sábado, 10 de mayo de 2014

Padura, la literatura, el compromiso

                                                 por Guillermo Rodríguez Rivera

Cuando impugné el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura a Leonardo Padura y afirmé que Eduardo Heras León debió recibirlo antes que él,  creía –y creo– que la cuentística del Chino representaba un momento de la épica de la Revolución Cubana comenzante: pasarla por alto para premiar en su lugar una obra mucho más reciente implicaba olvidarnos de un momento esencial de nuestra literatura e incluso, de nuestra historia misma.

Escribí entonces –lo repito ahora–, que ello no implicaba desconocimiento o subvaloración de la obra narrativa de Padura ni, mucho menos, algún conflicto personal con el novelista.

Conocí a Padura en las aulas de la Escuela de Letras de la Universidad de la Habana –tal vez en los años en que se llamaba Facultad de Filología–, y si bien no fuimos amigos cercanos, hemos tenido siempre buenas relaciones. Lo recuerdo visitándome junto a Rigoberto López cuando ambos planeaban ese muy buen documental que se llamó “Yo soy del son a la salsa”, ganador del premio principal en una de la ediciones del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Ambos querían escuchar conmigo los iniciales sones cubanos, los del Sexteto Habanero y el Trío Matamoros, que yo empezaba a atesorar en viejas cintas y, sobre todo, charlar sobre ellos, que era hacerlo sobre nuestra música. Después, estuvimos implicados Padura y yo en un proyecto que no llegó a materializarse: hacer una suerte de curso sobre la música popular cubana, que se llevaría a cabo en Palma de Mallorca, con el auspicio de la Universidad de las Islas Baleares y la gestión  del común amigo Gonçal López Nadal. Alguna vez estuvimos Gonçal y yo, en el ámbito del hogar de Padura, en Mantilla.

Ocurre que soy poeta, ensayista y, como sabe quien me conozca, profesor de literatura desde hace más de cuatro décadas. En esos años, entre otras cosas, me ha correspondido enseñar  la gran poesía contemporánea de la lengua española, tanto la de la península como la de América y, hace ya más de 10 años, me ha dado enorme gusto trabajar, en la Fundación Nicolás Guillén, la obra de ese cubano que es uno de los grandes poetas del español, en el siglo XX.

En una entrevista concedida a La Nación, de Buenos Aires, Leonardo Padura discurre ahora sobre lo que llama “jugar a hacer política desde el arte” lo que, a su juicio no se debe hacer, porque “los artistas comprometidos de una manera militante con un partido, estado, filosofía o poder, terminan siendo siempre –o casi– marionetas de ese poder”.

Quisiera comenzar afirmando que esa voluntad de independencia en los seres humanos es muchas veces más deseo que realidad, y que demasiadas veces se usa como una coartada política. Los periodistas cubanos opositores a la Revolución consideran “oficialistas” a los revolucionarios, y se llaman a sí mismos independientes, aunque dependan económicamente de ciertas instituciones que los sostienen, y políticamente de importantísimos poderes.

En el complejo entorno del mundo actual, el hombre inevitablemente contrae compromisos. Uno puede ganar su salario en una institución, sin que ello lo obligue a la esclavitud ideológica, a ser esa marioneta que mencionaba Padura. El escritor independiente depende de lo que escribe, y debe conseguir que esos textos satisfagan las aspiraciones de la editorial que los publica. Absolutamente independiente era Diógenes el Cínico (cínico porque llevaba una vida de perros) que dormía en una barrica y se dice que iba al mercado a mirar con satisfacción, cuántos objetos había que él no necesitaba.

El periodista del rotativo bonaerense ha entrevistado a Padura a través de un cuestionario trasmitido por correo electrónico, por lo que las afirmaciones recogidas en el viejo diario argentino –Bartolomé Mitre lo fundó en 1870, pero ya es otro periódico bien diferente a aquél en el que colaborara José Martí en las últimas décadas del siglo XIX–, deben ser textuales, fieles, exactas.

A la inversa de lo que se deduce de las opiniones de Padura, no creo que el compromiso del artista derive de su militancia: casi siempre el flujo, en los casos de real significación, ha sido a la inversa. Son las grandes conmociones históricas las que han impulsado a grandes artistas a eso que Padura llama (minimizándolo)  “jugar con la política desde el arte”.

En aquel poema que Pablo Neruda tituló “Explico algunas cosas” y que colocó al frente de España en el corazón (1937), su primer poemario comprometido, exponía en un verso el por qué sus poemas de Madrid olvidaban los grandes volcanes chilenos:

                            venid a ver la sangre por las calles,

decía. Eran los tiempos de la Guerra Civil  española.

El caos hondamente conmovedor que Picasso llamó  “Guernica”, se pintó después que los cazas alemanes bombardearan la aldea vasca que inmortalizaron al destruirla. ¿Voy a dudar de la honestidad de César Vallejo, de su plena integridad al escribir “España, aparta de mí este cáliz” y sumarse al Partido Comunista, como también lo hizo Nicolás Guillén?

Mi mente, mi sensibilidad que han disfrutado las obras de esos hombres y los han admirado (del mismo modo que a Alberti, Maiacovski, Bertolt Brecht, Paul Eluard, Roque Dalton), se resisten a degradarlos, y mi lengua –y me precio de tenerla bien mala– rechaza cometer el parricidio de llamarlos marionetas.

Yo, que no he sido militante de ningún partido y ya no lo seré nunca, no seré tampoco quien sostenga que para defender sus ideas, el escritor, el artista esté obligado a figurar en la membresía de alguno. Pero tan intolerante como resultaría exigir esa militancia, me parece que lo es el hecho de descalificar al escritor porque su conciencia lo haya llevado a ello.

Yo estoy persuadido de que la novelística policial de Leonardo Padura tiene un claro maestro: el español Manuel Vázquez Montalbán, cuyo Pepe Carvalho es un primo español (en su escepticismo, en su estar de regreso de casi todo) del habanero Mario Conde. Vázquez Montalbán murió perteneciendo al partido comunista de Cataluña, el PSUC. Estando en España tras la extinción de la Unión Soviética, escuché en la radio una entrevista al autor de Los mares del sur, en la que una periodista con voluntad de incordiar, le preguntaba por qué militaba en un partido cuya ideología se había derrumbado. El poeta y narrador respondió que se había derrumbado una “lectura” del comunismo, una aplicación de la teoría marxista, pero que en el mundo había un número de pobres que crecía diariamente y cada vez menos ricos que atesoraban casi todos los bienes de la tierra. “Esa situación no se puede mantener”, concluyó. “En un momento del futuro, vendrá el triunfo del sistema comunista”.

En un artículo que publica “Rebelión”, el politólogo argentino Atilio Borón enjuicia la entrevista con Padura aparecida en “La Nación”, y subraya la que llama la “unilateralidad” del enfoque de Padura al valorar la Revolución Cubana. En sus últimas novelas se insiste en “el desencanto, las ilusiones perdidas” de una generación cubana que, obviamente es la del propio autor.

En la excelente trama policial que tiene “La neblina del ayer, el narrador omnisciente y a veces conductista, que describe el ambiente de las calles cubanas de un barrio popular, presenta a unos jóvenes aburridos, poblando las aceras y son, en su punto de vista, la resultante de la “frustración histórica”  de Cuba.

Pero Cuba no ha sufrido una frustración histórica. Cuba zanjó –está zanjando–su diferendo histórico con los Estados Unidos, la gran potencia que la convirtió en 1902, en un protectorado suyo y luego en una neocolonia y ahora, tras bloquearla por más de 50 años, hace lo único que tiene a mano: incluirla en una espuria lista de “países promotores del terrorismo” para desacreditar lo que no ha conseguido vencer.

El fin del socialismo del siglo XX determinó otra crisis que vino a sumarse a la que representaba el bloqueo norteamericano. Ahí se generó no una frustración histórica, sino una abrumadora frustración material. Pero Cuba se mantuvo, cuando parecía que no podía ser: no pudo regresar la ultraderecha de Miami para hacerse del poder y llevar adelante eso que uno de ellos ha llamado el “destriunfo” de la Revolución.

América Latina no es ya la sumisa región que cohonestaba el derrocamiento por la CIA del régimen democrático de Jacobo Árbenz, la invasión de la República Dominicana por los marines,  o las tiranías de Augusto Pinochet y Rafael Videla. Es la región de la Revolución Sandinista en Nicaragua; del proyecto bolivariano que comenzó la Venezuela de Chávez; de la refundación plurinacional e inclusiva de Bolivia; de la revolución ciudadana de Rafael Correa en Ecuador; del Brasil emergente de Lula y de Dilma Roussef; de la argentina antimilitarista y progresista de los Kirchner; del Uruguay del tupamaro Pepe Mujica, y hasta del FMLN del mínimo Salvador, por el que dio la vida el poeta Roque Dalton.

El punto inicial de ese proceso fue la aislada Cuba, la de Fidel y el Che, que generó ideas que volaron sobre el continente, y se quedó atrás, con un viejo modelo económico improductivo del que se ha propuesto deshacerse no tímida, pero si lentamente.

Leí con mucho interés “El hombre que amaba los perros”, a pesar de que Padura se enamoró de su investigación histórica y a veces hizo crecer demasiado la novela con páginas que no le hacen bien.  Únicamente le reprocho el personaje de Iván, el cubano que azarosamente encuentra al fanático Mercader, e interactúa con él.  La periodista, de “La Nación”, y que tiene el inesperado nombre de Hinde Pomeraniec (desciende de rusos y ucranianos)  lo caracteriza velozmente:       
             
              un cubano sombrío, que pudo haber sido un gran
                escritor pero a quien el sistema hizo a un
                lado por haberse resistido a la obediencia irrestricta.

Ese es un personaje de ficción, seguramente procedente de la reprimida literatura soviética de los estalinistas de los años treinta, y para nada representativo de la realidad cubana.

Cuba tuvo un período de represión cultural, el llamado Quinquenio Gris (1971—1976) que Leonardo Padura  no pudo vivir, porque era casi un niño entonces. Muchos artistas y sobre todo escritores –después de todo manejan el mismo peligroso instrumento del pensamiento, que es el lenguaje– fueron puestos a un lado por no trabajar dentro de los “parámetros” que la burocracia cultural del momento consideraba pertinentes. Ese fue también el tiempo de un intenso auge de la homofobia. Pero fue un período que acabó y esos artistas y escritores recuperaron su lugar en la cultura del país.

El Instituto Cubano de Radio y Televisión, no difundía las canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y Haydee Santamaría, la heroína cubana que dirigía Casa de las Américas, le pidió a Alfredo Guevara, el director del Instituto del Cine, que le creara un lugar de trabajo a “estos muchachos”. Así apareció el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, que dirigió el gran músico Leo Brouwer, y que empezó a difundir por el mundo la música y la poesía de Pablo y Silvio.

Y ya está bien. A pesar de que me satisface la divulgación de la obra del buen narrador cubano que es Padura, me sentía incómodo con la muy parcial entrevista ofrecida por él a “La Nación”, que Pomeraniec se encarga de matizar con sus observaciones. Ojalá el viejo diario donde colaboró Martí, edite otros trabajos que le permitan a sus lectores conocer mejor la realidad de Cuba, incluyendo la realidad de su cultura.



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Mi viejo y querido amigo Guillermo Rodríguez Rivera me ha pedido que publique dos emails que han circulado en La Habana comentando el artículo que preside esta entrada. Enseguida lo complazco y publico también su respuesta.
srd
Domingo 18 de mayo de 2014, 14: 40.
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Estimado Eduardo:

Una vez más te agradezco que me hayas incluido en tu larga lista de destinatarios a los que envías multitud de artículos sobre los más diversos temas publicados en la prensa y blogs cubanos y extranjeros. Artículos que de otra manera, al menos yo, no hubiera podido conocer.

Entre los últimos correos electrónico que me has enviado, aparecen varios, en los que  distintas personas,  y sin que nada indique que se han puesto de acuerdo entre sí, han respondido, cuestionado y/o descalificado las palabras de Padura vertidas en distintas entrevistas, y sorprendentemente, en distintos momentos. Unas, recientemente, hace unos pocos días, otras, en el 2012. 

De esas personas solamente conozco a dos: al politólogo argentino Atilio Borón, que lo conozco de nombre, y a mi gran amigo desde hace mucho años, Guillermo Rodríguez Rivera. Los autores de los otros artículos apabullando a Padura que me has hecho llegar, están tan entreverados de suspicacias, especulaciones y descalificaciones, que, verdaderamente, no me tomo el trabajo de responder.

En su  artículo “Padura en Buenos Aires”,  Atilio Borón comienza diciendo:

“¿Cómo es posible que los fracasos o distorsiones de la revolución, que según Padura provocan "la nostalgia, el desencanto, las esperanzas perdidas" de una sociedad puedan ser señaladas sin decir una palabra sobre el imperialismo norteamericano y su criminal bloqueo de 55 años a Cuba?”

Estoy totalmente de acuerdo con el señor Borón, en que cuando alguien emprenda un análisis global, histórico sobre la realidad cubana en estos 55 años, está en la obligación de situar el bloqueo (embargo le dicen por allá afuera) como el elemento clave que ha marcado todo este tiempo nuestro y que ha tenido siempre como finalidad “crear el hambre y la desesperación en el pueblo cubano” (eso, dicho en inglés, suena aún peor). Ahora, yo pienso que "la nostalgia, el desencanto, las esperanzas perdidas" de Mario Conde, como la de otros muchos personajes de nuestra narrativa, teatro y cine contemporáneo, que reflejan  la de muchos cubanos y cubanas de carne y hueso que, aunque tengan garantizadas la educación y la asistencia médica para ellos y sus hijos,  no les alcanza el salario, no ya para terminar el mes, sino para comenzarlo, y no ven (no vemos ) la luz al final del túnel. Esta nostalgia, este desencanto, y estas ilusiones perdidas ¿las provoca el Imperialismo y el Bloqueo o el inmovilismo y las absurdas restricciones que nuestra querida burocracia ha impuesto verticalmente durante todos estos años, y que lejos de subvertir o paliar el bloqueo, han provocando todo lo contrario. ¿No es por esta razón que resulta dramáticamente necesaria la impostergable introducción y puesta en marcha (para algunos a regañadientes) de los Cambios Estructurales planteados por el Presidente Raúl Castro.?

¿Es que cada vez que en un artículo periodístico, en una novela o en una película, se aborda de manera reflexiva, de manera crítica, algún aspecto de nuestra realidad actual, donde aparecen los problemas y las contradicciones generadas por esta propia realidad actual, habría que comenzar con la coletilla previa del Imperialismo y del Bloqueo?

Todas las sociedades del mundo generan contradicciones, por supuesto que en otros países ocurren situaciones más dramáticas que en el nuestro. Pero nuestro arte y nuestra literatura, tiene, como una de sus funciones medulares, abordar estos problemas críticamente, para de esa forma interactuar con nuestra realidad (sobre todo porque nuestro periodismo “oficialista” no lo ha hecho nunca).

¿Qué palabras decir sobre el bloqueo y sobre el Imperialismo cuando se aborda (para citar un solo ejemplo), la realidad de esos millones de hectáreas de tierra en propiedad del Gobierno, que durante décadas han sido dejadas de la mano de Dios (y eso que nuestro Gobierno es ateo) creando marabú y haciendo que los pocos dólares que tenemos sean gastados importando el 80% de nuestros alimentos? ¿Qué decir sobre el bloqueo y el Imperialismo como no sea lo que dijo  Raúl en un acto oficial cuando expresó (cito de memoria, pero su idea la tengo muy bien grabada en mi recuerdo): “…Basta ya de decir, ; , ahí está la tierra, vamos a ver si somos capaces de hacerla producir”?

A tenor del artículo de Borón, apareció simultáneamente este otro de Guillermo Rodríguez Rivera “Padura, la literatura y el compromiso”. En este artículo, Guillermo critica las respuestas de Padura en una entrevista publicada el 14 de julio de 2012. Cito:
En una entrevista concedida a La Nación, de Buenos Aires, Leonardo Padura discurre ahora sobre lo que llama “jugar a hacer política desde el arte” lo que, a su juicio no se debe hacer, porque “los artistas comprometidos de una manera militante con un partido, estado, filosofía o poder, terminan siendo siempre –o casi– marionetas de ese poder”. Quisiera comenzar afirmando que esa voluntad de independencia en los seres humanos es muchas veces más deseo que realidad, y que demasiadas veces se usa como una coartada política. Los periodistas cubanos opositores a la Revolución consideran “oficialistas” a los revolucionarios, y se llaman a sí mismos independientes, aunque dependan económicamente de ciertas instituciones que los sostienen, y políticamente de importantísimos poderes.”
Guillermo, cuando tú escribiste aquel memorable, chispeante y exacto poema, más en serio que en broma, o más serio por ser en broma, (abordando la escasez de alimentos en los años 90), en el que hablaste de los “boniatos de Cracovia” que ya no “venían” por la debacle del Campo Socialista, y que solamente se podían encontrar “en la prensa y en la tele” (poema en el que, por supuesto, no hiciste la más leve alusión al Imperialismo y al Bloqueo, como pediría Atilio Borón), ¿eras un periodista-poeta “independiente” que se burlaba de la prensa “revolucionaria”, o eras un periodista-poeta revolucionario que se burlaba de la prensa “oficialista”. ¿Revolucionario y oficialista no son antítesis?.
Si nuestra prensa “militante”, “oficialista”, hubiera sido consecuente con su verdadera función social, tú no habrías sentido la necesidad de escribir tu necesario poema sobre “los boniatos de Cracovia”.

Más adelante en tu artículo, dices:

“Mi mente, mi sensibilidad que han disfrutado las obras de esos hombres y los han admirado (del mismo modo que a Alberti, Maiacovski, Bertolt Brecht, Paul Eluard, Roque Dalton), se resisten a degradarlos, y mi lengua –y me precio de tenerla bien mala– rechaza cometer el parricidio de llamarlos marionetas.”

Guillermo, por favor, ninguno de estos inmensos artistas que citas –así como tampoco el Neruda de  ”Explico algunas cosas”; ni el Picasso del “Guernica”, a los que has aludido anteriormente- han sido militantes “desde posiciones de poder”. Ninguno, salvo Maiacovski, quien al final de su vida sí fue un poeta “oficialista”, y que como todos sabemos, se suicidó de un balazo.
En un contexto como el de Cuba, donde todos los medios de difusión están bajo el control directo del Partido, es necesario que existan también periodistas independientes, independientes de verdad. Y por favor, Guillermo, en este cuento no pintan nada aquellos que, como tú dices “dependan económicamente de ciertas instituciones que los sostienen, y políticamente de importantísimos poderes.”
Los artistas y los escritores, por definición, siempre tendrán que ser independientes, si no se convierten en “oficialistas”, que es decir funcionarios.
Padura no es ni remotamente el único escritor, el único artista que aborda nuestra realidad de manera crítica, entonces, ¿Por qué esta andanada de comentarios enjuiciando su obra y sus palabras en entrevistas concedidas por él recientemente y desempolvando otras de hace varios años?; ¿La bronca es personal con Padura, o con todos los que no somos  “oficialistas”?

No sé, será que con la edad me estoy convirtiendo en un hombre sabio, porque cada vez tengo más incertidumbres que certezas.

Un fuerte abrazo.

Juan Carlos Tabío.

Juanca: Vi caer las primeras bombas contra Padura mientras yo estaba enredadísimo en un taller de guiones. Decidí que, en cuanto me liberara de aquello, escribiría algo para polemizar con Atilio Borón y Guillermo Rodríguez Rivera, quienes son, como bien dices, los únicos a quienes vale la pena responder con ideas.
Veo lo que has escrito y me parece excelente: es casi todo lo que yo tendría que decir. Sin embargo, haré como una segunda base: recibo la bola, piso la almohadilla y tiro para primera algunas cositas más:
Ante todo, como a ti, me llama la atención la coincidencia, lo articulado del bombardeo, aún más cuando la mayoría de las ideas con las que ambos polemizan ya han sido dichas por Leo, y por muchos de nosotros, durante estas décadas. Aunque la narrativa cubana no sea su especialidad, Borón podría informarse, por ejemplo, de que Jorge Fornet ha calificado a una zona de la narrativa cubana (a la que pertenecemos Padura y yo, entre otros) como “del desencanto”. Jorge coloca bajo ese rótulo a obras escritas desde los años 90 en adelante. ¿Dónde está lo nuevo, la sorpresa?
En política, sabemos, no se puede ser ingenuo. Vale la pena que nos preguntemos ¿por qué ahora? ¿Por qué Padura?
La escalada es interesante. Cuando Leonardo ganó el Premio Nacional de Literatura, nadie, que yo recuerde, se atrevió a cuestionarlo. Al obtenerlo Reina María, algo hizo clic y saltaron contra los dos (y no solo Guillermo fue al ataque). ¿Qué puede enlazar a Padura con Reina, además de la amistad generacional? Lo más visible, a mi juicio, es que ambos han escrito obras inconformes, adoloridas, críticas, centradas en la Cuba que han vivido. Es una cualidad que comparten con la mayoría de los escritores cubanos.Ellos dos, sin embargo, han ganado con justeza un enorme reconocimiento internacional. Por fortuna, el otorgamiento a Reina del Premio Internacional “Pablo Neruda”, en Chile, llegó a tiempo para acallar los ataques contra ella. Parecería que entonces la artillería recibió la orden de disparar sobre Leo.
Y de verdad que no me gusta ser paranoico, pero las coincidencias son excesivas.
Paso a otro punto, que vale la pena tener en cuenta.
Para responder a las ideas vertidas por Padura en la entrevista del 14 de julio, Rodríguez Rivera opone la figura de Nicolás Guillén. El ejemplo de que nuestro Leonardo lleva la razón puede leerse en la página 180 del utilísimo libro de Jorge Fornet El 71. Anatomía de una crisis. El ensayista cita allí algunos discursos de Nicolás, todos de ese año. En uno de ellos, de enero de 1971, Guillén asegura que “no concebir que un escritor de hoy ‘sobre todo si pertenece a un pueblo subdesarrollado en rebeldía viva de espaldas a esa lucha, a ese pueblo, entregado a puros juegos de imaginación, a verbalismos intrascendentes, a ociosas policromías, a entretenidos crucigramas, a oscuridades deliberadas’”. Dos meses después, dice Fornet, Nicolás “insistirá en devaluar las obras de Gide, Proust y Joyce”. Vale la pena revisar ese capítulo de El 71, titulado “El arte ha de ser tarea de todo el pueblo”, para verificar cómo importantes intelectuales se plegaron a las exigencias el Partido y el Gobierno cubano para imponer en la Isla una idea de la cultura cercana a la política estalinista y ajena por completo a la tendencia que comprende al arte y la literatura como fundamentos para la emancipación de las personas.
Lo he escrito en otras oportunidades: fue ese contexto ideológico el que nos hizo, generacionalmente, rechazar los usos instrumentales del arte y la literatura.
Como me gusta asociar, no tengo más remedio que leer estos ataques a Leo junto a un desafortunado, y falso, artículo aparecido días atrás, primero en el blog de Manuel H. Lagarde y luego el boletínPor Cuba, de la red Cubarte. Dice la autora, llamada Rocío Martín: “Ninguna acción emprendida por los creadores cubanos para hacer respetar su libertad creativa en las últimas cinco décadas —en los momentos puntuales en los que la política cultural revolucionaria pudo haber sido malinterpretada—, se compara con la batalla de supervivencia que ha debido librar todo el pueblo de Cuba ante las constantes injerencias y sabotajes a su soberanía.”
De todo ese artículo, que ha sido ya respondido por otros amigos, esa idea final me parece la más peligrosa: de nuevo plantea la subordinación del arte, la literatura, las ideas, a esas otras “batallas”. Es una concepción que está en las bases de ideología impuesta en los nefastos años 70.
A mi juicio, la emancipación de un país no puede contraponerse a la emancipación de las personas. El precio de la libertad de Cuba no puede ser el sacrificio de la libertad de los cubanos (aunque sea “solo” de la libertad de pensar y de expresarse). Si esas dos “batallas” no van de la mano, nada tiene, tendría sentido.
Un detalle más: al final de su diatriba contra Leo, Borón dice: Creo, modestamente, que quien no esté dispuesto a hablar del imperialismo norteamericano debería llamarse a un prudente silencio a la hora de emitir una opinión sobre la realidad cubana.” Para reducir al absurdo su sentencia: quien no haya vivido todos estos años dentro de Cuba, ¿tendría derecho a emitir opiniones sobre nuestra vida?
Nada, socio, que vine con ganas de descargar,
Abrazotes,
Arturo Arango

Ps. He hecho copia a varios amigos comunes con los que he estado intercambiando informaciones en estos días. Lamentablemente, no tengo aquí el correo de Guillermo. Si alguno de los destinatarios quiere hacerme el favor de reenviárselo, quedaré agradecido. Y, como es natural, son libres de reenviar esto a quien quieran, o de publicarlo donde quieran, si vale la pena.

Respuesta de Guillermo Rodríguez Rivera:

Querido Juan Carlos:

Me alegró mucho recibir tu contrarrespuesta a mí respuesta, donde se van aclarando asuntos importantes. Además, responderé algunos de los criterios de Arturo Arango y añadiré alguna cosa que no dije en el mensaje anterior. Por lo menos para mí, este será el último artículo, porque yo todavía no estoy jubilado y tengo un montón de cosas pendientes.

Lo primero –que no hacía falta aclarar– es la amistad que nos une desde hace más (¡carajo!) de 50 años, pero nunca está de más reiterar el cariño.

Lo segundo, es que yo no formo parte de brigada alguna que haya organizado la bronca contra Padura o contra los artistas que no son oficialistas. Yo, Juan Carlos, tampoco lo soy, aunque alguno quiera aprovechar la coyuntura para tildarme de ello.

No soy militante del partido ni tengo cargo oficial alguno. Desde hace 46 años soy profesor universitario y desde hace más de cincuenta empecé a publicar lo que escribo, que es lo que pienso.
Mi discrepancia surge cuando Padura enjuicia –y rechaza– a

             los artistas comprometidos de manera militante
             con   un partido, filosofía, Estado o poder
porque
             terminan siendo –o casi– marionetas de ese poder.

Y me opongo a esa idea no porque yo sea uno de esos artistas, sino porque la desideologización no le puede hacer bien alguno a Cuba hoy. Si realmente Padura quiso decir lo que tu explicas, tengo entonces que reprocharle al buen escritor haber usado deficientemente el idioma.

La palabra que usó inadecuadamente es “militante”, porque grandes artistas han militado en un partido, han servido a un estado, se han identificado con una filosofía, sin que ello impllcara que fueran manipulados como títeres. Acaso no hayan sido todo lo independiente que fueron otros, pero es también hermoso el elogio que Neruda le hace a su partido:

         me has hecho indestructible, porque contigo no termino en mí mismo.    

Acaso la palabra adecuada no haya sido “militante” sino “fanática”´. Pero, en fin, Padura sabe escribir y uno no tiene que andar enmendándole la plana: yo pienso que lo que quiso decir fue lo que dijo.

Acaso tu lectura era posible, Juan Carlos, pero más lo era la que descalificaba globalmente el compromiso del escritor. Y si eso lo declaraba a un diario de la oligarquía argentina, tú me dirás.

Me dices que esa entrevista a La Nación tiene dos años de concedida pero se reedita ahora que Padura ha estado en la Feria del Libro de Buenos Aires, y se publica otra del pasado domingo 4 de mayo valorando la Revolución Cubana, que es de la que parte el juicio de Atilio Borón.

Yo no descalifico el “realismo socialista” en alguna de sus obras que merecen la denominación de arte, desde alguna novela de Gorki hasta la tetralogía del Don, de Mijail Shólojov: lo terrible es que en tiempos de Stalin se impone como tendencia obligatoria de las artes y las letras soviéticas.

Arturo Arango impugna que yo defienda, entre los grandes artistas que mencionaba, a Nicolás Guillén, y cita a Jorge Fornet mostrándonos a un Guillén siguiendo las (malas) orientaciones del partido, en los días del Quinquenio Gris.

En cualquier caso, peores que las afirmaciones del poeta, fueron las que formula la terrible Declaración Final del I Congreso Nacional de Educación y Cultura, avaladas por la más alta dirección política del país, y que fueron una culminación del dogmatismo y la homofobia. Pero ninguna de esas afirmaciones, ni las del poeta ni las del partido, contaminan obras como “El apellido”, “Elegía a Jesús Menéndez”, “West Indies Ltd.”, la “Palma sola” o el Son de la muerte, esenciales en la historia de la poesía cubana y en la del español. Yo, al menos, me niego a perder lo bueno que tenemos.

Fui yo quien impugnó los premios nacionales conferidos a Leonardo Padura y Reina María Rodríguez. Arturo Arango se pregunta: “¿Qué puede enlazar a Padura con Reina además de la amistad generacional?”. Creo que los enlazan esos premios nacionales, y que yo pensaba –y pienso– que Eduardo Heras y Lina de Feria los merecían antes que ellos. Nunca negué los valores de las obras de Padura y Reina María, pero son obras más recientes.

Siempre según Arango, el premio chileno a Reina María, vino a “acallar” las opiniones sobre su premio nacional. No sé si habrá otras pero, en mi caso, no hacía falta acallarlas porque no era un campaña sino apenas un criterio que ya  estaba dado y que no iba a alterar la parafernalia de los premios internacionales.

Serrano de Haro era el embajador español en Cuba y me preguntó, en su momento, qué pensaba del Premio Cervantes otorgado a Dulce María Loynaz. Le dije que Eliseo Diego lo merecía antes que ella. De la Loynaz, a mí me gustaba su libro Juegos de agua. En Dulce María, el stablishment español condecoró a una poetisa conservadora, incluso cercana al franquismo: nunca le iba a conferir el premio a Eliseo, demasiado identificado con el “castrismo”.

Yo no tengo en mi vida, que se va haciendo larga, demasiados actos de los que arrepentirme, pero te voy a contar uno.

A propósito del Festival de la Juventud que se celebró en La Habana, escribí un artículo sobre la que era entonces la joven poesía cubana. Allí, despachaba sin muchos miramientos, la de Lina de Feria. Esa valoración era malintencionada, pero además era tonta, porque le reprochaba no ser capaz de expresar la revolución a una escritora que nunca había escrito poesía política.

Con razón, Arturo Arango me lo echó en cara años después, aunque desde que apareció lo hizo el maestro Eliseo.

¿Por qué di esa opinión? Pues porque en el malhadado I Congreso Nacional de Educación y Cultura, Armando Quesada, dirigente de la UJC y director de El Caimán Barbudo, me acusó de contrarrevolucionario. Ello motivó que la Universidad de la Habana constituyera un tribunal para juzgarme y eventualmente separarme de mi puesto de trabajo. Era 1971 y se inauguraba el Quinquenio Gris.

Para fundamentar por escrito la acusación que había proclamado de viva voz en el congreso, Quesada colocó el nombre de Lina de Feria entre las personas que avalaban ese criterio. La acusación era falsa, como lo era el supuesto aval de Lina. Años después ella me dijo que Quesada había usado su nombre porque ella era entonces la jefa de redacción del Caimán... y su subordinada. Poco después, Lina fue cesanteada y excluida de la vida cultural. Tanto que, en 1977, Norberto Codina seleccionó una antología de Poesía joven, que prologó Arturo Arango y publico Pluma en Ristre. Allí se excluía la poesía de Lina de Feria, seguramente obedeciendo la interdicción que pesaba sobre ella.

Hay épocas difíciles, a veces hay muy malos momentos en la cultura, y no creo que valga la pena empezar a pasar todas las cuentas, mucho menos para desacreditar a un valor incuestionable de Cuba como es Niicolás Guillén. Hay un proverbio chino que me gusta recordar: “un combatiente con defectos, es siempre un combatiente; una mosca sin defectos, no es más que una mosca perfecta”.

Hay una observación de Arturo Arango que me parece importante considerar. Afirma el escritor:
              A mi juicio, la emancipación de un país no puede          
              contraponerse a la emancipación de las personas.
              El precio de la libertad de Cuba no puede ser el sacrificio
              de la libertad de los cubanos (aunque sea “solo” de la libertad
              de pensar y de expresarse). Si esas dos  “batallas” no van
              de la mano, nada tiene, tendría sentido.

Arturo debe saber que esa combinación es el ideal de José Martí: el día que la consigamos habremos cursado un trecho esencial de nuestra historia porque, hasta hoy, nunca hemos conseguido las dos cosas.

Cuando valoró la significación del hombre fundamental que es, para América, Simòn Bolívar, escribió Martí:

                               Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho
                               de los hombres a gobernarse por sí mismos, como
                               el derecho de América a ser libre.[1]

Voy a confesar algo tal vez non sancto a propósito del reclamo de Arango, que el propio Martí matiza, escribiendo sobre el padre Bolívar. A mi me complacen las elecciones directas. Quiero decir: no me complace que un único partido, unos únicos hombres, puedan permanecer incondicionalmente en el gobierno. Debiera haber una competencia que los haga hacer cada vez mejor su trabajo, que sientan el peligro de perder el mando, y se esfuercen para poder mantenerlo.

Hoy por hoy no domina el pluripartidismo en el mundo, sino un bipartidismo en el que los dos partidos son por igual garantes del sistema capitalista. Surgió en los Estados Unidos, con demócratas y republicanos, y lo incorporaron muchos países: es lo que ocurre en España con el PP y el PSOE.

Los enemigos de la Revolución afirman que el suprimir las libertades políticas es una coartada de los gobernantes cubanos para no permitir una alternativa política en Cuba y no abandonar el poder. Pero si hubiera unas elecciones en Cuba, la promesa de un partido opositor a la Revolución, sería el fin del bloqueo, concedido por los Estados Unidos, con tal de desalojar a nuestra izquierda del poder y ahí, sí, cambiar nuestro sistema.

Para que Cuba disfrutara la libertad política de sus ciudadanos, habría que poner fin al bloqueo norteamericano sin condiciones y que, paulatinamente, el pueblo cubano vaya procurándose el destino que quiera darse.

Yo soy un apasionado de la libertad y la he ejercido siempre un poco más allá de donde se ha podido, pero no voy a tirar por la borda la soberanía, después de lo que nos ha costado, nos cuesta mantenerla. De todos modos, tenemos que seguir ampliando nuestras libertades, y hacerlo en las condiciones que tenemos. Creo que ello está ocurriendo entre nosotros, y debe proseguir.

Se equivoca Arango y de paso Jorge Fornet –el hombre del bautismo– si creen que el “desengaño” nació con el período especial y que fue entonces cuando empezaron a faltar el yogurt y el papel higiénico. Mi generación tiene “desencantados” tan serios –Reinaldo Arenas, Norberto Fuentes, Jesús Díaz, Guillermo Rosales– que se fueron de Cuba, y otros que nos hemos quedado sin ser “encantados”, como Silvio, Lina de Feria, Nancy Morejón, Miguel Barnet, María del Carmen Barcia, Waldo Leyva, Aurelio Alonso, Víctor Casaus, Alex Pausides, Fernando Martínez.

Estoy enteramente de acuerdo con respecto a lo que dices de Daniel Díaz Torres y Alicia en el pueblo de maravillas; me parecieron bochornosos los “mítines de repudio” que se organizaron para impugnar la película. Tuve el gusto de disfrutar de la amistad de Daniel y, después del caso de Alicia…, trabajar junto a él en un guión.

Honradamente, me parece simplemente ridícula esta aseveración de Arturo:
                         
                      Parecería que entonces la artillería
                         recibió la orden de disparar sobre Leo.

Creo que esto está un paso más allá de la paranoia. Cuando uno quiere ejercer las libertades y lo hace valorando y enjuiciando el entorno, como hace Padura, puede tropezar y de hecho tropieza con criterios que disienten del propio, sin que todo tenga que provenir de una oscura conspiración contra los “no oficialistas”.

No voy a mandarle este trabajo a Segunda Cita, que tiene sus visitantes específicos, y a lo mejor disfrutan menos estos trajines estéticos cubanos. Lo hice inicialmente porque no se había comunicado conmigo Eduardo Montes de Oca, que lo ha hecho últimamente, y dispone de un amplio registro para distribuir estos trabajos.

En fin, hermano Juan Carlos, debiéramos vernos en algún momento para tomarnos un trago y si no podemos hacer el documental que te sugería porque ya te has jubilado,  orquestar una versión sinfónica de esa pieza esencial del folklore de La Rampa que se llama “El warandol”. Un abrazo y el afecto intacto de

Guillermo Rodríguez Rivera.



[1]  Jos´Martí: Letras fieras, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1981, p- 408.

221 comentarios:

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Alejandra Hernández dijo...

Maestroooooo le andan buscando!
https://plus.google.com/u/0/+AlejandraHernandezlove/posts

Víctor Casaus dijo...

ayer en la fundacion del nuevo cine latinoamericano en la habana se hizo un homenaje a GABO Y EL CINE.
alquimia peña, directora de la fundación que gabo soñó y creó, dijo estas palabras para recordarlos, y hubo expos de fotos en paredes y en cordeles, y documental y mariposas amarillas y babilónicas volando en la sala GLAUBER ROCHA.

Gabo y el Cine

Nos convoca esta tarde un acercamiento a la imaginación macondiana para recordar la palabra, la memoria y la obra de Gabriel García Márquez.

Hablar de él desde aquí, recordarlo, homenajearlo, desde la sede de este lugar que ayudó a crear y que presidió por más de un cuarto de siglo, es una tarea mayor que me supera. Lo hago en nombre de los miembros del Consejo Superior de la FNCL -dispersos geográficamente en 17 países de América Latina y el Caribe- que no pudieron acompañarnos en esta ocasión, pero que vendrán a Cuba en diciembre de 2014 para sesionar como cada año y convocados esta vez por el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que estará dedicado a Gabo en su 36 edición.

Seré breve. No es posible disertar en esta tarde sobre la obra y méritos personales de excepción de Gabriel García Márquez: Gabo colombiano, latinoamericano, Caribe por genes culturales, y universal. Gabo periodista, escritor, cineasta, promotor y soñador.

Todos esos Gabos están entrelazados en un solo hombre, aquel que hizo de su vida y obra un inmenso e intenso compromiso social y político con la idea de que un mundo mejor es posible. Un hombre convencido -y lo cito- de que “Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”. Ese es su gran legado.

Esta Fundación y la Escuela que ella creó son inseparables de los sueños de Gabo, de Fidel y de la Revolución cubana, con los que Gabo se identificó y comprometió con una dedicación y lealtad ejemplar hacia Cuba.

(sigue...)

Víctor Casaus dijo...

GABO Y EL CINE (segunda parte y final=

Recordamos pues al escritor excepcional, al novelista, al cuentista y al periodista, pero desde aquí queremos recordar en particular -y subrayar- al hombre que también se comprometió con este sueño de los cineastas latinoamericanos y de Cuba y se propuso hacerlo realidad. A este sueño convertido en realidad dedicó energías y desvelos que en parte son poco o nada conocidos para hacer tangible una obra continental que enfrenta ahora la prueba de los tiempos.

Quiso la historia que este sueño se hiciera realidad justo cuando en el mundo se comenzaban a gestar cambios que se han encargado de agredir ferozmente sueños y utopías, tratando de hacerlos fracasar o convertirlos en pesadillas.

Todo lo que la imaginación de su genio creador hizo posible en su inmensa obra literaria sobrevivirá al paso del tiempo, nada lo puede contaminar ni desnaturalizar, está a salvo del quehacer humano. Sin embargo, aquí queda una parte importante de su obra que hay que cuidar y proteger porque está expuesta a las realidades materiales y a la condición humana que en ella se desenvuelve. Es patrimonio inseparable de la memoria y del presente del cine y el audiovisual latinoamericano.

Gabo nos dio, a los que tuvimos el privilegio de estar cerca de él en todos estos años, calladas lecciones de una eticidad ejemplar. Tenía el don, la genialidad, casi el misterio, por el uso de la palabra, por su ser espiritual, por su conocimiento de la naturaleza humana, de acercar, unir, y si esto último no era posible pues conseguía atenuar, tirar puentes. Y todo esto con una coherencia moral en donde la amplitud nunca abandonaba principios en los cuales sustentaba su quehacer como hombre comprometido.

Y sobre su amistad reflexionaba Fidel. “Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mi amenas, sumaron centenares. Hablar con García Márquez y Mercedes siempre que venían a Cuba –y era más de una vez al año- se convertía en una receta contra las fuertes tensiones en que de forma inconsciente, pero constante, vivía un dirigente revolucionario cubano.”

De Gabo no nos despedimos. En su legado encontraremos asideros para nuevos emprendimientos que tengan la integración como idea y como posibilidad ya demostrada en nuestros proyectos. Porque el cine forma parte de esa gran batalla por sobrevivir culturalmente, que quiere decir económica y políticamente.

La Fundación y la Escuela serán espacios abiertos a la investigación y conocimiento del aporte de Gabo al cine de América Latina y el Caribe. Su recuerdo y el de los demás fundadores que ya no están entre nosotros nos inspirarán en el intento de saber afrontar con audacia los grandes desafíos del presente.

Gracias a Mercedes, a Rodrigo y a Gonzalo por su amistad y comprensión. Aquí ustedes encontrarán siempre nuestro cariño y respeto.

Muchas gracias.

http://www.cinelatinoamericano.org/texto.aspx?mnu=13&cod=96


Víctor Casaus dijo...

BUENA NOTICIA PARA LOS ARTISTAS DIGITALES

BUENA NOTICIAS...

El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau ha publicado el libro Arte Digital Memorias. Este título, de más de 400 páginas e impreso a todo color, reúne la información relacionada con los once Salones y Coloquios organizados por el Centro Pablo desde 1999.

El Centro ofrecerá ejemplares de este formidable volumen a todos los que participaron en nuestros salones a lo largo de estos años.

Al final de esta nota encontrará un vínculo de descarga con la lista donde aparecen los nombres de los artistas que nos han acompañado en esta apuesta a favor de la imaginación y la belleza. Esta relación ha sido hecha a partir del índice del libro.

Los artistas que participaron en los Salones pueden corroborar su nombre en la lista que estamos enviando para entregarles, en la sede del Centro, sus respectivos ejemplares.

Para ello pueden enviar un mensaje a la compañera Nereida, secretaria del Centro (nereida@centropablo.cult.cu) o llamarla a los teléfonos 8616251 y 8666585.

Gracias por haber hecho posible, con sus obras, este espacio que abrió los horizontes del arte digital en el rico y diverso panorama de la cultura cubana.

Centro Pablo

Lebis dijo...

Egunon Silvio.
Egunon segundaciteras.
Llega fin de semana y hay movilizaciones no solo por las elecciones europeas, eso es cosa de los partidos políticos y yo reconozco que aunque votaré por la Europa de los pueblos donde esta incluida la izquierda abertzale no me motivan mucho, sino porque una parte de la sociedad de Euskalherria tenemos claro que si estamos dependiendo de los partidos políticos, andamos apañadas si pretendemos conseguir sacar algo en un sistema donde las dos opciones mayoritarias que si o si van a ganar, no quieren saber nada con el derecho a decidir. Solo el empuje social y la reivindicación mayoritaria en la calle puede mover posturas.
Bueno, pués andamos en una campaña que se llama "Gure Esku dago" (Esta en nuestra mano) que pretende movilizar a la sociedad para conseguir que se reconozca el derecho a decidir de Euskalherria.
Es una campaña en la que no hay siglas partidistas y que amplios sectores de lo que sería el nacionalismo moderado están tomando parte activa junto a movimientos culturales, deportivos y espacios cotidianos del día a día de las personas que mueven este pueblo.
Uno de los objetivos de esta campaña a favor del derecho de los pueblos a decidir su futuro, es conseguir unir Durango con Iruña (dos pueblos históricos en la historia de Eusaklherria), con una cadena humana para la que se necesitan un minimo de 50.000 personas.
Esto será el 8 de junio y por no estenderme mucho, les voy a mandar tres links de tres videos:

El primero explica muy graficamente la campaña, los objetivos y el camino a seguir para conseguirlos.

El segundo es el video que en Erandio, mi pueblo, hemos hecho para concienciar a las personas de que participen. Aquí aparezco yo y toda la jente con la que convivo en mi día a día.

El tercero es un video de la presentación de la campaña en Buenos Aires por la diaspora vasca y las argentinas solidarias con Euskalherria.

Disfrutenlo, ke yo lo estoy luchando.
Gora Herriak aske!!!! (Vivan los pueblos libres!!!!)

Julián dijo...

Buenos días a Silvio ya los segundaciteros. Publicidad para dejar de fumar:
http://www.diarioregistrado.com/virales/92854-un-video-que-definitivamente-te-sacara-las-ganas-de-fumar.html

Silvio dijo...

Hay una nueva entrada

Julián dijo...

http://www.telesurtv.net/articulos/2014/05/16/popularidad-de-vladimir-putin-alcanza-su-punto-maximo-551.html

silvano dijo...


Hay una nueva entrada

JuanGui dijo...

Hola Silvio.
Hay un video que tiene un fragmento de la canción en donde presentas la canción.
https://www.youtube.com/watch?v=I0UdewwPEzc

En ella dices:
"Es una canción que pertenece a un ciclo de composiciones que vengo haciendo hace un corto tiempo acá y que yo las he titulado canciones del pueblo... canción del pueblo depende hacer un recorrido a través de la historia de nuestro país"

Que otras canciones pertenecían a ese ciclo?
Se me ocurre VOY A CANTARLE AL PORVENIR , CANCIÓN DEL APRENDIZAJE (HUBO UN PAÍS).
Un abrazo desde la fria Montevideo

Sergio dijo...

Silvio:

Tengo que renocnocer que este es un debate de gran altura intellectual y yo lamento tener tantas limitaciones en este tema, pero me gusta seguirlo y decir lo qie pienso con o sin amarras pero las digo y las asumo..

Juan Carlos Tabío, todo no es el bloqueo, pero compadre el bloqueo no es cualquier cosa como para obviarlo.

Y además Padura nunca ha visto una luz en nuestra Revolución, solamente sombras y es mentira que la labor de los intelectuales, periodistas o el que escriba es señalar solamentre las sombras.
Repito hay muchos militantes con carnet rojo, rojo, rojo, que no se dejan manipoular por nadie y dicen lo que sienten y no es necesario poner sus nombres, pues algunos los ha mencionado el professor Guillermo Rodríguez Rivera y existen muchos más intelectuales que no tienen carnet rojo alguno, no porque no tengan condiciones para ello, sencillamente porque no lo necesitan o no quieren y mucho menos se les puede poner una amarra a sus ideas y lo dicen todo, todo con total valentía , cueste lo que cueste, pero a su vez comprometidos con una Cuba mejor y más justa.

Sergio

Anónimo dijo...

Creo que las palabras mencionadas por Tabío referente a algunos de los artículos que ha leído, según él apabullando a Padura, se aplican perfectamente al articulo de Arango: está entreverado de suspicacias y especulaciones que llegan al ridículo de decir:
" me llama la atención la coincidencia, lo articulado del bombardeo Parecería que entonces la artillería recibió la orden de disparar sobre Leo."
Dice Arango en otra parte:" A mi juicio, la emancipación de un país no puede contraponerse a la emancipación de las personas. El precio de la libertad de Cuba no puede ser el sacrificio de la libertad de los cubanos (aunque sea “solo” de la libertad de pensar y de expresarse). Si esas dos “batallas” no van de la mano, nada tendría sentido."
Esto es una gran verdad y desde luego que deben de ir de la mano. Pero lamentablemente no vivimos en un país "normal" usando el término de Padura en una entrevista reciente en que le preguntaron sobre el futuro de Cuba.
Un país bloqueado y asediado desde hace 50 años no puede ser normal ni puede ser normal nada de lo que en él sucede. Y eso es precisamente lo que ha buscado y sigue buscando el bloqueo y las demás campañas. Que no seamos un país "normal".
Esto ha limitado entre otras cosas las libertades políticas.
Coincido con GRR en lo que pasaría si caemos en la trampa del multipartidismo que como en todos lados sería un bipartidismo.
El Partido de la oposición financiado millonariamente por Estados Unidos, prometería el fin del bloqueo y hasta podría llegar a hablar de garantizar un salario mínimo de 10 usd la hora.
La política planeada desde hace 50 años se resumiría en Llevar al pueblo de Cuba al hambre y la deseperación y luego, a través de un partido financiado y apoyado por ellos mismo, ofrecerles sumprimir el bloqueo y salir del hambre y la deseperación con la ayuda de quien lo planeó y lo logró. Ese sería el fin de un plan premeditado.
¿cree alguien que esa oposición que con la ley migratoria , salió corriendo a reunirse con Ileada Ross, con Obama, con Marcos Rubio, Lincoln Diaz defenderían la soberanía de Cuba o nacerían comprometidos con el imperio que los financió y respaldó por sus intereses.
Como dijo en alguna de sus entrevistas Padura, este no es un país “normal” Solo que al decir que le gustaría un país normal le faltó mmencionar el bloqueo que hace mas de 50 años existe sobre Cuba y toda la campaña de subversión, con el cual ya no se puede ser un país normal.
Kender

Anónimo dijo...

Sobre lo dicho por Juan Carlos:No Juan Carlos. no creo que cada vez que en un artículo periodístico, en una novela o en una película, se aborda de manera reflexiva, de manera crítica, algún aspecto de nuestra realidad actual, donde aparecen los problemas y las contradicciones generadas por esta propia realidad actual, habría que comenzar con la coletilla previa del Imperialismo y del Bloqueo?
Pero en lo que no estoy de acuerdo es que en las multiples entrevistas y artículos para el extranjero sobre la realidad cubana, no se mencionen las realidad del bloqueo, el ataque mediatico y de todo tipo que ha recibido y recibe Cuba.
Un artículo o entrevista en Cuba sobre algún problema de nuestra realidad, no tiene que mencionar el bloqueo y demás sino abordar el problema de forma crítica.
Pero una cosa es eso, y otra cosa son entrevistas y artículos en el extranjero aboradndo la realidad cubana y presentándola de forma parcial.
Tan realidad de Cuba son sus carencias, sus bajos salarios, su burocracia que se resiste a los cambios, el bloqueo interno, el cierre sin explicación de los cines 3D, los precios disparatados de los autos sin la menor explicación, como lo es el bloqueo, las campañas mediáticas, los intentos de terrorismo contra Cuba, el juicio imparcial con una condena desmedida a los antiterrostas cubanos, la existencia de una oposición financiada por los Estados Unidos. Si en las entrevitas y articulos sobre la realidad de cuba se menciona solamente la primera parte, es una información incompleta e injusta.
En estos momentos en que el bloqueo se ha recrudecido, que los objetivos desestabilizadores han aumentado y toman nuevas formas, mas ligadas al campo de las ideas, y que forman parte de la realidad de Cuba junto a los errores y problemas propios de nuestro proyecto social, ¿solamente se mencionan los problemas?

Anónimo dijo...

En una entrevista frente a un órgano de prensa de la oligarquía en Argentina, Padura habla del desencanto y de los errores. No es una película o libro doende se aborde un problema de la realidad cubana, es una entrevista frente a un órgano de prensa de la oligarquía de un país que está esperando cualquier cosa para desacreditar a cuba.
No seamos ingenuos.
Juan Carlos dice:" la literatura, tiene, como una de sus funciones medulares, abordar estos problemas críticamente, para de esa forma interactuar con nuestra realidad (sobre todo porque nuestro periodismo oficialista no lo ha hecho nunca)
¿Vamos entonces a caer en una guerra entre los no oficialistas y los no oficilistas?
Si nuestra prensa no menciona los errores, los no oficialistas solo mencionamos los errores y jamás mencionamos el bloqueo , ni los atentados terroristas, si las campañas mediaticas ni los inmtentos de subversión. Asi, ninguno de los dos es imparcial.
Los que usan este termino cada vez mas tildan de oficialistas a los que apuestan por nuestro proyecto social aun cuando sean críticos de todo lo criticable.
¿y los que jamás mencionan los el bloqueo y demás y solo se encargan de mencionar las manchas que son? ¿que calificativo le damos?
Dice Juan Cralos:
" Padura no es ni remotamente el único escritor, el único artista que aborda nuestra realidad de manera crítica, entonces,¿La bronca es personal con Padura, o con todos los que no somos oficialistas?"
La bronca no es con nadie en particular. Las opiniones son acerca de aquellos que solo dan un enfoque parcial de nuestra realidad cuando salen al extranjero y tienen que hablar de Cuba.
¿No oficialismo es sinónimo desideologización de los artistas? ¿ no hay compromisos del artista para con la soberanía de su país? ¿es que los artistas no son seres humanos como todos los demás y tienen sentimientos de soberanía?
En cubadebate leí un articulo de Kaloian sobre el éxito y las multitudes que siguieron a Padura en la Feria de Buenos Aires.
¿no era ese un buen momento para como ciudadano cubano, y en concordancia con sus deseos de un país “normal” pidiera el cese del bloqueo y del hostigamiento para llevar a cabo las transformaciones que necesita el país y que sin el bloqueo y el asedio serían mas amplias y dejarían al descubierto a aquellos dentro del país que se escudaban en el bloqueo y la plaza sitiada que nadie puede negar que existe?
Todo esto considero que es lo que ha generado las recientes opiniones sobre Padura y no un oscuro complot partidista ni la enviadia como algunos ridículamente también han planteado.
Kender

Damian dijo...

Fue el mismísimo Raúl el que dijo: “Criticar todo lo que sea criticable” Esta actitud de Guillermo Rodríguez Rivera y Otilio va en contra de las indicaciones del propio Raúl. Pues al decir Raúl lo que dijo no se refería a criticar al que haga la crítica, si no criticar al proceso como tal. Es que como ha pasado en Cuba durante tantos años existen personajes más castristas que los propios Castro.

Felo dijo...

Damián no sé quien es el Otilio ese, pero Rodríguez Rivera lo que no le aguanta a Padura es que de un plumazo quiera bailarse la militancia de un escritor, que ha habido muchos así en la historia y seguramente seguirán existiendo. Padura puede asumir la posición que le de la gana, pero por qué acusa a otros de ser marionetas.

Hay que escuchar a Dylan cuando dice

You may be an ambassador to England or France
You may like to gamble, you might like to dance
You may be the heavyweight champion of the world
You may be a socialite with a long string of pearls

But you're gonna have to serve somebody

Puedes ser el embajador de Inglaterra o Francia,
puede que te guste jugar, quizás te guste bailar,
puedes ser el campeón del mundo de los pesos pesados,
puedes ser una socialité con un largo collar de perlas

Pero vas a tener que servir a alguien

Cualquier otro argumento es de una arrogancia insostenible.

Anónimo dijo...

Damián:
Cuando Raúl dijo criticar todo lo que deba de ser criticado, puedes estar seguro que no se refería a que en una entrevista con un medio de la oligarquía Argentina, se hablara simplemente de los errores y problemas de nuestro país sin mencionar para nada todos esos elementos externos que han tenido un peso importante dentro de las causas que han llevado a esos problemas.
Raúl se refiere a que se critique todo lo que deba de criticarse, que se acabe la falsa unanimidad, y eso dará lugar a que tengamos en mejor país. Y esa critica debemos de hacerla día a día en nuestro país, ante cada cosa que merezca ser criticada. En el trabajo, en la cuadra, en las asambleas, en la rendición de cuentas, mediante cartas a la prensa,
Ser combativos ante todo lo que deba de combatirse. Esa actitud es a la que llama Raúl para que este país avance.
Pero puedes estar seguro que el llamado no es a hacer valoraciones negativas ante medios hostiles al proceso Cubano sin mencionar para nada muchos factores externos que tratan de que esto no avance.
Ese tipo de entrevistas solo tienen como resultado una magnificación de los problemas de la sociedad cubana.
Damián, realmente no se si eres tonto o te haces.
Ni Atilio ni GRR critican a Padura porque critica. Lo critican por su critica incompleta y parcial ante medios extranjeros donde esa crítica no tiene el fin de mejorar el país sino de continuar satanizándolo.
Kender


Damian. dijo...

Kender dime en que medio de prensa cubana puede Padura o cualquier otro intelectual o cubano expresar sus opiniones críticas sobre algún tema de política nacional. Qué importa que lo haga en china o en Rusia, lo importante es el mensaje. Ves como se nos cierra, o nos cerramos nosotros mismos el juego. El celo en exceso es dañino, todo en exceso es dañino.

Litsy De La Cruz dijo...

Si me dijeran pide un deseo
preferiría un rabo de nube
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube

un barredor de tristezas
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo
preferiría un rabo de nube
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube

un barredor de tristezas
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Silvio dijo...

DOSIER:

Atilio Borón: Intelectuales, imperialismo y revolución: sobre una polémica desatada por una entrevista de Leonardo Padura al diario La Nación de Buenos Aires

Sergio dijo...

Silvio:

Muy bueno, Atilio, estoy contigo en tu mmanera de pensar y de defender la Revolución a pesar de ser una profesión peligrosa, como bien dices.

Saludos
Sergio

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