lunes, 27 de abril de 2020

El Covid-19 dispara la pandemia de estúpidos

Por Marcos Roitman Rosenmann

El virus no es inteligente, no tiene conciencia ni es reflexivo. Los seres humanos poseen, en teoría, dichas cualidades. Sin embargo, en esta crisis, donde es obligado ser prudentes y no buscar chivos expiatorios, emerge una especie que se multiplica, los estúpidos. El combate es contra prelados, deportistas, cantantes, académicos, periodistas, premios Nobel, científicos, políticos de tres al cuarto o expertos. Luchar contra la estupidez constituye una necesidad vital. Hay quienes se escudan en títulos, publicaciones o sus instituciones para decir estupideces. Como ejemplo, el manifiesto de la Fundación Internacional para la Libertad, encabezado por Vargas Llosa, y seguido de ex presidentes, escritores, periodistas, políticos, empresarios y economistas, entre otros Jose María Aznar, Álvaro Uribe, Macri, Zedillo, Sanguinetti, Cristiani, Castañeda, Krause, Savater, Jorge Edwards, Albert Rivera, Esperanza Aguirre, María Corina, Álvarez de Toledo, ex ministros, politólogos y gente de bien, hasta más de un centenar. Ellos, llaman la atención a un confinamiento que impi­de trabajar, producir, generar riqueza, persigue políticamente, ataca la empresa privada, la democracia liberal y la economía de mercado. El enemigo, como siempre, la Internacional Comunista y el populismo. En esta dirección de estúpidos, sobresale el canciller de Brasil, Ernesto Araujo, quien, en sincronía con el manifiesto declara que el coronavirus, camuflado bajo la ideología de género, el cientifismo y el alarmismo climático, es una invención del marxismo y una conspiración para implantar el comunismo, usando la OMS a fin de consolidar un orden sin naciones y libertades y sin espíritu.

Carlo Cipolla, uno de los historiadores más destacados del siglo XX, escribió Las leyes fundamentales de la estupidez humana. Cipolla abría el ensayo: La humanidad se encuentra [...] en estado deplorable. La especie humana posee el privilegio de cargar con un peso añadido a los problemas cotidianos, representado por un grupo de personas más poderoso que la mafia, que el complejo militar industrial o la Internacional Comunista. Se trata de un grupo no organizado, que no se rige por ninguna ley, no tiene jefe, ni presidente, ni estatuto, pero que consigue actuar en perfecta sintonía, como si estuviese guiado por una mano invisible, de tal modo que las actividades de cada uno de sus miembros contribuyen poderosamente a reforzar y ampliar la eficacia de la actividad de todos los demás miembros. Se refería a los estúpidos. Luego estableció cinco leyes para explicar su comportamiento. Primera ley: siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo; segunda ley: la probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona; tercera ley o ley de oro: un estúpido es alguien que causa daño a otro u otros sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo perjuicio; cuarta ley: los no estúpidos subestiman siempre el potencial nocivo de los estúpidos. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con estúpidos se manifiesta infaliblemente como costosísimo error, y quinta ley: la persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. Corolario: el estúpido es más peligroso que el malvado.

Cipolla no ha sido el único en escribir sobre la estupidez. Jean Paul Richter dijo en su Elogio de la estupidez (1782) : “Están demasiado imbuidos por una sensación de superioridad que hace que la expresen mediante el odio y el desprecio… Tendrían que no quererse tanto para no odiar al hombre ilustrado”. Igualmente, el potencial de los estúpidos para perjudicar a los demás, dirá Cipolla, está en función del grado de poder y la autoridad que atesoren. El manifiesto es buen ejemplo de la variedad de especímenes que lo integran. Pero Cipolla va más lejos; subraya que las acciones de los estúpidos no se ajustan a la racionalidad: “nos pillan por sorpresa…, incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es posible organizar una defensa racional, porque el ataque carece de cualquier tipo de estructura racional… ante comportamientos erráticos es extremadamente difícil cualquier contraataque”. Su conclusión es demoledora: “Con la sonrisa en los labios [...], el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder tiempo…, el buen humor, el apetito… y todo… sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente”.

En este orden, podemos situar a Trump, Bolsonaro, Boris Johnson o Sebastián Piñera. Pero no menos un sinnúmero de expertos a posteriori que dicen conocer las causas y plantean soluciones a la pandemia, todos en el poder político. Asimismo, estúpidos que hablan de un cambio, para mejor, en los comportamientos sociales colectivos. Seremos más responsables, solidarios y comprometidos con el ambiente. Los corruptos mutarán en honrados, los narcotraficantes se entregarán a la justicia, los empresarios darán beneficios entre sus trabajadores, los bancos darán préstamos a cero por ciento de interés, se financiará la sanidad pública, se perseguirá el fraude, se acabará con los paraísos fiscales, y por fin la cultura gozará de buena salud. La pobreza desaparecerá, las trasnacionales dejarán de sobrexplotar la naturaleza y las empresas contaminantes se volverán ecológicas. No se puede ser más estúpido. Recuerden: no se junten con ellos porque se contagia.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/04/27/opinion/022a1pol

208 comentarios:

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Giordan Rodriguez Milanes dijo...

Dejé claro que Martí no conoció el Marxismo ni la divulgación que se hizo de este posteriormente. Eso no lo discuto. El propio Martí dice: “La Internacional fue su obra”, o sea, esa era la referencia que tenía de él. Pero los comentarios de Silvio (8:42), Tony Antigua (8:43) y la cita de René, me ponen a pensar.
La verdad es que sí, Tony, mi hipótesis es la expresión de mis deseos, aunque también de mis argumentos, ahora que me detengo brevemente en la cuestión. En 1890 Martí leyó sus versos sencillos en una tertulia. De los cuales: “Con los pobres de la tierra/quiero yo mi suerte echar”… ¿Por qué no habría de admirar a Marx siete años antes un hombre que, de hechos y de obra, echó su suerte con los pobres de la tierra?
Cualquier referencia que Martí tuviera de Marx, por heurística que fuera, debió relacionarlo al filósofo con las luchas de los explotados. El propio texto de marras, lo demuestra. Cabría pensar que Martí no estuviera de acuerdo con el método de la lucha de clases, o que confundiera la fundamentación teórica de la lucha de clases con “el bárbaro evangelio del odio”, que nos cita René. (Que si vamos a hablar de deseo, es precisamente lo que más apetece a los oligarcas y abusadores que pretenden culpar a los oprimidos de la condición que les imponen los opresores) Pero: ¿Es lógico pensar que el hombre que, de niño, tembló de indignación antes las injusticias vistas en Hanabanilla, no entendiera la legitimidad de la lucha de los desposeídos aunque, como sujeto social forjado en el Humanismo Burgués, prefiriera un camino sin “echar a los hombres sobre los hombres”? Yo digo que no es lógico. Y lo demuestra el hecho de que Martí jamás quiso buscar una solución diplomática ni conciliada con el opresor español. ¿Por qué habría de esperarse de él una solución conciliatoria entre los “pobres de la tierra” y aquellos que propician “el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros”? ¿Es que Martí, su obra y vida, demostraron fuera tan “light” como para pretender que les llamara “bestia” a quienes se ponen al lado de los oprimidos, en franca oposición al camino que él mismo ha escogido aunque, quizás, en 1883 no lo haya expresado? Evidentemente para Martí bestia es quien oprime, quien explota, quien forja el bienestar propio sobre la base de la miseria ajena. Y no es lógico pensar que Martí, aun sin conocer en profundidad lo que denominaran marxismo, entendiera tal abestamiento en un hombre de quien escribe: “Karl Marx estudió los modos de enseñar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos” o “Él {Marx} veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”. Semióticamente “lo alto” en Martí, significa “lo justo”, “lo bueno”. (CONT...)

Giordan Rodriguez Milanes dijo...

Ahora bien, en 1880 MArtí ya está conspirando. Y todo buen conspirador muestra sólo una parte de sus propósitos, y esconde otra. Ya Martí se ha dirigido a Gómez (20 de julio de 1880) y le ha informado de los trabajos en la organización de la insurrección, y ha solicitado de éste su adhesión y consejo para oponerlo a quienes “favorecen vehementemente la adhesión de Cuba a los Estados Unidos”. Con similar propósito envía cartas a Flor Crombet y a Antonio Maceo. En una de estas misivas habla de “las necesidades prácticas, del partido revolucionario”. O sea, ya en 1880 Martí tiene clara la idea de un partido que aglutinara en el propósito independentista a todos los cubanos posibles, y ya había identificado a aquellos que pretendían la anexión a los Estados Unidos, y la necesidad de no permitirla sin renunciar a la participación de esos cubanos.
El 10 de octubre de 1883, Martí está en un mitin conmemorativo por la fecha Patria en el cuál hace hincapié en la necesidad de la unidad de todos los cubanos, (No excluye a nadie, ni a los anexionistas) para lograr la independencia de Cuba. Y ya sabía Martí que la guerra sería el único modo. Y sabía que el peligro mayor para los países de América vendría, precisamente, del país que le serviría de escenario para organizar sus propósitos.
En 1891, ocho años después, claro, Martí expresaría: “El necio desdeña la riqueza pública, o pretende mantener la riqueza de unos sobre la miseria de los demás”. Nada más cercano a Marx. Creo yo.

Kitty dijo...

Silvio, muy de acuerdo con tu comentario de las 9:20 am. Condenable el ataque a nuestra embajada en Washington. Espero que no tarde el gobierno de USA en dar más información.

Sobre los ataques a nuestros médicos es muy lamentable lo que leo en las redes. Da rabia. Yo escribo poco pero hoy contesté a uno de los tantos comentarios que denigran el sistema de salud en Cuba y sobre todo a los médicos. Solamente lo remití a ver un documental de Estela Bravo que se llama: “Perú, dos años después.” Ese documental me quedó grabado, es de 1982. Lamentablemente no lo encuentro en la web. Pero, encontré un resumen del final. Lo dejo para aquellos que insultan a los que hoy salvan vidas dentro y fuera de Cuba.

“…Sin lugar a dudas, el broche de oro de este documental es el testimonio de una pediatra peruana, la doctora María Montano, que presta servicios en el Hospital del Niño de Lima, único hospital pediátrico en la capital y el único en el país. Con voz dulce y sonrisa franca cuenta que un día llegó, como de costumbre, a las ocho de la mañana, y también, como de costumbre, se encontró con una gran cantidad de niños enfermos que no se había podido hospitalizar por falta de camas. Le llamó la atención uno de ellos, que yacía sobre una mesa. Tenía tres años y estaba en muy mal estado: a los problemas respiratorios agudos se sumaba una grave cardiopatía. Los padres lo habían llevado en la madrugada y el médico de guardia le había recetado una serie de medicamentos que ellos no podían comprar, por no tener dinero. Eran cubanos del parque Tupac Amaru. Tras examinarlo, la doctora Montano volvió a recetarle al niño las medicinas necesarias, y los padres de nuevo a explicar que no tenían dinero para comprarlas. Ante tal situación, rápidamente buscó unas muestras gratis y, después de varias gestiones, consiguió ingresarlo en la sala de cardiología. «Hay algo que siempre se me quedará grabado en la memoria y en el corazón», dice la doctora Montano. «Y es que cuando el niño sintió que estaba en una camita, limpito, con su carpa de oxígeno, en un ambiente distinto, abrió los ojitos y exclamó "Mamá, mamá, ¿ya estarnos en Cuba?"». Pero eso no es todo. Cuando, al final, los padres agradecidos le expresaron que no sabían cómo pagarle lo que ella había hecho por el niño, que de no haber recibido asistencia médica habría muerto, la doctora Montano les respondió: «Nada tienen que agradecerme a mí. En todo caso, deben agradecérselo a la Revolución Cubana. En Cuba cursé mi carrera de medicina, allí me hice pediatra, y, si soy doctora, es gracias a la Revolución Cubana».

silvio dijo...

Gracias kitty

Patricia Moda dijo...

"Sensibilicémonos con lo que está pasando (sin renunciar a ver los defectos que todos sufrimos a diario), pero no nos separemos, ayudemos a querernos, porque nos hacemos mucha falta. Ahora mismo acaban de tirotear nuestra sede diplomática en Washington. Pensemos en los que están allí, representándonos, en el primer escalón de combate contra quienes nos odian. Gracias."

Gracias y ojalá se aclare lo del tiroteo.

Doris dijo...

Kitty, mi hermana, me sacaste la lágrima. Yo también recuerdo ese documental...impactante

Y te doy toda la razón, es asqueroso lo que publican en las redes sobre nuestros médicos. Lo peor es que muchos de ellos vienen a Cuba a atenderse en cuanto se enferman. Así somos de generosos...

Un abrazo

Rojo ciudadano dijo...

Sander, amigo: Comprendo tu malestar y me uno a él. Era evidente que algo iban a hacer. Están desesperados con el ejemplo que Cuba le está dando al mundo. Nosotros sin recursos y salvando vidas otros con todo y cometiendo una masacre. Por eso no debemos aflojar el acelerador y sí continuar reforzando nuestros mecanismos defensivos al mismo tiempo que atendemos todo lo demás. Son capaces de perpetrar un ataque a una misión médica en el exterior. La seguridad tiene que abrir bien los ojos que lo peor está por venir.
Frank: No son malos augurios, son realidades vistas con anticipación

silvio dijo...

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