Por: Ricardo J. Machado*
El origen de estos
comentarios se encuentra en el penetrante artículo REDISEÑAR EL SISTEMA DE
CIENCIA TECNICA E INNOVACION, publicado en CUBADEBATE por el Dr. Fidel Castro Diaz Balart . Allí se
identifican un conjunto de problemas o fenómenos disfuncionales en la actividad
científica del país. Aunque se trata de fenómenos pluricausales –como son la
mayoría de los que afronta la ciencia hoy a nivel internacional– adelanto mi
hipótesis sobre lo que considero la causa principal: el abandono relativamente
prolongado de la aplicación de los principios de la Política Científica
–Cienciología para otros– en la actividad de ciencia y técnica del país. No la
llamo sistema de ciencia y tecnología porque a pesar de los esfuerzos del CITMA
y del MES sería algo riesgoso afirmar que el sector ha alcanzado
propiedades sistémicas. Poderosos factores contextuales lo han impedido; no hay
que buscar culpables.
A principios de los años 70
Cuba envió unos 3000 jóvenes profesores –entre los que se encontraba el autor– a
realizar doctorados y maestrías al exterior; la mayoría a los países
socialistas. Algunos ingenieros y médicos fueron a países capitalistas: Canadá,
Francia o Reino Unido. A lo largo de esa década se formó la masa crítica
necesaria a partir de la cual se inició la reproducción del potencial
científico de la nación, hasta alcanzar la cifra de 12,000 doctores. Aunque la
tarea la comenzó el antiguo viceministerio de Educación General que atendía la
docencia superior el grueso la dirigió el entonces recién fundado MES. Creo que
hizo un excelente trabajo orientado por un ministro excepcional, Fernando
Vecino Alegret. Este continuó en línea ascendente pues los ministros
posteriores mantuvieron altos niveles de desempeño.
Pero ha pasado mucho tiempo y
hay que comenzar “a cambiar todo lo que debe ser cambiado” y el trabajo de Diaz
Balart ha lanzado la primera piedra . No queda otro remedio –para examinar el
tema– que comenzar por aspectos
conceptuales básicos teniendo en cuenta que este texto puede ser leído no solo
por personal científico.
¿QUE ES LA CIENCIOLOGÍA O
POLÍTICA CIENTÍFICA?
En la antigua Unión Soviética
recibió el nombre de ciencia que estudia la ciencia. Podemos considerarla
equivalente al término inglés de Science Studies Policy, adoptado por la
Comisión internacional de Historia y Filosofia de la Ciencia en 1972. Es una
disciplina que se ocupa, en el plano teórico, de la generalización de las
experiencias que se deriven del funcionamiento de los sistemas científicos, así
como de la elevación de la efectividad de la dirección de los procesos de
investigación con la ayuda de recursos o medios económicos ,organizativos, informacionales
y de tipo social.
Se ha llegado al consenso de
que esta rama de la ciencia está integrada por un conjunto de conceptos, entre
los que se encuentran los siguientes:
- Conjunto de criterios y
principios que en una estructura social dada, determina la relación entre la
ciencia y la sociedad y su papel específico dentro de ella.
- Conjunto de mecanismos
sociales dedicados a la organización de la ciencia y a la dirección de la
actividad científica. (Este aspecto es crucial en el asunto que tratamos pues se
relaciona con los principios de la Ciencia de la Administración, cuyo estudio
ha sido subestimado en Cuba, al igual que en los países socialistas, al
considerarla una ciencia “burguesa”. No disponer de una cultura sedimentada y
bien estructurada en esta esfera y la actividad científica no es una excepción).
- El conjunto de actividades
práctico operativas realizadas mediante la aplicación de los medios de
regulación que influyen sobre las
relaciones existentes entre los individuos, colectivos e instituciones
dedicadas a la investigación.
No se puede decir que esta
temática sea ignorada por los directivos de la esfera de la ciencia, pues desde
este sector se organizó e impartió durante algunos años una maestría sobre
Gerencia de la Ciencia y la Técnica, donde se incluía esta disciplina. En el
texto básico de esta maestría, iniciada a finales de la década del 90 –y los
documentos emitidos a partir de esos años–, se muestra el dominio conceptual de
los diseñadores sobre la materia. Los documentos emitidos posteriormente –entre
ellos los lineamientos sobre Ciencia y Técnica emitidos como resultado del 6to
Congreso del PCC– contienen los elementos indispensables para tener líneas de trabajo
bastante bien definidas.
Sin embargo en el proyecto de
Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista,
emitido en ese mismo evento, el tema de la ciencia y su papel determinante en
el desarrollo del país no alcanza la categoría de capítulo aparte. Creo que las
debilidades que señala el Dr. Castro
Diaz Balart no están en el plano
conceptual pues, como apunto arriba, me consta que los directivos del CITMA
poseen claridad al respecto.
La cuestión está en la esfera
de la aplicación práctica, en la inevitable degradación operativa que se
produce entre la intencionalidad conceptual y la plasmación en el campo de la
acción. Y esto no sucede solo en la esfera de la ciencia. Pienso también que
una parte de las limitaciones debemos buscarlas en los directivos de no pocas
unidades de trabajo científico que, siendo buenos científicos, carecen de las
cualidades de liderazgo y la falta de una preparación adecuada para dirigir
colectivos de personas.
Las observaciones del trabajo
del Dr. Castro Díaz Balart abarcan un amplio campo temático. Aquí solo nos referimos
a dos de ellas, seleccionadas a partir de la experiencia concreta del autor .
Son las siguientes:
- Debilitamiento del
potencial científico y
- Falta de interés por la innovación
del sector empresarial.
LA FORMACION DE DOCTORES , CICLO
PRIMARIO DEL POTENCIAL CIENTIFICO
La calidad del proceso de
formación de doctores es determinante para alcanzar altos niveles de un
efectivo desempeño. Pienso que debemos revisarlo con cuidado. No dispongo de
resultados de investigaciones sobre este campo en Cuba (he tenido acceso a
algunos de los que se han producido en países europeos). Pero la base de mis
reflexiones está limitada a mi experiencia personal. He participado en más de
cuarenta ejercicios de defensa de tesis doctorales, de ellos más de una decena
en el extranjero. En Cuba he trabajado en cinco diferentes tribunales de grado
sea como tutor, oponente, miembro de tribunal o simple participante.
Durante algunos años impartí en el antiguo
ISPJAE posgrados sobre Política Científica y técnicas de investigación, en
colaboración con el compañero Tirso Sáenz –pionero en el país sobre esta esfera
de actividad–. He acumulado múltiples vivencias, directas unas, y otras de
colegas de la comunidad científica de otros campos, acerca de lo que ha sucedido
en la práctica de las defensas o predefensas.
No tengo pretensiones de que
estos comentarios asuman un carácter científico , son solo hipótesis de trabajo.
Relaciono un conjunto de hechos con los que me sentido insatisfecho y que
debieran ser objeto de algún tipo de regulación.
1- No son pocos los doctores que no se mantienen
actualizados sobre las corrientes contemporáneas de la ciencia y se han
convertido en “científicos durmientes”. En sus sueños, no tienen espacio
asuntos tales como la transdisciplinaridad, la teoría del caos, la complejidad y el pensamiento no lineal. En
ocasiones he aconsejado a mis aspirantes evitar tales conceptos, ante el riesgo
de que entre los miembros del tribunal se encuentren algunos que escuchen por
primera vez estas ideas y reaccionen con hostilidad hacia ellas. La mayoría de
los problemas de investigación se ubican entre fronteras de diferentes
disciplinas. Por ejemplo un proyecto sobre contaminación del aire en las
ciudades se enfrenta a las propiedades físico químicas de la polución, sus
efectos sobre la salud humana, los problemas legales para su control y los
factores políticos que intervienen en la propuesta de solución. Podría poner
muchos ejemplos de este tipo.
Es inevitable el enfoque
transdisciplinario. Algunos de los viejos doctores muestran indiferencia hacia
el asunto y dormitan sobre sus laureles. El daño que pueden ocasionar sobre la
nueva generación de científicos no es pequeño. Me llama la atención que los
eventos en Alemania sobre este tema –creo que ellos son los dueños de este
aspecto como son los franceses de la teoría de la complejidad– se orientan
hacia la reserva de personal en formación. Parece que no quieren perder el
tiempo con los veteranos. Sería muy útil que las entidades pertinentes organizaran
eventos dedicados a las tendencias
actuales del pensamiento científico para la actualización de algunos de
nuestros sonñolientos doctores.
2- Los tribunales en su
mayoría tienen un carácter estrechamente disciplinario. Fui oponente de una
tesis sociológica sobre los daños ecológicos de las inversiones del turismo en
una zona del país. Se manejaban mediciones sobre las playas y consumo percápita
de agua por turista, aspectos que yo no podía juzgar. Mis intentos por convencer al tribunal para
encontrar un oponente especializado en ecología fueron inútiles. La
configuración de los tribunales en una ciencia de vanguardia deben asumir
carácter transdisciplinario e integrar expertos de varias especialidades. Algunos
han tomado la adecuada iniciativa de incluir en las predefensas paneles de
expertos, en los que no hay doctores, pero sí gente que sabe y no puede ser confundida.
Pero esto no está generalizado.
3- Los actos de defensa se
han convertido en actividades de carácter social. Una abuelita va en silla de
ruedas a la defensa de su nietecito. Un prometedor joven investigador, gay,
invita a su defensa a una amplia representación de esa comunidad. Otro viene de
provincias y se aparece con varias cajas de cerveza y un puerco asado, y el olor
de la víctima invade el recinto del acto de defensa. Una mezcla de folklore e
ideosincracia trópical. Los tribunales no pueden estar sometidos a ningún tipo
de presión y solo autorizar la asistencia
de los que deben hacerlo y controlar con rigor los invitados.
4- A menudo he encontrado que cada tribunal tiene su
propio “estilo” de como actuar. Tuve un aspirante a cuya predefensa no pude
invitar a especialistas de Holguín, que dominaban el tema por realizar
investigaciones en el mismo campo, porque la facultad había decidido que los
oponentes de la predefensa solo podían ser de su plantilla. A causa de ello hubo
una oponencia floja y después se tuvo que pagar las consecuencias en la defensa.
Se sabe, por los que trabajamos en el oficio, que la calidad de los oponentes
de la predefensa es decisiva. Podría mencionar otros factores, tales como las
dificultades de dieta para transporte y alojamiento de expertos de provincias,
entre los que existe calidad de nivel internacional.
En fin, no quiero aburrir con
anécdotas. Pero podría mencionar otros factores que también afectan la calidad
del proceso de formación de doctores, y por ahí hay que empezar .
FALTA DE INTERÉS POR LA
INNOVACIÓN DEL SECTOR EMPRESARIAL
Además de identificar las
causas de esa falta de interés, hay que hacerlo con los factores que impiden
que nuestros empresarios prioricen los procesos de innovación.
Se trata de un asunto en
extremo complejo y esencial para el desarrollo económico del país. Hace poco
más de un año el autor realizó una investigación exploratoria al respecto,
tomando una muestra aleatoria simple: 100 tesis presentadas por directivos
empresariales como resultado de la conclusión del diplomado sobre Gestión y Direccion
empresarial. Entre los objetivos se encontraban conocer las temáticas priorizadas
y las causas que impedían su introducción en la práctica. Lo que encontré fue
lo siguiente:
- Insuficiente nivel
tecnológico de la empresa, y de cultura gerencial de los directivos.
- Falta de infraestructura
organizativa, debilidad y ausencia de prioridad de las áreas de desarrollo.
- Rigidez organizativa, sin
espacio para el riesgo. Niveles superiores que mantienen la actitud de “vigilar
para castigar”.
- Falta de información sobre
el mercado, e idea difusa de la demanda.
- La innovación no se incluye
en la estrategia y objetivos priorizados de la empresa.
- Una vez reubicados en su
cargo de director, la vorágine operativa les impide dedicar tiempo a la
aplicación de su tesis, por la que las instancias superiores no muestran el
menor interés .
Creo que el decreto 281 sobre
el perfeccionamiento empresarial tiene capítulos muy bien fundamentados sobre
innovación, mercadotecnia y comunicación institucional, tres áreas
interconectadas que son esenciales para la aplicación de la investigación a la
empresa. Pero la mayoría de nuestros empresarios no la estudia.
Pienso que el papel y forma
de utilización de los asesores e investigadores en la esfera de desarrollo
empresarial debe ser revisado. El modelo chino, ejemplo que nuestros altos
ejecutivos conocen bien, ha creado 7 grandes “tanques pensantes” ubicados en
diferentes regiones del país y subordinados a la dirección del partido, para
que este cumpla su función de contrapartida del gobierno apoyado en la ciencia.
Tengo en mis archivos
informes de expertos cubanos que visitaron China en los años del despegue de su
modelo, 1989 y siguientes. Allí se evidencia que cada sector de la economía
estaba apoyado por centros de investigación en los que decenas de
investigadores realizaban estudios a partir de la demanda propuesta por las
empresas.
Cada decisión en la empresa
tenía como fundamento un estudio previo. Aquí hay potencial para hacerlo. Pero
la interacción con los asesores no está bien estructurada y no se aplica el
método de solicitar a diferentes expertos el análisis del mismo problema y
después promover la polémica entre los diferentes puntos de vista, a fin de que
los decisores puedan sacar sus propias conclusiones.
En esta zona de aplicación de
la ciencia a la empresa, es necesario aumentar el número de conexiones entre la
comunidad científica y el sistema empresarial. En especial con el grupo decisor
central, puesto que el mayor potencial de crecimiento del bienestar material de
la población depende de la eficiencia empresarial.
Aquí encontramos el problema
de la falta de simetría entre el movimiento científico cubano con un desarrollo de estándar internacional en la
esfera de las biociencias (algunas de la
tecnología), y el relativo nivel inferior de las llamadas ciencias del comportamiento: la Economía,
la Sociología, la Psicología y otras, sobre las que no existe mucha evidencia
acerca de que sus resultados sean tomados en cuenta para la toma de decisiones
en el sector empresarial. Están en el campo de los llamados activos intangibles
que hoy son decisivos para alcanzar altos niveles de desempeño en la empresa y
en cualquier organización. En los programas de formación de nuestros
empresarios esta temática debe ocupar un espacio determinante (satisfacción
laboral, motivación, técnicas del compromiso, comunicación interpersonal e
institucional y gestión de la confianza entre otros). Pero apenas se tocan. Por
cierto, sobre un trabajo mío publicado en el sitio web Segunda Cita, alguien me
hizo el comentario de que había empresarios de éxito sin estudios y ponían de
ejemplo a Bill Gates y Steve Jobs y que ninguno de los dos había concluido sus
estudios universitarios. Esto no significa que hayan dejado de estudiar. Es cierto
que poquísimos tienen éxito, pero son la excepción, lo que se explica por
cualidades personales extraordinarias. Benny Moré fue el mejor cantante de Cuba
y no estudió música: luego entonces, cerremos las escuelas de música!!!
Finalmente: Hace cinco años,
en la reunión ampliada del consejo de ministros del 30 de abril de 2012
(publicado en Granma 1 de mayo de ese año) el general de ejército Raúl Castro señaló: “No podemos admitir que
sucedan los problemas, tengamos conocimientos de ellos y no realicemos
investigaciones profundas para saber porqué y como sucedieron“.
Si algunos le hubiesen hecho
caso al Presidente, no tendríamos muchos de los problemas que hoy enfrentamos.
*Sociólogo, profesor e investigador.