Rebeca Chávez
¿No van a hablar de la película? Pregunta Fidel; tiene 35 años; intuye, sabe que ha iniciado un dialogo muy difícil. Lo será todo el tiempo. La sociedad cubana está inmersa en una profunda transformación estructural que sigue todavía. Se dan debates y confrontaciones diversas. Y los viernes 16, 23 y 30 de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional, nacen Palabras a los Intelectuales. Se inician debates y confrontaciones diversas. Fidel, con su excepcional instinto político, sitúa claramente a la libertad de expresión como zona de conflicto, contradicción y preocupación esencial de los creadores y de todos los intelectuales… Y sí: todavía hoy hay que hablar de cine.
“No hay organismo del Estado que pueda crear una cinematografía, pero sí puede ayudar a su surgimiento un clima espiritual adecuado, una atmósfera de creación y respeto que la propicie”. No hay ambigüedades ni neutralidades en este universo que imaginó y se propuso alcanzar Alfredo Guevara el día que nació el ICAIC en 1959, y ahora vuelve en esta hora del siglo XXI.
Cada día el grupo de fundadores va entretejiendo una acción múltiple y descolonizadora en el proyecto ICAIC. Nace un discurso nuevo y renovador desde películas de ficción, noticieros y documentales. En ese empeño tienen que nacionalizar una importante red de 519 salas de cines que sumaban 396,138 lunetas. Sólo en La Habana 134 de 35 mm y un Cinerama. En 1958 Cuba tiene —según censo— 5 millones 832 mil 029 habitantes. No iba a ser fácil desarticular la hegemonía del gusto por el cine norteamericano, crear un nuevo público y una institución —el ICAIC— que nace proclamando que el cine unía Arte e Industria.
Obras nacidas en la dinámica revolucionaria ilustran la complejidad y los enfrentamientos de esos años. Muerte al Invasor, Historia de una batalla, Asamblea General, La vivienda, PM, El negro… testimonian ese instante; una épica entrañable que sigue en el recuerdo, evocación íntima y memoria colectiva. Pero es sobre todo en 1961 el documental PM el que va a encarnar el debate político que enseguida se revela como lo que es: síntoma, pretexto, argumento tangible para las más visibles tendencias y posiciones ideológicas del momento. Cada grupo interpreta, defiende y acomoda el significado que las imágenes-situaciones que PM le sugiere. Ortodoxia o riesgos o herejía ... PM es convertido —a través de una estrategia de manipulación que no encara abiertamente el debate porque “la hegemonía es —nos alerta Gramsci— un concepto clave para el control social mediante la cultura” todavía hoy... Así “hechos que vemos todos los días… dos hombres discuten en un bar, la soledad del Chori, un hombre y una mujer tomando, trasnochadores que cruzan la bahía en la madrugada, de barra en barra con una guitarra, una tumbadora”. Realidad viva convierte PM en el documental más mitificado que se pueda imaginar. Realidad vívida y vista, eso era y sigue siendo PM, pero el corto queda atrapado en la política y la ideología de un debate cultural cada vez más polarizado que va avanzando hasta alcanzar su climax en 1961: un antes y un después de las reuniones de la Biblioteca Nacional.
Si uno revisa el cine cubano, lo que sobresale o resalta es su propuesta, es ser un cine muy de cara a la realidad, un cine polémico, un cine artísticamente ambicioso y en el que, evidentemente, los artistas se expresaron con libertad. Siempre se realizó a través de un presupuesto del estado, totalmente del estado, que no interfirió de modo significativo en la libertad de creación; un cine muy abierto a zonas de conflicto. Aciertos y errores por ser crítico, cuestionador, y por eso ha tenido que lidiar con una zona esquemática, dogmática, amante de los controles, más pegada a la propaganda que al arte o a la complejidad de ideas y contra lo cual siempre hemos luchado los artistas. Una confrontación compleja.
El documental PM ¿es el centro del diferendo? Si, pero solo en apariencia... Todos advertían y comprendían que se debatía algo de más calado, pero aquellos intentos de intercambios no alcanzaron la profundidad que demandaba el asunto. Nunca. Muchos pendientes que no se pueden obviar.
Recibimos una herencia que fijaba y precisaba la continuidad de prejuicios y descalificaciones y sigue sobre la mesa la ausencia de discusión ante lo diverso y el análisis crítico de la realidad a través del arte y nació un calificativo: “la tendencia”, expresión o etiqueta que pretende resumir la pluralidad del cine cubano, su mirada para tratar con una marcada voluntad de pertenencia problemas sociales que la Revolución traía cada día a sus vidas
Los cineastas argumentan una y otra vez que el arte (y el cine lo es) se alimenta de los conflictos y no de la complacencia y, de hecho, el arte producido en Cuba es uno de los más críticos con su realidad de los que se producen en América Latina. “Siempre hemos supuesto que en la Revolución, en el socialismo, es donde el arte y los artistas debían encontrar toda la libertad y posibilidades del mundo, donde la imaginación encontraría un cauce sin fronteras de ningún tipo para expresarse, y que esto, además, sería válido para todos, estaría al alcance de todos sin más límites que el talento y la voluntad y disciplina para el trabajo. Y esa es la relación que creo debe haber entre el arte y la Revolución. La libertad es también un ejercicio de responsabilidad. Y creo que se puede decir que nuestras ideas han predominado como representación del ideario o la utopía de la revolución”, explica Senel Paz. Era el 34 aniversario del ICAIC.
II
“Realmente, nosotros en el ICAIC siempre habíamos funcionado como un grupo de creación”, dice Julio García Espinosa y da un punto de giro al organizar formalmente los grupos creativos. Se busca descentralizar, favorecer una presencia mayor de los artistas, garantizar su participación en las decisiones fundamentales, no solo en las artísticas; creía que esta idea “formaba parte de todo lo que fuera la política cultural del ICAIC… no significó una novedad, no la considero algo nuevo en el ICAIC, sino una continuidad.” Pienso que en aquel momento Julio estaba intentando re-actualizar y reforzar una concepción que ya ha probado su eficacia, treinta años respaldada por una significativa producción. Una vez más se coloca en el centro del ICAIC la idea del equipo creador como máxima jerarquía, compartiendo todas las responsabilidades: cineastas comprometidos con su tiempo, con su obra, con sus actos. En l963 se escenifica el cruce de ideas, entre Blas Roca y Alfredo Guevara, sobre los filmes que se exhiben. Un intercambio intenso y esclarecedor de ideas y tendencias ideológicas y estéticas y otra vez diversidad versus dogmatismo y el rol del cine como formador de opiniones, zona de influencia cultural.
Treinta años después, otro marzo (de 1991) Julio escribe (a Fidel) “Curiosamente, mientras más discutíamos, mientras más proliferaban la divergencias, más se veía al ICAIC como un bloque monolítico (…) era el debate como lo normal en nuestras vidas, lo que hacía posible la unidad entre nosotros. Hay que decir que los años en que el debate declinó, fueron los años en que el ICAIC más se debilitó.”
III
¿Qué pasa ahora? Las conquistas de ese pasado no serán relegadas a un hecho histórico; el desafío es asumirlo, traerlo al presente con toda su diversidad, hacerlo real de una manera participativa a través del debate y la discusión y, entre todos, buscar un camino, lograr una unidad que siga apostado por un cine que arriesga, busca la calidad estética y es heredera de un público que dejó de ser pasivo, un público que, ante la avalancha de ideas y de imágenes que circulan en las redes, quiere lo que otros antes quisieron. Las conquistas de ese pasado no serán relegadas a un hecho histórico; el desafío es asumirlo, traerlo al presente con toda su diversidad en esta especial hora cubana.
El ICAIC ¿se ha dado cuenta de los tiempos que vivimos? ¿Se puede trabajar de una manera similar al equipo de 1959? ¿Se puede lograr un diseño conjunto de la producción y hacer del “clima espiritual adecuado, una atmósfera de creación y respeto… y que sobreviva (…) la reflexión y el debate de ideas… el respeto hacia todas las tendencias artísticas (…) La médula del asunto era el principio de la responsabilidad compartida (…)
Los cambios del escenario político-social que todos estamos viviendo precisan más que nunca el papel activo de los cineastas y creadores para —desde el dialogo— construir un consenso, una reformulación desde el interior de cuál cine, cuál ICAIC, cuál política de exhibición, dónde invertir.
Los que no habían nacido o sólo conocían la imagen del cine cubano como una manzana de la discordia y a los cineastas como artistas discrepantes, reciban sus obras como una sucesión de secuencias reveladoras de lo que hace una Revolución que vive en su gente.
Escrito en marzo 15 de 2026 / Recordando la Protesta de Baraguá.
7 comentarios:
Ayer Rebeca Chávez cumplió años.
Querida amiga, felicidades por tu cine, por tus ideas.
EU centrará sus esfuerzos antiterroristas en los grupos de izquierda, afirma Marco Rubio
Reuters
Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró este jueves que Estados Unidos centraría sus esfuerzos internacionales contra el terrorismo en el "terrorismo de extrema izquierda", y declaró a funcionarios de más de 60 países que la violencia de izquierda había sido pasada por alto durante una conferencia en Washington.
En un discurso, Rubio afirmó que la amenaza del extremismo islámico se había "reducido considerablemente" gracias a los esfuerzos internacionales coordinados, pero que el aumento de la violencia de izquierda era un "punto ciego".
"Podemos y debemos identificar y analizar esta amenaza, y reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla", aseveró Rubio, citando una amenaza transnacional de grupos que “odian a Occidente” y atacan a sus políticos y su infraestructura.
La conferencia representa el esfuerzo más significativo hasta la fecha de la administración del presidente Donald Trump para internacionalizar un enfoque “antiterrorista” que, según los críticos, no está respaldado por datos.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/16/mundo/eu-centrara-sus-esfuerzos-antiterroristas-en-los-grupos-de-izquierda-afirma-marco-rubio
Jim Cason y David Brooks: Con mensaje de hoy, Trump alista el terreno para impugnar elección
RAULITO TENÍA NOMBRE PROPIO
Por Rosa Miriam Elizalde
En septiembre de 1960, mientras Fidel Castro caminaba impaciente por una habitación del Hotel Shelburne de Nueva York, un joven diplomático cubano recordó una propuesta que podía cambiar aquella visita. El hotel acababa de exigir a la delegación un depósito de 20,000 dólares. Fidel decidió marcharse. Si era necesario, dormirían en tiendas de campaña en los jardines de las Naciones Unidas.
Entonces, Raúl Roa Kourí habló con su padre. Días antes, Bob Taber, el periodista que había entrevistado a Fidel en la Sierra Maestra en plena insurrección, le había transmitido una propuesta de Malcolm X: alojar a la delegación de la isla en el Hotel Theresa, en Harlem.
–Díselo a Fidel –le aconsejó el canciller.
–¿En el Harlem negro? –preguntó, encantado, el líder cubano.
Roa Kourí buscó a Malcolm X y telefoneó a su padre:
–Tenemos dos pisos. Pueden venir.
Fidel fue recibido en Harlem por una multitud humilde y, en el Hotel Theresa, se reunió con Malcolm X. El intento de humillar a Cuba se convirtió en un episodio emblemático de la diplomacia revolucionaria, que todavía hoy se recuerda en ese barrio de Nueva York. Pocos conocen que en el centro de esa historia estuvo un joven de 24 años a quien todos llamaban Raulito, por ser hijo de Raúl Roa García, el Canciller de la Dignidad.
El diminutivo expresaba cariño, pero también el peso que lo acompañó desde la infancia. Adoraba a su padre. Hablaba de él con orgullo y ternura: no solo del canciller de verbo incendiario que estremecía la OEA, sino también del hombre flaco, humorista, lector de las aventuras de Salgari y delicado ante el dolor ajeno. De niño, preguntó a su madre cómo una mujer tan hermosa había podido casarse con un hombre tan feo. La doctora Ada Kourí, cardióloga eminente, contestó al niño que Roa había tenido el cabello largo y romántico y que bastaba escucharlo hablar para encontrarlo irresistible.
Llevar aquellos apellidos no era sencillo. En la escuela era el hijo de Roa; en la universidad, el hijo del antiguo decano; en la diplomacia, el hijo del ministro. Él mismo lo dijo: “Yo soy algo más que el hijo del Canciller de la Dignidad. Yo soy yo”. No renegaba del apellido: reclamaba el derecho a merecerlo por su propia obra. Y lo consiguió. Representó a Cuba ante las Naciones Unidas y la Unesco, fue viceministro de Relaciones Exteriores, cumplió misiones en numerosos países y dejó libros y crónicas atravesados por la memoria, la cultura y la cubanía.
Conocí a Raúl en la casa de Lilian Lechuga, madre de su esposa, Lillian. Lo entrevisté y lo quise por su inteligencia sin alardes, su conversación deliciosa y su manera única de enlazar la gran historia con los detalles íntimos. Podía hablar de política internacional y, poco después, contar un chiste, recordar una canción o reconstruir una escena familiar en el santuario de un hogar presidido por el imponente retrato de Raúl Roa García que hiciera uno de los iniciadores de la vanguardia en la pintura cubana, Víctor Manuel.
Amaba a Bach, Mozart y Vivaldi, pero también la trova, el mambo y el danzón. Había conocido al Che durante el exilio en México, en 1955, antes de que el argentino se enrolara en la expedición del Granma, y recordaba, divertido, que años después Guevara le preguntó cómo era posible que hubiese llegado a embajador sin saber nada de nada. La larga sombra del Che pesaba cuando le preguntaban qué le habría gustado hacer y no pudo: “No estuve en la Sierra”.
El 9 de julio de 2026 cumplió 90 años. Silvio Rodríguez le dedicó “Rechazos”, un poema contra aquello que divide y degrada al ser humano: “Rechazo todo lo que nos separa”, dice el primer verso. Leído después de su muerte, parece contener algo esencial de Raúl. Vivió estableciendo vínculos: entre generaciones, diplomacia y cultura, memoria familiar e historia nacional, Cuba y el mundo. Murió en La Habana el 12 de julio, apenas tres días después.
Raulito tenía ... (2 y fin)
Prestigió los apellidos que llevaba. Le decían Raulito, y así seguirán llamándolo quienes tuvieron el privilegio de escucharlo. Pero tenía nombre propio. Fue Raúl Roa Kourí: el joven que enlazó a Malcolm X con Fidel, el diplomático, el hijo devoto, el padre de María Carla, Patricia y Mariela, el abuelo, el esposo de Lilita, el testigo de una época irrepetible y el habanero enamorado de su ciudad.
Tal vez aquella llamada desde Harlem siga siendo una buena manera de recordarlo:
–Tenemos dos pisos. Pueden venir.
En su memoria también hay espacio. Allí caben el viejo Roa, Ada, Fidel, el Che, Silvio, La Habana, Harlem y Cuba entera.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/16/opinion/raulito-tenia-nombre-propio
Nuevas sanciones frente a la contundente derrota de la ONU
Tatiana Coll
En los años 90, cuando Cuba enfrentaba el “desmerengamiento” de la URSS y las extraterritoriales leyes (la Torricelli y la Helms-Burton) que los EU impusieron para precipitar lo que llamaron “la caída” de la revolución, Fidel marcó claramente el rumbo, dijo que no se renunciaba a los principios, a las aspiraciones y a los objetivos de la revolución en las circunstancias que enfrentaban.
“Lo importante es que el pueblo tenga el poder, no importan las transformaciones que tenemos que hacer para defender la patria y nuestras conquistas, aunque nos castiguen por ello y eso será una razón para luchar, una razón para resistir, una razón para vencer”. Eso fue hace más de 30 años y el pueblo de Cuba no ha dejado de resistir mientras que el gobierno norteamericano (NA) no deja de buscar a toda costa y por encima de cualquier principio humanitario la caída de la revolución.
La lista de las atrocidades intervencionistas y bloqueadoras es ya inabarcable, pero en estos últimos años bajo las aspiraciones expansionistas de Trump ha adquirido una ruta asesina frontal, no encuentro otra palabra más precisa. Las transformaciones que inició Fidel han sido profundizadas y precisadas con mayor alcance en estos días pasados. En la Asamblea del Poder Popular se aprobaron 176 reformas agrupadas en 23 ejes para enfrentar la crisis provocada por el bloqueo total impuesto.
Entre ellas, la ampliación del sector privado a través de la eliminación de ciertos límites; la posibilidad para los cubanos residentes fuera de invertir directamente; las mipymes pueden importar y exportar directamente; mayor autonomía a las empresas estatales, reforzar la producción agrícola mediante la entrega de tierras en usufructo; se amplían las posibilidades de manejo de cuentas bancarias y se abre la inversión extranjera en energía renovable, solar y otras.
En gran medida implica una descentralización mayor, se subrayan el fortalecimiento de las capacidades municipales y privadas, así como afinar y perfeccionar las funciones del sector estatal. Una de las contradicciones permanentes en el sistema socialista es el de la centralización que imponen ciertas circunstancias, con el proyecto de socialización de los medios de producción. En situación de crisis desde los 90’s se ha impulsado cada vez más la necesaria descentralización.
Estas reformas tomaron sin duda por sorpresa al gobierno NA que no cree en la capacidad de los cubanos y, sobre todo, el segundo gran movimiento de Cuba en la Asamblea General de la ONU marcaron una derrota para Trump y Rubio, principales cabezas empecinadas en esta ruta que bien podríamos de nuevo calificar como lo hizo Fidel en 1995 en la misma sede de la ONU, “son como bombas atómicas silenciosas que matan mujeres, hombres y niños”.
Cuba triunfó con 136 votos a pesar de las amenazas y obsequios que desplegaron en su contra. Cuba triunfó en ambos aspectos: retomar la iniciativa de las transformaciones y demostrar su verdad en el máximo foro internacional. Estas derrotas han recibido una respuesta desesperada en estos días, lo único que saben hacer: amenazas y sanciones. Primero sancionaron a la empresa Cupet, empresa estatal de energía, la de turismo y entre otros a Raúl Castro y Díaz-Canel.
Ahora la lista se incrementó y se sanciona a las Milicias de Tropas Territoriales “por ser un instrumento del Gobierno”. Yo me pregunto ¿qué sanción real pueden imponer a las MTT? También sancionan a la Asociación de Combatientes de la Revolución y a las Brigadas de Respuesta Rápida a las que definen como “grupos parapoliciales de civiles armados y entrenados por el gobierno”, ¿y por qué no sancionan al ICE, que si ha asesinado a migrantes e incluso a ciudadanos NA?
Nuevas sanciones ... (2 y fin)
En realidad, creo que para estos organismos ¡será un honor encontrarse en esta lista de sancionados! Las empresas castigadas son: Antex (corporación Antillana Exportadora), que en realidad ha establecido colaboración médica en varios países; y Gaesa, (Grupo de Administración empresarial) cuyos bienes quedan “bloqueados”, porque “gestiona la exportación de mano de obra forzada a Angola”.
Otro tipo de empresas sancionadas son Coreydam S.A, que opera en el sector energético; Gecomex, una empresa estatal de comercio exterior; el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (Gemar) y nada más ni nada menos que el Ministerio de Turismo. El profesor cubano José Ernesto Novaéz, señala que: “Estas sanciones de hoy son una prueba de que pueden seguir castigando a un país pequeño y su pueblo sin que haya ningún tipo de reacción internacional, más allá de la formal.
Son también una burla a la posición mayoritaria en la ONU el día 7 de julio y son una evidencia de la frustración y el anhelo del secretario (Marcos Rubio) y sus financistas por un escenario de colapso que no acaba de llegar. “El diálogo es solo un simulacro (…) Sin exculpar ninguna de las responsabilidades que pueda tener el Estado cubano, hacerse cómplice de este asedio y su costo humano es un descenso pronunciado en el camino de la inmoralidad”.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/16/opinion/nuevas-sanciones-frente-a-la-contundente-derrota-de-la-onu
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.