viernes, 15 de septiembre de 2023

"El planeta, inseguro para la humanidad"


Washington.
 La Tierra está superando su “espacio operativo seguro para la humanidad” en seis de nueve mediciones claves de su salud, y dos de las tres restantes van en la dirección equivocada, según un nuevo estudio.

El clima, la biodiversidad, la tierra, el agua potable, la contaminación por nutrientes y las “nuevas” sustancias químicas (compuestos artificiales como los microplásticos y los residuos nucleares) del planeta están fuera de control, señaló un grupo de científicos internacionales a la revista Science Advances en su edición de ayer. Sólo la acidez de los océanos, la salud del aire y la capa de ozono están dentro de los límites considerados seguros, y tanto la contaminación oceánica como la atmosférica van en la dirección equivocada, señala el trabajo.

“Estamos en una muy mala situación”, afirmó Johan Rockstrom, coautor del estudio y director del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, Alemania. “Mostramos en este análisis que el planeta está perdiendo poder de resistencia y el paciente está enfermo”.

En 2009, Rockstrom y otros investigadores crearon nueve grandes zonas limítrofes diferentes y utilizaron mediciones científicas para conocer la salud de la Tierra en su conjunto. El estudio publicado ayer es una actualización del de 2015 y añade un sexto factor a la categoría insegura. El agua pasó de ser apenas segura a la categoría de fuera de límites debido al empeoramiento de la escorrentía fluvial y a la mejora de las mediciones y la comprensión del problema, explicó Rockstrom.

Estos límites “determinan el destino del planeta”, agregó. Los nueve factores han sido “científicamente bien establecidos” por numerosos estudios externos, precisó.

Entremezclados nueve factores

Si la Tierra controla estos nueve factores, podría estar relativamente a salvo. Pero no es así, declaró.

En la mayoría de los casos, el equipo utiliza otros estudios revisados por colegas con el fin de crear umbrales mensurables para un límite de seguridad. Por ejemplo, utilizan 350 partes por millón de dióxido de carbono en el aire, en lugar de 1.5 grados de calentamiento desde la era preindustrial fijados en el acuerdo climático de París. Este año, el carbono alcanzó un máximo de 424 partes por millón.

Los nueve factores están entremezclados. Cuando el equipo utilizó simulaciones informáticas, comprobó que el empeoramiento de un factor, como el clima o la biodiversidad, provocaba la degradación de otros aspectos medioambientales de la Tierra, mientras la corrección de uno ayudaba a los demás. Rockstrom sostuvo que esto era como una prueba de estrés simulada para el planeta.

Las simulaciones mostraron “que uno de los medios más poderosos de que dispone la humanidad para combatir el cambio climático” es limpiar sus tierras y salvar los bosques, según el estudio. Devolver los bosques a los niveles de finales del siglo XX proporcionaría importantes sumideros naturales para almacenar dióxido de carbono en lugar de que esté en el aire, donde atrapa el calor, destaca el estudio.

La biodiversidad –la cantidad y los distintos tipos de especies vivas– se encuentra en uno de los momentos más preocupantes y no recibe tanta atención como otros factores, como el cambio climático, añadió Rockstrom.

El hecho de que la capa de ozono sea el único factor de mejora demuestra que cuando el mundo y sus dirigentes deciden reconocer un problema y actuar al respecto, puede solucionarse y “en su mayor parte hay cosas que sabemos hacer” para mejorar las situaciones restantes, agregó Neil Donahue, profesor de química y medio ambiente de la Universidad Carnegie Mellon.

Algunos científicos especializados en biodiversidad, como Stuart Pimm, de Duke, cuestionan desde hace tiempo los métodos y mediciones de Rockstrom, asegurando que eso hace que los resultados no tengan mucho valor.

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Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2023/09/14/ciencia-y-tecnologia/el-planeta-inseguro-para-la-humanidad/

jueves, 14 de septiembre de 2023

Ricardo Jorge Machado

Por Jorge Fuentes

Ha muerto Ricardo Jorge Machado, compañero de luchas, amigo, hermano. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana y Sociología y Economía en la Universidad Humboldt de Berlín, donde se hizo doctor. En los años sesenta fue miembro de la dirección de la revista Pensamiento Crítico y más tarde  trabajó como asesor del  Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, durante varios años. 

A Machado lo caracterizaron la pasión, la sencillez y la entrega. Durante toda su vida estuvo investigando y escribiendo sobre la formación y desarrollo de los cuadros dirigentes en el socialismo. Su preocupación constante era la situación de los trabajadores, los jubilados y toda la gente de nuestro pueblo. Fue un estudioso de constancia firme y dedicó su inteligencia a tratar de desentrañar los problemas que aquejan a nuestro país. 

Tenía un precioso sentido del humor y disfrutaba como un lingüista del habla popular y la practicaba, lo cual resultaba gracioso y daba información sobre su personalidad, en medio del lenguaje técnico, propio de su profesión, y las referencias teóricas.

Luchó con valentía contra varias enfermedades que lo aquejaron en los últimos años y salió airoso, pero hoy me ha llamado su hija y me ha dicho que en la madrugada dejó de vivir. 

No lo olvidaré nunca. 

Polémico, crítico, audaz, valiente. Siempre con planes. Una semana antes de morir trataba de terminar varios libros pendientes, pensando su orden mientras caminaba por el barrio buscando comida. 

Ha muerto un gran hombre, de este país lleno de hombres y mujeres grandes. Hablábamos todos los días, la mayor de las veces cosas de viejos, nada trascendente. Ahora se ha ido definitivamente. Ya no volverá a llamarme.

lunes, 11 de septiembre de 2023

Hoy por la tarde, en la Basílica

Buenas tardes.

 

Algunas canciones, como muchas otras cosas de la vida, se hacen, o se aprenden a hacer, muy a pesar de lo que se desea. Y esto pasa con más razón en canciones que evocan pesares colectivos. Quiero decir que, en este caso, hubiera preferido no tener motivos para escribirla, y creo que en cierto sentido no fui yo quien la hizo, porque me fue extraída por una dura realidad que ocurría ante los ojos de todo el mundo.

 

Aquella mañana de hace hoy 50 años, como cada día, me asomé, a ver si la Avenida 23 seguía a los pies del apartamento en que vivía. Entonces mi vecina, Cuca, desde el balcón de al lado, me dijo: “Pon la radio, que parece que se está acabando el mundo en Chile”.

 

Y sí: por la radio se escuchaba a Salvador Allende despedirse, en medio de explosiones. Decía que más temprano que tarde se abrirían las grandes alamedas para que pasara un pueblo libre. Un locutor informaba que el presidente resistía el asalto a la casa de gobierno con un pequeño grupo de colaboradores.

 

Imaginar a la persona correcta y gentil que era Salvador Allende en semejante situación requería de cierto esfuerzo. Porque Allende era un hombre de paz, un hombre con ideales, pero de paz, y era difícil concebir que en aquellos mismos instantes estaba vendiendo cara su existencia, asumiendo de la forma más dura las consecuencias de su ideal democrático y constitucionalista, y todo por haberse propuesto mejorar la vida de su pueblo.

 

Justo un año antes de aquel día terrible, habíamos estado en Chile varios trovadores jóvenes, gracias a la invitación de Gladys Marín, amiga de mi hermana Chabela Parra, quien le comentó a la dirigente chilena que nosotros éramos más bien rojitos y no rosados, como nos pintaba cierta prensa de nuestro país. Y, ya en Chile, una de las cosas que más nos conmovía de aquella realidad bullente de 1972, era la fiereza con que era criticado el presidente socialista, no sólo por la derecha sino también, y mucho, por la izquierda.

 

Tanto era así que entonces, un año antes del golpe, Noel, Pablo y yo nos preguntábamos, caminando y viviendo Santiago, cómo era posible que la Unidad Popular se mantuviera. Pero aquel presidente, todas las veces que lo vimos y escuchamos, no cedía ni un milímetro y cada vez más decidido abrazaba su compromiso con los pobres de su tierra.

 

Tuve la oportunidad, puedo decir el honor, de haber estado cerca de Salvador Allende en tres momentos. El primero en La Moneda, donde nos estrechó la mano a cada uno de los invitados al Congreso de la Jota. La segunda vez fue en la Alameda, en un acto en que pasaron los mineros con una tela enorme que decía: “Chicho, danos las armas”. La última vez que vimos al presidente Allende fue en su discurso en el Estadio Nacional, en la clausura de aquel congreso.

 

El estadio, que un año después sería convertido en una prisión inmensa, estaba engalanado con grandes imágenes de próceres de la independencia de Nuestra América. Algunos de nosotros notamos la falta del Che, que había sido asesinado no hacía mucho, y cuando llegué al hotel compuse América, te hablo de Ernesto.

 

Yo sólo espero que nunca se olvide quienes alentaron y apoyaron aquel golpe sangriento. Sus propios testimonios han quedado para la posteridad. Ojalá nunca más, ni en Chile ni en ningún otro lugar. 

 

Toda esta memoria y muchas otras cosas, algunas tristes, otras esperanzadas, están presentes hoy aquí. En mi caso es una canción rabiosa que también cumple medio siglo. Recuerdo que la incluí en mi primer trabajo discográfico en solitario, que apareció al año siguiente del golpe. Recuerdo que fue una de las dos canciones que la censura heredada del franquismo no quiso autorizar en España.

 

Hoy agradezco la hermosa orquestación de Aldo López Gavilán y la excelente interpretación de estos jóvenes frutos de nuestras Escuelas de Arte, conducidos por la Maestra Daiana. Agradezco también la presencia de mi querida amiga Digna Guerra y el Coro Nacional Cuba, siempre magistrales y generosos.

 

Gracias, pues, a todas y a todos los artistas, técnicos y trabajadores que inmediatamente acudieron a esta conmemoración con tan hermoso espíritu de entrega, el que merecen la memoria de Salvador Allende, sus compañeros y el pueblo de Chile.

 

Hoy, para colmo, es el cumpleaños 81 de un prócer cubano, mi amigo del alma Eusebio Leal Spengler, a quien dedico especialmente este momento.

 

Adelante, Maestra...


Allí amé a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.

Allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí, entre los cerros, tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos.
Allí yo tuve más de cuatro cosas
que siempre he deseado.

Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada:
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,
el rostro del que ya no se veía.
Y en el oído me susurró la muerte
que ya aparecería.

Allí yo tuve un odio, una vergüenza,
niños mendigos de la madrugada.
Y el deseo de cambiar cada cuerda
por un saco de balas.

Eso no está muerto:
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Último discurso de Salvador Allende, hace 50 años

Esta Será Seguramente la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.

Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron… soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero… que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes,. quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos… porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".

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Fuente: https://rvl.uv.cl/noticias/5608-el-ultimo-discurso-de-salvador-allende-en-el-golpe-de-estado-difundido-por-radio-magallanes

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Hoy también cumple años (81) mi hermano querido Eusebio Leal Spengler, patriota y benefactor ejemplar. Esta foto él me la mandó y es de 1985, en Venecia, en una jornada de la cultura cubana que Gillo Pontecorvo y Alfredo Guevara organizaron.


sábado, 9 de septiembre de 2023

Medicamento cubano salva extremidades de diabéticos

Por Ángeles Cruz Martínez

Durante más de un año, Eduardo, quien vive con diabetes tipo 1, tuvo una herida abierta en su pie. Ningún tratamiento fue efectivo para lograr la cicatrización y cada día se acercaba más a la decisión médica de amputarle la extremidad. En ese momento llegó al Hospital Regional Zaragoza del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), del que es derechohabiente, un programa para el uso del medicamento cubano Heberprot-P.

Luego de tres semanas de uso del producto, el paciente que hoy tiene 23 años, tenía prácticamente cerrada la herida, la que tuvo tal profundidad que ya se veía el hueso. Eduardo pudo dejar las muletas, volver a caminar y reincorporarse a su vida cotidiana. Fue uno de los 82 pacientes que en 2019 se beneficiaron del tratamiento desarrollado en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba. Del total de personas que accedieron al medicamento, 90 por ciento logró el cierre de la lesión.

De acuerdo con información oficial, en México viven 14 millones de personas con diabetes y cada año se registran alrededor de 70 mil amputaciones por pie diabético, por lo que contar con el producto biotecnológico de la isla tendría un alto impacto en la salud de las personas, aseguró Julio Baldomero Hernández, director de Investigaciones Clínicas del CIGB.

En un periodo de tres años, esta realidad podría cambiar, sostuvo el investigador y planteó que ahora, después de la pandemia de covid-19, se podría retomar la colaboración del CIGB con el sistema nacional de salud para este fin.

En junio de 2006 Heberprot-P obtuvo el registro sanitario en ese país del Caribe, tiene derechos de patente en 47 países y su uso se ha extendido para beneficio de más de 450 mil pacientes en el mundo. Está indicada para todo tipo de úlceras del pie diabético (UPD).

Durante una conferencia realizada en la sede de la embajada de Cuba en México, el especialista destacó que la UPD es una de las principales complicaciones de la diabetes. Se presenta en 15 por ciento de los enfermos, en la mitad de los cuales las heridas nunca cicatrizan por lo que están en riesgo de perder la extremidad.

Los científicos cubanos desarrollaron Heberprot-P, único y primero en su clase, afirmó Baldomero Hernández, el cual contiene el Factor de Crecimiento Epidérmico Humano Recombinante, es decir, se crea mediante ingeniería genética.

En condiciones normales, las personas producen dicho factor de crecimiento epidérmico. Está presente en todos los fluidos corporales, principalmente en la saliva. Favorece la organogénesis (formación de los órganos de un ser vivo en desarrollo) y la reconstrucción de los tejidos.

El experto comentó que la sustancia interviene en diferentes procesos de cicatrización, pero las personas con diabetes tienen déficit del factor de crecimiento epidémico natural. Por eso las heridas no cicatrizan. Con Heberprot-P se restituye el factor que es deficitario en el organismo y, dependiendo de la persona y las características de la herida, se logra la recuperación de tejido, cicatrización y cura en un periodo de dos a seis semanas, en promedio.

Tiene registro sanitario

Sobre la experiencia en México, Baldomero Hernández comentó que Heberprot-P tiene registro sanitario otorgado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios en 2018 y ya lo renovó por cinco años más al 2028.

Una vez que obtuvo el registro y fue incluido en el cuadro básico de medicamentos (hoy Compendio Nacional de Insumos para la Salud), el producto se aplicó a enfermos del Issste y del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios. Demostró su eficacia, seguridad y calidad en el manejo de la UPD.

En el Instituto Mexicano del Seguro Social se hizo un estudio de costo efectividad y se comprobó que por cada peso invertido en la compra del medicamento, se ahorra entre 11.5 y 12.5 pesos por disminución de amputaciones, antibióticos y material de curación.

Se encontró que de 100 pacientes a los que se atendió con Heberprot-P,sólo 14 tuvieron que ser amputados, contra 24 que fueron atendidos con la terapias tradicionales. Cada amputación le cuesta más de 150 mil pesos al Seguro Social.

Además, por cada paciente que pierde una extremidad se genera un costo de indemnización de casi 1.4 millones de pesos y se consideró que en tiempo significa al menos 11 años de discapacidad por persona.

Baldomero Hernández dijo que el estudio se podría actualizar y aseguró que los resultados serán similares. Subrayó que con la colaboración comercial, el CIGB de Cuba aporta el soporte académico, cursos de capacitación para el personal médico y de enfemería en el uso de Heberprot-P.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Siete claves para ser más humanos en los tiempos de la inteligencia artificial: el arte de vivir, según Asimov

Por Francesc Miralles 

Hace unos meses que se reeditó en castellano la autobiografía póstuma Yo, Asimov, del autor que anticipó muchas de las situaciones que estamos viviendo en la actualidad. Más allá de sus logros en el campo de la ciencia ficción y la divulgación, de la trayectoria de este visionario podemos extraer lecciones muy humanas para nuestra vida cotidiana, en un mundo que se parece cada vez más al de sus novelas.

La única forma de cambiar un destino adverso es rebelarte contra él. Isaac Asimov emigró desde Rusia a Nueva York a los tres años. Su condición de extranjero y judío, con unos padres que, sin dominar el inglés, regentaban una tienda de caramelos, parecían condenarle a trabajos de bajo rango. Ridiculizado e ignorado por sus compañeros de clase, se propuso superarlos a todos. Cuando los demás jugaban, él leía y se formaba sin cesar. Convertido en un ratón de biblioteca, logró ser el mejor alumno de su escuela.

Por muy bueno que seas, siempre te superarán otros. Tras el éxito escolar, en la secundaria ya no era el mejor, sino que estaba entre los 10 estudiantes más destacados. En la universidad iba pasando de curso, convertido en uno más. Esto le dio humildad, así como la capacidad de admirar y aprender de autores que consideraba mejores que él. Solo si te sabes superado podrás superarte a ti mismo.

Perder enseña más que ganar. Asimov cuenta que solo una vez dejó de lado su aversión al juego para unirse a una partida de póquer con algunos compañeros de universidad, tras la promesa de que las apuestas serían muy bajas. Al confesarle a su padre lo que había hecho, este le preguntó: “¿Qué tal te fue?”, a lo que contestó: “Perdí 15 centavos”. Su progenitor, sabiendo del poder adictivo del juego, declaró entonces: “Gracias a Dios. ¡Imagínate que los hubieras ganado!”.

Los amigos son tu tripulación para llegar a otros mundos. Tras una infancia y adolescencia de soledad, su vida cambió radicalmente al ingresar en los Futurianos, un círculo de fanáticos de la ciencia ficción, algunos de los cuales llegaron a ser escritores de renombre. Este grupo le apoyó y empoderó para escribir y publicar sus primeros cuentos en revistas especializadas. A su vez, encontrar a personas afines le convirtió en un hombre extrovertido que, en sus propias palabras, cuando le dejaban dirigir la conversación, “no permitía que nadie fuera tímido”. Mantendría el contacto con estas amistades hasta su muerte, en 1992.

Ayuda a quienes tienen menos suerte o talento que tú. Tras el aliento recibido en sus inicios por aspirantes a escritores como él, Asimov era muy consciente de que sus logros lo habían colocado en una situación de privilegio. Por este motivo, siempre que recibía cartas de amigos en dificultades les enviaba pequeñas sumas para que pudieran salir del paso. Además de tener buenos ingresos por sus obras —llegaría a publicar más de 500 libros—, Asimov atribuía su buena salud económica a que no jugaba, ni fumaba ni bebía. En su opinión: “Si no tienes vicios, siembre habrá dinero en tu bolsillo”.

Una persona vale el uso que hace de su tiempo. Para ayudar a sus padres, Asimov había combinado sus estudios con largas horas de trabajo en el negocio familiar. Siendo un autor reputado, siguió manteniendo ese horario toda su vida, tal como relata en su autobiografía: “Me despierto a las cinco de la madrugada. Me pongo a trabajar tan pronto y tanto como puedo. Hago esto todos los días de la semana, incluyendo los festivos (…). En otras palabras, sigo estando siempre en la tienda de caramelos”. Dado que exprimía las horas para hacer las cosas que más le gustaban, para él no era sacrificio, sino “felicidad desbordante”.

No hay viaje más gozoso que la lectura. El autor de Yo, Asimov cuenta: “Si quiero evocar la paz, la serenidad y el placer, pienso en mí mismo durante esas tardes de verano perezosas, con la silla apoyada contra la pared, el libro en el regazo y pasando las páginas suavemente”. Pese a todos los honores recibidos a lo largo de su vida, que le obligaron a viajar a menudo y a conocer a grandes personalidades, siempre relacionó la “felicidad tranquila y reposada” con el acto de leer. Quien nos hizo soñar con prodigiosas naves intergalácticas sabía que no hay vehículo más poderoso que un libro que cobra vida gracias a la mente humana.

Humanos y robots

— El autor de Yo, robot (1950) aplicaba tres leyes de la robótica a sus obras sobre el tema. 1. Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley. 
— ¿Qué habría pensado Asimov de la irrupción de ChatGPT y similares? En un relato, el autor afirma que una máquina no se vuelve contra su creador si está bien diseñada. 
— Siempre positivo sobre todo lo que tiene que ver con la tecnología, Asimov pronosticó una humanidad liberada de todos los trabajos con sofisticadas máquinas como sirvientes, lo cual llevaría a un nuevo Renacimiento.

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Fuente: https://elpais.com/eps/2023-08-17/siete-claves-para-ser-mas-humanos-en-los-tiempos-de-la-inteligencia-artificial-el-arte-de-vivir-segun-asimov.html

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Palabras de Patricia Ariza

... en la entrega de la Orden de la Democracia Simón Bolívar por parte de la Cámara de Representantes de Colombia

Expreso mi profundo agradecimiento a Gabriel Becerra y a la Cámara de Representantes por esta distinción que me otorga la Orden de la Democracia Simón Bolívar, y a las senadoras Jahel Quiroga, Aída Avella, Gloria Flórez y Clara López por sus palabras de afecto. Y expreso también mi gratitud a Cesar López por su canción y le prometo que vamos a sacar el tanque que vimos entrar al Palacio de Justicia pero nunca lo vimos salir. Y a Edson Velandia por su canción de amor a la tierra.

Para mí esta orden tiene dos sentidos: uno el de la Democracia, que se refiere al sueño de lograr la soberanía del pueblo, y otro, el nombre de nuestro querido Simón Bolívar que murió dejándonos el sueño de la independencia.

Me siento gratificada porque con esta orden se reconoce el valor de una parte grande y extensa de mi vida dedicada al arte y a la cultura. Y, porque yo siento que conmigo se reconoce el valor de La Candelaria, grupo al que pertenezco y con el que nos hemos dedicado de manera sistemática a crear obras que dan cuenta del tiempo en el que vivimos. Esta orden se la dedico con toda mi alma al grupo, y a mis grupos Tramaluna y Mocao, a la Corporación Colombiana de Teatro, a las cinco Escuelas de Mujeres que acabamos de crear, a mis compañeros y compañeras de teatro, a mi familia y a la memoria de Santiago García.

Confieso que con el arte he luchado por tratar de descifrar los enigmas que nos plantea la vida y por cambiar el mundo a punta de poemas y de obras de teatro. He actuado en centenares de escenarios en Colombia y en el mundo, pero también he gritado en las calles, he salido con las mujeres a decir que somos una humanidad todavía excluida y, que, cada golpe y cada exclusión a una de nosotras, nos duele en las entrañas a todas. He construido con las víctimas y sobrevivientes decenas de obras y performances que claman, en que clamamos porque en este país nunca más suceda otro genocidio como el que nos hicieron a los militantes de la Unión Patriótica, un genocidio que no fue solo contra los militantes, fue contra la nación. Uno de mis propósitos es contribuir, desde la cultura, a reparar ésta herida.

Estamos en el corazón de una crisis que llaman climática, pero que en realidad es una crisis civilizatoria porque tiene responsables. Y porque no fue un fenómeno climático “natural”. Fueron personas las que construyeron este modelo que nos pintó pajaritos de oro y que quiso convertirlo todo en compra venta y lo que hizo fue extraerle las entrañas a la tierra.

Este modelo está haciendo crisis. Nada era como nos lo habían pintado, el vaso de leche no se derramó sobre los pobres y, por el contrario, este sistema obsceno y patriarcal extendió la miseria por el mundo. Por eso vemos con estupor cómo ante esta crisis climática los árboles se incendian solos y las aguas se salen de todos los cauces; y cómo miles de pacíficos habitantes se ahogan en el Mediterráneo, mientras los responsables cuentan sus intereses y réditos y miran con indiferencia cómo se hunden las pateras.

No estamos en una época de cambio sino en un cambio de época donde nadie puede sentirse seguro o segura sabiendo que le están extrayendo las entrañas a la madre tierra, que nos están moviendo el piso…

Por eso, ya no somos solamente habitantes de Colombia, somos habitantes del planeta. Y la ciencia más avanzada nos está enseñando lo que los indígenas supieron desde siempre, que estamos irremediablemente conectados con el universo y que somos parte de la naturaleza. Y que todas las especies desde la abeja hasta el rinoceronte, desde los murciélagos hasta los insectos, son imprescindibles. Y el arte nos enseña que, además, son seres bellos.

Por eso tenemos que defender, a como dé lugar, este suelo donde vivimos, este país que es un paraíso. Y esta humanidad. Por eso tenemos que defender la vida.

Mientras el mundo se inunda, se hiela y se cocina, aquí no escampa la guerra. Seguimos inmersos e inmersas en una violencia atroz. Es como si estuviéramos condenados a otros cien años de soledad. Y, no lo estamos, ustedes y yo sabemos que no estamos condenados ni condenadas. Y que esto se puede parar. Pero pararlo no es solamente un asunto de la política, es también y sobre todo, un asunto de la cultura.

A la vez que se reparte la tierra, la salud y el trabajo, tenemos que contribuir a transformar el imaginario. El modelo no sólo ha hecho estragos tangibles, ha hecho estragos en la cultura y en el alma de la nación. Desengatillar el imaginario es, o debería ser, una de las tareas culturales más importantes de este momento de cambio.

Hoy no solo vivimos los rezagos de las guerras y los coletazos de las viejas violencias que son muchas. Vivimos también las virulentas guerras culturales que son demoledoras porque, primero, se destituye un líder o una lideresa en la cultura y luego, es relativamente fácil aniquilarle políticamente o inclusive físicamente.

Aquí, en este país nuestro, estamos viviendo una guerra cultural sin precedentes. No hay día, no hay momento, no hay instante en que no se arremeta contra el cambio, contra el gobierno, contra el presidente. Ya tuvimos una experiencia nefasta de lo que representa una guerra cultural: la guerra que se hizo al inoportuno plebiscito por la paz. Esa guerra planificada se expresó en los sermones de los púlpitos de las iglesias cristianas y muchos medios le sirvieron de plataforma. Y, qué paradoja, éste país, el más martirizado por la guerra y la violencia de América latina, terminó diciéndole NO a la paz.

Por eso, algunos de nosotros y de nosotras, clamamos (a veces en el desierto), por que se construya, porque construyamos, una cultura de paz. Porque las políticas culturales aborden la cultura como la posibilidad cierta de transformar los imaginarios de la guerra en cultura de paz.

Y la cultura de paz nace de propiciar el debate. Tenemos que instalar el debate de las ideas, darle la oportunidad a la construcción de nuevas nociones filosóficas vitales de lo que significa convivir en esta época, en este país y en los tiempos del cambio. Otorgarle a la Paz la Dimensión Cultural.

Tenemos que dar un salto a la imaginación. Tuve la oportunidad de visitar varios municipios y sé por experiencia, que cuando se le da oportunidad al debate y a la conversación, aparecen ideas iluminadoras que nos abren caminos insospechados.

Y el debate debe ser polifónico en muchas voces y en muchos lenguajes. El arte debe hacer parte de este debate, de esta batalla de ideas, como decía Fidel. No basta el activismo cultural, no basta hacer decenas de actividades, de conciertos y de recitales. Necesitamos que los músicos hablen, que los poetas y los actores hablen, y no solo con sus obras; necesitamos que sean, que seamos actores y sujetos de las salidas iluminadoras al conflicto social y cultural. Que los campesinos y las campesinas hablen y que emerja de nuevo un indispensable relato polifónico de nación.

Y que la academia vuelva a recuperar el pensamiento y la palabra, que los estudiantes y los que no estudian, hablen. Que el gobierno del cambio propicie el debate de ideas y de imágenes. Que nos tomemos la palabra y la imagen, caraja. Necesitamos la batalla de imágenes y de ideas para detener el golpe.

Por eso propongo y me atrevo a hacerlo en plural, proponemos, que comencemos con un gran Encuentro Latinoamericano de las Palabras y las Obras para hablar del papel de la cultura, las artes y los saberes en el cambio. Porque el cambio social es un cambio cultural. Y que ese encuentro esté precedido de un viaje, de un recorrido a pie, como diría Fernando González, por las ideas, las culturas y los saberes de este país.

Que ese viaje esté acompañado de poemas, de relatos y de canciones, de teatro y de grandes murales. Es que una paz que no se cante que no se cuente que no se represente, se muere de tristeza.

Saludo de manera muy especial al nuevo ministro de cultura Juan David Correa y le deseo lo mejor. Es un hombre que viene de las letras y sabe el valor de la palabra, pero también es un hombre culto y sabe el valor de las imágenes, conoce el poder transformador del arte. Saludamos también a la viceministra Adriana Molano, que, por fin, fue nombrada en propiedad.

Señor ministro, ha llegado usted en buena hora al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

Para terminar declaro ante el país y ante el mundo, mi lealtad indeclinable con el gobierno del cambio, mi lealtad con el presidente Petro, que, yo sé, va a cumplir la cita con la Historia.

Mi lealtad es a prueba de años, de balas y de exclusiones. Y, por eso, va más allá de los desplantes. Es una lealtad que la he aprendido con la izquierda y que me ha ayudado a saber siempre de qué lado estar. Y estoy del lado de los que no tienen nada porque se lo han negado todo, del lado de las mujeres y del lado de los y las artistas que nos muestran quiénes somos. Estoy al lado de las y los jóvenes con los que salí a marchar en el año 21 y quienes llenaron el país de canciones y de grafitis. Y a mí me llenaron el alma de esperanzas. Estoy al lado de las causas por las que vale la pena vivir y luchar. Mejor dicho, estoy aquí p´a las que sean.

martes, 5 de septiembre de 2023

Lo que sucedió en La Habana el 5 de septiembre de 1957

Por Giraldo Mazola

El 5 de septiembre estalló un alzamiento de oficiales de la marina e integrantes del MR-26-7 en Cienfuegos. Originalmente, las acciones principales se iban a desarrollar en La Habana y debían comenzar con el bombardeo del Estado Mayor de la Marina, el Palacio Presidencial y el cuartel de Columbia (hoy Ciudad Escolar Libertad). 

Los cañonazos de la fragata Baire contra esos objetivos indicarían a las brigadas y comandos de acción del Movimiento, el momento de iniciar varias operaciones simultáneas, entre ellas la toma de la Motorizada de la policía, con la complicidad de algunos de sus miembros y, con las armas acopiadas, atacar otras unidades  policíacas.

La unilateral y cobarde posposición del levantamiento por uno de los altos oficiales de la Marina, incorporados en el último momento a la conspiración, dejó aislados a los combatientes que tomaron la base de Cayo Loco, en Cienfuegos, y otros puntos de esa ciudad, reprimidos con saña, al igual que a los revolucionarios capitalinos.

Como consecuencia, el comando de Otto Díaz fue acorralado en la calzada de Ayestarán y cayeron allí tres de sus integrantes: Félix La Guardia, Raúl Marcuello y Armando Gamboa. Otto, herido, logró escapar a tiro limpio. También Ramón Funes, quien fuera asesinado esa misma noche.

El comando al que pertenecía Arsenio Franco, el Gallego, (después del triunfo fue general de brigada y viceministro del MININT) igualmente fue disuelto en desigual combate en la Habana Vieja; al día siguiente él logra escapar herido de un cerco policiaco en Guanabo, donde capturan a Armando Cubría (traidor), entonces segundo jefe de los grupos de Acción, y a Jorge Rodríguez Sierra, Malagamba (traidor).

Grupos de compañeros concentrados en distintos puntos de la capital, varios de ellos en Ayestarán, cerca de la motorizada (radicaba entonces en el Cerro), en espera de recibir las armas que se iban a ocupar, se van retirando.

Uno de ellos, con uniformes del 26-7, encabezado por Tony Llibri (cuando es liberado se une a la columna 1 en la Sierra, donde alcanza los grados de capitán) es detenido en el Vedado.  

Otra acción frustrada en la capital fue el plan de volar las antenas de Televilla, cuya responsabilidad tenía Pepe Prieto (miembro de la dirección nacional del MR-26 que fue asesinado el 9 de abril del año siguiente, cuando la fallida huelga). 

El 3 de septiembre me dejaron en el hospital Calixto García, para recoger los 30 cartuchos de dinamita y los dos detonadores que me guardaba mi novia, estudiante de enfermería, Nancy Peterson.

Pepe consideró que era necesario conseguir otros detonadores y con Wilfredo Rodríguez, jefe de los grupos del 26-7 en el sector de la radio y la TV (en su voz se grabó el llamamiento de la referida huelga) y Tatica el chofer, fue a buscarlos. 

Quedaron en recogerme a las 11 AM, en la entrada del hospital, y no llegaron. Esperé dos horas y procedí a guardar todo de nuevo y a irme del hospital y desaparecer, como Pepe me insistía que hiciera en esas supuestas circunstancias. A ellos tres los detuvieron por una causa circunstancial cuando, al parquear lejos del sitio donde iban, precisamente allí se hacía un cerco policial y reconocen a Pepe.  

A Pepe lo torturan salvajemente y cuando los liberan, alrededor del día 8, me avisa Tenchi, su esposa ya embarazada, y nos vemos en la casa de su abogado. Pasamos cerca de la casa donde vive Llibri y me indica informarle a la madre que sigue detenido en el Buró, y dejo con ella al abogado que comenzará a hacer gestiones para su liberación.

Pepe ha decidido pasar a la clandestinidad y vamos hacia su casa, en San Miguel, donde quiere que le revise las golpeaduras, que le duelen mucho. Entonces nos detiene una patrulla cercana y nos conmina a que nos bajemos del carro y nos acostemos en el piso. Tenchi, con su barriga visible, les grita e insulta y se niega a hacerlo e, increíblemente, desconcierta a los esbirros que nos dejan ir. Pepe era un hombre corpulento, de casi seis pies de estatura, y tenía completamente amoratados la espalda, el pecho y los muslos.  

Es sumamente conocido el heroísmo de los cienfuegueros ese día. A las fuerzas de la marina rebeladas y los revolucionarios cienfuegueros se unió el comandante Camacho, enviado por la dirección del MR-26, quien cuando ya no era posible enfrentar los refuerzos enviados por el ejército pudo ser evacuado a Santa Clara por Raúl Curbelo (se unió después a los combatientes del MR-26 en el Escambray, donde alcanzó los grados de capitán) y su familia.

Hay detalles que omití y añado ahora: 

Los 30 cartuchos de dinamita me los había facilitado Héctor Terry, combatiente del Directorio Revolucionario, compañero mío de medicina, cuando tuvo que abandonar un mes antes el hospital Calixto García ante una inminente revisión policiaca de la sala donde trabajaba (después fue viceministro del MINSAP).

A Funes, que se escapó fajándose como un león, sus padres asustados acudieron a un amigo que conocía a Ventura y lo convencieron de llevarlo, y Ventura, cínicamente, les dijo que se lo dejaran allí, que él se ocuparía, y poco después lo asesinó.

Cuando el tiroteo de El Gallego, en la Habana Vieja lo acompañaba Calviño, que fue herido a sedal en la cabeza y lo capturaron en la droguería Sarrá. Ese mismo día traicionó y se convirtió en uno de los esbirros más despiadados. Logró escaparse al triunfo de la Revolución y retornó en la brigada mercenaria de Girón. No fue cambiado por compotas y se le juzgó y condenó a muerte.

Localicé a Tenchi, la esposa de Pepe, y le informo lo sucedido y ella contacta al abogado pero se niega a irse de la casa. 

Veo al padre de Tatica, el chofer, que trabajaba en la farmacia de 23 y H, para que haga gestiones por el hijo y con Nená, la novia de Wilfredo, voy al hospedaje donde se aloja en 21 entre L y M, para registrarlo por si ha dejado algo comprometedor. 

En efecto, encontramos documentos de habeas corpus de dos compañeros que habían salido del vivac, que nos llevamos, y Nená se encaprichó en llevarse la guitarra de Wilfredo. Cuando salíamos del edificio llegaba una perseguidora. 

Paso con ella por la farmacia de la Dra Rico Arango, en L entre 21 y 23, que era el contacto de los grupos de acción, y le informó la desaparición de Pepe y Wilfredo, y lo que he hecho para que se sepa que la operación de Televilla todo indica que no se hará, y que me quedaré en casa de una prima en Lawton, donde no hay teléfono, pero que la llamaré diariamente.

Lo único que Pepe me había dicho era que íbamos a volar unas torres de la televisión, antes de una acción enorme en la capital. Desconocía yo, por lo tanto, lo que se planeaba con la marina, aunque después supe que Pepe sí lo sabía.

Todavía no estaba clandestino pero decidí no ir al hospital. Llamé a Isabel el 4, y el 5 me dijo que había varios compañeros muertos que y siguiera llamándola. 

Pasé por la casa el día 5 por la noche, para buscar otra ropa, y mi madre se había caído de la escalera y cuando me vio lloraba, como quien ve a un fantasma. 

Resulta que mi casa colindaba por el fondo con la de la abuela de El Gallego y su tía Tita, que tenía trastornos siquiátricos, cuando se enteró de los tiroteos en La Habana, fue al necrocomio, preocupada por su sobrino, y al ver el cadáver de Marcuello, que tenía la cabeza caída fuera de la mesa, lo confundió conmigo y llegó al barrio gritando que me habían matado. Lo único que me asemejaba a Marcuello era que teníamos bigote y las cejas copiosas y unidas.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Eduardo Galeano, 83

Hoy Eduardo Galeano cumple 83. Otro amigo (cpc) me lo recuerda con esta cita terriblemente cierta:


Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen. 

Los votantes votan pero no eligen. 

Los medios de información desinforman. 

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar. 

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. 

Es más libre el dinero que la gente. 

La gente está al servicio de las cosas.



viernes, 1 de septiembre de 2023

El verdadero rol de Estados Unidos en el golpe de 1973

Por Peter Kornbluh

Extracto del libro Pinochet desclasificado: los archivos secretos de Estados Unidos sobre Chile (Catalonia/Un día en la vida, agosto 2023) de Peter Kornbluh. El autor es director del Proyecto sobre Chile del National Security Archive. Publicado por La Jornada con autorización de la editorial y el autor.

En unos días, chilenos, junto con otros alrededor del mundo, conmemoran el 50 aniversario del golpe de Estado en Chile. El 11 de septiembre sigue siendo una fecha divisiva en ese país donde un feroz y difícil debate sobre las causas y consecuencias del golpe pervive, con la derecha enfocada en culpar al gobierno de Salvador Allende por todo lo ocurrido y negando cualquier papel de Estados Unidos. Este extracto del libro del historiador Kornbluh se centra en lo que el gobierno de Richard Nixon supo y en lo que hizo y no hizo cuando se acercaba la fecha fatídica.

Al día siguiente de que los militares se hicieran con el poder por medio de la violencia, se reunieron los miembros del Departamento de Estado con el objetivo de discutir las pautas que debía seguir Henry Kissinger a la hora de responder ante la prensa acerca del «grado de conocimiento previo que teníamos sobre el golpe». Jack Kubisch, vicesecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, señaló que cierto militar chileno –que resultó ser nada menos que el mismísimo Pinochet– había comunicado a la embajada que los conspiradores habían ocultado a quienes los respaldaban en Estados Unidos la fecha exacta en la que actuarían contra Allende. Con todo, Kubisch declaró que no tenía claro «si el Dr. Kissinger debería usar esta información, dado que pondría de relieve lo estrecho de nuestros contactos con los cabecillas del golpe».

Durante los meses que antecedieron al golpe de Estado, la CIA y el Pentágono mantuvieron una amplia relación con los conspiradores chilenos gracias a la actuación de varios agentes e informantes, de tal modo que supieron la fecha exacta en que se harían con el poder los militares con al menos tres días de antelación. Las comunicaciones procedían de algunas operaciones secretas en busca de candidatos del ejército a las que habían vuelto a recurrir tras las elecciones al congreso chileno de marzo de 1973. Los pésimos resultados de los comicios llevaron a muchos integrantes de la CIA a convencerse de que las acciones políticas y propagandísticas no habían dado los frutos deseados y de que la solución definitiva para el problema de la Unidad Popular se hallaba, según sugerían los documentos de la Agencia, en manos del estamento militar de Chile.

Hasta los primeros dos meses de 1973, las operaciones políticas y la propaganda generada por El Mercurio y otros medios financiados por la CIA se centraron en una campaña activa de oposición destinada a ganar de forma incontestable las elecciones al congreso del 4 de marzo, a las que se habían presentado para la relección todos los representantes chilenos y la mitad de los senadores. El objetivo de la CIA consistía, cuando más, en lograr una mayoría de dos tercios para la oposición para poder así someter a Allende a un proceso de destitución y, cuando menos, en impedir que la Unidad Popular obtuviese una clara mayoría de los sufragios.


La realidad, sin embargo, era bien diferente, tal como entendieron tanto la oficina central de la CIA como su puesto de operaciones en Santiago. De hecho, en la primera prueba nacional a la que se vio enfrentada la popularidad del partido de Allende desde su llegada al gobierno, su administración no había hecho sino incrementar su poder electoral, pese a la actividad política de la CIA, la ambiciosa campaña propagandística secreta emprendida en su contra y el plan de desestabilización socioeconómica dirigido por Estados Unidos. «El programa de la UP sigue resultando atractivo a buena parte del electorado chileno», lamentaba en un cablegrama el puesto santiaguino. La Agencia, por lo tanto, se vio obligada a reconsiderar toda su estrategia clandestina en Chile. «Las opciones futuras», cablegrafió la oficina central el 6 de marzo, «se están revisando a la luz de unos resultados electorales decepcionantes que permitirán a Allende y a la UP aplicar sus programas con mayor vigor y entusiasmo».

Al mismo tiempo, la base santiaguina de la CIA reafirmaba también la necesidad de volver a concentrarse en la creación de un clima propicio al golpe de Estado, eterno objetivo del gobierno estadunidense. “Mientras el puesto en Santiago espera conferir a nuestro programa [militar] un ímpetu adicional (…) otros centros de poder político (partidos, empresas, medios de comunicación…) desempeñarán un papel esencial a la hora de crear la atmósfera política que nos permitirá alcanzar los objetivos antes expuestos. Teniendo en cuenta los resultados electorales, el puesto opina que es imprescindible reavivar el clima de malestar político y dar pie a una crisis controlada para lograr que los militares consideren seriamente la posibilidad de una intervención”. La posición en extremo combativa y entusiasta del centro de operaciones en Santiago, que influyó sin duda en su actuación en Chile, recibió el apoyo del sector duro de la División del Hemisferio Occidental, partidario de un enfoque más decidido y violento que, obviamente, no tenía entre sus objetivos el de «salvar la democracia» chilena.

En lugar de eso, la Agencia debía tratar directamente «de desarrollar las condiciones que pudiesen desembocar en una acción militar». Esto implicaba brindar «respaldo a gran escala» a los grupos terroristas chilenos, como Patria y Libertad o los «elementos militantes del Partido Nacional», durante un periodo determinado (entre seis y nueve meses), «durante el cual se haría cualquier esfuerzo necesario para promover el caos económico, agravar las tensiones políticas y dar pie a un clima de desesperación en el que tanto el PDC como el público en general acaben por desear una intervención militar. Lo ideal sería que con esto se indujese a los militares a tomar el gobierno por entero».

No obstante, la postura que compartían la base santiaguina y el sector duro de Langley no coincidía con la del Departamento de Estado ni con la de los altos cargos de la CIA, que temían las consecuencias de una acción militar precipitada y creían en la necesidad de actuar con prudencia, dada la investigación que estaba efectuando el Comité del Congreso en torno a la ITT y las operaciones encubiertas que se habían puesto en marcha en Chile. El 1º de mayo llegó de Langley un cablegrama dirigido a Warren, director de la base en Santiago, con el siguiente texto: «Deseamos posponer cualquier consideración relativa a todo programa de acción diseñado para estimular una intervención militar hasta poseer indicios más definitivos de que los miembros del ejército están dispuestos a actuar y la oposición, incluido el PDC, lista para secundar un golpe de Estado». En su respuesta, el director del puesto de operaciones solicitó a la oficina central que aplazase su petición relativa a la financiación del año fiscal de 1974 hasta que pudiese volver a redactarse la propuesta de modo que reflejara la realidad chilena de aquellos momentos. «Las partes más militantes de la oposición», incluidas algunas organizaciones respaldadas por la CIA, como El Mercurio o el Partido Nacional, se estaban movilizando, según la información ofrecida por la base santiaguina, para promover un golpe de Estado.

Los planes elaborados por las fuerzas de oposición no se centran tanto en 1976 como en un futuro inmediato. Si queremos hacer que nuestra influencia sea lo más marcada posible y ofrecer a los opositores la ayuda que necesitan, deberíamos seguir esta línea de actuación más que tratar de oponernos a ella y contrarrestarla intentando hacer que la oposición se centre en el objetivo distante y tenue de las elecciones de 1976. En resumen, creemos que la orientación y el enfoque de nuestros esfuerzos operativos deberían basarse en la intervención militar.

El 9 de septiembre, la base de operaciones en Santiago actualizó la cuenta regresiva. Uno de sus agentes secretos, Jack Devine, recibió la llamada de un colaborador que huía del país y que le confió: «Va a efectuarse el día 11». Su informe, remitido a la oficina central de Langley el día 10, manifestaba: El atentado golpista tendrá lugar el 11 de septiembre. En esta acción están implicados los ejércitos de Tierra, Mar y Aire y carabineros. El día del golpe, a las 7 am, se leerá, en Radio Agricultura, una declaración. Carabineros tiene la responsabilidad de arrestar al presidente Salvador Allende.

El 11 de septiembre, el golpe de Estado de Chile ha sido poco menos que perfecto, anunció en un informe de situación enviado a Washington el teniente coronel Patrick Ryan, al frente del grupo militar estadunidense apostado en Valparaíso. A las 8 de la mañana del 11 de septiembre, la armada chilena había tomado esta ciudad portuaria antes de anunciar que se estaba derrocando al gobierno de la Unidad Popular. En Santiago, el cuerpo de carabineros debía detener al presidente Allende en su residencia, pero éste logró llegar hasta el Palacio de La Moneda y, desde allí, emitir mensajes radiofónicos en los que instaba a obreros y estudiantes a defender al gobierno frente al ataque de las fuerzas armadas. Mientras los carros de combate rodeaban el edificio y disparaban contra sus muros, los reactores Hawker Hunter lanzaron sobre el mediodía un ataque con cohetes de precisión sobre los despachos de Allende que acabó con la vida de muchos de sus guardias. Minutos después se produjeron otras acometidas aéreas con cañones, al tiempo que las fuerzas terrestres trataban de tomar el patio interior del palacio.

La reacción internacional fue inmediata, generalizada y abrumadoramente condenatoria. Numerosos gobiernos denunciaron el golpe militar, y en toda América Latina tuvieron lugar protestas multitudinarias. Como cabía esperar, muchos dedos acusadores señalaron al gobierno de Estados Unidos. En la comparecencia que hizo en calidad de secretario de Estado tan sólo un día después del golpe, Kissinger se vio acribillado a preguntas relativas a la implicación de la CIA. La Agencia, según su respuesta, «estuvo envuelta, en grado mínimo, en 1970, y desde entonces nos hemos mantenido alejados por completo de cualquier plan golpista. Respecto a Chile, no hemos intentado otra cosa que fortalecer a los partidos democráticos y proporcionarles cierta solidez para ganar las elecciones de 1976».

Sostenimiento de la democracia chilena, resumía la versión oficial, fraguada tras lo ocurrido a fin de encubrir la intervención estadunidense en contra del gobierno de Allende. El 13 de septiembre, Colby, director de la CIA, envió a Kissinger un informe general de dos páginas en torno al programa de acción encubierta de la CIA en Chile desde 1970, concebido para proporcionar algunas directrices en torno a las cuestiones relativas al papel desempeñado por la Agencia. La política adoptada por Estados Unidos ha consistido en mantener la mayor presión encubierta posible para impedir la consolidación del gobierno de Allende, exponía sin ambages. Tras repasar de forma selectiva las operaciones secretas llevadas a cabo en los ámbitos de la política, los medios de comunicación y el sector privado, Colby concluía: Si bien la intervención de la CIA ha sido fundamental para permitir la subsistencia de los partidos y medios de comunicación de la oposición, así como el mantenimiento de su resistencia activa al régimen de Allende, lo cierto es que la Agencia no ha participado de forma directa en los hechos que han desembocado en el establecimiento de un nuevo gobierno militar.

Si entendemos en un sentido estricto la definición de participar de forma directa –colaborar en la planificación y proporcionar equipo, ayuda estratégica y una serie de garantías–, la CIA no parece haber estado envuelta en las violentas acciones acometidas por los militares chilenos el 11 de septiembre de 1973. La Casa Blanca persiguió, respaldó y aceptó el golpe de Estado durante la presidencia de Nixon, pero los riesgos políticos que implicaba una colaboración directa tenían más peso que cualquier necesidad real de éxito. Los militares chilenos, sin embargo, no albergaban duda alguna acerca de la posición de Estados Unidos.

No estuvimos implicados en la planificación, recordó el agente de la CIA Donald Winters, pero los contactos de que disponíamos entre los militares de Chile les hicieron saber que no nos sentíamos especialmente atraídos por el gobierno [de Allende]. Además, la CIA y otros sectores del gobierno estadunidense se hallaban mezclados de forma directa en operaciones diseñadas para crear la atmósfera capaz de provocar un golpe de Estado que echara abajo la democracia chilena. El memorando de Colby parecía omitir el proyecto de la Agencia que tenía por objetivo engañar a los militares, las actividades clandestinas de propaganda negra que pretendían sembrar la discordia en el seno de la coalición de la Unidad Popular, el respaldo brindado a grupos extremistas como Patria y Libertad y los incendiarios logros del proyecto El Mercurio, al que los documentos de la CIA reconocen «una función significativa en la creación del escenario» en que se produciría el golpe, por no hablar del marcado efecto desestabilizador del bloqueo económico invisible. El argumento de que todas estas operaciones estaban orientadas a mantener las instituciones democráticas de Chile no pasa de ser un ardid de las relaciones públicas que ha quedado al descubierto por el peso de la documentación histórica. De hecho, el colosal apoyo prestado por la Agencia a los supuestos adalides de la democracia chilena (los democristianos, el Partido Nacional y El Mercurio) facilitó su transformación en protagonistas –y principales partidarios– de la violenta interrupción de los procesos democráticos de Chile por parte de los militares.

La política que hemos seguido en relación con Allende ha ido a pedir de boca, comentó a Kissinger el vicesecretario Kubisch el día que siguió al del golpe de Estado. De hecho, en septiembre de 1973, los hombres de Nixon habían alcanzado el objetivo planteado de un modo manifiesto por el presidente en noviembre de 1970: crear las condiciones capaces de propiciar la caída o el derrocamiento de Allende. En la primera reunión del Grupo de Acciones Especiales de Washington, celebrada la mañana del 12 de septiembre a fin de tratar el modo de apoyar el régimen militar chileno, Kissinger comentó burlón: “Al presidente le preocupa que queramos mandar a alguien al funeral de Allende. Le he dicho que dudo que ninguno de nosotros vaya a plantear esa opción. –No–respondió uno de sus colaboradores–, a no ser que quiera ir usted”. El 16 de septiembre, el presidente Nixon llamó a Kissinger para que lo pusiera al día. Su conversación quedó registrada gracias al sistema oculto de grabación del secretario de Estado. «El asunto chileno se está consolidando», aseguró este último, y, por supuesto, los periódicos se están quejando porque un gobierno comunista ha sido derrocado. Los dos lamentaron que la prensa no les prodigara alabanzas por la destitución de Allende: “En tiempos de Eisenhower –aseveró Kissinger, refiriéndose al derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala gracias a la acción encubierta de la CIA–, nos habrían tratado de héroes”.

Los dos abordaron entonces sin tapujos la función de Estados Unidos. “No hace falta que diga que, oficialmente, nosotros no hemos tenido nada que ver –señaló el presidente”.

“Nosotros no hemos hecho nada –respondió Kissinger, con lo que se refería a la participación directa en el golpe propiamente dicho–. Quiero decir que los hemos ayudado. [Palabra omitida] creado las condiciones necesarias en la medida de lo posible.”

“Eso es verdad –convino el presidente.”

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Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2023/09/01/reportaje/el-verdadero-rol-de-estados-unidos-en-el-golpe-de-1973/