sábado, 24 de enero de 2015

Tres declaraciones

Granma:
La secretaria asistente de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, aseguró este viernes que las diferencias entre Estados Unidos y Cuba no de­ben ser motivo para que ambos países carezcan de nexos diplomáticos.
En una conferencia de prensa organizada en la residencia del jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, Jacobson pasó balance al resultado de las conversaciones sostenidas con la contraparte cubana el miércoles y jueves pasados para acordar los pasos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y otros asuntos bilaterales.
Tras abordar los distintos enfoques que tienen las partes sobre aspectos como los modelos políticos, la democracia o el ejercicio de los derechos humanos, la funcionaria aclaró que su país tiene diferencias con muchos países, pero eso “no significa que no podamos tener relaciones diplomáticas”.
Además, refirió que hay muchos otros te­mas de interés común sobre los cuales se puede avanzar ahora.
La funcionaria estadounidense dijo que las partes habían dado un “primer paso muy importante”, pero el proceso hacia la normalización será largo y complejo, pues va más allá de la apertura de misiones diplomáticas.
“Queremos realmente superar 50 años de dificultades y de  aislamiento de los dos países y los dos pueblos. Esto no podemos hacerlo en un día, ni en un mes”. Sin embargo, enfatizó en que su país está cambiando la táctica o la forma de implementar su política pero no ha abandonado sus fines.
A una pregunta de Granma sobre cómo pensaba la parte norteamericana dar nuevos pasos mientras continuara en pie el bloqueo económico contra Cuba y su injusta inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo, Jacobson aludió  a la complejidad del sistema político de su país y la separación de responsabilidades entre el Ejecutivo y el Con­greso.
Precisó que el presidente Barack Obama ha dejado claro que desea que el Congreso ponga fin al bloqueo,  pero señaló que el mandatario tiene poderes limitados para tomar esa decisión.
La revisión de la permanencia de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo también está en la “mente” del presidente y el proceso se está implementando, aunque  “es muy difícil saber exactamente cómo va a concluir”, refirió respecto al otro punto que la parte cubana ha señalado que resulta necesario resolver para avanzar en la mejoría de los nexos bilaterales.
Sobre  la voluntad de Obama de continuar utilizando las prerrogativas presidenciales para cambiar la aplicación del bloqueo, dijo que “él ha cambiado lo que ha podido” y también “ha cambiado los términos del debate”.
Sin embargo, analistas consideran que el mandatario estadounidense podría ha­cer mu­cho más. El propio presidente cubano, Raúl Castro, dijo en el discurso en la Asamblea Nacional el 20 de diciembre pasado que esperaba que el Pre­sidente de los Estados Unidos utilizara con determinación sus prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo, en aquellos aspectos que no requiera la aprobación del Congreso.
A pesar de que las regulaciones que entraron en vigor el 16 de enero pasado —que dan cumplimiento a las medidas anunciadas el 17 de diciembre del 2014— modifican la aplicación de algunos aspectos del bloqueo contra Cuba, no fueron abordados asuntos medulares. Entre ellos el uso del dólar por parte de Cuba en sus transacciones financieras internacionales, la adquisición en otros mercados de equipos y tecnología que contengan más de 10 % de componentes norteamericanos, la posibilidad de comerciar con subsidiarias de empresas estadounidenses en terceros países y las importaciones por EE.UU. de mercan­cías que contengan materias primas cubanas, entre otras.
Otro asunto sobre el que indagó este diario fue la contradicción de que ambos países conversen sobre cooperación para enfrentar el ébola, mientras Estados Unidos promueve la deserción de profesionales de la salud cubanos a través de una política de otorgar parole (residencia en Estados Unidos) a aquellos que abandonan su misión en terceros países.
Jacobson dijo que no estaba en los planes del gobierno cambiar esa política asumida durante el gobierno de George W. Bush a  instancia del Departamento de Estado y que no está codificada en ley.
“El asunto refleja una perspectiva estadounidense y es un derecho soberano”, recalcó.
Sin embargo, aclaró que si existen discrepancias al respecto el tema puede ser sometido a discusión.
Cuba y Estados Unidos acordaron sostener nuevas conversaciones en una fecha por determinar para continuar el proceso que conducirá al restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en ambas capitales.
Las conversaciones recién concluidas sirvieron para ratificar la disposición de Cuba de con­tinuar sosteniendo con el gobierno de EE.UU. un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana y en la reciprocidad, sin menoscabo a la independencia nacional y a la autodeterminación de nuestro pueblo.
Lo anterior implica el respeto al sistema político, económico y social de ambos estados y evitar cualquier forma de injerencia en los asuntos internos o amenaza a los elementos políticos, económicos y culturales de am­bos países, según ratificó en todo momento Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exterio­res y jefa de la delegación cubana.
Las jornadas de trabajo también sirvieron para confirmar que, como vecinos cercanos, Cuba y Estados Unidos pueden continuar cooperando en temas de interés común en beneficio de ambos países, la región y el mundo.

La Jornada:
La jefa de la diplomacia estadunidense para América Latina, Roberta Jacobson, sostuvo una reunión este viernes con disidentes cubanos en La Habana tras las primeras conversaciones de alto nivel entre ambos países en 35 años.
“Fue muy importante para mí escuchar sus perspectivas y cómo podemos apoyar a la sociedad civil en el futuro. Fue invaluable para mí tener esta oportunidad”, expresó Jacobson luego de ser anfitriona de un “desayuno de trabajo” al que asistieron siete prominentes disidentes, entre ellos Martha Beatriz Roque, Guillermo Fariñas, José Daniel Ferrer y Elizardo Sánchez.
“Sabemos que la política que hemos seguido en los últimos 50 años ha servido solamente para aislarnos y no para crear el empoderamiento del pueblo cubano, que es lo que buscábamos”, agregó en conferencia de prensa.
Jacobson también invitó al encuentro a la lideresa de las Damas de Blanco, Berta Soler, pero no quiso asistir. “No participé. Mi decisión se debe a que no hubo balance en los participantes en cuanto a diversidad de opiniones” sobre la nueva política estadunidense hacia Cuba, indicó Soler.
Jacobson no comentó la ausencia de la jefa de las Damas de Blanco, el grupo más visible de la oposición cubana y el único que tiene permiso del gobierno de Raúl Castro –desde 2010– para manifestarse luego de la misa dominical en la iglesia de Santa Rita, en La Habana.
Por la tarde Jacobson recorrió a pie las calles de La Habana vieja, zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con pocos asesores, antes de reunirse con el cardenal Jaime Ortega, interlocutor privilegiado del gobierno cubano.
Asimismo, la funcionaria estadunidense salió al paso de las críticas a la nueva política del presidente Barack Obama hacia Cuba y rechazó que sea un “regalo” al gobierno cubano. “No hubo regalos en esta política. El establecimiento de relaciones diplomáticas, tener embajadas en países, no es regalo. Es un mecanismo para buscar los intereses naturales de un país”, declaró a la cadena MSNBC.
En tanto, Canadá ayudó a “facilitar” las reuniones entre Estados Unidos y Cuba, pero sin jugar algún rol o mediar en las discusiones entre ellos, que culminaron con el histórico anuncio del restablecimiento de relaciones, revelaron este viernes fuentes oficiales.


La Joven Cuba:

La Joven Cuba recibió una invitación a la Conferencia de Prensa de Roberta Jacobson en la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses y allí estuvimos, estas son algunas impresiones muy breves al respecto.
Las preguntas realizadas representaban el abanico ideológico que existe dentro de Cuba y sobre la Isla por parte de los medios extranjeros. De igual forma se evidenciaron algunos de los clichés y encasillamientos de los que pecan los corresponsales extranjeros, como hacer hincapié en cuestiones que si bien son asuntos de gran relevancia, no ocupan un lugar tan destacado en la agenda del pueblo cubano.
El periódico Granma y el sitio contrarrevolucionario Cubanet tuvieron chance de hacer sus preguntas y la funcionaria estadounidense respondió de forma equilibrada. El contenido de las preguntas realizadas por Granma tenían un basamento lógico muy real y eran de gran importancia pero todavía nuestros periodistas deben moderar la forma de dirigirse para no pecar de altisonancia o dar una imagen de puritanismo ideológico que en un contexto profesional como ese es innecesaria. Por su parte el corresponsal de Cubanet se refirió a qué razones podrían obstaculizar este acercamiento entre países, Roberta Jacobson nos pareció que evadió un tanto la pregunta, quizás para no darle demasiadas ideas a una “disidencia” que ve peligrar los privilegios que les ha otorgado esta situación anormal en las relaciones bilaterales.
Vale destacar que en todo momento dejó claro que la capacidad del presidente Obama es limitada, que existen “profundas diferencias” pero el establecimiento de relaciones diplomáticas ya es una realidad.
Agradecemos la invitación a la conferencia y exponemos nuestra disposición para acompañar este complejo e importante proceso. Esperamos que de igual forma como mismo unos nos invitan a conferencias de prensa, los nuestros nos inviten a las actividades y congresos entre cubanos, que al final, son las que más nos importan.

lunes, 19 de enero de 2015

Dos opositores a la política de Obama hacia Cuba

Por Guillermo Rodríguez Rivera

El pasado sábado 17 de enero, el diario madrileño El País publicó dos comentarios(*) intensamente descalificadores de la nueva política cubana anunciada por el presidente Barack Obama. Los firman dos intelectuales conservadores, uno cubano y el otro mexicano: Carlos Alberto Montaner y Enrique Krauze. Creo que vale la pena comentar algunas de las ideas más relevantes de ambos artículos

Se trata de dos artículos que descalifican, de antemano, una proyección política que está por estrenarse y que viene a reemplazar otra que la propia presidencia de los Estados Unidos entiende como fracasada. El anuncio que de esa nueva política hizo el presidente Obama el pasado 17 de diciembre,  ha suscitado elogios en Cuba, pero también en muchos lugares del mundo. En América Latina y el Caribe la aprobación parece ser unánime.

El comentario de Montaner podría calificarse como directamente interesado, porque él tiene un puesto entre los más antiguos opositores a la Revolución Cubana.

Carlos Alberto y  yo nos hicimos amigos allá por los meses iniciales de 1960, cuando ambos concluíamos el bachillerato en el Instituto del Vedado. Desde entonces teníamos ideas políticas discrepantes, aunque mantuvimos una amistad sustentada en otras coincidencias. Nos volvimos a ver en Madrid, en 1994: yo asistí a una reunión de poetas y en esa ocasión nos reencontramos. Como cada uno conocía la manera de pensar del otro, ese encuentro fue más bien una memoriosa recuperación de nuestros días de estudiantes, que incluyó un largo “¿dónde están y qué se han hecho?”, en el que pasamos revista a un sinnúmero de personajes de nuestra juventud.

Es consecuente que Montaner se oponga a los puntos de vista del presidente estadounidense, y así, enumera los que entiende  que son los “cinco errores” de Barack Obama en su nueva política hacia Cuba.

Esencial entre esos errores es, para Motaner, lo que denomina “el daño hecho a la oposición democrática”.  Resume la que estima que ha sido la conducta de la oposición a la Revolución, en esta demanda  que esos opositores han formulado:
         
             Sentémonos a conversar y entre cubanos busquemos una
             salida democrática. El problema es entre nosotros, no entre
             Washington y La Habana.

Pero esa perspectiva no es cierta. La contrarrevolución ni siquiera combatió por cuenta propia a la Revolución: fue, desde el primer momento, a procurar el apoyo y el financiamiento del gobierno de los Estados Unidos. La única acción militar de real importancia llevada a cabo contra la Revolución Cubana fue la invasión que terminó por ser, para ellos, “la derrota de Bahía de Cochinos” y, para nosostros “la victoria de Playa Giròn”. Y esa invasión –de exiliados cubanos– fue organizada, entrenada, armada y financiada por la CIA.

Tuvimos siempre una “viceburguesía”, como hemos tenido una “vicecontrarrevolución” y una “vicedisidencia”. La Revolución aprendió que la paz no vendría de un diálogo con el exilio sino de la deposición por parte de Washington, de una conducta agresiva que tiene más de cincuenta años, porque ese exilio siempre se ha subordinado a Washington. El daño que Montaner siente que la nueva política de Obama la hace a la contrarrevolución cubana, es la prueba palpable de una dependencia que nunca ha dejado de existir. Washington los ha sostenido por más de 50 años, y acaso por ello han creído que Cuba es, para los Estados Unidos, el problema más importante y que ellos serían capaces de incidir siempre en la orientación de la política norteamericana.
    
Para Montaner, los Estados Unidos renunciaron desde los tiempos de la presidencia de Lyndon B. Johnson a aplastar la Revolución Cubana. Para entonces, el complejo militar industrial de los Estados Unidos, había conducido a ese país al callejón sin salida que fue la guerra de Vietnam, y que comprometió todo el poderío norteamericano en una contienda que iban a perder.

Con respecto a Cuba, acaso suponían el costo que podría tener una guerra casi en sus fronteras con un pueblo que no claudicaría, pero la voluntad de deponer al gobierno de la Revolución no ha dejado de existir entre las élites gobernantes de los Estados Unidos. A partir de la presidencia de Johnson predominó el terrorismo (atentados personales, sabotajes, incendios de edificios) y el bloqueo económico, comercial y financiero que rige aún y que con la ley Helms-Burton alcanzó niveles de extraterritorialidad impresionantes, al punto de motivar las protestas de los aliados europeos de Washington. Me parece de un eufemismo desatado calificar esa política como “de contención”. Fue una política de exterminio a través de los modos que a la CIA le pareció viables.

Hubo en efecto una política de “contener a Cuba” y fue exitosa en la medida en que hizo abortar los movimientos guerrilleros que surgieron en los años sesenta, inspirados en la Revolución Cubana. Únicamente el FSLN nicaragüense consiguió la victoria frente a la despreciada tiranía de Anastasio Somoza jr., y eso, porque entonces gobernaba Jimmy Carter; muy poco después, el gobierno de Ronald Reagan, le impuso una guerra sucia a Nicaragua, como el de Johnson había invadido la República Dominicana para impedir que Juan Bosch fuera presidente, pese a haber sido democráticamente electo.

Es falso que los Estados Unidos tengan un liderazgo ético en América. Quien estudie el proceder de los Estados Unidos en el continente tendrá que admitir que nunca ha procurado el establecimiento de la democracia. La “defensa de la democracia” ha sido el estandarte tras el cual se defendían los intereses norteamericanos. Ello no ha cesado. Acaso no proclaman la estrategia del big stick  pero, después de Jimmy Carter, promueven el golpe de estado contra Hugo Chávez, la deposición de José Manuel Zelaya por los militares, y el golpe parlamentario a Fernando Lugo, en Paraguay. La diferencia es un hipócrita amago de pudor que ya no coloca a un general golpista en la presidencia, sino a un parlamentario como Roberto Micheletti.

Su apoyo a la injusticia en América Latina y a las peores tiranías, fue llevado adelante para defender a toda costa los grandes intereses estadounidenses, y ello depauperó hondamente un liderazgo norteamericano, diametralmente alejado de la ética.Lo que no pudo contener Estados Unidos a pesar de su poder financiero, militar y mediático, fue la incidencia de las ideas de independencia y de justicia social vinculadas a la Revolución Cubana.

Robert Kennedy, asesinado cinco años después que su hermano presidente, lo había dicho: “la revolución en América Latina es inevitable: hagámosla nosotros”.

En verdad, no querían hacer la revolución sino apenas reformar el capitalismo para salvarlo, pero el plomo de la ultraderecha abatió el reformismo de los Kennedy. Los antiguos griegos sostenían que “los dioses ciegan a los que quieren perder”.  El gran dinero estadounidense se ha cegado y ha motivado la aparición de una América Latina inconcebible cincuenta años atrás. Una América Latina de los más diversos matices ideológicos pero que, cada vez más, se desmarca de la dependencia de los Estados Unidos.

Ya a fines del siglo XIX, José Martí había visto cómo lo que él llamó “el culto desmedido a la riqueza”, había transformado la democrática república norteamericana en una “república de clases”. Para ser presidente de los Estados Unidos hay que invertir millones de dólares en la campaña electoral: o el presidente es millonario o es financiado por los millonarios, y queda así decisivamente comprometido con ellos.

Enrique Krauze escribe sobre “el histrionismo incendiario” de Chávez, pero no es capaz de reconocer que ganó limpiamente cada vez que aspiró a  la presidencia, como tampoco dice que los partidos sostenedores del orden burgués en México, vinculados al poder imperial de los Estados Unidos, han despojado a Cuathemoc Cárdenas y a Andrés Manuel López Obrador de sus respectivas victorias electorales.

Para Krauze, ideólogo de ese stablishment mexicano, en la Cumbre de las Américas no hay que tratar la conmistión del poder político con el crimen y el narcotráfico en su país 
–brutalmente exhibida en la masacre de Ayotzinapa– sino lo que considera que es “la falta de libertad política en Venezuela y Cuba”.

No me parece extraño que Barack Obama intente no aceptar a  Cuba sino tratar de encontrar otros medios para oponerse al socialismo cubano, ante el que han fracasado los diez presidentes que le han antecedido. Como intentará retomar un dialogo con la América Latina que la torpeza de George W. Bush cortó abruptamente hace diez años.

Todo parece indicar que el presidente norteamericano ha empezado a retomar, en sus últimos  dos años en la Casa Blanca, el programa por el que lo eligió la mayoría de sus paisanos.

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jueves, 15 de enero de 2015

Actualizando el discurso

Por Harold Cárdenas

Mucho ha cambiado el país desde la última vez que publiqué un post en La Joven Cuba. El 17D lo cambió todo y nada en nuestra relación con los Estados Unidos, un nuevo contexto para los desafíos internos que nos tocan porque para la percepción internacional, el balón ahora comienza a estar en la cancha cubana. Pero hoy no me referiré a eso sino al discurso político en el país, un tema pendiente por demasiado tiempo.
Si hacemos un experimento y comparamos una actividad política actual con otra de dos décadas atrás, es muy posible que el orden sea el mismo, incluso las reuniones siguen teniendo formatos similares. El desgaste en la forma utilizada por el discurso político es evidente, hay palabras y frases que han quedado condenadas porque de tanto repetirlas ya parecen ser retóricas, aunque sigan siendo tan ciertas como el primer día. Un buen ejemplo de ello es "el enemigo", que acaba de cambiar su estrategia hacia Cuba (aún queda por ver un cambio de intenciones) pero ha sido tan utilizada esta conjugación semántica que en el momento más importante de las relaciones Cuba-Estados Unidos algunos siguen insistiendo en utilizarlo testarudamente sin adaptarse a la nueva realidad de que hay que utilizar otro término sin que eso signifique que haya dejado de serlo en absoluto.
El mundo cambió, los cubanos fuimos evolucionando hacia otras posturas positivas y negativas, pero el discurso permaneció prácticamente inmóvil. Salvo la mirada respecto a la emigración, el trabajo por cuenta propia y otros aspectos, seguimos enfrascados en lo coyuntural sin mirar hacia delante. Lo peor de todo es que le hace el juego a una contrarrevolución según la cual la actualización del modelo que menciona Raúl es falsa, que es solo discurso vano. Cuando en realidad Raúl Castro ha logrado cambiar muchísimo este país que en un tiempo será irreconocible y yo diría que mayormente para bien.
Ya he señalado en otras ocasiones que el prejuicio que existe en muchos dirigentes respecto a las técnicas de comunicación de masas, ha provocado que estos aún teniendo la razón de su lado no sepan expresarse mejor y parezcan precisamente aquello que no son: demagogos. ¿Cuándo los medios cubanos podrán publicar también contenidos políticos más realistas que provoquen empatía en el público? Lo condenadamente políticamente correcto se ha cebado en nosotros, y no conozco un solo revolucionario en la historia que haya sido dócil o correcto en política.
Viendo la producción de ideología en el país me pregunto a menudo si le damos toda la prioridad que tiene en este momento generar ideas nuevas que tengan respaldo popular. ¿Será que el trabajo político ideológico ha sido un éxito en las últimas décadas? La definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando un resultado diferente, espero que los métodos y las personas que dirigen esto hayan variado con el paso de los años en vez de existir enquistamientos dañinos como ha sido recurrente.
El final del 2014 estuvo cargado de emociones y vi un concierto de Silvio donde se cantaban consignas nuevamente con el corazón, donde el terreno perdido ante las necesidades se ganaba nuevamente. Este es un país revolucionario en esencia pero el descuido y el desconocimiento pueden costarnos cosas que ahora damos por sentado.
No seré de los que se quedan callados por evitar buscarse problemas porque el día que sea así significa que todo está perdido o guardé mi carnet de la UJC en la gaveta. Me pongo en la piel de los dirigentes nuestros y reconozco lo difícil de sus decisiones pero hay cuestiones que son de sentido común. Así que por favor, a ver si además de actualizar la economía, podemos actualizar el discurso político para que este sea más creíble, el proyecto socialista cubano necesita algo mejor.

lunes, 12 de enero de 2015

Ese punto azul pálido

La imagen más lejana de la Tierra fue tomada el 14 de Febrero de 1990 por una de las sondas Voyager tras dejar atrás Neptuno. Antes de abandonar el sistema solar la sonda se giró y tomo esta fotografia donde nuestro planeta, a 6000 millones de kilometros, aparece como una mota de polvo suspendida en el espacio.

Esta imagen fue seleccionada como una las de diez mejores fotografías científicas del espacio de la historia.

Con motivo de esta imagen, Carl Sagan realizó estas hermosas reflexiones sobre lo que representa ese "palido punto azul" al que llamamos Tierra.



Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez escuchaste, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.


La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.

Carl Sagan