicar tiempo a esto en medio de la crítica situación que atraviesa el país. Son opiniones subjetivas de personas –algunos con grado científico– que carecen de información acerca del largo proceso de trabajo que ha seguido el presidente en su preparación académica, previa antes de realizar su ejercicio, de lo cual soy testigo de cierta manera. Tengo experiencias directas e indirectas de larga data. Creo que no debo quedarme callado.

Estas se encuentran asociadas a mis vínculos con la Facultad de Ingeniería Industrial de la Universidad Tecnológica de La Habana. En esta se celebraba dos veces al año –en junio y noviembre– sesiones intensivas de varios días, mañana y tarde de defensas y predefensas de grado. La asistencia a las defensas de doctorado es una invaluable experiencia en el proceso de formación de un investigador. Recuerdo que ya en el 2011 Díaz Canel asistía a esas sesiones en las que participaba no solo por su interés como ministro de Educación Superior, sino también por estar ya vinculado a un proyecto de investigación relacionado con la calidad en ese nivel educativo. Lo supe en una de esas sesiones.

Más tarde cambió de orientación hacia el proyecto en que ha defendido su tesis, que se encuentra en el campo de la gestión gubernamental, basada en la ciencia y la innovación. Creo que el tema anterior de alguna manera operó como fundamento de este último, pues los procesos de innovación tienen fuertes compromisos con los educativos y de formación.

Tengo algo que decir sobre este aspecto. En mí ya larga trayectoria académica tuve no pocos contactos con personas vinculadas a tareas de dirección en empresas y ministerios que aspiraban a iniciar un doctorado. En todos los casos recomendé que el tema seleccionado estuviera relacionado con su trabajo, es decir con el contenido de sus funciones. De manera que sus propias experiencias laborales contribuyeran a conformar la materia prima de su investigación, estableciendo una sincronización entre actividad laboral y el trabajo de investigación. Es también un rasgo importante en los llamados doctorados en las empresas y por extensión válido para las funciones gubernamentales.

Son proyectos investigativos que se desarrollan en paralelo con los procesos de trabajo, lo que contribuye a elevar las posibilidades de implementación en la práctica. Esto representa un valor añadido que algunos doctores de perfil estrecho y unilateral subestiman. Eso la diferencia de los doctorados de orientación académica que carecen, en no pocas ocasiones, de fuertes vínculos con la realidad productiva o de servicios. Ese no es el caso del presidente, que antes de asumir el cargo actual fue ministro de Educación Superior (2009-2012), lo que le permitió familiarizarse en directo con la mayor parte del potencial científico a nivel nacional, que como sabemos se encuentra en las universidades. Esa misma responsabilidad constituyó una inapreciable fuente de experiencias relacionadas con el trabajo científico.

Díaz Canel se había graduado de Ingeniero Electrónico en la Universidad Central Marta Abreu, en la provincia de Las Villas, ejerciendo docencia en esa facultad en la asignatura Señales Digitales. Mas tarde siendo primer secretario del PCC de esa provincia, matriculó y concluyó la maestría en Dirección, adscrita al Centro de Técnicas de Dirección de ese centro docente. Esta ha sido reconocida como de excelencia por la dirección del MES.

Por otra parte, debo añadir que colaboré en un tiempo con algunos posgrados como profesor invitado de la UCLV. Conozco desde entonces a miembros del claustro de esa maestría.

Los comentarios de sus profesores –algunos muy cercanos– acerca del rigor con que asumió sus responsabilidades, con las tareas de las disciplinas que integraban el programa, son recuerdos de larga data en mi memoria. No de ahora.

No me detendré a examinar otras objeciones de menor cuantía, entre otras razones porque los que las hacen desconocen la calidad moral e intelectual de los integrantes de ese tribunal. No es mi caso. Tales comentaristas actúan con superficialidad y desconocimiento de esa realidad. Sin embargo, debo reconocer que tienen razón cuando sostienen que la prensa debió dar más información de los resultados de los informes de los oponentes y sus preguntas al doctorante.

Tengo pendiente definir mi posición ante la diferencia entre un doctorado –el texto– y un doctor es decir la personalidad del que lo ostenta. No necesariamente coinciden y para explicarme voy a ilustrar mi idea con una experiencia concreta. En mi tribunal de Sociología se presentó una tesis sobre el tema denominado control social. Era el trabajo de una joven psicóloga capitana del Minint dedicada durante años a la rehabilitación de prostitutas y drogadictos. El texto mostraba algunas disonancias entre la formulación del problema, los objetivos y los resultados, que es un error frecuente en las tesis de grado. Hizo una buena defensa Pero el valor del proyecto estaba en los anexos, que a veces se consideran elementos de  valor secundario. Allí se recogían los testimonios agradecidos de los padres y familiares cercanos de los rehabilitados.

También los informes de los médicos y los centros laborales donde ya se encontraban insertadas las personas que había seguido el proceso de rehabilitación. Eran páginas llenas de autenticidad y de gran valor humano. El abnegado trabajo de la joven capitana había transformado la existencia de casi una decena de personas dando equilibrio y funcionalidad a sus respectivas familias. La sentencia del tribunal fue sabia; después de superar los criterios formalistas de algunos de sus miembros  decidió otorgar el grado.  La pscóloga cambio la vida de decenas de personas

En general, pueden escucharse diferentes puntos de vista de los objetivos de una tesis doctoral. Pero me adscribo a este; se hacen para cambiar la vida y para bien, en este caso de personas.

Hay otros que pueden cambiar la existencia de una organización. El del presidente intenta cambiar el destino de una nación. El desafío es enorme y llevará tiempo. No podemos esperar resultados significativos a corto plazo. Pero no hay otro camino que no sea el de la ciencia, que es el que propone su tesis.

 

Referencias

J. Núñez Jover: La ciencia y la tecnología como procesos sociales, Editorial Félix Varela, La Habana, 2009.

2   M. Díaz Canel: “Sesión de trabajo con directivos del Ministerio de Energía y Minas”, Granma, 21 febrero de 2021.

3   J. Llanos Camejo: “Nuestro desarrollo exige la creación y movilización de capacidades de ciencia, tecnología e innovación”, Granma, 22 de marzo de 2021.

lunes, 12 de abril de 2021

Ramsey Clark en la memoria

Por Ricardo Alarcón de Quesada

La noticia sobre su fallecimiento no causó sorpresa pues se sabía que su salud declinaba afectada además por pérdidas familiares irreparables. Pero la muerte de Ramsey Clark es fuente de dolor y sufrimiento para muchos en muchas partes del mundo.

Su trayectoria desde la década de los Sesenta del pasado siglo es de admirable integridad personal y de fidelidad a los principios que lo convierten en una de las personalidades más respetadas del movimiento progresista norteamericano.

Fiscal General de Estados Unidos durante la Administración de Lyndon B. Johnson fue pieza clave en la aprobación y aplicación de la Ley de Derechos Civiles paso decisivo para eliminar la discriminación contra los afroamericanos en materia electoral. Acompañó a Johnson también en sus medidas para asegurar servicios de salud asequibles para todos. Ambos temas fueron banderas que los “liberales” levantaron pero con manos cada vez más vacilantes mientras que su eliminación se ha convertido en prioridad para Trump y sus seguidores.

Ramsey por su lado se convirtió en punto de referencia para quienes no abandonaron los ideales de libertad y verdadera democracia.

Se opuso a la guerra contra el pueblo vietnamita al punto de que el Presidente lo excluyó del Consejo de Seguridad Nacional pese a que su participación en esa instancia se derivaba del alto carga que desempeñaba.

Fuera ya del Gobierno Ramsey libró una batalla incansable para detener esa agresión que generó la movilización creciente no sólo en su país sino en todo el mundo y en cuyo despliegue él contribuyó como pocos. No sólo con discursos y declaraciones. De especial significación fue su presencia física, personal, en la tierra vietnamita violando abiertamente la prohibición oficial de Washington.

Tenía una capacidad de trabajo excepcional y entregar solidaridad fue para él una misión a la que se dio por entero. Ninguna causa le fue ajena.

Es grande la deuda que con él tenemos los cubanos. Nuestra causa fue también la suya. Su voz se alzó una y otra vez para denunciar el bloqueo y la guerra que el Imperio nos hace en todos los terrenos.

Fue decisiva su participación en la campaña para liberar a Elián González y en la dura, compleja y prolongada brega para la liberación de nuestros Cinco Héroes. Personalmente mientras viva le agradeceré su ayuda y desde el fondo de mi corazón le digo Gracias por todo querido amigo, hermano, compañero.

sábado, 10 de abril de 2021

El comentario de Víctor

silviano, alzugaray, querida gente/
coincido con el análisis que hace alzugaray sobre ese tema crucial. y tengo un breve comentario que agregar, similar al de silvio.


SOBRE EL TEMA DE LOS CAMBIOS NECESARIOS. 
el proceso de cambio de mentalidad --que es una de las claves mayores del asunto-- se detuvo después del 2011. quedaron --quedan-- los importantísimos criterios de raúl en los que nos apoyamos hoy los que insistimos en la necesidad de que ese proceso se realice, tenga un buen ritmo, y produzca los nuevos cambios a partir de una nueva mentalidad, nacida del consenso y del compromiso.

Siento (y siento) que con ese período de 10 años transcurridos desde entonces se perdió la oportunidad de que la generación histórica (raúl) llevara adelante ese proceso capital para el destino del proyecto revolucionario y del país. Por supuesto que es difícil --creo que imposible-- que tengamos una explicación completa para la atenuación y desaparición de ese impulso de cambio que tuvo --entre sus anuncios esperanzadores, a mi modo de ver-- la publicación del DUO MOI vietnamita en el periódico granma.
 
El procedimiento para designar al compañero díaz canel como nuevo presidente (y posteriormente, ahora en el Congreso, como nuevo primer secretario del PCC) fue explicado entonces por raúl: el análisis que fue haciendo, durante años, la dirección histórica de la revolución y que dio por resultado la designación de DC. Probablemente a algunas gentes --quizás a muchísimas gentes-- les/nos hubiera gustado más que la figura que continuaría al frente del país y del proyecto saliera de un proceso largo --mucho más largo-- a partir de las bases mismas. Pero creo que la historia --y la forma que se conformó esa historia-- no podía traernos ese procedimiento. El que se aplicó trajo como resultado la designación de díaz canel como nuestro actual presidente.

No tengo pudor en decir --y compartir con ustedes y con quien lo quiera leer o escuchar-- que apoyo la gestión --ejemplarmente laboriosa, inteligente, sensible, no exenta de errores, insuficiencias o lentitudes del presidente. Ese apoyo (como sucede en el caso de muchas gentes a quienes leo en SEGUNDA CITA) incluye, necesariamente, el derecho y el deber de criticar, con transparencia y desde el compromiso, la gestión del presidente y de su gobierno.
Creo que quienes ven, automática, mecánicamente, CUALQUIER crítica como un ataque al proyecto revolucionario se equivocan.

Creo que quienes utilizan los medios digitales –financiados desde el exterior o no--  para tratar de desestabilizar y destruir la marcha actual –difícil, incluso agónica—del proyecto no sólo se equivocan sino contribuyen –desde el oportunismo, la mala fe o la ignorancia— a inclinar la balanza hacia la destrucción del proyecto de país que tratamos de sostener y hacer avanzar en medio de vicisitudes extremas.


SOBRE EL 8VO. CONGRESO DEL PCC

Este ya inminente evento es, sin dudas, el más importante de esa organización desde que fue creada. De sus resultados concretos y acertados depende el futuro –incluso el presente—del país.  Algunos procedimientos habituales en este tipo de evento no han podido ser realizados seguramente debido a la situación de emergencia que vivimos: pandemia, situación económica, alimentación. En esta ocasión, hasta donde sé, los núcleos de base no han hecho su selección de candidatos que, transitando por las asambleas municipales y provinciales, puedan llegar a participar en el evento.

Creo que militantes con carnet o sin él, revolucionarios que han/hemos trabajado durante décadas, dentro del pueblo; compatriotas que desean y/o necesitan salvar lo salvable para continuar un camino viable que nos asegure la estabilidad y un grado, al menos mínimo por el momento, de prosperidad.

Aquí aparece, como en otros momentos de este texto, el verbo continuar. Y hemos visto que las dos consignas principales del Congreso (según aparece en la televisión) son: unidad y continuidad.

Creo que la primera debiera ser la clave del pensamiento y la acción de quienes deseamos lo mejor para el país: a mi modo de ver, la unidad dentro de la diversidad imprescindible; unidad incluyente y participativa, basada en el debate abierto y sostenido, por todos los medios posibles.

También creo en la segunda consigna partidaria, la de continuidad, siempre que lleve, al menos implícitamente, a mi modo de ver, un adjetivo esencial: renovadora. Pensarla y aplicarla así, creo, no implica la negación de la herencia de todo el proceso  del gobierno revolucionario iniciado en 1959. Pero sí expresa la necesidad de que en esta continuidad se analicen y discutan los desaciertos y errores que cometimos en esta (ya larga) marcha y se tomen las imprescindibles decisiones que echen a dar los cambios que necesitamos en todas las áreas de la sociedad: desde las políticas económicas hasta el territorio del pensamiento y las comunicaciones sociales.

viernes, 9 de abril de 2021

"Ol' man river"

Por Juan M Ferran Oliva


Ol' man river, that  ol ' man river
He  must know something, but he don't say nothing
That ol'  man river, he just keep rollin' along

E

musical norteamericano forma parte de la familia del teatro lirico. Entre sus obras más conocidas se cuenta Show Boat [1].  Narra la historia de un barco teatro en el rio Misisipi en épocas de esclavitud.  Se estrenó en 1927 y alcanzó 572 representaciones. Fue llevado a al cine en varias ocasiones. En ella se inscribe la famosa canción Ol’ man river.  Expresa las penas de los negros a lo largo del gran rio con el que metafóricamente son comparados. Es cantada por Joe, un estibador de esa raza que fue interpretado por Paul Robeson en su estreno.  

Con perdón del maestro Vázquez Millares –no soy más que un diletante- oso expresar que Ol’man river es un aria de bajo que merece un lugar entre las más antológicas de ese timbre[2]. Generalmente los tenores y barítonos son los más populares.

Si la pieza es notable, no lo es menos quien la inmortalizó. Paul Robeson[3] es un personaje imprescindible en la historia norteamericana. Destacó como activista de los derechos civiles pero también como actor, atleta, cantante, escritor y abogado. Nació en Princeton en 1898 hijo de un esclavo fugitivo convertido en predicador protestante. Su madre provenía de una familia cuáquera que había luchado contra la esclavitud en Estados Unidos. 

Paul estudió derecho y fue el tercer colored graduado en  Rutgers. Allí practicó distintos deportes. Muchas universidades se negaron a competir con su plantel debido al estigma racial. No obstante llegó a profesional y a entrenador en la Universidad Lincoln.  Desistió de ser abogado cuando una mecanógrafa blanca rechazó escribir su dictado. Fue entonces que se convirtió en actor. 

A lo largo de su vida estableció amistad con personalidades progresistas en varios países. Puede citarse a Sergei Einsinstein, Jomo Kenyata, Nehru, Emma Goldman, Albert Einstein, Pablo Neruda, Euogene O’Neill, James Joyce y Ernest Hemingway. Compartió con Albert Einstein su anhelo por la paz mundial. 

Desde la izquierda, Henry Wallace, vicepresidente en la Administración
de Franklin Delano Roosevelt y candidato del Partido Progresista,
Albert Einstein, Lewis L. Wallace y Paul Robeson, en 1947.

Dirigió las primeras campañas en Estados Unidos para reivindicar los derechos del negro. Pensaba que

… el carácter esencial de una nación no está determinado por las clases altas, sino por el pueblo, y que los pueblos de todas las naciones son hermanos en la gran familia de la Humanidad.

Comenzó a cantar spirituals y otras canciones de la cultura negra norteamericana con su extraordinaria voz grave. Viajó a Europa y en particular a la URSS donde se sintió tratado como ser humano. Dio preferencia a himnos y cantos de carácter social. Participó en la Guerra Civil Española dentro de la Brigada Lincoln. Pensaba que 

 …el artista debe tomar partido. Debe elegir luchar por la libertad o por la esclavitud. Yo he elegido. No tenía otra alternativa.

Intervino en doce películas del cine independiente. Poseía una amplia cultura y hablaba más de 20 idiomas. En 1952 la URSS le concedió el Premio Lenin de la Paz (por entonces llamado Premio Stalin de la Paz)

Sufrió una persecución feroz durante el macartismo. Durante una de las sesiones, al preguntársele porque no se quedaba en la URSS contestó: 

…porque mi padre era un esclavo, y mi gente murió para construir este país, y voy a permanecer aquí y a tener una parte de él, exactamente igual que usted, y ningún fascista importado me sacará de él.

Fue privado del pasaporte y cancelados alrededor de 80 de sus conciertos. En uno de los pocos celebrados lo atacaron grupos racistas sin que la policía lo impidiera. Para la ocasión, Robeson declaró:

Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante... y no me asustan las cruces que arden.

En 1995, 19 años después de su muerte en 1975, fue seleccionado para el Salón de la Fama del Futbol Americano Universitario.


Abril 5 de 2021 / SINE DIE, Segunda serie #22



[1] Show Boat  de Jeroome Kern y con partitura de xxxxx

[2] Valfa citar  La Calumnia, Mefistófeles, Dottor Dulcamara   Leporello, Principe Igor,  etc.

[3] Robeson, Paul (1898-1976)

 

martes, 6 de abril de 2021

Intermedio ariguanabense

Hoy a media tarde me di un brinquito a San Antonio, a ver a Giraldo y a Aimé, a conversar un momento con ellos sobre la perspectiva de que el llamado Valle del Ariguanabo sea nombrado área protegida. En la reunión del CITMA provincial leí que hablaban de paisaje natural, aunque creo que, más que paisaje, es un hábitat, un espacio natural donde viven e interactúan especies. Todo esto bastante venido a menos por culpa del hombre, con mucha necesidad de recuperación y cuidados. 

 

Como ya dije, tengo mente positiva al respecto. No puedo obviar que uno de los primeros actos de nuestro presidente fue autorizar la Fundación Ariguanabo que nuestro pueblo venía proponiendo desde hacía años.

 

Este intermedio ariguanabense es para hacer un voto porque se apruebe la muy justa petición de que nuestro río y sus bosques adquieran la categoría de espacio natural protegido.




domingo, 4 de abril de 2021

Intercambio entre hijos (y Amigos) del Arigüanabo

3 de abril de 2021

Estimado Silvio, 

Mis deseos de salud para ti y tu familia en esta dura situación de la pandemia. Según tengo conocimiento, tu eres un gran admirador de Cesar Vallejo y en estos días leyendo en internet, encontré un artículo en esta dirección https://jovencuba.com/desmontaje-nep-ecos-cuba/?fbclid=IwAR28EO4JLSm1PpYa_Af7YJHddoqeCjgj0r88Oq2MhlYPJZ2f32Uf-YFMXlk

Que hace referencia a un interesante libro que escribió Vallejo, como resultado de una visita que realizó a la naciente URSS (que no sé si lo has leído), y que acabo de leer.

En este escrito se plantea los siguiente:

Es menester reconocer, sin embargo, que una buena parte de lo que se escribía sobre la URSS en esta etapa, eran consideraciones especulativas. La política de Stalin era cautelosa respecto a los visitantes extranjeros. Quizás por ello fue un hito en la época el libro de César Vallejo: Rusia en 1931: reflexiones al pie del Kremlin (Ediciones Ulises, Madrid, 1931).

La obra fue el resultado de una visita donde Vallejo recorrió –acompañado siempre por un miembro de la KGB, como explica en la introducción– fábricas, koljoses, aldeas y ciudades. Además de ser una crónica que describe la vida diaria de un extranjero en la URSS, era una indagación, en la medida en que ella fue posible, en las expectativas del ciudadano soviético común ante las grandes esperanzas del Plan Quinquenal.

En conversación con Vallejo, los obreros de una fábrica moscovita le cuentan que, tras el cumplimiento del Segundo Plan Quinquenal, el nivel de vida del obrero soviético sería muy superior al del obrero norteamericano. Ante las preguntas del visitante relativas a los pocos automóviles que se movían por Moscú, asignados en todos los casos al Partido y a los órganos estatales, casi se burlan de su ignorancia al no saber que, en apenas siete años, todos los obreros dispondrían de automóviles.

El libro no constituyó una oposición al gobierno soviético, fue evidente que el autor quedó cautivado por aquellas personas que se sacrificaban en pos de un ideal. Tampoco fue una apología. Vallejo critica medidas y actitudes que despertaron su atención.

La espada de Damocles que pesaba sobre el texto era, no obstante, implacable. Los plazos establecidos para lograr el bienestar material y espiritual del pueblo se vencerían en poco tiempo sin demostrar la eficacia de las metas. A pesar de ello, la Constitución soviética de 1936 aseguraría que el socialismo se había afianzado en todas las ramas de la economía nacional y que la correlación de clases había cambiado. Este sería el primer paso de los sucesivos gobiernos soviéticos para proclamar lo que nunca habían alcanzado realmente.

El libro despertó gran interés en Cuba, de lo cual dan fe los siguientes hechos: En el prólogo a Bufa subversiva, Pablo de la Torriente Brau lo menciona entre los textos que no podían faltar en la habitación de Raúl Roa. Otra evidencia es la reseña que le hace Marinello en el número de enero de 1932 de la revista Política.

«Es la obra de un hombre de fe, que sabe observar. ¿Imparcialidad? ¿Es ella posible frente al fenómeno ruso? ¿Quién permanece en quietud de ánimo ante un pueblo que se construye con materiales inéditos y que marcha hacia el mundo con paso encendido? Quien quede frío ante el espectáculo grandioso ¿merece ser escuchado? Hay, sí, la posibilidad –y la obligación– de hacer lo que hace César Vallejo: demostrar una vacilación, un fracaso parcial, una medida inoportuna e insuficiente, un error de gobierno estalinista. Pero quedando a flote la fe revolucionaria».

Un camino progresista para la Isla no pasaba, según la mayor parte de la juventud revolucionaria, por la tangente soviética. La Revolución Socialista de Octubre había sido una, pero dos fueron las estrategias que desde mediados de los años veinte y hasta inicios de los treinta –etapa crucial para el movimiento revolucionario cubano–, habían definido el perfil socialista de ese país.

Las dudas de la intelectualidad cubana respecto al socialismo soviético eran perfectamente comprensibles. Y si aceptamos la definición de duda de Aristóteles como «el resultado de la equivalencia entre dos razonamientos contrarios», entonces entenderemos las de los intelectuales revolucionarios: haber comprendido que el capitalismo, bajo la dominación imperialista, resultaba nefasto para Cuba y, al mismo tiempo, apreciar que el modelo de socialismo estalinista no debía ser la solución de nuestros graves problemas. Concedámosle el reconocimiento a una agudeza política que hubieran deseado para sí generaciones posteriores.

Como pienso que podría ser interesante para ti, poder leer este libro (en caso de no haberlo conocido hasta el momento) te lo adjunto.

Mis saludos para tu familia, un abrazo, Alberto-KIKE

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3 de abril de 2021

Gracias, Kike, por enviarme el libro de Vallejo sobre su visita a la URSS. Creo que alguna vez me tropecé este trabajo pero entonces no pude leerlo. Esta vez, gracias a ti, voy a ser más consecuente, entre otras cosas porque estamos a punto de un Congreso  que va a ser resultado, además de nuestra realidad y de las diversas interpretaciones que  se hacen de ella, también de las experiencias socialistas universales. 

Por lo que cuentas de los diálogos de César con los obreros rusos, veo que había cierta ingenuidad en aquellos hombres y mujeres admirables, y compruebo que algunos de aquellos enfoques no nos han sido ajenos. Espero que a la luz de nuestra compleja y urgente realidad resultemos más realistas y pragmáticos. Creo que “nos va la vida en ello”, parafraseando a Aute.

Antes de despedirme te pido permiso para subir al blog este intercambio, además de hacerle un acceso al libro para que llegue a todo el que lo desee.

Lo mejor para ti, hermano ariguanabense, Amigo del río y Profesor Principal en la Escuela Profesional de Geografía de la Universidad de San Marcos (Primera de América) en Lima, Perú, de la que guardo muy gratos recuerdos.

Gracias de nuevo, cuídate mucho y un fuerte abrazo.

Silvio
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3 de abril de 2021
Silvio, me alegra que te resulte interesante y oportuno el libro de Vallejo y la reflexión que se hace al respecto. Por su puesto que lo puedes subir al blog, es necesarios que todos tengamos la más amplia información, como único modo para actuar con conocimiento de causa, en momentos en que está en juego el presente y futuro de nuestro país.
fuerte abrazo,
Kike
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Para descargar el libro: https://www.textos.info/cesar-vallejo/rusia-en-1931/descargar-pdf

jueves, 1 de abril de 2021

Hablando del Partido II

Antes apunté que el Partido Comunista de Cuba (PCC) se fundó desde el poder revolucionario, que enfrentó desde 1959 una espiral de violencia impuesta por sus descontentos; una guerra civil que radicalizó el proceso y polarizó a la sociedad toda.

Esas tensiones sobrevivieron a la descomunal insurgencia interna apoyada por EEUU, derrotada en 1965 cuando el Partido se constituyó, pocas semanas después de que 42 mil marines desembarcaran en Santo Domingo, menos de 500 kilómetros al este de Guantánamo.

Nacido en un contexto marcado por las acciones paramilitares desde el Norte, el bloqueo y el aislamiento internacional, el primer Congreso en 1975 representó, entre otras cosas, la celebración por haber prevalecido, a pesar de todo. Esa sobrevivencia tuvo altos costos, que solo una historia documentada y ecuánime podría restablecer.

Otra gran diferencia del PCC con los demás Partidos comunistas fue su integración. La amarga experiencia del sectarismo en aquella primera organización unitaria, las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) entre 1961-1962, dio paso a la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) sobre nuevas bases. Aunque sus reglas establecían que la organización aprobaba o rechazaba el ingreso de sus aspirantes a miembros, la norma primordial que la diferenciaba de otros Partidos en el mundo era el mecanismo para el ingreso, basado en un debate público sobre cada aspirante y el aval de “la masa”, como se decía entonces.

El primer paso para ingresar, tanto al PURS como luego al PCC, era una asamblea donde el colectivo proponía y votaba a los trabajadores ejemplares. Vale apuntar que la ejemplaridad implicaba mucho más que apoyar a la Revolución. Además de defender su política, había que trabajar muy bien y sin limitarse al horario laboral; integrar la milicia, la reserva de las Fuerzas Armadas, o alguna modalidad de la defensa por centros de trabajo o barrio; participar en las movilizaciones, especialmente el trabajo agrícola, durante fines de semana o meses.

También exigía estar “superándose” constantemente; término surgido en una época inaugurada por la campaña de Alfabetización (1961), que implicaba asistir a cursos de enseñanza general, calificación laboral, idiomas, o cualquier otra actividad dirigida a adquirir conocimientos. Además, el ejemplar debía mantener relaciones fraternales con sus compañeros, incluidos quienes desempeñaban las tareas más humildes, lo que conllevaba no solo buen trato, sino solidaridad, cooperación y apoyo, tanto dentro como fuera del centro de trabajo.

Sin importar la jerarquía del propuesto, todos podían expresarle sus críticas en torno a los elementos apuntados anteriormente, así como acerca de su conducta moral y cívica, en la misma asamblea de ejemplares o dirigiéndose al Partido en privado. La asamblea de ejemplares también evaluaba cuán crítico sobre los problemas del centro de trabajo y del país era el propuesto; y cuán capaz de identificar sus propios defectos. Finalmente, la asamblea votaba si era digno o no de ser evaluado por el Partido para integrar sus filas, es decir, si era realmente ejemplar.

A partir de ese punto, el aspirante a militante debía someter a evaluación del Partido una detallada biografía, con los lugares donde había residido, las escuelas a las que había asistido, sus empleos e inicio de actividades sociales y políticas, con el fin de facilitar una indagación anónima sobre cada momento de su vida anterior y actual, con vecinos, compañeros de clase y de trabajo, personas que lo acompañaron en momentos cruciales de la Revolución. En la jerga de la época, esta biografía se conocía como el “cuéntametuvida”.  

Para hacerse una idea de aquel examen de conciencia y su significado íntimo —ajeno a una cultura totalitaria— léase Las iniciales de la tierra (1987), de Jesús Díaz, escrita en su primera versión a raíz de la zafra de 1970. La estructura de esta novela, originalmente titulada Biografía de un militante, corresponde exactamente con el «cuéntametuvida» que llenaban los aspirantes al Partido.

El autor, que había ingresado en agosto de 1969 a sus filas, y con quien compartí afanes intelectuales y literarios en el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana entre 1970 y 1972, transmite en sus páginas, con alta fidelidad artística, el significado humano y los sentimientos asociados al ingreso en aquel Partido Comunista.

Según un clásico de la ciencia política como Maurice Duverger, existen Partidos de masas y Partidos de cuadros. Esta clasificación básica no los distingue por el número de sus miembros, sino por su estructura y funciones. Por ejemplo, los estadounidenses —demócratas y republicanos— surgidos como corrientes electorales dentro de la élite política, y basados en financiamiento, manejo de recursos y aparato movilizativo, se clasifican como “Partidos de cuadros”. Los Partidos socialistas europeos estarían entre los de masas, considerando su sostén, representación y base social de trabajadores.

Atendiendo a la concepción bolchevique como organización de revolucionarios profesionales, Duverger ponía a los comunistas en una variante particular de la categoría de cuadros. Sin embargo, una vez en el poder, el propio Lenin había propuesto incorporar gente de “abajo”, tanto a sus filas como a su Comité Central, donde sus voces se pudieran escuchar.

Aunque las organizaciones políticas cubanas que le hicieron la guerra a la dictadura no se identificaban como leninistas (salvo el Partido Socialista Popular), su estructura de combate insurreccional no sería la misma que demandaba mantener el nuevo orden instaurado por la Revolución, y dotarlo, no solo de cuadros, sino de una base social más amplia y representativa.

Desde sus orígenes, y con el paso del tiempo, el Partido Comunista de Cuba (PCC) suministró cuadros al nuevo Estado. Sin espacio para comentar aquí lo que significaba entonces un cuadro, solo anoto que para el Che Guevara, quien le dedicó mucho tiempo a por qué y cómo formarlos, no se trataba precisamente de un burócrata o un aparatchik. El Che caracterizaba al cuadro, en 1962, como “un creador, un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político, […] un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas, capaz de percibir los “deseos y motivaciones más íntimas” del pueblo; “dispuesto siempre a afrontar cualquier debate, […] con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina”.   

Como parte de la institucionalización del sistema político, que ya el Che avizoraba como imprescindible para el socialismo cubano, el Partido perfilaría entre 1975-1976 su estructura orgánica, en un modo muy parecido al actual. Esa estructura, que empieza donde terminan los núcleos y Comités del Partido, integrados por militantes de fila, y sube desde los municipios hasta el aparato auxiliar del Comité Central, está compuesta por cuadros profesionales, y formada por departamentos paralelos a las áreas del Estado y el gobierno: industria y construcción, turismo, transporte y servicios, agricultura y alimentación, educación, deportes y ciencia, relaciones internacionales, cultura; así como algunos específicos de la actividad partidaria como organización y política de cuadros, ideológico, propaganda, escuelas de cuadros, prensa del PCC, entre otros.

De manera que, cuando un cubano dice “el Partido”, puede estar hablando en particular de alguno de los tres cuerpos, diferentes entre sí y, en rigor, también del liderazgo histórico: la militancia de fila, en primer lugar, la estructura organizativa y el aparato auxiliar, en segundo; y en tercero, el Comité Central y el Buró político.

Como es obvio, derivar la composición, funcionamiento y problemas específicos de cada uno a partir de los Estatutos del PCC, o de una crítica al Artículo 5 de la Constitución, sería como querer descifrar los nudos del sistema político y sus instituciones mediante glosas escolares al texto constitucional.

En un estudio sobre la estructura demográfica de las instituciones de poder en Cuba, publicado hace unos años, me referí a la composición del Partido en sus diferentes niveles, desde el enfoque de la sociología política. En el breve espacio de este artículo me limitaré a comentar algunos problemas en su funcionamiento orgánico.

La máxima dirección del propio Partido ha juzgado críticamente el funcionamiento de la organización. Raúl Castro, que en breve dejará de dirigirla, ha sido quien ha llamado a naturalizar la discrepancia y la diversidad de ideas, no cuando se convoca especialmente, sino como norma; y a desterrar la vieja mentalidad, fundida en dogmas y criterios obsoletos.

Entre las principales deficiencias señaladas se encuentra la superficialidad y el formalismo del trabajo político-ideológico, el uso de métodos que subestiman el nivel cultural de los militantes, las agendas inflexibles bajadas “de arriba” sin tomar en cuenta la diversidad de la sociedad en que viven, la catarata de efemérides y conmemoraciones formales, con discursos retóricos sin contenido real, que solo provocan disgusto y apatía entre sus miembros. Esta estructura padece de poca creatividad y vínculos con la ciudadanía, métodos burocráticos de dirección, y pérdida de autoridad y ejemplaridad, provocadas por actitudes negativas e incluso corruptas.

Se precisa además que los órganos encargados de orientar la comunicación no logran concebir mensajes que reflejen la heterogeneidad de una sociedad donde conviven adultos mayores con jóvenes que conocieron el socialismo en su versión de Período Especial. Al contrario de lo que se repite, esos menores de 40 años no solo tienen un nivel escolar superior, sino que llevan consigo una cultura política heredada mucho más compleja y crítica que la de sus padres y abuelos. En lugar de dialogar con ellos, se les estigmatiza porque no responden a una pedagogía paternalista y tutelar.

Ese diálogo será todavía un buen deseo mientras el Partido y el resto de las instituciones que éste orienta no consigan un ambiente propicio al respeto y la confianza, a debatir, criticar y asegurar un estilo verdaderamente participativo y democrático en la toma de decisiones; a fin de ejercer su papel hacia las organizaciones de la sociedad civil, respetando su funcionamiento democrático y autónomo.

Una meta por alcanzar plenamente sigue siendo el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones no solo para fomentar la ciencia y la economía, sino la actividad ideológica; así como fortalecer el control popular y el enfrentamiento a la impunidad, la violencia familiar y de género, en barrios y comunidades, no solo ni especialmente con la ley y el orden, sino con recursos políticos que vayan a su raíz.

Al PCC le toca desarrollar políticas contra todos los prejuicios —raciales, de género, antirreligiosos, de orientación sexual, etc.— que limitan los derechos de las personas en el desempeño de cargos públicos, políticos, o en organizaciones e instituciones armadas. Le corresponde, también, facilitar la participación activa de intelectuales y artistas en un clima de entendimiento y libertad.

Si el anterior ha sido el examen autocrítico del Partido, la proximidad del VIII Congreso propiciaría una reflexión más profunda sobre su papel en un nuevo socialismo. Para decirlo con las palabras de Raúl Castro, si vamos a tener un solo Partido, debe ser el más democrático, empezando por las propias filas, donde todos tengan el derecho a criticar y nadie esté exento de ser criticado.

Ahora bien, ¿qué significa ser el Partido de la nación cubana? ¿Defender el interés nacional es lo mismo que el de todos los nacidos aquí? Dado que no hay democraticidad ilimitada, ¿cuáles son los límites de la cubana? ¿Cómo determinarlos?

Valdría la pena detenerse aquí, para poder seguir.

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Fuente: https://oncubanews.com/opinion/columnas/con-todas-sus-letras/hablando-del-partido-ii/

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