Maciek Wisniewski
Esto siempre es un bueno, pero el mandamiento de “leer a los clásicos” en tiempos de la filtración de los archivos de Epstein y el colapso del “orden basado en reglas” ocasionado por la voracidad imperial estadunidense y los afanes de Donald Trump de llevar su presidencia como un proyecto personal de negocios y desarrollo inmobiliario: riviera en Gaza, petróleo de Venezuela, inversiones en Groenlandia, etcétera; acontecimientos para nada desconectados, ya que ambos apuntan a lo ficticio de todas las “reglas” que no aplican a los ricos, los fuertes y los poderosos –y con el “imperio Epstein” funcionando, en práctica, como una franquicia del control global estadunidense−, puede ser una de las pocas cosas capaces de salvarnos de una locura total.
No es un llamado al escapismo. Cada vez que leo más los mails de Epstein y sus acólitos simpatizo más y más con los llamados a “que habría que ejecutar públicamente a todos los que aparecen allí” (bueno, salvo a Norman Finkelstein, lean su mail, es una joya), o los lamentos de que “se echan de menos los tiempos cuando los bolcheviques simplemente fusilaban a todos” (curiosamente hoy buena parte de los “nuevos bolcheviques”, como la anticomunista tardía Anne Applebaum tilda sesgadamente a los nuevos autoritarios, están, con el supuesto “leninista” Steve Bannon y el mismo Trump a la cabeza, en los Epstein files). Sólo digo que la lectura de los “clásicos” puede ayudar.
Italo Calvino, en su celebre ensayo Por qué leer a los clásicos −que apareció originalmente en 1981 en L’Espresso, luego en otros lugares y, finalmente, en un tomo aparte acompañado de otros ensayos dedicados a los hombres de letras cuyas obras alcanzaron este estatus (¡Gracias a Dios no está Nabokov!), un tomo publicado ya póstumamente en 1991−, definía a los “clásicos” como libros “inagotables que nunca terminan de decir lo que tienen que decir” y unos “que uno siempre está releyendo y siempre ofrecen más”.
Entre las razones finales (en total 14) que daba Calvino era que un “clásico” es también una obra “que tiende a relegar las preocupaciones del momento a la categoría de ruido de fondo” y una que, a la vez, “persiste como ruido de fondo cuando las preocupaciones momentáneas más incompatibles dominan la situación”.
Así, el efecto calmante de los “clásicos” −esencialmente mi punto de partida− es que su lectura es capaz de moderar nuestra sensibilidad a cada noticia de la última hora, evitar el desasosiego (ya de plano a veces da miedo abrir el periódico o el navegador) y ofrecer un necesario contrapeso y la perspectiva histórica.
Entonces, adelante. Pero para que quede otra vez claro que no se trata del escapismo, cambiemos de canal y/o de estante, pero sin necesariamente bajar el volumen.
Allí está Marx, al que Calvino no menciona (ni siquiera aparece en el índice), pero que es un autor, espero que estemos de acuerdo, de al menos un par de “clásicos” de todos los tiempos: El Manifiesto Comunista y El Capital, cuya prosa, y en el caso del segundo, también la riqueza de las referencias literarias (Shakespeare, Dante, et al.), hacen que se defienda bien en esta calidad y que parecía estar escribiendo como si hubiera leído los mails de y hacia la infamosa isla de Epstein.
Cuando en La lucha de clases en Francia fustigaba la aristocracia financiera de sus tiempos, su riqueza malhabida, corrupción moral, política y violencia en las cumbres de la sociedad burguesa donde “se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía; desenfreno en el que, por ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego; desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre”.
O −regresando ya al estante de literatura− Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski para ser más precisos, por qué no), que sí aparece en la selección de Calvino en un homenaje a Lord Jim, el “clásico” en cuestión, que en Nostromo, su otra obra maestra y un “clásico” no reconocido, incluye la crítica táctica al joven imperialismo estadunidense y su capital financiero, mencionando de paso el papel de la Doctrina Monroe en la explotación de la ficticia república de Costaguana, modelada en parte en Colombia y en parte en Paraguay de finales del siglo XIX (léanla o reléanla, por favor).
O que en otro lugar, en una obra menor y olvidada (coescrita por Conrad con Ford Madox Ford): Los herederos, hablando de una trama del imperialismo británico y un grupo de “conspiradores del futuro” para… anexar a Groenlandia, predijo la obsesión actual de los billonarios estadunidenses en convertir la isla en un “tecno-Estado soberano” (de allí los afanes de Trump de comprársela a Dinamarca, o, de plano, invadirla).
Y he aquí también la parte del “chiste que se cuenta solo” y una necesaria perspectiva histórica: Little St. James, la isla privada de Epstein, está, ni más ni menos, sino ubicada en las Islas Vírgenes estadunidenses, antes… Indias Occidentales Danesas, compradas por Estados Unidos del país escandinavo en 1917.
Entre otras razones de Calvino era también, paradójicamente, que una obra es un “clásico” porque “no nos enseña necesariamente algo que no sabíamos”. Hoy, ni Marx ni Conrad, leídos incluso de modo más amplio como “autores de los clásicos”, tampoco nos dicen nada nuevo. Confirman más bien, a la luz de los acontecimientos del presente, lo que, sobre todo los que no hemos vivido las últimas tres décadas en el reino del “fin de la historia”, ya sabíamos antes (que Estados Unidos es una potencia imperial y que las élites dominan el mundo pasándose las normas, de todo tipo, por el forro). Y por eso, su lectura ayuda.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/07/opinion/leer-a-los-clasicos
2 comentarios:
Aparentemente del fb de José Adrián Vitier, aunque no lo encuentro allí. En cualquier caso, vale mucho la pena lo que dice:
Al gobernar con impunidad, y a veces con brutalidad, nuestro Estado, no sólo yerra de cara a la situación interna, sino que pierde el tesoro de su fuerza moral, que es, o era, su única real superioridad sobre su enemigo.
La política exterior de EEUU ha podido llegar a ser criminal, no porque los gobernantes de EEUU sean el propio diablo (aunque lo parezcan), sino tan sólo porque no temen a las consecuencias.
Aunque sólo sea por cálculo estratégico, nuestro Gobierno debería decididamente dejar de obrar con impunidad, que es precisamente lo que hace condenable a su enemigo.
Por otra parte, la economía estatal socialista ha podido eternizar su ineficiencia, no por ser socialista (sea esto lo que sea), ni por ser estatal, sino tan sólo porque no teme a las consecuencias.
Las empresas estatales socialistas chinas, al parecer no adolecen de ineficiencia; todo lo contrario. No conozco sus especificidades, pero estoy seguro de que la clave está en que no obran con impunidad.
Así pues, el cáncer no es en sí el capitalismo ni el socialismo, sino la impunidad. Y también su mejor aliada: la ignorancia.
Es por ello que no bastaría con extinguir por decreto la empresa estatal socialista y dejarlo todo en manos del mercado. Sino que hay que señalar incesantemente el foco del mal cuando resurje en nuevas formas. Esas formas podrán ser muchas, pero el origen siempre es este: la impunidad, y la ignorancia.
La primera se define como ausencia de temor a las consecuencias; la segunda, como un rechazo del conocimiento. Y esa es la combinación que hace prevalecer los peores rasgos que la Naturaleza ha puesto en nosotros los humanos.
“El alto el fuego no existe”: Hamas acusa a Israel de continuar la matanza en Gaza
Afp, Ap, Europa Press, Sputnik
Jan Yunis. El movimiento palestino Hamas denunció ayer que el alto “el fuego no tiene sentido mientras Israel continúe con sus crecientes operaciones de matanza y destrucción en todo el enclave”, poco después de que el ejército israelí lanzó ataques nocturnos que dejaron al menos dos palestinos asesinados y 25 heridos en la franja de Gaza.
El portavoz de Hamas, Hazem Qassem, denunció que el gobierno israelí “está ignorando los esfuerzos de los mediadores y la administración estadounidense, y se burla de todos los llamados destinados a implementar lo acordado”. Instó a todas las partes a ejercer una presión seria sobre Israel para facilitar la entrada del comité de administración de Gaza y permitirle iniciar su labor de proporcionar socorro a la población de la franja.
El movimiento islamita pidió que el Comité Nacional para la Administración de Gaza (la autoridad de “tecnócratas” constituida con base en el plan de paz del presidente estadunidense, Donald Trump) entre al territorio palestino para acelerar el ingreso urgente de ayuda humanitaria. Qassem, aseguró que “todo está preparado” para que Hamas entregue sus competencias de gobierno a esta comisión.
En tanto, apenas 36 palestinos -de los miles que requieren atención médica- pudieron salir hacia Egipto en los primeros cuatro días desde la reapertura del cruce fronterizo de Rafah.
Mientras, en una ciudad donde la ofensiva de Tel Aviv diezmó la infraestructura y el transporte público, Hassan el-Nabih, un profesor universitario no pierde la esperanza de comunicarse con sus alumnos y cada mañana ata su maletín y su computadora portátil a su bicicleta y sale en busca de un lugar con electricidad y conexión a Internet. La bicicleta es hoy en Gaza el medio de transporte más fiable y a veces el único.
Por esas calles también se desplaza el taxista Abu Mohammed Jundieh: “A veces tengo que tomar rutas mucho más largas solo para llegar a mi destino”, dice a Al Jazeera al referirse a las calles destruidas.
Ambos desafían también la amenaza, siempre presente, de un ataque israelí.
En Cisjordania reocupada, ayer al menos tres palestinos resultaron heridos por un ataque de colonos israelíes contra residentes en el norte del valle del Jordán. En los últimos años, los violencia ha aumentado en todo el territorio ocupado, desde la destrucción de tierras de cultivo hasta la intimidación de comunidades y agresiones físicas por parte de los colonos, quienes en algunos casos cuentan con la protección de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
La relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese, pidió la comunidad internacional que a dejen de permitir los crímenes israelíes: “la mayor parte del mundo ha armado a Israel, dándole al país excusas políticas, refugio y apoyo económico, en lugar de detenerlo durante la guerra genocida en Gaza”, declaró.
Trump tiene previsto convocar en Washington un encuentro de los líderes de la Junta de Paz para la franja de Gaza el próximo 19 de febrero, informó el portal de noticias Axios, a la cual el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, constató que fue invitado y confirmó su asistencia.
En este contexto, Emiratos Árabes Unidos planea la construcción de un complejo viviendas temporales para gazatíes cerca de Rafah, que se encuentra ocupada militarmente por Israel, sin embargo los residentes palestinos y autoridades de El Cairo se oponen al proyecto ya que dividiría el territorio.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/07/mundo/el-alto-el-fuego-no-existe-hamas-acusa-a-israel-de-continuar-la-matanza-en-gaza
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