Juan Carlos Monedero
El primer encontronazo del
Presidente Chávez con Bill Clinton tuvo lugar precisamente por culpa del
espacio aéreo. Clinton agradecía a Chavez que, en nombre de la amistad entre
los pueblos venezolano y norteamericano, y en virtud del Plan Colombia,
autorizara a la fuerza aérea gringa sobrevolar territorio venezolano. A lo que
Chávez contestó: nada que agradecer Presidente, porque el pueblo venezolano
reconoce igualmente la amistad del pueblo norteamericano que en virtud de las
relaciones entre ambos pueblos y en aras del Plan Colombia permite a la fuerza
aérea venezolana sobrevolar territorio norteamericano. Y hasta ahí podíamos
llegar, pensó Clinton. Estos países bananeros…
Pero es que América Latina ya es
otra. Decía el Che que la Organización de Estados Americanos era el Ministerio
de Colonias norteamericano. Y por eso, con el impulso del corajudo Chávez,
decidieron dotarse de instituciones regionales soberanas: UNASUR, CELAC, ALBA.
Y hacía ahí camina ese continente. En el caso de Bolivia con la decisión de Evo
Morales, quien no ha dudado en expulsar de su país a los norteamericanos
realizando labores de espionaje. Como en Europa, vamos. Un continente soberano,
digno, decente. Todo lo contrario de esta decadente Europa que, al tiempo que
descubre que su amigo Estados Unidos tenía micrófonos hasta en los baños del
Parlamento Europeo, le dice quién puede y quién no sobrevolar su propia espacio
aéreo.
Somos una colonia norteamericana.
¿Será mejor asumirlo de una vez por todas? Lo entendió muy bien José María
Aznar: ya que somos rehenes de los norteamericanos, hágamonos uno de ellos.
Alguna migaja te cae de su banquete. Y mientras Europa se convierte de facto en
una estrella más de la bandera, como Puerto Rico, si hablo con acento tejano y
señalo hacia las montañas con el dedo mientras digo arrobado “Mountains,
Mountains”, por lo menos me dejan poner los pies encima de la mesa y eructar
como los de Kansas después de beberme una Coca-Cola.
América Latina ha empezado a ser
librándose de las tutelas. Algo que no hemos hecho en Europa y, mucho menos, en
España. Contamos con lengua de serpiente que la liberación de Europa de los
nazis comenzó en el desembarco de Normandía, y ya se encargargó Hollywood de
hacerlo cierto. Pero la verdad es que la derrota del fascismo empezó con la
debacle del 6º Ejército alemán en Stalingrado. Fue el ejército rojo el que
liberó Europa. Claro está, salvo en España. Que Franco se quedaría para
siempre. Para eso nos pusieron las bases de Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza.
Donde, seguramente, almacenan los micrófonos que luego siembran por Europa, su
amiga, para espiarla.
Si España tiene un valor añadido es
América Latina. Nos llamamos hermanos. Pero no dejamos que el hermano Evo
Morales, Presidente Constitucional de Bolivia, sobrevuele territorio español.
Lo detenemos como si fuera un delincuente. Lo registramos. Lo convertimos en
sospechoso. Al final, de manera vergonzante, autorizamos el vuelo. Al igual que
con las elecciones en Venezuela que ganó Maduro. Al final, como a la fuerza
ahorcan, terminamos asumiento lo que teníamos que haber hecho desde el
principio. Quedamos con todo el mundo como gente de poco fiar. ¿Será verdad que
nos parecemos a nuestros gobernantes?
El primer viaje que hizo Juan
Carlos de Borbón después de sustituir a Franco en la jefatura del Estado fue a
los Estados Unidos. Seguimos tutelados. Somos un vergonzoso Reino bananero. En
el próximo viaje del monarca, su familia o el gobierno a la América del Sur,
cuando los brindis y las palabras huecas de amistad entre los pueblos, alguien
hará sonar una copa con una cucharilla, les interrumpirá y les recordará este
gesto de inamistad, de vejación, de falta de soberanía. Igual al Rey lo más que
se le ocurre es decir, achispado, ¿por qué no te callas? Ignorando que ese
continente, a diferencia del nuestro, ha aprendido ya a hablar sin pedir
permiso.
No sirve de
mucho, pero otra España os pide disculpas.
Fuente: http://www.comiendotierra.es/2013/07/03/snowden-por-que-no-te-callas-el-reino-bananero-de-espana/
