miércoles, 25 de marzo de 2026

Carta abierta al mundo:

desde Cuba, una mujer de a pie denuncia el crimen que no quieren ver 

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A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:

Me llamo como millones. No tengo apellidos conocidos ni cargos importantes. Soy una cubana de a pie. Una hija, una hermana, una patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington.

Y el mundo mira hacia otro lado.

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👵 DENUNCIA POR MIS ABUELOS:

Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí.

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👶 DENUNCIA POR MIS NIÑOS:

Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de sus costas.

¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?

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🍽️ DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:

Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con alimentos son perseguidos. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas. Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.

El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.

Ellos llaman a esto "presión económica". Yo lo llamo terrorismo con hambre.

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⚕️ DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:

Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a los repuestos, a la tecnología.

Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.

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🌍 AL MUNDO LE DIGO:

Cuba no les pide limosna.

Cuba no les pide soldados.

Cuba no les pide que nos quieran.

Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.

Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

Les pido que no se dejen engañar por el cuento del"diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el cuello.

No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.

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A los gobiernos cómplices que callan:

La historia les pasará factura.

A los medios que mienten:

La verdad siempre encuentra grietas.

A los verdugos que firman sanciones:

El pueblo cubano no olvida y no perdona.

A los que aún tienen humanidad en el pecho:

Miren a Cuba. Miren lo que le hacen. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?

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Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante,

Una cubana de a pie que se niega a rendirse.


SI ESTE TEXTO TE MOVIÓ POR DENTRO, COMPÁRTELO.

No me importa si tienes 10 amigos o 10 mil seguidores.

No me importa si tu muro es público o privado.

No me importa si nunca compartes nada.

Pero esto es diferente.

Esto no es una foto de un atardecer.

Esto no es una noticia de farándula.

Esto no es una opinión más.

Esto es un GRITO. Y los gritos no se guardan. Se ESCUCHAN. Se REPLICAN. Se VUELVEN MULTITUD.

Hoy no te pido un "me gusta".

Te pido que uses tus pulgares para algo más grande que desplazar la pantalla.

COMPARTE.

Para que el mundo sepa que en Cuba no hay una crisis.

Hay un CRIMEN.

Para que las madres de otros países sepan que aquí hay bebés luchando en incubadoras apagadas por el bloqueo.

Para que los abuelos de otras tierras sepan que aquí hay ancianos que mueren esperando medicamentos que Washington no deja entrar.

Para que los gobiernos cómplices sientan vergüenza.

Para que los medios mentirosos no tengan escapatoria.

Para que los verdugos sepan que NO NOS CALLAMOS.

Una sola persona compartiendo esto no cambia el mundo.

Miles, millones, SÍ.

No te quedes con este texto guardado.

No seas cómplice del silencio.

HAZ QUE ESTA DENUNCIA LLEGUE MÁS LEJOS QUE EL BLOQUEO.

COMPARTE. AHORA.

#CubaDenunciaAlMundo

#ElBloqueoMata

#NiñosSinIncubadoras

#AncianosSinMedicinas

#HambreIntencional

#CrimenDeLesaHumanidad

#CubaVive

#COMPARTEporCuba

#QueElMundoNosEscuche

#DenunciaQueDuele

#CubaGrita

#ElBloqueoEsCrimen

#ViralizaLaVerdad

#PatriaOMuerte

#Venceremos


                                                     Ikay Romay 

                                                     ✊🇨🇺💔

8 comentarios:

silvio dijo...

La comunidad cubanoamericana sale a la calle en Miami por la libertad de Cuba: “Hay que sacarlos a la fuerza”

silvio dijo...

Elena Poniatowska recibe homenaje en la GAM por su trayectoria literaria y social
Por Mara Ximena Pérez

Ciudad de México. En reconocimiento por su contribución a la literatura y a su papel en la defensa de derechos humanos y la democracia del país, la escritora y periodista, Elena Poniatowska fue homenajeada por la alcaldía Gustavo A. Madero con la presentación del Ágora que llevará su nombre.

Durante el acto, estuvo presente la novelista quien, junto al alcalde Janecarlo Lozada, develó un busto –elaborado por el artista Víctor Hugo Yañez Piña– en el sótano de la alcaldía. A sus 93 años, Poniatowska agradeció el reconocimiento y evocó "un techo blanco y mariposas" como símbolo de libertad, "volemos juntos", expresó ante el aplauso de cientos de asistentes.

Con el propósito de acercar la literatura al público también se anunció el Primer Festival Internacional de letras que se realizará del 10 al 19 de abril, el encuentro será gratuito, tendrá a República Checa como país invitado y reunirá actividades de carácter cultural.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/24/capital/poniatowska-recibe-homenaje-en-la-gam-por-su-trayectoria-literaria-y-social

silvio dijo...

Cómo destrabar el dominó
Por Joe García

La desesperación en Cuba por una gota de petróleo llevó a muchos —incluso dentro del propio Gobierno— a fantasear con que el buque ruso Sea Horse, con 200,000 barriles de diesel en sus gigantescos tanques, desafiaría el bloqueo naval de Estados Unidos y que Putin se lo jugaría todo por sus viejos camaradas del Caribe.

Por algún lugar del Atlántico navega ahora otro supertanquero ruso hacia un destino que podría ser Cuba. La realidad es que nadie sabe qué rumbo tomará. Hoy, lo que menos preocupa al Kremlin es ese remoto y problemático territorio que los soviéticos idealizaban como “La Isla de la Libertad”. Tiene entre manos Ucrania, el conflicto iraní y un sustancioso waiver arrancado a la Casa Blanca para vender crudo en un mercado global enloquecido. Cuba no entra en esa ecuación.


La Habana, por su parte, parece haber olvidado lecciones históricas fundamentales. En octubre de 1962, los cargueros y submarinos de la URSS nunca traspasaron la cuarentena impuesta por los destructores de Kennedy a 500 millas de las costas de Cuba; dieron media vuelta en el Atlántico de regreso a la Madrecita Rusia. Este viernes 20 de marzo se supo que el Sea Horse con combustible de emergencia para las termoeléctricas cubanas también había cambiado de rumbo. Putin hizo lo mismo que Jrushchov, a quien los cubanos reclamaban en los sesenta: “Nikita, mariquita, lo que se da no se quita”.

Fuera de la ecuación el diésel ruso, la hora cero se acerca vertiginosamente, mientras Cuba y Estados Unidos parecen más distantes que nunca. Si acaso comparten algo es la FRUSTRACIÓN, así, en mayúsculas.

Hace apenas unas semanas, el ambiente parecía propicio para algún tipo de arreglo inicial. Miguel Díaz-Canel admitió finalmente las negociaciones del entorno de Raúl Castro con la Casa Blanca —aclarando que él también participaba—, mientras Marco Rubio adelantaba la posibilidad de un cambio gradual en Cuba.

En paralelo, La Habana dio luz verde a mipymes para la importación de gasolina desde Florida y Texas vía proveedores con licencias del Departamento del Tesoro: un escenario impensable apenas un mes atrás que, aunque de impacto económico limitado, rompe el monopolio estatal sobre el control del combustible.

Pero durante las crisis los márgenes de negociación pueden variar drásticamente. En cuestión de horas, el escenario cambió. El Secretario de Estado calificó de insuficientes un grupo de medidas anunciadas por el gobierno cubano para inyectar capital del exilio a su moribunda economía. La Habana respondió reafirmando la inamovilidad del liderazgo —de Castro a Díaz-Canel— y rechazó como “desvergonzada” una petición de la Embajada de Estados Unidos de importar diésel para sus plantas eléctricas, mientras mantiene un bloqueo petrolero total sobre la isla. Las palabras guerra y resistencia saltaron de las redes sociales a la prensa tradicional y de ahí al discurso oficial.

Descartadas por lo pronto una acción cinética o una operación de extracción del liderazgo al estilo Maduro —según el Comando Sur—, la Casa Blanca no parece contar con una mano ganadora. La asfixia energética como arma de presión sólo puede conducir a una catástrofe humanitaria cuyas consecuencias terminarían siendo atribuidas a Estados Unidos, más allá de la responsabilidad del régimen cubano en la crisis actual.

Para La Habana, los escenarios son igualmente ominosos: estallido social, violencia callejera, crisis humanitaria, colapso del sistema, muerte.

silvio dijo...

Cómo destrabar ... (2 y fin)

Ayer le pregunté a un empresario europeo recién llegado de Cuba cuánto tiempo quedaba antes de que hospitales y plantas de bombeo de agua entraran en estado crítico por falta de combustible. “Nada, ya no hay tiempo”, me dijo. “El petróleo se acabó”.

Mientras, las protestas nocturnas se multiplican a lo largo del país. Gente hambrienta deambula entre la desesperación y la desesperanza por avenidas desiertas. Miles esperan por cirugías y los médicos no cuentan con transporte para llegar a los hospitales. He escuchado historias escalofriantes de personas que “roban agua” a otras.

Se trancó el dominó: en buen cubano, una situación sin salida, el final del juego.

Pero incluso en el dominó hay margen de maniobra. Cuando un jugador experimentado puede trancar la partida, pero hacerlo implica el riesgo de perder, suele optar por mantener el juego abierto en busca de mejores opciones.

Fuera Rusia y Venezuela de la mesa, quedan sólo dos contendientes: la Administración Trump y el gobierno cubano.

El primero podría salirse del molde y apostar en grande. A diferencia de Barack Obama, Donald Trump aún cuenta con capital político para poner sobre la mesa un desmontaje efectivo de las sanciones que conduzca al levantamiento del embargo. De forma crucial, podría lograr apoyo bipartidista en el Congreso, incluyendo la aceptación a regañadientes de los tres congresistas de Miami, y emerger como el estadista que resolvió el último capítulo de la Guerra Fría.

El dúo Castro-Canel, a cambio, podría ejecutar medidas decisivas e irreversibles: liberación de todos los presos políticos, reformas de mercado profundas, apertura real a la sociedad civil y un camino transparente hacia la democratización, acompañado en todo el proceso por sectores de la comunidad cubanoamericana. Salvar la patria para las generaciones presentes y futuras.

Un acuerdo de ese calibre se traduciría de inmediato en alivio para una población civil exhausta tras décadas de gobierno represivo e incompetente. Sólo por esa razón vale la pena intentarlo.


En última instancia, si La Habana incumpliera un pacto amplio y de buena fe, Washington conservaría la ficha que tranca el juego, esta vez con la certeza de ganar la partida.

“Nunca es más oscuro que antes del amanecer”, reza un adagio muy antiguo al que la gente suele echar mano cuando se diluyen las esperanzas. Por el bien de todos, ojalá lo entiendan los cubanos en ambas orillas del Estrecho de la Florida, que son los únicos que realmente saben y pueden destrabar el dominó.

https://www.facebook.com/share/1U92kGyqai/?mibextid=wwXIfr

silvio dijo...

Del viaje al compromiso: Cuba en el horizonte
Jaime Ortega

En su monumental Dios entró en La Habana, el periodista Manuel Vázquez Montealbán, reflexionaba lapidariamente sobre el papel de los intelectuales que viajaban a los nuevos centros que irradiaban el halo revolucionario: “para sentirse comulgantes con una revolución que no habían hecho, por la que no se habían jugado la vida y a la que abandonarían en cuanto la consumieran ética y estéticamente”.

Aunque la lista de intelectuales latinoamericanos y europeos con dicha actitud podría llenar varios estantes, también sería preciso contrastar quienes vieron algo más que una oportunidad de ganar reflectores y emprendieron gestos de solidaridad que bien vale evocar en los tiempos de peligro que ahora nos envuelven. Entre los viajeros que dejaron sendos testimonios y mantuvieron una posición proactiva con Cuba podemos referir a Fernando Benítez, cuya La batalla de Cuba fue el primer libro de la Editorial Era.

Siguió también el testimonio de Sol Arguedas en Cuba no es una isla, en el mismo sello. El economista y exiliado español Ramón Ramírez Gómez dejaría constancia de su viaje por la isla en Cuba: despertar de América, denso estudio económico sobre la posibilidad de transitar al socialismo. Otras y otros viajeros, mexicanos y latinoamericanos, siguieron publicando sus impresiones. Sin embargo, cabría destacar la presencia de tres mexicanos que, no satisfechos con las muestras de solidaridad, avanzaron hacia un compromiso más decidido.

Así, el economista Juan F. Noyola y los doctores Enrique Cabrera y Mario Rivera Ortiz (éste acompañado por su esposa, Carlota Botey), giraron el curso de su vida y llevaron sus habilidades y capacidades al servicio del pueblo hermano. El economista Noyola se desempeñó como funcionario de la CEPAL en Cuba, por lo que al terminar su gestión pasó a formar parte de la Junta de Planificación.

Noyola escribió sendos documentos técnicos en los que valoraba la necesidad de repensar la situación de la que decía que era la economía más dependiente del imperialismo. Su pensamiento, atado a lo que hoy se suele llamar estructuralismo latinoamericano, destacó: “El principal recurso de Cuba, a mi juicio, es su situación geográfica y esto en dos sentidos: por un lado, el hecho de ser un país tropical, por otro, su proximidad a Estados Unidos”.

A su muerte, ocurrida en diciembre de 1962 en un accidente de avión, donde también pereció el historiador Raúl Cepero Bonilla, vino la entrega póstuma de la ciudadana cubana, y los homenajes como si de un comandante caído en combate se tratara, según informó Fernando Carmona. Dato propio de la historia intelectual, es que Noyola fue uno de los pocos mexicanos que publicó en las páginas de la muy importante revista Cuba Socialista, que en los primeros años de aquel proceso se mostró como el escaparate de reflexión teórica de mayor importancia.

Caso similar fue el de Enrique Cabrera (a la sazón hijo de Luis Cabrera), quien era parte del Círculo de Estudios Mexicanos y del Consejo Mundial por la Paz, y desarrolló una activa política en favor de la visión nacional revolucionaria en las páginas de Política, decidió trasladarse a Cuba en 1962. Durante su estancia al servicio de la revolución cubana, Cabrera tuvo una intensa presencia en el mundo de la cardiología, la que contribuyó a impulsar en la isla.

Hoy, el Hospital General, en La Habana, lleva su nombre. Unos años después, su amigo y colaborador Alonso Aguilar Monteverde recopiló sus obras en el volumen de la Medicina social al socialismo, digno de estudio en tiempos de proliferación de derechas antilustradas. Falleció en Cuba en 1964. El último caso que abordaremos aquí es el del médico Mario Rivera Ortiz. El también militante del Partido Comunista Mexicano, había visitado la isla desde 1951, lo cual le daba un conocimiento poco habitual de las fracciones políticas internas.

silvio dijo...

Del viaje al ... (2 y fin)

Preso en 1952 en el cenit de la represión alemanista, manifestó desde el presidio simpatía por la figura de Julio Antonio Mella, de quien publicó palabras de homenaje en La Voz de México en 1953. De los mencionados fue el que dejó un testimonio reflexivo más amplio, pues en El cuini tiene bandera cuenta su vida en Cuba desde 1964, año en que él, su esposa y sus hijos se trasladaron a la isla. En aquel testimonio destacaba la lucha contra la tuberculosis, así como la mirada de un profesional con alto compromiso ideológico a propósito del desenvolvimiento de la isla.

Sirvan estos tres ejemplos para matizar la de por sí cierta frase de Vázquez Montalbán: en un mundo donde grandes franjas de la intelectualidad y de aspirantes a políticos aprovechan los procesos que otros pueblos emprenden para después abandonarlos, criticarlos y defenestrados, una vez que les han exprimido prestigio, también hay ejemplos de quienes han optado por ser consecuentes en los instantes de peligro, tan parecidos los de ayer a los de hoy.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/25/opinion/del-viaje-al-compromiso-cuba-en-el-horizonte

silvio dijo...

Solidaridad con Cuba no es filantropía, es futuro
Fernando Buen Abad Domínguez

Solidarizarse con Cuba no es un gesto accesorio ni una concesión sentimental en la retórica de la beneficencia; es, en su sentido más profundo, una afirmación histórica del porvenir. No se trata de un acto moral aislado, sino de una práctica consciente que interpela la estructura misma de las relaciones sociales contra el capitalismo contemporáneo. Allí donde el orden dominante pretende someter toda vinculación humana al cálculo mercantil, la solidaridad con Cuba emerge como una negación activa de esa lógica, como una praxis que revela la posibilidad concreta de organizar la vida sobre fundamentos distintos: cooperación en lugar de competencia, dignidad en lugar de lucro, comunidad en vez de atomización.

Porque la experiencia cubana, lejos de ser un objeto exótico para la contemplación distante, constituye un campo de tensiones donde se expresa, con particular claridad, la lucha de clases en escala internacional. Su persistencia no puede comprenderse sin atender a la hostilidad sistemática que enfrenta: bloqueo económico, agresiones mediáticas, sabotajes financieros, aislamiento diplomático. Estas formas de violencia no son anomalías, sino instrumentos estructurales de una dictadura económica que castiga toda tentativa socialista. En este contexto, la solidaridad no es un suplemento ético, sino una necesidad estratégica.

Defender a Cuba es, en última instancia, defender la posibilidad misma de que los pueblos decidan su destino sin someterse a la dictadura del capitalismo en su fase imperial. Reducir la solidaridad a filantropía implica despolitizarla, despojarla de su contenido histórico y convertirla en un gesto compatible con el orden existente. La filantropía, en su versión burguesa, no cuestiona las causas de la desigualdad; se limita a administrar sus efectos, reproduciendo así la estructura que dice aliviar.

La solidaridad revolucionaria, en cambio, se sitúa en el terreno de la causalidad, no busca mitigar la injusticia, sino abolir las condiciones que la producen. Por eso, solidarizarse con Cuba no consiste en “ayudar” desde una posición de superioridad, sino en reconocerse en una misma trama de explotación y resistencia. Es un acto de identificación material con una lucha que desborda las fronteras nacionales. Y la conciencia de clase encuentra en este vínculo un momento de expansión cualitativa.

En un mundo donde la ideología dominante promueve la fragmentación, la competencia y el individualismo, la solidaridad internacionalista reconstruye la unidad de los explotados como sujeto histórico. No se trata de una abstracción moral, sino de una mediación concreta, la comprensión de que las condiciones de vida de los trabajadores en cualquier parte del mundo están determinadas por una misma lógica de acumulación que opera a escala global.

Así, la defensa de Cuba no es un asunto “externo”, sino una dimensión de la lucha interna contra las formas locales de dominación. Esa ofensiva ideológica imperial contra Cuba busca precisamente impedir esta comprensión. Mediante la saturación mediática, la distorsión informativa y la fabricación de calumnias, se intenta instalar la idea de que el modelo cubano es un fracaso intrínseco, una anomalía condenada por su propia naturaleza. Este relato oculta deliberadamente las condiciones materiales en las que se desarrolla la experiencia cubana, ignorando el peso decisivo del bloqueo y las agresiones externas.

silvio dijo...

Solidaridad con Cuba ... (2 y fin)

Pero, más aún, busca desactivar la potencia simbólica de Cuba como referencia revolucionaria. La batalla, por tanto, no es sólo económica o política, sino semiótica; se disputa el sentido mismo de lo posible. En este terreno, la solidaridad adquiere una dimensión comunicacional decisiva. No basta con denunciar las agresiones; es necesario construir un campo de significación revolucionario que permita comprender la experiencia cubana en su complejidad y en su densidad histórica. Esto implica romper con las categorías impuestas por la ideología dominante y elaborar un lenguaje capaz de nombrar la realidad desde la perspectiva de los pueblos. La solidaridad se convierte así en una práctica de producción de sentido, en una intervención consciente en la lucha por la hegemonía cultural.

Cuba representa, en su forma concreta, una organización social que desafía la propiedad privada de los medios de producción y la subordinación de la vida al capital. Esta tentativa no es perfecta ni está exenta de contradicciones, pero su existencia misma constituye una amenaza para el orden dominante, y es atacada con intensidad.

Y por eso su defensa adquiere un carácter estratégico para superar el capitalismo. La solidaridad, en este sentido, no es una opción entre otras, sino una condición de posibilidad para la construcción de alternativas históricas. La fraternidad revolucionaria, como horizonte de lo nuevo, no puede reducirse a una consigna vacía. Es una práctica que exige organización, compromiso y claridad teórica. Implica reconocer que la emancipación no será el resultado de acciones aisladas, sino de un proceso colectivo que articule luchas diversas en un proyecto común.

En este marco, la relación con Cuba no debe entenderse como una adhesión acrítica, sino como un diálogo activo, una interacción que permita aprender de sus logros y de sus dificultades, integrando esa experiencia en una perspectiva más amplia de transformación social. Porque el futuro que se afirma en la solidaridad con Cuba no es una promesa abstracta, sino una posibilidad inscrita en las contradicciones del presente.

Allí donde el capitalismo muestra sus límites —crisis recurrentes, desigualdad creciente, devastación ambiental—, se abre la necesidad de pensar y construir formas de vida alternativas. Cuba, con todas sus tensiones, encarna una de esas formas posibles. Defenderla es, por tanto, defender la apertura de la historia frente a la clausura que impone el capital.

La solidaridad revolucionaria con Cuba es una forma de autodefensa histórica. No se trata sólo de proteger a un país, sino de preservar la posibilidad de imaginar y construir un mundo distinto. En un tiempo donde la ideología dominante insiste en que no hay alternativas, cada gesto de solidaridad afirma lo contrario, que la historia no está cerrada, que el futuro no está determinado, que la emancipación sigue siendo una tarea abierta.

Y esa afirmación, lejos de ser un acto de fe, es una práctica concreta que se inscribe en la lucha cotidiana de los pueblos. Así, la solidaridad deja de ser un adorno moral para convertirse en una herramienta de transformación. No es caridad, es conciencia; no es asistencia, es alianza; no es pasado, es porvenir. En ella se condensa la certeza de que la emancipación no será un regalo, sino una conquista colectiva, y que esa conquista comienza allí donde los pueblos se reconocen mutuamente como protagonistas de una misma historia en disputa.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/25/opinion/solidaridad-con-cuba-no-es-fi-lantropia-es-futuro