domingo, 19 de abril de 2015

Mi sincera opinión

¿Cómo podemos quejarnos, como tantos han hecho, de la falta de un periodismo más crítico y autocrítico, y ahora caerle en pandilla a Fernando Ravsberg que, con su visión personal y comprometida de décadas viviendo en Cuba, desbarata constantemente la distorsión que comete buena parte de la prensa mundial con nuestra realidad?  Considero un error enorme enfilarle los cañones a Ravsberg, por contar lo que ve desde su percepción personal.

Si la Revolución ha sido capaz de reconocer sus fallas, si revolucionarios de la talla de Fidel y el Che nos dieron innumerables veces la lección de volverse contra nuestros errores ¿qué significa el linchamiento de un  periodista crítico?

Señores, volvamos a leer, asimilemos los discursos de nuestro Presidente, Raúl Castro.

Con perdón de los abnegados compañeros que puedan justificar los gritos de ¡a por él!; quitándome el sombrero ante los insignes académicos que a lo mejor sin darse cuenta inflan la guillotina; respetando muchísimo a intelectuales de grandes méritos y similares responsabilidades, me parece que este ataque simultáneo contra Ravsberg puede parecer campaña, reminiscencias de quinquenios grises y parametraciones, acto de repudio innecesario y contraproducente, además de injusto.

¿Realmente se hizo una divulgación correcta de las actividades colaterales de la Cumbre de Panamá? ¿Todos los aspectos de lo sucedido fueron bien mostrados y debidamente analizados? Yo estuve allí y sinceramente no me creo con toda la información. Ese bendito elegido que la tiene, que la organice y la publique, por favor.

Más allá de las imprecisiones que pueda haber en el escrito sobre la confrontación de la sociedad civil enviada por La Habana y la fletada por Miami, el compañero Ravsberg ha dicho lo que muchos piensan. No caigamos en la simpleza de creer que todo lo que se dice desde afuera es falso, automáticamente. Lo falso, lo artero es la razón que mueve a algunos a decir, los matices que a veces se subrayan, pero alguna que otra vez se pueden escuchar cosas que nos pican, sobre todo si están basadas en evidencias.

En tales circunstancias, demasiado a menudo aparecen injurias y chirridos, cuando lo que más falta hace es serenidad, lucidez para no caer en actitudes que son trampas a la inteligencia, y que los fabricantes de obtusos saben convertir en banderolas a imitar, incluso en otros ámbitos, para complicarlo todo más.

Otra cosa que quiero señalar es que demasiado a menudo, para ponerle correctivos a Ravsberg, clara o veladamente se señala su nacionalidad, como si tal cosa fuera una impedimenta. Ojo con el nacionalismo a ultranza. Espero que nunca olvidemos que Nuestra América no es una frase retórica, sino sangre de un mismo cuerpo que corre por nuestro continente, por nuestra Historia, con la hermandad como fundamento y destino.

martes, 14 de abril de 2015

Recordar a Eduardo Hughes Galeano

Por Hamlet Hermann

Comenzando la mañana del lunes 13 de abril de 2015 recibí una llamada de Cabito Gautreaux. “Tengo que darte una mala noticia: tu amigo Galeano murió hace un rato.” Entonces sentí la misma sensación que experimenté seis años atrás cuando mi hermano Dardo murió. Sentí algo así como un desconcertado desaliento mientras el ánimo me abandonaba. Corté la comunicación telefónica y reflexioné.

Sabía del pésimo estado de salud en que se encontraba Eduardo. Recordé entonces aquellos días de 2006 cuando me aparecí por sorpresa en Montevideo, al recibir la noticia de que al hermano uruguayo lo habían intervenido quirúrgicamente en un pulmón. Preparado para lo peor consideraba que con una persona tan amante de la vida como Gius, no le iba resultar fácil a la parca llevárselo consigo. Contrario a lo que esperaba, al llegar a la casa de la calle Dalmiro Costa, lo encontré dirigiendo y protagonizando una parrillada en el patio, acompañado, nada más y nada menos, que de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.

El olor que emanaba de los churrascos opacaba los jazmines blancos que despiden su aroma al caer la tarde. Fracasado el primer intento de la parca, pasamos los más alegres días ayudando en la preparación del concierto que presentarían aquellos geniales artistas.
Ahora, en 2015, la parca no dio tiempo a mucho. Habíamos estado en contacto directo para facilitar la recepción del premio que le concediera la Feria internacional del Libro de República Dominicana el año pasado. Pero la enfermedad se interponía y no dio tiempo para que lo entregáramos personalmente.

En febrero recién pasado, Helena nos envió las fotos que había tomado durante la visita que le hiciera Evo Morales, Presidente de Bolivia. Le entregó a Eduardo un libro en el que los bolivianos reclaman su derecho a conectar con el Océano Pacífico. Esas imágenes, nos prepararon para lo que hoy sentimos. La transformación del físico del amigo era evidencia de un fin cercano.

Ahora que ya Eduardo, Gius, Dudú o Galeano no estará más con nosotros, tendremos que refugiarnos para siempre en los recuerdos que nos dejó.

Me quedo con el recuerdo de aquella libretica en la que acumulaba las expresiones y particularidades de cuanto tenía lugar a su alrededor. Diminuta, como de tres centímetros por cada lado la desenfundaba cual pistolero del Far West, para anotar lo que sospechaba podía negarle su traicionera memoria en el momento que la necesitara. Un día, envueltos en un intercambio fraternal, califiqué algo que dijo como de poca importancia. Para expresarlo, alegué que aquello no era más que un “gadejo”. Suspendió la discusión y preguntó presuroso al tiempo que desenfundaba su arma literaria qué era eso de “gadejo”. “Ganas de joder, Eduardo, Gadejo significa en buen dominicano ganas de estropearle el momento a los demás.” Y allí quedó grabada la expresión en la minúscula libretica.

Recordaré las dedicatorias que dejó en cada uno de los libros que me enviaba tan pronto los publicaba. La frase siempre fue distinta y todas contaban con la combinación del creativo literario con el creativo dibujante. Un cariñoso texto y un trazo con tres circulitos que simbolizaba a la editora de sus obras: Ediciones El Chanchito.

Cómo olvidar que más de veinte años atrás me cambió el nombre. Para Eduardo, dejé de ser Hamlet Hermann al convertirme en Jota Jota. Razón no le faltaba. Una noche del siglo pasado, sentados en su aromático patio, hablamos de mis nombres anglo uno y sajón el otro. El origen familiar, allá por el desaparecido imperio austro húngaro. Hablamos del estoicismo necesario para llevar nombres que en la zona del Caribe nadie pronuncia como debía ser. Me han llamado de tantas maneras diferentes que respondo hasta cuando nada tiene que ver conmigo. Entonces, este uruguayo se acogió a la fonética utilizada  por un vendedor ambulante de República Dominicana y me bautizaría en lo adelante como Jota Jota, en vez de Hache Hache. Por eso en sus correos electrónicos y en sus dedicatorias todas llevan el cariño fraternal a través de dos letras: J. J.

Cómo  olvidar aquel hombre amante de la vida y sus bellezas que una noche decidió llevarnos a cenar donde “el chef de todos los chefs” uruguayos. El lugar donde los chefs de Montevideo iban a disfrutar de exquisitos platos y a discutir su  contenido y cocción con los mejores conocedores de la cocina internacional. Nos sentaríamos a lo largo de una acera, al aire libre en una noche de verano montevideano donde él oficiaría como máximo pontífice de la amistad y de la vida.

Por todo esto tendremos que acostumbrarnos a vivir solo con su ejemplo de dignidad y como defensor de todo aquello en lo que creemos los que respetamos al ser humano.

sábado, 11 de abril de 2015

Panamá

Acabo de hablar con un compañero de la televisión, que me pedía uno de los temas del concierto, para usarlo hoy en algo de la Cumbre de Panamá. Explicándole que aún no había podido escuchar el sonido que salió en la transmisión y que antes de dar luz verde debía revisarlo, me acordé del agudo comentario del segund@citero Romeo el que no escribe, y pensé que valdría la pena empezar esta nota explicando que autorizar a que un concierto salga en directo al aire, al menos a mi me genera un conflicto interno. Y no es por falta de facilidades de la televisión, con la que tenemos muy buenas relaciones. Ha habido casos en que yo mismo he certificado el sonido que la mesa nuestra le entrega al camión de la TV, pero cuando después lo han trasmitido la música se ha escuchado chillona, horrorosa.

Un compañero técnico del ICRT me dijo una vez que el criterio de transmisión se hacía pensando en que la mayoría de los televisores de Cuba eran rusos, con bocinas de pocos centímetros, que reproducen muchas frecuencias medias y altas, y que por eso se cortaban las bajas. Además de dudar de que actualmente la mayoría de los televisores cubanos sigan siendo rusos, a mi el razonamiento de este compañero me pareció un despropósito, porque para una bocina pequeña yo enfatizara precisamente las bajas frecuencias, para tratar de compensar el diámetro que le falta a la bocina. Misterios de este mundo.

Pero, yendo a sustancia: Yo participé en la Cumbre de Mar del Plata, con Chávez y Kirchner frente a Busch, la que acabó con el intento de imponernos el ALCA y lanzó el ALBA. Hace apenas unos días no sabía que iba a participar en la de Panamá, y hoy, ya en casa, puedo contar el vértigo en pasado.

No esperaba la invitación, pero dije que sí enseguida, como siempre he respondido a este tipo de llamados. La verdad es que he defendido mucho que se acabe el bloqueo. Si he sido soldado de algo, ha sido de eso. Primero por lo injusto, por lo cruel, por el enorme daño que ha hecho al pueblo de Cuba y al desarrollo del país. Y es que ha sido un bloqueo llevado a niveles exquisitos, una tortura de tuercas que no han parado de apretar, lo que nos ha alimentando el básico instinto de la supervivencia.

“Soy enemigo de mi, y soy amigo de lo que he soñado que soy”. Fue algo que canté hace mucho, y aún suscribo.

Vaya si hay cosas más importantes que el sonido de un concierto. Ese es uno de los mínimos costes que suelen tener estos grandes eventos, donde los músicos acaso somos detalles de color en escenarios de verdaderos dramas. Pero qué privilegio participar en un evento que resume verdades trascendentes para millones de personas. Qué bien saberse parte de un esfuerzo que honra a la Historia continental, la que testimonia el afán de justicia y los puros deseos de que todo, aunque sea a pasitos, cada vez sea mejor.

Suscribo el discurso de Raúl, no sólo por respeto al compañero octogenario que se ha jugado por su pueblo desde que era un adolescente. Es que sólo dijo verdades. Así lo ratificará la Historia, como lo hicieron varios presidentes, entre ellos Cristina, que me aguó los ojos cuando dijo: Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo que sufrió y sufre aún muchas penurias, y porque ese pueblo fue dirigido por líderes que no traicionaron su lucha.  En ese momento, como dicen que pasa cuando uno se muere, desfilaron en el recuerdo situaciones extremas, vividas en todos estos años, rostros de conocidos y desconocidos que cayeron en distintos frentes o se fueron luchando para que llegáramos a un día como hoy… que no sé si logrará ser un fin o un comienzo, pero sé que se va a recordar.

Aquí les van algunas pobres fotos que alcancé a hacer en las 36 horas que pasamos en Panamá.


"Me gustaría que pudieran ver lo que yo veo desde esta habitación. La costa baja y arenosa del Pacífico reflejando rascacielos fantasmas..."

"...Y digo fantasmas porque no se ve ni una sola persona mirando desde los miles de balcones, ni una persiana abierta como alivio al fuego de la tarde, ni siquiera una humilde matica colgando, haciendo fotosíntesis de la luz tropical."



Entrada al parqueo de la Facultad de Administración Pública, donde fue el concierto

Prueba de sonido a mi derecha

Prueba de sonido a mi izquierda

Balcones con maticas




martes, 7 de abril de 2015

Cumbre de las Américas

Por: Jorge Gómez Barata

¿Qué pasará en la Cumbre de las Américas?

―El primer día nada y el segundo todo habrá terminado.

La cita será notoria por la presencia del presidente Raúl Castro y habrá expectación por ver cómo interactúa con Obama. Tal vez la reunión trascienda por la rectificación de la política norteamericana respecto a Cuba y por la roncha que ha levantado un desafortunado decreto imperial contra Venezuela. Quizás Barack Obama ofrezca alguna explicación (nadie espere una excusa) o saque un as de la manga.

La Cumbre de las Américas no es más que una reunión de la OEA, tan intrascendente como cualquiera otra, aunque ahora matizada por los aires de un cambio de época. No hará falta esperar el veredicto histórico. Viviremos para verlo.

LA HISTORIA NO CONTADA DE LA OEA

En los días finales de la II Guerra Mundial cuando desde direcciones opuestas las tropas soviéticas y norteamericanas (entonces aliadas) marchaban sobre Berlín, en las conferencias de Dumbarton Oaks y San Francisco se redactaba lo que sería la Carta de la ONU.

Pocas veces se recuerda que entonces, la mayor parte de Europa estaba ocupada por los nazis o sus gobiernos se habían comprometidos con ellos, lo mismo ocurría en Asia, mientras casi todos los países africanos eran colonias. De los 49 fundadores de la ONU, veinte (20) fueron latinoamericanos*

Cuando en 1945 el borrador de la Carta fundacional estuvo listo, en bloque los diplomáticos latinoamericanos, entonces liderados por Alberto Lleras Camargo*, se opusieron a la “cláusula de unanimidad”, según la cual el uso de la fuerza solo podía ser acordado con el voto unánime de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad lo cual, automáticamente, otorgaba a cada uno de ellos “potestad de veto”.

La insistencia de los Cinco Grandes (Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, China y Francia) y la oposición latinoamericana amenazaban con hacer fracasar los esfuerzos de Franklin D. Roosevelt para fundar la ONU.

A los representantes latinoamericanos, celosos de su soberanía y herederos de una tradición diplomática forjada en más de 100 años de independencia, les parecía insólito y ofensivo que, en caso de que en la ONU fuera necesario examinar algún asunto de la región, la decisión se supeditara al criterio de Stalin, Chiang Kai-shek o de cualquier otro gobernante extranjero.

Así, antes de que existiera la Guerra Fría, surgió la preocupación por una intromisión “extracontinental”.

En la búsqueda de un arreglo que solucionara aquel desacuerdo que podía hacer fracasar no sólo un esfuerzo de años, sino toda la filosofía para el ordenamiento del mundo de posguerra, por invitación del presidente mexicano Manuela Ávila Camacho, entre febrero y marzo de 1945, en Chapultepec, se efectuó la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Guerra y la Paz, en la cual se acordó adoptar una política propia y común en asuntos de defensa.

Con esas precisiones, aceptadas por Estados Unidos, como una concesión a cambio de la aceptación del veto o como premio de consuelo, surgieron la OEA y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIART) creados para dar una solución latinoamericana a los conflictos regionales, incluso cuando tuvieran implicaciones militares.

De ese modo se encontró una fórmula que virtualmente excluía a la ONU de los asuntos latinoamericanos y se evadía la aplicación del veto. La idea no era mala. El error fue incluir a Estados Unidos, cuya presencia hegemónica introdujo de contrabando lo que se había querido evitar.

La historia se torció, las oligarquías se plegaron y la OEA, instancia nacida de una voluntad de independencia frente a los poderes imperiales, se transformó en lo que no quería ser: un ministerio de colonias norteamericano.

Tal vez en Panamá donde según cuentan ronda el espíritu de Bolívar, renazca el de Chapultepec, donde además de Niños Héroes, hubo diplomáticos dignos y lúcidos. Hay tiempo para todo, incluso para rectificar. Allá nos vemos.

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*De los 49 fundadores: dos Ucrania y Bielorrusia entonces no existían como estados independientes, mientras Polonia, Francia, Dinamarca, Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Noruega apenas participaron en los trabajos por estar ocupadas por los nazis o lo hicieron como “gobiernos en el exilio”

*Alberto Lleras Camargo (1906-1990), político, periodista, diplomático y académico liberal colombiano, presidente de la República (1945-1946; 1958-1962). Embajador en Estados Unidos. Primer secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA)

Fuente: http://www.cubano1erplano.com/2015/04/cumbre-de-las-americas.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Cubano1erPlano+%28Cubano1er.Plano%29

miércoles, 1 de abril de 2015

Un nuevo Estado, meta del neoliberalismo

Por Alejandro Nadal

¿Por qué el neoliberalismo surge más fuerte que nunca después de siete años de crisis? Buena pregunta. Y no existe hoy una respuesta satisfactoria por una razón fundamental. Es que la crítica al neoliberalismo descansa en un postulado equivocado: es la idea de que el capital busca reducir el ámbito de influencia del Estado, de quitarlo del camino y hasta de eliminarlo. Muchos encuentran prueba de lo anterior en la ola de privatizaciones y en la eliminación de controles regulatorios para todo tipo de actividades.

Ese postulado proviene de la idea de que el mercado y el Estado son antitéticos. Pero desde hace mucho la historia y la antropología revelaron que las economías de mercado nacieron a través de una fuerte intervención del Estado y sus agencias. Sólo la mitología de los economistas sigue afirmando que primero fue el trueque y después, espontáneamente, nació el mercado.

Es necesario criticar esta premisa y reemplazarla con una nueva perspectiva: el capital financiero no está destruyendo el Estado, sino que lo está reconfigurando y reorganizando para que responda a sus necesidades e intereses. Esta idea proporciona una matriz analítica más rica y se acerca más a lo que está aconteciendo en el mundo.

Hoy tenemos muchas señales indicando cómo el neoliberalismo está construyendo un nuevo Estado. La primera, quizás la más obvia, es la degradación de la vida política. Aquí el síntoma más claro es el predominio del dinero sobre los votos. Las campañas electorales están sometidas a una circulación monetaria que va de los intereses corporativos más descarados a las grandes cadenas de los medios masivos, pasando por la compraventa de candidatos. Las instancias encargadas de organizar y supervisar elecciones están desbordadas o simplemente forman parte de este gran teatro. El ‘mercado electoral’ dejó de ser, hace mucho, una simple metáfora.

Lo anterior marca el deterioro del llamado ‘poder’ legislativo. Los congresos y parlamentos han dejado de funcionar con la meta de defender y cultivar el interés público. Pero eso no quiere decir que han dejado de funcionar. Al contrario, de manera activa los miembros del poder legislativo desempeñan una función de agencias del capital financiero y del neoliberalismo: votan sus leyes contrarias al interés público, erigen nuevas barreras regulatorias en contra de competidores no deseados y, sobre todo, bloquean cualquier iniciativa que pudiera acrecentar el poder ciudadano.

La segunda señal es la concentración de poder económico y la desigualdad. Las grandes corporaciones, nacionales e internacionales, tienen hoy una capacidad nunca antes vista para organizar espacios económicos alrededor de sus intereses y estrategias de expansión. Su tamaño, grado de diversificación y de integración les da acceso a muy fuertes economías de escala y de alcance. Eso les permite adoptar todo tipo de comportamientos estratégicos, desde la segmentación de mercados hasta la manipulación de precios para transferir rentabilidad a lo largo de la cadena de valor. Todo eso conduce a la enorme concentración de poder en todas las ramas de la producción a escala mundial.

Frente a las grandes corporaciones las comisiones regulatorias de los gobiernos no desaparecen. Simplemente se refuncionalizan y adoptan la misión de servir a estas gigantescas empresas para legitimizarlas. El síndrome de las puertas revolventes es una expresión de todo esto. Y cualquiera que se haya escandalizado frente a los abusos del sector financiero o que haya participado en la lucha contra los organismos genéticamente modificados puede dar testimonio de lo anterior.

La desigualdad económica y la concentración del ingreso son el telón de fondo de la acumulación bajo el neoliberalismo. Y eso necesita una nueva y más potente capacidad represora. Por eso tenemos la tercera señal: el extraordinario crecimiento del aparato de seguridad del Estado. Las funciones de represión directa y de espionaje se han reorganizado y hoy se encuentran en el corazón de múltiples agencias a nivel nacional o regional, muchas veces con fuertes vínculos con la delincuencia organizada.

Todo lo anterior se acompaña de un hecho fundamental: la desmovilización de la ciudadanía. Si el voto no es respetado y si el parlamento es corrompido, carece de sentido ir a las urnas el día de las elecciones. Por eso el abstencionismo es el partido mayoritario en todo el mundo y parece confirmar la idea de que es inútil tratar de recuperar el control sobre la vida política. Los abusos de los bancos o de los fabricantes de comida chatarra se convierten en una fatalidad que hay que sufrir cotidianamente. Al final del camino los ciudadanos se transforman en consumidores (de todo tamaño) o en átomos de una materia prima llamada fuerza de trabajo.


El bloqueo y ataque en contra de la democracia no debe ser confundido con la reducción del tamaño del Estado. La izquierda debe tomar nota: estamos frente a un esfuerzo concertado para erigir un nuevo sistema en el que la democracia no tiene cabida.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/04/01/opinion/022a1eco

miércoles, 25 de marzo de 2015

Una carta de Aurelio Alonso

Querido Camilo(1): 

Hace algún tiempo recibí este mensaje tuyo con la opinión de La Joven Cuba, que me pareció muy valiosa(2). Me motivó desde que lo leí, positivamente, porque vi en sus criterios una saludable lucidez, una comprensión de la importancia de buscar la democracia verdadera que nunca ha podido alcanzar la institucionalidad republicana, y que seguimos pensando solamente como socialista. El material se coloca en el centro del debate sobre el cambio y me cuesta meterme en el tema como habría que hacer. Pero hace ya un mes que lo recibí, y tampoco quiero dejar pasar más tiempo sin darte un criterio, rápido, un tanto improvisado y forzosamente incompleto (aunque no eres el autor, pero te creo el mejor canal) allí donde percibo más significativos mis disensos, siempre menores que lo que comparto con la propuesta. Me refiero, en primer lugar al epígrafe 5, donde veo reducido el problema del papel del partido a la separación de los cargos de máxima dirección del país. Para mí el problema parte del papel mismo del partido, que no considero deba estar investido de “mandato imperativo” a ninguna instancia, lo que lo hará interferir siempre con el Estado y, en consecuencia, con toda posibilidad de establecer un verdadero “poder popular”. He puesto por escrito varias veces estos criterios. Dentro del canon vigente (el supuesto de que el partido dirige al Estado), por sensatos, acertados, consensuados, justos y comprensivos que puedan ser los órganos de dirección, no pueden generar otra cosa que partidocracia (es decir autoritarismo partidario). Cuando es el partido el que decide, decide una elite. Que sean los mejores o no lo sean incluso desde una definición programática es un dato coyuntural, porque pueden dejar de serlo en otra generación, y creer que esta relación puede expresar una estructura democrática es un desacierto (la historia lo mostró ya). Se puede contar con un “rey bueno” o un “rey malo”, pero esa diferencia no cambia el sentido de la monarquía. En resumen, que pienso seriamente que es necesario superar la idea de que el partido dirija al Estado por la idea de que el pueblo dirija al Estado, sacar al partido de la cadena de poder (con la complicidad, por comprensión, del partido mismo en ese cambio) y potenciar su función, decisiva, eminentemente formativa, de dimensión ética, tutelar de principios. Estimo que al Partido de la Revolución no le toca el dictamen político sino propiciar que ese dictamen responda a un contenido ético coherente (habría mucha tela que cortar, falta mucho debate por el camino).

Un corolario de lo que digo hasta aquí es que la coincidencia de la jefatura del Estado y la del Partido no es deseable por varias razones. La más importante es que confunde la responsabilidad de las dos funciones, la de dirigir el Estado y la de dirigir una de las instituciones de la sociedad. Siempre he pensado (tal vez no siempre pero al menos en las dos últimas décadas) que el partido también está dentro del Estado, no por encima de él; que nada hay por encima del Estado, el cual abarca a toda la sociedad, y que cuando decimos que el partido dirige al Estado lo denotamos como instancia de poder, parte orgánica del mismo Estado (es otro debate pendiente que va más allá de la experiencia cubana para adentrarse en los problemas teóricos y prácticos del socialismo como sistema político).

Estamos hablando del Partido de la Revolución, ya sea que se justifique como ordenamiento de la unificación de fuerzas (de la manera en que se constituyó históricamente nuestro PCC), o en un contexto social que requiera, o al menos que aconseje, la legitimación institucional de otras fuerzas partidarias en competencia (aunque pienso que la tradición pluripartidista cubana previa a la revolución descarta ese legado), porque institucionalmente fuesen expresivas de sectores de la voluntad y de los intereses populares no contemplados de otro modo. Pero, volviendo al centro del tema, creo percibir de las experiencias socialistas del siglo XX que la idea de partido vanguardia se deforma al traducirse en partido poder. En consecuencia el debate real no es sobre si es uno o si son varios, sino sobre la naturaleza misma del papel del partido de la Revolución, ya sea que la historia concreta justifique que sea único o que exista en el marco de una concurrencia de partidos. Claro que en este último caso (la factibilidad del socialismo pluripartidista, que sería absurdo excluir) tampoco compartiría yo la idea de la conversión del sufragio en esa suerte de mercadeo electoral prevaleciente, insuperable desde el proyecto liberal mismo. La defensa a ultranza del pluripartidismo, en la cual se cae con frecuencia, se me antoja una falsa valorización de la diversidad, una transgresión de sus fronteras como cualidad positiva. Esa idea de partido, y ese locus institucional, es algo a descartar del ideal de la ética democrática, aun si hay que reconocer que no se trata de un problema sencillo, a resolver con un decreto, con declaraciones de principios ni con reformas: de ningún modo se trata de un mero cambio jurídico sino que toca de lleno a la conciencia social. Al cual se podría arribar por el empoderamiento que arraigaría en la base social la participación popular efectiva en la toma de decisiones. Y que debiera comenzar, en términos institucionales –desde el interior del partido mismo. Como ves, rebaso lo obtenible de una reforma constitucional o lo factible en una nueva constitución hic et nunc. ¿Pero cómo proyectarnos en el corto plazo si no tenemos consensuado lo que deseamos en el largo? Claro que no en el mismo nivel de detalle, pero sí como ideal.

Dicho esto, sigue el problema de definir si el presidente lo es del Consejo de Estado o de la República, si dirige el órgano electo por la ANPP o si dirige el país: la incongruencia de nuestra constitucionalidad es que lo elegimos como para dirigir un Consejo y lo investimos en la práctica como el dirigente del país, y quien dirige el país debería contar, para hacerlo, con el apoyo mayoritario, explícitado en las urnas, del electorado del país. Creo que sería lo plausible, aunque no estoy seguro de que hayamos madurado para implementarlo. Sin embargo no dudo que se llegará a hacer así, y valdría la pena que no perdiéramos mucho tiempo en ello. Para resumir mi punto de vista, me inclino por 1) una Presidencia de la República electa por votación popular directa y secreta, en un sistema de reelección, preferentemente sin límite de períodos (que sea el voto popular el que decida si reelegir o no). 2) Partir de una candidatura acordada en plenaria por la ANPP entre los diputados ya electos (no desde comisiones electorales), pues considero que la condición de diputado electo por el pueblo constituye una cantera más idónea que una propuesta de Buro Político, o de otra instancia política (es decir, que los candidatos sean diputados escogidos por el pleno de la Asamblea). 3) Que la pluralidad sea un requisito de la configuración de la candidatura, pues elegir siempre supone hacerlo entre varios candidatos (con o sin límite…, no sé, pero habría que prever incluso la segunda vuelta), y que la elección presidencial se efectúe para el cargo de la presidencia de la República exclusivamente. 4) Contemplo la reducción de las vicepresidencias a una sola, que correspondería a la segunda votación de la elección presidencial. 5) Dentro de este esquema el Consejo de Estado sería elegido con posterioridad a la elección presidencial, por la ANPP y ya con la participación del Presidente y el Vicepresidente electos por la población (esta idea invertiría la lógica actual, en que el Consejo de Estado, órgano colegiado electo por la Asamblea, elige su Presidencia, por la elección directa que le otorga al Jefe de Estado el mandato popular sin mediaciones, lo cual potencia el empoderamiento participativo de la población).

Bueno, Camilo, creo que por ahora has logrado que me agote ahora sí– pero valga para calentar los motores del debate. Felicito a los compas de La Joven Cuba por su disposición al ejercicio de pensar. Tengo más en el jubón, pero lo dejo a beneficio de inventario. Abrazos,

Aurelio

(1) Camilo Pérez Casal
(2) http://jovencuba.com/2015/02/13/reestructurar-nuestra-democracia/

viernes, 20 de marzo de 2015

Defensa de nuestras aves

                                          Otros recuerdos ambientales del Ariguanabo

Por Giraldo Alayón García

Sinsonte
La villa de San Antonio de los Baños se fundó en 1794, por aquellas fechas el 80 % de los bosques de Cuba aún estaban en pie; por lo que presumiblemente las regiones colindantes al recién fundado pueblo poseían todavía extensos montes, esto a pesar de las talas que se habían efectuado para la construcción de casas, barcos, fortalezas y hasta palacios.

En 1889, noventa y cinco años después, se publica el relato “Un paseo por el Río Ariguanabo” de Julio Rosas (Francisco Ruíz de la Puente, 1837-1917), basado en el recorrido que efectuaron, por las aguas del Río Ariguanabo, varios jóvenes ariguanabenses en 1889. Este escrito, con una narración romántico-costumbrista salpicada de temas políticos y patrióticos, apareció en dos partes, 1889 y 1890, en el semanario “La joven Cuba”, impreso en la imprenta La Protección radicada en San Antonio de los Baños. Es un documento, casi inédito[1], y tiene el valor de describir las incidencias geográficas, botánicas y zoológicas de las márgenes y aguas de este río a finales del siglo XIX, además de que ha resultado ser la primera crónica que trata de una excursión naturalista en nuestros predios ariguanabenses. En la segunda mitad del siglo XIX Cuba aún conservaba el 60 % de su cubierta boscosa y su flora y fauna originales apenas comenzaban a sufrir los embates de la civilización.   
Arriero
Bijirita común

Totí


Cabrero


Carpintero jabao
En el grupo de jóvenes iba (real o metafóricamente, pues no lo sabemos a ciencias ciertas...) una joven, camagüeyana de origen, llamada Amada Libertad quien conversa con los otros jóvenes sobre lo que van observando en el viaje. Lo curioso e interesante es el estado de las aguas por aquel entonces, limpias y cristalinas.., el número de especies citadas de la flora y la fauna, hoy raras o ausentes; en especial las aves que con su canto y presencia alegraban el recorrido.


Gorrión
Y es por ello que me remito a las aves, pero ya en el siglo XX, en la década de los 50´s cuando era un niño y ya el Río Ariguanabo no era lo que fue o había sido, modificado, contaminado y limitado por el hombre. Cuba con sus bosques de llanura desaparecidos y un área de bosques por debajo del 15 % y con notables extinciones en su flora y fauna. Recuerdo, que muy pequeño, acompañaba a mi padre, que con una jaula de trampa iba a la caza de algún azulejo o tomeguín de la tierra o del pinar, íbamos cerca de la boca que era el lugar donde se unían la laguna y el río de igual nombre. En aquella época en el patio de mi casa teníamos una jaula grande, que mi padre construyó, con varias especies de aves: azulejos, negritos, cabreros y ambas especies de tomeguines[2]. En San Antonio de los Baños, recuerdo también, que alrededor de 6 ó 7 personas se dedicaban a cazar y vender pajaritos, por lo que era frecuente ver jaulas en algunas casas y establecimientos comerciales. Esta costumbre, la de enjaular aves, nos viene de España, probablemente de los árabes[3], aunque en otras culturas también se ha practicado desde hace mucho tiempo.

Mariposa cubana
Gavilán de monte
Lechuzas










En la actualidad nuestra villa es uno de los lugares de Cuba (al menos por mi experiencia personal) en el que ha proliferado esta modalidad de tenencia de aves; las jaulas de todo tipo y figuras proliferan en todos los barrios, comercios, puestos de ventas y es costumbre, en los juegos de beisbol, verlas colgadas en la gradería en medio de cualquier partido del equipo local. Sin temor a exagerar pudiera haber varios cientos de personas dedicados al comercio de estas aves, sólo en San Antonio de los Baños.

Ruiseñor cubano
Y mi pregunta es: ¿pueden las diezmadas poblaciones naturales soportar semejante extracción?; he mencionado que diezmadas, pues en el siglo XIX aún disponían de más de la mitad de nuestros bosques para alimentarse, refugiarse y reproducirse, y la población de Cuba era muchísimo menor. En la actualidad, independientemente, de los planes de repoblación forestal de los últimos 50 años, nuestros bosques todos andan alrededor de un 20 %..., si sumamos a ello todo los otros factores negativos como las fumigaciones, tala indiscriminada y cacerías furtivas…el panorama es muy sombrío para las aves.

Sijú platanero
Algunos defensores digamos que “románticos” de esta nociva práctica aluden los posibles aspectos culturales de la misma, pero la historia nos ha enseñado que muchas “prácticas culturales” han sido abandonadas, por muchas sociedades, cuando las mismas tienen efectos negativos. En la actualidad los que se dedican a la captura de las aves han comenzado ha utilizar las técnicas más sofisticadas de los ornitólogos[4]como son las redes de niebla japonesas (que atraviesan en un sendero del bosque y atrapan, prácticamente, a todas las aves que por ahí pasan). Ya no se contentan con las jaulas de trampas. El número de especies también ha aumentado, ya no son sólo los tomeguines, negritos y cabreros, ahora deben sumarse, los aparecidos de San Diego, degollados, azulejos, mariposas[5], cateyes, cotorras, sinsontes, ruiseñores; varios de éstos endémicos y en peligro de extinción.
Tocororo (ave nacional)

A partir de 1984 con un grupo de colegas hicimos una lista de las aves vistas o residentes en nuestro territorio (principalmente el NE del municipio en áreas del bosque marginal del Río Ariguanabo y arrojó la cifra de 106 especies, nada excepcional, pero tampoco despreciable). Esta zona, se sabe, es un sub-corredor migratorio, por donde, cada año, cruzan miles de aves con dirección el Sur desde mediados de Agosto y al Norte desde principios de Marzo, por ello hay algunos notables registros en nuestro territorio.

Hace algunos años para el Atlas Geográfico de San Antonio de los Baños, me pidieron una descripción sintética de la fauna del municipio y se las transcribo:

Zorzal
“ La fáunula[6] registrada para las zonas aledañas al Río Ariguanabo, en algunos grupos diagnóstico, comprende: 315 especies; con 70 especies endémicas nacionales y 5 endémicos locales, lo que es notable. Se han registrado 15 especies de mamíferos, mayormente murciélagos; 106 de aves. En los invertebrados destacan las mariposas diurnas con 49 especies y las arañas con 102 especies. Puede considerarse que esta faúnula tiene un carácter de relicto o refugio, ya que es el remanente de los bosques de llanura que existieron 200 años atrás; su relación espacial es francamente occidental, como parte de la unidad biogeográfica que comprende la Llanura Centro-Occidental.”
Zunzuncito

La cultura toda de nuestra villa ha estado ligada a este accidente geográfico que es el Río Ariguanabo, no debemos ni podemos olvidar eso.



San Antonio de los Baños
Marzo 19, 2015.




[1] En el 2008 el historiador de San Antonio de los Baños, José Miguel Delgado, me dijo si yo conocía la referencia de este relato que aparecía en el Diccionario de la Literatura Cubana (1984) del Editorial Letras Cubanas, consultado el diccionario traté de buscar el escrito de Rosas en diferentes bibliotecas de La Habana y San Antonio de los Baños, con resultados negativos, algún tiempo más tarde, investigando en internet encontramos que la biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, en su colección de historia y literatura cubanas, tenía una copia de la segunda parte publicada en 1890. Algún tiempo después, ya en el 2010, localizamos la primera parte, publicada en 1889 en la biblioteca pública de la ciudad de New York, en Estados Unidos.
[2] En 1969 abandonamos esa práctica en mi familia, porque comprendimos que no era posible continuarla y que era preferible observar y disfrutar las aves en su ambiente natural.
[3] El origen de esta práctica es oscuro y data de la época antigua, pero su práctica se ha mantenido en muchas partes del mundo, a pesar del impacto negativo, que dicha “afición”  produce en las poblaciones naturales de las aves.
[4] Es el zoólogo que estudia las aves.
[5] La Mariposa es una especie migratoria, amenazada de extinción, en América del Norte, precisamente por la caza de que es objeto en los territorios donde migra.
[6] Fáunula es el término que identifica a la fauna delimitada por una región o lugar.