domingo, 23 de septiembre de 2018

¿Tiene cura el "izquierdismo"?

Una reflexión a propósito de la elección presidencial en Brasil 
  
Por Atilio A. Boron

           El domingo 7 de Octubre tendrá lugar la primera vuelta en las elecciones presidenciales del Brasil. Todo parecería indicar que el ultraderechista Jair Bolsonaro prevalecería en esa instancia, pero sería derrotado en el balotaje por Fernando Haddad, quien fuera elegido como candidato a la vicepresidencia por Lula y quien luego conformó una fórmula con Manoela d’Avila, del PCdoB. De este modo, el tan celebrado (por politólogos y los “opinólogos” de los grandes medios) “centro político” desapareció casi sin dejar rastros en Brasil. Es que con políticas como las impulsadas por el régimen golpista de ese país una opción centrista carece por completo de sentido. Ante la brutal reinstalación de un neoliberalismo puro y duro con la gestión de Michel Temer, como también ocurriera con Mauricio Macri en la Argentina, pocas cosas serían menos razonables -¡y posibles!- que apostar a un compromiso o un acuerdo entre quienes hoy gobiernan para beneficio de una minoría opulenta y de los intereses imperiales y quienes pretenden hacerlo para el pueblo y las grandes mayorías nacionales. Resumiendo, es casi un hecho que la disputa final será entre Bolsonaro y Haddad. Los representantes del “centro político”, Marina Silva y Gerardo Alckmin, el gobernador del Estado de Sao Paulo y delfín de Fernando H. Cardoso, se hunden en un 7 y 6 % respectivamente en intención de voto y el versátil Ciro Gómez no logra despegar de un tercer lugar cada vez más lejano de los punteros. En los últimos días Bolsonaro cosechó el apoyo de importantes sectores del establishment, dispuestos a cualquier cosa con tal de evitar el retorno del “populismo” lulista al Palacio del Planalto. Pero aún así el ex capitán del ejército, que dedicó su voto de destitución de Dilma a su camarada de armas que la había torturado, concita el rechazo del 44 % de la población, lo que le impone un techo difícil de perforar. Ante esta configuración de factores no sería extraño que Michel Temer tuviera que entregarle las insignias del mando a Fernando Haddad el próximo 1 de Enero.

Ante ello, surge la pregunta: ¿cuál debe ser la postura de la izquierda ante un balotaje entre una fuerza reaccionaria, xenófoba, fascista y otra que representa una alternativa que sin ser radical significa un movimiento en una dirección moderada de socialismo? Ya en el pasado esta opción atribuló a las fuerzas de izquierda en Brasil, cuando debiendo elegir entre la candidatura derechista de Aécio Neves y la de Dilma Rouseff y optaron por la neutralidad. Poco después lo mismo acontecería en la Argentina, cuando las alternativas eran Mauricio Macri y Daniel Scioli. Y de nueva cuenta, la ultraizquierda eligió el camino autocomplaciente de la pureza dogmática y el descompromiso con las demandas y las necesidades de la clase trabajadora y decretó, como antes en Brasil, que “ambos eran lo mismo”. Pero ni Dilma era Aécio ni Scioli era Macri, y los sectores populares con sus renovados sufrimientos y privaciones están experimentando, de forma salvaje, las diferencias entre unos y otros, negadas por el infantilismo izquierdista y su visión abstracta de la política. Es que para una lectura talmúdica y antidialéctica del marxismo, tanto Macri como Scioli, o Aécio y Dilma, eran políticos burgueses y por lo tanto “daba lo mismo el triunfo de uno u otro.” Franklin D. Roosevelt y Adolf Hitler eran políticos burgueses, como hoy lo son Donald Trump y Bernie Sanders. Pero, ¿fueron, son lo mismo? ¡De ninguna manera! Y no se hace política con abstracciones de este tipo; tal vez sirvan para enseñar un mal curso de ciencia política, o de teoría marxista. Pero la vida real pasa por otro lado. La eficacia de la acción política se encuentra en el arte de navegar en un mar de sutiles  matices y contradicciones, nunca en el diáfano lago de las categorías abstractas, siempre “claras y distintas” como quería Descartes. En su radicalismo retórico la ultraizquierda se desnuda como tributaria de una visión de la política propia del liberalismo, que concibe a la historia como el despliegue de los “grandes líderes” y desecha por completo el entramado de fuerzas sociales en pugna, mismo que, como se comprueba en el caso de la Argentina, establece límites a lo que sus jefes pueden hacer. El genocidio de los pobres, de los ancianos y de los niños en la Argentina que impulsa Macri es posible porque la fuerza social que encabeza está dispuesta a acompañarlo en tan funesta empresa. Aunque Scioli hubiese querido hacer lo mismo –cosa que no descarto a priori- no habría podido, porque su base social le habría impuesto límites infranqueables a tan nefasta  iniciativa. ¿Habrá que recordarle a la ultraizquierda que es la lucha de clases la hacedora de la historia, no tal o cual líder en particular?

Volviendo a Brasil: lavarse las manos en el balotaje brasileño es una política suicida para la izquierda radical que sería la primera víctima de las hordas fascistas que comanda Bolsonaro. Para intervenir en la coyuntura cualquier fuerza política o social debe partir del reconocimiento de sus fortalezas y debilidades. Si la ultraizquierda que hoy en Brasil proclama su “neutralidad” en la lucha electoral hubiera acumulado una fuerza política capaz de disputar la presidencia entonces el voto podría canalizarse en dirección propia. Pero ese no es el caso, desgraciadamente. Las usuales críticas al “malmenorismo”, que pretenden tapar el sol con un dedo, tratan infructuosamente de ocultar esa debilidad de larga data y los límites de la desprestigiada consigna del “tanto peor, tanto mejor”, porque si algo ha enseñado el capitalismo en las últimas décadas fue su formidable capacidad de metabolizar la protesta social y de erigir enormes obstáculos al surgimiento de una conciencia y una organización política anticapitalistas. El desconocimiento de esta realidad, el optar por la neutralidad entre un fascista y, pongamos, un reformismo coherente como el que representan Haddad y d’Avila sólo puede traer renovados sufrimientos a las clases y capas populares del Brasil, dificultar aún más la organización del campo popular y alejar todavía más las perspectivas de una revolución anticapitalista. La penosa experiencia argentina debería hacerlos reflexionar: Macri criminalizó la protesta social y armó un formidable aparato represivo que dificulta enormemente las imprescindibles labores de organización y concientización de la clase. De triunfar Bolsonaro, ayudado por la deserción de la ultraizquierda, la situación del campo popular en Brasil sería aún peor. Eso, siempre y cuando, ante la perspectiva irreversible de un triunfo de Haddad en el balotaje la derecha brasileña no se anticipe a lo que sería un desastre para su proyecto -por el cual destituyeron a Dilma, encarcelaron a Lula, instauraron a un monigote como Temer para impulsar una legislación ultrareaccionaria, etcétera- y decida postergar hasta nuevo aviso el llamado a las urnas, o anulándolas en caso de que tengan lugar y Bolsonaro sea derrotado, o provocando la destitución de Temer e instaurando un gobierno de transición que “normalice” el país en un plazo de dos o tres años, suficientes para inventar candidatos más aptos que el ex capitán del ejército, desarticular lo que queda del movimiento popular y desbaratar cualquier estrategia que éste pudiera concebir para competir en las elecciones. Como es bien sabido, “el lawfare” da para todo.


En su tiempo Lenin detectó sagazmente los errores del “izquierdismo” y cómo, pese a sus intenciones, con su dogmatismo libresco retrasa en lugar de acelerar el proceso revolucionario. El examen de la dolorosa experiencia argentina debería ser un antídoto para erradicar definitivamente la enfermedad infantil del “izquierdismo” que tanto daño ha hecho a la causa de la revolución en toda Nuestra América. La derrota de Bolsonaro es un imperativo categórico para las fuerzas genuina y realísticamente empeñadas en la construcción de una alternativa anticapitalista. Una vez consumada, las fuerzas de izquierda deberán profundizar sus esfuerzos para, de una buena vez, constituir una mayoría política y social -cosa que al día de la fecha está largamente demorada- que impulse la necesaria radicalización de un eventual gobierno del PT y sus aliados. Sé que toda esta argumentación puede sonar como inaceptable, o “malmenorista”, para algunos sectores del trotskismo, el anarquismo posmoderno y el autonomismo de la antipolítica. Pero, como decía Gramsci, sólo la verdad es revolucionaria, y a la hora del balotaje esa verdad se impondrá con la inexorabilidad de la ley de la gravedad para impulsar a las fuerzas populares del Brasil a impedir el triunfo de un fascista. Salvo, claro está, que los compañeros del gigante sudamericano me convenzan de que están en condiciones de conquistar el poder del estado e imponer el socialismo por la vía insurreccional, dejando de lado las trampas y maquinaciones de la democracia burguesa. Sería una gran noticia, pero hablando con la franqueza que debe caracterizar el diálogo entre revolucionarios, creo que esa alternativa es, por el momento, absolutamente ilusoria y fantasiosa. Y, además, paralizante y suicida.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Decreto 1349

Por Luis Alberto García Novoa

Acaban de informarme, de muy buena tinta, que se prepara un nuevo decreto, que aseguran, será muy duro en sus términos y propuestas en relación a la venta y consumo de MANZANAS, ese artículo de “primerísima necesidad” para los cubanos.


Aunque todavía es muy temprano para tener el documento en la mano, se han producido algunas filtraciones, gracias a las cuales hemos tenido acceso a “lo que se cocina”.
Ya se ha constituido una comisión integrada por blogueros, articulistas y gacetilleros que  ahora mismo está sumida en largas y exhaustivas sesiones de trabajo, analizando el daño irreparable que podría acarrearle a nuestro sistema social el acaparamiento de manzanas en los establecimientos en CUC y su peligroso consumo por una parte de nuestro heroico pueblo.


Hemos sabido que las personas naturales, ciudadanos cubanos residentes en el archipiélago, no podrán adquirir más de 10 manzanas por semestre en todo el territorio nacional. Los dueños de restaurantes y cafeterías particulares que pretendan comercializar zumos, mermeladas, jaleas y otros tipos de dulces o postres que lleven manzana en su confección, deberán retirar de sus cartas cualquier alusión a la fruta prohibida.


Aquellos ciudadanos que por prescripción médica o alguna otra razón de fuerza mayor demuestren que deben consumir manzanas más allá de las 10 semestrales permitidas, deberán llenar “in situ”, en cada tienda o mercado, una planilla de origen y destino en la que aclaren su estatus económico, el estado de sus ahorros y de ser necesario, una copia certificada y legalizada de sus remesas familiares. También, para esos menesteres (comprar manzanas) deberán llevar un expediente con todas sus posesiones (inmuebles, automóviles, etc) que serán analizados por inspectores designados para tales efectos.


Se comenta que de ninguna manera podrán asistir a dichos establecimientos para comprar la fruta de marras, aquellas personas que tengan puestas ropas en las que de alguna manera aparezcan símbolos patrios estadounidenses. Manzana y traición estarán indisolublemente ligadas.


La compra e ingestión de la Manzana (de la discordia) será considerada una prueba fehaciente de que se coquetea de manera sutil o se le rinde descaradamente culto a la norteña potencia y sus lacayos, la mafia. Es una fruta foránea y habrá que salirle al paso a la siempre presente globalización. Nuestro mango también es caro (y la piña y la frutabomba y el mamey y la chirimoya), pero es nuestro mango.


Estarán prohibidas en nuestros medios de difusión masiva y en fiestas o jolgorios particulares absolutamente todas las canciones de Armando Manzanero (en su voz o versionadas por otros intérpretes), otro tanto ocurrirá con el repertorio del famoso cuarteto británico The Beatles, ya que en las portadas y contraportadas de sus discos de pasta, DVDs, BluRays y otros soportes aparece el logotipo de una manzana. Igualmente todos aquellos cubanos que tengan computadoras, teléfonos, iPads, iPhones, iPods y Relojes diseñados por Apple, se verán en la obligación de tapar con cintas pegantes, stickers o pegatinas la manzana que sirve de logotipo a dicha marca. “La Manzana En La Cabeza”, de Carlos Manuel y Su Clan y “Guillermo Tell”, del cantautor Carlos Varela, también sufrirán un largo destierro en el éter criollo.


La talentosa y bella cantante Luna Manzanares y el genial trompetista Yasek Manzano han sido conminados a cambiar sus primeros apellidos en el Registro Civil en un plazo de 15 días hábiles o deberán pagar altas multas, pudiendo llegar incluso a perder irremisiblemente sus nombres de pila.


Compañeras y compañeros: UBÍQUENSE ¡!!


Todas y Todos:   SITÚENSEEEEE ¡!!


El incumplimiento de algunas de las medidas que finalmente serán plasmadas en este nuevo decreto será visto como falta grave, en algunos casos y en otros, como falta muy grave.

Decomisos y multas altas vienen en camino.

Candela!!!


Desde los tiempos de Adán y Eva la puta manzana ha estado formando lío y chuchuchú.
Pin Pon fuera, abajo la manzanera!


Viva la indestructible amistad entre el queso blanco y la barra de guayaba!



Pregunto: 

- No sería mejor tener mercados mayoristas en los cuáles alguien pueda comprar (en CUC) las manzanas que le salgan de su “entretela mondongal”?

- El dinero (quiero suponer que limpiamente ganado) proveniente de comprar muchas manzanas, no va a parar finalmente a las arcas del Estado?


- Hay alguna legislación que regule la cantidad de manzanas que pueden ser compradas en las tiendas de recaudación de divisas? 


- Si alguien llega a una tienda y pide, sin esconderse, sin esconderlas, cientos de manzanas, no será porque cree fehacientemente que no está haciendo algo ilegal?


- Le bajarán el precio a las manzanas?


- No quieren mejor, dar de manera subsidiada las manzanas por la libreta de abastecimientos?


- A alguien le molesta que no alcancen las manzanas para los ciudadanos de a pie y no saben que la inmensa mayoría  de esos ciudadanos de a pie no puede comprarlas?


- Por qué algunas personas ven nada más a los acaparadores de manzanas y no a otros acaparadores?


- Por qué nada más que a los acaparadores pequeños y medianos? Por qué no sacuden el manzano?


- Por qué no acaban de liberar las fuerzas productivas?


- Y ese miedo incontrolable al que posee dinero? Al cuentapropista que lo gana sin robar y sin traficar influencias?


- Por qué le temen más a un millonario que a un millón de pobres?


- No quieren darse cuenta de que hace muchos años existen en nuestro país clases sociales que en las escuelas nos repiten que no existen en estos lares? 


- Si siempre hubo personas que “sí podían” mientras la gran mayoría “no podíamos”, por qué algunos paladines de la igualdad nunca se preocuparon en ventilar ese preocupante estado de cosas?

Y así las cosas. Lo dejo de tarea.


Fuente: https://www.facebook.com/garcianovoaluisalberto/posts/10215206438946254?__tn__=K-R

martes, 11 de septiembre de 2018

Mi casa

Por Tony Ávila

Voy a cambiar los muebles de mi casa,
le cambiaré el color a las paredes; 
restauraré las puertas, las ventanas 
y el viejo dominó sin doble nueve. 

Voy a quitar las viejas cerraduras, 
creo que están de más ciertas paredes. 
Aprendí con el tiempo que se puede 
cambiar sin que se dañe la estructura. 

Hoy podaré el jardín y a los retoños 
los cuidaré para que crezcan sanos; 
hoy voy a consultar con mis hermanos 
los cambios que a la casa sobrevienen. 

No tengo que correr, porque la prisa 
puede que le haga daño a los cimientos, 
y aunque en mi casa me siento contento 
hay cambios que mi casa necesita.

Voy a hacer ciertos cambios en mi casa 
como hicieron mis padres en su tiempo. 
Al cabo esta será la misma casa, 
los que no son iguales son los tiempos.

Voy a cambiar adornos y costumbres, 
la flor artificial y hasta el florero; 
le quitaré a los hierros el herrumbre 
y le daré comida a mis guerreros. 

Asumiré que soy el heredero,
ya que tengo esta casa por fortuna:
la casa que no cambio por ninguna
y en la que están las cosas que mas quiero.

No tengo que correr, porque la prisa
puede que le haga daño a los cimientos,
y aunque en mi casa me siento contento
hay cambios que mi casa necesita.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Una carta de hace tres días* y la Fundación Ariguanabo

Estimados Amigos del Río: hace ya más de dos años el periódico Granma se hizo eco (un poco a destiempo pues este asunto anda rodando desde los 70´s y hace cuatro años se ha reactivado.., pero bien, nunca es tarde..) de las consecuencias del crecimiento poblacional y económico con los modelos actuales y que el planeta no puede soportar ese ritmo y pudiera ocurrir un colapso, digamos que ecológico.

Ese informe, inducido originalmente por el Club de Roma y expertos del MIT, fue acá muy criticado y considerado alarmista (fue la época del voluntarismo y la fe ciega en un “desarrollo” a la usanza del inicio de la Revolución Industrial y las utopías del siglo XX). Hoy vemos que todo aquello fue una suma catastrófica de errores ambientales y también conceptuales. 

Acá, en nuestros predios, se decía por entonces (si es que algo se decía) que no había problemas ambientales serios, mientras nuestros bosques y mejores suelos desaparecían bajo el hacha, la maquinaria de brigadas diversas y locos planes de irrigación. Incluso en la carrera de Biología (mientras internacionalmente se reforzaban los estudios de biología poblacional, base indiscutible de la ecología) recibíamos un curriculum de asignaturas totalmente o casi totalmente relacionadas con la biología organismal, y cero de mencionar a el ambiente.

Personalmente, y después de graduado, he tenido que entrenarme en estas ciencias para poder hacer mis propias investigaciones. Les  puedo decir que soy bastante pesimista con esto de los transgénicos, el turismo playero y las excesivas fumigaciones, y toda esa palabrería hueca y sin sentido que nada aporta. No sé ustedes, pero yo no veo la más mínima voluntad política para afrontar seriamente y con racionalidad este problema que ya lo tenemos encima.

En el caso de Cuba, el mayor y más biodiverso archipiélago del Neotrópico, la situación es de extrema urgencia, pues nuestros paisajes están en muchos casos esquilmados por el mal uso. Nuestra fauna es perseguida y cazada ilegalmente y nuestra población está ajena a estos problemas y con un grado de analfabetismo ambiental alarmante.

Hay mucho que hacer. Pienso que en ese proceso de, digamos, adquisición de una conciencia ambiental, se debe comenzar de arriba abajo (en la llamada escala social o de poder), porque no existe.

Por favor, perdonen si los  he abrumado con estas cosas, pero es lo que pienso. Me duele mucho todo esto, me duele Cuba y su Naturaleza expoliada e indefensa en muchos casos, y creo que hay que luchar acá y allá contra los tres peores jinetes del apocalipsis ambiental: la pobreza, la ignorancia y la codicia.

Espero podamos en algún momento tener mejores noticias. Saludos cordiales.

Giraldo Alayón.

San Antonio de los Baños
Septiembre 3, 2018,

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*Este informe nos llegó con la siguiente introducción:

Estimados Amigos del Río,  ya hace bastante tiempo no nos comunicamos, yo en particular bastante decepcionado por el “silencio” oficial a la carta que enviamos en el mes de Junio sobre nuestras opiniones de la situación de nuestro olvidado Río Ariguanabo. Hoy les adjunto algunas reflexiones mías sobre un serio problema ambiental y me excuso ante ustedes pues quizás puedan ver que mis opiniones son muy duras sobre la situación ambiental en nuestro país. Se está analizando una nueva constitución y el acápite que trata los problemas ambientales, a mi juicio, está demasiado sesgado hacia los peligros del Cambio climático sin mencionar la modificación acelerada de los hábitats, ni las excesivas fumigaciones, ni la caza ilegal o el maltrato a los animales. Amén de mostrar claramente un marcado antropocentrismo, pues sólo menciona a la “especie humana” como la que se debe salvar. Y me pregunto ¿y qué hay de las más de 20 mil especies que comparten este archipiélago con nosotros? Perdonen si peco de excesivo. 

Un gran abrazo a todos, Giraldo.

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Mensaje mío, de hoy, a los Amigos del Río:

Queridos Amigos del Río (y míos): por supuesto que estoy muy contento con la aprobación de la Fundación Ariguanabo (o FUNDAR, como dijo Kike, qué buena memoria). Aunque este último correo de Plácido dice algo (“no sé ni cuánto alegrarme”) que me invita a compartirles una especie de sensación que, además de la alegría, también me ronda. Y es que me llena de incógnitas que justo cuando el Ariguanabo parece no tener remedio haya aparecido esta autorización. Las últimas noticias que tenía es que ambas riberas se habían juntado ya en dos puntos, cosa que convertía a nuestro río en tres laguitos. Para revertir eso (sólo eso) haría falta recursos en maquinaria y humanos que sólo el Estado y una muy sólida voluntad de hacerlo resolverían. O sea que si no logramos convencer de la necesidad de acción urgente a “los factores” (cosa que no hemos conseguido en 20 años) el deterioro del Ariguanabo sería irreversible… 

Mi conciencia no está tranquila, a pesar de haber sido parte de tantas acciones y gestiones, en estas dos décadas. Aunque “nunca es tarde si la dicha es buena”, no me siento totalmente a gusto con ver llegar una transfusión, ahora que el río está en coma. Pero sálvese lo que se salve, tenga futuro o no la naturaleza que hizo a nuestra Villa, creo que una de las responsabilidades principales que va a tener esta Fundación será la de re-educar a nuestros paisanos en aquel amor a lo nuestro esencial que se nos fue apagando, o que las circunstancias nos hicieron olvidar. 

Siempre he admirado mucho el trabajo prácticamente sin recursos, modestísimo, que han venido haciendo Aimé Posada y Giraldo con los niños de San Antonio, haciéndoles excursiones al río y a sus bosques, explicándoles los nombres de las plantas, la fauna, los insectos, el origen de los manantiales y la importancia de amar todo ese sistema que, tanto como nuestros padres, nos ha dado vida. Creo que ese trabajo de consciencia tendría que convertirse en norma de nuestro pueblo, y creo que Radio Ariguanabo, más que ayudar, debería enfocarse por ahí.

Adelante con la Fundación Ariguanabo. Abrazo apretado a los Amigos del Río.

Silvio