martes, 3 de mayo de 2016

Ministerio de Finanzas anuncia medidas para ordenar comercialización de productos agrícolas

En el Informe Central al 7mo. Congreso del Partido, al abordar el comportamiento de los precios de los productos agropecuarios, se plantea: “Aunque comprendemos que el factor primordial en el crecimiento de los precios reside en un nivel de producción que no satisface la demanda y que el avance en esta materia está condicionado por factores objetivos y subjetivos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la irritación de los ciudadanos por el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios que solo piensan en ganar cada vez más”.

En tal sentido, en correspondencia además con la información brindada a nuestro pueblo el pasado 22 de abril y dando continuidad al conjunto de medidas encaminadas, entre otros propósitos, a aumentar de manera gradual la capacidad de compra del peso cubano, se ha adoptado un conjunto de acciones para incrementar el acopio de productos agropecuarios de alta demanda y su comercialización a la población a precios máximos establecidos. Ello constituye una protección al consumidor y a los productores agropecuarios, pues asegura estabilidad en los niveles de precios.
Previo a estas decisiones, el Ministerio de la Agricultura desplegó un proceso de discusión con los productores, comercializadores y el sistema empresarial.

Estas medidas surten efecto a partir de este martes 3 de mayo, para lo cual se han publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba las Resoluciones 157-C y 162 del 2016, del Ministerio de Finanzas y Precios, que establecen entre otros aspectos:

1. Precios máximos de venta a la población de productos agrícolas seleccionados.

2. Los precios máximos se corresponden con los productos de primera calidad, de acuerdo con las regulaciones vigentes. A los de segunda se les aplica un descuento del 20 % y a los de tercera un 40 %.

3. Los precios tienen en consideración las épocas de cada cultivo: la óptima, donde los rendimientos son superiores; y fuera de esta, en que disminuyen.

4. Estos precios se establecen para todos los tipos de mercados agropecuarios, excepto los de Oferta y Demanda, y en el caso de la provincia de La Habana además para los Trabajadores por Cuenta Propia autorizados a ejercer esta actividad.

5. De manera excepcional podrán mantenerse algunos mercados agropecuarios donde a la calidad del producto se le reconoce un valor agregado en su oferta.

6. Para el resto de los productos agrícolas que se acopian por empresas estatales, con precios no centralizados, se fijan márgenes comerciales que no excedan el 40%, lo cual favorece que no se incrementen excesivamente los precios a la población.


Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/05/02/ministerio-de-finanzas-anuncia-medidas-para-ordenar-comercializacion-de-productos-agricolas/#.VyitlmOlw0c

lunes, 25 de abril de 2016

Unicornio en plaza de toros

Los camerinos que nos tocaron ayer, en la plaza de toros de Córdoba, fueron los que usan los toreros. Aunque personalmente no sea un amante de la lidia, impresiona conocer los rincones de donde algunos grandes artistas de la tauromaquia salieron a forjar sus leyendas. Acaso un soplo de ese espíritu de gloria nos acompañaba cuando marchábamos a nuestra faena musical, porque sin dudas  fue un concierto inolvidable, marcado por la generosidad de un público amoroso, como el que nos suele acompañar en este periplo por las Españas.

Tarde en la noche, cuando ya nos retirábamos a descansar, escuchamos detrás de un muro los gritos de “Silvio, asómate que hemos encontrao tu unicojnio”… Acudimos prestos a la llamada anunciadora y encontramos todavía más amor en esta tierra de califas.





martes, 19 de abril de 2016

El pueblo cubano vencerá*

Fidel Castro Ruz
Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis. Sin ellos, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidos por el propio pueblo revolucionario, que en ellos delegó su autoridad, significa para todos el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionario que es fruto de nuestra propia conciencia.
¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellos que tuvieron el privilegio de explotar a los pobres, despojados desde que fueron privados de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo el hombre vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunos oyentes.
Simplemente hablo para que se comprenda mejor que no soy ignorante, extremista, ni ciego, ni adquirí mi ideología por mi propia cuenta estudiando economía.
No tuve preceptor cuando era un estudiante de leyes y ciencias políticas, en las que aquella tiene un gran peso. Desde luego que entonces tenía alrededor de 20 años y era aficionado al deporte y a escalar montañas. Sin preceptor que me ayudara en el estudio del marxismo-leninismo; no era más que un teórico y, desde luego, tenía una confianza total en la Unión Soviética. La obra de Lenin ultrajada tras 70 años de Revolución. ¡Que lección histórica! Se puede afirmar que no deberán transcurrir otros 70 años para que ocurra otro acontecimiento como la Revolución Rusa, para que la humanidad tenga otro ejemplo de una grandiosa Revolución Social que significó un enorme paso en la lucha contra el colonialismo y su inseparable compañero, el imperialismo.
Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vida humana sobre la superficie terrestre.
Desaparecería la especie como desaparecieron los dinosaurios, tal vez habría tiempo para nuevas formas de vida inteligente o tal vez el calor del sol crezca hasta fundir todos los planetas del sistema solar y sus satélites, como gran número de científicos reconocen. De ser ciertas las teorías de varios de ellos, las cuales los legos no ignoramos, el hombre práctico debe conocer más y adaptarse a la realidad. Si la especie sobrevive un espacio de tiempo mucho mayor las futuras generaciones conocerán mucho más que nosotros, aunque primero tendrán que resolver un gran problema. ¿Cómo alimentar los miles de millones de seres humanos cuyas realidades chocarían irremisiblemente con los límites de agua potable y recursos naturales que necesitan?
Algunos o tal vez muchos de ustedes se pregunten dónde está la política en este discurso. Créanme que me apena decirlo, pero la política está aquí en estas moderadas palabras. Ojalá muchos seres humanos nos preocupemos por estas realidades y no sigamos como en los tiempos de Adán y Eva comiendo manzanas prohibidas. ¿Quién va a alimentar a los pueblos sedientos de África sin tecnologías a su alcance, ni lluvias, ni embalses, ni más depósitos subterráneos que los cubiertos por arenas? Veremos qué dicen los gobiernos que casi en su totalidad suscribieron los compromisos climáticos.
Hay que martillar constantemente sobre estos temas y no quiero extenderme más allá de lo imprescindible.
Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá.
Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todos los candidatos sometidos a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo.
Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.

*Discurso de Fidel en la clausura del 7mo Congreso del PCC
Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/04/19/fidel-castro-el-pueblo-cubano-vencera/#.Vxa1VWMaI0c

martes, 12 de abril de 2016

Mensaje de Luis Sepúlveda y foto de Daniel Mordzinski

Compañeros Poetas, tomando en cuenta los últimos sucesos...

Hace pocas horas terminó el extraordinario concierto de Silvio Rodríguez en Gijón. Miles de personas cantando esos poemas que nos han acompañado por cuarenta años. Esas canciones de Silvio que iluminaban la noche negra de la clandestinidad en Chile , cuando nos amábamos en casas secretas con la certeza de que podía ser la última vez porque fuera las hienas husmeaban nuestro rastro. Cuando besábamos a los hijos sin saber si volveríamos a hacerlo.


Esos casetes que se escuchaban a bajo volumen entre la furiosa ternura de los Compañeros, con el fierro cerca, y el mimeógrafo escupiendo la prensa clandestina que repartiríamos al día siguiente, o que oíamos llorando la soledad del exilio.


En Gijón nos encontramos, los Compañeros, unidos por el amor incombustible de los Compañeros, por el calor infinito de los latinoamericanos, por el cariño sin tregua de los que llevamos el orgullo de Playa Girón bajo la piel.


Y qué bueno que Daniel Mordzinski estaba también ahí, para hacer clic clic y retratar el amor de Silvio, Carmen, Niurka y el que escribe estas líneas todavía cantando.



viernes, 8 de abril de 2016

Una escuela en Coruña

Ayer fuimos invitados a una escuela primaria de Coruña y, la verdad, pasamos un buen rato. El nombre del plantel es Sanjurjo de Carricarte; fuimos recibidos por una entusiasta directora y algunos maestros, pero fue de la mano de los niños que recorrimos algunas aulas.

Primero nos llevaron a ver a los más pequeños. Para mi asombro, el aula tenía el mismo aroma de lápices y gomas que aquella escuela pública número 5, de San Antonio de los Baños, en la que hace muchas décadas estuve.

Me acordé de que Víctor Casaus una vez me filmó cantando Pioneros a los pioneros de mi escuela. No les pude cantar esa canción a los galleguitos, porque no me acordaba; pero les canté El reparador de sueños. En definitiva los reparadores de sueños son la misma tropa en todas partes.

Otro asombro fue que, mientras entonaba la canción, vi que uno de los pequeños, muy bajito, seguía  las estrofas. Hubo dos niñas con mi apellido, muy contentas ellas y yo también. Otra cosa es que, según me pareció, uno de los chicos más activos y felices era de origen árabe.
  
Ayer fue una de esas veces especiales en que, muy naturalmente, nos parece haber sido premiados por la maravilla.

Gracias infancia; gracias Coruña.

Ahora nos vamos para el concierto.



viernes, 1 de abril de 2016

Una valoración superficial

                                               Por Guillermo Rodríguez Rivera

Fernando Ravsberg me parece un muy respetable periodista y, por eso,  me lo pienso bien cuando discrepo de alguno de sus artículos, y mucho más cuando me decido a contradecir por escrito uno de ellos: ahora quiero discrepar de su reciente trabajo en el que califica de “clase magistral de comunicación política”, el discurso pronunciado por el presidente de los Estados Unidos en el Teatro Nacional de La Habana.

Tiene sentido que Obama dirija su discurso preferentemente a los jóvenes, porque son los que actuarán en el futuro pero, también,  porque son los que no han vivido la historia de la Revolución Cubana.

Incluyó una cita del Martí más universal, del aforismático Martí de La Edad de oro; una cubana entrevistada después dijo que nos habló de un Martí que “no conocemos”. Si así lo entendió, debió ser más justa y decir con humildad singularizada, del Martí “que no conozco”, porque “Tres héroes” lo conocen los niños en Cuba.

Nos remitió a unas comunes raíces de esclavistas y esclavos para norteamericanos y cubanos, pero nuestros líderes independentistas abolieron la esclavitud desde que combatían contra España. Los fundadores de la democracia estadounidense mantuvieron la esclavitud tras un siglo de independencia. Martí escribió de una América del Norte “que ahoga en sangre a sus indios” y de Nuestra América “que ha de salvarse con sus indios”.

Los colonizadores españoles aniquilaron a nuestros indígenas. En Estados Unidos fueron los ciudadanos de su democracia quienes los mataron primero y luego acorralaron en reservaciones a los que quedaron.

Obama casi igualó las dos Américas, pero no son iguales. Los norteamericanos desarrollaron la idea del panamericanismo: América unida pero con la hegemonía estadounidense. Bolívar, a inicios del siglo XIX pretendió una Hispanoamérica unida, y Martí, en sus finales, creyó en la unidad latinoamericana. Ambos próceres pensaban en la proximidad de los pueblos al sur del Río Bravo. Alguien dirá que todo eso es pasado, pero el pasado genera marcas decisivas para el porvenir.

Nuestras oligarquías prefirieron la cercanía de la potencia anglosajona, blanca y rubia. Casi dos siglos de hegemonía de los Estados Unidos nos convirtió en países subdesarrollados en los que, además, proliferaron execrables tiranías sostenidas por los paladines de la democracia.

Yo creo que los Estados Unidos siempre han practicado aquello que Martí llamó en ellos  “el culto desmedido a la riqueza” y, por ello, su prioridad ha sido siempre sostener sus intereses económicos. ¿O es que los quince meses de buenas intenciones de Obama nos han hecho olvidar más de un siglo, primero de dominio y después de agresiones, cuando se nos ocurrió hacer una reforma agraria?   
   
Es cierto, al decir de Ravsberg, que Obama “apuntó al corazón cubano”. Aldo Baroni llamó a Cuba “país de poca memoria”. Yo prefiero creer que el corazón cubano no tiene cabida para el rencor, aunque sabemos recordar.

Creo que esos “disparos” solo pudieron conmover lo más externo de nuestra sensibilidad. Obama tenía – así lo hiciera solo “de dientes para afuera”-- que empezar por ser el primer presidente de los Estados Unidos que se disculpara por el daño que sus autoridades han hecho a Cuba.

Me pareció irrespetuoso que dijera que los cubanos deben decidir el destino de su país, porque desde 1959 rescatamos ese derecho sin aguardar que nadie nos autorizara. 

Me parece inconcebible que Ravsberg considere las palabras de Obama, una declaración que “terminaría el derecho de los Estados Unidos a intervenir en los asuntos internos de la isla”. Hace 82 años que fue derogada la Enmienda Platt y, desde entonces, los norteamericanos no tienen ese “derecho” que nos impusieron en 1901, cuando ocuparon  Cuba, aunque en 1961 organizaron y armaron una invasión que vino a Cuba para derrocar a un gobierno que detestaban. Cuando en 1898 declararon la guerra a la decadente España colonial, proclamaron en la Joint Resolution que “Cuba es, y de derecho debe ser, libre e independiente”. Los mambises pelearon junto a los norteamericanos, pero los del norte subrayaron que la victoria era únicamente suya. El general Leonard Wood, jefe del gobierno interventor, le señaló a los cubanos que redactaron la Constitución de 1901 que si no se incorporaba a ella la Enmienda Platt, no habría república. La Cuba “libre e independiente” pasó a ser un protectorado de los Estados Unidos.


Confío en que Ravsberg me entenderá si le digo que yo admiro a Obama y que creo que, al tratar con Cuba, ha hecho mucho, si tenemos en cuenta los valores que él representa. El orgullo cubano reacciona enseguida cuando tratamos con los grandes poderes de este mundo porque, varias veces, han querido tratarnos como si fuéramos un pueblo de segunda. Acaso ese sea el primer obstáculo a salvar con los imperiales Estados Unidos. Ravsberg les concede una gran ventaja, pero los cubanos no hemos resistido tanto tiempo sino para hacer las cosas como queremos. Creo que la vida nos ha preparado largamente para enfrentar, en la guerra y en la paz, ese difícil problema que son las relaciones con los Estados Unidos.                         .

lunes, 28 de marzo de 2016

El hermano Obama



Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.
Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!...”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.
Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.
Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.
Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
 Fidel Castro Ruz
 Marzo 27 de 2016
  10 y 25 p.m.

Fuente: http://www.granma.cu/reflexiones-fidel/2016-03-28/el-hermano-obama-28-03-2016-01-03-16

jueves, 24 de marzo de 2016

El progreso de Cuba y su sector privado

Por Guillermo Rodríguez Rivera

Enfáticamente, el presidente Barack Obama ha aludido a la necesidad de favorecer a los “cuentapropistas” cubanos como el sector de nuestra economía que puede conseguir el bienestar económico de nuestro país.
Obama ha entendido claramente que ese es nuestro embrionario sector de propiedad privada que, de desarrollarse incontroladamente, podría hacer reaparecer el sistema capitalista en Cuba.
El presidente norteamericano parece no tener en cuenta que rubros decisivos de la vida de Cuba –la educación, la salud, la construcción, las comunicaciones— son atendidos y sostenidos por el estado cubano. Acaso piense que ese sistema desarrollado, puede también sostener esos sectores.
Pero Cuba vivió más de medio siglo bajo “nuestro capitalismo”: hubo grandes colegios para los hijos de los ricos y confortables clínicas para los pudientes, y sólo al abolir ese sistema hemos conseguido que todos los cubanos se eduquen, que las enfermedades prevenibles estén controladas en un país que tiene una expectativa de vida de 78 años, que se construyan carreteras en toda la nación y viviendas para los que nunca las tuvieron.
Los Estados Unidos quisieron mantener el capitalismo cubano subordinado a ellos: primero, organizaron una invasión militar y después, un bloqueo económico que dura todavía, para rendirnos por hambre.
Obama ha venido a Cuba porque el pueblo cubano derrotó las dos tentativas.
Hace ya unos cuantos meses impugné la Ofensiva Revolucionaria de 1968, que desapareció un sector privado que sin duda necesitábamos, pero de ahí a negar la decisiva prioridad en nuestra economía del estado socialista cubano, hay un trecho que no se puede salvar sin faltar a la verdad.
Es de esperar que el presidente de los Estados Unidos entienda de una vez la verdad de Cuba y, sobre todo, actúe en consecuencia.

domingo, 20 de marzo de 2016

Mi familia y Obama

En estos días han llovido estampas, interpretaciones y hasta augurios sobre la visita que empezará hoy el presidente de los Estados Unidos a Cuba. Entre ellas estuvo el mensaje de Pánfilo y sus amigos que, por cierto, puse en Segunda cita, dedicándoselo a los que deseaban desentrañar el carácter cubano. Pues resulta que ayer me dijeron que el Sr. Obama había respondido varias preguntas del célebre humorista. Aclaro que no creo que los asesores presidenciales lean nuestro blog, pero es obvio que están bien informados.

Se ha dicho mucho que el cubano es un pueblo hospitalario y generoso. Esto es porque la mayoría somos más dados a confraternizar que a lo contrario. Yo creo que es algo genético, que nuestra historia nos fue inoculando desde su exterminio inicial, y luego con sus migraciones forzadas y/o voluntarias, con sus luchas privadas y colectivas por la supervivencia, y con esa sustancia moral que solemos llamar soberanía y que es, ni más ni menos, tener en cada momento el mayor libre albedrío que nuestras capacidades nos permitan, sin dejar de pujar siempre por más.

Algunas reflexiones de especialistas se basan en interrogantes sobre las calidades de las conversaciones entre dos gobiernos que han sido arquetipo de enfrentamiento durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va de este. A pesar de posturas opuestas, se suele coincidir en que el futuro será según lo hablado. Yo, por supuesto, comparto la curiosidad por ciertos detalles, aunque supongo los matices. Pero si de algo estoy seguro es de que una cosa es lo que se dice, incluso lo que se cree honestamente, y otra es lo que resulta. Sobran ejemplos en la historia, lo mismo en el sentido de la seriedad que en el del desparpajo. Por eso tiendo a decantarme por lo que me ha movido siempre, por lo que sueño para mi país, que es dignidad, aún con las variantes que presuntamente incorporarán la dialéctica y los astros o, dicho de otra forma, las causas y los azares.

He notado que se suele olvidar que este litigio terrible empezó porque nuestros vecinos no soportaron que decidiéramos qué hacer en nuestra propia casa. Estaban acostumbrados a que aquí se hiciera lo que ellos querían. Y haciendo bien patente su disconformidad, no sólo nos negaron el habla sino que nos hicieron la guerra.

Aquella causa nos apartó violentamente de lo que hubiera sido nuestra vida de pueblo aguerrido pero pacífico, mitad trabajador, mitad tarambana. Aquella causa nos obligó a tomarlo todo con más drama que choteo, nos mostró y nos acercó como nunca a las razones de la hormiga. Aunque debajo seguía bullendo aquella cosa juguetona nuestra que a principios de los 80 llevó a un amigo a confesar lo mucho que le gustaba nuestro “socialismo con pachanga”.

Quién sabe si ha llegado el momento de intentar empatarnos con lo que no nos dejaron ser, con lo que fuéramos de haber tenido un vecino más respetuoso y amable. Y digo quién sabe porque obviamente no todo el futuro depende de nosotros y porque, además, por más que fuera deseable ya no somos los mismos.

En momentos así –sólo en momentos así es concebible el deseo de prolongar la existencia, digamos otro medio siglo, a ver qué pasa. Pero como esto no es posible, pregunté a mi familia a todos, sobre todo a los que no vivieron las causas originarias del conflicto qué le dirían o qué les inspiraba el ilustre visitante de hoy. Y por eso concluyo este momentáneo soliloquio con lo dicho por los que me respondieron, en el orden estricto que me fueron llegando y con sus propias palabras.

Para no irme a la cola, me tomo la licencia de empezar con mis propias palabras para recibir a Barak Obama, las que termino con dos frases que siempre decía mi padre, Dagoberto Rodríguez:

Bienvenidos Ud. y su familia a Cuba, Sr. Presidente.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
A mi que me quiten lo bailao.


Mi hijo Silvio Liam

Buenos días papa, sobre lo q me preguntas yo realmente no opino mucho sobre eso por q no creo en las buenas intenciones ni de Obama ni de ninguno d estos señores, pero si su interés en Cuba fuera ayudar al pueblo le diría q pasara por los barrios más calientes d Oriente como por ejemplo algunas partes de Alcides Pino en Holguín y viera las condiciones en que viven las personas y también q preguntara por los salarios en Cuba, q escuche todo lo que quiere decirle la gente incluyendo la oposición, q fuera a una marcha de las damas de blanco a ver si ese día no le caen a golpes delante d el, pero sobre todo le diría que no creyera en un gobierno q coje a los niños pa hacer actos de repudio afuera d las casas de opositores y otras barbaridades que son demasiadas, pero realmente papa yo no creo ni siquiera q Obama tenga q ver con las deciciones políticas y el futuro de las relaciones entre Cuba y usa, dentro d poco ya no será presidente y quién sabe quién venga detrás y lo que tiene en mente, para mí esto es una pantalla para algo, quizás me equivoco como t digo yo ni opinó sobre esto, un beso grande 

Mi esposa Niurka:

Tengo sentimientos encontrados respecto a la visita de Obama.
Por una parte deseo que las cosas mejoren porque deseo que la vida sea mejor para la mayoría de los Cubanos y que en Cuba la mayoría viva mejor, y si la visita trae consigo mejoras para la gente, pues bienvenida sea.
Pero entonces aterrizo y no lo creo, entonces prefiero que ya pasen estos tres días de visita de Obama y que vengan los Rollings.

Mi nieto Diego:

Yo le diría a Obama que tengo muchas ganas de ver a mi papá y por lo tanto que me otorgue un visado que me permita ir a verlo cada vez que yo pueda. Y que nos quite el bloqueo porque yo soy nadador y si Cuba pudiera tener un mayor intercambio comercial con el resto del mundo, tuviéramos, los deportistas cubanos, mejor acceso a implementos deportivos y otros materiales que ayudarían a que estuvieran en mejor estado las instalaciones deportivas.

Mi hija Violeta:

Si yo tuviera la oportunidad de hablar con el presidente Obama le contaría que he sido víctima de la incomunicación entre Cuba y Estados Unidos.  Que he padecido en carne propia la hostilidad de los gobiernos de su país contra Cuba. La separación de mi mamá cuando se fue por el Mariel en el año 80 me ha marcado para toda la vida y, aunque esta fuera su decisión,  considero que en gran medida ha sido responsable ambos gobiernos de las tantas familias separadas.  De haber habido una relación armoniosa entre ambos países se hubiera impedido tanta distancia y tantos años  sin verse los cubanos de aquí y de allá. Y sobre todo hubiera evitado tantos muertos en el estrecho de la Florida y en la frontera mexicana. Le pediría a Obama que invalide la ley de pie seco-pie mojado que, aunque favorece a  algunos cubanos para que alcancen su “sueño americano”, en la misma media los lleva a perder la vida en el intento de alcanzar suelo norteamericano. Además de que es muy injusta con el resto de latinoamericanos que sin embargo, teniendo más necesidad de mejorar sus vidas que nosotros,  no tienen el derecho de acogerse a esta ley. En cambio mueren masacrados, desaparecidos, de sed y de hambre,  mujeres, hombres y niños  que en vez de alcanzar “una vida mejor” logran una muerte certera.  La verdad es que a mí como cubana me da  vergüenza: nosotros sí, y ellos no. ¿Por qué? Obviamente esta ley no tiene  otro motivo que el de incitar a los cubanos, dándoles un aparente “privilegio” a que se jueguen la vida tratando de llegar a Estados Unidos, para luego desacreditar con falsa estadística a nuestro país.  Yo le diría a Obama que nos quite el bloqueo, que termine su mandato dejando al mundo convencido de que ese Nobel de  la Paz que le han otorgado lo tiene bien merecido. Porque como dijera José Martí: “ El mal es accidental, solo el bien es eterno”


Mi sobrina Mariela:

Tío, a priori, yo estoy a favor de las buenas relaciones de toda índole entre todos los seres, naciones, etc., pero en este caso en particular lo que me pasa es que de ellos desconfío, hasta que no se demuestre lo contrario. No lo puedo evitar.
 Cuando yo vea cambios, como por ejemplo, que levanten el bloqueo, o que quiten la Base Naval de Guantánamo, entonces podré seguramente empezar a verlos de otra forma.


Mi hijo Omar:

Señor Obama: sé que a veces se le identifica a usted con El Poder sólo por el cargo que representa. No sólo esa idea es falsa (El Poder, usted lo sabe bien, tiene muchas raíces, y muchas están en la sombra), sino que usted mismo se ha visto limitado e impedido en su propio país para emprender algunas políticas. Además, se acerca el final de su mandato, y tendrá que pasar el relevo. Teniendo en cuenta todo esto, y dado que su poder real es limitado pero aun así real y efectivo, lo que le quiero decir respecto a Cuba son dos cosas.

No soy ingenuo, sé que existen intereses dentro de Estados Unidos para reabrir las relaciones con Cuba, y por lo tanto usted no ha estado solo, pero aun así le reconozco la valentía política para haber dado el paso. Al fin y al cabo, sí hay sectores en su país que siguen resistiéndose a cualquier cambio en la política respecto a Cuba, y ha hecho usted una apuesta decidida y valiente. Las posiciones maniqueístas, el “estás conmigo o estás contra mí” y otras falsas dicotomías sólo han fomentado el desconocimiento mutuo. Ya basta de culpar al otro y no asumir los propios errores. La mayoría de la gente, aquí y allá, queremos acceso a la sanidad y a la educación de calidad, a internet y poder ganarnos la vida.

Lo otro que le quiero decir es que, aun conociendo sus límites, este camino no se puede quedar a medias. Lo que espero de usted es que consiga que el retorno a esa vieja política propia de la Guerra Fría tenga un alto coste político, económico y social para los futuros representantes de su país. Que esto no tenga marcha atrás. Que a los que vengan les cueste más regresar que seguir para adelante. Eso me parece que es lo mejor para los dos pueblos, y lo mejor que usted puede hacer. El simbolismo de unas fotos y unos titulares es importante, pero lo es más que se ayude a mejorar la calidad de vida de la gente.

Mi hija Malva:

Opino y reconozco que la visita del presidente Omaba es un acontecimiento histórico; pero sinceramente si su visita no hace mejorar la situación en Cuba, beneficiar a los ciudadanos o no hace nada importante como levantar el bloqueo o quitar la base de Guantánamo, no le veo sentido. Simplemente es un acontecimiento simbólico que en mi caso me dará un receso en la escuela por dos días, pero solo eso y nada más, así que honestamente me es indiferente.

Mi suegra Mirta:

Hoy  llega Obama a Cuba, estoy plenamente convencida de que es un día que quedará marcado en la historia de Cuba pero no tengo la certeza de cuál será la repercusión final de este viaje. Obama ha dicho claramente que la visita servirá para promover cambios polí­ticos en la isla.

Pienso y recuerdo. Los que como yo hemos tenido el privilegio de haber vivido y poder rememorar todo lo sucedido desde aquel día en que nos despertamos en la mañana con el grito de ¡Batista se fue! este día tiene sin dudas un significado especial.

Pero las sensaciones son encontradas, ¿siento que ha ganado Cuba? No puedo afirmar ni lo uno ni lo otro, es cierto que muchas cosas han cambiado, algunas para bien y otras para mal, es cierto que mucho hemos dejado a lo largo de estos años. Recuerdo muchos momentos, las carencias, la beca, las incertidumbres, los miedos desde adentro y desde afuera, las amenazas, años en estado permanente de guerra psicológica, el encierro en la isla “rodeada de aguas por todas partes”, los entrenamientos militares, el cordón de La Habana, la Crisis de Octubre y el U-2 con el piloto yanki sobrevolando mi Instituto Pre-universitario, la homofobia, las concentraciones en la Plaza de la Revolución, lo tranquila que es La Habana si la comparamos con otras ciudades del continente, el privilegio de tener una atención de salud adecuada, las posibilidades de estudios, la libreta de abastecimiento, el pan nuestro de cada día, los apagones, la mochila preparada durante muchos por si la familia tenía que evacuar la capital porque nos atacaban, la pasta perla, la falta de desodorante, los kikos plásticos, la bicicleta… ¿se pueden borrar todos estos años con una visita de 2 días de Obama?

Definitivamente mi sensación es ambivalente, siento júbilo y tristeza, certeza e incertidumbre, siento seguridad y miedo.

Mi hijo José Ernesto (el lunes 21)

Wonderfull!!!
Que estas relaciones estén marcadas por el equinoccio de primavera y el día de la poesía.
Q’ este poema bilingüe florezca en una fructífera primavera para que 2 culturas ansiosas de estrechar sus manos cansadas de tanto mirarse a través de los lentes envenenados de la política.
Whitman y Martí los ayuden a encontrar las vías participantes para q’ esta primavera sea y q' así sea.

Mi hermana Mary (el martes 22):

Silvio, la visita de Obama para mi representa la entrada al Paraíso o al Infierno. Al Paraíso si esta visita es la puerta para finalizar con el bloqueo que trunca el desarrollo, y si se eliminar ese apéndice humillante que es la Base de Guantánamo. Eliminando esos dos lastres que nos han sido impuestos, ya podemos quedar por nuestra cuenta.
La visita de Obama representaría la entrada al Infierno si en lugar de logros obtuviéramos la pérdida de lo logrado  durante los últimos 50 años.
Si logramos un asomo al Paraíso, que sea sobre la base del respeto mutuo más exquisito.
Mary


Mi hijo Mauricio (el miércoles 23)

Estimado Sr. Presidente

De todas las situaciones en las que me he imaginado en mi vida – y de cómo sucederían en mi cabeza – debo confesar que dirigirme a usted no estaba entre aquellas que pensé que sucederían, así que tomaré la experiencia como una lección de vida sobre lo inesperado. Le agradezco por eso.

Ha llegado a la tierra que me vio decir mi primera palabra y dar mi primer paso. Una tierra que amo apasionadamente y a la cual añoro regresar siempre que me encuentro fuera de ella. Le doy la bienvenida a esa tierra, y con eso, le doy la bienvenida  la totalidad del pueblo norteamericano , porque Cuba es una tierra que vale la pena ver con sus propios ojos; llena de belleza, energía y música. No he conocido a nadie a quien no haya invitado a visitarla, ni he conocido a ningún visitante que no se haya enamorado de ella, así que de todo corazón, espero que disfrute su estadía.

En mi corta vida, he llegado a la conclusión de que no hay grandes hombres, sino hombres comunes capaces de grandes cosas, y las grandes cosas deben ser apreciadas. Quizás si no hubiese sido usted, hubiera sido el siguiente, o el siguiente a ese, pero fue usted quien decidió que cincuenta años fue más que suficiente. Nadie realmente se beneficia de la separación; solo aquellos que guardan odio en sus corazones, pero aún así ¿Qué beneficio real ha traído el odio? Por eso, quiero agradecerle, y asegurarle que solo cosas buenas pueden venir de nuestras tierras trabajando juntas. No podemos saber con seguridad qué traerá el futuro, pero pase lo que pase, usted ha dado inicio a algo grandioso y por eso, siempre estaré agradecido.

No tengo mucho más que decir, excepto invitarlo una vez más a disfrutar de su estadía en Cuba, y alentarle a que vea por sí mismo lo que ha hecho que tantos se enamoren de ella. Vea sus películas, escuche su música, tómese un helado de Coppelia, que resulta ser mi favorito, y quizás a su regreso, como yo, invitará a todo el que conozca a descubrir qué hace a mi tierra tan maravillosa.

Gracias una última vez, Sr. Presidente, de un joven cubano común, viviendo en su gran tierra.

Saludos Cordiales.

Mauricio Rodríguez Valdés