jueves, 23 de abril de 2026

El libro, ese pequeño objeto que nos sostiene

Por Rosa María Robles Montijo / En el Día Mundial del Libro...

Escultura en bronce de Étienne Pirot (Francia, 1952)
Podemos estar rotos, desbaratados, con nuestras partes incompletas. Permanecer suspendidos en el aire o sostenidos en un solo pie, apenas con un ligero equilibrio que cualquiera de un empujón puede echar abajo y como escultura de arena derrumbarnos. Sin embargo, si en nuestras manos sostenemos un buen libro y en él nos adentramos, podemos embriagarnos de fantásticos sueños, historias increíbles y personajes fascinantes capaces de llenar todos nuestros huecos y mantener nuestro equilibrio, incluso si nos encontramos en el borde de grandes abismos.

Esa virtud ha tenido el libro por los siglos de los siglos y la sigue teniendo.

Sea cual sea su destino, todos los libros nacen buscando ojos, miradas que se posen en sus letras y ya sea tranquilos o desbocados, las recorran y devoren.

En ocasiones, los libros se ríen de nosotros los lectores, al vernos llorar, gemir, estremecernos, indignarnos, o caer rendidos ante sus palabras. Los libros son mudos pero no sordos y nos escuchan.

Pienso en los libros exitosos y en los libros que por no venderse los trituran, los que dejamos en el olvido y los que terminaron en la hoguera censurados. Libros que nos mecen en sus páginas y otros que nos sacuden como borrasca.

En su extraordinario Diccionario del Uso del Español, María Moliner define a la palabra Libro como “La ventana maravillosa por la que uno se asoma al mundo”. Y es verdad, aunque también, pienso que los libros son seres vivos que nos observan, gargantas que nos hablan y lenguas que nos lamen. Son dientes que nos muerden y en ocasiones nos desgarran. Son además brazos y manos que nos arrullan o nos arañan. Hilos que nos conducen a otros territorios en los que nos enredan y arrastran.

Los libros son la mejor arma para sobrevivir a cualquier guerra.

Son hechiceros que pueden hacernos creer, que la muerte no existe y que la vida es para siempre.

En los libros, he muerto varias veces y otras tantas he resucitado…

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