Begoña Piña
Israel ha asesinado a más de 80.000 palestinos desde el 7 de octubre de 2023, según cifras oficiales, aunque, probablemente, el número sea muy superior. Es prácticamente imposible hacer el cálculo real. ¡Decenas de miles de seres humanos! Víctimas de un genocidio con el que parece que Netanyahu quiere rematar un capítulo atroz de la Historia que comenzó a fraguarse a principios del siglo pasado y sobre el que pesa una realidad insoportable de violencia y muerte. Ahora, la cineasta palestina Annemarie Jacir, con la complicidad del productor Ossama Bawardi, recuerda al mundo el origen de esta masacre en Palestina 36.
Es la única película rodada en Palestina en estos dos últimos años, una producción que se tuvo que parar y reiniciar cuatro veces, para evitar poner en riesgo la vida de los miembros del equipo. En ella, Jacir relata los acontecimientos alrededor de la Gran Revolución Palestina de 1936 -también se conoce como la Gran Revuelta Árabe-, en la que los campesinos y los proletarios se alzaron contra el brutal dominio británico y la colonización sionista.
| Una imagen de 'Palestina 36' |
Ha pasado más de un siglo desde que Inglaterra y Francia se dividieran los territorios de la antigua Siria otomana (Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania y partes de Irak y Turquía), del anuncio del Gobierno británico de crear un 'hogar nacional' para el pueblo judío en Palestina y de la formación del Mandato Británico.
Entonces los árabes perdían, día a día, tierras y derechos que quedaban en manos de la inmigración judía, apoyada por las fuerzas de ocupación. Expulsados de sus campos y marginados en las ciudades, los palestinos no pudieron más y estallaron. Convocaron una huelga general el 20 de abril de aquel año, a la que los británicos contestaron con una violencia feroz, lo que desencadenó el movimiento de desobediencia e insurrección.
La masacre de Al Bassa
"Mucha gente ni siquiera sabe, sorprendentemente, que los británicos estuvieron en Palestina", declaró la cineasta a The Guardian, tras la presentación de la película en el Festival de Toronto, donde recibió 20 minutos de ovación del público. Ser consciente del desconocimiento que existe alrededor de la historia de Palestina provocó en Jacir la necesidad de contar lo ocurrido en su tierra, de revelar cómo la represión británica preparó el terreno al genocidio salvaje de hoy.
Coproducción entre Palestina, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Catar, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, esta es una película que relata la situación que se vivió entonces a partir de la vida de unos cuantos personajes, mujeres y hombres de la aldea de Al Bassa (a pocos kilómetros de la casa de la directora), masacrada por el Ejército británico en 1938. Con ellos, aparecen en esta historia los árabes que, desde las Asociaciones Nacionales Musulmanas, creadas por la Comisión Sionista, colaboraron con los judíos y los británicos. Y, por supuesto, los responsables del Gobierno de Gran Bretaña, como el Alto Comisionado del Mandato Británico de Palestina, A.G. Wauchope; el salvaje oficial Charles Tegart o el despiadado capitán Charles Wingate.
Jeremy Irons, Liam Cunningham y Robert Aramayo dan vida a estos últimos personajes, mientras que los papeles de los protagonistas árabes quedan en manos de intérpretes como la veterana Hiam Abbass, el debutante Karim Daoud Anaya y Saleh Bakri, Dafer L'Abidine o Yasmine Al Massri, entre otros.
"Un acto de amor y una ofrenda"
"Todo lo que hace hoy el Ejército israelí proviene de aquel momento", ha explicado en un par de ocasiones la directora, que en una de las escenas de la película muestra cómo los británicos encadenan a un joven a la parte delantera de un coche como un escudo humano. El trágico destino quiso que el día que estaban rodando esta secuencia en una localización de Cisjordania, se difundieran las imágenes de unos soldados israelíes atando a un hombre palestino que estaba herido al capó de un jeep durante una incursión en la ciudad de Yenín.
Imágenes reales para una ficción que se ha construido sobre un minucioso trabajo de documentación en el que la directora ha leído todos los libros y documentos que ha encontrado, centenares de testimonios recogidos a lo largo de los años, reuniendo fotografías y rollos de película... Además, Palestina 36 aprovecha, mezcladas con las imágenes de la ficción, material de archivo, principalmente de la BBC, para conferir realidad y veracidad a su historia.
La nueva película de la cineasta palestina explica el devenir de la historia de ocupación, abusos y muerte que ha sufrido su pueblo, tanto como su espíritu de resistencia. "Hacer esta película es lo más difícil que he hecho nunca. Cuando comenzó el genocidio, todo se vino abajo. Nuestra gente estaba siendo aniquilada y nos encontramos intentando hacer una película sobre un momento oscuro de nuestra historia antes de saber que íbamos a pasar por uno de los momentos más oscuros que hemos vivido. El reparto y el equipo se unieron para volcar todo nuestro dolor en un acto de amor, para decirnos unos a otros que no seremos borrados. Esta película se convirtió en una ofrenda", ha escrito en sus notas de dirección.
2 comentarios:
Un programa encubierto de la CIA estuvo detrás de los ataques contra pescadores cerca de las Galápagos, reporta ‘The Washington Post’
Abel Fernández y Carolina Mella
Un programa encubierto de la CIA estaría detrás del misterio de los ataques contra barcos pesqueros ecuatorianos cerca de las islas Galápagos que se han registrado desde comienzos de año, según reveló The Washington Post, citando fuentes con conocimiento de la operación. Los ataques, ocurridos en tres ocasiones entre enero y marzo, han dejado al menos ocho pescadores ecuatorianos desaparecidos y decenas de testimonios de sobrevivientes que aseguran que sus embarcaciones fueron atacadas con drones y los tripulantes detenidos durante días por hombres armados.
Según el reporte, los ataques forman parte de un programa de “acción encubierta” del Gobierno estadounidense, como se le conoce a las operaciones secretas en el extranjero. No está claro si los ataques habrían sido ejecutados directamente por agentes de la CIA, efectivos de otros países o contratistas privados. La CIA no respondió inmediatamente a una solicitud de comentario de EL PAÍS sobre este reporte. La Casa Blanca tampoco respondió.
La Administración de Donald Trump mantiene desde el año pasado una ofensiva contra embarcaciones que identifica como vinculadas al narcotráfico que ha dejado más de un centenar de muertos. Las autoridades han informado sobre los ataques en aguas del Caribe y el Pacífico y han publicado videos donde se ve lanchas rápidas que estallan en el mar. El reporte del diario estadounidense añade que el programa de la CIA sería distinto de esa campaña del Pentágono.
El barco pesquero ecuatoriano Fiorella fue el primero en ser bombardeado. Partió el 2 de enero con diez tripulantes; solo dos regresaron. Desde el 20 de enero —el día del ataque— los demás siguen desaparecidos. El 19 de enero, un día antes de que se perdiera el contacto, el hijo de Mariana Mero, quien era el capitán del barco, le escribió contando que habían visto que un drone los seguía. Fue la última vez que supo de él.
Los ocho pescadores del Fiorella partieron del puerto de Jaramijó, una pequeña ciudad de la costa ecuatoriana, donde la pesca es una tradición que se ha traspasado por generaciones, pero que están bajo acecho por la incursión del crimen organizado que extorsionan a pescadores para transportar la droga a aguas internacionales.
El pueblo se ha levantado en lo alto de la montaña frente al mar. Pequeñas casas de cemento, caña y zinc, unas pegadas al lado de la otra. La mayoría de la gente sobrevive de la pesca y el comercio en medio de la incertidumbre por la inseguridad y una economía cada vez más asfixiante.
En un rincón del cuarto donde el hijo de Mariana solía dormir, la madre ha levantado un altar con su foto, una vela y santos con oraciones. Ella aún guarda la esperanza de que su hijo regrese con vida. “Nos dijeron que los tienen navegando en ese barco grande igual al que estuvieron los otros pescadores”, dice la madre angustiada por el silencio de las autoridades que les advirtieron que era mejor no buscar.
Los otros dos navíos, el Negra Francisca Duarte II y el Don Maca, fueron atacados cerca de Galápagos en marzo, con poco más de una semana entre los sucesos. Todos, en ambas tripulaciones, sobrevivieron para contar que los barcos habían sido atacados por pequeños drones que lanzaron explosivos directo en la cocina de la embarcación, donde están los cilindros de gas, destruyendo casi de inmediato gran parte de la nave. Luego los hombres pidieron ayuda a un buque azul que navegaba a pocas millas de donde ocurrieron los ataques.
Un programa encubierto ... (2 y fin)
Una vez a bordo, hombres vestidos como militares les preguntaron en inglés cuántos eran y si había heridos y les permitieron subir, pero al pisar la cubierta los apuntaron a la cabeza, los esposaron y encapucharon. “Nos llevaron a la proa. Escuchamos: ‘¡Bum!, ¡bum!’. Logré levantarme la funda y vi cómo explotaban el barco”, relata Sebastián, uno de los sobrevivientes. “Cogieron unas cervezas, las abrieron delante de nosotros y dijeron: ‘Están heladitas”, recuerda.
Los tuvieron en la proa navegando por ocho días, hasta llegar a El Salvador y entregarlos a la guardacostas de ese país. “¿Por qué nos entregaron a extranjeros si estábamos cerca del guardacostas ecuatoriano?”, cuestionan. Pasaron un día en un retén militar en San Salvador, donde pudieron bañarse por primera vez. “Aguantamos sol y agua, algunos sin camiseta, tal como salimos de la explosión”, dice Alexis Rivera, capitán del Don Maca. Al día siguiente fueron deportados a Ecuador.
No se ha mostrado evidencia de que los pesqueros estuvieran transportando drogas. La Marina salvadoreña los reportó como si hubieran trasladado náufragos ecuatorianos del Negra Francisca Duarte II como una operación humanitaria. Los pescadores cuestionan eso y dicen que nunca fueron náufragos, sino bombardeados.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos negó ante un comité del Congreso en junio haber participado en estos ataques.
El Comité contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas ha pedido a Ecuador investigar y buscar a los desaparecidos del Fiorella. Una investigación de Amnistía Internacional encontró que antes de la misteriosa desaparición, el barco parecía haber estado bajo vigilancia de drones, aviones y otras embarcaciones. Organismos de derechos humanos han criticado la falta de respuesta de Washington y Quito.
The Washington Post señala que rastreó un avión Cessna de vigilancia que había llegado de Tennessee y operaba desde El Salvador, que voló hacia donde se encontraban los pesqueros ecuatorianos los días de los ataques y también días antes. La matrícula de la aeronave no está registrada con la Administración Federal de Aviación (FAA), sino que el número había sido reservado por una empresa con dirección en un buzón en una tienda de UPS en Virginia, según la investigación del diario. que no establece que la aeronave participara directamente en los ataques.
El Fiorella zarpó con diez tripulantes. Fueron rescatados dos que estaban en lanchas auxiliares cuando aseguran que escucharon una explosión y vieron humo que salía de donde se encontraba el pesquero. Las familias de los ocho desaparecidos llevan meses reclamando respuestas. El Gobierno de Ecuador tampoco respondió a la solicitud de información de este periódico.
Desde la llegada de Daniel Noboa al poder la relación con Estados Unidos se ha estrechado como nunca antes. Ambos países han suscrito 67 compromisos bilaterales, el doble de los firmados durante los dos gobiernos anteriores, según ha documentado el Observatorio Ecuatoriano de Conflictos. La seguridad concentra la mayor parte de esa relación, convertida en el eje de la estrategia oficial tras la declaratoria del conflicto armado interno en enero de 2024 e incluida en el Plan Nacional de Seguridad, recientemente publicado por el gobierno en el que además convierte las operaciones militares extranjeras en un pilar de su estrategia para enfrentar la creciente inseguridad del país.
https://elpais.com/us/2026-08-15/un-programa-encubierto-de-la-cia-estuvo-detras-de-los-ataques-contra-pescadores-cerca-de-las-galapagos-reporta-the-washington-post.html
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