El recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético del gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo de Cuba, agravado por las órdenes ejecutivas del 29 de enero y 1ro. de mayo del 2026 del presidente Donald Trump, ha provocado una drástica disminución de los suministros de combustibles.
En los últimos meses se ha intensificado el cerco, mediante amenazas y coacción, para impedir que los barcos atraquen o los proveedores vendan, en un escenario internacional encarecido por guerras y tensiones geopolíticas. Ante esta compleja realidad, los escasos combustibles llegan a altos costos, por lo que no es posible mantener un precio único y fijo para la venta en dólares en todo el país.
El paulatino proceso de transformaciones sociales y económicas que, en legítimo y soberano derecho, viene realizando Cuba, ha permitido que existan múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera.
Atendiendo a este contexto, a partir del próximo viernes 15 de mayo, a las 00.00 horas, los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica.
Por tanto, en lo adelante coexistirán diferentes precios minoristas de combustibles publicados en las estaciones de servicio, que responderán al costo real de importación de cada actor económico; en ello influirá el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional.
Hasta la actualidad se mantuvo un precio fijo para la venta de combustibles como política de protección ante los cambios e inestabilidades propias de un mercado convulso, lo cual no se puede sostener económicamente en las presentes condiciones.
Cuba demanda su derecho irrenunciable a importar combustibles para garantizar el desarrollo económico y social del país y el bienestar de su pueblo.
La Habana, 12 de mayo de 2026
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Comentario Humberto Herrera Carlés:
La implementación de precios de combustibles en divisas vinculados a los costos reales de cada operación de importación (con múltiples actores y sin un precio único fijo) tendría varias incidencias significativas en la economía cubana:
1 Aumento generalizado de los costos de transporte y logística: Al encarecerse el combustible en la mayoría de las estaciones (dado el contexto de bloqueo, rutas más largas, seguros y riesgos elevados), subirán los fletes de camiones, ómnibus, taxis y transporte de mercancías. Esto se trasladará a los precios de los alimentos, materiales de construcción y otros bienes esenciales.
2 Presión inflacionaria en el mercado en divisas: Dado que los precios se fijan en dólares u otras monedas extranjeras, y una parte importante de la población recibe ingresos en pesos cubanos, se profundizará la brecha cambiaria. Los actores económicos (pequeños y medianos privados, cooperativas) trasladarán el mayor costo del combustible al consumidor final, encareciendo bienes y servicios en pesos.
3 Fortalecimiento de la dolarización de facto: Al existir diferentes precios minoristas en divisas según la estación (reflejando el costo real de importación), los consumidores y empresas buscarán las opciones más baratas, pero al mismo tiempo más personas necesitarán poseer dólares para operar, consolidando un circuito paralelo dominado por el mercado cambiario informal.
4 Afectación a actividades productivas intensivas en energía: Sectores como la agricultura (riego, cosechadoras, transporte al acopio), la industria cementera, la minería y la generación eléctrica (si usan derivados) verían dispararse sus costos. Esto podría reducir la producción local y aumentar la dependencia de importaciones más caras o la parálisis de plantas.
5 Estímulo a actores económicos con mejores cadenas de suministro: Aquellos que logren importar combustible a menor costo (quizás mediante acuerdos con proveedores alternativos no sujetos a las sanciones más agresivas) tendrán ventaja competitiva. Pero la mayoría enfrentará costos altos por las rutas más largas (necesarias para evitar el bloqueo) y los riesgos de aseguramiento.
6 Presión sobre las finanzas del Estado: Aunque el gobierno ya no subsidia los precios de venta en divisas (al trasladar el costo real a los compradores), el Estado sigue siendo el principal importador de combustibles para sectores clave (salud, defensa, generación eléctrica centralizada). Esos sectores absorberán el impacto si no pueden repercutir el precio a los usuarios finales, o se requerirán reasignaciones presupuestarias.
7 Desestímulo al turismo y la inversión extranjera: Los turoperadores, hoteles y empresas extranjeras que operan en Cuba enfrentarán costos energéticos más volátiles y altos, lo que podría hacer menos competitivos los servicios cubanos en el mercado internacional o reducir los márgenes de ganancia, frenando la llegada de divisas frescas.
8 Segmentación del mercado minorista: Por primera vez coexistirán oficialmente diferentes precios de combustibles en un mismo territorio, lo que puede generar traslados de vehículos hacia estaciones con menor costo, distorsiones en el flujo de mercancías y la necesidad de un control más estricto para evitar el arbitraje o el acaparamiento.
En síntesis: la economía cubana sufriría un shock de oferta negativo (menor disponibilidad física de combustible + mayor costo real por unidad). Los efectos más inmediatos serían mayor inflación, menor poder adquisitivo de la población en pesos, reconfiguración de las cadenas logísticas y una aceleración de la dolarización transaccional, todo ello en un contexto de restricciones externas crecientes. El gobierno, al adoptar esta medida, reconoce implícitamente que no puede sostener más el esquema de precio fijo subsidiado, pero traspasa el ajuste a consumidores y empresas en un momento de alta tensión geopolítica y energética.
De facto el tema del combustible operará como una economía de mercado, veremos cuanto crece este asunto, pero es una medida realista.
https://cubayeconomia.blogspot.com/2026/05/a-partir-del-15-de-mayo-precios-de.html
2 comentarios:
Frustración de Trump con Cuba alimenta versiones sobre una ofensiva militar
Jim Cason y David Brooks
Washington y Nueva York., El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado frustración porque su política de asfixia contra Cuba aún no ha brindado resultados, lo que nutrió especulaciones sobre si el próximo paso será algún tipo de acción militar.
NBC News y Axios publicaron reportajes sobre la posibilidad de un operativo bélico contra Cuba en los próximos meses, aunque un funcionario estadunidense comentó que “Washington no tiene suficientes fuerzas militares y bienes en la región para una acción a gran escala en la isla y necesitaría mover tropas, aviación y barcos más cerca”.
Un ex analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) experto en América Latina comentó a La Jornada que este tipo de especulaciones y comentarios en medios parecen ser más bien “una forma bastante amateur de guerra sicológica que refleja la ignorancia sobre cómo opera Cuba”.
En esta semana, el gobierno de Trump amplió las sanciones y otros mecanismos del bloqueo a empresas estadunidenses y extranjeras que tienen negocios con algunas compañías cubanas, mientras el presidente y su secretario de Estado, Marco Rubio, escalan sus ataques retóricos.
Las nueva ronda de sanciones cada vez más extremas ya tuvieron un efecto con el anuncio de la minera canadiense Sherritt International de suspender operaciones en la isla, y John Kavulich, del US Cuba Trade Council, indicó a La Jornada que espera que pronto otras firmas extranjeras podrían ser sujetas a presión de Washington.
Aunque recientemente se suponía que el gobierno de Trump no deseaba emprender acciones militares contra Cuba, particularmente en momentos en que Washington se encuentra empantanado en sus embestidas en Medio Oriente –algo que pareció ser confirmado cuando el presidente Luiz Inácio Lula de Silva indicó que Trump le había dicho en privado que no tenía ninguna intención de invadir al país caribeño–, de nuevo se ha intensificado la especulación en los medios sobre algún tipo de acción militar entre analistas y académicos.
Dos funcionarios estadunidenses informaron a NBC News que, en privado, Trump ha expresado su frustración a Rubio porque la presión estadunidense no ha llevado a que Cuba acepte las demandas de la Casa Blanca de cambios en la isla. “Funcionarios de la administración de Trump creen que el gobierno cubano aún podría caer antes del fin de este año sin una intervención militar estadunidense, pero Trump considera ese plazo insuficiente”, reportó NBC este lunes, citando una fuente oficial anónima.
Otros medios buscan interpretar el comportamiento del gobierno estadunidense sin citar fuentes oficiales. “La escalada en la retórica del mandatario y Rubio muestran que una invasión a Cuba podría ser inminente”, fue el encabezado de un reportaje del medio Axios este lunes.
Insiste el presidente en su Doctrina Monroe
Analistas y medios especulan que algún tipo de operativo contra Cuba podría ser considerado por Trump justo por su frustración con los resultados poco exitosos de otras acciones bélicas, como el caso de Irán, y para demostrar que está dispuesto a imponer su resucitada Doctrina Monroe.
No todos están de acuerdo. “El mayor obstáculo para mejorar la vida cotidiana de los cubanos continúa siendo la caduca política estadunidense de la era de guerra fría de coerción económica y presión militar, cuyo único resultado ha sido el aislamiento y sufrimiento del pueblo cubano”, escribieron los diputados federales demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson, quienes recién regresaron de un viaje a la isla, en un artículo de opinión publicado ayer por The New York Times. Pero pocos en los circuitos oficiales de Washington apoyan este argumento en esta coyuntura. Y casi nadie de ese circuito oficial responde a las denuncias de la Organización de Naciones Unidas de que las medidas contra el país caribeño son ilegales.
Frustración de Trump ... (2 y fin)
De hecho, el debate oficial parece estar limitado sólo a si Trump ordenará o no acción bélica contra Cuba. Y nadie parece saber.
Muchos de los rumores y especulaciones sobre una potencial acción militar contra Cuba son nutridos por cubanoestadunidenses en Miami, que buscan influir en el debate oficial, mientras “expertos” opositores del gobierno cubano son citados, a pesar de que no cuentan con información real sobre las decisiones de las autoridades.
Pero NBC News, citando a funcionarios del gobierno que indican estar enfrentando la impaciencia de Trump sobre el asunto, reporta que “en respuesta a comentarios del presidente a sus asesores, el Departamento de Defensa ha empezado a actualizar planes para una posible acción militar contra Cuba en caso de que ordene una”.
Derecha busca crear un “Estado fallido”
Para un veterano analista de inteligencia, estas especulaciones, los comentarios de funcionarios anónimos y figuras alineadas con el jefe de la Casa Blanca en los medios demuestran otra cosa.
“Creo que estos reportajes son síntoma de las frustraciones compartidas de un gobierno y los supuestos expertos sobre los cuales depende para formular una política que sencillamente no funciona”, afirmó Fulton Armstrong, ex oficial nacional de inteligencia de Estados Unidos y ahora profesor en la American University en Washington, en entrevista con La Jornada.
Agregó que los derechistas en Washington siguen pensando que lograrán provocar el “colapso de lo que llaman ‘el régimen’ en Cuba y con ello un levantamiento del pueblo contra su gobierno. Quieren que la isla sea un Estado fallido, pero no desean el desastre humanitario que eso provocaría, ya que Estados Unidos sería responsable y enfrentaría la migración masiva. Pero eso sencillamente no es un escenario realista”.
Subrayó que “Cuba no es Venezuela. Los cubanos son institucionales y, sin importar lo que uno piense de las políticas del Partido Comunista, es una organización unificada con una estructura de poder compleja, no un ‘régimen’ de un solo hombre como parecen pensar los expertos en el gobierno en Washington”.
El experto sugirió que donde no hay cambio más bien es en Washington. Vale recordar, resaltó, que “fue Estados Unidos, no Cuba, el que no podía aceptar el desafío de relaciones normalizadas porque para las cúpulas de ambos partidos nacionales, el cambio evolucionario no era suficiente”.
Concluyó que son “malos análisis, malas recetas y malos resultados los que causan el ruido que ahora estamos escuchando en Estados Unidos”.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/12/mundo/frustracion-de-trump-con-cuba-alimenta-versiones-sobre-una-ofensiva-militar
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