lunes, 15 de mayo de 2017

Hoteleros de Latinoamérica se reúnen en Cuba

Una reunión de dos días de la Latin American Hotel and Tourism Investment Conferences (Sahic), comienza este lunes en el Hotel Meliá Cohiba de La Habana, de cara al creciente turismo en Cuba.

Oportunamente, el presidente de Sahic, Arturo García, confesó que este país podría colocarse en el segundo puesto como destino turístico de Latinoamérica.

García señaló que ello depende de la entrada en juego de inversionistas que se interesen en la industria de los viajes en esta nación, cuando redundaría en la llegada anual de por lo menos 12 millones de visitantes, para situarla luego de México en la región.
Durante los días 15 y 16 de mayo en salones del Cohíba ocurre la Sahic 2017, por primera ocasión en el Caribe.

A la cita acuden 250 hoteleros, directivos y especialistas de alto nivel interesados en el desarrollo turístico cubano.

La entidad cumple 10 años ahora, y es responsable de inversiones y proyectos en materia hotelera y de la industria recreativa de pequeña, mediana y gran relevancia.

Esta cita en La Habana constituye una gran oportunidad para Cuba, pues acuden altos ejecutivos del sector provenientes de Latinoamérica, Europa, algunos del Medio Oriente y Asia, pero la mayor parte de los Estados Unidos.

Comentó García que delegados de cadenas hoteleras como Marriott y Hilton estarán presentes interesándose por las potencialidades cubanas, independientemente de que aún permanecen inalterables las restricciones comerciales de Washington contra La Habana. Además, participa el presidente de la World Travel and Tourism Council (WTTC), David Scowsill.

Esos elementos auguran que se trata de una reunión capaz de poner sobre el tapete la expansión del turismo en este archipiélago.
Cuba participó en las dos más recientes citas de Sahic: en Lima, Perú (2015) y Guayaquil, Ecuador (2016).

Recordaron oficialmente que en materia turística la Mayor de las Antillas identificó 110 nuevas oportunidades de inversión, de ahí que la reunión mencionada facilitará nexos y propuestas.

La cita apuntará al incremento y renovación de la planta hotelera, parques temáticos y al sector inmobiliario asociado a los campos de golf, entre sus temáticas fundamentales.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2017-05-15/comienza-en-cuba-importante-reunion-de-hoteleros-15-05-2017-09-05-42

miércoles, 10 de mayo de 2017

Siete años y un día

Casi siempre me sorprende, cuando llega este día, la felicitación por el aniversario de Segunda cita. Hoy fue igual. Caramba, otro año, me digo. Y ya son siete.

Hay cosas buenas en este blog y la mayoría son gracias a ustedes, red abeja. También hay cosas no tan buenas, o francamente lamentables, todas ellas gracias a mi, que las permito o se me escapan.

Es muy poco lo que se puede hacer solo. La reunión es salvadora, aunque no todo sea concordancia. Esa es la idea de colmena. También es evidente que no todo el mundo tiene que aportar lo mismo.

La naturaleza nos hace diferentes por algo. Incluso el que disfruta con subrayar su diferencia sigue siendo parte. 

Hay abejas y abejas: unas más trabajadoras, otras más holgazanas; unas más gordas, otras más flaquitas. Todas libamos flores, aunque cada una tenga su gusto de flor particular. No es posible que cada aporte tenga el mismo cuerpo, colorido y sabor.

Una vez escuché decir a Cintio* que sólo de la variedad venía la unión.

En una colmena, cuando el resultado de la multiplicidad de esfuerzos se juntan, no dudamos en decir que se produce miel.

No hace mucho Betto** dijo que el futuro será lo que sembremos hoy.

Supongo que, en nuestra mínima escala, esta colmena también es sembradora. Y cada abeja, aún más modestamente, presumo que sigue preguntándose: sembradora ¿de qué?

Yo siempre espero que de bien, de bien común.


Comentario del 9 de mayo de 2017, 09:05

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* Cintio Vitier

** Frei Betto

viernes, 5 de mayo de 2017

Poema Poema

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia,
Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú,
Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo,
Además de una anciana que sonríe cuando le hablan de una receta nueva para hacer frituras de sesos
(A la anciana, entretanto, le están contando las maravillas de la electrónica, la cibernética y la cosmonáutica),
Además de un revólver llameante, de un puño cerrado, de una hoja de yagruma, de una muchacha triste o alegre,
Además de un río que parte el corazón de un monte?
¿Qué es para usted la poesía además de una fábrica de juguetes,
Además de un libro abierto como las piernas de una mujer,
Además de las manos callosas del obrero,
Además de las sorpresas del lenguaje -ese océano sin fin totalmente creado por el hombre-,
Además de la despedida de los enamorados en la noche asaltada por las bombas enemigas,
Además de las pequeñas cosas sin nombre y sin historia
(un plato, una silla, una tuerca, un pañuelo, un poco de música en el viento de la tarde)?
¿Qué es para usted la poesía además de un vaso de agua en la garganta del sediento,
Además de una montaña de escombros (las ruinas de un viejo mundo abolido por la libertad),
Además de una película de Charles Chaplin,
Además de un pueblo que encuentra a su guía
y de un guía que encuentra a su pueblo
en la encrucijada de la gran batalla,
Además de una ceiba derramando sus flores en el aire
mientras el campesino se sienta a almorzar,
Además de un perro ladrándole a su propia muerte,
Además del retumbar de los aviones al romper la barrera
del sonido (Pienso especialmente en nuestro cielo y
nuestros héroes)?
¿Qué es para usted la poesía además de una lámpara encendida,
Además de una gallina cacareando porque acaba de poner,
Además de un niño que saca una cuenta y compra un helado de mamey,
Además del verdadero amor, compartido como el pan de cada día,
Además del camino que va de la oscuridad a la luz (y no a la inversa),
Además de la cólera de los que son torturados porque
luchan por la equidad y el pan sobre la tierra,
Además del que resbala en la acera mojada y lo están viendo,
Además del cuerpo de una muchacha desnuda bajo la lluvia,
Además de los camiones que pasan repletos de mercancías,
Además de las herramientas que nos recuerdan una araña o un lagarto,
Además de la victoria de los débiles,
Además de los días y las noches,
Además de los sueños del astrónomo,
Además de lo que empuja hacia adelante a la inmensa humanidad?
¿Qué es para usted la poesía?
Conteste con letra muy legible, preferiblemente de imprenta.

Fayad Jamís
(1930 - 1988)

martes, 2 de mayo de 2017

La cultura de la miseria

Por Ernesto Padrón

La bodega es un establecimiento comercial que viene del Medioevo. Pero estoy seguro de que las bodegas de esa época eran más bonitas que las que tenemos en Cuba. Y perdonen que tome la bodega para introducir este fenómeno que he querido llamar “la cultura de la miseria”.

Se rompe el cristal de la ventana y no hay otro para sustituirlo. La solución rápida es colocar una tabla o algo parecido. Al principio se ve fea, pero luego pasa a ser lo feo inevitable y se perpetúa en tiempo y espacio.  A nadie le molesta.

Pero los deterioros se van acumulando, porque el tiempo es testarudo, sobre todo si no hay un mantenimiento programado o se maltratan los recursos que uno tiene. Y la solución del tablón en la ventana se convierte en una especie de “tabla de salvación” contra la real escasez de recursos. Un pedacito de cartón sirve para hacer un cartel anunciando una reunión o la llegada de la leche de dieta. Un pedazo de tela puede cubrir al mostrador que hace años ni se repara ni se pinta.

La cultura de la miseria va más allá de lo material y no solo se sufre en las viejas bodegas. En la moderna tienda “El Bodegón”, en el Vedado, un pequeño rectángulo de papel, escrito a mano y pegado al cristal con trozos de cinta adhesiva decía: “Estimado cliente: Hoy cerramos hasta nuevo aviso por reparación general. Trabajamos pensando en usted”. 

Piensen cuántas proyecciones se descubren en ese anuncio. Lo sorpresivo de la información y la forma de presentarla contradicen la estimación por los clientes. Y la frase final es una muestra palpable de que el escritor de la nota desconoce su falta de profesionalidad. El daño sobre todo está en la formación de valores. Es importante asegurar lo material de nuestras vidas, pero los valores son los que hacen posible nuestra vida espiritual.

La cultura de la miseria se arraiga con fuerza y, aunque su sustento material se elimine, sigue en las mentes de los que se adaptaron a ella. Se ve en el trabajador particular cuando, teniendo recursos, repite en su negocio los mismos errores del Estado: los carteles escritos a mano, abrir a destiempo, parar la venta por el cambio de turno, no mantener la estética del lugar o la de sus empleados…

Llevamos muchos años luchando contra las escaseces; con la mayoría de los recursos centralizados; con el bloqueo norteamericano obligándonos a priorizar y posponer las necesidades. Pero en esa batalla por mejorar nuestra economía debemos luchar sin descanso por el mejoramiento humano. Si no lo hacemos estaremos perdiendo la base de la justicia y el bienestar social que queremos alcanzar.

La bodega es una especie de símbolo de nuestra sobrevivencia y de nuestra vocación por lograr la justicia social, pero también es un símbolo de cuánto nos falta por hacer. Mejorar las condiciones de trabajo, ser profesionales, ser eficientes, ser honestos, ser disciplinados, ser solidarios, no machacar a la gente, y odiar lo mal hecho, el mal gusto, a pesar de los pesares, es algo muy difícil en medio de cualquier crisis, pero nos va la Humanidad y el Socialismo en ello.


Abril de 2017

martes, 25 de abril de 2017

Para Raúl Roa, Maestro y Maestro

Por Víctor Casaus

Espero que la cursiva en el segundo maestro no se pierda en los avatares de la difusión
cibernética de esta crónica urgente escrita al borde del aniversario del nacimiento de Raúl Roa, a quien se le quiere en el Centro Pablo como el padrecito nuestro que fue.

Lo podría haber sido solamente por la impresionante donación de papeles y fotos inéditas del cronista de Majadahonda que Roa me entregó, en prueba de confianza y cariño que siempre agradeceré, para que las conservara y las difundiera, como pabliano probado que yo había demostrado ser.

Roa lo supo desde que lo asalté cuando formaba parte de una delegación encabezada por Fidel que visitaba la comunidad de Jibacoa, ahora perteneciente a la provincia de Mayabeque, donde Alquimia Peña y yo realizamos durante casi dos años un inolvidable trabajo cultural a principios de los años 70. Allí le dije, aprovechando el paso de un edificio al otro, que yo quería trabajar en una película y en un libro sobre Pablo de la Torriente Brau y que necesitaba su ayuda en cuanto a bibliografía, documentos, fotos y sobre todo vivencias y recuerdos personales. “Llégate por el Ministerio y vemos esa matraca” fue la respuesta sintética, súbita y alentadora.

Esa acción mía fuera de protocolo (parecida remotamente a las que él realizó en tantas importantes ocasiones en los foros internacionales para defender a la Revolución Cubana triunfante, hija de la revolución “ida bolina” en los años 30 en los que él había sido participante –y combatiente– de primera fila) tuvo consecuencias muy importantes para mi trabajo, quiero decir: para mi vida.

Escucharlo durante horas en su oficina de la vicepresidencia de la Asamblea Nacional, tendido en el chase long desde donde enarbolaba en el aire incansablemente su mano al compás de la anécdotas que iban y venían, desde la década del 20 del siglo pasado hasta las últimas peripecias de la aplicación profundamente errática de la política cultural cubana en aquellos años anti-memorables.

Esa mano incansable quedó inmortalizada, quién lo duda, en las extraordinarias caricaturas que le hizo su amigo entrañable, el gran Juan David, y en las fotos que lo recuerdan en la ONU o en la OEA, defendiendo a talento y espada a la acosada Revolución Cubana.

A esa mano escribió otro gran amigo suyo, Cintio Vitier, este soneto que vale la pena recordar en este nuevo aniversario del maestro Roa.

                    ARDIENDO PURA
   
        Esa mano relámpago, más viva
        que la ardiente palabra en que restalla,
        esa mano zig-zag de la batalla
        a pecho limpio de la patria altiva:

        esa mano vibrante, afirmativa,
        disparando el strike que no le falla,
        hipérbole la pólvora en que estalla
        y sale de sí misma, rediviva:

        esa mano de Roa que flamea
        invicto airón sobre la dictadura
        y en la cueva del yanqui centellea:

        esa mano que increpa, rapta, jura,
        garabato de luz, fulmínea idea,
        es la estrella mambí, ardiendo pura.

Todo eso recordaba –y mucho más– mientras escuchaba en vivo o veía sobre la pantalla el testimonio de Raulito Roa Kourí, pletórico de dignidad y de humor, palabras que podrían servir para delinear rápidamente la personalidad de aquel intelectual revolucionario sin orejeras, francotirador certero, marxista consistente que nos indica, todavía hoy, desde sus libros, la importantísima función de pensar con cabeza propia los temas de la realidad que nos circundan. Los de entonces y los de ahora.

Por eso ediciones La Memoria del Centro Pablo llevó a ese cónclave de gente amiga y cómplice, convocada por nuestra querida Nisia Agüero en la Sala Martínez Villena de la UNEAC, ejemplares de algunos de los libros de Roa que hemos publicado en estos años: su Bufa subversiva y su Viento sur que no habían vuelto a ser editados desde sus apariciones iniciales, la primera en 1935 y casi inmediatamente secuestrada por las huestes de Batista.

De ese apasionante manojo de artículos y crónicas tomo este delicioso fragmento de su prólogo, el “Trago inicial” escrito por su hermano en tantas lides, el periodista Pablo de la Torriente Brau, en el que comienza describiendo un collage fotográfico realizado por Roa, que se conserva hoy, celosamente, en la casa familiar:

Pero en el cuarto, lo que más se parece a Raúl es una composición fotográfica: por paradoja, él, que lo destrozaba todo, le gustaba componer algunas veces.

Es una composición tumultuosa: Aureliano en pose de arenga; Gabriel Barceló muerto; el Directorio de 1930, preso; la tumba de Mella, en México; tánganas estudiantiles; Arsenio Ortiz; Sylvia y Georgina Shelton; la policía frente a la Universidad; Mella de remero; Mongo Miyar y yo; y Teté Casuso y Ramiro Valdés Daussá y un perro de Isla de Pinos; tánganas estudiantiles; hombres asesinados en Santiago; heridos en Emergencias; Trejo herido; Benito Fernández; tánganas estudiantiles… Es una composición loca y agradable: lo más parecido a su biografía que hay en el cuarto.

(…)

Algunas veces en este cuarto ocurrieron cosas tremendas: la composición fotográfica se animó vertiginosamente en el insomnio: Trejo Y Gabriel resonaron a gritos; la voz de Mella era un estampido del mar; las manifestaciones de estudiantes se estremecieron aullando el lema de «Muera Machado»: Raúl Roa se puso a escribir «Tiene la palabra el camarada máuser»… Pepe Tallet animó su cara de fauno y recitó «La rumba»: Raúl Roa le dijo mentiras a varias mujeres anteriores y les dedicó verdades fisiológicas; Rubén Martínez Villena tenía los ojos claros como su dialéctica maravillosa y en la noche de insomnio Raúl Roa hizo un artículo de estructura marxista irreprochable…

(…)

Pero el libro no servirá para el biógrafo: ¡Ah, si yo contara episodios de La Cabaña, del Príncipe, el Presidio y la Universidad!… Pero en esta época de gases y petardos debo guardar silencio. ¿Qué museo guardará su lengua? ¿Y su melena?

Y el propio Pablo se encarga de situar en el sitio que le correspondía a quien se autodefinió, erróneamente, años después: “Ni escritor ni escribano —respondió Roa a un entrevistador—: simplemente un soldador flamígero de palabras en puro afán de servicio.” 

Ah, carajo, olvidaba decirte que he leído tu libro, que me parece estupendo y que es una lástima que no se pueda leer en Cuba. Lo mejor del libro es que se parece a ti, desordenado, brillante, inquieto. Tiene cosas magníficas y cosas maravillosas. La instantánea campesina, aunque no lo hicieras con ese ánimo, en realidad es un cuento estupendo. Las páginas universitarias, un gran recordatorio. Y Agis el Espartano y la Interviú profética dos de los mejores capítulos. Me gusta todo. Leonardo piensa que tú eres el primer escritor de Cuba. Yo pienso lo mismo.

El propio Roa, coloquial y risueño, le había adelantado a un poeta amigo su opinión sobre aquel libro que estaba terminando: “Tiene esta Bufa tremebundos aspectos y contingencias aladas. Es de culo, viejito.” (Carta a Manuel Navarro Luna, 1º de agosto de 1934).

Antes de casi terminar esta crónica del día a día, homenajeadora y querible, para Raúl Roa, quiero volver a regalarle aquel poema que incluía en su dedicatoria ese maestro en cursivas que mencioné al principio: así nos llamábamos (es innecesario aclarar que en broma) la gente de mi generación. No era signo de supuesta estatura intelectual o alcurnia literaria: era sinónimo de amigo cercano, socio, hermano. Por eso, además del maestro sin comillas que lleva toda la carga honrosa que conocemos, llamé, en la dedicatoria de marras, maestro cursivo y querido a ese padrecito después centropabliano y siempre inolvidable.

POÉTICA DE SIEMPRE

                       Para Raúl Roa, maestro y maestro

Unos dicen que en estos poemas
se ha abolido la imaginación
y los llaman extremistas-sectarios-panfleteros
Ah esos pobres enredados en sus flores de papel

Otros dicen que en estos poemas
se piensa demasiado
y los llaman liberales-confundidos-libreteros
Ah esos pobres encerrados en su propia cuadrícula

Menos mal
ningún mal
mucho bien
que ustedes han estado siempre aquí
alborotando estos papeles
enredadas en los conflictos que hacen vida la vida
libres del tonto de las cuadrículas
libres de esas mariposas en sus flores de papel
y que aquí seguirán
para siempre
poesía
Revolución


                       Víctor Casaus