miércoles, 30 de noviembre de 2016

FIDEL

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo

Juan Gelman

*Ilustración de Ángel Boligán

domingo, 27 de noviembre de 2016

Hasta Siempre Fidel

“¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!” Se ha marchado Fidel. Hace dos días. La Habana, silenciosa, piensa en él. Los más viejos rememoran los días iniciáticos de la revolución, la lucha contra Batista, la alfabetización, el recibimiento de los guajiros en la capital—incluso por algunos de los burgueses que después se fueron--, la justicia ejemplarizante aplicada a los asesinos y torturadores, la nacionalizaciones de las empresas extranjeras, fundamentalmente yanquis; la reforma agraria, que enfureció al imperio; la cobarde agresión de los mercenarios, urdida por Eisenhower, ejecutada por Kennedy y derrotada en menos de 72 horas, en Playa Girón: ¡primera derrota del imperialismo en América! Y fuimos socialistas: martianos, marxistas, leninistas y, por supuesto, fidelistas. Pero, además, creamos un país donde todos tenemos acceso universal y gratuito a la educación, a los cuidados médicos, al deporte; libre de discriminaciones por el color de la piel, el credo o el género. ¡Un país de hombres de ciencia debe ser Cuba en el futuro, proclamó Fidel cuando aún teníamos un millón de analfabetos! Hoy tenemos más de un millón de graduados universitarios y ya los científicos aportan logros indiscutibles a la nación. Fuimos y somos internacionalistas, como lo fueron Céspedes, Maceo, Gómez  y Martí; como Mella, Rubén y Guiteras: Defendimos la independencia de pueblos africanos como la propia y la derrota de las tropas racistas sudafricanas en Angola estremeció definitivamente el régimen  abominable del apartheid. En “los días luminosos y tristes” de la crisis de octubre, brilló Fidel como estadista: sus “cinco puntos” salvaron la honra de todo el pueblo. Nuestros médicos, técnicos, educadores han prestado—y prestan—servicios en numerosos países del mundo y han acudido prestos  a lugares de América, de Asia y de África en misiones de salvamento y curación. Cuando en áreas remotas uno proclamas orgulloso: soy cubano, una mujer, un hombre, un niño de la calle, responde: ¡Fidel! Somos el pueblo de Fidel, no hay duda. Hay quienes quieren sólo ver manchas en el sol; pero las que pueda haber no alcanzan a opacar la inmensa luz que irradia. Por mucho que griten, conspiren y tramen desde la otra orilla, a la sombra por supuesto de nuestros enemigos seculares, Cuba jamás volverá a ser colonia yanqui. Nadie podrá quebrar nuestra dignidad, nuestro patriotismo. Con las ideas de Fidel construiremos una sociedad socialista, democrática, próspera y sustentable. Su pensamiento humanista y  liberador nos guía. Su luz es inmortal.

Raúl Roa Kourí
La Habana, 27.11.16

sábado, 26 de noviembre de 2016

GLORIA ETERNA A FIDEL

Mis hondas condolencias a sus familiares, al pueblo de Cuba, al Mundo y a todo el Universo por la pérdida de uno de los seres humanos más extraordinarios de todos los tiempos.


3 de febrero de 2012


Vicente Feliú Miranda dijo...
Como todos los gigantes fue querido y odiado. Repartió por los cuatro puntos cardinales educación, salud, dignidad, autoestima, vergüenza, soberanía. Compartió el sentimiento de pueblo con muchos pueblos y amplificó la solidaridad entre los seres humanos. Cambió varios cursos de la historia y de la naturaleza. Predicó y luchó como nadie por la humanidad y el planeta. Guardó para sí solo la satisfacción como Soldado de la Revolución de cumplir varios de los más sagrados deberes.
Anoche 25 de noviembre murió el cuerpo de Fidel Castro Ruz. Mientras quede un ápice de amor en el universo su nombre y su obra estarán presentes.

26 de noviembre de 2016. 7:00 AM
Alamar, Zona 1.

norma trv dijo...
Vuelvo a Martí en Tres Héroes:

"Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. (...) Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz."
(...)
"Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres. Quisieron algunas veces lo que no debían querer; pero ¿que no le perdonará un hijo su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos gigantescos fundadores. Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales."

martes, 22 de noviembre de 2016

CONVOCAN A SANEAR EL RÍO ARIGUANABO


Arián Ramos Gutiérrez.       arianramos38@gmail.com

Artemisa, Cuba.- Muy afectado por las fuentes contaminantes  que producen los residuales y otros desechos que vierten empresas y pobladores de San Antonio de los Baños, el Río Ariguanabo casi moribundo ya, reclama de un saneamiento total en rescate de sus riquezas naturales.

A favor de que vuelva a correr limpio y forme parte del bienestar del pueblo, los Amigos del Río convocan para este domingo 27 de noviembre desde las 8:00 de la mañana a una jornada voluntaria y masiva por la limpieza del afluente.

Según informó una de las promotoras de la acción medioambientalista, Aimé Posada, están convocados todos los interesados que se dispongan  a desarrollar este saneamiento en las márgenes del río en áreas del parque del humor.

Con recursos propios como palas, guantes, botas de agua y otros que contribuyan a la recogida de los contaminantes, el pueblo de San Antonio de los Baños protagonizará esta jornada para romper la inercia actual por el rescate y conservación del río, al cual deben el gentilicio los ariguanabenses. 


sábado, 19 de noviembre de 2016

América

Sólo he sabido que le llaman América,
la de la alcoba deseada.
Y que a los pocos elegidos de América                               
se les distrae la mirada.

Mi calle ronda el picaporte de América,
untado en fiebres olorosas.
Adolescentes embrujados de América
sueñan sus dotes amorosas.

La luz me guarde de los cantos de América.
Atado al mástil la contemplo pasar.
Mi vela al viento son girones de América,
y soy un hombre de mar.

Las altas cumbres solicitan a América
para convites y festejos.
Los mercadantes se disputan a América,
la emperatriz de los espejos.

La luz me guarde del abrazo de América,
de su mirada, de su hechizo de amor.
De madrugada se oye el llanto de América,
y se parece al dolor.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Mambises y niños

Cuando yo era niño aún se veían viejos mambises por las calles, algunos con medallas en sus pechos. Eran combatientes del Ejército Libertador, ya muy mayores, que llevaban con dignidad el único premio a sus sacrificios; ancianos que la gente miraba con respeto. Se hablaba bajo en sus presencias venerables.

Hoy sábado, temprano, estuve en un sencillo acto en el parque del reparto Elena, en La Lisa, donde se entregaba la medalla 60 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias a combatientes veteranos. Así respondí a la invitación de uno de los premiados, el teniente coronel (r) Rafael González Cid, pariente mío. También encuentro a Oscar de los Reyes, viejo amigo de aquellos tiempos duros, madrugados en Coppelia. Había decenas de mujeres y hombres frente a una mesa llena de cajitas. Luego, certificación en mano, la tropa distinguida pasó en rápida fila ante los compañeros que entregaban el reconocimiento. 

Fue inevitable que escrutara los rostros, las manos, las muy sencillas vestimentas de aquel grupo de personas de avanzada edad. Y por más que traté, seguro no pude imaginar cuantos peligros, desgarramientos, sacrificios y convicciones reunían. Estaba ante mambises de estos tiempos, los que de nuevo entregaron todo, hasta sus vidas, por respeto a aquellos otros que vi en mi infancia, todos seguidores de un sueño de Nación, más que digna dignificada, que se ha venido construyendo con sangre, sudor y tesón de generaciones.

Una señora, llena de medallas, se me acerca con su bella sonrisa y me dice que su esposo, combatiente también, ya fallecido, era de San Antonio y que vivieron en La Loma, en la Calle Ancha, muy cerca de donde yo nací. Otro me dice que es hermano de Ciro Berrios –y recuerdo a Ciro, hombre que cantaba lindo allá en Cabinda, que me había prometido llevarme a una operación y me dejó durmiendo, y ese mismo día cayó en una mina--, Canción para mi soldado.  Viene uno más, andando con dificultad, apoyado en la silla de ruedas en la que debería estar sentado –pero cómo recibir una distinción si no es de pie—, a quien le digo “estás en el duro” y me contesta que del caballo no hay quien lo tumbe.

Un milagro sin bombos ni platillos --ni blablabás oportunistas--, que sencillamente ocurre en un rincón perdido de una ciudad y de un país que no caben en sí mismos de lo mucho que son, por lo que guardan, sí, pero sobre todo por quienes los han guardado.

La infancia corretea por los alrededores. Caigo en cuenta de que uno de aquellos niños soy yo.






martes, 8 de noviembre de 2016

La adivinanza

Adivina en qué mano
yo traigo el amor
y te ganas el premio mayor.
Adivina, adivina,
adivinador,
y te doy un boleto de sol.

Adivina qué traigo en la diestra;
y en su hermana, adivina qué hay.
Yo te juro que amor,
y encontrarlo será
siempre la adivinanza final.

Adivina en qué ola
se esconde mi pez,
adivina por última vez.
Adivina en qué nube
mi pájaro va
y adivina si al fin cantará.

Adivina qué traigo en la diestra;
y en su hermana, adivina qué hay.
Yo te juro que amor,
y encontrarlo será
siempre la adivinanza final.

Adivina en qué mano
yo traigo el amor
y te ganas el premio mayor.


28 de diciembre, 2014

martes, 1 de noviembre de 2016

Una cena deliciosa

Por José Estapé

El que dijo que Cuba es un eterno verano es un mentiroso. Que venga y se pare a mi lado hoy, en esta madrugada de diciembre, a ver si se atreve a repetirlo. Y como les hice caso a los asesores de que la mejor forma de entrar encubierto a este país era como un simple turista, solamente traje ropa ligera y estoy aterido. He desandado varias veces desde la Catedral hasta el Capitolio, y me he tomado varios mojitos y daiquiris en el Floridita y La Bodeguita del Medio, para no despertar sospechas, pero ya tengo hambre. Hay pocas personas en la calle a esta hora y se ven felices. Claro, no tienen por qué saberlo y es mejor así. Se haría mucho más difícil mi trabajo si el público conociera las desapariciones ocurridas en esta zona. Este misterio es el caso más difícil que me ha dado el Jefe en todos mis años como oficial de la CIA. Ya llevo 15 días investigando y todavía no he podido encontrar ni el más leve indicio. Cada mes algunas personas se pierden sin dejar rastro. Familias enteras, viajeros, turistas. No importa el color, sexo o religión. Lo único que los relaciona es su visita a éste bulevar en busca de diversión.

Por otra parte, el índice de desaparecidos, al compararlo con el de otras ciudades turísticas del mundo no se diferencia significativamente. Es mas, respecto al año anterior, el aumento de casos fue alto pero no alarmante. Lo que decidió abrir una investigación fue el alerta que dieron las autoridades cubanas sobre esta situación y el estudio de las estadísticas. Hace 5 años el porciento de desaparecidos era 50 veces menor. Ya se piensa seriamente en una nueva forma de terrorismo, pero por desaparecer ciudadanos norteamericanos precisamente acá pudiera pensarse en otras implicaciones políticas. Por eso me mandaron.

Pero debe existir una causa, un por qué. Además, ¿dónde los meten? Cientos de cadáveres no se pueden evaporar. ¿O acaso se los llevan vivos?, pero, ¿a dónde?, ¿cómo?...

            --¿Desea cenar el señor? Permítame recomendarle nuestro Paladar.

Es un maître. Y está vestido con smoking.  Su hablar pausado y voz agradable invita a seguir escuchándolo. Voy a seguirle la corriente para ver que tiene que ofertar.

            --Nuestra política no es salir a la calle a cazar clientes, pues nuestro centro, del cual me enorgullezco en formar parte, tiene reconocida fama pero, debido a nuestro interés en brindarle una óptima calidad a nuestros usuarios, empezamos el servicio solamente cuando están cubiertas todas las mesas y en este momento nos falta un comensal.

--¿Qué oferta su negocio que no pueda disfrutarse en tantos lugares parecidos como hay por aquí?

            --¡Los Precios muy Señor mío! En nuestra casa usted podrá deleitarse con la mejor comida que haya probado en mucho tiempo, preparada íntegramente con alimentos naturales, frescos, ecológicos, muy nutritivos y elaborados por un chef de reconocida calidad internacional. Nuestras ofertas son mucho más baratas si las compara con cualquier otro sitio de la ciudad. Además, le aseguramos que el ambiente y la originalidad los recordará mientras viva.

De todas maneras no he comido y este lugar es tan bueno como cualquier otro. No es tan llamativo ni fastuoso, más bien se ve sobrio, con poca iluminación, como si quisiera pasar inadvertido. Pero es lógico. De esta forma se caracterizan los centros nocturnos de lujo. Y también el frío me tiene medio congelado. No me vendría nada mal dos buenos whiskys para entrar en calor.

--¿Y tienen algún espectáculo que pueda verse?

            --Al final de la cena tenemos un show espectacular en el cual contamos con la participación del público. Le aseguro que usted nunca ha visto nada igual a lo que verá en nuestro restaurante y nunca más lo volverá a ver, jamás.

--Está bien, no exageres. Me has convencido, entremos.

--Por favor, pase por aquí y entrégueme sus  zapatos.

¿Qué es esto? En esos estantes se alinean zapatos de todo tipo. ¿Eso quiere decir que tengo que entrar descalzo?

            --Óyeme maître. Esto no me lo habías aclarado. ¿Y por qué tengo que hacer lo que tú me pides?
           
--Este restaurante se nombra La Garganta del Diablo. Como verá, se imitó una cueva y se diseñó el piso donde se encuentran las mesas en forma de un pequeño estanque de agua tibia. Así, agradablemente, se calientan y alivian los pies de los consumidores. Esa es la razón por la que le he hecho esa solicitud.

No me gustan las excentricidades, mejor me voy a otro lugar. Pero esa sonrisa irónica del maître... ¡Qué diablos! No le voy a dar ese gusto. Déjame descalzarme y doblarme el bajo de los pantalones, no vaya a mojarlos. De verdad que está bien logrado el ambiente. El salón donde están las mesas es semicircular y lo han bordeado con columnas cónicas de mármol o nácar que bajan del techo. Semejan estalactitas. Y del piso ascienden otras similares haciendo juego con las primeras. La temperatura, después de haber estado aterido allá afuera, es agradabilísima. Aunque el sistema de calefacción es muy raro, pues forma un tiro alterno de aire tibio que en rachas suaves entra y sale del fondo del salón. El piso suave, esponjoso, junto con el agua templada, me produce una sensación maravillosa de alivio en mis cansados pies.

Los muebles. ¡Qué interesante! Para no desentonar con el ambiente son de forma rústica. ¿Y el material? ¡Fantástico! Están confeccionados con cañas de azúcar. Están jugosas, como si estuvieran recién cortadas. La comida es variada, y de un gusto delicioso. No me engañó el Maître cuando me alabó al chef de cocina. El whisky es exquisito, pero no quiero tomar mucho. Estoy de servicio y aun me quedan varias horas de recorrido.

Se demoran en traerme la cuenta, como si lo hicieran ex profeso. Muchas sonrisas y evasivas pero no acaban de presentarme el cheque. Y tengo sueño.

¿Qué pasa? En las otras mesas la gente está durmiendo y los camareros los registran. ¡Estamos drogados y nos están robando! Me siento el cuerpo pesado y me cuesta trabajo moverme. Tengo que pararme. ¡Mi pistola! Tengo que alcanzarla.

            --¿Se siente mal el señor? Es usted muy fuerte. También por ser el último en incorporarse a la cena no ha terminado de hacerle efecto el somnífero. Permítame, por favor, aliviarle del peso de su cartera. Así, gracias. No puede moverse ¿verdad? Bien, tendrá el privilegio de saber qué va a pasarle. Escuche. Nosotros fuimos escogidos por Él para que le sirviéramos, y en pago no nos matarán cuando ellos triunfen. En cada ciudad importante hay uno. Antes eran débiles, pero se han ido fortaleciendo y dentro de poco no habrá poder sobre la tierra capaz de dominarlos. Comprenda, no tenemos nada en contra de usted, pero Él es muy exigente, y con un hambre de siglos. Nosotros luchamos por nuestra supervivencia, espero que sabrá perdonarnos. Adiós.

¿El techo se mueve o son ideas mías? No, el maître ha tenido que agacharse para pasar entre las columnas. ¿Columnas?... ¿o colmillos? ¡Oh Dios! El suelo se está moviendo. ¡Es una gigantesca lengua! Me parece que dentro de poco mi jefe tendrá noticias sobre nuevas desapari...

martes, 25 de octubre de 2016

“La verdad sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba”. (Discurso con coda).

Por Rafael Hernández

Imaginemos por un momento que, en su última noche en la Casa Blanca, el 19 de enero de 2017, el presidente Obama emite una declaración titulada “La verdad sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba”, que dice así:
“Apenas unas horas antes de abandonar la presidencia de Estados Unidos, quiero volver sobre un tema al que le he dedicado más tiempo del que jamás pensé cuando tomé posesión, hace ocho años. Con la lucidez propia de esta hora undécima, voy a hablar sobre el significado de nuestra política hacia Cuba.
El 17 de diciembre de 2014, dije que esa política había fracasado en lograr su objetivo, a pesar del rigor y la tenacidad con que se mantuvo. No soy quien debe juzgar al presidente Kennedy, que fundamentara la ley del embargo con razones y elocuencia admirables, cuando yo apenas tenía seis meses de edad. Tengo por cierto, no obstante, que, para el interés nacional de EE.UU., su extensión en el tiempo ha sido un largo error. Medido por la regla de costo-beneficio, y no solo por el interés de las empresas norteamericanas vetadas para el mercado de la isla, hemos pagado demasiado respecto a lo que hemos conseguido. En cualquier caso, hoy se hace evidente que lo económico representa apenas un fragmento de nuestras pérdidas en Cuba.
En términos estrictamente políticos, ha sido una estrategia contraproducente, porque reforzó el apoyo interno al gobierno cubano, bajo la bandera de la patria amenazada por una gran potencia. Desde Bahía de Cochinos hasta hoy, este apoyo patriótico ha involucrado incluso a personas que, aunque discrepen del sistema, objetan a EE.UU. por entrometerse en lo que ellos perciben como sus asuntos soberanos. En vez de dividirlos, esta política ha contribuido a endurecer el consenso y la unidad del gobierno, al facilitarle la simpatía de la mayoría del pueblo. “La culpa la tiene el bloqueo” ha servido como argumento creíble para justificar carencias e inmovilismo, ante la gente en la isla y el mundo.
Es necesario ratificar que la política del 17 de diciembre responde a nuestro interés nacional, no al del gobierno cubano. No tenemos que avergonzarnos por eso, pues ningún país, incluyendo a la propia Cuba, formula una política exterior que se somete al interés ajeno. En materia de alianzas con otras naciones, entre ellas muchas con ideologías muy diferentes, los cubanos pueden darles clases al mundo sobre cómo tejerlas. Según han reconocido durante décadas sus propios gobernantes, esas llamadas alianzas tricontinentales han tenido como su primer objetivo defenderse de su enemigo principal, que somos nosotros, los EE.UU.
Está claro que nuestra tarea hoy no es mirar por el espejo retrovisor la historia irremediable, sino minimizar los costos residuales de esa guerra pasada y maximizar los dividendos de la paz que estamos construyendo juntos. Debemos recordar, para el futuro, que no podemos volver a pagar un precio tan alto por apenas un manojo de triunfos. Pero ya que nos han costado tanto, lo menos que podemos hacer es reconocerlos. No es verdad que los únicos frutos alcanzados sean cenizas en nuestros labios. Son pocos, pero son. Y a fuerza de sinceros, en esta hora final de mi mandato, es necesario mencionarlos.
En el caso cubano, el mundo ha contemplado cómo se verifica el axioma de que la gente vota con los pies. Oleadas de ciudadanos comunes y corrientes han dejado atrás su país, desde los vuelos de la libertad, pasando por el Mariel y la crisis de los balseros, hasta la penosa marcha de los que atraviesan el istmo centroamericano y México para alcanzar ese Norte, que no es una sociedad perfecta, pero sigue siendo para ellos, como dicen los versos de nuestro himno, la tierra de los libres. Así fue bajo la Guerra fría, bajo el llamado Periodo especial en Cuba, y así continúa siendo hoy. Por eso no vamos a derogar la Ley de Ajuste Cubano, ni cejar en nuestra práctica de pies secos/pies mojados. Los cubanos de EE.UU. y los de la isla nos lo agradecerán.
Para algunos, incluidos muchos cubanos, el de ellos es el país más independiente de la región, pues en sus relaciones económicas y políticas internacionales, se han acostumbrado a no depender del comercio y la concertación bilateral con los Estados Unidos. Pero si el costo pagado por nuestra política ha sido alto, el de esa independencia ha sido infinitamente superior. No solo medida en términos económicos, según las cuentas milmillonarias que nos presentan los cubanos en las conversaciones bilaterales. El mayor de todos ha sido un descomunal aparato estatal, justificado con la percibida amenaza externa, que con su peso centralizador entorpece hasta las actuales reformas adoptadas por el propio gobierno.
Por eso no debemos esperar que la democracia y la libertad para el emprendimiento y el comercio lleguen a Cuba pronto; quizás haga falta que transcurran varias generaciones. En cualquier caso, mientras ese momento llega, EE.UU. debe mantenerse lo suficientemente cerca y abierto para colaborar. No solo con los jóvenes, los pequeños y medianos empresarios, las ONG, las iglesias; sino con los que dirigen las corporaciones estatales, las instituciones de investigación/desarrollo, las universidades, los cuerpos encargados de la seguridad, la ley y el orden, como hemos hecho hasta ahora; y también extenderse a los medios, los sindicatos, las granjas, las cooperativas, y las propias organizaciones políticas. Cuanto hagamos hasta entonces y podamos seguir haciendo después, es para eso. Como se trata de la democracia, de la cosa pública con todos y para todos, no debemos hacerlo en silencio ni de manera oculta. Si así lo hiciéramos, habríamos perdido la credibilidad ganada en el Gran Teatro de La Habana el 22 de marzo.
Como decía el presidente Wilson, “no nation has yet discovered a way to import the world´s goods and services while stopping foreign ideas at the border”. Hemos reemplazado la política de regime change, por la de constructive engagement; y hemos reconocido que Cuba está en una época de transición.
Hace décadas que los EE.UU. no somos una amenaza a la seguridad nacional de la isla, tantas como las que Cuba tampoco lo es para la de EE.UU. Pero su sistema autoritario y el alto perfil de la seguridad nacional se mantienen, invocando ahora una supuesta subversión ideológica y cultural por parte nuestra. Debemos tener paciencia y perseverar, pues una vuelta a la confrontación y a la guerra de palabras no ayudará al pueblo de Cuba ni servirá a nuestro interés nacional. Debemos mantener abierta esta puerta, para que los cubanos puedan optar por ella, incluso si lo hacen en su hora undécima.
¿Por qué el tema en este mensaje de despedida, entre otros tantos, deba ser Cuba –se preguntarán algunos— esa islita que no es nuestra aliada, carente de armas nucleares o bases terroristas, con una economía 233 veces más pequeña que la de EE.UU.? En mi humilde legado como presidente, esta nueva relación constituye un hito, no solo por haberse alcanzado en contra de medio siglo de inercia hostil, sino por su simbolismo para nuestra política exterior en los años que vendrán. Si hemos logrado sobreponernos al legado de desconfianza que nos ha separado de Cuba, prevaleciendo sobre los vaticinios de que nada sería posible mientras estuviera un Castro en el gobierno, eso significa que podemos trabajar con muchos otros, aunque no sean nuestros socios, siempre que exista una genuina voluntad de diálogo. Por eso, mi reciente directiva presidencial no se limita a proponer un mapa de ruta para mi administración, que ya llega a su término, sino plantea un proyecto coherente, que pueda servir a futuros presidentes de los EE.UU., no importa cuál sea su partido, que reúne el interés nacional norteamericano y el de países como la Cuba futura, que permanecerá donde la puso Dios, a 90 millas de Cayo Hueso.
Que ese mismo Dios nos acompañe hoy en la senda de la cooperación y nos bendiga a todos, norteamericanos y cubanos, a los pueblos de las Américas y del mundo, en la incesante búsqueda de la libertad y la prosperidad.”
Imaginar este mensaje de despedida del presidente Obama no constituye un ejercicio literario, un juego mental, o un divertimento; todavía menos una fantasía. Tiene, más bien, un interés socrático. Puede permitir pensar, con todas las neuronas, muy especialmente las de la inteligencia, el significado de ese nuevo discurso y los retos de una política distinta –no en sus fines, pero sí en sus medios, que son los que cuentan en política. Esta política se asienta, por primera vez desde la época de los Kennedy hace medio siglo, en una estrategia articulada y de largo plazo, que no se construye sobre la amenaza y la fuerza; y que aunque reivindica, naturalmente, el interés de EE.UU. como potencia, lo hace desde la razón del diálogo, pues reconoce a Cuba, también por primera vez, como un interlocutor legítimo. Se trata de una estrategia muy diferente a la que animó el conflicto hasta 2014, y que no se formula como voluntad o simple legado personal, sino desde un consenso entre los órganos de mando de la política norteamericana, es decir, como una razón de Estado. Hasta tal punto se define como tal, que no se enuncia en un memorándum secreto (como en la era de los Kennedy o de Carter), sino en un documento público expresamente concebido, que carece de equivalente en ningún otro caso nacional de la región. Dada esa condición, resulta poco probable que salga de escena junto con la administración Obama, sino más bien que se constituya en la madre de las políticas futuras hacia Cuba.

Ese imaginado discurso presidencial podría también dar pie, desde el lado cubano, a razonamientos y argumentos, que no se limitaran a las convicciones ideológicas de cada cual; o a replicar a “la verdad” del presidente norteamericano y su nueva política hacia Cuba; o solo a repetir los términos de la respuesta diplomática que el gobierno de la isla es capaz de hacer de modo eficaz y contundente. Pienso en otros discursos más parecidos a una carta o una conversación, que muchos cubanos podrían dirigirles a los vecinos del Norte, con el simple propósito de darse a conocer como son, según aconsejaba aquel filósofo ateniense. Esos cubanos con capacidad y criterio para construir argumentos bien fundados podrían explicar las verdades de la Cuba donde viven y piensan y discuten, con sus propias razones y en su vibrante diversidad. Si imagináramos puentes útiles para los genuinos intereses nacionales de las dos orillas, nadie como ellos para tenderlos, y también para defenderlos.

El Vedado, Plaza de la Revolución, La Habana, 20 de octubre, 2016. Día de la Cultura Nacional.

Fuente: http://temas.cult.cu/la-verdad-sobre-la-politica-de-estados-unidos-hacia-cuba-discurso-con-coda/

jueves, 20 de octubre de 2016

Quería saber

Quería saber,
y abrí los ojos bien temprano,
cuando se tocan con las manos
los luceros.

Quería saber
si iba a llegar a mi destino,
y no llevé para el camino
ni sombrero.
                          
Quería saber,
y le di un beso a mi comarca,
y me subí a una vieja barca
de viajero.
         
Quería saber
si tras la línea que está lejos,
donde se despierta el sol,
sería grumete, marinero,
timonel o pescador.

Quería saber,
aunque no siempre comprendiera
todo lo que yo quería saber.

Quería saber.

Quería saber,
y puse proa al horizonte,
sabiendo que era de Caronte
pasajero.
       
Quería saber
cómo se dice firmamento
en el idioma de los vientos
y los fuegos.
                          
Quería saber
la dimensión indescriptible
que transfigura lo imposible
en verdadero.
          
Quería saber
si tras la línea que está lejos,
donde se despierta el sol,
sería grumete, marinero,
timonel o pescador.

Quería saber,
aunque no siempre comprendiera
todo lo que yo quería saber.

Quería saber.



Agosto 20015