sábado, 8 de abril de 2017

La vieja y desacreditada receta de Irak

por Guillermo Rodríguez Rivera

Ya todo el mundo sabe que Bush y todo su equipo diplomático –es decir, los que en ese momento representaban a los Estados Unidos– mintieron sin el menor pudor cuando desataron la invasión televisada contra Irak.

Finalmente Bush y sus adláteres confesaron que aquella acusación de que el ejecutado Saddan Hussein poseía armas de destrucción masiva fue una mentira: el pretexto que usaron para invadir y prácticamente aniquilar Irak. Pero todavía, el hoy mal recordado expresidente norteamericano, tuvo el descaro de decir que la república iraquí estaba mucho mejor que en tiempos de Saddam, cuando ahora es un país arruinado, cuartel general del terrorista Estado Islámico.

Yo creo que a la oligarquía que manda en los Estados Unidos no le interesa la ruina de Irak, o de Libia o de Siria. Junto a su gran aliado árabe, la “democrática” monarquía saudita, está procurando una recomposición del Medio Oriente, que no importa si pasa por la muerte de centenares de miles de personas, mujeres y niños incluidos.

¿Dicen que Trump es un político “anti-sistema”? Allá quien se lo crea. Trump, como Obama, son parte de los coqueteos que van haciendo en las opuestas fronteras del sistema, pero sin sobrepasarlas, los grandes diseñadores del mismo. A la larga es la filosofía del gattopardismo: “hacer que cambie todo para que no cambie nada”.

Hace un par de de días emergió un insospechado Trump democrático: “Que los sirios decidan su propio destino”, dijo. Pero, ah!, el espíritu genocida del presidente El Assad, ha motivado un giro de 180 grados en la actitud de su colega norteamericano: apenas 48 horas después, Trump ha mandado atacar con misiles una base de las fuerza aérea siria. Las autoridades de Naciones Unidas todavía están haciendo sus pesquisas, pero hay una información que nadie tiene sino el presidente Trump y su Secretario de Estado, Tillierson: ellos descubrieron, inmediatamente, que fue el presidente sirio el responsable del ataque químico.

El canciller sirio ha dicho que la acusación es falsa y forma parte de una campaña contra su país. El presidente Putin ha desmentido la especie y asegura que Siria destruyó sus reservas de armas químicas bajo la supervisión de la ONU.

Los propios legisladores republicanos –que conocen bien de qué va la cosa– le han preguntado a Trump, que amenaza con irse a la guerra, si cree que Siria es una amenaza para los Estados Unidos.

Es la vieja receta norteamericana que tanto se ha desacreditado: siempre invocan un irreprochable y generoso motivo humanitario para irse a la guerra. Después resulta que el humanitarismo no existía y que eran otras las razones nada generosas del ataque. Pero Trump lo intenta, una vez más. ¿No parece un hermanito de George W.?

martes, 4 de abril de 2017

¿Realmente cuidamos a nuestros ancianos?

Por Laidi Fernández de Juan

Lo leemos en la prensa y lo escuchamos en el noticiero; analizamos tablas, gráficos y esquemas; llega a ser motivo de acertijos en crucigramas populares y en sopas de letras: De toda Latinoamérica, Cuba ocupa el primer lugar en envejecimiento poblacional. Para nadie es un secreto. Las causas del fenómeno son varias, y no sería justo obviar que entre ellas, se encuentra el alto nivel de nuestros servicios de Salud. Se estimula la especialidad de Geriatría, existen varias salas hospitalarias destinadas a este tipo de enfermo, hay Gabinetes Municipales que se ocupan de la llamada Tercera Edad; psiquiatras, geriatras e internistas visitan en sus casas a quienes no pueden trasladarse hasta el Consultorio Médico. Se han habilitado Farmacias Especializadas para pacientes postrados, y los trabajadores del Departamento de Seguridad Social de cada Policlínico tienen en sus funciones, el control y seguimiento de discapacitados, entre los que se encuentran muchos de nuestros ancianos.

Sin embargo, no es suficiente. Todo lo reflejado hasta ahora se refiere a un anciano enfermo, y aun asi los suministros no alcanzan. Ni pañales, ni sillones de ruedas, ni colchones antiescaras, ni aditamentos para el aseo, ni calzado adecuado, ni muebles sanitarios: todo es deficitario por mucha voluntad que exista. El establecimiento conocido como "Cuba RDA” merece comentario aparte. Quienes allí trabajan se han convertido en verdaderos magos del invento, e intentan,  a través de su creatividad e ingenio, suplir muchas de las carencias materiales.

Pero resulta muy preocupante que los estudios se congelen en pura estadística. La infraestructura que se necesita (carísima, lo sabemos) para el soporte de la atención integral al adulto mayor, apenas resiste la alta demanda. Aun así, debemos encaminarnos a evitar que la ancianidad se convierta en el grave problema que es hoy. Las frecuentes caídas que sufre esta población podrían evitarse, por ejemplo, si las aceras y las calles estuvieran en mejor estado. La depresión, la melancolía y el sentimiento de baja autoestima que caracteriza  la senectud puede minimizarse si, (otro ejemplo) los cines, los teatros, los restoranes y las cafeterías se adecúan para recibir clientes cuya motilidad está afectada.

Actualmente, ¿Cómo pueden distraerse nuestros venerados ancianos? Solo frente al televisor. ¿Dónde pueden saborear un bocadito apetecible? Solo en el comedor de toda la vida. ¿Dónde pueden tomar el sol, disfrutar de la vegetación, contemplar el mar? Escasamente en el portal, en el balcón, o a través de postales. ¿Cómo se construyen casas y hoteles hoy en día? Con altas escaleras, con pasillos infinitos, con baños minúsculos y sin soportes, en los cuales no cabe ni un sillón de ruedas infantil. Quienes tenemos la dicha de contar con ancianos en la familia, nos convertimos en inspectores-arquitectos-imaginarios remodeladores de espacios. Vamos a un sitio, y automáticamente examinamos distancias, puertas, trayectos, y vamos descartando “Aquí no puedo traer a mamá”;  “Este lugar es demasiado complicado para los bastones de papá”;  “Este hotel no tiene espacio para el sillón del abuelo”, y asi sucesivamente.

La conclusión salta a la vista: No se ha pensado en la ancianidad. No se conciben planes constructivos teniendo en cuenta los requerimientos de los mayores. No se modifican barreras ya establecidas, de manera que se facilite el paso a quienes ya no gozan de la salud de antaño. Cabe preguntarse: ¿Los que  hacen los planos de estos lugares; quienes autorizan el presupuesto para las edificaciones, todo aquel involucrado en proyectos constructivos a gran escala, no tiene madre, padre, abuelo mayor de setenta años? ¿Ninguno de ellos ha pensado que pronto los embates de la edad les llegarán a ellos mismos? Ya quisiera yo ver al ingeniero civil, al arquitecto y al obrero que hizo (tercer ejemplo) el edificio más reciente, tratando de caminar con lumbalgia, con artritis de las rodillas o con ciática, por esos corredores y esas escaleras. O manejando sus sillones de ruedas a través de rampas que meten más miedo que la seguridad que supuestamente deben ofrecer.  

No hay nada gracioso en el hecho (cuyas causas escapan a toda imaginación), de que las escaleras de la mayoría de los edificios modernos ni tienen pasamanos, ni son regulares los escalones. La separación entre ellos es sorprendente, sin orden de ningún tipo, como si alguien quisiera forzarnos a un equilibrio que no existe. Solo un detalle nos salva de la barbarie actual: La solidaridad cubana. A pesar de las inmensas dificultades, seguimos siendo un pueblo sensible. Resulta hermoso comprobarlo. Si llevamos un anciano al Banco, al Hospital, al Dentista, de inmediato acuden desconocidos a ayudarnos. Y gracias a esas manos que nunca volvemos a ver, nuestros queridos padres, las madres y los abuelos logran franquear complicadas entradas sin morir en el intento. Las organizaciones Panamericanas y Mundiales de la Salud, además de apoyar más a Cuba en la solución de los graves problemas que afronta nuestra envejecida población, debiera (digo yo) hacer un reconocimiento internacional a la sensibilidad de este pueblo. Que incluye las amistades que desde dentro y fuera, colaboran enviando los recursos que necesitamos para el confort de nuestros familiares.  Mientras no llega ni lo uno ni lo otro, vaya mi gratitud al cooperante anónimo gracias al cual soportamos más tribulaciones que Belmondo en China, sin echarle la culpa a Rio.  


Marzo, 2017

viernes, 31 de marzo de 2017

Las frustraciones de la vida cotidiana

Por Guillermo Rodríguez Rivera

Nuestras autoridades afirman que los salarios de los trabajadores no pueden aumentar mientras no aumente la producción, pero nuestra cotidianidad parece diseñada para que esa producción no aumente nunca.

Lo que nuestras tiendas clasificaban como un colchón ortopédico –el mejor que puede adquirirse en nuestras tiendas en divisas–, empezó por costarle 100 cuc. a su comprador pero, un tiempo después, ese precio se había duplicado: eran 200 cuc. los que había que pagar por un colchón de muelles recubiertos por unas finas capas de espuma de goma. Ya el precio anda por 250 cuc., sin que la calidad del objeto mejorara. Pero si uno consulta las páginas de Internet va a encontrar personas que venden un colchón semejante por 180 o 150 cuc. Esto es, un ahorro para el comprador de 100 cuc., que son 2500 cup., porque mientras más suben los precios las tiendas estatales, mucho más abundante y lucrativo se hacen la producción y el comercio privado.

Ese colchón que produce una naciente empresa privada se hace con los mismos muelles y la misma espuma de goma  que el que venden las tiendas estatales por 70 ó 100 cuc. más. ¿Existe alguna tienda que legalmente le venda esas materias primas a nuestros productores privados? No, esos muelles y esa espuma de goma deben ser sustraídos de sus sitios de producción. Quien compra ese colchón fabricado con esos materiales –usemos el eufemismo que oficialmente se ha puesto de moda– “desviados”,  contribuye al robo pero, por un colchón igual, el estado despoja al ciudadano de 2000 o 2500 pesos. En su vida cotidiana, el cubano va comprobando la veracidad de un proverbio de la disidencia checa: “el que no le roba al estado, le roba a su familia”.

El general de ejército Raúl Castro, ha proclamado su criterio de que cada cubano tiene derecho a beber cada día un vaso de leche, pero me parece que esa posibilidad se vuelve cada día más lejana. Me interesa indagar de qué modo el propio Estado ha contribuido y contribuye todos los días a esa frustración.

Al triunfar la Revolución, Cuba tenía una población de 6 millones de habitantes y el mismo número de cabezas de ganado vacuno. Hoy tenemos el doble de habitantes y la mitad de cabezas de ganado: 12 millones de pobladores y unos 3 millones de reses.

Frente al despoblamiento vacuno, el Estado estableció una muy represiva legislación: se volvió muy fuerte la pena de prisión para quien sacrificara una res o colaborara a ello. Tenía un vecino cerca de mi antigua casa que había comprado una buen cantidad de carne, pero la policía lo detuvo cerca del lugar donde se había hecho el sacrificio y lo acusó de participar en él. Estaba a la espera del juicio cuando formó parte de los balseros que abandonaron Cuba en 1994, para no enfrentar la condena.

Para evitar la creciente desaparición del ganado vacuno se establecieron leyes. La primera, establecer una fortísima condena a quien sacrifique una res: son casi diez años de prisión. Si a un campesino le roban una res, las autoridades no hacen nada por descubrir al ladrón, sino que su dueño es fuertemente multado, porque la certeza de la ley es que se trata de un “auto robo”, porque el dueño del ganado no puede sacrificarlo. Para eso, no es su dueño. No puede sacrificarlo ni aunque sufra un accidente. Si a la res la atropella un camión o la mata un rayo, el dueño tampoco puede disponer de su carne: tiene que entregarla en el sitio estatal establecido. En verdad, nadie que críe ganado vacuno sacrifica una vaca lechera, pero la cría macho, el ternero, no puede ser sacrificado sino por el estado, que paga un precio ridículo por el animal. La carne de res se vende en divisas o se destina a algunos hospitales, a los consumidores del turismo internacional  y a centros de distribución especiales. La mayor parte de los terneritos muere de hambre, porque la leche que tendrían que consumir es mucho más valiosa que el precio que el Estado establece para pagar por el animal crecido.

El campesino claro que prefiere criar cerdos y no vacas. Del ganado porcino dispone libremente: lo vende al precio que libremente acuerde con su comprador y puede sacrificarlo cuando quiera.

Estas son frustraciones que está en nuestras manos resolver, siempre que se tenga la voluntad de conseguirlo.

martes, 28 de marzo de 2017

Correos y fotos de los Amigos del Río

Amigos del Río, los lunes no abre la Quintica aproveché, esta mañana, para darme una vuelta y tirar algunas fotos. No puedo decirles cuando fue la primera vez que visité ese lugar histórico y emblemático de San Antonio de los Baños, muy pequeño a finales de los 40’s o principios de los 50’s, no sé bien.., pero lo que sí sé bien es que nunca antes había encontrado ese lugar en el grado de abandono que hoy tiene. Parece un lugar desierto y lúgubre (no sé si por ser día de cierre..), las aguas a su alrededor contaminadas y pestilentes y ya esa extraña y misteriosa brigada diabólica de destructores (que medra en San Antonio y que actúa impunemente e inadvertidos) ha comenzado a ejecutar sus actos de vandalismo cortando cercas, pintando en paredes, vertiendo más inmundicias en el río. En fin parecen muy apresurados por acabar de destruir lo poco que queda, para que los que tenemos aún algún amor y vergüenza, nada podamos hacer por rescatar la otrora belleza de ese lugar…juzguen ustedes esta selección de fotos…., paradójicamente acaba de celebrarse en la capital “un congreso del agua”, un evento donde se ponderaron las maravillas que por estos lares se hacen para preservar este preciado líquido. A veces con profundo dolor y rabia también pienso que el Río Ariguanabo no existe o es parte de alguna lejana comarca del Planeta que no nos compete. O es algo ya perdido, o yace en el último lugar de las prioridades.., hermanos algo muy serio tenemos que hacer, esto realmente es bochornoso.


Un abrazo, Giraldo.
































Hola Amigos del Río, estas dos fotos, que adjunto, las tomé también hoy en la mañana, son del antiguo parqueo, parte de atrás del estadio de pelota, esa es la entrada posterior de la Quintica, (por la escalera de piedra que una vez 
sepultaron totalmente y nunca a vuelto a ser lo que fue..); pero antes una breve historia: En el 2002 con el grupo ecológico de niños y jóvenes “René de la Nuez” se hizo una limpieza del lugar (ese grupo como ustedes saben lo dirigía Aimé). Posteriormente el lugar a llenarse de escombros y basuras de todo tipo y se hizo una campaña para que se limpiara de nuevo, tarea que se realizó y, al menos estuvo limpio hasta el concierto de Silvio el pasado diciembre. Pero parece que nuestra invisible y satánica brigada destructora pasó por ahí y se ha llenado casi totalmente de escombros y basuras de nuevo… juzguen ustedes por las fotos…

Un abrazo, Giraldo.


















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COMPAÑEROS ACABO DE RECIBIR ESTE MENSAJE (CON FOTOS ADJUNTAS) DEL DOCTOR GIRALDO ALAYÓN, AMIGO DEL RÍO, HIJO ILUSTRE DE MI PUEBLO SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS, UNA AUTORIDAD MUY RESPETADA POR MUCHOS Y NO CONSULTADA POR LOS QUE DEBIERAN, A PESAR DE QUE LLEVA UNA VIDA DEDICADA AL ESTUDIO DE LA NATURALEZA, DE NUESTRO RÍO, DE NUESTRA FAUNA.

GIRALDO:
¡QUÉ TE VOY A DECIR, QUE YA NO SEPAMOS Y HAYAMOS DISCUTIDO VARIOS DE NOSOTROS! TAMBIÉN ME ACOMPAÑA TU VERGÜENZA Y COMPARTO CONTIGO QUE, ALGO MUY SERIO TENEMOS QUE HACER. AVÍSAME QUE AQUÍ ESTOY CON EL PÁRPADO ABIERTO Y TAMBIÉN CON UNA CARGA PARA MATAR BRIBONES.
Te abraza, rolando

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Amigos del Río:
Lo que hay que acabar de hacer es la Fundación Ariguanabo. Yo te propongo, Giraldo, que le envíes estas fotos a los ministros de Cultura y de Justicia, y a todos los que tienen que ver con el papeleo de la Fundación para que lo aceleren. Si yo pudiera publicaba en Granma las fotos y tu mensaje. Pero como no mando en ese periódico ni en ningún otro sitio que en mi minúsculo blog, te pido permiso para reproducir tus palabras y tus fotos, a ver si la vergüenza colectiva nos ayuda al empujón final. Por supuesto que quienes tienen que sentir más esto son los ciudadanos y las autoridades de San Antonio. Si esa vergüenza que nosotros sentimos no es compartida, lo único que nos queda es ponerle una cruz a aquella belleza que fue nuestro río y ver si alguna noche podemos conciliar el sueño. Aunque espero que no tenga que ser así y que todo el mundo reaccione (incluso la policía, porque creo que hay que meter presos a algunos sinvergüenzas). Abrazos a toda@s.
Silvio

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OK, me parece buena idea, hoy me he sentido entre la tristeza y la indignación. 
Un abrazo, Giraldo.

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queridos/as amigos/as del río:

veo el msj y las fotos de giraldo y el msj de silvio en la noche del lunes.

iba a proponerles publicar ambas cosas en el sitio www.centropablonoticias.cult.cu, pero releyendo el msj de silvio veo que pide permiso a giraldo para publicarlo en segunda cita y es, por supuesto, mejor y más importante que aparezca allí.

en cuanto silvio lo suba (como entrada o como comentario), lo publicaremos, con una nota breve en centropablonoticias, citando la fuente segundacitera y ariguanabense.

abrazos nocturnos/noctámbulos,

victor

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Amigos, me sumo al clamor general, y como Silvio digo algo hay que hacer y ese algo es desatar nuestra Fundación. Si algo nos demuestran las fotos es que hay que hacer muchísimo trabajo y sobre todo de educación y sensibilización, nadie con un corazón latiendo en medio del pecho puede permitir y menos hacer esos desmanes, lo cual quiere decir que hay que echar a latir esos corazones
Saludos
Plácido

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Amigos del río: Con estas vistas de nuestro muy querido río en tan malas condiciones, creo que no hay nada más que decir sólo nos resta luchar para acabar de tener nuestra fundación Ariguanabo y con ella tratar de realizar una Educación ambiental suficiente para que todo el pueblo acabe de comprender la enorme importancia que revisten esas aguas hoy tan sucias y empobrecidas pero de un enorme valor para todos los ariguanabenses como patrimonio natural y cultural. Por otra parte, mientras no se comience a aplicar la ley de Medio Ambiente, convertida en multas a los infractores, a los que utilizan el río como vertedero municipal, no se solucionará nada pues la educación debe ir acompañada de las leyes punitivas y eso sólo podemos lograrlo con el apoyo municipal y la comprensión de que el Río es un asunto de todos.

Aimé

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Amigos del Río,
Sobre el deplorable estado del río y su entorno, hemos hablado muchísimo, pero también se ha trabajado muchísimo, en las dos últimas décadas se han realizado una serie de investigaciones de carácter multidisciplinario, que han puesto de manifiesto por una parte, lo contaminado de sus aguas, el intenso proceso de  eutrofización o contaminación por exceso de nutrientes, que junto a las desforestación de sus laderas y terrenos aledaños, con el consiguiente aporte de sedimentos, han virtualmente desaparecido varios sectores del río, convirtiéndoles en grandes herbazales.  Por otra parte, han puesto de manifiesto, la desidia y el desinterés de los diferente gobiernos municipales y provinciales, que se han sucedido en este periodo, la inactividad total del Consejo de la Cuenca Ariguanabo, junto a una creciente indisciplina social y falta de sentido de pertenencia de gran una parte  de la población radicada en el área. 
Contribuir a revertir esta situación requiere, en primer lugar, de la aprobación definitiva y expedita de la Fundación Ariguanabo, como punto focal para encausar de forma orgánica, participativa y científicamente fundamentada, un programa de rehabilitación del patrimonio cultural y natural de nuestro querido y hoy en estado de extinción, Ariguanabo.
Alberto-Kike 

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Amigos del Río, lo que dice Alberto es muy cierto y hay, al menos una acumulación de estudios básicos para no partir de cero. El otro problema es que se sigue hablando de la importancia del agua , su ahorro y limpieza (en la TV y la prensa nacional, como es usual..) pero con estas desidias, abandonos y mirar para otro lado las cosas empeoran día a día, al menos en nuestra escala local. Indudablemente que la futura fundación sería un catalizador importante de una nueva actitud ante los problemas ambientales que masacran a nuestro río, pero no somos magos y yo (con el mayor respeto a los creyentes) no creo en milagros. El trabajo, la voluntad (no el voluntarismo..), la constancia, la inteligencia, el conocimiento y el amor pienso ayudarían a convocar conciencias a todos los niveles sociales y de mando, pero no se puede continuar con paños tibios y hay que hablar claro y bien preciso, sin miedos ni vacilaciones. Pienso que estamos en el límite temporal de acciones que puedan tener algún éxito. Hermanos ya casi no hay tiempo.., se acaba…, estoy casi convencido de que somos la última generación que algo puede hacer por salvar a nuestro Río Ariguanabo y a su entorno, un abrazo, Giraldo.